{"id":19008,"date":"2016-02-05T12:11:41","date_gmt":"2016-02-05T17:11:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma-cluniacense\/"},"modified":"2016-02-05T12:11:41","modified_gmt":"2016-02-05T17:11:41","slug":"reforma-cluniacense","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma-cluniacense\/","title":{"rendered":"REFORMA CLUNIACENSE"},"content":{"rendered":"<p>Al finalizar el imperio carolingio (-> reforma carolingia), hab\u00ed\u00adan comenzado a disolverse las estructuras pol\u00ed\u00adticas, sobre todo en Francia; en un feudalismo decadente, los bienes y a veces incluso las funciones eclesi\u00e1sticas, hab\u00ed\u00adan pasado a manos de se\u00f1ores laicos, generalmente poco sol\u00ed\u00adcitos de los intereses espirituales. Poco a poco la Iglesia va reform\u00e1ndose y reconquistando la libertad de sus instituciones: en el marco de todo este esfuerzo viene a situarse la r. c. (-> reforma eclesi\u00e1stica, movimientos de).<\/p>\n<p>I. Aspecto institucional<br \/>\nPuesto que el mal proven\u00ed\u00ada de que la mayor parte de las iglesias y de las abad\u00ed\u00adas pertenec\u00ed\u00adan a seglares que las hab\u00ed\u00adan fundado, o que las hab\u00ed\u00adan recibido en herencia o en encomienda, o que, encargados de protegerlas, se las hab\u00ed\u00adan apropiado; el remedio hab\u00ed\u00ada de consistir, ya en hacer que se restituyeran los monasterios a monjes aut\u00e9nticos, ya en fundar nuevas casas que poco a poco se incorporaran a las antiguas y les restituyeran la libertad. Se emprendieron otras reformas, en particular, a partir de 933, en la abad\u00ed\u00ada de Gorze en Lotaringia. La originalidad de Cluny proviene de haber recibido un estatuto jur\u00ed\u00addico independiente de los se\u00f1ores y luego, poco a poco, de la misma autoridad episcopal. Este proceso se desarroll\u00f3 como aplicaci\u00f3n l\u00f3gica, cada vez m\u00e1s rigurosa, de un principio admitido desde los comienzos.<\/p>\n<p>Las etapas de esta evoluci\u00f3n fueron las siguientes: en los or\u00ed\u00adgenes el fundador mismo, el duque de Aquitania, hace a san Pedro y a sus sucesores donaci\u00f3n del nuevo establecimiento y de todo lo que en lo sucesivo se le pudiera agregar. Cluny ven\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad a ser propiedad de la Iglesia romana y quedaba por ello mismo sustra\u00ed\u00addo a la injerencia del poder temporal. Poco a poco esta libertas se extender\u00e1 a la autoridad episcopal. Efectivamente Cluny qued\u00f3 exento de la potestad de jurisdicci\u00f3n y de orden del obispo de la di\u00f3cesis, que era el de Milcon. En adelante la abad\u00ed\u00ada de Cluny podr\u00e1 pedir a otro obispo que confiera las \u00f3rdenes sagradas a los monjes de su monasterio. En la primera mitad del xi, ese doble privilegio se extender\u00e1 a todas las casas dependientes de Cluny. Esta exenci\u00f3n respecto de las autoridades locales obliga a Cluny a crearse una organizaci\u00f3n centralizada, que se apoya en la autoridad universal del papa. Cluny, sin haber buscado otra cosa queda independencia necesaria para su propia vida religiosa, se ve\u00ed\u00ada preparado para contribuir en forma indirecta, aunque eficaz, a la reforma general de la Iglesia, cuyo apogeo lo marca el pontificado de Gregorio vii (-> reforma gregoriana). Los papas hallaron excelentes auxiliares en monjes de Cluny elevados al cargo de obispos, cardenales y legados pontificios. La acci\u00f3n reformadora de Cluny se extendi\u00f3 a monasterios de Francia, de Italia, de Espa\u00f1a, de Inglaterra; pero encontr\u00f3 resistencias en Flandes y en algunas abad\u00ed\u00adas de otros pa\u00ed\u00adses. Los monasterios reformados quedaron sometidos por privilegio papal a la potestad de Cluny, que as\u00ed\u00ad, ya bajo el abad Od\u00f3n, se hab\u00ed\u00ada hecho una congregaci\u00f3n poderosa. Adem\u00e1s, a fines del siglo xi, Cluny hab\u00ed\u00ada recibido tantas riquezas, tantos privilegios y derechos eclesi\u00e1sticos especiales &#8211; diezmos y otros -, que esta misma prosperidad hab\u00ed\u00ada de llegar a serle gravosa.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad se seguir\u00e1 una cierta decadencia de la instituci\u00f3n, crisis que por reacci\u00f3n provocar\u00e1 la aparici\u00f3n de formas de vida mon\u00e1stica m\u00e1s simples, m\u00e1s austeras, m\u00e1s verdaderamente pobres, m\u00e1s separadas del mundo, en particular en la orden del C\u00ed\u00adster, que en la primera mitad del siglo xii tendr\u00e1 en Bernardo su representante m\u00e1s preclaro. Entonces Cluny, bajo el sabio r\u00e9gimen de Pedro el Venerable, sabr\u00e1 reformarse inspir\u00e1ndose en los ejemplos recibidos de este monaquismo m\u00e1s joven, que asumir\u00e1 la influencia que hasta entonces hab\u00ed\u00ada ejercido Cluny en la reforma de la Iglesia.<\/p>\n<p>II. Aspecto espiritual<br \/>\nLa nueva concepci\u00f3n institucional que hab\u00ed\u00ada constituido la originalidad de Cluny, fue de la mano con un gran arranque de fervor religioso, sin el cual las estructuras jur\u00ed\u00addicas no habr\u00ed\u00adan bastado para llevar a cabo y mantener la reforma. Durante doscientos a\u00f1os a partir de su fundaci\u00f3n en 909, Cluny fue gobernado por seis abades, hombres de car\u00e1cter, cuyo largo tiempo de gobierno les hizo posible asegurar la continuidad de la reforma emprendida. Estos fueron el beato Bernon (+ 927), san Od\u00f3n (+ 942), el beato Aymard (que dimiti\u00f3 sus funciones en 948), san Ma\u00efeul (+ 994), san Odil\u00f3n (+ 1048), san Hugo (+ 1109). En la primera mitad del siglo xii, Pedro el Venerable fue tambi\u00e9n un gran eclesi\u00e1stico digno de tales predecesores. Gracias a sus escritos, a los de varios de sus monjes y a numerosos testimonios coet\u00e1neos, estamos mejor informados sobre el programa religioso de Cluny que sobre el de otros muchos centros de reforma. Pero esos mismos testimonios permiten concluir que el ideal era pr\u00e1cticamente el mismo que en otros centros semejantes de reforma. Cluny es, pues, un s\u00ed\u00admbolo de la espiritualidad de los siglos x y xi.<\/p>\n<p>Ahora bien, la idea dominante, que une a Cluny con todos los movimientos de reforma de la edad media, es la de un retorno a la Iglesia primitiva (cf. la Occupatio de Od\u00f3n).<\/p>\n<p>Para los cluniacenses el monasterio es la realizaci\u00f3n perfecta del misterio de la Iglesia: en la renuncia a toda propiedad privada y en la vita socialis se realiza el misterio del amor, fundamentado en el misterio del amor divino. El monasterio se convierte en s\u00ed\u00admbolo de la \u00abciudad santa\u00bb, de la \u00abJerusal\u00e9n celeste\u00bb, a la que aspira la Iglesia peregrinante. Para estar totalmente a disposici\u00f3n de la Iglesia, Cluny queda sometido inmediatamente al papa como director de la Iglesia apost\u00f3lica, con la esperanza de liberar as\u00ed\u00ad al monacato de las redes del poder pol\u00ed\u00adtico-eclesi\u00e1stico del tiempo (iglesia propia, feudalismo episcopal) y ponerlo a servicio de la aut\u00e9ntica tarea escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La vida mon\u00e1stica se rige por las Consuetudines, c\u00f3digo religioso que se apoyaba en la interpretaci\u00f3n de la regla de Benito hecha por Benito de Arriano. Ciertamente preside la forma de vida una disciplina rigurosa, pero \u00e9sta queda suavizada por la discretio, es decir, por la recta medida en todo, unida con la prudencia y el juicio acertado sobre lo que puede pedirse a cada uno. La oraci\u00f3n com\u00fan se alimenta de la lectura de la Escritura y de los padres, especialmente de Gregorio Magno, y ocupa la mayor parte de la vida mon\u00e1stica. En cambio el trabajo manual retrocede considerablemente, aunque las consuetudines no prescinden completamente de \u00e9l. La liturgia, centro de la piedad benedictina se celebra con especial solemnidad. Todos est\u00e1n obligados a coro; raramente se conceden dispensas. En los d\u00ed\u00adas feriales de invierno se recita todo el cursus de oraciones. Silencio y oraci\u00f3n (son caracter\u00ed\u00adsticas: la devoci\u00f3n a la cruz y a Mar\u00ed\u00ada, la recitaci\u00f3n de los salmos, las intercesiones por los difuntos) determinan el ritmo de la vida cotidiana, \u00fatil para la devoci\u00f3n personal y no menos tambi\u00e9n para la musa de la actividad literaria y art\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>No pocas alusiones de las Consuetudines descubren una asombrosa capacidad de acomodaci\u00f3n en la legislaci\u00f3n, que deja amplio espacio a la libertad espiritual.<\/p>\n<p>III. Su influencia<br \/>\nEn alg\u00fan caso se ha querido ver en la r. c. una especie de pol\u00ed\u00adtica, la cual, guiada por el af\u00e1n de conquista y posesi\u00f3n quer\u00ed\u00ada eliminar el sistema feudal, abusando de la protecci\u00f3n y autoridad del papa con el \u00fanico fin de superar obst\u00e1culos. Tal interpretaci\u00f3n ha quedado ya excluida por los resultados convergentes de estudios recientes y minuciosos sobre los documentos. Ha quedado establecido que Cluny se comport\u00f3 con gran flexibilidad respecto de los medios feudales y que apenas intervino directamente en la disputa de las -> investiduras. La mayor parte de las iglesias propias fueron confiadas o devueltas a Cluny por sus propietarios mismos, que actuaron as\u00ed\u00ad guiados por motivos religiosos. En reconocimiento de la libertas que se restitu\u00ed\u00ada a los monasterios dependientes de Cluny, \u00e9stos otorgaban a sus bienhechores la specialis familiaritas, por la que ven\u00ed\u00adan a formar parte de la familia religiosa; es decir, el laico quedaba unido con la comunidad mon\u00e1stica, se asociaba a sus intenciones, participaba del provecho de su oraci\u00f3n y de su ejemplo, y pod\u00ed\u00ada estar seguro de sus sufragios despu\u00e9s de la muerte. El movimiento cluniacense aspiraba en primer lugar a una renovaci\u00f3n de la vida de la orden. Por la ventajosa situaci\u00f3n geogr\u00e1fica de Cluny en el occidente de la edad media, por su independencia jur\u00ed\u00addica, por el centralismo de su constituci\u00f3n y por el hecho de que una serie de obispos importantes y de papas estaban acu\u00f1ados por la r. c., \u00e9sta no pudo menos de tener tambi\u00e9n repercusiones pol\u00ed\u00adticas (donde m\u00e1s claramente en la reforma gregoriana y en las -> cruzadas). Con ello Cluny en gran parte se convirti\u00f3 en la fuerza espiritual decisiva de los siglos x y xi.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Sackur; G. de Valous, Le monachisme clunisien, 3 vols. (Ligug\u00e9 1935) (bibl.); Schmitz GB; Schreiber G; A. Chagny, Cluny et son empire (Ly 41949); Hallinger 1-II; K. Hallinger: ECatt III 1883-1898 (bibl.); Th. Schieffer, Cluniazensische oder Gorzische Reformbewegung?: AM-rhKG 4 (1952) 24-44; G. de Valous, Cluny: DHGE XIII 35-174 (bibl.); K. Hallinger, Zur geistlichen Welt der Anf\u00e4nge Clunys: DA 10 (1954) 417-445; \u00ed\u00addem: Revue Mabillon 46 (Ligug\u00e9 1956) 117-140; H. Diener, Studien zur Geschichte Clunys in der Zeit seines Abtes Hugo (1049-1109) (tesis mecanogr. Fr 1955) (bibl.); Neue Forschungen \u00fcber Cluny und die Cluniacenser, bajo la dir. de J. Wollasch, H.-E. Mager, H. Diener); J.-F. Lemarignier, Institutions eccl\u00e9siastiques: Histoire des institutions frangaises au moyen \u00e4ge, bajo la dir. de F. Lot &#8211; R. Fawtier, III (P 1962) 26-139; A. Stacpoole, Hildebrand, Cluny and the Papacy: DR 81 (1963) 142-164 254-272; H. Hoffmann, Von Cluny zum Investiturstreit: AKG 45 (1963) 165-209; J. Leclercq: Spiritualit\u00e9 occidentale, 1. Sources (P 1964) 91-173, II. T\u00e9moins (P 1965) 127-154.<\/p>\n<p>Jean Leclercq<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al finalizar el imperio carolingio (-> reforma carolingia), hab\u00ed\u00adan comenzado a disolverse las estructuras pol\u00ed\u00adticas, sobre todo en Francia; en un feudalismo decadente, los bienes y a veces incluso las funciones eclesi\u00e1sticas, hab\u00ed\u00adan pasado a manos de se\u00f1ores laicos, generalmente poco sol\u00ed\u00adcitos de los intereses espirituales. 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