{"id":19036,"date":"2016-02-05T12:12:36","date_gmt":"2016-02-05T17:12:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolos-de-la-fe\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:36","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:36","slug":"simbolos-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolos-de-la-fe\/","title":{"rendered":"SIMBOLOS DE LA FE"},"content":{"rendered":"<p>La Iglesia usa tradicionalmente en su liturgia profesiones de fe o s\u00ed\u00admbolos de fe, o sencillamente s\u00ed\u00admbolos. Aqu\u00ed\u00ad estudiaremos el origen y estructura de estas f\u00f3rmulas, para mostrar su alcance y significaci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>1. La palabra symbolum aparece primeramente en la Iglesia latina (en particular en \u00ed\u0081frica: Tertuliano, Cipriano). El oriente usa primeramente t\u00e9rminos como p\u00ed\u00adstis, mathema, p\u00ed\u00adsteos (exposici\u00f3n de la fe); la palabra symbolon aparece a mediados del s. IV (concilio de Laodicea, can. 7). Los autores que explican la palabra la entienden como \u00absigno de reconocimiento\u00bb, \u00abf\u00f3rmula de iniciaci\u00f3n\u00bb: el s. es la f\u00f3rmula por la que los cristianos se inician en el misterio de la fe y el signo por el que puede reconocerse que profesan la fe verdadera. Otras interpretaciones (AGUST\u00ed\u008dN, Sermo 213, 1) ven en el s. un resumen de la verdadera fe.<\/p>\n<p>Ya en el NT se hallan diversas f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n de fe. Las m\u00e1s sencillas y acaso tambi\u00e9n las m\u00e1s primitivas parecen ser las profesiones de fe en Jesucristo, Hijo de Dios y Se\u00f1or (1 Cor 12, 3: Kyrios Iesous; Rom 10, 9; Heb 4, 14; 1 Jn 4, 15; cf. Act 8, 37: texto occidental). Esta profesi\u00f3n de fe va a menudo acompa\u00f1ada de la menci\u00f3n de algunos hechos de la historia de Jes\u00fas, siempre los mismos: nacimiento virginal, crucifixi\u00f3n bajo Poncio Pilato y resurrecci\u00f3n (ya 1 Cor 15, 3-5; IgnEph 18, 2; IgnSm 1; IgnTrall 9, 1; IgnMagn 11).<\/p>\n<p>Por otro lado, se conocen f\u00f3rmulas con dos partes, que se dirigen a Dios Padre y a Jesucristo (1 Cor 8, 6; 2 Tim 4, 1), y tambi\u00e9n f\u00f3rmulas ternarias (2 Cor 13, 13; y tambi\u00e9n 1 Clem 58, 2; IgnMagn 13, 1.2, etc\u00e9tera), que recuerdan el mandato de Jes\u00fas de bautizar \u00aben el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28, 19), f\u00f3rmula sin duda acu\u00f1ada ya por el uso lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Se hallan luego (en Justino, Ireneo, Tertuliano) f\u00f3rmulas m\u00e1s desarrolladas que exponen el contenido de la verdadera fe dentro del marco de una f\u00f3rmula trinitaria, en que se inserta la confesi\u00f3n de Cristo, unida a la menci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (JusTINO, 1 Apol. 61; IRENEO, Adv. Haer. 110, 1; etc.), o a la del Hijo (TERTULIANO, Virg. vel. 1). Se trata de textos teol\u00f3gicos ya m\u00e1s elaborados; pero conocemos, desde el s. f\u00f3rmulas m\u00e1s breves fijadas ya por el uso lit\u00fargico. P. ej., en la Epistula Apostolorum (ap\u00f3crifa; Asia Menor 160-170):<br \/>\n-\u00abCreo en el Padre, dominador del universo,<br \/>\n-y en jesucristo salvador nuestro<br \/>\n-y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo Par\u00e1clito, en la santa Iglesia y en el perd\u00f3n de los pecados.\u00bb<br \/>\nO bien el formulario lit\u00fargico del papiro de D\u00e9r-Balizeh, que puede representar un ritual egipcio del s. II:<br \/>\n* \u00abCreo en Dios Padre omnipotente<br \/>\n* y en su Hijo unig\u00e9nito, nuestro Se\u00f1or Jesucristo,<br \/>\n* en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la resurrecci\u00f3n de la carne, en la santa Iglesia cat\u00f3lica.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, pues, el credo del s. II es eco de las confesiones de fe primitivas, que se remontan al kerygma apost\u00f3lico y a la revelaci\u00f3n de Jesucristo mismo. De ah\u00ed\u00ad se derivar\u00e1n todos los s. posteriores, lo mismo en oriente que en occidente.<\/p>\n<p>2. El s\u00ed\u00admbolo romano o apost\u00f3lico. A principios del s. III el s. romano aparece fijado ya en la forma que, con algunas adiciones, ser\u00e1 definitiva. La Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito, que puede en efecto representar el uso romano de comienzos del s. III (sobre el 215), describe el rito del bautismo y cita la triple pregunta dirigida al candidato:<br \/>\n\u00ab\u00bfCrees en Dios, padre omnipotente? \u00bfCrees en Cristo Jes\u00fas, Hijo de Dios, que naci\u00f3 por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo de Mar\u00ed\u00ada virgen, y fue crucificado bajo Poncio Pilato, muri\u00f3 y fue sepultado y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada vivo de entre los muertos, y subi\u00f3 a los cielos, y est\u00e1 sentado a la diestra del Padre, y vendr\u00e1 a juzgar a vivos y muertos?<br \/>\n\u00bfCrees en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la santa Iglesia y en la resurrecci\u00f3n de la carne?\u00bb<br \/>\nHay que hacer aqu\u00ed\u00ad dos observaciones importantes:<br \/>\na)El s. no es primeramente una regla de fe (cf. despu\u00e9s), sino una profesi\u00f3n de fe bautismal. Cipriano habla (Epist. 69, 7) de \u00abbautizar con el s.\u00bb (symbolo baptizare) y pone la f\u00f3rmula del s. (legem symboli) en relaci\u00f3n con la interrogaci\u00f3n bautismal. El s. es la profesi\u00f3n de fe que emite el catec\u00fameno en el momento de su bautismo. En el s. IV, la catequesis bautismal se organizar\u00e1 seg\u00fan cl plan del s. (Cirilo de Jerusal\u00e9n, Teodoro de Mopsuestia). Ambrosio y Agust\u00ed\u00adn explican el s. a los catec\u00famenos durante la solemne traditio simboli.<\/p>\n<p>b) Esta triple interrogaci\u00f3n nos instruye sobre la estructura y el sentido del s.; \u00e9ste es una f\u00f3rmula con tres partes y una profesi\u00f3n de fe trinitaria (symbolum TrinitatiS, FIRMILIANO DE CESAREA, en CIPRIANO, Ep. 75, 11), en la que se ha integrado una profesi\u00f3n de fe en Cristo, cuya vida, muerte y resurrecci\u00f3n fueron causa de nuestra salvaci\u00f3n. Tertuliano notaba ya que el s. bautismal es un desarrollo de \u00ablo que el Se\u00f1or ense\u00f1\u00f3 en el Evangelio\u00bb (De corona, 3).<\/p>\n<p>El texto del s. romano se nos ha conservado, en griego, en una carta de Marcelo de Ancira al papa Julio (hacia el 340, en EPIFANIO, Haer. 72, 3, 1). El original parece ser griego, lo que nos autorizar\u00ed\u00ada a remontarnos hasta mediados del s. III:<br \/>\n-\u00abCreo en Dios Padre omnipotente;<br \/>\n-y en Jesucristo, su \u00fanico Hijo, nuestro Se\u00f1or, que naci\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada Virgen por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, fue crucificado bajo Poncio Pilato y sepultado, al tercer d\u00ed\u00ada resucit\u00f3 de entre los muertos, subi\u00f3 a los cielos, est\u00e1 sentado a la diestra del Padre, desde all\u00ed\u00ad ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos; y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la Santa Iglesia, el perd\u00f3n de los pecados, la resurrecci\u00f3n de la carne y la vida eterna.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, desde el s. III, existe en Roma una f\u00f3rmula de s. (R), que, aunque un poco menos desarrollada, es substancialmente id\u00e9ntica con el texto recibido (T), que aparece en su forma actual en Ces\u00e1reo de Arles (+ 542).<\/p>\n<p>Esta f\u00f3rmula m\u00e1s corta (R) es el punto de partida de todos los s. occidentales que est\u00e1n atestiguados en otras partes (Galias, Hispania, \u00ed\u0081frica, Breta\u00f1a). La f\u00f3rmula m\u00e1s larga (T) no se form\u00f3 en Roma, y naci\u00f3 sin duda en las Galias, enriqueci\u00e9ndose tal vez con aportaciones orientales. Termin\u00f3 por imponerse en todo el occidente y hasta retorn\u00f3 a Roma (en la \u00e9poca carolingia), donde hab\u00ed\u00ada sido suplantada, en la liturgia bautismal, por el s\u00ed\u00admbolo llamado nicenoconstantinopolitano.<\/p>\n<p>No es posible, pues, mantener la leyenda, que aparece ya en el s. IV (Ambrosio, Rufino) y puede remontarse hasta Siria en el s. III, seg\u00fan la cual el s. habr\u00ed\u00ada sido redactado por los ap\u00f3stoles mismos (la atribuci\u00f3n de cada uno de los doce art\u00ed\u00adculos a cada uno de los ap\u00f3stoles aparece en el s. vi en las Galias). Pero la doctrina misma del s., cuyos enlaces con el NT acabamos de mostrar, se remonta sin duda alguna a la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Aparte de la profesi\u00f3n de fe de Gregorio Taumaturgo, obispo de Neocesarea del Ponto (+ hacia el 270), que no se presenta como f\u00f3rmula lit\u00fargica (bautismal), la forma oriental del s. s\u00f3lo est\u00e1 atestiguada a partir del s. iv, en f\u00f3rmulas m\u00e1s desarrolladas. Pero todo lo que antes hemos dicho nos permite afirmar que tambi\u00e9n eila se remonta a las profesiones de fe trinitaria y cristol\u00f3gica. Seg\u00fan la forma en que se nos han transmitido, credo de Jerusal\u00e9n, de Cesarea, de Antioqu\u00ed\u00ada, de Chipre, de Mopsuestia), los credos orientales presentan m\u00e1s diversidad que los s. occidentales y una redacci\u00f3n m\u00e1s desarrollada, sin duda por reacci\u00f3n contra las herej\u00ed\u00adas. Cuando, en Nicea, la Iglesia querr\u00e1 definir su fe contra la herej\u00ed\u00ada de Arrio, lo har\u00e1 con la adici\u00f3n de f\u00f3rmulas t\u00e9cnicas (\u00f3moo\u00fasios) dentro del marco de un credo bautismal (el de Cesarea o de Jerusal\u00e9n). Lo mismo acaecer\u00e1 con todas las f\u00f3rmulas que ser\u00e1n elaboradas sucesivamente durante las controversias trinitarias del s. Iv. \u00abLos antiguos credos eran para los catec\u00famenos; los nuevos credos son para los obispos\u00bb (C.H. Turner).<\/p>\n<p>Se discute el origen del credo \u00abde Constantinopla\u00bb. Es posible que su autor sea Epifanio, que en 374 cita ya este s. (Ancor. 118, 9-13). En ese caso el concilio de 381 se lo habr\u00ed\u00ada apropiado. El texto fue leido en el concilio de Calcedonia como s. del concilio de Constantinopla, y esta atribuci\u00f3n se hizo tradicional. No se trata, en todo caso, de un desarrollo de la f\u00f3rmula de Nicea, y la expresi\u00f3n \u00abs. niceno-constantinopolitano\u00bb es inexacta.<\/p>\n<p>Este acuerdo suplant\u00f3 los otros s. bautismales de oriente y, por alg\u00fan tiempo, tambi\u00e9n el de Roma. En el s. fue introducido en la liturgia eucar\u00ed\u00adstica de Siria; con la misma funci\u00f3n se difundi\u00f3 luego en occidente, primero en Hispania, m\u00e1s adelante en la corte imperial y finalmente en Roma, desde 1014, a petici\u00f3n de Enrique II.<\/p>\n<p>4. El s. Ouicumque, llamado de \u00abAtanasio\u00bb, no es un s. bautismal, sino una profesi\u00f3n de fe en la Trinidad y en Cristo. No tiene nada que ver con Atanasio y es de origen occidental. Se han propuesto muchos nombres como autores (Ambrosio, Vicente de L\u00e9rins, Fulgencio de Ruspe, Ces\u00e1reo de Arles), pero sin posibilidad de llegar a una certeza en este punto. Parece que fue redactado en la Galacia meridional por los s. v-vi. Se difundi\u00f3 en occidente en la \u00e9poca carolingia.<\/p>\n<p>5. S\u00ed\u00admbolo y regla de fe. El s. es el resumen de la catequesis antes del bautismo (lo que explica, p. ej., que no se halle alusi\u00f3n alguna a la eucarist\u00ed\u00ada, cuya ense\u00f1anza se reservaba a los \u00abiniciados\u00bb), catequesis que se apoya en la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. En este aspecto, puede pasar por testigo de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica y goza de autoridad singular. Pero no expresa todo el contenido de la doctrina de fe; en la antigua literatura cristiana conocemos confesiones de fe m\u00e1s desarrolladas, las cuales resumen y explicitan la fe que la Iglesia recibi\u00f3 de los ap\u00f3stoles y de sus disc\u00ed\u00adpulos (as\u00ed\u00ad IRENEO, Adv. Haer. i, 10, etc.; TERTULIANO, Praescr. 13; Virg. vel. 1; OR\u00ed\u008dGENES, De Princ. I, Praef. 4).<\/p>\n<p>Estas confesiones conservan las m\u00e1s de las veces la estructura trinitaria y no dejan de tener relaci\u00f3n con la profesi\u00f3n de fe bautismal (Ireneo habla de la regla de la verdad recibida en el bautismo, I, 9, 4); pero no se identifican con el s. bautismal. Ser\u00ed\u00ada vano querer reconstruir a partir de ellas el \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb de Ireneo o de Justino. Son exposiciones teol\u00f3gicas que no representan la f\u00f3rmula ritual de la profesi\u00f3n de fe bautismal.<\/p>\n<p>Dichos autores hablan a este prop\u00f3sito de \u00abregla de fe\u00bb, de \u00abregla de la verdad\u00bb (HAHN, Bibliothek der Symbole, 366-369; VAN DEN EYNDE, Les normes&#8230;, 281-313). Estas expresiones significan por de pronto que la verdad misma de fe es una regla (IRENEO II 28, 11). Pero pronto se considerar\u00e1n tambi\u00e9n las f\u00f3rmulas de la fe como normativas. As\u00ed\u00ad el s., que al principio no se identifica con la regla de fe, vendr\u00e1 a ser \u00abregla de fe.\u00bb Esta transformaci\u00f3n perece haberse operado en el. concilio de Nicea, que formul\u00f3 su fe dentro del marco de un s. bautismal. La \u00abfe de Nicea\u00bb, expresi\u00f3n de \u00abla fe profesada por los padres seg\u00fan las Escrituras\u00bb (ATANASIO, Ad Epict., 1), es el distintivo de la ortodoxia.<\/p>\n<p>En los concilios de Efeso y Calcedonia, el \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb de Nicea y el de \u00abConstantinopla\u00bb son las normas a que se hace referencia para juzgar de la ortodoxia de un doctor y para expresar contra un hereje la fe cat\u00f3lica. El s. bautismal se convirti\u00f3 en regla de fe. Ciertamente corresponde al magisterio formular el s. de la fe, completarlo en un punto disputado (el \u00f3moousios); pero el s. como expresi\u00f3n de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica es tambi\u00e9n la f\u00f3rmula por la que el magisterio ha de orientarse. Dentro del marco del s., en los siglos posteriores se componen otras f\u00f3rmulas de fe, ora oficiales (concilio de Toledo del a\u00f1o 400 6 447), ora privadas (Fides Damasi, Clemens Trinitas, Quicumque). La professo fidei tridentinae (P\u00ed\u00ado iv, 1564) se apoya en el \u00abs\u00ed\u00admbolo de Nicea\u00bb. Recientemente (aparte de los esfuerzos por una \u00abf\u00f3rmula breve\u00bb de la fe) merece resaltarse la \u00abprofesi\u00f3n de fe del pueblo de Dios\u00bb de Pablo vi (1968).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: F. Kattenbusch, Das Apostolische Symbol (L 1894-1900); J. Lebreton, Histoire du Dogme de la Trinit\u00e9 II (P 1928) 141-173; idem: RSR 20 (1930) 97-124; H. Lietzmann, Symbole der Alten Kirche (B 1935); D. Van den Eynde, Les normes de l&#8217;enseignement chr\u00e9tien (P 1933); I. Ortiz de Urbina, La estructura del S\u00ed\u00admbolo Constantinopolitano: OrChrP 12 (1946) 275-285; idem, El s\u00ed\u00admbolo niceno (Ma 1947); P. Nautin, Je crois \u00e1 ]&#8217;Esprit-Saint dans la Sainte Eglise pour la r\u00e9surrection de la chair (P 1947); O. Cullmann, Die ersten christlichen Glaubensbekenntnisse: ThSt(B) (1948); Ghellinck P I2 239-260 (bibl. exhaustiva hasta 1949): C. H. Roberts &#8211; B. Capelle, An Early Euchologium (Lv 1949); J. N. D. Kelly, Early Christian Creeds (Lo 1950); J. Crehan, Early Baptism and Creed (Lo 1950); Quasten P I 29-36, III 62ss. (bibl.); P. Th. Camelot: RSR 38 (1951) 149-163; P. Benoit: Lumi\u00e9re et vie 2 (Ly 1952) 39-60; P.-Th. Camelot: ibid. 61-80; LThK2 I 760ss. IV 935-938; C. Eichenseer, Das Symbolum Apostolicum beim hl. Augustinus (St. Ottilien 1960); P: Th. Camelot: Divinitas 3 (R 1961) 607-622 (Le magistbre et les symboles); A. Hahn &#8211; A. v. Harnack, Bibliothek der Symbole (Hildesheim 41962); LTh-K2 VIII 937s; Th. O. Neufeld &#8211; H. Vernon, The Earliest Christian Confessions (Lei 1963); 1. Ortiz de Urbina, Nic\u00e9e et Constantinople (Histoire des Conciles Oecum\u00e9niques II) (P 1963); Altaner \u00c2\u00a7\u00c2\u00a7 24 (Apostolicum), 63 (Athanasianum); H. Vogel, Das nicaenische Glaubensbekenntnis. Eine Doxologie (B &#8211; St 1963); K. J. Barbian, Die altdeutschen Symbola. Beitr\u00e4ge zur Quellenfrage (Steyl 1964); J. N. D. Kelly, The Athanasian Creed (Lo 1964); O. S. Barr, From the Apostles&#8217; Faith to the Apostles&#8217; Creed (NY 1964); A. M. Ritter, Das Konzil von Konstantinopel und sein Symbol (G\u00f6 1965); E. Schillebeeckx, El s\u00ed\u00admbolo de la fe y la teolog\u00ed\u00ada, en Revelaci\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada (S\u00ed\u00adg Sal 1968); P. Benoit, Der ntl. Ursprung des apostolischen Glaubensbekenntnisses: Exegese und Theologie (D 1965) 280-296; K. E. Skydsgaard, Das apostolische Glaubensbekenntnis als Lehrnorm und als Gotteswort: Zur Auferbauung des Leibes Christi (homenaje a P. Brunner) (Kassel 1965) 41-60; G. L. Dossetti, Il simbolo di Nicea e di Costantinopoli (R 1967); A. Winklho fer, Ich glaube (Rb 1968); J. Ratzinger, Introducci\u00f3n al cristianismo (S\u00ed\u00adg Sal 1970); Her-Korr 23 (1969) 32-38 (Bem\u00fchungen um eine \u00abKurzformel\u00bb des Glaubens); P. Inchaurraga, El s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico (Eset Vit); F. van der Meer, El s\u00ed\u00admbolo de la fe (Rialp Ma); E. Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez, El s\u00ed\u00admbolo de los ap\u00f3stoles (Studium Ma); L. Evely, El s\u00ed\u00admbolo de los ap\u00f3stoles (Ariel Ba 1966).<\/p>\n<p>Pierre-Thomas Camelot<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Iglesia usa tradicionalmente en su liturgia profesiones de fe o s\u00ed\u00admbolos de fe, o sencillamente s\u00ed\u00admbolos. Aqu\u00ed\u00ad estudiaremos el origen y estructura de estas f\u00f3rmulas, para mostrar su alcance y significaci\u00f3n teol\u00f3gica. 1. La palabra symbolum aparece primeramente en la Iglesia latina (en particular en \u00ed\u0081frica: Tertuliano, Cipriano). El oriente usa primeramente t\u00e9rminos como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolos-de-la-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSIMBOLOS DE LA FE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-19036","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19036","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19036"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19036\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}