{"id":18984,"date":"2016-02-05T12:10:53","date_gmt":"2016-02-05T17:10:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-cartas-de\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:53","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:53","slug":"pablo-cartas-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo-cartas-de\/","title":{"rendered":"PABLO, CARTAS DE"},"content":{"rendered":"<p>Entre los 27 \u00ablibros\u00bb del NT, 21 son cartas. Este hecho se explica por las costumbres literarias de la antig\u00fcedad, en particular tambi\u00e9n del mundo del NT, en que cartas y colecciones de cartas eran un medio al que se recurr\u00ed\u00ada frecuentemente para difundir ideas filos\u00f3ficas, \u00e9ticas, pol\u00ed\u00adticas y art\u00ed\u00adsticas. As\u00ed\u00ad se nos han transmitido colecciones de cartas de Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, Cicer\u00f3n, Epicuro, S\u00e9neca, Horacio y Ovidio. A la colecci\u00f3n de cartas paulinas siguieron en la Iglesia cartas de Ignacio, Cipriano y Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>Desde el momento en que se escribieron cartas, se crearon formas convencionales. La carta antigua pone primeramente el nombre del remitente, luego nombra y saluda al destinatario. La carta concluye con deseos y saludos. De todo ello hay numerosos ejemplos en la literatura y en los papiros. Pablo utiliz\u00f3 la forma corriente, pero la modific\u00f3 a menudo de manera considerable. Sin embargo, las c. de P. no son tratados sistem\u00e1ticos (como algunas cartas de las colecciones mentadas), sino aut\u00e9nticas cartas inspiradas por el ministerio y la necesidad del ap\u00f3stol, que no pod\u00ed\u00ada estar en todas partes y hallarse siempre presente en sus Iglesias, como hubiera deseado (2 Cor 1, 15; G\u00e1l 4, 20; 1 Tes 2, 12s 18). En su lugar manda un colaborador (2 Cor 2, 13; 7, 6; 8, 6; 1 Tes 3, 1) o por lo menos una carta (G\u00e1l 6, 11). Las cartas proceden de situaciones singulares de las comunidades y contienen un mensaje de cara a tales situaciones. Estos presupuestos eran conocidos para los destinatarios originales, mas para nosotros a menudo son oscuros o desconocidos. De ah\u00ed\u00ad que en la interpretaci\u00f3n queden no pocas cosas inciertas.<\/p>\n<p>No poseemos todas las cartas; quiz\u00e1 s\u00f3lo ha llegado a nosotros una peque\u00f1a parte de las cartas escritas por Pablo. Las conservadas proceden aproximadamente de losa\u00f1os 50-60. S\u00f3lo se han conservado cartas a las comunidades; \u00fanicamente la de Filem\u00f3n es una carta personal. Las dos cartas can\u00f3nicas a los corintios permiten reconocer que Pablo les escribi\u00f3 por lo menos cuatro cartas. Tambi\u00e9n se ha perdido una carta a los cristianos de Laodicea, mencionada en Col 4, 16. En la medida de lo posible, las c. de P. fueron reunidas algunos decenios despu\u00e9s de su muerte, tom\u00e1ndolas de los archivos de las Iglesias. Los editores seguramente tuvieron la intenci\u00f3n de no dejar perder nada de lo hallado. As\u00ed\u00ad, p. ej., unieron partes y fragmentos. Posiblemente algunas cartas actuales (como 2 Cor, Flp y otras) recibieron de los editores su unidad actual.<\/p>\n<p>En el NT hay 14 cartas bajo el nombre de Pablo; 13 llevan su nombre como remitente (sobre Heb, cf. despu\u00e9s). La antig\u00fcedad nos ha transmitido numerosos escritos bajo nombres ficticios. Escribir bajo otro nombre era una posibilidad literaria, que apenas se diferencia de nuestros pseud\u00f3nimos. Las escuelas filos\u00f3ficas, p. ej., pon\u00ed\u00adan sus escritos bajo el nombre del fundador o de un maestro, para dar as\u00ed\u00ad a entender que deb\u00ed\u00adan su ciencia a este antecesor. Adem\u00e1s del canon, se ha trasmitido una tercera carta de Pablo a los corintios, una carta a los laodicenses e incluso una correspondencia entera entre Pablo y S\u00e9neca. Estas cartas ciertamente no proceden de Pablo. La ex\u00e9gesis ha tenido que preguntarse si todas las cartas paulinas del canon se remontan inmediatamente al ap\u00f3stol. Hoy pasan por indiscutiblemente aut\u00e9nticas Rom, 1-2 Cor, G\u00e1l, Flp, 1 Tes y Flm. M\u00e1s o menos discutidas son 2 Tes, Ef, Col y las pastorales, todas las cuales se tienen en parte por pospaulinas. Estas preguntas no pertenecen a la fe, sino que son cuestiones de historia literaria. No debe concederse excesiva importancia al problema de la \u00abautenticidad\u00bb de las cartas. Todos los escritos del NT son testimonios aut\u00e9nticos de la fe y vida de la Iglesia. Las c. de P. se encuentran en todos los c\u00f3dices antiguos, lo mismo que en nuestro NT, ordenadas seg\u00fan su extensi\u00f3n; pero est\u00e1n yuxtapuestas las que tienen un mismo encabezamiento En lo que sigue, las trataremos seg\u00fan el orden probable de su composici\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Cartas a los Tesalonicenses<br \/>\nPablo fund\u00f3 la Iglesia de Tesal\u00f3nica en su segundo viaje misional, hacia el a\u00f1o 49. Timoteo y Silvano fueron sus compa\u00f1eros. Las dos cartas a los tesalonicenses fueron escritas por Pablo el a\u00f1o 50 6 51 en Corinto, una vez que Timoteo le trajo buenas noticias de Tesal\u00f3nica (1 Tes 3, 6). Por eso Pablo manifiesta su alegr\u00ed\u00ada y agradecimiento. Como toda la Iglesia neotestamentaria, tambi\u00e9n los cristianos de Tesal\u00f3nica aguardaban con viva esperanza el pronto retorno de Cristo. Pero algunos cristianos han muerto. \u00bfHay que deplorar su suerte porque no ser\u00e1n testigos de la consumaci\u00f3n? Mediante las im\u00e1genes de su tiempo Pablo traza un cuadro del d\u00ed\u00ada nov\u00ed\u00adsimo con los acontecimientos de la resurrecci\u00f3n de Ios muertos, de la venida de Cristo y del juicio universal. Finalmente consuela a sus destinatarios: \u00abEstaremos siempre con el Se\u00f1or\u00bb (1 Tes 4, 17). El que ha sido aprehendido por Cristo y ha aprehendido por su parte a Cristo, nunca es abandonado por su amor. El es poderoso y fiel para llevar a la vida aun a trav\u00e9s de la muerte. La certeza de la responsabilidad ante de Dios debe operar una serena seriedad moral (1 Tes 5, 6-11). En la segunda carta (3, 6-12) Pablo exhorta de nuevo, ante la expectaci\u00f3n escatol\u00f3gica, a la reflexi\u00f3n, al trabajo y a la paciencia. Antes del segundo advenimiento del Se\u00f1or vendr\u00e1 el anticristo, que act\u00faa ya secretamente, pero es retenido por otro poder (2 Tes 2, 3-12). No est\u00e1 claro qu\u00e9 quiere decir Pablo con eso. Como en Tesal\u00f3nica, la Iglesia, en su camino a lo largo de los tiempos, va siempre acompa\u00f1ada por el entusiasmo exaltado (as\u00ed\u00ad en muchas sectas actuales). Lo cual es signo de seriedad en la fe y el amor. Por eso, muchas veces no es f\u00e1cil para la Iglesia separarse de tales fen\u00f3menos. Pero \u00e9sta debe vivir en la esperanza, sin caer en la exaltaci\u00f3n iluminista.<\/p>\n<p>Partes extensas de las dos cartas pertenecen a la literatura apocal\u00ed\u00adptica, que tuvo gran importancia en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado. En el Nuevo Testamento, adem\u00e1s de ciertas per\u00ed\u00adcopas de las cartas paulinas, son tambi\u00e9n de g\u00e9nero apocal\u00ed\u00adptico partes de los Evangelios (Mt 24-25) y el Apocalipsis de Juan.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre 1 y 2 Tes, que a veces se aproximan y a veces son distintas, no est\u00e1 clara. Algunos consideran 2 Tes como un duplicado pospaulino, pero una gran parte de la ex\u00e9gesis mantiene su origen paulino.<\/p>\n<p>2. Carta a los G\u00e1latas<br \/>\nSin duda la carta no est\u00e1 dirigida a las iglesias de la provincia de Galacia, al sur del Asia Menor, sino a las poblaciones g\u00e1latas del norte. Pablo las evangeliz\u00f3 en su segundo y tercer viaje misional (Act 16, 6; 18, 23). La carta sin duda fue escrita el a\u00f1o 54 o 55, durante la larga estancia del ap\u00f3stol en Efeso (Act 19, 21). Como a todas las Iglesias, a los glatas Pablo tambi\u00e9n los hab\u00ed\u00ada predicado el evangelio de la gracia y, por ende, el de la libertad de la ley. Sin embargo, \u00abfalsos hermanos\u00bb (2, 4), que proced\u00ed\u00adan de Israel, exig\u00ed\u00adan ahora que se circuncidaran todos los cristianos, aun los procedentes del paganismo, y que observaran, si quer\u00ed\u00adan salvarse, toda la antigua ley judaica (5, 2ss; 6, 12). A ello contesta Pablo conmovido y excitado, entre arrebatos de ira y de amor. Mediante las obras de la ley no puede lograrse nada que no se tenga ya por la fe en Cristo. El que, para lograr otra justicia mejor, se aleja en parte de Cristo, lo pierde enteramente (3, 5; 5, 2). La ley solo ten\u00ed\u00ada sentido para educar y conducir hacia Cristo (3, 15-29). Los g\u00e1latas no han de cambiar su libertad y filiaci\u00f3n por la esclavitud bajo la ley (4, 8-11). Evidentemente, siempre permanece v\u00e1lida la ley del amor (5, 6). En su exposici\u00f3n Pablo se vale aqu\u00ed\u00ad, como en otras ocasiones, de pruebas rab\u00ed\u00adnicas. Pero da una respuesta por encima de los tiempos a la cuesti\u00f3n que se le impone perennemente a la Iglesia sobre qu\u00e9 sea lo esencial y v\u00e1lido: vinculaci\u00f3n a la tradici\u00f3n o novedad creadora de la fe, ley o esp\u00ed\u00adritu, rigor legal o libertad, obras o gracia, prestaci\u00f3n y recompensa o regalo y gracia; a la postre, hombre o Dios. Pablo no dio esta respuesta por audacia humana. Su doctrina sobre la justicia significa en esencia lo mismo que la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre el reino de Dios que se regala al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>La carta es de gran importancia hist\u00f3rica como documento de la libertad de la Iglesia. Sin esta libertad, el cristianismo se habr\u00ed\u00ada quedado en una secta jud\u00ed\u00ada, y no habr\u00ed\u00ada llegado a ser la Iglesia universal. La carta no es un mero documento de una decisi\u00f3n de anta\u00f1o, sino que rechaza para siempre la legalidad vac\u00ed\u00ada en la Iglesia.<\/p>\n<p>3. Cartas a los Corintios<br \/>\nEn la gran ciudad griega de Corinto hab\u00ed\u00ada permanecido Pablo a\u00f1o y medio (seguramente del oto\u00f1o del 50 hasta la primavera del 52) durante su segundo viaje misional, y all\u00ed\u00ad fund\u00f3 una prestigiosa comunidad cuya vida se desarrollaba pr\u00f3speramente (Act 18, 1-18). En el tercer viaje misional Pablo estuvo durante tres a\u00f1os en Efeso (54-57) y a trav\u00e9s del mar Egeo permaneci\u00f3 unido con Corinto (Act 19, 1-20, 1). Mensajeros y cartas iban y ven\u00ed\u00adan. Pablo escribi\u00f3 por lo menos cuatro cartas a los corintios, de las cuales se han conservado das, que son documentos de la historia de la evangelizaci\u00f3n cristiana en el mundo griego. Al pasar de una espiritualidad a otra y a nuevas condiciones de vida, se planteaban varias cuestiones y fue menester tomar muchas decisiones.<\/p>\n<p>a) La primera carta a los corintios (conservada) la escribi\u00f3 Pablo en Efeso (1 Cor 16, 8). En primer lugar, el ap\u00f3stol ten\u00ed\u00ada que lograr la concordia en la comunidad. As\u00ed\u00ad como los griegos cultivaban su filosof\u00ed\u00ada en escuelas, del mismo modo en Corinto se formaron grupos y partidos. Algunos ped\u00ed\u00adan sabidur\u00ed\u00ada m\u00e1s profunda y se separaban de los simples fieles (1, 10-4, 21). Pablo recuerda c\u00f3mo hay solamente una sabidur\u00ed\u00ada, que es la locura divina de la cruz (1, 18-2, 16). Toda la Iglesia, empero, pertenece al Cristo uno como Se\u00f1or suyo, y Cristo pertenece al Dios uno (3, 1-22). Lo que Pablo escribe aqu\u00ed\u00ad es uno de Ios textos sobre la unidad de la Iglesia (como Jn 17, Ef, Jds, 2 Pe) que en la actualidad constituye para nosotros una exhortaci\u00f3n particularmente urgente.<\/p>\n<p>La ciudad de Corinto ten\u00ed\u00ada mala fama por su voluptuosidad y sus vicios. Tambi\u00e9n en la comunidad cristiana hay que reprender y corregir abusos morales (5, 1-13; 6, 12-20). Es menester regular cuestiones de la vida civil. Los cristianos llevan sus pleitos ante los tribunales gentiles (6, 1-11). En gran parte de la carta (7, 1-15, 58) Pablo responde a consultas de los corintios. En la cultura excesivamente rica y ya casi excesivamente madura de la antig\u00fcedad, como sucede a veces en circunstancias semejantes surg\u00ed\u00adan varias corrientes asc\u00e9ticas que exig\u00ed\u00adan la abstenci\u00f3n del mundo. Algunos dudaban de si el matrimonio y la sexualidad no ser\u00ed\u00adan cosa mala y si no estar\u00ed\u00ada mandada la continencia sexual. Pablo defiende en principio el derecho del matrimonio contra la falsa asc\u00e9tica. En el matrimonio, el c\u00f3nyuge infiel es santificado por el c\u00f3nyuge fiel, por lo cual los hijos son tambi\u00e9n santos (7, 14). S\u00ed\u00adguese que el matrimonio es un acto santo permanente, una especie de sacramento permanente. Pablo previene contra todo experimento asc\u00e9tico o contra toda clase de coacci\u00f3n (7, 9), si bien el celibato por vocaci\u00f3n es en la Iglesia el signo de su expectaci\u00f3n escatol\u00f3gica (7, 29-31). Otra cuesti\u00f3n era si el cristiano puede comprar y comer carne del mercado, cuando procede tal vez de un sacrificio religioso ritual (para la religiosidad antigua la vida est\u00e1 consagrada a Dios y el hombre no puede matar un animal si no es sacrific\u00e1ndolo a Dios). Pablo responde con gran libertad que la tierra y cuanto la llena es del Se\u00f1or y, consiguientemente, pertenece tambi\u00e9n al cristiano. Este se halla bajo la omnipotencia del verdadero Dios y bajo la protecci\u00f3n del \u00fanico Se\u00f1or, Cristo, y no teme, por tanto, a supuestos poderes demoniacos (8, 1-11, 1).<\/p>\n<p>La ordenaci\u00f3n del culto exig\u00ed\u00ada instrucciones m\u00e1s serias del ap\u00f3stol. La cena del Se\u00f1or estaba puesta en peligro por la soberbia de algunos que hac\u00ed\u00adan de ella un op\u00ed\u00adparo convite. Pablo recuerda el serio sentido de la cena. El pan fraccionado significa el cuerpo del Se\u00f1or quebrantado en la muerte, y el vino del c\u00e1liz significa su sangre derramada. La comida anuncia la muerte del Se\u00f1or (11, 17-34). Los sacramentos no son un aseguramiento m\u00e1gico de la gracia divina. Deben realizarse en la vida (10, 1-13). M\u00e1s que el entusiasmo pneum\u00e1tico valen el servicio a la comunidad (12, 12-31), la realizaci\u00f3n del amor (13) y la palabra y el discurso de edificaci\u00f3n (14). Finalmente, Pablo trata tambi\u00e9n de la resurrecci\u00f3n. La filosof\u00ed\u00ada griega ense\u00f1aba ciertamente la inmortalidad del alma. Pero el cuerpo era para ella la prisi\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu. Por eso dif\u00ed\u00adcilmente pod\u00ed\u00ada entender la doctrina de la resurrecci\u00f3n de la carne. Pablo expone la resurrecci\u00f3n de Cristo como fundamento de la fe y la vida cristianas (15, 1-58). Quiz\u00e1 el ap\u00f3stol ataca tambi\u00e9n a la gnosis, que negaba la resurrecci\u00f3n corporal y ense\u00f1aba la resurrecci\u00f3n en el esp\u00ed\u00adritu ya durante esta vida (2 Tim 2, 18).<\/p>\n<p>b) Entre 1 Cor y 2 Cor se interponen graves pol\u00e9micas de Pablo con la Iglesia de Corinto, que por lo menos en parte hab\u00ed\u00ada acogido a falsos ap\u00f3stoles y estaba bajo su influjo. Seg\u00fan parece, tambi\u00e9n ellos defend\u00ed\u00adan la vigencia de la ley antigua, y adem\u00e1s ense\u00f1aban doctrinas gn\u00f3sticas. Ast, pues, los adversarios quiz\u00e1 eran gn\u00f3sticos judaizantes, que atacaban personalmente a Pablo y trataban de separar de \u00e9l a la Iglesia. En la segunda carta a los Corintios Pablo tiene que defender su vocaci\u00f3n de ap\u00f3stol y su ministerio. De esta defensa resulta una teolog\u00ed\u00ada universal y penetrante del ministerio en general. Pablo expone la gloria del ministerio neotestamentario en parang\u00f3n con el ministerio de la antigua alianza (3, 1-4, 6). Luego describe el ministerio del NT particularmente como servicio a la palabra. Esta opera lo que anuncia. En la palabra de la Iglesia obre Dios mismo (5, 19ss). Los adversarios obligan a Pablo a hablar de s\u00ed\u00ad mismo y de su propia actuaci\u00f3n. Ad habla de su flaqueza y hasta de su continuo morir (4, 7-6, 10), como tambi\u00e9n de las m\u00e1s altas revelaciones que le han sido concedidas (12, 1-6). En ninguna carta habla Pablo de sf mismo tanto como en 2 Cor. Ast, esta carta es tambi\u00e9n un documento autobiogr\u00e1fico sumamente importante.<\/p>\n<p>Junto con otras cartas, 2 Cor es un testimonio de c\u00f3mo Pablo combate por una Iglesia. El no quiere ligar la comunidad a su propia persona, sino ganarla para Cristo (11, 2ss). Sin embargo, el caminante incansable y sin hogar, ten\u00ed\u00ada como \u00fanica posesi\u00f3n las comunidades que \u00e9l hab\u00ed\u00ada creado con la predicaci\u00f3n del evangelio y a las que serv\u00ed\u00ada con abnegaci\u00f3n suprema. Una perturbaci\u00f3n o una p\u00e9rdida de la confianza de su comunidad ten\u00ed\u00ada que ser para \u00e9l un grav\u00ed\u00adsimo dolor personal.<\/p>\n<p>4. Carta a los romanos<br \/>\nEn el invierno del 57-58 Pablo escribi\u00f3 desde Corinto (Rom 15, 25ss; 1 Cor 16, 6) a los cristianos de Roma para anunciarles su pr\u00f3xima llegada. Los caminos m\u00e1s diversos hablan conducido a los cristianos a la gran ciudad y capital del imperio, de suerte que hab\u00ed\u00ada ya en Roma una importante comunidad. Pablo no quer\u00ed\u00ada evangelizar all\u00ed\u00ad por s\u00ed\u00ad mismo. Pero si le hab\u00ed\u00ada sido confiada la evangelizaci\u00f3n del mundo gentil, ten\u00ed\u00ada que buscar finalmente tambi\u00e9n el centro de aquel mundo (Act 19, 21; 23, 11). Luego Pablo quer\u00ed\u00ada continuar viaje desde Roma a Espa\u00f1a (Rom 15, 24). Por su carta quiere introducirse en la Iglesia romana. Por eso expone program\u00e1ticamente las partes capitales de su doctrina y predicaci\u00f3n. El gran tema de la primera parte, preferentemente doctrinal (1, 18-11, 36), es la justicia de Dios y del hombre. La segunda parte (12, 1-15, 33) contiene exhortaciones para la comunidad en general, lo mismo que para la vida individual. Aquella primera parte trata de manera penetrante y universal el tema de la justificaci\u00f3n, esbozado ya en la carta a los G\u00e1latas. Rom es, consiguientemente, la poderosa discusi\u00f3n entre una religi\u00f3n de la justicia por las obras (que Pablo ve encarnada en el juda\u00ed\u00adsmo), y el evangelio de la justicia por la gracia. El ap\u00f3stol encuentra ya expresado este tema en Hab 2, 4: \u00abEl justo por fe vivir\u00e1\u00bb, seg\u00fan la cita contenida en Rom 1, 17. Quiz\u00e1 Pablo diera a las palabras de Hab una profundidad que todav\u00ed\u00ada no tiene en el profeta; sin embargo, con su interpretaci\u00f3n entendi\u00f3 rectamente los declives y el sentido del AT, en cuanto \u00e9ste, en su evoluci\u00f3n a lo largo de los siglos, va remitiendo con claridad progresiva de la obra del hombre a la gracia de Dios. Cuando Pablo demuestra la inutilidad del gentilismo, no menos que la del juda\u00ed\u00adsmo, no se trata de cosas pasadas. Toda religi\u00f3n sufre siempre la tentaci\u00f3n del paganismo, es decir, de la religi\u00f3n natural, en cuanto el hombre intenta siempre hallar a Dios por su propia virtud y ser justo ante \u00e9l por su propia fuerza. Y tambi\u00e9n sufre siempre la tentaci\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo, en cuanto por el cumplimiento de la ley intenta obligar a Dios como deudor. Pablo dice que ambos intentos son vanos, pues el hombre como pecador no puede socorrerse a s\u00ed\u00ad mismo, de modo que para \u00e9l no hay m\u00e1s justicia salvaci\u00f3n que la dada por Dios.<\/p>\n<p>5. Cartas de la cautividad<br \/>\nLas cartas a los Filipenses, a Filem\u00f3n, a los Colosenses y a los Efesios fueron escritas por Pablo, seg\u00fan datos de las mismas, desde la c\u00e1rcel; pero no mencionan el lugar de la cautividad. Este puede ser, aunque no necesariamente, el mismo para todas ellas. El libro de los Hechos (23, 23-26, 32; 28, 16-31) habla de cautividades largas del ap\u00f3stol en Cesares y Roma; Pablo mismo menciona otras, cuyas circunstancias no nos son conocidas (Rom 16, 7; 2 Cor 11, 23). Parte de los exegetas sostienen que Flp fue escrita en Efeso (\u00bfse alude en 1 Cor 15, 32 a una cautividad all\u00ed\u00ad?), y que las otras dos cartas de la cautividad fueron compuestas en Roma. Seg\u00fan eso, Flp data de los a\u00f1os 54-55; y las otras de los a\u00f1os 62-63. Todas estas cartas proceden de la c\u00e1rcel, debiendo notarse que una cautividad era entonces m\u00e1s dura que toda privaci\u00f3n actual de libertad. Pero todas ellas son testimonio de la libertad (Flp 4, 10-13) e incluso alegr\u00ed\u00ada del ap\u00f3stol (particularmente Flp 1, 4 18; 2, 17ss; 3, 1; 4, 4).<\/p>\n<p>Flp es una carta de amistad y uni\u00f3n entre Pablo y aquella comunidad que \u00e9l ama especialmente. El ap\u00f3stol agradece la ayuda que le ha sido enviada a la c\u00e1rcel. En 2, 6-11 recoge un himno a Cristo de la comunidad, que trata de su ser eterno y divino, de la enajenaci\u00f3n del Se\u00f1or crucificado y de su exaltaci\u00f3n a la gloria. Apelando a \u00e9l, Pablo exhorta a la comunidad al servicio y obediencia en la concordia. Con violentas palabras el ap\u00f3stol previene tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad (3, 1-4) contra los herejes gn\u00f3sticos judaizantes. Todo ello carece de valor. S\u00f3lo importa ganar a Cristo (3, 18). No es l\u00ed\u00adcito ceder en nada de la verdad del evangelio y de la pureza de la doctrina.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Col, hab\u00ed\u00adan aparecido en Colosas maestros discrepantes, que pertenec\u00ed\u00adan sin duda a la gnosis jud\u00ed\u00ada. Miraban a Cristo como uno de los muchos seres intermedios entre Dios y el mundo. En su pol\u00e9mica con ellos Pablo desarrolla ulteriormente su cristolog\u00ed\u00ada. Cristo est\u00e1 por encima de todos los poderes. En \u00e9l habita la plenitud de la divinidad. Es mediador de la creaci\u00f3n yahora cabeza de la Iglesia (Col 1, 13-23). Pablo adopta temas de la gnosis. Lo cual significa que el misionero encuentra all\u00ed\u00ad no solo herej\u00ed\u00adas, sino tambi\u00e9n cuestiones aut\u00e9nticas, anhelos rectos y un deseo v\u00e1lido de sabidur\u00ed\u00ada; a todo ello puede prometer su plenitud en Cristo.<\/p>\n<p>La carta a los Ef fue tal vez una circular a las Iglesias del Asia Menor. Habla de las insondables alturas y profundidades de la redenci\u00f3n (Ef 3, 18). Cristo es principio y cabeza de una nueva humanidad (5, 23). En la Iglesia, cuerpo de Cristo (1, 10), se restablece la unidad de la humanidad (4, 3-16). El que est\u00e1 en la Iglesia, est\u00e1 en Cristo.<\/p>\n<p>En la breve carta a Filem\u00f3n, Pablo intercede por On\u00e9simo, esclavo fugitivo, disc\u00ed\u00adpulo ahora del ap\u00f3stol. El fugitivo puede esperar grave castigo seg\u00fan la ley. Pablo reconoce el orden legal existente, pero lo supera a la vez, pues llama al esclavo \u00abhermano querido en lo humano y en el Se\u00f1or\u00bb (16). La carta es como un manifiesto en favor de la abolici\u00f3n de la esclavitud, aunque no por la violencia, sino por la caridad cristiana.<\/p>\n<p>En Col la teolog\u00ed\u00ada &#8211; sobre todo la cristolog\u00ed\u00ada &#8211; est\u00e1 m\u00e1s desarrollada que en las cartas paulinas m\u00e1s antiguas. Sin embargo, esto fue debido a la pol\u00e9mica con la doctrina especial colosense. As\u00ed\u00ad, la ep\u00ed\u00adstola debe entenderse sin duda como carta paulina tard\u00ed\u00ada. Col y Ef coincide en el tema y, en gran parte, tambi\u00e9n en el vocabulario, siendo de notar que Ef ampl\u00ed\u00ada y hasta profundiza a Col. Quiz\u00e1s un disc\u00ed\u00adpulo de Pablo compuso Ef como autor independiente.<\/p>\n<p>6. Cartas pastorales<br \/>\nLas dos cartas a Timoteo, obispo de Efeso, y la carta a Tito, obispo de Creta, se llaman cartas pastorales, porque ofrecen consejos y exhortaciones para el desempe\u00f1o del oficio pastoral. En lenguaje y estilo, se distinguen de las otras cartas paulinas. Los oficios &#8211; entre los que se mencionan obispos, presbiteros, di\u00e1conos y tambi\u00e9n viudas &#8211; est\u00e1n muy desarrollados y tienen una importancia mucho mayor que en las cartas m\u00e1s antiguas. Tambi\u00e9n la doctrina aparece de cuando en cuando con otro acento y dogm\u00e1ticamente fijada. Por eso gran parte de los exegetas juzgan que estas cartas dif\u00ed\u00adcilmente est\u00e1n en la misma relaci\u00f3n inmediata con Pablo que sus cartas m\u00e1s antiguas. A veces se intenta la explicaci\u00f3n de que un disc\u00ed\u00adpulo y secretario de Pablo, por mandato del ap\u00f3stol, dio forma aut\u00f3nomamente a estas cartas. Pero la evoluci\u00f3n que aparece claramente en ellas apoya m\u00e1s bien la hip\u00f3tesis de que un escritor posterior se vali\u00f3 aqu\u00ed\u00ad de la pseudoepigraf\u00ed\u00ada para dar a la Iglesia instrucciones y exhortaciones seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de Pablo y fund\u00e1ndose en las cartas aut\u00e9nticas. El autor est\u00e1 familiarizado con las cartas de Pablo y las aprovecha con inteligencia, aunque a veces tiende a la simplificaci\u00f3n. Las cartas de Pablo son ya posesi\u00f3n de la Iglesia, y de ellas se sacan ideas y normas para nuevas circunstancias.<\/p>\n<p>En las cartas pastorales la imagen de Pablo es presentada a una generaci\u00f3n posterior. Pablo es el amigo que ayuda a sus amigos, el padre de sus disc\u00ed\u00adpulos, el fundador y organizador de las Iglesias, el gran hombre y gran santo, a quien no doblega nunca el dolor. Ora en la c\u00e1rcel y all\u00ed\u00ad medita la sagrada Escritura (2 Tim 4, 13). Finalmente es el testigo de Cristo ante el juez (2 Tim 1, l6ss; 2, 9; 4, 16ss). Todos los cristianos deben estar preparados para pruebas y persecuciones semejantes (2 Tim 3, 12). \u00bfHan de entenderse estas indicaciones en el sentido de que la Iglesia aguarda pr\u00f3ximas tribulaciones y persecuciones y de que Pablo debe estar ante los ojos de los cristianos, y particularmente de los presidentes de las Iglesias, como testigo fiel? En tal caso habr\u00ed\u00ada que datar las cartas pastorales al comienzo de las persecuciones de la Iglesia y, consiguientemente, en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo x.<\/p>\n<p>7. Carta a los Hebreos<br \/>\nEn los libros lit\u00fargicos y en otros libros oficiales de la Iglesia est\u00e1 tambi\u00e9n bajo el nombre de Pablo la carta a los Hebreos. La carta misma no menciona a ning\u00fan autor. Esto escrita en un griego muy cuidado y r\u00ed\u00adtmico. Numerosas palabras de la carta (140) son extra\u00f1as a las cartas paulinas. El AT es interpretado a base de alegor\u00ed\u00adas artificiosas. En Heb Cristo es presentado como el sumo sacerdote que intercede en el santuario celeste por los hombres. Son indiscutibles las diferencias con las c. de Pablo.<\/p>\n<p>Heb sin duda se puso bajo el nombre de Pablo porque en 13, 23, al nombrar a Timoteo alude a sectores paulinos. Cierto que, desde el siglo III, la carta pasaba por paulina en la Iglesia griega. Sin embargo, los padres mismos advirtieron las diferencias y expresaron dudas sobre la paternidad paulina inmediata (as\u00ed\u00ad Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Or\u00ed\u00adgenes, Tertuliano y Agust\u00ed\u00adn). La ex\u00e9gesis actual la considera en general como obra de un autor desconocido. La carta pertenece al judeocristianismo de cultura griega. El ingenioso doctor de la Iglesia, desconocido para nosotros, acept\u00f3 aut\u00f3nomamente el evangelio, se lo asimil\u00f3 y lo ense\u00f1\u00f3 de manera convincente.<\/p>\n<p>La carta permite reconocer la riqueza de ciencia y palabra que le fue concedida a la Iglesia junto al testimonio apost\u00f3lico originario. Heb es una homil\u00ed\u00ada revestida de forma epistolar y debe estimarse cabalmente como temprano ejemplo de un serm\u00f3n cristiano. La carta expone de manera penetrante el AT. Si bien su m\u00e9todo a menudo se distingue del usado por nosotros en la actualidad, sin embargo es sumamente valiosa para el actual lector de la Biblia por el amor que muestra a la Escritura. Heb es adem\u00e1s valiosa para la Iglesia e importante para su dogm\u00e1tica por la extensa y profunda doctrina acerca del sacrificio y sacerdocio de Cristo. Frente a los signos de cansancio, exhorta con toda seriedad a la perseverancia y fidelidad (6, 12; 12, 12ss). Ante las persecuciones que esperan a la Iglesia, en las cuales \u00e9sta deber\u00e1 acreditarse (10, 32-35), la carta es como una antorcha, \u00abporque nuestro Dios es fuego abrasador\u00bb (12, 29). Esas circunstancias suponen ya una larga historia de la Iglesia. Por esto se cree que Heb fue escrita por los a\u00f1os 90.<\/p>\n<p>Pablo estaba convencido, al ense\u00f1ar y dirigir a las comunidades, de que \u00abpor la misericordia del Se\u00f1or merec\u00ed\u00ada confianza\u00bb (1 Cor 7, 25), de hablar inspirado \u00abpor el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (1 Cor 7, 40) y de exponer los mandamientos del Se\u00f1or (1 Cor 14, 37). Con esta convicci\u00f3n escribi\u00f3 tambi\u00e9n sus cartas, que seg\u00fan su propia intenci\u00f3n deb\u00ed\u00adan ayudar a las comunidades y a los hombres en su respectiva situaci\u00f3n singular. No pensaba al escribirlas en crear una obra literaria permanente. El Esp\u00ed\u00adritu que llena a la Iglesia reconoci\u00f3 en los escritos de Pablo el mismo Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 14, 37). Esa Iglesia admiti\u00f3 las cartas del ap\u00f3stol en la sagrada Escritura. As\u00ed\u00ad \u00e9stas son una fuente siempre fresca, nunca agotada, para la fe y la teolog\u00ed\u00ada. Ciertamente, ya un escrito tard\u00ed\u00ado del NT dice que las cartas de Pablo son malentendidas y tergiversadas, y la Iglesia desde su comienzo tuvo que cargar con los problemas y dificultades de su interpretaci\u00f3n (2 Pe 3, 16). As\u00ed\u00ad ha continuado la situaci\u00f3n hasta el d\u00ed\u00ada de hoy. Las c. de P. nunca son una lectura, ense\u00f1anza y exhortaci\u00f3n f\u00e1cil y c\u00f3moda. Mas por eso mismo la Iglesia debe leer y o\u00ed\u00adr constantemente estas cartas, para ser comprobada y juzgada por su palabra, pero tambi\u00e9n consolada y curada por ella.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. las introducciones al NT: W. Michael ir; A. Wikenhauser; A. Robert &#8211; A. Feuiller P. Feine &#8211; J. Behm &#8211; W. G. K\u00fcmmel; W. Marxsen; K. H. Schelkle con referencias bibliogr\u00e1ficas. &#8211; O. Roller, Das Formular der paulinischen Briefe: BWA(N)T 4\/6 (1933); G. Ricciotti, San Pablo ap\u00f3stol (Ma 1950); A. Brunot, Die Briefe des Apostels Paulus (Aschaffenburg 1955); E. Fasther, Paulos: Sokrates und Christus (L 1959) 245-308; Studia Paulina Congressus Internationalis Catholici 1961, 2 vols. (R 1963); M. Dibellus &#8211; W. G. K\u00fcmmel, Paulos (B 31964); X. H. Rengstorf (dir.), Das Paulusbild in der neueren deutschen Forschung (Darmstadt 1964); B. Rigaux, St. Paul et ses lettres (Desel\u00e1e P 1963) A. Q. Morton, The Authorship of Pauline Corpus: Essays G. H. C. Macgregor (0 1965) 209-235; H. Schlier, Der Brief an die Epheser (D 51965); Ph. Setdensticker, Paulos, der verfolgte Apostel Jesu Christi (Stuttgarter Bibel-Studien 8) (St 1965); J. Gnilka, Carta a los Filipenses (Herder Ba 1971); F. Mussner &#8211; Stdger, Carta a los Colosenses, carta a Filem\u00f3n (Herder Ba 1970); E. Walter, Primera carta a los Corintios (Herder Ba 1971); K. H. Schelkle, Segunda carta a los Corintios (Herder Ba 1969); G. Schneider, Carta a los G\u00e1latas (Herder Ba 1967); N. Zerwick, Carta a los Efesios (Herder Ba 1967); H. Sch\u00fcrmann, Primera carta a los Tesalouicenses (Herder Ba 1967); H. A. Egenolf, Segunda carta a los Tosalonieenses (Herder Ba 1970); J. Reuss, Primera carta a Timoteo (Herder Ba 1967); 1. Reuss, Segunda carta a Timoteo (Herder Ba 1970); J. Reuss, Carta a Tito (Herder Ba 1968); J. Schierle, Carta a los Hebreos (Herder Ba 1970); J. M. Bover, Las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, 2 vols. (Ba 21950); J. M. Gonz\u00e1lez Ruiz, San Pablo. Cartas de la cautividad (Ma 1956).<\/p>\n<p>Karl Hermann Schelkle<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los 27 \u00ablibros\u00bb del NT, 21 son cartas. Este hecho se explica por las costumbres literarias de la antig\u00fcedad, en particular tambi\u00e9n del mundo del NT, en que cartas y colecciones de cartas eran un medio al que se recurr\u00ed\u00ada frecuentemente para difundir ideas filos\u00f3ficas, \u00e9ticas, pol\u00ed\u00adticas y art\u00ed\u00adsticas. 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