{"id":18987,"date":"2016-02-05T12:10:59","date_gmt":"2016-02-05T17:10:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-latinos-teologia-de-los\/"},"modified":"2016-02-05T12:10:59","modified_gmt":"2016-02-05T17:10:59","slug":"padres-latinos-teologia-de-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-latinos-teologia-de-los\/","title":{"rendered":"PADRES LATINOS, TEOLOGIA DE LOS"},"content":{"rendered":"<p>1. Hay que empezar asentando algunas afirmaciones fundamentales respecto de la dependencia, la originalidad y el influjo de la t. de los p. l. sobre los tiempos posteriores. Los padres latinos son disc\u00ed\u00adpulos de los griegos; sobre todo a trav\u00e9s de Ambrosio, Rufino, Jer\u00f3nimo y Casiodoro, no menos que de Agust\u00ed\u00adn, el occidente fue recibiendo \u00abpoco a poco los resultados del trabajo hist\u00f3rico, exeg\u00e9tico y dogm\u00e1tico de oriente en traducciones que son en muchos casos refundiciones originales en la forma, aunque reproduciendo el contenido\u00bb (H. v. SODEN [K. ALAND], Altchristliche Literaturgeschichte: RGG3 i 286). \u00abLos padres latinos son los disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s j\u00f3venes de los griegos; \u00e9stos son por de pronto los maestros de su fe y pensamiento cristiano, de toda su teolog\u00ed\u00ada. En la ordenaci\u00f3n corriente, puramente cronol\u00f3gica, que presenta juntos a los padres griegos y a los latinos, a menudo esta relaci\u00f3n no aparece con suficiente claridad. Como a trav\u00e9s de todo el mundo cultural, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la Iglesia de la antig\u00fcedad fluye de oriente a occidente una corriente ininterrumpida de incitaci\u00f3n espiritual; a una copiosa literatura latina de traducci\u00f3n en el sentido literal y traslaticio de la palabra no corresponde una reacci\u00f3n comparable que vaya de occidente a oriente\u00bb (H. V. CAMPENHAUSEN, Lateinische Kirchenv\u00e4ter [St21965] p. 9; cf. teolog\u00ed\u00ada de los -> padres griegos).<\/p>\n<p>Por otra parte, desde el siglo iv se lleg\u00f3 a una separaci\u00f3n cada vez m\u00e1s clara de la teolog\u00ed\u00ada latina respecto de la mentalidad oriental griega, aun cuando el occidente, en contraste con el oriente, s\u00f3lo produjo un genio, Agust\u00ed\u00adn, cuya originalidad determin\u00f3 luego el \u00abdestino de la teolog\u00ed\u00ada occidental hasta Lutero y Calvino\u00bb. \u00abLa unidad y la disoluci\u00f3n de occidente apelan a las oscuras profundidades de su teolog\u00ed\u00ada, en Agust\u00ed\u00adn se entienden y se malentienden los pensadores de la Europa naciente (GOTTSCHALK, Alcuino) y de la Europa que se torna problem\u00e1tica; e incluso los anhelos occidentales de un Leibniz viven de \u00e9l\u00bb (H. RAHNER, Handbuch der Weltgeschichte II, ed. por A. Randa [Olten 1954], 1166).<\/p>\n<p>Para esta independencia y unidad de pensamiento teol\u00f3gico entre los padres latinos sin duda fue importante en primer lugar la formaci\u00f3n, que se inicia desde mediados del siglo III, de una lengua t\u00e9cnica latina, en contraposici\u00f3n al griego, como medio de expresi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad se iniciaba la conciencia de la genialidad particular latina frente al oriente griego (acu\u00f1aci\u00f3n de una dicci\u00f3n propia de lo espec\u00ed\u00adficamente cristiano en Tertuliano, Novaciano, Cipriano). Cierto que todav\u00ed\u00ada el siglo IV mantuvo la uni\u00f3n con la teolog\u00ed\u00ada griega, \u00abpero traduci\u00e9ndola a aquella latinidad que desde entonces es espec\u00ed\u00adfica de occidente. Ambrosio es el mejor representante de esto: bebe de Fil\u00f3n y Or\u00ed\u00adgenes, vive en la alegor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de oriente, pero lo traduce todo a la sabia moderaci\u00f3n y a la sencillez del romano que se interesa por la moral\u00bb (H. RAHNER, ibid. 1167).<\/p>\n<p>Ahora bien, lo espec\u00ed\u00adfico de la t. de los p. l. es la falta de aquel estilo de especulaci\u00f3n te\u00f3rica con que los griegos articularon los problemas de la trinidad y de la cristolog\u00ed\u00ada. Respecto, empero, de la cristolog\u00ed\u00ada latina se podr\u00ed\u00ada hablar de un \u00abequilibrio humano-divino de pensamiento\u00bb (H. RAHNER, ibid. 1168), mientras se anuncia dando el tono y sin misticismo demasiado dirigido al m\u00e1s all\u00e1 el inter\u00e9s inmediatamente religioso y moral, ocasionado sin duda tambi\u00e9n por controversias doctrinales y por formulaciones en parte equ\u00ed\u00advocas de la fe tradicional (donatismo, -> pelagianismo, -> agustinismo). Este centro de gravedad de occidente est\u00e1 formado por las cuestiones sobre el pecado, la redenci\u00f3n de la culpa, la santificaci\u00f3n, la Iglesia, la cooperaci\u00f3n entre la gracia divina y la libertad humana, y &#8211; mediante un nuevo descubrimiento de la teolog\u00ed\u00ada paulina sobre todo &#8211; nuevamente pasa a primer plano la fe en contraste con la \u00abley\u00bb. \u00abSe trata de un punto de vista que la teolog\u00ed\u00ada griega apenas consider\u00f3 nunca y que en todo caso permaneci\u00f3 totalmente extra\u00f1o a ella en su primitiva importancia.<\/p>\n<p>La sorprendente afinidad electiva que se da entre el car\u00e1cter romano y el juda\u00ed\u00adsmo, hizo a la Iglesia latina, precisamente por raz\u00f3n de su \u00absobriedad\u00bb y por su legalismo pr\u00e1ctico, capaz de comprender lo que para ella significaba el evangelio\u00bb (CAMPENHAUSEN, l.c., p. 10).<\/p>\n<p>Finalmente, al resaltar la creciente originalidad de la t. de los p. l., hay que aludir tambi\u00e9n al servicio prestado por los Enchiridia latinos patr\u00ed\u00adsticos, por los cuales Agust\u00ed\u00adn, juntamente con Genadio de Marsella y Fulgencio de Ruspe, ejerci\u00f3, como estimulante de la formaci\u00f3n sistem\u00e1tica, un gran influjo sobre la naciente s\u00ed\u00adntesis escol\u00e1stica, aun cuando los primeros indicios a este respecto se comprueban ya en Tertuliano, Lactancio e Hilario de Poitiers (A. GRILLMEIER, Von Symbolum zur Summa: Kirche und \u00dcberlieferung, publicado por J. Betz-H. Fries [Fr 1960] p. 155ss).<\/p>\n<p>2. La dependencia y la autonom\u00ed\u00ada de la t. de los p. l. han de esclarecerse ahora a base de algunos temas centrales.<\/p>\n<p>Un cap\u00ed\u00adtulo c\u00e9lebre y reiteradamente discutido es el de la recepci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n del platonismo (cf. E. v. IV\u00ed\u0081NKA, Plato Christianus [Ei 1964]). Agust\u00ed\u00adn se nos presenta como testigo cualificado en este proceso de la historia del esp\u00ed\u00adritu. En sus obras son numerosas las indicaciones de una recepci\u00f3n, transformaci\u00f3n y hasta superaci\u00f3n de las ideas neoplat\u00f3nicas. Citemos aqu\u00ed\u00ad, p. ej., su hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica desarrollada en el libro segundo De doctrina christiana (PL 34, 35-36). Esta hermen\u00e9utica se funda en una filosof\u00ed\u00ada del \u00absigno\u00bb y est\u00e1 muy influida por el dinamismo de la ascensi\u00f3n neoplat\u00f3nica. Gregorio Magno hizo de \u00abmediador en su transmisi\u00f3n; aunque este autor no carece de originalidad, sin embargo su aportaci\u00f3n consisti\u00f3 en simplificar y roborar\u00bb (A. GRILLMEIER, l.c., 137). La hermen\u00e9utica agustiniana fue luego importante para la ex\u00e9gesis del siglo xii en la ley de la m\u00faltiple significaci\u00f3n, otro punto en la idea de Plotino sobre el conocimiento de Dios en el interior del alma, que aparece en Agust\u00ed\u00adn casi sin variaci\u00f3n. Pero, a diferencia de Platino, esa idea no se convierte aqu\u00ed\u00ad en preparaci\u00f3n de una metaf\u00ed\u00adsica de la identidad (alma = Dios), sino que indica \u00fanicamente c\u00f3mo por el conocimiento de Dios en el alma se produce una semejanza con \u00e9l. Existencialmente, fue importante para Agust\u00ed\u00adn la pol\u00e9mica con el neoplatonismo en la cuesti\u00f3n del ideal del sabio, pol\u00e9mica reflejada en los primeros escritos agustinianos. El hombre busca la sabidur\u00ed\u00ada, pero el camino seguro para alcanzarla pasa por Cristo y su Iglesia. Para Plotino, el camino de la purificaci\u00f3n, es decir, el camino hacia Dios, consiste en un desprendimiento completo de todo, para que sea posible la decisi\u00f3n \u00aben favor de la vida de los dioses\u00bb; para Agust\u00ed\u00adn, empero, el descenso para servir a imitaci\u00f3n del Christus humilis es el \u00fanico camino posible hacia Dios, y el mancillamiento a causa del servicio a los hombres por amor de Cristo significa una verdadera \u00abpurificaci\u00f3n\u00bb, de modo que la salvaci\u00f3n espiritual no es fruto de la fuga neoplat\u00f3nica, sino de la conversi\u00f3n al hombre para ayudarle en su propia salvaci\u00f3n (J. RATZINGER, El nuevo pueblo de Dios, Herder [Ba 1972] p. 305).<\/p>\n<p>Es particularmente clara la dependencia de la t. de los p. l. respecto de la teolog\u00ed\u00ada griega en el campo de la eclesiolog\u00ed\u00ada. Aqu\u00ed\u00ad hemos de mencionar ante todo la doctrina del nacimiento de Cristo del coraz\u00f3n de la Iglesia y de los fieles, que Or\u00ed\u00adgenes e Hip\u00f3lito regalaron a occidente por medio de Ambrosio y Agust\u00ed\u00adn, siendo de notar que bajo esta imagen se representa en muchos casos \u00abtodo el proceso interno de la justificaci\u00f3n y del crecimiento espiritual como nacimiento y crecimiento del Logos mismo\u00bb (H. RAHNER, Symbole der Kirche [Sa 1964] p. 64). Sin embargo, en la aceptaci\u00f3n de esta idea por la t. de los p. l. se introdujo una clara transformaci\u00f3n. Desde Ambrosio, en lugar de una visi\u00f3n dogm\u00e1tica y m\u00ed\u00adstica del nacimiento de Dios, domina la idea asc\u00e9tica de un nacimiento de Dios operado en el alma por las buenas obras. De la idea de una continuaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica del eterno nacimiento del Logos en el Padre no se vuelve a hablar ni siquiera en Agust\u00ed\u00adn, y la \u00abreducci\u00f3n\u00bb moral de esta idea fue luego decisiva tambi\u00e9n para el pensamiento posterior durante la edad media. Agust\u00ed\u00adn es tambi\u00e9n quien, en sus im\u00e1genes de la Iglesia como virgen madre, entiende a \u00e9sta como madre de los fieles y tambi\u00e9n como madre de Cristo, pero no en el sentido de que la Iglesia conciba y d\u00e9 a luz al Cristo m\u00ed\u00adstico en el coraz\u00f3n de los creyentes.<\/p>\n<p>En este contexto hay que recordar la recepci\u00f3n por obra de Ambrosio del simbolismo del mysterium lunae, tomado del tesoro teol\u00f3gico de Or\u00ed\u00adgenes. Ese s\u00ed\u00admbolo de la Iglesia muriente fue desarrollado por Ambrosio y Agust\u00ed\u00adn. El progreso respecto de oriente consiste en que este s\u00ed\u00admbolo lunar de la Iglesia se insert\u00f3 m\u00e1s en la teolog\u00ed\u00ada de la fiesta pascual: pascua no es s\u00f3lo la conmemoraci\u00f3n del passah de Cristo; ese morir y vivir pas\u00f3 a la Iglesia, la cual, muriendo siempre y viviendo as\u00ed\u00ad siempre, est\u00e1 en marcha de muerte y vida en el seguimiento pospascual hacia el sol que es Cristo, lo cual convierte la pascua en un acontecimiento siempre presente y a la vez escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Fue igualmente importante para occidente la concepci\u00f3n oriental de la relaci\u00f3n entre Mar\u00ed\u00ada y la Iglesia, la misteriosa identidad all\u00ed\u00ad explicada entre aqu\u00e9lla y \u00e9sta, por raz\u00f3n de la cual Mar\u00ed\u00ada es ejemplar y tipo de la Iglesia. El occidente no siempre se dej\u00f3 inspirar por esta concepci\u00f3n (Cipriano no habla propiamente de Maria; y, en cambio, habla tanto m\u00e1s amorosamente de la Iglesia). Sin embargo, los latinos del siglo IV a trav\u00e9s de Ambrosio aceptaron con diversas variaciones las ideas de la maternidad de Mar\u00ed\u00ada y de la Iglesia (Hilario de Poitiers, Zen\u00f3n de Verona, Paciano de Barcelona, Jer\u00f3nimo). Seg\u00fan A. M\u00fcller, Ambrosio establece el siguiente axioma: \u00abEn Mar\u00ed\u00ada puede leerse la misi\u00f3n de la Iglesia. Ambas se corresponden por completo, son congruentes por raz\u00f3n de la maternidad respecto de Cristo. Mar\u00ed\u00ada y la Iglesia son consiguientemente id\u00e9nticas a la manera como en Cristo son id\u00e9nticos su cuerpo natural y su cuerpo sobrenatural\u00bb (Ekklesia-Maria [Fri 21955] p. 176). En Agust\u00ed\u00adn se despleg\u00f3 este pensamiento de la manera m\u00e1s rica; \u00e9l resalta particularmente que Mar\u00ed\u00ada es el miembro m\u00e1s excelente de la Iglesia.<\/p>\n<p>Si la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia de los padres latinos estuvo influida desde oriente, en este contexto cabe remitir tambi\u00e9n a la interpretaci\u00f3n de Jn 7, 37 38 junto con Jn 19, 34. La teolog\u00ed\u00ada de estos pasajes b\u00ed\u00adblicos, que puede seguirse retrospectivamente hasta el c\u00ed\u00adrculo de Juan en Asia Menor, habla de Cristo como fuente de vida, como roca donde brota el agua, y del Se\u00f1or taladrado desde el cual se derrama el Esp\u00ed\u00adritu. Partiendo de ah\u00ed\u00ad acu\u00f1\u00f3 esta teolog\u00ed\u00ada las tesis de la antigua Iglesia africana (contorno de Tertuliano y Cipriano), encontr\u00f3 luego su relaci\u00f3n con el misterio de la Iglesia que brota de la herida del costado de Jes\u00fas (Tertuliano, Ambrosio, Agust\u00ed\u00adn, Quodvultdeus de Cartago, Le\u00f3n Magno), y se convirti\u00f3 finalmente en centro de la t. de los p. l. sobre el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas (Ambrosio, Jer\u00f3nimo, Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s, Rufino, Mario Victorino, Isidoro de Sevilla), cuyas huellas se encuentran todav\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada medieval y sobre todo en la m\u00ed\u00adstica benedictina de los siglos xi y xii.<\/p>\n<p>Si se pregunta ahora por los temas propiamente centrales, en que se pone de manifiesto de modo particular la originalidad de los latinos, hemos de responder que esos temas son sobre todo las cuestiones de antropolog\u00ed\u00ada y de eclesiolog\u00ed\u00ada. Africa del norte marcada por el rigorismo, la cultura griega y la mentalidad jur\u00ed\u00addica romana, son por as\u00ed\u00ad decir las tierras de origen de estos centros de gravedad. Aqu\u00ed\u00ad Tertuliano, como precursor de Agust\u00ed\u00adn, desarroll\u00f3 su doctrina sobre el pecado, en la que puso el verdadero comienzo de la doctrina sobre el pecado original. \u00ed\u0081frica del norte fue tambi\u00e9n el pa\u00ed\u00ads en que se entabl\u00f3 la lucha en torno a la recta visi\u00f3n de la Iglesia en su conducta con los pecadores; lucha que, en el fondo, no era sino la renuncia a una Iglesia que s\u00f3lo quer\u00ed\u00ada ser santa e inmaculada, sin aceptar la idea de una Ecclesia peccatrix, que pretend\u00ed\u00ada ser enteramente santa no s\u00f3lo objetiva, sino tambi\u00e9n subjetivamente. Si Cipriano de Cartago, lo mismo que el obispo romano Cornelio, posibilitaba contra Novaciano, caudillo de los \u00abpuros\u00bb, la vuelta a la Iglesia de los lapsi arrepentidos y penitentes de la persecuci\u00f3n de Decio, ello era una respuesta teol\u00f3gica convertida en acci\u00f3n pr\u00e1ctica a esta imagen unilateral de la Iglesia. Pero aqu\u00ed\u00ad puede verse tambi\u00e9n una manifestaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada ortodoxa de los padres del norte de Africa sobre la Iglesia como instituci\u00f3n santificante para toda la humanidad pecadora.<\/p>\n<p>Bajo otra forma, la cuesti\u00f3n de la santidad de la Iglesia y de su funci\u00f3n en el perd\u00f3n del hombre surgi\u00f3 en el problema del bautismo de los herejes. Aqu\u00ed\u00ad Cipriano de Cartago se puso frente a Esteban I, obispo de Roma, quien afirm\u00f3 con claridad que tambi\u00e9n es v\u00e1lido el bautismo rectamente administrado por un hereje. El sacramento es en efecto independiente de las antidad personal del ministro; en otras palabras, Dios en su obrar salv\u00ed\u00adfico por Jesucristo es independiente de la santidad subjetiva del ministro, \u00e9l es quien obra aqu\u00ed\u00ad propiamente, quien, por tanto cuando falta esta santidad al ministro personal sigue siendo el verdadero ministro para el hombre sin el ministerio humano, y as\u00ed\u00ad se presenta a los hombres como el \u00fanico auxiliador y el \u00fanico poderoso; los hombres, pues, han de poner enteramente su confianza en \u00e9l y no en los ministros humanos.<\/p>\n<p>Toda esta cuesti\u00f3n se hizo nuevamente actual en la lucha contra los donatistas, seg\u00fan los cuales la santidad de la Iglesia s\u00f3lo se da donde sus miembros est\u00e1n exentos de pecado, y consiguientemente deben ser excluidos de ella todos los pecadores p\u00fablicos. En relaci\u00f3n con esto aparece luego la concepci\u00f3n de que s\u00f3lo sacerdotes santos pueden administrar v\u00e1lidamente los sacramentos. La lucha teol\u00f3gica contra esa herej\u00ed\u00ada imprimi\u00f3 un sello en el concepto de Iglesia que es esencial para la t. de los p. l.; este sello aparece particularmente en Agust\u00ed\u00adn. El ve la soluci\u00f3n de los problemas donatistas en la estricta distinci\u00f3n entre Iglesia sacramental e Iglesia espiritual, entre comunidad sacramental visible y comunidad invisible de la gracia (cf. F. HOFMANN, Der Kirchenbegriff des hl. Augustinus [Mn 1933] p. 131). Por la tesis de la necesidad de que el sacerdote est\u00e9 sin pecado para administrar v\u00e1lidamente un sacramento, Agust\u00ed\u00adn se ve estimulado a poner de relieve a Cristo como \u00fanico mediador y sacerdote en toda la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. El ministro humano llamado \u00absacerdote\u00bb es considerado solamente como un pe\u00f3n de mano del \u00fanico ministro sacerdotal que es Cristo. El sacerdote se contrapone de una parte a la comunidad, porque es cabalmente el pe\u00f3n de mano en el ministerio sacerdotal de Cristo para la comunidad, y, por otra parte, se encuentra a su vez en esta comunidad, porque tambi\u00e9n en \u00e9l debe ejercer Cristo su ministerio, y as\u00ed\u00ad no est\u00e1 ya del lado de Cristo, sino del lado de la comunidad (E. SAUSER, Gedanken zum priesterlichen Dienst in der Theologie des heiligen Augustinus: TThZ 77 [1968] 86-103).<\/p>\n<p>Es adem\u00e1s interesante comprobar c\u00f3mo Agust\u00ed\u00adn &#8211; y aqu\u00ed\u00ad radica su papel peculiar en la t. de los p. l. &#8211; resalta en este contexto la importancia activa para la salud eterna de la ecclesia sancta, en la cual el factor propiamente activo no es la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, sino la unitas caritatis, la communio sanctorum, aunque no como magnitud independiente junto a Cristo, sino como Iglesia en uni\u00f3n con la cabeza, en la que vive el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Si en la concepci\u00f3n agustiniana de la Iglesia se puede hablar de una nota fuertemente pneum\u00e1tica y personalista, por la que, en contraste con los donatistas, la santidad de la Iglesia no se funda \u00fanicamente en la santidad ministerial de los sacerdotes, por otra parte, hay que indicar c\u00f3mo seg\u00fan Agust\u00ed\u00adn la Iglesia es, sin embargo, una dimensi\u00f3n sacramental, pues tiene tambi\u00e9n un lado visible y en ella est\u00e1 tambi\u00e9n en vigor la ley fundamental soteriol\u00f3gica de que \u00ablo espiritual s\u00f3lo puede comunicarse al hombre por la mediaci\u00f3n de las formas sensibles\u00bb (F. HoFMANN, ibid. 352). Pero hay que llamar en\u00e9rgicamente la atenci\u00f3n sobre el hecho de que, seg\u00fan Agust\u00ed\u00adn, el ministerio aut\u00e9nticamente sacerdotal del \u00fanico sacerdote Cristo no se refiere tan s\u00f3lo a la administraci\u00f3n de los sacramentos, sino tambi\u00e9n a la predicaci\u00f3n, porque tambi\u00e9n en la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios quien obra propiamente es Cristo mismo (F. SCHNITZLER, Ministerium verbi: ThG1 57 [1967] 6, 449, y Zur Theologie der Verk\u00fcndigung in den Predigten des hl. Augustinus [Fr 1968]).<\/p>\n<p>Esta acentuaci\u00f3n de los sacramentos, como signos de la seguridad de la salvaci\u00f3n que s\u00f3lo puede hallarse en Dios, encontr\u00f3 luego nuevos est\u00ed\u00admulos en la lucha contra los pelagianos. La idea fuertemente sugerida por el pelagianismo de que el hombre puede redimirse por s\u00ed\u00ad mismo es impugnada por Agust\u00ed\u00adn remitiendo particularmente a la necesidad absoluta del bautismo y de la eucarist\u00ed\u00ada para la salvaci\u00f3n. En el dise\u00f1o de esta imagen antipelagiana de la Iglesia los sacramentos no son meros signos que aluden a la acci\u00f3n redentora de Cristo; los sacramentos comunican por sf mismos la gracia. En el curso de esta lucha contra el pelagianismo, la idea de la -> predestinaci\u00f3n se hace cada vez m\u00e1s dominante, pero no desvirt\u00faa por su parte la doctrina sobre la Iglesia, sino que marca \u00fanicamente los limites de la eficacia eclesi\u00e1stica. No es la Iglesia la que opera la predestinaci\u00f3n, sino que ella est\u00e1 m\u00e1s bien a su servicio. De todos modos, por la idea de la voluntad salv\u00ed\u00adfica particular, que va unida con la doctrina de la predestinaci\u00f3n, se restringe demasiado la libre cooperaci\u00f3n del hombre en la acci\u00f3n redentora por la aceptaci\u00f3n de los medios salv\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada latina sobre la Iglesia, que culmina en Agust\u00ed\u00adn, tiene todav\u00ed\u00ada importancia para la eclesiolog\u00ed\u00ada actual, por el hecho de que en \u00e9l van \u00ed\u00adntimamente trabados el concepto de reino de Dios y el de Iglesia, \u00absiendo de notar que \u00e9sta es la inauguraci\u00f3n del reino de Dios, el cual se alza a su vez por encima de la realidad eclesi\u00e1stica en su forma de aparecer hist\u00f3ricamente. As\u00ed\u00ad Agust\u00ed\u00adn nos da importantes indicaciones sobre la recta relaci\u00f3n entre eclesiolog\u00ed\u00ada y escatolog\u00ed\u00ada&#8230;; sigue siendo importante la decisiva inserci\u00f3n de las promesas del reino de Dios en la realidad de la Iglesia, pero de tal manera que \u00e9sta es a la vez superada por el reino de Dios. En consecuencia, no vemos el reino de Dios en una lejan\u00ed\u00ada nebulosa o en un futuro so\u00f1ado, sino que lo vemos ya en acci\u00f3n, y no en una parte cualquiera de la historia y de la naturaleza, sino all\u00ed\u00ad donde Cristo, por la palabra y los sacramentos, introduce a los hombres en la comuni\u00f3n de su cuerpo por el perd\u00f3n de los pecados y el renacimiento a la gracia\u00bb (E. KINDER, Reich Gottes und Kirche bei Augustin [B 1954] p. 22).<\/p>\n<p>Para concluir mencionemos tambi\u00e9n la manera como la t. de los p. l. entiende la palabra. La teolog\u00ed\u00ada de la palabra, estimulada por el oriente (Or\u00ed\u00adgenes), se concentra en Agust\u00ed\u00adn como en un foco. En \u00e9l las diversas formas de palabra, como \u00abla palabra hecha carne\u00bb (Verbo), \u00abla Escritura\u00bb, \u00abla Iglesia\u00bb, \u00abla predicaci\u00f3n\u00bb, est\u00e1n tan estrechamente unidas que se tiene la impresi\u00f3n de una identificaci\u00f3n. \u00abAs\u00ed\u00ad, es propio de la teolog\u00ed\u00ada de la palabra del obispo de Hipona un fuerte rasgo encarnacionista, que corresponde a su concepci\u00f3n realista de la unidad corporal entre Cristo y la Iglesia y tiene su fundamento en ella\u00bb (L. SCHEFFczYx, Von der Heilsmacht des Wortes [Mn 1966] p. 234).<\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed\u00ad se ha dicho sobre las peculiaridades de la t. de los p. l. en sus diversas relaciones con oriente y en su unicidad espec\u00ed\u00adfica, subraya la caracterizaci\u00f3n que nos da Campenhausen: \u00abAl introducirse el cristianismo, el occidente latino estaba ya influido y penetrado desde mucho tiempo por la cultura y el pensamiento griegos, lo cual hizo posible el r\u00e1pido desarrollo espiritual de la Iglesia de occidente. Pero si la romanidad no se perdi\u00f3 simplemente en el helenismo, sino que mantuvo su originalidad en el di\u00e1logo constante con \u00e9l, e incluso logr\u00f3 as\u00ed\u00ad su propia forma espiritual; lo mismo puede decirse, y por cierto en m\u00e1s alta medida, de la Iglesia latina y de su originalidad teol\u00f3gica\u00bb (ibid. 10).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: a) EXPOSICIONES HISTORICO-TEOL\u00ed\u201cOICAS E HISTORICO-DOOM\u00ed\u0081TICAS: Harnack DG; J. Turmel, Histoire des dogmes, 6 vols (P 1931-1936); Seeberg; Loofs; Viller-Rahner; HDG; J.N. D. Kelly, Early Christian Doctrines (Lo 1958); Quasten P; Altaner; Bardenhewer. &#8211; b) CoLECCIONES DE TEXTOS: E. Amann, Le dogme catholique dans les P\u00e9res de 1&#8217;Eglise (P 1932); H. Rahner, Kirche und Staat im fr\u00fchen Christentum (Mn 1961); Texte der Kirchenv\u00e4ter, 5 vols. (Mn 1963-66). &#8211; c) EXPOSICIONES AISLADAS: E. Dinkler, Die Anthropologie Augustins (St 1934); H. U. v. Balthasar, Theologie der Zeit 4 (W 1939) 65-104; E. Franz, Totus Christus (Bo 1956); K. D. Schmidt, Alte Kirche: EKL I 84-88; O. Linton, Ekklesia I: RAC IV 919s; J. Dani\u00e9lou, Die Kirche: Pflanzung des Vaters. Zur Kirchenfr\u00f6mmigkeit der fr\u00fchen Christenheit: Sentire Ecclesiam, bajo la dir. de J. Dani\u00e9lou &#8211; H. Vorgrimler (Fr 1961) 92-103; P. Th. Camelot, Mysterium Ecclesiae. Zum Kirchenbewu\u00dftsein der lateinischen Vater: ibid. 134-151; H. Rahner, Maria und die Kirche (I 21961); \u00fc . Ch\u00e9n\u00e9, La th\u00e9ologie de Saint-Augustin &#8211; Grace et Pr\u00e9destination (Ly 1961); A. Hamman, V\u00e4tertheologie: LThK2 X 622ss; H. v. Campenhausen, Lateinische Kirchenv\u00e4ter (1960, St 21965).<\/p>\n<p>Ekkart Sauser<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Hay que empezar asentando algunas afirmaciones fundamentales respecto de la dependencia, la originalidad y el influjo de la t. de los p. l. sobre los tiempos posteriores. Los padres latinos son disc\u00ed\u00adpulos de los griegos; sobre todo a trav\u00e9s de Ambrosio, Rufino, Jer\u00f3nimo y Casiodoro, no menos que de Agust\u00ed\u00adn, el occidente fue recibiendo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-latinos-teologia-de-los\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPADRES LATINOS, TEOLOGIA DE LOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18987","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18987","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18987"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18987\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18987"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18987"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18987"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}