{"id":18947,"date":"2016-02-05T12:09:38","date_gmt":"2016-02-05T17:09:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-teologia-de\/"},"modified":"2016-02-05T12:09:38","modified_gmt":"2016-02-05T17:09:38","slug":"juan-teologia-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-teologia-de\/","title":{"rendered":"JUAN, TEOLOGIA DE"},"content":{"rendered":"<p>I. Aspectos generales<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada de Juan se produce una concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica que no se encuentra en ninguna otra parte del Nuevo Testamento. Desde el punto de vista de la historia de la Iglesia y la teolog\u00ed\u00ada esto se debe al hecho de que la problem\u00e1tica del tiempo en que se redact\u00f3 el cuarto Evangelio era sobre todo cristol\u00f3gica. Se trata en particular, seg\u00fan lo da a entender claramente la primera carta de Juan, de una cuesti\u00f3n que tambi\u00e9n hoy vuelve a ser actual: \u00bfJes\u00fas de Nazaret, el crucificado, se identifica con el redentor celestial? Parece que determinados herejes con orientaci\u00f3n doceta y gn\u00f3stica afirmaron que Jesucristo \u00abno apareci\u00f3 realmente en carne\u00bb, contra lo ense\u00f1ado \u00abdesde el principio\u00bb en la Iglesia (cf. Jn 1, 14: una frase pol\u00e9mica; 1 Jn 2, 22ss; 4, 2s), no se ha revelado en agua y sangre (cf. 1 Jn 5, 6). El evangelista respondi\u00f3 a esto tanto en cartas como en forma de una nueva vita Jesu evang\u00e9lica, notablemente independiente de los Evangelios sin\u00f3pticos, en la cual la historia y la figura de Jes\u00fas son interpretadas de tal manera que, por una parte, se subraya la \u00abdoctrina acerca de Cristo\u00bb (2 Jn 9) anunciada \u00abdesde el principio\u00bb (cartas de ->Juan) y, por otra, con una profunda exposici\u00f3n se rechaza la falsa interpretaci\u00f3n de los herejes. Por eso, el programa cristol\u00f3gico expuesto en el cuarto Evangelio es brevemente el siguiente: su autor da testimonio de ->Jesucristo como Logos encarnado y, por cierto, en su doble aspecto, en cuanto Logos y en cuanto encarnado, pero resaltando la unidad de ambas dimensiones; a la vez muestra c\u00f3mo en Jesucristo se hizo \u00abvisible\u00bb su doxa para los testigos oculares, que fueron los ap\u00f3stoles (cf. Jn 1, 14; 1 Jn 1, 1ss).<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica que ah\u00ed\u00ad va implicada repercute no s\u00f3lo en la cristolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n en la soteriolog\u00ed\u00ada, en la \u00abm\u00ed\u00adstica\u00bb, en la escatolog\u00ed\u00ada e incluso en la \u00e9tica. Hasta en los principios formales de exposici\u00f3n se ve la inconfundible \u00abfisionom\u00ed\u00ada\u00bb jo\u00e1nica. Esencialmente esos principios son los siguientes:<br \/>\na) El principio del dualismo, que aparece en los conceptos antit\u00e9ticos frecuentemente empleados (vida &#8211; muerte; luz &#8211; tinieblas; esp\u00ed\u00adritu &#8211; carne; verdad &#8211; mentira; (de) arriba &#8211; (de) abajo; cielo &#8211; mundo). El mundo divino de la vida se contrapone de lleno al mundo de muerte del cosmos. El mundo se ha perdido irremediablemente; no hay posibilidad alguna de salvaci\u00f3n para \u00e9l, si el cielo no interviene; la salvaci\u00f3n s\u00f3lo llega \u00abde arriba\u00bb. Este esquema dualista confiere a la teolog\u00ed\u00ada y a la terminolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nicas su car\u00e1cter especial, muy diferente del de los ->Sin\u00f3pticos, y determina cierta proximidad formal a la gnosis. Pero en Juan el esquema dualista est\u00e1 precisamente al servicio del \u00abprincipio de la gracia\u00bb: la salvaci\u00f3n del mundo viene solamente \u00abde arriba\u00bb, no de sus propios fundamentos esenciales.<\/p>\n<p>b) El principio de las expresiones con doble sentido (p. ej., \u00e1nothen guennethenai = ser engendrado de nuevo o ser engendrado desde arriba). Con su ayuda el evangelista logra desarrollar y explicar un problema en el di\u00e1logo, apoy\u00e1ndose en la confusi\u00f3n que de momento se produce y acerc\u00e1ndose as\u00ed\u00ad a una profundidad teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>c) El principio de la \u00abestilizaci\u00f3n kerygm\u00e1tica\u00bb (Strathmann). Los discursos, las meditaciones y las acciones simb\u00f3licas est\u00e1n continuamente al servicio del kerygma de Cristo; esto condiciona en el cuarto Evangelio el escaso uso de aquel elemento que se ha llamado novelle (Dibelius) en la historia de las formas. En cada caso se narra un suceso s\u00f3lo hasta que se alcanza el objetivo kerygm\u00e1tico; las circunstancias accesorias interesan poco.<\/p>\n<p>d) El empleo de una terminolog\u00ed\u00ada \u00abgnoseol\u00f3gica\u00bb especial. Conceptos como \u00abver\u00bb, \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb, \u00abacordarse\u00bb, \u00abdar testimonio\u00bb revisten en Juan una peculiar significaci\u00f3n gnoseol\u00f3gica. As\u00ed\u00ad el \u00abacordarse\u00bb siempre es m\u00e1s que un mero proceso reproductivo. El acontecimiento hist\u00f3rico, que es \u00abvisto\u00bb, del que uno \u00abse acuerda\u00bb, del que \u00abse da testimonio\u00bb, abre su dimensi\u00f3n profunda en el \u00abver\u00bb, \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb, \u00abacordarse\u00bb, \u00abtestificar\u00bb. De este modo se llega al \u00abconocimiento\u00bb de un segundo plano trascendente &#8211; al principio oculto &#8211; del episodio; el \u00abmisterio\u00bb se abre y se hace formulable para el ->kerygma.<\/p>\n<p>II. Los temas fundamentales de la teolog\u00ed\u00ada de Juan<br \/>\n1. Cristolog\u00ed\u00ada<br \/>\na) Elementos estructurales de orden formad. 1\u00c2\u00ba. El principio del Logos es un componente org\u00e1nico del ->dualismo de Juan. Por el Logos y s\u00f3lo por \u00e9l existe una relaci\u00f3n real entre el mundo trascendente de Dios y el cosmos; pues, en virtud de su funci\u00f3n mediadora en la creaci\u00f3n, el Logos est\u00e1 interna y esencialmente ordenado a \u00e9sta. La funci\u00f3n mediadora, universal y exclusiva del Logos, contin\u00faa en el Verbo encarnado; s\u00f3lo \u00e9l puede comunicar al hombre la salvaci\u00f3n, que en lenguaje de Juan se llama f\u00f3s y s\u00f3e. Por eso Jes\u00fas, como el Logos encarnado, es el \u00fanico \u00abcamino\u00bb y la \u00fanica \u00abpuerta\u00bb para la salvaci\u00f3n. 2.\u00c2\u00b0 Las pol\u00e9micas cristol\u00f3gicas sirven en el cuarto Evangelio para hacer m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita la cristolog\u00ed\u00ada en un proceso dialog\u00ed\u00adstico de afirmaciones y r\u00e9plicas (cf. p. ej., 5, 16-47; 6, 26-52; 7, 15-30; 8, 12-59; 9); pues en ellas se trata sobre todo de saber qui\u00e9n es Jes\u00fas, en qu\u00e9 funda sus pretensiones, de d\u00f3nde viene y a d\u00f3nde va. Estos discursos son creaciones del evangelista inspirado, pero tienen su apoyo hist\u00f3rico en unas discusiones concretas, en las que Jes\u00fas sostuvo frecuentemente con sus adversarios seg\u00fan la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, las cuales en definitiva tratan siempre de la persona de Jes\u00fas y de sus pretensiones sobre Israel. 3.\u00c2\u00b0 Las autodesignaciones de Jes\u00fas f\u00f3rmulas (ego e\u00ed\u00admi) subrayan con singular vigor sus pretensiones de ser el revelador exclusivo, frecuentemente en marcada ant\u00ed\u00adtesis con las esperanzas coet\u00e1neas de salvaci\u00f3n. En ellas se expresa lo que Jes\u00fas significa para el mundo. Son siete en total: \u00abYo soy el pan de vida\u00bb; \u00abYo soy la luz del mundo\u00bb; \u00abYo soy la puerta\u00bb; \u00abYo soy el buen pastor\u00bb; \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb; \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida\u00bb; \u00abYo soy la vid\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad el \u00abyo\u00bb es siempre el sujeto destacado, mientras que el predicado formula la salvaci\u00f3n presente en Jes\u00fas con im\u00e1genes que no son directamente de \u00abtipo mesi\u00e1nico\u00bb, sino que se usan corrientemente en cualquier c\u00ed\u00adrculo religioso y resultan comprensibles para cualquiera. Pero \u00abse distinguen de las im\u00e1genes y manifestaciones personales que se dan en el \u00e1mbito veterotestamentario, en el indio y el mandeo por una frase complementaria que promete la salvaci\u00f3n (p. ej., 11, 25b: \u00abEl que cree en m\u00ed\u00ad vivir\u00e1, aun cuando haya muerto\u00bb) a quien se abre a Jes\u00fas por la fe. Esa frase complementaria convierte la afirmaci\u00f3n acerca de s\u00ed\u00ad misma, que en los lugares paralelos extracristianos contiene una serie de t\u00ed\u00adtulos gloriosos y la enumeraci\u00f3n de las grandezas de Dios o de Dios-rey, en un discurso salv\u00ed\u00adfico\u00bb (W. Grundmann). 4.\u00c2\u00b0 Las profesiones cristianas de fe en Cristo expresan la respuesta creyente (de la comunidad) a la pretensi\u00f3n reveladora de Jes\u00fas. Vienen introducidas con \u00abEste es&#8230;\u00bb o \u00abT\u00fa eres&#8230;\u00bb; tambi\u00e9n aparecen en vocativo y como exclamaci\u00f3n creyente. Los t\u00ed\u00adtulos que se le atribuyen se mueven por lo general en el c\u00ed\u00adrculo ideol\u00f3gico del judeo-cristianismo tradicional (\u00abel Mes\u00ed\u00adas\u00bb; \u00abel Rey de Israel\u00bb, \u00abel Santo de Dios\u00bb, \u00abel Salvador del mundo\u00bb, \u00abel Hijo de Dios\u00bb). 5\u00c2\u00b0 Los \u00absignos\u00bb muestran visiblemente el sentido revelador de las proclamas de Jes\u00fas que empiezan por \u00abYo soy\u00bb, y son inseparables de su palabra. Al mismo tiempo demuestran que Jes\u00fas tiene de hecho el poder de realizar su pretensi\u00f3n de comunicar la salvaci\u00f3n al mundo, pretensi\u00f3n que aparece en los discursos de revelaci\u00f3n. La revelaci\u00f3n en palabras y en obras constituye en el cuarto Evangelio una unidad indisoluble (en esto Juan se aproxima especialmente al Evangelio de Marcos).<\/p>\n<p>b) La doctrina cristol\u00f3gica. La cristolog\u00ed\u00ada de Juan no est\u00e1 orientada en un sentido metaf\u00ed\u00adsico y suprahist\u00f3rico, sino de cara a la concreta acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios,tal como \u00e9sta se ha manifestado en la misi\u00f3n del eterno Logos e Hijo de Dios al mundo. Esto vale incluso para el t\u00ed\u00adtulo de \u00abLogos\u00bb empleado de forma absoluta en el pr\u00f3logo del cuarto Evangelio, que, recogiendo las afirmaciones veterotestamentarias acerca de la sabidur\u00ed\u00ada, considera al \u00abVerbo\u00bb especialmente en su relaci\u00f3n con el mundo creado y con la salvaci\u00f3n de la humanidad (cf. Jn 1, 3.4.10.12.14; 1 Jn 1, 1). La proclamaci\u00f3n del Redentor como el \u00abLogos\u00bb eterno, igual a Dios (Jn 1, ls), implica su espiritualidad absoluta y su libertad soberana. Y en la afirmaci\u00f3n \u00abtodo fue hecho por \u00e9l\u00bb se proclama la bondad y unidad de la creaci\u00f3n; con lo cual el dualismo jo\u00e1nico lleva ya de antemano un sello claramente antign\u00f3stico. Adem\u00e1s, en el predicado \u00abLogos\u00bb confluyen corrientes de muy diverso origen y tipo procedentes de la historia de la religi\u00f3n y de la filosof\u00ed\u00ada: por una parte, la doctrina veterotestamentaria acerca de la palabra creadora de Dios, por la que seg\u00fan G\u00e9n 1 todo fue hecho, y que m\u00e1s tarde se identific\u00f3 en el Antiguo Testamento con la sabidur\u00ed\u00ada divina; por otra parte, las ideas griegas acerca del Logos en el mundo (Heraclito, Plat\u00f3n, los estoicos), que fueron asumidos tambi\u00e9n por el juda\u00ed\u00adsmo helenista (Fil\u00f3n). As\u00ed\u00ad el \u00abLogos\u00bb jo\u00e1nico trae la plenitud y el esclarecimiento de aquello que en el pensamiento filos\u00f3fico y religioso de la humanidad iba vinculado a este concepto. Al mismo tiempo, la aceptaci\u00f3n preliminar del concepto de \u00ab1ogos\u00bb en el cuarto Evangelio apunta ya al Encarnado como el portador absoluto de la revelaci\u00f3n (de la \u00abverdad\u00bb), el cual seg\u00fan Juan es la Palabra del Padre al mundo y da a conocer a aqu\u00e9l (1, 18; 3, 11.32ss; 7, 16; 8, 26.28, etc.).<\/p>\n<p>Como el Encarnado en cuanto Logos se encuentra siempre entre el Dios trascendente y el mundo, consecuentemente Jes\u00fas es visto siempre en relaci\u00f3n con el Padre que lo ha enviado al mundo, para que realice aqu\u00ed\u00ad cuanto \u00e9l le ha encomendado (10, 18; 12, 49; 14, 31; 15, 10). Es precisamente la idea de misi\u00f3n la que pone toda la obra de Jes\u00fas en conexi\u00f3n con el Padre; su t\u00ed\u00adtulo funcional es justamente \u00abel que me ha enviado\u00bb, mientras que Jes\u00fas es \u00abel que ha sido enviado por el Padre\u00bb. En comparaci\u00f3n con el concepto de misi\u00f3n prof\u00e9tica en el Antiguo Testamento, la idea de misi\u00f3n en Juan es superior y \u00fanica, en cuanto el enviado del Padre no es otro que su Hijo eterno y consubstancial a \u00e9l (1, 14b. 18; 3, 16ss, etc.). Una vez cumplido su encargo misional, el Hijo retorna glorificado al Padre. De este modo la misi\u00f3n de Jes\u00fas se mueve de \u00abarriba\u00bb hacia \u00ababajo\u00bb y de \u00ababajo\u00bb hacia \u00abarriba\u00bb, lo cual, en el plano de la historia de las religiones, recuerda el esquema ascenso-descenso de la ->gnosis. Pero en la gnosis este esquema es inseparable de la imagen del mundo y est\u00e1 indisolublemente unido con la cuesti\u00f3n del origen y destino del hombre. Este no es el problema del Evangelio de Juan, que se refiere m\u00e1s bien al misterio de Jesucristo, al de su origen y meta.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n que sobre esto nos da la teolog\u00ed\u00ada de Juan ciertamente no es nueva, pues est\u00e1 tomada de la fe precedente de la Iglesia primitiva; mas para expresar ling\u00fc\u00ed\u00adstica y teol\u00f3gicamente el misterio cristol\u00f3gico, \u00e9l ha adoptado sin duda f\u00f3rmulas del medio ambiente religioso, lo cual se ve asimismo en la interpretaci\u00f3n jo\u00e1nica de la cristolog\u00ed\u00ada tradicional del Hijo del hombre (cf. p. ej., 3, 13s; 6, 62). Seg\u00fan el kerygma jo\u00e1nico, el camino de Jes\u00fas hacia la glorificaci\u00f3n pasa a trav\u00e9s de su muerte \u00abpor la vida del mundo\u00bb. Y precisamente en la circunstancia de que, seg\u00fan Juan, la glorificaci\u00f3n del Hijo comienza con su elevaci\u00f3n a la cruz, se pone de manifiesto, por una parte, la decidida adhesi\u00f3n del cuarto Evangelio a la anterior tradici\u00f3n kerygm\u00e1tica de la Iglesia primitiva; y, por otra, la nueva interpretaci\u00f3n de ese kerygma desde los presupuestos e im\u00e1genes de la cristolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica. Pero si en \u00e9sta tiene gran influencia el pensamiento vertical-dual\u00ed\u00adstico (misi\u00f3n de arriba; retorno del enviado hacia arriba), no es menos decisivo en ella el pensamiento horizontal basado en la historia de la salvaci\u00f3n, pues, seg\u00fan la teolog\u00ed\u00ada de Juan, Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, y ya Mois\u00e9s, \u00ablas Escrituras\u00bb y el Bautista han dado testimonio de \u00e9l (5, 33.39.46). El aspecto hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico se pone de manifiesto sobre todo porque el Cristo jo\u00e1nico acoge, d\u00e1ndoles cumplimiento, muchas esperanzas escatol\u00f3gicas que en el juda\u00ed\u00adsmo iban vinculadas al culto: \u00e9l es la \u00abtienda\u00bb de Dios entre los hombres (1, 14); la disoluci\u00f3n del ritualismo jud\u00ed\u00ado (2, 1-11), el \u00abtemplo\u00bb pneum\u00e1tico del tiempo de salvaci\u00f3n de donde proceden todas las bendiciones (2, 13-22; 7, 37ss; 19, 34); el lugar escatol\u00f3gico de la verdadera adoraci\u00f3n al Padre (4, 20-23); el cordero pascual de la nueva alianza (19, 33.36); el sumo sacerdote del fin de los tiempos (6, 69; 17, 19; 23s).<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n podemos hablar de un \u00abtrasfondo cultual\u00bb de la cristolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica, sobre el cual quedan resaltadas, por una parte, la inaudita e incomparable novedad de que su Cristo elimina radicalmente lo antiguo; y, por otra, la continuidad, la conexi\u00f3n con lo antiguo, con el tiempo de la promesa y la expectaci\u00f3n. Esto trajo consigo necesariamente una fuerte \u00abconcentraci\u00f3n\u00bb cultual: ahora Cristo se encuentra plenamente en el centro del culto; atrae hacia s\u00ed\u00ad toda la plenitud de sentido de cuanto se llev\u00f3 a cabo en el campo cultual durante la antigua alianza.<\/p>\n<p>2. Soteriolog\u00ed\u00ada<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica la ->soteriolog\u00ed\u00ada es inseparable de la cristolog\u00ed\u00ada, pues \u00e9sta est\u00e1 ordenada totalmente a aqu\u00e9lla. As\u00ed\u00ad aparece de manera ejemplar en el concepto soteriol\u00f3gico fundamental de Juan: soe (\u00abvida\u00bb). Pues Cristo no solamente confiere la vida, sino que \u00e9l mismo, como el Logos de vida, preexistente, oriundo del mundo celestial de Dios y encarnado (Jn 1, 4; 1 Jn 1, 1), es la vida en persona: \u00abYo soy la vida\u00bb (Jn 11, 25; 14, 6; 5, 26) y el pan celestial de vida (6, 35.48). Es enviado para traer la vida al mundo (3, 15s; 10, 10). El que \u00abcree\u00bb en \u00e9l, le \u00abve\u00bb, le \u00abconoce\u00bb, le \u00abtiene\u00bb, y por \u00e9l tiene ya ahora (cf. especialmente 5, 24; 1 Jn 3, 14) \u00abla vida eterna\u00bb (Jn 3, 15s.36; 5, 24; 6, 40.47; 10, 28; 17, 2s; 20, 31; 1 Jn 5, 12).<\/p>\n<p>Al creyente se le transmite la salvaci\u00f3n, que en su esencia es comuni\u00f3n con Cristo (cf. Jn 15, 1-5), en la generaci\u00f3n sacramental (bautismo) por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios (1, 13; 3, 5s; 4, 14; 7, 38s; 1 Jn 5, 6ss) a trav\u00e9s de la entrega de Jes\u00fas a la muerte \u00abpor la vida del mundo\u00bb y de su representaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n en el don eucar\u00ed\u00adstico (Jn 6, 51c-58), e igualmente a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n obediente de la palabra vivificante de Cristo en la fe (5, 24; 6, 63.68; 8, 51). Lo mismo que en la teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo, la fe es el camino para la salvaci\u00f3n, entendi\u00e9ndose el acto de creer en forma totalmente existencial, como entrega decidida y radical de la persona entera con todas sus fuerzas al salvador Jesucristo; pues en la teolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica Jes\u00fas es siempre el objeto de la decisi\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad desaparece del campo visual la problem\u00e1tica en torno a la ley, a diferencia de lo que sucede en la teolog\u00ed\u00ada paulina de la fe; tambi\u00e9n esto se relaciona con la concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica de la teolog\u00ed\u00ada de Juan. Ahora el problema ya no est\u00e1 en la importancia salv\u00ed\u00adfica de las \u00abobras de la ley\u00bb (como a mediados del s. 1); lo que importa es el \u00abobjeto\u00bb de la fe: Jesucristo como el \u00fanico \u00abcamino\u00bb de salvaci\u00f3n, pues los restantes \u00abcamino de salvaci\u00f3n\u00bb, pasados, presentes y futuros, que se ofrecen al mundo han sido superados para siempre.<\/p>\n<p>3. Escatolog\u00ed\u00ada<br \/>\nComo la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica est\u00e1 vinculada de manera tan radical y decisiva al salvador Jesucristo, al Logos de vida que apareci\u00f3 ya en el mundo; consecuentemente la salvaci\u00f3n y la condenaci\u00f3n, la vida y el juicio irrumpen desde el futuro en el presente del tiempo de la fe (\u00abescatolog\u00ed\u00ada presente\u00bb): \u00abEl que no cree, ya est\u00e1 juzgado\u00bb (Jn 3, 18); \u00abel que tiene al Hijo, tiene la vida\u00bb (1 Jn 5, 12; cf. asimismo Jn 5, 24; 1 Jn 3, 14). Con ello, el \u00abahora\u00bb presente del mundo adquiere un valor especial, \u00fanico: se trata del tiempo de la decisi\u00f3n irreversible, que entra\u00f1a la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dentro del Nuevo Testamento esta escatolog\u00ed\u00ada no es desde luego completamente nueva, pues tambi\u00e9n los Sin\u00f3pticos y Pablo ense\u00f1an que con Jes\u00fas ha empezado ya el presente salv\u00ed\u00adfico (cf. p. ej., Mt 12, 28; Rom 3, 21; 5, 9ss; 6, 22; 7, 6); pero en la teolog\u00ed\u00ada de Juan se hace m\u00e1s radical, pues en ella Cristo es entendido como el acontecimiento escatol\u00f3gico por excelencia, en el que la salvaci\u00f3n y la condenaci\u00f3n no se deciden s\u00f3lo en el futuro, sino ya \u00abahora\u00bb. La \u00absalvaci\u00f3n\u00bb no consiste solamente en el logro de un \u00abentenderse definitivo\u00bb (as\u00ed\u00ad Bultmann), sino en el misterio de la comuni\u00f3n con Cristo que el Padre otorga y que nos trae la vida, en el \u00abpermanecer\u00bb en Cristo (\u00abm\u00ed\u00adstica cristiana de Juan\u00bb). Sin embargo, esto no significa una anticipaci\u00f3n entusiasta del futuro o su total desvirtuaci\u00f3n; pues, tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica conoce la existencia de un juicio futuro (Jn 5, 27ss; 15, 6) y de un desarrollo todav\u00ed\u00ada pendiente deldon salv\u00ed\u00adfico de la vida por la futura participaci\u00f3n manifiesta de los disc\u00ed\u00adpulos en la gloria celestial del Glorificado, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de los muertos (cf. 14, 2s; 17, 24.26), y en la visi\u00f3n directa de la doxa sin velos del Cristo glorioso (17, 24).<\/p>\n<p>4. Etica<br \/>\nJuan se ha convertido en el aut\u00e9ntico int\u00e9rprete del amor inculcado por Jes\u00fas, y as\u00ed\u00ad, \u00abmediante una penetraci\u00f3n teol\u00f3gica del mandato del amor, ha hecho del precepto de amar a los hermanos &#8211; incluso pr\u00e1cticamente -el centro dominante de las exhortaciones de Jes\u00fas\u00bb (Schnackenburg; cf. Jn 13, 34s; 1 Jn 2, 7-11; 3, 11-18; 4, 7-21; 5, lss; 2 Jn 5).<\/p>\n<p>5. Eclesiolog\u00ed\u00ada<br \/>\nAun cuando el concepto \u00abIglesia\u00bb (ekkles\u00ed\u00ada) no desempe\u00f1e ninguna funci\u00f3n especial en Juan, sin embargo el contenido mismo, est\u00e1 presente en \u00e9l, tanto desde el punto de vista teol\u00f3gico como en el aspecto institucional. Juan considera la Iglesia como la grey que Jes\u00fas congrega y conduce, como la grey por la que \u00e9ste como el buen Pastor entrega su vida (Jn 10, 1-8) y para la que despu\u00e9s de su partida dej\u00f3 a Pedro como sucesor en su tarea pastoral (21, 16s). Los miembros de la Iglesia son los sarmientos de la vid, que es Cristo (15, 1-5); lo cual no les garantiza en absoluto la seguridad de la salvaci\u00f3n, pues eso s\u00f3lo tiene consistencia si los sarmientos permanecen en \u00e9l y \u00abdan fruto\u00bb (15, 4.6). La esencia de la ->Iglesia tambi\u00e9n aparece en la teolog\u00ed\u00ada de Juan a trav\u00e9s de la frecuente f\u00f3rmula \u00abnosotros\u00bb, en la que se pone de manifiesto la koinon\u00ed\u00ada de la comunidad de fe y tradici\u00f3n. En esa koinon\u00ed\u00ada permanece la \u00abdoctrina normativa sobre Cristo\u00bb, la cual se remonta al \u00abprincipio\u00bb (cartas de ->Juan). Juan manifiesta una conciencia comunitaria muy exclusiva, en cuanto afirma que la comunidad est\u00e1 en el mundo, pero no es \u00abdel mundo\u00bb (Jn 17, 11-19); sufre las presiones del mundo (16, 33), pero rebosa en amor, paz y gozo de su Se\u00f1or (16, 33; 17, 13.26). As\u00ed\u00ad, en la teolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica hallamos una reducci\u00f3n casi \u00abdualista\u00bb a las dos posiciones contrapuestas de \u00abmundo\u00bb y comunidad de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n en esto se expresa el radicalismo del pensamiento de Juan.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. evangelio de Juan. &#8211; F. Mufiner ZEH. Die Anschaaung vom \u00abLeben\u00bb im vierten Evangelium unter Ber\u00fccksichtigung der Johannesbriefe (Mn 1952); H. Conzelmann, \u00abWas von Anfang war\u00bb: Neutestamentliche Studien f\u00fcr R. Bultmann (B 21957) 194-201; W. Th\u00fcsing, Die Erhiihung und Verherrlichung Jesu im Johannesevangelium (Mr 1960); J. Blank, Krisis. Untersuchungen zur johanneischen Christologie und Eschatologie (Fr 1964); F. Mufiner, \u00abKultische\u00bb Aspekte im johanneischen Christusbild: U 14 (1964) 185-200; W. Eltester, Der Logos und sein Prophet. Fragen zur heutigen Erklarung des johanneischen Prologs: APOPHORETA (homenaje a Ernst Haenchen) (B 1964) 109-134; R. Schnackenburg: LThK2 V 938 ss 1001-1004 (bibl.); S. Sabugal, XPIETOE: investigaci\u00f3n exeg\u00f3tica sobre la teolog\u00ed\u00ada joannea (Herder Ba 1972).<\/p>\n<p>Franz Mubner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Aspectos generales En la teolog\u00ed\u00ada de Juan se produce una concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica que no se encuentra en ninguna otra parte del Nuevo Testamento. 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