{"id":18980,"date":"2016-02-05T12:10:45","date_gmt":"2016-02-05T17:10:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/obras-meritorias\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:45","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:45","slug":"obras-meritorias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/obras-meritorias\/","title":{"rendered":"OBRAS MERITORIAS"},"content":{"rendered":"<p>1. Esta expresi\u00f3n, como concepto teol\u00f3gicamente importante, procede de la teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo, que polemiza contra la justificaci\u00f3n por el cumplimiento de la \u00abley\u00bb mediante las \u00abobras\u00bb y ense\u00f1a una -> justificaci\u00f3n del hombre por el perd\u00f3n de la gracia libre de Dios, la cual es aprehendida en la fe. Las obras (de la ley) y la gracia quedan as\u00ed\u00ad contrapuestas (Rom 3, 20.27s; 4, 2.6; 9, 12.32; 11, 6; G\u00e1l 2, 16; 3, 2.10; Ef 2, 9; 2 Tim 1, 9; Tit 3, 5) como dos magnitudes que se excluyen mutuamente de un modo absoluto.<\/p>\n<p>Naturalmente, ya el NT muestra que la \u00abobra\u00bb (\u00e9rgon) como cumplimiento obediente de la ley divina no tiene necesariamente el sentido que Pablo da a esta palabra: hay obras que merecen la vida eterna (Act 9, 36; Rom 2, 6ss; 13, 3; 1 Cor 12, 13; 2 Cor 9, 8; G\u00e1l 3, 28; Ef 2, 10; Flp 1, 6; Col 1, 10; Sant 1, 25; 1 Pe 1, 17; 2, 12; 2 Pe 1, 10, etc.). Ante este hecho no podemos conformarnos con decir que en el NT hallamos dos usos distintos de la palabra \u00e9rgon, los cuales son simplemente opuestos (obra aut\u00f3noma, hecha por las propias fuerzas, que permite al hombre justificarse as\u00ed\u00ad mismo ante Dios, sin que deba ser justificado por Dios mismo con su libre gracia; obra realizada con la gracia de Dios, otorgada por Dios mismo, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>M\u00e1s bien se debe ver primero c\u00f3mo la realidad designada con el t\u00e9rmino \u00abobra\u00bb es en s\u00ed\u00ad misma ambivalente y c\u00f3mo de ah\u00ed\u00ad procede el doble significado de la palabra. Ese doble uso del t\u00e9rmino ha proseguido: en la teolog\u00ed\u00ada protestante las \u00abobras\u00bb han seguido entendi\u00e9ndose en oposici\u00f3n a la -> fe que justifica por s\u00ed\u00ad sola (\u00abjustificaci\u00f3n por las obras\u00bb); en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica las o.m. tienen un valor salv\u00ed\u00adfico positivo (Dz 809s 842). Nuestro cometido no es desarrollar directamente la teolog\u00ed\u00ada paulina de la justificaci\u00f3n por la -> fe solamente, sin obras, sino que hemos de elaborar un concepto teol\u00f3gico de \u00e9stas en el que el sentido, el derecho y el l\u00ed\u00admite de ese fragmento doctrinal de Pablo queden objetivamente integrados en una teolog\u00ed\u00ada de las o.m., la cual conceda tambi\u00e9n su lugar a una \u00abjusticia de las obras\u00bb entendida positivamente. Esto \u00faltimo es hoy d\u00ed\u00ada una tarea urgente, pues, desde el actual horizonte experimental e intelectual, se siente una desconfianza justificada frente a la mera \u00e9tica de sentimiento o actitud interna (bajo la cual se substure tambi\u00e9n la \u00abfe\u00bb) y frente a una \u00abinterioridad\u00bb privada; el valor salv\u00ed\u00adfico se atribuye, m\u00e1s bien, a la acci\u00f3n concreta y eficaz (con trascendencia social).<\/p>\n<p>2. Ante todo deber\u00ed\u00adamos ver c\u00f3mo la oposici\u00f3n entre obras y sentimiento o actitud interna es muy inexacta, problem\u00e1tica y confusa para una antropolog\u00ed\u00ada metaf\u00ed\u00adsica. Pues lo que habitualmente se llama actitud interna, lo mismo que lo llamado acci\u00f3n y obra, es un acto en el \u00e1mbito psico-f\u00ed\u00adsico del hombre que est\u00e1 fundamentalmente condicionadoy puede manipularse (en el aspecto gen\u00e9tico, farmacol\u00f3gico, psicol\u00f3gico y social) igual que los \u00abactos externos\u00bb del hombre (los actos externi de la teolog\u00ed\u00ada moral). Por eso no constituye ning\u00fan criterio seguro, adecuadamente reflejo, para la relaci\u00f3n del hombre con Dios (de otro modo el hombre podr\u00ed\u00ada por lo menos \u00abjuzgarse\u00bb a s\u00ed\u00ad mismo, es decir, poseer una certeza refleja sobre su relaci\u00f3n con Dios; cosa que en principio no puede alcanzar: Dz 802 822ss).<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n fundamental se da, por consiguiente, no entre obra y actitud interna en el sentido superficial de estas palabras, sino entre la realizaci\u00f3n originaria de la -> libertad y su encarnaci\u00f3n en la \u00abobra\u00bb, por la cual el sujeto libre se manifiesta objetiv\u00e1ndose para s\u00ed\u00ad mismo, y as\u00ed\u00ad establece una mediaci\u00f3n necesaria consigo mismo. Si esta obra es \u00abinterior\u00bb o \u00abexterior\u00bb, (seg\u00fan la usual distinci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moral) constituye una cuesti\u00f3n secundaria, aunque tenga su importancia en el aspecto politicosocial. Por tanto, todo \u00abacto\u00bb lleva en s\u00ed\u00ad la dualidad de presencia originaria del sujeto en s\u00ed\u00ad mismo y decisi\u00f3n originaria de la libertad, por un lado, y objeto sabido (intencional, tem\u00e1tico) y objetivaci\u00f3n (\u00abobra\u00bb) de la libertad, a la cual pertenece tambi\u00e9n lo \u00abinterno\u00bb (motivaci\u00f3n psicof\u00ed\u00adsica, refleja y tem\u00e1tica, etc.), por otro lado.<\/p>\n<p>Ambos momentos de esta dualidad se condicionan mutuamente, pero no son id\u00e9nticos. El primer momento es el \u00abtrascendental\u00bb, el segundo el \u00abcategorial\u00bb. El primero no puede someterse a una reflexi\u00f3n adecuada, no puede reproducirse y \u00abobjetivarse\u00bb por completo mediante una reflexi\u00f3n accesoria. Su aparici\u00f3n primaria, pero no plenamente adecuada, es la \u00abobra\u00bb, en la que se realiza la libertad originaria, que as\u00ed\u00ad establece una mediaci\u00f3n consigo misma y a la vez se oculta. La \u00abobra\u00bb (la objetivaci\u00f3n categorial, an\u00ed\u00admico-corporal, o \u00abexterna\u00bb) es ambivalente, ambigua, por el hecho mismo de que cuanto est\u00e1 objetivado en ella tambi\u00e9n es posible sin haber brotado de la decisi\u00f3n originaria de la libertad; puede haber surgido apoy\u00e1ndose y extendi\u00e9ndose en un medio que es fruto igualmente de la libertad ajena y que est\u00e1 condicionado necesariamente por las estructuras acu\u00f1adas en \u00e9l por esa libertad ajena, tambi\u00e9n pecadora (-> pecado original, -> concupiscencia). En la \u00abobra\u00bb siempre est\u00e1 simult\u00e1neamente lo propio y lo ajeno, sin posibilidad de una delimitaci\u00f3n exacta; aqu\u00e9lla jam\u00e1s es la aparici\u00f3n pura y clara de la libertad originaria. Esta nunca puede existir sin la obra, pero tampoco puede descubrirse adecuadamente en ella (-> acto moral).<\/p>\n<p>3. Dado el ser corp\u00f3reo, dialog\u00ed\u00adstico y mundano del hombre, \u00e9ste debe realizar mediante \u00abobjetivaciones\u00bb la acci\u00f3n libre de su obra, en la que dispone de s\u00ed\u00ad mismo. S\u00f3lo en tales \u00abobjetivaciones\u00bb puede realizarse verdaderamente la actitud interna (o, m\u00e1s exactamente, la acci\u00f3n originaria de la libertad), la cual, naturalmente, es lo que en \u00faltimo t\u00e9rmino importa. Bajo el aspecto de la ontolog\u00ed\u00ada existencial y de la \u00e9tica podemos decir: La actitud interna s\u00f3lo se hace (y es) aut\u00e9ntica en cuanto se realiza \u00aben el otro\u00bb de la obra como su s\u00ed\u00admbolo real y su aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la aut\u00e9ntica realizaci\u00f3n y el verdadero cuidado de la actitud interna s\u00f3lo pueden darse mediante el cultivo de la tarea, de la \u00abobra\u00bb. Y eso es as\u00ed\u00ad particularmente porque todo -> amor a Dios y al pr\u00f3jimo, que es el compendio de lo moral, s\u00f3lo se da en una entrega real a Dios mismo y al pr\u00f3jimo, en la que la actitud interna no puede buscarse a s\u00ed\u00ad misma. En esa entrega el pr\u00f3jimo y (dada la unidad entre amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo) Dios, a trav\u00e9s del pr\u00f3jimo, s\u00f3lo se alcanzan en la acci\u00f3n corp\u00f3rea.<\/p>\n<p>Pero la \u00abobra\u00bb externa (objetiva, que puede controlarse y someterse a la reflexi\u00f3n) no es la acci\u00f3n propiamente exigida por Dios (que mira al coraz\u00f3n). La obra que Dios exige es la acci\u00f3n de la libertad (que nunca es objeto de reflexi\u00f3n adecuada), en la cual el hombre no hace esta obra o la otra, sino que hace donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo a Dios por el hecho de aceptar (en la gracia) su propia comunicaci\u00f3n, que confiere el acto de aceptarla y la capacidad subjetiva para ello. A causa de esta diferencia entre la acci\u00f3n originaria (trascendental) de la libertad y la obra (categorial), el hombre no puede juzgarse a s\u00ed\u00ad mismo (en un enunciado reflejo y objetivamente: cf. Dz 802 805 823); la obra en s\u00ed\u00ad permanece ambivalente. En cuanto \u00e9sta aparece en la dimensi\u00f3n de la objetividad (de tipo interno o externo) y aqu\u00ed\u00ad es susceptible de someterse a reflexi\u00f3n, constituye una realidad que tambi\u00e9n puede darse y ser as\u00ed\u00ad sin la interna acci\u00f3n originaria de la libertad, y que en principio puede siempre invertir su funci\u00f3n pasando a expresar la actitud de otro o convirti\u00e9ndose en un factor de otra obra (mala).<\/p>\n<p>4. En el orden f\u00e1ctico de la salvaci\u00f3n por la gracia divinizante de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo, una obra (buena) como positivamente salv\u00ed\u00adfica s\u00f3lo puede darse si (seg\u00fan lo dicho sobre la diferencia entre la acci\u00f3n originaria de la libertad y la obra que la objetiva) se produce como aceptaci\u00f3n de la indulgente y divinizante comunicaci\u00f3n de Dios mismo, es decir, como fe que se hace operante en el amor a Dios y a los hombres (con los grados existenciales que esta aceptaci\u00f3n puede tener (fides informis, fides caritate formata]: Dz 808 811ss 817 819 etc.). Pero as\u00ed\u00ad la obra como tal es cumplimiento de los mandamientos de Dios y de Cristo (Jn 14, 15.21), una manifestaci\u00f3n necesaria de la fe (Sant 2, 14-16), un acto \u00abmeritorio\u00bb (-> m\u00e9rito), pues es una aut\u00e9ntica realizaci\u00f3n de la vida sustentada por Dios, la cual tiene una orientaci\u00f3n din\u00e1mica hacia la vida eterna como su consumaci\u00f3n (Mt 5, 16; Rom 2, 6s; 2 Cor 9, 8; Col 1, 10, etc.; Dz 804 809s 828ss 835 836 842).<\/p>\n<p>Pero precisamente esa \u00abobra\u00bb (a causa de la diferencia permanente entre originaria acci\u00f3n agraciada de la libertad [= fe] y \u00abobra\u00bb) puede hacerse tambi\u00e9n sin fe, puede ser la manera de la autodefensa y autojustificaci\u00f3n del hombre ante Dios, la acci\u00f3n propia que, realizada con las fuerzas humanas, debe dispensar al hombre de aceptar la salvaci\u00f3n de Dios como su gracia libre y darle el derecho a una bienaventuranza exigible ante Dios. Y as\u00ed\u00ad la \u00abobra no es el acto por cuya mediaci\u00f3n es aceptada la propia acci\u00f3n (en su esencia y existencia) como don de Dios (por su gracia elevante y operante), tal como podr\u00ed\u00ada y deber\u00ed\u00ada ser, sino lo propio puesto como lo meramente propio. Y ese es el \u00abobrar\u00bb que Pablo ve en oposici\u00f3n imp\u00ed\u00ada a la fe que recibe la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A este respecto hay que tener en cuenta la situaci\u00f3n en la que Pablo ha de predicar el mensaje de que el hombre por Cristo como \u00fanico mediador recibe de Dios la salvaci\u00f3n, que es Dios mismo. Ha de predic\u00e1rselo pol\u00e9micamente a hombres que en la -> alianza del AT se sab\u00ed\u00adan en una relaci\u00f3n positiva con Dios por el cumplimiento de su -> ley. A estos hombres Pablo puede decirles ante todo, y les dice, que de hecho ellos no cumplen la ley y que, por tanto, tienen necesidad de la gracia de Dios que perdona la culpa (Rom 2-3). Pero, frente a la objeci\u00f3n obvia de que tambi\u00e9n entre jud\u00ed\u00ados (y paganos) hay obras que agradan a Dios (como Pablo mismo ense\u00f1a en otros lugares), el ap\u00f3stol se ve obligado a decir que tales obras de la ley, no hechas expl\u00ed\u00adcitamente en Cristo y en la fe por su Pneuma, son impotentes de cara a la salvaci\u00f3n. Y es que Pablo todav\u00ed\u00ada no est\u00e1 en condiciones de ver (aunque en \u00e9l mismo aparezcan ciertos puntos de apoyo) c\u00f3mo puede haber o.m., hechas en la fe y en el Esp\u00ed\u00adritu, incluso all\u00ed\u00ad donde no est\u00e1n referidas expl\u00ed\u00adcitamente a Cristo.<\/p>\n<p>Ahora la situaci\u00f3n espiritual es distinta. Hoy d\u00ed\u00ada es necesario predicar y alabar la acci\u00f3n buena y desinteresada (ante el hombre privado y ante la sociedad); y, bas\u00e1ndose en su realizaci\u00f3n (Jn 7, 17), hay que introducir al hombre en la profundidad de su acci\u00f3n propia (dada por Dios), que es fe y amor en esperanza, y que produce el Esp\u00ed\u00adritu de Dios en Cristo como obra suya. Habr\u00e1 de mostrarse c\u00f3mo y por qu\u00e9, quien hace o.m. de misericordia, se las hace al Hijo del hombre (Mt 25), lo sepa o no lo sepa. Ahora bien, es necesario descubrir tambi\u00e9n la dicha que supone saber esto expl\u00ed\u00adcitamente.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. de -> justificaci\u00f3n, -> gracia. ThW II 631-649, III 132 s 617 s, VI 456-483 635-638; H. Graffmann, Das Gericht nach den Werken im Matthrusevangelium: Theologische Aufs\u00e4tze (homenaje a K. Barth) (Mn 1936) 124-136; M. Lackmann, Sola fide: BFChTh 1I\/50 (1949); G. Eichholz, Jakobus und Paulus: ThEx NF 39 (1953); J. Mich,: RNT VIII 156-159; W. C. van Unnik, The Teaching of Good Works in I Peter: NTS 1 (1954) 92-110; E. Lohse, Glaube und Werke: ZNW 48 (1957) 1-22; H. Kling, La justificaci\u00f3n seg\u00fan Karl Barth (Estela Ba 1967); M. Dibelius &#8211; H. Greeven: Meyer K 15 (101959) (zu Jak 2, 14-26); G. Eichholz, Glaube und Werke bei Paulus und Jakobus: ThEx NF 88 (1961); F. MujBner: HThK XIII\/1 12-23 127 -157 (bibl.); Schnackenburg 281-290; R. Walker, Allein aus Werken (Jak 2, 14-26): ZThK 61 (1964) 155-192; R. Bullmann, Das Problem der Ethik bei Paulus: Das Paulusbild in der neueren deutschen Forschung (Darmstadt 1964) 179-199; K. H. Schelkle, Sittlichkeit als Gehorsam gegen das Wort Gottes: Wort und Schrift (D 1966) 145-161; R. Schnackenburg, Glauben im Verst\u00e4ndnis der Bibel: Christliche Existenz nach dem NT I (Mn 1967) 61-85; O. Merk, Handeln aus Glauben. Die Motivierung der paulinischen Ethik (Marburg 1968).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Esta expresi\u00f3n, como concepto teol\u00f3gicamente importante, procede de la teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo, que polemiza contra la justificaci\u00f3n por el cumplimiento de la \u00abley\u00bb mediante las \u00abobras\u00bb y ense\u00f1a una -> justificaci\u00f3n del hombre por el perd\u00f3n de la gracia libre de Dios, la cual es aprehendida en la fe. 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