{"id":19020,"date":"2016-02-05T12:12:04","date_gmt":"2016-02-05T17:12:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-teologia-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:04","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:04","slug":"religion-teologia-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-teologia-de-la\/","title":{"rendered":"RELIGION, TEOLOGIA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>I. Determinaci\u00f3n del tema.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad no se trata de las cuestiones que el estudio comparado de las religiones plantea sobre las formas de aparici\u00f3n, la historia, la esencia, y la dependencia mutua de las religiones particulares en toda la anchura y longitud de la historia de la humanidad (sobre estas cuestiones y sobre la pregunta teor\u00e9tico-cient\u00ed\u00adfica de la esencia, los l\u00ed\u00admites y los m\u00e9todos del estudio comparado de las -> religiones y de la historia de las -> religiones han de consultarse los art\u00ed\u00adculos as\u00ed\u00ad titulados); sino que se trata de una concepci\u00f3n teol\u00f3gica de las religiones, es decir, de la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo el &#8211; cristianismo mismo juzga las religiones extracristianas (y su propia prehistoria en el -> Antiguo Testamento) a partir de su punto de partida en -> Jesucristo.<\/p>\n<p>Desde este punto de partida y desde esta norma se comprende que la respuesta aqu\u00ed\u00ad buscada s\u00f3lo puede ser general y formal, o sea, que las diferencias esenciales entre las diversas religiones y sus formas concretas no pueden destacarse aqu\u00ed\u00ad y, en realidad, tampoco son propiamente decisivas en nuestro planteamiento del problema. Intentamos exponer ordenadamente los puntos principales de las afirmaciones dogm\u00e1ticas cristianas sobre las religiones no cristianas. La importancia de esta cuesti\u00f3n es evidente. Su soluci\u00f3n determina ampliamente la manera concreta del comportamiento misionero del cristianismo frente a las otras religiones (cf. -> misi\u00f3n iii). Debe decirse tambi\u00e9n que esta doctrina cristiana (como todas las dem\u00e1s) tiene su historia, larga y cambiante. Y por primera vez ahora, cuando se produce una universal solidaridad humana, cuando, en el camino de la recientemente surgida unidad de la -\u00bb historia universal, la historia de todos los pueblos se ha convertido tambi\u00e9n en la situaci\u00f3n del cristianismo actual, cuando en verdad se ha llegado a la -> Iglesia universal, aunque la comunidad cristiana viva en situaci\u00f3n de di\u00e1spora en medio de una sociedad pluralista; por primera vez ahora, repetimos, pregunta y respuesta pueden plantearse adecuadamente, es decir, los datos, actitudes y valoraciones dados en la tradici\u00f3n, en parte muy discrepantes, se pueden aplicar con objetividad a la soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n. La historia de esta doctrina misma no ser\u00e1 expuesta aqu\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>II. La superaci\u00f3n en Jesucristo de las dem\u00e1s religiones<br \/>\nLa relaci\u00f3n del cristianismo con las dem\u00e1s religiones est\u00e1 ligada fundamentalmente a la concepci\u00f3n que \u00e9ste tiene de s\u00ed\u00ad mismo. Puesto que el cristianismo proclama de palabra y Abra la escatol\u00f3gica y universal promesa y acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas, y as\u00ed\u00ad se entiende fundamentalmente como la actualizaci\u00f3n en el Pneuma de tal promesa y acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica para todos los hombres, y en este sentido comunica el mensaje y la acci\u00f3n de Jes\u00fas a todos los \u00abpueblos\u00bb; consecuentemente, por lo menos donde y cuando el misterio de Dios en Cristo se anuncia hist\u00f3ricamente de palabra y obra, el mensaje cristiano es la proclamaci\u00f3n de la superaci\u00f3n de todas las religiones. La superaci\u00f3n ha de entenderse aqu\u00ed\u00ad no s\u00f3lo como juicio, sino tambi\u00e9n como respuesta a sus preguntas. En este sentido el cristianismo se denomina leg\u00ed\u00adtimamente a s\u00ed\u00ad mismo como -> religi\u00f3n y no s\u00f3lo como -> fe en correspondencia dial\u00e9ctica con ella. En la historicidad social las religiones est\u00e1n desde ese momento bajo la exigencia de la salvaci\u00f3n y del juicio de Jes\u00fas, y ya no son \u00abreligi\u00f3n leg\u00ed\u00adtima\u00bb.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica acostumbra a identificar este punto temporal para todos los hombres con la venida del Pneuma, que constituye la comunidad (pentecost\u00e9s); en tal momento temporal se da para todos la promulgatio legis, aunque la divulgatio legis requiere todav\u00ed\u00ada una difusi\u00f3n a trav\u00e9s del mundo y de la historia universal. Sin perjuicio de la diferencia a la que estos t\u00e9rminos tradicionales remiten (la diferencia entre \u00abprincipio\u00bb y \u00abdivulgaci\u00f3n del principio\u00bb), tal promulgatio legis puede entenderse con pleno sentido como un proceso hist\u00f3rico duradero, el cual entra en la dimensi\u00f3n de la historia p\u00fablica de -> salvaci\u00f3n por primera vez all\u00ed\u00ad donde y cuando el cristianismo tiene en la historia p\u00fablica del pueblo correspondiente y de la \u00e9poca correspondiente una presencia y corporeidad suficientes, de manera que en rasgos generales se presente eficazmente como nueva situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. El cristianismo, con su mensaje de Jes\u00fas y sobre Jes\u00fas, tambi\u00e9n en el acto de urgir su validez tiene una historia, como la tiene tambi\u00e9n el acto por el que una religi\u00f3n resulta ileg\u00ed\u00adtima. Sin duda actualmente este proceso no est\u00e1 a\u00fan concluido, bien que no podemos decir bajo qu\u00e9 presupuestos se da una presencia hist\u00f3rica suficiente del cristianismo en un lugar determinado del espacio y del tiempo.<\/p>\n<p>III. El cristianismo impl\u00ed\u00adcito de todas las religiones<br \/>\nSe da una voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios (-> salvaci\u00f3n), la cual es sobrenatural y tiene a Jesucristo como mediador. Esa voluntad salv\u00ed\u00adfica, que tambi\u00e9n persiste en el concreto orden hist\u00f3rico infralapsario, en principio incluye para cada hombre la posibilidad de salvaci\u00f3n sobrenatural (cf. 1 Tim 2, 4ss: \u00abDios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Porque Dios es \u00fanico, y \u00fanico tambi\u00e9n el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jes\u00fas hombre, que se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo como rescate por todos\u00bb; cf. tambi\u00e9n Vaticano it, Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 16). En consecuencia es seguro que la gracia justificante en cuanto posibilidad de acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica se da y act\u00faa permanentemente como ofrecida, prescindiendo de si el hombre la acepta (y as\u00ed\u00ad queda justificado personalmente) o la rechaza (y as\u00ed\u00ad es un pecador personal), de si se da junto con su aparici\u00f3n hist\u00f3rica eficaz (-> bautismo) o si busca todav\u00ed\u00ada dicha aparici\u00f3n por su propia din\u00e1mica.<\/p>\n<p>Por eso la gracia dada previamente (indebida como -> existencial sobrenatural, pero otorgada a todo hombre a causa de la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, tanto si se acepta como si se rechaza, es activa en todo hombre y busca por s\u00ed\u00ad misma sus propias objetivaciones hist\u00f3ricas, puesto que toda ineludible toma de posici\u00f3n frente a ella (acept\u00e1ndola o rechaz\u00e1ndola) ha de tener necesariamente en el hombre una mediaci\u00f3n hist\u00f3rica, ha de encarnarse y objetivarse en la historia individual y en la social. En cuanto esa gracia es gracia de Cristo, todo hombre es un \u00abcristiano oculto\u00bb (as\u00ed\u00ad, p. ej., Ph.K. Marheineke en sus Theologische Vorlesungen; K. Rahner habla de un \u00abcristianismo an\u00f3nimo\u00bb). Por tanto, en toda religi\u00f3n deben darse tales objetivaciones de la gracia, de su aceptaci\u00f3n y de la repulsa a ella (en el cual la gracia sigue anunciando su presencia). Pues si el car\u00e1cter social pertenece necesariamente a la esencia de la religi\u00f3n, si el hombre realiza su religi\u00f3n necesariamente como ser social (cf. Vaticano ii, Dignitatis humanae, n\u00c2\u00ba. 3), si \u00e9l no puede realizar su originaria existencia personal en una mera interioridad privada; en consecuencia el existencial sobrenatural y su aceptaci\u00f3n o la repulsa a \u00e9l deben objetivarse en la religi\u00f3n constituida socialmente (lo cual no significa que estas objetivaciones hayan de presentarse como datos expl\u00ed\u00adcitamente reflejos, o en una mera oposici\u00f3n y separaci\u00f3n entre aceptaci\u00f3n y repulsa).<\/p>\n<p>Por ello las religiones f\u00e1cticas no pueden, en modo alguno, ser solamente la suma de una religi\u00f3n natural (que brote de un conocimiento natural de Dios), y la depravaci\u00f3n del hombre. En ellas, como en sus objetivaciones, se da, aunque a menudo en un plano de incognoscibilidad, un factor sobrenatural.<\/p>\n<p>IV. Legitimidad de las religiones precristianas<br \/>\nLas religiones precristianas pueden considerarse fundamentalmente como religiones legitimas de la humanidad precristiana. Por religi\u00f3n \u00ablegitima\u00bb se entiende aqu\u00ed\u00ad una religi\u00f3n constituida socialmente, la cual debe ser calificada, para un tiempo determinado y para unos hombres determinados, como cauce positivo de salvaci\u00f3n. Por lo cual esos hombres, a falta de un mejor medio global de salvaci\u00f3n, pudieron considerar hic et nunc tal religi\u00f3n como querida por Dios para ellos.<\/p>\n<p>Esas religiones tuvieron que darse necesariamente. Pues: a) el hombre puede y debe obrar su salvaci\u00f3n en todos los per\u00ed\u00adodos de la historia y, en principio, no puede hacerlo (puesto que es un ser social) sino en una forma social de religi\u00f3n. b) La religi\u00f3n veterotestamentaria de hecho no pudo alcanzar a todos los hombres y, en principio, no estaba destinada a todos ellos. Las religiones que se han dado pueden, al menos fundamentalmente, ejercer estas funciones. Pues: a) no pertenece necesariamente a la esencia de una religi\u00f3n \u00ablegitima\u00bb el que ella, en su forma concreta, contenga s\u00f3lo elementos positivamente queridos por Dios e introducidos por una providencia salv\u00ed\u00adfica, y el que en ella se d\u00e9 como expresamente reconocido un permanente elemento institucional de distinci\u00f3n entre los aspectos de dicha religi\u00f3n queridos por Dios y las depravaciones humanas. Tal elemento constitucional no existi\u00f3 ni siquiera en la religi\u00f3n del Antiguo Testamento, puesto que la funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de los profetas s\u00f3lo se dio intermitentemente y, adem\u00e1s, s\u00f3lo puede distinguirse con seguridad como simplemente v\u00e1lida a partir de Cristo. b) Una religi\u00f3n leg\u00ed\u00adtima tampoco exige que deba ser aceptada plenamente y en todo en el mismo grado por todos los hombres a que afecta. En cuanto a cada hombre le es pr\u00e1cticamente posible una cr\u00ed\u00adtica a la religi\u00f3n concreta, cr\u00ed\u00adtica que le viene sugerida por sus propias experiencias, por movimientos religiosos de renovaci\u00f3n, etc.; todo hombre, a trav\u00e9s de la decisi\u00f3n por lo relativamente mejor en el circulo de su religi\u00f3n, tiene la posibilidad de optar existencialmente en direcci\u00f3n a la religi\u00f3n perfecta.<\/p>\n<p>V. Caracterizaci\u00f3n teol\u00f3gica de las religiones no cristianas<br \/>\nLas religiones no cristianas de hecho son una mezcla de los efectos del llamado conocimiento natural de Dios, de la -> gracia activa en todas partes y de la culpa &#8211; que hist\u00f3ricamente se objetiva e institucionaliza &#8211; de los hombres particulares e, indirectamente, de los factores sociales. Esta mezcla, naturalmente, es muy distinta en cada religi\u00f3n bajo los m\u00e1s diversos puntos de vista. Pero todas las religiones son tambi\u00e9n (y no exclusivamente) objetivaciones de la culpa de los hombres y, en concreto, precisamente en sus formas religiosas en cuanto tales (absolutizaci\u00f3n de determinados poderes de la existencia, voluntad de autorredenci\u00f3n, etc.). Y este momento no se da en ellas solamente en contra de la concreta \u00abesencia\u00bb f\u00e1ctica de la religi\u00f3n, como depravaci\u00f3n del cuadro hist\u00f3rico y social de aparici\u00f3n de la religi\u00f3n respectiva (cosa que se da tambi\u00e9n en la Ecclesia semper reformanda: -> Iglesia), sino que pertenece esencialmente a esta religi\u00f3n misma, por lo menos porque ella, en su constituci\u00f3n social, no conoce ninguna instancia que (en forma clara y autoritativa para la \u00e9poca) pudiera delimitar la religi\u00f3n respectiva frente a tal depravaci\u00f3n. Por consiguiente, tales religiones tambi\u00e9n en esto se distinguen esencialmente del cristianismo, en el cual el \u00fanico principio escatol\u00f3gicamente definitivo y supremo de la positiva significaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica que tiene la religi\u00f3n, a saber, Jesucristo, se ha convertido en principio escatol\u00f3gico e hist\u00f3rico de la Iglesia tambi\u00e9n en su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y social.<\/p>\n<p>VI. Leg\u00ed\u00adtimas religiones precristianas y AT<br \/>\nEl principio de la alianza entre Dios y el hombre es extendido mediante la interpretaci\u00f3n de la historia del AT mismo a todos los hombres y a todos los pueblos. El AT, como dimensi\u00f3n institucional, pudo decidirse definitivamente contra Dios, aunque era religi\u00f3n leg\u00ed\u00adtima. Pero, como dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-social, no pudo delimitarse con claridad frente a fen\u00f3menos de depravaci\u00f3n (p. ej., el farise\u00ed\u00adsmo) o a tendencias reformadoras. La formaci\u00f3n del canon no se concluy\u00f3, en correspondencia con ello, hasta el NT. El AT no se alz\u00f3 con la pretensi\u00f3n de ser simplemente religi\u00f3n universal; quiso ser ante todo la religi\u00f3n que Dios en su providencia salv\u00ed\u00adfica hab\u00ed\u00ada pensado precisamente para este pueblo, por m\u00e1s que al adelantar en su propio esclarecimiento se hiciera consciente la universal significaci\u00f3n &#8211; a manera de \u00ab-> representaci\u00f3n\u00bb &#8211; de la promesa veterotestamentaria de Dios, as\u00ed\u00ad como la aceptaci\u00f3n &#8211; por lo menos escatol\u00f3gica &#8211; de la misma por parte de los pueblos. El AT fue as\u00ed\u00ad el suceso de la inmediata prehistoria profana y religiosa del acontecimiento de Jesucristo, a partir del cual tenemos nosotros ahora una posibilidad diacr\u00ed\u00adtica frente al AT. De aqu\u00ed\u00ad resultan los dos aspectos siguientes:<br \/>\n1. Considerado tan s\u00f3lo en s\u00ed\u00ad mismo, el AT podr\u00ed\u00ada ser concebido formalmente como una entre muchas religiones, pues en \u00e9l, como en todas las religiones, se conjugan la providencia divina y la deficiencia humana. A la vez tiene una primac\u00ed\u00ada que, aun no siendo total (p. ej., es nacionalmente limitado), se extiende a muchos aspectos: -> monote\u00ed\u00adsmo, idea de la -> alianza, conformaci\u00f3n teocr\u00e1tica de toda la vida, etc., y, sobre todo, \u00fanica historia de salvaci\u00f3n. Por todo ello el AT es pedagogo de Cristo mucho m\u00e1s que las otras religiones leg\u00ed\u00adtimas, aunque tambi\u00e9n \u00e9stas conduzcan hacia Cristo (en formas y grados diversos) y se disuelvan en el cristianismo (recibiendo y dando), y as\u00ed\u00ad sean tambi\u00e9n prehistoria del cristianismo universal.<\/p>\n<p>2. Por cuanto el AT se nos ha dado como prehistoria inmediata de Cristo, frente a \u00e9l tenemos la posibilidad de distinguir &#8211; en un enjuiciamiento discriminativo de su historia (desde la alianza pactada por Mois\u00e9s) &#8211; la l\u00ed\u00adnea positiva de salvaci\u00f3n y aquella otra que aparece en esta historia contra la positiva providencia salv\u00ed\u00adfica de Dios. Y as\u00ed\u00ad a partir de Cristo (principalmente por la fijaci\u00f3n del canon veterotestamentario y la hermen\u00e9utica cristoc\u00e9ntrica del AT como -> Escritura), podemos conocer una religi\u00f3n veterotestamentaria como plenamente \u00ableg\u00ed\u00adtima\u00bb en cuanto historia de salvaci\u00f3n y de revelaci\u00f3n. Tambi\u00e9n esa religi\u00f3n ha de ser superada, pero en forma distinta de la de otras religiones, a saber, como prehistoria que alcanza su consumaci\u00f3n en sentido estricto.<\/p>\n<p>VII. Religiones no cristianas posteriores al cristianismo<br \/>\nEn la configuraci\u00f3n de sus doctrinas y de su vida religiosa, las religiones posteriores a Cristo est\u00e1n influidas cristianamente en medida cada vez m\u00e1s fuerte (e incluso a veces, p. ej., en el -> islam en parte tienen su origen hist\u00f3rico en el cristianismo. Respecto del -> juda\u00ed\u00adsmo, que es un caso especial, v\u00e9ase el art\u00ed\u00adculo as\u00ed\u00ad titulado). Por consiguiente, en ellas, incluso cuando se niegan a su propia \u00absuperaci\u00f3n\u00bb dentro del mensaje y acci\u00f3n salv\u00ed\u00adficos de Cristo, crece el cristianismo oculto, y concretamente tambi\u00e9n en la dimensi\u00f3n de lo social y de lo institucional, as\u00ed\u00ad como, a la inversa, el cristianismo constituido eclesi\u00e1sticamente recibe de estas religiones y de sus presupuestos culturales impulsos para su ulterior desarrollo propio y para hallarse a s\u00ed\u00ad mismo. A esto se a\u00f1ade que la civilizaci\u00f3n actual, con su concepci\u00f3n t\u00e9cnica del mundo y su unidad de la historia universal, as\u00ed\u00ad como el proceso de -> secularizaci\u00f3n, seguramente provocar\u00e1n la desaparici\u00f3n de las religiones naturales locales. Y probablemente surgir\u00e1 a la vez una amplia convergencia, aunque manteni\u00e9ndose la separaci\u00f3n, entre las grandes religiones mundiales. Pues, en efecto el cristianismo, seg\u00fan su concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo desde sus principios, no espera ning\u00fan fin intramundano de su situaci\u00f3n agonal, la cual seguramente implica tambi\u00e9n la impugnaci\u00f3n por las otras religiones y no s\u00f3lo por el ate\u00ed\u00adsmo. Ambas cosas, convergencia y separaci\u00f3n, coexistir\u00e1n con un ate\u00ed\u00adsmo mundialmente extendido.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el cristianismo, desde un punto de vista misional, no debe limitarse a la conversi\u00f3n de hombres particulares de estas religiones poscristianas, sino que ha de esforzarse por promover la convergencia (a partir de ambos lados), porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede salir al encuentro de la contrarreligi\u00f3n del futuro, el -> ate\u00ed\u00adsmo, que s\u00f3lo se ha hecho posible por el cristianismo y no ha surgido sin su culpa. Y hemos de notar que lo dicho sobre la permanencia de las religiones, ha de decirse tambi\u00e9n en forma variada de esta \u00abcontrarreligi\u00f3n\u00bb misma.<\/p>\n<p>En cuanto a la posici\u00f3n del concilio Vaticano II, cf. -> religiones no cristianas. Sin embargo, las afirmaciones de este concilio representan solamente un determinado estadio de un proceso teol\u00f3gico de reflexi\u00f3n que est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en sus comienzos.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: A. Harnack, Die Aufgaben der theologischen Facult\u00e4ten und die allgemeine Religionsgeschichte (Gie 1901); H. de Lubac, Catholicisme, Aspects sociaux du dogme (P 41947); K. Barth, Die Unordnung der Welt und Gottes Heilsplan (Z 1948); 0. Karrer, Das Religi\u00f6se in der Menschheit und das Christentum (F 41949); J. Dani\u00e9lou, Vom Heil der V\u00f6lker (F 1952); J.-A. Cuttat, El encuentro de las religiones (Fax Ma 1964); J. Dani\u00e9lou, El misterio de la Historia (Dinor S Seb 1957); idem, Los santos paganos del Antiguo Testamento (Lohle B Aires); R. C. Zaehner, At Sundry Times. An Essay in the Comparison of Religions (Lo 1958); H. U. v. Balthasar, Teologla de la historia (Guad Ma); J. 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