{"id":18925,"date":"2016-02-05T12:08:54","date_gmt":"2016-02-05T17:08:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-teologia-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:08:54","modified_gmt":"2016-02-05T17:08:54","slug":"historia-teologia-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-teologia-de-la\/","title":{"rendered":"HISTORIA, TEOLOGIA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>I. El problema<br \/>\n1. Historia<br \/>\nHistoria es una categor\u00ed\u00ada fundamental de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En efecto, la revelaci\u00f3n no s\u00f3lo descubre la historia sino que adem\u00e1s la funda. A la absoluta gratuidad de la revelaci\u00f3n corresponde su contingencia y positividad hist\u00f3rica. Como la revelaci\u00f3n es un acontecimiento libre, que no puede derivarse de otra cosa, funda una aut\u00e9ntica novedad hist\u00f3rica y promete un futuro. Esta nueva situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica exige del hombre conversi\u00f3n y decisi\u00f3n de fe; y as\u00ed\u00ad la revelaci\u00f3n ha conducido tambi\u00e9n al conocimiento de la historicidad interna del hombre. Gracias a esta condici\u00f3n hist\u00f3rica y contingente, la revelaci\u00f3n del AT y del NT se distingue fundamentalmente de las religiones extracristianas con car\u00e1cter de epifan\u00ed\u00ada, en las cuales la revelaci\u00f3n es entendida tan s\u00f3lo como hierofan\u00ed\u00ada del eterno fundamento de la realidad, y la historia es concebida como el c\u00ed\u00adrculo del eterno retorno de lo que en s\u00ed\u00ad permanece siempre igual. En la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica la historia no es un momento del cosmos, sino que el cosmos es un momento de la historia. Con esto todo pensamiento meramente natural, cosmol\u00f3gico y metaf\u00ed\u00adsico se rompe a favor de un universal pensamiento hist\u00f3rico orientado hacia el futuro. Cf. en particular -> revelaci\u00f3n, -> escatolog\u00ed\u00ada, -> profetas [en Antiguo Testamento], -> apocal\u00ed\u00adptca, ->esperanza, -> historia e historicidad, historia de la -> salvaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Elementos de una t. de la h. se encuentran ya en los -> apologistas, que defienden la uni\u00f3n entre creaci\u00f3n y alianza (Ireneo) contra la -> gnosis, y contra los jud\u00ed\u00ados y paganos resaltan la continuidad y pedagog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios (Justino, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada). Or\u00ed\u00adgenes, partiendo de la idea del Logos, esboz\u00f3 una visi\u00f3n universal de la historia. Mientras que Eusebio y Orosio defendieron una teolog\u00ed\u00ada del reino relacionada con la pax romana, Agust\u00ed\u00adn resalt\u00f3 (De civitate Dei) la ambivalencia del poder pol\u00ed\u00adtico. En gran parte la edad media entendi\u00f3 nuevamente a Agust\u00ed\u00adn y la teocracia veterotestamentaria en un sentido intrahist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Junto a una direcci\u00f3n especulativa, en la escol\u00e1stica hubo g\u00e9rmenes de una teolog\u00ed\u00ada h\u00ed\u00adst\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfica (Otto de Freising, Ruperto de Deutz, Petrus Comestor, Esteban Langton, etc.). En Alejandro de Hales, Buenaventura y Tom\u00e1s de Aquino se encuentran importantes atisbos de t. de la h., que, sin embargo, en gran parte est\u00e1n envueltos en categor\u00ed\u00adas metaf\u00ed\u00adsicas y cosmol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>En la patr\u00ed\u00adstica y en la escol\u00e1stica m\u00e1s que de una t. de la h. en el sentido actual se trata de una teolog\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n. La actual t. de la h. s\u00f3lo se hizo posible por el hecho de que la historia general se emancip\u00f3 del esquema hist\u00f3rico-salvifico (Vico, Voltaire) y una vez que la historia se convirti\u00f3 en problema tambi\u00e9n en el terreno filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Contribuy\u00f3 a esto: primeramente una secularizaci\u00f3n dentro de la teolog\u00ed\u00ada misma por no cumplirse la esperanza de una pr\u00f3xima parus\u00ed\u00ada y por el pensamiento de Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore; adem\u00e1s un retorno a motivos extracristianos (gnosis, c\u00e1bala, esquema de decadencia y restauraci\u00f3n en J.J. Rousseau, romanticismo) el derrumbamiento del edificio del mundo tal como \u00e9ste era concebido en la antig\u00fcedad y la edad media (Cop\u00e9rnico); y la manipulaci\u00f3n e historizaci\u00f3n del mundo en virtud de las modernas ciencias naturales y de la t\u00e9cnica. Mientras que para la Escritura la historia es un momento de la revelaci\u00f3n, en ese per\u00ed\u00adodo la revelaci\u00f3n se convirti\u00f3 frecuentemente en un momento de la historia y la historia en cuanto tal fue entendida como revelaci\u00f3n (Herder, Lessing, Schelling, Hegel).<\/p>\n<p>La t. de la h. debe acrisolarse en el di\u00e1logo con los modernos programas, utop\u00ed\u00adas de la historia de la salvaci\u00f3n, la t. de la h. es el marco para una visi\u00f3n teol\u00f3gica de las realidades terrestres.<\/p>\n<p>Dentro de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica se enfrentan actualmente una t. de la h. m\u00e1s optimista, orientada hacia la encarnaci\u00f3n (P. Teilhard de Chardin, G. Thils), y una t. de la h. m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica, orientada hacia la escatolog\u00ed\u00ada (L. Bouyer) o hacia una teolog\u00ed\u00ada de la cruz. La mayor parte de los te\u00f3logos se esfuerzan por una s\u00ed\u00adntesis adecuada (H. y K. Rahner, J. Dani\u00e9lou, Y. Congar, H.U. v. Balthasar).<\/p>\n<p>2. M\u00e9todo<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada ha de llevar el di\u00e1logo con las modernas filosof\u00ed\u00adas e ideolog\u00ed\u00adas de la historia a partir de sus propias fuentes. Por consiguiente debe entender la historia universal desde la historia de la salvaci\u00f3n interpretada en la palabra b\u00ed\u00adblica. Esto hace imposible de antemano la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de los acontecimientos particulares fuera de la historia de la salvaci\u00f3n (p. ej., por la coincidencia o combinaci\u00f3n de acontecimientos b\u00e9licos o naturales, etc., con fiestas eclesi\u00e1sticas y similares), pues la revelaci\u00f3n no nos dice nada sobre estas cosas. Por la misma raz\u00f3n es tambi\u00e9n imposible una divisi\u00f3n segura en per\u00ed\u00adodos de la -> historia universal e incluso de la historia de la -> Iglesia.<\/p>\n<p>Por otra parte, en virtud del carisma de la profec\u00ed\u00ada, la Iglesia tiene que orientar su mensaje de cara a cada kairos y as\u00ed\u00ad con dominio del tiempo y en conformidad con la historia (y no s\u00f3lo con las cosas); debe entender los \u00absignos del tiempo\u00bb (Mt 16, 4). Esto exige una l\u00f3gica de conocimiento existencial y kairol\u00f3gico (-> discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus), la cual, sin embargo, como no puede reducirse plenamente a un m\u00e9todo, ha de realizarse de nuevo en cada momento con obediencia a la cruz y con la audacia del amor.<\/p>\n<p>A diferencia de esta leg\u00ed\u00adtima profec\u00ed\u00ada de la historia, la t. de la h., como parte de la teolog\u00ed\u00ada fundamental, es una reflexi\u00f3n sobre las inmanentes estructuras fundamentales de la historia de la salvaci\u00f3n y sus implicaciones teol\u00f3gicas en el campo hist\u00f3rico. Por la permanente vinculaci\u00f3n retrospectiva a la revelaci\u00f3n mediante la palabra b\u00ed\u00adblica, se distingue de la filosof\u00ed\u00ada de la historia, que en principio puede considerar la historia de la revelaci\u00f3n y su interpretaci\u00f3n de la historia como una m\u00e1s entre otras posibles. Del mismo modo que la t. de la h. procede de la fe, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n est\u00e1 referida nuevamente a la fe, la esperanza y la caridad y no s\u00f3lo al saber.<\/p>\n<p>II. Principales contenidos teol\u00f3gicos<br \/>\n1. El punto de partida est\u00e1 en el misterio originario de la fe cristiana, el cual es la gratuita comunicaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios mismo al hombre y con ello a la historia. Esa comunicaci\u00f3n se ha producido de una vez para siempre en Jesucristo y llegar\u00e1 a su manifestaci\u00f3n visible en un futuro que realmente est\u00e1 por venir todav\u00ed\u00ada. Esta afirmaci\u00f3n sobre el fin de la historia se hace necesariamente en forma velada, pues sabe que la consumaci\u00f3n es una acci\u00f3n libre de Dios, cuyo misterio el hombre no puede abarcar con su conocimiento. Ignoran esto tanto la -> apocat\u00e1stasis como el predestinacionismo.<\/p>\n<p>Pero Dios es el fin de la historia de tal manera que \u00e9l es asimismo su consumaci\u00f3n, pues la asume y afirma \u00absin mezcla ni separaci\u00f3n\u00bb (Dz 302). Esto significa que la consumaci\u00f3n de la historia no s\u00f3lo ha de considerarse desde arriba, en el sentido de una unilateral teolog\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n desde abajo, como una maduraci\u00f3n en el tiempo. A la aceptaci\u00f3n de la historia por parte de Dios en la encarnaci\u00f3n, corresponde la aceptaci\u00f3n de Dios por parte de Jesucristo mediante la obediencia hist\u00f3rica hasta la cruz y la renuncia a s\u00ed\u00ad mismo en la muerte, que Dios acepta nuevamente por la resurrecci\u00f3n y la glorificaci\u00f3n. La historia alcanza su plenitud s\u00f3lo per viam crucis; su plenitud es un misterio pascual, una superaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma hecha posible por la gracia. Pero este \u00e9xodo obediente de la historia hacia Dios no es una negaci\u00f3n de la misma, sino a la vez una consumaci\u00f3n de la existencia hist\u00f3rica, de la autosuperaci\u00f3n del hombre. Y as\u00ed\u00ad el \u00e9xodo de la cruz constituye a la vez una elevaci\u00f3n. ,<br \/>\n2. Desarrollo ulterior a trav\u00e9s de una teolog\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n. Teol\u00f3gicamente los enunciados sobre la creaci\u00f3n no est\u00e1n en primer plano sino que se hallan dentro de las afirmaciones hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas. Tienden a justificar las pretensiones universales y la promesa absoluta de la historia de la salvaci\u00f3n. Porque Dios, por su palabra creadora, es se\u00f1or de todo, \u00e9l tiene tambi\u00e9n derecho a esperar la respuesta de la fe dentro de la historia. De este modo la historia aparece como un di\u00e1logo entre la oferta divina y la respuesta humana, que consiste en la fe o en negarse a responder. As\u00ed\u00ad la historia reviste car\u00e1cter de llamada y de decisi\u00f3n. Pero como se funda exclusivamente en la palabra libre de Dios, su contingencia no es expresi\u00f3n de una fatalidad ciega, sino de una providencia hist\u00f3rica, a la que debe agradecer su ser todo lo que es. De este modo la doxolog\u00ed\u00ada se convierte en el sentido de la historia.<\/p>\n<p>De acuerdo con esto las afirmaciones protol\u00f3gicas (estado original, para\u00ed\u00adso) no son enunciados que relaten una visi\u00f3n inmediata, sino una profesi\u00f3n de fe en el plan originario de Dios, que como tal determina la historia desde el principio, y, con ello, en definitiva son enunciados escatol\u00f3gicos. Tambi\u00e9n esas afirmaciones sobre el principio se hacen en una forma misteriosa y velada; no pretenden ser declaraciones a manera de un reportaje, sino que son una \u00abetiolog\u00ed\u00ada\u00bb, es decir, indican el horizonte y el fundamento de nuestra actual situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, y por tanto s\u00f3lo pueden afirmar acerca del principio aquello que es posible decir desde la actual situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y de cara a \u00e9sta. A la actual situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica pertenece asimismo el poder del pecado, que de hecho determina la historia desde el principio (-> pecado original). El pecado es la negativa al di\u00e1logo y a la autosuperaci\u00f3n, y con ello constituye una negativa a la aut\u00e9ntica historia; se actualiza en las virtudes y potestades, en la -> muerte, el sufrimiento, la -> concupiscencia, la -> ley. Este conocimiento debe prevenimos frente a un optimismo unilateral acerca de la creaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n frente a un pesimismo tr\u00e1gico, pues Dios, en su plan salv\u00ed\u00adfico en Cristo, hacia quien est\u00e1 orientada toda la historia, ha vencido de antemano el pecado.<\/p>\n<p>Las afirmaciones protol\u00f3gicas y escatol\u00f3gicas constituyen el fundamento de la unidad interna de la historia de la humanidad (-> monogenismo). Esta unidad (-> paz) es expectaci\u00f3n escatol\u00f3gica, pero se anuncia ya ahora en el signo de la unidad de la Iglesia compuesta de jud\u00ed\u00ados y paganos; lo cual impone al cristiano una obligaci\u00f3n especial de cara a la paz en el mundo.<\/p>\n<p>3. La historia tiene su \u00faltimo fundamento en Dios. La eternidad de Dios no significa primariamente la atemporalidad (griega), sino el poder\u00ed\u00ado positivo sobre el tiempo, y la libertad para originar historia y entrar en ella sin sucumbir en su movimiento. Por eso la supratemporalidad de Dios es su presencia en el tiempo y su simultaneidad con \u00e9ste (omnipresencia). Toda la historia est\u00e1 abarcada por Dios y determinada por \u00e9l, pero no en virtud de una necesidad pante\u00ed\u00adsta, sino en virtud de una decisi\u00f3n libre. La historia se basa en la cima de una decisi\u00f3n, en el concretissimum universale del plan salv\u00ed\u00adfico divino. Pero \u00e9ste no nos permite una reconstrucci\u00f3n seg\u00fan una ley objetiva, pues de lo contrario la libertad quedar\u00ed\u00ada convertida en un determinismo teol\u00f3gico de la historia.<\/p>\n<p>El plan hist\u00f3rico de Dios condesciende con la libertad humana, pero sin depender de ella.<\/p>\n<p>Por consiguiente, la relaci\u00f3n entre tiempo y eternidad no puede concebirse en forma est\u00e1tica, pues se despliega hist\u00f3ricamente. Aun cuando \u00abtodo tiempo es inmediato respecto de Dios\u00bb, sin embargo la historia todav\u00ed\u00ada est\u00e1 en camino hacia el momento en que \u00abDios ser\u00e1 todo en todo\u00bb (1 Cor 15, 28). Este es el fundamento leg\u00ed\u00adtimo de un pluralismo intrahist\u00f3rico en la historia de la salvaci\u00f3n, de la humanidad y de las religiones. En el fondo, es una presunci\u00f3n la tentativa del integrismo de llevar a cabo ya ahora (contra el evangelio: Mt 13, 30) la separaci\u00f3n entre la ciza\u00f1a y el trigo y de conseguir as\u00ed\u00ad una realizaci\u00f3n totalitaria del mundo.<\/p>\n<p>III. Temas relacionados con la teolog\u00ed\u00ada de la historia<br \/>\n1. Tiempo y tiempos: -> tiempo, -> e\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Poderes de la historia: &#8211; pecado original, ->muerte, ->concupiscencia, ->ley, -a ley y evangelio, -> \u00e1ngeles, -> demonios, y tambi\u00e9n -> Esp\u00ed\u00adritu Santo, -> justicia.<\/p>\n<p>3. Per\u00ed\u00adodos de la historia: historia de la -> Iglesia, historia de la -> salvaci\u00f3n, historia de la -> religi\u00f3n, -a derecho natural, -> ley y evangelio, -> Antiguo Testamento, -> Iglesia, ->Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>4. Modelos para la t. de la h. Los m\u00e1s conocidos son el del c\u00ed\u00adrculo para el pensamiento hist\u00f3rico griego y el de la l\u00ed\u00adnea para el b\u00ed\u00adblico. Sin embargo, ambos modelos son insuficientes y confusos. El c\u00ed\u00adrculo puede expresar lo no hist\u00f3rico, lo que carece de sentido y de meta (Or\u00ed\u00adgenes, Agust\u00ed\u00adn), pero tambi\u00e9n la salida de Dios y el retorno a \u00e9l (Tom\u00e1s de Aquino). La l\u00ed\u00adnea es apta para representar la orientaci\u00f3n y continuidad escatol\u00f3gica hacia una meta, pero no para indicar la discontinuidad del pecado y de la cruz. El modelo del punto expresa contingencia y decisi\u00f3n, pero no el momento de la extensi\u00f3n; el movimiento pendular significa el motivo apocal\u00ed\u00adptico-antag\u00f3nico, pero tiene el peligro de una falsa interpretaci\u00f3n dualista; la espiral explica el momento de la continuidad y la superaci\u00f3n, pero no muestra el car\u00e1cter de decisi\u00f3n; la imagen de los c\u00ed\u00adrculos que se extienden conc\u00e9ntricamente en el agua une algunos de estos elementos (punto, l\u00ed\u00adnea de movimiento, extensi\u00f3n, c\u00ed\u00adrculo), pero carece del momento dialog\u00ed\u00adstico; al triple estadio dial\u00e9ctico le falta la libertad. As\u00ed\u00ad, pues, lo mejor es renunciar a todos estos modelos, porque desfiguran tanto como explican.<\/p>\n<p>El modelo m\u00e1s acertado desde el punto de vista teol\u00f3gico es el pensamiento tipol\u00f3gicosacramental de la Escritura y de la teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica: cada uno de los acontecimientos, lo mismo que la historia universal y la de la salvaci\u00f3n en su conjunto, se relacionan entre s\u00ed\u00ad como actualizaci\u00f3n y anticipaci\u00f3n. De aqu\u00ed\u00ad resultan tres leyes fundamentales para la consideraci\u00f3n teol\u00f3gica de la historia: a) ley de la continuidad, en y a pesar de la discontinuidad del pecado y de la cruz en virtud de la fidelidad divina; b) ley de lo nuevo que supera lo anterior de cara al futuro. El antitipo es siempre mayor que el tipo; lo \u00faltimo no es tan s\u00f3lo una restauraci\u00f3n de lo primero, sino su transformaci\u00f3n pascual; c) la ley de lo particular y lo universal. El individuo llamado es siempre representante y solidario de toda la humanidad. La historia no se puede dividir simplemente en historia de salvaci\u00f3n y de condenaci\u00f3n; en la salvaci\u00f3n y en la condenaci\u00f3n la humanidad est\u00e1 como un todo ante Dios.<\/p>\n<p>5. Actitudes fundamentales. De esta triple ley de derivar tres grupos de actitudes cristianas fundamentales con relaci\u00f3n a la historia: a) Fe: por la salv\u00ed\u00adfica acci\u00f3n escatol\u00f3gica ha llegado definitivamente a la historia el poder victorioso de Dios, redimiendo precisamente lo fragmentario y el fracaso en la muerte, y resurrecci\u00f3n de Cristo. La historia en principio no puede ser absurda, irracional, esquizofr\u00e9nica. Las actitudes cristianas fundamentales no son el temor y el escepticismo, sino la calma, el \u00e1nimo, el humor, la vigilancia; b) Esperanza, que significa un comprometerse arriesgado con lo nuevo de cada tiempo, en lugar de un tradicionalismo lleno de temor y carente de fe; pero tambi\u00e9n paciencia y capacidad de esperar. Como confianza en Dios se opone a un mesianismo fan\u00e1tico, revolucionario, y a un ingenuo optimismo en torno al progreso. c) Amor y solidaridad, que implican una colaboraci\u00f3n responsable en la humanizaci\u00f3n y en la paz del mundo, as\u00ed\u00ad como un testimonio representativo en la palabra, la vida y el sufriemiento (-> humanismo, &#8211; socialismo, -> comunismo).<\/p>\n<p>IV. Algunas cuestiones concretas<br \/>\n1. Concepci\u00f3n hist\u00f3rica del mundo: &#8211; mundo, -> naturaleza, -> historia e historicidad.<\/p>\n<p>2. Configuraci\u00f3n hist\u00f3rica del mundo: -a trabajo, -> cultura, -> ciencia, -> t\u00e9cnica, -> sociolog\u00ed\u00ada, -> pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>3. Futuro intrahist\u00f3rico: &#8211; > progreso, car\u00e1cter absoluto del -> cristianismo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: OBRAS GENERALES: R. Aubert, Discussions r\u00e9centes autour de la Th\u00e9ologie de l&#8217;Histoire: Collectanea Mechliensia (1948) 129-149; L. Malevez, La vision chr\u00e9tienne de l&#8217;Histoire, II. Dans la th\u00e9ologie catholique: NRTh 71 (1949) 244264; idem, Deux th\u00e9ologies catholiques de l&#8217;Histoire: Bijdragen 10 (1949) 225-240; G. Thils, La th\u00e9ologie de l&#8217;Histoire. Note bibliographique: EThL 26 (1950) 87-95; M. Flick -Z. Alzeghy, Teologia della storia: Gr 35 (1954) 256-298; J. David, Theologie der irdischen Wirklichkeiten: FThH 560-567.<\/p>\n<p>LEXICOS: Catholicisme V 779-782; EKL 1 15381542; RGG3 11 1473-1496 1496 ss.; LThK2 IV 777780 780-783 783-791 793-799; HThG 1 491-497.<\/p>\n<p>TEOLOGIA B\u00ed\u008dBLICA: G. Delling, Das Zeitverst\u00e4ndnis des NT (Ga 1940); W. G. K\u00fcmmel, Kirchenbegriff und Geschichtsbewu\u00dftsein in der Urgemeinde und bei Jesus (Z 1943); M. Noth, Geschichte und Gotteswort im AT: Noth, Gesammelte Studien zum AT (Mn 1957) 230-247; idem, Das Geschichtsverst\u00e4ndnis der atl. Apokalyptik: ibid. 248-273; J. Dani\u00e9lou, El misterio de la historia (Dinor S Seb 1957); G. v. Rad, Theologie des AT, 2 vols. (Mn 1957-60); J. Dani\u00e9lou, The New Testament and the Theology of History: TU 73 (1959) 25-34; Th. Boman, Das hebr\u00e4ische Denken im Vergleich mit dem griechischen (G\u00f6 31959) 104-133; A. Weiser, Glaube und Geschichte im AT (G\u00f6 1961) 99 -181; K. Galling, Das R\u00e4tsel der Zeit: ZThK 58 (1961) 1-15; 0. Cullmann, Cristo y el tiempo (Estela Ba 1968); F. Mu\u00dfner, Die Geschichtstheologie des Epheserbriefes: Analecta Biblica 17-18 (1963) II 59-63; H. Schlier, Jesus Christus und die Geschichte nach der Offenbarung des Johannes: H. Schlier, Besinnung auf das NT. Exegetische Aufs\u00e4tze und Vortr\u00e4ge (Fr 1964) 358-373; 0. Cullmann, Heil als Geschichte. Heilsgeschichtliche Existenz im NT (T 1965).<\/p>\n<p>INVESTIGACIONES HIST\u00ed\u201cRIcAS: H. Scholz, Glaube und Unglaube in der Weltgeschichte. Ein Kommentar zu Augustins de civitate Dei (L 1911); E. Scharl, Recapitulatio mundi. Der Rekapitulationsbegriff des hl. Iren\u00e4us und seine Anwendung auf die K\u00f6rperwelt (Fr 1941); W. Kamlah, Christentum und Geschichtlichkeit (St 21951); K. L\u00f6with, Weltgeschichte und Heilsgeschehen (St 41953); A. Dempf, Sacrum Imperium (Darmstadt 1954); C. Hinrichs, Ranke und die Geschichstheologie der Goethezeit (G\u00f6 1954); E. Wolf, Heilsgeschichte im Geschichtsbewu\u00dftsein und im geschichtlichen Ablauf des europ\u00e4ischen MA: Christentum und Geschichte (D 1955) 34-48; P. Meinhold, Die reformatorische Geschichtsschau: ibid. 49-64; J. Dani\u00e9lou, Comble du mal et eschatologie chez Gr\u00e9goire de Nysse: Glaube und Geschichte (homenaje a J. Lortz) (Baden-Baden 1958); 0. Rousseau, La Typologie Augustinienne de L&#8217;Hexa\u00e9m\u00e9ron et la Th\u00e9ologie du Temps: ibid. 47-58; M.-D. Chenu, Histoire et all\u00e9gorie au douzi\u00e9me si\u00e9cle: ibid. 59-71; J. Ratzinger, Die Geschichtstheologie des hl. Bonaventura (Mn &#8211; Z 1959); J. R. Geiselmann, Die katholische T\u00fcbinger Schule. Ihre theologische Eigenart (Fr 1964) 280368; E. G\u00f6ssmann, Metaphysik und Heilsgeschichte. Eine theologische Untersuchung der Summa Halensis (Mn 1964); K. L\u00f6with, Von Hegel zu Nietzsche (St 51964); M. Seckler, Das Heil in der Geschichte. Geschichtstheologisches Denken bei Thomas von Aquin (Mn 1964); W. Kasper, Das Absolute in der Geschichte. Philosophie und Theologie der Geschichte in der Sp\u00e4tphilosophie Schelling (Mz 1965).<\/p>\n<p>OBRAS SISTEM\u00ed\u0081TIcAS: J. Bernhart, Der Sinn der Geschichte (Fr 1931); Barth KD 1\/2 11\/2 111\/2; Th. Haecker, Der Christ und die Geschichte (L 1935); 0. Bauhofer, Das Geheimnis der Zeiten (Mn 1935); H. Thielicke, Geschichte und Existenz (G\u00fc 1935, 21964); A. Sch\u00fctz, Gott in der Geschichte (Sa 1936), tr. cast.: Dios en la historia (Studium Ma); Ph. Dessauer, Der Anfang und das Ende (L 1939); A. Delp, Der Mensch und die Geschichte (Colmar 1940); idem, Weltgeschichte und Heilsgeschichte: StdZ 138 (1941) 245-254; R. G. Collingwood, The Idea of History (0 1946);,E. Rosenstock-Huessy, The Christian Future or the Modern Mind Outrun (NY 1946); H. Rahner, Grundz\u00fcge katholischer Geschichtstheologie: StdZ 140 (1947) 408-427; G. Kr\u00fcger, Die Geschichte im Denken der Gegenwart (F 1947); L. Bouyer, Christianisme et eschatologie: Vie intellectueIle 16 (1948) 6-36; K. Thieme, Gott und Geschichte (Fr 1948); E.-C. Rast, The Christian Understanding of History (Lo 1948); R. Niebuhr, Faith and History (NY 1949); F. Delekat, Der gegenw\u00e4rtige Christus (St 1949); H. Butterfield, Christianity and History (Lo 1949), tr. cast.: Cristianismo e historia (C Lohl\u00e9 B Aires); N. Berdjajew, Sentido de la historia (Araluce Ba 1965); G. Ebeling, Die Bedeutung der der historisch-kritischen Methode: ZThK 47 (1950) 1-46; E. Castelli, I presupposti di una teologia della storia (Mi 1952); F. Gogarten, Verh\u00e4ngnis und Hoffnung der Neuzeit (St 1953); G. Ebeling, Die Geschichtlichkeit der Kirche und ihrer Verk\u00fcndigung als theologisches Problem (Sammlung gemeinverst\u00e4ndlicher Vortr\u00e4ge 207-208) (T 1954); G. Thils, Theologie der irdischen Wirklichkeit (Sa 1955), tr. cast.: Teolog\u00ed\u00ada de las realidades terrenas 2 vols. (Descl\u00e9e B Aires); F. Gogarten, Der Mensch zwischen Gott und Welt (St 31956); J. Dani\u00e9lou, Essai sur le myst\u00e9re de l&#8217;histoire (P 1953); R. Spaemann, Weltgeschichte und Heilsglaube: Hochland 50 (1957-1958) 297-311; R. Bullmann, Geschichte und Eschatologie (T 1958); H. U. v. Balthasar. Teolog\u00ed\u00ada de la historia (Guad Ma 21964); W. Pannenberg, Heilsgeschehen und Geschichte: KuD 5 (1959) 218-237; P. Teilhard de Chardin, El fen\u00f3meno humano (Taurus Ma 1963); W. Pannenberg (dir.), Offenbarung als Geschichte (G\u00f6 1961); Rahner V 115-134 135-156; P. Teilhard de Chardin, El porvenir del hombre (Taurus Ma 1962); H. U. v. Balthasar, Das Ganze im Fragment. Aspekte der Geschichtstheologie (Ei 1963); P. Sch\u00fctz, Freiheit &#8211; Hoffnung &#8211; Prophetie (Gesammelte Werke III) (H 1963); P. Tillich, Der Widerstreit von Raum und Zeit (Gesammelte Werke VI) (St 1963); J. Moltmann, Theologie der Hoffnung (Mn 1964); W. Kasper, Grundlinien einer Theologie der Geschichte: ThQ 144 (1964) 129-169; G. Ebeling, Zeit und Wort: Zeit und Geschichte. Dankesgabe an R. Bultmann, bajo la dir. de E. Dinkler (T 1964) 341356; G. Gloege, Heilsgeschehen und Welt 1 (G\u00f6 1965); J. Mouroux, El misterio del tiempo (Estela Ba 1965); G. Saurer, Zukunft und Verhei\u00dfung (Z &#8211; St 1965).<\/p>\n<p>Walter Kasper<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. El problema 1. Historia Historia es una categor\u00ed\u00ada fundamental de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En efecto, la revelaci\u00f3n no s\u00f3lo descubre la historia sino que adem\u00e1s la funda. A la absoluta gratuidad de la revelaci\u00f3n corresponde su contingencia y positividad hist\u00f3rica. Como la revelaci\u00f3n es un acontecimiento libre, que no puede derivarse de otra cosa, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-teologia-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA, TEOLOGIA DE LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18925","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18925"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18925\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}