{"id":18913,"date":"2016-02-05T12:08:30","date_gmt":"2016-02-05T17:08:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filosofia-transcendental\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:30","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:30","slug":"filosofia-transcendental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filosofia-transcendental\/","title":{"rendered":"FILOSOFIA TRANSCENDENTAL"},"content":{"rendered":"<p>I. Acceso y concepto previo<br \/>\nLa idea de que la filosof\u00ed\u00ada como conocimiento del conjunto de la realidad se realiza a base de principios en el medio del concepto, pertenece a la esencia de la f. y es tan antigua como la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica misma. El car\u00e1cter problem\u00e1tico de la f., que se esconde en la diferencia as\u00ed\u00ad establecida entre concepto y realidad, entre ser y pensamiento, permanece sin importancia para ella mientras no se ponen radical y fundamentalmente en duda el originario idealismo ingenuo y el optimismo sobre la posibilidad de comprender y conocer. S\u00f3lo cuando hay experiencias espirituales que distancian a la f. en su conjunto de s\u00ed\u00ad misma y la llevan ante la cuesti\u00f3n radical de su propia posibilidad, se hace expl\u00ed\u00adcita la problem\u00e1tica contenida en la diferencia entre concepto y realidad. La f. pasa a ser una pregunta acerca de su propia posibilidad, y se desarrolla como cr\u00ed\u00adtica de s\u00ed\u00ad misma. C\u00f3mo experiencias de ese tipo acompa\u00f1an la f. desde su origen, lo muestra la historia del &#8211;>escepticismo radical no menos que la del -> nominalismo filos\u00f3fico. En este sentido la f. fue tambi\u00e9n cr\u00ed\u00adtica desde el principio. Pero s\u00f3lo pudo hacerse f. cr\u00ed\u00adtica por principio cuando en su propio terreno, tras la preparaci\u00f3n en el nominalismo y el escepticismo, le sali\u00f3 un contrincante en el saber, que con su propio nacimiento parec\u00ed\u00ada demostrar a la vez la imposibilidad de la f. Este contrincante era la ciencia moderna, fundamentada sobre la experiencia y los experimentos. Su ataque contra la f. parad\u00f3jicamente era m\u00e1s radical que el del escepticismo, puesto que ella misma ofrec\u00ed\u00ada un saber positivo y verificable, y no impugnaba el saber en general, sino el conocer metaf\u00ed\u00adsico a base de conceptos puros, no verificables en la experiencia sensitiva. En esta situaci\u00f3n la f., si quer\u00ed\u00ada mantener su pretensi\u00f3n, nuevamente quedaba arrojada de manera radical sobre s\u00ed\u00ad misma. Deb\u00ed\u00ada comprobar su propia posibilidad, as\u00ed\u00ad como la pretensi\u00f3n de ser ciencia o conocimiento, mediante una reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre los fundamentos del saber en general. En consecuencia, el nombre de f. t. que ella se dio a s\u00ed\u00ad misma como pregunta por las condiciones del saber filos\u00f3fico y cient\u00ed\u00adfico, designa acertadamente hasta hoy todo intento de fundamentar absolutamente la f. a trav\u00e9s de un examen radical, y de desarrollar su relaci\u00f3n con el saber cient\u00ed\u00adfico en general y en particular. Con ello el concepto \u00abtranscendental\u00bb, frente a la tradici\u00f3n aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica de la edad media, recibe tanto una significaci\u00f3n nueva, aunque emparentada con la acepci\u00f3n tradicional desde un punto de vista abstracto y formal, como una funci\u00f3n distinta. Ya no designa el \u00e1mbito de las determinaciones supracategoriales del \u00abser\u00bb que se desarrolla bajo ciertos aspectos (&#8211;> transcendentales) o la esencia de Dios (&#8211;> transcendencia, lo -> absoluto), sino que significa las condiciones aprior\u00ed\u00adsticas del saber que preceden a toda experiencia objetiva, en cuanto son la primera estructura constitutiva de los objetos conocidos y as\u00ed\u00ad fundamentan el conocimiento en su posibilidad. Por ello la autocr\u00ed\u00adtica de la f. y la cr\u00ed\u00adtica de la ciencia en lo relativo al alcance y a los l\u00ed\u00admites del saber leg\u00ed\u00adtimo, son notas permanentes de la f. t., en las cuales el fundamental car\u00e1cter problem\u00e1tico -inherente a la esencia de la f.-, del puro pensamiento conceptual alcanza su permanente conciencia de s\u00ed\u00ad mismo, que determina toda f. posterior. De ah\u00ed\u00ad se deduce la pregunta central de toda f. t. como indagaci\u00f3n retrospectiva de lo que asegura y legitima todo saber, para fundamentar cr\u00ed\u00adticamente mediante un concreto descenso deductivo el conocimiento cient\u00ed\u00adfico y filos\u00f3fico. Por ello su objeto no es, ni el ser ni el pensamiento, ni el sujeto ni el objeto, sino la unidad de conciencia y ser que se da siempre en el saber actual. En el horizonte de este ser presente en la conciencia entra en juego su doble m\u00e9todo de la reducci\u00f3n y la deducci\u00f3n: el an\u00e1lisis teor\u00e9tico que por retorsi\u00f3n de la duda universal asegura la -> verdad absoluta como origen de todo saber, as\u00ed\u00ad como la s\u00ed\u00adntesis te\u00f3rico-constitutiva y la legitimaci\u00f3n de las condiciones del saber verdadero como principios de la realidad. En la evidencia \u00abgen\u00e9tica\u00bb (que por encima de la meramente f\u00e1ctica es a la vez visi\u00f3n del sentido interno y de la \u00ablegitimidad\u00bb de lo visto) de lo absoluto como verdad y veracidad absoluta en una sola cosa, la f. cr\u00ed\u00adtica de este tipo justifica sus conceptos y principios puros y a priori como condiciones transcendentales del saber verdadero. Como autocr\u00ed\u00adtica de la f., ella es una metaf\u00ed\u00adsica renovada, antidogm\u00e1tica, que ha pasado a trav\u00e9s del escepticismo, y cuyo car\u00e1cter fundamental contradice a las usuales determinaciones unilaterales como mera \u00abteor\u00ed\u00ada del conocimiento\u00bb, \u00abidealismo\u00bb y \u00abf. de la subjetividad\u00bb. Por ello, seg\u00fan su intenci\u00f3n, la f. t. es conocimiento sistem\u00e1tico del todo de la realidad por principios, como reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre las condiciones transcendentales de la realidad total de la conciencia que se representa en el acto de saber. Es, en el m\u00e1s amplio sentido, teor\u00ed\u00ada transcendental del saber, desarrollado como cr\u00ed\u00adtica de la filosof\u00ed\u00ada y de la ciencia.<\/p>\n<p>II. Historia<br \/>\nEn este n\u00facleo de la problem\u00e1tica transcendental sobre la validez y la constituci\u00f3n del conocimiento se mueven todos los intentos de la historia de la f. que se entienden a s\u00ed\u00ad mismos como reflexi\u00f3n transcendental. Junto a esbozos fragmentarios en todos los grandes sistemas filos\u00f3ficos desde Arist\u00f3teles, a trav\u00e9s de Tom\u00e1s de Aquino hasta Hegel, se hallan formas previas de reducci\u00f3n y deducci\u00f3n transcendentales concretamente en la tradici\u00f3n plat\u00f3nica, p. ej., en Agust\u00ed\u00adn, Anselmo de Canterbury y Buenaventura. La investigaci\u00f3n filos\u00f3fica pasa a ser expl\u00ed\u00adcitamente teor\u00ed\u00ada sobre la validez del conocimiento por primera vez en Descartes, quien en un an\u00e1lisis que atraviesa la skepsis radical busca un fundamento absoluto e inconmovible del saber en la verdad y veracidad absoluta de Dios. Con todo, el nombre de f. t. llega a esta reflexi\u00f3n sobre la reducci\u00f3n por primera vez en I. Kant, que une la pregunta por la validez con la relativa a la constituci\u00f3n y fundamentaci\u00f3n de la objetividad de los objetos. El esbozo de la problem\u00e1tica que \u00e9l hizo en las tres cr\u00ed\u00adticas (Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pura, Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, Cr\u00ed\u00adtica del juicio) permanece decisivo desde entonces para todas las reflexiones filos\u00f3fico-transcendentales, tanto en su funci\u00f3n de cr\u00ed\u00adtica de la ciencia, como en su intenci\u00f3n de fundamentar la filosof\u00ed\u00ada por s\u00ed\u00ad misma. Lo que desde Kant se presenta bajo el nombre de f. t., guarda una relaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita, aunque en general cr\u00ed\u00adtica, con su filosof\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad, p. ej., la elaboraci\u00f3n de la f. t. en la teor\u00ed\u00ada de la ciencia de Johann Gottlieb Fichte para constituir un sistema de lo absoluto y de la fenomenolog\u00ed\u00ada absoluta &#8211; con su mediaci\u00f3n expresa entre raz\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, guiado por la pregunta acerca de la verdad absoluta (especialmente: Teor\u00ed\u00ada de la ciencia de 1804) &#8211; s\u00f3lo inteligible a partir de Kant.<\/p>\n<p>Los sucesores de Fichte en Jena y en Berl\u00ed\u00adn, Schelling y Hegel, ya no pueden incluirse en la historia de la f. t., pues su punto de partida abandona en lugares decisivos el terreno cr\u00ed\u00adtico-transcendental. Y, en general, toda la historia ulterior de la f. t., con relaci\u00f3n a la tem\u00e1tica parece adoptar cada vez m\u00e1s rasgos ecl\u00e9cticos, y pierde de vista abiertamente el esbozo sistem\u00e1tico alcanzado en Fichte. As\u00ed\u00ad, p. ej., el neokantismo, a la vez antiespeculativo y antipositivista, limita el objeto material de la pregunta transcendental por las condiciones de la validez a los conocimientos contenidos en las ciencias. El neokantismo se establece en Marburgo (Cohen, Natorp) y en el sudoeste de Alemania (Windelband, Rickert, Lask) como cr\u00ed\u00adtica te\u00f3rica de la validez de la ciencia. La problem\u00e1tica de lo absoluto, que Kant, con bastante ambig\u00fcedad, hab\u00ed\u00ada asignado a la teor\u00ed\u00ada de los postulados dentro de la Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, desaparece aqu\u00ed\u00ad en su funci\u00f3n directiva para la investigaci\u00f3n transcendental, lo mismo que en la -> fenomenolog\u00ed\u00ada transcendental de Edmund Husserl. Sus reflexiones te\u00f3ricas sobre el aspecto constitutivo tienen en com\u00fan con la ontolog\u00ed\u00ada fundamental y el -> existencialismo de Heidegger en su primera \u00e9poca, no s\u00f3lo la intenci\u00f3n de una fundamentaci\u00f3n aut\u00f3noma de la f. y de una fundamentaci\u00f3n universal de las ciencias, sino tambi\u00e9n el hecho de que promueven igualmente la progresiva limitaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n transcendental a la problem\u00e1tica de la subjetividad concreta, y desembocan, aunque no sin ruptura, en el existencialismo, cuyo desarrollo en Jaspers y Sartre todav\u00ed\u00ada presenta ocasionalmente rasgos abstractos de tipo transcendental. La discusi\u00f3n transcendental surgida dentro de la escol\u00e1stica y del neotomismo, desatada por el trabajo vanguardista de Joseph Mar\u00e9chal, que compara en forma anal\u00ed\u00adtico-funcional los sistemas filos\u00f3ficos de Kant y Tom\u00e1s, y as\u00ed\u00ad los hace fruct\u00ed\u00adferos para una mediaci\u00f3n entre la f. t. y la metaf\u00ed\u00adsica tradicional, tampoco alcanza todav\u00ed\u00ada la amplitud total del problema en la pregunta de la f. t. Un indicio de esto es el problema que all\u00ed\u00ad se presenta sobre la transici\u00f3n desde el \u00abdinamismo\u00bb de la pregunta transcendental-reductiva al \u00abfinalismo\u00bb de una metaf\u00ed\u00adsica que explica la realidad dada. En cambio, en el an\u00e1lisis transcendental de la afirmaci\u00f3n del juicio se mantiene aqu\u00ed\u00ad con agudeza la reflexi\u00f3n teor\u00e9tica de la f. t. sobre la validez del conocimiento. Dentro de esta tradici\u00f3n, en una serie de autores (Karl Rahner, Siewerth, Max M\u00fcller, Lotz, Lonergan, Marc, Coreth) aparece una fruct\u00ed\u00adfera confrontaci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica con la exigencia y el punto de vista de la f. t. Una vez que Coreth, en su Metaf\u00ed\u00adsica, present\u00f3 una s\u00ed\u00adntesis propia de fenomenolog\u00ed\u00ada, ontolog\u00ed\u00ada fundamental y ontolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica a base de un m\u00e9todo transcendental, recientemente Holz ha intentado poner en relaci\u00f3n la reflexi\u00f3n te\u00f3rica del neokantianismo sobre la validez, en su plena elaboraci\u00f3n por Hans Wagner, con la tradici\u00f3n de la escuela de Mar\u00e9chal. Tambi\u00e9n fuera de la tradici\u00f3n fenomenol\u00f3gica y de la escol\u00e1stica los intentos de una f. t. ofrecen una fecunda variedad. Las reflexiones de Wolfgang Cramer, siguiendo la teor\u00ed\u00ada de la objetividad de H\u00f3nigswald, determinan el panorama de la f. t. en la actualidad tanto como las sutiles reflexiones sistem\u00e1ticas de Hans Wagner, que busca una mediaci\u00f3n entre el neokantismo y la fenomenolog\u00ed\u00ada. Adem\u00e1s la L\u00f3gica transcendental de Hermann Krings, que conecta con Fichte, Lask, Heidegger y el neotomismo, profundiza la visi\u00f3n de la interrelaci\u00f3n entre ontolog\u00ed\u00ada y f. t. no menos que los esfuerzos, tanto sistem\u00e1ticos como hist\u00f3ricos, de Reinhard Lauth por la restauraci\u00f3n del sistema completo de f. t. de Johann Gottlieb Fichte; en ambos autores se advierte un manifiesto acento cr\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>A pesar de los variados intentos y de la ocasional mutilaci\u00f3n y reducci\u00f3n de la problem\u00e1tica filos\u00f3fico-transcendental, en principio los autores coinciden en la pregunta directora por la constituci\u00f3n y validez de los juicios en que la ciencia hace sus afirmaciones, bien sea en forma predicativa, o bien en forma antepredicativa.<\/p>\n<p>En cambio, permanecen en gran parte diferentes el punto de partida y el respectivo t\u00e9rmino final de la reflexi\u00f3n. Una f. t. completa y pensada bajo todos los \u00e1ngulos, mediante la reelaboraci\u00f3n del punto de partida de Fichte y la apropiaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de los nuevos conocimientos, en realidad todav\u00ed\u00ada es un desideratum.<\/p>\n<p>III. Concepto y cometido<br \/>\nLo com\u00fan y lo diferente en los intentos hist\u00f3ricos remiten a un concepto riguroso de f. t., as\u00ed\u00ad como a su decisivo problema objetivo. La f. t. podr\u00ed\u00ada definirse como la reflexi\u00f3n transcendental (sobre la validez) que, desde la afirmaci\u00f3n estructuralmente universal (posici\u00f3n, afirmaci\u00f3n, juicio, conocimiento cient\u00ed\u00adfico, y tambi\u00e9n disposici\u00f3n) de la conciencia mirando a lo incondicional (absoluto, en s\u00ed\u00ad, ser, verdad, bondad, y tambi\u00e9n pensamiento, e inteligencia del ser), por la mediaci\u00f3n operativa de la evidencia f\u00e1ctica, vuelve a la visi\u00f3n gen\u00e9tica, se plantea la duda universal y la rompe; y que, en su inversi\u00f3n como constituci\u00f3n y legitimaci\u00f3n deductivo-sistem\u00e1tica del punto de partida -al principio hipot\u00e9tico- y de sus condiciones analizadas, fundamenta el conocimiento concreto, cient\u00ed\u00adfico y filos\u00f3fico en su respectiva posibilidad, exactamente delimitada y determinada. Su problema consiste en la determinaci\u00f3n correlativa del principio y del punto final de la reflexi\u00f3n. La visi\u00f3n de los fen\u00f3menos que sirven de punto de partida est\u00e1 acu\u00f1ada por la anticipaci\u00f3n directiva de lo incondicionado que constituye el \u00faltimo fundamento; y, viceversa, la interpretaci\u00f3n de lo absoluto est\u00e1 determinada cualitativamente por la selecci\u00f3n e interpretaci\u00f3n previa de los fen\u00f3menos dados. La problem\u00e1tica aqu\u00ed\u00ad insinuada de la perfecci\u00f3n del punto de partida, que ha de someterse a reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica en la f. t., no s\u00f3lo se muestra importante para la determinaci\u00f3n adecuada del momento que sirve de fundamento \u00faltimo, sino que posibilita tambi\u00e9n una determinaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del lugar de las formas hist\u00f3ricas y actuales de la filosof\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad, la interpretaci\u00f3n de lo incondicionado como mera inmanencia (valoraci\u00f3n absoluta de la teor\u00ed\u00ada) o como mera transcendencia (valoraci\u00f3n absoluta de la praxis) no responde a esa exigencia de perfecci\u00f3n, y tampoco responde a ella el funcionalismo de la verdad absoluta de cara a una misi\u00f3n que origina un entender (cf. la funci\u00f3n constitutiva de cada \u00e9poca para el saber en el Heidegger posterior), por un lado, o de cara a la destrucci\u00f3n negativodial\u00e9ctica del todo como falto de verdad (v\u00e9ase la construcci\u00f3n ut\u00f3pica del saber en Adorno), por el otro. En los casos mencionados no s\u00f3lo deja de considerarse el acto de saber del fil\u00f3sofo, sino que, como consecuencia de esto, tambi\u00e9n la unidad de teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica, necesaria para un adecuado punto de partida, es incluida unilateralmente en la reflexi\u00f3n, ya como mera teor\u00ed\u00ada, ya como mera pr\u00e1ctica. S\u00f3lo puede escapar al peligro de una renovada objetivaci\u00f3n del \u00abser-consciente\u00bb aquella interpretaci\u00f3n de lo incondicional que hace aparecer la verdad absoluta para el puro concepto como una negatividad vac\u00ed\u00ada con funci\u00f3n positiva (misterio, luz). Frente a la metaf\u00ed\u00adsica ingenuamente objetiva en la multiplicidad de sus formas hist\u00f3ricas, y frente a la -a dial\u00e9ctica absoluta, tanto positiva como negativa, la importancia de la f. t, se muestra precisamente en el hecho de que es capaz de mantener la finitud y la historicidad del mundo, sin tener que abandonar su referencia constitutiva a la realidad hermen\u00e9uticamente irreductible del bien, y con ello su sentido afirmativo. En esta positividad se fundamenta no s\u00f3lo la filosof\u00ed\u00ada misma en su posibilidad; por ella se constituye tambi\u00e9n la esencia positiva de aquella manera de saber que como ciencia moderna pretend\u00ed\u00ada impedir toda filosof\u00ed\u00ada. Precisamente porque lo problem\u00e1tico de la ciencia radica, no en \u00e9sta misma, sino en la significaci\u00f3n que el hombre le atribuye, ella ya no es por principio expresi\u00f3n de una mala totalidad que deba destruirse, de un mundo administrado, socializado, ya no originario y aut\u00e9ntico, sino que ante todo y primariamente es ocasi\u00f3n de autoafirmaci\u00f3n y liberaci\u00f3n del hombre como apertura para la realizaci\u00f3n del bien. En esta aportaci\u00f3n de la f. t. se muestra su funci\u00f3n insustituible en un mundo de las ciencias que es y seguir\u00e1 siendo nuestro mundo, la de conservar cr\u00ed\u00adticamente la justificada intenci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del hombre mediante la explicaci\u00f3n de lo incondicionado que est\u00e1 puesto en todo saber.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. Knittermeyer, Der Terminus transzendental in seiner historischen Entwicklung bis zu Kant (Dis. mecanogr. Marburg 1922); M. Selling, Studien zar Geschichte der Transzendentalphilosophie (Lund 1938); J. Mar\u00e9chal, El punto de partida de la metaf\u00ed\u00adsica 5 vols. (Gredos Ma 11957, Il-Ill 1958, IV-V 1959); G. Morpurgo Tagliabue, La struttura del trascendentale (Mi 1951); A. Marc, La dialectique de 1&#8217;affirmation (P 1952); W. Cramer, Die Monade. Das philosophische Problem vom Ursprung (St 1954); I. Mancini, Il trascendentale come fondamento dell&#8217;atto metafisico: RFN 47 (1955) 332-355; W. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Acceso y concepto previo La idea de que la filosof\u00ed\u00ada como conocimiento del conjunto de la realidad se realiza a base de principios en el medio del concepto, pertenece a la esencia de la f. y es tan antigua como la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica misma. 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