{"id":19022,"date":"2016-02-05T12:12:08","date_gmt":"2016-02-05T17:12:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revelacion-primitiva\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:08","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:08","slug":"revelacion-primitiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revelacion-primitiva\/","title":{"rendered":"REVELACION PRIMITIVA"},"content":{"rendered":"<p>1. No se puede decidir con seguridad cuando el concepto de r.p. aparece por primera vez en la historia de la teolog\u00ed\u00ada y pasa \u00e1 ser objeto de reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita. S\u00f3lo se puede decir que esto sucede en la edad moderna, y que ante todos los movimientos teol\u00f3gicos de la primera mitad del s. xix articulan expresamente el tema ah\u00ed\u00ad implicado.<\/p>\n<p>El contenido significado con la expresi\u00f3n r.p. fue desde siempre objeto de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, por cuanto en todo momento se reflexion\u00f3 sobre el hombre en su primer estado y sobre su situaci\u00f3n en el mismo, sobre su constituci\u00f3n y dones. Todo eso era descrito con la imagen del para\u00ed\u00adso y con las categor\u00ed\u00adas de los dones preternaturales y sobrenaturales, y constitu\u00ed\u00ada el trasfondo para las consecuencias de la culpa (cf. estados del -> hombre). En conexi\u00f3n con la historia primitiva, la teolog\u00ed\u00ada hablaba de una manera especial de comunicaci\u00f3n gratuita de Dios mismo al primer hombre. Pero el significado de que esa revelaci\u00f3n aconteciera al principio de la historia de la humanidad &#8211; o sea, antes de la especial revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, que empieza en Abraham -, no lleg\u00f3 a ser un tema expl\u00ed\u00adcito. Tal manifestaci\u00f3n divina fue entendida como introducci\u00f3n a la revelaci\u00f3n especial y preparaci\u00f3n de la misma, para quedar integrada y superada en ella; fue concebida como revelatio ante legem. Esa revelaci\u00f3n anterior a la ley revest\u00ed\u00ada tanto menos importancia por el hecho de que el desarrollo hist\u00f3rico de la -> revelaci\u00f3n qued\u00f3 postergado en favor de la \u00abverdad\u00bb, concebida est\u00e1ticamente. Y esto parec\u00ed\u00ada a su vez justificado por cuanto se cre\u00ed\u00ada que la distancia temporal desde Ad\u00e1n hasta Abraham era solamente de algunos milenios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s se cre\u00ed\u00ada que la Biblia era el libro m\u00e1s antiguo del mundo, que todo conocimiento sobre Dios hab\u00ed\u00ada sido transmitido de alg\u00fan modo por la Biblia, y que el mundo se identificaba con el mundo entonces conocido.<\/p>\n<p>Tan pronto como los presupuestos \u00faltimamente mencionados empezaron a tambalearse, cosa que sucedi\u00f3 a principios de la edad moderna, y tan pronto como se ampli\u00f3 el horizonte hist\u00f3rico y geogr\u00e1fico, el tema de una automanifestaci\u00f3n de Dios como r.p. a la humanidad antes y fuera de la revelaci\u00f3n especial, y el de una tradici\u00f3n primitiva ordenada a la misma, lograron un nuevo peso y una importancia aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>2. La r.p. y la correspondiente tradici\u00f3n primitiva fueron introducidas como interpretaci\u00f3n para explicar el fen\u00f3meno de la universalidad de la -> religi\u00f3n, que se observaba en los continentes reci\u00e9n descubiertos. Puesto que la -> religi\u00f3n jam\u00e1s existe abstractamente, sino que est\u00e1 ligada a contenidos concretos y se halla articulada en determinaciones fundamentales como salvaci\u00f3n, culpa, juicio, reconciliaci\u00f3n, redenci\u00f3n, perd\u00f3n, regeneraci\u00f3n, y contiene una serie de normas y obligaciones \u00e9ticas, se vio en tales determinaciones, normas y obligaciones, as\u00ed\u00ad como en los ritos, cultos y mitos que las exponen, los signos de una r.p. dirigida a los hombres al comienzo de su historia y mantenida por una tradici\u00f3n primitiva.<\/p>\n<p>Las huellas de la r.p. y sus contenidos m\u00e1s importantes, se afirmaba, no se han perdido en el curso de la historia, sino que se han conservado a pesar de la culpable \u00abretenci\u00f3n de la verdad como cautiva en la injusticia\u00bb. Mediante la tesis de la r.p. se articularon tambi\u00e9n &#8211; como punto de apoyo &#8211; los presupuestos y condiciones de la proclamaci\u00f3n misionera. De ah\u00ed\u00ad se dedujo una reflexi\u00f3n ulterior: la r.p. es el presupuesto de una religi\u00f3n primitiva, que a su vez es la ra\u00ed\u00adz de todas las religiones. Ella explica la notable coincidencia en los contenidos de las distintas religiones.<\/p>\n<p>La r.p. como presupuesto de la religi\u00f3n primitiva, y \u00e9sta como presupuesto de las religiones y fundamento de sus m\u00faltiples puntos de coincidencia, fue un pensamiento que al principio adoptaron algunos te\u00f3logos particulares, como Lafiteau, Huest y Bergier, y despu\u00e9s el -> tradicionalismo, que tuvo su representaci\u00f3n m\u00e1s marcada en Francia, y sobre todo los te\u00f3logos de la escuela de -> Tubinga, desde J.S. Drey a trav\u00e9s de J.A. M\u00f6hler hasta P. Schanz. Tal pensamiento qued\u00f3 fortalecido mediante reflexiones ulteriores, especialmente por la tesis de que todo saber sobre Dios es un saber a trav\u00e9s de Dios, es decir, a trav\u00e9s de una revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El saber de Dios a trav\u00e9s de Dios, que se basa en la r.p., al que corresponde la religi\u00f3n primitiva, y que, a su vez, fundamenta la conciencia de Dios dada al hombre, la idea innata de Dios, es aprehendido por el hombre mediante la raz\u00f3n como capacidad y \u00f3rgano receptores del hombre.<\/p>\n<p>El hombre, que as\u00ed\u00ad queda anclado en su finitud, con ello no s\u00f3lo est\u00e1 en contacto con el origen como r.p., sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n, la cual pertenece a su propia determinaci\u00f3n, porque pertenece a la determinaci\u00f3n de su origen. Por el mismo motivo el hombre es situado en la comunidad que le soporta.<\/p>\n<p>El pensamiento de la r.p., que en la teolog\u00ed\u00ada del tradicionalismo y de la escuela de Tubinga se entendi\u00f3 en gran parte como un postulado &#8211; necesario &#8211; o como una &#8211; aut\u00e9ntica &#8211; etiolog\u00ed\u00ada, fue objeto tambi\u00e9n de un intento de demostraci\u00f3n hist\u00f3rica en la ciencia comparada de las religiones y en la historia de las religiones. Esto sucedi\u00f3 a principios del s. xx, ante todo en la escuela de Viena (W. Schmidt y W. Koppers). Frente a una concepci\u00f3n evolucionista, la cual explicaba el -> monote\u00ed\u00adsmo como el resultado tard\u00ed\u00ado de una larga historia, como sustituci\u00f3n del polite\u00ed\u00adsmo, sobre todo W. Schmidt estableci\u00f3 la tesis de un monote\u00ed\u00adsmo primitivo, seg\u00fan la cual la religi\u00f3n debe ser vista no s\u00f3lo como hecho originario en el hombre, sino tambi\u00e9n como un camino de decadencia y alejamiento respecto de una cumbre primera consistente en el monote\u00ed\u00adsmo. Como base de argumentaci\u00f3n para la tesis del monote\u00ed\u00adsmo primero, la cual se un\u00ed\u00ada con la idea de la r.p., sirvieron los m\u00e1s antiguos pueblos primitivos &#8211; que todav\u00ed\u00ada pueden hallarse hoy &#8211; y los contenidos encontrados en sus religiones: monote\u00ed\u00adsmo, para\u00ed\u00adso, mitos del diluvio, as\u00ed\u00ad como instrucciones \u00e9ticas de una relativa altura. La tesis de Schmidt encontr\u00f3 amplia oposici\u00f3n, porque no hace justicia a la historia muy diferenciada de las religiones.<\/p>\n<p>Un motivo ulterior para la articulaci\u00f3n de la r.p. y para las posibles consecuencias derivadas de ella, surgi\u00f3 con la cuesti\u00f3n de la posibilidad de salvaci\u00f3n de los paganos. Esta cuesti\u00f3n fue a su vez suscitada por el descubrimiento de continentes nuevos, los cuales quitaron fuerza a la tesis, v\u00e1lida hasta entonces, de que el mensaje del evangelio y la salvaci\u00f3n ofrecida por \u00e9l ya se hab\u00ed\u00ada extendido de hecho por todo el mundo. En la r.p., que la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no s\u00f3lo atestigua y reconoce como su propio presupuesto, sino que la valora tambi\u00e9n como hecho permanente y efectivo en la humanidad, como el hecho de la presencia ben\u00e9vola de Dios, que se atestigua en el cosmos, en la historia, en el esp\u00ed\u00adritu y en la conciencia del hombre, se vio una explicaci\u00f3n teol\u00f3gicamente leg\u00ed\u00adtima para la posibilidad de salvaci\u00f3n de aquellos que (todav\u00ed\u00ada) no han sido alcanzados por el mensaje de la Biblia. Estos hombres quedaban incluidos en la posibilidad y en la historia de salvaci\u00f3n abiertas por la r.p. Esto tuvo como consecuencia que las religiones de la humanidad recibieron una nueva calificaci\u00f3n positiva, que, a pesar de la ambivalencia innegable y la deficiencia en los ritos, plegarias, sacrificios y fiestas que se encuentran en aqu\u00e9llas, todos estos aspectos lit\u00fargicos pod\u00ed\u00adan verse como \u00absacramentos naturales\u00bb, como realizaciones configuradas concretamente de la fe religiosa, y como actos de encuentro de Dios con el hombre, los cuales tienen una relaci\u00f3n interna con la salvaci\u00f3n en Jesucristo.<\/p>\n<p>Esta verdad, que en la patr\u00ed\u00adstica era explicada por el l\u00f3gos spermatik\u00f3s, fue interpretada en la teolog\u00ed\u00ada de la edad moderna mediante la realidad de la r.p. Esta tesis, defendida por De Lugo, F. Collins, Bailly y otros, resultaba tanto m\u00e1s oportuna por el hecho de que otras explicaciones teol\u00f3gicas de la posibilidad de salvaci\u00f3n de los paganos (Ripalda) no lograron imponerse en aquel tiempo.<\/p>\n<p>El ->, romanticismo y el -> tradicionalismo, como movimientos generales de la historia del esp\u00ed\u00adritu, se opusieron a la filosof\u00ed\u00ada de la subjetividad aut\u00f3noma, por la que se guiaba la ilustraci\u00f3n racionalista, y a la filosof\u00ed\u00ada de la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, creadora y donadora de normas (-> racionalismo). Frente a esto, la raz\u00f3n fue entendida como fuerza receptora del esp\u00ed\u00adritu, cuya acci\u00f3n suprema es la recepci\u00f3n de lo dado, de lo no hecho o establecido por el hombre. Por este motivo la tradici\u00f3n gana una significaci\u00f3n nueva para la vida del esp\u00ed\u00adritu. Tradici\u00f3n significa transmisi\u00f3n de lo que uno mismo ha recibido; lo cual se transmite para que vuelva a ser recibido. El presupuesto para tal posibilidad es la autoridad de quien transmite, que tiene un acceso inmediato al origen de lo transmitido (J. Pieper). Si ese proceso es perseguido hasta sus \u00faltimos or\u00ed\u00adgenes, termina en una r.p. y en una tradici\u00f3n primitiva determinada por ella. En la \u00absagrada tradici\u00f3n\u00bb estas estructuras se han conservado con la m\u00e1xima pureza y claridad. Lo cual le concede una manera especial de autoridad y de obligatoriedad.<\/p>\n<p>Es comprensible que a partir de esta nueva valoraci\u00f3n de la tradici\u00f3n y de la revelaci\u00f3n para la historia del esp\u00ed\u00adritu, principalmente por su conexi\u00f3n con sus \u00faltimos fundamentos, se viera nuevamente la importancia teol\u00f3gica de la r. primitiva.<\/p>\n<p>La r.p. no es una doctrina oficial de la Iglesia. Pero en cuanto un tradicionalismo extremo parec\u00ed\u00ada excluir en principio la capacidad del hombre para el conocimiento natural de Dios, tal sistema fue condenado (DS 2751 contra Bautain).<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada protestante el concepto y el objeto de la r.p. han sido tema de reflexi\u00f3n mucho menos que en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica. El t\u00e9rmino aparece all\u00ed\u00ad por primera vez y ocasionalmente en J.T. Beck (RGG3 vr 1199), y el contenido mismo en H. Schalter. En la teolog\u00ed\u00ada moderna han defendido una r.p. especialmente P. Althaus y, en parte, tambi\u00e9n E. Brunner. El pensamiento de la r.p. fue delimitado contra el \u00abcristomonismo\u00bb de la revelaci\u00f3n (en K. Barth sobre todo). Por r.p. entiende Althaus una originaria situaci\u00f3n fundamental del hombre. Por esto, aparte de la r.p., \u00e9l habla tambi\u00e9n de una revelaci\u00f3n fundamental. Ambas expresiones se mueven, no en un \u00e1mbito hist\u00f3rico, sino en el terreno de un principio ontol\u00f3gico, y hablan de esa revelaci\u00f3n como de un hecho no pasado, sino presente. Con ello designa la condici\u00f3n de posibilidad de la revelaci\u00f3n, en cuanto a aqu\u00e9lla viene dada con el ser creado del hombre y con el testimonio de Dias acerca de s\u00ed\u00ad mismo que ah\u00ed\u00ad va implicado. Ese testimonio se manifiesta en la conciencia, en las estructuras de la finitud de la existencia, en la experiencia de la gratitud, de la referencia a otro, del trascenderse a s\u00ed\u00ad mismo de la historicidad. La r.p. as\u00ed\u00ad entendida es el presupuesto de la predicaci\u00f3n misionera y de la nueva palabra de Dios en la revelaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jesucristo; pero es presupuesto en el sentido de punto de apoyo y de contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>G. Gloege, que reconoce la legitimidad teol\u00f3gica objetiva de lo designado por Althaus con el nombre de r.p., rechaza el concepto de r.p. o revelaci\u00f3n fundamental, y en lugar de eso habla de revelaci\u00f3n del creador, que \u00e9l distingue de una revelaci\u00f3n de la creaci\u00f3n. La revelaci\u00f3n del creador \u00abse realiza en tres modalidades distintas y coordinadas de palabra operante de Dios: como creaci\u00f3n, como historia, como existencia; y por cierto de tal manera que en cada paso del di\u00e1logo intervienen tres r\u00e9plicas: palabra de Dios, contradicci\u00f3n del hombre, exigencia de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>3. La r.p., lo mismo que la historia originaria, no puede demostrarse hist\u00f3ricamente. Pero es posible y tiene pleno sentido como aut\u00e9ntica etiolog\u00ed\u00ada. Como lo indicado con la r.p. afecta al hombre como hombre en su constituci\u00f3n y situaci\u00f3n originarias, indisolubles de \u00e9l, el momento del principio temporal no puede eliminarse de lo significado con la r. primitiva.<\/p>\n<p>El concepto de r.p. podr\u00ed\u00ada ser una interpretaci\u00f3n de que el hombre originaria y esencialmente, es decir, desde el principio, est\u00e1 en el horizonte de la \u00abvoluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios\u00bb (cf. -> salvaci\u00f3n), o sea, en el horizonte del ofrecimiento de la -> gracia que eleva al hombre por encima de la -> naturaleza pura y lo conoce como la criatura destinada a la perfecci\u00f3n sobrenatural en el futuro absoluto de Dios. Seg\u00fan eso, r.p. podr\u00ed\u00ada significar el acto por el que el hombre adquiere conciencia de esta destinaci\u00f3n propia y conoce adem\u00e1s que, si la pierde, la pierde culpablemente.<\/p>\n<p>La idea de una r.p. podr\u00ed\u00ada ser una descripci\u00f3n o interpretaci\u00f3n del as\u00ed\u00ad llamado -> existencial II sobrenatural, en cuanto con ella se significa que el hombre originariamente y, por ello, siempre, tiene, como fin lo sobrenatural y est\u00e1 obligado a ello. Esta estructura es una determinaci\u00f3n ontol\u00f3gica y real del hombre, que se a\u00f1ade ciertamente a su naturaleza en forma gratuita, pero en el orden f\u00e1ctico nunca falta. Ese horizonte permanece, pues, insuprimible, incluso cuando el hombre claudica ante tal destinaci\u00f3n o no quiere aceptarla.<\/p>\n<p>La r.p. podr\u00ed\u00ada ser tambi\u00e9n una descripci\u00f3n del hecho &#8211; unido con lo expuesto antes &#8211; de que la historia universal, entendida como historia de la humanidad, y la historia salv\u00ed\u00adfica se coextienden y coinciden, a pesar de sus grandes diferencias particulares.<\/p>\n<p>Partiendo de la r.p. y de sus implicaciones, se abre una posibilidad y se crean bases para dise\u00f1ar los rasgos fundamentales de una teolog\u00ed\u00ada de las religiones (cf. teolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n), y para hacer justicia conello a la grandeza y los l\u00ed\u00admites de las religiones.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: J. F. Lafiteau, Moeurs des sauvages Am\u00e9ricains compar\u00e9es aux moeurs des Premiers temps (P 1724); S. Drey, Die Urreligion durch die Uroffenbarung: ThQ 8 (1826) 237-284; H. Lueken, Traditionen des Menschengeschlechtes oder die Uroffenbarung unter den Heiden (Rb 1856); J. B. Hirscher, Unter welchen Bedingungen religi\u00f6se Erkenntnis allein denkbar ist und wie dieselbe sofort sich im Menschen bildet: Nachgelassene kleinere Schriften, bajo la dir. de H. Rolfus (Fr 1869) 1-14; F. Schmid, Die au\u00dferordentlichen Heilswege f\u00fcr die gefallene Menschheit (Brixen 1899) es frec. 253ss; W. Schmidt, Die Uroffenbarung als Anfang der Offenbarungen Gottes: Religion, Christentum, Kirche, bajo la dir. de G. Esser &#8211; J. Mausbach, I (K\u00f6 1911) 541-692; idem, Der Ursprung der Gottesidee I (Mr 1912) 186-191, VI (1926) 369-508; Pinard de la Boullaye, Estudio comparado de las religiones 3 vols. (C M\u00e9d 8a 1963); F. Geiger, Die katholische Kirche: Geist des Christentums und des Katholizismus, bajo la dir. de J. R. Geiselmann (Mz 1940) 39-44; Th. Ohm, Die Liebe zu Gott in den nichtchristlichen Religionen (Mn 1950) 384-394; W. 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Overhage &#8211; K. Rahner, Das Problem der Hominisation (Fr 1961) 38s 41; Th. Ohm, Machet zu J\u00fcngern alle V\u00f6lker. Theorie der Mission (Fr 1962) espc. 188-233; H. Schlier, Von den Heiden &#8211; R\u00f6m 1, 18-32: Die Zeit der Kirche (Fr 1962) 29-37; N. H\u00fctzel, Die Uroffenbarung im franz\u00f6sischen Traditionalismus (Mn 1962); idem, Die \u00abhistorische Methode\u00bb im franz\u00f6sischen Traditionalismus: ZKTh 84 (1962) 471-479; J. R. Geiselmann, Sagrada Escritura y tradici\u00f3n (Herder Ba 1968) 41-80; M. Seckler, Nichtchristen: HThG II 230-242; H. R. Schlette, Die Religionen als Thema der Theologie (Fr 1963) 80s.; J. Feiner, Kirche und Heilsgeschichte: Rahner GW II 317-345; J. Ratzinger, Der christliche Glaube und die Weltreligionen: ibid. 287-305; J. R. Geiselmann, Die katholische T\u00fcbinger Schule (Fr 1964) espec. 142-145; H. Fries, La revelaci\u00f3n, MySal I-I 207-286 (bibl.); 1. Heislbetz: LThK2 X 565ss.; idem, Theo-logische Gr\u00fcnde der nichtchristlichen Religionen (Fr 1967) (bibl.) espec. 123-134; H. J. Pottmeyer, Der Glaube vor dem Anspruch der Wissenschaft (Fr 1968); E. Klinger, Offenbarung im Horizont der Heilsgeschichte (Ei 1969).<\/p>\n<p>Heinrich Fries<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. No se puede decidir con seguridad cuando el concepto de r.p. aparece por primera vez en la historia de la teolog\u00ed\u00ada y pasa \u00e1 ser objeto de reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita. 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