{"id":18921,"date":"2016-02-05T12:08:46","date_gmt":"2016-02-05T17:08:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/herejias-historia-de-las\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:46","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:46","slug":"herejias-historia-de-las","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/herejias-historia-de-las\/","title":{"rendered":"HEREJIAS, HISTORIA DE LAS"},"content":{"rendered":"<p>I. Reflexiones generales<br \/>\n1. En general parte la h. de las h. ha de entenderse en un plano paralelo al de la historia de los &#8211;>dogmas, donde se han expuesto ya los pensamientos principales. La h. de las h. debe, pues, entenderse como historiograf\u00ed\u00ada, el contenido doctrinal y la repercusi\u00f3n hist\u00f3rica de la herej\u00ed\u00ada; y esta historiograf\u00ed\u00ada tiene a la vez su historia. Pero la h. de las h. puede tambi\u00e9n entenderse precisamente como historia de estas herej\u00ed\u00adas mismas. Si la expresi\u00f3n se toma en este segundo sentido, se plantea inmediatamente la cuesti\u00f3n de si en la serie sucesiva de herej\u00ed\u00adas puede reconocerse de alg\u00fan modo una determinada estructura. Teniendo en cuenta que la historia de un dogma y la h. de las h. est\u00e1n en rec\u00ed\u00adproca interdependencia, se echa de ver claramente que en concreto esta cuesti\u00f3nn se identifica con la que plantea la historia de los dogmas. La h. de las h. es el momento cr\u00ed\u00adtico y de amenaza que hay en la historia de los dogmas, en su aspecto meramente humano.<\/p>\n<p>2. Pero el verdadero problema teol\u00f3gico de una h. de las h. s\u00f3lo aparece claro cuando se considera la naturaleza plurivalente de la herej\u00ed\u00ada. Primeramente resulta ya dif\u00ed\u00adcil trazar la frontera exacta entre herej\u00ed\u00ada (doctrina falsa sostenida por un bautizado sin abandonar el cristianismo [retento nomine christiano), que la Iglesia rechaza y declara cism\u00e1tica) y la total negaci\u00f3n del cristianismo (-> apostas\u00ed\u00ada). Por eso mismo ya no puede definirse claramente lo que debe entrar en una h. de las h. o quedar fuera de ella. Y esto tanto m\u00e1s por el hecho de que, incluso una visi\u00f3n del mundo a primera vista \u00abacristiana\u00bb por completo (en el espacio vital del cristianismo anterior), en la \u00e9poca poscristiana de la \u00abedad moderna\u00bb hasta ahora en el fondo no ha logrado ser otra cosa que una imitaci\u00f3n her\u00e9tica y secularizada de la inteligencia cristiana del mundo y de la existencia; aunque debe quedar abierta la cuesti\u00f3n de si eso debe ser y permanecer as\u00ed\u00ad. Ciertamente se puede afirmar que se da una herej\u00ed\u00ada (prescindiendo de su deslinde de la apostas\u00ed\u00ada) all\u00ed\u00ad donde una doctrina tropieza con un no definitivo del magisterio de la Iglesia, con lo que aparentemente ser\u00ed\u00ada f\u00e1cil definir el objeto de la h. de las h. Pero en tal caso hay que considerar dos cosas que dificultan de nuevo el problema.<\/p>\n<p>a) Una herej\u00ed\u00ada seria y con vitalidad hist\u00f3rica tiene sus largos antecedentes en la historia de la -> teolog\u00ed\u00ada y de los dogmas de la Iglesia misma, antes de llegar al \u00abno\u00bb del -> magisterio y al &#8211;> cisma de los herejes. Y estos antecedentes intraeclesi\u00e1sticos siempre, o la mayor\u00ed\u00ada de las veces (humanamente hablando), s\u00f3lo son inteligibles como inevitable crisis de crecimiento en la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del dogma o de la conciencia creyente dentro de la Iglesia cristiana. Hasta tal punto que a menudo lo verdaderamente tr\u00e1gico y culpable de esta herej\u00ed\u00ada s\u00f3lo se da por el hecho de que ella se desliga de la unidad de la Iglesia y de la historia de su fe, y se a\u00ed\u00adsla en Iglesias independientes, bien sea por impaciencia her\u00e9tica y cism\u00e1tica de los verdaderos e inmediatos actores de la historia, bien sea por reacci\u00f3n, leg\u00ed\u00adtima desde luego, pero en cierto modo impaciente del magisterio eclesi\u00e1stico contra tal herej\u00ed\u00ada, la cual, pasando por momentos unilaterales y por una problem\u00e1tica abierta de suyo deber\u00ed\u00ada alcanzar su fin dentro de la Iglesia, el fin de un verdadero crecimiento del intellectus fidei. Y esta funci\u00f3n positiva de la h. de las h. para la Iglesia y su crecimiento en la fe no se interrumpe enteramente por el hecho de que la h. de las h., despu\u00e9s de los mutuos anatemas, se desarrolle fuera de la Iglesia. Si se reflexiona sobre todo esto, una historia cat\u00f3lica y teol\u00f3gica de las herej\u00ed\u00adas (que no sea mero cap\u00ed\u00adtulo de la historia del esp\u00ed\u00adritu), s\u00f3lo puede enfocarse como un ingrediente de la historia de los dogmas (aunque por razones t\u00e9cnicas de trabajo, se la exponga separadamente). En otro caso, esa historia estar\u00ed\u00ada ciega para la verdadera naturaleza, para el origen y sentido de la h. de las h. dentro de la historia de la salvaci\u00f3n. Esto tiene validez sobre todo si se piensa que, de una parte, la fe dada por Dios nunca puede entenderse a s\u00ed\u00ad misma como mera ant\u00ed\u00adtesis frente a un error humano, sino que ha de entenderse como la universal verdad superior, de la cual declina el error seleccionando tan s\u00f3lo ciertos momentos (herej\u00ed\u00ada) y separadamente (cisma); y que, de otra parte la vitalidad hist\u00f3rica de una herej\u00ed\u00ada no se explica nunca por el error como tal (en cuanto mera negaci\u00f3n), sino por la verdad (parcial) que queda en ella. Por tanto, la Iglesia puede conectar su propia verdad plena con los momentos parciales que desarrollan su poder\u00ed\u00ado hist\u00f3rico en la herej\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) Para la inteligencia cat\u00f3lica de la fe es evidente que, \u00abde suyo\u00bb, es decir, por parte del hombre en general (y, realizando esta norma abstracta, por parte de muchos hombres concretos), la Iglesia cat\u00f3lica, en su forma emp\u00ed\u00adrica, puede reconocerse con la gracia de Dios como portadora de la plena y \u00fanica verdad de la revelaci\u00f3n cristiana. Pero con ello no se dice que eso sea as\u00ed\u00ad con relaci\u00f3n a todos los hombres y todos los cristianos en concreto (teniendo en cuenta su peculiar situaci\u00f3n individual e hist\u00f3rica, y la brevedad de su vida), supuesto que por reconocer no se entiende solamente una cualidad en el objeto en s\u00ed\u00ad, sino adem\u00e1s una acci\u00f3n que ha de ser ejercida por el sujeto, que entra con su peculiaridad en la constituci\u00f3n de la posibilidad de reconocer. El que negara esta proposici\u00f3n, afirmar\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcitamente que, sin grave culpa subjetiva, nadie puede dejar de hallar la Iglesia cat\u00f3lica hasta el final de su vida. Pero \u00e9sta es una afirmaci\u00f3n que, por las m\u00e1s varias razones, debe simplemente rechazarse. El que un fin moral de suyo obligatorio pueda dejar de ser alcanzado por un hombre sin culpa propia, demuestra c\u00f3mo tal fin es inasequible para ese hombre, aun cuando la imposibilidad de alcanzarlo se deba a la culpa subjetiva de otros (p. ej., de los primeros \u00abheresiarcas\u00bb; culpa, a la verdad, no comprobable con certeza \u00faltima) y, en este aspecto, Dios se limite a permitirla. Incluso en tal caso puede reconoc\u00e9rsele a esta incognoscibilidad, permitida por Dios para el inculpable, un sentido positivo de cara a la salvaci\u00f3n eterna, sin negar por eso la importancia salv\u00ed\u00adfica y la \u00abcognoscibilidad en s\u00ed\u00ad\u00bb de la verdad no conocida. De alg\u00fan modo cabe comprender en qu\u00e9 consiste el positivo sentido salv\u00ed\u00adfico dispuesto por Dios, de esta particular imposibilidad de conocer, a saber: Dentro de la \u00abjerarqu\u00ed\u00ada de las verdades cat\u00f3licas, que no todas guardan la misma relaci\u00f3n con el fundamento de la fe\u00bb (Vaticano ii, Decreto sobre el ecumenismo, n.\u00c2\u00b0 11), es evidente que para ciertos hombres de hecho (no en s\u00ed\u00ad) resulta m\u00e1s f\u00e1cil comprender por separado las verdades m\u00e1s centrales e importantes para la salvaci\u00f3n (dada su constituci\u00f3n hist\u00f3rica y psicol\u00f3gica), que entender la totalidad expl\u00ed\u00adcita del cristianismo cat\u00f3lico. Ahora bien, de ah\u00ed\u00ad le viene a la h. de las h. otro aspecto completamente distinto, si no se la considera solamente bajo la dimensi\u00f3n de la historia del esp\u00ed\u00adritu: El \u00abno\u00bb formal que se da en ella a una verdad cat\u00f3lica no puede aprobarse como tal; pero puede presumirse las m\u00e1s de las veces que tal negativa es tan s\u00f3lo objetivamente falsa, pero no subjetivamente culpable. Cuando en la h. de las h. se prescinde de lo negado, todav\u00ed\u00ada quedan en ella diversas configuraciones (condicionadas individual y colectivamente) en las que se realiza el cristianismo genuino del mismo modo que, por las diversas formas de mezcla entre fe expl\u00ed\u00adcita y fe impl\u00ed\u00adcita, tambi\u00e9n dentro de la ortodoxia cat\u00f3lica surgen realizaciones muy distintas de la fe, donde el sistema objetivamente v\u00e1lido del catolicismo recibe acentuaciones diferentes. As\u00ed\u00ad la h. de las h. pasa a ser una vez m\u00e1s (en su poder\u00ed\u00ado hist\u00f3rico) un factor de la historia de los dogmas dentro del catolicismo, aquel factor que muestra qu\u00e9 cambios de acento en la actitud y qu\u00e9 diversa intensidad de actualizaci\u00f3n existencial caben en la polifac\u00e9tica realidad de la fe. De hecho, no es muy dif\u00ed\u00adcil descubrir en el catolicismo formas doctrinales parecidas a las de las herej\u00ed\u00adas (precisamente si se las estima desde los puntos de vista citados), p. ej., mostrar una cristolog\u00ed\u00ada ortodoxa, pero af\u00ed\u00adn al ->nestorianismo o al &#8211;> monofisismo.<\/p>\n<p>3. Por esto se comprende que el mejor contexto para exponer la h. de las h. sea el de la historia misma de los dogmas. Aqu\u00e9lla cumple en \u00e9sta la funci\u00f3n positiva de esclarecer el dogma en su historia misma, tanto en lo que ata\u00f1e a su contenido, como en lo referente a la postura existencial y religiosa que se adopta frente a \u00e9l. En la medida en que no obstante la imposibilidad de deducir la historia a priori, se puede hacer &#8211; y es de desear &#8211; una estructuraci\u00f3n de la h. de las h., a fin de que \u00e9sta no sea mera enumeraci\u00f3n de una serie de errores; la estructura y los principios estructurales de la h. de las h. son los mismos que en la historia de los -> dogmas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en tal historia pueden distinguirse diversos aspectos que constantemente se repiten. Un primer aspecto en la herej\u00ed\u00ada es que, virtualmente, en ella todav\u00ed\u00ada est\u00e1 contenido todo el cristianismo. Partiendo de aqu\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00ada lograrse la noci\u00f3n de una herej\u00ed\u00ada puramente verbal (p. ej., en ciertas formas del monofisismo), que, objetiva y propiamente, s\u00f3lo ser\u00ed\u00ada un falso no conformismo frente al lenguaje eclesi\u00e1stico, es decir, ser\u00ed\u00ada m\u00e1s bien un cisma, unido a la desconfianza sectaria de que en el lenguaje de la Iglesia, no se expresa claro e inequ\u00ed\u00advocamente el aut\u00e9ntico cristianismo. Cabe tambi\u00e9n de todo punto pensar que, en el curso de su historia (sin saberlo reflejamente), una herej\u00ed\u00ada real evolucione hasta convertirse en una herej\u00ed\u00ada puramente verbal. De acuerdo con la unidad de doctrina y praxis, hay que tener adem\u00e1s siempre presente la posibilidad (un aspecto que no pudo verse todav\u00ed\u00ada, por raz\u00f3n de la breve vida de las herej\u00ed\u00adas, en la teolog\u00ed\u00ada heresiol\u00f3gica de los padres) de que dentro de la h. de una h. (como confesi\u00f3n no cat\u00f3lica que se desenvuelve hist\u00f3ricamente) haya en la teor\u00ed\u00ada y en la pr\u00e1ctica actualizaciones de la esencia del cristianismo que, si bien se han conservado siempre potencialmente en la forma cat\u00f3lica del cristianismo (es decir, en la forma verdadera y universal) e hist\u00f3ricamente leg\u00ed\u00adtima (es decir, en la Iglesia cat\u00f3lica romana), sin embargo todav\u00ed\u00ada no han llegado aqu\u00ed\u00ad al mismo nivel de actualizaci\u00f3n expresa, y as\u00ed\u00ad son un aguij\u00f3n para el desarrollo de la doctrina y praxis de la Iglesia, y pueden ejercer una positiva funci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica con relaci\u00f3n a aqu\u00e9lla. Seg\u00fan Pablo, la herej\u00ed\u00ada est\u00e1 bajo el principio de un oportet en la historia de la salvaci\u00f3n. Y de esa manera la culpa (por lo menos objetiva) &#8211; que no deber\u00ed\u00ada existir &#8211; del hombre que restringe la verdad de Dios, permanece envuelta por la voluntad divina con relaci\u00f3n a la revelaci\u00f3n y a la Iglesia que la transmite con lo cual la herej\u00ed\u00ada, en virtud de esta superaci\u00f3n (no de suyo, y sin que as\u00ed\u00ad se legitime como obra del hombre), adquiere un sentido positivo. Ella es el modo como la verdad de Dios, en cuanto verdad de los hombres, permanece humillada y crece de hecho en el esp\u00ed\u00adritu de \u00e9stos, es el fundamento necesario para la introducci\u00f3n de la Iglesia en toda la verdad (y as\u00ed\u00ad su posici\u00f3n en la historia salv\u00ed\u00adfica de la verdad cre\u00ed\u00adda y conocida guarda cierta analog\u00ed\u00ada con la de Israel respecto de la Iglesia: Rom 9-11). Por tanto, frente a las herej\u00ed\u00adas, la Iglesia no se limita a la defensa est\u00e1tica de unas verdades ya pose\u00ed\u00addas y adecuadamente comprendidas. En realidad, lo que la Iglesia hace es comprender m\u00e1s claramente su propia verdad a la luz de la contradicci\u00f3n que se alza contra ella; y en consecuencia rechaza esa contradicci\u00f3n como oposici\u00f3n a su verdad y a su concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma (que est\u00e1 siempre in fieri).<\/p>\n<p>Sin embargo (otro aspecto) la historia de la verdad y de su desarrollo (evoluci\u00f3n del &#8211;> dogma) es la historia de la separaci\u00f3n, del \u00abno\u00bb progresivo, cada vez m\u00e1s universal y claro de la Iglesia contra la herej\u00ed\u00ada, la historia de la necesaria separaci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus, del comienzo del juicio de Dios, que separar\u00e1 tambi\u00e9n la verdad y el error de los hombres. Con todo, este juicio de la Iglesia juzga las objetivaciones hist\u00f3ricas (que permanecen siempre equ\u00ed\u00advocas en relaci\u00f3n con la fe interna del hombre) de la relaci\u00f3n originaria a la verdad, y no esta relaci\u00f3n misma ni, por tanto, a los hombres. De acuerdo con la aut\u00e9ntica historicidad del conocimiento de la verdad incluso en la Iglesia, y con el hecho de que \u00e9sta &#8211; en su exposici\u00f3n a los ataques &#8211; ha de confiarse a la imprevisible disposici\u00f3n de Dios (cf. Ls 21, 14), no es desde luego posible trazar a priori un esquema (aut\u00e9ntico, o sea, no puramente formal y vac\u00ed\u00ado) de las herej\u00ed\u00adas posibles, y as\u00ed\u00ad esbozar un proyecto anticipado de la h. de las h. y, por tanto, se\u00f1alar claramente la evoluci\u00f3n de las doctrinas her\u00e9ticas (al estilo de la filosof\u00ed\u00ada hegeliana de la historia), ni siquiera de las que ya han aparecido. Lo cual, sin embargo, no significa que la h. de las h. sea simplemente una mera enumeraci\u00f3n inconexa de impugnaciones de art\u00ed\u00adculos de fe. La h. de las h. es adem\u00e1s un factor que depende funcionalmente de la historia universal del esp\u00ed\u00adritu (as\u00ed\u00ad como de los presupuestos pol\u00ed\u00adticos y sociol\u00f3gicos de \u00e9sta), cuya forma estructural es en cierto modo inteligible. De ah\u00ed\u00ad que las herej\u00ed\u00adas han de entenderse casi siempre como visiones falsamente radicales y \u00abescindidas\u00bb en la perspectiva de la verdad, guardando cierta analog\u00ed\u00ada con las \u00abescuelas\u00bb dentro de la Iglesia, las cuales tambi\u00e9n tienen en ella y en su teolog\u00ed\u00ada una funci\u00f3n permanente y un lugar en cierto modo sistem\u00e1tico. Hay adem\u00e1s ciertas herej\u00ed\u00adas fundamentales formales, que, aplicadas a determinados terrenos dogm\u00e1ticos, se repiten constantemente (p. ej., una negaci\u00f3n de la analogia entis, del principio calced\u00f3nico \u00absin separaci\u00f3n y sin mezcla\u00bb, del principio seg\u00fan el cual todo sistema espiritual humano est\u00e1 constantemente sin acabar ante el Dios siempre mayor [Dz 432], de la analogia fidei, etc\u00e9tera). Esos y otros puntos de vista semejantes permiten la superaci\u00f3n de una h. de las h. que sea una mera colecci\u00f3n positivista. Dejando abierta la cuesti\u00f3n de la terminolog\u00ed\u00ada m\u00e1s adecuada, no cabe discutir que, incluso dentro de la Iglesia, puede haber (durante largo tiempo), tanto en el orden te\u00f3rico como en el de la pr\u00e1ctica inconsciente, tendencias, &#8211; actitudes y aspectos que deben calificarse de her\u00e9ticos (o \u00abhereticoides\u00bb, en forma latente, sin articularse en proposiciones, pero reales; cf. la nota teol\u00f3gica sapit haeresim). Tales herej\u00ed\u00adas latentes o tendencias \u00abhereticoides\u00bb, propiamente, son objeto de la h. de las h., sobre todo porque pueden ser causa de herej\u00ed\u00adas de la misma especie o de especie contraria. Por muy claramente que en la Iglesia haya de deslindarse la historia de las escuelas frente a la h. de las h., no por eso ha de desconocerse el paralelismo entre una y otra historia, pues de ah\u00ed\u00ad pueden resultar distinciones importantes para las dos.<\/p>\n<p>II. Anotaciones sobre la historia de las herej\u00ed\u00adas<br \/>\n1. Principios para su divisi\u00f3n<br \/>\na) Como queda dicho, los principios estructurales propiamente teol\u00f3gicos son los mismos (negativamente aplicados) que los de la historia de los dogmas. No hay, pues, por qu\u00e9 repetirlos aqu\u00ed\u00ad. b) Pero los modos espec\u00ed\u00adficos como las herej\u00ed\u00adas acompa\u00f1an esta marcha de la historia de los dogmas (en cuanto factor retardatario o extremadamente avanzado) quiz\u00e1 pueden distinguirse formalmente de alg\u00fan modo, con lo que no se discute la posibilidad de que, en una misma herej\u00ed\u00ada concreta, act\u00faen a la vez varios de esos modos. Hay herej\u00ed\u00adas \u00abreaccionarias\u00bb, que se cierran a un necesario desarrollo hist\u00f3rico de la Iglesia y de su doctrina (p ej., el montanismo y el novacionismo, que quisieron mantener y sistematizar un rigorismo efectivo en la anterior praxis penitencial; un -> agustinismo incondicional en el -> jansenismo y el -> bayanismo). Hay otras herej\u00ed\u00adas \u00abreductoras\u00bb que propugnan un cristianismo radicalmente existencial, o bien quieren quitarle el lastre de doctrinas poco \u00abmodernas\u00bb, y as\u00ed\u00ad se centran en las verdades consideradas importantes (una herej\u00ed\u00ada de este tipo fue, p. ej., el antiguo protestantismo con su triple sola: scriptura, gratia, lides; y lo es tambi\u00e9n todo \u00abfundamentalismo\u00bb, as\u00ed\u00ad como la -. desmitizaci\u00f3n existencialista y el ->modernismo , etc.). Hay, como ya hemos dicho, herej\u00ed\u00adas \u00abverbales\u00bb, que creen no poder hallar su fe en determinadas formulaciones eclesi\u00e1sticas, aun cuando digan objetivamente lo mismo o conserven una interpretaci\u00f3n del dogma aceptable dentro de la Iglesia (p. ej., ciertas formas del monofisismo). Se podr\u00ed\u00ada hablar de herej\u00ed\u00adas de \u00abcontacto\u00bb, es decir, de ensayos de introducir en la doctrina cristiana ideolog\u00ed\u00adas no cristianas, o de someter a \u00e9stas la doctrina cristiana (p. ej., la herej\u00ed\u00ada del -> americanismo). Existe (aunque traspasando en cierto modo los l\u00ed\u00admites del concepto de herej\u00ed\u00ada aqu\u00ed\u00ad empleado) la herej\u00ed\u00ada cript\u00f3gama (RAHNER, v 513-560), es decir, una actitud de hecho her\u00e9tica dentro y fuera de la Iglesia, pero que elude, consciente o inconscientemente, una reflexi\u00f3n y un enunciado conceptuales. Puesto que, ni te\u00f3rica ni hist\u00f3ricamente, no todas las herej\u00ed\u00adas forman tambi\u00e9n Iglesias, pero algunas las han fundado y fundan, cabe distinguir entre las herej\u00ed\u00adas que crean y las que no crean Iglesias. Las \u00faltimas ser\u00e1n de ordinario herej\u00ed\u00adas \u00abparticulares\u00bb, es decir, que afectan a determinado punto doctrinal como tal. Las herej\u00ed\u00adas que forman Iglesia de ordinario parten (expl\u00ed\u00adcitamente) de una herej\u00ed\u00ada particular; pero suelen evolucionar hacia una concepci\u00f3n fundamental que marca la inteligencia total del cristianismo; se tornan, en otras palabras, \u00abherej\u00ed\u00adas universales\u00bb. Teniendo en cuenta que un predicado verdadero sobre Dios ha de pronunciarse con la conciencia de que \u00e9l es siempre mayor que lo expresado en las analog\u00ed\u00adas mundanas y, por tanto, debe ser \u00abdial\u00e9ctico\u00bb (o sea, no puede formularse una positiva proposici\u00f3n \u00faltima que por s\u00ed\u00ad sola sirva de principio de deducci\u00f3n para todos los dem\u00e1s enunciados en la cuesti\u00f3n respectiva); se comprende tambi\u00e9n la posibilidad de herej\u00ed\u00adas \u00abantidial\u00e9cticas\u00bb, que sistematizan por una sola v\u00ed\u00ada (p. ej., de un lado el predestinacionismo [-> predestinaci\u00f3n] y, de otro, el &#8211;> pelagianismo en la cuesti\u00f3n sobre la gracia soberana de Dios y la libertad humana). En el limite de la herej\u00ed\u00ada- o ya m\u00e1s all\u00e1 del mismo est\u00e1n las herej\u00ed\u00adas \u00absecularizantes\u00bb, que mantienen (m\u00e1s o menos) estructuras formales del cristianismo y de su doctrina, pero las transponen a actitudes y ense\u00f1anzas profanas y mundanas, es decir, sin relaci\u00f3n con Dios, olvidando que tales estructuras formales mueren a la larga si se desconectan de su concreta aparici\u00f3n hist\u00f3rica (en el cristianismo). Muchas formas del moderno \u00abhumanismo\u00bb son herej\u00ed\u00adas secularizantes.<\/p>\n<p>2. Sobre la historia misma de las herej\u00ed\u00adas<br \/>\nNo vamos, naturalmente, a enumerar ahora todas las herej\u00ed\u00adas \u00abparticulares\u00bb, ni tampoco interesa aqu\u00ed\u00ad una exacta distinci\u00f3n entre herej\u00ed\u00adas y sistemas e ideolog\u00ed\u00adas totalmente anticristianas (dentro del_ espacio hist\u00f3rico del cristianismo).<\/p>\n<p>a) La serie se inicia con la herej\u00ed\u00ada reaccionaria del juda\u00ed\u00adsmo (al que combate primero Pablo), que niega la posici\u00f3n fundamentalmente nueva del cristianismo en&#8217; la historia de la salvaci\u00f3n. El extremo opuesto se da en Marci\u00f3n, que niega toda continuidad entre la historia salv\u00ed\u00adfica del Antiguo Testamento y la del Nuevo.<\/p>\n<p>b) Las grandes herej\u00ed\u00adas de los siglos ii-iv, el -> gnosticismo y el -> arrianismo, son herej\u00ed\u00adas de contacto, que trataron de insertar el cristianismo en un horizonte intelectual dado de antemano. Dentro de una relaci\u00f3n entre Dios y el mundo pensada mediante el modelo de un monismo helen\u00ed\u00adstico, la historia del mundo creado pasa a ser lahistoria de un Dios que experimenta su destino en un mundo dualista (&#8211;> gnosticismo); o bien la comunicaci\u00f3n de Dios a la historia creada, distinta de \u00e9l, se convierte en la comunicaci\u00f3n de principios desvirtuados, s\u00f3lo semidivinos (-a arrianismo: el logos y el pneuma no son realmente Dios mismo).<\/p>\n<p>c) Las herej\u00ed\u00adas cristol\u00f3gicas del siglo v (-> nestorianismo, -> monofisismo, -> monotelismo) son por de pronto herej\u00ed\u00adas particulares y antidial\u00e9cticas que, siguiendo una sola direcci\u00f3n, sin dial\u00e9ctica alguna, tratan de sistematizar el misterio de la relaci\u00f3n entre Dios y el mundo en Cristo ya en forma racionalista (nestorianismo), ya en una filosof\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adstica de la identidad.<\/p>\n<p>d) El pelagianismo (siglo v) y el predestinacionismo (siglos v y viii; el calvinismo) son igualmente herej\u00ed\u00adas antidial\u00e9cticas (al principio particulares) que, en la relaci\u00f3n entre gracia y libertad, tratan de disolver el misterio a favor de uno de los dos polos.<\/p>\n<p>e) El protestantismo no ofrece un sistema doctrinal cerrado y uniforme, sino que presenta much\u00ed\u00adsimos sistemas doctrinales radical e \u00ed\u00adntimamente divergentes. En general podemos calificarlo por de pronto como herej\u00ed\u00ada universal con tendencia a la reducci\u00f3n. En \u00e9l se lleva a cabo -sobre todo en el antiguo protestantismo- una reducci\u00f3n al triple sola, de suerte que todo lo dem\u00e1s se tiene por no esencial para el cristianismo, o es considerado como radicalmente opuesto a \u00e9l. Entre los elementos rechazados est\u00e1n los relativos a la constituci\u00f3n de la Iglesia (estructura episcopal, papado, sacramentos).<\/p>\n<p>f) Otras formas semejantes de herej\u00ed\u00adas de reducci\u00f3n son el -> modernismo y las m\u00faltiples formas de teolog\u00ed\u00ada liberal dentro del protestantismo: el cristianismo queda reducido a la interpretaci\u00f3n de la propia experiencia del hombre.<\/p>\n<p>3. La fundamental estructura formal que posibilita la herej\u00ed\u00ada<br \/>\nTodas las herej\u00ed\u00adas pueden entenderse (aunque sin posibilidad de deducirlas en su serie hist\u00f3rica) como las diversas maneras posibles de lesionar la misteriosa relaci\u00f3n fundamental entre Dios y el mundo, que s\u00f3lo admite un enunciado dial\u00e9ctico y no es expresable en una sola f\u00f3rmula. O bien desaparece la verdadera realidad de la criatura (de la humanidad de Cristo, de la libertad humana, de la significaci\u00f3n del oficio en la Iglesia, etc.) ante la omnicausalidad de Dios, o bien se desconoce esa realidad propia de la criatura, entendi\u00e9ndola a la manera de\u00ed\u00adsta como una entidad independiente (p. ej., en el nestorianismo o en el pelagianismo), de forma que Dios pasa a ser el nimbo de absolutez del hombre mismo (como en el modernismo).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Reflexiones generales 1. En general parte la h. de las h. ha de entenderse en un plano paralelo al de la historia de los &#8211;>dogmas, donde se han expuesto ya los pensamientos principales. 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