{"id":18896,"date":"2016-02-05T12:07:56","date_gmt":"2016-02-05T17:07:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enfermedades-mentales\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:56","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:56","slug":"enfermedades-mentales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enfermedades-mentales\/","title":{"rendered":"ENFERMEDADES MENTALES"},"content":{"rendered":"<p>I. Concepto y divisi\u00f3n<br \/>\nPor e.m. se entienden estados enfermizos que se caracterizan por la p\u00e9rdida del sentido de la realidad (perturbaci\u00f3n del juicio con relaci\u00f3n a otros, a las circunstancias externas o a la propia persona). Frecuentemente ellas tienen como consecuencia una forma de comportamiento asocial o antisocial. Puesto que era muy dif\u00ed\u00adcil conocer sus causas y la interdependencia entre ellas, la psiquiatr\u00ed\u00ada cl\u00e1sica (cf. tambi\u00e9n -> psicopatolog\u00ed\u00ada) se esforzaba por una clasificaci\u00f3n que se lograba a base de los m\u00e1s importantes s\u00ed\u00adntomas y s\u00ed\u00adndromes. Seg\u00fan esto, las e.m. de origen org\u00e1nico o som\u00e1tico (end\u00f3genas o cong\u00e9nitas, como en el caso de la idiotez e imbecilidad; o ex\u00f3genas, es decir, provocadas desde fuera por lesi\u00f3n, defectos funcionales, envenenamiento, infecciones, ete. [p. ej., epilepsia, delirium tremens, etc.]), se distinguen de las que no tienen ninguna base org\u00e1nica manifiesta: las psicosis en el sentido estricto de la palabra. Entre \u00e9stas son clasificadas en general: la paranoia (delirios de persecuci\u00f3n, de grandezas); la esquizofrenia (defecto de contacto con los dem\u00e1s, hasta el extremo del autismo); la psicosis maniacodepresiva (oscilaciones entre estados de pronunciado entusiasmo y de fuerte depresi\u00f3n); las depresiones end\u00f3genas (en las que no se conoce ninguna causa externa).<\/p>\n<p>Pero cada vez se tiene m\u00e1s conciencia de lo problem\u00e1tico que resulta esa divisi\u00f3n. Del mismo modo que la psicolog\u00ed\u00ada integral, influida por la filosof\u00ed\u00ada existencialista (e igualmente la medicina psicosom\u00e1tica) ha mostrado el car\u00e1cter personal de las enfermedades \u00aborg\u00e1nicas\u00bb (como maneras de comportamiento con el mundo), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la psicolog\u00ed\u00ada experimental ha resaltado, por otro lado, la imposibilidad de delimitar los influjos fisiol\u00f3gicos en la vivencia y el comportamiento de los hombres. Ahora bien, si la divisi\u00f3n cl\u00e1sica de la medicina se hace problem\u00e1tica en virtud de una m\u00e1s amplia perspectiva antropol\u00f3gica, por otro lado la interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos puestos de relieve por la ciencia m\u00e9dica constituye una tarea decisiva de la -> antropolog\u00ed\u00ada actual (cf. tambi\u00e9n -> cuerpo, relaci\u00f3n entre -> cuerpo y alma, &#8211;> psicolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>La reciente psiquiatr\u00ed\u00ada se interesa sobre todo por el campo de las psicosis en sentido estricto. Se ha llegado a conocer c\u00f3mo estas e.m., que se caracterizan necesariamente por una p\u00e9rdida de la potencia ps\u00ed\u00adquica, revisten el matiz de una forma de existencia humana, aunque ella &#8216;debe localizarse en el subconsciente. Por esta raz\u00f3n la psiquiatr\u00ed\u00ada se esfuerza por elaborar las estructuras ps\u00ed\u00adquicas que obran en tales enfermedades, y para fijarlas, sin negar los posibles componentes o causas corporales, toma como punto de referencia una visi\u00f3n general de la vida del alma humana, una s\u00ed\u00adntesis de la misma que var\u00ed\u00ada seg\u00fan la posici\u00f3n y la direcci\u00f3n escolar de la -> psicolog\u00ed\u00ada profunda. Estas posiciones y direcciones escolares son numerosas, pues no pueden apoyarse como la medicina som\u00e1tica en fen\u00f3menos objetivamente constatables (lesiones org\u00e1nicas, etc\u00e9tera), y por eso se ven obligadas a deducir las estructuras generales de la vida an\u00ed\u00admica a base de observaciones y comparaciones.<\/p>\n<p>Gracias a una inteligencia m\u00e1s profunda de las e.m., tambi\u00e9n la terapia ha hecho grandes progresos. Se aplica aqu\u00ed\u00ad el tratamiento de \u00abshock\u00bb (medio de curaci\u00f3n por insulina y electroshock sobre todo en la esquizofrenia y en la depresi\u00f3n end\u00f3gena) o la intervenci\u00f3n neuroquir\u00fargica, muy dif\u00ed\u00adcil, pero cada vez m\u00e1s perfeccionada, la cual mejora esencialmente el estado del paciente alejando los s\u00ed\u00adntomas m\u00e1s importantes de la enfermedad. Finalmente, a base de los trabajos de la psiquiatr\u00ed\u00ada, se aplican tambi\u00e9n tratamientos psicoterap\u00e9uticos, que ayudan al enfermo a encontrar la identidad consigo mismo mediante una integraci\u00f3n de los \u00e1mbitos ps\u00ed\u00adquicos afectados. Con la dosis debida muchas veces estos diversos tratamientos se complementan felizmente.<\/p>\n<p>II. Aspectos pastorales<br \/>\nLa aplicaci\u00f3n de todos estos tratamientos presupone, naturalmente, una amplia formaci\u00f3n m\u00e9dica y psicol\u00f3gica. El sacerdote debe tener conocimientos acerca de estas cosas, pero ha de guardarse de querer suplantar al especialista. Desde el punto de vista pastoral es muy importante para el sacerdote que \u00e9l sepa distinguir, por lo menos aproximadamente, entre los que padecen de psicosis y los afectados por una neurosis o reacci\u00f3n neur\u00f3tica (-> psicolog\u00ed\u00ada profunda). Puesto que en ambos casos puede darse un conjunto de s\u00ed\u00adntomas de igual naturaleza el sacerdote podr\u00e1 servirse de un criterio emp\u00ed\u00adrico: en general el neur\u00f3tico tiene conciencia de que sus sufrimientos son estados enfermizos o por lo menos de que aqu\u00e9llos no guardan ninguna relaci\u00f3n con sus causas.<\/p>\n<p>Por eso el neur\u00f3tico busca y acepta ayuda. En cambio, el psic\u00f3pata generalmente (exceptuando el estadio inicial de ciertas enfermedades) no admite que \u00e9l est\u00e1 enfermo y se empe\u00f1a en que su visi\u00f3n del mundo, o de un mundo aparente, corresponde a la realidad. Esta falta de autocr\u00ed\u00adtica y la consecuente incapacidad de comunicaci\u00f3n humana, aunque se trate de un solo campo, manifiestan estados psicopatol\u00f3gicos. Evidentemente el sacerdote no est\u00e1 en condiciones de ayudar directamente al enfermo. Cuando se trate de una psicosis, \u00e9l ha de procurar que el enfermo acuda al psiqu\u00ed\u00adatra. Y en el caso de una neurosis hay que recurrir al psicoterapeuta o al especialista en psicolog\u00ed\u00ada profunda.<\/p>\n<p>Por otra parte el sacerdote deber\u00ed\u00ada evitar toda discusi\u00f3n con el enfermo.<\/p>\n<p>Todo intercambio de pensamientos y, m\u00e1s todav\u00ed\u00ada, todo di\u00e1logo humano resulta imposible por el-estado enfermizo. El intento de persuadir al enfermo de que sus manifestaciones son in\u00fatiles y absurdas, lo fija todav\u00ed\u00ada m\u00e1s en sus persuasiones err\u00f3neas, pues le obliga a defender su posici\u00f3n. Este punto ha de tomarse en consideraci\u00f3n cuando en el mundo aparente que se construye el enfermo juegan cierto papel algunos elementos religiosos. No pocas personas con ideas fijas en materia de religi\u00f3n, apelan a las normas y principios religiosos para explicar su comportamiento anormal, o concretan sus angustias y temores en una terminolog\u00ed\u00ada religiosa. No se debe olvidar aqu\u00ed\u00ad que estos componentes religiosos son solamente un disfraz del estado de desconcierto, confusi\u00f3n y desamparo ps\u00ed\u00adquico. Ser\u00ed\u00ada por tanto absolutamente in\u00fatil querer intervenir aqu\u00ed\u00ad mientras no se haya puesto remedio a la enfermedad que origina todo eso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha de tener en cuenta que las e.m. no excluyen toda reacci\u00f3n aut\u00e9nticamente humana. Determinadas enfermedades repercuten en un solo sector, y otras tienen per\u00ed\u00adodos de relativa calma o de menor intensidad (proceso intermitente o remitente). Por eso el sacerdote no puede negar un servicio sacerdotal al que estos enfermos tienen derecho. Ante todo hay que prestarles el servicio sacramental, con tal que de su comportamiento se desprenda que ellos desean este servicio en forma m\u00e1s o menos consciente. Por otra parte el sacerdote ha de procurar que tales enfermos vayan aceptando progresivamente su estado, que por su car\u00e1cter de prueba puede tener valor salv\u00ed\u00adfico. Evidentemente este servicio no puede intentarse con hombres que se hallan en una crisis o en un estado de profunda confusi\u00f3n espiritual. Pero muchas veces ese apostolado puede practicarse con los gravemente enfermos, y consigue, si no la curaci\u00f3n ps\u00ed\u00adquica, por lo menos la aceptaci\u00f3n de su estado, la cual parte de una visi\u00f3n creyente que puede fundamentar tuna aut\u00e9ntica esperanza religiosa y una verdadero amor de Dios.<\/p>\n<p>Sobre la cuesti\u00f3n de la culpa moral en las e.m., hoy prevalece la opini\u00f3n de que los comportamientos asociales o antisociales que se derivan del estado enfermizo no pueden considerarse culpables. Tales comportamientos pueden imponerse al enfermo sin su libre consentimiento, y a veces tienen para \u00e9l un sentido que los justifica ante sus ojos. Aqu\u00ed\u00ad se debe recordar que las e.m. no se extienden con igual intensidad a todos los \u00e1mbitos de la vida an\u00ed\u00admica, y por eso ser\u00ed\u00ada exagerado el negar al enfermo toda posibilidad de una postura libre y de responsabilidad moral, lo cual podr\u00ed\u00ada arrojarlo m\u00e1s todav\u00ed\u00ada a su confusi\u00f3n, pues quedar\u00ed\u00ada declarado irresponsable en todos los campos.<\/p>\n<p>Sin embargo, el estado enfermizo tambi\u00e9n puede ser culpable, aunque s\u00f3lo sea en forma indirecta; a priori no cabe descartar con seguridad esta hip\u00f3tesis. Mas eso nada cambia en el estado enfermizo en cuanto tal. Hay que ayudar al enfermo tanto como sea posible, prescindiendo del papel que \u00e9l haya tenido en el desarrollo de su enfermedad. Adem\u00e1s, los devaneos en torno a la cuesti\u00f3n de la culpa son una parte de la enfermedad misma. Si se trata de una aut\u00e9ntica falta cometida voluntariamente y de una verdadera penitencia aceptada conscientemente, en ese caso el reconocimiento de la culpa y el perd\u00f3n que le sigue o la absoluci\u00f3n sacramental conducen a una liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En resumen digamos que el pastor de almas ha de ser capaz: a) de aconsejar con buen criterio la consulta de un especialista; b) de distinguir claramente los muchos elementos religiosos que sirven de disfraz. la ha de ejercer un verdadero servicio sacerdotal con relaci\u00f3n a los hombres duramente probados en su perturbaci\u00f3n mental, tanto en el campo sacramental como en el de la direcci\u00f3n personal. Cf. medicina -> pastoral.<\/p>\n<p>Raymond Hostie<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. 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