{"id":19033,"date":"2016-02-05T12:12:30","date_gmt":"2016-02-05T17:12:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/suarismo\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:30","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:30","slug":"suarismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/suarismo\/","title":{"rendered":"SUARISMO"},"content":{"rendered":"<p>Por s. (o suarecianismo) entendemos la tendencia de pensamiento cat\u00f3lico escol\u00e1stico que deriva del \u00abDoctor Eximio\u00bb, Francisco Su\u00e1rez. Este naci\u00f3 en Granada en 1548; jesuita desde 1564, ense\u00f1\u00f3 filosof\u00ed\u00ada (1571-1574) y teolog\u00ed\u00ada (hasta su muerte en 1617) en Segovia, Valladolid, Roma, Alcal\u00e1, Salamanca y Coimbra (desde 1597). Sus obras (26 vol\u00famenes en la edici\u00f3n Viv\u00e9s) ejercieron un notable influjo ya en los contempor\u00e1neos. Los profesores jesuitas lo siguieron pronto como maestro, aunque nunca por imposici\u00f3n o recomendaci\u00f3n oficial. Su obra filos\u00f3fica (Disputationes metaphysicae, 1\u00c2\u00aa. edici\u00f3n 1597) inaugur\u00f3 un g\u00e9nero y fue un texto cl\u00e1sico en las Universidades europeas de los s. XVII-XVIII.<\/p>\n<p>La escuela suareciana (en cuanto de escuela se puede hablar) se situ\u00f3 entre la tomista, la escotista y la nominalista, entonces vigentes, en una posici\u00f3n de buscado equilibrio. El talento prevalentemente anal\u00ed\u00adtico de Su\u00e1rez y la \u00ed\u00adndole de su momento hist\u00f3rico llevaban a ello. Con su ampl\u00ed\u00adsima lectura hab\u00ed\u00ada intentado Su\u00e1rez escuchar ecu\u00e1nimemente todas las opiniones sobre cada punto, incluso las m\u00e1s aberrantes. Se le ha llamado por ello \u00abecl\u00e9ctico\u00bb, pero no se puede negar su toma de posici\u00f3n personal en cada problema. Ciertamente es menos sistem\u00e1tico que otros grandes escol\u00e1sticos; lo que m\u00e1s cohesi\u00f3n da a su obra es su esp\u00ed\u00adritu, de extremada honradez y exactitud.<\/p>\n<p>En conjunto es innegable tambi\u00e9n que queda m\u00e1s cercana del -> tomismo, tanto por la orientaci\u00f3n universalista, como por las doctrinas fundamentales. Pero con franca libertad, desde luego, y con marcadas influencias del -> escotismo y -> nominalismo. En los fervores del resurgir neotomista, esas influencias le han valido el ser combatido con especial aspereza. No le han faltado defensores, y as\u00ed\u00ad se ha desarrollado una pol\u00e9mica (no muy esclarecedora) alrededor del s. Hoy se inicia una valoraci\u00f3n m\u00e1s ecu\u00e1nime, pero faltan a\u00fan en ella muchos estudios fundamentales.<\/p>\n<p>1. Metaf\u00ed\u00adsica<br \/>\nLa filosof\u00ed\u00ada suareciana no tiene a\u00fan la preocupaci\u00f3n de radicalidad que tendr\u00e1 la de Descartes. Es a\u00fan la filosof\u00ed\u00ada de un te\u00f3logo que posee pac\u00ed\u00adficamente la cosmovisi\u00f3n te\u00ed\u00adstica y espiritualista medieval y quiere darle una formulaci\u00f3n racional, met\u00f3dica y ordenada, que le proporcione tambi\u00e9n elementos para la explicaci\u00f3n de los dogmas cristianos. Con todo, supone avance notable el haberla ordenado como tratado de ontolog\u00ed\u00ada (sin este nombre a\u00fan; e incluyendo la que hab\u00ed\u00ada de llamarse teolog\u00ed\u00ada natural), con independencia tanto de los tratados teol\u00f3gicos como del comentario de Arist\u00f3teles.<\/p>\n<p>Una de sus caracter\u00ed\u00adsticas es indudablemente el realismo; pero no en el sentido de alcance real (formalmente tal) dado a las estructuras del concepto humano; sino, m\u00e1s bien, en el de convicci\u00f3n consecuente de la absoluta primac\u00ed\u00ada de la realidad singular. De aqu\u00ed\u00ad su t\u00ed\u00adpico \u00abconcretismo\u00bb. Y, en teor\u00ed\u00ada del conocimiento, la aceptaci\u00f3n de la \u00abintuici\u00f3n intelectual del singular sensible\u00bb como conocimiento primario (presupuesto el tradicional valor realista de la sensaci\u00f3n). Los suarecianos ven en todo esto una recta depuraci\u00f3n del excesivo \u00abplatonismo\u00bb a\u00fan imperante en las grandes s\u00ed\u00adntesis medievales; los adversarios ven m\u00e1s bien un t\u00ed\u00adpico impacto nominalista, que les parece incluso comprometer el valor del conocimiento abstractivo. Hay que reconocer en justicia que las f\u00f3rmulas de Su\u00e1rez sobre el conocimiento conceptual son, en todo caso, m\u00e1s equilibradas que las de Ockham; y que el mayor esp\u00ed\u00adritu cr\u00ed\u00adtico que con ellas comparten frente a los sistemas anteriores es, por otra parte y a la luz de la historia subsiguiente, una conquista definitiva de la humanidad. En cambio, es tambi\u00e9n justo conceder que hay en Su\u00e1rez p\u00e9rdida de algunos valores muy positivos de la herencia plat\u00f3nica: as\u00ed\u00ad, la \u00abplenitud\u00bb (ilimitaci\u00f3n) de la idea de ser; ser\u00e1 por ello a su filosof\u00ed\u00ada m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil el acceso a la infinitud. La ra\u00ed\u00adz podemos verla hoy en un estrechamiento de la -> l\u00f3gica, que (como ya en Escoto) prefiere el concepto al juicio.<\/p>\n<p>En general, el concretismo no pudo aprovechar la aportaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del an\u00e1lisis de las estructuras cognoscitivas humanas, Por eso, ante la radicalizaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la filosof\u00ed\u00ada en la edad moderna, el s., si por una parte queda en situaci\u00f3n m\u00e1s favorable por las soluciones m\u00e1s cr\u00ed\u00adticas que ofrece (p. ej., sus t\u00ed\u00adpicas \u00abdistinciones de raz\u00f3n con fundamento real\u00bb), por otra se presta menos que el tomismo a la aplicaci\u00f3n del \u00abm\u00e9todo transcendental\u00bb, y con ello a una nueva fundamentaci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>El desarrollo sistem\u00e1tico de la metaf\u00ed\u00adsica suareciana est\u00e1 presidido por el postulado de la suprema unificaci\u00f3n conceptual de todo en el concepto de ente; es algo m\u00e1s claro, piensa Su\u00e1rez, que su analog\u00ed\u00ada. En sus supremas divisiones (Dios-criatura, substancia-accidente), guarda, sin embargo, un orden esencial en el descenso: s\u00f3lo se realiza en la criatura por dependencia de Dios y en el accidente por su inhesi\u00f3n a la substancia. Es, por tanto, en esas divisiones, \u00aban\u00e1logo con -> analog\u00ed\u00ada de atribuci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca\u00bb, que se define precisamente por la existencia de ese orden en el descenso. Si la afirmaci\u00f3n prevalente de unidad recuerda a Escoto, lo presentado como \u00abatribuci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca\u00bb es, como hoy se reconoce, el primer elemento que Tom\u00e1s hab\u00ed\u00ada hecho valer como \u00abanalog\u00ed\u00ada del ser\u00bb. Su\u00e1rez ha visto aqu\u00ed\u00ad mejor que Cayetano. Para el caso substancia-accidente, su soluci\u00f3n es la tomista; en el caso de nuestro conocimiento conceptual de Dios a\u00fan le distancia de Tom\u00e1s el fijarse m\u00e1s en el orden de realizaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad (primero Dios, despu\u00e9s la criatura) que en el de nuestra predicaci\u00f3n (donde estructuralmente, seg\u00fan Tom\u00e1s, nuestro concepto se adapta por s\u00ed\u00ad a la criatura y necesita purificarse para poder aplicarse a Dios).<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad el rechazo de la proporcionalidad. La insistencia en el papel metaf\u00ed\u00adsico de la dependencia causal de todo por respecto a Dios, es en todo esto el mayor m\u00e9rito de Su\u00e1rez. Su \u00abatribuci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca\u00bb responde as\u00ed\u00ad a toda una visi\u00f3n sistem\u00e1tica de la realidad, en la que la \u00abdependencia radical\u00bb ocupa el puesto que en las exposiciones usuales del sistema tomista ocupa la \u00abcomposici\u00f3n real del ser y la esencia\u00bb. Dejando aparte el problema de esta misma composici\u00f3n (la negaci\u00f3n por Su\u00e1rez de su car\u00e1cter real depende de los presupuestos antes enunciados), resulta preferible, como nota metaf\u00ed\u00adsica radical\u00ed\u00adsima de lo creado, la asignada por \u00e9l; puede incluso arg\u00fcirse que responde mejor al elemento m\u00e1s nuclear de la compleja noci\u00f3n tomista de \u00ab-> participaci\u00f3n\u00bb, tal como hoy la presentan las investigaciones hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>En la sistem\u00e1tica suareciana, Dios es visto m\u00e1s como ens per se necessarium que como infinito; lo cual, aparte del esquema expresivo (m\u00e1s profundo en Tom\u00e1s), sigue el esp\u00ed\u00adritu del ipsum esse subsistens (donde esse est actualitas&#8230; et propter hoc perfectio). El ens necessarium, cuya existencia se impone para Su\u00e1rez en cuanto consta la de algo (haya, o no, serie infinita de causas contingentes), es \u00fanico (singular por esencia como existente por esencia); por eso es omniperfecto (e infinito), pues toda perfecci\u00f3n es \u00e9l o brota de \u00e9l.<\/p>\n<p>Su\u00e1rez puede ser considerado como el metaf\u00ed\u00adsico del molinismo por su teor\u00ed\u00ada de la \u00abconcausaci\u00f3n\u00bb sin uni\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca de las causas y su reivindicaci\u00f3n del principio agens qua tale non mutatur (que quita la base a la postulaci\u00f3n de la premoci\u00f3n). Mantuvo tambi\u00e9n la idea (de Enrique de Gante y Escoto) de la compatibilidad de potencia formal y acto virtual, para la explicaci\u00f3n de la inmanencia vital. Por lo dem\u00e1s, concili\u00f3 lo esencial del molinismo (ciencia media) con la predestinaci\u00f3n ante praevisa merita y las predefiniciones formales de los actos buenos, explicadas por el car\u00e1cter \u00abcongruo\u00bb de la gracia bajo la ciencia media (-> gracia y libertad).<\/p>\n<p>2. Teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica<br \/>\nEn este dominio, hay que poner la aportaci\u00f3n m\u00e1s interesante de Su\u00e1rez en las cuestiones de m\u00e9todo (en las que tanto significaron los s. xvi y xvii). Contribuy\u00f3 al desenvolvimiento del m\u00e9todo positivo; tambi\u00e9n a la determinaci\u00f3n de las \u00ab-> calificaciones teol\u00f3gicas\u00bb de las proposiciones. Pero, dejando estos aspectos, que son hist\u00f3ricos y han sido incorporados ampliamente por todas las escuelas, veamos algunos rasgos que puedan definir el s. teol\u00f3gico. Son rasgos aislados, poco sistematizables.<\/p>\n<p>a) La sobrenaturalidad de los actos de las virtudes teologales afecta a su mismo objeto formal y tiene, por tanto, relevancia psicol\u00f3gica: una posici\u00f3n tomista, a la que hoy se vuelve universalmente, mantenida por Su\u00e1rez cuando surg\u00ed\u00ada la contraria. En conexi\u00f3n con ella, el analysis fidei de Su\u00e1rez es complejo y profundo; cuestionable en su formulaci\u00f3n racional, es clarividente en su afirmaci\u00f3n de que el primum creditum es siempre Dios que se revela.<\/p>\n<p>b) Como todos los molinistas, Su\u00e1rez pone de relieve la cooperaci\u00f3n activa de las potencias de la persona creada a los actos de la vida sobrenatural; para ello concibe la tradicional \u00ab-> potencia obediencial\u00bb como tambi\u00e9n activa. Sin que eso merme la plena dependencia por respuesta a la iniciativa de Dios y a la acci\u00f3n de su gracia.<\/p>\n<p>c) En la presentaci\u00f3n del dogma trinitario (-> Trinidad), no teme Su\u00e1rez hablar de una subsistencia absoluta y, por otra parte, de un ser y perfecci\u00f3n real propio de las subsistencias relativas; reaparece en ello su realismo de lo concreto. No cree que eso obste a la unidad divina ni a la infinitud de cada persona; pues \u00e9sta tiene equivalentemente en su perfecci\u00f3n propia la de las otras.<\/p>\n<p>d) Para explicar la -> encarnaci\u00f3n, prefiere suponer que en el hombre asumido falta el \u00abmodo\u00bb de subsistencia (realmente distinto de la naturaleza) por el que aqu\u00e9l hubiera sido persona creada. En la cuesti\u00f3n cl\u00e1sica del fin de la encarnaci\u00f3n, elabora una matizada posici\u00f3n media entre las de Tom\u00e1s y Escoto.<\/p>\n<p>3. Derecho<br \/>\nAun los historiadores modernos no especialmente afectos a Su\u00e1rez, est\u00e1n de acuerdo en reconocer lo precioso de su aportaci\u00f3n a la teor\u00ed\u00ada del derecho (sobre todo por su tratado De Legibus). Aqu\u00ed\u00ad de nuevo ser\u00e1, sin embargo, muy dif\u00ed\u00adcil definir un s. jur\u00ed\u00addico. Las opiniones m\u00e1s originales y de mayor influjo son, sin duda, dos: la que pone la comunidad como el primer sujeto del poder en toda sociedad civil naciente, y la que (siguiendo la inspiraci\u00f3n de Vitoria) propugna el ius gentium como anterior a los diversos derechos pol\u00ed\u00adticos positivos. Hay en esta \u00faltima una interesante base para los intentos actuales de estructuraci\u00f3n de una sociedad supranacional.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: BIOGRAF\u00ed\u008dA: R. de Scorraille, 2 vols. (P 1912-13). &#8211;<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: E. M. Rivi\u00e9re, La bibliographie des ouvrages imprim\u00e9s et in\u00e9dits de F. Su\u00e1rez (Ts &#8211; Ba 1918); P. M\u00fagica, Bibliografia Suareciana (Granada 1948) 43-103; E. Elorduy, Cartas y Mss. de Su\u00e1rez: MCom 38 (1962) 271-330. &#8211; L. Mahieu, Su\u00e1rez, sa philosophie et les rapports qu&#8217;elle a avec sa th\u00e9ologie (P 1921); H. Rommen, Die Staatslehre des F. Su\u00e1rez (M\u00f6nchengladbach 1927); G. Smyth, Jesuit Thinkers of the Renaissance (Milwaukee 1939); J. Hellin, La analog\u00ed\u00ada del ser y el Conocimiento de Dios en Su\u00e1rez (Ma 1947); idem, L\u00ed\u00adneas fundamentales del sistema de Su\u00e1rez: Pensamiento 4 (Ma 1948) 123-167; J. de Vries, Die Erkenntnis-lehre des F. Su\u00e1rez und des Nominalismus: Scholastik 24 (1949) 321-344; J. Iturrioz, Estudios sobre la Metaf\u00ed\u00adsica de F. Su\u00e1rez (Ma 1949); L. Pere\u00f1a Vicente, Teor\u00ed\u00ada de la Guerra en F. Su\u00e1rez, 2 vols. (Ma 1954); N. \u00f3ry, Su\u00e1rez in Rom: ZKTh 81 (1959) 133-162; J. G\u00f3mez Caffarena, Sentido de la composici\u00f3n de ser y esencia en Su\u00e1rez: Pensamiento 15 (1959) 135-154; 1. Giers, Die Gerechtigkeitslehre des jungen Su\u00e1rez (Fr 1962); S. Castellote Cubells. Die Anthropologie des Suarezianismus (Fr 1962); E. Gemmeke, Die Metaphysik des sittlich Guten bei F. Su\u00e1rez (Fr 1965); J. Hell\u00ed\u00adn, Lineas fundamentales del sistema metaf\u00ed\u00adsico de Su\u00e1rez, en Pens 14 (1948) 123-168; M. So-lana, Doctrina de Su\u00e1rez sobre el primer principio metaf\u00ed\u00adsico; novedad que ofrece, en Pens 4 (1948) 245-270; A. P. Goyena, Fuentes para el estudio del P. Su\u00e1rez, en R y Fe 1918; J. M. Alejandro, La gnoseolog\u00ed\u00ada del Doctor Eximio y la acusaci\u00f3n nominalista (Comillas 1948); J. Iturrioz, En torno al ocasionalismo de Su\u00e1rez, en Est Ecl. 19 (1945) 61-130.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 G\u00f3mez Caffarena<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por s. (o suarecianismo) entendemos la tendencia de pensamiento cat\u00f3lico escol\u00e1stico que deriva del \u00abDoctor Eximio\u00bb, Francisco Su\u00e1rez. Este naci\u00f3 en Granada en 1548; jesuita desde 1564, ense\u00f1\u00f3 filosof\u00ed\u00ada (1571-1574) y teolog\u00ed\u00ada (hasta su muerte en 1617) en Segovia, Valladolid, Roma, Alcal\u00e1, Salamanca y Coimbra (desde 1597). 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