{"id":18979,"date":"2016-02-05T12:10:43","date_gmt":"2016-02-05T17:10:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nueva-teologia\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:43","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:43","slug":"nueva-teologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nueva-teologia\/","title":{"rendered":"NUEVA TEOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>El concepto de n.t. aparece por primera vez en un art\u00ed\u00adculo de P. Patente (\u00abOsservatore Romano\u00bb, febrero de 1942), refiri\u00e9ndose a dos autores dominicos. En 1946 fue adoptado por Garrigou-Lagrange, que lo us\u00f3 especialmente para caracterizar las posiciones teol\u00f3gicas de algunos te\u00f3logos de la compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. Este concepto ten\u00ed\u00ada un car\u00e1cter claramente peyorativo, pues se usaba para denominar los nuevos m\u00e9todos, tendencias y escritos que, a los ojos de estos cr\u00ed\u00adticos, estaban poco conformes con su concepci\u00f3n de la ortodoxia. Los reproches se refer\u00ed\u00adan a los siguientes temas: inmutabilidad del dogma, evoluci\u00f3n de los dogmas, creaci\u00f3n, evolucionismo, pecado original, eucarist\u00ed\u00ada. En el mismo a\u00f1o el papa P\u00ed\u00ado xii, en una alocuci\u00f3n de mucha resonancia, previno a los miembros de la congregaci\u00f3n general de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas contra las nuevas tendencias teol\u00f3gicas y us\u00f3 a este respecto el concepto de Nouvelle Th\u00e9ologie (17-9-1946); una alocuci\u00f3n posterior al capitulo general de los dominicos repiti\u00f3 esa misma prevenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde ese momento comenz\u00f3 una pol\u00e9mica sumamente fuerte en la que se enfrentaron dos direcciones diferentes de la teolog\u00ed\u00ada (m\u00e1s que dos congregaciones religiosas). La una buscaba la renovaci\u00f3n de los m\u00e9todos, la otra apelaba insistentemente a la tradici\u00f3n y en particular a Tom\u00e1s de Aquino. Pero en ambos lados hab\u00ed\u00ada buenos tomistas. Ya en 1910 Pierre Rousselot S.I. hab\u00ed\u00ada valorado positivamente la obra de A.-G. Sertillanges O.P. sobre Tom\u00e1s de Aquino, mientras que sus hermanos de orden la impugnaban. Sobre el a\u00f1o 1950 te\u00f3logos muy meritorios se hicieron sospechosos, fueron denunciados y tuvieron que suspender su actividad docente. Se mezcl\u00f3 la prensa; y algunos observadores esperaban incluso defecciones sensacionalistas. En cambio, ciertos prelados que ten\u00ed\u00adan conocimiento de esto, p. ej., el cardenal Gerlier, resaltaron la sumisi\u00f3n y el esp\u00ed\u00adritu de obediencia de aquellos te\u00f3logos que eran objeto de medidas autoritarias. M\u00e1s tarde, Pablo vi mostrar\u00ed\u00ada su benevolencia sobre todo para con hombres como Y. Congar O.P. o H. de Lubac S.I.<\/p>\n<p>Las circunstancias particulares de esta historia dolorosa se hallan en los documentos publicados; pero hay que usar con cautela las publicaciones editadas en estos a\u00f1os. La publicidad deber\u00e1 esperar la aparici\u00f3n de los datos contenidos en los archivos, \u00fanicos documentos que posibilitan un juicio equilibrado y claro.<\/p>\n<p>En el centro de esta p\u00e1gina dram\u00e1tica de la historia de la teolog\u00ed\u00ada se halla la enc\u00ed\u00adclica Humani generis, donde se habla de \u00abciertas concepciones que ponen en peligro los fundamentos de la fe cat\u00f3lica\u00bb (12-8-1950: AAS 42 [1950] 561-577). En los comentarios, que siguieron inmediatamente a la enc\u00ed\u00adclica, se hizo hincapi\u00e9 en ciertos enunciados concretos, olvidando que en tales documentos los enunciados se formulan generalmente en un tono apolog\u00e9tico-pol\u00e9mico, para resaltar as\u00ed\u00ad mejor las doctrinas rechazadas. Mediante una retrospecci\u00f3n hist\u00f3rica podemos decir que al final de la segunda guerra mundial algunos alumnos mal aconsejados en un clima de \u00abliberaci\u00f3n\u00bb, usaron unilateralmente las formulaciones de profesores j\u00f3venes, ortodoxos pero sospechosos de innovaci\u00f3n, mientras que otros te\u00f3logos m\u00e1s viejos o ciertos obispos alarmados confundieron la doctrina cat\u00f3lica con la teolog\u00ed\u00ada de los manuales usados en los seminarios, que necesitaban una revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el balance de todo esto? Despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de la enc\u00ed\u00adclica se acentuaba sobre todo la postura r\u00ed\u00adgida del magisterio eclesi\u00e1stico y as\u00ed\u00ad resultaba un paralelismo m\u00e1s que problem\u00e1tico con la enc\u00ed\u00adclica Pascendi. En cambio, te\u00f3logos m\u00e1s clarividentes subrayaron muy pronto la frase de la Humani generis: \u00abLas ciencias teol\u00f3gicas rejuvenecen constantemente por el estudio de las sagradas fuentes; y, por el contrario, una especulaci\u00f3n que descuida el retorno constante al dep\u00f3sito de la fe se hace est\u00e9ril, seg\u00fan lo muestra la experiencia\u00bb (Dz 2314). De hecho, ante el -> modernismo los mejores miembros de la Iglesia no eran los denunciantes o los demasiado miedosos, sino aquellos que fomentaban valientemente la investigaci\u00f3n de la sagrada Escritura, la teolog\u00ed\u00ada positiva e incluso el retorno a un Tom\u00e1s mejor entendido. La Humani generis recuerda que \u00abal magisterio le ha sido confiado para su interpretaci\u00f3n todo el dep\u00f3sito de la fe, la sagrada Escritura y la tradici\u00f3n\u00bb (Dz 2313), y no admite sin m\u00e1s la concepci\u00f3n seg\u00fan la cual \u00abhay que volver a las fuentes primitivas para interpretar las constituciones y los decretos m\u00e1s recientes del magisterio seg\u00fan los escritos de la Iglesia antigua\u00bb (ibid.). Pero la mayor\u00ed\u00ada de los te\u00f3logos opinaba que los nuevos documentos ten\u00ed\u00adan suficientemente en cuenta la tradici\u00f3n, de modo que no consideraban necesaria una nueva confrontaci\u00f3n teol\u00f3gica de tales documentos con la historia.<\/p>\n<p>Ahora bien, si el concilio mismo de Trento, tan rico en doctrina y espiritualidad, ha de interpretarse desde su situaci\u00f3n hist\u00f3rica, \u00c2\u00a1con cu\u00e1nto mayor motivo no habr\u00e1 que hacer lo mismo con las declaraciones de la comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica! En 1910 Rousselot puso de relieve que no se puede leer a Tom\u00e1s como si fuera coet\u00e1neo de Bayo. Se trataba por tanto de una divergencia en la concepci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de los -* dogmas y de la teolog\u00ed\u00ada. Al aislar las afirmaciones cambia el valor objetivo que ciertos conceptos teol\u00f3gicos tienen en su lugar correspondiente. Por tanto, para destacar lo inmutable, hay que tener en cuenta los cambios de los conceptos, que afectan tambi\u00e9n al contenido de \u00e9stos. Para que una fisonom\u00ed\u00ada permanezca la misma a trav\u00e9s de todas las fases del crecimiento, tienen que modificarse todos los rasgos. En las discusiones del \u00faltimo concilio se han reflejado claramente estos problemas.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n y el origen del hombre eran puntos neur\u00e1lgicos en 1950. Por la larga disputa con el -> evolucionismo materialista se hab\u00ed\u00ada endurecido la concepci\u00f3n teol\u00f3gica. Esta no comprend\u00ed\u00ada que el evolucionismo bien entendido no era en las ciencias naturales una mera hip\u00f3tesis, sino, seg\u00fan la persuasi\u00f3n de cient\u00ed\u00adficos y fil\u00f3sofos, una \u00abteor\u00ed\u00ada\u00bb general. Discrepan las opiniones sobre el \u00abc\u00f3mo\u00bb, pero los cient\u00ed\u00adficos est\u00e1n de acuerdo sobre el principio general. En cambio los te\u00f3logos, a diferencia de las ciencias b\u00ed\u00adblicas, dejando olvidado a Cayetano siguen explicando el relato de la creaci\u00f3n de Ad\u00e1n y Eva como lo hab\u00ed\u00adan hecho los coet\u00e1neos de Su\u00e1rez. Por la enc\u00ed\u00adclica se abri\u00f3 una rendija en la puerta, que, sin embargo, permaneci\u00f3 herm\u00e9ticamente cerrada con relaci\u00f3n al poligenismo. Desde el Vaticano II el problema del origen del hombre se les plantea a los te\u00f3logos en una forma m\u00e1s diferenciada (-> monogenismo).<\/p>\n<p>Vuelta a las fuentes, apoyo en la Escritura y una fundamentaci\u00f3n m\u00e1s amplia de la doctrina en la tradici\u00f3n griega y la latina, es el esp\u00ed\u00adritu del Vaticano II. Y ese era tambi\u00e9n el programa de los investigadores y maestros que, sin ser escuchados, quedaron marginados como representantes de una n.t. Ellos no ten\u00ed\u00adan otra intenci\u00f3n que la de hacer consciente y subsanar la ruptura desde el siglo xvi entre espiritualidad y teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica. Si se logr\u00f3 el intento o no, es asunto que deber\u00e1n decidir los historiadores despu\u00e9s de estudiar detalladamente este per\u00ed\u00adodo de tiempo, si bien no se podr\u00e1 reproducir f\u00e1cilmente esa \u00e9poca en todas sus diferenciaciones.<\/p>\n<p>DOCUMENTACION: Se se\u00f1ala a continuaci\u00f3n la m\u00e1s importante bibliograf\u00ed\u00ada, la cual refleja el desarrollo de la discusi\u00f3n. &#8211; M.-D. Chenu OP, Position de la th\u00e9ologie: RSPhTh 24 (1935) 232-257; :dem, Une \u00e9cole de th\u00e9ologie (Le Saulchoir &#8211; P 1937); L. Charlier OP, Essai sur le probl\u00e9me th\u00e9ologique (P 1938); R. Gagnebet OP, Essai sur le probl\u00e9me th\u00e9ologique: RThom 39 (1939) 108-145; C. Boyer SJ, Qu&#8217;estce que la th\u00e9ologie?: Gr 21 (1940) 255-266; H. Bouillard SJ, Conversion et Gr\u00e1ce chez Saint Thomas d&#8217;Aquin (P 1944); J.-Dani\u00e9lou SJ, Orientations presentes de la pens\u00e9e theologique: Etudes n. 249 (1946) 4-21; M.-M. Labourdette OP, La th\u00e9ologie et ses sources: RThom 46 (1946) 353-371; \u00abLa th\u00e9ologie et ses sources\u00bb. R\u00e9ponse aux \u00abEtudes critiques de la Revue Thomiste\u00bb: RSR 33 (1946) 385-402; M.-L. Gu\u00e9rard des Lauries OP, La th\u00e9ologie historique et le d\u00e9veloppement de la th\u00e9ologie: ATh 7 (1946) 276-339; H. Bouillard SJ, A propos de la gr\u00e1ce actuelle chez Saint Thomas: RSR 33 (1946) 92-114; H. de Lubac SJ, Surnaturel: Etudes historiques&#8230; (P 1946); R. Garrigou-Lagrange OP, La nouvelle th\u00e9ologie, o\u00fc va-t-elle?: Angelicum 23 (1946) 126-145; M.-M. Labourdette OP &#8211; M.-J. Nicolas OP &#8211; R. L. Bruckberger OP, Dialogue th\u00e9ologique (Saint Maximin 1947); J.-M. Le Blond SJ, L&#8217;analogie de la v\u00e9rit\u00e9, r\u00e9flexions d&#8217;un philosophe sur une controverse th\u00e9ologique: RSR 34 (1947) 129-141; C. Boyer $J, Nature pure et surnaturel dans le \u00abSumaturel\u00bb du P. de Lubac: Gr 28 (1947) 375-395; M.-M. Labourdette OP &#8211; M.-J. Nicolas OP, L&#8217;analogie de la v\u00e9rit\u00e9 et l&#8217;unit\u00e9 de la science th\u00e9ologique: RThom 47 (1947) 417-466; H. Bouillard SJ, Notions conciliaires et analogie de la v\u00e9rit\u00e9: RSR 35 (1948) 251-271; H. de Lubac SJ, Le probl\u00e9me du d\u00e9veloppement du dogme: RSR 35 (1948) 130-160; C. Boyer SJ, Sur un article des Recherches de science religieuse: Gr 29 (1948) 152-154; Y. de Montcheuil, Legons sur le Christ (P 1949); H. Bouillard SJ, L&#8217;intention fondamentale de M. Blondel et la th\u00e9ologie: RSR 36 (1949) 321-402; J. de Tonqu\u00e9dec &#8211; H. Bouillard, Maurice Blondel et la Th\u00e9ologie: RSR 37 (1950) 98-112; Th. Deman OP, Tentatives franpaises pour un renouvellement de la th\u00e9ologie: Revue de l&#8217;Universit\u00e9 d&#8217;Ottawa&#8230; (Ottawa 1950) 129-167 (cf.: ThRv 48 [1950] 61-82); R. Rouquette, L&#8217;encyclique Humani generis: Etudes 83 (1950) 108-116; Documents et extraits de presse sur les r\u00e9actions diverses au lendemain de 1&#8217;Encyclique: DC n. 1079 (1950); R. d&#8217;Ouince, Quelques commentaires de I&#8217;Encyclique Humani Generis: Etudes 83 (1950) 353-373; M.-M. Labourdette OP, Les enseignements de 1&#8217;Encyclique Humani generis: RThom 50 (1950) 32-50; C. Colombo, II significato teologico dell&#8217;Enciclica Humani generis: SC 78 (1950) 397-428; A. Perego Sf, La nuova teologia sguardo d&#8217;assieme alla luce dell&#8217;Enciclica Humani generis: DTh(P) 53 (1950) 436-465; G. Weigel SJ, The Historical Background of the Encyclical Humani generis: ThSt 12 (1951) 208-230; P. Parente, Struttura e significato storico-dottrinale dell&#8217;Enciclica \u00abHumani Generis\u00bb: Euntes docete, fasc. 1-2 (R 1951) 23-45; G. Eldarov, Presenza della teologia (Padua 1954); C. Baumgartner, Tradition et magistbre: RSR 41 (1953) 160-187; H. de Lubac SJ, Meditaci\u00f3n sobre la Iglesia (Desclee Bil 1958); R. Aubert, La th\u00e9ologie catholique au milieu du XX&#8217; si\u00e9cle (P &#8211; Tou 1954); H. Rondet SJ, Le myst\u00e9re du surnaturel: RSR 54 (1966) 69-73.<\/p>\n<p>Henri Rondet<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El concepto de n.t. aparece por primera vez en un art\u00ed\u00adculo de P. Patente (\u00abOsservatore Romano\u00bb, febrero de 1942), refiri\u00e9ndose a dos autores dominicos. En 1946 fue adoptado por Garrigou-Lagrange, que lo us\u00f3 especialmente para caracterizar las posiciones teol\u00f3gicas de algunos te\u00f3logos de la compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. 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