{"id":18976,"date":"2016-02-05T12:10:37","date_gmt":"2016-02-05T17:10:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naturaleza-filosofia-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:37","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:37","slug":"naturaleza-filosofia-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naturaleza-filosofia-de-la\/","title":{"rendered":"NATURALEZA, FILOSOFIA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>1. Objeto y m\u00e9todo<br \/>\nLa f. de la n. tiene por objeto el estudio de los problemas del movimiento natural o de la p\u00faat5. Para la f. de la n. en el occidente cristiano fueron fundamentales los escritos aristot\u00e9licos sobre el tema, especialmente sus ocho libros de la F\u00ed\u00adsica y los cuatro libros Sobre el cielo. La f. de la n. en el \u00e1mbito occidental cristiano ha seguido siendo hasta hoy, substancialmente, la historia de la interpretaci\u00f3n de los temas m\u00e1s importantes de esos escritos. Aun los problemas que las ciencias naturales plantean modernamente a la f. de la n. intentan resolverse aqu\u00ed\u00ad dentro del esp\u00ed\u00adritu de la f. aristot\u00e9lica de la naturaleza.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Arist\u00f3teles, la f. de la n. (ciencia de la naturaleza) investiga los principios, las causas y los elementos de la naturaleza. La distinci\u00f3n entre estos problemas y los de las ciencias naturales se pone de manifiesto por la manera de la investigaci\u00f3n aristot\u00e9lica. Arist\u00f3teles investiga, guiado por el hilo conductor del -> lenguaje, las estructuras fundamentales de nuestro hablar sobre el movimiento en la naturaleza, que muestran a la vez las estructuras de aquello sobre lo que se habla, pues en esta investigaci\u00f3n la \u00abpalabra\u00bb y la \u00abcosa\u00bb no se han separado todav\u00ed\u00ada. En la f. de la n. no se trata, pues, de ninguna investigaci\u00f3n especial sobre este o el otro movimiento de aqu\u00e9lla, ni de su descripci\u00f3n cualitativa o cuantitativa, sino de las primeras estructuras fundamentales de la inteligencia de la misma, tal como se muestran en el logos humano.<\/p>\n<p>Partiendo de esta tarea, se llega al siguiente resultado en lo referente a la relaci\u00f3n de la f. de la n. con otras \u00abpartes\u00bb de la filosof\u00ed\u00ada: La f. de la n. contiene los mismos problemas centrales que la l\u00f3gica y la metaf\u00ed\u00adsica; s\u00f3lo los acentos est\u00e1n distribuidos de modo distinto. Si en la l\u00f3gica ocupa el centro el lenguaje (idea, juicio, conclusi\u00f3n, categor\u00ed\u00ada) y en la metaf\u00ed\u00adsica el ser (ens qua ens), en la f. de la n. lo ocupa el ente m\u00f3vil (ens mobile qua ens). La inclusi\u00f3n de la f. de la n. en la metaf\u00ed\u00adsica especial o aplicada, que fue dominante en la \u00e9poca del racionalismo (Ch. Wolff), es tan poco afortunada como la inclusi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada natural en la metaf\u00ed\u00adsica aplicada.<\/p>\n<p>La f. de la n. puede iniciarse lo mismo en el hablar precient\u00ed\u00adfico sobre el movimiento natural, que en el lenguaje de las diversas ciencias naturales. La evoluci\u00f3n de las ciencias naturales en la edad moderna plantea a la f. de la n. una tarea que aqu\u00e9lla ha de resolver siempre de nuevo, a saber, la de una cr\u00ed\u00adtica del lenguaje cient\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>2. Retrospecci\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\nLa historia de la filosof\u00ed\u00ada occidental comienza con los antiguos fil\u00f3sofos jonios de la naturaleza (siglos vii-v a.C.), que Arist\u00f3teles llama fisiol\u00f3goi. Es de notar que en la filosof\u00ed\u00ada presocr\u00e1tica se entiende por fysis el todo, el poder que gobierna todo ente, el ser, lo divino. La \u00abf\u00ed\u00adsica\u00bb jonia intenta pensar este todo a base de diversos puntos de apoyo: el elemento originario del agua (Tales), del aire (Anax\u00ed\u00admenes), del fuego (Heraclito). Por este elemento primero no se entiende el agua o el fuego fenom\u00e9nico, sino el fondo originario, el seno materno de todas las cosas, que se mueve sin agotarse y est\u00e1 oculto en el ciclo de los elementos que aparecen (el \u00e1peiron de Anaximandro).<\/p>\n<p>Con Parm\u00e9nides de Elea (siglo vi) se produce una decisi\u00f3n importante para la filosof\u00ed\u00ada occidental, pues por primera vez se contrapone abiertamente el ser al devenir: el ser como lo no hecho, como lo imperecedero, como lo infinito, como lo uno, como lo inm\u00f3vil, se contrapone a la apariencia de las cosas que nos son familiares en la experiencia del mundo. Se llega a una disociaci\u00f3n entre la f. de la n. y la ontolog\u00ed\u00ada. Zen\u00f3n (siglo v) presenta en sus antinomias (Aquiles y la tortuga) una formulaci\u00f3n dial\u00e9ctica del pensamiento de Parm\u00e9nides (cf. tambi\u00e9n -> presocr\u00e1ticos).<\/p>\n<p>Con Plat\u00f3n retorna el motivo de Parm\u00e9nides en la oposici\u00f3n entre las ideas y las cosas sensibles. El tema de la -> participaci\u00f3n es la problem\u00e1tica m\u00e1s inquietante, sobre todo en su filosof\u00ed\u00ada tard\u00ed\u00ada. En el Timeo explica la m\u00e9thexis por medio del demiourg\u00f3s. Este es el nous, que se encuentra con la materia eterna y de ella crea el k\u00f3smos. Este escrito fue muy comentado hasta la edad media ( -> platonismo).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Arist\u00f3teles, a pesar de su cr\u00ed\u00adtica, permanece bajo el signo de la decisi\u00f3n de Parm\u00e9nides. La fysis experimenta en \u00e9l una reducci\u00f3n en direcci\u00f3n a las cosas espaciales y temporales de la naturaleza. S\u00f3lo a manera de ap\u00e9ndice (por as\u00ed\u00ad decir), en su reelaboraci\u00f3n de la Metaf\u00ed\u00adsica, irrumpe con el \u00abmotor inm\u00f3vil\u00bb la problem\u00e1tica presocr\u00e1tica de la fysis, que apunta al todo originario de la realidad.<\/p>\n<p>La posterior tradici\u00f3n hasta la edad media tard\u00ed\u00ada sigue tambi\u00e9n ocupada en gran parte con la interpretaci\u00f3n de los escritos de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles.<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n radicalmente nueva para la f. de la n. se inicia en la edad moderna con la erupci\u00f3n a manera de volc\u00e1n del pensamiento matem\u00e1tico y cientifico-natural. Ese pensamiento se entendi\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo en gran parte como oposici\u00f3n consciente al -> aristotelismo de su tiempo y trajo consigo muchos prejuicios contra la f. de la n. Esclarecer la relaci\u00f3n, hasta hoy problem\u00e1tica, entre las ciencias naturales, la f. de la n. y la religi\u00f3n, es tarea permanente de la f. de la n. en la actualidad y en el futuro.<\/p>\n<p>3. Temas centrales<br \/>\na) El movimiento<br \/>\nArist\u00f3teles intenta resolver la antinomia del movimiento, que se repite una y otra vez en la filosof\u00ed\u00ada presocr\u00e1tica (Parm\u00e9nides, Zen\u00f3n), por medio de las dos nociones de potentia y acto. Define el movimiento (F\u00ed\u00adsica III 1: 201a 10s) como \u00abel acto del ente en potencia en cuanto tal\u00bb. Arist\u00f3teles renuncia a una mayor precisi\u00f3n de los dos conceptos, pues sabe muy bien que \u00e9stos pueden entenderse de varios modos seg\u00fan la especie de movimiento, y as\u00ed\u00ad aclara la definici\u00f3n con sus ejemplos predilectos, que est\u00e1n tomados del campo del \u00abarte\u00bb, p. ej., del m\u00e1rmol se hace una estatua, y en el \u00e1mbito de la naturaleza, p. ej., el agua se calienta. Esos ejemplos son aducidos como confirmaci\u00f3n de una evidencia que se encuentra ya en toda proposici\u00f3n sobre el movimiento.<\/p>\n<p>La historia de la interpretaci\u00f3n de esta definici\u00f3n muestra una tensi\u00f3n interesante. Se intent\u00f3 sustituir esta definici\u00f3n por otras (p. ej., exitus de potentia ad actum [Roberto Grosseteste]; via ad terminum motus [seg\u00fan Averroes opinio famosa], en que el movimiento es entendido como un momento casi desprendido de lo movido (exitus, via). Contra esta versi\u00f3n de la definici\u00f3n aristot\u00e9lica del movimiento protestaron una y otra vez Averroes, Alberto Magno, Tom\u00e1s de Aquino, Ockham y otros. Hegel percibi\u00f3 profundamente en su L\u00f3gica el problema ah\u00ed\u00ad latente: \u00abLa unidad, cuyos momentos, ser y nada, son inseparables, es a la vez distinta de ellos mismos, y as\u00ed\u00ad constituye un tercero frente a ellos, que en su forma m\u00e1s aut\u00e9ntica es el devenir. Pasar es lo mismo que devenir, pero en aqu\u00e9l los dos elementos, de los que uno pasa al otro, son representados est\u00e1ticamente por separado, y el pasar mismo es representado como algo que acontece entre ellos\u00bb (Logik, 1.a parte [ed. Lasson, L 1932] 79). As\u00ed\u00ad la historia de la definici\u00f3n del movimiento de la f. de la n. ha de valorarse como un continuo esfuerzo. Contra esta tentaci\u00f3n cr\u00f3nica de representarse como cosas los t\u00e9rminos del movimiento. Ello quiere decir que el movimiento no se aclara por la definici\u00f3n, sino que en \u00e9sta se deja tal como propiamente se muestra en cada proposici\u00f3n, como un fen\u00f3meno que aparece desde un fundamento inexplicable y misterioso. As\u00ed\u00ad, todo movimiento apunta, por su esencia, al misterio infinito. Pero la relaci\u00f3n entre lo movido y su fundamento, el misterio infinito, debe pensarse desde el principio en forma tal que no se suprima desde luego la trascendencia del fundamento, mas quedando abierta, por otro lado, la cuesti\u00f3n de si \u00e9ste se revelar\u00e1 en el devenir mismo, en la historia (-> encarnaci\u00f3n).<\/p>\n<p>b) Espacio-tiempo<br \/>\nEntre las estructuras fundamentales del movimiento, Arist\u00f3teles enumera (F\u00ed\u00adsica III 1: 200b 10ss): lo continuo, lo infinito, el lugar, el vac\u00ed\u00ado y el tiempo; estas estructuras son estudiadas en los libros III y IV de la F\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>En F\u00ed\u00adsica rv 4, 212a 20, Arist\u00f3teles define el lugar como \u00abel primer l\u00ed\u00admite inm\u00f3vil del continente\u00bb. Rechaza el vac\u00ed\u00ado de los atomistas, y con ello se niega a concebir el lugar como una realidad (cosa) desprendida de los cuerpos en movimiento. La determinaci\u00f3n \u00abinm\u00f3vil\u00bb fue desde siempre una cruz de la definici\u00f3n aristot\u00e9lica. De hecho la inmovilidad del lugar parece ser una condici\u00f3n necesaria de nuestro hablar sobre el mismo. De acuerdo con la imagen f\u00ed\u00adsica del mundo que entonces reinaba, Arist\u00f3teles se imagina el centro del cielo y su esfera m\u00e1s externa como la base absoluta de toda definici\u00f3n del lugar.<\/p>\n<p>El tiempo es definido en Arist\u00f3teles (F\u00ed\u00adsica iv 11: 219b 2) como \u00abel n\u00famero del movimiento seg\u00fan el antes y despu\u00e9s\u00bb. Seg\u00fan \u00e9l, el tiempo \u00abno es ni movimiento, ni sin movimiento\u00bb, sino \u00aben el movimiento\u00bb. Lo define como n\u00famero. Ahora bien, el n\u00famero no se da sin la actividad del contar, que es acci\u00f3n del alma (vous ); y as\u00ed\u00ad no se da el tiempo sin la actividad del alma (non habet esse completum sine operatione animae, Averroes y la edad media). Esto no es subjetivismo, pues no se afirma que el tiempo est\u00e9 en el alma, o que sea un previo esquema ordenador del alma (Kant), sino, solamente, que no se da sin la actividad del alma. El tiempo como n\u00famero no puede separarse de la medici\u00f3n del tiempo, y consiste precisamente en la comparaci\u00f3n de dos movimientos, uno de los cuales sirve de medida. Para Arist\u00f3teles, esta unidad de medida la da el uniforme movimiento circular del cielo (223b 21s). Aunque los antiguos no dejaron de ver distintos aspectos de la relatividad del lugar y del tiempo, sin embargo no conocieron aquella relatividad peculiar de los mismos que se ha puesto de manifiesto desde la teor\u00ed\u00ada de Einstein (1905).<\/p>\n<p>Espacio (como totalidad de los lugares ocupados por los cuerpos) y tiempo tienen en la f\u00ed\u00adsica moderna una historia movida que comienza con Newton, el cual, en sus Philosophiae naturalis principia mathematica (Lo 1687) introdujo los conceptos de espacio absoluto y de tiempo absoluto y los conceb\u00ed\u00ada como separados de los cuerpos m\u00f3viles, hasta la teor\u00ed\u00ada de la relatividad de Einstein, que, basada en la ley de la velocidad constante de la luz (experimento de Michelson, 1881), exigi\u00f3 una nueva t\u00e9cnica de medici\u00f3n del espacio y del tiempo (transformaci\u00f3n de Lorentz). En la teor\u00ed\u00ada de la relatividad de nuevo se ha impuesto plenamente la unidad primigenia de espacio, tiempo y movimiento.<\/p>\n<p>c) Doctrina de los principios y de las causas<br \/>\nEntre los principios del m\u00f3vil, Arist\u00f3teles enumera tres, en F\u00ed\u00adsica i 2ss: 1\u00c2\u00ba. lo subyacente, el m\u00f3vil en cuanto permanece en devenir; 2\u00c2\u00ba. la forma (e\u00ed\u00addos), el m\u00f3vil en cuanto \u00abadquiere forma\u00bb en el devenir; 3\u00c2\u00b0, la privaci\u00f3n de forma, el m\u00f3vil en cuanto en \u00e9l, al final del devenir, el e\u00ed\u00addos del resultado quita el e\u00ed\u00addos anterior.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles logra estas distinciones apoy\u00e1ndose en algunas formulaciones del lenguaje ordinario acerca del devenir. Efectivamente, los dos t\u00e9rminos del fieri (el punto de partida y el resultado), en la frase que tiene por contenido un devenir concreto, est\u00e1n puestos ya y confrontados en su diversidad y unidad. As\u00ed\u00ad, estas distinciones est\u00e1n ya puestas necesariamente en toda proposici\u00f3n sobre el devenir (\u00absi se atiende a la manera de hablar\u00bb, 190a 13); no se trata, pues, de una inducci\u00f3n a partir de los ejemplos, en el sentido de la inducci\u00f3n en las ciencias naturales, sino de una \u00abconsecuencia especulativa\u00bb. Los principios se distinguen seg\u00fan Arist\u00f3teles \u00abde acuerdo con el hablar\u00bb (etg Tal k )6youc, 190b 22); y esta distinci\u00f3n se mueve en un plano previo a la moderna ant\u00ed\u00adtesis (subjetivista) de \u00abrealismo-idealismo\u00bb o distinctio realis &#8211; distinctio rationis.<\/p>\n<p>Lo com\u00fan de los principios est\u00e1 en la estructura \u00abde qu\u00e9\u00bb. Con la estructura \u00abde qu\u00e9\u00bb se cruza en cierto modo la estructura \u00abpor qu\u00e9\u00bb, que se da necesariamente con todo saber y es lo com\u00fan del concepto de causa. Reflexionando sobre el lenguaje usual, en F\u00ed\u00adsica II 3 Arist\u00f3teles entre los muchos modos de entender la causa toma cuatro tipos: 1\u00c2\u00ba., la materia (yle, causa material); 2\u00c2\u00b0, la forma (e\u00ed\u00addos, causa formal); 3\u00c2\u00b0, lo que obra (to poion, causa eficiente); 4\u00c2\u00ba, el para qu\u00e9 (to ou \u00e9neka) o el fin (telos), tambi\u00e9n causa final. Los dos primeros tipos de causas se interfieren con los principios. Lo mismo que en \u00e9stos, no se trata aqu\u00ed\u00ad de una enumeraci\u00f3n completa de todos los tipos de causas.<\/p>\n<p>Con el concepto de causa eficiente va estrechamente unido el de causalidad o de ley causal. Se entiende por tal la regularidad en la acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de los procesos f\u00ed\u00adsicos, la cual se manifiesta en que procesos iguales en las mismas condiciones siguen id\u00e9ntico curso. La historia de la f\u00ed\u00adsica muestra hoy d\u00ed\u00ada distintos tipos de causalidad: el determinismo mecanicista de la f\u00ed\u00adsica cl\u00e1sica y el indeterminismo de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, que representa tambi\u00e9n un tipo de causalidad f\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Sobre la f. rom\u00e1ntica de la n., cf.: -> idealismo (Schelling), -> romanticismo (Carus, Novalis), y tambi\u00e9n -> vitalismo.<\/p>\n<p>Sobre otros temas de la f. de la n., cf. -> entelequia, -> evoluci\u00f3n, -> hilemorfismo, -> causalidad, -> ciencias naturales y teolog\u00ed\u00ada, -> vida, -> materia, -> tiempo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Aristotle&#8217;s Physics, a revisad Text with Introduction and Commentary by W. D. Ross (0 1936) (bibliogr.); Aristotelis opera cum Averrois coramentariis IV. (V 1562, reimpr. F 1962); Thomae Aquinatis in octo libros physicorum Aristotelis expositio, ed. cura et studio P. H. Maggiolo (Tn 1954); Joannis Buridani Quaestiones super octo physicorum libros Aristotelis (P 1509, reimpr. F 1964); Guilielmi Occam Philosophia naturalis (R 1637, reimpr. Lo 1963). &#8211; P. Duhem, Le syst\u00e9me du monde I-X (P 1913-59); 1. Maritain, Filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza (Club de Lect B Aires); C. F. v. Weizs\u00e4cker, Zum Weltbild der Physik (1943, St 101963); E. May, Kleiner Grundri\u00df der N. (Meisen-heim 1949); A. Maier, Studien zur N. der Sp\u00e4tscholastik I-V (R 1949-58); F. Zubiri, Naturaleza, historia, Dios (Nacional Ma); N. Hartmann, Filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza (F de CE M\u00e9x 1960); A. G. van Meisen, The Philosophy of Nature (Pittsburgh 1954); E. Fink, Zur ontologischen Fr\u00fchgeschichte von Raum, Zeit, Bewegung (La Haya 1957); G. Frey, Gesetz und Entwicklung in der Natur (H 1959); M. Hart-mann, Die philosophischen Grundlagen der Naturwissenschaften. Erkenntnistheorie und Methodologie (St 21959); W. Heisenberg, Physik und Philosophie (St 1959); Ch. H. Kahn, Anaximander and the Origins of Greek Cosmology (NY 1960); F. Solmsen, Aristotle&#8217;s System of the Physical World (Ithaca 1960); W. Wieland, Die aristotelische Physik (G\u00e1 1962); E. Hunger, Von Demokrit bis Heisenberg (Brau 31963); C. F. v. Weizs\u00e4cker, Die Tragweite der Wissenschaft (St 21964); E. Schreidinger, Geist und Materie (Brau 31965); H. Sachsse, Einf\u00fchrung in die N., I: Naturerkenntnis und Wirklichkeit (Brau 1967), II: Die Erkenntnis des Lebendigen (1968).<\/p>\n<p>Vladimir Richter<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Objeto y m\u00e9todo La f. de la n. tiene por objeto el estudio de los problemas del movimiento natural o de la p\u00faat5. Para la f. de la n. en el occidente cristiano fueron fundamentales los escritos aristot\u00e9licos sobre el tema, especialmente sus ocho libros de la F\u00ed\u00adsica y los cuatro libros Sobre el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naturaleza-filosofia-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNATURALEZA, FILOSOFIA DE LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18976","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18976","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18976"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18976\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18976"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18976"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18976"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}