{"id":18983,"date":"2016-02-05T12:10:51","date_gmt":"2016-02-05T17:10:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ontologia\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:51","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:51","slug":"ontologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ontologia\/","title":{"rendered":"ONTOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>1. La palabra<br \/>\nLa palabra o. se encuentra por vez primera en R. Goclenius (Lexicon philosophicum, 1613), se propaga pronto (J. Clauberg, Metaphysica de ente, 1656; J.-B. Du Hamel 1678) y, por obra de Ch. Wolff (Philosophia prima sive ontologia, 1729), entra definitivamente en el vocabulario t\u00e9cnico de la filosof\u00ed\u00ada. Seg\u00fan sus componentes griegos (tou \u00f3ntos l\u00f3gos) significa doctrina del ente.<\/p>\n<p>2. Delimitaci\u00f3n<br \/>\nCierto que toda ciencia trata de entes (\u00c2\u00a1no del ente!), pues estudia y expone un orden de seres desde un determinado punto de vista; pero la o. se distingue de toda otra ciencia porque no tiene por objeto un sector limitado de lo que es, sino el ente en su totalidad, y no lo considera desde un punto de vista particular, sino en cuanto es ente. De ah\u00ed\u00ad que la o. pueda definirse como la ciencia del ente en cuanto ente. Pero, as\u00ed\u00ad entendida, parece coincidir con la -> metaf\u00ed\u00adsica y hasta con la -> filosof\u00ed\u00ada en general, cuyos campos particulares, como la \u00e9tica, la epistemolog\u00ed\u00ada, etc., serian entonces s\u00f3lo subdivisiones de la o. Sin embargo, en el curso de la filosof\u00ed\u00ada la o. se ha distinguido en diversos modos de las otras partes de aqu\u00e9lla.<\/p>\n<p>1. Historia<br \/>\nEn la filosof\u00ed\u00ada griega cl\u00e1sica, que abarcaba a\u00fan todo el saber sistem\u00e1tico de su tiempo, el plat\u00f3nico Jen\u00f3crates, al que a\u00fan sigui\u00f3 en esto Agust\u00ed\u00adn (De civ. Dei viii 4), distingui\u00f3 en la filosof\u00ed\u00ada la dial\u00e9ctica, la f\u00ed\u00adsica y la \u00e9tica. La dial\u00e9ctica ten\u00ed\u00ada por objeto traspasar el mundo investigado por la f\u00ed\u00adsica hasta el orden de las ideas, hasta el \u00e1mbito del verdadero ente, de forma que aqu\u00ed\u00ad habr\u00ed\u00ada de buscarse el puesto para aquella disciplina que m\u00e1s tarde se llam\u00f3 o. En cambio Arist\u00f3teles, para quien la dial\u00e9ctica como procedimiento de la l\u00f3gica se sit\u00faa m\u00e1s bien antes de la filosof\u00ed\u00ada misma, se\u00f1ala su lugar a la que \u00e9l llama \u00abfilosof\u00ed\u00ada primera\u00bb o \u00abciencia teol\u00f3gica\u00bb, que se ocupa del ente como ente, en la filosof\u00ed\u00ada te\u00f3rica, donde se contrapone a la \u00abfilosof\u00ed\u00ada segunda\u00bb, dividida en f\u00ed\u00adsica y matem\u00e1tica. La escol\u00e1stica sigui\u00f3 en conjunto esta divisi\u00f3n aristot\u00e9lica. En toda esta filosof\u00ed\u00ada precartesiana se ve que la o., descrita ya claramente por Arist\u00f3teles como teor\u00ed\u00ada del ente como ente, no se separa de la metaf\u00ed\u00adsica, que tambi\u00e9n trata siempre de Dios como origen primero de todo ente, como el ser supremo y m\u00e1s real, o como el ser mismo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo cuando despu\u00e9s de Tom\u00e1s, por influencia de Avicenna, se contrapuso a la esencia el ser entendido como existencia, que se comporta de modo contingente respecto de aqu\u00e9lla (Su\u00e1rez), fue posible construir una ciencia del ente que, prescindiendo de su existencia, lo considera puramente en cuanto por lo menos es posible (ens nominaliter sumptum). Esa ciencia, como metaf\u00ed\u00adsica general, qued\u00f3 contrapuesta a las metaf\u00ed\u00adsicas especiales, que se ocupan del ente real, a saber, de Dios (teolog\u00ed\u00ada natural), del alma (psicolog\u00ed\u00ada) y del mundo corp\u00f3reo (cosmolog\u00ed\u00ada). Esta divisi\u00f3n se hizo usual por obra de Wolff, que llam\u00f3 tambi\u00e9n o. a la metaf\u00ed\u00adsica general, y as\u00ed\u00ad determin\u00f3 por mucho tiempo la significaci\u00f3n de la palabra o. y su distinci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Para Kant la o. es igualmente parte de la metaf\u00ed\u00adsica, pero no trata ya del ente en s\u00ed\u00ad, sino que es aquella ciencia que \u00abforma un sistema de todos los conceptos y principios, pero s\u00f3lo en cuanto se refieren a objetos que son dados a los sentidos y pueden, por tanto, comprobarse por la experiencia. No toca lo suprasensible, que es fin \u00faltimo de la metaf\u00ed\u00adsica; s\u00f3lo pertenece, pues, a \u00e9sta como proped\u00e9utica, como el patio o p\u00f3rtico de la verdadera metaf\u00ed\u00adsica. Se llama filosof\u00ed\u00ada transcendental porque contiene las condiciones y los primeros elementos de todos nuestros conocimientos a priori (en su obra sobre el progreso de la metaf\u00ed\u00adsica).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Hegel conoce la divisi\u00f3n de Wolff y llama a la o., que en esa divisi\u00f3n es \u00abla primera parte de la metaf\u00ed\u00adsica\u00bb, \u00abla doctrina de las determinaciones abstractas de la esencia\u00bb (Enciclopedia 3 SS 33-36). Sin embargo, para Hegel mismo la l\u00f3gica asume las funciones que en otros fil\u00f3sofos incumbena la o., pues para \u00e9l: \u00abLo que es racional es real, y lo que es real es racional\u00bb (Grundlinien der Philosophie des Rechts, prefacio: Obras vil&#8217; [1833] 17), de suerte que las estructuras del pensamiento son las de lo absoluto y, por tanto, las del ente. Cierta aproximaci\u00f3n a estas ideas se halla en el -~ ontologismo, mientras que por lo dem\u00e1s en el siglo xix posthegeliano la o. se destierra en gran parte de la \u00abfilosof\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en seguimiento de Husserl, que divide la o. como eid\u00e9tica o ciencia de la esencia en ontolog\u00ed\u00adas regionales seg\u00fan las \u00abregiones\u00bb de los objetos emp\u00ed\u00adricos (Ideen t S 9), se llega en nuestro siglo por reacci\u00f3n contra el neokantismo a \u00abun renacimiento de la o.\u00bb, como dice N. Hartmann, que es a la vez uno de los m\u00e1s importante representantes de esta \u00abnueva o.\u00bb. Esta se distingue, seg\u00fan \u00e9l, de la antigua metaf\u00ed\u00adsica sobre todo por la nueva manera de resolver las cuestiones permanentes, pues no pretende ya conocer las estructuras internas invariables del ser, que en gran parte son irracionales, sino que trata solamente de analizar los fen\u00f3menos variables, los \u00fanicos reales, seg\u00fan sus categor\u00ed\u00adas, estratos y relaciones. A la o. de Hartmann, orientada totalmente al objeto, se contrapone la o. fundamental de Heidegger, que parte de la existencia humana; su objeto es descubrir en \u00abun an\u00e1lisis existencial del Dasein (existencia humana)\u00bb la \u00abconstituci\u00f3n \u00f3ntica del mismo, de manera que \u00e9ste se haga visible como posibilidad interna de la inteligencia del ser\u00bb (Kant y el problema de la metaf\u00ed\u00adsica S 42).<\/p>\n<p>En la neoscol\u00e1stica (-> escol\u00e1stica, G) se ha intentado introducir en la filosof\u00ed\u00ada de la actualidad la o. tomada de la edad media, cuyas ra\u00ed\u00adces llegan hasta el per\u00ed\u00adodo preso cr\u00e1tico y que en el curso de la historia de la filosof\u00ed\u00ada se modific\u00f3 de modos varios y se enriqueci\u00f3 con nuevos resultados y cuestiones. Esa empresa s\u00f3lo podr\u00e1 lograrse mediante una transformaci\u00f3n m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p>4. Visi\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\na) Posici\u00f3n dentro de la filosof\u00ed\u00ada. La o. considera el ente como ente, y no primeramente en su relaci\u00f3n con el -> conocimiento del hombre o con su tendencia y querer ( -> \u00e9tica). Tambi\u00e9n prescinde todav\u00ed\u00ada de que su objeto formal, el ser, s\u00f3lo es conocido en cuanto el hombre se ordena a \u00e9l (-> antropolog\u00ed\u00ada 1, -> psicolog\u00ed\u00ada), y de que \u00e9ste \u00fanicamente por mediaci\u00f3n del mundo (filosof\u00ed\u00ada de la -> naturaleza) llega a tener conciencia de \u00e9l. En cuanto la o. considera este objeto formal mismo, pasa a la teolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica, con la que forma una unidad originaria (-> teolog\u00ed\u00ada natural). Pero tampoco puede distinguirse con precisi\u00f3n de las restantes disciplinas filos\u00f3ficas (de las que se han mencionado las m\u00e1s importantes), pues conduce por s\u00ed\u00ad misma a esas reflexiones sobre las referencias del ente como ente y la manera como aparece, aunque su propio tema consiste precisamente en estudiar el ente en s\u00ed\u00ad, y, por tanto, prescindiendo a\u00fan de estas ulteriores relaciones del ser.<\/p>\n<p>b) Posibilidad y m\u00e9todo de la ontolog\u00ed\u00ada. Los verdaderos predicados sobre el ente como ente deben ser v\u00e1lidos para todos los entes en general. Que la o. sea, pues, posible depende de que sean posibles enunciados universales verdaderos para un orden ilimitado de objetos. En todo caso esos enunciados no ser\u00ed\u00adan demostrables para nosotros en su verdad (pues comprenden tambi\u00e9n, p. ej., acontecimientos futuros, etc.), si hubi\u00e9ramos de lograrlos inductivamente por la experiencia. S\u00f3lo si, previamente a la experiencia, disponemos de intuiciones de relaciones necesarias &#8211; y, por tanto, v\u00e1lidas siempre para su orden total de objetos -, y, por cierto, de tal manera que la o. no se reduzca a tautolog\u00ed\u00adas intranscendentes, a proposiciones anal\u00ed\u00adticas, podremos cultivar la o. como ciencia. Que tales juicios sint\u00e9ticos verdaderos a priori sean accesibles para nosotros, es un hecho que debe mostrar la doctrina del -9 conocimiento.<\/p>\n<p>c) El ente en el aspecto del ser: principios y transcendentales. Nuestra intuici\u00f3n de juicios sint\u00e9ticos a priori se funda en un conocimiento del ser que hace posible la experiencia como humana y que, por tanto, no resulta de ella, aunque s\u00f3lo por ella se haga consciente. Que dispongamos de tal saber se desprende del conocimiento de los principios metaf\u00ed\u00adsicos, de los \u00abatributos\u00bb transcendentales del ser. En el principio de contradicci\u00f3n, que incluye el de exclusi\u00f3n de un tercero y el de -> identidad, expresamos, p. ej., nuestra intuici\u00f3n de que elser y s\u00f3lo el ser excluye el no ser y s\u00f3lo el no ser. Aplicado a un ente esto significa: es imposible que algo, en cuanto es, no sea. Esa proposici\u00f3n es tan evidente que apenas fue impugnada nunca, y, sin embargo, no procede de nuestra experiencia, en la que no puede d\u00e1rsenos la imposibilidad absoluta; m\u00e1s bien conocemos a priori esta propiedad que el ser tiene de excluir el no ser. Como los juicios en los que se expresan tales intuiciones aprior\u00ed\u00adsticas se convierten en punto de partida para ulteriores conocimientos, se llaman -9 principios (toda conclusi\u00f3n no s\u00f3lo representa la intuici\u00f3n de una relaci\u00f3n necesaria, sino que exige tambi\u00e9n para su validez que por lo menos una de sus premisas se base a la postre en uno de esos juicios). Y los \u00abatributos\u00bb que convienen necesariamente al ser se llaman -9 transcendentales.<\/p>\n<p>Junto al principio de contradicci\u00f3n, el juicio aprior\u00ed\u00adstico m\u00e1s importante para nuestro conocimiento es el principio de -> causalidad, el cual afirma que algo, en cuanto tiene su ser de manera contingente (no necesaria), lo tiene por una causa (i contingencia). Efectivamente, s\u00f3lo con ayuda del principio de causalidad parece posible concluir de la existencia (contingente) de un ente la necesidad de la existencia de otro.<\/p>\n<p>Se llaman \u00abtranscendentales\u00bb las distintas determinaciones del ser que le convienen en s\u00ed\u00ad mismo o en su referencia necesaria a algo. Junto a los enunciados en los principios (que frecuentemente no se toman en consideraci\u00f3n como transcendentales) se cuentan generalmente: como nota que conviene al ser en s\u00ed\u00ad, la unidad; como propiedad suya en su relaci\u00f3n con el conocimiento, la verdad; y, en su ordenaci\u00f3n a la voluntad, la bondad o el valor. Aplicado esto al ente, se logra la f\u00f3rmula: Todo ente, en cuanto le conviene el ser, es uno, verdadero y bueno. Pueden citarse varios transcendentales, pero todos forman una unidad, pues nada real a\u00f1aden al ser, sino que se limitan a esclarecerlo para nosotros, pues el ser sin no ser encierra en s\u00ed\u00ad todas las determinaciones positivas.<\/p>\n<p>d) Finitud, analog\u00ed\u00ada, categor\u00ed\u00adas. Por raz\u00f3n de la infinitud positiva del ser, \u00e9ste debe distinguirse del ente (finito; \u00abdiferencia ontol\u00f3gica\u00bb). Ese ente, medido con el ser, s\u00f3lo tiene una -> participaci\u00f3n (\u00c2\u00a1no una parte!) del mismo; el ser no le conviene propiamente, sino s\u00f3lo anal\u00f3gicamente ( -> analog\u00ed\u00ada del ser), es decir, en uni\u00f3n inseparable con el no ser. Este no ser fundido con el ser condiciona la finitud del ente y su multiplicidad, la diversidad por la que los entes se excluyen mutuamente. Puesto que ni siquiera por abstracci\u00f3n cabe separar puramente su ser del no ser, los entes particulares no coinciden en el mismo ser, sino s\u00f3lo en un ser anal\u00f3gico. Por eso, todos los intentos de indicar un n\u00famero determinado de -> categor\u00ed\u00adas claramente deslindables unas de otras, en que pudieran dividirse estos entes, permanecen dependientes de cierta arbitrariedad y, en consecuencia, no alcanzan un reconocimiento universal.<\/p>\n<p>La m\u00e1s firme fue la divisi\u00f3n aristot\u00e9lica, cuyo n\u00facleo es la distinci\u00f3n entre substancia y accidente, es decir, entre ente subsistente y determinaciones inherentes al mismo. Pero tampoco aqu\u00ed\u00ad es f\u00e1cil indicar qu\u00e9 determinaci\u00f3n es inherente y cu\u00e1l es substancial. Sin embargo, nuestro lenguaje tiene que recurrir a ese tipo de ordenaci\u00f3n de los entes (de hecho las categor\u00ed\u00adas son ya en Arist\u00f3teles ante todo modalidades de enunciados), ya que s\u00f3lo puede abarcar el universo de los entes con ayuda de conceptos universales. Respecto del individuo, tiene la posibilidad de referirse a \u00e9l, pero no la de expresar su naturaleza, que no se agota con conceptos universales. En realidad, el individuo s\u00f3lo puede experimentarse en el encuentro.<\/p>\n<p>Por eso, cuanto la o. se queda m\u00e1s en lo general, tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente se desenvuelve en ella el entendimiento, pero tanto m\u00e1s lejos se halla del individuo en su peculiaridad, lo mismo que de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta; y, a la inversa, se hace tanto m\u00e1s trabajosa, cuanto m\u00e1s se penetra en \u00e9sta, cuanto m\u00e1s se enfrenta con la experiencia. La valent\u00ed\u00ada de realizar este esfuerzo es hoy la tarea m\u00e1s urgente de la ontolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. de -> metaf\u00ed\u00adsica. &#8211; M. Heidegger, El ser y el tiempo (F de CE M\u00e9x 21962); \u00ed\u00addem, Introducci\u00f3n a la metaf\u00ed\u00adsica (Nova B Aires 1956); N. Hartmann, Zur Grundlegung der O. (B 41965); idem, Neue Wege der O. (St 41965); L. de Raeymaeker, Philosophie de l&#8217;etre (Lv 21947), tr. cast.: Filosof\u00ed\u00ada del ser. Ensayo de s\u00ed\u00adntesis metaf\u00ed\u00adsica (Gredos Ma2); C. Nink, O. (Fr 1952); H. Krings, Fragen und Aufgaben der O. (T 1954); F. Ulrich, Homo Abyssus. Das Wagnis der Seins-Frage (Ei 1961); A. Diemer, Einf\u00fchrung in die O. (Meisenheim 1959); H. Kuhn, Das Sein und das Gute (Mn 1962); J.B. Lotz, Ontologia (Ba 1963); idem, Der Mensch im Sein (Fr 1967); 1. Mancini, L&#8217;Essere. Problema &#8211; Teoria &#8211; Storia (R 1967); X. Zubiri, Sobre la esencia (Soc Est P Ma); J. I. de Alcorta, El ser: Pensar trascendental (Fax Ma); N. de Anquin, Ente y ser (perspectivas para una filosof\u00ed\u00ada del ser naciente) (Gredos Ma); L. Cencillo, Experiencia profunda del ser. (Bases para una ontolog\u00ed\u00ada de la relevancia) (Grados Ma); E. Gilson, El ser y la esencia (Descl\u00e9e Bil); F. Meyer, La ontolog\u00ed\u00ada de Miguel de Unamuno (Gredos Ma); A. Mill\u00f3n Puelles, Ontolog\u00ed\u00ada de la existencia hist\u00f3rica (Rialp Ma); L. Palacios, Ideolog\u00ed\u00ada pura y fenomenolog\u00ed\u00ada pura (Rialp Ma).<\/p>\n<p>Albert Keller<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(on, ontos, ente, y logos, ciencia, la ciencia o filosof\u00eda del ente).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>DEFINICI\u00d3N<\/b>:   Aunque el t\u00e9rmino es usado en este significado literal por Clauberg (1625-1665) (Opp., p. 281), su  especial aplicaci\u00f3n al primer departamento de la metaf\u00edsica fue hecho por Christian von Wolff (1679-1754) (Philos. Nat., sec. 73).  Antes de ese tiempo, \u201cla ciencia del ser\u201d hab\u00eda retenido los t\u00edtulos dados por su fundador Arist\u00f3teles:   \u201cprimera filosof\u00eda\u201d, \u201c teolog\u00eda\u201d, \u201csabidur\u00eda\u201d.  Al t\u00e9rmino metaf\u00edsica (q.v.)  le dio una mayor extensi\u00f3n Wolff, quien  dividi\u00f3 la \u201cfilosof\u00eda real\u201d en metaf\u00edsica general, a la cual llam\u00f3 ontolog\u00eda, y especial, bajo la cual incluy\u00f3 la cosmolog\u00eda, psicolog\u00eda y teodicea.   Este programa ha sido adoptado con peque\u00f1a variaci\u00f3n por la mayor\u00eda de los fil\u00f3sofos cat\u00f3licos.    La materia de la ontolog\u00eda es usualmente  organizada de la siguiente forma:\n<\/p>\n<ul>\n<li>1.  El concepto objetivo del ente en su extensi\u00f3n m\u00e1s amplia, como abarcando lo actual y potencial, es primero analizado, los problemas concernientes a la esencia (naturaleza) y existencia, \u201cacto\u201d y \u201cpotencia\u201d son discutidos, y los principios primarios&#8212;contradicci\u00f3n, identidad, etc.&#8212;se muestran como emergiendo del concepto de entidad.   <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>2.  Las propiedades que se extienden simult\u00e1neamente con ser&#8212;unidad, verdad y bondad, y sus conceptos inmediatamente asociados, orden y belleza\u2014son explicados luego. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>3.  Las divisiones fundamentales de ser en lo finito y lo infinito, lo contingente y lo necesario, etc., y las subdivisiones de lo finito en categor\u00edas (q.v.) substancia y sus accidentes  (cantidad, calidad, etc.) siguen en turno&#8212;el objetivo&#8212;realidad de la substancia, el significado de personalidad, la relaci\u00f3n de accidentes con substancia son los t\u00f3picos m\u00e1s prominentes. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>4.  La porci\u00f3n concluyente de ontolog\u00eda es usualmente dedicada al concepto de causa y sus divisiones primarias&#8211;\u2013eficiente y final, material y formal&#8212;la objetividad y car\u00e1cter anal\u00edtico del principio de causalidad  reciben la mayor atenci\u00f3n.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ontolog\u00eda no es una  ciencia subjetiva como la describe  [[Filosof\u00eda de Emanuel Kant { Kant]]  (Ub. d. Fortschr. d. Met., 98) ni \u201cuna psicolog\u00eda de inferencia\u201d, como la considera Hamilton (Metaphysics, Lect. VII); ni tampoco un conocimiento de lo absoluto (teolog\u00eda); ni de alguna realidad \u00faltima  ya sea concebida como materia o como esp\u00edritu, la cual los monistas suponen que es la base y produce seres reales individuales y sus manifestaciones.  La ontolog\u00eda es una interpretaci\u00f3n fundamental de los constituyentes \u00faltimos del mundo de la experiencia.  Todos estos constituyentes&#8212;individuos con sus atributos&#8212;tienen factores o aspectos en com\u00fan.  El \u00e1tomo y mol\u00e9cula de la materia, la planta, el animal, el hombre y Dios  est\u00e1n de acuerdo en esto, que cada uno es un ser, tiene una esencia caracter\u00edstica, una unidad  individual, verdad, bondad, es una substancia y (excepto Dios) tiene accidentes, y es o puede ser una causa.   Todos estos atributos comunes requieren definici\u00f3n y explicaci\u00f3n&#8212;definici\u00f3n no de sus meros nombres, sino an\u00e1lisis del objeto real que la mente abstrae y considera reflexivamente.  Ontolog\u00eda es  por lo tanto la ciencia fundamental ya que estudia los constituyentes basales y los principios presupuestos por las ciencias especiales.  Todas las otras partes de la filosof\u00eda, cosmolog\u00eda, psicolog\u00eda, teodicea, \u00e9tica, a\u00fan l\u00f3gica, descansan sobre la base instalada por la ontolog\u00eda.  Las ciencias f\u00edsicas&#8212;f\u00edsica, qu\u00edmica, biolog\u00eda, matem\u00e1ticas  igualmente, presuponen las mismas bases.   Sin embargo la ontolog\u00eda depende del orden del an\u00e1lisis, aunque no del orden de la s\u00edntesis, en estos departamentos de conocimiento;  comienza desde su informaci\u00f3n y la usa para clarificar  sus presuposiciones y principios.   La ontolog\u00eda es acusada de tratar solamente lo abstracto.  Pero toda la ciencia es sobre lo abstracto, lo universal, no de  lo concreto o individual.  Las ciencias f\u00edsicas  abstraen los varios fen\u00f3menos desde sus  sujetos individuales; las ciencias matem\u00e1ticas abstraen la cantidad&#8212;n\u00famero y dimensiones&#8212;desde su ubicaci\u00f3n.    La ontolog\u00eda finalmente abstrae lo que queda&#8212;la esencia, existencia, substancia, casualidad, etc.   Es en vano decir que de estas \u00faltimas abstracciones no podemos tener conocimiento preciso.   La misma negaci\u00f3n de su que pueda ser conocido  demuestra que la mente tiene alg\u00fan conocimiento de lo que intenta negar.  La ontolog\u00eda simplemente  intenta hacer el conocimiento rudimentario m\u00e1s claro y completo.  Hay una ontolog\u00eda  completamente desarrollada en cada curso de la filosof\u00eda cat\u00f3lica; y es a la ontolog\u00eda que la filosof\u00eda debe su  precisi\u00f3n y estabilidad, mientras que la falta de una ontolog\u00eda en otros sistemas explica su vaguedad e inestabilidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>HISTORIA<\/b>:   Fue Arist\u00f3teles quien primero construy\u00f3 una ontolog\u00eda desarrollada y bien definida.  En su \u201cMetaf\u00edsica\u201d \u00e9l analiza los elementos m\u00e1s simples en los cuales la mente reduce el mundo de la realidad.   Los fil\u00f3sofos  medievales hacen de sus escritos  los cimientos en los cuales ellos no s\u00f3lo expanden e ilustran el pensamiento, sino que a menudo lo corrigen y enriquecen a la luz de la revelaci\u00f3n.   Ejemplos notables son Santo Tom\u00e1s de Aquino y Francisco Su\u00e1rez (1548-1617).  Las \u201cDisputationes Metaphysicae\u201d de este \u00faltimo es el trabajo m\u00e1s completo sobre ontolog\u00eda en cualquier lenguaje.  Los escritos aristot\u00e9licos y los comentarios  escol\u00e1sticos son su fundamento y  grandemente su substancia;  pero los ampl\u00eda y enriquece a ambos.   Los trabajos del Padre Harper mencionados m\u00e1s abajo intentan  hacerlos disponibles a los lectores de habla inglesa.    La muerte s\u00fabita del autor, sin embargo, dej\u00f3 el intento lejos de su meta esperada.  El movimiento de la mente hacia las ciencias f\u00edsicas&#8212;el cual fue  extensamente estimulado y acelerado por Bacon&#8212;llev\u00f3 a la filosof\u00eda lejos de la verdad m\u00e1s abstracta.  Locke, Hume y sus seguidores negaron la realidad del objeto de la ontolog\u00eda.   No podemos saber nada, sosten\u00edan ellos, de la esencia de las cosas, la substancia es una invenci\u00f3n de la mente, los accidentes los aspectos subjetivos de un no\u00fameno desconocido;  causa  es un nombre para una secuencia de fen\u00f3menos.  Estas negaciones han sido enfatizadas por Comte, Huxley y Spencer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado las tendencias subjetivas y psicol\u00f3gicas de Descartes y sus seguidores  empa\u00f1an a\u00fan m\u00e1s la visi\u00f3n de la verdad metaf\u00edsica.  Las nociones y principios primarios fueron declarados  ya sea formas innatas en la mente o resultados de su desarrollo, pero que no expresan una realidad objetiva.   Kant, analizando la estructura de las  facultades cognoscitivas &#8212;percepci\u00f3n, juicio, razonamiento&#8212;descubre en ellos formas innatas que le presentan a la reflexi\u00f3n aspectos de fen\u00f3meno que aparentan ser realidades objetivas, ente, substancia, causa, etc., pero que en verdad son s\u00f3lo visiones  subjetivas evocadas por el est\u00edmulo sensorial.    La materia sujeto de la ontolog\u00eda es as\u00ed reducida a los tipos que la mente,  hasta ser revisada por el criticismo, proyecta al mundo externo.  En medio de estos dos extremos del empirismo e idealismo la filosof\u00eda tradicional retiene las convicciones de sentido com\u00fan y de an\u00e1lisis  sutil de los escol\u00e1sticos.  Ente, esencia, verdad, substancia, accidente, causa y el resto son palabras que expresan ideas pero establecidos por realidades.   Estas realidades son aspectos objetivos de los individuos que golpean los sentidos y el intelecto.  Ellos existen concretamente fuera de la mente, no, por supuesto, abstractamente seg\u00fan est\u00e1n dentro.   Ellos son las notas elementales \u00faltimas de formas que la mente intuitivamente discierne, abstrae y analiza reflexivamente en su intento de comprender fundamentalmente cualquier objeto.  En este an\u00e1lisis reflexivo debe emplear cualquier informaci\u00f3n que pueda obtener de la psicolog\u00eda emp\u00edrica.    Hasta recientemente este \u00faltimo auxiliar ha sido suficientemente reconocido por los fil\u00f3sofos.  Los trabajos, sin embargo, de Maher y Walker mencionados m\u00e1s abajo, manifiestan una justa apreciaci\u00f3n de la importancia de la cooperaci\u00f3n de la psicolog\u00eda en el estudio de la ontolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  CATHOLIC: HARPER, Las Metaf\u00edsicas de la Escuela (Londres, 1879-84); DE WULF, Escolasticismo Viejo y Nuevo, tr. COFFEY (Dublin, 1907); PERRIER, El Resurgimiento de la Filosof\u00eda Escol\u00e1stica en el Siglo XIX (New York, 1909) (bibliograf\u00eda completa); RICKABY, Metaf\u00edsica General (Londres, 1898); WALKER, Teor\u00edas del Conocimiento (Londres, 1910); MAHER, Psicolog\u00eda (London, 1903); BALMES, Filosof\u00eda Fundamental (tr., New York, 1864); TURNER, Historia de la Filosof\u00eda (Boston, 1903); MERCIER, Ontolog\u00eda (Louvain, 1905); DOMET DE VORGES, Abrege de metaphysique (Paris, 1906); DE REGNON, Metaphysique des causes (Paris, 1906); GUTBERLET, Allgemeine Metaphysik (Munster, 1897); URRABURU, Instituciones filos\u00f3ficas (Valladolid, 1891); BLANC, Diccionario de filosof\u00eda (Par\u00eds, 1906). NON-CATHOLIC: MCCOSH, Verdades Primeras y Fundamentales (New York, 1894); IDEM, Las Intuiciones de la Mente\u00bb (New York, 1880); LADD, Conocimiento, Vida y Realidad (New York, 1909); TAYLOR, Elementos de Metaf\u00edsica (Londres, 1903); WINDELBAND, Historia de la Filosof\u00eda (tr., New York, 1901); BALDWIN, Diccionario de Filosof\u00eda y  Psicolog\u00eda (New York, 1902); EISLER, Worterbuch der philos. Begriffe (Berlin, 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Siegfried, Francis. \u00abOntology.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11258a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Patricia Reyes\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. La palabra La palabra o. se encuentra por vez primera en R. Goclenius (Lexicon philosophicum, 1613), se propaga pronto (J. Clauberg, Metaphysica de ente, 1656; J.-B. Du Hamel 1678) y, por obra de Ch. Wolff (Philosophia prima sive ontologia, 1729), entra definitivamente en el vocabulario t\u00e9cnico de la filosof\u00ed\u00ada. Seg\u00fan sus componentes griegos (tou &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ontologia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abONTOLOGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18983","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18983","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18983"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18983\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18983"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18983"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18983"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}