{"id":18909,"date":"2016-02-05T12:08:22","date_gmt":"2016-02-05T17:08:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evolucion-evolucionismo\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:22","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:22","slug":"evolucion-evolucionismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evolucion-evolucionismo\/","title":{"rendered":"EVOLUCION, EVOLUCIONISMO"},"content":{"rendered":"<p>I. Ciencias naturales<br \/>\nPor e. (filogen\u00e9tica) entiende la biolog\u00ed\u00ada el colosal y largo proceso que, sin romper la continuidad del torrente vital, en el transcurso de las edades de la tierra, a trav\u00e9s de las generaciones, fue desembocando en formaciones org\u00e1nicas siempre nuevas y diversificadas. E. significa, por tanto, transformaci\u00f3n de las formas vivas en el transcurso del tiempo. En este sentido la cuesti\u00f3n del origen de la vida o de la primera c\u00e9lula org\u00e1nica aparece como problema especial, que se tratar\u00e1 por tanto separadamente (-> vida). Si se puede comprobar cierta evoluci\u00f3n, entonces pertenece a las propiedades de lo org\u00e1nico, no s\u00f3lo una capacidad inmanente de configuraci\u00f3n y crecimiento, que en la evoluci\u00f3n individual da lugar al desarrollo y maduraci\u00f3n del germen hasta llegar a la forma final, sumamente complicada, sino tambi\u00e9n y por encima de esto una capacidad inmanente de e. a trav\u00e9s de las generaciones hacia formas organizadas cada vez m\u00e1s complejas, durante las etapas de millones de a\u00f1os de la historia de los organismos.<\/p>\n<p>Para razonar esta concepci\u00f3n la biolog\u00ed\u00ada se basa en tres hechos fundamentales: La &#8211;>vida s\u00f3lo procede de lo vivo; los seres emparentados por consanguinidad muestran una semejanza esencial (homolog\u00ed\u00ada) en sus caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales; el fenotipo y el genotipo de animales y plantas se transforman mediante modificaciones hereditarias (mutaciones). A esto se a\u00f1aden pruebas indirectas: los indicios morfol\u00f3gicos, embriol\u00f3gicos, fisiol\u00f3gicos, geogr\u00e1ficos y cronol\u00f3gicos, que se entrelazan y se completan, y quedan confirmados por los f\u00f3siles, por lo cual revisten una importancia considerable. Las formas org\u00e1nicas aparecen por primera vez de manera verdaderamente repentina en el c\u00e1mbrico (que comenz\u00f3 hace unos 600 millones de a\u00f1os), y por cierto con gran abundancia de los m\u00e1s diversos animales invertebrados, ya altamente organizados, que no es posible derivar de formas m\u00e1s antiguas, pues el prec\u00e1mbrico carece pr\u00e1cticamente de f\u00f3siles. De todos los estratos sucesivos de la tierra se ha conservado una indescriptible riqueza de organismos f\u00f3siles. Esto pone de manifiesto el fen\u00f3meno del enorme e invencible poder formador de la substancia viva, que ha estado sujeta a un transcurso temporal, a un devenir y desarrollo, a un cambio y transformaci\u00f3n, a una aparici\u00f3n y desaparici\u00f3n de incre\u00ed\u00adbles proporciones.<\/p>\n<p>La e. de los seres vivos que aparece en los restos f\u00f3siles se presenta con las siguientes caracter\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>1. Aparece como un proceso peri\u00f3dico. Especies enteras, a veces tras un per\u00ed\u00adodo m\u00e1s o menos largo de preparaci\u00f3n, de pronto entran en una fase \u00abexplosiva\u00bb, en la que su plan estructural b\u00e1sico se ramifica con extraordinaria velocidad evolutiva en numerosos tipos de organizaci\u00f3n, como, por. ej., los mam\u00ed\u00adferos, que desde el terciario antiguo presentan nada menos que 25 \u00f3rdenes sistem\u00e1ticos con 206 familias, atestiguadas por f\u00f3siles. Se actualizan las posibilidades de diferentes formas de vida contenidas en el plan estructural (carn\u00ed\u00advoros, herb\u00ed\u00advoros, insect\u00ed\u00advoros; o corredores, saltadores, trepadores, cavadores, quir\u00f3pteros y nadadores). En el per\u00ed\u00adodo siguiente, mucho m\u00e1s extenso, de transformaci\u00f3n pac\u00ed\u00adfica y lenta en peque\u00f1os pasos evolutivos hacia una creciente especializaci\u00f3n, frecuentemente unida a un aumento de magnitud del cuerpo y de los \u00f3rganos, s\u00f3lo se llega ya a una diversificaci\u00f3n en gran cantidad de g\u00e9neros y especies. Al final de esta evoluci\u00f3n filogen\u00e9tica se produce por lo regular un marcado encogimiento, o incluso extinci\u00f3n, de las series formadas. Independientemente de estas irradiaciones y estos per\u00ed\u00adodos de florecimiento, cuyo momento temporal es diverso seg\u00fan los grupos zool\u00f3gicos, en ciertas \u00e9pocas de transici\u00f3n de un per\u00ed\u00adodo geol\u00f3gico al otro aparecen cambios radicales en la fauna y en la flora. Entonces desaparece gran parte de los grupos de animales terrestres y acu\u00e1ticos, pertenecientes a las clases m\u00e1s variadas y extendidos por el mundo entero, mientras que otros quedan reducidos a pocos restos, otros sobreviven al tiempo cr\u00ed\u00adtico sin alteraci\u00f3n, y otros finalmente aparecen por primera vez o comienzan su per\u00ed\u00adodo de florecimiento. El desarrollo filogen\u00e9tico no se produce por tanto en forma constante y homog\u00e9nea, sino de manera diversa en cada grupo de organismos, seg\u00fan su capacidad, curso y rapidez de evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. La e. de los seres vivos aparece como un proceso discontinuo, no porque se interrumpa el torrente vital, sino en el sentido de que los grupos sistem\u00e1ticos superiores se presentan a manera de saltos. Los 25 \u00f3rdenes mencionados de mam\u00ed\u00adferos superiores comienzan sin precedentes en el terciario antiguo. En su origen les precede un espacio vac\u00ed\u00ado. Ciertamente los tipos de organizaci\u00f3n convergen al acercarnos a la forma hipot\u00e9tica de los prototipos, pero en ning\u00fan caso tenemos noticia de una confluencia o de una transici\u00f3n. Es universal el fen\u00f3meno de la ausencia de aut\u00e9nticas formas continuas de transici\u00f3n que sirvan de eslabones ininterrumpidos en la serie de f\u00f3siles. Es decir, esa ausencia est\u00e1 comprobada sin excepci\u00f3n en cuanto a los grupos mayores de animales y plantas (p. ej., en los reptiles, en los mam\u00ed\u00adferos del mesozoico y del terciario antiguo, en las faner\u00f3gamas, etc.). A este fen\u00f3meno se le dan explicaciones muy diversas.<\/p>\n<p>3. Otra caracter\u00ed\u00adstica de la e. de los seres vivos es su desarrollo en una determinada direcci\u00f3n, aunque no en un sentido rigurosamente rectil\u00ed\u00adneo, sino con cierto margen de dispersi\u00f3n, propio de los vivientes. Es conocida p. ej., la serie equina, que comenzando por el eohippus del terciario antiguo, con el tama\u00f1o aproximado de una zorra, y pasando por el orohippus, el epihippus, el mesohippus, miohippus, el parahippus, el meryhippus y el pliohippus, llega hasta el caballo actual. En esta e., junto con el progresivo aumento de tama\u00f1o se produce una continua transformaci\u00f3n de la dentadura, desde los fol\u00ed\u00advoros, con dientes de corona baja y pocos pliegues de esmalte, hasta los herb\u00ed\u00advoros, con dientes de corona alta y rica en pliegues; o tambi\u00e9n, desde el pie tetrad\u00e1ctilo con pulpejos, hasta el monod\u00e1ctilo con pezu\u00f1a y mecanismos de salto; desde el enc\u00e9falo propio del reptil, hasta el cerebro voluminoso, con surcos y circunvoluciones, que cubre las dem\u00e1s partes del enc\u00e9falo. Tales tendencias aparecen casi siempre iguales en grupos enteros de ramas evolutivas paralelas y aut\u00f3nomas (evoluciones paralelas); y pueden repetirse de un modo semejante (iteraciones) varias veces y en diversos per\u00ed\u00adodos de tiempo. Es el caso, p. ej., de la transformaci\u00f3n de la concha en las amonitas. Estos procesos conducen a veces a magnitudes corp\u00f3reas muy grandes, a \u00f3rganos muy desarrollados, a las llamadas \u00absuperespecializaciones\u00bb. Como la e. filogen\u00e9tica se ha demostrado irreversible (hacia el punto de partida), con la superespecializaci\u00f3n se estrecha progresivamente el campo evolutivo o la posibilidad de nuevas formaciones, de suerte que al fin ya no pueden formarse nuevos modelos y estructuras, o s\u00f3lo pueden formarse indirectamente, a base de rodeos. No se sabe si en el fondo de estos procesos en una direcci\u00f3n se oculta adem\u00e1s un envejecimiento de los troncos de organismos, que conduce a la degeneraci\u00f3n y extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Un cuarto rasgo de la e. de los seres vivos es su proceso constructivo. Por \u00e9l se forman, se conservan, se combinan y se integran estructuras org\u00e1nicas, que siguen desarroll\u00e1ndose o vuelven a desaparecer. Esta formaci\u00f3n de estructuras se realiz\u00f3 no s\u00f3lo en una serie o en unas pocas series paralelas, sino en innumerables l\u00ed\u00adneas de la m\u00e1s variada organizaci\u00f3n y en todo nivel sistem\u00e1tico, cre\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la enorme multitud de formas en las que est\u00e1 representado el reino animal y vegetal del pasado y del presente. A trav\u00e9s de un constantemente repetido formarse y ramificarse ulteriormente por parte de las l\u00ed\u00adneas de descendencia, para lograr configuraciones siempre nuevas y espec\u00ed\u00adficamente distintas, se produjo de todas las maneras concebibles una multiformidad tal de lo org\u00e1nico, que en cierto modo se agotaron las posibilidades de obtener formas nuevas. Sin embargo, dentro de este conjunto abigarrado reina un orden &#8211; como lo demuestra el \u00absistema natural\u00bb de las plantas y animales &#8211; y una gradual var\u00ed\u00adedad o una estructura jer\u00e1rquica. Y as\u00ed\u00ad no s\u00f3lo nos encontramos con que se producen grupos org\u00e1nicos superiores e inferiores (evolucionados y primitivos), sino tambi\u00e9n con el hecho de que las unidades m\u00e1s peque\u00f1as pueden recapitularse en otras mayores, como las especies en g\u00e9neros, los g\u00e9neros en familias, las familias en \u00f3rdenes, etc. Esto es una prueba de que en la historia de los organismos se han dado diversificaciones y perfeccionamientos, bien dentro de un mismo plan estructural, o bien yendo m\u00e1s all\u00e1 de los respectivos grados de organizaci\u00f3n (base del plan estructural), en sentido de una mayor organizaci\u00f3n; y as\u00ed\u00ad se pas\u00f3 desde el nivel de organizaci\u00f3n de los peces acorazados sin maxilares (agnatos), a trav\u00e9s de los de maxilar inferior articulado (placodermos), de los peces propiamente dichos, anfibios y reptiles, hasta las aves de sangre caliente y los mam\u00ed\u00adferos. Pero este important\u00ed\u00adsimo fen\u00f3meno del \u00abascenso biol\u00f3gico\u00bb (e. ascendente, anag\u00e9nesis) no se halla universalmente en todas las ramas de organismos. En los vertebrados ese fen\u00f3meno se caracteriza por una mayor diferenciaci\u00f3n e integraci\u00f3n (totalidad) y por una mayor independencia del medio ambiente y autonom\u00ed\u00ada individual (subsistencia). Esta independencia se manifiesta principalmente en la construcci\u00f3n del sistema nervioso, y sobre todo del cerebro, a la que va unida una intensificaci\u00f3n de la interioridad animal y un mayor desenvolvimiento de lo ps\u00ed\u00adquico o de la conciencia. El \u00abascenso biol\u00f3gico\u00bb de un organismo es tanto m\u00e1s elevado cuanto mayor es su totalidad y subsistencia, es decir, cuanto m\u00e1s realizado est\u00e1 su ser individual. El grado supremo lo ocupa el &#8211;+ hombre, el cual por raz\u00f3n de su conciencia del yo, es decir, por raz\u00f3n de su condici\u00f3n espiritual y de su libertad, no es s\u00f3lo individuo, sino tambi\u00e9n &#8211;> persona.<\/p>\n<p>No se ha esclarecido todav\u00ed\u00ada cu\u00e1l sea la -> causalidad latente en las formas descritas del proceso evolutivo. Los per\u00ed\u00adodos de florecimiento y extinci\u00f3n de grupos de organismos, la aparici\u00f3n de fases \u00abexplosivas\u00bb y de \u00e9pocas de e. pausada, los cambios en la fauna y la flora, el \u00abvac\u00ed\u00ado en el origen\u00bb de donde nacen los grupos mayores de organismos, la evoluci\u00f3n en una misma direcci\u00f3n con series paralelas, la pluralidad ordenada jer\u00e1rquicamente y el \u00abascenso biol\u00f3gico\u00bb, plantean otros tantos problemas o preguntas abiertas que aguardan respuesta. El reino org\u00e1nico de nuestros d\u00ed\u00adas no nos ofrece ning\u00fan caso de grandes transformaciones, ni siquiera una cantidad considerable de peque\u00f1os cambios como resultados de la selecci\u00f3n o del aislamiento. En todo caso no son tales que con ellos podamos penetrar en las causas del fen\u00f3meno de las transformaciones filogen\u00e9ticas, o de la creaci\u00f3n de planes de organizaci\u00f3n o de \u00f3rganos y sistemas de \u00f3rganos muy complejos (coorganizaciones) y de otras asombrosas y felices \u00abinnovaciones\u00bb. Una extensi\u00f3n y aplicaci\u00f3n (extrapolaci\u00f3n) de los resultados experimentales (especialmente de la gen\u00e9tica), que de suyo s\u00f3lo son v\u00e1lidos en el campo intraespec\u00ed\u00adfico, a los enormes cambios evolutivos m\u00e1s all\u00e1 de la especie, tiene solamente el car\u00e1cter de una hip\u00f3tesis de trabajo, como lo tiene tambi\u00e9n la suposici\u00f3n de profundas transformaciones bruscas de los tipos de estructura hereditaria. El gran n\u00famero de hip\u00f3tesis, su frecuente contradici\u00f3n y su r\u00e1pido cambio, son una prueba de la insuficiencia de todas las explicaciones causales propuestas hasta ahora. Tales hip\u00f3tesis son tan s\u00f3lo intentos de respuesta a una gran cuesti\u00f3n todav\u00ed\u00ada pendiente. Las representaciones del \u00ab\u00e1rbol geneal\u00f3gico\u00bb de animales y plantas, que vuelven a dise\u00f1arse una y otra vez, no ofrecen ning\u00fan resultado definitivo, sino, \u00fanicamente, una imagen provisional, es decir, sirven para dar una idea gr\u00e1fica de las comprobadas o supuestas interrelaciones entre grupos de organismos en el actual estado de investigaci\u00f3n de las ciencias naturales; y, por tanto, en virtud de nuevos hallazgos pueden experimentar una modificaci\u00f3n en cualquier momento. As\u00ed\u00ad, el cl\u00e1sico \u00ab\u00e1rbol geneal\u00f3gico\u00bb de los organismos, cuyo \u00abtronco\u00bb \u00fanico y com\u00fan deber\u00ed\u00ada desarrollarse cada vez m\u00e1s, \u00abramific\u00e1ndose\u00bb a la vez lateralmente, ha experimentado con el tiempo una profunda modificaci\u00f3n, descomponi\u00e9ndose en nuevas series de troncos principales paralelos. Estos, seg\u00fan parece, se hallan ya yuxtapuestos con su estructura claramente distinta en los estratos m\u00e1s antiguos, todav\u00ed\u00ada con f\u00f3siles, del c\u00e1mbrico y del ordoviciense; y desde entonces experimentan una e. aut\u00f3noma dentro del marco de su propia estructura fundamental, que mantienen en forma extraordinariamente conservadora. Las clases actuales de peces, anfibios y reptiles se presentan simplemente como estadios de organizaci\u00f3n que cada tronco aut\u00f3nomo ha recorrido (polifil\u00e9ticamente) en todo o en parte. Pero tambi\u00e9n la nueva forma del \u00ab\u00e1rbol geneal\u00f3gico\u00bb de los organismos pone en evidencia que la historia de los organismos est\u00e1 marcada por una evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan lo expuesto est\u00e1 justificado el e. biol\u00f3gico. Este nos permite tener una visi\u00f3n de conjunto de bastantes hechos diversos entre s\u00ed\u00ad, cuya interpretaci\u00f3n unitaria queda con \u00e9l facilitada. Sin embargo, con su aplicaci\u00f3n al mundo esencialmente distinto de lo humano, que implica fen\u00f3menos hist\u00f3ricos, culturales, pol\u00ed\u00adticos, \u00e9ticos y religiosos, lleva demasiado lejos la idea de la e. y se abandona el \u00e1mbito de la competencia biol\u00f3gica, pues se busca en la mera e. biol\u00f3gica y en sus leyes el principio suficiente de explicaci\u00f3n, eliminando la estructura ontol\u00f3gicamente diversa de la realidad, con sus diferencias esenciales.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Ch. R. Darwin, On the Origin of Species by Means of Natural Selection (Lo 1859), tr. cast.: El origen de las especies (E Ib\u00e9ricas Ma); B. Rensch, Neuere Probleme der Abstammungslehre (St 21954); A. Portmann, Vom Ursprung des Menschen (Bas41958); C. F. v. Weizs\u00e1cker, Die Geschichte der Natur (GS 1958); G. Heberer, Die E. der Organismen (St 21959); A. Haas, Das stammesgeschichtliche Werden der Organismen and des Menschen (Fr 1959); K. Mampell, Die Entwicklung der lebenden Welt aus der Sicht der modernen Abstammungs- and Vererbungslehre (Mn 1962); O. Semmelroth, El mundo como creaci\u00f3n (Fax Ma 1965); P. Overhage, Die E. des Lebendigen. Das Phanomen (Fr 1963); \u00ed\u00addem, Die E. des Lebendigen. Die Kausalit\u00e1t (Fr 1965); R. J. Nogar, La evoluci\u00f3n y la filosof\u00ed\u00ada cristiana (Herder Ba 1967).<\/p>\n<p>Paul Overhage<br \/>\nII. Aspecto teol\u00f3gico<br \/>\n1. La unidad del mundo del esp\u00ed\u00adritu y de la materia<br \/>\nLa reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica presupone que las ciencias naturales garantizan el hecho de la e. En efecto, con medios teol\u00f3gicos o filos\u00f3ficos no se puede ni demostrarla ni rechazarla como imposible.<\/p>\n<p>a) Para la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada cristianas son verdades ciertas: 1.0, que todo ente creado, por raz\u00f3n de su finitud, es un ente en devenir y sujeto a modificaciones, y 2 .0, que en la unidad del mundo el ente todo est\u00e1 ordenado al \u00fanico fin del perfeccionamiento \u00faltimo. Por consiguiente, el concepto de e. es utilizable para definir en general lo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico de toda la realidad distinta de Dios que se halla en el horizonte de nuestra experiencia. Aunque este concepto admite una pluralidad de sentidos tan amplia y anal\u00f3gica como el concepto de devenir, sin embargo, frente a \u00e9ste tiene la ventaja de resaltar m\u00e1s la orientaci\u00f3n del hacerse de todos los entes hacia una meta.<\/p>\n<p>b) Pero como en el mundo \u00abevolutivo\u00bb sujeto al devenir hay diferencias esenciales entre los diversos entes, la e. de estos entes diferentes en esencia es tambi\u00e9n esencialmente diversa. La historia de la -> naturaleza, la del ->esp\u00ed\u00adritu, la de la &#8211;>persona y de la ->comunidad humana, o la historia de la -> salvaci\u00f3n, presentan \u00abevoluciones\u00bb diferentes en su esencia. Ser\u00ed\u00ada asimismo un evolucionismo filos\u00f3fica y teol\u00f3gicamente err\u00f3neo el que juzgara que las categor\u00ed\u00adas de la e. biol\u00f3gica se pueden transponer y aplicar un\u00ed\u00advocamente a la e. del hombre en cuanto tal y a la historia propiamente dicha, interpretando y explicando lo hist\u00f3rico mediante las categor\u00ed\u00adas tomadas de la e. biol\u00f3gica. Filos\u00f3fica y teol\u00f3gicamente ha de rechazarse y condenarse objetivamente como herej\u00ed\u00ada un evolucionismo que: 1.0, no permanece dentro de los l\u00ed\u00admites met\u00f3dicos de las ciencias naturales, sino que, haciendo una extrapolaci\u00f3n, lanza una afirmaci\u00f3n apod\u00ed\u00adctica sobre el todo de la realidad; 2\u00c2\u00b0, sostiene que no hay diferencias esenciales en el mundo de la experiencia y que el &#8211;>hombre como tal es un \u00abproducto\u00bb de los seres prehumanos, en el sentido de que \u00e9l no procede de una acci\u00f3n creadora de Dios cuyo t\u00e9rmino es un ente singular y, por tanto, no tiene una espiritual y libre relaci\u00f3n inmediata a Dios, que lo distingue esencialmente de todos los dem\u00e1s entes de su contorno emp\u00ed\u00adrico, sino que su entidad y sentido se agota con ser un momento de la esfera f\u00ed\u00adsica y biol\u00f3gica; y afirma adem\u00e1s que no hay ning\u00fan cambio evolutivo que deba posibilitarse por el dinamismo de la causalidad transcendente, el cual est\u00e1 inserto en el mundo. La prueba filos\u00f3fica y teol\u00f3gica de la falsedad de un evolucionismo as\u00ed\u00ad entendido se ofrecer\u00e1 en parte aqu\u00ed\u00ad y en parte en los art\u00ed\u00adculos -> antropolog\u00ed\u00ada, -> hombre, -> alma.<\/p>\n<p>c) La imposibilidad de reducir los seres vivos que est\u00e1n por debajo del hombre a lo meramente material en sentido de b), podr\u00e1 ser una tesis leg\u00ed\u00adtima y evidente de la filosof\u00ed\u00ada de la -> naturaleza, y la presuponemos sin reparo en las p\u00e1ginas que siguen; pero no es un aserto estrictamente teol\u00f3gico la afirmaci\u00f3n de que existe una diferencia ontol\u00f3gica esencial entre el mundo puramente f\u00ed\u00adsico y la biosfera.<\/p>\n<p>d) Una vez presupuesto esto clara e inequ\u00ed\u00advocamente, es sin embargo leg\u00ed\u00adtimo hablar, con las debidas precauciones, de una e. del \u00fanico mundo. La materia y el esp\u00ed\u00adritu finito tienen una mutua referencia interna, aunque diversa en s\u00ed\u00ad y en los distintos grados del ser. Ambos proceden de la acci\u00f3n creadora del \u00fanico Dios; la -> materia no tiene sentido sino en un mundo en que hay -> esp\u00ed\u00adritu personal; por lo menos en el hombre, ella es condici\u00f3n de la posibilidad de realizaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu y lugar de la historia personal y del estar con otros; materia y esp\u00ed\u00adritu tienen &#8211; cada uno a su manera &#8211; como \u00fanico fin la realizaci\u00f3n del reino de Dios. Tampoco a los &#8211;> \u00e1ngeles es necesario concebirlos como seres que por raz\u00f3n de su naturaleza no tengan la menor relaci\u00f3n con el mundo material, aunque ellos carezcan de \u00abcuerpo\u00bb. La \u00abhistoria\u00bb de la materia debe ser por tanto la \u00abhistoria\u00bb de la posibilidad del esp\u00ed\u00adritu, y en la encarnaci\u00f3n del Verbo y la transformaci\u00f3n del mundo por la -> resurrecci\u00f3n de la carne (ambas cosas est\u00e1n relacionadas) alcanza su punto culminante, mediante la consumaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu creado en Dios (&#8211;>visi\u00f3n de Dios, fin del -> hombre).<\/p>\n<p>e) La unidad del mundo del esp\u00ed\u00adritu y de la materia, en cuanto unidad de una historia, puede concebirse como e., es decir, como desarrollo desde dentro hacia algo esencialmente superior, si el \u00abdevenir\u00bb (en el sentido pleno del t\u00e9rmino) se entiende como \u00abautotranscendencia\u00bb de un ser. Esto es posible. En efecto, lo que se llama conservaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n de Dios en el ser y en la realizaci\u00f3n de un ser finito, no puede considerarse como una intervenci\u00f3n divina desde fuera y meramente ocasional, sino que es \u00ed\u00adntima condici\u00f3n permanente del ser y obrar de la criatura. Esa acci\u00f3n de Dios es precisamente lo que sostiene el devenir del ente y hace que, por un lado, el efecto inmanente o transe\u00fante del devenir contenga una entidad &#8211; incluso de \u00ed\u00adndole substancial y esencial &#8211; mayor que la del agente finito, y, por otro, que la criatura obre activamente este plus y no se limite a recibirlo pasivamente. Pero, naturalmente, el concepto de esa autotranscendencia no implica que de cualquier cosa pueda salir inmediatamente todo lo que se quiera. La moci\u00f3n divina hacia tal autotranscendencia, all\u00ed\u00ad donde de lo inferior y a trav\u00e9s de ello surge algo esencialmente nuevo (p. ej., un ser biol\u00f3gico de naturaleza espiritual a partir de lo meramente vivo), realiza estrictamente el concepto de \u00abcreaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El mundo, que es materia desde el principio (y desde el principio est\u00e1 bajo la din\u00e1mica intramundana de aquellos \u00abprincipados y potestades\u00bb espirituales y creados, que solemos llamar \u00e1ngeles), bajo los presupuestos dichos puede concebirse como un movimiento evolutivo desde su origen material hasta su perfeccionamiento espiritual-personal, en virtud de la din\u00e1mica que el origen divino le confiere para autotranscenderse y dirigirse a un fin. En todo caso no es necesario concebir la historia de ese mundo en sus grandes etapas como una serie de adiciones desde fuera a su contenido originario.<\/p>\n<p>2. La unidad de la biosfera en s\u00ed\u00ad<br \/>\na) Si hay e. y si se puede admitir una e. en \u00faltimo t\u00e9rmino monofil\u00e9tica (cosa no demostrada), por lo menos como hip\u00f3tesis de trabajo de la biolog\u00ed\u00ada, entonces se afirma impl\u00ed\u00adcitamente la unidad temporal de la biosfera. Este presupuesto se puede arriesgar aqu\u00ed\u00ad como hip\u00f3tesis, por el mero hecho de haber e. y porque la &#8211;> hominizaci\u00f3n presupone un salto esencial (autotranscendencia), el cual no es menor, sino mayor, que el postulado hipot\u00e9ticamente en una e. monofil\u00e9tica, y porque el principio metaf\u00ed\u00adsico de econom\u00ed\u00ada respecto a nuevas iniciativas de Dios dentro del mundo en devenir, obliga a prescindir en lo posible de tales intervenciones.<\/p>\n<p>Si, por tanto, se puede admitir tal evoluci\u00f3n monofil\u00e9tica, en consecuencia el mundo entero de lo vivo aparece por lo pronto como una verdadera y coherente unidad temporal, la cual en cuanto tal se apoya sobre el todo temporal de la \u00fanica materia y est\u00e1 inmersa en ella.<\/p>\n<p>b) Esta idea (junto con otras consideraciones) nos lleva al problema de la unidad ontol\u00f3gica de la biosfera.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00ba En primer lugar, no ha de pasarnos desapercibida la unidad ontol\u00f3gica del mundo material. Lo que en la escol\u00e1stica se llama \u00abmateria prima\u00bb, no es para la ontolog\u00ed\u00ada una realidad que, multiplicada en s\u00ed\u00ad misma y por s\u00ed\u00ad misma, aparezca repetidamente como elemento \u00abintr\u00ed\u00adnseco\u00bb en los m\u00faltiples objetos de experiencia, sino que es el aut\u00e9ntico \u00abprincipio substancial universal\u00bb de lo material, disperso en el espacio y el tiempo; constituye el principio ontol\u00f3gico de lo que en parte es observado y en parte presupuesto como \u00fanico \u00abcampo\u00bb sustentador de todos los fen\u00f3menos f\u00ed\u00adsicos y de la f\u00ed\u00adsica misma. Naturalmente, tambi\u00e9n la biosfera participa de esta unidad ontol\u00f3gica del -> espacio y tiempo. Ella est\u00e1 inmersa como en su fundamento (y no por un resultado accesorio de un influjo mutuo) en el \u00fanico espacio y tiempo real del mundo material.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00ba La cuesti\u00f3n de si, adem\u00e1s, la unidad temporal de la biosfera en cuanto tal apunta hacia una unidad espacial de \u00ed\u00adndole cuasi substancial,, se resuelve en la pregunta de si en este \u00e1mbito el principio formal substancial (o sea, el principio de la forma espaciotemporal de un viviente) deba o no concebirse espec\u00ed\u00adfica e individualmente plural, como \u00abmultiplicado\u00bb (excluyendo siempre a la persona espiritual humana). La experiencia cotidiana y la tradicional filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza han resuelto siempre esta cuesti\u00f3n en el primer sentido, es decir, admitiendo como un hecho inmediato que existen tantas formas substanciales realmente distintas cuantos \u00abindividuos\u00bb diferentes de las diversas especies de seres vivos. Pero esta experiencia cotidiana no es constringente. Ante una observaci\u00f3n atenta, con mucha frecuencia se esfuman las l\u00ed\u00adneas divisorias de los individuos biol\u00f3gicos (el fen\u00f3meno del \u00abv\u00e1stago\u00bb todav\u00ed\u00ada ligado con la planta y luego separado de ella; la transici\u00f3n continua entre plantas y animales diversos, pero fenom\u00e9nicamente unos; la c\u00e9lula germinal dentro y fuera del organismo de los padres, etc.). Las formas vivientes de la mayor diversidad fenom\u00e9nica espaciotemporal, pueden tener el mismo principio ontol\u00f3gico formal, de modo que enormes diferencias en la configuraci\u00f3n posiblemente proceden del sustrato material y de constelaciones causales, sin modificaci\u00f3n substancial de la \u00abforma\u00bb (oruga, cris\u00e1lida, mariposa). El principio formal substancial del viviente no exige necesariamente como material un \u00abcontinuo\u00bb real f\u00ed\u00adsico (adem\u00e1s de la unidad del \u00abcampo\u00bb f\u00ed\u00adsico).<\/p>\n<p>La pluralidad de lo vivo percibida por nosotros \u00ab\u00f3pticamente\u00bb es raz\u00f3n de la discontinuidad espacial, no es en absoluto una prueba de la pluralidad ontol\u00f3gica de lo vivo en cuanto al principio formal. Lo mismo se diga del antagonismo entre las formas, ya que \u00e9ste se da aun en un mismo viviente, considerado por todos como uno. Tal vez se tenga, pues, una concepci\u00f3n m\u00e1s acertada (por su mayor sencillez) de la biosfera cuando se la concibe como basada constantemente en un \u00fanico principio formal substancial. Este principio, dotado de una enorme riqueza potencial para manifestarse en el espacio y el tiempo, actualiza sus posibilidades espacial y temporalmente en funci\u00f3n de las condiciones que la materia f\u00ed\u00adsica le ofrece a posteriori, aunque \u00e9l mismo las dirija. Esta idea, por una parte, ser\u00ed\u00ada paralela al desarrollo de la f\u00ed\u00adsica, que reduce (o trata de reducir) la pluralidad de los cuerpos naturales, \u00abespec\u00ed\u00adficamente\u00bb diversos, a la variaci\u00f3n espaciotemporal de la misma materia una. Y, por otra parte, har\u00ed\u00ada m\u00e1s clara la diferencia ontol\u00f3gicoformal entre la biosfera y la \u00abnoosfera\u00bb del esp\u00ed\u00adritu personal. S\u00f3lo en \u00e9sta habr\u00ed\u00ada individuos substancialmente distintos entre s\u00ed\u00ad, los cuales ya no son meras modificaciones espaciotemporales de la biosfera evolutiva, que en el fondo es una sola.<\/p>\n<p>3. La problem\u00e1tica teol\u00f3gica y ontol\u00f3gica de la causalidad de la evoluci\u00f3n<br \/>\na) 1\u00c2\u00ba La cuesti\u00f3n de la \u00abmec\u00e1nica\u00bb de la e., o sea, la pregunta sobre las condiciones \u00abgen\u00e9ticas\u00bb de \u00ed\u00adndole material (bien internas o bien externas, las cuales en principio pueden producirse f\u00ed\u00adsicamente y se explican funcionalmente: modificaci\u00f3n del genoma, etc.) por las que surge algo \u00abnuevo\u00bb en el terreno biol\u00f3gico, es un problema de las ciencias naturales, que por su m\u00e9todo pueden reducirse a esta pregunta.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00ba Por raz\u00f3n de la unidad y diferencia esencial del mundo pueden y deben mencionarse (s\u00f3lo) algunas estructuras formales, que caracterizan esta evoluci\u00f3n: tendencia a una creciente complejidad de los diferentes seres, a una mayor \u00abinterioridad\u00bb, a una m\u00e1s amplia diversidad y apertura a la totalidad de lo real; teleolog\u00ed\u00ada e irreversibilidad de la e. Desde este punto de vista, el hombre, juntamente con otros seres dotados de conciencia, -> libertad y -> transcendencia hacia Dios, aparece como el fin de esa e. del mundo. Puesto que el hombre es material (y como tal constituye un momento de la unidad material del mundo entero como \u00abcampo\u00bb) y puede manejarse a s\u00ed\u00ad mismo (f\u00ed\u00adsica y moralmente, dentro del mundo y de cara al m\u00e1s all\u00e1), cabe decir que en el hombre el mundo entra en s\u00ed\u00ad mismo, y llega a una confrontaci\u00f3n inmediata y consciente con su fundamento: Dios.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00ba La libre gracia divina, la comunicaci\u00f3n de Dios mismo fue injertada al mundo desde el principio (los \u00e1ngeles la poseyeron desde el primer momento, y el hombre, por ser la meta del mundo, fue planeado por Dios de primera intenci\u00f3n como hombre divinizado). Por eso dicha e. del mundo obedece realmente, y no s\u00f3lo en los \u00abpensamientos\u00bb divinos, a la din\u00e1mica que apunta al -* \u00abreino de Dios\u00bb. La historia de la naturaleza y del mundo se convierte en historia de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n cuando llega al hombre, el cual consciente de su finalidad sobrenatural, objetiva hist\u00f3ricamente esa destinaci\u00f3n. Su punto \u00abomega\u00bb es efectivamente Cristo, en el que se unen la materia creada, el esp\u00ed\u00adritu finito y el Logos divino, en quien todo subsiste; y en \u00e9l mismo se manifiesta hist\u00f3ricamente esta unidad.<\/p>\n<p>b) 1\u00c2\u00ba La cuesti\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica acerca de lo que propiamente sucede en la e. considerada ontol\u00f3gicamente, es decir, mirando a la totalidad de la causalidad, ha de responderse diversamente seg\u00fan la relaci\u00f3n ontol\u00f3gica de lo \u00abnuevo\u00bb que se ha producido con la causa intramundana que le precede (origen). Si lo aparecido es substancialmente nuevo o incluso esencialmente \u00absuperior\u00bb, es decir, si surge un fundamento \u00absubstancial\u00bb num\u00e9ricamente nuevo, o incluso un ser que en su peculiaridad no se puede concebir en absoluto como mera modificaci\u00f3n espaciotemporal de lo que precedi\u00f3 a su origen, sino que posee un estado superior ontol\u00f3gicamente irreducible, es decir, un ente cuya esencia es de orden superior, aun cuando esto no excluya una procedencia intramundana); entonces la cuesti\u00f3n ha de plantearse en forma radicalmente distinta de como se plantear\u00ed\u00ada si lo \u00abnuevo\u00bb pudiera entenderse como una diversa combinaci\u00f3n espaciotemporal, f\u00ed\u00adsicamente producible, de lo ya existente.<\/p>\n<p>En el primer sentido, la cuesti\u00f3n s\u00f3lo se plantea con certeza teol\u00f3gica y filos\u00f3fica en el caso de la e. del hombre, y con alg\u00fan grado de certeza, debida a la reflexi\u00f3n de la fisiolog\u00ed\u00ada de la naturaleza, cuando se trata del paso de lo puramente material a la biosfera. Dentro de la biosfera en cuanto tal no hay seguridad de que la pregunta haya de plantearse as\u00ed\u00ad. Sin embargo, pronto se echa de ver (cf. luego) que, desde el punto de vista de la ontolog\u00ed\u00ada, esta verdadera y permanente diferencia en cuanto a la cosa y en cuanto al planteamiento de la cuesti\u00f3n, no tiene en concreto tanta importancia teol\u00f3gica como a primera vista pudiera parecer, si se entiende debidamente lo que es el devenir de algo nuevo.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0 Devenir intramundano como autotranscendencia. a) Donde se produce algo realmente \u00abnuevo\u00bb que, sin embargo, procede de una causa intramundana (y si a este respecto se rechaza un mero ocasionalismo por razones filos\u00f3ficas y sobre todo teol\u00f3gicas), su causa se supera a s\u00ed\u00ad misma, pone una realidad mayor que la suya. Seg\u00fan el principio metaf\u00ed\u00adsico de causalidad, este superarse a s\u00ed\u00ad misma (que aqu\u00ed\u00ad concebimos muy en general) s\u00f3lo es posible en virtud de la din\u00e1mica del ser absoluto, que es al mismo tiempo lo \u00abm\u00e1s \u00ed\u00adntimo\u00bb de la causa intramundana y lo m\u00e1s distinto del ente finito que ejerce la causalidad. Este ser absoluto constituye el ente activo no s\u00f3lo (por la \u00abconservaci\u00f3n\u00bb y el \u00abconcurso\u00bb) como una mera existencia est\u00e1tica, sino tambi\u00e9n en su autotranscendencia activa en cuanto tal, que es a la vez la realizaci\u00f3n de su propia esencia y la producci\u00f3n de lo \u00abnuevo\u00bb.<\/p>\n<p>Lo \u00abnuevo\u00bb, en cuanto es \u00abm\u00e1s\u00bb que el agente productor, es a la vez obra de la causa intramundana y de la &#8211;> causalidad transcendente del ser absoluto. b) En la experiencia transcendental del esp\u00ed\u00adritu se da inmediatamente la dial\u00e9ctica de esta relaci\u00f3n. En efecto, el ser absoluto, en cuanto meta apetecida asint\u00f3ticamente, es siempre para el movimiento del esp\u00ed\u00adritu lo que est\u00e1 situado \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb, lo totalmente distinto y distanciado del esp\u00ed\u00adritu finito; y, sin embargo, constituye el n\u00facleo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo que sustenta el movimiento ontol\u00f3gico del devenir del esp\u00ed\u00adritu finito, el cual se mueve en virtud del ser que se abre, y no construye simplemente su propio esbozo de cara a un \u00abhorizonte\u00bb al que en \u00faltimo t\u00e9rmino se tender\u00ed\u00ada solamente como objeto por la fuerza propia del sujeto cognoscente. Puesto que aqu\u00ed\u00ad, en esta experiencia transcendental, est\u00e1 dada inmediatamente la ontolog\u00ed\u00ada de un ente, se da tambi\u00e9n inmediatamente una autotranscendencia (como hecho \u00f3ntico) hacia lo que es m\u00e1s en virtud del ser absoluto, la cual puede legitimarse en virtud del ser absoluto de legitimarse como concepto metaf\u00ed\u00adsicamente v\u00e1lido.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00ba Una vez obtenido el concepto ontol\u00f3gico de una autotranscendencia activa, ontol\u00f3gicamente el concepto de e. y la posibilidad de unirla a la causalidad divina ya no ofrece ninguna dificultad insuperable. La procedencia intramundana de un ente a partir de otro y la diferencia esencial ontol\u00f3gica entre dos entes, el causado y su causa natural, no s\u00f3lo no se excluyen, sino que se implican. Seg\u00fan sea el grado de diferencia ontol\u00f3gica (que puede ir desde una simple reagrupaci\u00f3n espaciotemporal de la materia hasta la producci\u00f3n de algo esencialmente nuevo, pasando por modificaciones del \u00abcampo\u00bb, por reproducciones de lo que permanece igual, por una mutaci\u00f3n accidental pero estable), la din\u00e1mica divina que produce el devenir en cuesti\u00f3n, considerada desde el \u00abt\u00e9rmino\u00bb de este devenir, puede y debe recibir nombres distintos. Por consiguiente, s\u00f3lo cuando se trate de algo esencialmente nuevo se podr\u00e1 echar mano del concepto de una \u00abintervenci\u00f3n creadora\u00bb de Dios. Pero esta \u00abintervenci\u00f3n creadora\u00bb (en contraposici\u00f3n a la permanente creaci\u00f3n originaria de la materia del mundo en general) no se debe entender como una acci\u00f3n complementaria venida desde fuera, la cual a\u00f1adiera algo nuevo a un ser ya existente que se comportar\u00ed\u00ada en forma pasiva, sino como producci\u00f3n de la autotranscendencia en la causa intramundana de donde procede lo nuevo. Pero como en todo devenir real (y, por tanto, en toda e.) va implicada con necesidad ontol\u00f3gica una din\u00e1mica divina (aun cuando ella no es ning\u00fan objeto de las ciencias naturales), la pregunta sobre d\u00f3nde se da o no se da una autotranscendencia esencial no es tan acuciante. Sabemos c\u00f3mo \u00e9sta se da entogen\u00e9tica y filogen\u00e9ticamente en la g\u00e9nesis del hombre; y el saberlo es decisivo para la concepci\u00f3n del hombre acerca de s\u00ed\u00ad mismo. Pero esa autotranscendencia es tambi\u00e9n objeto de una vivencia inmediata en la experiencia transcendental de la condici\u00f3n de sujeto y de la libertad. Y as\u00ed\u00ad el hombre se sabe a s\u00ed\u00ad mismo (en su singularidad y totalidad) creado por Dios y a la vez procedente del mundo. Supuesto este concepto de autotranscendencia, enfocada rectamente la estricta unidad substancial del hombre (en la que materia y \u00abalma\u00bb son principios substanciales, pero no entes aut\u00f3nomos), y valorada adecuadamente la procreaci\u00f3n activa de los padres (que engendran a un hombre, y no a un mero viviente biol\u00f3gico), debe entenderse con precauci\u00f3n la frase seg\u00fan la cual la e. produce el cuerpo y Dios crea el \u00abalma\u00bb del hombre al comp\u00e1s de la e. Ambas causas tienden al todo del hombre en su unidad, pues no est\u00e1n yuxtapuestas, sino compenetradas. Esta compenetraci\u00f3n es posible por el hecho de que aqu\u00ed\u00ad no se trata de causas intramundanas que se excluyan mutuamente, sino que la causalidad divina constituye la profundidad ontol\u00f3gica transcendente de la eficiencia de la criatura.<\/p>\n<p>4. El hombre dentro de la biosfera evolutiva<br \/>\na) Si el hombre, en cuanto persona espiritual, procede evolutivamente de la biosfera, en consecuencia pertenece todav\u00ed\u00ada a ella, si bien como el t\u00e9rmino hacia el que transcienden el mundo material y la biosfera. La procedencia del hombre a partir del mundo material y biol\u00f3gico es permanente. Pero a este respecto cada hombre es aquel en quien la totalidad del mundo se hace presente ante s\u00ed\u00ad mismo en una forma siempre singular. El hombre es siempre, en una unidad dial\u00e9ctica, una parte del mundo enraizada en la totalidad c\u00f3smica, y la presencia cada vez singular de la totalidad del mundo ante s\u00ed\u00ad mismo. Sobre el problema de si, bajo el aspecto filogen\u00e9tico, el hombre emergi\u00f3 una o varias veces de la biosfera, cf. -> monogenismo.<\/p>\n<p>b) Esta inserci\u00f3n del hombre en el mundo material (que va m\u00e1s all\u00e1 de una simple y mutua causalidad eficiente, puesto que por lo menos est\u00e1 fundada tambi\u00e9n en la unidad de la materia, y por tanto es ontol\u00f3gicamente previa a un influjo rec\u00ed\u00adproco) plantea de una manera nueva la antigua cuesti\u00f3n de la \u00abpluralidad de formas\u00bb en el hombre. La emergencia del hombre desde la biosfera \u00bfsignifica que en \u00e9l se dan todav\u00ed\u00ada los principios de la biosfera configuradores de las unidades espaciotemporales (\u00bfo el \u00fanico principio nuevo que all\u00ed\u00ad act\u00faa? [cf. antes])? El concepto formal de autotranscendencia no dice nada cierto ni positiva ni negativamente acerca de este punto. La explicaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada tradicional, seg\u00fan la cual el alma espiritual es tambi\u00e9n principio de la vida vegetativa y animal, no excluye ciertamente que esto pudiera efectuarse por el hecho de que ciertas realidades parciales existentes ya en la biosfera en cuanto tal quedaran asumidas teleol\u00f3gicamente en una substancia superior (los tejidos que sobreviven, las deformaciones de embriones, que quiz\u00e1 son hombres, desde el comienzo de la ontogenia, etc., parecen apuntar en esta direcci\u00f3n). Adem\u00e1s, la relaci\u00f3n entre el alma espiritual y estas \u00abformas\u00bb subordinadas puede concebirse de diversas maneras; y la explicaci\u00f3n que se d\u00e9 no tiene por qu\u00e9 estar necesariamente en contradicci\u00f3n con la teor\u00ed\u00ada tomista de la unicidad de la forma en un ser nuevo como el hombre, que constituye una sola substancia, si se entiende lo que con ello se quiere significar realmente, a saber: la \u00fanica forma superior, en armon\u00ed\u00ada con su procedencia, desde su fondo plurivalente actualiza la antigua forma parcial y puede volver a dejarla libre. Si tal pluralidad en las formas espaciotemporales dentro del hombre se puede concebir de alguna manera como herencia de la biosfera, entonces el antiguo problema de la multiplicidad de formas en el hombre se hace nuevo y acuciante. Pues hoy d\u00ed\u00ada, gracias a la bioqu\u00ed\u00admica y a la gen\u00e9tica (con todos sus planteamientos) podemos formarnos poco a poco una idea concreta de estas \u00abformas\u00bb o de sus manifestaciones.<\/p>\n<p>c) Desde aqu\u00ed\u00ad se plantea luego el problema de si en los fen\u00f3menos humanos, en los automatismos fisiol\u00f3gicos, etc., se dieron en otro tiempo o se dan todav\u00ed\u00ada rasgos que, siendo compatibles con la naturaleza del hombre, no presentan todav\u00ed\u00ada aquella perfecci\u00f3n a que tiende el hombre, en cuanto est\u00e1 a\u00fan en devenir. Se plantea, pues, la cuesti\u00f3n de si la historia de la biosfera avanza todav\u00ed\u00ada hacia el hombre en el mismo hombre que ya existe. Con tal se defienda que la aut\u00e9ntica esencia del hombre como esp\u00ed\u00adritu personal abierto a la infinitud per de f initionem ya no puede superarse, pues en la ->gracia y la &#8211;* encarnaci\u00f3n ha alcanzado ya una cumbre absoluta, la teolog\u00ed\u00ada en principio nada tiene que objetar contra la idea de una ulterior historia del hombre en su biosfera (y no s\u00f3lo en el esp\u00ed\u00adritu personal y en las creaciones por las que se objetiva en la cultura). Lo que observamos emp\u00ed\u00adricamente en las razas, en las mezclas raciales, etc., muestra c\u00f3mo est\u00e1 en curso una historia de este g\u00e9nero. Y bajo los necesarios presupuestos morales, exigidos por el respeto al hombre como esp\u00ed\u00adritu personal, cabr\u00ed\u00ada pensar en una planificaci\u00f3n de esa historia por parte del hombre mismo. Esta cuesti\u00f3n podr\u00ed\u00ada implicar tambi\u00e9n consecuencias para la teolog\u00ed\u00ada moral.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: P.-M. P\u00e9rier, Le Transformisme. L&#8217;origine de l&#8217;homme et le dogme (P 1938); M. Flick, L&#8217;origine. del corpo del primo uomo al\u00ed\u00ada luce della filosofia cristiana e della teolog\u00ed\u00ada: Gr 29 (1948) 392-416; E. Ruffini, La teor\u00ed\u00ada delta evoluzione secondo la scienza e la fede (R 1948); J. Marcozzi, Los or\u00ed\u00adgenes del hombre (Studium Ma 1955); J. Ternus, Die Abstammungslehre heute (Rb 1949); J. K\u00fclin, E.theorie and katholische Weltanschauung: DTh 27 (1949) 5-16; A. Bea, 11 problema antropologico in Gn 1-2. 11 transformismo (R 1950); P. Denis, Les origines du monde et de l&#8217;humanit\u00e9 (Lieja 1950); J. Caries, Le Transformisme (P 1951); J. Marcozzi, El hombre en el espacio y en el tiempo (Studium Ma 1959); G. Rambaldi, Decreti della Chiesa su l&#8217;evoluzione (Chieri 1953); P. Teilhard de Chardin, El fen\u00f3meno humano (Taurus Ma 1963); H. Volk, Sch\u00fcpfungsglaube and Entwicklung (Mr 21958); P. Overhage -K. 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(filogen\u00e9tica) entiende la biolog\u00ed\u00ada el colosal y largo proceso que, sin romper la continuidad del torrente vital, en el transcurso de las edades de la tierra, a trav\u00e9s de las generaciones, fue desembocando en formaciones org\u00e1nicas siempre nuevas y diversificadas. 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