{"id":18891,"date":"2016-02-05T12:07:47","date_gmt":"2016-02-05T17:07:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/difuntos-liturgia-de\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:47","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:47","slug":"difuntos-liturgia-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/difuntos-liturgia-de\/","title":{"rendered":"DIFUNTOS, LITURGIA DE"},"content":{"rendered":"<p>En la l. de d. la Iglesia primitiva adopt\u00f3 bastantes usos contempor\u00e1neos, pero los liber\u00f3 de la concepci\u00f3n pagana, demasiado material, acerca de la vida del m\u00e1s all\u00e1. Los antiguos ritos funerarios se convirtieron en s\u00ed\u00admbolos de la vida espiritual, y la esperanza b\u00ed\u00adblica de la &#8211; resurrecci\u00f3n de la carne es ya desde el principio el distintivo especial de las exequias cristianas. Especialmente en el dies natalis se iba al sepulcro y se celebraba all\u00ed\u00ad el \u00e1gape, con asistencia del difunto desde su cathetlra coronada; y particularmente en los aniversarios se celebraba la eucarist\u00ed\u00ada. Tales celebraciones funerarias s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan realizarse en el sepulcro de aquellos que se hallaban en la communio sanctorum de la Iglesia. Al que no hab\u00ed\u00ada muerto en la communio, al excomulgado, se le negaba tanto el \u00e1gape como la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La tradicional l. de d., a pesar de estar sobrecargada con adiciones posteriores, en que se acentuaba excesivamente el ineludible pensamiento del juicio, permit\u00ed\u00ada reconocer claramente las ideas cristianas primitivas sobre la esperanza beatificante de la resurrecci\u00f3n y la definitiva seguridad existencial en el seno de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Actualmente, trasladado el cad\u00e1ver desde la casa mortuoria a la Iglesia, el difunto y la comunidad creyente de los que a\u00fan viven entran en el templo, en la casa de Dios. Con ello queda expresado, no s\u00f3lo que el difunto es entregado a la Iglesia del m\u00e1s all\u00e1, sino tambi\u00e9n que la comunidad entera participe en el acontecer escatol\u00f3gico del tr\u00e1nsito desde la muerte a la vida. Este sentido pascual queda singularmente resaltado durante la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. El cad\u00e1ver es puesto ante el altar donde Cristo va a actualizar el sacrificio de la redenci\u00f3n, en el que entrar\u00e1 la Iglesia con sus vivos y difuntos. La acci\u00f3n sacramental se prepara y explica por las lecturas b\u00ed\u00adblicas. En la ep\u00ed\u00adstola (1 Tes 4, 13-18) Pablo nos exhorta a que no nos entristezcamos \u00abcomo los otros que no tienen esperanza\u00bb. Las palabras se refieren, no a la supervivencia en general, sino a la resurrecci\u00f3n y a la uni\u00f3n gloriosa con Cristo. En el evangelio, que nos informa del di\u00e1logo del Se\u00f1or con Marta sobre la muerte de L\u00e1zaro, se acent\u00faa con igual fuerza la necesidad de la fe en Cristo como condici\u00f3n de la certeza de la resurrecci\u00f3n. A todo el que cree en Cristo se le ha abierto ya, en la uni\u00f3n con \u00e9l creada por la fe, una fuente de vida que ni la muerte misma del cuerpo puede cortar. Quien cree en el Se\u00f1or gana con ello una vida que no conoce ni muerte ni ocaso, ya que es vida eterna de Dios. Esta vida es tan fuerte, que incluso tiene capacidad de superar la muerte corporal y de envolver el cuerpo en el poder vivificante de Cristo. Porque en Cristo ha aparecido la vida verdadera y divina, \u00e9l triunfa sobre el sepulcro y la muerte. Sin Cristo no hay vida ni resurrecci\u00f3n. Mas por la fe en \u00e9l se ha injertado en el hombre esa vida que sobrevive a la muerte corporal y es indestructible. La vida nueva es precisamente incapacidad de morir, pues quien cree en el Se\u00f1or \u00abno morir\u00e1 eternamente\u00bb. En la ep\u00ed\u00adstola y el evangelio la liturgia de la misa de difuntos nos abre la mirada esperanzada a un mundo nuevo, en el cual el miedo angustioso de la muerte es superado por la vida divina.<\/p>\n<p>La incorporaci\u00f3n por la fe a Cristo, como portador y fuente de toda vida, se hace aut\u00e9ntica realidad en el sacrificio del Se\u00f1or hecho presente en la eucarist\u00ed\u00ada. La misa de difuntos es una verdadera acci\u00f3n pascual, un mysterium paschale, un pignus resurrectionis. El canto del aleluya, desaparecido en la alta edad media, subrayaba el rasgo pascual de la misa. Con la recepci\u00f3n de la comuni\u00f3n durante su vida terrestre, el difunto ha recibido tambi\u00e9n una prenda de la inmortalidad corporal.<\/p>\n<p>Apoy\u00e1ndose en las palabras b\u00ed\u00adblicas y en el sacrificio de Cristo, la Iglesia suplica para los difuntos en las,plegarias de la misa: felicidad, vida, luz y paz eternas. El hecho de ser recibido por Cristo, de estar siempre con \u00e9l, significa en efecto felicidad imperecedera, vida, luz y paz sin fin. La esperanza en el m\u00e1s all\u00e1 formulada por el Apocalipsis de Juan y por la Iglesia primitiva, pervive en el lenguaje simb\u00f3lico de la l. de d. En Ap 21, 6, se dice que Dios en el mundo nuevo dar\u00e1 al sediento agua de la fuente de la vida eterna; y, seg\u00fan Ap 22, 3, los bienaventurados del cielo beber\u00e1n de la corriente del agua de la vida, es decir, de la corriente de los goces eternos. El pensamiento de que la muerte del creyente es una elevaci\u00f3n hacia la vida eterna queda expresado con especial fuerza en el prefacio.<\/p>\n<p>En la s\u00faplica de la luz eterna se pide el esplendor beatificante de Dios, la iluminaci\u00f3n divina, que capacita al hombre para contemplar inmediatamente a Dios (cf. Ap 22, 5). En cuanto a la significaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abpaz\u00bb en su uso lit\u00fargico con relaci\u00f3n a los difuntos, no hay que tomar como punto de partida la idea de \u00abpaz de las almas\u00bb, sino el originario sentido latino. El difunto ha pasado hacia el m\u00e1s all\u00e1 en comunidad y uni\u00f3n con Cristo y la Iglesia. Todo lo que pudiera destrozar esta comunidad, esta uni\u00f3n, ha sido definitivamente alejado de \u00e9l; y ahora el cielo es para \u00e9l un lugar de felicidad, de luz, de vida y de paz.<\/p>\n<p>En los ritos y s\u00faplicas que siguen a la celebraci\u00f3n del sacrificio de la misa vuelve a manifestarse la concepci\u00f3n sublime que la Iglesia tiene del cuerpo humano. Ya en la parte anterior de la l. de d. se trasluce la veneraci\u00f3n que la Iglesia siente por el cuerpo, incluido en la imagen de Dios y destinado a la glorificaci\u00f3n en Cristo. La Iglesia sabe muy bien que el cuerpo es caduco y corruptible, pero con igual certeza conoce tambi\u00e9n el triunfo de la vida y de la gloria de Cristo sobre la fragilidad y condici\u00f3n pecadora de la carne. Antes de que el cad\u00e1ver sea llevado al sepulcro, el sacerdote roc\u00ed\u00ada el f\u00e9retro con agua bendita, que en el lenguaje lit\u00fargico significa purificaci\u00f3n y recuerda a la vez el agua bautismal consagrada en la noche pascual. Luego envuelve el f\u00e9retro en nubes de incienso, para expresar la glorificaci\u00f3n que espera a los difuntos. De acuerdo con lo dispuesto en el art\u00ed\u00adculo 81 de la Constituci\u00f3n lit\u00fargica del Vaticano II, el rito actual de la l. de d. expresa sobre todo el sentido pascual de las exequias cristianas. Sin embargo, no puede decirse que se haya producido un cambio esencial con relaci\u00f3n al rito anterior, pues, si bien el dies irae, p. ej., hac\u00ed\u00ada excesivo hincapi\u00e9 en el aspecto t\u00e9trico del juicio, no obstante, el eje de la 1. de d. ha sido siempre en la Iglesia cristiana el pensamiento de la muerte y resurrecci\u00f3n con Cristo.<\/p>\n<p>Walter D\u00fcrig<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la l. de d. la Iglesia primitiva adopt\u00f3 bastantes usos contempor\u00e1neos, pero los liber\u00f3 de la concepci\u00f3n pagana, demasiado material, acerca de la vida del m\u00e1s all\u00e1. 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