{"id":18902,"date":"2016-02-05T12:08:08","date_gmt":"2016-02-05T17:08:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espacio-tiempo\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:08","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:08","slug":"espacio-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espacio-tiempo\/","title":{"rendered":"ESPACIO-TIEMPO"},"content":{"rendered":"<p>El e. y el t. desempe\u00f1an funciones ordenadoras en el contacto directo del hombre con la realidad: todas las cosas y acontecimientos que se nos presentan est\u00e1n ordenados en el e. y en el t.; con otras palabras: tienen un lugar en el e. y una situaci\u00f3n en el t. En este sentido se habla de un esquema espacial y temporal, como un universal previamente dado de manera general y necesaria, en el que est\u00e1 ordenado lo que en cada caso acontece y nos sale al encuentro en forma singular e individual. Esta es la situaci\u00f3n que describe Agust\u00ed\u00adn en las Confesiones &#8211; aunque hablando s\u00f3lo del t.-, a saber, que mientras no se le pregunta qu\u00e9 es el tiempo, lo sabe, pero tan pronto como se le pregunta, no lo sabe.<\/p>\n<p>En el transcurso del pensar occidental, el car\u00e1cter ordenador del e. y del -> tiempo con Kant pas\u00f3 a primer plano en la historia del pensamiento. Para \u00e9l, el e. es la forma de intuici\u00f3n del sentido externo y el t. es la forma de intuici\u00f3n del sentido interno. Kant se vio inducido a formarse esta idea, no tanto por su postura filos\u00f3fica, cuanto por el modo como Newton trataba el e. y el t. en la f\u00ed\u00adsica y en la mec\u00e1nica celeste. Seg\u00fan Newton, el espacio es el sensorium Dei, algo existente realmente en todas partes en lo que \u00abest\u00e1\u00bb todo lo dem\u00e1s, y el tiempo es una realidad que va fluyendo uniformemente, en la cual se inserta consecutivamente todo lo que sucede. Si se renuncia a esa representaci\u00f3n realista sobre el e. y el t., queda su esquema como funci\u00f3n ordenadora, seg\u00fan lo entendi\u00f3 Kant.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad se plantea la cuesti\u00f3n de si hay que contentarse con esto, de si ese esquema responde a todo el contenido experimental sobre el e. y el t. El idealismo alem\u00e1n, en particular la escuela de Marburgo, lo sostuvo apasionadamente lo cual dio lugar a que su l\u00ed\u00adnea de pensamiento se hallara ante graves dificultades cuando se desarroll\u00f3 la teor\u00ed\u00ada de la relatividad a base del experimento de Michelson. E. Cassirer, bajo el impacto de esta situaci\u00f3n, concedi\u00f3 -aun permaneciendo en el marco de las concepciones idealistas- que Kant no pod\u00ed\u00ada ser la \u00faltima palabra en la problem\u00e1tica del e. y del t.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n filos\u00f3fica contraria a las posiciones idealistas est\u00e1 caracterizada por el pensar de Arist\u00f3teles y de Tom\u00e1s. Aqu\u00ed\u00ad se considera el e. como el lugar de los cuerpos, o sea que, contrariamente a Newton, el e. no se separa de lo que hay en \u00e9l. Esto, desde luego, est\u00e1 integrado en la concepci\u00f3n geoc\u00e9ntrica del universo, pero tal circunstancia no afecta lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo a la importancia filos\u00f3fica de la aserci\u00f3n. De lo dicho se desprende la consecuencia, no deducida por los antiguos, de que carece de sentido hablar de e. sin cuerpos. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el contraste con Newton y con las soluciones idealistas de Kant y de sus continuadores.<\/p>\n<p>Palabras an\u00e1logas hallamos en Agust\u00ed\u00adn acerca del t. Seg\u00fan \u00e9l, el t. no fue creado por Dios con anterioridad a las cosas, sino junto con ellas. Por consiguiente, el t. es siempre \u00abt. de algo\u00bb, y as\u00ed\u00ad queda nuevamente resaltada la diferencia con relaci\u00f3n a Newton y al idealismo. Mientras que Agust\u00ed\u00adn deja pendiente el problema del t. (cf. antes), Tom\u00e1s, siguiendo a Arist\u00f3teles, formula el tiempo como un n\u00famero, distinguiendo entre numerus numerans y numerus numeratus. El primero es, por decirlo as\u00ed\u00ad, el n\u00famero puro, en s\u00ed\u00ad y para s\u00ed\u00ad, mientras que el segundo es el n\u00famero referido a los objetos en la numeraci\u00f3n, en los casos en que se numera o se puede numerar. Lo numerado en el orden del antes y del despu\u00e9s y en la sucesi\u00f3n es para Tom\u00e1s el tiempo.<\/p>\n<p>Estas ideas, desarrolladas por los antiguos en sus rasgos esenciales, no niegan que el e. y el t. sean un esquema para ordenar la realidad. Pero no lo separan de \u00e9sta, sino que lo dejan en ella como una relaci\u00f3n real. Tampoco ha de olvidarse la antigua distinci\u00f3n entre eternidad y t. infinito. Tom\u00e1s, siguiendo a Boecio, que define la -> eternidad como la perfecta y total posesi\u00f3n simult\u00e1nea de la vida interminable, distingue rigurosamente entre la eternidad y el t. sin fin. Este, en tanto que numerus numeratus, es divisible en intervalos, por lo cual pertenece, como caso l\u00ed\u00admite, al esquema del orden espacial y temporal, mientras que la eternidad no tiene estructura mensurable y, por consiguiente, tampoco es divisible. As\u00ed\u00ad la eternidad y el tiempo sin fin pueden hallarse yuxtapuestos, y la eternidad de Dios no se ver\u00ed\u00ada afectada, en modo alguno, por un mundo que existiera sin fin. M\u00e1s bien, \u00e9ste habr\u00ed\u00ada sido creado por Dios de tal manera que pudiera dividirse sin fin en intervalos de antes y despu\u00e9s. A este respecto Tom\u00e1s hace la profunda observaci\u00f3n de que, a base de los datos presentes, no se puede deducir si la realidad fue creada con un t. limitado o ilimitado. La importancia filos\u00f3fica est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad en que la eternidad es sustra\u00ed\u00adda al esquema espacial y temporal.<\/p>\n<p>Las ciencias f\u00ed\u00adsicas y matem\u00e1ticas han ampliado considerablemente el contenido experimental en lo relativo al e. y al t., exigiendo as\u00ed\u00ad una reflexi\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda por parte de la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En la f\u00ed\u00adsica de Galileo el e. y el t. muestran toda su importancia para el conocimiento de la realidad, y por cierto en la forma de un esquema espaciotemporal. El desplazamiento de acentos aqu\u00ed\u00ad emprendido en la manera de preguntar sobre el movimiento -concediendo la primacia al c\u00f3mo y no a la esencia del mismo &#8211; induce a Galileo a utilizar medidas (para medir caminos) y divisiones del t. (para medir los tiempos de los caminos recorridos), a constituir un esquema espaciotemporal euclidiano (un ilimitado e. tridimensional en el sentido de Euclides y una ilimitada escala de t.), en el que se puedan ordenar los procesos f\u00ed\u00adsicos. Con esto no se pregunta ya por el e. y el t., que son usados simplemente a trav\u00e9s de las unidades de medida. Lo sorprendente es que algo as\u00ed\u00ad sea siquiera posible y que de esa manera se produzca la multitud de conocimientos que representa la f\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica. La idea de no utilizar ya el e. y el t. sino como esquema en que encuadrar los datos, fue muy fomentada por la geometr\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica de Descartes (representaci\u00f3n de curvas en el sistema euclidiano de coordenadas, representando, p. ej., un eje el lugar y otro el t.).<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n que caracteriz\u00f3 las ciencias f\u00ed\u00adsicas y matem\u00e1ticas hasta el s. xviii, qued\u00f3 radicalmente modificada con el descubrimiento de la geometr\u00ed\u00ada no euclidiana por Gauss y Lobatschewski. Seg\u00fan esta nueva geometr\u00ed\u00ada, actualmente llamada hiperb\u00f3lica, por un punto exterior a una recta puede pasar m\u00e1s de una paralela a dicha recta. Con esto se abri\u00f3 una brecha en el esquema espaciotemporal que hasta entonces hab\u00ed\u00ada servido de base a todas las consideraciones f\u00ed\u00adsicas y filos\u00f3ficas; y de ah\u00ed\u00ad vienen algunas razones importantes del choque entre la filosof\u00ed\u00ada idealista y las modernas ciencias f\u00ed\u00adsicas y naturales. Aqu\u00e9lla ha tenido que apearse en parte de su kantismo, y actualmente las diferencias entre idealismo y realismo en lo referente al e. y al t. ya no son m\u00e1s que graduales. El e. y el t. deben considerarse como realidades, pero su aut\u00e9ntico papel en el proceso del conocimiento s\u00f3lo lo obtienen mediante el entendimiento que conoce, el cual constituye el esquema espacial y temporal. Parece como si aqu\u00ed\u00ad se representaran misterios del ser que no podemos esclarecer; y quiz\u00e1 este aspecto explique la oposici\u00f3n entre los esfuerzos mentales del idealismo y los del realismo.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de descubrirse la geometr\u00ed\u00ada no euclidiana, Gauss emprendi\u00f3 la tentativa de establecer mediante medidas practicadas sobre grandes distancias si el espacio dado inmediatamente es o no euclidiano. Los resultados de sus experimentos, dentro del marco de precisi\u00f3n de las mediciones, fueron favorables al euclidianismo. Contra la importancia de tales mediciones se han formulado constantemente objeciones por parte del idealismo. Se dec\u00ed\u00ada que el euclidianismo se daba ya por supuesto al emplear medidas euclidianas, ya que no se dispone de otras. Independientemente de la problem\u00e1tica aqu\u00ed\u00ad latente en el campo filos\u00f3fico de la teor\u00ed\u00ada de la ciencia, en todo caso no puede comprobarse que el fen\u00f3meno del e. se desv\u00ed\u00ade del euclidianismo.<\/p>\n<p>Se lograron experiencias completamente nuevas con relaci\u00f3n al e. y al t. cuando Michelson, en 1895, mostr\u00f3 que la velocidad de la luz es independiente del estado de movimiento de la fuente luminosa. M\u00e1s tarde, Minkowski logr\u00f3 en este punto una descripci\u00f3n matem\u00e1tica: el mundo espaciotemporal de cuatro dimensiones, en el que el t. ya no se distingue del e., y el conjunto es representado como una cuatridimensional geometr\u00ed\u00ada hiperb\u00f3lica. En un principio se habl\u00f3 de uni\u00f3n real de e. y t. Sin embargo, no cabe la menor duda de que aqu\u00ed\u00ad se trata de un t\u00ed\u00adpico esquema espaciotemporal, en el que se pueden encuadrar los resultados f\u00ed\u00adsicos observados.<\/p>\n<p>Es innegable la afinidad con la posici\u00f3n del idealismo. Pero tambi\u00e9n se puede demostrar matem\u00e1ticamente que s\u00f3lo el esquema espaciotemporal de la geometr\u00ed\u00ada hiperb\u00f3lica es apropiado para la representaci\u00f3n del experimento de Michelson. Esta es a su vez una posici\u00f3n que tiene afinidad con el realismo y que est\u00e1 en marcado contraste con Kant; en efecto, seg\u00fan \u00e9ste el esquema espaciotemporal s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada ser euclidiano, como forma del sentido interno o del sentido externo.<\/p>\n<p>A partir del esquema espacio-temporal de Minkowski, Einstein desarroll\u00f3 la teor\u00ed\u00ada especial y (desde ella) la general de )a relatividad. La fundamental idea directriz es el intento de `hallar una formulaci\u00f3n general de las leyes de la naturaleza, que sea independiente de los sistemas de coordenadas, es decir, de los especiales esquemas geom\u00e9tricos de e. y t. Hall\u00f3 tal formulaci\u00f3n en el an\u00e1lisis tensorial. F\u00ed\u00adsicamente se mantiene un esquema espaciotemporal, pero su geometr\u00ed\u00ada puede fijarse ad hoc, de lo cual resultan luego los diferentes modelos cosmol\u00f3gicos del mundo. Salta a la vista que esto va de nuevo m\u00e1s bien en el sentido de la posici\u00f3n idealista, pues el entendimiento se construye una geometr\u00ed\u00ada adecuada. Sin embargo, tiene importancia capital la referencia a la realidad, puesto que \u00e9sta debe conformarse con los modelos, cosa que hasta hoy no se ha logrado todav\u00ed\u00ada en forma satisfactoria.<\/p>\n<p>La que en astronom\u00ed\u00ada se llama hoy edad del universo, fijada en 10 000 millones de a\u00f1os, directamente no tiene nada que ver con la problem\u00e1tica del esquema espaciotemporal. No se conoce objeto alguno que rebase esta edad y, como se puede demostrar, los 10 000 millones de a\u00f1os constituyen un l\u00ed\u00admite temporal m\u00e1s all\u00e1 del cual no se puede retroceder hacia el pasado con los actuales medios de conocimiento, pues se presentar\u00ed\u00adan contradicciones insolubles entre leyes universalmente v\u00e1lidas y datos individuales de la materia.<\/p>\n<p>N\u00f3tese adem\u00e1s c\u00f3mo dicha aserci\u00f3n no significa que el universo \u00abcomenzara\u00bb o \u00abfuera creado\u00bb en aquel punto. Ni significa tampoco que el universo se pueda incluir en un n\u00famero limitado de intervalos de t. Aqu\u00ed\u00ad topamos con una contradicci\u00f3n que no ha podido resolverse hasta hoy, con lo desconocido. A este respecto, ya Tom\u00e1s se\u00f1al\u00f3 con toda precisi\u00f3n el l\u00ed\u00admite cognoscitivo que hemos de reconocer en la actualidad.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: cf. tambi\u00e9n la bibl. de Jr tiempo &#8211; H. Reichenbach, Philosophic der Raum-Zeit-Lehre (B-Mn 1928); A.-G.-D. Sertillanges, S. Tom\u00e1s de A. (Fontis BA); N. Hartmann, Philosophic der Natur (B 1950); G. Jaff\u00e9, Drei Dialoge \u00fcber Raum, Zeit und Kausalit\u00e1t (B 1954); J. Meurers, Das Alter des Universums (Meisenheim 1954); E. J. Dijksterhuis, Die Mechanisierung des Weltbildes (B 1956); E. Cassirer, Zur modernen Physik (0 1957); E. Fink, Zur ontologischen Fr\u00fchgeschichte von Raum, Zeit und Bewegung (La Haya 1957); F. Dessauer, Naturwissenschaftliches Erkennen (F 1958); W. Gent, Dio Philosophic des Raumes und der Zeit (Hildesheim 21962); M. Jammer, Das Problem des Raumes. Die Entwicklung der Raumtheorien (Darmstadt 21963); Die Problematik von Raum und Zeit (Naturwissenschaft und Theologie Heft 6) (Fr-Mn 1964); W. B\u00fcchel, Philosophische Probleme der Physik (Fr 1965) (bibl.); N. Schiffers, Preguntas de la f\u00ed\u00adsica a la teolog\u00ed\u00ada (Herder Ba 1972).<\/p>\n<p>Joseph Meurers<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El e. y el t. desempe\u00f1an funciones ordenadoras en el contacto directo del hombre con la realidad: todas las cosas y acontecimientos que se nos presentan est\u00e1n ordenados en el e. y en el t.; con otras palabras: tienen un lugar en el e. y una situaci\u00f3n en el t. 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