{"id":18950,"date":"2016-02-05T12:09:44","date_gmt":"2016-02-05T17:09:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lenguaje-filosofia-del\/"},"modified":"2016-02-05T12:09:44","modified_gmt":"2016-02-05T17:09:44","slug":"lenguaje-filosofia-del","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lenguaje-filosofia-del\/","title":{"rendered":"LENGUAJE, FILOSOFIA DEL"},"content":{"rendered":"<p>1. Preinteligencia antropol\u00f3gica<br \/>\nGeneralmente se establece una distinci\u00f3n entre el lenguaje (l.) y el pensamiento, as\u00ed\u00ad como entre estos dos y la cosa hablada o pensada. Esa distinci\u00f3n la hicieron ya Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, al oponerse mediante la cr\u00ed\u00adtica del l. al abuso sof\u00ed\u00adstico del mismo en su tiempo, con el fin de restablecer en su derecho el di\u00e1logo objetivo y responsable dentro de la comunidad de la polis. Este uso comunitario del l. ciertamente encuentra en la polis su telos completo, pero radica en la familia, que consta primariamente de marido y mujer. En la sociedad familiar de marido y mujer se ejerce aquel poder-ser del hombre total, con su experiencia de posibilidades y l\u00ed\u00admites, que los griegos designaron como un dar y recibir el logos. S\u00f3lo a partir de este logos que se realiza en la comunidad de amor (jaris) entre hombre y mujer, en su darse y recibirse rec\u00ed\u00adprocamente, se articulan de manera igualmente originaria o bien de manera secundaria otras formas del logos, por ejemplo: el hacer o recibir justicia, el dar cuenta de una cuesti\u00f3n (discutida), el di\u00e1logo doctrinal y dial\u00e9ctico de los fil\u00f3sofos, el di\u00e1logo sobre la muerte, el mutuo di\u00e1logo de hombres enredados en la culpa (como en la tragedia \u00e1tica), e incluso la experiencia de un di\u00e1logo (di\u00e1lektos: PLAT\u00ed\u201cN, Banquete 203a) de los dioses con el hombre, etc. Por ello pudo ver G.W.F. Hegel la determinaci\u00f3n natural de los sexos como la inmediatez de aquella dial\u00e9ctica entre lo particular y lo universal, entre la sustancia y el sujeto, entre la ley divina y la humana que s\u00f3lo halla su mediaci\u00f3n en el esp\u00ed\u00adritu (Obras completas II 351; cf. tambi\u00e9n Filosof\u00ed\u00ada del derecho, S 166; Obras completas x 556). Pero ese salir y retornar dial\u00e9cticos del ->esp\u00ed\u00adritu se realizan en el campo del dial\u00e9gesthai, del l. humano.<\/p>\n<p>A este respecto el proceso de vida y trabajo de la familia, del grupo, etc. (cosa resaltada principalmente por K. Marx), proceso que parte de la diferencia &#8211; natural al principio y luego variada seg\u00fan la cultura y la civilizaci\u00f3n &#8211; entre la existencia masculina y la femenina, con la divisi\u00f3n de trabajo que la desarrolla, conduce a una experiencia de la realidad polarmente articulada, la cual a su vez se desarrolla en una experiencia del l. igualmente polar y sometida a una progresiva reflexi\u00f3n dial\u00e9ctica. Mientras que Heraclito todav\u00ed\u00ada toma en consideraci\u00f3n la esencia dial\u00e9ctica de fysis y 12 y, seg\u00fan una nota doxogr\u00e1fica, piensa esta dial\u00e9ctica en relaci\u00f3n con la oposici\u00f3n de masculino y femenino (frag. 10), Parm\u00e9nides somete radicalmente a cr\u00ed\u00adtica el l. de los mortales, expresado en meros nombres (onomata), a la luz del pensar puro (noein) y la realidad en evoluci\u00f3n de la fysis a la luz del ser puro (einai), de manera que para la tradici\u00f3n filos\u00f3fica del pensamiento occidental queda as\u00ed\u00ad fijada la preeminencia definitiva del \u00abser\u00bb frente al \u00abdevenir\u00bb, as\u00ed\u00ad como la del \u00abpensamiento\u00bb frente al l., basada en la preeminencia antropol\u00f3gica de la interpretaci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente masculina de la realidad sobre la experiencia femenina de la misma. Frente el valor esencial del \u00ab->concepto\u00bb (que en Arist\u00f3teles mantiene todav\u00ed\u00ada su relaci\u00f3n originaria con el logos hist\u00f3rico del l.), en la tradici\u00f3n post-aristot\u00e9lica la palabra queda degradada a la condici\u00f3n de mero sonido sensible; es decir, deja de considerarse la mediaci\u00f3n entre concepto y palabra, entre sentido y sonido, la cual se produce siempre en el todo del l. Como consecuencia de la separaci\u00f3n (lograda s\u00f3lo en el \u00e1mbito indoeuropeo entre todas las familias ling\u00fc\u00ed\u00adsticas, y concretamente en el griego) entre \u00abser\u00bb (ra\u00ed\u00adz s, en lat\u00ed\u00adn sum) y \u00abdevenir\u00bb (ra\u00ed\u00adz bhu, en griego fysis, en lat\u00ed\u00adn fui), por primera vez la filosof\u00ed\u00ada griega pudo declarar el \u00abser\u00bb superior al \u00abdevenir\u00bb, como expresi\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la visi\u00f3n del mundo que late en el l. griego.<\/p>\n<p>Al propio tiempo tambi\u00e9n las experiencias prefilos\u00f3ficas, miticorreligiosas de la realidad (de tipo \u00abmatriarcal\u00bb y \u00abpatriarcal\u00bb, tal como las descubri\u00f3 Bachofen y las someti\u00f3 a reflexi\u00f3n filos\u00f3fica F. Nietzsche, con su distinci\u00f3n entre lo \u00abdionis\u00ed\u00adaco\u00bb y lo \u00abapol\u00ed\u00adneo\u00bb), pudieron ser interpretadas en su doble estructura como experiencias de aquellas arjai (\u00ab->principios\u00bb) que en la filosof\u00ed\u00ada griega aparecen como fundamento del \u00abser\u00bb y del \u00abdevenir\u00bb, es decir, como eidos (\u00e9n\u00e9rgeia), por una parte, y como yle (dynamis), por otra. Tambi\u00e9n la experiencia hebreo-b\u00ed\u00adblica de Dios ahora es expuesta as\u00ed\u00ad y no en su m\u00e1s rica originalidad. Con lo que el verdadero logos apunta en definitiva, como \u00abpensamiento\u00bb, a la invariable \u00abesencia\u00bb divina, mientras que la otra parte de ese mismo logos, como expresi\u00f3n y explicaci\u00f3n de lo individual y peculiar en las cosas, de su devenir hist\u00f3rico, de su entramado con las circunstancias (materia prima est principium individuationis), se identifica con la aisthesis imperfecta (por no haber llegado todav\u00ed\u00ada al conocimiento de la \u00abesencia general\u00bb), que siempre se dirige &#8211; al\u00f3gicamente &#8211; a algo \u00abparticular\u00bb. Una teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, que desemboca en el Dios-nous de la metaf\u00ed\u00adsica, no ser\u00e1 pues m\u00e1s que la parte objetivada de la concepci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del l., seg\u00fan la cual el logos m\u00faltiple del l. hist\u00f3rico debe transformarse en el pensamiento teor\u00e9tico de la \u00abesencia\u00bb (\u00fanica en su universalidad).<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n establecida en el griego entre l. y pensamiento la continu\u00f3 el lat\u00ed\u00adn, donde se distingue entre verbum (oratio) y ratio, hasta que, finalmente, en el pensamiento moderno, principalmente en el de los siglos XVII y XVIII, tambi\u00e9n la filosof\u00ed\u00ada pudo entenderse como la ciencia del entendimiento y de la raz\u00f3n (Kant). Aunque en la edad moderna, con la aparici\u00f3n de las lenguas populares y vern\u00e1culas, se comprendi\u00f3 por primera vez la relatividad de la visi\u00f3n del mundo y de la realidad latente en la lengua griega y la latina, no obstante la concepci\u00f3n griega del l. sigui\u00f3 siendo decisiva. Al mismo tiempo la antropolog\u00ed\u00ada implicada en ella, que culmin\u00f3 en el primado de lo masculino sobre lo femenino, en la equiparaci\u00f3n creciente de la experiencia y la reflexi\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente masculinas (en la filosof\u00ed\u00ada y en la ciencia) con la \u00absubjetividad\u00bb pensante, se hab\u00ed\u00ada creado su expresi\u00f3n adecuada (v\u00e9ase especialmente la \u00abdisoluci\u00f3n\u00bb hegeliana de todo lo inmediatamente substancial en la mediaci\u00f3n del sujeto absoluto, y la voluntad de poder de Nietzsche como voluntad de unidad y eternidad del ser).<\/p>\n<p>Hoy por primera vez, con el retorno cr\u00ed\u00adtico a los or\u00ed\u00adgenes metaf\u00ed\u00adsicos de la cultura occidental en el mundo griego y mediante la comparaci\u00f3n con otras culturas ajenas a esos or\u00ed\u00adgenes griegos (en la ciencia de la religi\u00f3n, la etnolog\u00ed\u00ada, la ling\u00fc\u00ed\u00adstica, la antropolog\u00ed\u00ada de la cultura), parece iniciarse una comprensi\u00f3n nueva de la vinculaci\u00f3n de todo pensamiento al l., y con ello una revisi\u00f3n de la separaci\u00f3n unilateral entre l. y pensamiento.<\/p>\n<p>2. Problem\u00e1tica actual y su origen hist\u00f3rico<br \/>\nEl \u00abgiro hacia el l.\u00bb, que marca el trabajo filos\u00f3fico actual al igual que las ciencias particulares, se caracteriza a grandes rasgos por dos corrientes fundamentales bien diferenciadas, que coinciden en subrayar la conexi\u00f3n radical entre hombre y l., pero no en el modo de esa conexi\u00f3n. Su oposici\u00f3n en este punto se apoya en su opuesta concepci\u00f3n del hombre, que por lo que se refiere al l. se podr\u00ed\u00ada formular parad\u00f3jicamente as\u00ed\u00ad: \u00bfDispone el hombre del l. o dispone \u00e9ste del hombre? Si se afirma lo primero, entonces el l. aparece primariamente como en medio del dominio humano de la existencia, es decir, como expresi\u00f3n e instrumento de su dominio conocedor y planificador del futuro. En la segunda hip\u00f3tesis el l. se entiende primariamente como intermediario entre la pasada ->tradici\u00f3n humana y un presente (y futuro) que debe interpretarse desde aqu\u00e9lla. Un estudio m\u00e1s minucioso pronto descubre que en tales alternativas y en sus formulaciones opuestas (p. ej., anal\u00ed\u00adtico-sint\u00e9tico, prospectivo-retrospectivo, etc.) se reencuentran transformadas simplemente las alternativas de la concepci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica occidental del ser y del l. expuesta m\u00e1s arriba. Pues mientras la primera concepci\u00f3n del l. tiene sus principales defensores en la filosof\u00ed\u00ada \u00abneopositivista\u00bb y \u00abanal\u00ed\u00adtico-ling\u00fc\u00ed\u00adstica\u00bb, que se entiende a s\u00ed\u00ad misma como prolongaci\u00f3n de la exigencia cient\u00ed\u00adfica occidental de una ilustraci\u00f3n y elaboraci\u00f3n del mundo por el hombre, los defensores de la segunda concepci\u00f3n se encuentran en el c\u00ed\u00adrculo de lo \u00abhermen\u00e9utico\u00bb, es decir, en la historicidad del pensamiento que se apoya en un l. ya creado (->hermen\u00e9utica). Si se entiende aqu\u00ed\u00ad el l. como \u00abmensaje\u00bb al hombre en el doble sentido de recibir un mensaje y entenderlo e interpretarlo; cf. Hermes, el \u00abmensajero de los dioses\u00bb), como el di\u00e1logo desarrollado hist\u00f3ricamente del hombre con sus semejantes, con el mundo y, en definitiva, tambi\u00e9n con los poderes divinos, entonces el l. act\u00faa como instrumento de conocimiento racional y dominio del mundo, instrumento que mediante un an\u00e1lisis l\u00f3gico debe mejorarse siempre y purificarse de los defectos adquiridos (inexactitud, vaguedad).<\/p>\n<p>Los principales representantes del -> positivismo l\u00f3gico (R. Carnap, F. Waismann, O. Neurath, H. Reichenbach) pertenec\u00ed\u00adan al \u00abC\u00ed\u00adrculo de Viena\u00bb de los a\u00f1os 30, fundado por M. Schlick. Antes y despu\u00e9s de la segunda guerra mundial su l\u00ed\u00adnea ha ejercido gran influencia en el mundo angloamericano. Luego, en parte por obra de sus propios defensores y en parte por las originales visiones de B. Russell, A.N. Whitehead, G. Frene, A. Tarski, J. Lukasiewicz, L. Wittgenstein acerca de los problemas fundamentales de la matem\u00e1tica y de la l\u00f3gica (log\u00ed\u00adstica), poco a poco se ha transformado en la actual filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica del l. (A.J. Ayer, W.V. Quine, C.W. Morris, G. Ryle y otros), de la cual derivan tambi\u00e9n ahora ciertas influencias para el estudio anal\u00ed\u00adtico-ling\u00fc\u00ed\u00adstico de la \u00e9tica, iniciado ya por G.E. Moore (y proseguido por C.D. Broad, C.L. Stevenson, R.M. Hare, J.L. Austin, G.H. v. Wright) y para los planteamientos psicol\u00f3gicos o sociol\u00f3gicos (G. Ryle, H. Feigl, P. Winch, etc.) y teol\u00f3gicos (van Buren, J. Ramsey y otros).<\/p>\n<p>Es com\u00fan al positivismo l\u00f3gico y a la filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica del l. la concepci\u00f3n seg\u00fan la cual \u00e9ste funciona como un \u00absistema de signos\u00bb (\u00absintaxis\u00bb: relaci\u00f3n mutua de los signos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos; \u00absem\u00e1ntica\u00bb: relaci\u00f3n de los signos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos con lo designado o la significaci\u00f3n). Con ello, de momento dicha concepci\u00f3n queda aprisionada todav\u00ed\u00ada en la visi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del l. en todas sus formas hist\u00f3ricas: empezando por Arist\u00f3teles y siguiendo luego con la l\u00f3gica estoica (distinci\u00f3n entre logos y lekt\u00f3n como \u00absignificado\u00bb expresable), con la problem\u00e1tica de los universales (realismo-nominalismo) transmitida a trav\u00e9s de Boecio (480-525) a la l\u00f3gica medieval del l. (teor\u00ed\u00ada de la significaci\u00f3n y de la \u00absuposici\u00f3n\u00bb como doctrina de las proprietates terminorum), con la concepci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica del l. orientada hacia un ideal cient\u00ed\u00adfico-matem\u00e1tico (mathesis universalis) que se inicia en el empirismo moderno (F. Bacon, T. Hobbes, J. Locke) y en el racionalismo (Descartes, Leibniz, filosof\u00ed\u00ada de la ilustraci\u00f3n), hasta llegar a la moderna concepci\u00f3n del l. como \u00abc\u00e1lculo\u00bb e \u00abinformaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En todo ese proceso sigue siendo decisiva la idea de la separaci\u00f3n entre \u00abpensamiento\u00bb (emp\u00ed\u00adricamente: representaciones de los sentidos internos y externos; seg\u00fan el racionalismo: \u00abidea clara y distinta\u00bb) y l. cuyas deficiencias en el idioma usual deben superarse por la construcci\u00f3n de un l. ideal. La concepci\u00f3n l\u00f3gica, formalista y matem\u00e1tica del l. (iniciado ya entre los griegos: logos tambi\u00e9n = proporci\u00f3n matem\u00e1tica; suprema idea del ->bien en Plat\u00f3n como megist\u00f3n mathema), de acuerdo con la cual Arist\u00f3teles en per\u00ed\u00ad sofistik\u00f3n eleij\u00f3n (165a 2-13) puede comparar los nombres del l. con las \u00abpiedrecitas para contar\u00bb, encuentra su consumaci\u00f3n en la moderna concepci\u00f3n cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnica del l. Con lo cual llega tambi\u00e9n a su perfecci\u00f3n la concepci\u00f3n del ser (cada vez m\u00e1s esencialista) orientada seg\u00fan el esquema e\u00ed\u00addos &#8211; o\u00fasia.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n establecida por la ->l\u00f3gica m\u00e1s reciente entre \u00abl. objetivo\u00bb (con el que se habla de las cosas) y \u00abmetalenguaje\u00bb (con el cual se habla del l. objetivo) sin duda permite evitar ciertas paradojas l\u00f3gicas (en cuanto que p. ej., el predicado \u00abverdadero\u00bb no se puede aplicar del mismo modo al l. objetivo y al metalenguaje; cf. la vieja antinomia del \u00abembustero\u00bb), pero muestra a la vez que una \u00abjerarqu\u00ed\u00ada de metalenguajes\u00bb (B. Rusell) parte siempre del supuesto del usual l. natural no formalizado. Con otras palabras, el pensamiento posibilita la precisi\u00f3n y formalizaci\u00f3n (determinaci\u00f3n \u00abeid\u00e9tica\u00bb) del usual l. hist\u00f3rico (para el cual la indeterminaci\u00f3n \u00abhyl\u00e9tica\u00bb en forma de un uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico m\u00faltiple y rico en matices, al rev\u00e9s de lo que ocurre en la filosof\u00ed\u00ada y la ciencia, \u00c2\u00a1no es una desventaja, sino una ventaja!). Pero tal precisi\u00f3n y formalizaci\u00f3n no es sino una modalidad, justificada en sus limites, del logos del l. hist\u00f3rico que articula en cada caso los encuentros y las relaciones entre los hombres, y que no puede formalizarse adecuadamente en su totalidad.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n, seg\u00fan la cual el l. antes de la distinci\u00f3n refleja entre \u00abpensamiento\u00bb (concepto) y \u00ablengua\u00bb (palabra) se realiza siempre en una multiplicidad de \u00abjuegos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos\u00bb, es decir, en las distintas \u00abformas de vida\u00bb con sus diversos \u00abusos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos\u00bb, se la debemos a los \u00faltimos estudios de Wittgenstein (1899-1951). Si en su primera etapa hab\u00ed\u00ada concebido el l. como un signo (cada palabra tiene una \u00absignificaci\u00f3n\u00bb que va aneja al vocablo), en sus Philosophische Untersuchungen (Investigaciones filos\u00f3ficas) llega a la concepci\u00f3n &#8211; dirigida contra la teor\u00ed\u00ada del l. tradicional desde Plat\u00f3n &#8211; de que la \u00absignificaci\u00f3n\u00bb de una palabra, de una frase, etc., es casi siempre su \u00abuso\u00bb. En cuanto se aprende a usar una palabra (en las distintas situaciones) se aprende tambi\u00e9n su \u00absignificado\u00bb. Con ello Wittgenstein corrige la visi\u00f3n unilateral del l. como e\u00ed\u00addos y acent\u00faa el car\u00e1cter de yl\u00e9 del l. (referencia a la situaci\u00f3n y a la acci\u00f3n), es decir, acent\u00faa \u00abla totalidad del l. y de las actividades con que se entreteje\u00bb (Philos. Unters. S 7). Con la separaci\u00f3n de \u00abconceptos\u00bb (significados) y \u00abpalabras\u00bb la concepci\u00f3n occidental del l. sucumbi\u00f3 al error de que los conceptos, las \u00absignificaciones\u00bb, etc., en cuanto formaciones del \u00abpensamiento\u00bb independientes del l. constituyen una especie de \u00abmeta-cosas\u00bb (cf. ->platonismo, realismo de los ->universales).<\/p>\n<p>Frente a todo esto Wittgenstein acent\u00faa la vinculaci\u00f3n del pensamiento y de todos los \u00abmetalenguajes\u00bb al l. (hist\u00f3rico) usual (Philos. Unters. S 23), que es una \u00abforma de vida\u00bb: \u00ab&#8230;en el lenguaje coinciden los hombres. No es una coincidencia de opiniones, sino de forma de vida\u00bb (Philos. Unters. \u00c2\u00a7 241). Wittgenstein retorna as\u00ed\u00ad al car\u00e1cter de 8caa\u00e9yeaOai del l., que los griegos encontraron dado en la \u00abforma de vida\u00bb fundamental de la familia, despu\u00e9s en la polis y desde el helenismo tambi\u00e9n en la comunidad humana cosmopolita (de manera significativa, a la semejanza de los juegos de l. [en s\u00ed\u00ad diferentes] Wittgenstein la llama \u00abparecido de familia\u00bb [Philos. Unters. S 67]; ah\u00ed\u00ad la idea tradicional de \u00abanalog\u00ed\u00ada\u00bb experimenta un giro filos\u00f3fico-ling\u00fc\u00ed\u00adstico). Al mismo tiempo se da tambi\u00e9n, aunque Wittgenstein no lo dice, una cr\u00ed\u00adtica impl\u00ed\u00adcita de la concepci\u00f3n del ser y del l. propia de la cultura occidental, concepci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica y orientada seg\u00fan la correspondencia elan &#8211; vous, en favor de otra (presente en otros mundos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos y culturales) m\u00e1s \u00aboperativa\u00bb (m\u00e1s orientada a la acci\u00f3n), si bien contiene igualmente un factor de unilateralidad en su escas\u00ed\u00adsima atenci\u00f3n al l. personal creador (no simplemente reductible a cualquier l. usual) de la religi\u00f3n y la poes\u00ed\u00ada, de la filosof\u00ed\u00ada y la ciencia.<\/p>\n<p>Si con L. Wittgenstein la escuela anal\u00ed\u00adtica del l. (la cual considera a \u00e9ste s\u00f3lo como un \u00absistema sint\u00e1ctico y sem\u00e1ntico de signos\u00bb) ha realizado su \u00abviraje\u00bb dial\u00e9ctico para retornar al logos hist\u00f3rico e inmediato del l., M. Heidegger (desde Sein und Zeit, HI 1927), remont\u00e1ndose a los comienzos griegos de la ->metaf\u00ed\u00adsica occidental (y partiendo luego de la ciencia como episteme frente a la doxa precient\u00ed\u00adfica de lo cotidiano), ha ense\u00f1ado a ver de nuevo la dimensi\u00f3n \u00abhermen\u00e9utico\u00bb- hist\u00f3rica del l. Los griegos, dice, no entendieron originariamente el l. como instrumento del hombre, sino que entendieron al hombre desde el logos del l. Este, antes de la distinci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica y refleja entre \u00abpensamiento\u00bb (significaci\u00f3n) y \u00ablengua\u00bb (expresi\u00f3n), y antes de la diferencia moderna entre sujeto y objeto, es la totalidad hist\u00f3rica del logos que abre el \u00abser\u00bb (fysis) al hombre. La posesi\u00f3n originaria del logos, que pertenece en principio a la historicidad de la existencia humana y por la que el hombre antes de cualquier articulaci\u00f3n reflejo-categorial del \u00abente\u00bb m\u00faltiple hace una experiencia atem\u00e1tica primigenia y del \u00abser\u00bb (no en sentido sustantivado, sino en el sentido verbal del enunciado hist\u00f3rico \u00abes\u00bb), constituye el \u00e9rmene\u00faein originario (simbolizado en la figura del dios griego Hermes). All\u00ed\u00ad el hombre se experimenta como \u00abportador\u00bb de un \u00abmensaje\u00bb que ya ha sido proclamado (en el di\u00e1logo hist\u00f3rico de los poetas, de los pensadores, etc.), y que, sin embargo, ha de recibirse siempre en forma nueva y distinta: \u00abPor doquier est\u00e1 en juego la relaci\u00f3n oculta de mensaje y mensajero\u00bb (M. HEIDEGGER, Unterwegs zur Sprache, 153).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, s\u00f3lo desde el mensaje (ermeneia) que aparece en el contexto hist\u00f3rico del l. se puede hablar sobre el mensaje, es decir, sobre los contenidos y realizaciones que se reflejan cada vez (cuando se dice \u00abalgo\u00bb) en las distintas comunidades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas. En esto consiste (ya en Sein und Zeit S 32) el \u00abc\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico\u00bb entre \u00abentender\u00bb e \u00abinterpretaci\u00f3n\u00bb, interpretaci\u00f3n que desde la concepci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del logos se ha fijado cada vez m\u00e1s unilateralmente en la estructura l\u00f3gica sujeto-predicado de la frase afirmativa (del juicio) y en la distinci\u00f3n exacta entre \u00absignificado\u00bb y \u00abpalabra\u00bb. Esa estructura ocult\u00f3 otras maneras de logos (s\u00faplica, deseo, mandato), o, usando los t\u00e9rminos de los comentaristas de Arist\u00f3teles, el logos \u00e9nulos concreto e hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Por ello, ya antes de Wittgenstein, M. Heidegger pudo entender el enunciado (y sus \u00absignificaciones\u00bb expresadas en palabras), como un \u00abmodo originario de la interpretaci\u00f3n\u00bb, que se basa en el \u00abentender\u00bb. Porque el hombre no es primariamente un \u00absujeto pensante\u00bb (en el sentido moderno desde Descartes hasta Husserl pasando por Kant) sino un hist\u00f3rico \u00abestar en el mundo\u00bb, en consecuencia todo \u00abpensar\u00bb sigue vinculado tanto al mundo como al l.: \u00abLas significaciones modelan palabras. Y no puede decirse que las palabras objetivas reciban significaciones\u00bb(Sein und Zeit \u00c2\u00a7 34). Tambi\u00e9n aparecen ciertos paralelismos con la critica de Wittgenstein a la unilateral \u00abteor\u00ed\u00ada del significado del l.\u00bb cuando Heidegger, anticipando la posici\u00f3n de este autor como cr\u00ed\u00adtica de la unilateral teor\u00ed\u00ada del \u00abjuicio\u00bb (afirmaci\u00f3n), alude a la pluralidad del uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico en el \u00abhabla\u00bb humana: \u00abHablar es la estructuraci\u00f3n \u00absignificativa\u00bb de la inteligibilidad del \u00abser en el mundo\u00bb, que incluye el estar con y se mantiene siempre en una determinada manera de coexistencia preocupada. Ese \u00abestar con\u00bb se expresa como asentimiento, disconformidad, exigencia, advertencia, manifestaci\u00f3n, respuesta, intercesi\u00f3n, y adem\u00e1s en forma de afirmaci\u00f3n y de discurso&#8230; Aquello sobre lo que se habla no tiene necesariamente (y a veces no lo tiene de ning\u00fan modo) el car\u00e1cter de tema de un enunciado determinado. Tambi\u00e9n el mandato se emite sobre algo&#8230;; y el deseo se refiere a algo. Lo mismo puede decirse sobre la intercesi\u00f3n. El habla presenta necesariamente este factor estructural, porque forma parte de la apertura del \u00abser en el mundo\u00bb y en su propia estructura est\u00e1 configurada por esa constituci\u00f3n fundamental de la existencia. A lo hablado en las palabras bajo cierto aspecto y dentro de ciertos l\u00ed\u00admites siempre se le dirige la palabra\u00bb (Sein und Zeit \u00c2\u00a7 34).<\/p>\n<p>\u00bfNo muestra precisamente este car\u00e1cter de \u00abinterlocuci\u00f3n\u00bb del l. humano que hasta en la atribuci\u00f3n \u00abcategorial\u00bb m\u00e1s formalista de un predicado a un \u00absujeto\u00bb en la frase se manifiesta la esencial estructura de dial\u00e9gesthai de la existencia humana, que justamente experimenta su primera articulaci\u00f3n a partir del \u00abser en el mundo\u00bb? (Cf. la concepci\u00f3n \u00abdialog\u00ed\u00adstica\u00bb del l., inaugurada por G. Ebner, M. Buber, E. Rosenstock-Huessy, F. Rosenzweig y G. Marcel). \u00bfLo unilateral de la interpretaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del l. (la cual termina en la suprema formalizaci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n del mundo que nos ofrece el usual l. cotidiano, en las terminolog\u00ed\u00adas cient\u00ed\u00adficas y t\u00e9cnicas) no es una nueva versi\u00f3n del \u00ablogos determinante\u00bb (de-(initio, de-terminatio; expresado con el s\u00ed\u00admbolo del comportamiento masculino respecto del mundo), el cual bajo la forma de la predicaci\u00f3n l\u00f3gica quisiera determinar de forma total a cualquier \u00absujeto\u00bb (a manera de ipoke\u00ed\u00admenon concebido anal\u00f3gicamente como s\u00ed\u00admbolo de lo femenino) y en \u00faltimo t\u00e9rmino al \u00abser\u00bb que escapa a tal intento de dominio: HERACLITO, fragm. 123; cf. el \u00abprincipio especulativo\u00bb en Hegel)? \u00bfPero no ser\u00ed\u00ada esto se\u00f1al de que aqu\u00ed\u00ad, en el dial\u00e9gesthai originario de los hombres entre s\u00ed\u00ad ha triunfado desde los griegos \u00abel esp\u00ed\u00adritu masculino sobre el femenino\u00bb (M. SCHELER, Die Wissens-formen und die Gesellschaft, 443), de manera que, con la emancipaci\u00f3n creadora del hombre frente a la naturaleza, (que hasta el subjetivismo moderno [\u00abvoluntad de poder\u00bb] se dio bajo el signo de un gobierno del mundo, espec\u00ed\u00adficamente masculino [\u00abpatriarcal\u00bb]), el pensamiento l\u00f3gico-racional pudo emanciparse unilateralmente del l. hist\u00f3rico? Y como consecuencia este hecho ling\u00fc\u00ed\u00adstico, que empieza con la metaf\u00ed\u00adsica griega, pudo reflejarse tambi\u00e9n en una teolog\u00ed\u00ada unilateral sobre la idea b\u00ed\u00adblico-cristiana de Dios (que todav\u00ed\u00ada inclu\u00ed\u00ada en el nombre b\u00ed\u00adblico de \u00abPadre\u00bb el factor matriarcal-femenino). As\u00ed\u00ad, por ejemplo, Tom\u00e1s de Aquino, empleando el esquema actus-potentia, atribuye un an\u00e1logo origen intratrinitario al principio masculino, pero no al femenino: In generatione Verbi Dei non competit ratio matris, sed solum patris (S. c. G. iv c. 11). La antropolog\u00ed\u00ada ah\u00ed\u00ad latente es de origen griego y no b\u00ed\u00adblico (cf. ST ii-Ii q. 26 ad 10).<\/p>\n<p>Como ha demostrado K.O. Apel, fue la m\u00ed\u00adstica cristiana del Logos con sus presupuestos hist\u00f3ricos y su repercusi\u00f3n (pr\u00f3logo del Evangelio de Juan, Agust\u00ed\u00adn, el Pseudo-Dionisio Areopagita [el Dios \u00abinefable\u00bb en el fondo del alma], el maestro Eckart [nacimiento del Logos en la \u00abpalabra\u00bb del alma], Nicol\u00e1s de Cusa, J. B\u00f6hme) la que, en uni\u00f3n con la corriente tradicional que se remonta a la ret\u00f3rica antigua (Cicer\u00f3n, Dante como descubridor de la \u00ablengua vern\u00e1cula\u00bb hist\u00f3rica, los humanistas italianos, G.B. Vico, (1668-1744] con su redescubrimiento de la historicidad del l.: ens et factum convertuntur), abri\u00f3 el camino a los grandes ling\u00fcistas de los siglos xviii y xix, que se mantuvieron al margen de la filosof\u00ed\u00ada idealista alemana. Entre estos estudiosos del l. (que s\u00f3lo hoy fecundan la ciencia hist\u00f3rica del mismo y la \u00abinvestigaci\u00f3n del contenido ling\u00fc\u00ed\u00adstico\u00bb: J. Trier, L. Weisberger, H. Gipper y otros) se cuenta J.G. Hamann, quien en su Metakritik (1784), aludiendo al l. hist\u00f3rico como \u00abel primero, \u00fanico y supremo organon y criterio de la raz\u00f3n\u00bb, polemiz\u00f3 contra I. Kant y su filosof\u00ed\u00ada transcendental de la \u00abraz\u00f3n pura\u00bb y demostr\u00f3 la vinculaci\u00f3n aprior\u00ed\u00adstica del \u00abpensamiento\u00bb al lenguaje.<\/p>\n<p>Es significativo que tampoco G.W.F. Hegel, a pesar de su interpretaci\u00f3n dial\u00e9ctica del l. (cf. su conocida recensi\u00f3n de Hamann), pudiera librarse de la distinci\u00f3n, metaf\u00ed\u00adsicamente preacu\u00f1ada, entre l. y pensamiento (raz\u00f3n). As\u00ed\u00ad el l. aunque en el \u00abmundo de la moralidad\u00bb Hegel le concede la funci\u00f3n de ley y mandato, en la Fenomenolog\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu cae bajo el t\u00ed\u00adtulo de \u00abel esp\u00ed\u00adritu que se enajena\u00bb, y la formaci\u00f3n es entendida solamente como expresi\u00f3n de la conciencia de s\u00ed\u00ad mismo que se desarrolla hacia \u00ablo universal\u00bb (cf. tambi\u00e9n el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n de su L\u00f3gica). J.G. Herder (1744-1803) reacciona contra el racionalismo cartesiano, que (siguiendo la cr\u00ed\u00adtica ling\u00fc\u00ed\u00adstica a los idola fori aparecida en el Novum Organum de F. Bacon; cf. ya en Plat\u00f3n la alusi\u00f3n a la \u00abdebilidad\u00bb de los logoi [en Cratilo]) estableci\u00f3 una escisi\u00f3n definitiva entre l. y pensamiento, para preservar as\u00ed\u00ad lo \u00abverdadero\u00bb (que s\u00f3lo se da con la cogitatio) de las posibilidades de enga\u00f1o del l. hist\u00f3rico. Con raz\u00f3n se ha podido decir teniendo en cuenta la cr\u00ed\u00adtica de Herder al cartesianismo: \u00abCon Descartes, pues, la influencia rec\u00ed\u00adproca entre esp\u00ed\u00adritu y l., en Plat\u00f3n todav\u00ed\u00ada imprecisa pero indiscutible, se convierte definitivamente en la lejan\u00ed\u00ada de la pura indiferencia o en la dial\u00e9ctica de se\u00f1or\u00ed\u00ado-esclavitud; y el postulado de que se ha de recurrir al juicio de la cogitatio para justificar los praeiudicata como afirmaci\u00f3n propia, o para rechazarlos como praeiudicia, acab\u00f3 por presentar el l. como simple medio o incluso obst\u00e1culo del conocimiento verdadero\u00bb (J. PLEINES, Das Problem der Sprache [Mn 1967] 41).<\/p>\n<p>A esa influencia rec\u00ed\u00adproca de esp\u00ed\u00adritu y l. se refiri\u00f3 especialmente W. von Humboldt (1767-1835) con su principio del ergon-energeia, seg\u00fan el cual en el l. vivo e hist\u00f3rico se le abre al hombre, anteriormente a toda afirmaci\u00f3n y reflexi\u00f3n, una \u00abvisi\u00f3n del mundo\u00bb siempre concreta; idea que a\u00fan hoy confirman las investigaciones de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica comparada (cf. la escuela de L. Weisgerber, las investigaciones de E. Sapir y B.L. Whorf [1897-1941] sobre las lenguas indias en los EE.UU., bajo la influencia parcial de la \u00abpsicolog\u00ed\u00ada profunda\u00bb de S. Freud y C.G. Jung). Seg\u00fan Humboldt el l. al no ser una \u00abobra\u00bb sino una \u00abactividad), es la perpetua dial\u00e9ctica de lo particular y lo universal: \u00abPues el l. no puede ser visto como un material que est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, previsible en su totalidad o comunicable poco a poco; hay que verlo m\u00e1s bien como algo que se engendra a s\u00ed\u00ad mismo perpetuamente. En \u00e9l las leyes de la generaci\u00f3n est\u00e1n determinadas, pero el alcance y hasta cierto punto tambi\u00e9n el tipo del producto permanecen totalmente indeterminados\u00bb (Obras completas vi [B 1903ss] 177; cf. al respecto M. HEIDEGGER, Unterwegs zur Sprache, 246). La concepci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica de Humboldt no s\u00f3lo ha representado un gran est\u00ed\u00admulo para la ciencia y psicolog\u00ed\u00ada del l. en el siglo xx, sino tambi\u00e9n para la filosof\u00ed\u00ada (cf. las investigaciones de W. Wundt, K. B\u00fchler, E. Cassirer, F. de Saussure, la concepci\u00f3n platonizante del l. de E. Husserl, la m\u00e1s aristot\u00e9lica de A. Marty partiendo de la psicolog\u00ed\u00ada de Brentano, la concepci\u00f3n cr\u00ed\u00adtico-ling\u00fc\u00ed\u00adstica de F. Mauthner, que en muchos aspectos anticipa la reciente cr\u00ed\u00adtica del l., etc.). Desde varios puntos de vista representar\u00ed\u00ada un correctivo contra la nov\u00ed\u00adsima concepci\u00f3n del l. conocida como \u00abestructuralismo\u00bb, que considera lo ling\u00fc\u00ed\u00adstico a partir de los aspectos cuantificables (sintaxis, estructura) sin tener en cuenta el problema del meaning (el contenido del l.); tal sucede con el estructuralismo americano y la glosem\u00e1tica de L. Hjelmslev, H.J. Ulldal y otros.<\/p>\n<p>Digamos para terminar que hoy la concepci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente occidental del l. (separaci\u00f3n entre l. y pensamiento, entre palabra y concepto) es vista en su condicionamiento hist\u00f3rico a trav\u00e9s de un determinado principio antropol\u00f3gico, de manera que el pluralismo de los mundos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos pasados y presentes &#8211; a pesar de la coincidencia (\u00c2\u00a1no identidad!) real de todos los hombres en el logos koin\u00f3s &#8211; muestra tambi\u00e9n la pluralidad de todo lo humano en el sentido de un \u00abpoder-ser\u00bb creador (no de un \u00abser\u00bb simplemente est\u00e1tico). Y para una \u00abteolog\u00ed\u00ada cristiana de la palabra\u00bb, como un desider\u00e1tum para el futuro, esto significa precisamente la tarea de hacer accesible el mensaje proclamado en el Evangelio a los distintos \u00e1mbitos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos de acuerdo con la \u00abvisi\u00f3n del mundo\u00bb posible en sus lenguajes, y, por consiguiente, no s\u00f3lo desde la visi\u00f3n del mundo metaf\u00ed\u00adsico-occidental, que en s\u00ed\u00ad es relativa.<\/p>\n<p>3. Teolog\u00ed\u00ada del lenguaje<br \/>\nCf. -> revelaci\u00f3n, -> palabra de Dios -> teolog\u00ed\u00ada, -> Escritura.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. Steinthal, Die Geschichte der Sprachwissenschaft bei den Griechen und R\u00f6mern (B 1864); H. Heinze, Die Lehre vom Logos in der griechischen Philosophie (1872, reimpr. Aalen 1961); F. Mauthner, Beitr\u00e4ge zu einer Kritik der Sprache I-1II (St 1901-02); K. Vossler, Positivisme i idealisme en la ci\u00e9ncia del Ilenguatge (Barcelona 1917); A. 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Preinteligencia antropol\u00f3gica Generalmente se establece una distinci\u00f3n entre el lenguaje (l.) y el pensamiento, as\u00ed\u00ad como entre estos dos y la cosa hablada o pensada. Esa distinci\u00f3n la hicieron ya Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, al oponerse mediante la cr\u00ed\u00adtica del l. al abuso sof\u00ed\u00adstico del mismo en su tiempo, con el fin de restablecer en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lenguaje-filosofia-del\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLENGUAJE, FILOSOFIA DEL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18950","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18950"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18950\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}