{"id":19001,"date":"2016-02-05T12:11:27","date_gmt":"2016-02-05T17:11:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicoanalisis\/"},"modified":"2016-02-05T12:11:27","modified_gmt":"2016-02-05T17:11:27","slug":"psicoanalisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicoanalisis\/","title":{"rendered":"PSICOANALISIS"},"content":{"rendered":"<p>I. Concepto<br \/>\nEl p. es ante todo un m\u00e9todo de investigaci\u00f3n y exploraci\u00f3n ps\u00ed\u00adquicas, el cual permite conocer fen\u00f3menos ps\u00ed\u00adquicos, interdependencias vitales y estructuras que permanecen ocultos a la propia percepci\u00f3n.<\/p>\n<p>El p. es adem\u00e1s una suma de enunciados sobre datos psicol\u00f3gicos o psico-f\u00ed\u00adsicos experimentables, o sobre estados de cosas implicados en la experiencia relativa a fen\u00f3menos, estructuras, interdependencias y leyes de la vida ps\u00ed\u00adquica, los cuales pueden mostrarse con el m\u00e9todo anal\u00ed\u00adtico o tambi\u00e9n con otros m\u00e9todos.<\/p>\n<p>Freud intent\u00f3 interpretar estas experiencias mediante varias teor\u00ed\u00adas. P. es, por tanto, tambi\u00e9n un sistema de la psicolog\u00ed\u00ada teor\u00e9tica.<\/p>\n<p>Pero no es s\u00f3lo una interpretaci\u00f3n te\u00f3rica de experiencias con ayuda de conocimientos seguros, sino tambi\u00e9n un sistema con determinados presupuestos filos\u00f3ficos y afirmaciones ideol\u00f3gicas, que ni descansan en las experiencias logradas mediante el m\u00e9todo anal\u00ed\u00adtico ni en otros datos emp\u00ed\u00adricos y, sin embargo, en ciertas escuelas han conducido en medida diversa a una antropolog\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcitamente filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>Finalmente, y sobre todo, el p. es un m\u00e9todo terap\u00e9utico para el tratamiento de enfermedades ps\u00ed\u00adquicamente condicionadas y de trastornos en el desarrollo de la personalidad, m\u00e9todo que tiene como base las experiencias psicol\u00f3gicas y determinadas tesis (no todas) te\u00f3ricas.<\/p>\n<p>II. Exposici\u00f3n<br \/>\nJ. Breuer, neur\u00f3logo vien\u00e9s, descubri\u00f3 en 1881 que muchos s\u00ed\u00adntomas de histeria son causados por vivencias (traumas) que los enfermos han olvidado. Breuer logr\u00f3 despertar por la hipnosis el recuerdo de aquellas vivencias, de forma que los enfermos las viv\u00ed\u00adan de nuevo y con el afecto as\u00ed\u00ad despertado las pod\u00ed\u00adan expresar (catarsis). Esto conduc\u00ed\u00ada en muchos casos a la desaparici\u00f3n de los s\u00ed\u00adntomas. S. Freud (1856-1939) tom\u00f3 el m\u00e9todo cat\u00e1rtico y lo desarroll\u00f3 en el p. como m\u00e9todo y teor\u00ed\u00ada. Abandon\u00f3 la hipnosis y la sustituy\u00f3 por el m\u00e9todo de la libre asociaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Se invitaba al paciente a decir todo lo que se le ocurr\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad se vio que las ocurrencias de este modo logradas, a menudo aparentemente inconexas, estaban influidas por vivencias reprimidas y tendencias subconscientes. Las ocurrencias permiten conclusiones retrospectivas acerca de la naturaleza de las vivencias y pulsiones, las cuales se hacen a menudo accesibles en la libre asociaci\u00f3n de los recuerdos y de la percepci\u00f3n interna. Regularmente, la asociaci\u00f3n revela tensiones ps\u00ed\u00adquicas, impulsos y sentimientos reprimidos, actitudes e instancias reprimentes (\u00abyo\u00bb, \u00absuper-yo\u00bb), conflictos entre deseos instintivos y otras tendencias de la persona, p. ej., mociones de la conciencia, que obligan al yo a rechazar impulsos instintivos. De tales experiencias resultan estas tesis del p.:<br \/>\n1. La neurosis es una perturbaci\u00f3n adquirida (depresi\u00f3n reactiva) de la personalidad; es preparada por frustraciones y privaciones no superadas de la infancia.<\/p>\n<p>2. La neurosis radica en la posibilidad que tiene el hombre de mantener percepciones, pensamientos, impulsos, sentimientos, deseos y fantas\u00ed\u00adas capaces de despertar en \u00e9l sentimientos de desagrado (miedo, verg\u00fcenza, culpa, etc.), flotando de tal modo que ni renuncia a esos impulsos ni los admite en plena vivencia. Estructuras ps\u00ed\u00adquicas de esta especie, que han desaparecido de la conciencia por la represi\u00f3n u otros mecanismos de defensa (aplazamiento, proyecci\u00f3n, sublimaci\u00f3n, regresi\u00f3n, etc.), son puestos al descubierto por d m\u00e9todo psicoanal\u00ed\u00adtico. No s\u00f3lo se averiguan por m\u00e9todos discutibles de interpretaci\u00f3n, sino que se hacen visibles aplicando rectamente la t\u00e9cnica de la percepci\u00f3n directa de s\u00ed\u00ad mismo. El p. busca las fantas\u00ed\u00adas inconscientes y los mecanismos especiales de defensa que las desfiguran como los dos factores m\u00e1s importantes de la neurosis. Freud distingue con precisi\u00f3n entre la represi\u00f3n o defensa neur\u00f3tica y los modos sanos de renunciar a los instintos y tenerlos a raya. \u00abLa represi\u00f3n, originariamente \u00fatil, conduce sin embargo a una da\u00f1osa renuncia a la inhibici\u00f3n y al dominio ps\u00ed\u00adquico\u00bb (FREUD, Obras completas, 11\/111, 622).<\/p>\n<p>3. Los impulsos ps\u00ed\u00adquicos reprimidos o excluidos de la vida consciente por otros mecanismos de defensa, siguen operando, descontrolados, como \u00abcomplejos inconscientes\u00bb en lo profundo de la persona. Coh\u00ed\u00adben las fuerzas positivas, turban el conocimiento, impurifican el sentimiento y perturban la fuerza y direcci\u00f3n de la voluntad. Originan rasgos de car\u00e1cter, modos de obrar y s\u00ed\u00adntomas neur\u00f3ticos de enfermedad, p. ej., fen\u00f3menos de angustia o miedo, procesos maniacos, s\u00ed\u00adntomas de histeria. Para curarlos es a menudo necesario que lo reprimido sea elaborado en la conciencia.<\/p>\n<p>4. En el tratamiento, el influjo de las fuerzas reprimidas aparece en una resistencia a veces consciente, otras inconsciente que el paciente opone al m\u00e9dico, al tratamiento y a su propio deseo de curar. El conocimiento y la superaci\u00f3n de esta resistencia represiva es factor decisivo de la terapia.<\/p>\n<p>5. El enfermo repite la historia de su evoluci\u00f3n desviada en la relaci\u00f3n con el m\u00e9dico. Traslada sus expectaciones y falsas actitudes desarrolladas en la infancia a su relaci\u00f3n con el m\u00e9dico. En esta traslaci\u00f3n aparece particularmente clara la estructura e historia de su neurosis.<\/p>\n<p>6. Muchos defectos de car\u00e1cter e inhibiciones del hombre sano surgen y se estructuran tambi\u00e9n lo mismo que los rasgos neur\u00f3ticos del car\u00e1cter y los s\u00ed\u00adntomas neur\u00f3ticos. Por eso, las conclusiones de la teor\u00ed\u00ada psicoanal\u00ed\u00adtica de la neurosis son importantes para la psicolog\u00ed\u00ada del desarrollo, la caracteriolog\u00ed\u00ada, la pedagog\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada moral y pastoral.<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica en torno al p. no afecta apenas a estos hallazgos fundamentales, sino a la concepci\u00f3n freudiana del papel de la -> sexualidad, a su \u00abteor\u00ed\u00ada de la libido\u00bb. Seg\u00fan esta teor\u00ed\u00ada, los instintos sexuales no empiezan en la pubertad, sino que bajo formas previas se hallan ya en la primera infancia. As\u00ed\u00ad se dan estas fases del desarrollo de la libido: oral, anal, f\u00e1lico y genital. Experiencias y privaciones del ni\u00f1o peque\u00f1o en la alimentaci\u00f3n, en los procesos de evacuaci\u00f3n, en la educaci\u00f3n relativa a la limpieza (oral, anal, f\u00e1lica), determinan no s\u00f3lo la formaci\u00f3n del car\u00e1cter entero, sino tambi\u00e9n la experiencia y la conducta sexuales y, finalmente, las enfermedades neur\u00f3ticas del hombre. Perturbaciones del desarrollo instintivo de la primera infancia conducen a interrumpir el desarrollo, a \u00abfijaciones\u00bb de la libido, que pueden tener por consecuencia deformaciones de car\u00e1cter, neurosis o perversiones. S\u00ed\u00adntomas neur\u00f3ticos son tambi\u00e9n siempre expresi\u00f3n de tendencias libidinosas y de su represi\u00f3n por el yo. Conflictos nacidos de impulsos libidinosos se hallan en la historia de la infancia y en la situaci\u00f3n actual de toda conducta neur\u00f3tica \u00abde resistencias\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando se conservan impulsos infantiles instintivos que siguen operando como complejos inconscientes, sin haber sido superados por la maduraci\u00f3n total de la persona, se puede retroceder a formas infantiles de satisfacer el instinto (regresi\u00f3n). Con ello se da la disposici\u00f3n para que aparezca una neurosis, y se pone en peligro el desarrollo sano del car\u00e1cter. Sobre todo una marcada preferencia sexual por el progenitor de sexo opuesto y una celosa antipat\u00ed\u00ada contra el del mismo sexo (el llamado \u00abcomplejo de Edipo\u00bb) o, expresado de modo m\u00e1s general, los impulsos sexuales y agresivos rechazadas por el yo, en la g\u00e9nesis de la neurosis est\u00e1n m\u00e1s marcadas que en el ni\u00f1o normal. Deseos instintivos infantiles y resonancias de conflictos de la infancia toman tambi\u00e9n parte en la formaci\u00f3n de los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Estas tesis reproducen aproximadamente la teor\u00ed\u00ada sexual de Freud, en cuanto est\u00e1 apoyada por buenas razones y experiencias. Pero Freud intent\u00f3 adem\u00e1s, durante alg\u00fan tiempo, entender al hombre exclusivamente por la tensi\u00f3n entre el instinto de conservaci\u00f3n y los instintos sexuales. Con ello traspas\u00f3 los l\u00ed\u00admites dentro de los cuales el m\u00e9todo psicoanal\u00ed\u00adtico permite conclusiones fundadas; y as\u00ed\u00ad penetraron especulaciones ideol\u00f3gicas no fundadas en las experiencias y teor\u00ed\u00adas. Freud interpret\u00f3 y deform\u00f3 sus observaciones y conclusiones por medio de la filosof\u00ed\u00ada materialista vulgar de fines del siglo xix. Tambi\u00e9n su teor\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n El futuro de una ilusi\u00f3n, Obras completas xiv) es una interpretaci\u00f3n psicologista, que parte del supuesto de que la -> religi\u00f3n est\u00e1 en contradicci\u00f3n insoluble con la raz\u00f3n, la ciencia y la experiencia. Psicologista es tambi\u00e9n su visi\u00f3n de la -> \u00e9tica. As\u00ed\u00ad, el p. s\u00f3lo en parte es una experienciay teor\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica fundada; hay que empezar por liberarlo de presupuestos filos\u00f3ficos que lo deforman o de falsos supuestos psicol\u00f3gicos (biologismo, psicologismo, determinismo) para verlo en su propio sentido. Si esa distinci\u00f3n se hace cuidadosamente, las geniales observaciones, intuiciones y conjeturas de Freud adquieren su gran valor te\u00f3rico y pr\u00e1ctico, al que, por lo general, ha cerrado los ojos una cr\u00ed\u00adtica molesta por la ingenua filosof\u00ed\u00ada de diletante, las fantas\u00ed\u00adas ideol\u00f3gicas y las hip\u00f3tesis, a veces harto audaces, de Freud.<\/p>\n<p>Del p. han salido la -> psicolog\u00ed\u00ada individual de Alfred Adler, la psicolog\u00ed\u00ada de los complejos de C.G. Jung, el an\u00e1lisis de la existencia (L. Binswanger, M. Boss), el neopsicoan\u00e1lisis (K. Horney, H. Schultz-Hencke), la investigaci\u00f3n psicosom\u00e1tica. En la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica del p. desde el punto de vista cristiano han tomado parte, entre otros: V.v. Gebsattel, R. Allers, A. M\u00e4der, F. K\u00fcnkel, E. Michel, I. Caruso, W. Daim, K. Stern, J. Nuttin, A. G\u00f6rres. Las nuevas doctrinas y los nuevos m\u00e9todos de las distintas escuelas psicoterap\u00e9uticas se han formulado a veces a costa de abandonar resultados bien fundados del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p>III. Importancia del psicoan\u00e1lisis para la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, la pastoral y la educaci\u00f3n<br \/>\n1. El m\u00e9todo del p. abre un acceso singular a interdependencias hasta ahora s\u00f3lo conjeturadas en la biograf\u00ed\u00ada del individuo. La interpretaci\u00f3n de los datos logrados por el m\u00e9todo psicoanal\u00ed\u00adtico lleva mucho m\u00e1s all\u00e1 del marco de la teor\u00ed\u00ada y permite visiones desde perspectivas distintas de la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y filos\u00f3fica. El p. es la primera teor\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica que se propone entender la totalidad de la persona individual, de su historia, sus vivencias y su obrar. Lo que Freud describi\u00f3 en su teor\u00ed\u00ada de la libido puede ser visto teol\u00f3gicamente como dibujo concreto de la psicolog\u00ed\u00ada del \u00abhombre s\u00e1rquico\u00bb (carnal) seg\u00fan Pablo y del \u00abmundo\u00bb seg\u00fan Juan. Claros paralelos con la doctrina tomista sobre la vis concupiscibilis e irascibilis (que corresponden a la libido y la agresi\u00f3n) pudieran remontarse a los a\u00f1os de estudio de Freud con Brentano, e indican el puesto del p. en la historia de los problemas de la antropolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. El p. estudia sobre todo lo ininteligible, lo que aparentemente carece de sentido, lo irracional y desordenado en la experiencia \u00ed\u00adntima y en el obrar, particularmente en los procesos que anteceden a la libre decisi\u00f3n, los procesos involuntarios, prepersonales (-> concupiscencia) y preconscientes, y as\u00ed\u00ad permite conclusiones m\u00e1s exactas sobre los l\u00ed\u00admites y las atenuaciones del libre albedr\u00ed\u00ado, especialmente en el campo apenas explorado de las limitaciones habituales que a la libertad imponen el error, la costumbre, la man\u00ed\u00ada, el infantilismo y los obst\u00e1culos del desarrollo, la neurosis, la psicopat\u00ed\u00ada y la psicosis.<\/p>\n<p>3. Los peligros del p. radican ante todo en la tendencia al psicologismo y reduccionismo. Realidades espirituales, problemas \u00e9ticos y religiosos son reducidos a conflictos biol\u00f3gicos instintivos, desconociendo su propia significaci\u00f3n. Aun en casos en que se reconocen los limites de esta reducci\u00f3n, se instala f\u00e1cilmente una desconfianza maniquea contra la posibilidad de intenciones puras y desinteresadas. Como el p. puede aplicarse sin especial formaci\u00f3n psicoterap\u00e9utica y anal\u00ed\u00adtica, es ejercido a menudo, para da\u00f1o del enfermo, por m\u00e9dicos y no m\u00e9dicos sin previa preparaci\u00f3n facultativa.<\/p>\n<p>4. El p. como m\u00e9todo terap\u00e9utico: -> psicoterapia.<\/p>\n<p>La opini\u00f3n de que sea il\u00ed\u00adcito a los cat\u00f3licos practicar un tratamiento psicoanal\u00ed\u00adtico o someterse a \u00e9l, es falsa. En su alocuci\u00f3n a los participantes en el congreso internacional de psicoterapia, celebrado en Roma (abril de 1953), el papa P\u00ed\u00ado xii se\u00f1al\u00f3 los errores de ciertas corrientes e indic\u00f3 condiciones morales para la psicoterapia del cristiano (cf. AAS 45 [1953] 278-296). En esta alocuci\u00f3n se acent\u00faa que tampoco la situaci\u00f3n psicoanal\u00ed\u00adtica suprime simplemente los deberes de guardar el secreto. Otra afirmaci\u00f3n que en esta alocuci\u00f3n se hace, la de que muchas neurosis pudieran curarse sin necesidad de hacer conscientes ciertos impulsos instintivos reprimidos, est\u00e1 sin duda fuera de la competencia del magisterio eclesi\u00e1stico, y es cuesti\u00f3n de la investigaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica.<\/p>\n<p>Esa opini\u00f3n es defendida tambi\u00e9n por algunos representantes de la terapia basada en los principios de la \u00abteor\u00ed\u00ada del aprendizaje\u00bb, llamada tambi\u00e9n \u00abterapia conductista\u00bb (bibliograf\u00ed\u00ada en St. Rachman).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: R. Allers, \u00dcber Psychoanalyse (B 1922); M. Dorer, Historische Grundlagen der Psychoanalyse (L 1932); O. Fenichel, The Psychoanalytic Theory of Neurosis (NY 1945); R. 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