{"id":18922,"date":"2016-02-05T12:08:48","date_gmt":"2016-02-05T17:08:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/higiene-mental\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:48","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:48","slug":"higiene-mental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/higiene-mental\/","title":{"rendered":"HIGIENE MENTAL"},"content":{"rendered":"<p>Con su definici\u00f3n de la \u00abdiet\u00e9tica del alma\u00bb como la \u00abteor\u00ed\u00ada sobre los medios con que se guarda la salud del alma misma\u00bb (Zur Di\u00e4tetik der Seele [W 18381), E. Frh. v. Feuchtersleben marc\u00f3 la importancia y necesidad de cuidar y mantener sano no s\u00f3lo el cuerpo, sino tambi\u00e9n el alma. Lo que, actualmente entendemos por h.m. o cuidado de la salud ps\u00ed\u00adquica, coincide completamente en su finalidad con esta definici\u00f3n.<\/p>\n<p>Como movimiento moderno la h.m. fue creada en los Estados Unidos el a\u00f1o 1908 por obra de C.W. Beers (A Mind that found itself [Lo 19081). El iniciador llam\u00f3 la atenci\u00f3n del p\u00fablico sobre la situaci\u00f3n en los manicomios (que \u00e9l conoc\u00ed\u00ada por sus propios ojos) y exigi\u00f3 su mejora, as\u00ed\u00ad como medidas que evitaran la aparici\u00f3n de perturbaciones ps\u00ed\u00adquicas. Despu\u00e9s de retrocesos durante las dos guerras mundiales, la idea se difundi\u00f3 a partir de 1945. Promovida por J.R. Rees, se fund\u00f3 la World Federation f or Mental Health (organizaci\u00f3n internacional para la salud mental); en la mayor\u00ed\u00ada de los Estados existen ramas nacionales de la organizaci\u00f3n, que se dedican a la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la higiene mental.<\/p>\n<p>La h.m. tiene por objeto, de una parte, combatir con la m\u00e1xima eficacia las perturbaciones ps\u00ed\u00adquicas ya existentes y, de otra, actuar profil\u00e1cticamente (prevenir es mejor que curar). Si se quiere practicar la h.m. en este doble sentido, es indispensable: a) tener en cuenta los modernos conocimientos cient\u00ed\u00adficos sobre el origen y el desarrollo ulterior de las enfermedades ps\u00ed\u00adquicas; b) fundar cada vez m\u00e1s instituciones que apliquen estos conocimientos para bien del individuo y de la poblaci\u00f3n. Esta aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica comprende dos grandes campos de tarea:<br \/>\n1. El cuidado de los enfermos mentales. Seg\u00fan la concepci\u00f3n actual, la causa de las enfermedades mentales ha de buscarse, de un lado, en factores hereditarios y, de otro lado, en trastornos org\u00e1nicos (p. ej., perturbaciones del metabolismo). Adem\u00e1s, las conmociones y los conflictos ps\u00ed\u00adquicos ejercen una influencia decisiva tanto en la aparici\u00f3n como en el curso de las enfermedades mentales. Para la psiquiatr\u00ed\u00ada moderna, los enfermos mentales deben ser tratados como cualesquiera otros enfermos en lo relativo a su alojamiento y a la prognosis de los m\u00e9todos. Sin embargo, la postura de la mayor\u00ed\u00ada se queda muy atr\u00e1s respecto de este postulado; para ella, el enfermo mental es hombre de segunda clase, est\u00e1 marcado como el antiguo paciente de una cl\u00ed\u00adnica o un instituto psiqui\u00e1trico. Aun en el caso de que se logre sanar al paciente por medio de la terapia moderna (cosa que es cada vez m\u00e1s posible), a menudo es sumamente dif\u00ed\u00adcil protegerlo contra la actitud desamorada y hasta hostil del ambiente. Como consecuencia de este comportamiento sin comprensi\u00f3n, se dan reca\u00ed\u00addas de suyo evitables.<\/p>\n<p>El principio de toda la medicina de que, cuanto antes se inicia el tratamiento de una enfermedad, tanto mayores son las perspectivas de curaci\u00f3n, tambi\u00e9n tiene validez en la psiquiatr\u00ed\u00ada; por eso, el pronto tratamiento es una necesidad para el paciente. El miedo del enfermo, y de quienes lo rodean, al psiquiatra y a la psiquiatr\u00ed\u00ada, conduce frecuentemente a dilatar el comienzo del tratamiento, lo cual tiene&#8217;fatales consecuencias. Combatir ese prejuicio contra la psiquiatr\u00ed\u00ada es una de las tareas capitales de la h.m. pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>2. El tratamiento de personas que no son propiamente enfermos mentales, pero se apartan ps\u00ed\u00adquicamente \u00abde la norma\u00bb. En este contexto hay que combatir resueltamente el prejuicio de que el psiquiatra se incline a considerar a todo el mundo como ps\u00ed\u00adquicamente anormal. El juicio en este punto debe tener exclusivamente lugar de acuerdo con el comportamiento de una persona; s\u00f3lo cuando alguien se convierte en problema para s\u00ed\u00ad mismo o para la comunidad, existe motivo para un tratamiento psiqui\u00e1trico. Por desgracia, el n\u00famero de tales casos, sobre todo de neur\u00f3ticos o psic\u00f3patas, aumenta hoy m\u00e1s y m\u00e1s, de suerte que las tareas de la h.m. son cada vez mayores.<\/p>\n<p>En lo que sigue, esbozamos brevemente los campos de trabajo m\u00e1s importantes para la higiene mental.<\/p>\n<p>a) En la man\u00ed\u00ada alcoh\u00f3lica, el alcohol no se emplea como bebida, sino a manera de \u00abmedicamento\u00bb, para superar una constituci\u00f3n ps\u00ed\u00adquica patol\u00f3gica (p. ej., angustia, inhibici\u00f3n o timidez, depresi\u00f3n, etc.). El efecto apetecido s\u00f3lo dura breve tiempo y encubre el estado general; as\u00ed\u00ad se produce la tendencia a echar mano una y otra vez del remedio y elevar la dosis; con ello se dan todos los criterios de la man\u00ed\u00ada. La enfermedad, que en sus comienzos se califica de abuso del alcohol y produce da\u00f1os corporales irreparables (sobre todo en el cerebro), pasa finalmente al alcoholismo cr\u00f3nico. Estas personas que se arruinan por completo corporal, social y ps\u00ed\u00adquicamente, abandonan cada vez m\u00e1s el deseo de curarse, que todav\u00ed\u00ada existe al principio. Desde el punto de vista de la h.m., este problema no debe considerarse \u00fanicamente con criterios morales, pues se trata aqu\u00ed\u00ad de enfermos a los que a todo trance hay que ayudar m\u00e9dica y socialmente. La man\u00ed\u00ada alcoh\u00f3lica, si se prescinde de raros \u00abbebedores habituales\u00bb, s\u00f3lo se produce a base de una perturbaci\u00f3n ps\u00ed\u00adquica que ya no existe. A partir de los enfermos mentales propiamente dichos, que constituyen un porcentaje relativamente escaso, se trata de psic\u00f3patas, que no pueden resistir la tensi\u00f3n interna que se produce en ellos por la confrontaci\u00f3n con la realidad (principio de la realidad), y de neur\u00f3ticos, que utilizan el alcohol como remedio contra su tendencia inconsciente a atormentarse a s\u00ed\u00ad mismos. Por donde se ve que el tratamiento del alcoholismo no consistir\u00e1 \u00fanicamente en una cura de abstenci\u00f3n, absolutamente necesaria, sino que habr\u00e1 de incluir tambi\u00e9n un tratamiento psicoterap\u00e9utico. Las instituciones para combatir la enfermedad del alcohol son tanto m\u00e1s necesarias por el hecho de que, en los \u00faltimos tiempos, el n\u00famero de alcoh\u00f3licos (cada vez m\u00e1s tambi\u00e9n entre mujeres y j\u00f3venes) aumenta de manera aterradora.<\/p>\n<p>b) Si, con H. Menninger, el alcoholismo puede definirse como una especie de suicidio cr\u00f3nico, esta definici\u00f3n apunta a un segundo problema sumamente importante de la h.m.: el suicidio. Diariamente mueren en el mundo m\u00e1s de mil hombres por suicidio, y el n\u00famero de suicidios frustrados es cuatro veces m\u00e1s alto. No hay pa\u00ed\u00ads alguno que no est\u00e9 afectado por este fen\u00f3meno, y apenas hay hombres que no tengan que debatirse con \u00e9l. La opini\u00f3n p\u00fablica deber\u00ed\u00ada dedicar a este hecho inquietante la atenci\u00f3n debida y hacer todo lo posible para evitar los suicidios. Aun cuando en los \u00faltimos decenios se ha fundado la \u00abuni\u00f3n internacional para la profilaxis contra el suicidio\u00bb, que se ha convertido en organizaci\u00f3n a escala mundial, la mayor\u00ed\u00ada, a pesar de muchos ensayos de ilustraci\u00f3n, se muestran indiferentes ante este problema. Est\u00e1n muy difundidos &#8211; aunque hayan sido refutados ya con creces por la ciencia &#8211; los prejuicios de que, p. ej., personas que quieren cometer el suicidio, no lo anuncian de antemano; aquellas, empero, que hablan de suicidio, no lo cometen nunca; se desconoce generalmente que precisamente la psiquiatr\u00ed\u00ada y la psicolog\u00ed\u00ada profunda han logrado penetrar esencialmente en los factores psicopatol\u00f3gicos que impulsan al suicidio. Desde este punto de vista parece imposible actualmente calificar el suicidio de \u00abmuerte libre\u00bb o desentenderse de \u00e9l como \u00abasunto privado\u00bb. Tampoco se conoce apenas el hecho de que una gran parte de aquellas enfermedades ps\u00ed\u00adquicas que arrastran al suicidio son curables, y el de que la mayor\u00ed\u00ada de los curados agradecen m\u00e1s tarde el que se les haya salvado la vida. El suicidio es una acci\u00f3n contra el instinto de conservaci\u00f3n, que es el m\u00e1s fuerte de los instintos del hombre. El que trabaje en la profilaxis contra el suicidio, hallar\u00e1 consecuentemente en todo el que est\u00e9 en peligro, por lo menos, en parte, un aliado de su trabajo. A base de las experiencias en las distintas partes del mundo, cabe ya decir algo sobre el camino o m\u00e9todo que debe seguir la prevenci\u00f3n pr\u00e1ctica contra el suicidio. Este camino va desde aquellas instituciones que est\u00e1n exclusivamente al servicio de la prevenci\u00f3n contra el suicidio (Suicide prevention Centers, centros de desintoxicaci\u00f3n), pasa por las que s\u00f3lo parcialmente se ocupan de ello (cl\u00ed\u00adnicas psiqui\u00e1tricas, servicios telef\u00f3nicos, organismos de asesoramiento, instituciones de previsi\u00f3n), por determinados grupos profesionales cada vez m\u00e1s amplios (sobre todo m\u00e9dicos, profesores, pastores de almas, polic\u00ed\u00adas) y, finalmente, a trav\u00e9s de todo el que siente responsabilidad por su pr\u00f3jimo, abarca a la mayor\u00ed\u00ada. El suicidio, como hecho en gran parte patol\u00f3gico, no debe ser ni glorificado ni condenado; la obligaci\u00f3n es, m\u00e1s bien, prestar toda clase de ayuda al que est\u00e1 en peligro de cometerlo. Si P. Val\u00e9ry dice que para el suicida toda compa\u00f1\u00ed\u00ada significa una mera ausencia, con ello se expresa la gran afinidad del interno aislamiento ps\u00ed\u00adquico con el suicidio, pero se pone a la vez de manifiesto que la mejor profilaxis contra \u00e9l consistir\u00e1 en la presencia de personas sol\u00ed\u00adcitas, que luego, naturalmente, han de trabajar unidas con los correspondientes facultativos (psiquiatras, psicoterapeutas, etc.). Seg\u00fan E. Stengel, la elevaci\u00f3n del porcentaje de suicidios ofrece un \u00ed\u00adndice esencial de la situaci\u00f3n de la h.m en cada pa\u00ed\u00ads. Si esta afirmaci\u00f3n es verdadera, de ella cabe sacar la conclusi\u00f3n de que la intensidad de los esfuerzos relativos a la h.m. en un pa\u00ed\u00ads puede tambi\u00e9n determinarse por la medida en que all\u00ed\u00ad se haga algo para evitar el suicidio, y por el apoyo que presta el p\u00fablico a estos esfuerzos.<\/p>\n<p>c) Hoy d\u00ed\u00ada se entiende como una forma particular de destrucci\u00f3n propia la tendencia a la criminalidad. Sin ver por principio un enfermo ps\u00ed\u00adquico en cada criminal, si se considera m\u00e1s despacio este problema, hay que reconocer c\u00f3mo muchos hombres que por su insociabilidad est\u00e1n en conflicto con la comunidad, se hacen criminales por raz\u00f3n de su deficiente estructura ps\u00ed\u00adquica. En estos casos, el castigo no bastar\u00e1 por s\u00ed\u00ad solo para evitar una reca\u00ed\u00adda, sino que tendr\u00e1 que completarse con un tratamiento ps\u00ed\u00adquico facultativo ya durante la prisi\u00f3n, y tambi\u00e9n con un nuevo tratamiento adecuado, consistente sobre todo en una asistencia sol\u00ed\u00adcita, en el momento sumamente dif\u00ed\u00adcil en que el delincuente vuelva de nuevo a la vida normal.<\/p>\n<p>d) Todas las personas que se encuentran en situaciones ps\u00ed\u00adquicamente dif\u00ed\u00adciles (como, p. ej., perseguidos pol\u00ed\u00adticos, fugitivos), en necesidad social, en conflictos matrimoniales, o que sienten cr\u00f3nicamente dolores corporales, etc., deber\u00ed\u00adan ser igualmente objeto de especiales esfuerzos en el campo de la h.m. Afortunadamente, hay cada vez m\u00e1s instituciones y organismos de asesoramiento que se ocupan de tales casos y se esfuerzan por contribuir a una soluci\u00f3n de los conflictos o, al menos, a un alivio de los estados o situaciones de crisis.<\/p>\n<p>e) Durante los \u00faltimos decenios, en casi todos los pa\u00ed\u00adses de Europa se ha modificado la estructura de la poblaci\u00f3n por edades, en el sentido de que la pir\u00e1mide de la edad se ha desplazado en favor de la vejez. La medicina contribuye a que muchos alcancen una edad avanzada. Pero ese hecho plantea el problema de si por parte de la mayor\u00ed\u00ada se hace tambi\u00e9n bastante para que esta vida prolongada le resulte al anciano realmente digna de ser vivida. A pesar de todos los \u00abprogresos\u00bb, la \u00absituaci\u00f3n existencial\u00bb del anciano todav\u00ed\u00ada es muy dif\u00ed\u00adcil. El anciano se ve amenazado por la p\u00e9rdida de su actividad predilecta y, con ello, frecuentemente tambi\u00e9n por la p\u00e9rdida de aquello que era la base de su propia estima; debe temer la decadencia corporal y espiritual, siendo de notar que en la vejez toda enfemedad anuncia por lo general la transici\u00f3n a un sufrimiento cr\u00f3nico; y se enfrenta con un aislamiento exterior e interior cada vez m\u00e1s general. En esta situaci\u00f3n el anciano anhela, como se comprende, un cuidado que vaya m\u00e1s all\u00e1 de los medios de subsistencia. Si se mira en conjunto todo lo que hoy d\u00ed\u00ada se hace en favor de los viejos, no puede evitarse la impresi\u00f3n de que se trata \u00fanicamente de medidas tomadas de manera vacilante y a medias.<\/p>\n<p>En tales circunstancias, no es de maravillar que el anciano no pueda adaptarse psicol\u00f3gicamente a la situaci\u00f3n fisiol\u00f3gica. Como consecuencia de ello, se llega a rechazar la vejez, a exasperarse, a sentirse ajeno al mundo (incapacidad de comprender la actualidad), a depresiones e incluso al hast\u00ed\u00ado de la vida. Es tarea urgente de la h.m. buscar ayuda por una serie de medidas que cabe indicar: oportuna preparaci\u00f3n ps\u00ed\u00adquica al retiro o jubilaci\u00f3n y a todos los otros desplazamientos condicionados por la edad; suficiente atenci\u00f3n m\u00e9dica, social y humana; fomento de distracciones o pasatiempos; construcci\u00f3n de residencias de ancianos; b\u00fasqueda de adecuadas tareas de responsabilidad para los ancianos.<\/p>\n<p>f) Tambi\u00e9n el trabajo y la recreacion presentan aspectos importantes para la h.m. El clima ps\u00ed\u00adquico que reine en una comunidad de trabajo, puede ser decisivo para el bienestar de todos sus miembros. Por eso, todos los superiores o dirigentes deben estar informados y psicol\u00f3gicamente adiestrados sobre los problemas de la h.m. (en los EE.UU. se dan ya cursos con este objeto); en las industrias mayores deber\u00ed\u00ada establecerse un servicio propio de asistencia en el campo de la h.m. Hay tambi\u00e9n una h.m. de las profesiones particulares, en cuanto toda profesi\u00f3n lleva consigo espec\u00ed\u00adficos lastres ps\u00ed\u00adquicos y peligros de desviaci\u00f3n psicol\u00f3gica, los cuales deben tenerse en cuenta tanto en en la elecci\u00f3n de profesi\u00f3n (aptitud), como en el ejercicio mismo de la profesi\u00f3n. Tambi\u00e9n el tiempo libre se convierte cada vez m\u00e1s en problema de h.m., puesto que es empleado preferentemente para distraerse mediante tensiones de diversa especie, en lugar de volver sobre s\u00ed\u00ad mismo y lograr as\u00ed\u00ad una distensi\u00f3n o un relajamiento.<\/p>\n<p>g) Acaso la tarea m\u00e1s importante en este \u00e1mbito seguir\u00e1 siendo el procurar que los ni\u00f1os crezcan en las mejores condiciones posibles de h.m. En los seis primeros a\u00f1os de vida, de los que el adulto apenas puede acordarse, se ponen las bases de la personalidad posterior, de los modos de comportamiento y del car\u00e1cter. Bastantes cosas que no hace mucho tiempo se consideraban hereditarias, con reconocidas ahora como producto de la evoluci\u00f3n de falsos modelos de conducta. Los padres se convierten para el ni\u00f1o en modelo a imitar, y de esta manera pueden transmitirse ciertas conductas falsas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n y producirse graves trastornos ps\u00ed\u00adquicos, sobre todo neurosis. Desgraciadamente hay personas que, a consecuencia de su propio defecto (que puede ser resultado de una enfermedad ps\u00ed\u00adquica, pero tambi\u00e9n de una posici\u00f3n egoc\u00e9ntrica), influyen ps\u00ed\u00adquicamente sobre sus hijos de manera negativa (\u00abpsicotoxina\u00bb). Si queremos, pues, cultivar una h.m. eficaz, hemos de ir a la ra\u00ed\u00adz, que es la familia. Una vida seg\u00fan la ley moral representa uno de los presupuestos esenciales para que los ni\u00f1os puedan crecer en condiciones ps\u00ed\u00adquicamente sanas. Contra la opini\u00f3n de muchos adultos, tambi\u00e9n el ni\u00f1o est\u00e1 en situaci\u00f3n de vivir cosas realmente decisivas, porque \u00abel ni\u00f1o no s\u00f3lo se har\u00e1 un hombre, sino que es ya un hombre\u00bb (J. Korczak).<\/p>\n<p>Erwin Ringel<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con su definici\u00f3n de la \u00abdiet\u00e9tica del alma\u00bb como la \u00abteor\u00ed\u00ada sobre los medios con que se guarda la salud del alma misma\u00bb (Zur Di\u00e4tetik der Seele [W 18381), E. Frh. v. Feuchtersleben marc\u00f3 la importancia y necesidad de cuidar y mantener sano no s\u00f3lo el cuerpo, sino tambi\u00e9n el alma. Lo que, actualmente entendemos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/higiene-mental\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHIGIENE MENTAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18922","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18922","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18922"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18922\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18922"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18922"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18922"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}