{"id":18960,"date":"2016-02-05T12:10:04","date_gmt":"2016-02-05T17:10:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/materia\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:04","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:04","slug":"materia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/materia\/","title":{"rendered":"MATERIA"},"content":{"rendered":"<p>1. M. (del lat\u00ed\u00adn mater, materia) es ante todo la m. madre, la m. bruta (p. ej., la madera para edificar), el material que se deja formar, trabajar o elaborar. Este concepto tecnol\u00f3gico y art\u00ed\u00adstico de m. tiene dos componentes: de una parte el prestarse para un m\u00e9todo de trabajo y elaboraci\u00f3n (esa propiedad conduce al concepto de potentia [- acto y potencia] ); por otra parte, la firmeza y duraci\u00f3n del material y del producto elaborado. La firmeza no cambia por la elaboraci\u00f3n, y conduce as\u00ed\u00ad al concepto de -> substancia como fundamento y sujeto permanente de las formas cambiantes de manifestaci\u00f3n. Si dentro del marco de la antigua filosof\u00ed\u00ada de la -> naturaleza se abstrae de la firmeza y de las otras cualidades espec\u00ed\u00adficas de la m., queda como principio material abstracto la materia prima, como pura posibilidad de recibir formas. La m. concreta en cuanto materia secunda se concibe como unidad real de la materia prima con un principio formal, que es la raz\u00f3n de las cualidades espec\u00ed\u00adficas. El doble aspecto de una cosa real desde el punto de vista de la materia formable (yl\u00e9) y la forma determinante (morph\u00e9) constituye la base del -> hilemorfismo. De todos modos, dentro del hilemorfismo no puede comprenderse ni la variaci\u00f3n material seg\u00fan leyes propias, ni la conexi\u00f3n entre principios formales o causas eficientes. Adem\u00e1s, la mezcla del principio formal aristot\u00e9lico (anima forma corporis) de un individuo con la causalidad eficiente de principios formales neoplat\u00f3nicos ha sido fuente de confusi\u00f3n en la filosof\u00ed\u00ada y en particular ha bloqueado la inteligencia del crecimiento de la personalidad.<\/p>\n<p>2. Tambi\u00e9n el concepto de m. en las ciencias naturales puede deducirse del concepto tecnol\u00f3gico de materia. La m. se considera de una parte como el material investigable (target f\u00ed\u00adsico, prueba qu\u00ed\u00admica, preparado biol\u00f3gico), que reacciona con fen\u00f3menos y leyes espec\u00ed\u00adficos a los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n. Por otra parte, la m. tiene una consistencia: las propiedades esenciales de un sistema material no quedan constituidas por primera vez mediante los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n, sino que se manifiestan en la manera de las variacionese inducidas. En principio la m. es considerada como substancia unitaria que puede admitir infinidad de formas. Este concepto de forma en las ciencias naturales comprende formas de movimiento f\u00ed\u00adsico, estructuras qu\u00ed\u00admicas y la informaci\u00f3n biol\u00f3gica. La forma de movimiento f\u00ed\u00adsico se refiere primariamente a la forma de las leyes seg\u00fan las cuales cambia en el curso del tiempo un sistema energ\u00e9ticamente cerrado o abierto en su totalidad. Se trata en primer t\u00e9rmino del sistema cerrado (en el que no operan fuerzas extra\u00f1as y que est\u00e1 abandonado a s\u00ed\u00ad mismo) y del movimiento aut\u00f3nomo. Movimiento no es aqu\u00ed\u00ad una variaci\u00f3n producida por componentes que se hallen fuera del sistema, sino variaci\u00f3n y movimiento aut\u00f3nomo como nota constitutiva de la materia. Movimiento aut\u00f3nomo significa que en las variaciones regulares s\u00f3lo entran piezas determinantes del sistema considerado (masas, cargas, valores&#8230; de las componentes sistem\u00e1ticas), o constantes naturales (velocidad de la luz, cuanto de acci\u00f3n&#8230;), y no magnitudes extra\u00f1as al sistema. A ello corresponde tambi\u00e9n el concepto de causalidad en las ciencias naturales (causalidad funcional o consecutiva): una relaci\u00f3n causal es el nexo regular entre los estados totales de un sistema en dos momentos distintos, y se expresa en las -> leyes din\u00e1micas de la naturaleza. Todos los componentes del sistema est\u00e1n en una inseparable acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, que puede formularse con ayuda de ecuaciones diferenciales, pero no con los conceptos de causalidad eficiente y final (p. ej., la rec\u00ed\u00adproca atracci\u00f3n de las masas en el sistema planetario). Cadenas causales dirigidas en un solo sentido, en las cuales se hubiera de distinguir en cada caso entre causa eficiente y efecto causado, son extra\u00f1as a la mentalidad cient\u00ed\u00adfica. Alg\u00fan papel desempe\u00f1an como perturbaci\u00f3n de un sistema, pero entonces son consideradas como componentes de un sistema ampliado, cuyas leyes propias deben ser investigadas.<\/p>\n<p>Las leyes din\u00e1micas de la naturaleza en la mec\u00e1nica y electrodin\u00e1mica cl\u00e1sicas son deterministas: el estado total de un sistema queda clara y completamente determinado en un momento cualquiera, pasado o futuro, con tal se conozca el estado del sistema en un solo momento del tiempo. Las leyes de la naturaleza de la f\u00ed\u00adsica cu\u00e1ntica son indeterministas, pero no acausales, pues, si bien el nexo entre dos estados sistem\u00e1ticos no es claro ni completo (en sentido cl\u00e1sico), sin embargo, tambi\u00e9n las leyes estad\u00ed\u00adsticas son leyes estrictas de la naturaleza, y as\u00ed\u00ad, para los valores medios de magnitudes de estados f\u00ed\u00adsicos, pueden incluso traducirse a las leyes deterministas de la f\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica. Con todo, las categor\u00ed\u00adas de causalidad de la f\u00ed\u00adsica cu\u00e1ntica son las mismas que en el resto de la ciencia natural; pertenecen a su programa.<\/p>\n<p>El concepto de estructura en la qu\u00ed\u00admica es el que m\u00e1s se acerca al concepto de forma del hilemorfismo, pues las propiedades f\u00ed\u00adsicas y qu\u00ed\u00admicas de las substancias qu\u00ed\u00admicas dependen primariamente de la ordenaci\u00f3n espacial de iones y \u00e1tomos en una mol\u00e9cula o en la red de un cristal. Pero ya el equilibrio qu\u00ed\u00admico de diversas fases de substancias qu\u00ed\u00admicas se realiza por la concurrencia de reacciones de signo contrario, y s\u00f3lo puede comprenderse con las categor\u00ed\u00adas de la causalidad funcional.<\/p>\n<p>Finalmente, tambi\u00e9n el concepto de informaci\u00f3n biol\u00f3gica como forma de la m. en las ciencias naturales debe considerarse en el contexto de la causalidad funcional. Informaci\u00f3n biol\u00f3gica significa la totalidad de las posibilidades bioqu\u00ed\u00admicas de destrucci\u00f3n, s\u00ed\u00adntesis y transformaci\u00f3n de energ\u00ed\u00ada, los planos de acoplamiento, las posibilidades de desencadenamiento y bloqueo, tal como est\u00e1n fijadas por el material hereditario en su sucesi\u00f3n temporal. Tambi\u00e9n esta forma de m. se define \u00fanicamente dentro del marco de la causalidad funcional, porque las funciones vitales de un organismo no s\u00f3lo se fundan en todos los mecanismos qu\u00ed\u00admico-f\u00ed\u00adsicos de acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, sino que por m\u00faltiples mecanismos de reacoplamiento y c\u00ed\u00adrculos de reglas constituyen adem\u00e1s una unidad funcional de grado superior, y por tanto aqu\u00ed\u00ad todav\u00ed\u00ada cabe menos la posibilidad de un esclarecimiento por el esquema de causas eficientes: toda inserci\u00f3n de un c\u00ed\u00adrculo de funciones en una cadena causal de sentido \u00fanico peca contra un elemento esencial de lo vivo. Adem\u00e1s, la morfolog\u00ed\u00ada especifica de un organismo en su crecimiento y en su estructura anat\u00f3mica, s\u00f3lo se realiza a su vez por el equilibrio din\u00e1mico de procesos fisiol\u00f3gicos de signo opuesto, y no puede, por tanto, comprenderse por conceptos formales est\u00e1ticos.<\/p>\n<p>3. Una definici\u00f3n de la esencia de la m. mira aquellas magnitudes que permanecen constantes en el cambio de los fen\u00f3menos. En este sentido se podr\u00ed\u00ada ver la esencia de la m. en la substancia material que, como sujeto de los fen\u00f3menos variables, subyace en \u00e9stos. Pero si se consideran procesos de alta energ\u00ed\u00ada (p. ej., choques de part\u00ed\u00adculas elementales de protones que han pasado por una tensi\u00f3n de varios billones de voltios), se comprueba que tampoco las \u00faltimas unidades materiales, las part\u00ed\u00adculas elementales, representan substancias aisladas o invariables, sino que pueden transformarse unas en otras seg\u00fan las condiciones energ\u00e9ticas y otras. Seg\u00fan la energ\u00ed\u00ada disponible y el parentesco entre los estados de las part\u00ed\u00adculas madre y los de los productos de descomposici\u00f3n, esa transici\u00f3n puede tener lugar despu\u00e9s de 10-23 segundos o s\u00f3lo despu\u00e9s de billones de a\u00f1os. Las part\u00ed\u00adculas elementales no son elementales, pues, dada una energ\u00ed\u00ada suficientemente alta, pueden convertirse en much\u00ed\u00adsimas otras part\u00ed\u00adculas elementales. No son compuestas en sentido estricto, pues se distinguen fuertemente de los constitutivos imaginables. Pero son fundamentales, porque, dentro de todas las transformaciones, muestran una y otra vez los mismos tipos de part\u00ed\u00adculas elementales.<\/p>\n<p>Las part\u00ed\u00adculas elementales, de las que se conocen m\u00e1s de 200, pueden dividirse en grupos: 1) Hadronas (part\u00ed\u00adculas que ejercen intensas fuerzas entre sf ): a) baryonas (part\u00ed\u00adculas pesadas; se dividen en un prot\u00f3n, un neutr\u00f3n, un antiprot\u00f3n y un antineutr\u00f3n), b) mesones (part\u00ed\u00adculas de peso medio; se dividen en electrones, neutrinos o fotones); 2) leptones (part\u00ed\u00adculas de poco peso; s\u00f3lo fuerza electromagn\u00e9tica en peque\u00f1a cantidad): a) neutrinos, b) electrones, c) myones; 3) fot\u00f3n (cuantos del campo electro-magn\u00e9tico).<\/p>\n<p>Las m\u00faltiples posibilidades de transformaci\u00f3n s\u00f3lo permiten hablar de una substancia material \u00fanica, que en esta forma general no puede aducirse para la definici\u00f3n de la materia. En cambio determinan la esencia de la m. una serie de magnitudes de conservaci\u00f3n (carga el\u00e9ctrica, n\u00famero de baryones y leptones, masa, energ\u00ed\u00ada, impulso, impulso rotatorio&#8230;), que permanecen constantes en cualesquiera procesos de las part\u00ed\u00adculas elementales y caracterizan as\u00ed\u00ad la din\u00e1mica de estos procesos. En el terreno de la f\u00ed\u00adsica nuclear de los cuerpos fijos, de las mol\u00e9culas, de los \u00e1tomos, s\u00f3lo nos las babemos con los baryones prot\u00f3n y neutr\u00f3n en el n\u00facleo del \u00e1tomo y con electrones en la envoltura del mismo. Bajo las limitadas condiciones de energ\u00ed\u00ada de estos campos no aparecen transformaciones esenciales de part\u00ed\u00adculas. Por eso puede emplearse el concepto de substancia para electrones y part\u00ed\u00adculas nucleares (prot\u00f3n y neutr\u00f3n interpretados como estados de una part\u00ed\u00adcula). Anal\u00f3gicamente puede emplearse el concepto de substancia qu\u00ed\u00admica en aquellos terrenos en que las transformaciones qu\u00ed\u00admicas son muy limitadas.<\/p>\n<p>En sentido estricto no es posible hablar de una m. viva, porque los carburos, independientemente de su lugar de origen dentro o fuera del organismo, tienen las mismas propiedades. Gracias al r\u00e1pido metabolismo, un organismo vivo intercambia en poco tiempo una gran parte de sus mol\u00e9culas con el mundo exterior. M. viva en sentido lato es la totalidad de las mol\u00e9culas que est\u00e1n en relaci\u00f3n con la funci\u00f3n y se hallan en la unidad funcional de los procesos vivos. M. en contraposici\u00f3n al -\u00bb esp\u00ed\u00adritu significa, o bien m. que no est\u00e1 en ninguna relaci\u00f3n con la funci\u00f3n espiritual (seguramente esto no puede decirse sobre el cuerpo y los artefactos del hombre, y ni siquiera sobre toda la creaci\u00f3n), o bien m. que impide o perturba un conjunto funcional del esp\u00ed\u00adritu (a(ipl; en Rom 7, 18; G\u00e1l 5, 17). La m. es principio de individuaci\u00f3n (raz\u00f3n de singularidad inconfundible) para cosas espacialmente separadas de la misma constituci\u00f3n qu\u00ed\u00admica y de la misma \u00abmacro\u00bb y \u00abmicro\u00bb-estructura. Por el contrario, en el choque de part\u00ed\u00adculas elementales de la misma especie, aparecen efectos de interferencia de \u00e1tomos y mol\u00e9culas que son incompatibles con el concepto de individualidad. Los objetos macrosc\u00f3picos, particularmente los organismos, muestran abundantes diferencias de estructura, por lo cual muchas veces se pueda hablar de tipos distintos. La m. como contenido y objeto de una ciencia, de un rito o de una proposici\u00f3n se contrapone al m\u00e9todo, a los medios auxiliares formales y a la forma de expresi\u00f3n. La m. se presenta tambi\u00e9n como substancia eterna y \u00fanica en el ->pante\u00ed\u00adsmo y en el -> materialismo filos\u00f3fico. Ante las ciencias naturales modernas se ha renunciado a la causalidad eficiente, pero la causalidad funcional no se ha desarrollado suficientemente. Por eso Dios no puede aparecer como fundamento inmutable e independiente de los nexos funcionales; en consecuencia, o bien es confundido con la tu., o bien es negado.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: B. Russell, The Analysis of Matter (Lo 1927); A. March, Naturaleza y conocimiento (Inst de EP Ma 1954); A. Einstein &#8211; L. Infeld, La f\u00ed\u00adsica, aventura del pensamiento (Losada B Aires 61961); A. Maier, An der Grenze von Scholastik und Naturwissenschaft. Die Struktur der materiellen Substanz (R 21952); F. Lieben, Vorstellungen vom. Aufbau der M. im Wandel der Zeiten (W 1953); U. Sch\u00f6ndorfer, Philosophie der M. (Graz &#8211; K\u00f6 1954); J.-J. Trillat, D\u00e9couverte de la metiere (P 1956); F. Gruber, Pr\u00fcfbare Folgerungen aus der Hypothese von \u00abzweierlei\u00bb M. (W 1958); L. de Broglie, Ondes et corpuscules (P 1930); W. Heisenberg, Die Plancksche Entdeckung und die philosophischen Grundfragen der Atomlehre: Jahrbuch der Max-Planck-Gesellschaft 1958 (G\u00f6 1958) 26-52; J. Witt-Hausen, En kritisk analyse af materiebegrebet hos Newton, Kant og Einstein (Kop 1958); K. Sch\u00e4fer, Statistiche Theorie der M. (G\u00f6 1960); F. Hund, Theorie des Aufbaues der M. (St 1961); R. Harr\u00e9, Matter and Method (Lo 1964); G. R. Junge, M. und Energie im nat\u00fcrlichen Weltbild (F 1964); H. H\u00f6re, M. und Bewu\u00dftsein. Untersuchung philosophischer Kategorien unter besonderer Ber\u00fccksichtigung der Naturwissenschaften (B 1965); W. Bilchel, Philosophische Probleme der Physik (Fr &#8211; Mn 1965); \u00dcber die Mikrostruktur der M. (H 1967); F. Selvaggi, La estructura de la materia (Herder Ba 1970); Arjipser, La materia como categor\u00ed\u00ada filos\u00f3fica (Grijalbo M\u00e9x) ; C. Lugo, El origen de la materia (Am\u00e9ricalee B Aires); L. Gacot, Materia y vida (Espasa-Calpe Ma); S. Meliujin, Dial\u00e9ctica del desarrollo en la naturaleza inorg\u00e1nica (Grijalbo M\u00e9x); J. Puig, Materia y energ\u00ed\u00ada (B Aires 1942); M. Duquesne, Materia y antimateria (Fabril B Aires 1964).<\/p>\n<p>Gernot Eder<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Gr. hyle; Lat. materia; Fr. mati\u00e8re; Ale. Materie y Stoff), lo correlativo de Forma. V\u00e9ase HYLOMORFISMO; FORMA.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomando el t\u00e9rmino en su sentido m\u00e1s amplio, materia significa aquello de lo que cualquier cosa est\u00e1 hecha o compuesta. Por lo tanto, el significado original de hyle (Homero) es \u201cmadera\u201d en el sentido de \u201csoto\u201d o \u201cbosque\u201d y de ah\u00ed, por extensi\u00f3n, \u201cbosque talado\u201d o \u201cmadero\u201d. El lat\u00edn materia, a diferencia de lignum (le\u00f1a, madera que se usa como combustible), tambi\u00e9n significa madera para prop\u00f3sitos constructivos. En los lenguajes modernos, esta palabra (significando material en bruto) se usa de manera similar. La materia es as\u00ed, uno de los elementos del ser, en ciernes o existente, de un producto artificial. El arquitecto emplea madera en la construcci\u00f3n de su casa; el zapatero confecciona sus zapatos con cuero. Se advierte que, en su calidad de elemento intr\u00ednseco, la materia connota una composici\u00f3n y resulta m\u00e1s f\u00e1cil de estudiar considerando la naturaleza del cambio. Esto se trata ex professo en el art\u00edculo acerca de la CAUSA (q.v.). Sin embargo, ser\u00e1 necesario tocarlo aqu\u00ed brevemente, pues la materia s\u00f3lo puede considerarse racionalmente en tanto que se trata de un correlato. Por lo tanto, este art\u00edculo se dividir\u00e1 en p\u00e1rrafos que exponen la doctrina escol\u00e1stica bajo los siguientes encabezados:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Materia secundaria (en cambio accidental);<br \/>\n2. Materia primordial (en cambio sustancial);<br \/>\n3. La naturaleza de la materia primordial;<br \/>\n4. Privaci\u00f3n;<br \/>\n5. Materia permanente;<br \/>\n6. La unidad de la materia;<br \/>\n7. La materia como principio de individuaci\u00f3n;<br \/>\n8. Lo casual de la materia;<br \/>\n9. Teor\u00edas divergentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Materia secundaria\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aceptando materia en el sentido original expuesto arriba, Arist\u00f3teles define \u201ccausa material\u201d hoion ho chalkos tou andriantos kai ho argyros tes phiales. Resulta evidente a los sentidos que la forma de la estatua se realiza en el bronce, que el bronce es el sujeto de la forma. Estos dos elementos de la estatua o del taz\u00f3n son las \u201ccausas\u201d intr\u00ednsecas de que sean lo que son. Con la adici\u00f3n de las causas eficiente y final (y de la privaci\u00f3n), constituyen toda la doctrina de su etiolog\u00eda y se les invoca como explicaci\u00f3n suficiente del cambio \u201caccidental\u201d. No hay dificultad en comprender esta doctrina. La \u201cmateria\u201d determinable (que aqu\u00ed, en terminolog\u00eda escol\u00e1stica, es m\u00e1s propiamente substancia) es la realidad concreta \u2014lat\u00f3n o metal blanco\u2014, susceptible de ser determinada a un modo particular de ser. Lo determinante es la forma artificial o el aspecto visible. La \u201cmateria\u201d permanece sustancialmente igual antes, durante y despu\u00e9s de su confecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Materia primordial\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La explicaci\u00f3n no es tan obvia cuando se la extiende para abarcar un cambio sustancial. Es realmente cierto que ya al hablar de la \u201cmateria\u201d del cambio accidental (sustancia) vamos m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia dada por la percepci\u00f3n mediante los sentidos. Pero cuando nos proponemos tratar los elementos de la sustancia corp\u00f3rea avanzamos a\u00fan m\u00e1s en el proceso de abstracci\u00f3n. Resulta imposible representarnos la materia primordial o la forma sustancial. Cualquier intento de hacerlo inevitablemente se convierte en un juego de la imaginaci\u00f3n, que tiende a falsificar la naturaleza de materia y forma, puesto que no son imaginables. Los objetos adecuados de nuestro entendimiento son las esencias de esos cuerpos que nos rodean (cf. Sto. Tom\u00e1s, \u201cDe Principio Individuationis\u201d). Sin embargo, de \u00e9stos no tenemos conocimiento intuitivo, como tampoco de sus principios. De hecho, podemos razonar acerca de ellos, y debemos hacerlo si deseamos explicar la posibilidad del cambio, pero imaginar significa correr el riesgo de alcanzar conclusiones del todo falsas. De ah\u00ed que cualquier cosa que pueda afirmarse en relaci\u00f3n a la materia primordial necesariamente ser\u00e1 el resultado de razonamiento puro y abstracto, en torno a datos concretos provistos por el juicio. Se trata de un principio inexistente, que se invoca para dar cuenta de la alteraci\u00f3n sustancial. Pero como lo se\u00f1ala santo Tom\u00e1s de Aquino, cualquier conocimiento que podamos adquirir de aqu\u00e9lla se obtendr\u00e1 solamente por su analog\u00eda a \u201cforma\u201d (ibid). Las dos son los constituyentes inseparables de los seres corp\u00f3reos. La ense\u00f1anza de Aquino puede considerarse aqu\u00ed brevemente como incluyente de la de Arist\u00f3teles, respecto de la cual es, en lo general, id\u00e9ntica. Se trata de la ense\u00f1anza com\u00fanmente impartida en su Escuela; con todo, es posible encontrar que otras opiniones, a las que se aludir\u00e1 m\u00e1s adelante, fueron expuestas antes y despu\u00e9s de su formulaci\u00f3n a cargo de Aquino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. La naturaleza de la materia primordial\n<\/p>\n<p>Para santo Tom\u00e1s, la materia primordial es el \u00e1mbito del cambio sustancial, el elemento de indeterminaci\u00f3n en los seres corp\u00f3reos. Es potencialidad pura, o determinabilidad, desprovista de sustancialidad, calidad, cantidad o los otros accidentes que determinan la existencia sensible. No es creada ni es susceptible de crear, sino m\u00e1s bien concretable y concretada mediante la Forma (q.v.), a la cual se opone como correlato, como uno de los \u201cconstituyentes intr\u00ednsecos\u201d esenciales (De Principiis Natur\u00e6) de aquellos seres corp\u00f3reos con cuya existencia termina el acto de creaci\u00f3n. De manera similar, no es generada ni se corrompe con el cambio sustancial, ya que toda generaci\u00f3n y corrupci\u00f3n es una transici\u00f3n en la cual una sustancia se convierte en otra, por lo cual s\u00f3lo puede ocurrir en cambios de sujetos compuestos. Se produce de la nada y s\u00f3lo puede cesar de existir volviendo a la nada (De Natura Materi\u00e6, I). Su potencialidad no es una propiedad superpuesta a su esencia, pues se trata de una potencialidad que tiende a la existencia sustancial (en I Phys., Lect. 14). Encontramos una aseveraci\u00f3n m\u00e1s enf\u00e1tica en \u201cQQ. Disp\u201d, III, Q. iv., a. 2 ad 4: \u201cLa relaci\u00f3n de la materia primordial\u2026 a la potencialidad pasiva es como la de Dios\u2026 a la activa (potentiam activam). Por lo tanto, la materia es su pasividad, del modo como Dios es Su actividad\u201d. Queda absolutamente claro que santo Tom\u00e1s tiene aqu\u00ed presente la materia primordial en su extremo grado de abstracci\u00f3n. De hecho, as\u00ed lo asienta. \u201cSe llama com\u00fanmente materia primordial a aquello que est\u00e1 en la categor\u00eda de sustancia como potencialidad sabida por separado de toda especie y forma, e inclusive de privaci\u00f3n; y con todo, susceptible de formas y privaciones\u201d (De spiritual. creat., Q. I, a. 1). <\/p>\n<p>Si nos vi\u00e9ramos \u201cobligados a definir su esencia, tendr\u00eda como diferencia espec\u00edfica su relaci\u00f3n a la forma y como g\u00e9nero, su sustancialidad\u201d (Quod., IX, a. 6.3). Una vez m\u00e1s: \u201cTiene su existencia en raz\u00f3n de lo que le viene, ya que en s\u00ed misma tiene existencia incompleta, o m\u00e1s propiamente, no la tiene\u201d (De Princip. Natur\u00e6). Esta informaci\u00f3n es principalmente de car\u00e1cter negativo y las frases empleadas por santo Tom\u00e1s demuestran que hay una cierta dificultad en expresar exactamente la naturaleza del principio que se considera. Esta dificultad evidentemente surge de la imaginaci\u00f3n, con la cual la filosof\u00eda de la materia no tiene nada que ver. Debemos comenzar con el ser real, concreto. A fin de explicar \u00e9ste y los cambios que es capaz de experimentar, debemos inferir la coexistencia de la materia y de la forma determinable y determinante. As\u00ed, por abstracci\u00f3n, podremos despojar a la materia de tal o cual determinaci\u00f3n; as\u00ed podremos considerarla al margen de todas sus determinaciones. Pero en cuanto intentamos considerarla al margen de aquella \u00fanica analog\u00eda mediante la cual posemos conocerla, una vez despojada mentalmente de su determinabilidad por v\u00eda de la forma, no queda nada, absolutamente nada, puesto que la materia no es ni realizable ni pensable sin su correlaci\u00f3n. El objeto propio de la inteligencia (y del mismo modo, el sujeto de la existencia), es Ens, Verum. De ah\u00ed que santo Tom\u00e1s ense\u00f1e que la materia primordial es \u201cuna realidad sustancial\u201d (es decir, una realidad que por reducci\u00f3n pertenece a la categor\u00eda de sustancia), \u201cpotencial hacia todas las formas y, bajo la acci\u00f3n de una causa eficiente indicada y proporcionada, determinable para cualquier especie de sustancia corp\u00f3rea (en VII Met., sect.2); y una vez m\u00e1s: \u201cNunca queda desprovista de forma o privaci\u00f3n; ahora est\u00e1 bajo una forma y ahora, bajo otra. Por s\u00ed misma no puede existir nunca\u201d (De Princip. Natur.). Lo dicho podr\u00eda parecer que niega a la materia la realidad que le est\u00e1 predicada. No es as\u00ed. En tanto que elemento determinable en la sustancia corp\u00f3rea, tiene que tener una realidad que no es la de la forma determinante. Por abstracci\u00f3n, la mente puede considerarla como potencial de cualquier forma, pero nunca puede rebasar el l\u00edmite de su potencialidad inexistente (cf., de Arist\u00f3teles, ti enyparchontos, Phys., iii 194b, 16) y vuelta realidad en los cuerpos, sin encontrarse a s\u00ed misma contemplando la nada absoluta. Por s\u00ed misma, la materia no puede existir nunca; consecuentemente, nunca puede ser pensada por s\u00ed misma. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Privaci\u00f3n\n<\/p>\n<p>El uso del t\u00e9rmino \u201cprivaci\u00f3n\u201d por parte de santo Tom\u00e1s nos conduce hacia una consideraci\u00f3n por dem\u00e1s interesante. Mientras que la materia primordial, \u201centendida\u201d sin forma ni privaci\u00f3n, es una potencialidad indiferente de ser formada en una forma corp\u00f3rea, la misma materia, considerada como realizada por conducto de una forma dada y existiendo en realidad, no connota esta capacidad indefinida de ser formada. De hecho, hay una cierta evoluci\u00f3n r\u00edtmica de las formas, observable en la naturaleza. Del agua s\u00f3lo pueden obtenerse ox\u00edgeno e hidr\u00f3geno mediante la electr\u00f3lisis; de ox\u00edgeno e hidr\u00f3geno en proporciones definidas, s\u00f3lo se genera agua. Santo Tom\u00e1s expresa este hecho en los t\u00e9rminos f\u00edsicos de su \u00e9poca: \u201cSi cualquier materia en particular, por ej., fuego o aire, fuera despojada de su forma, queda de manifiesto que el potencial hacia otras formas inferibles que quedaran en esa materia no ser\u00eda tan amplia como en relaci\u00f3n a la materia (considerada) universalmente\u201d (De Nat. Mat., v). La consideraci\u00f3n nos da el significado de \u201cprivaci\u00f3n\u201d como se le usa en la teor\u00eda del cambio sustancial. La materia es \u201cprivada\u201d de la o las formas hacia las que solamente es potencial cuando realmente existe en tal o cual estado de determinaci\u00f3n. De ah\u00ed la distinci\u00f3n que encontramos en el op\u00fasculo \u201cDe Principiis Natur\u00e6\u201d. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Materia permanente\n<\/p>\n<p>\u201cLa materia que no connota una privaci\u00f3n es permanente, mientras que aqu\u00e9lla que lo hace es transitoria\u201d. La connotaci\u00f3n de una privaci\u00f3n limita a la materia primordial a aquello que se realiza por conducto de una forma que la dispone hacia la realizaci\u00f3n por conducto de otras formas definidas. La \u201cprivaci\u00f3n\u201d es la ausencia de esas formas. La materia permanente es materia considerada en su m\u00e1s alto grado de abstracci\u00f3n, que de tal modo no connota m\u00e1s que su correlaci\u00f3n haca la forma en general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. La unidad de la materia\n<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, se dice que esta materia (permanente) es una, mas no en el sentido de unidad num\u00e9rica. Se considera cada ser corp\u00f3reo como resultado de la uni\u00f3n de materia y forma. En consecuencia, hay tantas porciones individuales y distintas de materia hechas realidad como cuerpos existen en el universo (por ejemplo, \u00e1tomos). Sin embargo, cuando los varios principios determinantes y las varias privaciones son abstra\u00eddos, cuando la materia es percibida en su mayor abstracci\u00f3n, lo es como poseedora de una unidad l\u00f3gica. Se le entiende desprovista de todas esas disposiciones que la llevan a diferir num\u00e9ricamente de la multiplicaci\u00f3n de los cuerpos (De Principiis Natur\u00e6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. La materia como principio de individuaci\u00f3n\n<\/p>\n<p>M\u00e1s importante es la doctrina que sustenta en la materia la distinci\u00f3n num\u00e9rica de seres corp\u00f3reos espec\u00edficamente id\u00e9nticos. En la doctrina general de santo Tom\u00e1s, el individuo \u2014\u201cesta cosa\u201d (hoc aliquid)\u2014 es una sustancia primordial, individualizada por el hecho de ser lo que es (\u201cSubstantia individuatur per seipsam\u201d: Summa, Pars I, Q. xxix, a. 1). Es intr\u00ednsecamente completo, capaz de subsistir por s\u00ed mismo como sujeto de accidentes en el orden ontol\u00f3gico, y de predicados en el l\u00f3gico. Est\u00e1 individido en s\u00ed mismo, distinto de todo otro, incomunicable (cf. De Principio Individuationis). Estas notas caracter\u00edsticas se realizan en el caso de dos sustancias que difieren en esencia. Por lo tanto, para santo Tom\u00e1s, no hay dos \u00e1ngeles (q.v.) que sean espec\u00edficamente id\u00e9nticos (Summa, Pars I, Q. 1, a. 4). M\u00e1s que eso, inclusive una forma corp\u00f3rea, por m\u00e1s material y baja que se encuentre en la jerarqu\u00eda de las formas, no ser\u00eda m\u00e1s que \u00fanica en su especie, si pudiera existir (o ser pensada) al margen de su relaci\u00f3n con la materia (cf. De Spiritual. Creaturis, Q. I, a. 8). La blancura, si pudiera existir sin sujeto, ser\u00eda \u00fanica. Si pudiera subsistir alguna pluralidad de tales formas accidentales, \u00e9stas tambi\u00e9n diferir\u00edan espec\u00edficamente (a modo de blancura, \u201crojura\u201d, etc.). Pero esta distinci\u00f3n evidentemente no ocurre en el caso de cierto n\u00famero de individuos pertenecientes a una especie. Son esencialmente id\u00e9nticos. \u00bfC\u00f3mo es, entonces, que pueden constituir una pluralidad? La respuesta dada a esta cuesti\u00f3n por santo Tom\u00e1s es su doctrina del Principio de Individuaci\u00f3n. Mientras que la pluralidad de sustancias (o \u201cformas\u201d) simples se debe a una diferencia real en sus esencias (del modo como un tri\u00e1ngulo difiere de un c\u00edrculo), la pluralidad de esencias (o \u201cformas\u201d) id\u00e9nticas supone un principio intr\u00ednseco de individuaci\u00f3n para cada uno (a la manera de dos tri\u00e1ngulos realizados en dos trozos de madera). Por tanto, sustancias simples difieren en lo formal, en raz\u00f3n de su naturaleza, mientras que las compuestas lo hacen en lo material, en raz\u00f3n de un principio inherente. Se multiplican dentro de su especie en raz\u00f3n de la materia.<\/p>\n<p>En este punto surge una cuesti\u00f3n particularmente delicada. La esencia abstracta del hombre connota materia. Entonces, si la materia primordial es el principio de la individuaci\u00f3n, parecer\u00eda que la esencia abstracta ya est\u00e1 individualizada. \u00bfEn d\u00f3nde yacer\u00eda la diferencia, admitida, entre la especie y el individuo? Por otro lado, si no es as\u00ed, parecer\u00eda igual de evidente que, al agregar al individuo un principio no contenido en la esencia abstracta, no ser\u00eda ya objeto de clasificaci\u00f3n dentro de la especie. No ser\u00eda meramente la realizaci\u00f3n concreta de la esencia sino algo m\u00e1s. En cualquier caso, la doctrina parecer\u00eda incompatible con el Realismo moderno. Santo Tom\u00e1s evita la dificultad al ense\u00f1ar que la materia es el principio de la individuaci\u00f3n, pero solamente correlacionada a la cantidad. Las expresiones que usa son \u201cmateria signata\u201d, \u201cmateria subjecta dimensioni\u201d (en Boeth. de Trin., Q. iv, a. 2), \u201cmateria sub certis dimensionibus\u201d (De Nat. Mat., iii). Esto requiere de cierta explicaci\u00f3n. La cantidad, como tal, es un accidente; resulta evidente que ning\u00fan accidente puede dar cuenta de la individualidad de su propio sujeto. Pero la cantidad resulta en sustancia corp\u00f3rea en raz\u00f3n de la materia. Entonces, la materia primordial, considerada como tal, tiene una relaci\u00f3n a la cantidad consecuente con su necesaria relaci\u00f3n a la forma (De Nat. Mat., iv). Al ser accionada por la forma, posee dimensiones, los \u201cconcomitantes inseparables que la determinan en el tiempo y el espacio\u201d (De Princip. Individ.). Entonces, la esencia abstracta, que abarca a la materia del modo como abarca la forma, connotar\u00e1 una aptitud o potencial hacia la determinaci\u00f3n cuantitativa, que necesariamente resultar\u00e1 en cada sujeto concreto que se realice.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, como antes, no debe perderse de vista el hecho de que el razonamiento comienza con los cuerpos concretos que realmente existen en la naturaleza. Es por la v\u00eda de una abstracci\u00f3n que consideramos a la materia sin la cantidad real que siempre exhibe cuando se hace realidad en sustancia corp\u00f3rea. Pedro difiere de Pablo por la v\u00eda de los hechos, y sin embargo son espec\u00edficamente id\u00e9nticos en tanto que animales racionales. Pedro es \u201ceste\u201d hombre y Pablo, \u201caqu\u00e9l\u201d, pero \u201ceste\u201d y \u201caqu\u00e9l\u201d por el \u201caqu\u00ed\u201d y el \u201call\u00e1\u201d. \u201cLa forma no es individuada en tanto que recibida en la materia, sino s\u00f3lo en tanto que es recibida en esta o aquella materia distinta y ce\u00f1ida al aqu\u00ed y el ahora\u201d (en Boeth. de Trin. Q. iv, a. 1). Resulta evidente que \u201caqu\u00ed\u201d y \u201cahora\u201d son para nosotros los signos inmediatos del individuo. Indican \u201ch\u0153c caro et ossa\u201d. Y s\u00f3lo son posibles en raz\u00f3n de materia (formada), la base de la divisibilidad y la ubicaci\u00f3n en el espacio. Con todo, hay que anotar que \u201cmateria signata quantitate\u201d no debe entenderse como materia primordial que tiene una aptitud hacia dimensiones fijas e invariables. Las dimensiones determinadas que se encuentran en el sujeto existente se deben atribuir, como lo ense\u00f1a santo Tom\u00e1s, a materia \u201cindividuada por dimensiones indeterminadas que est\u00e1n preentendidas en ella\u201d (\u201cen Boeth. de Trin.\u201d, Q. iv, a. 2; \u201cDe Nat. Mat.\u201d, vii). Esta observaci\u00f3n explica c\u00f3mo es que un individuo (como Pedro) puede variar de dimensi\u00f3n sin variar de identidad; al mismo tiempo, da la respuesta de santo Tom\u00e1s a la dificultad que se suscit\u00f3 antes. La materia primordial, como lo connota la esencia, tiene una aptitud hacia dimensiones indeterminadas. Al realizarse, estas dimensiones son la base de las dimensiones determinadas (ibid.) que hacen del individuo hic et nunc objeto de raz\u00f3n-percepci\u00f3n (De Nat. Materi\u00e6, iii). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. La causalidad de la materia\n<\/p>\n<p>Puesto que a la materia primordial se le enumera entre las causas del ser corp\u00f3reo, queda por considerar la naturaleza de su causalidad (ver CAUSA). Todos los escol\u00e1sticos admiten su simultaneidad con la forma como causa intr\u00ednseca, pero no coinciden exactamente en relaci\u00f3n a la parte que desempe\u00f1a. Seg\u00fan Su\u00e1rez, es unificante; seg\u00fan Juan de Santo Tom\u00e1s, es receptiva. Los conimbricenses sit\u00faan su causalidad en ambas notas. Parecer\u00eda, tal vez, m\u00e1s acorde con la doctrina de santo Tom\u00e1s el adoptar la opini\u00f3n del cardenal Mercier en cuanto a que la causalidad de la materia es primero receptiva y despu\u00e9s, unificante, siempre y cuando no se pierda de vista su potencialidad esencial. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. Variaciones sobre la teor\u00eda de la materia\n<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de santo Tom\u00e1s de Aquino se ha dado como sustancialmente id\u00e9ntica a la de Arist\u00f3teles. El principal punto de divergencia reside en la opini\u00f3n de Arist\u00f3teles de que el mundo \u2014y la materia, en consecuencia\u2014 es eterno. Santo Tom\u00e1s, al aceptar la doctrina de la Creaci\u00f3n, niega la eternidad primordial de la materia. Resulta interesante anotar c\u00f3mo esta doctrina de la materia como el elemento potencial o determinable del cambio, unifica y corrige los puntos de vista de Her\u00e1clito, Parm\u00e9nides y Plat\u00f3n. Encontramos el flujo perpetuo del primero en las transformaciones continuas que ocurren en la naturaleza material. El \u201cuno\u201d permanente del segundo se reconoce en las esencias abstractas, eternamente id\u00e9nticas a s\u00ed mismas. Al mundo de \u201cideas\u201d de Plat\u00f3n se le asigna su lugar como un mundo de abstracciones intelectuales practicado sobre los cuerpos que caen bajo la observaci\u00f3n de los sentidos. Lo universal es inmanente en el individuo y multiplicado en raz\u00f3n de su materia. En el sistema de Plat\u00f3n, la materia (me on, apeiron: lo \u201cinforme e invisible\u201d) tambi\u00e9n es la condici\u00f3n bajo la cual el ser se convierte en objeto de los sentidos. Le da existencia a todas sus imperfecciones. Es a trav\u00e9s de una mezcla de existencia y nada, m\u00e1s que de realizaci\u00f3n y potencial, que existen las cosas sensibles. Mientras que la materia, para Arist\u00f3teles, es un elemento real del ser, para Plat\u00f3n no. Entre los neoplat\u00f3nicos, Philo (siguiendo a Plat\u00f3n y a los estoicos) tambi\u00e9n consider\u00f3 a la materia el principio de la imperfecci\u00f3n, la limitaci\u00f3n y el mal;, Plotinio la tuvo por espacio vac\u00edo, o la posibilidad pura del Ser.<\/p>\n<p>Se mencionan aqu\u00ed estos sistemas porque fue a trav\u00e9s de ellos que san Agust\u00edn obtuvo su conocimiento de la filosof\u00eda griega. En la doctrina de san Agust\u00edn encontramos la fuente de una importante corriente de pensamiento que corre a trav\u00e9s de toda la Edad Media. En diferentes momentos, san Agust\u00edn sostiene dos puntos de vista sobre la naturaleza de la materia. Primero, es sustancia corp\u00f3rea, en estado ca\u00f3tico; segundo, es un elemento de la indeterminaci\u00f3n total, acerc\u00e1ndose al me on de Plat\u00f3n. San Agust\u00edn no tuvo contacto directo con los trabajos de Arist\u00f3teles, aunque parece haberse aproximado notablemente a su pensamiento (tal vez a trav\u00e9s de los escritos en lat\u00edn de los neoplatonistas) en ciertos pasajes de las \u201cConfesiones\u201d (cf. Lib. XIII v y xxxiii):<\/p>\n<p>Pues la mutabilidad de las cosas mutables es capaz de todas esas formas en las que lo mutable es mutado. \u00bfY qu\u00e9 es esto? \u00bfEs alma? \u00bfEs cuerpo? Si pudiera decirse: \u2018nada: algo que es y no es\u2019, eso dir\u00eda yo\u2026 \u2018Pues de nada fueron ellos hechos por Ti, mas no de Ti: ni de nada que no fuera Tuyo o que fuera antes, sino de materia concretada, porque T\u00fa creaste su informidad sin interposici\u00f3n alguna de tiempo&#8217;.<\/p>\n<p>San Agust\u00edn no ense\u00f1a la dependencia de la cantidad sobre la materia; admite adem\u00e1s una cuasimateria en los \u00e1ngeles. M\u00e1s a\u00fan, su doctrina de rationes seminales (de origen estoico), que encontr\u00f3 muchos adeptos entre los escol\u00e1sticos tard\u00edos, claramente asigna a la materia algo m\u00e1s que el car\u00e1cter de potencialidad pura que le atribuy\u00f3 santo Tom\u00e1s de Aquino. Cabe destacar que Alberto Magno, el predecesor de Aquino, tambi\u00e9n ense\u00f1\u00f3 esta doctrina y m\u00e1s all\u00e1 de esto, opinaba que a las \u201cformas\u201d ang\u00e9licas deb\u00eda consider\u00e1rseles poseedoras de un fundamentum o base de diferenciaci\u00f3n, an\u00e1loga a la materia de los seres corp\u00f3reos.<\/p>\n<p>Siguiendo a san Agust\u00edn, Alejandro de Hales y san Buenaventura, junto con la escuela franciscana en su totalidad, ense\u00f1an que la materia es uno de los elementos intr\u00ednsecos de todas las criaturas. Para san Buenaventura, materia y forma juntas son los principios de la individuaci\u00f3n. Como cabr\u00eda  esperarlo, Duns Escoto es m\u00e1s sutil en este particular, que es uno de los primordiales de su s\u00edntesis. La materia debe distinguirse como: <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Materia primo prima, el elemento indeterminado y universalizado de los seres contingentes; tiene unidad real y num\u00e9rica.<br \/>\nMateria secundo prima, unida a la \u201cforma\u201d y cuantificada.<br \/>\nMateria tertio prima, sujeto de cambio accidental en los cuerpos existentes.\n<\/p>\n<p>Para Escoto, quien reconoce su deuda con Avicebron en relaci\u00f3n a esta doctrina (De rerum princip., Q. viii, a. 4), Materia primo prima es homog\u00e9nea sin excepci\u00f3n en todas las criaturas. Su sistema es dualista. Entre los escol\u00e1sticos tard\u00edos a destacar, puede citarse a Su\u00e1rez por atribuirle existencia a la materia primordial. Esto es una consecuencia l\u00f3gica de su doctrina sobre la inadmisibilidad de una distinci\u00f3n real entre esencia y existencia. Ense\u00f1a que Dios podr\u00eda \u201cpreservar materia sin forma, del modo como puede preservar forma sin materia\u201d (Disput. Metaph., xv, sec. 9). En su opini\u00f3n, adem\u00e1s, la materia cuantificada ya no es el principio de la individuaci\u00f3n. Un considerable n\u00famero de te\u00f3logos y fil\u00f3sofos han profesado su doctrina en torno a estos dos puntos. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALBERTUS MAGNUS, Opera (Lyon, 1851); ALEJANDRO DE HALES, In duodecim Aristotelis Metaphysic\u00e6 libros (1572); IDEM, Univers\u00e6 Theologi\u00e6 Summa (Colonia, 1622): Sto. TOM\u00c1S DE AQUINO, Opera (Parma, 1852-72), en especial Opuscula De Natura Materi\u00e6, De Principio Individuationis, De Spiritualibus Creaturis, In Boethium de Trinitate, De Principiis Natur\u00e6, Quodlibet, IX, Q. iv, De Mixtione Elementorum; ARIST\u00d3TELES, Opera (Par\u00eds, 1619); SAN AGUST\u00cdN, Opera (Amberes, 1679-1703); SAN BUENAVENTURA, Opera (Par\u00eds, 1864-71); CAYETANO, Summa\u2026 Thom\u00e6 a Vio\u2026 Commentariis illustrata (Lyon, 1562); DE WULF, Histoire de la Philosophie M\u00e9di\u00e9vale (Lovaina); FARGES, Mati\u00e8re et Forme en pr\u00e9sence des Sciences modernes (Par\u00eds, 1892); GROTE, Aristotle (Londres, 1873); IDEM, Plato and the other companions of Socrates (Londres, 1865); HARPER, The Metaphysics of the School (Londres, 1879); LORENZELLI, Philosophi\u00e6 Theoretic\u00e6 Institutiones (Roma, 1896); MERCIER, Ontologie (Lovaina, 1902); NYS, Cosmologie (Lovaina, 1904); ESCOTO, Opera (Lyon, 1639); SAINT-HILAIRE, \u0152uvres d&#8217;Aristote (Par\u00eds, 1837-92); SU\u00c1REZ; Metaphysicarum disputationum (Maguncia, 1605); UEREEWEG: History of Philosophy, tr. MORRIS (1872); WINDELBAND, A History of Philosophy, tr. TUFTS (Nueva York, 1893).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCIS AVELING<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nTraducido por Gabriel E. Bre\u00f1a<br \/>\nDedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. M. (del lat\u00ed\u00adn mater, materia) es ante todo la m. madre, la m. bruta (p. ej., la madera para edificar), el material que se deja formar, trabajar o elaborar. Este concepto tecnol\u00f3gico y art\u00ed\u00adstico de m. tiene dos componentes: de una parte el prestarse para un m\u00e9todo de trabajo y elaboraci\u00f3n (esa propiedad conduce &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/materia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMATERIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18960","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18960","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18960"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18960\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18960"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18960"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}