{"id":18970,"date":"2016-02-05T12:10:24","date_gmt":"2016-02-05T17:10:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mundo-imagen-del\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:24","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:24","slug":"mundo-imagen-del","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mundo-imagen-del\/","title":{"rendered":"MUNDO, IMAGEN DEL"},"content":{"rendered":"<p>I. del m. es un sistema de afirmaciones sobre la realidad, en el cual se ordenan todos los datos de la experiencia inmediata. Cumple su cometido y finalidad s\u00f3lo cuando todo lo que existe tiene en ella su sitio, al menos en ra\u00ed\u00adz. Adem\u00e1s la i. del m. debe explicar la realidad o hacerla inteligible, mediante su ordenamiento.<\/p>\n<p>A esto contribuyen principalmente las relaciones de causalidad que estructuran la i. del m. seg\u00fan causa y efecto, a las que se suman otras relaciones evolucionistas que sobre la base de la causalidad sit\u00faan los fen\u00f3menos en el engranaje de anterior y posterior, de desarrollo y muerte, tanto por lo que hace al individuo particular como a la realidad total.<\/p>\n<p>Las i. del m. o bien aparecen en el transcurso de la historia del esp\u00ed\u00adritu como determinadas exclusivamente por lo m\u00ed\u00adtico (p. ej., algunos esquemas c\u00f3smicos de los jonios; cf. -> mito, mitolog\u00ed\u00ada), o bien se muestran como construcciones m\u00e1s o menos racionales, hasta llegar a los esquemas filos\u00f3ficos del mundo, que se sirven de la m\u00e1s severa l\u00f3gica met\u00f3dico-cr\u00ed\u00adtica y ordenan conscientemente los fen\u00f3menos y experiencias seg\u00fan su rango; si bien est\u00e1n condicionados por el punto de partida de cada uno de ellos.<\/p>\n<p>La i. del m. es una visi\u00f3n de conjunto, con lo que empieza su problematicidad. Si es cierto el antiguo principio de que el todo es m\u00e1s que la suma de las partes, entonces la i. del m. no puede fundamentarse ni construirse sobre la base exclusiva de la experiencia, pues en \u00e9sta siempre se nos da lo particular. En el contacto directo con la realidad s\u00f3lo lo particular es experimentable, jam\u00e1s, el todo. La totalidad s\u00f3lo se constituye por un acto del esp\u00ed\u00adritu que conoce, el cual inserta lo particular en el todo, en la unidad. Esto parece aproximarse a la posici\u00f3n de Kant, seg\u00fan la cual el conocimiento siempre es un conocer del intelecto. Pero del hecho que el intelecto constituye la unidad y rebase con ello la experiencia directa, no se sigue que independientemente de este acto de constituci\u00f3n no se d\u00e9 ninguna unidad del -> ser. Sea cual fuere la importancia filos\u00f3fica del principio del todo y sus partes, es un hecho fehaciente que ninguna i. del m. y ning\u00fan esquema filos\u00f3fico del mismo entre los aparecidos en la historia del esp\u00ed\u00adritu es una simple suma de experiencias parciales directas y de visiones aisladas de la realidad. M\u00e1s bien se constituye un esquema mental y se afirma de \u00e9l, o bien que de antemano presenta unas relaciones l\u00f3gicas evidentes, o bien que se acredita al aplicarlo a la realidad.<\/p>\n<p>El segundo problema, al que no puede escapar ning\u00fan intento de i. del m., es el hecho de que de cara a la -3 realidad el contenido de la experiencia se encuentra en una ampliaci\u00f3n constante. Esta ampliaci\u00f3n se refleja generalmente en la historia de la humanidad: por un lado, la ciencia avanza en sus conocimientos; por otro, se dan experiencias hist\u00f3ricas &#8211; p. ej., la utilidad de determinadas formas de gobierno o determinados sistemas econ\u00f3micos &#8211; que ata\u00f1en en general a la convivencia humana y que vuelven a aparecer constantemente en el curso de la historia. Surge entonces la cuesti\u00f3n de si las visiones cient\u00ed\u00adficas e hist\u00f3ricas pueden integrarse o no en una i. ya existente del m. En el \u00e1mbito de la historia la i. del m. y el esquema filos\u00f3fico del mundo se confrontan con la realidad. Es posible trazar hic et nunc un proyecto del mundo sobre la base de las experiencias que proporcionan la ciencia y la historia; pero no cabe asegurar que nuevas experiencias futuras realizadas con la realidad puedan adaptarse m\u00e1s tarde a ese esquema. As\u00ed\u00ad una i. del m. forzosamente debe permanecer provisional, porque las experiencias del hombre frente a la realidad no son magnitudes est\u00e1ticas, sino que se encuentran en constante desarrollo.<\/p>\n<p>Esto tiene como consecuencia que las i. del m. y los esquemas c\u00f3smicos de la filosof\u00ed\u00ada no puedan evitar un cierto condicionamiento temporal. Con las visiones y experiencias sucesivas se hunden total o parcialmente en la pura historicidad, seg\u00fan la medida concreta en que puedan adaptarse al inevitable progreso hist\u00f3rico del esp\u00ed\u00adritu. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la causa y tambi\u00e9n el problema de los sistemas y esquemas c\u00f3smicos que se suceden unos a otros en la historia de la -> filosof\u00ed\u00ada; cosa que las ciencias particulares reprochan una y otra vez a la filosof\u00ed\u00ada, con la tendencia a considerar tales esfuerzos del esp\u00ed\u00adritu como empresas intelectuales carentes de sentido. Tambi\u00e9n en el mismo campo filos\u00f3fico hay fuertes corrientes que rechazan el intento de esquemas e im\u00e1genes del mundo como algo que rebasa en principio las posibilidades del conocimiento humano. Esta tendencia se deja sentir sobre todo en el moderno -> existencialismo. Sin embargo, hay que hacer notar con Dilthey (-> vitalismo) que tambi\u00e9n el fracaso de los esquemas del mundo frente a la realidad en el transcurso de la historia representa un contenido experimental, que sin ese fracaso no se habr\u00ed\u00ada alcanzado. Tal fracaso significa no solamente que el intelecto ha recorrido caminos equivocados, que se ha descarriado, sino que representa tambi\u00e9n los campos de la realidad en que \u00e9sta se cierra al intelecto o, lo que es lo mismo, le hace recorrer unos caminos que se muestran inviables.<\/p>\n<p>La i. cl\u00e1sica del m., elaborada hasta sus \u00faltimos detalles en la historia del esp\u00ed\u00adritu, es la imagen geoc\u00e9ntrica de la -> edad media. Sobre el trasfondo religioso y metaf\u00ed\u00adsico del pensamiento b\u00ed\u00adblico y cristiano, se ordena y explica ah\u00ed\u00ad la realidad inmediata. Desde luego que esa i. del m. no es la mera suma de experiencias parciales. M\u00e1s bien se apoya en un sistema de afirmaciones de car\u00e1cter teol\u00f3gico, que se entiende a s\u00ed\u00ad mismo como revelaci\u00f3n (-> escol\u00e1stica). Este sistema establecido &#8211; te\u00f3rica y cient\u00ed\u00adficamente &#8211; de afirmaciones posibilita a la geoc\u00e9ntrica i. medieval del m. su visi\u00f3n de conjunto, la cual es m\u00e1s que la mera suma de experiencias parciales.<\/p>\n<p>En general se puede decir que la i. geoc\u00e9ntrica del m. es falsa, no tanto por raz\u00f3n del sistema teol\u00f3gico subyacente en ella, cuanto por el hecho de que la refutan las ciencias naturales. En el \u00e1mbito en que son competentes las ciencias naturales evidentemente esta i. del m. queda relegada por la experiencia progresiva al puro dato hist\u00f3rico; mas no se hunde, p. ej., el tesoro de experiencia aqu\u00ed\u00ad latente, en cuanto los fen\u00f3menos astron\u00f3micos tambi\u00e9n se pueden explicar sobre la base de una imagen geoc\u00e9ntrica, cosa que todav\u00ed\u00ada hoy tiene importancia (relatividad de los movimientos); pero adem\u00e1s el geocentrismo aplicado a la comprensi\u00f3n de esta i. del m. no significa \u00fanicamente la posici\u00f3n geom\u00e9trica central de la tierra en el universo; connota tambi\u00e9n el problema de la situaci\u00f3n central del -4 hombre en la realidad. Hasta hoy no se ha dicho la \u00faltima palabra al respecto; pues los contenidos de la experiencia actual no bastan en modo alguno para decir qu\u00e9 papel tiene lo no-muerto (= lo vivo) en el universo como tal, o para decir si en alguna parte la -> vida pudo desarrollarse hasta convertirse en un fen\u00f3meno dotado de esp\u00ed\u00adritu. En todo caso las tesis relativas al tema, expuestas a menudo como evidentes, no son hasta hoy otra cosa que una especulaci\u00f3n o un deseo. Se ignora el papel que desempe\u00f1a en el todo ese fen\u00f3meno \u00fanico que es el hombre; y esto es s\u00f3lo una expresi\u00f3n m\u00e1s de que, a pesar de su historicidad, una i. del m. no tiene por qu\u00e9 haber perdido su significaci\u00f3n hist\u00f3rico-espiritual. El hundimiento de los esquemas mundanos en la historicidad nada tiene que ver con un relativismo de la -3 verdad. Las i. del m. no se convierten en puramente hist\u00f3ricas porque sean falsas, sino sobre todo porque en el transcurso de la historia del esp\u00ed\u00adritu se presentan experiencias nuevas que hacen saltar el marco de los esquemas c\u00f3smicos existentes.<\/p>\n<p>El esquema kantiano consigue la visi\u00f3n de la totalidad porque establece un sistema de categor\u00ed\u00adas por el que debe regirse a priori todo conocimiento y, por otro lado, porque declara los fen\u00f3menos fundamentales de espacio y tiempo como la forma de percepci\u00f3n del sentido externo o del interno. Aqu\u00ed\u00ad se plantea expl\u00ed\u00adcitamente la cuesti\u00f3n general de c\u00f3mo es posible el -> conocimiento.<\/p>\n<p>Pero esta cuesti\u00f3n permite subsumir todo lo conocido en cada caso, es decir, considerarlo desde el \u00e1ngulo del sistema establecido de categor\u00ed\u00adas. El resultado es un esquema unitario. Pero la pregunta es si la historia lo ha confirmado. Por ej., si Kant hubiera conocido la existencia de una geometr\u00ed\u00ada no euclidiana &#8211; descubierta 70 a\u00f1os despu\u00e9s &#8211; es probable que en su sistema hubiese muchas cosas formuladas de otro modo. Pero el planteamiento de Kant persiste, y sin \u00e9l ya no es posible la filosof\u00ed\u00ada ni el cultivo de la ciencia.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes y los esquemas del mundo pueden distinguirse por un doble aspecto, aunque no siempre es posible establecer adecuadamente la distinci\u00f3n. En unos el sistema subyacente de afirmaciones est\u00e1 montado de forma met\u00f3dica y critica; ejemplo t\u00ed\u00adpico es el sistema de Kant. Aqu\u00ed\u00ad es palpable tambi\u00e9n la tendencia, consciente o inconsciente, a tener una base segura de partida. El sistema aristot\u00e9lico-tomista tambi\u00e9n pertenece a este tipo, con tal que se prescinda de su acervo teol\u00f3gico, que, como -> revelaci\u00f3n en el sentido estricto, seg\u00fan la concepci\u00f3n del sistema mismo se distingue de las ideas fundamentales con las cuales se intenta comprender lo real (la doctrina del -> acto y potencia, la -> analog\u00ed\u00ada del ser, el ens et unum convertuntur, etc.; cf. -> trascendentales).<\/p>\n<p>Sistemas de este tipo son abiertos; es decir, tienen como fundamento un sistema limitado de afirmaciones sobre la realidad, pero poseen la ventaja de poder asimilar siempre las nuevas experiencias y cambiar viejas opinones superadas, sin necesidad de abandonarlas. De ah\u00ed\u00ad que, en general, nunca puedan hundirse totalmente en la historicidad y conserven siempre una actualidad que, por encima del sistema particular, representa una continuidad del pensamiento, como de ordinario s\u00f3lo se ve en las ciencias especiales. Tambi\u00e9n pertenece a este tipo el esquema de Descartes con la posici\u00f3n de partida del Cogito, ergo sum.<\/p>\n<p>El idealismo que se desarrolla despu\u00e9s de Kant representa el otro de los aspectos diferenciadores de los esquemas mundanos. En este sistema se pone intuitivamente como base un principio que se aplica a cada experiencia concreta de la realidad. Aqu\u00ed\u00ad hay que citar especialmente el principio de la -> dial\u00e9ctica establecido por Hegel. Tales sistemas no son abiertos, por cuanto est\u00e1n obligados de antemano a clasificar todo lo existente en el principio fundamental formulado &#8211; aqu\u00ed\u00ad la dial\u00e9ctica -, mientras que, p. ej., la tabla de las categor\u00ed\u00adas puede cambiarse sin que tenga que modificarse forzosamente el principio cognoscitivo; y tampoco se halla sujeto a semejante coacci\u00f3n la doctrina del acto y potencia corno principio intelectualmente necesario de que lo real primero debe ser posible. La aplicaci\u00f3n, p. ej., del principio dial\u00e9ctico a la historia es ciertamente fruct\u00ed\u00adfera; pero resulta muy problem\u00e1tico si tiene sentido interpretar dial\u00e9cticamente el \u00abm\u00e1s-menos\u00bb en la matem\u00e1tica o el \u00abpolo norte-polo sur\u00bb de la aguja magn\u00e9tica, es decir, la aplicaci\u00f3n del principio dial\u00e9ctico a todo el campo \u00f3ntico de las ciencias naturales.<\/p>\n<p>Del mismo tipo es tambi\u00e9n el esquema de Teilhard de Chardin, tal como aparece expuesto en El fen\u00f3meno humano. Ah\u00ed\u00ad se establece de antemano la idea del exterior y del interior en las cosas, que en un arm\u00f3nico intercambio rec\u00ed\u00adproco producen por evoluci\u00f3n la plenitud de la realidad. El esquema de Teilhard en lo relativo a la i. del m. tiene especial inter\u00e9s porque en \u00e9l no cuenta tanto el principio de la explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos, cuanto la tendencia al ordenamiento de los mismos en la sucesi\u00f3n de antes y despu\u00e9s, lo cual pertenece esencialmente a las caracter\u00ed\u00adsticas de la i. del m. El problema del esquema de Teilhard estriba en el hecho de que debe demostrarse la existencia de un tal interior (en cada electr\u00f3n, en cada n\u00facleo at\u00f3mico, etc.).<\/p>\n<p>La sucesi\u00f3n de im\u00e1genes y esquemas mundanos que presenta la historia de la filosof\u00ed\u00ada tiene actualmente un paralelismo en la dimensi\u00f3n cosmol\u00f3gica de la ciencia matem\u00e1tica. Se busca ah\u00ed\u00ad una f\u00f3rmula matem\u00e1tica fundamental de la que pueda deducirse el mayor n\u00famero posible de relaciones para ordenar los fen\u00f3menos del universo. El universo de Einstein, el de Lemaitre, la teor\u00ed\u00ada del Steady-State, son piedras miliarias en este camino, que no hace sino exponer un di\u00e1logo, desarrollado en forma matem\u00e1tica, del intelecto con la realidad; como lo hace tambi\u00e9n la sucesi\u00f3n de los esquemas filos\u00f3ficos. Todas las caracter\u00ed\u00adsticas que aparecen en el terreno filos\u00f3fico se dan tambi\u00e9n en la cosmolog\u00ed\u00ada, como el hundimiento en la historicidad, la limitaci\u00f3n de los puntos de partida, los nuevos contenidos de experiencia, etc. Para la totalidad de los esfuerzos del pensamiento humano y para la comprensi\u00f3n mutua entre filosof\u00ed\u00ada y ciencias naturales se ofrecen aqu\u00ed\u00ad fruct\u00ed\u00adferas y amplias analog\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: W. Dilthey, Introducci\u00f3n a las ciencias del esp\u00ed\u00adritu (Espasa-Calpe Ma 1948); E. Schwarz, W. und Weltgeschichte. Probleme der Philosophie am Beginn des Atomzeitalters (St 1946); H. Leisegang, Denkformen (B 21951); R. Lotte &#8211; H. Sihler, Das Weltbild der Naturwissenschaft. Ergebnisse und heutiger Stand der Forschung (St 1953); F. Tschirch, Weltbild, Denkform und Sprachgestalt. Grundauffassungen und Fragestellungen in der heutigen Sprachwissenschaft (B 1954); E. J. Difksterhuis, Die Mechanisierung des Weltbildes (B 1956); A. Auer &#8211; B. Thun, Weltbild und Metaphysik (Mn 1958); K. Jaspers, Psychologie der Weltanschauungen (B 31960); H. Precht, Das wissenschaftliche Weltbild und seine Grenzen (Mn 1960); H. Vogt, Au\u00dfergalaktische Sternsysteme und Struktur der Welt im Gro\u00dfen (L 1960); E. Przywara, Ana-logia Entis (Schriften III) (Ei 21962); M. Heidegger, Das Zeitalter der Weltbilder: Holzwege (F 31963) 69-104.<\/p>\n<p>Joseph Meurers<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. del m. es un sistema de afirmaciones sobre la realidad, en el cual se ordenan todos los datos de la experiencia inmediata. Cumple su cometido y finalidad s\u00f3lo cuando todo lo que existe tiene en ella su sitio, al menos en ra\u00ed\u00adz. 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