{"id":19041,"date":"2016-02-05T12:12:46","date_gmt":"2016-02-05T17:12:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad-teologia-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:46","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:46","slug":"trinidad-teologia-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad-teologia-de-la\/","title":{"rendered":"TRINIDAD, TEOLOGIA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>I. Introducci\u00f3n a la problem\u00e1tica<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad no se pregunta por el contenido de la doctrina de la Trinidad de Dios y por su problem\u00e1tica, sino por la doctrina misma como tal. Hay aqu\u00ed\u00ad una problem\u00e1tica inherente a la cosa en s\u00ed\u00ad y otra peculiar de una \u00e9poca. Primero se puede preguntar en principio:<br \/>\na) \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el lugar adecuado de una t. de la T. en el edificio conjunto de la dogm\u00e1tica? La ubicaci\u00f3n usual est\u00e1 ya desde hace mucho tiempo en un tratado dogm\u00e1tico De Deo (uno et trino) al principio de toda la dogm\u00e1tica (despu\u00e9s de los proleg\u00f3menos habituales). Eso supuesto se pregunta de nuevo si, como en Tom\u00e1s y desde \u00e9l, un tratado De Deo trino ha de seguir a un tratado De Deo uno, o sea, si la doctrina sobre la \u00abesencia\u00bb divina debe anteponerse como un tratado redondeado en s\u00ed\u00ad, casi metaf\u00ed\u00adsico; o si (como lo ha hecho \u00faltimamente Schmaus) la doctrina sobre la esencia divina ha de introducirse en la doctrina sobre el Dios trino, tomando as\u00ed\u00ad de antemano la t. de la T. como principio estructural de toda doctrina sobre Dios. En la reciente teolog\u00ed\u00ada protestante, en parte por la esencia de esta teolog\u00ed\u00ada y en parte por la proposici\u00f3n general a conceder un puesto preeminente a la -> hermen\u00e9utica y a la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica (cf. -> teolog\u00ed\u00ada, B), se tiende a desplazar un cierto tipo de t. de la T. a los proleg\u00f3menos de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, como instrucci\u00f3n sobre la recta manera de hablar de Dios, interpretando as\u00ed\u00ad la doctrina de Trinidad \u00absalv\u00ed\u00adfica\u00bb como la doctrina del recto hablar sobre Dios. Cabr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n entender la t. de la T. como final que corona toda la dogm\u00e1tica, porque en ella Dios y su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica (\u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb y \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb) llegan conjuntamente a su formulaci\u00f3n definitiva. Si nos fijamos en el Catecismo holand\u00e9s, vemos que hoy se hace tambi\u00e9n el intento de disolver simplemente este tratado, para hablar del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu all\u00ed\u00ad donde aparecen cuando se habla de nuestra relaci\u00f3n con Dios, sin sistematizar de nuevo los enunciados trinitarios y sin trasponerlos a un tratado sobre Dios en s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>b) Naturalmente, bien mirada, esta cuesti\u00f3n aparentemente organizatoria es una pregunta objetiva por lo que se entiende exactamente bajo la palabra Trinidad, y tambi\u00e9n una pregunta por el enjuiciamiento de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del dogma, la cual, desde el NT con sus asistem\u00e1ticos enunciados econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adficos sobre el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu por separado, condujo a la doctrina sistem\u00e1tica sobre la Trinidad, sobre la \u00fanica \u00abnaturaleza\u00bb de Dios en tres \u00abpersonas\u00bb, tal como aparece en el s\u00ed\u00admbolo de Atanasio y en el concilio de Florencia. Desde entonces esa doctrina no ha hecho progresos o cambios religiosa o kerygm\u00e1ticamente importantes.<\/p>\n<p>c) Hemos de llamar la atenci\u00f3n todav\u00ed\u00ada, por tratarse de algo oprimente para el cristiano actual y para el predicador, sobre el hecho de que la doctrina de la Trinidad, aunque \u00e9sta muchas veces es ensalzada como el dogma fundamental del cristianismo, en la vida concreta del cristiano y en la predicaci\u00f3n tiene una importancia muy exigua, si es que tiene alguna. Esta afirmaci\u00f3n no necesita de una prueba muy detallada. Hemos aludido ya al Catecismo holand\u00e9s. En el concilio Vaticano II aparece la doctrina sobre la Trinidad (casi exclusivamente en Lumen gentium y en Unitatis redintegratio), pero en las declaraciones conciliares nunca es un tema verdaderamente fundamental. Con todo, hemos de notar c\u00f3mo se observa cierta preferencia por una formulaci\u00f3n greco-econ\u00f3mica de la T. (desde el Padre a trav\u00e9s del Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo), lo cual puede valorarse como tendencia hacia un lenguaje con mayor acento econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfico en los enunciados trinitarios. La Confesi\u00f3n de fe de Pablo VI presenta la t. de la T. con perspectivas y formulaciones demasiado cl\u00e1sicas para que, pr\u00e1cticamente, pueda despertar un inter\u00e9s nuevo en el tiempo actual.<\/p>\n<p>El fundamento \u00faltimo de este olvido de la t. de la T. en nuestra \u00e9poca es obvio: en la era de un -> ate\u00ed\u00adsmo universal y p\u00fablico, la cuesti\u00f3n de Dios es una pregunta candente por su existencia, pero no por su misterio \u00abinterior\u00bb. Mas en este fundamento relativo a la \u00e9poca late otro m\u00e1s profundo todav\u00ed\u00ada: por un lado, desde Agust\u00ed\u00adn la Trinidad \u00abinmanente\u00bb est\u00e1 tan en primer plano de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, y la Trinidad \u00absalv\u00ed\u00adfica\u00bb est\u00e1 tan postergada en la -> cristolog\u00ed\u00ada y en la teolog\u00ed\u00ada de la -> gracia por el principio de la \u00fanica actividad del Dios uno hacia fuera, que apenas se ve ya con claridad c\u00f3mo y porqu\u00e9 la existencia cristiana en su realizaci\u00f3n tiene algo que ver con la Trinidad. Y, por otro lado, si y en tanto la fe en la Trinidad se realiza vivamente, esto sucede en la cristolog\u00ed\u00ada, es decir, en la mirada viva y creyente a -> Jesucristo como definitiva presencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Dios en nosotros, y en la doctrina de la gracia, es decir, en la experiencia de la comunicaci\u00f3n de -> Dios (E) mismo en la gracia de su Esp\u00ed\u00adritu; pero no en una t. sistem\u00e1tica de la T. o en una adoraci\u00f3n de la Trinidad como tal.<\/p>\n<p>II. El principio formal objetivo y estructural de la teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad<br \/>\nLas cuestiones que fueron insinuadas en el p\u00e1rrafo I s\u00f3lo pueden responderse si se elabora un principio formal objetivo y estructural para la t. de la T. y para su objeto, el cual, en conexi\u00f3n con otros temas de la fe y de la teolog\u00ed\u00ada, d\u00e9 luz y orientaci\u00f3n sobre c\u00f3mo debe procederse en la t. de la T. Mientras que ese tema se trata, p. ej., en la -> mariolog\u00ed\u00ada (\u00abprincipio fundamental de la mariolog\u00ed\u00ada\u00bb), todav\u00ed\u00ada no es usual en la t. de la T. De ah\u00ed\u00ad que en esta cuesti\u00f3n s\u00f3lo pueda hacerse primeros intentos y sugerencias. Proponemos como tal principio fundamental (principio formal objetivo y estructural) de la t. de la T.: la identidad entre T. econ\u00f3mica e inmanente, es decir, la afirmaci\u00f3n: La Trinidad econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica es (ya) la inmanente, porque, por un lado, el suceso fundamental de toda la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n es la comunicaci\u00f3n de Dios (E) mismo al mundo, y, por otro lado, el hecho, el contenido y la manera de la presencia para nosotros de Dios (Padre) en Jesucristo (el Hijo) y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, no ser\u00ed\u00ada ninguna comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo si la duplicidad de sus \u00abmisiones\u00bb no estuviera en \u00e9l mismo (como \u00abprocesiones\u00bb) y en la distinci\u00f3n de tres \u00abpersonas\u00bb dado con ello. Este principio mismo no ser\u00e1 desarrollado ni fundamentado aqu\u00ed\u00ad con m\u00e1s detalle; ser\u00e1 utilizado solamente para las cuestiones de la t. de la T. como tal (cf. -> Trinidad).<\/p>\n<p>III. El lugar de la teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad en la dogm\u00e1tica<br \/>\nSi partimos del mencionado principio fundamental de la t. de la T., podemos decir lo siguiente:<br \/>\na) No hay duda de que la t. de la T. tiene tambi\u00e9n repercusiones en la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y en la hermen\u00e9utica de enunciados teol\u00f3gicos, pues &#8211; visto desde el principio fundamental de la t. de la T. &#8211; el misterio trinitario no es s\u00f3lo un objeto particular junto a otros muchos temas teol\u00f3gicos. Pues la \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb, que en s\u00ed\u00ad est\u00e1 estructurada trinitariamente, determina, como \u00abobjeto\u00bb de la fe (la cual es tambi\u00e9n un momento de dicha econom\u00ed\u00ada), esta fe misma en su concreci\u00f3n, en la que ella es m\u00e1s que un \u00abtener por verdadero abstractamente\u00bb en virtud de la autoridad formal de Dios, ya que recibe tambi\u00e9n una estructura trinitaria (por su objeto y por la gracia de la fe, la cual no es otra cosa que la autocomunicaci\u00f3n trinitaria de Dios). Pero todo esto no legitima todav\u00ed\u00ada para esconder la t. de la T. en una epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica o en una hermen\u00e9utica. Si eso fuera leg\u00ed\u00adtimo, a partir del mencionado principio fundamental habr\u00ed\u00ada que trasponer toda la teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica a la hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>b) Partiendo del principio fundamental resulta claro c\u00f3mo por lo menos no es evidente que una t. de la T. deba estar al principio de toda la teolog\u00ed\u00ada. Pues tenemos conocimiento de la Trinidad inmanente en la fe porque previamente hemos experimentado la Trinidad salv\u00ed\u00adfica en la historia de la salvaci\u00f3n: la segunda no s\u00f3lo es fundamento de conocimiento de la primera, sino que es \u00e9sta misma. Eso no puede decirse en el mismo sentido acerca de la doctrina sobre Dios, pues la experiencia de la referencia a Dios, en la que \u00e9l es conocido, est\u00e1 ya al principio del esfuerzo teol\u00f3gico. Dicha referencia a Dios poco a poco se ha interpretado trinitariamente en la historia de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n. La dogm\u00e1tica podr\u00ed\u00ada seguir este curso hist\u00f3rico, de manera que estar\u00ed\u00ada al principio un primer dise\u00f1o formal de la relaci\u00f3n con Dios (como permanece principio estructural de la historia de la salvaci\u00f3n y revelaci\u00f3n); y al final estar\u00ed\u00ada una doctrina expl\u00ed\u00adcita de la Trinidad (como resumen de la historia de la salvaci\u00f3n y revelaci\u00f3n que ha llegado escatol\u00f3gicamente a su propia interpretaci\u00f3n consumada). Va en esta direcci\u00f3n, aunque de manera muy abreviada, el final del Catecismo holand\u00e9s.<\/p>\n<p>Por otro lado, esta ubicaci\u00f3n de la t. de la T. no es simplemente obligada partiendo de nuestro principio fundamental. No se puede ignorar la compenetraci\u00f3n de todos los tratados dogm\u00e1ticos particulares en virtud de la cosa misma, compenetraci\u00f3n que resulta precisamente del principio fundamental de la t. de la T. Si la o\u00ed\u00adkonom\u00ed\u00ada es propiamente el todo de la teolog\u00ed\u00ada y al mismo tiempo contiene en s\u00ed\u00ad y revela la Trinidad inmanente misma, en consecuencia el todo de la dogm\u00e1tica es t. de la T., es decir, s\u00f3lo mediante esa totalidad queda realmente expresada la t. de la T. Siendo as\u00ed\u00ad, nada impide que al principio en un tratado De Deo trino se ofrezca un dise\u00f1o m\u00e1s bien formal de aquello que, como aut\u00e9ntica t. de la T., se desarrollar\u00e1 en el todo que ha de seguir. Pero ese tratado inicial deber\u00ed\u00ada entenderse realmente as\u00ed\u00ad; no como un tratado que acaba su tema y lo deja atr\u00e1s, sino como un tratado que orienta previamente sobre un tema que ha de seguir.<\/p>\n<p>c) Si el tratado preliminar De Deo trino es entendido as\u00ed\u00ad, podemos aprobar tranquilamente el procedimiento usual, en que se expone primero el tratado De Deo uno antes de hablar De Deo trino. Pues tambi\u00e9n el tratado sobre el Dios uno y sobre su esencia, si ha de ser verdadera teolog\u00ed\u00ada y no s\u00f3lo mera metaf\u00ed\u00adsica, debe hablar del Dios de la historia y de su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica, del Dios de una posible revelaci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad est\u00e1 referido ya al tratado sobre el Dios trino como el que as\u00ed\u00ad se revela en la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. La historia de la teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad<br \/>\na) La teolog\u00ed\u00ada trinitaria del NT, en cuanto se puede hablar de tal, todav\u00ed\u00ada est\u00e1 orientada totalmente en forma econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica: Dios y Padre son palabras sin\u00f3nimas; se habla del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu all\u00ed\u00ad donde \u00e9stos aparecen en la experiencia de la fe como presencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica y existencial del Dios Padre. Fuera de esto, una t. neotestamentaria de la T. s\u00f3lo se da en cuanto el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu son experimentados como proximidad absoluta de Dios (no como \u00abrepresentantes\u00bb subordinados de un ausente), y en cuanto se nota en el NT cierta tendencia a yuxtaponer estos tres nombres en un mismo contexto.<\/p>\n<p>b) Es comprensible que la cuesti\u00f3n en el tiempo posterior al NT fuera ante todo la de la relaci\u00f3n del Hijo con Dios (Padre), pues el \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb pod\u00ed\u00ada entenderse m\u00e1s f\u00e1cilmente como sin\u00f3nimo de \u00abDios\u00bb. Las afirmaciones sobre el Esp\u00ed\u00adritu aparecieron como consecuencia del desarrollo de la cristolog\u00ed\u00ada. Si prescindimos de la teolog\u00ed\u00ada del judeocristianismo (y de los ebionitas), la cuesti\u00f3n fundamental en la patr\u00ed\u00adstica es si el Logos (y el Pneuma; en correspondencia con el \u00abpensamiento jer\u00e1rquico\u00bb del -> platonismo y del -> neoplatonismo) es una potencia c\u00f3smica distinta de Dios y subordinada a \u00e9l, o es realmente Dios en consustancialidad con el Padre, sin ser por ello simplemente id\u00e9ntico con \u00e9l, como defend\u00ed\u00adan los diversos tipos de -> modalismo. Con ello, vista rectamente, la teolog\u00ed\u00ada trinitaria de los padres es de lleno en su punto de partida una teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica y soteriol\u00f3gica, la cual dice algo acerca de nosotros mismos, y as\u00ed\u00ad defiende la consustancialidad del Logos y del Pneuma con Dios Padre porque de otro modo nosotros no quedar\u00ed\u00adamos divinizados en la inmediatez con Dios mismo. A partir de aqu\u00ed\u00ad, el esquema con que los griegos se representan la Trinidad todav\u00ed\u00ada est\u00e1 dirigido totalmente al hombre: el Padre se revela por el Hijo y a trav\u00e9s de \u00e9l alcanza en el Esp\u00ed\u00adritu Santo al hombre. La distinci\u00f3n entre hyp\u00f3stasis (una palabra que no debe identificarse precipitadamente con \u00abpersona\u00bb, sobre todo en el sentido actual de la palabra \u00abpersona\u00bb) y physis (o\u00fas\u00ed\u00ada) sirve precisamente para la afirmaci\u00f3n de que Dios (\u00f3 theos, el \u00abPadre\u00bb mismo) mediante el Logos (el Hijo) y el Pneuma ha llegado a nosotros en su divinidad, en una comunicaci\u00f3n real de s\u00ed\u00ad mismo, sin que la estructura econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica y trinitaria de nuestra relaci\u00f3n con Dios (Padre) en su abierta manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica (por el Hijo) y en su inmediatez realmente absoluta (en el Esp\u00ed\u00adritu) quede suprimida en forma modalista (o sabeliana), o bien (en sentido arriano) se convierta en una mediaci\u00f3n que no es la constituci\u00f3n de la inmediatez, sino la instituci\u00f3n de un intermediario, que une en cuanto separa estando \u00aben medio\u00bb. En correspondencia con esto, la teolog\u00ed\u00ada trinitaria de los padres griegos se conform\u00f3 tambi\u00e9n con determinar formal y ontol\u00f3gicamente la relaci\u00f3n de la \u00fanica o\u00fas\u00ed\u00ada con las tres maneras de subsistir (en s\u00ed\u00ad) y de darse (para nosotros [hyp\u00f3stasis]), entendi\u00e9ndolas como \u00abrelaciones\u00bb. Lo que estas \u00abhip\u00f3tesis\u00bb de la \u00fanica divinidad son en cuanto a su contenido, se deduce de su funci\u00f3n econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica (por eso en la doctrina de la gracia la respectiva relaci\u00f3n de las tres personas divinas con el justificado no es entendida como mera \u00abapropiaci\u00f3n\u00bb).<\/p>\n<p>c) Por primera vez Agust\u00ed\u00adn intenta hacer m\u00e1s comprensible en su contenido la Trinidad en la \u00fanica divinidad, sin entender este contenido desde la manera de darse las tres personas en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica (para nosotros). El desarrolla una t. \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb de la T. Ternas psicol\u00f3gicas que encontramos en nosotros (memoria, intelligentia, voluntas, amor, etc.) son utilizadas para explicar los procesos internos de la vida divina. Aqu\u00ed\u00ad se acent\u00faa que toda actividad de Dios ad extra parte de su \u00fanica esencia, com\u00fan a las tres personas (Trin. ir 17, 32; y con ello, p. ej., el Padre podr\u00ed\u00ada haberse encarnado si hubiera querido), de modo que la importancia de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica para la Trinidad \u00abinmanente\u00bb queda fuertemente disminuida. En su teolog\u00ed\u00ada trinitaria especulativa Agust\u00ed\u00adn no parte del Padre, como lo hac\u00ed\u00adan la antigua teolog\u00ed\u00ada y la griega, sino de la esencia divina, para la cual las tres personas (tambi\u00e9n el Padre) son determinaciones en cierto modo secundarias (de modo que en la teolog\u00ed\u00ada del barroco pudo surgir la cuesti\u00f3n de si, fuera de las tres subsistencias relativas, hay que afirmar en Dios tambi\u00e9n una subsistencia absoluta). La teolog\u00ed\u00ada trinitaria \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb de Agust\u00ed\u00adn sin duda tiene gran importancia como esfuerzo por esclarecer c\u00f3mo las dimensiones de Dios que aparecen en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica se dan tambi\u00e9n en \u00e9l \u00abinmanentemente\u00bb; y en este aspecto ha dado resultados profundos para una antropolog\u00ed\u00ada existencial. Pero afloja precisamente el nexo entre la teolog\u00ed\u00ada inmanente y la salv\u00ed\u00adfica de la Trinidad, en perjuicio de una teolog\u00ed\u00ada trinitaria realizable existencialmente. No se mantiene ah\u00ed\u00ad el equilibrio a causa de la especulaci\u00f3n de altos vuelos sobre la vida interna de Dios.<\/p>\n<p>d) Prescindiendo de la aportaci\u00f3n de Boecio al esclarecimiento formal de conceptos en la t. de la T., en la escol\u00e1stica puede advertirse hasta hoy un dominio casi absoluto de Agust\u00ed\u00adn, roborado por Tom\u00e1s de Aquino (enriquecido con la terminolog\u00ed\u00ada boeciana, elaborada m\u00e1s tarde, sobre todo en la escuela porretana). En cambio, no se impuso una teolog\u00ed\u00ada trinitaria propulsada fuertemente por Ricardo de San V\u00ed\u00adctor y elaborada plenamente por Alejandro de Hales y Buenaventura, la cual, por un lado, sigue m\u00e1s de cerca el enfoque griego y, por otro lado, intenta aprovechar para la t. de la T. una visi\u00f3n personal y psicol\u00f3gica del amor. Para la discusi\u00f3n con el oriente ortodoxo en la teolog\u00ed\u00ada latina de la edad media tuvo importancia la cuesti\u00f3n de si el Esp\u00ed\u00adritu procede tambi\u00e9n del Hijo (o a trav\u00e9s del Hijo: \u00abfilioque\u00bb); y la tuvo hasta el \u00faltimo concilio que trat\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente la t. de la T., a saber, el concilio de Florencia (1438-1445; Dz 691 703ss). Para la teolog\u00ed\u00ada trinitaria actual habr\u00ed\u00ada que resaltar todav\u00ed\u00ada como punto importante en la doctrina del magisterio eclesi\u00e1stico que, el principio de la unidad de la acci\u00f3n de Dios ad extra (Dz 703), se refiere a la causalidad divina eficiente (Dz 2290) y, por tanto, no es aplicable sin m\u00e1s cuando se trata de la gracia \u00abincreada\u00bb, que no puede incluirse bajo el concepto de causa efficiens y que, en cuanto comunicaci\u00f3n de -> Dios (E) mismo, es principio fundamental de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica, en la cual la Trinidad puede revelarse en verdad porque puede comunicarse ad extra, al mundo, con su propia realidad y no s\u00f3lo a trav\u00e9s de conceptos. La insistencia en esta precisi\u00f3n del antiguo axioma por P\u00ed\u00ado xii podr\u00ed\u00ada fomentar la claridad y la valent\u00ed\u00ada para restablecer el aspecto econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfico en la teolog\u00ed\u00ada trinitaria, de acuerdo con el principio fundamental formulado antes (II).<\/p>\n<p>En la historia de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria todav\u00ed\u00ada no se ha reflexionado suficientemente sobre la evoluci\u00f3n divergente del sentido de la palabra \u00abpersona\u00bb en el campo teol\u00f3gico, por un lado, y en la filosof\u00ed\u00ada moderna y en el lenguaje general moderno, por otro. Esta evoluci\u00f3n divergente conduce constantemente a una inteligencia falsa de la frase donde se afirma que el Dios uno existe en tres \u00abpersonas\u00bb, porque hoy en esa frase \u00abpersona\u00bb es entendida casi inevitablemente en un sentido actual, o sea, no como \u00abmanera de subsistencia\u00bb, sino como \u00abcentro personal de acci\u00f3n\u00bb, y as\u00ed\u00ad se introduce en la teolog\u00ed\u00ada trinitaria un trite\u00ed\u00adsmo dif\u00ed\u00adcilmente disimulable.<\/p>\n<p>V. La teolog\u00ed\u00ada trinitaria en la predicaci\u00f3n actual<br \/>\nLa t. de la T. sin duda es una doctrina que apunta al centro de la imagen cristiana de Dios, y con ello al centro de la existencia cristiana. Por consiguiente, debe ser proclamada. De esto no puede dudarse. Pero con ello no se ha dicho todav\u00ed\u00ada que la forma de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria, tal como fue acu\u00f1ada durante milenio y medio y se transmite casi sin modificaci\u00f3n desde hace quinientos a\u00f1os, deba simplemente \u00abvulgarizarse\u00bb un poco para que pueda ser proclamada en la actualidad.<\/p>\n<p>a) Ante todo el predicador debe adquirir conciencia de que, cuando \u00e9l habla de tres \u00abpersonas\u00bb en Dios, sus oyentes introducen autom\u00e1ticamente su concepto de persona en la frase que oyen y la entienden falsamente, o bien corrigen el error por una especie de huida a la fides implicita y a la fe de la Iglesia. Con ello no se ha dicho, naturalmente, que el predicador deba prescindir por completo de la expresi\u00f3n \u00abtres personas\u00bb en Dios. Se trata aqu\u00ed\u00ad de una formulaci\u00f3n eclesi\u00e1stica que debe ser respetada como regla ling\u00fc\u00ed\u00adstica, de modo que no podemos dejar de referirnos a ella. Sin embargo, ser\u00ed\u00ada peligroso usar esta manera de hablar estereotipada con la conciencia de haber dicho \u00abas\u00ed\u00ad\u00bb en la forma m\u00e1s breve, clara e inequ\u00ed\u00advoca lo significado. No se puede olvidar que las profesiones de fe m\u00e1s usuales para el laico no contienen la expresi\u00f3n \u00abun Dios en tres personas y en una esencia\u00bb, sino que confiesan al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>b) Aparte de esta dificultad y de sus consecuencias, el predicador (para justificar su precauci\u00f3n frente a la f\u00f3rmula \u00abtres personas\u00bb) deber\u00ed\u00ada reflexionar tranquilamente sobre el hecho &#8211; resaltado ya por Tom\u00e1s, en ST q. 30 a. 3 y 4 &#8211; de que la expresi\u00f3n \u00abtres personas\u00bb vuelve a unificar bajo un concepto cuasi-universal (o com\u00fan) aquello en lo que Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu se distinguen y no coinciden, pues en lo que coinciden son absolutamente uno en la esencia \u00fanica y absolutamente id\u00e9ntica (cf. Dz 703).<\/p>\n<p>Un concepto universalizado de persona, aplicable tres veces, s\u00f3lo con suma precauci\u00f3n puede usarse en la teolog\u00ed\u00ada trinitaria, si no ha de producirse m\u00e1s confusi\u00f3n que inteligencia recta. Con la informaci\u00f3n sutil de que aqu\u00ed\u00ad se trata de n\u00fameros \u00abtranscendentales\u00bb, que no implican \u00abmultitud\u00bb, el cristiano normal recibir\u00e1 poca ayuda para evitar las con-fusiones que le amenazan. No se puede prohibir al predicador, si con relaci\u00f3n a Dios habla de \u00abtres\u00bb, que use otros conceptos y palabras, p. ej., la palabra cl\u00e1sica \u00abhip\u00f3stasis\u00bb (\u00absubsistencias\u00bb), o \u00abmaneras de subsistir\u00bb, \u00abmaneras de ser\u00bb (cf. MySal II 364ss 385ss 389-393).<\/p>\n<p>c) Por consiguiente, el predicador hablar\u00e1 del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu ante todo en el correspondiente contexto de la historia de la salvaci\u00f3n y de la teolog\u00ed\u00ada de la gracia. Lo significado en la afirmaci\u00f3n de que Dios en la gracia increada da su Esp\u00ed\u00adritu es relativamente f\u00e1cil de comprender, y si ah\u00ed\u00ad queda claro que con ello Dios se ha comunicado a s\u00ed\u00ad mismo en forma radical (Esp\u00ed\u00adritu) y que, sin embargo, precisamente as\u00ed\u00ad sigue siendo el Dios soberano e incomprensible en su -> misterio, propiamente (prescindiendo de algunas precisiones conceptuales de tipo secundario) est\u00e1 expuesto todo lo que debe decirse en una teolog\u00ed\u00ada trinitaria kerygm\u00e1tica sobre el Padre y el Esp\u00ed\u00adritu en su relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca. En la proclamaci\u00f3n de Jesucristo como el Hijo, esta filiaci\u00f3n puede entenderse sin reparos de la posici\u00f3n econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica absolutamente singular de Jes\u00fas como hombre concreto. En cuanto tal es \u00e9l el Hijo en los sin\u00f3pticos (Mc 12, 6 par; Mt 11, 27, etc.). Como tal Hijo concreto es \u00e9l (en su realidad humana y a trav\u00e9s de ella) la palabra absoluta y definitiva de la fidelidad de Dios (de su \u00abverdad\u00bb), en la que el Padre se promete al mundo en una acci\u00f3n hist\u00f3rica e irreversible; y primeramente as\u00ed\u00ad Jes\u00fas es el Hijo. No puede ignorarse y debe decirse que esta filiaci\u00f3n econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica, de acuerdo con el principio fundamental de la t. de la T. antes mencionado (II), implica la propia expresi\u00f3n (eterna y siempre actual en Dios mismo) del Padre, la cual constituye una manera peculiar de subsistencia en Dios y, en este sentido (como, p. ej., en Jn 17, 5.24), puede y debe hablarse del Hijo preexistente. Pero, seg\u00fan lo dicho, esta filiaci\u00f3n se hace comprensible y est\u00e1 ya entendida en su contenido, si esa capacidad absoluta de expresarse que tiene el Padre es comprendida como fidelidad inquebrantable de Dios en su palabra: si decimos que Jes\u00fas es la palabra fiel del Padre, en la que \u00e9ste se promete y da definitivamente a si mismo, se ha expresado ya la \u00abinmanente\u00bb relaci\u00f3n eterna entre Padre e Hijo, presupuesto que se comprenda c\u00f3mo en Jes\u00fas el Padre no ha comunicado algo sobre s\u00ed\u00ad mismo, no una mediaci\u00f3n intelectual o real que no sea id\u00e9ntica con \u00e9l, sino que en verdad se ha comunicado a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>d) Si esta t. econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica de la T. es proclamada en forma realizable religiosa y existencialmente, entonces, como compendio de la misma y con constante referencia a ella, se puede hablar tambi\u00e9n de la Trinidad de Dios en el estilo de la usual teolog\u00ed\u00ada trinitaria. Esto corresponder\u00ed\u00ada a una teolog\u00ed\u00ada trinitaria recapituladora al final de toda la dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. de -> Trinidad. &#8211; Rahner IV 103-133; H. Gei\u00dfer, Die Trinit\u00e4tslehre unter den Problemen und in den Prolegomena christlicher Theologie (tesis, T 1962); E. J\u00fcngel, Gottes Sein ist im Werden (T 1965); G. Ebeling, Existenz zwischen Gott und Gott: ZThK 62 (1965) 86-113; F. Bourassa, Sur le Trait\u00e9 de la Trinit\u00e9: Gr 47 (1966) 234-285; S. Trooster, God voor ons mensen. Ontwikkelingen in de triniteitstheologie (Haarlem 1967); K. Rahner, El Dios trino como principio y fundamento transcendente de la historia de la salvaci\u00f3n: MySal II-I 360-453; H. Gei\u00dfer, Der Beitrag der Trinit\u00e4tslehre zur Problematik des Redens von Gott: ZThK 65 (1968) 231-255; M. Schmaus, La Trinidad de Dios (Teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica t. 1 [Rialp Ma]); O. Gonz\u00e1lez, Misterio trinitario y existencia humana (Rialp Ma); J. Dani\u00e9lou, La Trinidad y el misterio de la existencia (Paulinas Ma 1970).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Introducci\u00f3n a la problem\u00e1tica Aqu\u00ed\u00ad no se pregunta por el contenido de la doctrina de la Trinidad de Dios y por su problem\u00e1tica, sino por la doctrina misma como tal. Hay aqu\u00ed\u00ad una problem\u00e1tica inherente a la cosa en s\u00ed\u00ad y otra peculiar de una \u00e9poca. 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