{"id":19031,"date":"2016-02-05T12:12:26","date_gmt":"2016-02-05T17:12:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sobrenatural-orden\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:26","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:26","slug":"sobrenatural-orden","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sobrenatural-orden\/","title":{"rendered":"SOBRENATURAL, ORDEN"},"content":{"rendered":"<p>1. Puede entenderse por orden una relaci\u00f3n de varias realidades distintas entre s\u00ed\u00ad, en que los entes particulares llegan a la actuaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismos que les conviene (a su propia \u00ab-> esencia\u00bb), se ayudan, por estar remitidos unos a otros, a lograr esa actuaci\u00f3n esencial y forman as\u00ed\u00ad un todo lleno de sentido. El problema del -> orden viene a ser as\u00ed\u00ad a la postre el problema de la unidad en la variedad y de la variedad en la unidad. Todo orden se basa, pues, en el fundamental supuesto cristiano de que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, todo procede de un Uno originario (Dios), y de que este Uno absoluto puede crear y crea una aut\u00e9ntica variedad, que es no obstante un mundo uno, en el cual todo est\u00e1 referido a todo, destina ese mundo a una unidad y la mantiene, de forma que el \u00aborden\u00bb aparece a la vez como supuesto necesario del mundo del devenir y como fin del mismo (que se hace y consuma; cf. fin del -> hombre, -> reino de Dios). Si la pluralidad es realidad y no s\u00f3lo apariencia, y sin embargo no puede haber nada que sea absolutamente dispar respecto de lo otro, y, consiguientemente, la diferencia supone una vez m\u00e1s la unidad, s\u00ed\u00adguese que el concepto de orden pertenece a las nociones fundamentales de una inteligencia cristiana del mundo y de la existencia.<\/p>\n<p>Si a la palabra orden se le a\u00f1ade un adjetivo, \u00e9ste indica una regi\u00f3n de realidades (a diferencia de otras realidades) de cuyo orden se trata (p. ej., orden pol\u00ed\u00adtico), o el punto de vista objetivo, el \u00abprincipio estructural\u00bb, bajo el que se considera ordenada una pluralidad (del tipo que fuere). Esto \u00faltimo se quiere decir cuando se habla de o. s. Este concepto significa que, de hecho, toda la realidad plural del mundo (espiritual-material, juntamente con los \u00e1ngeles) tiene lo sobrenatural como \u00abprincipio estructural\u00bb que determina el -> principio y fin de todo el mundo distinto de Dios, aunque determine a cada una de estas realidades en la forma que corresponde a la esencia (distinta) de los entes particulares.<\/p>\n<p>2. La inteligencia de este concepto est\u00e1 as\u00ed\u00ad determinada ante todo por la noci\u00f3n de \u00absobrenatural\u00bb (-1&#8242; naturaleza, -> naturaleza y gracia, -4 gracia, estados del -> hombre; en estos art\u00ed\u00adculos ha de buscarse el material positivo para lo que aqu\u00ed\u00ad se dice). En sentido estricto llamamos sobrenatural a la libre y gratuita comunicaci\u00f3n de Dios, en cuanto no va aneja a la esencia finita de ning\u00fan ente (espiritual) creado, ni puede ser exigida por \u00e9ste a t\u00ed\u00adtulo de sabidur\u00ed\u00ada, bondad y justicia de Dios, sino que es el prodigio del libre amor de Dios, que as\u00ed\u00ad se comunica a s\u00ed\u00ad mismo y se convierte en la realidad m\u00e1s \u00ed\u00adntima y el fin de la criatura. Esa comunicaci\u00f3n de Dios mismo es don gratuito para la criatura no s\u00f3lo en el plano metaf\u00ed\u00adsico de su posibilidad, sino tambi\u00e9n en el plano de su existencia real, y concretamente en la situaci\u00f3n en que ella por su libre culpa se ha hecho positivamente indigna de tal comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. El mundo en su totalidad se halla en este o. s. pues, por una parte, este mundo mismo, compuesto de materia y esp\u00ed\u00adritu, es de tal modo uno, que el mundo material no s\u00f3lo se comporta como el escenario exterior en que se representa la historia de la criatura espiritual (sin quedar afectado por ella), sino que, por la unidad de -> esp\u00ed\u00adritu y -> materia por lo menos en el hombre (y tal vez de mundo y -> \u00e1ngeles por una an\u00e1loga referencia esencial mutua), es un factor interno de la historia espiritual misma (-> resurrecci\u00f3n de la carne). Y, por otra parte, la oferta sobrenatural de s\u00ed\u00ad mismo que Dios hace al esp\u00ed\u00adritu creado es el m\u00e1s \u00ed\u00adntimo y \u00faltimo destino de este esp\u00ed\u00adritu en su totalidad (y no s\u00f3lo, p. ej., lo que \u00e9l tiene tambi\u00e9n junto con otras muchas cosas), pues decide sobre su estadio definitivo (-> salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n eterna). Partiendo de aqu\u00ed\u00ad puede decirse adem\u00e1s que la creaci\u00f3n (como constituci\u00f3n de lo distinto de Dios) de hecho ha de entenderse de antemano (aunque libremente y en forma indebida a lo creado) como presupuesto y factor de la comunicaci\u00f3n de Dios hacia fuera. Dios crea de hecho el mundo, aun cuando pudiera haber creado ese otro sin voluntad de comunic\u00e1rsele a s\u00ed\u00ad mismo y aunque es libre respecto de lo creado efectivamente, para tener as\u00ed\u00ad un destinatario de la propia comunicaci\u00f3n. La creaci\u00f3n efectiva es un factor en el prodigio radical del amor divino, en el que Dios quiere entregarse a s\u00ed\u00ad mismo. Por eso el orden de la gracia, a pesar de su car\u00e1cter sobrenatural respecto del mundo efectivo, no es la finalizaci\u00f3n posterior de un mundo hacia metas superiores, pero externos a \u00e9l, sino su m\u00e1s \u00ed\u00adntimo destino de antemano, no como exigencia de su ser, sino como aquella trascendencia m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo hacia la inmediatez de Dios que se da como posibilidad a la criatura, porque Dios la ha querido y creado de antemano en el acto libre del amor, en que \u00e9l quiere darse s\u00ed\u00ad mismo. Pero as\u00ed\u00ad precisamente lo sobrenatural es el destino primero y \u00faltimo del esp\u00ed\u00adritu creado y, en \u00e9l y con \u00e9l, del mundo en general. Todo procede de esta voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (cf. -> salvaci\u00f3n, C) y est\u00e1 objetivamente ordenado al fin de la misma. Cada cosa a su manera.<\/p>\n<p>Por ello, este o. s. es un orden ineludible. Ineludible por de pronto para el conocimiento del hombre. La criatura espiritual tiene desde luego que experimentar y reconocer (expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente) su ordenaci\u00f3n por la grada a la propia comunicaci\u00f3n de Dios (su destino sobrenatural) como gracia indebida, y as\u00ed\u00ad es posible la formaci\u00f3n del concepto de \u00abnaturaleza pura\u00bb como concepto l\u00ed\u00admite, que est\u00e1 justificado para aclarar un hecho real. Sin embargo, comoquiera que conocemos siempre en el orden de la gracia y nunca podemos salir realmente del dinamismo de la misma, ni siquiera en el campo cognoscitivo (sep\u00e1moslo o no reflejamente), es imposible para nosotros formarnos una idea positiva, con contenido exacto, determinado y seguro, de lo que se dar\u00ed\u00ada a\u00fan o no en una \u00abnaturaleza pura\u00bb. P. ej., no puede decirse con absoluta precisi\u00f3n lo que est\u00e1 dado en la experiencia concreta (aunque no refleja) de la libertad, de la culpa, etc., pues estas realidades concretas se experimentan siempre dentro del o. s., o bien lo que de ellas quedar\u00ed\u00ada a\u00fan en un orden de \u00abnaturaleza pura\u00bb. Pero eso tampoco es necesario.<\/p>\n<p>Por eso hay que contar siempre con que en objetos y temas de filosof\u00ed\u00ada se den implicaciones de pensamiento que pertenecen al o. s., aunque ello no se reconozca reflejamente, ni haya necesidad de reconocerlo (-> filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada). Pero el o. s. es sobre todo ineludible para el obrar del hombre, aun all\u00ed\u00ad donde \u00e9ste no lo sabe reflejamente, ni reconoce los supuestos y fines de su obrar como constituidos por la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios. El hombre no puede \u00abapearse\u00bb en su obrar del orden que est\u00e1 dado con su principio, con la ley por la que ha aparecido y est\u00e1 dirigido a un fin con su esencia concreta (de modo que tiene una determinaci\u00f3n y un fin sobrenaturales). Puede negar libremente este o. s., pero as\u00ed\u00ad precisamente toma de nuevo posici\u00f3n ante \u00e9l, del mismo modo que se reconoce la l\u00f3gica por el hecho de rechazarla en forma esc\u00e9ptica o relativista. En este sentido el o. s., aun habiendo sido puesto libremente por Dios, tiene para el hombre el car\u00e1cter de una \u00abnecesidad trascendental\u00bb (-> existencial II).<\/p>\n<p>El o. s. es un orden personal, un orden del amor en la -> fe y la -> esperanza. La criatura espiritual debe ordenarse integrando toda su realidad en su realizaci\u00f3n hist\u00f3rica dentro de aquel amor a Dios en que \u00e9ste se hace para el hombre la m\u00e1s \u00ed\u00adntima realidad del mismo. Ciertamente ese orden no se constituye por la acci\u00f3n de la -> libertad del hombre, porque la libertad finita del hombre recibe previamente de Dios la propia esencia y la propia situaci\u00f3n, y porque esta libertad responsable del hombre tiene que responder a Dios, en cuanto \u00e9l se da a s\u00ed\u00ad mismo en su gracia y as\u00ed\u00ad, por la gracia eficaz, posibilita a su vez para la criatura su realidad m\u00e1s propia, el acto amoroso de obediencia que acepta libremente a Dios. Sin embargo, el o. s. es personal, porque significa la relaci\u00f3n efectiva puesta por Dios de la libertad personal amorosa, tanto en Dios como en la criatura. Lo cual no quiere decir que el o. s. pueda reducirse a una mera relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, que estuviera \u00fanicamente determinada por el concepto formal abstracto de personalidad. Porque \u00abpersonal\u00bb y \u00abgratuito\u00bb no son conceptos id\u00e9nticos. Pero o. s. s\u00f3lo se entiende rectamente cuando no se concibe como un orden objetivo, sino como un orden en que lo personal pertenece de antemano a sus determinaciones formales.<\/p>\n<p>El o.s. es un orden hist\u00f3rico. Esto significa primeramente que \u00e9l es la estructura permanente de la historia de la -> salvaci\u00f3n: la criatura espiritual est\u00e1 desde el principio ineludiblemente ordenada a la \u00abparticipaci\u00f3n de la naturaleza divina\u00bb, y su historia (a trav\u00e9s de toda evoluci\u00f3n y culpa de la historia) consiste (donde no queda fallida la esencia de esta historia) en alcanzar la definitiva comunicaci\u00f3n de Dios en la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. Todo lo que acontece en la historia del individuo y de la humanidad tiene una relaci\u00f3n pr\u00f3xima o remota con este \u00faltimo destino y \u00abfin\u00bb del hombre dado desde el principio y anejo al o.s. Pero la historicidad del o.s. significa tambi\u00e9n, en segundo lugar, que este mismo o.s. no s\u00f3lo es la estructura permanente de la historia de la salvaci\u00f3n y, por ende, de la universal, sino que tiene tambi\u00e9n una historia: la comunicaci\u00f3n de Dios, que es a la postre el o.s., \u00abacontece\u00bb, y as\u00ed\u00ad tiene dentro de la historia su propio punto culminante en la -> encarnaci\u00f3n del Logos, por la que tal comunicaci\u00f3n se torna irreversible y aparece la historia de Dios mismo, que halla su consumaci\u00f3n en el \u00abreino de Dios\u00bb, en que \u00e9l ser\u00e1 \u00abtodo en todas las cosas\u00bb. As\u00ed\u00ad, pues, el o.s. no es la ley externa a una historia, sino la estructura permanente de esta misma historia, estructura que llega en medio de ella a su propia consumaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El o.s., como estructura obligada de la historia de la salvaci\u00f3n como historia de la libertad finita ante Dios y para la inmediatez con \u00e9l, significa tambi\u00e9n, por lo dicho, una tarea del hombre, que libremente debe aceptar y hacer suyo el orden de su historia, previa e ineludiblemente dado. En este sentido, el o.s. tiene tambi\u00e9n car\u00e1cter de \u00abley\u00bb; pero en \u00faltimo t\u00e9rmino, precisamente, el car\u00e1cter de aquella \u00abexigencia\u00bb que consiste en la personal oferta de amor por parte de Dios, que quiere comunicarse a s\u00ed\u00ad mismo; y es, por ende, inconmensurable a la postre con una ley como norma objetiva, distinta del dador de la ley. La ley del o.s. se identifica con el legislador y con su amor personal, que es dador y don. Aqu\u00ed\u00ad son lo mismo \u00ab-> ley y Evangelio\u00bb, y el don s\u00f3lo se torna exigencia exterior (como ley que amenaza) para quien no ha respondido a ella ni la ha aceptado por amor.<\/p>\n<p>El o.s. es un orden cristol\u00f3gico. Aunque es tesis teol\u00f3gicamente discutida, puede sin embargo admitirse que la primigenia intenci\u00f3n de Dios en su comunicaci\u00f3n &#8211; que estructuraba ya \u00absupralapsariamente\u00bb la historia de la salvaci\u00f3n &#8211; estaba dirigida a la encarnaci\u00f3n del Logos como la culminaci\u00f3n hist\u00f3rica (escatol\u00f3gica) de esta comunicaci\u00f3n, de forma que la encarnaci\u00f3n (con la glorificaci\u00f3n de Cristo, que por raz\u00f3n del pecado se realiza a trav\u00e9s de la muerte: -\u00bb resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas) hace aparecer el o.s. en forma absolutamente hist\u00f3rica y a la vez lo implanta de modo definitivo en el muncon el -> escotismo que tambi\u00e9n la gracia supralapsaria es gracia de Cristo y, por ende, que el o.s. es de antemano sobrenatural y cristol\u00f3gico. Por tanto, Cristo es siempre cabeza y fin de la historia de la salvaci\u00f3n, no s\u00f3lo cuando (por raz\u00f3n del pecado) entra en ella, sino que ya de antemano la historia de la salvaci\u00f3n dada en el o.s. es una historia en que Dios quiere comunicarse al mundo en Cristo por la encarnaci\u00f3n. Ello no excluye, sino que incluye que Dios quisiera, igualmente de antemano, esta historia de la salvaci\u00f3n como historia de la comunicaci\u00f3n victoriosa de s\u00ed\u00ad mismo al mundo culpable por su \u00abno\u00bb a \u00e9l. Dios permiti\u00f3, pues, el pecado para demostrar la radical grandeza de su amor por el que se da a s\u00ed\u00ad mismo, se ofrece una vez m\u00e1s al hombre que se le cierra, se muestra m\u00e1s grande que \u00e9l y lo vence.<\/p>\n<p>Como esta victoria del amor de Dios se cumple en la cruz del Hijo hecho hombre, el o.s. tambi\u00e9n es siempre un orden \u00abstaurol\u00f3gico\u00bb, un orden de la cruz. En su concreta realizaci\u00f3n, que es la historia de la salvaci\u00f3n, no es simplemente mera \u00abevoluci\u00f3n\u00bb, sino una historia que pasa por la cruz y la muerte, en las que parece quebrarse el o.s., en una \u00abapariencia\u00bb que, como espantosa realidad de la ruina bajo una perspectiva humana, s\u00f3lo puede entenderse y aceptarse en un amor m\u00e1s grande, que Dios mismo hace posible.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: J. M. Scheeben, Naturaleza y gracia (Herder Ba 1969); C. v. Sch\u00e4zler, Natur und \u00dcbernatur (Mz 1865); J. Bainvel, Nature et surnaturel (1904, P 51931); H. de Lubac, Sumaturel (P 1946); G. de Broglie, De gratitudine ordinis supematuralis: Gr 29 (1948) 435-463; idem, De fine ultimo humanae vitae. Pars prior positiva (P 1948); H. Rondet: RSR 35 (1948) 481-521; idem, Gratia Christi (P 1948); H. de Lubac, Le myst\u00e9re du surnaturel: RSR 36 (1949) 80-212; J. Alfaro, Lo natural y lo sobrenatural. Estudio hist\u00f3rico desde Santo Tom\u00e1s hasta Cayetano (Ma 1952); E. Gutwenger, Natur und \u00dcbernatur: ZKTh 75 (1953) 82-97; Schmaus I1\/1 (Mn 51954) 166-215 (\u00c2\u00a7\u00c2\u00a7 114-215) (amplia bibliograf\u00ed\u00ada); W. Trillhaas, In welchem Sinn sprechen wir beim Menschen von \u00abNatur\u00bb?: ZThK 52 (1955) 272-296; H. Volk, Gnade und Person: Schmaus ThGG (Mn 1957) 219-236; C. Colombo, El problema de lo sobre-natural (Herder Ba 1964); H. Bouillard, Karl Barth. Parole de Dieu et existence humaine II (P 1957) 77-112; K. Rahner, Naturaleza y gracia, en Rahner IV, 215-244; idem, \u00dcber das Verh\u00e4ltnis von Natur. Sobre la relaci\u00f3n entre la naturaleza y la gracia, en Rahner 1, 327-350; U. K\u00fchn, Natur und Gnade (B 1961) (bibl.); H. U. v. Balthasar, Karl Barth (K\u00f6 &#8216;1962) 278-335; B. Stoeckle, \u00abGratia supponit naturam\u00bb (R 1962) (bibl.); J. Ratzinger, Gratia praesupponit naturam: Einsicht und Glaube (homenaje a G. S\u00f6hngen) (Fr 1962) 151-165; H. Bouillard, Blondel und das Christentum (Mz 1963) 75-156; H. U. v. Balthasar, Glaubhaft ist nur Liebe (Ei 1963); 1. Willig, Geschaffene und ungeschaffene Gnade (Mr 1964); H. Bouillard, L&#8217;id\u00e9e de surnaturel et le Mystere chr\u00e9tien: L&#8217;Homme devant Dieu III (M\u00e9langes H. de Lubac) (P 1964) 153-166; H. de Lubac, El misterio del sobrenatural (Estela Ba 1968); G. Muschalek, Sch\u00f6pfung und Bund als Natur-Gnade-Problem: MySal II-I 902-945; P. Gallier, La gracia santificante (Herder Ba 1964).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Puede entenderse por orden una relaci\u00f3n de varias realidades distintas entre s\u00ed\u00ad, en que los entes particulares llegan a la actuaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismos que les conviene (a su propia \u00ab-> esencia\u00bb), se ayudan, por estar remitidos unos a otros, a lograr esa actuaci\u00f3n esencial y forman as\u00ed\u00ad un todo lleno de sentido. El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sobrenatural-orden\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSOBRENATURAL, ORDEN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-19031","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19031"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19031\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}