{"id":18996,"date":"2016-02-05T12:11:17","date_gmt":"2016-02-05T17:11:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/peregrinaciones\/"},"modified":"2016-02-05T12:11:17","modified_gmt":"2016-02-05T17:11:17","slug":"peregrinaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/peregrinaciones\/","title":{"rendered":"PEREGRINACIONES"},"content":{"rendered":"<p>I. El concepto<br \/>\nEl concepto de p. abarca tres pensamientos fundamentales: 1. Dios permite que se le hable en determinadas circunstancias de manera especial. 2. El hecho de una acci\u00f3n peculiar de Dios o de la divinidad es especialmente claro en determinados lugares, que por ello se convierten en sitios de peregrinaci\u00f3n. 3. Para participar de este favor especial de Dios, o bien de determinados h\u00e9roes o santos, se debe peregrinar a ese \u00ablugar de gracia o de salvaci\u00f3n\u00bb, se debe emprender un viaje hacia all\u00ed\u00ad, el cual constituye una unidad con el acto de entrar o permanecer en el santuario, de modo que K. Nitzschke pudo dar la definici\u00f3n: p. es un \u00abviaje hacia un lugar santo; en ella la visita al santuario correspondiente forma una acci\u00f3n cultual junto con el viaje\u00bb (EKL III 1729; cf. tambi\u00e9n -. tiempos y lugares sagrados).<\/p>\n<p>Esta fuerza salvadora de Dios o de la divinidad, que en el cristianismo se consigue especialmente por la intercesi\u00f3n de los santos y, sobre todo, de la virgen Mar\u00ed\u00ada, se traduce en una ayuda palpable en casos de enfermedad o tribulaci\u00f3n. Otras veces el hombre en decisiones importantes quiere tener seguridad de acierto, y la suplica en el lugar de p. A veces tambi\u00e9n oprime al hombre la incertidumbre del destino despu\u00e9s de la muerte; eso le lleva a determinados lugares santos para encontrar all\u00ed\u00ad certeza sobre su vida del m\u00e1s all\u00e1. En ocasiones emprende una p. para agradecer un favor alcanzado anteriormente, para recibir la bendici\u00f3n divina mediante una visita peri\u00f3dica a los lugares sagrados (cf. B. TING, Peregrinatio religiosa [Mr 1950] 12).<\/p>\n<p>II. Peregrinaciones en el \u00e1mbito no cristiano<br \/>\n1. Antig\u00fcedad grecorromana<br \/>\nEn la cumbre de los lugares de p. est\u00e1n sin duda los de los dioses salvadores, pues dentro de la fe en los milagros destac\u00f3 el milagro de la curaci\u00f3n, que no se esperaba de todas, sino s\u00f3lo de determinadas divinidades. El caso m\u00e1s conocido es el de Esculapio, con sus santuarios en Cos, Epidauro, P\u00e9rgamo, Trica, Atenas y Roma (RAC 1795-799). Precisamente en el tiempo del nacimiento de Cristo fueron muy populares las p. a los santuarios de esta divinidad, de manera que B. K\u00f6tting llega a la conclusi\u00f3n: \u00abEl que las p. a esos lugares de salvaci\u00f3n y los santuarios mismos se multiplicaran tanto&#8230;, puede estar en relaci\u00f3n con el hecho de que el estado de salud de la humanidad antigua hubiera empeorado considerablemente en esta \u00e9poca. Se confiaba sin medida en las orientaciones divinas a trav\u00e9s de sue\u00f1os, y aunque no todos los peregrinos se comportaran como algunos&#8230;, parece sin embargo que una gran carencia de energ\u00ed\u00ada vital y un cansancio de la vida, condicionado ps\u00ed\u00adquicamente, se hab\u00ed\u00adan extendido en tal grado, que se debe aceptar la explicaci\u00f3n de que la constituci\u00f3n de una gran parte de la humanidad hab\u00ed\u00ada empeorado mucho por neurastenia y otras enfermedades cuyo influjo repercut\u00ed\u00ada en el estado de \u00e1nimo. Como consecuencia de la pasividad general incluso en las cosas m\u00e1s m\u00ed\u00adnimas se quiso recurrir a la ayuda y a la decisi\u00f3n divinas\u00bb (ibid., 430ss).<\/p>\n<p>La p. fue por ello &#8211; al menos en este estadio &#8211; un signo de debilidad y cobard\u00ed\u00ada religiosas, y se distingui\u00f3 por ello de la actividad peregrinante en el cristianismo, la cual empez\u00f3 pronto y, por lo menos al principio, fue se\u00f1al de entusiasmo religioso. Los cristianos de la primera \u00e9poca opusieron a Esculapio su verdadero Asclepios: Cristo; y los primeros en hacerlo fueron los apologistas, especialmente Justino, que escribe: \u00abSi decimos que Cristo ha curado paral\u00ed\u00adticos, sanado enfermos de nacimiento y resucitado muertos, esto ha de considerarse como semejante e incluso igual con los prodigios que se narran como obra de Esculapio\u00bb (Apolog\u00ed\u00ada, 1 22, 6; F.J. D\u00f6rGER, Der Heiland: AuC v1 4 241-272).<\/p>\n<p>Los angustiados por el futuro consultaban al dios Apolo en los lugares de or\u00e1culo de la antigua Grecia, en Dodona y Delfos; se pon\u00ed\u00adan bajo la protecci\u00f3n de sibilas, augures y hor\u00f3scopos, bajo la de pronosticadores y profetas romanos que actuaban en ciertos lugares. Otros, a su vez, se dirig\u00ed\u00adan a santuarios para obtener una bendici\u00f3n terrena o para asegurarse una suerte especial despu\u00e9s de la muerte (Eleusis), peregrinaban al santuario de Artemisa en Efeso \u00abde la que procede todo bien\u00bb, o visitaban lugares en los que se veneraban sepulcros de h\u00e9roes, reliquias y estatuas de \u00abhombres prodigiosos\u00bb.<\/p>\n<p>2. Lugares jud\u00ed\u00ados de peregrinaci\u00f3n<br \/>\nJunto a varios lugares de culto a Jahveh (Sil\u00f3, Betel, Gilgal, Beerseba), los cuales por circunstancias religiosamente inadmisibles fueron combatidos por los profetas (Am 5, 5), y a determinados lugares de salvaci\u00f3n (piscina prob\u00e1tica, piscina de Silb\u00e9 en Jerusal\u00e9n [Jn 9, 7], fuentes en Tiberfades [la fuerza del agua est\u00e1 relacionada con un \u00e1ngel enviado por Dios] y a sepulcros de santos (TH. Ki usxit, Christlicher Martyrerkult, heidnischer Heroenkult und sp\u00e4t-j\u00fcdische Heiligenverehrung [K\u00f6-Opladen] 1960, destaca el templo de Jerusal\u00e9n. Este era a los ojos de los jud\u00ed\u00ados, que desde los doce a\u00f1os deb\u00ed\u00adan peregrinar a \u00e9l, el centro de todo el mundo, al cual peregrinar\u00e1n tambi\u00e9n los paganos al fin de los tiempos (Is 2, 2ss). Al mismo tiempo esta peregrinaci\u00f3n era la confesi\u00f3n de un solo Dios, y ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n gran significaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>3. Islam, hinduismo, budismo<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad se pueden mencionar los lugares \u00e1rabes preisl\u00e1micos, a los que se peregrinaba para rendir culto a dioses y venerar sepulcros, y los lugares de p. del hinduismo (las siete ciudades sagradas) y del budismo (lugares del nacimiento, iluminaci\u00f3n, predicaci\u00f3n y muerte de Buda).<\/p>\n<p>III. Peregrinaciones en el mundo cristiano<br \/>\nAl principio las p. no aparecieron en el \u00e1ngulo visual del cristianismo. Como las p. hab\u00ed\u00adan florecido tanto en el paganismo, en el cristianismo no se busc\u00f3 esta forma de expresi\u00f3n religiosa. A ello se a\u00f1adi\u00f3 la falta de una centralizaci\u00f3n del culto, en oposici\u00f3n a los jud\u00ed\u00ados, as\u00ed\u00ad como la expectaci\u00f3n pr\u00f3xima de la parus\u00ed\u00ada; ambas cosas hicieron aparecer como superflua una p. a las ciudades terrestres por donde hab\u00ed\u00ada caminado el Se\u00f1or. Finalmente, al principio no se observa una veneraci\u00f3n de -> santos y de m\u00e1rtires, la cual hubiera podido motivar una p. a sus sepulcros. Muy pronto, sin embargo, se superaron los escr\u00fapulos frente al paganismo y sus formas; la venida del Se\u00f1or se hac\u00ed\u00ada esperar; la veneraci\u00f3n de los m\u00e1rtires y santos, as\u00ed\u00ad como las formas lit\u00fargicas comenzaron a desarrollarse. A ello se a\u00f1adi\u00f3 la seguridad jur\u00ed\u00addica del cristianismo, la cual ofrec\u00ed\u00ada un presupuesto importante para el desarrollo de las p. Muy pronto se desarrollaron entonces los distintos motivos y metas de p., entre los cuales B. K\u00f6tting enumera ocho para el cristianismo primitivo: sepulcros y lugares memoriales como meta de p., visitas a personas vivas, el peregrinar como forma asc\u00e9tica de vida, el sitio de p. (sepulcro de m\u00e1rtires) como lugar de sepultura cristiano, p. de s\u00faplica (curaci\u00f3n, ayuda y consejo como deseos de los peregrinos), p. de devoci\u00f3n, de penitencia y de reliquias.<\/p>\n<p>Aparece como especialmente importante la peregrinaci\u00f3n a los santos lugares de Palestina (Elena, la madre del emperador; despu\u00e9s del 324: el Itinerarium Burdigalense, 333; Peregrinatio ad loca sancta de la peregrina Eteria, hacia el 400). A eso se debe la importante influencia de Jerusal\u00e9n sobre los ejercicios lit\u00fargicos y los usos festivos en otros pa\u00ed\u00adses: la procesi\u00f3n de las palmas, la Adoratio Crucis en el viernes santo, as\u00ed\u00ad como el hecho de que ahora Roma recibiera \u00absu Jerusal\u00e9n\u00bb (Sta. Croce) y \u00absu Bel\u00e9n\u00bb (Sta. Maria Maggiore). Tambi\u00e9n adquiri\u00f3 importancia la p. a los sepulcros de los santos (principalmente al del pr\u00ed\u00adncipe de los ap\u00f3stoles, al de Sergio en el desierto de Siria, al de Tecla en Seleucia, al de Menas en el desierto Mare\u00f3tide, al de Demetrio en Tesal\u00f3nica, al de F\u00e9lix en Nola y al de Martin en Tours).<\/p>\n<p>En el siglo iv todav\u00ed\u00ada no o\u00ed\u00admos nada de p. marianas, pero es posible que \u00e9stas empezaran poco despu\u00e9s en los lugares de Palestina que hab\u00ed\u00adan estado en contacto estrecho con la vida de Mar\u00ed\u00ada (D. BALI\u00bb, 1 santuari mariani in Terra Santa en \u00abStudi biblici franciscani\u00bb 3 [1952-53] 219-269). Con toda seguridad surgieron en Constantinopla numerosas iglesias de p. marianas (iconos marianos y restos de vestidos de Maria: iglesia de Blachernas, mitad del siglo v; Calcopratea, mitad del siglo v). En la edad media el sistema penitencial tuvo un papel muy importante en la promoci\u00f3n de p. a Jerusal\u00e9n, Roma y Santiago de Compostela. \u00abEstas p. a sitios lejanos &#8211; nota H. F. Huffer &#8211; con frecuencia tienen por finalidad, junto a la acci\u00f3n piadosa en cuanto tal, alejar al penitente (especialmente en cr\u00ed\u00admenes de sangre) durante largo tiempo de los que habitualmente le rodeaban y ponerlo as\u00ed\u00ad a salvo de los usos jur\u00ed\u00addicos primitivos de la venganza de sangre\u00bb (V. y H. HELL, Die grosse Wallfahrt des Mittel-alters [T 1964] 14). A ello se a\u00f1adieron las p. a sitios donde hab\u00ed\u00ada im\u00e1genes famosas de Cristo (Volto Santo en Luca) o reliquias (p. a Aquisgr\u00e1n, Colonia y Tr\u00e9veris en busca de curaci\u00f3n), o bien a los lugares en los que se conservaban las llamadas \u00abhostias sangrientas\u00bb (Seefeld, junto a Innsbruck), as\u00ed\u00ad como a centros vinculados a Mar\u00ed\u00ada y a otros santos (Mat\u00ed\u00adas en Tr\u00e9veris; Francisco y Antonio en As\u00ed\u00ads, Padua y Alverna).<\/p>\n<p>En los tiempos que van desde la reforma cat\u00f3lica hasta la actualidad dominan las p. a lugares marianos. Especialmente Austria fue un pa\u00ed\u00ads con abundantes centros marianos de p. durante la \u00e9poca del barroco (Mariazell). Modernamente han adquirido gran importancia Lourdes, F\u00e1tima, la Salette, etc. Precisamente en relaci\u00f3n con las p. en la actualidad, los papas (P\u00ed\u00ado xII: Her Korr 6 [1925] 17ss) y los obispos han resaltado el profundo sentido de esta pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>IV. Valoraci\u00f3n teol\u00f3gica de las peregrinaciones para la actualidad<br \/>\nAlgunos tienden a localizar las p. en el \u00ab\u00e1mbito perif\u00e9rico de la piedad\u00bb (B. K\u00f6TTING: LThK2 x 945ss). En la misma direcci\u00f3n apunta la falta de una alusi\u00f3n a las p. en el nuevo catecismo. Parece sin embargo que este hecho, el cual se da en casi todas las religiones, tambi\u00e9n en el cristianismo de la actualidad deber\u00ed\u00ada ocupar un puesto importante, aunque, naturalmente, destacando puntos de vista que han quedado muy en segundo plano, motivo por el que ese fen\u00f3meno religioso apareci\u00f3 como algo \u00abperif\u00e9rico\u00bb.<\/p>\n<p>Como impulso nuevo para las p. podr\u00ed\u00ada servir el pensamiento de la Iglesia, la cual peregrina en medio de tribulaciones, imperfecciones, inseguridades y perplejidades. Pero esta sociedad que est\u00e1 as\u00ed\u00ad en camino no carece de meta, y esta meta se llama salvaci\u00f3n y redenci\u00f3n en Cristo. Ahora bien, esa meta es todav\u00ed\u00ada lejana, para la Iglesia en conjunto y para cada uno de sus miembros. El hecho de la lejan\u00ed\u00ada y lo que a\u00fan queda por alcanzar inquietan a la Iglesia y, a veces, hacen que desaparezcan incluso la esperanza en lo prometido con certeza y la fe en que las promesas ya se han cumplido de forma imperecedera para los santos en la visi\u00f3n de Dios. Pero si la gran peregrinaci\u00f3n de la Iglesia se expresa en formas concretas a trav\u00e9s de las p., entonces el peregrinar eclesi\u00e1stico en sus peque\u00f1as manifestaciones ser\u00e1 vivido como proceso vivo y no s\u00f3lo como un quejumbroso estar lejos de la meta, es decir, de la perfecci\u00f3n en Dios.<\/p>\n<p>Los peregrinos experimentan en este camino que la meta, Cristo y sus santos, se acerca. Los santos aqu\u00ed\u00ad especialmente venerados, con Cristo como cabeza, fortalecen la fe en la presencia eficaz del redentor y en la intercesi\u00f3n eficaz de sus santos ante \u00e9l. En el lugar de la p. la comunidad peregrina se experimenta a s\u00ed\u00ad misma m\u00e1s fuertemente como una comunidad unida a su Se\u00f1or y a la Iglesia ya glorificada, y toma conciencia de la proximidad entre Cristo y sus santos. Es decir, sabe que Cristo y los santos no est\u00e1n frente a una Iglesia que todav\u00ed\u00ada peregrina en la tierra, sino que forman con ella la comuni\u00f3n de los santos, una comunidad de oraci\u00f3n y de ayuda rec\u00ed\u00adprocas. En la unidad aqu\u00ed\u00ad experimentada entre lo de \u00abarriba\u00bb y lo de \u00ababajo\u00bb, la comunidad peregrinante toma tambi\u00e9n conciencia de que los santos, con Cristo, han llegado ya al final de su camino, al final del camino en el que ella se encuentra. Y presiente que la redenci\u00f3n perfecta ya obra en ella misma, y as\u00ed\u00ad puede alegrarse de que esa meta, la cual ya ha sido alcanzada visible y anticipadamente en la p., es su propio fin a\u00fan no conseguido, a saber, al estar plenamente en y con Cristo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: J. Gretser, De sacris et religiosis peregrinationibus (Ingolstadt 1606); J. Marx, Das Wallfahren in der kath. Kirche (Tr\u00e9veris 1842); J. Zettinger, Berichte \u00fcber Rompilger aus dem Frankenreich bis 800 (Fr 1900); A. Baumstark, Abendl\u00e4ndische Pal\u00e4stinapilger des ersten Jahrtausends (Pa 1906); J. Schmitz, S\u00fchne-Wallfahrten im MA (Bo 1910); St. Beissei, Wallfahrtsorte zu unserer Lieben Frau in Legende und Geschichte (Fr 1913); Schreiber; R. Bauerreiss, Sepulcrum Domizil. Studien zur Entstehung der christl. Wallfahrt auf deutschem Boden (Mn 1936); B. K\u00f6tting, Peregrinatio religiosa (Mr 1950); R. Kriss &#8211; L. Rettenbeck, Wallfahrtsorte Europas (Mn 1950); R. Roussel, Les p\u00e9lerinages \u00e1 travers les sibcles (P 1954); H. D\u00fcnniger, Volks-glaube und Wallfahrt (W\u00fc 1954); DACL XIV 40-176; F. Auerbach, Die Feste im Alten Israel (El problema de las romerlas): VT 8 (1958) 14-18; M. Vieyra, Les p\u00e9lerinages: Sources Orientales III (P 1960) 75-87; B. K\u00f6tting &#8211; F. Schmidt-Clausing, Wall-fahrt und Wallfahrtsorte RGG3 VI 1537-1542; Th. Klauser, Christlicher Martyrerkult, heidnischer Heroenkult und sp\u00e4tj\u00fcdische Heiligenverehrung (K\u00f6-Opladen 1960); B. K\u00f6tting, Gregor v. Nyssas Wallfahrtskritik: Studia Patristica 5 (1962) 360-367; R. Kriss &#8211; L. Rettenbeck, Bilder und Zeichen rel. Volksglaubens (Mn 1963); V. u. H. Hell, Die gro\u00dfe Wallfahrten des Mittelalters (T 1964); H. Reissner, Vom Sinn der Wallfahrt: Erbe und Auftrag NF 40 (1964) 25-33.<\/p>\n<p>Ekkart Sauser<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. El concepto El concepto de p. abarca tres pensamientos fundamentales: 1. Dios permite que se le hable en determinadas circunstancias de manera especial. 2. El hecho de una acci\u00f3n peculiar de Dios o de la divinidad es especialmente claro en determinados lugares, que por ello se convierten en sitios de peregrinaci\u00f3n. 3. Para participar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/peregrinaciones\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPEREGRINACIONES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18996","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18996"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18996\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}