{"id":18883,"date":"2016-02-05T12:07:31","date_gmt":"2016-02-05T17:07:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/constituciones-de-la-iglesia-primitiva\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:31","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:31","slug":"constituciones-de-la-iglesia-primitiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/constituciones-de-la-iglesia-primitiva\/","title":{"rendered":"CONSTITUCIONES DE LA IGLESIA PRIMITIVA"},"content":{"rendered":"<p>I. Concepto<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad nos referimos exclusivamente a las c. eclesi\u00e1sticas de la literatura del cristianismo antiguo, que en su mayor parte se conocen s\u00f3lo desde el s. xix y xx. Se trata de los m\u00e1s antiguos dise\u00f1os conservados de directrices para el derecho, la disciplina, la liturgia y la moral en la Iglesia. Los comienzos de tales dise\u00f1os, que muy pronto se hicieron necesarios para la existencia de las comunidades, se encuentran ya en el NT. Por lo que se refiere a las diferencias en el contenido y en la forma de las antiguas colecciones eclesi\u00e1sticas que nos son conocidas, result\u00f3 dif\u00ed\u00adcil determinar la procedencia y el tiempo, as\u00ed\u00ad como la relaci\u00f3n o la dependencia mutua. Hoy podr\u00ed\u00adamos tener por fidedignos los siguientes datos. Como muestra m\u00e1s antigua de c. hemos de mencionar las cartas pastorales (cf 1 Tim 2, 1-3, 13; 5, 1-20; 6, ls; Tit 1, 6-9; 2, 2-5.9s [3, ls]).<\/p>\n<p>El primer testimonio de c. aut\u00f3nomas de la Iglesia es la llamada Doctrina de los doce ap\u00f3stoles (Did.; probablemente de la primera mitad del s. ii; atribuida generalmente a los &#8211;>padres apost\u00f3licos), la cual ejerci\u00f3 un influjo duradero. De comienzos del s. tii data el llamado orden eclesi\u00e1stico de Egipto, que con gran probabilidad ha sido identificada como La tradici\u00f3n apost\u00f3lica, de Hip\u00f3lito de Roma (con una peque\u00f1a reelaboraci\u00f3n). En la segunda mitad del s. III ha de situarse la Didascal\u00ed\u00ada apost\u00f3lica (sir\u00ed\u00adaca), que muestra una notable dependencia de la Did.; casi del mismo tiempo procede el orden apost\u00f3lico de la Iglesia (comienzos del s. iv). Con esto hemos mencionado los escritos fundamentales hasta ahora conocidos que sirvieron de base para grandes colecciones desde el s. iv. P. ej., la colecci\u00f3n veronense contiene la Didascalia, las ordenaciones eclesi\u00e1sticas de Hip\u00f3lito y el orden apost\u00f3lico de la Iglesia. La m\u00e1s conocida y amplia de estas colecciones la tenemos en las Constituciones apost\u00f3licas, donde est\u00e1n elaboradas tradiciones procedentes de la Didakhe, de la Didascalia y de Hip\u00f3lito; y a manera de ap\u00e9ndice del mismo autor se a\u00f1aden los C\u00e1nones apost\u00f3licos. Entre otras colecciones especiales se encuentran el Testamentum Domini, que representa una elaboraci\u00f3n del orden eclesi\u00e1stico de Egipto en el marco apocal\u00ed\u00adptico de un di\u00e1logo entre el Resucitado y sus disc\u00ed\u00adpulos. Las c. eclesi\u00e1sticas proceden en parte directamente de Siria, en parte est\u00e1n determinadas por tradiciones orientales.<\/p>\n<p>II. Peculiaridad y tem\u00e1tica<br \/>\nDesde la perspectiva de la historia de la teolog\u00ed\u00ada, estos escritos son valiosos bajo varios aspectos. Prescindiendo de su contenido variable, pues aqu\u00ed\u00ad no vamos a entrar en los detalles particulares, son documentos de una Iglesia que se va consolidando en su constituci\u00f3n, su liturgia y su moral. Con su creciente material relativo a las disposiciones sobre nombramientos, derechos y obligaciones de los minitros (doctores, ap\u00f3stoles, profetas, presb\u00ed\u00adteros, obispos y di\u00e1conos), con sus directrices para la organizaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de la liturgia (bautismo, eucarist\u00ed\u00ada, ayuno, calendario de fiestas, formularios de oraciones), con indicaciones acerca de la recta conducta de la Iglesia, con la regulaci\u00f3n de la disciplina penitencial y el orden de estados en la comunidad; dichos escritos cons-, tituyen un testimonio elocuente sobre las circunstancias eclesi\u00e1sticas de cada momento, aun cuando ese testimonio no carezca de lagunas a pesar de su profusi\u00f3n. Desde diversas regiones y \u00e9pocas reflejan una imagen multiforme de la vida eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>En la par\u00e9nesis, en los ritos y en los textos lit\u00fargicos se ve c\u00f3mo ha sido asumido el acervo jud\u00ed\u00ado de procedencia oriental, pero con una modificaci\u00f3n decisiva bajo la perspectiva cristiana, de manera que precisamente en esta recepci\u00f3n queda documentado el movimiento contrario al juda\u00ed\u00adsmo (contra el que no pocas veces se polemiza). En conjunto se manifiesta aqu\u00ed\u00ad una Iglesia que, aun regulando meticulosamente su orden en cada lugar concreto, en comparaci\u00f3n con la posterior forma de pensar, da pruebas de una mayor despreocupaci\u00f3n y magnanimidad respecto a la unidad en la constituci\u00f3n y la liturgia, estando persuadida de que precisamente la diversidad es un testimonio de la unidad de la fe (Ireneo, seg\u00fan Eusebio, (Hist. eccl., v 24, 13 ).<\/p>\n<p>De todos modos aparece aqu\u00ed\u00ad bajo muchos aspectos el car\u00e1cter local de las c. eclesi\u00e1sticas. Al comienzo de la historia de la Iglesia no se encuentra un libro de derecho uniforme, sino que, m\u00e1s bien, se van formando las c. eclesi\u00e1sticas en medio de m\u00faltiples condiciones particulares y en armon\u00ed\u00ada con la pr\u00e1ctica concreta de una Iglesia regional. Aqu\u00ed\u00ad tenemos un paralelismo respecto a la evoluci\u00f3n de la predicaci\u00f3n, de la teolog\u00ed\u00ada y del dogma, con los cuales est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente entrelazada la pr\u00e1ctica de la vida eclesial. Los Iglesias particulares se desarrollan con gran autonom\u00ed\u00ada y variedad.<\/p>\n<p>La redacci\u00f3n de las c. eclesi\u00e1sticas, con las cuales debe crearse la regla permanente para la vida de la comunidad, demuestra la tendencia estabilizadora en medio de todo el movimiento y apertura en el proceso evolutivo. A fin de que el derecho y las costumbres quedaran investidos de la debida autoridad y as\u00ed\u00ad pudieran ser aceptados m\u00e1s all\u00e1 del lugar y del momento, estos escritos fueron atribuidos a los ap\u00f3stoles, con lo cual recib\u00ed\u00adan un rango supremo. En el t\u00ed\u00adtulo de la mayor\u00ed\u00ada de los \u00f3rdenes eclesi\u00e1sticos aqu\u00ed\u00ad comentados se indica que el autor es un ap\u00f3stol (cartas pastorales, Didakhe, Didascalia, orden apost\u00f3lico de la Iglesia) o por lo menos que se trata de una tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Con esto no se pretende afirmar qui\u00e9n es el autor, ni con intenci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica ni fraudulenta, sino que as\u00ed\u00ad queda expresada la convicci\u00f3n propia de la antigua Iglesia acerca del car\u00e1cter apost\u00f3lico y obligatorio de sus c. (lo mismo que de su predicaci\u00f3n). Cuanto la Iglesia hace incluso en los detalles m\u00e1s concretos de su vida, la forma que adquiere y va cambiando en el curso de su historia, est\u00e1 en conexi\u00f3n con el tiempo apost\u00f3lico y con su norma permanente, norma que en su redacci\u00f3n originaria hab\u00ed\u00ada podido prescindir en gran parte de una formulaci\u00f3n a base de par\u00e1grafos, si bien ya muestra una multitud de regulaciones y de elementos jur\u00ed\u00addicos, de los cuales seguramente s\u00f3lo un peque\u00f1o n\u00famero est\u00e1 atestiguado en los escritos neotestamentarios.<\/p>\n<p>Lo mismo que la predicaci\u00f3n, tambi\u00e9n el orden de la Iglesia est\u00e1 garantizado por la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Aqu\u00ed\u00ad act\u00faa la misma conciencia apost\u00f3lica de la antigua Iglesia que: entre los numerosos y diversos escritos que estaban en circulaci\u00f3n, delimit\u00f3 el -> canon de los libros apost\u00f3licos; entre las diversas tradiciones, fij\u00f3 la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica con ayuda de las listas de obispos; y, ante la multiplicidad de grupos cristianos, desde el s. iv estableci\u00f3 un \u00abs\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico de fe\u00bb. En el mismo sentido son \u00abapost\u00f3licas\u00bb las c. Esta referencia de todo lo eclesiol\u00f3gicamente importante a la base fidedigna de la apostolicidad, por una parte se debe a la preocupaci\u00f3n de no abandonarla predicaci\u00f3n, la fe y la vida de la comunidad a un curso arbitrario y oscilante; y, por otra parte, constituye a la vez una delimitaci\u00f3n. Todo remitirse al origen apost\u00f3lico tiende inmediata o indirectamente a la autoafirmaci\u00f3n de la Iglesia frente a corrientes heterodoxas, que a su vez acostumbran a atribuirse un origen apost\u00f3lico. De ah\u00ed\u00ad que esta terminolog\u00ed\u00ada tenga en muchos casos un acento m\u00e1s o menos pol\u00e9mico o definidor, tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con las c. eclesi\u00e1sticas, que deciden autoritativamente en cuestiones discutidas sobre los oficios, los estados, el culto, la displina y la \u00e9tica en la Iglesia.<\/p>\n<p>Con ello queda asegurada la eficacia duradera y homog\u00e9nea de las disposiciones. Pues su autoridad apost\u00f3lica no ha de considerarse solamente como una legitimaci\u00f3n posterior de lo que ha llegado a ser, sino tambi\u00e9n como una autorizaci\u00f3n de la fijaci\u00f3n pretendida de cara a su influjo en el futuro. Esto puede observarse claramente en la recepci\u00f3n, elaboraci\u00f3n, actualizaci\u00f3n y el desarrollo de las anteriores c. eclesi\u00e1sticas en las posteriores. Con lo cual en estas ordenaciones jur\u00ed\u00addicas y en su car\u00e1cter literario queda sedimentada la persuasi\u00f3n acerca de la continuidad del orden apost\u00f3lico a trav\u00e9s de las variaciones del camino hist\u00f3rico de la Iglesia.<\/p>\n<p>Norbert Brox<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Concepto Aqu\u00ed\u00ad nos referimos exclusivamente a las c. eclesi\u00e1sticas de la literatura del cristianismo antiguo, que en su mayor parte se conocen s\u00f3lo desde el s. xix y xx. 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