{"id":18999,"date":"2016-02-05T12:11:23","date_gmt":"2016-02-05T17:11:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/positivismo-moral\/"},"modified":"2016-02-05T12:11:23","modified_gmt":"2016-02-05T17:11:23","slug":"positivismo-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/positivismo-moral\/","title":{"rendered":"POSITIVISMO MORAL"},"content":{"rendered":"<p>1. Concepto<br \/>\nEl p. m. no conoce en el campo de la conducta moral ninguna norma universalmente v\u00e1lida, objetiva e inmutable (cf. -> derecho natural, ->ley moral). A este respecto, hemos de admitir que efectivamente la concreci\u00f3n del -> bien en determinadas normas est\u00e1 sometida a un cambio hist\u00f3rico; y as\u00ed\u00ad como n\u00facleo inmutable s\u00f3lo queda una negatividad universal (por la que siempre y en todas partes se proh\u00ed\u00adbe lo contrario al bien). Pero, adem\u00e1s, el p. m. desconoce sobre todo cualquier car\u00e1cter incondicional de la exigencia moral (en virtud del cual podr\u00ed\u00adan formularse normas inmutables dentro de los l\u00ed\u00admites insinuados). De ah\u00ed\u00ad se sigue que para dicho sistema ninguna acci\u00f3n humana es buena o mala por su esencia, o sea, est\u00e1 incondicionalmente mandada o prohibida (lo cual constituir\u00ed\u00ada la base necesaria para una obligatoriedad universal, que afectara a todos los hombres). La moralidad objetiva y la obligaci\u00f3n moral de toda acci\u00f3n no dependen de la actitud subjetiva y del objeto de la acci\u00f3n, sino de algo que se halla fuera de ese objeto y puede estar sometido a cambios.<\/p>\n<p>2. Modalidades del positivismo moral<br \/>\nBas\u00e1ndose en lo dicho cabe distinguir dos clases de p. m.: a) el te\u00f3nomo, seg\u00fan el cual el orden moral en su estructura y obligatoriedad depende totalmente de la \u00abarbitraria\u00bb voluntad libre de Dios, de modo que no viene dado con la esencia misma de Dios y con la realidad creada a su \u00abimagen\u00bb. Es bueno lo que Dios establece como bueno, y malo lo que \u00e9l determina como tal. As\u00ed\u00ad en el p. m. te\u00f3nomo del ockhamismo y del nominalismo el valor moral es deducido tambi\u00e9n de la voluntad libre de Dios. Esta clase de p. m. tiene su base en el pensamiento de que lo moralmente bueno o malo no existe previamente a la voluntad divina, que es libre para determinar una cosa de esta o de otra manera.<\/p>\n<p>b) El p. m. antrop\u00f3nomo o aut\u00f3nomo defiende que las normas morales no se deducen de la esencia de las cosas, de la naturaleza del hombre, o de la revelaci\u00f3n divina. Tales normas no son concebidas como \u00abdescubrimiento\u00bb, sino como \u00abinvenci\u00f3n\u00bb, con el fin de posibilitar y regular la convivencia humana bajo las respectivas circunstancias pol\u00ed\u00adticas, sociales y econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n de las normas de la moralidad se halla ya en la sofistica, seg\u00fan la cual la distinci\u00f3n entre justo e injusto, entre bien y mal, no se debe a la naturaleza de las cosas, sino a la disposici\u00f3n humana (Aristipo, Prot\u00e1goras, Gorgias). M\u00e1s tarde Montaigne y Hobbes defendieron igualmente la opini\u00f3n de que por naturaleza no hay ninguna norma universalmente v\u00e1lida de bien y mal, y de que s\u00f3lo las leyes del Estado fundan una distinci\u00f3n general.<\/p>\n<p>Con la aparici\u00f3n de las ciencias emp\u00ed\u00adricas, de la etnolog\u00ed\u00ada y de la ciencia comparada de las religiones, por el conocimiento de la diversidad en las configuraciones de la moral en cada pueblo surge la duda sobre la existencia de normas morales universalmente v\u00e1lidas, objetivas y cognoscibles como tales. Se advierte tambi\u00e9n una evoluci\u00f3n de la moralidad en el curso de la historia, cuyos testimonios muestran c\u00f3mo la moral, lo mismo que la cultura en general, se ha desarrollado desde formas primitivas de comportamiento.<\/p>\n<p>3. Cr\u00ed\u00adtica<br \/>\nAnte todo hemos de reconocer que no puede negarse la diversidad de ideas morales entre los diferentes pueblos. Tampoco puede discutirse el condicionamiento de esta diversidad por las circunstancias sociales, econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas. Pero hemos de preguntarnos si podemos aceptar la consecuencia que el p. m. deduce de este hecho. La moral queda reducido a un problema emp\u00ed\u00adrico. Ahora bien, la moralidad tiene sus ra\u00ed\u00adces m\u00e1s all\u00e1 de lo hist\u00f3ricamente cuestionable y de la estad\u00ed\u00adstica (no en el sentido de un mundo suprahist\u00f3rico de -> valores, sino como una dimensi\u00f3n incondicional de la realidad moral, dimensi\u00f3n que se actualiza en la historia y, sin embargo, es inconmensurable con ella). La moral est\u00e1 dada con la esencia del hombre y con la naturaleza de las cosas. La autorrealizaci\u00f3n del -> hombre como persona y comunidad, la configuraci\u00f3n del mundo y el comportamiento con \u00e9l, a trav\u00e9s de las exigencias de la moralidad sit\u00faan al hombre ante un deber que se halla sustra\u00ed\u00addo a su capricho, aunque le afecta precisamente en su situaci\u00f3n concreta, y as\u00ed\u00ad est\u00e1 dado con anterioridad a su constituci\u00f3n hist\u00f3ricamente variante.<\/p>\n<p>El que este deber haya recibido geogr\u00e1fica e hist\u00f3ricamente diversas respuestas est\u00e1 condicionado por la historicidad del hombre, que, evidentemente, no s\u00f3lo depende de la voluntad humana sino tambi\u00e9n del kairos del -> bien mismo. Precisamente as\u00ed\u00ad este cambio, como mutaci\u00f3n de una identidad permanente, apunta a la oposici\u00f3n que media, no s\u00f3lo entre una concepci\u00f3n moral abstracta y ahist\u00f3rica (racionalista) y el relativismo de la moralidad, sino en igual medida &#8211; y m\u00e1s decisivamente todav\u00ed\u00ada &#8211; entre una moralidad concreta y \u00abencarnacionista\u00bb y el p. m., que en realidad es amoral.<\/p>\n<p>Esta oposici\u00f3n, no la que se da entre racionalismo y relativismo, sino la que media entre verdad envolvente y falsa unilateralidad, plantea a la vez la tarea de un p. m. en un sentido nuevo y legitimo. De hecho, el bien que permanece id\u00e9ntico ha de realizarse temporal y geogr\u00e1ficamente en formas diversas, no s\u00f3lo por parte del individuo, sino tambi\u00e9n por parte de la sociedad en general; para lo cual requiere en cada caso nuevas normas positivas. En este sentido la tarea de un p. m. ser\u00ed\u00ada la de la \u00abaplicaci\u00f3n\u00bb, la de una \u00abdiscreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus\u00bb, la de una formulaci\u00f3n \u00abprof\u00e9tica\u00bb, la de los \u00abimperativos\u00bb del momento, m\u00e1s all\u00e1 de la defensa de los -> principios permanentemente exigida.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: E. Westermarck, Ursprung und Entwicklung der Moralbegriffe (L 1907-09); V. Cathrein, Die Einheit des sittlichen Bewu\u00dftseins der Menschheit, 3 vols. (Fr 1914); ideen, Moralphilosophie, 2 vols. (Fr 61924); 0. Dittrich, Geschichte der Ethik, 4 vols. (L 1926-32); J. Leclercq, Las grandes l\u00ed\u00adneas de la filosof\u00ed\u00ada moral (Ma 31966); C. Nink, Metaphysik des sittlich Guten (Fr 1955); L. v. Wiese, Ethik in der Schauweise der Wissenschaften vom Menschen und von der Gesellschaft (Berna &#8211; Mn 21960); P. Engelhardt (dir.), Sein und Ethos (Mz 1963); H. Reiners, Die philosophische Ethik (Hei 1964); H. Reiners, Grudintention und sittliches Tun (Fr 1966); J. de Finance, Ensayos sobre el obrar humano (Gredos Ma 1966).<\/p>\n<p>Ireneo Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Concepto El p. m. no conoce en el campo de la conducta moral ninguna norma universalmente v\u00e1lida, objetiva e inmutable (cf. -> derecho natural, ->ley moral). 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