{"id":18963,"date":"2016-02-05T12:10:11","date_gmt":"2016-02-05T17:10:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mediador-mediacion\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:11","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:11","slug":"mediador-mediacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mediador-mediacion\/","title":{"rendered":"MEDIADOR, MEDIACION"},"content":{"rendered":"<p>1. El contenido significado con la palabra mediaci\u00f3n es de capital importancia para la fe cristiana acerca de la salvaci\u00f3n. Ya el pueblo veterotestamentario de Dios se sent\u00ed\u00ada en una relaci\u00f3n mediadora respecto de Dios, si bien la figura del m. fue cambiando en su historia, y as\u00ed\u00ad en los patriarcas, en caudillos del pueblo como Mois\u00e9s y Josu\u00e9, en los reyes, en los profetas y los sacerdotes lev\u00ed\u00adticos se realiz\u00f3 de maneras distintas. La figura religiosa del m. recibi\u00f3 su acu\u00f1aci\u00f3n m\u00e1s perfecta en el Hijo de Dios hecho hombre, hasta el punto de convertir la fe del pueblo neotestamentario de Dios simplemente en la religi\u00f3n del mediador.<\/p>\n<p>Mediaci\u00f3n significa una posici\u00f3n y la funci\u00f3n de ah\u00ed\u00ad derivada, por la que se establece la uni\u00f3n entre dos personas diferentes o incluso enfrentadas, uni\u00f3n que \u00e9stas no ten\u00ed\u00adan, aunque tendieran a ella. Porque \u00abno hay mediaci\u00f3n cuando se trata de uno solo\u00bb (G\u00e1l 3, 20). En lo que sigue consideramos la m. no tanto de forma general y te\u00f3rica, cuanto mirando a Cristo, en quien se realiza de la manera m\u00e1s perfecta la naturaleza de la m., y cuya posici\u00f3n y funci\u00f3n en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n se caracterizan \u00f3ptimamente en su peculiaridad como mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. La fe cristiana est\u00e1 centrada en torno a la figura y obra de Cristo, porque \u00e9l, como mediador entre Dios y los hombres, es el fundamento de nuestra existencia en orden a la salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>a) Puede parecer en cierto modo sorprendente que, siendo tan decisiva la importancia de la m. de Cristo, s\u00f3lo en cuatro pasajes del NT se aplique expl\u00ed\u00adcitamente a \u00e9l el concepto de m. (1 Tim 2, 5; Heb 8, 6; 9, 15; 12, 24). Tambi\u00e9n en el magisterio de la Iglesia es escasa la aplicaci\u00f3n de este concepto. S\u00f3lo se encuentra en Le\u00f3n i (Dz 143) y en los concilios de Florencia (Dz 711) y Trento (Dz 790). Sin embargo, la cosa misma significada por la m. domina desde distintos puntos de vista toda la doctrina de fe sobre Cristo y su obra redentora. Si se considera el asunto m\u00e1s detenidamente, puede tambi\u00e9n decirse que este concepto caracteriza de la manera m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica la funci\u00f3n de Cristo. El concepto &#8211; mucho m\u00e1s corriente en el vocabulario eclesi\u00e1stico &#8211; de redentor o salvador para caracterizar la funci\u00f3n salvadora de Cristo, no individualiza tan claramente el papel de Cristo en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. El concepto de salvador o redentor (s\u00f3ter) se aplica tambi\u00e9n al Padre (1 Tim 2, 3). Mediador, empero, es una designaci\u00f3n exclusiva del papel de Cristo; y cu\u00e1n central sea \u00e9sta, mu\u00e9stralo precisamente su aplicaci\u00f3n en Heb, donde se habla del m. en relaci\u00f3n con la nueva y mejor alianza. Ahora bien, la nueva alianza (Lc 22, 20; 1 Cor 11, 25) es la designaci\u00f3n esencial de la nueva relaci\u00f3n con Dios, en la que alcanza su plenitud la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>b) En la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, y sobre todo en la escol\u00e1stica, la m. de Cristo se considera \u00f3nticamente y, por tanto, de manera aparentemente est\u00e1tica ( -> cristolog\u00ed\u00ada, -> soteriolog\u00ed\u00ada). El hecho de que en el Dios-hombre est\u00e9n hipost\u00e1ticamente unidas la divinidad y la humanidad parece fundar la m. Pero detr\u00e1s hay en realidad una concepci\u00f3n din\u00e1mica bajo un doble aspecto. Se considera el ser del Dios-hombre en Cristo como resultado y, por ende, como fruto de un acontecimiento que ha llevado a la uni\u00f3n de la divinidad y de la humanidad. O se entiende &#8211; as\u00ed\u00ad desde la escol\u00e1stica medieval &#8211; el ser del Dios-hombre en Cristo como condici\u00f3n de la posibilidad de una intercesi\u00f3n mediadora en favor nuestro delante de Dios, pues por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica es tan precioso su sacrificio por los hombres, que nos merece ante Dios la salvaci\u00f3n eterna. Estos dos modos de ver deben complementarse mutuamente.<\/p>\n<p>3. La designaci\u00f3n \u00abmediador\u00bb da a la acci\u00f3n salvadora de Cristo un car\u00e1cter dialog\u00ed\u00adstico. El m. que antes de comenzar su obra est\u00e1 a\u00fan del lado de Dios, en una primera fase debe venir a los hombres pecadores, para dar respuesta en una segunda fase a este movimiento por la entrega a Dios.<\/p>\n<p>a) Esa doble funci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica est\u00e1 expresada en los oficios de Cristo, que aparecen en la tradici\u00f3n como tr\u00ed\u00adada de rey (o pastor), profeta y sacerdote. Ello implica una dualidad, tal como corresponde ala m. de Cristo en su obra salvadora. La realeza o el oficio pastoral de Cristo debiera considerarse como funci\u00f3n universal que se ejerce por su acci\u00f3n prof\u00e9tica y sacerdotal. Igualmente regio es su oficio prof\u00e9tico y sacerdotal. Cristo hace de mediador del reino de Dios para los hombres en una acci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica como profeta y sacerdote.<\/p>\n<p>b) El Hijo de Dios ejerce su mediaci\u00f3n por el hecho de que, habiendo sido enviado por el Padre, viene a los hombres como palabra reconciliadora; acci\u00f3n que \u00e9l contin\u00faa en su predicaci\u00f3n acerca del Padre, en la cual urge los derechos de Dios sobre los hombres e invita a \u00e9stos a que se congreguen en torno a \u00e9l por su respuesta de fe; esta respuesta la da Cristo por todos los hombres como cabeza sacerdotal del g\u00e9nero humano, y la da a trav\u00e9s de la obediencia de su vida hasta la muerte de cruz. Ambas cosas juntas constituyen su acci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica y mediadora.<\/p>\n<p>4. La m. de Cristo es calificada de m. \u00fanica \u00abentre Dios y los hombres\u00bb (1 Tim 2, 5). Mas con ello no se excluye una m. dentro de la comunidad de los hombres. Pero al decir esto no nos referimos precisamente a la acci\u00f3n mediadora del ministerio espiritual de la Iglesia, pues \u00e9ste no es m. propiamente dicha, sino representaci\u00f3n sacramental de Cristo, el \u00fanico mediador. Como m. propiamente dicha aparece m\u00e1s bien la que en la comunidad de los hombres ejerce uno en favor de otro. Aqu\u00ed\u00ad hemos de considerar sobre todo la posici\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, que \u00abes invocada en la Iglesia bajo los t\u00ed\u00adtulos de abogada, auxiliadora, socorro y mediadora\u00bb (Vaticano ii, Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, n\u00c2\u00ba. 62). No contradice a la m. exclusiva de Cristo el ver en Mar\u00ed\u00ada como una figura que sintetiza la comuni\u00f3n de los creyentes, pues ella pronunci\u00f3 su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb, por el que concibi\u00f3 creyendo, no s\u00f3lo en provecho propio, sino adem\u00e1s en bien de toda la comuni\u00f3n de los redimidos, y as\u00ed\u00ad vino a ser mediadora para los otros hombres en un sentido verdadero, aunque no est\u00e9 propiamente \u00abentre\u00bb Dios y ellos. En el fondo, todas las decisiones salv\u00ed\u00adficas de los hombres tienen alg\u00fan sentido de mediaci\u00f3n para la comunidad unida con ellos, aunque no sea posible medir la cuant\u00ed\u00ada de esta m. En comparaci\u00f3n con la m. de Cristo, esta otra es derivada y anal\u00f3gica. Pero queda completada en su realidad por la acci\u00f3n de la gracia redentora de Cristo, que no es recibida por el hombre de manera meramente pasiva, sino que capacita a \u00e9ste para participar activamente en la obra salvadora de Cristo (cf. tambi\u00e9n -> representaci\u00f3n).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: P. Rupprecht, Der M. und sein Heilswerk (Fri 1934); E. Brunner, Der M. (Z 41947); A. Oepke, \u00c2\u00b5es\u00ed\u00adtes: ThW IV 602-629; K. Th. Schaefer &#8211; J. Ratzinger: LThK2 VII 498-502; Rahner VIII 218-235 (Der eine M. und die Vielfalt der Vermittlungen); Haag BL2 1159-1161; H. Geiler, Die Interpretation der kirchlichen Lehre vom Gottmenschen bei K. Rahner: KuD 14 (1968) 307-330; J. Ratzinger, Einf\u00fchrung in das Christentum (Mn 1968).<\/p>\n<p>Otto Semmelroth<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. El contenido significado con la palabra mediaci\u00f3n es de capital importancia para la fe cristiana acerca de la salvaci\u00f3n. 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