{"id":18898,"date":"2016-02-05T12:08:00","date_gmt":"2016-02-05T17:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escatologismo\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:00","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:00","slug":"escatologismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escatologismo\/","title":{"rendered":"ESCATOLOGISMO"},"content":{"rendered":"<p>I. Concepto e historia<br \/>\nPor e. se entiende una posici\u00f3n exeg\u00e9tica defendida a finales del siglo xix y principios del xx seg\u00fan la cual la convicci\u00f3n de Jes\u00fas de que la parus\u00ed\u00ada y el final del mundo est\u00e1n muy cerca, es un momento constitutivo de su predicaci\u00f3n y del primitivo -> kerygma cristiano. Tres exegetas principalmente han contribuido a propagar la discusi\u00f3n en torno al e.: J. Weiss, A. Loisy y A. Schweitzer.<\/p>\n<p>En 1892 apareci\u00f3 un libro de J. Weiss, que hab\u00ed\u00ada de tener considerable resonancia: Die Predigt Jesu vom Reiche Gottes (G\u00f3 2,1900). J. Weiss, contrariamente a su suegro A. Ritschl y en general a los protestantes liberales, sostiene que Jes\u00fas no se content\u00f3 con predicar al reino invisible de Dios en las almas, sino que tom\u00f3 de los escritos prof\u00e9ticos y apocal\u00ed\u00adpticos la idea de una intervenci\u00f3n s\u00fabita de Dios en la historia. Seg\u00fan \u00e9l, Jes\u00fas no se cre\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada el -> Mes\u00ed\u00adas; su fe mesi\u00e1nica estaba enteramente orientada hacia el futuro; esperaba la venida inminente del -> reino de Dios, no bajo la forma de una evoluci\u00f3n progresiva e interior, sino como un fen\u00f3meno repentino y dram\u00e1tico que alcanzar\u00ed\u00ada al mundo entero, trastornando el orden c\u00f3smico y dando lugar a un mundo nuevo. En un principio Jes\u00fas esperaba que esta venida tendr\u00ed\u00ada lugar antes de su muerte; y as\u00ed\u00ad se explica la misi\u00f3n precipitada de los doce (Mt 10, 5ss).<\/p>\n<p>Pero, posteriormente, las decepciones y las oposiciones le obligaron a pensar que la pasi\u00f3n del Hijo del hombre tendr\u00ed\u00ada lugar antes de la irrupci\u00f3n del Reino. No obstante, segu\u00ed\u00ada creyendo que \u00e9ste deb\u00ed\u00ada aparecer en el transcurso de su generaci\u00f3n. Muchos preceptos de la moral evang\u00e9lica, inaplicables en una sociedad que perdura, est\u00e1n destinados \u00fanicamente al \u00ed\u00adnterin breve que separa la existencia terrestre de Jes\u00fas de la venida del Reino.<\/p>\n<p>En 1902 A. Loisy, que por entonces estaba todav\u00ed\u00ada dentro de la Iglesia cat\u00f3lica, public\u00f3 su c\u00e9lebre obra L&#8217;Evangile et l&#8217;Eglise (P 1902, 51930). Este libro va dirigido contra A. Sabatier (Esquisse d&#8217;une philosophie de la religion, P 1897) y sobre todo contra A. von Harnack (Das Wesen des Christentums, L 1900), que consideraba la creencia en la paternidad divina como el elemento esencial del cristianismo. Loisy replica que la idea esencial de la religi\u00f3n de Jes\u00fas no es la que actualmente se considera como tal, sino m\u00e1s bien la que ocupaba el primer puesto en la ense\u00f1anza aut\u00e9ntica de Jes\u00fas. Ahora bien, el tema fundamental de esta ense\u00f1anza era el advenimiento pr\u00f3ximo del Reino, que se identificaba con el advenimiento glorioso del Mes\u00ed\u00adas sobre las nubes, pues Jes\u00fas pensaba que no ser\u00ed\u00ada investido de la dignidad mesi\u00e1nica sino cuando sobreviniera el fin del mundo. No ten\u00ed\u00ada en vista ninguna religi\u00f3n nueva ni la fundaci\u00f3n de una Iglesia; s\u00f3lo pensaba en el Reino escatol\u00f3gico; el nacimiento de la Iglesia sobrevino simplemente \u00abde hecho\u00bb.<\/p>\n<p>Bajo el nombre de escatolog\u00ed\u00ada consecuente, el e. fue expresado en forma particularmente vigorosa en la obra de A. SCHWEITzElt, Von Reimarus xu Wrede (T 1906), reelaborada y ampliada bajo el t\u00ed\u00adtulo de Geschichte der Leben-Jesu-Forschung (Tubinga 1913). Schweitzer reprocha a W. Wrede (Das Messiasgeheimnis in den Evangelien, G\u00f3 1901) el haber planteado problemas que no ha sabido resolver por haber renunciado de antemano a explicar el evangelio de Jes\u00fas por la -> apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada de su tiempo. Seg\u00fan Schweitzer, la creencia en la inminente venida apocal\u00ed\u00adptica del Reino fue el m\u00f3vil que gui\u00f3 a Jes\u00fas al principio de su actividad. Tal es el secreto que \u00e9l revela a sus ap\u00f3stoles cuando los env\u00ed\u00ada a misionar: \u00abEn verdad os digo que no acabar\u00e9is las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre\u00bb (Mt 10, 23). O sea, Jes\u00fas se figuraba en aquel momento que la parus\u00ed\u00ada del Hijo del hombre, la cual a sus ojos se identificaba con la venida del Reino, tendr\u00ed\u00ada lugar al final de una r\u00e1pida expedici\u00f3n misionera de los ap\u00f3stoles. Desgraciadamente, el acontecimiento tan esperado no se produjo. Esta decepci\u00f3n marca un viraje en toda la existencia de Jes\u00fas. En adelante \u00e9l se desentender\u00e1 de las muchedumbres para ocuparse ante todo de los \u00abdoce\u00bb; y estar\u00e1 convencido de que su misi\u00f3n consiste en forzar el advenimiento del reino de Dios mediante sus sufrimientos mesi\u00e1nicos. Tal es el nuevo secreto que descubre a sus ap\u00f3stoles en Cesarea de Filipo.<\/p>\n<p>Son innumerables las obras alemanas, francesas o inglesas en las que se reflejan las teor\u00ed\u00adas escatol\u00f3gicas de J. Weiss, de A. Loisy y de .A. Schweitzer. Mientras que Ritschl y Harnack se esforzaban por demostrar el valor eterno del evangelio, estas teor\u00ed\u00adas conducen l\u00f3gicamente a admitir que el mensaje evang\u00e9lico descansa enteramente en una ilusi\u00f3n. Para esquivar esta conclusi\u00f3n, ciertos autores distinguen entre el pensamiento esencial de Jes\u00fas, que sigue siendo v\u00e1lido, y sus concepciones escatol\u00f3gicas, que son un mero marco de im\u00e1genes tomadas del medio jud\u00ed\u00ado en que Jes\u00fas vivi\u00f3 (cf. en este sentido M. GOGUEL, Vie de J\u00e9sus, P 1932, p. 557). Pero esta distinci\u00f3n es insostenible, ya que la venida del reino, la cual era fundamental para el mensaje de Jes\u00fas, no puede considerarse como una representaci\u00f3n marginal.<\/p>\n<p>Puesto que las consecuencias del e. eran insostenibles, algunos te\u00f3logos como E. Troeltsch, M. K\u00e1hler y K. Barth propusieron una interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica de las frases escatol\u00f3gicas del Nuevo Testamento. Tambi\u00e9n los dos representantes principales de la historia de las -> formas, R. Bultmann y M. Dibelius, han intentado salvar as\u00ed\u00ad la validez del evangelio. Para Bultmann hay una \u00fanica realidad escatol\u00f3gica: la &#8211;> palabra de Dios que llama a la decisi\u00f3n en cada \u00abahora\u00bb, con cuya aceptaci\u00f3n o repulsa irrumpe la salvaci\u00f3n o la perdici\u00f3n para los hombres (cf. los escritos de Bultmann en general y sobre todo sus tomos de art\u00ed\u00adculos Glauben und Verstehen, T 1933ss).<\/p>\n<p>Seg\u00fan M. Dibelius, Geschichtliche und \u00fcbergeschichtliche Religion im Christentum (G\u00dc 1925), las expresiones escatol\u00f3gicas del Nuevo Testamento significan que el mensaje de Jes\u00fas est\u00e1 por encima del mundo y de la historia y, por tanto, es v\u00e1lido para todos los tiempos.<\/p>\n<p>II. Juicio cr\u00ed\u00adtico<br \/>\nNo se puede sostener la tesis del e., seg\u00fan la cual el mensaje de Jes\u00fas se debe solamente a su decepci\u00f3n en la esperanza de un pr\u00f3ximo final del mundo, sin poner radicalmente en duda la validez permanente del evangelio. Pero la soluci\u00f3n propuesta por los fundadores de la historia de las formas es igualmente inaceptable, puesto que conduce a sustituir al Cristo hist\u00f3rico y la -> historia de la salvaci\u00f3n, que es el n\u00facleo esencial de la revelaci\u00f3n judeocristiana, por concepciones abstractas de orden filos\u00f3fico y religioso acerca de las relaciones de los hombres con el mundo del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>La escatolog\u00ed\u00ada de los Evangelios no es un punto de partida meramente condicionado por el tiempo para el mensaje de Jes\u00fas; m\u00e1s bien ella ha de verse a la luz de una concepci\u00f3n conjunta sobre la historia de la salvaci\u00f3n. Y as\u00ed\u00ad la escatolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento se presenta como un conjunto de enunciados sobre el final que Dios da a la historia de la relaci\u00f3n de los hombres con \u00e9l, la cual, desde su origen en el Antiguo Testamento, se mueve hacia dicho final. De todos modos hemos de conceder que, a pesar de todas las dificultades, en los textos escatol\u00f3gicos del Nuevo Testamento hay que distinguir rigurosamente entre contenido y vestido literario de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Esto supuesto, para terminar vamos ahora a sugerir algunos principios que, a nuestro parecer, pueden ayudar a interpretar las m\u00e1s oscuras afirmaciones escatol\u00f3gicas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El anuncio de Mt 10, 23, que tan vivamente impresion\u00f3 a A. Schweitzer y que forma parte de un discurso compuesto de elementos variados, est\u00e1 ligado con la orden expresa dada a los \u00abdoce\u00bb de restringir provisionalmente su actividad a Israel (10, 6); por el contrario, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n se les dar\u00e1 el encargo de evangelizar a todos los pueblos (Mt 28, 18-20). \u00bfQu\u00e9 quiere esto decir sino que Cristo, aunque se sabe enviado para la salvaci\u00f3n del mundo entero, sigue un orden y respeta las prerrogativas del pueblo escogido en la propagaci\u00f3n de la buena nueva? As\u00ed\u00ad se esclarece Mt 10, 23: al privilegio que tienen los jud\u00ed\u00ados de o\u00ed\u00adr los primeros el mensaje del evangelio, corresponde un juicio especial.<\/p>\n<p>Este juicio especial es el que ante todo parece tener en su mente el apocalipsis sin\u00f3ptico (Mc 13 y par). Aqu\u00ed\u00ad se habla de la venida del Hijo del hombre sobre las nubes como castigo a los jud\u00ed\u00ados incr\u00e9dulos. Pero la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas ante el sanedr\u00ed\u00adn (Mc 14, 62 y par) y el texto de Dan 7 revelan que esta venida ha de entenderse metaf\u00f3ricamente. Ella significa la victoria consumada del Mes\u00ed\u00adas en contraste con lo que parec\u00ed\u00ada ser una aniquilaci\u00f3n de su obra: la ruina del templo de Jerusal\u00e9n y su muerte. Ciertamente se puede hablar de un verdadero anuncio del fin del mundo, pero, como en las im\u00e1genes de los profetas, este fin es contemplado sobre la base de un acontecimiento concreto que le sirve de preludio, y no es tanto una fecha hist\u00f3rica cuanto la cumbre hacia la que se encamina la historia. Esta interpretaci\u00f3n del apocalipsis sin\u00f3ptico hace probable que existan afirmaciones de Jes\u00fas referidas inmediata y exclusivamente al final de los tiempos (Mc 8, 38; Mt 25, 31-46). Pero cada texto debe interpretarse con suma precauci\u00f3n; y, en general, en textos ambiguos no ha de acentuarse excesivamente el dilema: o juicio de Jerusal\u00e9n, o juicio al fin de los tiempos. En toda la literatura prof\u00e9tica y apocal\u00ed\u00adptica del Antiguo Testamento los cuadros del fin del mundo presentan siempre un panorama global (con juicio y salvaci\u00f3n), en el que todo se halla situado aparentemente en el mismo plano. La determinaci\u00f3n clara de las diversas fases dentro de este cuadro del \u00abfin \u00faltimo\u00bb, se encomienda a la experiencia hist\u00f3rica del futuro. Los mismos principios formales han de aplicarse tambi\u00e9n a las predicciones de Jes\u00fas como or\u00e1culos prof\u00e9ticos. Aunque nosotros rechazamos la ex\u00e9gesis que refiere unilateralmente los pasajes escatol\u00f3gicos al fin del mundo y, con J.A.T. Robinson (Jesus and His Coming, Lo 1957) y otros autores, defendemos la opini\u00f3n de que el pensamiento principal de Jes\u00fas se concentraba m\u00e1s bien en la crisis inminente en el seno del juda\u00ed\u00adsmo, sin embargo hemos de tener en cuenta que \u00e9l vio esta crisis en relaci\u00f3n con la esperanza de la parus\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: adem\u00e1s de los citados en el texto v\u00e9ase tambi\u00e9n: M. F. Holmstr\u00f3m, Das eschatologische Denken der Gegenwart (Gil 1936); F. M. Braun, Oh en est l&#8217;eschatologie du NT?: RB 49 (1940) 3354; T. F. Glasson, The Second Advent (Lo 1945); H. A. Guy, The NT Doctrine of the Last Things (Lo 1948); J. A. T. Robinson, In the End (Lo 1950); M. Werner, Die Entstehung des christlichen Dogmas (Bern 21953); idem, Der protestantische Weg des Glaubens I (Bern 1955); G. R. Beasley Murray, Jesus and the Future. An Examination of the Criticism of the Eschatological Discourse, Mark 13 (Lo 1954); W. G. Kummel, VerheiBung and Erf\u00fcllung (Z 1956); idem, Futuristic and Realized Eschatology in the Earliest Stages of Christianity: JR 43 (1963) 303-314; E. Grdsser, Das Problem der Parusieverzogerung in den synoptischen Evangelien and in der Apg (B 1957); O. Cullmann, Parusieverz\u00f3gerung and Urchristentum. Der gegenw5rtige Stand der Diskussion: ThLZ 83 (1958) 1-12; P. Prigent, Chronique bibliographique. L&#8217;eschatologie dans le NT (A. Schweitzer, R. Bultmann, C. H. Dodd &#8230;): Eglise et Th\u00e9ologie 22, 66 (P 1959) 26-39; J. Staudinger, La vida eterna (Herder Ba 1959); A. Feuillet, Parousie: DBS VI 1331-1419; idem, Les origines et la signification de Mt 10, 23: CBQ 23 (1961) 182-198; J. Richter, Die \u00abkonsequente Eschatologie\u00bb im Feuer der Kritik: ZRGG 12 (1960) 147-166; O. Knoch, Die eschatologische Frage, ihre Entwicklung and ihr gegenwar-tiger Stand: BZ 6 (1962) 112- 120; R. Schafer, Das Reich Gottes bei A. Ritschl and J. WeiB: ZThK 61 (1964) 68-88; E. Bammel, ErwSgungen zur Eschatologie Jesu: Studia evangelica 111\/2 (B 1964) 3-32; M. Schmaus, El problema escatol\u00f3gico (Herder Ba 1964).<\/p>\n<p>Andr\u00e9 Feuillet<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Concepto e historia Por e. se entiende una posici\u00f3n exeg\u00e9tica defendida a finales del siglo xix y principios del xx seg\u00fan la cual la convicci\u00f3n de Jes\u00fas de que la parus\u00ed\u00ada y el final del mundo est\u00e1n muy cerca, es un momento constitutivo de su predicaci\u00f3n y del primitivo -> kerygma cristiano. 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