{"id":19043,"date":"2016-02-05T12:12:50","date_gmt":"2016-02-05T17:12:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tecnica\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:50","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:50","slug":"tecnica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tecnica\/","title":{"rendered":"TECNICA"},"content":{"rendered":"<p>I. Noci\u00f3n general<br \/>\nEl sentido de la t\u00e9jne griega comprende (ARIST\u00ed\u201cTELES, Met. 1070a) todo lo que el hombre produce \u00abartificialmente\u00bb en oposici\u00f3n al desarrollo \u00abnatural\u00bb de las cosas. Desde este punto de vista t. equivale por de pronto a \u00ab-> arte\u00bb en el sentido m\u00e1s lato de la palabra, como espec\u00ed\u00adfica oposici\u00f3n polar con \u00abnaturaleza\u00bb. Es una de las formas fundamentales de transformar, libre y cient\u00ed\u00adficamente, el mundo de la -> naturaleza en mundo humano; es decir, una forma de realizar la -> cultura, aquella se\u00f1aladamente que se representa esencialmente en obras materiales. Dentro de esta forma que opera artificialmente est\u00e1 tambi\u00e9n, sobre todo respecto de la progresiva diferenciaci\u00f3n de la cultura en sus \u00abterrenos\u00bb relativamente aut\u00f3nomos, la producci\u00f3n t\u00e9cnica en sentido estricto: la t. y sus obras (\u00abinstrumentos\u00bb) con significaci\u00f3n funcional e instrumental (a diferencia del arte y sus obras con significaci\u00f3n simb\u00f3lica y representativa). De esta noci\u00f3n previa se deducen tambi\u00e9n m\u00e1s o menos las definiciones m\u00e1s precisas de la t. en la discusi\u00f3n del s. xix y comienzos del xx: la t. como proyecci\u00f3n org\u00e1nica, es decir, como prolongaci\u00f3n de los \u00f3rganos corporales en instrumentos; la t. como aprovechamiento de las materias y fuerzas naturales seg\u00fan ciertas reglas, adquiridas por la experiencia (t. tradicional) o por experimento cient\u00ed\u00adfico (t. moderna); t. moderna como ciencia natural \u00abaplicada\u00bb, como sistema de medios para fines humanos, econ\u00f3micos, etc.<\/p>\n<p>II. La t\u00e9cnica moderna<br \/>\nEl hecho de que la t. aparezca cada vez m\u00e1s en el primer plano de los temas filos\u00f3ficos (dentro de la historia de la filosof\u00ed\u00ada y de la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica) tiene primeramente su raz\u00f3n de ser en las m\u00faltiples experiencias de la tantas veces citada \u00abcrisis\u00bb, uno de cuyos factores determinantes se ha visto en el creciente influjo del pensamiento cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnico y de la acci\u00f3n econ\u00f3mico-t\u00e9cnica sobre la vida social de todos, sobre las relaciones de los pueblos entre s\u00ed\u00ad, y sobre su actitud respecto de su propia tradici\u00f3n hist\u00f3rica com\u00fan. En esa revoluci\u00f3n parecieron vacilar los fundamentos del ordenamiento vital que ven\u00ed\u00adan de una tradici\u00f3n occidental europea, y no se hab\u00ed\u00ada logrado a\u00fan plena claridad te\u00f3rica sobre las fuerzas destructoras o tambi\u00e9n transformadoras, que ahora, en una visi\u00f3n retrospectiva, aparecen como operantes desde mucho antes. En todo caso, al unir el problema de la t. con el problema de la historia europea occidental y de la historia universal, que s\u00f3lo ahora es posible y empieza realmente, se demostr\u00f3 ser insuficiente un enfoque hasta entonces usado: el que supone que la moderna t. en cuesti\u00f3n s\u00f3lo pueda entenderse como continuaci\u00f3n rectil\u00ed\u00adnea, como ascensi\u00f3n intensiva y extensiva de la habilidad artesana propia del hombre en todo espacio y en toda etapa de la civilizaci\u00f3n. \u00abT\u00e9cnica\u00bb en este sentido general\u00ed\u00adsimo (que s\u00f3lo tiene en cuenta las diferencias hist\u00f3ricas como \u00abetapas de evoluci\u00f3n\u00bb de un proceso \u00fanico) y que realmente no dice gran cosa, la ha habido realmente siempre, desde que existe el hombre.<\/p>\n<p>Ahora bien, con el punto de vista exclusivo de la evoluci\u00f3n de los procedimientos, etc., en particular y su suma, se pasa precisamente por alto la diferencia epocal de lo que es la t. en conjunto, en su naturaleza de cada tiempo, y en particular lo que es la t. moderna. Pues estos procedimientos con sus correspondientes instrumentos y saberes naturales no s\u00f3lo tienen un determinado \u00abvalor\u00bb en una l\u00ed\u00adnea abstracta de desenvolvimiento. Qu\u00e9 sea y signifique naturaleza y conocimiento de la naturaleza, qu\u00e9 instrumento y producci\u00f3n de instrumentos, qu\u00e9 trabajo en general en su esencia concreta (y no s\u00f3lo en su definici\u00f3n m\u00e1s formal), se determina por el modo c\u00f3mo el hombre de un tiempo se entiende hist\u00f3ricamente y quiere realizarse a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, la esencia de la t. moderna &#8211; de la t. de la era de los aut\u00f3matas y de los reactores at\u00f3micos que eleva a su perfecci\u00f3n la era de las m\u00e1quinas &#8211; no puede explicarse por un proceso acumulativo de conocimientos, medios y m\u00e9todos. Esta enorme acumulaci\u00f3n y expansi\u00f3n cuantitativa &#8211; por lo que a la realidad externa de la t. se refiere &#8211; hay que entenderla, m\u00e1s bien, precisamente como realidad externa y tangible, por el origen hist\u00f3rico (y, consiguientemente, por la peculiaridad \u00abcualitativa\u00bb) del mundo moderno y de la manera c\u00f3mo se entiende el hombre a s\u00ed\u00ad mismo, es decir por nuestra cultura. Ahora bien, esto quiere decir que la t. moderna no es algo que puede ocurrir, entre otras muchas cosas, en este mundo moderno como fen\u00f3meno importante e incluso como el m\u00e1s importante; no, el mundo moderno es m\u00e1s bien, desde su fondo mismo, mundo t\u00e9cnico; la moderna cultura misma es cultura t\u00e9cnica, y s\u00f3lo en la medida (incluso geogr\u00e1fica) que se extiende esta tecnificaci\u00f3n del mundo, domina lo \u00abmoderno\u00bb, el \u00abhoy\u00bb, la actualidad. Si cultura es mediaci\u00f3n del hombre consigo mismo en el mundo para lograr su esencia y realidad, eso significa que la t. es el acto y forma fundamental de ese logro. Ideas de cu\u00f1o t\u00e9cnico, formas de comportamiento y producci\u00f3n marcadas por la t., se hallan hoy d\u00ed\u00ada no s\u00f3lo en el sector estricto de instalaciones t\u00e9cnicas, laboratorios de investigaci\u00f3n y centros de producci\u00f3n; pero su fuerza mayor, que hoy apenas se oculta ya, se muestra en que todas esas ideas y formas han empezado ya a invadir las diversas dimensiones del vivir humano en la sociedad y hasta en lo hondo del orden familiar y privado. Ahora bien, con esta invasi\u00f3n cambia la totalidad del orden y sentido de las cosas, el \u00abmundo\u00bb mismo en que la vida humana vive por la inteligencia y la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, el \u00abfin de la edad moderna\u00bb (R. Guardini) significa a la vez el nuevo estadio, que tal vez dure mucho, en que se consuma la moderna relaci\u00f3n fundamental del hombre con el mundo, determinada por el saber y el poder positivos. Es la \u00e9poca del completoabrirse de la tierra a la realidad t\u00e9cnica (Alfred Weber), en un proceso \u00abque no dejar\u00e1 intacto ning\u00fan sector de la cultura y ning\u00fan nervio del hombre\u00bb (A. Behlen). Porque la realidad t\u00e9cnica, la producci\u00f3n t\u00e9cnica y su producto en las distintas escalas del sistema dirigido desde fuera y que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, se regula a s\u00ed\u00ad mismo, presentar\u00e1 ahora el modelo o tipo de lo que es y acontece en absoluto, de lo no-humano y de lo humano, el criterio de lo que haya de pasar como verdadero y real. As\u00ed\u00ad, pues, bajo este criterio cambian tambi\u00e9n la realidad misma de la vida humana y los modos de concretarse: saber y ciencia, -> trabajo y profesi\u00f3n, -> tiempo libre y recreaci\u00f3n, etc., quedan insertos en la pretensi\u00f3n de una realizaci\u00f3n sin l\u00ed\u00admites, o se legitiman por la medida en que se ajustan como medios para lograr esa ambici\u00f3n de poder. La naturaleza (como reserva de materia y energ\u00ed\u00ada), el trabajo (como colaboraci\u00f3n dirigida de todos, que es a la vez el tipo de conducta que determina como norma la vida en su totalidad) y el hombre (como miembro de esta sociedad moderna, as\u00ed\u00ad caracterizada, con divisi\u00f3n del trabajo) se a\u00fanan en un sistema cerrado de acci\u00f3n del mundo t\u00e9cnico (Max M\u00fcller).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, yendo m\u00e1s all\u00e1 de su estricto terreno, la t. pasa a ser un fin fundamental que especifica cada vez m\u00e1s la actitud del hombre frente al mundo. Esa actitud se caracteriza por el hecho de que, en la estructura del saber (p. ej., seg\u00fan la terminolog\u00ed\u00ada de M. Scheler), la ciencia relativa al dominio no es ya s\u00f3lo un rasgo esencial e integrante junto con y bajo la voluntad de \u00abformaci\u00f3n\u00bb y de salvaci\u00f3n religiosa, sino que este saber de dominio, de producci\u00f3n y de trabajo (\u00fanico que, con raz\u00f3n, puede estar seguro de su \u00e9xito) pretende ahora validez exclusiva y, por eso, trata de invadir todos los \u00f3rdenes del vivir humano en el mundo. Las grandiosas realizaciones t\u00e9cnicas y su significaci\u00f3n preeminente para la conciencia p\u00fablica han de entenderse partiendo, no de una noci\u00f3n formal indiferente de habilidad manual y \u00abt\u00e9cnica\u00bb, sino de esta concreta esencia hist\u00f3rica de la t. moderna, que penetra la actual realidad del hombre, la vida y el mundo y, como tal, quiere apoderarse de ella. Y s\u00f3lo partiendo de ah\u00ed\u00ad son tambi\u00e9n comprensibles los fen\u00f3menos de muchos modos investigados como determinados tambi\u00e9n t\u00e9cnicamente en su mutua referencia, fen\u00f3menos que muestran ciertamente su m\u00e1xima tangibilidad y visibilidad all\u00ed\u00ad donde han desarrollado todas sus consecuencias en la organizaci\u00f3n social total, pero que, como tendencias eficaces, transcienden en oriente y occidente la oposici\u00f3n entre las constituciones pol\u00ed\u00adticas: como, p. ej., la tendencia (que apremia hacia la perfecci\u00f3n) a la especializaci\u00f3n y a la simult\u00e1nea centralizaci\u00f3n para automatizar la producci\u00f3n; la creciente burocratizaci\u00f3n, organizaci\u00f3n y uniformizaci\u00f3n de los actos de la vida y de las relaciones de los hombres entre s\u00ed\u00ad; la funcionalizaci\u00f3n de esos actos y relaciones, que, en la medida de su funcionalizaci\u00f3n, quedan vac\u00ed\u00ados de significado propio, y se reducen a su producto para el fin colectivo planeado; la factibilidad y la disponibilidad por principio de todas y cada una de las cosas, que se dan de antemano por supuestas; la voluntad (aunque por lo general inconsciente) de consumar la historia (consumaci\u00f3n que es entendida como superaci\u00f3n lograda de toda resistencia material y de toda diferenciaci\u00f3n social, etc.).<\/p>\n<p>Esos aspectos son factores estructurales de una inteligencia del mundo, tal como la ha puesto de relieve H. Freyer, entre otros. Hoy es ampliamente reconocida la unidad de estos y otros fen\u00f3menos derivados del hecho de que la t. pretende validez exclusiva como forma fundamental de verdad y realidad respecto del mundo y del hombre. Divergen en cambio las interpretaciones en la cuesti\u00f3n del origen de este hecho: \u00bfHa de buscarse, teol\u00f3gicamente, en el mandato que recibe el hombre al ser creado (F. Dessauer), o s\u00f3lo, antropol\u00f3gicamente, en la ilimitada voluntad de se\u00f1or\u00ed\u00ado y dominio del hombre, que excluye todo lo casual e indisponible (M. Scheler), o, dentro de la \u00abhistoria del ser\u00bb, en aquel \u00abdestino\u00bb que por primera vez posibilita y provoca la ilimitada voluntad de disponer (M. Heidegger) y que le adviene a la humanidad actual a partir de la historia de occidente?<br \/>\nUna reflexi\u00f3n filos\u00f3fica que ve la esencia de la t. moderna en el acontecer fundamental de la actualidad tal como lo hemos descrito, no implica necesariamente que este acontecimiento esencial haya asido y penetrado sin reservas nuestra realidad actual, ni que la moderna inteligencia t\u00e9cnica del mundo y del hombre haya impuesto ya definitivamente la pretensi\u00f3n de exclusividad que entra\u00f1a (ni siquiera que semejante asidura e imposici\u00f3n consumada y sin reservas sean posibles). Pero sin duda se afirma en esa visi\u00f3n que tal proceso y primac\u00ed\u00ada de esencial tecnificaci\u00f3n de la vida es lo que caracteriza hist\u00f3ricamente nuestra actualidad. Todo pensar y obrar no t\u00e9cnico en su esencia, en cuanto pertenece a\u00fan a nuestra actualidad, s\u00f3lo logra su realidad actual en confrontaci\u00f3n con la actitud fundamental t\u00e9cnica y su configuraci\u00f3n del mundo, aprovechando sus posibilidades (y estando as\u00ed\u00ad por lo menos en su campo de atracci\u00f3n) o distanci\u00e1ndose conscientemente en lo particular. All\u00ed\u00ad, finalmente, donde una sociedad, por vincularse a fines fundamentales tradicionales (-> tradici\u00f3n), quiere oponerse a la total organizaci\u00f3n de todas sus fuerzas, est\u00e1 bajo la presi\u00f3n de la posibilidad &#8211; y hoy de la realidad &#8211; de una sociedad que est\u00e1 dispuesta por su parte a sacar las \u00faltimas consecuencias de la tecnificaci\u00f3n de la vida entera, y puede suscitar as\u00ed\u00ad la apariencia de ser en principio superior en eficiencia, precisamente por su concepci\u00f3n t\u00e9cnica del mundo. Eso tiene validez independientemente de si la tecnificaci\u00f3n se ha llevado ya efectivamente a cabo, o de si se ha alcanzado ya o pueda alcanzarse una superioridad en dicha eficiencia.<\/p>\n<p>III. Problemas de la t\u00e9cnica moderna<br \/>\nPor el dominio de la tierra ha logrado el hombre liberarse de la presi\u00f3n de la naturaleza (y de s\u00ed\u00ad mismo en cuanto es naturaleza) en medida nunca antes so\u00f1ada. El aumento de bienes y la disminuci\u00f3n del tiempo de trabajo, los progresos en todos los campos de la medicina, los medios de comunicaci\u00f3n que vencen las barreras del tiempo y del espacio, y tantas cosas m\u00e1s, alivian su existencia y le dan la posibilidad de una subida intensidad de vida. Esto supuesto, lo que importa luego decisivamente es qu\u00e9 haya de entenderse por intensidad, cumplimiento y plena realidad de la vida humana. Si, partiendo de un determinado proyecto o esquema no t\u00e9cnico del ser humano, se ve en la t. un peligro precisamente para la existencia humana (a pesar de la seguridad que aqu\u00e9lla presenta para la misma existencia, y que no es posible ni deseable hacer reversible), ello no se debe a que la cultura t\u00e9cnica no deje que la \u00abnaturaleza\u00bb (humana o no-humana) sea naturaleza. Dondequiera el hombre vive como hombre, aun en las civilizaciones m\u00e1s primitivas, la naturaleza se inserta y se transforma siempre dentro del pensar, querer y obrar humanos, o se reduce a lo totalmente extra\u00f1o, amenazante y antihumano. El peligro mentado no radica tampoco en que los medios t\u00e9cnicos modernos se \u00ablevantan\u00bb contra sus creadores. Tal peligro, que va anejo al car\u00e1cter instrumental mismo y que, a la verdad, crece con la complicaci\u00f3n de los medios y la magnitud de las energ\u00ed\u00adas ligadas a ellos, por lo menos en principio debe remediarse por la t. misma. Ni el romanticismo, con su cansancio de la cultura, que afirma la \u00abinnaturalidad\u00bb (no discutida) de la t., ni la exigencia de quitar a la t. su car\u00e1cter demon\u00ed\u00adaco, que en su punto de partida acepta la hipostatizaci\u00f3n de los medios t\u00e9cnicos, dan en el clavo del problema.<\/p>\n<p>El verdadero peligro est\u00e1 m\u00e1s bien en que la t., la cual, por la superaci\u00f3n de la resistencia de la naturaleza, libera posibilidades reales para una realzada realidad del hombre, impide a la vez esta realizaci\u00f3n. La disminuci\u00f3n de horas de trabajo aporta m\u00e1s tiempo libre. Pero el \u00abmundo t\u00e9cnico\u00bb de la vida permanece \u00abmundo del trabajo\u00bb y pasa, consiguientemente, a determinar el sentido del tiempo libre como tiempo de \u00abpausa\u00bb, de \u00abrecreaci\u00f3n\u00bb del trabajo y para el trabajo y de diversi\u00f3n, que cae a su vez bajo la planificaci\u00f3n y organizaci\u00f3n (por oposici\u00f3n al ocio creador). La t. de noticias, tr\u00e1fico y cooperaci\u00f3n abre nuevos \u00e1mbitos de comunicaci\u00f3n, que debieran significar a la vez la intensificaci\u00f3n de \u00e9sta; pero lo que sea comunicaci\u00f3n, cae a su vez en el campo de fuerza de una teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica que s\u00f3lo pueden entenderla y ejecutarla como informaci\u00f3n, como nivelaci\u00f3n y orientaci\u00f3n de la conciencia. Los medios t\u00e9cnicos de investigaci\u00f3n pueden servir al logro del conocimiento en el sentido del m\u00e1s alto saber por raz\u00f3n de la verdad en s\u00ed\u00ad misma, de la theoria; pero, de hecho, esta finalidad ha quedado inmersa en la realidad social de la investigaci\u00f3n y de la voluntad que la empuja, que s\u00f3lo quiere conceder realidad al saber y a la -\u203a ciencia en la medida que sean positivos y aplicables, por raz\u00f3n del poder, como teor\u00ed\u00ada para una pr\u00e1ctica as\u00ed\u00ad entendida. La -> filosof\u00ed\u00ada ha de reducirse a fundamentar cient\u00ed\u00adficamente la inteligencia t\u00e9cnica y positiva del mundo y de la sociedad. La -> educaci\u00f3n pierde su preeminencia a favor de una instrucci\u00f3n que aparece necesaria y digna de fomentarse. El -> arte se torna fen\u00f3meno marginal, o, como instrumento ideol\u00f3gico, queda encajado dentro de la finalidad t\u00e9cnica. La -> religi\u00f3n es un desperdicio de fuerzas, a no ser que aparezca como medio provisional de orden, de rendimiento y de tranquilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El verdadero peligro de la t. y de su mundo, que quiere propagarse como el \u00fanico v\u00e1lido, est\u00e1, pues, en que en la planificaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de este mundo se inserta el planificador y realizador mismo, y ello de forma que, en esa inserci\u00f3n, en esa objetivaci\u00f3n (cosificaci\u00f3n) de la naturaleza, del hombre y de las relaciones entre los hombres, la -> persona humana adquiere desde luego poder enorme, libertad y realidad, pero lo adquiere precisa y solamente como miembro del sistema social de producci\u00f3n, no ya como \u00abella misma\u00bb. S\u00f3lo esta realidad puramente social y funcional puede ser reconocida como decisiva, y ya no queda apenas espacio para la realidad no funcionalizable, ni objetivable, del individuo y de sus relaciones inmediatas con otros, para la persona en la -> comunidad. Con las crecientes tareas de \u00ed\u00adndole funcional, se cierra al hombre la mirada para la \u00fanica tarea incondicional de su libertad, para la tarea que le ha sido personalmente encomendada y nadie le puede quitar en vida y muerte (como fin y t\u00e9rmino de toda esa disposici\u00f3n, y momento definitivo de toda mediaci\u00f3n consigo mismo). Es decir, la tecnificaci\u00f3n completa del mundo, con su fascinaci\u00f3n de logros indiscutiblemente grandes, significar\u00ed\u00ada, a la vez, la deshumanizaci\u00f3n del hombre, no la reconciliaci\u00f3n consigo mismo, sino la fijaci\u00f3n de su enajenaci\u00f3n en la naturaleza y en el proceso de la superaci\u00f3n de su resistencia. La experiencia hist\u00f3rica de la objetivabilidad y manejabilidad t\u00e9cnicas y cient\u00ed\u00adficas de todas las cosas, una vez acontecida, empuja luego, tras su fijaci\u00f3n, a no permitir experiencias repetidas o nuevas experiencias originarias de sentido.<\/p>\n<p>Ahora bien, en cuanto las experiencias originarias se refieren a la asimilaci\u00f3n de lo tradicional o bien a una nueva fundamentaci\u00f3n hist\u00f3rica, el mundo totalmente tecnificado significa, a la vez, la afirmaci\u00f3n de la actualidad sin tradici\u00f3n y propiamente sin futuro, la superaci\u00f3n y, en principio, el cese de la historia. En lugar de la disposici\u00f3n para aceptar nuevas apariciones hist\u00f3ricas, no calculables, ya no queda m\u00e1s que la fundada expectaci\u00f3n del desenvolvimiento progresivo de lo que, impl\u00ed\u00adcitamente y en principio, ya est\u00e1 logrado. Su realizaci\u00f3n es ya s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo calculable, no de historia imprevisible. Pero la inextirpable b\u00fasqueda del -> sentido inmediatamente personal de dolor y dicha, de vida, amor y muerte, etc., se desvanece en el vac\u00ed\u00ado. La tecnificaci\u00f3n del mundo, que quita terreno a esta inmediatez de la b\u00fasqueda y realizaci\u00f3n de un sentido personal, engendra luego el contrafen\u00f3meno de la soledad. La cuesti\u00f3n, a menudo planteada, sobre lo que haya de hacerse en esta situaci\u00f3n, de antemano debe tomar conciencia de que el \u00abmundo t\u00e9cnico\u00bb es una realidad humana, que se ha hecho y se est\u00e1 haciendo hist\u00f3ricamente; y sobre esa realidad no es posible saltar ni hacia atr\u00e1s ni hacia adelante. Por eso, todos los esfuerzos que tienden a conjurar los peligros de la t. para el hombre est\u00e1n siempre en la ambig\u00fcedad de aparecer ellos mismos como acciones de organizaci\u00f3n t\u00e9cnica; y de hecho llegan a ser tales acciones cuando, aunque sea por buena fe inconsciente, est\u00e1n sostenidos por la intuici\u00f3n de que la t. misma en su conjunto debe someterse a control (lo cual significa que debe ser dominada t\u00e9cnicamente).<\/p>\n<p>Cierto que en nuestro mundo tecnificado hay problemas de vital importancia, p. ej., el de un \u00abcontrol de la producci\u00f3n\u00bb (sobre todo en el terreno de los armamentos at\u00f3micos). Pero igualmente decisivo es si la cuesti\u00f3n del sentido de lo que haya en absoluto de valer como de importancia vital, ha de responderse exclusivamente partiendo de la univocidad de la voluntad de dominio t\u00e9cnico (y de su sistema de producci\u00f3n y consumo, con un fin determinado y un funcionamiento sin roces); o si, por el contrario, el hombre, a despecho de toda la seguridad t\u00e9cnica, ser\u00e1 a\u00fan capaz de experimentar una pobreza de la vida que no puede ser eliminada por el universal aseguramiento de los procesos vitales p\u00fablicos, si ser\u00e1 capaz, adem\u00e1s, de pasar m\u00e1s all\u00e1 de toda la perfecci\u00f3n t\u00e9cnica y desear una necesidad y plenitud de sentido, deseo que no puede ser satisfecho en absoluto por la total apertura de las posibilidades t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p>Ahora bien, s\u00f3lo partiendo de esta fundamental experiencia y exigencia de sentido totalmente diferente, puede salirse al paso en su totalidad a la pretensi\u00f3n de la esencia de la t. y de su promesa. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede conocerse c\u00f3mo y por qu\u00e9, de una parte, en un mundo completamente tecnificado, por cuanto se niega la historicidad de su propio fundamento y tal mundo se concede a s\u00ed\u00ad mismo un valor absoluto, puede pasarse por alto, p. ej., todo dolor que no se explique por la propia indigencia corporal, y que a lo sumo es visto como \u00abperturbaci\u00f3n\u00bb molesta, pero manipulable; y de otra parte, se comprende tambi\u00e9n c\u00f3mo y por qu\u00e9, en mundo semejante, todo pensar, obrar y configurar que no sirva originariamente al auge del poder y no produzca un efecto \u00fatil mediable, se desvirt\u00faa como \u00abimproductivo\u00bb y queda relegado al margen extremo de la actividad p\u00fablica, o ha de insertarse, en lo posible, en el sistema de fines. Filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada, medicina, educaci\u00f3n y pastoral tienen que enfrentarse con este proceso fundamental y sus derivaciones. Si en este contexto se habla de \u00abadaptaci\u00f3n\u00bb necesaria, con ello queda indicada que se toma en serio lo que entretanto se ha hecho realidad (lo que significan y son a\u00fan en este mundo el trabajo y la vida, el hombre y la sociedad, la tradici\u00f3n y el futuro); pero se toma en serio con aquella contradicci\u00f3n, luminosa y auxiliadora, que da a esta realidad no s\u00f3lo la confirmaci\u00f3n de su existencia, sino tambi\u00e9n aquello que ella quiere excluir de su seno y que, sin embargo, es lo que de veras necesita.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: O. Spengler, El hombre y la t\u00e9cnica, Espasa (Ma 1935); J. Ortega y Gasset, Meditaci\u00f3n de la t\u00e9cnica (Ma 1933); M. Schr\u00f6ter, Philosophie der Technik (Mn 1934); N. Berdjajew, Der Mensch und die Technik (13 &#8211; Bielefeld 1943); J. Bernhart, Der technische Mensch (Au 1946); F. G. J\u00fcnger, Die Perfektion der Technik (F 1946, 41953); R. Guardini, El fin de los tiempos modernos (Sur B Aires); Alfred Weber, Der 3. oder 4. Mensch. Vom Sinn des geschichtlichen Daseins (Mn 1953); M. Heidegger, Die Frage nach der Technik: Vortr\u00e4ge und Aufs\u00e4tze (Pfullingen 1954); ide,n, Wissenschaft und Besinnung: ibid.; G. Marcel, Le d\u00e9clin de la sagesse. Le cr\u00e9puscule du sens commun (P 1954); Die K\u00fcnste im technischen Zeitalter, bajo la dir, de der Bayerischen Akademie der sch\u00f6nen K\u00fcnste (Mn 1954, NA 1956); G. Friedmann, El hombre y la t\u00e9cnica, Ariel (Ba 1970); A. Brunner: StdZ 157 (1956) 335-346, 158 (1957) 161-172; A. Gehlen, Die Seele im technischen Zeitalter. Sozialpsychologische Probleme in der industriellen Gesellschaft (H 1957); R. Berlinger, Das Werk der Freiheit. Zur Philosophie von Geschichte, Kunst und Technik (F 1959); E. J\u00fcnger, An der Zeitmauer (St 1959); Max M\u00fcller, Philosophie-Wissenschaft-Technik: PhJ 68 (1960) 309-329; idem: Person und Funktion: ibid. 69 (1961-62) 371-464; H. Freyer, Theorie des gegenw\u00e4rtigen Zeitalters (St 1955, NA 1961); idem, \u00fcber das Dominantwerden technischer Kategorien in der Lebenswelt der industriellen Gesellschaft (Mz 1960); H. J. Mayer, Die Technisierung der Welt (T 1961); Tecnica e casistica (Atti del Convegno indetto del Centro internazionale di Studi Umanistici e dell&#8217;Istituto di Studi Filosofici a cura di E. Castelli): (R 1964); H. Freyer, Schwelle der Zeiten (St 1965); G. Castelfranchi, Prodigios de la t\u00e9cnica en el mundo de hoy (C M\u00e9d Ba 1963); P. Ducass\u00e9, Las t\u00e9cnicas y el fil\u00f3sofo (Fabril B Aires); J. Pujiula, Introducci\u00f3n a la bionom\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfico-filos\u00f3fica (C M\u00e9d Ba); El hombre y la t\u00e9cnica (M y Sim\u00f3n Ba 1964); L. de Broglie, El porvenir de la ciencia (Hachette P.); F. Des-sauer, Discusi\u00f3n sobre la t\u00e9cnica (Rialp Ma 1964); R. Oppenheimer, Hombre y ciencia. Un desaf\u00ed\u00ado al mundo (E Calpe Ma); R. J. Focke, La humanidad y la t\u00e9cnica (Tucum\u00e1n M\u00e9x 1970); G. Russo, El fantasma tecnol\u00f3gico (Emec\u00e9 B Aires 1969).<\/p>\n<p>Alois Halder<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Noci\u00f3n general El sentido de la t\u00e9jne griega comprende (ARIST\u00ed\u201cTELES, Met. 1070a) todo lo que el hombre produce \u00abartificialmente\u00bb en oposici\u00f3n al desarrollo \u00abnatural\u00bb de las cosas. Desde este punto de vista t. equivale por de pronto a \u00ab-> arte\u00bb en el sentido m\u00e1s lato de la palabra, como espec\u00ed\u00adfica oposici\u00f3n polar con \u00abnaturaleza\u00bb. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tecnica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTECNICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-19043","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19043"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19043\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}