{"id":18894,"date":"2016-02-05T12:07:52","date_gmt":"2016-02-05T17:07:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/edad-moderna\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:52","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:52","slug":"edad-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/edad-moderna\/","title":{"rendered":"EDAD MODERNA,"},"content":{"rendered":"<p>HISTORIA DE LA IGLESIA DESDE LA<\/p>\n<p>I. La era de las confesiones<br \/>\nBajo la perspectiva hist\u00f3rica, la divisi\u00f3n tradicional de \u00e9pocas hacia 1500 no representa una cesura decisiva para el comienzo de la e.m. El estado moderno se afirm\u00f3 desde luego en el siglo xvi con elementos de una evoluci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada comenzado ya a fines del siglo x111; pero hasta el siglo xvii no se form\u00f3 aquel mundo que tuvo consistencia hasta la revoluci\u00f3n francesa. Tambi\u00e9n la sensibilidad del hombre permaneci\u00f3 en gran parte anclada en el ritmo medieval: el desamparo de la vida biol\u00f3gica, el goce de la vida y la forma de experiencia del mundo demuestran la fuerte continuidad de la incipiente e.m. con la baja &#8211;> edad media. El historiador ha de tener presente la complicada compenetraci\u00f3n de elementos que \u00abtodav\u00ed\u00ada\u00bb perduran y de otros que \u00abya\u00bb han hecho su irrupci\u00f3n durante esta \u00e9poca, si quiere percibir la unidad y la diferencia de los tiempos. Aunque la reforma protestante rompi\u00f3 el bloque compacto de la cristiandad latina durante la edad media y disolvi\u00f3 la unidad entre la revelaci\u00f3n trascendente y la Iglesia visible, sin embargo la e.m. mantuvo su car\u00e1cter te\u00f3nomo hasta muy avanzada la era de la ilustraci\u00f3n. El que la cultura se vaya haciendo laica no significa todav\u00ed\u00ada secularizaci\u00f3n. Las aspiraciones a la autonom\u00ed\u00ada de los \u00e1mbitos particulares de la cultura no se pudieron realizar a\u00fan completamente; la Iglesia sigui\u00f3 siendo el punto esencial de referencia en la variedad de fen\u00f3menos de la vida. Aun despu\u00e9s de Trento y de las guerras religiosas en Francia, no se abandon\u00f3 la esperanza de una inteligencia entre las confesiones; el deseo de la Una Sancta Catholica brot\u00f3 una y otra vez incluso all\u00ed\u00ad donde la rigidez confesional y el nacionalismo eclesi\u00e1stico hab\u00ed\u00adan enterrado las l\u00ed\u00adneas comunes de uni\u00f3n (cf. movimientos de uni\u00f3n en -* ecumenismo, D). Por eso, la escisi\u00f3n de la cristiandad occidental en el siglo xvt no significa en modo alguno una rotura con las estructuras sociales vigentes; hasta la -> revoluci\u00f3n francesa, permaneci\u00f3 la Iglesia unida de la manera m\u00e1s estrecha con el orden social y entregada para bien y para mal al mismo. Por lo que ata\u00f1e a las estructuras e instituciones, la reforma y contrarreforma cat\u00f3lica en el siglo xvi tropez\u00f3 por ello con ciertas barreras naturales: la Iglesia sigui\u00f3 ligada a muchas cosas que hab\u00ed\u00adan provocado la protesta de los reformadores. Prosigui\u00f3 el entrelazamiento de Iglesia y pol\u00ed\u00adtica, el papado y la curia cayeron en medida creciente en el cerco de Espa\u00f1a y Francia, la curia estaba muy expuesta a )a presi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, el sistema de prebendas y encomiendas ciertamente era m\u00e1s moderado, pero a\u00fan no hab\u00ed\u00ada desaparecido (el duque Ernesto de Baviera, sin ser sacerdote, acumul\u00f3 cinco obispados, el cardenal Mazarino, ministro de Estado franc\u00e9s, pose\u00ed\u00ada el obispado de Metz y 27 abad\u00ed\u00adas), en Alemania se mantuvo la estructura de las Iglesias imperiales de la edad media en la t\u00ed\u00adpica funci\u00f3n doble de los obispos como pr\u00ed\u00adncipes temporales y pastores espirituales hasta la secularizaci\u00f3n de 1803. Es evidente que la reforma cat\u00f3lica no tropez\u00f3 \u00fanicamente en fronteras exteriores; pero en cuanto ella era una reacci\u00f3n frente al protestantismo, el esclarecimiento te\u00f3rico y el deslinde en teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad iniciado por el concilio de Trento (historia de los -> concilios) ten\u00ed\u00ada que ostentar rasgos antiprotestantes. Por eso, el moderno catolicismo no s\u00f3lo debe a la reforma protestante el impulso fundamental para Trento y su propia reforma, sino que las parcialidades reaccionarias de su teolog\u00ed\u00ada, que llegan desde Trento hasta el concilio Vaticano i, con su proclamaci\u00f3n de la infalibilidad y del episcopado universal del papa, est\u00e1n tambi\u00e9n determinadas en parte por la repulsa dial\u00e9ctica al protestantismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, aun reconociendo la forzosa limitaci\u00f3n y hasta las deficiencias de la reforma cat\u00f3lica, ser\u00ed\u00ada una mutilaci\u00f3n espiritualista y carente de visi\u00f3n hist\u00f3rica el medir el catolicismo postridentino por sus compromisos y \u00e9xitos unilaterales. Durante el barroco \u00e9l logr\u00f3 una configuraci\u00f3n uniforme del mundo &#8211; la \u00faltima marcada por la fe cat\u00f3lica-, alcanz\u00f3 adem\u00e1s en el orden religioso y eclesi\u00e1stico un nuevo florecimiento que se despleg\u00f3 en heroico seguimiento de Cristo, en exuberante actividad misional y en una piedad popular purificada. Geogr\u00e1ficamente, los puntos de gravedad de estas realizaciones estuvieron situados durante el siglo xvr en Espa\u00f1a e Italia y durante el xvii en Francia. Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n puede demostrarse la estrecha conexi\u00f3n de la fuerza vital creadora en el campo religioso y eclesi\u00e1stico con el florecimiento de la cultura nacional. La importancia de Espa\u00f1a para el catolicismo occidental no radica solamente en haber asegurado y organizado una base de poder pol\u00ed\u00adticamente solvente; mucho m\u00e1s importante para su fortalecimiento interno fue haber preparado una reserva de fuerzas nutridas por un humanismo cristiano purificado, reserva que hizo posible la gran s\u00ed\u00adntesis cultural espa\u00f1ola del Siglo de Oro y, gracias a la personalidad de Ignacio de Loyola (1491-1556), cre\u00f3 en la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas un centro de irradiaci\u00f3n supranacional que prest\u00f3 un servicio adecuado a la situaci\u00f3n del mundo. Teresa de Jes\u00fas (1515-1582) y Juan de la Cruz (+ 1591) realizaron en su vida de penitencia y oraci\u00f3n un radical seguimiento de Cristo, en que el hombre se pierde ante la majestad de Dios como \u00abllama de amor viva\u00bb, que consume todo lo dem\u00e1s. Sabios espa\u00f1oles van a la cabeza en la teolog\u00ed\u00ada (historia de la &#8211;> teolog\u00ed\u00ada, baja &#8211;> escol\u00e1stica, -> escol\u00e1stica del barroco): Melchor Cano O.P. (+ 1560), Domingo B\u00e1\u00f1ez O.P. (+ 1604) y sobre todo Francisco Su\u00e1rez S.I. (+ 1617) renuevan la dogm\u00e1tica y la teolog\u00ed\u00ada moral, mientras que los problemas de la -> reconquista y de la pol\u00ed\u00adtica colonial espa\u00f1ola incitan al dominico Francisco de Vitoria (+ 1546) a esbozar un &#8211;> derecho internacional cristiano y una teor\u00ed\u00ada del Estado. En el siglo xvri, un trabajo comunitario de los carmelitas descalzos de Salamanca prosigue esta l\u00ed\u00adnea, incluyendo las cuestiones suscitadas por la reforma protestante y el &#8211;>jansenismo, y mientras tanto el italiano Roberto Belarmino S.I. (1542-1621) crea un instrumental de la teolog\u00ed\u00ada de controversia cuya importancia se extiende m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito latino. Como r\u00e9plica cat\u00f3lica a la historiograf\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica protestante surgieron los Annales ecclesiastici del oratoriano Baronio. Tambi\u00e9n ellos fueron fruto de la renovaci\u00f3n eclesi\u00e1stica en Italia, pues nacieron de conferencias en el Oratorio de Felipe Neri.<\/p>\n<p>El enraizamiento sorprendentemente r\u00e1pido de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en las diversas culturas nacionales aparece de manera particularmente impresionante en Alemania, donde la fuerza de atracci\u00f3n de personalidades particulares, como Pedro Canisio (1527-1597 ), condujo a la fundaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de colegios de jesuitas en importantes puntos estrat\u00e9gicos. Las ciudadelas teol\u00f3gicas y los bastiones de la contrarreforma situados junto al Rin y al Danubio, muestran una sorprendente coincidencia de la Europa cat\u00f3lica en el siglo xvi con las fronteras del imperio romano. La pol\u00ed\u00adtica din\u00e1stica b\u00e1vara y la de los habsburgos se fundieron con el empe\u00f1o de la restauraci\u00f3n del catolicismo, mientras que el esp\u00ed\u00adritu de reforma cat\u00f3lica, fomentado por Jos nuncios pontificios, penetr\u00f3 tambi\u00e9n en las sedes episcopales alemanas. Con intervalos cronol\u00f3gicos, tuvo lugar la recatolizaci\u00f3n de Austria, de Bohemia y de Polonia. Sus promotores fueron en muchos casos jesuitas y capuchinos. Polonia pudo recuperarse tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente por el hecho de que all\u00ed\u00ad, aunque la nobleza estuviera influida por ideas protestantes, sin embargo, no lo estaba el pueblo cristiano sencillo.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n defensiva de la Iglesia en Alemania y la debilitaci\u00f3n del pa\u00ed\u00ads por los trastornos de la guerra de los treinta a\u00f1os (16181648) destruyeron las ya escasas esperanzas (por raz\u00f3n de la reducida parte cat\u00f3lica de la poblaci\u00f3n; 3\/10 eran cat\u00f3licos hacia 1600) de una unitaria labor cultural europea. En cambio, la piedad popular, depurada de los excesos de la baja edad media, adquiere nuevos rasgos. La devoci\u00f3n a Cristo se presenta como devoci\u00f3n a la pasi\u00f3n. Cristo Se\u00f1or se imprime en las almas como Se\u00f1or de la Iglesia, como esposo, como paciente y resucitado. Fomentada por los jesuitas e insert\u00e1ndose en el af\u00e1n de visi\u00f3n del barroco, se propaga la piedad eucar\u00ed\u00adstica (el sagrario sustituye las capillas del sacramento, se hace frecuente la exposici\u00f3n y la adoraci\u00f3n en silencio); y tambi\u00e9n las procesiones y -> peregrinaciones de este tiempo ostentan el sello de una profesi\u00f3n antiprotestante. La devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada (congregaciones y cofrad\u00ed\u00adas marianas, construcci\u00f3n regular de santuarios marianos, columnas a Mar\u00ed\u00ada, consagraciones a Mar\u00ed\u00ada) y las peregrinaciones a santuarios de la Virgen reciben por este lado nuevos impulsos. Las misiones y predicaciones populares gozan de gran afluencia. Saltan a la vista los rasgos antiprotestantes de esta piedad, con una orientaci\u00f3n individualista, la cual tampoco estuvo siempre a salvo de desenfrenados excesos sentimentales y degener\u00f3 a veces en una fe m\u00e1gica en los milagros.<\/p>\n<p>La simbiosis del cristianismo con la cultura profana francesa del siglo xvii benefici\u00f3 particularmente a la Iglesia cat\u00f3lica. Esta evoluci\u00f3n no estaba prefigurada en manera alguna. El protestantismo franc\u00e9s, que hab\u00ed\u00ada nacido de un clima b\u00ed\u00adblico y de un humanismo cristiano, desde su giro hacia el -> calvinismo alcanz\u00f3 tal firmeza en su organizaci\u00f3n y tal penetraci\u00f3n por igual en todas las capas sociales, que, el a\u00f1o 1598, por el edicto de Nantes pudo asegurarse la tolerancia oficial; pero, como \u00abEstado dentro del Estado\u00bb, desafiaba el centralismo de la monarqu\u00ed\u00ada. La decadencia de su fuerza interna de expansi\u00f3n despu\u00e9s de 1620 y las disensiones internas prepararon los caminos de la pol\u00ed\u00adtica de represi\u00f3n estatal, que alcanz\u00f3 su punto culminante en la expulsi\u00f3n de m\u00e1s de 200 000 hugonotes despu\u00e9s de la revocaci\u00f3n del edicto de Nantes (1685). La pol\u00ed\u00adtica religiosa francesa, que en el siglo xvi hab\u00ed\u00ada mostrado m\u00e1s violencia que coherencia, en la era de Richelieu y Luis xiv compens\u00f3 esta deficiencia con el exceso de un rigorismo centralista, lo mismo que, por otra parte, s\u00f3lo la raz\u00f3n de Estado fue decisiva para la alianza de Richelieu con los protestantes en la guerra de los treinta a\u00f1os. Pero el fortalecimiento interior de la vida cat\u00f3lica en Francia, que en adelante goz\u00f3 del favor decisivo del Estado y que sali\u00f3 tambi\u00e9n enriquecida de la pol\u00e9mica espiritual con el adversario calvinista (teolog\u00ed\u00ada francesa de controversia), se remonta a otras causas distintas de la protecci\u00f3n estatal o d\u00e9 la reacci\u00f3n anticalvinista.<\/p>\n<p>La uni\u00f3n de las fuerzas cat\u00f3licas con en\u00e9rgica cooperaci\u00f3n de las nuevas \u00f3rdenes religiosas se logr\u00f3 por obra de obispos, que no sin influjo del modelo de Carlos Borromeo, arzobispo de Mil\u00e1n, se decidieron por una concepci\u00f3n interiorizada de su oficio. Este nuevo tipo de obispo alcanza su encarnaci\u00f3n m\u00e1s pura en Francisco de Sales (1567-1622), cuya \u00abascesis secularizada\u00bb era un aut\u00e9ntico apostolado de ambiente. Vicente de Pa\u00fal (1581-1660) se entrega a los problemas sociales de su tiempo (ayuda a presos, fugitivos, exp\u00f3sitos, pobres) y crea en la orden de las Filles de la Charit\u00e9 un instituto de caridad cristiana que ha de perdurar por siglos y ser\u00e1 fuente de inspiraci\u00f3n para muchas fundaciones posteriores. J: B. de la Salle (1651-1719) se interesa por las escuelas populares; la congregaci\u00f3n de hermanos de las escuelas cristianas por \u00e9l fundada, que ha trabajado con \u00e9xito en los siglos xix y xx, particularmente en Am\u00e9rica del norte y el Canad\u00e1, prosigue su obra. J: J. Olier, por la fundaci\u00f3n de St.-Sulpice, dio un centro ordenador a los ensayos para resolver el problema de la educaci\u00f3n sacerdotal. P. de B\u00e9rulle, uno de los grandes de la escuela francesa, no s\u00f3lo fue fundador de una comunidad de sacerdotes consagrados a la cura de almas (Oratoire de France), sino que promovi\u00f3 tambi\u00e9n la nueva espiritualidad. Una \u00abnube de santos\u00bb (Br\u00e9mond) de todos los estados atestigua el florecimiento de la vida espiritual. En la corte, una generaci\u00f3n de oradores sagrados, cuyas obras pertenecen al clasicismo franc\u00e9s, sustituy\u00f3 a la otra: Bossuet, obispo de Meaux (1627-1704), representa este catolicismo cortesano con sus realizaciones y tambi\u00e9n con sus flaquezas. La piedad teol\u00f3gicamente clara y con fuerte matiz eclesi\u00e1stico del espiritual\u00ed\u00adsimo F\u00e9nelon (1651-1714), arzobispo de Cambrai, tiene rasgos de parentesco con la teolog\u00ed\u00ada de la cruz de Lutero.<\/p>\n<p>Tampoco faltan los lados de sombra. Aun en su momento de florecimiento el catolicismo franc\u00e9s no era un bloque monol\u00ed\u00adtico, sino un edificio complicado atravesado por las m\u00e1s fuertes tensiones. En el terreno de \u00abIglesia y Estado\u00bb, el -> galicanismo no era s\u00f3lo una protesta antirromana, sino tambi\u00e9n un grave peligro para la unidad eclesi\u00e1stica. En la vida de piedad, el problema de la -> justificaci\u00f3n, que se ve\u00ed\u00ada insuficientemente resuelto en la doctrina de la gracia de los jesuitas, con matiz antiprotestante, condujo a la crisis del -> jansenismo, que fue fuente de enriquecimiento creador y de renovada entrega religiosa; pero por raz\u00f3n de su implicaci\u00f3n con factores no teol\u00f3gicos, agudizados por una desafortunada pol\u00ed\u00adtica de represi\u00f3n, vino a ser el m\u00e1s fuerte lastre del catolicismo franc\u00e9s en la era de la ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La vinculaci\u00f3n de las misiones cat\u00f3licas al patronato de las coronas de Espa\u00f1a y Portugal condujo en los siglos xvii y xviII a rivalidades y conflictos entre \u00f3rganos misionales particulares, que en 1622 recibieron un centro romano por la fundaci\u00f3n de la Congregatio de propaganda fide. La actividad de pionero del incansable Francisco Javier (1506-52) en las Indias fue proseguida por una generaci\u00f3n de misioneros, en que descuella particularmente Roberto di Nobili (1577-1656) por su adaptaci\u00f3n a las estructuras sociales. Mayores \u00e9xitos produjo en el Jap\u00f3n y la China el m\u00e9todo de acomodaci\u00f3n de Matteo Ricci (1552-1610). La disputa sobre los ritos paraliz\u00f3 el trabajo misional; la definitiva reprobaci\u00f3n de la acomodaci\u00f3n como sincretismo inseguro (1742) liquid\u00f3 las perspectivas de propagaci\u00f3n de la fe en China y Jap\u00f3n y aceler\u00f3 el retroceso de las misiones en el siglo xvIII. Los misioneros franceses trabajaron en el Canad\u00e1 (1657 fundaci\u00f3n del obispado de Quebec) y en el lejano oriente; las \u00abdoctrinas\u00bb de los franciscanos y jesuitas en el Paraguay representan un ensayo peculiar de cristianizar la vida social desde sus cimientos.<\/p>\n<p>II. La ilustraci\u00f3n<br \/>\nLa \u00abcrisis de la conciencia\u00bb en el siglo xvIII, que, pasando por las etapas de cr\u00ed\u00adtica a la Iglesia y a la revelaci\u00f3n, se deslig\u00f3 de toda vinculaci\u00f3n religiosa y termin\u00f3 declarando completamente aut\u00f3nomo al individuo, es un proceso complicado, que no podemos concebir en modo alguno como una conjura por principio contra la Iglesia. La -> ilustraci\u00f3n se compone de muchos movimientos espirituales (-> cartesianismo, cr\u00ed\u00adtica de los -> evangelios, fe en el &#8211;> progreso, &#8211;> historicismo, -> indiferentismo, derechos del ->hombre, &#8211;>secularizaci\u00f3n) y es expresi\u00f3n de una profunda crisis espiritual, a la que no pudieron oponer fuerza suficiente las confesiones cristianas escindidas entre s\u00ed\u00ad. Ya en 1670 Espinosa (-> espinosismo) hab\u00ed\u00ada calificado la religi\u00f3n cristiana de \u00abmero fen\u00f3meno hist\u00f3rico\u00bb; el -> historicismo y el -> relativismo demoler\u00e1n exageraciones y tergiversaciones ideol\u00f3gicas y pol\u00ed\u00adticas del cristianismo, pero menoscabar\u00e1n tambi\u00e9n su estimaci\u00f3n positiva. Este giro fue preparado sociol\u00f3gicamente al ser reemplazado, en los siglos xvii y xvIII, el estrato superior espiritual en gran parte clerical de la baja edad media, por una nueva minor\u00ed\u00ada de laicos (juristas, cortesanos, naturalistas, historiadores). Primeramente fueron los Pa\u00ed\u00adses Bajos el recipiente de las nuevas corrientes; la hegemon\u00ed\u00ada espiritual pasa luego a Inglaterra, donde John Locke (1632-1704) abri\u00f3 camino con su tesis de la no necesidad de la revelaci\u00f3n y tradici\u00f3n cristianas y de su permutabilidad por la raz\u00f3n. Tambi\u00e9n en el campo de las modernas ciencias naturales fue Inglaterra a la cabeza. El origen del alejamiento entre la Iglesia y las ciencias naturales no radica para nada en una previa tendencia hostil a la revelaci\u00f3n; la Royal Society de Londres (1662), que sirvi\u00f3 de modelo para otras academias europeas, fue fundada por hombres que estaban persuadidos de que la ciencia natural pone de manifiesto el plan divino de la creaci\u00f3n mejor que la teolog\u00ed\u00ada, y as\u00ed\u00ad contribuye a la mayor gloria de Dios. Pero, bajo el influjo de las fuerzas espirituales del tiempo, esta evoluci\u00f3n tuvo por efecto una hostilidad al cristianismo y, al identificar la ciencia con las ciencias naturales, cerr\u00f3 el di\u00e1logo con la experiencia religiosa. No dejaron de tener su parte de culpa en esta evoluci\u00f3n ciertos sectores eclesi\u00e1sticos. Los sabios italianos estaban bajo la presi\u00f3n de la inquisici\u00f3n y hubieron de organizarse en academias secretas. La condenaci\u00f3n de Galileo Galilei (t 1642) por la inquisici\u00f3n dej\u00f3 un trauma entre los naturalistas; as\u00ed\u00ad se explica que laboratorios y centros de investigaci\u00f3n nacieran casi exclusivamente en los pa\u00ed\u00adses no cat\u00f3licos del norte.<\/p>\n<p>El prestigio del papado, que en los siglos xvii y xviii s\u00f3lo puede ostentar propiamente dos figuras descollantes: Inocencio xi (1676-1689) y el papa del di\u00e1logo Benedicto xiv (1740-58), estaba en decadencia. La presi\u00f3n de las potencias sobre el c\u00f3nclave ten\u00ed\u00ada por efecto que en muchos casos fueran elegidos hombres mediocres. Un indicio de este descenso en el prestigio papal puede verse sin duda en la exclusi\u00f3n del papado en este tiempo al firmarse los tratados internacionales de paz; el papado era considerado con creciente menosprecio como una instituci\u00f3n italiana. Por lo dem\u00e1s, despu\u00e9s de Adriano vi (+ 1524), todos los papas hab\u00ed\u00adan sido italianos (historia de los -> papas). La debilidad del papado en este tiempo aparece sin duda con mayor claridad en la supresi\u00f3n, en 1776, de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas; sin perjuicio de un ambiente antijesu\u00ed\u00adtico debido en parte a la arrogancia de miembros particulares &#8211; ambiente que perdur\u00f3 hasta los siglos xix y xx como psicosis jesu\u00ed\u00adtica- la supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada por Clemente xi representa una capitulaci\u00f3n ante el Estado omnipotente, m\u00e1s concretamente, ante los borbones franceses. El despotismo de los pr\u00ed\u00adncipes ilustrados oblig\u00f3 a la curia a una pol\u00ed\u00adtica en que los criterios religiosos ten\u00ed\u00adan cada vez m\u00e1s la preferencia; sin embargo, Roma ignor\u00f3 las causas sociales y econ\u00f3micas de la revoluci\u00f3n francesa y la entendi\u00f3 falsamente como una rebeli\u00f3n contra la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Francia estuvo expuesta como ning\u00fan otro pa\u00ed\u00ads a la prueba de fuego de las nuevas ideas. El torso apolog\u00e9tico de Blaise Pascal (t 1662), fundado por igual en raisonnement y coeur, no hall\u00f3 continuadores. La haza\u00f1a cultural de la orden benedictina en el campo de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y de la historiograf\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica sucumbi\u00f3 en parte con la pol\u00e9mica jansenista, como en general las contiendas jansenistas en torno a la bula Unigenitus pesaron como un plomo en el catolicismo franc\u00e9s del siglo xviii. En su fase tard\u00ed\u00ada, el jansenismo aviv\u00f3 la vida de piedad e incit\u00f3 la contradicci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu del tiempo. Estaba desde luego dogm\u00e1ticamente derrotado, pero se veng\u00f3 en la vida pr\u00e1ctica por un moralismo en muchos casos convulso que, a veces, por reacci\u00f3n pod\u00ed\u00ada degenerar en craso laxismo. Tambi\u00e9n del dominio de la moral, en que se situ\u00f3 hasta el fin, hab\u00ed\u00ada de ser desterrado a la postre, pues los fil\u00f3sofos mostraban la consistencia moral de la religi\u00f3n racional y hasta del ate\u00ed\u00adsmo. La vida de piedad de la \u00e9poca ostenta sin duda puntos particulares de contacto con el &#8211;> pietismo; su \u00fanico enriquecimiento original lo representa la propagaci\u00f3n de la devoci\u00f3n al coraz\u00f3n de Jes\u00fas (de ra\u00ed\u00adces medievales, vivificadas de nuevo en el siglo xvii). Mirado en conjunto, el culto burgu\u00e9smente domesticado, llevaba fuertes rasgos antropoc\u00e9ntricos, se asemejaba a un jard\u00ed\u00adn de Le Notre, correctamente podado seg\u00fan criterios de utilidad y oportunidad, pero carente de una vida apasionada. La congregaci\u00f3n de los redentoristas (fundada en 1732), la m\u00e1s importante fundaci\u00f3n religiosa del tiempo, permaneci\u00f3 limitada a Italia en el siglo xviii, y s\u00f3lo en el siglo xix pudo desarrollarse en otras partes, particularmente en territorio alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Mientras la violencia de la tormenta de la ilustraci\u00f3n en el \u00e1mbito cultural latino aislaba a la Iglesia, en Alemania se polemizaba con ella cr\u00ed\u00adticamente, en muchos casos con autocr\u00ed\u00adtica y, a veces, con hipercr\u00ed\u00adtica. En el siglo xviir los cabildos catedralicios y la mayor parte de las sedes episcopales estaban ocupados por la clase de los caballeros imperiales; en el absolutismo ilustrado, el sentido del deber impuls\u00f3 a una alta acci\u00f3n cultural (grandiosa actividad constructora), cuyo foco principal estaba a decir verdad m\u00e1s en el sector civil que en el religioso. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se dieron conflictos con Roma: la discusi\u00f3n entre la Iglesia imperial -cuyas estructuras no hab\u00ed\u00adan sido tocadas ni por la reforma protestante, ni por el concilio tridentino, ni tampoco por los concordatos- y el papado postridentino vino a parar en un cambio de la direcci\u00f3n mon\u00e1rquica de la Iglesia por una aristocracia de los pr\u00ed\u00adncipes eclesi\u00e1sticos (-> episcopalismo, febronianismo). El centralismo absolutista se fundi\u00f3 en el josefinismo con el reformismo cat\u00f3lico; ser\u00ed\u00ada equivocado entender este intento de reformar la Iglesia por cuenta propia como un antecedente de la \u00abacci\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb; pero es igualmente falso desprenderlo de su contexto positivo y valorarlo negativamente. Los emperadores austr\u00ed\u00adacos, que no se enriquecieron con bienes de la Iglesia, estaban guiados por aut\u00e9nticas intenciones de reforma, aun cuando no reconocieron en su valor propio la categor\u00ed\u00ada de lo religioso y lo cortaron seg\u00fan un patr\u00f3n burocr\u00e1tico. Pero estas reformas estaban de antemano condenadas al fracaso porque proced\u00ed\u00adan en exceso de la periferia y carec\u00ed\u00adan de la uni\u00f3n con el centro, la cual tiene una importancia vital para la Ecclesia semper reformanda. Lo mismo hay que decir sobre el di\u00e1logo de la ilustraci\u00f3n cat\u00f3lica en Alemania con el esp\u00ed\u00adritu del tiempo.<\/p>\n<p>III. El siglo XIX<br \/>\nLa rotura de la revoluci\u00f3n francesa con el orden social vigente, puso a la Iglesia dentro de un \u00e1mbito totalmente cambiado, incluso espiritualmente. Pero la Iglesia no estaba preparada para ello, y hasta por su impotencia social no se hallaba ya en condiciones de responder con energ\u00ed\u00ada a la provocaci\u00f3n del tiempo nuevo. Especialmente su cumbre jer\u00e1rquica, pero tambi\u00e9n su minor\u00ed\u00ada de laicos nobles, pol\u00ed\u00adticamente debilitada, anhelaba la situaci\u00f3n anterior a la revoluci\u00f3n; este esp\u00ed\u00adritu retr\u00f3grado continu\u00f3 operando hasta dentro del siglo xx. La restauraci\u00f3n de los -> Estados pontificios en el congreso de Viena (1814-15) fue un hecho pol\u00ed\u00adtico importante y acaso la \u00fanica posibilidad concreta para el papado si quer\u00ed\u00ada recuperar su base necesaria de operaciones. Pero ello le oblig\u00f3 a aliarse con las potencias de la restauraci\u00f3n y le empuj\u00f3 por la v\u00ed\u00ada de una pol\u00ed\u00adtica reaccionaria, que estaba en contradicci\u00f3n con las ideas del pujante liberalismo. La relativa estabilidad pol\u00ed\u00adtica que esta alianza dio a los Estados pontificios en la primera mitad del siglo, fue contrarrestada desde dentro por la mala administraci\u00f3n &#8211; todos los puestos claves estaban ocupados por cl\u00e9rigos -, y desde fuera en manera creciente por el nacionalismo italiano (r\u00ed\u00adsorgimento). La anexi\u00f3n del resto de los Estados pontificios por el Piamonte el a\u00f1o 1870 demostr\u00f3 a la postre la insuficiencia del intento de restauraci\u00f3n de 1814. En cambio, el papado pudo reforzar su uni\u00f3n interna con las Iglesias de los pa\u00ed\u00adses particulares (concordatos). El desmoronamiento de las estructuras sociales que antes hab\u00ed\u00adan hecho posible en los pa\u00ed\u00adses particulares la posici\u00f3n privilegiada e independiente del catolicismo, reducido ahora a la condici\u00f3n de minor\u00ed\u00ada, hizo que el clero y el laicado buscaran un fuerte apoyo en Roma. El ultramontanismo que de ah\u00ed\u00ad surgi\u00f3, cuya ideolog\u00ed\u00ada contrarrevolucionaria fue propagada particularmente por te\u00f3logos laicos franceses (de Maistre, Veuillot), desterr\u00f3 los restos de galicanismo, de ilustraci\u00f3n y de josefinismo; pero acos\u00f3 tambi\u00e9n fuertemente al catolicismo liberal, que estaba empe\u00f1ado en la reconciliaci\u00f3n de la Iglesia con la civilizaci\u00f3n moderna. Dentro de la historia del esp\u00ed\u00adritu, el ultramontanismo prepar\u00f3 el camino para el concilio Vaticano i (1869-70) (posibilidad de conocer a -> Dios, historia de los -> concilios, -> infalibilidad, &#8211;> fe y ciencia, &#8211;>papa).<\/p>\n<p>La vida espiritual del tiempo se desarroll\u00f3 al margen de la Iglesia y contra ella. La posici\u00f3n defensiva de la Iglesia ante el mundo se refleja en la condenaci\u00f3n global de las corrientes modernas por el Syllabus, de P\u00ed\u00ado ix, en 1864. De suyo, las perspectivas para un di\u00e1logo con el mundo no eran muy grandes ante la inconmovible fe en el progreso por parte del liberalismo y del primer -> socialismo, que se entend\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad mismo como Iglesia. Pero ni siquiera las posibilidades que quedaban fueron aprovechadas. La Iglesia se encerr\u00f3 a s\u00ed\u00ad misma en un ghetto espiritual. Los principios cristianos y las invitaciones verbales a retornar a la Iglesia fueron ofrecidos con abundancia al mundo; pero no pod\u00ed\u00adan afectarle, pues la realizaci\u00f3n del cristianismo se med\u00ed\u00ada por criterios hist\u00f3ricos, tomando como norma concreta una edad media idealizada.<\/p>\n<p>Tanto mayor esfuerzo se consagr\u00f3 a la reorganizaci\u00f3n de los cuadros e instituciones de la Iglesia; muchas de \u00e9stas fueron creadas de nuevo. El florecimiento y el r\u00e1pido auge de las fundaciones religiosas en el siglo xix -entre 1800 y 1850 nacieron cien congregaciones nuevas, dos tercios de ellas en Francia &#8211; atestiguaban un fortalecimiento de la religiosidad; pero no debe en modo alguno desestimarse su componente sociol\u00f3gico. A los estratos cat\u00f3licos de la poblaci\u00f3n, principalmente campesinos, en los que repercuti\u00f3 el general crecimiento de la poblaci\u00f3n en esta \u00e9poca, la vocaci\u00f3n eclesi\u00e1stica se les ofrec\u00ed\u00ada pr\u00e1cticamente como la \u00fanica posibilidad de ser algo.<\/p>\n<p>El pontificado advirti\u00f3 oportunamente los peligros y excesos del nacionalismo dominante en la \u00e9poca. Pero estas advertencias no tuvieron efecto porque, de un lado, pasaban por alto el derecho de los pueblos peque\u00f1os a su independencia nacional (B\u00e9lgica, Polonia, Irlanda, Grecia), y, de otro lado, estaban sostenidos demasiado &#8216; a las claras por c\u00e1lculos pol\u00ed\u00adticos, para contrarrestar la propaganda italiana e inglesa contra los Estados pontificios.<\/p>\n<p>La primera declaraci\u00f3n oficial del papado sobre la cuesti\u00f3n obrera se hizo el a\u00f1o 1890 en la enc\u00ed\u00adclica Rerum novarum, que no cre\u00f3 el movimiento social cristiano, pero dio al catolicismo social poderosos impulsos psicol\u00f3gicos. La aparici\u00f3n relativamente tard\u00ed\u00ada de esta toma de posici\u00f3n indica, no tanto la falta de visi\u00f3n del papado, cuanto el tard\u00ed\u00ado despertar de la responsabilidad social en los sectores cat\u00f3licos laicos. Se explica en primer lugar por el hecho de que la revoluci\u00f3n industrial, la cual parti\u00f3 de Inglaterra, no afect\u00f3 hasta muy avanzado el siglo xix a pa\u00ed\u00adses con predominio de poblaci\u00f3n cat\u00f3lica; en Alemania, permaneci\u00f3 en gran parte la iniciativa capitalista en manos de protestantes o de laicos separados de la Iglesia. Adem\u00e1s, en el campo cat\u00f3lico, la cuesti\u00f3n social durante mucho tiempo no fue considerada como resultado del cambio estructural de la vida econ\u00f3mica y social, y hasta dentro del siglo xx se intent\u00f3 resolverla con los medios tradicionales de la caridad cristiana (-> industrialismo). La revoluci\u00f3n de 1848 destruy\u00f3 en Francia aut\u00e9nticos g\u00e9rmenes de un socialismo cat\u00f3lico; aun all\u00ed\u00ad donde pudo desarrollarse un socialismo cat\u00f3lico, como en Francia, Austria e Italia, ideales pol\u00ed\u00adticamente retr\u00f3gados de sus protagonistas ejercieron una influencia retardataria. S\u00f3lo con la aparici\u00f3n de partidos cat\u00f3licos (despu\u00e9s de 1850 en B\u00e9lgica, Holanda y Alemania, despu\u00e9s de 1918 en Italia) pudo la doctrina social cristiana ejercer un influjo directo sobre la legislaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Indudablemente las ideas de m\u00e1s porvenir para la nueva inteligencia de la Iglesia y de la sociedad se desarrollaron en Francia, sin perjuicio de que en las ciudades, donde la pr\u00e1ctica religiosa antes de la revoluci\u00f3n era una m\u00e1scara del conformismo social, la descristianizaci\u00f3n hiciera r\u00e1pidos progresos. Tres laicos: Chateaubriand, de Bonald y de Maistre est\u00e1n a la cabeza del movimiento de retorno a la Iglesia. Repercuti\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de Francia la propaganda con fondo sociol\u00f3gico de Lamennais en favor de la Iglesia (\u00abSin papa no hay Iglesia, sin Iglesia no hay cristianismo, sin cristianismo no hay sociedad\u00bb). Lamennais contribuy\u00f3 en su primera fase (1817-28) a fundar el ultramontanismo franc\u00e9s; en su segunda fase (1828-34), traz\u00f3 el programa del catolicismo liberal, que pudo juntar en Montalembert, Lacordaire y Maret una selecta minor\u00ed\u00ada espiritual, pero no lleg\u00f3 a ejercer sobre el catolicismo franc\u00e9s un influjo que imprimiera su sello en la formaci\u00f3n de la sociedad. El laico Fr\u00e9d\u00e9ric Ozanam se qued\u00f3 en representante aislado de la idea de la democracia cristiana. El -> tradicionalismo obtuvo el predominio sobre todo en su aspecto pol\u00ed\u00adtico, e impidi\u00f3 que el catolicismo franc\u00e9s se adhiriera a la rep\u00fablica. Esta oposici\u00f3n encendi\u00f3 el anticlericalismo hist\u00e9rico de las izquierdas francesas, que culmin\u00f3 en 1906 con la separaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado.<\/p>\n<p>Mientras la Iglesia en Francia bogaba por aguas reaccionarias, el catolicismo alem\u00e1n pudo renovarse espiritualmente y ofrecer una contribuci\u00f3n importante al desenvolvimiento de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica. Cierto que la secularizaci\u00f3n de 1803 acarre\u00f3 p\u00e9rdidas considerables -18 universidades cat\u00f3licas fueron suprimidas-, pero la restauraci\u00f3n institucional de la Iglesia se llev\u00f3 a cabo r\u00e1pidamente. El te\u00f3logo b\u00e1varo J.M. Sailer (t 1832) logr\u00f3 el primer reencuentro con la cultura alemana; el &#8211;> romanticismo alem\u00e1n hab\u00ed\u00ada creado condiciones favorables para ese nuevo encuentro. En las universidades estatales de Bonn, Breslau, Munich y Tubinga naci\u00f3 una nueva. teolog\u00ed\u00ada, que acometi\u00f3 la discusi\u00f3n con las corrientes espirituales dei tiempo. Los sistemas filos\u00f3fico-teol\u00f3gicos de G. Hermes (+ 1831) en Bonn y de A. G\u00fcnther (+ 1863) en Viena no lograron la aquiescencia eclesi\u00e1stica; mientras tanto la escuela de -> Tubinga bajo la direcci\u00f3n espiritual de J.A. M\u00e1hler (1796-1838) descubr\u00ed\u00ada nuevamente la idea de la Iglesia partiendo de los padres, aunque sus est\u00ed\u00admulos s\u00f3lo se han desplegado plenamente en el siglo xx. A la pol\u00e9mica del catolicismo con la ciencia hist\u00f3rica (investigaci\u00f3n sobre la vida de -> Jes\u00fas) no le estuvo destinado un feliz desenlace. Los primeros pasos que dio en este sentido I. v. D\u00f3llinger (+ 1890) perdieron firmeza por la desconfianza romana, pero tambi\u00e9n por la debilitaci\u00f3n intelectual de la separaci\u00f3n de los -> viejos cat\u00f3licos. La tard\u00ed\u00ada elaboraci\u00f3n del complejo hist\u00f3rico, que era una tarea de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, explica por qu\u00e9 la dogm\u00e1tica y la moral se estancaron en gran parte durante la primera mitad del siglo xx con relaci\u00f3n al campo hist\u00f3rico. El Kulturkampf de Bismarck interrumpi\u00f3 la evoluci\u00f3n positiva, pues encerr\u00f3 a los cat\u00f3licos alemanes en un ghetto espiritual.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la evoluci\u00f3n en Italia corri\u00f3 en esta direcci\u00f3n, una vez que fueron sofocados lentamente los primeros pasos esperanzadores hacia un encuentro entre el catolicismo y la cultura nacional italiana dados por Manzoni, Rosmini (-> ontologismo) y Gioberti. En B\u00e9lgica los cat\u00f3licos pudieron adherirse al nuevo Estado; la universidad de Lovaina adquiri\u00f3 importancia internacional. Los cat\u00f3licos holandeses debieron a la revoluci\u00f3n francesa su liberaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica; la agilidad espiritual del catolicismo holand\u00e9s en el siglo xx fue posibilitada por el intensivo y abnegado trabajo de construcci\u00f3n durante el siglo xix. El catolicismo ingl\u00e9s, que qued\u00f3 decisivamente debilitado por rigurosas coacciones legales entre 1715-50, recibi\u00f3 en el siglo xix fresco refuerzo por la inmigraci\u00f3n de Irlanda. Su emancipaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica (1831), a la que s\u00f3lo tard\u00ed\u00adamente sigui\u00f3 el reconocimiento social en el siglo xx, posibilit\u00f3 una brillante organizaci\u00f3n de las parroquias, pero no fueron aprovechadas las oportunidades de una profundizaci\u00f3n intelectual que ofreci\u00f3 el movimiento de Oxford (&#8211;> anglicanismo: comuni\u00f3n anglicana). El converso J.H. Newman (1801-90) representa sin duda la figura m\u00e1s atractiva de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica del siglo xix. Pero su teolog\u00ed\u00ada de di\u00e1logo, extraordinariamente sugestiva, s\u00f3lo en el siglo xx ha fecundado la teolog\u00ed\u00ada en Francia y Alemania, y en el Vaticano ii ha llegado a su pleno desarrollo. En Espa\u00f1a, J. Balmes (1810-1848) y J. Donoso Cort\u00e9s (1809-1853) son figuras aisladas de formato europeo, sin eco ni sucesi\u00f3n.<\/p>\n<p>El trabajo organizador y pastoral del catolicismo norteamericano se ha llevado a cabo sin ayuda estatal, y tambi\u00e9n sin apoyo moral por parte de la sociedad. Se respondi\u00f3 con aguda desconfianza a la separaci\u00f3n entre -> Iglesia y Estado defendida por los obispos norteamericanos. La crisis del -> americanismo tuvo por fundamento la aversi\u00f3n frente a la idea \u00abpeligrosa\u00bb de la < Iglesia libre en el Estado libre\".\n\nIV. La Iglesia y el mundo moderno\nLa p\u00e9rdida de los Estados pontificios en 1870 tuvo un efecto extraordinariamente purificador sobre la historia moderna de la Iglesia. La idea religiosa del papado, que qued\u00f3 reducido a su misi\u00f3n originaria, pudo ahora desenvolverse sin obst\u00e1culo. La autoridad moral del papado sin duda en ninguna \u00e9poca fue mayor que al comienzo del siglo xx. Evidentemente, este cambio no apareci\u00f3 inmediatamente; s\u00f3lo pudo manifestarse despu\u00e9s de quedar quebrantada la propia seguridad del liberalismo tard\u00ed\u00ado, que hab\u00ed\u00ada predicho la ruina inmediata del papado, y una vez que se recuper\u00f3 un cierto respeto a la idea religiosa. Tambi\u00e9n en el campo romano se demor\u00f3 de momento esta evoluci\u00f3n mientras dur\u00f3 la complacencia en la compasi\u00f3n lacrimosa por los \"males del tiempo\" (-> integrismo). Esta postura retr\u00f3grada impidi\u00f3 en Italia la participaci\u00f3n positiva de los cat\u00f3licos en la vida pol\u00ed\u00adtica y espiritual de la naci\u00f3n, y dej\u00f3 ancho campo de juego al anticlericalismo. La firma de los tratados de Letr\u00e1n por P\u00ed\u00ado xi (1929) hizo borr\u00f3n y cuenta nueva con una \u00e9poca del pasado.<\/p>\n<p>Consecuentemente, tambi\u00e9n dentro de la Iglesia recuper\u00f3 el papado su primado espiritual. P\u00ed\u00ado x, el papa p\u00e1rroco, inici\u00f3 importantes reformas en la curia y una renovaci\u00f3n de la vida de piedad. Benedicto xv trabaj\u00f3 por una paz justa antes de la la guerra mundial, P\u00ed\u00ado xi prepar\u00f3 la deseuropeizaci\u00f3n de la Iglesia, y P\u00ed\u00ado xii ofreci\u00f3 a la Iglesia universal y a la sociedad la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica del catolicismo en numerosas enc\u00ed\u00adclicas. En la segunda fase de su pontificado, a partir aproximadamente de 1950, cabe comprobar un giro hacia un rumbo conservador e introvertido. El breve pontificado de Juan xxiii (1958-63) no s\u00f3lo dio el impulso para el concilio Vaticano ii, sino que orient\u00f3 tambi\u00e9n definitivamente el catolicismo hacia el movimiento ecum\u00e9nico y el di\u00e1logo y la cooperaci\u00f3n entre las Iglesias (&#8211;>ecumenismo, A y C).<\/p>\n<p>El acontecimiento m\u00e1s descollante en la historia del esp\u00ed\u00adritu del moderno catolicismo no es la proclamaci\u00f3n de nuevos dogmas (infalibilidad, 1870; asunci\u00f3n corporal de Mar\u00ed\u00ada al cielo, 1950) o la posici\u00f3n ante el modernismo (cuyos problemas no quedaron resueltos con la condenaci\u00f3n papal), sino el nuevo encuentro entre la Iglesia y la cultura (-> Iglesia y mundo), la superaci\u00f3n del ghetto cat\u00f3lico. Los precursores no fueron te\u00f3logos o pol\u00ed\u00adticos eclesi\u00e1sticos, sino soci\u00f3logos, fil\u00f3sofos y escritores, en su mayor parte laicos (Blondel, Claudel, Maritain en Francia; Hertling, Muth, Guardini en Alemania; Chesterton, Belloc y Knox en Inglaterra). Con ello quedaba creado el presupuesto para una discusi\u00f3n objetiva de la Iglesia con el mundo, que tuvo efectos fecundos para la vida espiritual cat\u00f3lica en toda su extensi\u00f3n. La filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada han podido responder a la llamada de su tiempo (&#8211;> ate\u00ed\u00adsmo, -> desmitizaci\u00f3n, -> evolucionismo, &#8211;> existencialismo, .-> mater\u00ed\u00adalismo hist\u00f3rico, -> irracionalismo, -> laicismo, vitalismo, .-> marxismo, &#8211;> nihilismo, pragmatismo, -> relativismo, &#8211;> totalitarismo). Tanto la neoscol\u00e1stica (-> escol\u00e1stica, G) como la -> teolog\u00ed\u00ada nueva deben mirarse como expresi\u00f3n de un esfuerzo por lograr una nueva exposici\u00f3n y fundamentaci\u00f3n de la fe. El nuevo descubrimiento de los padres de la Iglesia y de la tradici\u00f3n agustiniana, fruto del trabajo de investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, ha debilitado la tesis de quienes opinaban que la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica s\u00f3lo puede expresarse adecuadamente con las categor\u00ed\u00adas de la escol\u00e1stica. Ha logrado imponerse plenamente el -> movimiento lit\u00fargico (en &#8211;> liturgia, D). \u00abLa participaci\u00f3n activa de los fieles en los misterios divinos y en la oraci\u00f3n oficial de la Iglesia\u00bb (P\u00ed\u00ado x, 1903) ha sido definitivamente sellada por la Constituci\u00f3n sobre la liturgia del concilio Vaticano ii. De igual importancia para la teolog\u00ed\u00ada y la vida de piedad es el estudio m\u00e1s intenso y hasta el nuevo descubrimiento de la sagrada -> Escritura. El trabajo de pioneros para el retorno a la meditaci\u00f3n y lectura de la sagrada Escritura no fue llevado a cabo por la pontificia &#8211;> comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, sino por aquellos sabios, a cuya cabeza va la Ecole Biblique de Jerusal\u00e9n, que, a despecho del clima desfavorable del integrismo, adem\u00e1s de cuestiones filol\u00f3gicas y arqueol\u00f3gicas particulares han acometido los problemas planteados por la ciencia comparada de las religiones y por la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica protestante. Tal vez en ning\u00fan campo como en el de la ex\u00e9gesis deba tanto la investigaci\u00f3n cat\u00f3lica al trabajo de pioneros protestantes. Pero el estudio de la sagrada Escritura no qued\u00f3 limitado a sectores puramente eruditos. Nuevos comentarios y traducciones de la Biblia, as\u00ed\u00ad como c\u00ed\u00adrculos de estudio en las parroquias, han acercado la Escritura al pueblo cristiano.<\/p>\n<p>Una novedad importante en la vida comunitaria cat\u00f3lica es el llamamiento de los laicos a la participaci\u00f3n activa en la responsabilidad de la Iglesia. La acci\u00f3n cat\u00f3lica en muchos casos se qued\u00f3 en una movilizaci\u00f3n de los laicos bajo una superior inspecci\u00f3n clerical. Entre las numerosas organizaciones cat\u00f3licas, logr\u00f3 imponerse con m\u00e1xima fuerza la juventud obrera (J.O.C.), fundada por el sacerdote flamenco J. Cardijn. Otras iniciativas que tienden a un trabajo de apostolado acomodado a los tiempos son: la renovaci\u00f3n de la -> catequesis y de la teolog\u00ed\u00ada pastoral (sociolog\u00ed\u00ada de la &#8211;> religi\u00f3n), la fundaci\u00f3n de los sacerdotes obreros y de los -> institutos seculares. La devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada ha fecundado por de pronto la piedad del catolicismo moderno (Lourdes); su car\u00e1cter cristoc\u00e9ntrico y eclesial es puesto m\u00e1s fuertemente de relieve en la predicaci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>El retorno a las fuentes, a la Escritura y a la tradici\u00f3n, el estudio del trabajo teol\u00f3gico de las otras confesiones cristianas y la apertura al mundo, han fecundado en gran medida la vida teol\u00f3gica dentro del catolicismo. En Francia, Alemania, B\u00e9lgica y Holanda ha madurado una literatura teol\u00f3gica (historia de la -> teolog\u00ed\u00ada), que ha expresado la sabidur\u00ed\u00ada cristiana de la revelaci\u00f3n con categor\u00ed\u00adas cambiadas del mundo moderno. Los nombres de J. Dani\u00e9lou, H. de Lubac, P. Teilhard de Chardin, Y. Congar y M. Chenu en Francia, K. Adam, M. Schmaus, K. Rahner y H.U. v. Balthasar en la geograf\u00ed\u00ada de lengua alemana representan este resurgimiento. La fermentaci\u00f3n teol\u00f3gica de estos a\u00f1os ha desembocado en el concilio Vaticano ii (1961-65), y ha promovido de manera decisiva la inteligencia de la Iglesia tal como queda expresada en los decretos conciliares. En la valoraci\u00f3n de este concilio, cuya direcci\u00f3n pastoral afecta a la vida de los creyentes de manera m\u00e1s inmediata que concilios anteriores, habr\u00e1 que guardarse de un nuevo triunfalismo superficial, pero tambi\u00e9n de una resignaci\u00f3n esc\u00e9ptica y cansada ante lo no alcanzado. El concilio, como piedra miliaria de una nueva marcha, est\u00e1 sostenido por fuerzas y contrafuerzas de la historia moderna de la Iglesia, que s\u00f3lo tras largo proceso de maduraci\u00f3n han venido a desenvolverse plenamente en la Iglesia. No debe pasarse por alto que cuanto la asamblea romana de obispos ha sugerido a la Iglesia universal, brot\u00f3 generalmente de abajo, de la confianza creyente en Cristo Se\u00f1or, y muchas veces bajo la m\u00e1s fuerte hostilidad de sectores intraeclesi\u00e1sticos; tambi\u00e9n esto es el resultado de un proceso de maduraci\u00f3n, el cual lleva claramente impresos los estigmas de la theologia crucis. El historiador de la Iglesia debe subrayar tambi\u00e9n que sin la concentraci\u00f3n postridentina no hubiera sido posible la abertura vaticana de nuestro tiempo. Evidentemente eso no significa que con la \u00abejecuci\u00f3n\u00bb legalista de los decretos conciliares est\u00e9 ya hecho todo. Es de esperar que haya sido superada una visi\u00f3n est\u00e1tica y legalista de las cosas en la doctrina y predicaci\u00f3n, y que esa visi\u00f3n haya quedado sustituida por otra que tenga m\u00e1s fuertemente en cuenta las categor\u00ed\u00adas de la historia y de la historicidad e introduzca as\u00ed\u00ad la dimensi\u00f3n del di\u00e1logo en la \u00e9poca posconciliar.<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e1s importantes presupuestos creados por el concilio para este di\u00e1logo es la renuncia a un monopolio religioso, que parec\u00ed\u00ada defender la cumbre jer\u00e1rquica de la Iglesia. La nueva orientaci\u00f3n est\u00e1 atestiguada por las siguientes declaraciones conciliares: fuera de la Iglesia puede encontrarse aut\u00e9ntica religiosidad; las comunidades cristianas separadas tienen un car\u00e1cter eclesial; la Iglesia misma no se identifica con la jerarqu\u00ed\u00ada, y, finalmente, el individuo tiene derecho a vivir y obrar seg\u00fan su conciencia, a condici\u00f3n de que se incorpore a la comunidad. La actividad misional cristiana (&#8211;> misi\u00f3n) sacar\u00e1 provecho inmediato de esta nueva orientaci\u00f3n del concilio. Durante los siglos xix y xx no dej\u00f3 de sufrir por los problemas del -> colonialismo y, posteriormente, por la descolonizaci\u00f3n. Sin embargo, logr\u00f3 de manera considerable que la fe cristiana quedara arraigada en \u00ed\u0081frica, en la India, en el Vietnam y en Formosa. El Decreto sobre las misiones recalca que la Iglesia no est\u00e1 ligada a formas particulares de la cultura humana o bien a especiales sistemas pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos y sociales, y ello puede dar, juntamente con la nueva estimaci\u00f3n de las -> religiones no cristianas, nuevos impulsos a la idea misional cristiana.<\/p>\n<p>Para lo futuro se ofrece al papado la grandiosa tarea de poner, de manera m\u00e1s convincente que hasta ahora, el oficio de Pedro al servicio de la uni\u00f3n de los cristianos separados. El proceso de purificaci\u00f3n del papado que vemos en la historia moderna de la Iglesia, justifica una prognosis optimista. S\u00f3lo en nuestro tiempo ha comenzado el papado a percibir las posibilidades aqu\u00ed\u00ad latentes. Puede mirarse como tarea m\u00e1xima del catolicismo internacional el crecimiento en el esp\u00ed\u00adritu de fraternidad. Primeramente deben superarse la letargia y la complacencia en s\u00ed\u00ad mismo, propias de las estrechas perspectivas nacionalistas del siglo xix, de que fue tambi\u00e9n v\u00ed\u00adctima el catolicismo internacional y que todav\u00ed\u00ada hoy disminuyen su fuerza de irradiaci\u00f3n. E igualmente ha de verse con m\u00e1s fuerza la responsibilidad por el mundo que sufre y tiene necesidad de redenci\u00f3n. Y la reforma de las estructuras comenzada en el concilio Vaticano ir s\u00f3lo alcanzar\u00e1 su fin, si logra tambi\u00e9n desplegar una nueva espiritualidad. Un retroceder por falta de fe, lo mismo que una evasi\u00f3n intelectualista ante la exigencia siempre escandalosa de la fe, pueden poner de nuevo en tela de juicio lo ya alcanzado. Porque, a pesar del concilio y de la oferta de di\u00e1logo, la apostas\u00ed\u00ada del cristianismo sigue avanzando; por eso, el cristiano debe dar ejemplo sin demora de lo que Jes\u00fas puso como signo distintivo del cristianismo ante la mirada del mundo: la fraternidad que tiene sus ra\u00ed\u00adces en la unidad (Jn 17, 22 ).<\/p>\n<p>Viktor Conzemius<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HISTORIA DE LA IGLESIA DESDE LA I. La era de las confesiones Bajo la perspectiva hist\u00f3rica, la divisi\u00f3n tradicional de \u00e9pocas hacia 1500 no representa una cesura decisiva para el comienzo de la e.m. El estado moderno se afirm\u00f3 desde luego en el siglo xvi con elementos de una evoluci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada comenzado ya a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/edad-moderna\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEDAD MODERNA,\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18894","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18894","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18894"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18894\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}