{"id":18935,"date":"2016-02-05T12:09:14","date_gmt":"2016-02-05T17:09:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-miembros-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:09:14","modified_gmt":"2016-02-05T17:09:14","slug":"iglesia-miembros-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-miembros-de-la\/","title":{"rendered":"IGLESIA, MIEMBROS DE LA"},"content":{"rendered":"<p>1. La cuesti\u00f3n acerca de los m. de la I. o acerca de la pertenencia a la Iglesia se identifica con la pregunta relativa a su esencia o a su autorrealizaci\u00f3n. La doctrina acerca de la Iglesia como el sacramento fundamental de la salvaci\u00f3n del mundo sirve de base a la posici\u00f3n dial\u00e9ctica que presenta la eclesiolog\u00ed\u00ada del Vaticano II (Lumen gentium [L.G.]), seg\u00fan la cual, por una parte, a) todo aquel que act\u00faa con fidelidad a su conciencia, alcanza la salvaci\u00f3n de Dios en Cristo, tanto si es cat\u00f3lico como si pertenece a otra confesi\u00f3n cristiana, ya sea que viva en otra religi\u00f3n o que sin culpa por su parte no haya llegado todav\u00ed\u00ada al reconocimiento expreso de Dios (L.G. n .o 16); y, por otra parte, b) la Iglesia de Cristo, que se da (subsistit) en la Iglesia cat\u00f3lica, es necesaria para la salvaci\u00f3n de todos los hombres, y todos los hombres est\u00e1n destinados a ella, de acuerdo con toda la tradici\u00f3n (L.G. n .o 14). La afirmaci\u00f3n acerca de la Iglesia como sacramento fundamental de la salvaci\u00f3n del mundo, de la Iglesia como el sacramento de la uni\u00f3n de la humanidad con Dios (L.G. n.a 1, 9, 48) se presenta como la posici\u00f3n media entre ambas afirmaciones dial\u00e9cticas, y quiere decir que la Iglesia es la manifestaci\u00f3n concreta e hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n en la dimensi\u00f3n de la historia que se ha hecho escatolog\u00ed\u00ada y de la sociedad; salvaci\u00f3n que tiene lugar por la gracia de Dios a todo lo largo y ancho de la humanidad. La Iglesia se relaciona con la salvaci\u00f3n del mundo al igual que la palabra sacramental se relaciona con la gracia en la historia salv\u00ed\u00adfica individual. Estas dos magnitudes tienen una conexi\u00f3n interna en la historia individual de la salvaci\u00f3n, pero no son id\u00e9nticas. Cualquiera puede preceder a la otra en la temporalidad de la historia: puede darse la gracia donde todav\u00ed\u00ada no se ha dado el sacramento; y es posible que el sacramento v\u00e1lido tenga que llegar a su plena realizaci\u00f3n por la gracia que \u00e9l significa. De manera semejante la Iglesia es la aut\u00e9ntica manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica de la gracia, que se ofrece en todas partes como salvaci\u00f3n, que desde luego quiere expresarse y testificarse palpablemente en el \u00e1mbito hist\u00f3rico y sacramental, y en la reflexi\u00f3n de la predicaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita del evangelio; pero que no s\u00f3lo se realiza all\u00ed\u00ad donde se da plenamente (es decir, edesialmente) esta expresi\u00f3n palpable, visibilidad social y reflexi\u00f3n verbal, y donde, de ese modo, la gracia vuelve a producir una porci\u00f3n de Iglesia como dimensi\u00f3n hist\u00f3rica en que ella es perceptible. Pero justamente por ello, tal manifestaci\u00f3n eclesial objetivadora de la gracia es tambi\u00e9n a la inversa manifestaci\u00f3n de esta gracia y referencia a la misma, dondequiera pueda darse, es signo sacramental de la gracia ofrecida al mundo y a la historia como totalidad. No podemos entender el mundo, la humanidad y la historia humana desde el punto de vista cristiano como simples sumas de los individuos aislados que procuran su salvaci\u00f3n y de su historia salv\u00ed\u00adfica privada. De lo contrario, en lugar de la encarnaci\u00f3n del Logos uni\u00e9ndose a la humanidad deber\u00ed\u00ada haberse dado una promesa puramente espiritual de Dios en la profundidad de la conciencia de cada individuo, cuyo resultado ser\u00ed\u00ada tan s\u00f3lo una historia de la salvaci\u00f3n que habr\u00ed\u00ada que interpretar de una manera puramente existencial. La promesa del sacramento original de la salvaci\u00f3n a esta unidad humana, que abarca al individuo y su historia, es Cristo o la permanencia hist\u00f3rica de su existencia, que es la Iglesia. Esta promesa radicalmente sacramental de la -> gracia al mundo repercute sin duda alguna en los individuos; debe incluso hacerse realidad sacramental individual en la palabra expl\u00ed\u00adcita y en el -> sacramento concreto, al igual que esta promesa radicalmente sacramental de la gracia al mundo est\u00e1 constituida por la comuni\u00f3n de aquellos que reciben el -> bautismo y celebran la -> eucarist\u00ed\u00ada. Pero esta promesa no s\u00f3lo logra su efecto cuando se concreta en la palabra expl\u00ed\u00adcita de la predicaci\u00f3n y en el sacramento, que dicen relaci\u00f3n al individuo. Siempre que acontece la gracia en el mundo fuera de una acci\u00f3n particular de la palabra y del sacramento, ese acontecer tiene ya en el sacramento fundamental de la Iglesia su visible manifestaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>De este modo, pues, la Iglesia aparece como la dimensi\u00f3n perceptible de lo que vincula ya internamente, como la estructura hist\u00f3rica de lo universal y (aun debi\u00e9ndose a la libre disposici\u00f3n de Dios, pero justamente de Dios y no de un ente particular finito) de lo que es propiamente evidente, como la pura representaci\u00f3n del ser del hombre planeado por Dios en su constituci\u00f3n individual y social (del ser \u00abhist\u00f3rico\u00bb del hombre al que pertenece la vocaci\u00f3n sobrenatural); en una palabra, como el sacramento fundamental de una gracia que, precisamente porque se ofrece a todos, impulsa hacia su historicidad sacramental incluso cuando no se ha dado todav\u00ed\u00ada el sacramento particular (del bautismo). Pero as\u00ed\u00ad precisamente la gracia nunca se identifica sin m\u00e1s con el signo eficaz de la misma, sino que mediante el signo particular, que ella hace presente y por el cual se hace presente (hay que decir ambas cosas), promete su eficacia en todas partes, incluso all\u00ed\u00ad donde ese signo sacramental particular en cuanto tal todav\u00ed\u00ada no alcanza concretamente a los hombres, en los cuales esperamos que la gracia de Dios sea eficaz. Pues estos signos aislados constituyen en conjunto (sumados a otros elementos constitutivos) la Iglesia, porque \u00e9sta es la comuni\u00f3n de los bautizados y de los que celebran la eucarist\u00ed\u00ada. Pero en cuanto sacramentum de la salvaci\u00f3n del mundo es la promesa de su gracia.<\/p>\n<p>2. De acuerdo con esta distinci\u00f3n (en medio de la unidad) entre sacramento y gracia sacramental, entre la palabra externa del kerygma y la gracia (o la luz) de la fe, la Iglesia es una realidad pluridimensional a pesar de su unidad y en medio de ella. Aunque las realidades mencionadas, que constituyen la Iglesia, son diferentes entre s\u00ed\u00ad, sin embargo, por esencia est\u00e1n referidas las unas a las otras y se pertenecen mutuamente. En consecuencia, una relaci\u00f3n afirmativa o negativa (culpable o inculpable) del hombre con una de estas dimensiones no implica necesariamente la misma relaci\u00f3n con otra de tales dimensiones; pero, en virtud de la conexi\u00f3n interna de las mismas, ninguna de ellas es simplemente indiferente para las otras. De aqu\u00ed\u00ad deriva la posibilidad de una serie de relaciones graduales (positivas o negativas) con la Iglesia: a) una relaci\u00f3n positiva de cara a todas sus dimensiones; b) la falta de una o m\u00e1s relaciones positivas con la Iglesia; c) una relaci\u00f3n (personal) meramente negativa con todas las dimensiones eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p>Como el lenguaje teol\u00f3gico tradicional no diferencia expl\u00ed\u00adcitamente estas posiciones diversas, sino que habla s\u00f3lo de los m. de la I. (o de la pertenencia a la Iglesia) y de los que no son miembros (o de la no pertenencia a la misma), tambi\u00e9n hay un problema terminol\u00f3gico (que ha de resolver la Iglesia) al decidir sobre d\u00f3nde ha de ponerse la l\u00ed\u00adnea divisoria entre la pertenencia y la no pertenencia a la Iglesia dentro de esta serie tan variada de relaciones con la misma. Los conceptos que se\u00f1alan \u00fanicamente la alternativa no excluyen sin embargo la pluralidad de grados, antes esbozada, de relaciones con la Iglesia, sino que la implican: \u00abDe diversa manera pertenecen o est\u00e1n ordenados a ella los creyentes cat\u00f3licos, los dem\u00e1s creyentes en Cristo y finalmente todos los hombres en general, que por la gracia de Dios est\u00e1n llamados a la salvaci\u00f3n\u00bb (L.G. n\u00c2\u00ba. 13).<\/p>\n<p>3. a) La Iglesia &#8211; en contra de los donatistas, de Wiclef, del -> husismo y (con ciertas restricciones) del -> calvinismo y del -> jansenismo &#8211; en las declaraciones oficiales de su magisterio (Dz 627ss 631s 647 838 1422 1428 1515; DS 3803) siempre ha considerado a los pecadores y a los \u00abpredestinados\u00bb como pertenecientes a ella. Lo cual no quiere decir naturalmente que la Iglesia califique la p\u00e9rdida de la gracia de la justificaci\u00f3n como algo que le es indiferente (respecto de las consecuencias eclesiol\u00f3gicas de esta p\u00e9rdida: -> Eucarist\u00ed\u00ada, sacramento de la ->penitencia, ->pecado y culpa [cf. L.G. n\u00c2\u00b0 11: reconciliantur cum Ecclesia]), pues la Iglesia no puede ser considerada como una organizaci\u00f3n religiosa puramente externa a base de un sociologismo eclesiol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n establece el mismo contenido positivo que la f\u00f3rmula relativa al sacramento infructuoso, meramente v\u00e1lido: el ofrecimiento hist\u00f3ricamente perceptible de la salvaci\u00f3n divina sigue vigente en el estado de peregrinos incluso en el caso en que el hombre se cierra al mismo; el tiempo de la gracia lo determina Dios, no los hombres.<\/p>\n<p>b) Por el ->bautismo v\u00e1lido el hombre se hace \u00abpersona\u00bb en la Iglesia (CIC can. 87; cf. Dz 324, 570a 696 857 863s 870 895 2286; L.G. n\u00c2\u00b0 11). Debe, pues, mantenerse como verdad de fe que en todo caso por el bautismo se establece una relaci\u00f3n precisa, positiva, indeleble de ordenaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n fundamental (Dz 864 895) a la Iglesia.<\/p>\n<p>c) Para una pertenencia plena y activa a la Iglesia se requieren: el bautismo (vinculum liturgicum), la confesi\u00f3n de fe (vinculum symbolicum), la uni\u00f3n con la Iglesia y su direcci\u00f3n (vinculum hierarchicum; excluyendo por consiguiente la ->herej\u00ed\u00ada y el ->cisma: Dz 367 714 1641 2286; DS 3803). Las dos \u00faltimas condiciones se refieren tan s\u00f3lo al \u00e1mbito jur\u00ed\u00addico externo, no a la intenci\u00f3n puramente interna (la mera incredulidad interna no eliminar\u00ed\u00ada por tanto la pertenencia a la Iglesia). Por ello estas condiciones son tambi\u00e9n v\u00e1lidas en el caso del cisma inculpable o de la herej\u00ed\u00ada inculpable de un adulto, aunque no tienen las mismas consecuencias que cuando media culpa personal. Ambas cosas resultan del hecho de que se trata de una pertenencia a la Iglesia como organizaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica visible, y por tanto est\u00e1 en juego el fuero externo.<\/p>\n<p>4. Al igual que hay sacramento inv\u00e1lido, meramente v\u00e1lido y fructuoso, as\u00ed\u00ad como pueden variar las relaciones temporales entre la posesi\u00f3n de la gracia y el signo sacramental de la gracia (signo sin gracia, pero que puede \u00abrevivir\u00bb con \u00e9sta; gracia que todav\u00ed\u00ada debe encarnarse [creciendo] en el sacramento; gracia y signo que acontecen juntos), al igual que estas distinciones pueden tener lugar con o sin culpa; as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en las relaciones del hombre con la Iglesia, el \u00absacramento original\u00bb, se impone una diferencia an\u00e1loga (tanto m\u00e1s por el hecho de que en las relaciones del hombre con la verdad y la caridad divinas en la Iglesia cabe esbozar una gradaci\u00f3n parecida a la que se da en las relaciones con la gracia divina). De acuerdo con esto hay que decir: a) La plena pertenencia a la Iglesia, de tal manera que aqu\u00e9lla produzca de hecho lo que significa, es la pertenencia a la misma del hombre que vive, cree y obedece en el estado de gracia justificante, conforme a los criterios antes expuestos. Aqu\u00ed\u00ad es donde la gracia tiene su encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica en el mayor grado posible, y la pertenencia a la Iglesia va ligada a lo que quiere significar: la &#8211;> fe y la -> gracia (cf. L.G. n\u00c2\u00b0 14: plene). b) Cuando alguien sin bautismo es justificado en la fe y la caridad y mediante el voto impl\u00ed\u00adcito de la Iglesia (->bautismo de deseo; cf. DS 3870), no se da (todav\u00ed\u00ada) una pertenencia propiamente dicha a la Iglesia, pero s\u00ed\u00ad un estado que, con una tendencia objetiva y existencial, busca su cristalizaci\u00f3n hist\u00f3ricosocial en la pertenencia a la Iglesia y \u00abordena\u00bb ya al hombre hacia la misma, de tal manera que tambi\u00e9n en este caso queda a salvo la importancia salvifica de la Iglesia (extra ecclesiam nulla salus). Cuando el bautismo y la fe no se dan por culpa del interesado, tal ordenaci\u00f3n subsiste objetivamente como redenci\u00f3n objetiva, como -> existencial sobrenatural y obligaci\u00f3n (L.G. n\u00famero 13). c) Entre ambos extremos se pueden ordenar f\u00e1cilmente las diferentes posibilidades concebibles de una relaci\u00f3n objetiva o (y) subjetivamente deficiente del hombre con la Iglesia. Estas posibilidades se deben a que tanto la justificaci\u00f3n como la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rico-social de la salvaci\u00f3n son magnitudes hist\u00f3ricas y no id\u00e9nticas entre s\u00ed\u00ad, de manera que pueden darse desplazamientos en las fases, sin que los momentos de la gracia dejen de constituir una unidad.<\/p>\n<p>5. La Lumen gentium (n .o 14) distingue con una frase de Agust\u00ed\u00adn entre una pertenencia corde (en el coraz\u00f3n) a la Iglesia y una pertenencia corpore (externa). El cat\u00f3lico sabe que pertenece a la Iglesia corpore; pero que vive en ella tambi\u00e9n corde gracias a la caridad creyente, esto no lo sabe reflejamente con seguridad, s\u00f3lo puede &#8211; y debe- esperarlo. Pero como el cristiano espera tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s, y puede esperarla porque hoy sabe teol\u00f3gicamente que es posible ser \u00abcristiano\u00bb (lo que aqu\u00ed\u00ad quiere decir: un hombre que vive en la gracia de Dios y de su Ungido) aun desconociendo el nombre de Cristo o creyendo que se le debe rechazar; en consecuencia s\u00f3lo puede considerarse a s\u00ed\u00ad mismo y a la Iglesia como la vanguardia de quienes salen al encuentro de la salvaci\u00f3n de Dios y de su eternidad por las sendas de la historia.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. PUBLICACIONES ECLESI\u00ed\u0081STICAS OFICIALES: P\u00ed\u00ado XII, enc. Mystici Corporis (29 &#8211; 6 &#8211; 1943): AAS 35( 1943) 193-248; Vaticano II, Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia \u00abLumen gentium\u00bb y Decreto sobre el ecumenismo \u00abUnitatis redintegratio\u00bb. &#8211; 2.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. de Lubac, Catholicisme, Aspects sociaux du dogme (P. 41947); Y. Congar, Ecclesia ab Abel: Abh. \u00fcber Theol. und Kirche, bajo la dir. de M. Reding (D 1952) 79-108; H. de Lubac, Meditaci\u00f3n sobre la Iglesia (Descl\u00e9e Di); Rahner II 7-97; J. Ratzinger, Die neuen Heiden und die Kirche: Hochland 51 (1958-59) 1-11; H. U. v. Balthasar, \u00bfQui\u00e9n es la Iglesia?, en Sponsa Verbi: Ensayos teol\u00f3gicos, 2 (Guad Ma 1964); Y. Congar, Amplio mundo, mi parroquia (VD \u00c2\u00a1vino Est 1965); K. MSrsdorf, Persona in Ecclesia Christi: AkathKR 131 (1962) 345-393; U. Valeske, Votum Ecclesiae (Mn 1962) (bibl.); Rahner V 135-156; J. Ratzinger, Stellvertretung: HThG II 566-575; idem, Wesen und Grenzen der Kirche: Das II. Vatikanische Konzil (W\u00fc 1963) 47-68; Eichmann-Mdrsdorf 111 175-184 (bibl.); W. Beinert, Um das dritte Kirchenattribut, 2 vols. (Essen 1964) (bibl.); E. Lamirande, La signification ecci\u00e9siologique des communaut\u00e9s dissidentes et la doctrine des \u00abvestigia ecclesiae\u00bb: Istina 10 (1964) 25-58; W. Dietzfelbinger, Die Grenzen der Kirche nach der dogmatischen Konstitution \u00abDe Ecclesia\u00bb: KuD 11 (1965) 165-176; W. Kasper, Der ekklesiologische Charakter der nicht-kath. Kirchen: ThQ 145 (1965) 42-62; F. Ricken, \u00abEcclesia &#8230; universale salutis sacramentum\u00bb: Scholastik 40 (1965) 352-388; E. Schillebeeckx, Iglesia y humanidad: Concilium n.\u00bb 1 (1965) 65-94; H. R. Schlette, Cristianos y no cristianos. Di\u00e1logo de salvaci\u00f3n (Herder Da 1969); Rahner VI 34-44 314372 469-526; Y. Congar, Santa Iglesia (Estela Da 1966); Bara\u00e1na; O. Semmelroth, Kirche und kirch liche Gemeinschaften: Cath 20 (1966) 165-178; A. Grilimeler: LThK2 Vat 1 194-205; J. Ch. Hampe (dir.), Die Autoritllt der Freiheit I (Mn 1967); O. M\u00fcller, Inwieweit gibt es nach der Kirchenkonstitution des II. Vatikanischen Konzils au(3erhalb der Kirche Christentum &#8211; inwieweit He\u00c2\u00a1\u00c2\u00a1?: Wahrheit und Verk\u00fcndigung II (homenaje a M. Schmaus) (Pa 1967) 1557-1582; Rahner VIII 329-354 (Das neue Bild der Kirche).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. La cuesti\u00f3n acerca de los m. de la I. o acerca de la pertenencia a la Iglesia se identifica con la pregunta relativa a su esencia o a su autorrealizaci\u00f3n. La doctrina acerca de la Iglesia como el sacramento fundamental de la salvaci\u00f3n del mundo sirve de base a la posici\u00f3n dial\u00e9ctica que presenta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-miembros-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abIGLESIA, MIEMBROS DE LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18935","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18935"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18935\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}