{"id":18966,"date":"2016-02-05T12:10:16","date_gmt":"2016-02-05T17:10:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-y-cristianismo-implicito\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:16","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:16","slug":"mision-y-cristianismo-implicito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mision-y-cristianismo-implicito\/","title":{"rendered":"MISION Y \u00abCRISTIANISMO IMPLICITO\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>La actual idea de un cristianismo \u00abimpl\u00ed\u00adcito\u00bb y de una gracia \u00aban\u00f3nima\u00bb est\u00e1 en contradicci\u00f3n aparente con la motivaci\u00f3n \u00abcl\u00e1sica\u00bb de las m. Pero, en realidad, con ello el sentido de las m. se esclarece en una forma m\u00e1s persuasiva. El cristiano sabe que el hombre para alcanzar su salvaci\u00f3n tiene que creer en Dios, y no s\u00f3lo en \u00e9l sino tambi\u00e9n en Cristo; e igualmente que esa fe no es un precepto positivo del cual se pueda dispensar. M\u00e1s bien, esta fe es en s\u00ed\u00ad misma necesaria para la salvaci\u00f3n y por eso se exige incondicionalmente como \u00fanico medio posible; pues la salvaci\u00f3n del hombre no es otra cosa que la plenitud definitiva de ese principio, que en consecuencia no puede substituirse por ninguna otra cosa. En este sentido fuera de la Iglesia realmente no hay ninguna salvaci\u00f3n, como dice la antigua f\u00f3rmula teol\u00f3gica (cf. miembros de la -> Iglesia). Pero \u00bfpuede creer el cristiano que toda una multitud incalculable de hermanos suyos, no s\u00f3lo los que antes de Cristo se remontan hasta el m\u00e1s remoto pasado (cuyos horizontes extiende cada vez m\u00e1s la paleontolog\u00ed\u00ada), sino tambi\u00e9n los del presente y del futuro, en principio est\u00e1 excluida de dar plenitud a su vida y condenada al absurdo eterno? La Escritura le dice expl\u00ed\u00adcitamente: Dios quiere que todos los hombres alcancen la salvaci\u00f3n (1 Tim 2, 4); el pacto de alianza que Dios estableci\u00f3 con No\u00e9 despu\u00e9s del diluvio nunca ha sido suprimido; m\u00e1s bien, Cristo mismo lo ha sellado con la autoridad soberana del amor que se sacrifica, el cual abarca a todos.<\/p>\n<p>Ahora bien, si hemos de conciliar ambas afirmaciones, a saber, la necesidad de la -> fe cristiana, por un lado, y la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica (-> salvaci\u00f3n) del amor y omnipotencia divinos, por otro, s\u00f3lo cabe la siguiente soluci\u00f3n: de alg\u00fan modo todos tienen que poder ser miembros de la -> Iglesia, y esto no s\u00f3lo en el sentido de una posibilidad l\u00f3gica y abstracta, sino en una forma real e hist\u00f3ricamente concreta. Lo cual significa que debe haber grados de pertenencia a la -> Iglesia, no s\u00f3lo en la l\u00ed\u00adnea ascendente, desde el bautismo, a trav\u00e9s de la confesi\u00f3n plena de la fe cristiana y del reconocimiento de la direcci\u00f3n visible de la Iglesia para llegar a la comunidad de vida en la eucarist\u00ed\u00ada, hasta la santidad realizada; sino tambi\u00e9n en la l\u00ed\u00adnea descendente, desde el bautismo expl\u00ed\u00adcito hasta un cristianismo no oficial, impl\u00ed\u00adcito, que, sin embargo, puede e incluso debe llamarse cristianismo en un sentido real, aunque \u00e9l no pueda ni quiera darse a s\u00ed\u00ad mismo este nombre.<\/p>\n<p>Esto significa (v\u00e9ase una explicaci\u00f3n m\u00e1s amplia en -> existenciario ii) que el hombre en la experiencia de su -> trascendencia, de su apertura sin l\u00ed\u00admites (aunque no sea en forma expl\u00ed\u00adcita ni expresable), experimenta tambi\u00e9n la oferta de la -> gracia, no necesariamente de manera refleja como -> gracia, como llamada que se destaca en su car\u00e1cter sobrenatural, pero realmente seg\u00fan su contenido. Y en ese caso la revelaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita por la palabra en Cristo no es algo que nos llega desde fuera como cosa totalmente extra\u00f1a, sino que en cierto sentido es solamente la explicitaci\u00f3n de lo que nosotros somos siempre por la gracia y, por lo menos de una manera impl\u00ed\u00adcita, experimentamos en la infinitud de nuestra trascendencia. Evidentemente esta explicitaci\u00f3n no es mera explicaci\u00f3n, ni mera plenitud, sino adem\u00e1s \u00absuper-plenitud\u00bb de lo que ya est\u00e1 dado. Esa es una de las razones importantes por las que se comprende que la predicaci\u00f3n de la palabra expl\u00ed\u00adcita a los hombres, a pesar de la apelaci\u00f3n a su adoraci\u00f3n impl\u00ed\u00adcita (Act 17, 23), pone ante una decisi\u00f3n real y radical.<\/p>\n<p>Si el hombre acepta esta -> revelaci\u00f3n, pone el acto de fe sobrenatural. Pero \u00e9l ya acepta tambi\u00e9n dicha revelaci\u00f3n cuando realmente se acepta por completo a s\u00ed\u00ad mismo, pues \u00e9sta habla ya en \u00e9l.<\/p>\n<p>En la aceptaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo el hombre acepta a Cristo como consumaci\u00f3n absoluta y garante de su propio movimiento an\u00f3nimo hacia Dios a trav\u00e9s de la gracia. Y a su vez la aceptaci\u00f3n de esa fe no es obra del hombre solo, sino tambi\u00e9n obra de la gracia de Dios, que es la gracia de Cristo e igualmente de su Iglesia, cuya naturaleza consiste en la prolongaci\u00f3n del misterio de Cristo, en su permanente presencia visible en nuestra historia.<\/p>\n<p>Ahora bien, a quien se deja aprehender por esta gracia podemos llamarlo con pleno derecho \u00abcristiano impl\u00ed\u00adcito\u00bb. Lo significado con esta tesis es ense\u00f1ado tambi\u00e9n en la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia del Vaticano II (n.\u00c2\u00b0 16), seg\u00fan la cual aquellos que sin culpa propia todav\u00ed\u00ada no han recibido el evangelio (posibilidad que se presupone claramente como real) pueden alcanzar la salvaci\u00f3n eterna (aeterna salus), que indudablemente es la sobrenatural. El presupuesto es \u00fanicamente, por parte de Dios: su gracia (gratiae in fluxus, divina gratia); por parte del hombre: \u00abque \u00e9ste busque a Dios con coraz\u00f3n sincero, que quiera cumplir en la acci\u00f3n la voluntad divina conocida en la llamada de la conciencia.\u00bb Este cumplimiento del deber de conciencia se presupone expl\u00ed\u00adcitamente como posible tambi\u00e9n entre aquellos que \u00absin propia culpa no han llegado todav\u00ed\u00ada al reconocimiento expl\u00ed\u00adcito de Dios\u00bb. El documento citado no dice, pero tampoco excluye que ese inculpable \u00abno ser cristiano\u00bb pueda durar largo tiempo individual o colectivamente. Pero, como todas las realizaciones fundamentales del hombre, el cristianismo impl\u00ed\u00adcito lleva la tendencia a hacerse expl\u00ed\u00adcito, a alcanzar su nombre. Una situaci\u00f3n hist\u00f3rica desfavorable puede poner limites a esa explicitud, de modo que \u00e9sta en cuanto acto reflejo no vaya m\u00e1s all\u00e1 de un humanismo amoroso. Pero el hombre no negar\u00e1 tal tendencia cuando alcance un nuevo estadio en su camino hacia lo expl\u00ed\u00adcito, hasta que \u00e9ste se consume en la confesi\u00f3n eclesi\u00e1stica conscientemente aceptada. \u00danicamente aqu\u00ed\u00ad encuentra esa fe no s\u00f3lo mejor soporte y fiabilidad, sino tambi\u00e9n su realidad aut\u00e9ntica y aquella paz que Agust\u00ed\u00adn llama descanso en la esencia: paz y tranquilidad que no significan estancamiento y huida, sino la posibilidad de confiarse con mayor decisi\u00f3n a la voluntad soberana del misterio de Dios, pues el hombre ahora, seg\u00fan una frase de Pablo, sabe en qui\u00e9n cree y a qui\u00e9n se entrega sin miedo y con una confianza radical.<\/p>\n<p>Nuestra tesis no significa, pues, el \u00faltimo intento de \u00absalvar\u00bb todav\u00ed\u00ada para la Iglesia todo lo bueno y humano en un mundo donde desaparece la fe cristiana. Pero indudablemente el creyente, que vive en una situaci\u00f3n de di\u00e1spora o de m., la cual se agudiza m\u00e1s y m\u00e1s, de modo que \u00e9l se ve tentado en su fe y esperanza ante el panorama de sus hermanos incr\u00e9dulos, puede sacar de lo dicho serenidad y fuerza para la objetividad. Su saber acerca del cristianismo impl\u00ed\u00adcito de ning\u00fan modo lo dispensa de la preocupaci\u00f3n y del esfuerzo por aquellos que todav\u00ed\u00ada no conocen la verdad \u00fanica y necesaria en la explicitud del mensaje evang\u00e9lico, ni lo dispensa del esfuerzo por la \u00abgloria\u00bb del amor redentor de Dios, la cual tiene derecho a ser \u00abconocida\u00bb y \u00abrealizada\u00bb.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada por tanto una necedad el creer que la idea del \u00abcristianismo impl\u00ed\u00adcito\u00bb tiene que disminuir la importancia de las m., de la predicaci\u00f3n de la palabra divina, del bautismo, etc. M\u00e1s bien esta doctrina libera al cristiano para el servicio misional, pues lo preserva del p\u00e1nico y lo capacita para aquel amor activo y paciente que, seg\u00fan las palabras del Se\u00f1or, salva la vida, la del cristiano y la de sus hermanos. Pero la gracia a la que aqu\u00ed\u00ad nos referimos no s\u00f3lo se da para la observancia honesta de la ley moral natural. Esto se desprende de una observaci\u00f3n del Decreto sobre las m. (n.\u00c2\u00b0 7), donde se dice expl\u00ed\u00adcitamente que Dios, \u00abpor los caminos desconocidos de su gracia\u00bb, puede dar la fe &#8211; sin la cual no hay salvaci\u00f3n &#8211; tambi\u00e9n a los hombres que todav\u00ed\u00ada no han o\u00ed\u00addo el evangelio.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. R. Schlette, Die Religionen als Thema der Theologie (Fr 1963); K. Riesenhuber, Der anonyme Christ: ZKTh 86 (1964) 286-303; J. Ratzinger, Der christliche Glaube und die Weltreligionen: Rahner GW II 287-305; H. R. Schlette, Einige Thesen zum Selbstverst\u00e4ndnis der Theologie angesichts der Religionen: ibid. 306-316; Rahner VI 535-544 (Los cristianos an\u00f3nimos) F. Ricken: Scholastik 40 (1965) 352-388 (espec. 382-385); H. R. Schlette, Cristianos y no cristianos. Di\u00e1logos de salvaci\u00f3n (Herder Ba 1969); H. v. Straelen Our Attitude towards Other Religions (Tokio 1965); H. Kahlefeld &#8211; U. Mann &#8211; B. Weite &#8211; C. Westermann, Christentum und Religion (Rb 1966); K. Rahner, Grundprinzipien zur heutigen M. der Kirche: HPTh II\/2 (1966) 46-80; J. Helslbetz, Theologische Gr\u00fcnde der nichtchristlichen Religionen (Fr 1967); J. Ratzinger, Das Problem der Absolutheit des christlichen Heilsweges: Kirche in der au\u00dferchristlichen Welt, bajo la dir. de W. B\u00f6ld y otros (Rb 1967).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La actual idea de un cristianismo \u00abimpl\u00ed\u00adcito\u00bb y de una gracia \u00aban\u00f3nima\u00bb est\u00e1 en contradicci\u00f3n aparente con la motivaci\u00f3n \u00abcl\u00e1sica\u00bb de las m. Pero, en realidad, con ello el sentido de las m. se esclarece en una forma m\u00e1s persuasiva. 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