{"id":19017,"date":"2016-02-05T12:11:59","date_gmt":"2016-02-05T17:11:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-pedagogia-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:11:59","modified_gmt":"2016-02-05T17:11:59","slug":"religion-pedagogia-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-pedagogia-de-la\/","title":{"rendered":"RELIGION, PEDAGOGIA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>1. Concepto<br \/>\nEl concepto de p. de la r. se presenta en el contexto de la ilustraci\u00f3n; es la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre los medios y m\u00e9todos de la educaci\u00f3n y formaci\u00f3n religioso-morales.<\/p>\n<p>El Antiguo Testamento hab\u00ed\u00ada exigido la uni\u00f3n con Yahveh en todas las edades, a trav\u00e9s de las cuales mediante una confrontaci\u00f3n constante con la historia de salvaci\u00f3n se va penetrando m\u00e1s y m\u00e1s en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica; pero s\u00f3lo la literatura sapiencia) (cf. -> Antiguo Testamento, B III) se ocupa expresamente de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y de la formaci\u00f3n de la personalidad. Los profetas hablan de la acci\u00f3n de Dios en la historia de Israel y de los pueblos; la teolog\u00ed\u00ada del sufrimiento interpreta esta historia mediante el concepto del padecimiento representativo: Yahveh se convierte en educador de su pueblo. Fil\u00f3n intenta tender un puente hacia la cultura griega, en cuanto quiere hacer comprensible el contenido espiritual del Antiguo Testamento y mostrar su superioridad incondicional sobre la filosof\u00ed\u00ada griega.<\/p>\n<p>Las ideas pedag\u00f3gicas del Nuevo Testamento radican, ciertamente, en el AT y en la mentalidad del tiempo; sin embargo, sus afirmaciones contienen una dimensi\u00f3n e intenci\u00f3n nuevas.<\/p>\n<p>a) El Se\u00f1or es el centro del pensamiento pedag\u00f3gico. La predicaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n rompe el marco de la doctrina usual. Se basa en el mensaje del reino de Dios, que est\u00e1 cerca, y es la llamada poderosa que se consuma en el nuevo nacimiento. Tal llamada obliga a la decisi\u00f3n, a la conversi\u00f3n y a la fe, en las que se basa la acci\u00f3n moral. Y se hace visible en la caridad, en la que el hombre emprende el camino del seguimiento de Cristo.<\/p>\n<p>b) La existencia es la gran instituci\u00f3n educadora de Dios para sus hijos (Heb 12, 5-11). Dios como padre inicia el encuentro y hace que el hombre participe en el servicio eterno, celestial. Esta voluntad paternal de amor se revela en la gracia que se ha manifestado, la cual quiere traer a todos los hombres la salvaci\u00f3n y somete la comunidad cristiana a su fuerza configuradora. La educaci\u00f3n nace de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios en Cristo Jes\u00fas y tiende al amor correspondido, a la paz con Dios. Aquel que ha imitado en s\u00ed\u00ad la educaci\u00f3n de Cristo, al final poseer\u00e1 su mismo gozo celestial (Heb 12, 2) en gloria y honor (Heb 2, 9).<\/p>\n<p>c) La educaci\u00f3n bajo la ley de Cristo por la fe y el amor. Por la misi\u00f3n de su Hijo Dios nos hace adultos, mayores de edad. La meta es el \u00abser-en-Cristo\u00bb, la configuraci\u00f3n con \u00e9l (cf. Fip 3, 9ss), la participaci\u00f3n en su muerte (Rom 7, 4). La acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios liga al hombre a su Se\u00f1or, a quien el creyente se somete libremente. La vocaci\u00f3n del creyente se produce en el bautismo. La pertenencia al Kyrios Cristo determina la educaci\u00f3n (Ef 6, 4). La acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo se hace eficaz en la nueva ordenaci\u00f3n y creaci\u00f3n del hombre. En Cristo se hace posible la \u00abnueva criatura\u00bb (2 Cor 5, 17), cosa que no puede realizar el educador humano. El fundamento que lo sustenta todo es el -> amor a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>d) El ni\u00f1o en el plan salvifico. La aut\u00e9ntica ni\u00f1ez radica en la \u00abfiliaci\u00f3n divina\u00bb, que consiste en la aprehensi\u00f3n de la criatura por Cristo en el Pneuma; con lo cual \u00e9sta pasa a ser posesi\u00f3n del Padre y participa de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo. Su educaci\u00f3n est\u00e1 bajo el pensamiento salv\u00ed\u00adfico, el cual incorpora al hombre como hijo de Dios en la comunidad que existe en Cristo (Rom 8, 17ss; Ef 4, 13).<\/p>\n<p>2. Enfoque teol\u00f3gico de una pedagog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n<br \/>\na) La p. de la r. s\u00f3lo puede fundarse en la fe, que es asentimiento y decisi\u00f3n personal. En el desarrollo de los actos salv\u00ed\u00adficos precede la -> fe; y le sigue la -> esperanza de la gloria en Cristo, que halla su plenitud definitiva en el -> amor de Dios. Por esto, la p. de la r. debe preparar la fe, y velar luego por la posibilidad de su crecimiento y por una mayor profundidad de la misma. Puede colaborar al hallazgo de la salvaci\u00f3n, pero no la da por s\u00ed\u00ad mismo. Ha de participar en la proclamaci\u00f3n cristiana exponiendo la historia de -> salvaci\u00f3n y la palabra pronunciada (-a palabra de Dios) por Dios y por la Iglesia en virtud de la misi\u00f3n leg\u00ed\u00adtima (1 Tim 2, 4; Heb 10, 26). El encargo de la proclamaci\u00f3n incluye el despertar la obediencia de la fe (Rom 1, 5; cf. 16, 26). As\u00ed\u00ad la p. de la r. ha de preparar la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or y el encuentro con \u00e9l; pero recordando que Dios es quien propiamente obra y el \u00fanico educador. As\u00ed\u00ad al hombre se le impone la obligaci\u00f3n funcional de ponerse a disposici\u00f3n como instrumento, de presentarse como embajador, del mismo modo que la Iglesia habla no como se\u00f1ora, sino como servidora de la palabra de Dios. Ella ha de ofrecer el mensaje salv\u00ed\u00adfico a la respectiva fase de la vida en tal forma que \u00e9ste pueda ser conocido, aceptado y hacerse eficaz. Lo cual exige una comprensi\u00f3n viva, un desarrollo del conocimiento, del querer y del sentir, la transmisi\u00f3n de una tradici\u00f3n aut\u00e9ntica, el fortalecimiento de la propia responsabilidad.<\/p>\n<p>b) La comunidad de salvaci\u00f3n se revela como corpus Christi mysticum y como ->, pueblo de Dios. Cristo es el Se\u00f1or, al que est\u00e1 subordinada la obra creada y fundada por \u00e9l. De ah\u00ed\u00ad se sigue para la comunidad creyente la tarea y obligaci\u00f3n de o\u00ed\u00adr, creer y obedecer, de penitencia y renovaci\u00f3n. El \u00abpueblo peregrino de Dios\u00bb est\u00e1 erigido como signo de salvaci\u00f3n para toda la humanidad. La p. de la r. no ha de mostrar tanto la fuerza cultural de la Iglesia cuanto su fuerza vital, su plenitud viva como comunidad con Cristo en la plegaria y en el sacrificio. Antes de que los hombres puedan llegar a la liturgia deben ser llamados a la fe y a la conversi\u00f3n (Vaticano II, Constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia). Para ello se requieren la vivencia de la palabra de la Sagrada Escritura, la experiencia del misterio y del s\u00ed\u00admbolo salv\u00ed\u00adfico, la educaci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>c) El hombre imagen \u00f3ntica de Dios. Sin embargo, esta configuraci\u00f3n precisamente como don es tambi\u00e9n tarea (G\u00e9n 1, 26). El AT conoci\u00f3 esto por la participaci\u00f3n del hombre en la acci\u00f3n creadora de Dios y por su posici\u00f3n de dominio sobre la -> creaci\u00f3n. En el NT la imagen de Dios en el hombre recibe un car\u00e1cter cristoc\u00e9trico. Las criaturas han llegado a la existencia por medio del Logos, han sido creadas a su imagen. El cristiano est\u00e1 destinado a participar en Cristo de la filiaci\u00f3n divina, a ser verdadera imagen de Dios. Por ello ha de estar abierto a la intervenci\u00f3n divina en su vida, debe afirmar su propia dependencia respecto del ser de Dios, que dispone sobre \u00e9l. Por la aceptaci\u00f3n del lugar que le corresponde en la creaci\u00f3n, el hombre realiza la conformidad concreta con Dios y ejercita la confianza en el Dios que revela, someti\u00e9ndose a su voluntad y sigui\u00e9ndola con fidelidad. As\u00ed\u00ad se hace libre, no en el sentido de un desconectarse de algo, sino en el de tener libertad para algo. En el encuentro con los dem\u00e1s hombres ha de manifestarse la aut\u00e9ntica fraternidad que as\u00ed\u00ad es testimonio de la buena nueva, de la fuerza, intensidad y calidad de la primitiva comunidad cristiana. Esta comunidad unificante s\u00f3lo puede ser alcanzada en la comunidad de salvaci\u00f3n y por ella, que est\u00e1 determinada por el seguimiento de Cristo.<\/p>\n<p>3. Misi\u00f3n de la pedagog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n<br \/>\nEl cometido de la p. de la r. no puede determinarse bajo un solo enfoque rectil\u00ed\u00adneo, porque sus puntos de apoyo son diversos. No s\u00f3lo es esencial la proclamaci\u00f3n del suceso hist\u00f3rico de la salvaci\u00f3n, ocurrido una sola vez, sino simult\u00e1neamente la actualizaci\u00f3n del acontecer salv\u00ed\u00adfico, pues aqu\u00ed\u00ad se producen la redenci\u00f3n y la salvaci\u00f3n para el oyente de la palabra b\u00ed\u00adblica (-> kerygma). En la pr\u00e1ctica la proclamaci\u00f3n y la educaci\u00f3n han de tomarse como un acto unitario. En todo caso la proclamaci\u00f3n debe hablar al hombre como persona. Educador y educando est\u00e1n aqu\u00ed\u00ad bajo una misma exigencia. La situaci\u00f3n pedag\u00f3gica est\u00e1 determinada decisivamente por ese hecho.<\/p>\n<p>La realidad de la educaci\u00f3n exige que el hombre se vea llamado y capacitado para concebir y someter a prueba toda su existencia a la luz del evangelio. A partir de la concepci\u00f3n que el evangelio tiene del hombre, \u00e9ste adquiere nuevas posibilidades de relaci\u00f3n con Dios, consigo mismo, con su contorno y con el mundo; se hace consciente de su existencia cristiana. Bajo la cooperaci\u00f3n de los factores permanentes y la de los mutables en la -> educaci\u00f3n natural, y en virtud de la tradici\u00f3n cristiana, el hombre asume una doctrina, una relaci\u00f3n con el mundo, y realiza as\u00ed\u00ad una ejercitaci\u00f3n en el cristianismo. De este modo el posible cristiano experimenta la medida, el concepto y la orientaci\u00f3n de su vida en la fe, y tambi\u00e9n recibe una ayuda en la duda y la incredulidad. De esa manera la predicaci\u00f3n siempre ser\u00e1 pedag\u00f3gicamente eficaz y, a la inversa, la educaci\u00f3n cristiana siempre llevar\u00e1 en s\u00ed\u00ad el momento de la proclamaci\u00f3n. Mientras que la fe hace ver la realidad del hombre y de su mundo de vida desde la dimensi\u00f3n del evangelio, los elementos pedag\u00f3gicos en cuanto presupuesto, camino y medio deben ser conocidos y ejercitados como introducci\u00f3n a un orden de vida. Pero tales elementos tienen aqu\u00ed\u00ad su significado siempre a partir del evangelio y de cara al evangelio. En el ni\u00f1o deber\u00e1 manifestarse preferentemente como servido a la creaci\u00f3n de un orden cristiano de la vida y como ayuda a un crecimiento en la -> familia y en la Iglesia. Cuanto m\u00e1s maduro y adulto sea el hombre, tanto m\u00e1s claramente podr\u00e1 configurar su vida entera como una existencia plenamente creyente, tanto mejor hallar\u00e1 su patria en la Iglesia como comunidad de Dios y adquirir\u00e1 conciencia de su conversi\u00f3n a Dios y de su misi\u00f3n al mundo, asumiendo la responsabilidad plena de cara a esto.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: K. Erlinghagen, Vom Bildungsideal zur Lebensordnung (Fr 1960); J. M. Rollenbach. Christliche Tiefenerziehung (F 1960); Th. Kampmann, Educaci\u00f3n y fe (Herder Ba 1963); J. M. Hollenbach, Menschwerdung des Geistes (F 1963); F. Diethelm, Erziehung und Liturgie (Ei &#8211; Z &#8211; K\u00f6 1964); Th. Filthaut, Das Reich Gottes und die Glaubensunterweisung (Fr 1964); J. Hofinger &#8211; Th. C. Stone, Pastoral Catechetics (NY 1964); J. Lehmann (dir.), Christliche Erziehung heute (Mn 1964); L. Scheffczyk, EI hombre actual ante la imagen b\u00ed\u00adblica del hombre (Herder Ba 1967) ; M. Pfliegler, Kerygmatik (I 1965); G. Stachel &#8211; A. Zenner (dir.), Ein\u00fcbung des Glaubens (homenaje a K. Tilmann) (W\u00fc 1965); E. Feilet, El problema pedag\u00f3gico de la incredulidad (Herder Ba 1970); K. Tilmann, C\u00f3mo dialogar sobre la fe (Herder Ba 1969); W. Langer, Kerygma und Katechese (Mn 1966); O. Betz, Fragw\u00fcrdigkeiten. Zur Katechese der Gegenwart (Mn 1967); Christi. Erziehung nach dem Konzil. Das Menschenbild des Konzils f\u00fcr die Bildung (bajo la dir de J. Ratzinger) (K 1967) 33-65; G. M\u00fccher, Glaube und Erziehung im kath. Erziehungsdenken der Gegenwart (Ratingen 1967); L. Guittard, La evoluci\u00f3n religiosa de los adolescentes (Herder Ba 21965) Th. Kampmann, Conocer para educar, 2 vols. (Herder Ba I 1970 II 1974); P. Babin, Dios y el adolescente (Herder Ba 21968); idem, Los j\u00f3venes y la fe (Herder Ba 41970); G. Garrone, Fe y pedagog\u00ed\u00ada (Herder Ba 1970).<\/p>\n<p>Wilhelm Keilbach<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Concepto El concepto de p. de la r. se presenta en el contexto de la ilustraci\u00f3n; es la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre los medios y m\u00e9todos de la educaci\u00f3n y formaci\u00f3n religioso-morales. El Antiguo Testamento hab\u00ed\u00ada exigido la uni\u00f3n con Yahveh en todas las edades, a trav\u00e9s de las cuales mediante una confrontaci\u00f3n constante con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-pedagogia-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRELIGION, PEDAGOGIA DE LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-19017","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19017","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19017"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19017\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}