{"id":18911,"date":"2016-02-05T12:08:26","date_gmt":"2016-02-05T17:08:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-espiritual\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:26","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:26","slug":"exegesis-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-espiritual\/","title":{"rendered":"EXEGESIS ESPIRITUAL"},"content":{"rendered":"<p>I. Problem\u00e1tica<br \/>\nLos autores de los primeros siglos conocieron una e. literal y una e. cr\u00ed\u00adtica que, por su fin, no difer\u00ed\u00adan de nuestra e. actual, aunque ellos no dispon\u00ed\u00adan de los mismos instrumentos de trabajo ni de m\u00e9todos tan perfeccionados. Or\u00ed\u00adgenes, pionero de la alegor\u00ed\u00ada cristiana, fue con su Hexapla el primer gran exegeta cr\u00ed\u00adtico y un gran exegeta literal, del que a menudo copi\u00f3 Jer\u00f3nimo. Ninguno de los dos, ni sus sucesores, ve\u00ed\u00adan en estos m\u00e9todos la oposici\u00f3n que ven ciertos autores modernos. Sin embargo, nosotros s\u00f3lo nos ocuparemos aqu\u00ed\u00ad de la forma de interpretaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de los padres que se prolong\u00f3 toda la edad media: la ex\u00e9gesis espiritual.<\/p>\n<p>Esta e. constituye un hecho complejo por raz\u00f3n de las numerosas influencias que ha recibido. Se comprende que ciertos historiadores hayan intentado poner orden en este caos, para determinar lo que pertenece propiamente al cristianismo y lo que es un factor cultural adventicio, m\u00e1s o menos compatible con \u00e9l. Desgraciadamente, la distinci\u00f3n entre \u00abtipolog\u00ed\u00ada\u00bb y \u00abalegor\u00ed\u00ada\u00bb, elaborada con este fin, nos parece bastante discutible. Aparte de que ni los exegetas antiguos y medievales, ni el magisterio de la Iglesia han tenido la menor idea de esta distinci\u00f3n, nos parece que ella se funda en una concepci\u00f3n demasiado sistem\u00e1tica y estrictamente delimitada del &#8211;> tiempo en sentido cristiano. En realidad este tiempo, en contraste con el retorno c\u00ed\u00adclico de los griegos, no est\u00e1 caracterizado solamente por la dimensi\u00f3n horizontal de un devenir rectil\u00ed\u00adneo, progresivo e irreversible, que se esclarece por el acontecimiento de la encarnaci\u00f3n y acabar\u00e1 con el segundo advenimiento de Cristo (esa dimensi\u00f3n, la \u00fanica verdaderamente cristiana seg\u00fan los partidarios de dicha distinci\u00f3n, ser\u00ed\u00ada el objeto de la e. tipol\u00f3gica), sino que incluye tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n vertical, la referencia a un mundo sobrenatural superior (que, a juicio de la concepci\u00f3n mencionada, constituye el objeto de la alegor\u00ed\u00ada y es de origen no cristiano). El NT no permite excluir esta dimensi\u00f3n, pues su exclusi\u00f3n llevar\u00ed\u00ada a ignorar la estructura sacramental, que caracteriza el tiempo de la Iglesia. En efecto, el cristiano est\u00e1 ya en posesi\u00f3n de las realidades sobrenaturales y escatol\u00f3gicas, \u00aba trav\u00e9s de un espejo, en enigma\u00bb, por m\u00e1s que aspire todav\u00ed\u00ada a su posesi\u00f3n completa. Adem\u00e1s, el esfuerzo del hombre por conocer a Dios con su inteligencia, su vida y su amor, tropieza constantemente con una dualidad de planos: s\u00f3lo podemos representamos a Dios de manera antropol\u00f3gica, aun en los conceptos teol\u00f3gicos m\u00e1s depurados y en las actitudes m\u00e1s perfectas, y nos percatamos con dolor de que Dios est\u00e1 infinitamente m\u00e1s all\u00e1. Si no queremos quedarnos en un enjuiciamiento externo o centrar nuestro inter\u00e9s exclusivamente en los g\u00e9neros literarios, sino que pretendemos penetrar en la mentalidad de lo que se ha de interpretar, no es posible en la e. separar una dimensi\u00f3n \u00abtipol\u00f3gica\u00bb de otra \u00abaleg\u00f3rica\u00bb, por la sencilla raz\u00f3n de que son inseparables.<\/p>\n<p>II. Justificaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis espiritual<br \/>\nLa e. se justifica sobre todo por el ejemplo de la Escritura y especialmente del NT. El AT la prepara por su lenguaje frecuentemente simb\u00f3lico, por sus -> antropomorfismos, que atribuyen a Dios miembros corporales o pasiones humanas, y, de manera m\u00e1s inmediata, por la manera como la literatura prof\u00e9tica y sapiencial vuelve constantemente a reflexionar, espiritualiz\u00e1ndolos cada vez m\u00e1s, sobre los grandes acontecimientos de la historia de Israel, particularmente sobre los narrados en el Exodo. En muchos pasajes hist\u00f3ricamente descollantes de ambos testamentos el exegeta actual bajo el relato descubre una intenci\u00f3n did\u00e1ctica del autor sagrado. Actualmente, este fin did\u00e1ctico se considera siempre como parte integrante del sentido literal, que seg\u00fan la Divino of Plante Spiritu es aquello que el autor sagrado tuvo intenci\u00f3n de expresar (EnchB 552). Pero el vocabulario de los antiguos padres era otro; para ellos, el sentido \u00abcorporal\u00bb o literal se reduc\u00ed\u00ada a la materialidad del relato, de la par\u00e1bola o de la met\u00e1fora; la significaci\u00f3n simb\u00f3lica constitu\u00ed\u00ada el sentido espiritual.<\/p>\n<p>Pero el AT no pod\u00ed\u00ada hacer m\u00e1s que preparar la e. cristiana. Para que \u00e9sta tomara forma era necesario el acontecimiento de la encarnaci\u00f3n. Ex\u00e9gesis espirituales, semejantes esencialmente a las de los padres, se hallan en los Evangelios y en los escritos apost\u00f3licos; en un hecho determinado de la antigua alianza se ve la prefiguraci\u00f3n de una realidad de la nueva alianza. As\u00ed\u00ad, en los sin\u00f3pticos, el templo es s\u00ed\u00admbolo del cuerpo de Cristo (Mt 26, 61), los tres d\u00ed\u00adas que pasa Jon\u00e1s en el vientre del monstruo mar\u00ed\u00adtimo representan los d\u00ed\u00adas en que el cuerpo de Jes\u00fas descansa en el sepulcro (Mt 12, 40), la predicaci\u00f3n del mismo profeta a los ninivitas figura la buena nueva anunciada a los gentiles (Mt 12, 41). En el Evangelio de Juan, la serpiente de bronce simboliza a Cristo en la cruz (Jn 3, 14), el man\u00e1 significa el pan de vida (Jn 6, 49-50). La carta a los Hebreos ve en el sumo sacerdote la imagen del sacerdocio de Cristo y de su sacrificio. En el NT la Iglesia es el nuevo Israel; \u00abel interiormente jud\u00ed\u00ado\u00bb es cristiano (Rom 2, 29).<\/p>\n<p>Pero las ex\u00e9gesis en que m\u00e1s se apoyan los padres son las de Pablo, sobre todo las de 1 Cor 10, 1-11 y G\u00e1l 4, 21-31. Seg\u00fan el primer texto, la nube y el paso del mar Rojo figuran el bautismo, el man\u00e1 y el agua que sale de la pe\u00f1a simbolizan la eucarist\u00ed\u00ada; la roca misma es s\u00ed\u00admbolo de Cristo. Estos acontecimientos son para nosotros \u00abtipos\u00bb. Es m\u00e1s, todas estas cosas les suced\u00ed\u00adan en figura a los hombres del AT; y fueron consignadas por escrito para que sirvieran de advertencia a nosotros, que hemos llegado a la etapa final de los tiempos. El segundo texto ve en las dos mujeres de Abraham un s\u00ed\u00admbolo de las dos alianzas, pues \u00abtodo esto est\u00e1 dicho por alegor\u00ed\u00ada\u00bb, es decir, bajo el sentido obvio se oculta una significaci\u00f3n profunda. Pero la explicaci\u00f3n simb\u00f3lica no pone en peligro, ni para Pablo ni para los padres, la historicidad del relato.<\/p>\n<p>Dos textos m\u00e1s ayudan a los antiguos te\u00f3logos a fundar su teor\u00ed\u00ada exeg\u00e9tica: la oposici\u00f3n entre la letra, \u00fanica que perciben los jud\u00ed\u00ados, y el esp\u00ed\u00adritu, que revela Cristo (2 Cor 3, 6-16); y la distinci\u00f3n que establece Heb 10, 1: \u00abLa ley tiene una sombra de los bienes futuros, no la reproducci\u00f3n exacta de las realidades&#8230; \u00bb Or\u00ed\u00adgenes y tras \u00e9l Ambrosio interpretan as\u00ed\u00ad el texto: el AT nos da la sombra, la esperanza, el presentimiento de los bienes escatol\u00f3gicos; el NT nos ofrece, desde ahora, la imagen, una posesi\u00f3n real &#8211; aunque imperfecta &#8211; de los mismos, \u00aba trav\u00e9s de un espejo, en enigma\u00bb. De ah\u00ed\u00ad saldr\u00e1 la doctrina del cu\u00e1druple sentido.<\/p>\n<p>Cabe objetar que todo esto justifica una e. del AT, pero no del Nuevo. Pero la e.e. del NT aplica a cada cristiano los acontecimientos de la existencia de Jes\u00fas. Aqu\u00ed\u00ad habr\u00ed\u00ada que citar todos los textos neotestamentarios que hablan de la imitaci\u00f3n o \u00abseguimiento de Cristo\u00bb. Mencionemos solamente las primeras palabras del himno cristol\u00f3gico de Fip 2, 5-11: \u00abTened entre vosotros estos sentimientos, los mismos que tuvo Cristo Jes\u00fas, el cual, siendo de condici\u00f3n divina, no hizo alarde de ser igual a Dios, sino que se despoj\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo, tomando condici\u00f3n de esclavo&#8230; y se humill\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo, haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte.\u00bb Recordemos tambi\u00e9n la configuraci\u00f3n con la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, la cual, seg\u00fan Rom 6, 3-5, es el fruto del bautismo. Hay, pues, una e.e. del NT que de los hechos de la vida de Cristo saca ense\u00f1anzas v\u00e1lidas para todo cristiano: ora se trate de los esperados bienes futuros, ora de la vida que debe llevarse a lo largo del tiempo de la Iglesia\u00bb en la posesi\u00f3n velada y espera de las realidades escatol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, la forma de interpretaci\u00f3n que estudiamos est\u00e1 atestiguada por la Escritura y se funda en ella: corresponde a verdades de orden teol\u00f3gico. La revelaci\u00f3n no es ante todo un libro, la Biblia, sino una persona, a saber: Cristo, el Verbo, la Palabra, Dios que habla a los hombres, que se encarna para traducir esta palabra divina a la modalidad de una persona humana, a acciones y palabras humanas. El NT es revelaci\u00f3n porque nos transmite ese testimonio; y el AT s\u00f3lo es revelaci\u00f3n en el sentido de que anuncia al mismo Cristo (a manera de preparaci\u00f3n). Para los padres antiguos, la segunda persona, lo mismo que la tercera, es autor de toda la Escritura; las teofan\u00ed\u00adas de la antigua alianza no son para ellos obra directa del Padre, sino del Hijo, mediador \u00fanico, que es tambi\u00e9n la palabra pronunciada a trav\u00e9s de los profetas, pues Dios no tiene otra palabra que la suya propia. El Verbo y la Escritura no son dos palabras diferentes, sino una sola, ya que el Verbo habla en la Escritura. La Biblia es, pues, como una encarnaci\u00f3n del Verbo en la letra, an\u00e1loga a la carne, que prepara y anuncia anticipadamente la encarnaci\u00f3n \u00fanica. Hay, pues, que considerar todo el AT como profec\u00ed\u00ada de Cristo. Pero esto s\u00f3lo es posible si \u00abJes\u00fas se lo interpreta a su Iglesia\u00bb (Or\u00ed\u00adgenes), como \u00e9l hizo con los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas.<\/p>\n<p>\u00bfHay que concluir de ah\u00ed\u00ad que, a imitaci\u00f3n de los antiguos padres, hayamos de buscar una significaci\u00f3n espiritual en los menores detalles, a riesgo de caer en lo artificial y arbitrario? Los padres ten\u00ed\u00adan un concepto poco matizado de la -> inspiraci\u00f3n: la confund\u00ed\u00adan demasiado con un dictado, descuidando el papel del autor humano, que se expresa como hombre, aun cuando el Esp\u00ed\u00adritu confiera a sus escritos un sentido transcendente a ellos. As\u00ed\u00ad, juzgaban incompatible con la dignidad divina el que la Escritura relatara cosas secundarias. Seg\u00fan su concepci\u00f3n, en el m\u00e1s peque\u00f1o enunciado late una multitud de misterios. Esta exageraci\u00f3n esconde sin embargo, una verdad no despreciable. Si las prescripciones jur\u00ed\u00addicas y ceremoniales no tienen un sentido espiritual, \u00bfcu\u00e1l es su importancia, pues Cristo las aboli\u00f3 en su sentido literal? \u00bfY qu\u00e9 significan los relatos hist\u00f3ricos, que pertenecen al pasado, si carecen de importancia para la actualidad? El punto de vista de los padres es espiritual y pastoral, no el del historiador o del arque\u00f3logo. Todo esto \u00abfue escrito para que sirviera de advertencia a nosotros que hemos llegado a la etapa final de los tiempos\u00bb (1 Cor 10, 11). Por tanto en estas prescripciones y narraciones hay un sentido que descubre Cristo.<\/p>\n<p>De hecho, la e.e. s\u00f3lo se comprende en un contexto de contemplaci\u00f3n y oraci\u00f3n. Por la Biblia Dios habla al cristiano, supuesto que la palabra interna del Se\u00f1or haya sido o\u00ed\u00adda ya en el alma. El carisma del int\u00e9rprete, seg\u00fan Or\u00ed\u00adgenes, es el mismo que el del hagi\u00f3grafo. No se puede entender a Daniel, sin tener en s\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu que habl\u00f3 a Daniel. Ciertamente, la e.e. tiene necesariamente como base la ex\u00e9gesis literal con todas sus investigaciones cr\u00ed\u00adticas, gramaticales, hist\u00f3ricas, geogr\u00e1ficas y cient\u00ed\u00adficas. Pero la voz que Dios hace o\u00ed\u00adr en el alma, aunque sea a trav\u00e9s de un texto b\u00ed\u00adblico, no est\u00e1 atada a palabras ni a su sentido objetivo. La e.e. ofrece ante todo \u00abuna ocasi\u00f3n para la contemplaci\u00f3n\u00bb; ella interpreta el ministerio cristiano y sus exigencias para la vida creyente. Por grande que sea la distancia entre el sentido literal de la Escritura y las explicaciones que de ella hace la e.e., no obstante, una cr\u00ed\u00adtica racionalista de esa ex\u00e9gesis indica una falta de inteligencia de la tradici\u00f3n. Los ap\u00f3stoles conservaron el mensaje de Jes\u00fas, que hab\u00ed\u00adan recibido a trav\u00e9s de su palabra y del ejemplo de su vida, pero habr\u00ed\u00adan sido incapaces de formularlo en tesis abstractas. Ahora bien, se les prometi\u00f3 el Pneuma que hab\u00ed\u00ada de explicar el mensaje en el curso de la historia. En el progresivo tomar conciencia del contenido de la fe con sus implicaciones, desempe\u00f1\u00f3 un papel importante la ex\u00e9gesis de los padres. De ah\u00ed\u00ad surgi\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada. Aunque la relaci\u00f3n entre la letra y su interpretaci\u00f3n a veces parezca arbitraria, sin embargo \u00e9sta tiene un nexo con la tradici\u00f3n que de ning\u00fan modo es arbitrario. Pero no se puede enjuiciar la e.e. sin una recta inteligencia de aquella tradici\u00f3n que precede a los escritos del NT, y los envuelve en cierto modo, haciendo posible el horizonte de interpretaci\u00f3n que permite entender en forma cristiana estos escritos y con ellos los del AT.<\/p>\n<p>Para comprender la e.e., es menester sobre todo distinguir bien su finalidad de la que persigue la ex\u00e9gesis literal. Esta busca lo que el autor sagrado quiso expresar; la otra pretende resaltar las diversas dimensiones de un enunciado de cara al todo del mensaje.<\/p>\n<p>III. Historia de la ex\u00e9gesis espiritual<br \/>\n1. La e. cristiana estuvo expuesta a numerosos influjos heterog\u00e9neos, los cuales dificultaron un esquema sencillo de exposici\u00f3n. Mencionemos ante todo las interpretaciones judaicas fuera del AT: las ex\u00e9gesis rab\u00ed\u00adnicas, las apocal\u00ed\u00adpticas y las que han revelado los escritos de Qumr\u00e1n. Todas estas e. repercutieron ya en el NT, se\u00f1aladamente en Pablo, y luego en los padres del siglo ii. Los griegos conocieron tambi\u00e9n una e. aleg\u00f3rica, que se desarroll\u00f3 con la interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica de los mitos de Homero y Hes\u00ed\u00adodo. Establecido el principio de que su interpretaci\u00f3n deb\u00ed\u00ada ser digna de la divinidad (ocorrpea\u00e9s, noci\u00f3n que adoptar\u00e1 la ex\u00e9gesis cristiana), trataban de suprimir, frente a la cr\u00ed\u00adtica de Jen\u00f3fanes y Plat\u00f3n, lo que estos poemas conten\u00ed\u00adan a menudo de escandaloso. Muchos de sus procedimientos, como la onom\u00e1stica o la aritm\u00e9tica simb\u00f3lica, pasar\u00e1n a los autores cristianos, que, por lo dem\u00e1s, los hallaban tambi\u00e9n en la Biblia y entre los jud\u00ed\u00ados. Plat\u00f3n ofrecer\u00e1 a la e. patr\u00ed\u00adstica, adem\u00e1s del ejemplo de sus mitos filos\u00f3ficos, el marco en que se explayar\u00e1 su simbolismo: la dualidad del plano de las ideas, \u00fanicas que poseen la existencia e inteligibilidad perfectas, y del plano de las realidades sensibles, cuya existencia e inteligibilidad son participadas. Este dualismo se convertir\u00e1 en la dualidad del misterio (los bienes sobrenaturales de la salvaci\u00f3n y su s\u00ed\u00adntesis escatol\u00f3gica en Cristo) y del s\u00ed\u00admbolo (la realidad terrestre y la letra de la Escritura) que permanece sombra e imagen. Esta concepci\u00f3n influy\u00f3 sobre todo en los alejandrinos. Hay que se\u00f1alar finalmente el juda\u00ed\u00adsmo helenizante, que constituye una primera fusi\u00f3n de las ex\u00e9gesis jud\u00ed\u00adas y griegas, e influy\u00f3 sobre todo en la carta a los Hebreos. Despu\u00e9s del peripat\u00e9tico Arist\u00f3bulo y de la Carta de Aristeas, su principal representante es Fil\u00f3n, que, bajo el influjo del estoicismo medio y de Posidonio, halla en la historia y las instituciones de Israel s\u00ed\u00admbolos de la vida interior. En los alejandrinos aparece cierto influjo de la ex\u00e9gesis de Fil\u00f3n. Finalmente no podemos olvidar que en todas las culturas orientales (con Alejandr\u00ed\u00ada como centro), el simbolismo era un fen\u00f3meno general.<\/p>\n<p>2. La e. de los padres del siglo ii es m\u00e1s sobria que la siguiente, pues sufre sobre todo la influencia de las fuentes jud\u00ed\u00adas, incluso la del helenismo judaizante con el Pseudo-Bernab\u00e9. Se la encuentra en Melit\u00f3n, Justino, Ireneo y, en el siglo iii, en Hip\u00f3lito. Por su menosprecio del AT, Marci\u00f3n rechaza toda interpretaci\u00f3n que abarque el Antiguo y el Nuevo Testamento. La pol\u00e9mica contra Marci\u00f3n inspir\u00f3 en parte el trabajo de los alejandrinos. En cuanto \u00e9stos ven una prefiguraci\u00f3n de Cristo en la historia de Israel, demuestran la unidad de ambos testamentos &#8211; fin primordial de la e.e. &#8211; y el valor positivo del AT. Pero tambi\u00e9n en los gn\u00f3sticos hallamos una e.e. (p. ej., en Heracle\u00f3n, el disc\u00ed\u00adpulo de Valent\u00ed\u00adn).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su maestro Clemente, Or\u00ed\u00adgenes es el gran te\u00f3rico de la e.e. La explica por su c\u00e9lebre teor\u00ed\u00ada de los tres sentidos de la Escritura: corporal (hist\u00f3rico), ps\u00ed\u00adquico (moral) y espiritual (m\u00ed\u00adstico), que corresponden a los tres elementos de su antropolog\u00ed\u00ada: cuerpo, alma y esp\u00ed\u00adritu (Per\u00ed\u00ad Arj\u00f3n, 2ss; GCS, 22, 213ss). Esta tricotom\u00ed\u00ada viene de Pablo (entre otros textos 1 Tes 5, 23) y no de Plat\u00f3n, como se dice a menudo, sin advertir que la tricotom\u00ed\u00ada plat\u00f3nica es diferente por los t\u00e9rminos que emplea (inteligible, irascible y concupiscible) y por su naturaleza. De hecho la teor\u00ed\u00ada de los tres sentidos no corresponde realmente a la pr\u00e1ctica de Or\u00ed\u00adgenes; es independiente de \u00e9sta.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca de la teolog\u00ed\u00ada no faltan adversarios de esta forma de ex\u00e9gesis, como se ve por las homil\u00ed\u00adas de Or\u00ed\u00adgenes. Los defensores del sentido literal, desorientados por la profundidad y, a veces, por la sutileza excesiva de las elucubraciones espirituales, quieren atenerse a las \u00abf\u00e1bulas judaicas\u00bb, es decir, al sentido literal del AT, despojado de toda referencia a Cristo. As\u00ed\u00ad el milenarista Nepote es adversario de Dionisio.<\/p>\n<p>3. En el siglo iv son muchos los disc\u00ed\u00adpulos de Or\u00ed\u00adgenes en materia de ex\u00e9gesis: en Alejandr\u00ed\u00ada, D\u00ed\u00addimo y Cirilo; en Palestina, Eusebio; en Capadocia, Gregorio de Nisa, sin olvidar el que es cabeza principal del origenismo, Evagrio P\u00f3ntico (-> Capadocios). Aunque Basilio no quiere interpretar aleg\u00f3ricamente los primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis, sin embargo \u00e9l muestra inter\u00e9s por el m\u00e9todo exeg\u00e9tico de Or\u00ed\u00adgenes, como lo prueba la Philocalia, que compila con su amigo Gregorio Nacianceno, y lo sigue a veces. Epifanio, el promotor de la primera crisis origenista, enumera el alegorismo entre los primeros cargos, pero no se desde\u00f1a de practicarlo \u00e9l mismo en ciertas ocasiones.<\/p>\n<p>Sin embargo, frente a la escuela de &#8211;> Alejandr\u00ed\u00ada se alza una oposici\u00f3n dirigida por la escuela de -> Antioqu\u00ed\u00ada. Fundada al fin del siglo iii o comienzos del iv por el m\u00e1rtir Luciano de Antioqu\u00ed\u00ada, maestro de Arrio, esta escuela produjo una serie de grandes exegetas que atacaron vigorosamente las interpretaciones alejandrinas. Despu\u00e9s de Eustacio de Antioqu\u00ed\u00ada y Diodoro de Tarso, su principal te\u00f3rico fue Teodoro de Mopsuestia. Pero otros representantes de la tendencia antioquena, como Isidoro de Pelusio, Juan Cris\u00f3stomo y Teodoreto de Ciro, reaccionan contra el radicalismo de Teodoro y toman una v\u00ed\u00ada media entre las dos escuelas.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la oposici\u00f3n entre Alejandr\u00ed\u00ada y Antioqu\u00ed\u00ada, se ha hablado de una falsa inteligencia m\u00e1s bien que de un conflicto. Si se comparan los dos te\u00f3logos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de cada escuela: Or\u00ed\u00adgenes y Teodoro, aparece su coincidencia en puntos fundamentales: la atenci\u00f3n prestada a la letra, la existencia en el AT de un sentido m\u00e1s oculto revelado por Cristo. Pero sus temperamentos son muy diferentes. Antioqu\u00ed\u00ada est\u00e1 dominada por Arist\u00f3teles, con su positivismo, su l\u00f3gica y su racionalismo. S\u00f3lo quiere reconocer una figura de Cristo all\u00ed\u00ad donde \u00e9sta se halla claramente dise\u00f1ada. En la profec\u00ed\u00ada los antioquenos ven sobre todo la doctrina y el milagro que la garantiza; ambos sirven a la apolog\u00e9tica. Por esta uni\u00f3n fundamental del sentido espiritual con el literal, los antioquenos definen lo que ellos llaman 9ewp\u00ed\u00ada en contraposici\u00f3n a la &#038;aanyopla alejandrina, a la que acusan de insuficiente fundamentaci\u00f3n. Alejandr\u00ed\u00ada, por lo contrario, sigue adherida a Plat\u00f3n y a su misticismo. El profeta no es tanto el que predice lo venidero cuanto el int\u00e9rprete de Dios que revela a los hombres el sentido de todas las cosas en relaci\u00f3n con Dios mismo, y de la historia b\u00ed\u00adblica en relaci\u00f3n con Cristo. La e. alejandrina parte tambi\u00e9n de la letra, pero se levanta m\u00e1s f\u00e1cilmente por encima de ella, y tiende a transfigurar todas las realidades del AT para ver en \u00e9l los s\u00ed\u00admbolos de los bienes escatol\u00f3gicos revelados por Cristo. Si los antioquenos a menudo determinan mejor el sentido de un pasaje, los alejandrinos perciben m\u00e1s profundamente la significaci\u00f3n conjunta de la Escritura. Wiles ha comparado los comentarios de Teodoro y de Or\u00ed\u00adgenes sobre el cuarto Evangelio: s\u00f3lo Or\u00ed\u00adgenes penetra de verdad la mentalidad del evangelista, mientras Teodoro se queda en la superficie.<\/p>\n<p>4. Con Ambrosio e Hilario, Jer\u00f3nimo y Rufino, el occidente acepta desde el siglo iv, siguiendo a Or\u00ed\u00adgenes, la e. alejandrina. La disputa antioquena no parece haber tenido gran repercusi\u00f3n en tierra latina, a excepci\u00f3n de Juli\u00e1n de Eclamo (PL 21, 971). Una nueva clasificaci\u00f3n de los sentidos b\u00ed\u00adblicos, la del cu\u00e1druple sentido, que en el siglo xiii hizo popular el c\u00e9lebre d\u00ed\u00adstico del dominico Agust\u00ed\u00adn de Dacia, recorri\u00f3 junto con el triple sentido toda la edad media: \u00abLittera gesta docet, quid credas allegoria, moralis quid agas, quo tendas anagogia. \u00bb Parece que se la encuentra por vez primera claramente expresa en Juan Casiano (Coil. 14, 8; CSEL 13, 404ss), pero corresponde mucho mejor que la del triple sentido a la pr\u00e1ctica de Or\u00ed\u00adgenes. Adem\u00e1s del sentido literal, distingue el sentido aleg\u00f3rico, que afirma a Cristo como centro de la historia &#8211; notemos que en la oposici\u00f3n moderna de \u00abtipolog\u00ed\u00ada\u00bb y \u00abalegor\u00ed\u00ada\u00bb este sentido aleg\u00f3rico corresponde a la tipolog\u00ed\u00ada, no a la alegor\u00ed\u00ada-, el sentido tropol\u00f3gico o moral, que determina la conducta &#8211; del cristiano entre las dos venidas de Cristo, y el sentido anag\u00f3gico, que hace presentir la bienaventuranza. El sentido tropol\u00f3gico y el anag\u00f3gico no son en realidad m\u00e1s que corolarios del aleg\u00f3rico. La principal diferencia entre las dos f\u00f3rmulas est\u00e1 en que, en la del triple sentido, el moral es antepuesto al espiritual y parece, por tanto, indiferente con relaci\u00f3n a la venida de Cristo (as\u00ed\u00ad las ex\u00e9gesis \u00abfilonianas\u00bb de Alejandr\u00ed\u00ada), y en la del cu\u00e1druple sentido, el sentido moral es una consecuencia del espiritual.<\/p>\n<p>La mayor\u00ed\u00ada de los grandes autores occidentales a finales de la edad antigua y a principios de la edad media contin\u00faan la ex\u00e9gesis alejandrina. As\u00ed\u00ad proceden, entre muchos otros, Agust\u00ed\u00adn, Gregorio Magno, Beda, Bernardo. Hasta la crisis del siglo xii, la teolog\u00ed\u00ada permanece fiel a la forma que le legaron los padres. Es una ciencia \u00fanica en que confluye todo; la ex\u00e9gesis, a menudo espiritual, constituye su base. O sea, la teolog\u00ed\u00ada posibilita una toma de conciencia de los datos de la fe, toma de conciencia que caracteriza el desarrollo de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Con la aparici\u00f3n de la escol\u00e1stica, la introducci\u00f3n de la dial\u00e9ctica aristot\u00e9lica y la divisi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada en diversas ramas, la e.e. pierde importancia en su condici\u00f3n de ex\u00e9gesis y en su peculiaridad espiritual. Sin embargo, Buenaventura la practica sin reparos y Tom\u00e1s de Aquino expone la doctrina tradicional del cu\u00e1druple sentido (Quodlibetum 7 q. 6 a. 15; ST i q. 1 a. 10).<\/p>\n<p>En el renacimiento, Erasmo juzga a\u00fan con simpat\u00ed\u00ada esta manera de interpretaci\u00f3n, obra de los padres antiguos, que eran sus autores preferidos. Pero el racionalismo de los tiempos modernos apenas ha podido ya tributarle igual estimaci\u00f3n. Primero los protestantes, y luego tambi\u00e9n los cat\u00f3licos, con frecuencia no han visto en ella m\u00e1s que meros absurdos y menosprecio de la letra y de la historia, sin penetrar en la profunda visi\u00f3n cristiana del mundo que all\u00ed\u00ad se expresa. La rehabilitaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis de los padres ha sido obra de historiadores muy recientes, se\u00f1aladamente de H. de Lubac.<\/p>\n<p>5. El conocimiento y la comprensi\u00f3n de la e.e. son necesarios al historiador de la teolog\u00ed\u00ada antigua y medieval, as\u00ed\u00ad como al historiador del arte, pues su tem\u00e1tica domina todas las creaciones art\u00ed\u00adsticas y literarias de este per\u00ed\u00adodo. Y son indispensables para el exegeta, pues el trabajo de la moderna ex\u00e9gesis cient\u00ed\u00adfica nada le aprovechar\u00ed\u00ada al cristiano, si no le permite hallar en la Escritura un alimento religioso. Es menester tambi\u00e9n que se puedan leer sin gran dificultad los escritos de los padres, si las riquezas espirituales, que ellos contienen y que las traducciones a las lenguas modernas ponen al alcance del lector ordinario, no han de permanecer est\u00e9riles. \u00bfC\u00f3mo, por otra parte, se podr\u00ed\u00ada participar verdaderamente en la liturgia de la Iglesia, si no se entienden las interpretaciones patr\u00ed\u00adsticas, que tan ampliamente aparecen en los textos lit\u00fargicos? \u00bfY c\u00f3mo sin una e.e. ser\u00e1 posible que el creyente lea los salmos de maldici\u00f3n que la Iglesia ha dejado en el breviario? Sin esta ex\u00e9gesis estar\u00ed\u00adan en contradicci\u00f3n con el Evangelio. La meditaci\u00f3n de la Biblia ha de servirse necesariamente de tal e. Cierto que el sentido literal del AT ofrece por s\u00ed\u00ad mismo materia v\u00e1lida; pero, si no vemos en \u00e9l la prefiguraci\u00f3n de Cristo, lo leemos con ojos jud\u00ed\u00ados y no cristianos.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: C. Siegfried, Philo von Alexandria als Ausleger des AT (B 1875); A. Vaccari, La teoria nella scuola esegetica di Antiochia: Bibl 1 (1920) 3-35; E. v. Dobsch\u00fctz, Vom Auslegen des NT (Go 1927); A. Oepke, Geschichtliche und \u00fcbergeschichtliche Schriftauslegung (G\u00fc 1931); L. Puech, L&#8217;\u00e9criture dans S. Ir\u00e9n\u00e9e (Tou 1936); L. Goppelt, Typos (Gil 1939); W. V\u00ed\u00adscher, Das Christuszeugnis des AT I (Z 61943), 11\/1 (1942); C. Spicq, Esquisse d&#8217;une histoire de l&#8217;ex\u00e9g\u00e9se ]atine au Moyen-Age (P 1944); H. de Lubac, Typologie et All\u00e9gorisme: RSR 34 (1947) 180-226; J. Guillet, Les Exegeses d&#8217;Alexandrie et d&#8217;Antioche. Conflit ou malentendu 2: RSR 34 (1947) 257-302; J. 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Fr\u00fcr, Biblische Hermeneutik (Mn 21964); Rad II 339-447; E. Coreth, Cuestiones fundamentales de hermen\u00e9utica (Herder Ba 1972).<\/p>\n<p>Henri Crouzel<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Problem\u00e1tica Los autores de los primeros siglos conocieron una e. literal y una e. cr\u00ed\u00adtica que, por su fin, no difer\u00ed\u00adan de nuestra e. actual, aunque ellos no dispon\u00ed\u00adan de los mismos instrumentos de trabajo ni de m\u00e9todos tan perfeccionados. Or\u00ed\u00adgenes, pionero de la alegor\u00ed\u00ada cristiana, fue con su Hexapla el primer gran exegeta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exegesis-espiritual\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXEGESIS ESPIRITUAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18911","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18911"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18911\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}