{"id":18924,"date":"2016-02-05T12:08:51","date_gmt":"2016-02-05T17:08:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-filosofia-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:51","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:51","slug":"historia-filosofia-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-filosofia-de-la\/","title":{"rendered":"HISTORIA, FILOSOFIA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino f. de la h., acu\u00f1ado por Voltaire, designa en la era moderna una serie de diferentes esbozos filos\u00f3ficos e hist\u00f3ricos. Preguntaremos en primer lugar por los diversos tipos de inteligencia de la f. de la h. (I), luego mostraremos las grandes experiencias de la historia que la f. de la h. presupone (II), y finalmente dise\u00f1aremos la evoluci\u00f3n de la f. de la h. (III).<\/p>\n<p>1. F. de la h. designa aquella libre (es decir, emancipada de la tradicional concepci\u00f3n teol\u00f3gica de la historia) penetraci\u00f3n del pasado e interpretaci\u00f3n de la historia de cara al futuro por la que el hombre moderno, que se entiende en forma esencialmente aut\u00f3noma, trata de comprender el mundo hist\u00f3rico y a s\u00ed\u00ad mismo en medio de \u00e9l. La historia adquiere aqu\u00ed\u00ad el car\u00e1cter de un proceso, con un sentido claro de su direcci\u00f3n, ya sea en forma de una evoluci\u00f3n, ya en forma de movimiento regresivo, o de un movimiento que avanza c\u00ed\u00adclicamente o en espiral. En todo caso la historia se concibe como \u00abalgo\u00bb (p. ej., como -> progreso de la civilizaci\u00f3n). No se plantea la cuesti\u00f3n de la historia en cuanto historia. La raz\u00f3n est\u00e1 en que en este tipo de f. de la h. el hombre que se sabe aut\u00f3nomo pone previamente la historia como individuo o como ser social, y en esta posici\u00f3n determina el contenido hacia el cual es interpretada la historia. La historia puede juzgarse ah\u00ed\u00ad a base de un sistema claro que sirve de medida. Hay que enumerar aqu\u00ed\u00ad esbozos tan dispares como los ensayos de Voltaire (cf. III) y la interpretaci\u00f3n de la historia en Comte o en Splenger.<\/p>\n<p>2. A este tipo de interpretaci\u00f3n de la historia desde dentro de \u00e9sta se opone una f. de la h. que sigue una orientaci\u00f3n kantiana. Ante la imposibilidad de sistematizar la multiplicaci\u00f3n de acontecimientos hist\u00f3ricos, trata de elaborar una cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n hist\u00f3rica, la cual debe poner de manifiesto las condiciones de la posibilidad del conocimiento hist\u00f3rico en general y as\u00ed\u00ad explicar la esencia y el alcance de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. Esta f. de la h. concibe la historia esencialmente como conocimiento hist\u00f3rico. La raz\u00f3n transcendental como fundamento aprior\u00ed\u00adstico del conocimiento hist\u00f3rico y de la acci\u00f3n hist\u00f3rica, no ofrece posibilidad alguna de fijar un ideal que sirva de punto de referencia para una posible interpretaci\u00f3n de la historia. Pero como el sentido \u00fanicamente se descubre en el conocimiento hist\u00f3rico -pues la raz\u00f3n es s\u00f3lo fundamento de la posibilidad-, el sentido de la historia solamente puede lograrse en la historia misma. El intento de un esclarecimiento de la historia universal se convierte en una idea l\u00ed\u00admite directora que nunca puede realizarse. La f. de la h. pasa a ser una \u00abedificaci\u00f3n del mundo hist\u00f3rico en las ciencias del esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Dilthey). Hallamos este tipo de f. de la h. sobre todo en el campo de irradiaci\u00f3n del neokantismo. Y tambi\u00e9n la encontramos como visi\u00f3n fundamental, no sometida a reflexi\u00f3n, en una serie de historiadores y en muchos exponentes de las ciencias del esp\u00ed\u00adritu. En el ->estructuralismo se da cierta inversi\u00f3n de esta posici\u00f3n, una especie de objetivaci\u00f3n de la raz\u00f3n transcendental. Todo dato hist\u00f3rico, que debe aceptarse como tal, queda aislado y es interrogado de cara a las leyes que lo constituyen. Por la reducci\u00f3n a leyes el dato hist\u00f3rico se hace atemporalmente cognoscible.<\/p>\n<p>La f. de la h. recibe un sentido modificado frente a (1) y (2) all\u00ed\u00ad donde el hombre o la raz\u00f3n ya no se antepone a la historia, sino que empieza a pensar su propia historicidad. Todo conocer y actuar queda aqu\u00ed\u00ad incorporado a la historia. Como para el hombre que conoce y act\u00faa el mundo surge de nuevo en cada caso, la historia lo abarca todo, la existencia del mundo y la del hombre. Todo ostenta el car\u00e1cter de la historicidad. Con ello la historia ya no es pensada como \u00abalgo\u00bb. Deja de ser el acontecer que la raz\u00f3n transcendental puede fijar. La historia es concebida como el marco din\u00e1mico en el que se mueve el hombre conociendo y actuando, en el que se le abre el mundo y puede comportarse con otros hombres y con la realidad intramundana.<\/p>\n<p>Si se entiende la historia en este sentido envolvente, se siguen dos modos de f. de la h., seg\u00fan la manera de ver la relaci\u00f3n entre historia y pensamiento. (El pensamiento no se considera en lo que sigue en el sentido de oposici\u00f3n entre teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica; el pensamiento designa m\u00e1s bien un esclarecimiento en la realizaci\u00f3n de la existencia, en la que al hombre se le trasluce lo que es.) Puesto que el pensamiento es una realizaci\u00f3n de la existencia clara y segura de s\u00ed\u00ad misma, la f. de la h. puede ser entendida como la historia que se abre en el pensamiento y se recapitula en el concepto (3). O bien, la historia es don del mundo y de los mundos, el hombre y la humanidad en la mismidad, y as\u00ed\u00ad inmemorial capacitaci\u00f3n del pensamiento para la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de lo que es (4).<\/p>\n<p>3. El fundamento de la visi\u00f3n primeramente mencionada de la f. de la h. es la intuici\u00f3n del car\u00e1cter conceptual del pensamiento. En cuanto el hombre pensando est\u00e1 en lo que es, lo realiza bajo el aspecto de su ser. As\u00ed\u00ad en la claridad de la realizaci\u00f3n lo realizado queda introducido en la identidad del pensamiento consigo mismo y de esa manera es comprendido. En el -> concepto aflora la cosa respectiva, y a la vez el pensamiento conquista su propia interioridad. El proceso de interiorizaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu en su totalidad, que constituye una manifestaci\u00f3n de su naturaleza, es la historia. As\u00ed\u00ad \u00e9sta puede equipararse con el pensar. Es el acontecer del esp\u00ed\u00adritu que se comprende a s\u00ed\u00ad mismo y as\u00ed\u00ad lo comprende todo. El pensamiento como autorrealizaci\u00f3n de este esp\u00ed\u00adritu es un enviarse de lo que hay en \u00e9l mediante una disposici\u00f3n hist\u00f3rica. Vista desde esa f. de la h., \u00e9sta tiene siempre un car\u00e1cter de historia universal. En su transcurso la historia se repliega en grandes unidades de sentido, las cuales, a pesar de suplantarse mutuamente, se implican en su esencia. Para Hegel, cuya f. de la h. representa el prototipo de esta visi\u00f3n, la historia universal es esencialmente \u00abla explicaci\u00f3n y realizaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu universal\u00bb (Filosof\u00ed\u00ada del derecho $ 342).<\/p>\n<p>4. El cuarto tipo de f. de la h. corrige el tercero en su fundamento. El pensamiento es ciertamente un pensamiento concipiente por el que se realiza el ente. Pero esta realizaci\u00f3n, en la que aparece al hombre lo que es, es en s\u00ed\u00ad misma algo asignado de manera inmemorial, pues se le da desde la nada de s\u00ed\u00ad mismo. Mundo y hombre, hombre y hombre se afectan mutuamente en una apertura, que, actuando como un dar inaprehensible e incomprensible, otorga todo principio. Como el hombre en su existencia mundana es una donaci\u00f3n previa para la libre aceptaci\u00f3n de este don (y de su mundo), se caracteriza por una existencia ext\u00e1tica. Procede en cada caso del pasado, y la aceptaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en el mundo tiene constantemente el car\u00e1cter de una carrera hacia el futuro. Pensar es esencialmente conmemorar. En el pensar se afirma todo ente cuando es comprendido como lo otro del concepto desde su origen inmemorial. Todo concebir se funda en un darse, que transforma desde dentro el concebir en un percibir con gratitud. As\u00ed\u00ad el pensar est\u00e1 estructurado hist\u00f3rica y dialog\u00ed\u00adsticamente. En este pensamiento como evento, que abarca como modalidad secundaria todo pensar que fija lo pensado y dispone de ello, se abre en cada caso la ensambladura del mundo y de los mundos, del hombre y de la humanidad. Pero esta ensambladura brota y prende de aquella apertura que con su donaci\u00f3n, conserva tal conjunto en su reconditez inmemorial. La historia como esta ensambladura brota a manera de pregunta acerca de s\u00ed\u00ad misma dirigida al misterio desde donde es lo que es.<\/p>\n<p>Al \u00e1mbito de esta concepci\u00f3n de la f. de la h. pertenecen la idea de Heidegger acerca de la historia del ser, el pensamiento de Jaspers sobre la transcendencia y el pensamiento dialog\u00ed\u00adstico de Rosenzweig. Esa f. de la h. esclarece las concepciones hist\u00f3ricas de la historia, que en cada caso se fundan en el evento de dicha apertura como emisi\u00f3n de la historia. Esta f. de la h. se acredita por el esclarecimiento de tales concepciones de la historia a partir del acontecimiento que funda la mencionada apertura y que es testimoniado en ellas mismas.<\/p>\n<p>II. Las grandes maneras de experimentar la historia<br \/>\n1. Mito y metaf\u00ed\u00adsica. La antigua concepci\u00f3n de la historia, tal como est\u00e1 atestiguada en Her\u00f3doto, Tuc\u00ed\u00addides, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, se halla en sorprendente contraste con la precedente experiencia griega de la historia. All\u00ed\u00ad Dios (Theos), del que no hay vocativo alguno, es el acontecer m\u00e1s originario, es historia. Theos es un concepto predicado (Wilamowitz-Moellendorff), que forma oraci\u00f3n y se esclarece mediante ciertos verbos en infinitivo (DI\u00ed\u201cGENES DE APOLONIA, Frgm. 5 [Diels]). En Eur\u00ed\u00adpides exclama Helena en el drama del mismo nombre: \u00ab\u00c2\u00a1Oh dioses! Pues es Dios el conocer a los amantes.\u00bb El suceso del reconocimiento es Theos. S\u00f3lo mediante la mirada a los sucesos aparecen los dioses con figura y nombre concretos. La historia acontece en historias, en las cuales se congrega todo en cada caso.<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n a esto, en la metaf\u00ed\u00adsica griega todo es derivado de la arj\u00e9 suprema, concebida en forma sustantiva, la cual est\u00e1 sustra\u00ed\u00adda al tiempo y es el fundamento del ser. A partir de este fundamento el todo es un conjunto hermoso y bien ordenado, un kosmos que es aprehendido mediante un saber seguro (episteme). Como contraposici\u00f3n a episteme, istor\u00ed\u00ada designa el conocimiento de lo individual en cuanto tal que se basa en la percepci\u00f3n (ARIST\u00ed\u201cTELES, Po\u00e9tica 1451b). Abarca relatos sobre plantas y animales, as\u00ed\u00ad como noticias sobre hombres y acontecimientos. Historia como pura multiplicidad de cosas particulares es \u00e1\u00c2\u00b5\u00e9thodos yle (SExTo EMP\u00ed\u00adRIco, Adv. Mathe. I 12, 254). Por esto la descripci\u00f3n griega de la historia tiende a instruir sobre lo universal que se manifiesta en lo particular: el poder equilibrante de los dioses (Her\u00f3doto), la ley inmanente de la pol\u00ed\u00adtica (Tuc\u00ed\u00addides). La historia en conjunto es la manifestaci\u00f3n deficiente y rota del cosmos, y el sentido de la misma est\u00e1 en su superaci\u00f3n mediante el ascenso hacia la arj\u00e9 (Plat\u00f3n, mito de la caverna).<\/p>\n<p>2. La alianza del Antiguo Testamento. A diferencia de Grecia, Israel experimenta la historia como -> alianza. La alianza no es algo en la historia, sino originaria e indeductible apertura de historia. Israel hace profesi\u00f3n de fe en Yahveh, que se ha acercado a los padres, ha liberado al pueblo de Egipto y le ha dado su promesa inquebrantable (credo hist\u00f3rico, Dt 26, 5-9). El acontecimiento de la alianza abre el futuro y el pasado de una manera peculiar. Ante la libre elecci\u00f3n de la gracia, Abraham no es nada m\u00e1s que hombre, llamado de la \u00fanica humanidad. Ante Yahveh se congregan las naciones para formar la humanidad. La historia universal (G\u00e9n 1-11) constituye el trasfondo necesario de la historia de Abraham y de la alianza. Pero la promesa divina de salvaci\u00f3n como palabra que abre el futuro no s\u00f3lo afecta al pueblo de la alianza, sino que es criterio y medida de la historia en su totalidad (Dan 7). Mediante una mirada retrospectiva el Dios da la alianza se presenta como creador, fundador de la historia en general, y mediante una mirada hacia el futuro aparece como el juez de la historia y su salvaci\u00f3n prometida. Israel halla la confirmaci\u00f3n de esta esperanza de manera siempre nueva en la propia permanencia, pues a trav\u00e9s de los muchos mundos y concepciones del mundo, con juicio y gracia es salvavado al menos como resto, y as\u00ed\u00ad puede entenderse como pueblo fundado en la alianza y buscado por Dios. La historia acontece aqu\u00ed\u00ad como la \u00fanica y permanente historia de la alianza en la \u00fanica y a la vez m\u00faltiple historia de la humanidad.<\/p>\n<p>3. La comunidad cristiana da testimonio de lo acontecido en Cristo como plenitud de los tiempos, en la que la historia de la alianza y la historia universal son conservadas y suprimidas. La salvaci\u00f3n acontecida en Cristo es la salvaci\u00f3n de todo el mundo y de todos los mundos; no ha de llegar todav\u00ed\u00ada en un futuro, remoto, sino que ha de recibirse en el tiempo. Por encima de todo el car\u00e1cter problem\u00e1tico y la obscuridad de la historia por encima de todas sus fronteras en la muerte y en el pecado, Dios ha hecho donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo como plenitud bienaventurada. Con esto todo tiempo es su tiempo, en todo tiempo acontece la plenitud de los tiempos. La comunidad testimonia esto como la \u00fanica Iglesia compuesta de jud\u00ed\u00ados y gentiles, que se sabe enviada a todo el mundo y se siente unida particularmente con los m\u00e1s pobres y abandonados. De este modo en la plenitud de los tiempos ha tenido lugar con una importancia ineludible la vinculaci\u00f3n de los hombres procedentes de los m\u00e1s distintos mundos y de las m\u00e1s diversas concepciones del mundo y de la historia. A la vez esta \u00fanica historia universal como historia de los mundos ha sido transferida totalmente al hombre, ha quedado desacralizada, pues Dios, como salvaci\u00f3n de la historia, ha renunciado a toda forma hist\u00f3rica en la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>III. Evoluci\u00f3n de la moderna filosof\u00ed\u00ada de la historia<br \/>\nSi los pensadores cristianos de la antig\u00fcedad y de la edad media entendieron la historia esencialmente desde el punto de vista teol\u00f3gico y se esforzaron m\u00e1s por la interpretaci\u00f3n del sentido conjunto que por la investigaci\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos (cf. las interpretaciones de la historia de Agust\u00ed\u00adn, Buenaventura, Tom\u00e1s de Aquino), desde Descartes comienza a plantearse radicalmente el problema de la concepci\u00f3n tradicional del mundo y de la historia. Bas\u00e1ndose en Descartes, pero invirtiendo sus consecuencias, G.B. Vico proyecta su Scienza Nuova. Pone el fundamento de la cognoscibilidad indudable, segura, de todo lo hist\u00f3rico desde su origen: la disposici\u00f3n humana. En estas disposiciones act\u00faan principios fijos. A Vico le interesa el descubrimiento de una \u00abhistoria ideal eterna, de acuerdo con la cual transcurren temporalmente las historias de todos los pueblos\u00bb. Poco despu\u00e9s Voltaire esboza en su Essai sur les moeurs et l&#8217;esprit des nations una nueva imagen de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Su objetivo es el hombre ilustrado. Comienza con China, rechaza la cronolog\u00ed\u00ada del AT, y habla como historiador y fil\u00f3sofo que no cree en la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre los enciclopedistas, Turgot y Condorcet siguen desarrollando la f. de la h. como filosof\u00ed\u00ada del progreso humano, mientras que Rousseau considera la historia de manera radical como decadencia de la verdadera naturaleza del hombre. La base de toda la posterior interpretaci\u00f3n positivista y sociol\u00f3gica de la historia vino a ser el Cours de philosophie positive (1830-1842) de Comte, con su doctrina de los tres estadios de la historia: el teol\u00f3gico, el metaf\u00ed\u00adsico, y el positivo o cient\u00ed\u00adfico. La historia se convierte para Comte en la f\u00ed\u00adsica social, cient\u00ed\u00adficamente aprehensible por la -> sociolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Son documentos importantes de la f. de la h. en el tiempo de la ilustraci\u00f3n alemana la Erziehung des Menschengeschlechtes de Lessing y la Idee zu einer allgemeinen Geschichte in weltb\u00fcrgerlicher Ansicht de Immanuel Kant. Al esquema del progreso que ah\u00ed\u00ad predomina Herder a\u00f1ade su descubrimiento de las formas individuales (centradas en s\u00ed\u00ad mismas) de las naciones y de los tiempos. El sentido central que da la unidad y el impulso a la historia es la idea del humanismo. W. v. Humboldt menciona como meta e idea rectora de la historia universal la manifestaci\u00f3n de la fuerza del esp\u00ed\u00adritu humano. En su lecci\u00f3n \u00dcber die Aufgabe des Geschichtsschreibers desarrolla las bases de un m\u00e9todo hist\u00f3rico a partir de su concepci\u00f3n de la historia: la labor hist\u00f3rica es una nueva creaci\u00f3n de la realidad, llevada por la fuerza del humanismo, que une el pasado y el presente.<\/p>\n<p>Asumiendo los planteamientos de Herder, Humboldt, Fichte y Schiller, Hegel interpreta la historia como manifestaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu que se concibe a s\u00ed\u00ad mismo en sus formas (cf. r 3). La visi\u00f3n sistem\u00e1tica de la historia universal que de ah\u00ed\u00ad resulta es rechazada como inadecuada precisamente por historiadores como Ranke y Droysen. A pesar de toda la hostilidad de Marx contra Hegel, aqu\u00e9l se aferra a una interpretaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la historia. En cambio Droysen en su Historik formula as\u00ed\u00ad la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la esencia de la historia y los m\u00e9todos de la moderna historiograf\u00ed\u00ada: \u00abLa esencia del m\u00e9todo hist\u00f3rico es entender investigando.\u00bb<br \/>\nWindelband y Rickert tratan de salir al paso de la contradicci\u00f3n que surge aqu\u00ed\u00ad entre un entender hist\u00f3rico y el ideal de una ciencia objetiva, mientras que Dilthey se esfuerza por una soluci\u00f3n mediante una -> hermen\u00e9utica (fundada de manera fuertemente psicol\u00f3gica). En Dilthey y de manera m\u00e1s intensa todav\u00ed\u00ada en P. Yorck v. Wartenburg, aparece la vinculaci\u00f3n entre el ideal de la ciencia y la tradici\u00f3n del pensamiento metaf\u00ed\u00adsico. Partiendo de las ideas de Heidegger sobre la historicidad de la concepci\u00f3n del ser, los esbozos precedentes de la f. de la h. aparecen totalmente como interpretaciones metaf\u00ed\u00adsicas de la historia (cf. ii 1), las cuales presuponen el testimonio jud\u00ed\u00ado y cristiano acerca de la salvaci\u00f3n de la historia, pero lo invierten mediante una visi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica. Por el contrario, el desarrollo de un pensamiento no metaf\u00ed\u00adsico, hist\u00f3rico, en la m\u00e1s reciente f. de la h. da acceso nuevamente a la inteligencia de los testimonios de la fe. Frente a esto, el reciente desarrollo de una filosof\u00ed\u00ada estructuralista constituye una nueva ca\u00ed\u00adda en el enfoque metaf\u00ed\u00adsico de la historia.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. historia e historicidad, teolog\u00ed\u00ada de la historia.- R. Rocholl, Die Philosophie der Geschichte (G\u00f6 1878); F. Kaufmann, Geschichtsphilosophie der Gegenwart (B 1931, Darmstadt 21967); F. Meinecke, Die Entstehung des Historismus, 2 vols. (Mn 1936), 1 vol. (41965); K. L\u00f6with, Weltgeschichte und Heilsgeschehen (St 1953, 51967); A. Millan, Ontolog\u00ed\u00ada de la existencia hist\u00f3rica (Rialp Ma 1955); J. P\u00e9rez Ballester, Fenomenolog\u00ed\u00ada de lo hist\u00f3rico (CSIC Da 1955); K. L\u00f6with, El sentido de la historia (Ma 1956); M. Almagro, El hombre ante la historia (Rialp Ma 1957); J. G. Droysen, Historik, bajo la dir. de R. H\u00fcbner (Mn 41960); M. Heidegger, Nietzsche, 2 vols. (Pfullingen 1961); G. Bauer, Geschichtlichkeit (B 1963); H.-G. Gadamer, Wahrheit und Methode (T 21965); W. Dilthey, Gesammelte Schriften I (St 61966), III (31962), V (41964), VII (41965), tr. cast.: Obras completas (Imaz, M\u00e9xico 1944); P. H\u00fcnermann, Der Durchbruch geschichtlichen Denkens im 19. Jh. (Fr 1967); E. Rivera de Ventosa, La filosof\u00ed\u00ada de la historia en S\u00e9neca: Crisis 12 (1965) 46-48. E. Colomer, Hombre e historia (Herder Da 1963).<\/p>\n<p>Peter H\u00fcnermann<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino f. de la h., acu\u00f1ado por Voltaire, designa en la era moderna una serie de diferentes esbozos filos\u00f3ficos e hist\u00f3ricos. Preguntaremos en primer lugar por los diversos tipos de inteligencia de la f. de la h. 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