{"id":18972,"date":"2016-02-05T12:10:29","date_gmt":"2016-02-05T17:10:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mistica-flamenca\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:29","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:29","slug":"mistica-flamenca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mistica-flamenca\/","title":{"rendered":"MISTICA FLAMENCA"},"content":{"rendered":"<p>El retorno de determinados rasgos fundamentales con matices diferentes en cada situaci\u00f3n concreta constituye una peculiaridad constante de la m.f. desde la \u00e9poca carolingia hasta el siglo xvii (el Flandes actual marca la pauta en los siglos XIII y xiv, y en los siglos xv y xvi esa funci\u00f3n corresponde a lo que hoy es Holanda). La Vita de Gertrudis de Nivelles (siglo vii, de la estirpe de Pipino el Breve) menciona ya los desposorios m\u00ed\u00adsticos, que en Occidente se en-tienden de ordinario como punto culminante de la vida de oraci\u00f3n; ese pensamiento suele atribuirse a Bernardo de Claraval. Desde la \u00e9poca carolingia florece en el obispado de Lieja la devoci\u00f3n a la Trinidad (la fiesta fue introducida por primera vez en la liturgia por Esteban de Lieja [920]); la veneraci\u00f3n a la eucarist\u00ed\u00ada, estimulada por la ermita\u00f1a Juliana de Mont-Cornillon y por Eva de san Mart\u00ed\u00adn, dio origen a principios del siglo XIII a la fiesta de Corpus Christi. El autor de la doctrina del amor illuminatus, Guillermo de san Thierry, amigo de Bernardo, a quien con frecuencia se ha atribuido dicha doctrina, procede en todo caso de Lieja; sus escritos hallaron ampl\u00ed\u00adsima di-fusi\u00f3n en los Pa\u00ed\u00adses Bajos.<\/p>\n<p>Los caracteres de la m.f. son una relaci\u00f3n intima y personal con Cristo, los desposorios m\u00ed\u00adsticos, la m\u00ed\u00adstica trinitaria, la piedad eucar\u00ed\u00adstica y cristoc\u00e9ntrica, as\u00ed\u00ad como una exposici\u00f3n del desarrollo de la vida de oraci\u00f3n; desarrollo que contin\u00faa la doctrina del amor illuminatus.<\/p>\n<p>El cuadro general de la ascensi\u00f3n del alma en esta piedad de recogimiento es el siguiente: tocadas por el amor (gherenen), las fuerzas bajas y emocionales se integran en la unidad del coraz\u00f3n; esta fuerza unificada de sentimiento y esp\u00ed\u00adritu es el fondo del alma, en el que act\u00faan la gracia y la fuerza creadora de Dios. Las potencias del alma (entendimiento, voluntad, etc.) son aprehendidas por la presencia velada del Amado y en consecuencia act\u00faan, no como potencias particulares, sino como una \u00fanica din\u00e1mica unitaria. F\u00f3rmulas como unidad esencial, visi\u00f3n esencial (visi\u00f3n en el holand\u00e9s medieval es expresi\u00f3n t\u00e9cnica que significa \u00abexperiencia m\u00ed\u00adstica\u00bb), oraci\u00f3n esencial, uni\u00f3n esencial, indican la forma en que se vive la experiencia amorosa, no su objeto (las traducciones contemplatio o unio essentialis, etc. motivaron numerosos malentendidos).<\/p>\n<p>El sistema neoplat\u00f3nico del Pseudo-Dionisio con su doble movimiento de salida de Dios y retorno a \u00e9l ofrece un marco de representaciones que es muy utilizado despu\u00e9s del a\u00f1o 1250 para la ascensi\u00f3n del alma; sin embargo, desde el punto de vista del contenido, la m.f. presenta un movimiento espiritual opuesto a la uni\u00f3n del Pseudo-Dionisio (uni\u00f3n que acaba en la obscuridad y excluye toda posibilidad creada de comprensi\u00f3n). Este movimiento espiritual de la m.f. se asemeja a la concepci\u00f3n de Gregorio de Nisa, cuyo influjo quiz\u00e1s repercute aqu\u00ed\u00ad en la armon\u00ed\u00ada en medio de la tensi\u00f3n entre la naturaleza y la gracia, de modo que la naturaleza puede ser configurada desde lo trascendente. Pues tambi\u00e9n el elemento natural creado, que originariamente fue concebido ya como estadio preparatorio para la elevaci\u00f3n a la participaci\u00f3n en la vida divina, configura al hombre seg\u00fan la imagen del Hijo y lo determina para una semejanza creciente con \u00e9l, ya antes de que el hombre sea admitido por la gracia a la vida interna de Dios. Por ello se admite sin discusi\u00f3n la posibilidad de una \u00abm\u00ed\u00adstica natural\u00bb (RUYSBROEK, Obras completas, 1, 13, 15); la vida de la gracia no excluye en modo alguno la naturaleza: \u00abpues ni la gracia ni la gloria destierran la luz natural, sino que \u00e9sta queda transformada\u00bb (ib. 95). Sin duda tambi\u00e9n el camino negativo de un despojamiento extremo, de una fe desnuda (de un conocimiento informado por ella, el cual, para la raz\u00f3n natural, es desconocimiento e ignorancia), hasta una verdadera \u00abm\u00ed\u00adstica del aniquilamiento\u00bb, est\u00e1 incluido en esta ascensi\u00f3n. Pero se trata de dejar atr\u00e1s, no la naturaleza, sino el propio yo (voluntad, etc.), de modo que el principio determinante de la acci\u00f3n sea el Amado y no el propio yo.<\/p>\n<p>La vida espiritual alcanza su m\u00e1ximo des-arrollo en la experiencia de la participaci\u00f3n en la vida divina. El Padre nos contempla en el Hijo, su imagen; de manera que somos imagen en la imagen, y nuestra imagen eterna es, como todo lo que est\u00e1 en la esencia divina, Dios con Dios. Todo lo creado en el tiempo ha sido primeramente vida en Dios (Jn 1, 3.4 seg\u00fan la puntuaci\u00f3n antigua); \u00e9sta es nuestra esencia superior, en medio de la cual se desarrolla nuestra vida creada.<\/p>\n<p>Mediante su encarnaci\u00f3n y su presencia entre nosotros, el Verbo nos da la posibilidad de retornar con nuestra esencia creada a la esencia superior &#8211; tal es el sentido y destino de la vida en el tiempo -, y gu\u00ed\u00ada a la humanidad hasta el seno del Padre. As\u00ed\u00ad como en el prototipo de todo amor, en la vida trinitaria, las personas se pierden siempre en el abismo bienaventurado de la esencia divina, y al mismo tiempo son eternamente Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, del mismo modo nosotros seg\u00fan la \u00abesencia superior\u00bb somos una vida con Dios, pero seg\u00fan nuestro ser creado somos siempre una realidad distinta de \u00e9l: de lo contrario no habr\u00ed\u00ada ni Dios, ni criatura, ni amor (RUYSBROEK, Obras completas, III, 26ss).<\/p>\n<p>Esta vida es propia \u00abde todas las personas buenas que tienen fe\u00bb (Ruysbroek, Maria Petyt); lo peculiar del m\u00ed\u00adstico consiste sola-mente en una toma de conciencia, pero no en una diferencia de santidad o de esencia. Todo pante\u00ed\u00adsmo (secta del esp\u00ed\u00adritu libre) y toda pasividad mal entendida (-> quietismo) se combate y rechaza: el hombre que \u00absale de Dios\u00bb y con amor operante, \u00abretorna a \u00e9l\u00bb, el \u00abhombre normal\u00bb que se ejercita en la contemplaci\u00f3n es el m\u00ed\u00adstico perfecto. Y precisamente este equilibrio es el criterio para discernir la verdadera uni\u00f3n con Dios. Antes de que el hombre se una a Dios en su divinidad debe asemej\u00e1rsele en su humanidad (motivo principal de las poes\u00ed\u00adas de purificaci\u00f3n compuestas por Hadewych). Esta escuela ofrece al lector moderno una fenomenolog\u00ed\u00ada sugerente del amor y de la vida interpersonal.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente la m.f. surgi\u00f3 dentro de un movimiento piadoso de mujeres y, concretamente, no en las \u00f3rdenes antiguas sino entre las beguinas de las ciudades y entre las monjas cistercienses, que estaban en estrecha relaci\u00f3n con aqu\u00e9llas, pues el mundo de sus pensamientos y experiencias apenas se acomodaba al marco preestablecido de la tradici\u00f3n, y se vio guiado hacia una expresi\u00f3n nueva y original: caballerosidad y gallard\u00ed\u00ada (fierheit), fidelidad y disposici\u00f3n para asemejarse al esposo mediante el sufrimiento expiatorio son las virtudes del servido amoroso. No conocemos ning\u00fan escrito de Maria de Dignes, de Ida de Lovaina, de Margarita de Ypres, de Lutgardo de Tongres (m\u00ed\u00adstica del coraz\u00f3n de Jes\u00fas, con intercambio de corazones), ni de Ida de Nivelles.<\/p>\n<p>Sin embargo, de la fiabilidad de las \u00abVidas\u00bb nos da testimonio el descubrimiento de una parte de la autobiograf\u00ed\u00ada de una amiga de Ida de Nivelles, Beatriz de Tienen o de Nazaret (seg\u00fan el priorato cisterciense de Lier), la cual se titula Van Seven manieren van minne (De las siete maneras del amor). Esta obra fue escrita antes del 1235 y, atenuada solamente en los pasajes m\u00ed\u00adsticos m\u00e1s audaces, pas\u00f3 a la Vita.<\/p>\n<p>Las obras conservadas de Hadewych de Amberes (f 1260; tuvo estrechos contactos con los c\u00ed\u00adrculos de beguinas) re\u00fanen una m\u00ed\u00adstica original con afirmaciones altamente po\u00e9ticas; es c\u00e9lebre la definici\u00f3n din\u00e1mica: \u00abEl alma es un camino del tr\u00e1nsito libre de Dios desde sus profundidades, y Dios es un camino que recorre el alma hacia su libertad, es decir, hacia su fundamento, que no puede alcanzarse si ella no lo toca con su profundidad\u00bb (carta 18). En la segunda mitad del siglo XIII, el autor flamenco occidental de las llamadas Mengeldichten (17-28) y Gerardo Appelmans introducen definitivamente en la exposici\u00f3n de la ascensi\u00f3n del alma los conceptos de vida esencial y vida sobreesencial; los cuales inducir\u00ed\u00adan despu\u00e9s a calificar err\u00f3neamente a la m.f. de \u00abespeculativa\u00bb.<\/p>\n<p>Jan van Ruysbroek (1293-1381) trabaj\u00f3 primero como sacerdote secular en la cura de almas, en Bruselas, donde escribi\u00f3 su primera obra Dat Rijcke der Ghelieven. Des-de 1343 se retir\u00f3 a la selva de Zonien con algunos amigos; en 1350 adoptaron una regla mon\u00e1stica y as\u00ed\u00ad surgi\u00f3 la abad\u00ed\u00ada de Groenendaal. All\u00ed\u00ad escribi\u00f3 sus restantes doce obras, entre ellas su obra maestra, Die Geestelike Brulocht, t\u00ed\u00adtulo que compendia el contenido y la finalidad de toda su producci\u00f3n literaria. Sus primeros disc\u00ed\u00adpulos fueron el hermano cocinero Jan van Leeuwen, que en un rudo lenguaje popular vuelve a tratar los temas de su maestro, y Jan van Schoonhoven, quien en la controversia con Gerson (el Canciller) demuestra c\u00f3mo el reproche de pante\u00ed\u00adsmo que se hace a Ruysbroek procede de la deficiente traducci\u00f3n latina. En el siglo xv el franciscano Hendrik Herp (t 1477), en su obra Spieghel der Volcomenheit, vulgariza la doctrina de Ruysbroek y la sistematiza de forma tal que, contra su voluntad expresa, la vida de oraci\u00f3n ya desde el principio aparece destinada a culminar en la m\u00ed\u00adstica. Herp usa las expresiones antiguas en el sentido de la escol\u00e1stica tard\u00ed\u00ada, de forma que resurge la discusi\u00f3n acerca de la primac\u00ed\u00ada de la voluntad o de la raz\u00f3n; y en \u00e9l aparece como posible en la tierra una visi\u00f3n de la esencia divina. Si Herp hizo llegar a toda Europa la literatura m\u00ed\u00adstica m\u00e1s antigua (in-fluy\u00f3 directamente en Teresa de Avila y en Benedicto de Canfield), tambi\u00e9n provoc\u00f3 medidas eclesi\u00e1sticas contrarias a su difusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Hermanos de la vida com\u00fan encontraron su misi\u00f3n en el ideal del \u00abhombre normal\u00bb: llevar una vida apost\u00f3lica en los tiempos modernos, fuera de instituciones clericales fijas, practicar sencillamente los consejos evang\u00e9licos sin votos, viviendo en peque\u00f1os grupos que se ganaban la vida con el trabajo intelectual o el manual. En Deventer, en la casa del fundador Gerardo Groote (1340-84) surgi\u00f3 el primer grupo de hermanas, y en la casa de su amigo Florens Radewins (1350-1400) se form\u00f3 el primer grupo de hermanos. Los hermanos se juntaron a los estudiantes, ejercieron de maestros y como editores fueron los precursores del -> humanismo cristiano. La instituci\u00f3n de Can\u00f3nigos de Windesheim, fundada como refugio para los hermanos en previsi\u00f3n de las persecuciones, dirigi\u00f3 la espiritualidad hacia la interiorizaci\u00f3n de la observancia y de la vida asc\u00e9tica; la finalidad era la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima con Cristo. Gerlach Peters fue el gran m\u00ed\u00adstico de la primera generaci\u00f3n (1378-1411); la segunda, orientada hacia la m\u00ed\u00adstica afectiva, a la amistad con Cristo, produjo la obra maestra de la Devotio moderna, los tratados de Tom\u00e1s de Kempis, y entre ellos la Imitatio Christi. La tercera gene-raci\u00f3n, ligada a una gran obra reformadora de monasterios, que luego se unieron a Windesheim, se distanci\u00f3 de la tradici\u00f3n m\u00ed\u00adstica y quiso suplirla con un objetivo m\u00e1s modesto de oraci\u00f3n afectiva, cuya preparaci\u00f3n se hac\u00ed\u00ada por la meditaci\u00f3n met\u00f3dica. Aqu\u00ed\u00ad descuella Jan Mombaers (1460-1501), Rosetum exercitiorum spiritualium, que influye en Francia, en Espa\u00f1a (Cisneros e Ignacio de Loyola) y en Italia (Barbo). Pero esta direcci\u00f3n viene amenazada poco a poco por un psicologismo y por una complicada observaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>La convivencia \u00ed\u00adntima con Cristo, unida a una extremada \u00abm\u00ed\u00adstica de desprendimiento\u00bb, es el motivo capital de las dos obras maestras de una escritora an\u00f3nima del siglo xvi: Die Evangelische Peerle y Van den Tempel onser Sielen, que influyen en la espiritualidad beruliana (\u00e9tats int\u00e9rieurs, -> escuela francesa). Todav\u00ed\u00ada en el siglo xvii vuelve a florecer la antigua m.f. en la obra de la escritora m\u00ed\u00adstica Maria Petyt (1623-77), del sur de Flandes. Pero ahora la m\u00ed\u00adstica va ligada a una reflexi\u00f3n psicol\u00f3gica de s\u00ed\u00ad mismo y a una discriminaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de los epifen\u00f3menos.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: FUENTES: Bearics von Tienen, Seven manieren van minne, ed. J. van Mierlo &#8211; L. Reypens (An 1926); Vita Beatricis, ed. L. Reypens (Tielt 1964); Hadewych von Antwerpen, ed. J. van Mierlo: Visioenen, 2 vols. (An 1924-25); Strophische Gedichten, 2 vols. (An 21942), Brieven, 2 vols. (An 21948); Mengeldichten (An 1952); Jan van Ruusbroec, Werken, 4 vols. (Tielt 2194448); Jan van Leeuwen, Een bloemlezing, ed. St. Axters (An 1943); Henedrik Herp, Spieghel der Volcomenheit, ed. L. Verschueren, 2 vols. (An 1931); Gerardi Magni Epistolae, ed. W. Mulder (An 1933); Thomae Hemerken a Kempis Opera Omnia, ed. M. J. Pohl, 7 vols. (Fr 1902-22).<\/p>\n<p>MONOGRAF\u00ed\u008dAS: J. G. R. Acquoy, Het Klooster van Windesheim en zijn invloed, 3 vols. (Ut 1875-80); P. Debongnle, Jean Mombaers de Bruxelles (Lv 1927); R. R. Post, De Moderne Devotie (A 21943); St. Axters, Geschiedenis van de Vroomheid in de Nederlanden, 4 vols. (An 1950-60); L. M. J. Delaiss\u00e9, Le manuscrit autographe de Thomas a Kempis et 1&#8242;\u00bbImitation de J\u00e9sus-Christ\u00bb, 2 vols. (P &#8211; Bru &#8211; An &#8211; A 1956); C. van der Wansum, Het ontstaan en de geschiedenis der Broederschap van het Gemene Leven tot 1400 (Lv 1958); A. Deblaere, De mystieke schrijfster Maria Petyt (Gent 1962). &#8211; Quartalschrift \u00abOns Geestelijk Erf\u00bb (An 1927 ss).<\/p>\n<p>Albert Deblaere<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El retorno de determinados rasgos fundamentales con matices diferentes en cada situaci\u00f3n concreta constituye una peculiaridad constante de la m.f. desde la \u00e9poca carolingia hasta el siglo xvii (el Flandes actual marca la pauta en los siglos XIII y xiv, y en los siglos xv y xvi esa funci\u00f3n corresponde a lo que hoy es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mistica-flamenca\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMISTICA FLAMENCA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18972","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18972"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18972\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}