{"id":19003,"date":"2016-02-05T12:11:31","date_gmt":"2016-02-05T17:11:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia-moral\/"},"modified":"2016-02-05T12:11:31","modified_gmt":"2016-02-05T17:11:31","slug":"psicologia-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia-moral\/","title":{"rendered":"PSICOLOGIA MORAL"},"content":{"rendered":"<p>1. La p. m. no debiera cultivarse como parte de una psicolog\u00ed\u00ada general, sino que habr\u00ed\u00ada de encontrar su propio objeto formal en el horizonte de la \u00e9tica teol\u00f3gica (cf. teolog\u00ed\u00ada -> moral). As\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00ada evitarse el psicologismo, que con raz\u00f3n produce desaz\u00f3n en el terreno de la religi\u00f3n y de la moral, y cabr\u00ed\u00ada definir mejor el lugar hermen\u00e9utico de una p. m. como disciplina teol\u00f3gica. Esto tiene consecuencias met\u00f3dicas: s\u00f3lo es aprovechable una psicolog\u00ed\u00ada din\u00e1mica; una psicolog\u00ed\u00ada que trabajara est\u00e1tica y elementalmente con esp\u00ed\u00adritu positivista ser\u00ed\u00ada inadecuada; el aislamiento de un terreno parcial de actos humanos (\u00abde lo ps\u00ed\u00adquico\u00bb, etc.) resulta problem\u00e1tico; s\u00f3lo es admisible como provisional y quedando abierto a interdependencias superiores. Algunos campos de la tradici\u00f3n asc\u00e9tica de la Iglesia, p. ej., la doctrina de la -> discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus, especialmente en la forma de una discretio acquisita, est\u00e1n marcados por un estilo met\u00f3dico semejante, si no refleja y cient\u00ed\u00adficamente, s\u00ed\u00ad por lo menos de hecho y en forma de reglas de experiencia. La tarea urgente consiste en integrar esta orientaci\u00f3n con sus preciosas y probadas reglas y experiencias en una visi\u00f3n en principio teol\u00f3gica y formularlas al mismo tiempo en el contexto de los conocimientos actuales.<\/p>\n<p>Dos temas &#8211; que bien entendidos son complementarios y, por tanto, no deber\u00e1n tratarse aislados &#8211; ata\u00f1en a una p. m. as\u00ed\u00ad concebida: 1\u00c2\u00ba. Por una parte, un estudio de penetraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, que ponga en claro lo insuficiente, que no se deje enga\u00f1ar por lo inaut\u00e9ntico e inmaduro, a manera de distinci\u00f3n negativa de toda \u00abmoral\u00bb; 2\u00c2\u00ba. por otra parte, un estudio &#8211; que por lo menos inicialmente debe ser simult\u00e1neo &#8211; que permanezca abierto a lo trascendente, al lugar del paso de fronteras, que conduzca al horizonte del encuentro liberador, en cuanto estadio positivo, que despierta, se\u00f1ala el fin y delimita las fuentes de la moralidad teol\u00f3gica (inteligencia previa positiva).<\/p>\n<p>2. Esto afecta a la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de la crisis de la \u00abantigua moral\u00bb, en el sentido de moral de obediencia, costumbre y aplicaci\u00f3n casu\u00ed\u00adstica. La \u00abnueva moral\u00bb, que frente a la otra se va elaborando lenta y trabajosamente y, como se comprende, no sin riesgo, tiene su asiento en la mayor\u00ed\u00ada de edad, se plantea problemas completamente nuevos en raz\u00f3n de cambios espec\u00ed\u00adficos de las estructuras sociales y de la historia del esp\u00ed\u00adritu y est\u00e1 confrontada con filosof\u00ed\u00adas de relieve ideol\u00f3gico, y hasta vitalmente inundada por ellas. La actual dimensi\u00f3n social, sugestivamente p\u00fablica y virulentamente pluralista de los \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb con su peculiar desplazamiento de acentos hacia la vida pr\u00e1ctica en el procedimiento y en la concepci\u00f3n del mundo, llega a los l\u00ed\u00admites de la incompatibilidad her\u00e9tica.<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n particular merece una difundida configuraci\u00f3n falsa de la vida \u00e9tica, la cual se mantiene en forma latente, no tem\u00e1tica, pero va desliz\u00e1ndose de manera oculta e indirecta, y as\u00ed\u00ad s\u00f3lo puede percibirse en un ligero desplazamiento de la forma de expresi\u00f3n con que se presenta. Tambi\u00e9n de aqu\u00ed\u00ad resulta la necesidad de presentar al \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb en su estructura comunitaria, ensu car\u00e1cter de comunidad, en su representaci\u00f3n p\u00fablica. En el estilo de Cristo, esto s\u00f3lo es posible como &#8211; representaci\u00f3n que participa en la corredenci\u00f3n en medio del mundo (-> Iglesia y mundo).<\/p>\n<p>3. En particular cabe remitir a las siguientes manifestaciones: a) Una gentileza demasiado atildada; una adaptaci\u00f3n demasiado lograda; un uso enajenante y deliberado de conductas filtradas por las reglas de higiene mental, entre otras cosas. Aqu\u00ed\u00ad se echa de menos la dimensi\u00f3n de lo absoluto, a la que no se puede renunciar en la fe salv\u00ed\u00adfica, la dimensi\u00f3n de la contradicci\u00f3n hecha realidad, de la distancia vivida, de la necesaria seriedad. b) Exagerada orientaci\u00f3n lineal al fin, visi\u00f3n fascinada del futuro, desbordante y sugestivo esplendor de lo factible por la t\u00e9cnica y por cualquier otro medio: a costa del dominio humano y espiritual de la trivial actualidad, con p\u00e9rdida de la humildad existencial, de la irremediable finitud. c) Una \u00abcredulidad\u00bb singularmente desligada, de estilo ideol\u00f3gico, que puede presentarse de m\u00faltiples formas, seg\u00fan la acentuaci\u00f3n del contenido. d) La volatilizaci\u00f3n del obrar responsable en \u00abreglas de trato\u00bb de una sociedad, en convenciones de conducta, en \u00abrituales de ordenaci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan los criterios de un funcionamiento t\u00e9cnicamente correcto. A ello responde a menudo una apat\u00ed\u00ada general, un desinter\u00e9s espec\u00ed\u00adfico por toda vinculaci\u00f3n, la ausencia incluso de una conducta permanente y henchida de afectividad, un actualismo; luego, el siempre obvio narcisismo, que &#8211; perturbado &#8211; puede mudarse hacia afuera en brutal imposici\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, en conquista violenta de las pretensiones sentidas en el momento, sin voluntad ni capacidad siquiera de aplazamiento. e) Un romanticismo de la \u00abnaturaleza\u00bb, ilusorio, especialmente desplazado con ribetes cristianos, de car\u00e1cter a su vez ideol\u00f3gico, que, apelando falsamente a un orden de la creaci\u00f3n, por lo general tergiversado en lo est\u00e1tico, tiende a debilitar el encargo de acci\u00f3n, superaci\u00f3n y cultura. Como posici\u00f3n complementaria, tambi\u00e9n unilateral, habr\u00ed\u00ada que mencionar la -> superstici\u00f3n, muy difundida, de la ciencia, que desconoce los anchos campos de lo indisponible, el car\u00e1cter misterioso del ser, someti\u00e9ndolo al procedimiento experimental e hipot\u00e9tico de las ciencias naturales, que se presentan generalmente como modelo ideal.<\/p>\n<p>En todo esto no se trata primariamente de la resonancia ps\u00ed\u00adquica funcional de lo moral, de lo espiritual, etc., sino de la experiencia existencial de la -> conciencia, de la -> verdad, de la paz definitivamente liberadora, o de una percepci\u00f3n de la insuficiencia, s\u00f3lo posible partiendo de tal experiencia en los \u00aban\u00e1lisis de la existencia\u00bb, que, por lo dem\u00e1s, en sentido aisladamente moral (moralista) pueden descubrir estructuras completamente irreprochables. As\u00ed\u00ad, pues, en este hiato entre la moralitas obiectiva y el \u00abmoralismo\u00bb muy difundido que a menudo le corresponde (y que no es fen\u00f3meno s\u00f3lo religioso y eclesi\u00e1stico o de car\u00e1cter limitadamente confesional) por una parte, y la previa inteligencia antes mencionada, tienen su puesto los esfuerzos de la psicolog\u00ed\u00ada moral.<\/p>\n<p>4. Parece indispensable una visi\u00f3n que vaya m\u00e1s all\u00e1 de un saber racional y penetre en los m\u00e9todos y nexos experimentales de la -> psicolog\u00ed\u00ada profunda. Muy de atender es particularmente la tendencia de Viena, con su an\u00e1lisis de la existencia, logoterapia, terapia de grupos, intenci\u00f3n contraria y an\u00e1lisis r\u00e1pido. Pero hay que pensar tambi\u00e9n en la -> antropolog\u00ed\u00ada personal (A. Vetter), en la -> \u00e9tica antropol\u00f3gica (M. Scheler, H. Plessner) y filos\u00f3fica (W. Hartmann, H. Reiner). La moderna investigaci\u00f3n de la conducta (K. Lorenz y otros) puede conducir a una \u00abantropolog\u00ed\u00ada b\u00e1sica\u00bb (A. Portmann), de visi\u00f3n completamente nueva, que acabe con trasnochadas hip\u00f3tesis biol\u00f3gico-fisiol\u00f3gicas de la tradici\u00f3n y, a la vez, con muchos pseudoproblemas.<\/p>\n<p>5. Con esta preparaci\u00f3n, puede aspirarse a un arte aprendible del di\u00e1logo, a un arte del encuentro que se d\u00e9 cuenta de las falsas formas desfigurantes de \u00abtransmisi\u00f3n y resistencia\u00bb (S. Freud), y tenga en cuenta las etapas de maduraci\u00f3n del ser humano tanto en su desenvolvimiento individual como en el social y espiritual e igualmente en sus capas espec\u00ed\u00adficas, en decir, que sopese con prudencia llena de vida y esp\u00ed\u00adritu las consecuencias previsibles, as\u00ed\u00ad como los peligros presumibles por influencias que se alzan contra el esperado aumento de madurez. Tambi\u00e9n la constituci\u00f3n institucional del serhumano tiene el peso de una estructura esencial y, aunque ha de mantenerse siempre abierta a la correcci\u00f3n, debe respetarse y cultivarse como una dimensi\u00f3n necesaria (-> comunidad).<\/p>\n<p>6. Para el director espiritual, el profesor, el que trabaje en el campo social y la comunidad de adultos, se desprenden las siguientes recomendaciones: soportar (no reprimir ni pasar por alto embelleci\u00e9ndolas) las torturantes dificultades de las actualmente inevitables discrepancias; formularlas (no tr\u00e1gica, sino serenamente, con discreci\u00f3n e inter\u00e9s); tratar de entender (sin quitar importancia, generalmente para consolarse as\u00ed\u00ad mismo) y de interpretar; conducir sabiamente a fines inmediatos, a ayudas concretas; no silenciar que la liberaci\u00f3n interior, paciente y duradera, y la conversi\u00f3n y purificaci\u00f3n por el encuentro efectivo con Dios son tarea permanente (sin crear un ambiente sombr\u00ed\u00ado y oprimente, sin sugerir \u00fanicamente lo dif\u00ed\u00adcil). Como punto de partida puede a menudo tomarse, para esclarecerla, la difundida \u00abintuici\u00f3n negativa\u00bb (\u00ab\u00c2\u00a1esto no puede seguir as\u00ed\u00ad!\u00bb) de los hombres (sin pretensiones de observador sabiondo de la ciega humanidad). Es un servicio especialmente exigente el de apropiarse las experiencias ejemplares, atestiguando su contenido trascendente y haci\u00e9ndolas fructuosas para la salvaci\u00f3n. Ello debiera incluir la propia persona, conmovida de manera fidedigna. En los consuelos han de evitarse rigurosamente las meras palabras (no huir, no eludir); en tal caso m\u00e1s valdr\u00ed\u00ada callar &#8211; sin enmudecer impotentes -, permaneciendo abiertos.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Th. M\u00fcncker, Die psychologischen Grundlagen der katholischen Sittenlehre (D 41953); W. Heinen: LThK2 VII 604-607; J. B\u00f6kmann, Aufgaben und Methoden der Moralpsychologie. Im geschichtlichen Ursprung aus der \u00abUnterscheidung der Geister\u00bb (K\u00f6 1964); J. Fuchs, La moral y la teolog\u00ed\u00ada moral seg\u00fan el concilio (Herder Ba 1969); J. Boeckman, La psicolog\u00ed\u00ada moral (Herder Ba 1968).<\/p>\n<p>Johannes B\u00f6ckmann<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. La p. m. no debiera cultivarse como parte de una psicolog\u00ed\u00ada general, sino que habr\u00ed\u00ada de encontrar su propio objeto formal en el horizonte de la \u00e9tica teol\u00f3gica (cf. teolog\u00ed\u00ada -> moral). 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