{"id":18910,"date":"2016-02-05T12:08:24","date_gmt":"2016-02-05T17:08:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existenciario-existencial\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:24","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:24","slug":"existenciario-existencial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existenciario-existencial\/","title":{"rendered":"EXISTENCIARIO, EXISTENCIAL"},"content":{"rendered":"<p>I. El concepto filos\u00f3fico<br \/>\nEl concepto de existenciario (o existenciarios) fue acu\u00f1ado por Martin Heidegger en su obra Sein und Zeit (1927) y ha estado sometido desde entonces a un amplio cambio de significado (as\u00ed\u00ad en la teolog\u00ed\u00ada protestante: Bultmann, Fuchs, Ebeling y otros [cf. i11, interpretaci\u00f3n e.]; en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica K. Rahner, con el concepto de \u00abe. sobrenatural\u00bb: cf. 11); pero el tema no se contin\u00faa en el pensamiento posterior del fil\u00f3sofo. En la obra citada Heidegger ha circunscrito exactamente el significado de e.: \u00abLa pregunta (por la estructura ontol\u00f3gica de la existencia) tiende a desgajar lo que constituye la existencia. A la conexi\u00f3n de estas estructuras le damos el nombre de existenciariedad\u00bb (Sein und Zeit, 12). \u00abPuesto que (los caracteres del ser de la existencia) se determinan por la existenciariedad, (los) llamamos \u00abexistenciarios\u00bb. Hay que distinguirlos radicalmente de las determinaciones \u00f3nticas del ente que no es existencia (Dasein), que llamamos categor\u00ed\u00adas\u00bb (ibid. 44). Y \u00abla cuesti\u00f3n de la existencia s\u00f3lo puede esclarecerse a trav\u00e9s del existir. A la comprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo que lleva a esto la llamamos lo existencial&#8230; La relaci\u00f3n de estas estructuras (constitutivas de la existencia) la llamamos existenciariedad. Su an\u00e1lisis tiene el car\u00e1cter de un entender, no existencial, sino existenciario\u00bb (ibid. 12). Los existenciarios son, por tanto, a diferencia de las ->categor\u00ed\u00adas (como determinaciones \u00f3nticas de los entes que se dan dentro del mundo), los caracteres de ser del hombre que se entiende a s\u00ed\u00ad mismo como \u00abexistencia\u00bb. As\u00ed\u00ad Heidegger (retornando a los or\u00ed\u00adgenes de la metaf\u00ed\u00adsica occidental, olvidados en la historia del pensamiento) ha hecho nuevamente problema de la diferencia entre el hecho de ser (existencia) y el \u00abqu\u00e9 es\u00bb (esencia), problema que se transmit\u00ed\u00ada en la metaf\u00ed\u00adsica, pero quedaba sin explicar por no plantearse la aut\u00e9ntica pregunta del sentido del -> ser. En la elaboraci\u00f3n de la \u00abanal\u00ed\u00adtica de la existencia\u00bb (que esclarece el esbozo del sentido del ser y as\u00ed\u00ad, ante todo, tambi\u00e9n el sentido de las categor\u00ed\u00adas del ente), Heidegger distingue lo \u00abexistencial\u00bb -lo que ata\u00f1e inmediatamente a la existencia concreta del hombre (por ejemplo, la muerte)- y lo \u00abexistenciario\u00bb: aquello que determina la estructura ontol\u00f3gica de la existencia (por ejemplo, el ser para la muerte, que domina en todas las relaciones de la existencia).<\/p>\n<p>En la apropiaci\u00f3n repetidora de la &#8211;>metaf\u00ed\u00adsica occidental, en la que, sobre la base de una interpretaci\u00f3n del ser guiada \u00fanicamente por el ente intramundano y objetivo (bajo el signo del \u00abolvido del ser\u00bb), a todo ente se le atribuy\u00f3 esencia y existencia seg\u00fan un orden gradual de analog\u00ed\u00ada, debiendo notarse que ese atribuir (en griego xaTnyopeiv) ocult\u00f3 el car\u00e1cter originario de suceso que posee la verdad del ser a favor del \u00absujeto\u00bb que piensa con representaciones; tambi\u00e9n el concepto moderno de existencia (desde Schelling y Kierkegaard enriquecido todav\u00ed\u00ada con contenido teol\u00f3gico, pero reducido cada vez m\u00e1s en su extensi\u00f3n a la subjetividad humana) hubo de ser interpretado como estribaci\u00f3n radical de la interpretaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del ser, seg\u00fan el modelo que cada vez predominaba hist\u00f3ricamente: iMa, \u00e1v\u00e1pyrl\u00bb, substantia, actualitas, subiectum, primero existenciariamente, es decir, en vistas a la relaci\u00f3n de origen ontol\u00f3gicamente olvidada entre ser y hombre que entiende el ser (quien, como \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del \u00abser\u00bb, funda por primera vez toda metaf\u00ed\u00adsica de la existencia y de la esencia). Pero como as\u00ed\u00ad la \u00abexistencia\u00bb del hombre ya no fue determinada por la preeminencia metaf\u00ed\u00adsica de la existencia sobre la esencia (o a la inversa) &#8211; por lo que el pensamiento heideggeriano sobre el ser se distingue de J: P. Sartre y de K. Jaspers, entre otros (-> existencialismo), y a la vez de la ontolog\u00ed\u00ada usual en la tradici\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica occidental -, y como la existencia del hombre que entiende el ser, a diferencia de todo ente determinable con categor\u00ed\u00adas, bien sea concebido como inmanente o como transcendente, fue pensada como ex-sistencia (persistencia de la esencia finita del hombre de cara a la apertura y reconditez del ser que se env\u00ed\u00ada a la historia, el cual concede esa persistencia); los existenciarios, p. ej.: estar arrojado, estar en el mundo, estar con, apertura, disposici\u00f3n, entender, sentido, proyecci\u00f3n, cuidado, angustia, ser para la muerte, historicidad, etc., ya no han podido deducirse de un supremo principio l\u00f3gico, a semejanza de una tabla sistem\u00e1tica de categor\u00ed\u00adas, sino que han de entenderse m\u00e1s bien como pautas para una comprensi\u00f3n del ser siempre hist\u00f3rico, nunca terminada ni terminable.<\/p>\n<p>En consecuencia, una determinada interpretaci\u00f3n categorial del ente y del -> hombre sobre la norma de la concepci\u00f3n del ser t\u00ed\u00adpica de la metaf\u00ed\u00adsica occidental, dentro de ciertos l\u00ed\u00admites (p. ej., para la construcci\u00f3n de una ->ontolog\u00ed\u00ada general o regional) se presenta como una empresa leg\u00ed\u00adtima y necesaria, siempre que en principio no se cierre a otro tipo de experiencia del ser y a su articulaci\u00f3n por una humanidad pasada o futura. En la apropiaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s profunda, de la inteligencia occidental del ser (y de sus implicaciones), su car\u00e1cter \u00ababsoluto\u00bb (concebido hasta ahora metaf\u00ed\u00adsicamente) ya no puede entenderse como una exclusi\u00f3n y con ello relativaci\u00f3n, v\u00e1lida de una vez para siempre, de otra inteligencia del ser, sino que ha de ser entendida como la autoliberaci\u00f3n -ofrecida y encargada siempre de nuevo en la historia- existenciaria e intelectual de todo mundo de conceptos categorialmente fijos (de una cultura, de una \u00e9poca hist\u00f3rica, de un sistema de pensamiento, etc.) bajo la incitaci\u00f3n de la experiencia hist\u00f3rica de la humanidad entera en torno al ser que se acerca hacia ella, experiencia que es ineludible aceptar existencialmente (el horizonte cada vez m\u00e1s amplio del ser que se nos acerca incluye tambi\u00e9n como momento interno la creciente importancia de un pasado que ha de transformarse). Por eso la anotaci\u00f3n decisiva de Heidegger: \u00abLa anal\u00ed\u00adtica existenciaria a su vez est\u00e1 enraizada existencialmente\u00bb (ibid. 13), es apta para llamar la atenci\u00f3n, no s\u00f3lo sobre el futuro del pensamiento filos\u00f3fico como exigencia hist\u00f3rica al hombre por el ser cada vez m\u00e1s \u00abvenidero\u00bb (y as\u00ed\u00ad \u00ababsoluto\u00bb), sino tambi\u00e9n a la teolog\u00ed\u00ada sobre su propia concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma, que ha sido pronunciada ya para el individuo y la humanidad en la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la palabra y, sin embargo, todav\u00ed\u00ada no ha terminado de pronunciarse (escatol\u00f3gicamente). Por eso la cr\u00ed\u00adtica teol\u00f3gica a los conceptos de un pensamiento objetivante, recibidos de la filosof\u00ed\u00ada o de la ciencia, se convertir\u00e1 en tarea siempre nueva de interpretar y proclamar el &#8211;misterio de Dios, que despierta el originario entender (existenciario) y la originaria libertad (existencial) del hombre.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: M. Heidegger, El ser y el tiempo (F de CE 21962); H. Feick, Index zu Heideggers \u00abSein und Zeit\u00bb (T 1961); O. Poggeler, Der Denkweg Martin Heideggers (Pfullingen 1963); M. M\u00fcller, Existenzphilosophie im geistigen Leben der Gegenwart (He\u00c2\u00a1 31964); F. W. von Herrmann, Dio Selbstinterpretation M. Heideggers (Meisenheim 1964) 155-197; H. Ogiermann, Existenziell, existential, personal, Information und Diskussion: Scholastik 40 (1965) 321-351.<\/p>\n<p>Franz Karl Mayr<br \/>\nII. Aplicaci\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\n1. En general<br \/>\nLa preeminencia ontol\u00f3gica y no s\u00f3lo \u00f3ntica sobre las realidades materiales, que precisamente seg\u00fan la fe cristiana y su &#8211;>antropolog\u00ed\u00ada es propia del hombre, justifica en principio para preguntar por los e. del hombre y para no incluir a \u00e9stos de antemano entre las -+ categor\u00ed\u00adas, las cuales tienen validez en todo ente finito, pero primariamente son captadas en los entes que existen a manera de cosas (-> antropocentrismo).<\/p>\n<p>2. Existencial sobrenatural<br \/>\nAdem\u00e1s de esto, el concepto de e. tiene una aplicaci\u00f3n especial en la teolog\u00ed\u00ada. En realidad (prescindiendo de una ulterior interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, que ha de quedar abierta) no se puede dudar del siguiente hecho: ya antes de la justificaci\u00f3n a trav\u00e9s de la -> gracia santificante comunicada por un sacramento o sin ning\u00fan sacramento, el hombre se halla siempre bajo la universal e infralapsaria -> voluntad salv\u00ed\u00adfica (en -> salvaci\u00f3n de Dios), la cual sigue en pie despu\u00e9s del pecado original y del personal, \u00e9l est\u00e1 redimido, es constantemente sujeto del cuidado salv\u00ed\u00adfico y de la oferta de la gracia de Dios, est\u00e1 absolutamente obligado al fin sobrenatural. Esta \u00absituaci\u00f3n\u00bb (la \u00abjustificaci\u00f3n objetiva\u00bb, a diferencia de su aceptaci\u00f3n subjetiva por la santificaci\u00f3n), que se da universal e ineludiblemente antes de la acci\u00f3n libre del hombre y act\u00faa como factor determinante de \u00e9sta, no s\u00f3lo existe en el pensamiento e intenci\u00f3n de Dios, sino que es una determinaci\u00f3n existencial del hombre mismo, la cual, como objetivaci\u00f3n de la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, si bien se a\u00f1ade gratuitamente a la esencia humana en cuanto -> \u00abnaturaleza\u00bb, no obstante siempre se halla presente en el orden real. As\u00ed\u00ad se explica por qu\u00e9 un hombre, incluso en medio de la repulsa a la gracia y de la perdici\u00f3n, nunca puede estar subjetiva y ontol\u00f3gicamente indiferente con relaci\u00f3n a su destinaci\u00f3n sobrenatural. Hasta hoy la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica cat\u00f3lica de la gracia acostumbraba a pensar (contra voces aisladas, p. ej., Ripalda y V\u00e1zquez) que la gracia sobrenatural s\u00f3lo se ofrece realmente para el acto salv\u00ed\u00adfico cuando los hombres oyen expl\u00ed\u00adcitamente la predicaci\u00f3n del evangelio (o reciben de otro modo la revelaci\u00f3n como tradici\u00f3n, p. ej., por transmisi\u00f3n de la revelaci\u00f3n primitiva o en el AT). Ahora bien, si el Vaticano II considera que se da una posibilidad de salvaci\u00f3n incluso para los ateos (inculpables) y los polite\u00ed\u00adstas (Gaudium et spes, n .o 22; Lumen gentium, n .o 16; Ad gentes, n\u00c2\u00b0 7), aun cuando ellos para la salvaci\u00f3n propiamente necesitan la fe, o sea, la gracia de la fe (Ad gentes, n\u00c2\u00b0 7), en consecuencia no cabe una duda seria de que todos los hombres se hallan constantemente bajo la oferta de la gracia, que repercute realmente en ellos, y de que los hombres aceptan siempre en su acci\u00f3n moral esta oferta constante (excepto cuando la rechazan con aut\u00e9ntica culpa moral). Por tanto, a trav\u00e9s del objeto formal sobrenatural que se da junto con la gracia misma, ah\u00ed\u00ad est\u00e1 ya el primer punto de apoyo para la revelaci\u00f3n y con ello la posibilidad de la fe. La configuraci\u00f3n real del hombre por la gracia ofrecida siempre, no es algo que suceda s\u00f3lo de vez en cuando, sino una situaci\u00f3n permanente e ineludible del hombre. A fin de que quede m\u00e1s resaltado, el hecho que acabamos de exponer puede calificarse brevemente de \u00abe. sobrenatural\u00bb. Esta expresi\u00f3n significa que el hombre del orden real siempre es inevitablemente m\u00e1s que mera \u00abnaturaleza\u00bb (en sentido teol\u00f3gico). La relaci\u00f3n m\u00e1s precisa del e. sobrenatural con la naturaleza, con el -> pecado original (simul iustus et peccator), con la &#8211;> libertad, con la &#8211;> justificaci\u00f3n, necesita todav\u00ed\u00ada de una investigaci\u00f3n m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: cf.\/ III Interpretaci\u00f3n existencial A. Roper, Dio anonymen Christen (Mz 1963); Rahner VI 256-270 (A la par justo y pecador); Rahner IV 139-176 (Para la teolog\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n); H. Ott, Existentiale Interpretation und anonyme Christlichkeit: Zeit und Geschichte, bajo la dir. de E. Dinkler (homenaje a R. Bultmann) (T 1964) 367-379; Rahner VI 535-544 (Los cristianos an\u00f3nimos); B. Welte, Heilsverst\u00e1ndnis (Fr 1965); A. Darlap, Theologie der Heilsgeschichte: MySal 11- 156; J. B. Metz, La incredulidad como problema teol\u00f3gico: Concilium, n.\u00bb 6, p\u00e1gs. 63ss; H. deLubac, El misterio del sobrenatural (Estela Ba 1968); A. Gonz\u00e1lez-\u00ed\u0081lvarez, El tema de Dios en la filosof\u00ed\u00ada existencial (Ma 1945); M. Torrejano, Sartre, del existencialismo al marxismo, Eidos 10 (1964) 9-24; J. Iturrioz, Marxismo y existencialismo: su raz\u00f3n hist\u00f3rica: Pens. 2 (1946) 33-51; J. Mu\u00f1oz, Del optimismo idealista al pesimismo existencialista: Pens. 8 (1952) 465-482; J.-J. Rosado, El tema de la nada en la filosof\u00ed\u00ada existencial (El Escorial 1966).<\/p>\n<p>Karl Rahner<br \/>\nIII. Interpretaci\u00f3n existencial<br \/>\n1. Naturaleza<br \/>\nLa idea de i.e. corresponde al aspecto positivo del proyecto hermen\u00e9utico de Bultmann (&#8211;>hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica), como la idea de &#8211;> desmitizaci\u00f3n expresa su aspecto negativo. \u00abEl -> mito, explica Bultmann, no pide una interpretaci\u00f3n cosmol\u00f3gica, sino antropol\u00f3gica, o mejor: existencial&#8230; En la mitolog\u00ed\u00ada del NT, lo que hay que estudiar no es el contenido objetivo de las representaciones considerado en s\u00ed\u00ad mismo, sino la comprensi\u00f3n de la ->existencia que se expresa en esas representaciones.\u00bb El fin de la i.e. es elaborar esta \u00abcomprensi\u00f3n de la existencia\u00bb implicada en los libros b\u00ed\u00adblicos y descubrir el significado que los diversos enunciados de la Biblia pueden tener y de hecho tienen para la comprensi\u00f3n de la -) existencia humana.<\/p>\n<p>2. Necesidad<br \/>\nNo hay que pensar que el intento de i.e. proceda \u00fanicamente del inter\u00e9s que se tiene por el hombre, y de una preocupaci\u00f3n por la inteligibilidad que descarte todo lo que rebase su medida. El principio de la i.e. no remite a unos de esos tipos de ->racionalismo que no quieren reconocer m\u00e1s realidad que la que puede captar la inteligencia humana. En realidad ese principio, antes de expresar una exigencia del hombre, halla su justificaci\u00f3n, y en cierto modo su necesidad, en Dios mismo. En efecto, la referencia a la existencia es la condici\u00f3n de todo aut\u00e9ntico ->lenguaje religioso. Es efectivamente imposible hablar verdaderamente de Dios sin hablar de la relaci\u00f3n a \u00e9l. Pues no hay punto de vista que sea extra\u00f1o a Dios, ya que \u00e9l es \u00abla realidad que determina nuestra existencia\u00bb. \u00abPor eso si el hombre quiere hablar de Dios, evidentemente ha de hablar de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (Glauben und Verstehen i, 28s).<\/p>\n<p>3. Una interpretaci\u00f3n que implica compromiso y respuesta<br \/>\n\u00abHablar de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb no significa sin embargo narrar sus propias experiencias o estados interiores, como si uno viera en ello manifestaciones inmediatas de la acci\u00f3n de Dios en nosotros. No se trata de hablar acerca de nuestra existencia, sino de hablar (a partir) de ella. En realidad nuestra existencia es \u00abuna cosa tan singular como Dios mismo. Propiamente no podemos hablar ni sobre Dios ni sobre nuestra existencia; ambos est\u00e1n sustra\u00ed\u00addos a nuestra disposici\u00f3n\u00bb (ibid. 31). De esta inaccesible existencia \u00abs\u00f3lo dos rasgos son claros: primero, que su cuidado y responsabilidad nos incumbe a nosotros; es decir, que la existencia significa: tua res agitur; segundo, que est\u00e1 desprovista de toda seguridad y que nosotros no podemos asegurarla, pues para hacerlo, ser\u00ed\u00ada preciso que nos situ\u00e1ramos fuera de ella y que fu\u00e9ramos Dios\u00bb (ibid. 33). Dicho de otro modo: la referencia a la existencia de ning\u00fan modo pretende devolvernos al universo familiar de nuestras experiencias y representaciones, sino que nos arroja a la situaci\u00f3n m\u00e1s ineludible e incierta, y as\u00ed\u00ad es fuente continua de exigencia. La referencia a la existencia es el presupuesto del verdadero lenguaje religioso, pues no hay un aut\u00e9ntico lenguaje religioso que no diga relaci\u00f3n alguna a la decisi\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>4. M\u00e9todo de la interpretaci\u00f3n existencial<br \/>\nAunque sea cierto que es imposible hablar \u00abacerca de\u00bb la existencia, sin embargo no se puede decir que esta existencia tenga un car\u00e1cter irracional. La existencia, por el contrario, no se da nunca sin cierta \u00abcomprensi\u00f3n de la misma\u00bb, as\u00ed\u00ad como nuestras ideas y nuestros juicios generalmente expresan una determinada actitud existencial. Esta relaci\u00f3n entre la existencia y la inteligencia, por la que \u00e9stas coinciden bajo ciertos aspectos, legitima la i.e. Sin embargo, esta relaci\u00f3n es m\u00e1s o menos inmediata y m\u00e1s o menos aprehensible. Y esto precisamente exige que se ponga en juego un m\u00e9todo pr\u00e1ctico para sacar plenamente a la luz el sentido que poseen para la existencia enunciados neotestamentarios que s\u00f3lo la afectan indirectamente, o incluso aquellos que parecen no tener ninguna relaci\u00f3n con ella.<\/p>\n<p>La existencia puede, en efecto, traducirse inmediatamente en ciertas palabras muy sencillas: te amo, te odio, te perdono&#8230; Con m\u00e1s frecuencia se expresa de modo que parece hablar de otra cosa y no de s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>El objetivo de la i.e. consiste entonces en mostrar c\u00f3mo esa existencia es la que all\u00ed\u00ad se expresa en realidad y, al mostrarlo, hacer que el lenguaje alcance su verdadero fin.<\/p>\n<p>Para lograrlo, la i.e. se sirve de un determinado m\u00e9todo y t\u00e9cnica, que le ofrece la filosof\u00ed\u00ada que, bajo el nombre de \u00abanal\u00ed\u00adtica existencial\u00bb, expone las estructuras generales de la existencia humana, y proporciona as\u00ed\u00ad \u00ablos conceptos gracias a los cuales se puede hablar adecuadamente de la existencia humana\u00bb (ibid 232).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la misma i.e. pretende mantenerse en este plano formal, mostrando en general el sentido que puede tener para la existencia el texto que se trata de interpretar, pero dejando a la libertad del individuo el reconocer pr\u00e1cticamente la validez de esta interpretaci\u00f3n. Se mantiene en el plano de las estructuras, y en este sentido es interpretaci\u00f3n existenciaria, pero trata \u00fanicamente de abrir la posibilidad de una decisi\u00f3n aut\u00e9ntica y personal, que es y se llama existencial.<\/p>\n<p>5. Juicio cr\u00ed\u00adtico<br \/>\nNo se puede rechazar en s\u00ed\u00ad mismo el principio de una interpretaci\u00f3n dirigida a hacer que los datos de la fe digan algo al hombre y a procurar que lleguen a transformarlo realmente. Las palabras de la Escritura son \u00abesp\u00ed\u00adritu y vida\u00bb. Por esta raz\u00f3n puede haber inter\u00e9s en aprovecharse de ciertos instrumentos de an\u00e1lisis, y m\u00e1s en general de todo un lenguaje elaborado por la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Los l\u00ed\u00admites, y por tanto los peligros, de la i.e. dependen de la idea de la existencia de que se parte para desarrollar esta interpretaci\u00f3n. Evidentemente s\u00f3lo puede admitirse una concepci\u00f3n de la existencia incondicionalmente dispuesta a que se la someta a juicio cr\u00ed\u00adtico y a que se le abran nuevos horizontes. K. Barth ha reprochado violentamente a Bultmann esa \u00abcoraza\u00bb de la filosof\u00ed\u00ada existencial, dentro de la cual \u00e9l quiere encerrar la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Sin pretender entrar a este prop\u00f3sito en la grave cuesti\u00f3n de las relaciones entre la &#8211;> filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada, en el problema de la b\u00fasqueda humana de Dios y de la respuesta dada a esta b\u00fasqueda por la revelaci\u00f3n, nos limitaremos a notar que la existencia a que se refiere Bultmann es un concepto muy formal, pues en este concepto ni el cuerpo, ni el trabajo, ni las relaciones \u00abnaturales\u00bb con el mundo y con los dem\u00e1s hombres desempe\u00f1an pr\u00e1cticamente ning\u00fan papel. En la concepci\u00f3n de esta existencia hay varios datos o dimensiones fundamentales de la revelaci\u00f3n que pasan desapercibidos, especialmente todo lo relativo a los hechos objetivos e hist\u00f3ricos (&#8211;>historia e historicidad).<\/p>\n<p>Ciertamente en una i.e. se pone de manifiesto la exigencia y la promesa de Dios al hombre; pero con ello se nos transmite a la vez una comprensi\u00f3n del \u00abpropter nos et propter nostram salutem\u00bb de la venida de Dios en Cristo hacia nosotros. Y en esa interpretaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n de Dios se produce siempre una comunicaci\u00f3n -sin duda siempre an\u00e1loga- traducible a un lenguaje objetivo sobre Dios y su historia de la &#8211;>salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es posible decir a priori lo que podr\u00ed\u00ada aportar una ex\u00e9gesis y una teolog\u00ed\u00ada que tomaran en serio la problem\u00e1tica y el punto de partida de Bultmann tan radicalmente como \u00e9l, pero que estuvieran libres de las limitaciones impuestas por la filosof\u00ed\u00ada y la antropolog\u00ed\u00ada a las que este autor se refiere expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: M. Heidegger, El ser y el tiempo (F de CE M\u00e9x 21962); H. W. Bartsch, Kerygma und Mythos I-II (H 1948-52); E. Dinkier, Existentialist Interpretation of the NT: JR 32 (1952) 8796; L. Malevez, Le message chr\u00e9tien et le mythe, cap. 2 (Bru &#8211; Brujas &#8211; P 1954); R. Marl\u00e9, Bultmann et l&#8217;interpr6tation du NT, cap. 3 (P 1956); K. E. Logstrup, Existenztheologie: RGG3 II 823828; H. Ott, Denken und Sein. Der Weg M. Heideggers und der Weg der Theologie (Zollikon 1959); E. Fuchs, Zum hermeneutischen Problem in der Theologie (Die existentiale I.) (T 1959); O. Schm7bbe, Der Existenzbegriff in der Theologie R. Bultmanns (Go 1959); G. Ebeling, Verantworten des Glaubens in Begegnung mit dem Denken M. Heideggers: ZThK 58 fasc. 2 (1961) 119-124; E. Fuchs, Hermeneutik (Cannstatt 31963); G. Bornkamm, Die Theologie R. Bultmanns in der neueren Diskussion: ThR 29 (1963) 33-141 (bibl.); O. Rodenberg, Um die Wahrheit der Hl. Schrift (Zur E. I.) (Wuppertal21963); G. Hasenhattl, Der Glaubensvollzug (Essen 1963); H. Ott, E. I. und anonyme Christlichkeit: Zeit und Geschichte (homenaje a R. Bultmann) (T 1964) 367-379; G. Harbsmeier, Die Theologie R. Bultmanns und die Philosophic: ibid 467-475; H.-G. Gadamer, M. Heidegger und die Marburger Theologie: ibid. 479-490; J. M. Robinson &#8211; J. B. Cobb (dir.), Der spatere Heidegger und die Theologie (Neuland in der Theologie I) (Z &#8211; St 1964); C. v. Til, The Later Heidegger and Theology: The Westminster Theological Journal 26 (Filadelfia 1964) 121-161; K. Fr\u00f3r, Biblische Hermeneutik (Mn 21964); J. K\u00fcrner, Katholisches Votum zur E. I.: ThR 30 (1964-65) 361-355; H.-G. Gadamer, Wahrheit und Methode (T 21965); J. M. Robinson &#8211; J. B. Cobb (dir.), Die neue Hermeneutik (Neuland in der Theologie II) (Z &#8211; St 1965).<\/p>\n<p>Ren\u00e9 Marl\u00e9<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. El concepto filos\u00f3fico El concepto de existenciario (o existenciarios) fue acu\u00f1ado por Martin Heidegger en su obra Sein und Zeit (1927) y ha estado sometido desde entonces a un amplio cambio de significado (as\u00ed\u00ad en la teolog\u00ed\u00ada protestante: Bultmann, Fuchs, Ebeling y otros [cf. i11, interpretaci\u00f3n e.]; en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica K. Rahner, con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existenciario-existencial\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXISTENCIARIO, EXISTENCIAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18910","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18910","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18910"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18910\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}