{"id":19044,"date":"2016-02-05T12:12:52","date_gmt":"2016-02-05T17:12:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universidades\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:52","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:52","slug":"universidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universidades\/","title":{"rendered":"UNIVERSIDADES"},"content":{"rendered":"<p>El esp\u00ed\u00adritu y la historia del esp\u00ed\u00adritu influyen en el destino de los pueblos y de la humanidad entera en todos sus dominios y formas de vida, e incluso lo determinan decisivamente. Esta historia del esp\u00ed\u00adritu humano, como acci\u00f3n creadora de individuos y tambi\u00e9n de grupos que viven simult\u00e1neamente o se suceden en el tiempo, muestra la necesidad inextinguible y la tarea esencial para el esp\u00ed\u00adritu de fundamentar y transmitir toda su herencia, y adem\u00e1s, en una din\u00e1mica constante, de someterla a discusi\u00f3n, de explicarla, de ampliarla, de profundizarla, de enriquecerla por todos lados, de comunicarla a todos y hacerla operante. La conservaci\u00f3n y transmisi\u00f3n del saber requiere sujetos adecuados, as\u00ed\u00ad como determinadas formas, ya libres, ya institucionalizadas en mayor o menor grado, las cuales son descritas por la historia de la ense\u00f1anza y de las escuelas en los distintos pueblos y \u00e9pocas. La m\u00e1s importante y general de estas formas es la universidad. Nosotros nos limitamos aqu\u00ed\u00ad fundamentalmente a las u. de la Iglesia cat\u00f3lica; la historia y la problem\u00e1tica de las otras u. s\u00f3lo se tocar\u00e1n aqu\u00ed\u00ad en cuanto inmediata o mediatamente se relacionan con las de las eclesi\u00e1sticas, cosa que en el transcurso de la historia de las u. ha sucedido muchas veces.<\/p>\n<p>I. Preparaci\u00f3n<br \/>\nCon las escuelas de catec\u00famenos de la primera Iglesia cristiana est\u00e1n vinculadas de m\u00faltiples maneras las escuelas superiores, didaskale\u00ed\u00ada, en las cuales hombres importantes, que en escuelas profanas hab\u00ed\u00adan aprendido tambi\u00e9n el saber humano y se distingu\u00ed\u00adan por su especial agudeza y capacidad de esp\u00ed\u00adritu, investigaban las verdades de fe y cultivaban las ramas de la ciencia requeridas para ello, y transmit\u00ed\u00adan su ciencia a disc\u00ed\u00adpulos capacitados y ansiosos de saber. Esta actividad cient\u00ed\u00adfica de algunos individuos condujo en distintos lugares a instituciones docentes con car\u00e1cter permanente, como, p. ej., en la escuela teol\u00f3gica de > Alejandr\u00ed\u00ada, en Cesarea (que posey\u00f3 hasta su destrucci\u00f3n por los \u00e1rabes la biblioteca m\u00e1s rica de oriente), en la escuela teol\u00f3gica de -> Antioqu\u00ed\u00ada, en Edessa, en Gaza (para filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada) y en parte tambi\u00e9n en Constantinopla y en Roma. De estas organizaciones docentes como tales hay que distinguir las escuelas, en el sentido de determinadas orientaciones doctrinales, las cuales se formaron y propagaron en iglesias particulares, en monasterios y tambi\u00e9n en los mencionados centros docentes. Naturalmente, \u00e9stos \u00faltimos no pueden equipararse a las u. de la edad media, pero pueden considerarse como las primeras formas de ense\u00f1anza superior y de investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica en la Iglesia primitiva. Junto a ellos surgieron aquellos c\u00ed\u00adrculos que, sin conducir a escuelas institucionalizadas, se formaron alrededor de hombres sobresalientes, las cuales irradiaron su saber no s\u00f3lo por su labor literaria, sino tambi\u00e9n por los disc\u00ed\u00adpulos que viv\u00ed\u00adan a su lado. A ellos pertenecen los padres de la Iglesia, ante todo Agust\u00ed\u00adn y otros grandes obispos de oriente y de occidente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una \u00e9poca de decadencia de dichos centros, condicionada por las circunstancias pol\u00ed\u00adticas, durante la cual especialmente los monasterios conservaron y transmitieron la herencia espiritual de la antig\u00fcedad pagana, as\u00ed\u00ad como el saber teol\u00f3gico de los padres y de los escritores eclesi\u00e1sticos; a trav\u00e9s de la reforma intraeclesi\u00e1stica (los esfuerzos de Carlomagno y de su escuela cortesana: -> reforma carolingia) se prepar\u00f3 un renacimiento del inter\u00e9s por la formaci\u00f3n superior. Los centros de irradiaci\u00f3n eran las escuelas catedralicias y las monacales. Aun cuando en general s\u00f3lo fueron centros de una formaci\u00f3n que corresponde a la ense\u00f1anza media actual, sin embargo, algunos de ellos se elevaron, especialmente por medio de maestros sobresalientes que se dedicaban tambi\u00e9n a escribir, hasta un nivel m\u00e1s alto de creaci\u00f3n y de reelaboraci\u00f3n del saber recibido. Estos hombres intentaban comprender personalmente lo transmitido, esclarecerlo, seguir pens\u00e1ndolo, adelantar hacia terrenos nuevos y solucionar satisfactoriamente las cuestiones nuevas que surg\u00ed\u00adan por doquier. Para este trabajo espiritual se ofreci\u00f3 como medio m\u00e1s apropiado el m\u00e9todo dial\u00e9ctico, por el que la comprensi\u00f3n y penetraci\u00f3n racional de la verdad se consigue a trav\u00e9s de determinadas formas t\u00e9cnicas externas, mediante las cuales se ofrecen todas las posibilidades de una exposici\u00f3n adecuada tanto en el orden del an\u00e1lisis como en el de la s\u00ed\u00adntesis.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, junto a la autoridad de la tradici\u00f3n, depositada especialmente en la sagrada Escritura y los padres, surge la autoridad de los maestros, que abren y promueven la comprensi\u00f3n racional. Este empuje del conocimiento parte originariamente del dominio propio de las artes liberales, y exige por ello el aprendizaje de las mismas, pero penetra despu\u00e9s en todas las dem\u00e1s ramas de la ciencia, a saber, en la teolog\u00ed\u00ada, en el derecho civil, en el derecho can\u00f3nico e incluso en la medicina. Entre los precursores de esta actividad espiritual m\u00e1s alta, la cual desemboca en la forma institucional de 1as u., en cuanto hombres que buscan el saber se unen en torno a doctrinas, concepciones, m\u00e9todos y bases de trabajo, y a obras directivas, habr\u00ed\u00ada que citar: Bec con Lanfranco y Anselmo de Cant\u00f3rbery, La\u00f3n con Anselmo y Radulfo, Chartres con Gilberto de la Porr\u00e9e, Juan de Salisbury y Alanus ab Insulis, y sobre todo Par\u00ed\u00ads con Guillermo de Champeaux, Abelardo, Hugo de San V\u00ed\u00adctor, Pedro Lombardo. En Italia sobresale Bolonia, con Pepo, Irnerio y Graciano; as\u00ed\u00ad como Salerno, con Constantino Africano y sus sucesores. En Inglaterra merece mencionarse Oxford, con Robertus Pullus y Vacario. En Alemania descuella Colonia, con Ruperto von Deutz.<\/p>\n<p>Las obras que determinan esta actividad cient\u00ed\u00adfica son ante todo las traducciones nuevas de los escritos de Arist\u00f3teles, las Sentencias de Pedro Lombardo, los Digestos reci\u00e9n descubiertos, el Decretum Gratiani, y la ciencia m\u00e9dica y la literatura de los \u00e1rabes (cf.  escol\u00e1stica, B y C).<\/p>\n<p>II. Las universidades de la edad media<br \/>\nPor m\u00e1s que estos maestros y escuelas fueran precursores y pioneros efectivos y necesarios de los centros de ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n que luego pasaron a ser las u., por m\u00e1s que el fundamento \u00faltimo de la existencia de esos hombres radicara en el af\u00e1n de saber y conocer; sin embargo, la forma aut\u00e9ntica de las u. medievales s\u00f3lo se da con el peculiar orden constitucional y de estudios y con su paulatina institucionalizaci\u00f3n. De lo dicho se desprende claramente que estas u. surgieron no como lugares de formaci\u00f3n profesional, si bien en el derecho civil y la medicina el inter\u00e9s pr\u00e1ctico se hizo sentir m\u00e1s que en otros dominios del saber, sino esencialmente como lugares de cultivo de la ciencia. En realidad, la formaci\u00f3n profesional de los cl\u00e9rigos anduvo en gran parte por otros caminos.<\/p>\n<p>La afluencia de tantos hombres ansiosos de saber y entregados a la investigaci\u00f3n libre promovi\u00f3 relaciones sobre todo con la poblaci\u00f3n y las corporaciones del lugar, lleg\u00e1ndose con frecuencia a conflictos por los que se ve\u00ed\u00adan amenazados los intereses vitales de maestros y alumnos. Esto llev\u00f3 a una asociaci\u00f3n de los hombres dados a la ciencia para defender sus intereses de cara al mundo exterior. Pero tambi\u00e9n internamente exigieron aqu\u00e9llos un orden seguro, y tanto m\u00e1s cuanto mayor era su independencia. Sobre la base com\u00fan de los gremios medievales y de su autonom\u00ed\u00ada, ese inter\u00e9s condujo en una evoluci\u00f3n natural y org\u00e1nica a formas de organizaci\u00f3n parcialmente diversa en los distintos lugares. Los dos tipos fundamentales aparecen en las dos u. madres de Bolonia y de Par\u00ed\u00ads, donde los fen\u00f3menos descritos se dise\u00f1aron ejemplarmente, se desarrollaron y se fortalecieron.<\/p>\n<p>En Bolonia los disc\u00ed\u00adpulos y los maestros elegidos por ellos formaban una sociedad (societas), creada por un pacto formal entre ambas partes, en el cual se fijaban la suma que cada disc\u00ed\u00adpulo deb\u00ed\u00ada abonar al maestro y las obligaciones de \u00e9ste para con los disc\u00ed\u00adpulos. As\u00ed\u00ad hay que entender tambi\u00e9n el famoso privilegio de Federico r, fijado en la aut\u00e9ntica Habita (1158), por el que se conced\u00ed\u00ada a los maestros jurisdicci\u00f3n sobre los alumnos extranjeros, excepto en las causas criminales, en concurrencia con la jurisdicci\u00f3n del obispo. A este privilegium fori se a\u00f1ade todav\u00ed\u00ada la liberaci\u00f3n de las contribuciones a las que estaban obligados los nativos, y el derecho a defenderse mediante la huelga o la emigraci\u00f3n contra perjuicios graves, especialmente contra el juramento impuesto por las autoridades locales a los maestros de ense\u00f1ar s\u00f3lo en Bolonia. Una cuesti\u00f3n ulterior es la uni\u00f3n de todos los estudiantes seg\u00fan las regiones a que pertenec\u00ed\u00adan. As\u00ed\u00ad se organizaban por \u00abnaciones\u00bb, que variaban en n\u00famero, para ayudarse mutuamente bajo la direcci\u00f3n de procuradores, para defenderse contra las autoridades locales y contra los maestros, para resolver sus disputas y para cultivar una vida de compa\u00f1erismo. De cara a los intereses comunes a todo el ordo scholasticus o status studentium, ya hacia finales de siglo (1200) se unieron todos los estudiantes en la universitas, la cual represent\u00f3 un status jur\u00ed\u00addico aut\u00f3nomo, pronto reconocido por el derecho, frente a las autoridades civiles, las eclesi\u00e1sticas y, sobre todo, las municipales. Por consiguiente, el sentido de la palabra universitas es el de universitas studentium, no litterarum. A su cabeza est\u00e1 el rector, que los estudiantes eligen entre sus filas, y al que pasa la jurisdicci\u00f3n de los maestros. Por tanto, tambi\u00e9n \u00e9stos est\u00e1n sometidos a los estudiantes, aunque pronto fundan tambi\u00e9n un collegium doctorum propio o una universitas prof essorum para la defensa de sus intereses de estamento contra los alumnos y las autoridades locales. A causa de la oposici\u00f3n con los nativos del lugar, la universitas studentium, originariamente \u00fanica, se escindi\u00f3 pronto en dos, la de los citramontani y la de los ultramontani, cada una con su rector propio. Al rector incumbe ahora no s\u00f3lo la defensa y direcci\u00f3n de toda la u. ad extra, sino tambi\u00e9n la ordenaci\u00f3n y la vigilancia de la docencia interna y de las relaciones con los profesores.<\/p>\n<p>Los elementos constitutivos de la escuela superior de Par\u00ed\u00ads se desarrollaron en formas parcialmente distintas, y sobre todo en un per\u00ed\u00adodo de tiempo m\u00e1s largo. La universitas se constituye aqu\u00ed\u00ad por uni\u00f3n de los profesores de todas las disciplinas (artes, teolog\u00ed\u00ada, derecho, medicina) a partir del \u00faltimo cuarto del s. xii, para asegurar con ello su derecho consuetudinario, principalmente en el examen para la concesi\u00f3n de grados y para la admisi\u00f3n de profesores nuevos. Esta u. fue reconocida jur\u00ed\u00addicamente hacia el 1215 como fecha m\u00e1s tard\u00ed\u00ada, y en la lucha con el canciller no s\u00f3lo qued\u00f3 solidificada, sino que en parte tambi\u00e9n se transform\u00f3: el enlace con los estudiantes organizados en cuatro naciones (galli, con todos los pa\u00ed\u00adses latinos, picardi, normanni, anglici, entre los que se contaban todos los pertenecientes a los dem\u00e1s pa\u00ed\u00adses) sobre todo a trav\u00e9s de los numerosos magistri artiuna, que al mismo tiempo eran estudiantes de otras facultades, llev\u00f3 a que los estudiantes no s\u00f3lo fueran incluidos en la universitas de los profesores, sino que, adem\u00e1s, en un lento desarrollo posterior (hasta mediados del s. xiv), los artistas, que dominaban las naciones, extendieran el rectorado nacido entre ellos (el rector se eleg\u00ed\u00ada por tres meses) tambi\u00e9n a los otros estudiantes y profesores, y as\u00ed\u00ad asumieron la direcci\u00f3n de toda la universitas magistrorum et scholarium. El reconocimiento jur\u00ed\u00addico de la corporaci\u00f3n aut\u00f3noma fue fomentado en Par\u00ed\u00ads por la concesi\u00f3n de privilegios tanto eclesi\u00e1sticos como civiles. As\u00ed\u00ad Celestino iir acentu\u00f3 en 1194 el fuero eclesi\u00e1stico de los estudiantes, Felipe Augusto concedi\u00f3, por su parte, un privilegio parecido al otorgado en Habita de Federico I, y Gregorio ix consolid\u00f3 definitivamente los privilegios claves con su c\u00e9lebre bula Parens scientiarum (1231).<\/p>\n<p>Como demuestra esta evoluci\u00f3n, se trat\u00f3 en las dos u. madres de organismos crecidos espont\u00e1neamente, cuya importancia est\u00e1 en su propia obra y en el reconocimiento y atenci\u00f3n que se les otorg\u00f3 en todas partes. Pero la legitimaci\u00f3n que de ah\u00ed\u00ad surg\u00ed\u00ada, fundada en el derecho consuetudinario, para impartir una ense\u00f1anza reconocida en todas partes, deb\u00ed\u00ada ser confirmada expresamente por una autoridad universal. En la situaci\u00f3n del mundo de entonces, esa autoridad universal correspond\u00ed\u00ada a la Iglesia en su m\u00e1s alto representante, el papa, y al imperio, por lo menos dentro de los l\u00ed\u00admites de su esfera de influencia reconocida pr\u00e1cticamente. En realidad la expresi\u00f3n studium generale, que muy pronto se hizo usual para las u., originariamente tiene ese sentido: una escuela superior que es reconocida por una potestas generalis y que, por ello, puede facultar para la ense\u00f1anza en todas partes. Sin embargo, se establecieron excepciones limitativas para determinadas u. Por tanto, tambi\u00e9n las u. que se formaron espont\u00e1neamente se esforzaron por el reconocimiento papal o imperial. En consecuencia, el canciller en Par\u00ed\u00ads, como representante del papa y de la Iglesia, tuvo un papel central en la concesi\u00f3n de grados; y tambi\u00e9n en Bolonia el arcediano, que ejerc\u00ed\u00ada la misma funci\u00f3n en nombre de la Iglesia y del papa, fue reconocido sin dificultad por todas las disciplinas.<\/p>\n<p>Las otras u. que van surgiendo en todas partes, imitan en forma ya (m\u00e1s o menos) pura ya mixta la organizaci\u00f3n de Bolonia o de Par\u00ed\u00ads. Por lo que se refiere a su situaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica, las m\u00e1s antiguas se apoyaron, lo mismo que Bolonia y Par\u00ed\u00ads, en el reconocimiento consuetudinario, que luego fue confirmado impl\u00ed\u00adcita o expresamente por la Iglesia o por el imperio. Pero pronto comenzaron a surgir u. s\u00f3lo por una carta fundacional del papa o del emperador, o de ambos. Es significativo que las u. erigidas por una sola de estas autoridades se esforzaron pronto por el reconocimiento adicional de la otra potestad. Esto fue necesario, naturalmente, para las u. fundadas s\u00f3lo por el pr\u00ed\u00adncipe de una regi\u00f3n, ya que su competencia se extend\u00ed\u00ada \u00fanicamente a su territorio, y un verdadero estudio general s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada lograrse mediante una autoridad universal. Encontramos este fen\u00f3meno sobre todo en las u. de Espa\u00f1a. Tambi\u00e9n las autoridades de una ciudad interesadas en tener una u. deb\u00ed\u00adan apoyarse, seg\u00fan esto, en el derecho consuetudinario o en un reconocimiento expreso por parte del papa o del emperador. Por lo dem\u00e1s, las relaciones entre la u. y las autoridades de la ciudad fueron muy estrechas, porque hab\u00ed\u00ada una dependencia mutua y ambas partes esperaban ventajas de la otra. Finalmente, la ciudad otorg\u00f3 repetidamente a la u. los privilegios necesarios, especialmente en lo tocante a vivienda, posibilidades de vida, protecci\u00f3n, etc.; esto \u00faltimo a trav\u00e9s de magistrados propios.<\/p>\n<p>La docencia se extend\u00ed\u00ada preferentemente a cuatro dominios: las artes liberales (con las asignaturas del trivium y del quadrivium, y con una acentuaci\u00f3n cada vez m\u00e1s fuerte de la filosof\u00ed\u00ada propiamente dicha), la teolog\u00ed\u00ada, el derecho (civil y can\u00f3nico) y la medicina. Estos dominios particulares del saberse desarrollaron especialmente por la uni\u00f3n y la colaboraci\u00f3n de los profesores en \u00abfacultades\u00bb. Hab\u00ed\u00ada u. que no ten\u00ed\u00adan todas las facultades. Las m\u00e1s extendidas fueron las artes liberales, porque \u00e9stas ten\u00ed\u00adan la misi\u00f3n de preparar para el estudio en las facultades superiores; y las facultades de derecho, por su utilidad pr\u00e1ctica. La teolog\u00ed\u00ada no se impart\u00ed\u00ada en muchas u., porque la Iglesia, especialmente en tiempos movidos, estaba interesada en poder controlar y dirigir m\u00e1s eficazmente el estudio teol\u00f3gico en unos pocos centros. Algunas u. se distinguieron por el cuidado especial de determinadas facultades; as\u00ed\u00ad descollaban, p. ej., Par\u00ed\u00ads y Oxford en las artes y la teolog\u00ed\u00ada, Bolonia y Orle\u00e1ns en el derecho, Salerno y Montpellier en la medicina. Menci\u00f3n especial merece Sevilla, donde Alfonso el Sabio, edificando sobre la tradici\u00f3n de los dominicos, erigi\u00f3 en 1254 un studium generale litterarum para el cultivo de las lenguas latina y \u00e1rabe.<\/p>\n<p>La duraci\u00f3n del estudio hasta su conclusi\u00f3n definitiva era distinta en cada facultad; para los artistas era generalmente de cuatro a seis a\u00f1os, que despu\u00e9s fueron reducidos diversamente seg\u00fan los sitios. La teolog\u00ed\u00ada se estudiaba durante ocho a\u00f1os, con la tendencia posteriormente a prolongarlos. Para el derecho civil se necesitaban siete u ocho a\u00f1os, y para el can\u00f3nico seis o siete; y para el estudio de ambos derechos se requer\u00ed\u00adan por lo menos diez a\u00f1os. Los tres grados acad\u00e9micos eran el bachillerato, la licenciatura y la laurea (el doctorado). Pocos alcanzaban el doctorado, debido al largo tiempo que exig\u00ed\u00ada y a los cuantiosos gastos del estudio y de la promoci\u00f3n. Eran m\u00e1s los estudiantes que alcanzaban la licenciatura; y todos procuraban obtener el bachillerato.<\/p>\n<p>Lo mismo que el&#8217; deseo de saber, un\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a todas las ramas de la ciencia o facultades un mismo m\u00e9todo en la ense\u00f1anza y en el desarrollo ulterior de la propia disciplina. El m\u00e9todo dominante durante los dos siglos de mayor florecimiento de las u. medievales fue el de la dial\u00e9ctica escol\u00e1stica. En las lecciones (lecturae) se explicaban los textos (Boecio y Arist\u00f3teles en las artes, la sagrada Escritura y las Sentencias de Pedro Lombardo en teolog\u00ed\u00ada, el Corpus iuris civilis y los Libri feudorum en derecho civil, y las partes, surgidas poco a poco, del Corpus iuris canonici en derecho can\u00f3nico). En concreto, primero se daba una visi\u00f3n general sobre el contenido y las partes, segu\u00ed\u00ada luego la lectura del texto mismo, con el fin de fijarlo exactamente, y a continuaci\u00f3n ven\u00ed\u00ada la explicaci\u00f3n del texw, con las consecuencias y dificultades que de \u00e9l se desprend\u00ed\u00adan, las cuales eran tratadas m\u00e1s o menos ampliamente seg\u00fan el tiempo, el contenido y el auditorio. Las lecciones se divid\u00ed\u00adan en ordinarias y extraordinarias. Las primeras eran impartidas por los doctores legentes, generalmente por la ma\u00f1ana (donde hab\u00ed\u00ada doble c\u00e1tedra tambi\u00e9n por la tarde); las segundas estaban confiadas principalmente a los legentes non doctores, que las daban por la tarde o en los d\u00ed\u00adas libres. Los libros ordinarios por lo general estaban reservados a los doctores. Los legentes non doctores eran o bien bacalarii o bien licenciati. Es digno de notarse que en Par\u00ed\u00ads toda la actividad de las lecciones pronto fue confiada a los non doctores, mientras que los doctores se limitaban a los ex\u00e1menes y a los actos representativos.<\/p>\n<p>Junto a las lecciones exist\u00ed\u00adan las repetitiones, en las que partes o cuestiones especiales eran tratadas con m\u00e1s detalle por doctores y non doctores; luego hab\u00ed\u00ada exercitia, o sea, discusiones vivas bajo la direcci\u00f3n del maestro, las cuales eran consideradas como grado previo a las disputationes. Estas representaban una actividad acad\u00e9mica t\u00ed\u00adpica, y eran sostenidas por los profesores ordinarios en los d\u00ed\u00adas libres de lecci\u00f3n, con gran participaci\u00f3n de la totalidad del profesorado y del alumnado. El objeto de las disputationes eran las cuestiones discutidas, que se debat\u00ed\u00adan y solucionaban hasta el fondo con un m\u00e9todo aut\u00e9nticamente dial\u00e9ctico. Esa actividad acad\u00e9mica se conserv\u00f3 largo tiempo sobre todo en la facultad de artes.<\/p>\n<p>Los estudiantes no s\u00f3lo deb\u00ed\u00adan asistir en una medida fijada exactamente a las clases y actividades docentes, sino que poco a poco eran introducidos en la docencia misma (lecciones y repeticiones), que ellos hab\u00ed\u00adan de ejercer obligatoriamente, bajo la direcci\u00f3n del maestro, para la obtenci\u00f3n de los grados. Adem\u00e1s de estos ejercicios hab\u00ed\u00ada ex\u00e1menes especiales sobre todo para la licenciatura y el doctorado. Los ex\u00e1menes propiamente dichos se hac\u00ed\u00adan en privado ante los maestros; los ex\u00e1menes p\u00fablicos erans\u00f3lo solemnidades m\u00e1s o menos formales. En los ex\u00e1menes de los doctores o de los candidatos a una c\u00e1tedra normalmente se sosten\u00ed\u00adan disputaciones. En general hay que notar c\u00f3mo en toda la actividad docente y la discente correspond\u00ed\u00ada una funci\u00f3n fundamental a la memoria.<\/p>\n<p>Las lecciones se daban en casas privadas en locales alquilados. S\u00f3lo desde el s. xv empiezan a construirse edificios propios para las u. El a\u00f1o escolar duraba de octubre a octubre, con espacios intercalados de vacaciones: en navidad, carnaval, pascua y, especialmente, verano. Pero durante las vacaciones s\u00f3lo cesaban las lecciones ordinarias, no las extraordinarias, que se pod\u00ed\u00adan, deb\u00ed\u00adan, dar siempre. El horario de clases se acomodaba a las distintas \u00e9pocas del a\u00f1o, pero estaba estrictamente regulado desde primeras horas de la ma\u00f1ana hasta al anochecer.<\/p>\n<p>Aunque cuando, en las distintas u., en los distintos pa\u00ed\u00adses y \u00e9pocas, y especialmente en las distintas facultades, hab\u00ed\u00ada diferencias m\u00e1s menos grandes, sin embargo, la organizaci\u00f3n y la duraci\u00f3n de los estudios, el m\u00e9todo de ense\u00f1anza, los ex\u00e1menes y la concesi\u00f3n de grados eran en todas partes id\u00e9nticos en lo esencial, o por lo menos muy parecidos.<\/p>\n<p>Con el m\u00e9todo de docencia y de trabajo en las u. est\u00e1n relacionadas las distintas formas literarias que adoptan las obras cient\u00ed\u00adficas. El estudio anal\u00ed\u00adtico-exeg\u00e9tico de los textos condujo a las glosas, caracter\u00ed\u00adsticas especialmente de los juristas. La tendencia sistem\u00e1tico-sint\u00e9tica promovi\u00f3 las sumas, las sentencias y los comentarios a las sentencias. El desarrollo posterior de ambas formas de exposici\u00f3n son los grandes comentarios exeg\u00e9ticos y sistem\u00e1ticos. Las disputaciones crearon el g\u00e9nero literario de las quaestiones disputatae, una expresi\u00f3n especial de la dial\u00e9ctica escol\u00e1stica en juristas, te\u00f3logos (ordinariae y de quolibet o quodlibetales) y artistas. Producto de los medios auxiliares, objetivos y did\u00e1cticos, son las colecciones de distinctiones, casus, notabilia, brocarda, repetitiones, concordantiae, tabulae, abbreviationes, etc. A fines m\u00e1s pr\u00e1cticos o a dominios m\u00e1s parciales sirven las colecciones de sermones, los consilia, los tratados monogr\u00e1ficos&#8230; Especial menci\u00f3n merece la forma literaria de la reportatio, es decir, los apuntes de las lecciones acad\u00e9micas tomados por los oyentes.<\/p>\n<p>La parte econ\u00f3mica de las u. desempe\u00f1a un papel importante. S\u00f3lo los profesores ordinarios recib\u00ed\u00adan retribuci\u00f3n, que al principio les daban sus disc\u00ed\u00adpulos mismos, mientras que los legentes non doctores generalmente no s\u00f3lo no estaban remunerados, sino que incluso deb\u00ed\u00adan pagar, ya que su actividad lectiva tend\u00ed\u00ada a la propia formaci\u00f3n. El peso de la remuneraci\u00f3n se desplaza lentamente de los alumnos a la Iglesia (mediante la concesi\u00f3n de las prebendas correspondientes, las cuales eran concedidas para la dotaci\u00f3n de c\u00e1tedras, o por la dispensa de la obligaci\u00f3n de residencia para los prebendados entregados a la docencia) y tambi\u00e9n a las corporaciones municipales o estatales, que se interesaban por la erecci\u00f3n y conservaci\u00f3n de escuelas superiores. As\u00ed\u00ad, desde la segunda mitad del s. xizi establecen los honorarios fijos que las corporaciones deben pagar a los profesores remunerados. Los estudiantes, lo mismo que los maestros, estaban favorecidos econ\u00f3micamente por privilegios eclesi\u00e1sticos, gracias a los cuales pod\u00ed\u00adan estudiar hijos de familias con pocos medios econ\u00f3micos. Ya desde el s. xii los prebendados de una catedral o colegiata, y m\u00e1s tarde incluso el clero parroquial, eran dispensados regularmente de la obligaci\u00f3n de residencia durante cinco o siete a\u00f1os para que pudieran estudiar en los studia generalia; la dispensa se conced\u00ed\u00ada por un decreto general pontificio, por disposiciones especiales, o por cl\u00e1usulas de los estatutos capitulares. Los que ya estaban estudiando pod\u00ed\u00adan recibir beneficios para sus estudios; con este fin las u. enviaban cada a\u00f1o a Roma los rotuli nominatorum, en los que los estudiantes necesitados y dignos de ser recomendados eran propuestos a la Santa Sede para la concesi\u00f3n de las prebendas correspondientes. Otra instituci\u00f3n importante fueron los collegia, con un determinado n\u00famero de becas, que se erigieron en las u. importantes. Se trataba aqu\u00ed\u00ad de fundaciones para profesores y alumnos pobres, por las cuales \u00e9stos recib\u00ed\u00adan gratuitamente comida, vivienda, ense\u00f1anza, utilizaci\u00f3n de libros, etc. En parte los collegia eran centros de actividad docente. Entre los colegios m\u00e1s importantes hay que citar la Sorbona y el colegio de Navarra en Par\u00ed\u00ads, el colegio espa\u00f1ol en Bolonia y los colegios, florecientes todav\u00ed\u00ada hoy, de las dos u. inglesas de Oxford y Cambridge. Estos colegios eran los n\u00facleos dela vida cient\u00ed\u00adfica, espiritual y moral en las u. y, con ello, en el conjunto de la \u00e9poca, y todav\u00ed\u00ada en los tiempos siguientes desempe\u00f1aron una funci\u00f3n importante.<\/p>\n<p>Con la parte econ\u00f3mica de las u. se relacionan los pr\u00e9stamos de dinero, que se vieron fomentados por la lejan\u00ed\u00ada de los estudiantes de sus ciudades nativas y del lugar donde recib\u00ed\u00adan sus ingresos, as\u00ed\u00ad como por las lentas comunicaciones en aquella \u00e9poca. Aqu\u00ed\u00ad hay que incluir tambi\u00e9n la producci\u00f3n, copia, venta y prestaci\u00f3n de libros en las ciudades universitarias; todo eso estaba en manos de un estamento especial, los stationarii, que eran tambi\u00e9n responsables del texto. La copia profesional de los textos se hac\u00ed\u00ada por el sistema de las peciae, es decir, de ediciones parciales sometidas a determinadas normas. Las ganancias de los escribanos y los precios de los libros estaban bajo vigilancia de las autoridades. Por primera vez a finales del s. xiii se inicia la instalaci\u00f3n de bibliotecas en los colegios, casas de estudios y facultades. Desde aqu\u00ed\u00ad se tiende el puente hacia la impresi\u00f3n de libros y hacia las bibliotecas de los siglos posteriores. Ambas cosas, pero especialmente la impresi\u00f3n de libros, se desarrollaron en relaci\u00f3n estrecha con las escuelas superiores.<\/p>\n<p>La importancia de las u. es profunda y amplia. En el dominio social producen una nivelaci\u00f3n fundamental de las diferencias de estamentos. Los hijos de nobles, de burgueses, de comerciantes, de artesanos y de campesinos eran admitidos por igual, y conviv\u00ed\u00adan entre s\u00ed\u00ad en el mismo nivel como estudiantes. La distinci\u00f3n entre pobres y ricos qued\u00f3 tambi\u00e9n nivelada en las u. por las mencionadas prebendas y becas. La exenci\u00f3n de las tasas (privilegium paupertatis) fue una medida consciente de la u. y de la ciencia para con los pobres, para promover sin discriminaci\u00f3n las capacidades espirituales y el af\u00e1n de saber all\u00ed\u00ad donde se encontraran. Incluso la diferencia entre cl\u00e9rigos y laicos se borraba en la u., puesto que, por la recepci\u00f3n de la tonsura y de las \u00f3rdenes menores, las cuales no obligaban definitivamente al servicio eclesi\u00e1stico, se hac\u00ed\u00ada posible a \u00e9stos \u00faltimos el disfrute de bienes eclesi\u00e1sticos. Tambi\u00e9n los profesores laicos recib\u00ed\u00adan dotaciones eclesi\u00e1sticas para la docencia. Cl\u00e9rigos y laicos pod\u00ed\u00adan participar de los privilegios eclesi\u00e1sticos, tan importantes para la universidad. Eso posibilit\u00f3, por otro lado, el acceso de laicos a c\u00e1tedras de ciencias puramente eclesi\u00e1sticas, como la teolog\u00ed\u00ada y, sobre todo, el derecho can\u00f3nico. En este contexto se explica sin dificultad que se impusiera la obligaci\u00f3n del celibato tambi\u00e9n a maestros de disciplinas puramente profanas, incluso a los de medicina, e igualmente a las autoridades acad\u00e9micas, p. ej., los rectores; pr\u00e1ctica que en parte perdura hasta el s. xv. Incluso el uniforme especial un\u00ed\u00ada a estudiantes y cl\u00e9rigos.<\/p>\n<p>La pertenencia a una naci\u00f3n no tuvo un papel separador, sino, m\u00e1s bien, ordenador. Las \u00abnaciones\u00bb deben entenderse como instituciones no nacionalistas, sino en primera l\u00ed\u00adnea geogr\u00e1ficas, puesto que ponen bajo una misma tutela a los miembros de las distintas naciones. El puesto de maestro en las u. de la edad media no estaba ligado ni a un estamento determinado, ni a los recursos econ\u00f3micos, ni a lazos nacionales. Por el contrario, el estudio y los grados y capacidades con \u00e9l adquiridos borraban todas las diferencias sociales y posibilitaban el ascenso a los estrados m\u00e1s altos, incluso a las m\u00e1s altas cumbres sociales, tanto en la Iglesia como en la sociedad profana. La fuerza socialmente niveladora de la ciencia nunca se manifest\u00f3 con tanta fuerza como en la sociedad medieval, orientada precisamente por los estamentos separadores y condicionantes.<\/p>\n<p>Sobre todo en el dominio del esp\u00ed\u00adritu y de la cultura apenas puede ponderarse suficientemente la importancia de la u. medieval. Prescindiendo de los efectos \u00abpr\u00e1cticos\u00bb secundarios, como la preparaci\u00f3n de hombres competentes para los puestos estatales y eclesi\u00e1sticos, las u. promueven decisivamente la vida espiritual de la edad media y la cultura de occidente en todas sus manifestaciones. Su efecto en profundidad y extensi\u00f3n es el factor m\u00e1s poderoso de enlace, mezcla y universalizaci\u00f3n del saber de la humanidad entonces conocida; la escuela superior se convierte en expresi\u00f3n de la universalidad del saber. Con ello constituye un arma de primer orden para el saber, la fe, el poder y su realizaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica. Junto al sacerdotium y al regnum surge, como tercer poder director, el studium. Aunque m\u00e1s tarde se abusara de \u00e9l como factor de poder, por su esencia fue, despu\u00e9s de la religi\u00f3n e incluso por encima de ella, un factor de reconciliaci\u00f3n y de uni\u00f3n en el sentido<br \/>\nIII. La universidad de la edad moderna<br \/>\nEl desarrollo ulterior de las u. se realiz\u00f3 necesariamente sobre la base orientadora de esta creaci\u00f3n de la edad media, que en manera tan universalmente v\u00e1lida hab\u00ed\u00ada fundamentado, desarrollado y extendido una forma cient\u00ed\u00adfica de hallazgo y transmisi\u00f3n del saber. Pero la u. de la edad moderna est\u00e1 condicionada por los muchos y variados hechos hist\u00f3ricos de la nueva \u00e9poca. Estos intervienen tanto en los componentes internos como en los externos de la u. La fuerza disolvente del ->nominalismo y la exageraci\u00f3n del m\u00e9todo escol\u00e1stico abrieron las puertas al -> humanismo y a su m\u00e9todo filol\u00f3gico e hist\u00f3rico, lo cual trajo consigo un cultivo especial de las lenguas cl\u00e1sicas y orientales. Las oposiciones doctrinales, cada vez m\u00e1s fuertes, convirtieron progresivamente la u. en campo de batalla, en fortalezas de la ortodoxia o de la heterodoxia, en organizaciones policiales e ideol\u00f3gicas del saber. La creciente dependencia econ\u00f3mica del cuerpo docente, de los estudiantes y de toda la organizaci\u00f3n respecto de los organismos seculares, y la vinculaci\u00f3n a posesiones propias fijas, a edificios y a bibliotecas, conducen al vaciamiento y a la p\u00e9rdida de la autonom\u00ed\u00ada real de la organizaci\u00f3n corporativa, y con frecuencia degradan las u. a la condici\u00f3n de instrumentos de intereses estatales y territoriales. Esto va de la mano con un alejamiento progresivo de la autoridad eclesi\u00e1stica. Los movimientos de reforma del s. xvi traen una disoluci\u00f3n todav\u00ed\u00ada mayor de la unidad y un crecimiento de los llamados fen\u00f3menos de decadencia (cf. -> reforma protestante). La confesionalizaci\u00f3n, nacionalizaci\u00f3n y secularizaci\u00f3n de las u. no s\u00f3lo despojan a \u00e9stas de su cometido m\u00e1s noble, a saber, el servicio a la verdad objetiva y com\u00fan a todos, sino que destruyen tambi\u00e9n el universalismo interno y externo del saber mismo. Las u. descienden a la condici\u00f3n de escuelas especializadas bajo control estatal, lugares de formaci\u00f3n para los servidores y especialistas de los intereses territoriales que las dominan. Maestros y estudiantes se convierten en una inteligencia acad\u00e9mica privilegiada, la cual se distingue consciente y voluntariamente del pueblo pobre y no formado. As\u00ed\u00ad la u. pierde tambi\u00e9n su funci\u00f3n social de nivelar los estamentos y de enlazar los pueblos; y el pueblo mismo pierde su inter\u00e9s por ella. Como substituci\u00f3n de la falta de investigaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s notoria de estas escuelas superiores, surgen las academias.<\/p>\n<p>La Iglesia reacciona de diversas maneras contra esta decadencia y ante la situaci\u00f3n nueva. Es fundamental el enlace, entendido y querido positivamente, entre escol\u00e1stica y humanismo en filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada. Construyendo sobre este enlace, especialmente las antiguas y nuevas u. espa\u00f1olas desarrollan una actividad de profundo y amplio alcance, que no s\u00f3lo irradia en Europa entera, sino que repercute tambi\u00e9n en los pa\u00ed\u00adses de ultramar. Esta nueva teolog\u00ed\u00ada sustituy\u00f3 a Par\u00ed\u00ads, donde penetraron el -> conciliarismo, el -> jansenismo y el -> galicanismo, y domin\u00f3 ampliamente la doctrina tridentina. E igualmente condicion\u00f3 la posici\u00f3n directiva de las u. fundadas por los jesuitas en la -> reforma cat\u00f3lica y contrarreforma. Por todas partes surgen nuevas escuelas superiores teol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas, influyendo decisivamente en las ya existentes; merece mencionarse especialmente Lovaina. Pero su doctrina e investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adficas, as\u00ed\u00ad como su organizaci\u00f3n, est\u00e1n condicionadas esencialmente por la respectiva posici\u00f3n contra las correspondientes instituciones heterodoxas. Desde ah\u00ed\u00ad se explican tambi\u00e9n la erecci\u00f3n y el florecimiento de las escuelas superiores romanas en la segunda mitad del s. xvi (Sapienza, Angelicum, Collegium Romanum = universidad gregoriana). Son importantes las realizaciones en el dominio de la controversia apolog\u00e9tica, de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tico-especulativa, de la ex\u00e9gesis y de los estudios hist\u00f3rico-patr\u00ed\u00adsticos. Pero s\u00f3lo en parte son fruto de la actividad docente y de la investigaci\u00f3n en las universidades.<\/p>\n<p>Por lo que ata\u00f1e a los estudiantes debe acentuarse que tambi\u00e9n en las escuelas superiores eclesi\u00e1sticas, frente a la finalidad preferentemente cient\u00ed\u00adfica de las u. medievales, est\u00e1 en primer plano la formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del clero. Los seminarios tridentinos, al servicio de esa formaci\u00f3n, especialmente en Alemania quedan unidos como \u00abcolegios\u00bb con la u. local, y subrayan as\u00ed\u00ad la orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica de las escuelas superiores. Por lo que toca a las facultades jur\u00ed\u00addicas, el antiguo m\u00e9todo exeg\u00e9tico (mos italicus)se ha mantenido junto al human\u00ed\u00adstico (mos gallicus) y ha llevado a un florecimiento de la canon\u00ed\u00adstica en las u. postridentinas.<\/p>\n<p>La ola human\u00ed\u00adstica en las escuelas superiores estatales, que en muchos aspectos hab\u00ed\u00ada promovido el progreso cient\u00ed\u00adfico mediante el m\u00e9todo filol\u00f3gico-hist\u00f3rico, qued\u00f3 pronto superada por la tendencia a las ciencias naturales y a las matem\u00e1ticas, la cual iba de la mano con las corrientes racionalistas, que a su vez desembocaron en la -> ilustraci\u00f3n (cf. tambi\u00e9n -> racionalismo). Estas corrientes iban acompa\u00f1adas por la filosof\u00ed\u00ada del Estado y del derecho propio del -> absolutismo. Toda la u. del s. xvii se ve afectada por ello: la organizaci\u00f3n democr\u00e1tico-corporativa y la libertad acad\u00e9mica sufren todav\u00ed\u00ada p\u00e9rdidas m\u00e1s esenciales; la antigua facultad de artistas se transforma en su esencia por lo que se refiere a su objeto, m\u00e9todo y funci\u00f3n frente a las facultades superiores; la facultad de teolog\u00ed\u00ada pierde su posici\u00f3n central en las u. estatales; la unidad de las cuatro facultades se disuelve; la lengua latina es abandonada en la ense\u00f1anza de las facultades, a excepci\u00f3n de la facultad de teolog\u00ed\u00ada. Al particularismo regional externo se a\u00f1ade cada vez m\u00e1s la escisi\u00f3n interna del saber en dominios parciales separados entre s\u00ed\u00ad, en ciencias particulares especializadas sin ning\u00fan nexo con las otras disciplinas.<\/p>\n<p>Desde la -> revoluci\u00f3n francesa, en lucha con sus consecuencias y bajo el signo de los esfuerzos de renovaci\u00f3n, en Alemania da cauces concretos a la reacci\u00f3n contra ese concepto de universidad, destructor de la ciencia, especialmente Guillermo de Humboldt. Conscientemente se busc\u00f3 apoyo de nuevo en el cl\u00e1sico concepto medieval de universidad, y por ello se tendi\u00f3 de nuevo a la unidad org\u00e1nica de todas las ciencias; sin embargo, el denominador com\u00fan ya no fue la teolog\u00ed\u00ada, sino la -> filosof\u00ed\u00ada en el sentido moderno de la palabra. Sobre esta base el estudiante, partiendo de una visi\u00f3n de conjunto, deb\u00ed\u00ada adquirir la comprensi\u00f3n adecuada de su estudio especial; con lo cual la u. ya no hab\u00ed\u00ada de ser escuela especializada para una formaci\u00f3n profesional, sino lugar de una m\u00e1s alta formaci\u00f3n com\u00fan del esp\u00ed\u00adritu. En correspondencia con ello, los profesores deb\u00ed\u00adan ser los transmisores del saber existente, pero tambi\u00e9n, como investigadores, los promotores del progreso cient\u00ed\u00adtico, despertando y formando a los alumnos para esta tarea. As\u00ed\u00ad se unen renovadamente la libertad en la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n; y para todas las decisiones, as\u00ed\u00ad como para la propia administraci\u00f3n, se exige libertad, como expresi\u00f3n de la autonom\u00ed\u00ada de la ciencia y de sus cultivadores. Una vez que en las guerras de la revoluci\u00f3n sucumbieron la mayor\u00ed\u00ada de las u. en Alemania, aqu\u00ed\u00ad la renovaci\u00f3n de las mismas se emprendi\u00f3 seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu descrito. Otros pa\u00ed\u00adses europeos siguieron este ejemplo. En Francia se erigieron las academias, pero sin facultad teol\u00f3gica; mientras que en Inglaterra sobrevivi\u00f3 el antiguo sistema de colegios. Las u. espa\u00f1olas no tienen facultad de teolog\u00ed\u00ada; y en Italia las facultades teol\u00f3gicas fueron suprimidas en 1873.<\/p>\n<p>La Iglesia queda afectada por estas circunstancias en las u. estatales en cuanto, por una parte, sus u., en tanto permanecen en uni\u00f3n con aqu\u00e9llas, se hallan m\u00e1s o menos influidas por ellas en el dominio de la organizaci\u00f3n acad\u00e9mica, del m\u00e9todo y de la doctrina misma; pero, por otra parte, intenta desarrollar sus propias escuelas superiores seg\u00fan las posibilidades dadas. Mientras que la tendencia filol\u00f3gica y neohumanista fomenta poderosamente tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada positiva e hist\u00f3rica en el campo cat\u00f3lico y, mediante una sana reflexi\u00f3n sobre la \u00e9poca cl\u00e1sica de la escol\u00e1stica, comunica nueva vida a los antiguos valores, el retorno de la u. estatal a la unidad sobre un fundamento puramento filos\u00f3fico y racionalista promueve una concentraci\u00f3n teol\u00f3gica, que encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s significativa en el reconocimiento &#8211; acentuado incluso oficialmente &#8211; del tomismo en la segunda mitad del s. xix (-> escol\u00e1stica, G). All\u00ed\u00ad donde las u. estatales han conservado la facultad de teolog\u00ed\u00ada, esta tendencia repercute fruct\u00ed\u00adferamente en la ense\u00f1anza y en la investigaci\u00f3n; pero en la mayor\u00ed\u00ada de los casos la Iglesia se ve obligada a crear sus propios centros. Estos centros son las instituciones docentes para filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada de los seminarios, las escuelas superiores de \u00f3rdenes religiosas, los liceos y las academias. All\u00ed\u00ad donde estas instituciones eclesi\u00e1sticas mismas est\u00e1n dominadas por los organismos del Estado absolutista, la libertad eclesi\u00e1stica de ense\u00f1anza queda m\u00e1s limitada, y la influencia de las ciencias profanas se hace m\u00e1s fuerte en sentido negativo. Pero debe acentuarse siempre que en estas escuelas, a pesar de las importantes realizaciones cient\u00ed\u00adficas de muchos profesores activos en ellas, en lo esencial se da a los estudiantes s\u00f3lo una formaci\u00f3n profesional; y el aut\u00e9ntico inter\u00e9s capital de las u. s\u00f3lo tiene vigencia en las facultades teol\u00f3gicas existentes para los candidatos especialmente capacitados. De cara a la investigaci\u00f3n act\u00faan, al lado de los centros docentes en el sentido expuesto, las instituciones cient\u00ed\u00adficas, como, p. ej., bibliotecas eclesi\u00e1sticas, sociedades investigadoras, centros de trabajo cient\u00ed\u00adfico. Pero, ante la situaci\u00f3n de las ciencias profanas y de sus centros de formaci\u00f3n, la -> restauraci\u00f3n cat\u00f3lica urge cada vez m\u00e1s la instauraci\u00f3n de escuelas superiores propias para la formaci\u00f3n no s\u00f3lo del clero, sino tambi\u00e9n de los laicos en todas las ramas del saber.<\/p>\n<p>Bajo el signo de estas aspiraciones se da nueva vida a antiguas u. eclesi\u00e1sticas (p. ej., Lovaina en 1834-1835); pero en los distintos Estados de Europa, e incluso en Estados no europeos, como los EE.UU., Canad\u00e1 y el L\u00ed\u00adbano, pronto se fundan tambi\u00e9n u. cat\u00f3licas con todas las facultades, y no s\u00f3lo con las cuatro facultades cl\u00e1sicas. Se busca con ello estar a la altura de las exigencias acad\u00e9micas modernas y, a la vez, fortalecer y expresar la unidad de la ciencia por la inclusi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada como fundamento y corona de la misma. Son significativas a este respecto las reflexiones de Newman sobre las u. cat\u00f3licas con motivo de la fundaci\u00f3n de la de Dubl\u00ed\u00adn (1854). Estas escuelas superiores, instituidas por la Iglesia o aprobadas posteriormente, que tienen como fin la formaci\u00f3n, ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n en todos los dominios del saber seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu del catolicismo, han seguido promovi\u00e9ndose, y existen y act\u00faan hoy en Europa, en Am\u00e9rica del Norte y del Sur, en Asia y en \u00ed\u0081frica; no todas tienen las facultades eclesi\u00e1sticas, pero muchas tienen todas las disciplinas modernas o algunas de ellas. Por lo que toca a la administraci\u00f3n, organizaci\u00f3n, ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n, a los ex\u00e1menes y grados, se tienen ampliamente en cuenta las exigencias locales, puesto que los estudios aspiran tambi\u00e9n al reconocimiento estatal. Naturalmente, la Iglesia ha mantenido al lado de estas u. tambi\u00e9n las antiguas u. eclesi\u00e1sticas en Roma, con las tres facultades cl\u00e1sicas de teolog\u00ed\u00ada, derecho can\u00f3nico y filosof\u00ed\u00ada, a\u00f1adiendo adem\u00e1s otras. Fuera de Roma hay numerosas facultades filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas para las disciplinas eclesi\u00e1sticas, incorporadas en parte a las u. estatales. Estas facultades se rigen fundamentalmente por leyes eclesi\u00e1sticas propias, pero respetando las exigencias estatales, materia que a veces est\u00e1 regulada por un concordato (cf. -3 Iglesia y Estado).<\/p>\n<p>IV. En la actualidad<br \/>\nUna nueva ordenaci\u00f3n total de las u. eclesi\u00e1sticas, es decir, de las disciplinas eclesi\u00e1sticas, se debe a la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Deus scientiarum Dominus (24-5-193].), con las normas para su ejecuci\u00f3n del 12-6-1931. Aqu\u00ed\u00ad la direcci\u00f3n y la administraci\u00f3n est\u00e1n orientadas jer\u00e1rquicamente, pero tienen en cuenta las peculiaridades del derecho particular en lo que se refiere a los sujetos del oficio y a los deberes y potestades del mismo. Los profesores pueden ser ordinarios, extraordinarios, o simplemente encargados temporalmente; pero tambi\u00e9n para estas categor\u00ed\u00adas de docentes y para su nombramiento se reconoce el derecho consuetudinario vigente. En la constituci\u00f3n se precisa ante todo la esencia de las u. y de las facultades eclesi\u00e1sticas, consistente en que \u00e9stas son erigidas por la Santa Sede para la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n en las disciplinas eclesi\u00e1sticas y en las emparentadas con ellas, con el derecho de conceder los grados acad\u00e9micos: el bachillerato (facultativo) capacita s\u00f3lo para proseguir los estudios eclesi\u00e1sticos; la licenciatura faculta para ense\u00f1ar en centros docentes que no confieran grados acad\u00e9micos; y el doctorado autoriza para ejercer la docencia incluso en u. y facultades. Se conservan fundamentalmente las tres facultades cl\u00e1sicas: teolog\u00ed\u00ada, derecho y filosof\u00ed\u00ada. Para otros dominios, como ciencias b\u00ed\u00adblicas, estudios orientales, arqueolog\u00ed\u00ada, m\u00fasica sacra, etc., se erigen solamente institutos con derecho de promoci\u00f3n, los cuales, sin embargo, est\u00e1n equiparados a las facultades.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los oyentes ordinarios, que aspiran a los grados acad\u00e9micos, se admiten tambi\u00e9n oyentes extraordinarios, que buscan s\u00f3lo la adquisici\u00f3n de saber. Es requisito para la admisi\u00f3n de alumnos haber terminado los estudios de ense\u00f1anza media. En el m\u00e9todo se unen arm\u00f3nicamente tradici\u00f3n y progreso, el m\u00e9todo escol\u00e1stico especulativo con el positivo hist\u00f3rico. Bajo este punto de vista se da valor especialmente al m\u00e9todo propio de cada ciencia, perfeccionado seg\u00fan los conocimientos modernos. Las lecciones abarcan disciplinas principales, disciplinas auxiliares y disciplinas especiales; \u00e9stas \u00faltimas est\u00e1n orientadas sobre todo a las exigencias locales y a dominios especiales de la ciencia. La formaci\u00f3n para el trabajo independiente de investigaci\u00f3n es acentuada en cuanto, junto a las lecciones, se introducen bajo el nombre de exercitationes los ejercicios de \u00abseminario\u00bb t\u00ed\u00adpicos de las u. n\u00f3rdicas. Ya para la licenciatura se exige un breve escrito de investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica; y sobre todo para el doctorado se exige un trabajo independiente, que por lo menos en parte debe publicarse para la concesi\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo pleno de doctor. Tambi\u00e9n las antiguas disputaciones han de seguir cultiv\u00e1ndose en filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada. La duraci\u00f3n de los estudios es de cinco a\u00f1os para la teolog\u00ed\u00ada y de cuatro para la filosof\u00ed\u00ada; en el resto de las facultades o de los institutos especiales, que presuponen los estudios filos\u00f3fico-teol\u00f3gicos, por lo com\u00fan la duraci\u00f3n es de tres a\u00f1os. Adem\u00e1s de los ex\u00e1menes de cada disciplina, para la concesi\u00f3n de los grados acad\u00e9micos se exigen ex\u00e1menes especiales, escritos y orales.<\/p>\n<p>Aunque esta reforma ha sido beneficiosa para la ense\u00f1anza acad\u00e9mica y especialmente para la investigaci\u00f3n, sin embargo no ha colmado todos los deseos. Y \u00e9ste es uno de los motivos de que tambi\u00e9n las u. eclesi\u00e1sticas se vean afectadas por la necesidad urgente de una nueva ordenaci\u00f3n, que hoy se hace sentir en las u. estatales de casi todos los pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>Los problemas capitales de las u. estatales sin duda nacen tambi\u00e9n del s\u00fabito aumento del n\u00famero de oyentes, con la consiguiente escasez de espacio, profesores y medios docentes y econ\u00f3micos; pero provienen especialmente de una tensi\u00f3n interna. La ordenaci\u00f3n democr\u00e1tica de la sociedad actual, frente a la vigente constituci\u00f3n y administraci\u00f3n jer\u00e1rquica, reclama un retorno a la organizaci\u00f3n asociativa de la u. medieval, con participaci\u00f3n, sobre una base amplia, de todos los que participan en la vida de la u., principalmente de los estudiantes mismos. Adem\u00e1s, se deja sentir negativamente la orientaci\u00f3n dada a la u. en el s. xix, por la que la simple formaci\u00f3n profesional adquiri\u00f3 la primac\u00ed\u00ada sobre la verdadera formaci\u00f3n acad\u00e9mica y, con ello, sobre la capacitaci\u00f3n para una responsabilidad consciente y propia. El punto de gravedad de la crisis radica, sin embargo, en la posici\u00f3n de la u. de hoy frente a la -> ciencia misma, cuyo cultivo es su cometido m\u00e1s originario. Las ciencias particulares se especializan cada vez m\u00e1s, y con ello se diferencian e incluso llegan a aislarse entre s\u00ed\u00ad. Tal tendencia se ha fortalecido con la fundaci\u00f3n de facultades cada vez m\u00e1s cerradas en s\u00ed\u00ad. La falta de una visi\u00f3n unitaria del mundo, con la consiguiente imposibilidad de hallar un denominador com\u00fan que una frente al pluralismo ideol\u00f3gico, dificulta gravemente la tarea de la formaci\u00f3n acad\u00e9mica, exigida por la naturaleza de la cosa y necesaria para que la juventud quede satisfecha, mediante la oferta y el fomento del saber y de la verdad, mediante la transmisi\u00f3n de una imagen segura y universal del mundo. Ese problema no puede solucionarse a base de nuevos planes o m\u00e9todos de ense\u00f1anza, tanto menos por el hecho de que tambi\u00e9n los profesores est\u00e1n sobrecargados por la conjugaci\u00f3n de una ense\u00f1anza y una investigaci\u00f3n cualificadas. Si ha de mantenerse esta antigua uni\u00f3n &#8211; vital para la u. &#8211; de docencia e investigaci\u00f3n, la soluci\u00f3n de la crisis no puede lograrse por el camino de la separaci\u00f3n, propuesta por algunos, de ambas tareas en escuelas superiores profesionales e institutos de investigaci\u00f3n. Ahora bien, mediante un retorno a experiencias antiguas de las u. y de su desarrollo en el curso de la historia, ser\u00ed\u00ada posible enfrentarse fruct\u00ed\u00adferamente con las exigencias actuales de la ciencia y de la juventud estudiantil.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II se ocup\u00f3 de estos problemas, en cuanto afectan a la Iglesia, y prepar\u00f3 esquemas especiales para sus escuelas superiores: para la formaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica profesional de los cl\u00e9rigos, para las escuelas superiores eclesi\u00e1sticas, para las u. cat\u00f3licas. Pero, debido a la densidad de los trabajos del concilio, sus orientaciones en este punto s\u00f3lo se han sedimentado en ciertas partes &#8211; a veces apenas perceptibles &#8211; del decreto sobre la formaci\u00f3n de los sacerdotes (Optatam totius) y de la declaraci\u00f3n sobre la educaci\u00f3n cristiana (Gravissimum educationis). Disposiciones ulteriores sobre el tema se encuentran en la constituci\u00f3n Gaudium et spes (n\u00c2\u00b0s 53-62) y en otros documentos del concilio. Con todo, estos textos permiten reconocer los aspectos principales y los intentos de soluci\u00f3n de la problem\u00e1tica de las u. eclesi\u00e1sticas: el gravamen para la formaci\u00f3n acad\u00e9mica por causa de la formaci\u00f3n profesional debe superarse mediante una divisi\u00f3n clara entre el curso general filos\u00f3fico-teol\u00f3gico y el posterior estudio especializado. Para \u00e9ste se reconoce como incondicionalmente necesaria la especializaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, que abarca los distintos dominios de la teolog\u00ed\u00ada y del saber eclesi\u00e1stico en toda su amplitud. En qu\u00e9 medida estos dominios especializados constituyen facultades propias, junto a las cl\u00e1sicas, o s\u00f3lo institutos, es una cuesti\u00f3n que permanece abierta. Para impedir la diferenciaci\u00f3n, el aislamiento, y la disoluci\u00f3n del saber espiritual, que amenazan por la especializaci\u00f3n, se insiste en que el curso general org\u00e1nico transmita ante todo una visi\u00f3n de conjunto como fundamento. Y luego se resalta la necesidad de colaboraci\u00f3n entre las disciplinas particulares dentro de la facultad, entre las secciones de \u00e9sta, entre las distintas facultades, e incluso entre las u. mismas. Se destaca expresamente la necesidad de unidad en todo el saber, incluido el profano, y para ello se se\u00f1ala como medio la s\u00ed\u00adntesis consciente y la colaboraci\u00f3n entre la ciencia religiosa y la profana, as\u00ed\u00ad como la cooperaci\u00f3n entre sus representantes e instituciones.<\/p>\n<p>En forma expl\u00ed\u00adcita o t\u00e1cita se confirma repetidamente el principio fundamental de la u. como uni\u00f3n de ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n, p. ej., cuando se alude a la formaci\u00f3n para el trabajo cient\u00ed\u00adfico en el plan docente y en los ejercicios, haciendo referencia a esto en relaci\u00f3n con las obligaciones de los profesores, con su n\u00famero y cualificaci\u00f3n; y especialmente cuando se recomienda c\u00e1lidamente la fundaci\u00f3n de institutos de investigaci\u00f3n en las u. y facultades, o la uni\u00f3n de los ya existentes con ellas. Tambi\u00e9n la atenci\u00f3n especial que se dedica al m\u00e9todo permite reconocer esta preocupaci\u00f3n. Asumiendo y desarrollando las determinaciones de la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Deus scientiarum Dominus, se aborda ante todo el problema del m\u00e9todo como principio del estudio cient\u00ed\u00adfico de las disciplinas particulares y como medio para superar las importantes deficiencias de que hoy adolece el cultivo de las ciencias eclesi\u00e1sticas. Para elevar los estudios de la formaci\u00f3n profesional y para la preparaci\u00f3n correspondiente a los estudios especiales, se recomienda la afiliaci\u00f3n de los centros docentes eclesi\u00e1sticos a las facultades y a las u. Se conservan los cl\u00e1sicos t\u00ed\u00adtulos acad\u00e9micos, pero se alarga el tiempo sobre todo para la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada por la distinci\u00f3n de los estudios especiales subsiguientes, para los cuales se prev\u00e9n tres a\u00f1os como t\u00e9rmino medio. Los textos destacan en especial el hecho de que precisamente la teolog\u00ed\u00ada en sentido estricto, en comparaci\u00f3n con otras especialidades, que se cursaban siempre despu\u00e9s de los estudios fundamentales de filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada, ha desempe\u00f1ado un papel subordinado en el mundo acad\u00e9mico por la uni\u00f3n hasta ahora de estudios fundamentales y especiales. Tambi\u00e9n a las u. cat\u00f3licas se les recomienda la visi\u00f3n de conjunto y la unidad org\u00e1nica del saber, as\u00ed\u00ad como la colaboraci\u00f3n entre las facultades y entre las u., e incluso la cooperaci\u00f3n con centros docentes e investigadores no cat\u00f3licos. Se recomienda igualmente la instituci\u00f3n de facultades e institutos teol\u00f3gicos, o por lo menos de c\u00e1tedras en determinados centros. Y se establece que en todas las ciudades universitarias se erijan colegios para atender y ayudar especialmente a los estudiantes extranjeros.<\/p>\n<p>Aunque, como se ha dicho, los trabajos previos s\u00f3lo en parte fueron recogidos expresa y detalladamente en los citados decretos conciliares, sin embargo, han constituido una base importante para la reforma posterior, estimulada e incluso mandada por el concilio mismo. En realidad estos trabajos previos han sido usados y elaborados en las Normae quaedam, publicadas el 20-5-1968, de la congregaci\u00f3n romana para la formaci\u00f3n cat\u00f3lica. Esas normas enlazan expresamente con la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Deus scientiarum Dominus, y apelan a las decisiones del concilio Vaticano II y a las l\u00ed\u00adneas directrices all\u00ed\u00ad recomendadas y en parte mandadas. Es nueva en ellas la apertura a una participaci\u00f3n m\u00e1s democr\u00e1tica de profesores y estudiantes en la direcci\u00f3n y administraci\u00f3n de las facultades y de las u.; y tambi\u00e9n la fijaci\u00f3n de los estudios en tres estadios: el primero debe proporcionar los conocimientos fundamentales generales, el segundo ha de introducir en los campos especiales y en los trabajos cient\u00ed\u00adficos, y el tercero tiene por objeto la madurez cient\u00ed\u00adfica a trav\u00e9s de amplios trabajos personales de investigaci\u00f3n y a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica docente. A este respecto se exigen los siguientes semestres: en teolog\u00ed\u00ada 10 (incluyendo los estudios filos\u00f3ficos previos) + 4 + una duraci\u00f3n indefinida; en filosof\u00ed\u00ada 4 + 4 + una duraci\u00f3n indefinida; en los otros estudios especiales 4 + 4 + una duraci\u00f3n indefinida. Los cuadros de estudios comprenden asignaturas obligatorias y electivas de orden general y asignaturas especiales. Nueva es tambi\u00e9n la renuncia a la obligaci\u00f3n de la lengua latina como idioma com\u00fan de ense\u00f1anza en todas las facultades y disciplinas. Pero estas normas tienen un car\u00e1cter s\u00f3lo provisional y a trav\u00e9s de los intentos y las experiencias correspondientes deben conducir a una nueva ordenaci\u00f3n definitiva, que ha de fijar una constituci\u00f3n futura. Por tanto, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, lo mismo que en las u. estatales, todo es un tanteo en busca de las soluciones adecuadas al tiempo. El conocimiento del pasado puede arrojar luz tambi\u00e9n sobre este problema.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. OBRAS GENERALES Y ESPECIALES: F. Paulsen, Geschichte des gelehrten Unterrichts auf den deutschen Schulen und Universit\u00e4ten vom Ausgang des MA bis zur Gegenwart (L 1885); H. S. Denifle &#8211; G. Kaufmann, Geschichte der deutschen Universit\u00e4ten, 2 vols. (St 1888-96); Grabmann SM; P. Simon, Die Idee der mittelalterlichen Universit\u00e4t und ihre Geschichte (T 1932); Grabmann G; S. d&#8217;Irsay, Histoire des Universit\u00e9s Francaises et Etrangeres, 2 vols. (P 1933-1935); R. Aigrain, Les Universit\u00e9s catholiques (P 1935); H. Rashdall &#8211; F. M. Powicke &#8211; A. B. Emden, The Universities of Europe in the Middie Ages, 3 vols. (0 &#8216;1936); Landgraf E; S. Stelling-Michaud, L&#8217;Universit\u00e9 de Bologne et la p\u00e9n\u00e9tration des droits romains et canoniques en Suisse (G 1955); idem, L&#8217;Histoire des universit\u00e9s au moyen \u00e1ge et \u00e4 la Renaissance au cours des vingt-cinq derni\u00e9res ann\u00e9es: XI&#8217; CongrBs International des Sciences Historiques (G\u00f6teborg &#8211; Sto &#8211; Up 1960) Rapports I 97-143 (con abundante bibliograf\u00ed\u00ada), rese\u00f1a en Diskussion verschiedener Autoren: Astes du CongrBs 257-262; Die Idee der deutschen Universit\u00e4t (Schelling, Fichte, Schleiermacher, Steffens, W. v. Humboldt) (Darmstadt 1956); J. H. Newman, On the Scope and Nature of University Education (1859); A. Jim\u00e9nez, Historia de la Universidad Espa\u00f1ola, Alianza Editorial (Ma 1971); J. L. Oranguren, El problema universitario (N Terra Ba 1968); La crisis de la universidad cat\u00f3lica (MIDEC Montevideo 1967); Problemas actuales de la universidad en diversos pa\u00ed\u00adses (CSIC Ma 1967); F. Aguilar, Los comienzos de la crisis universitaria en Espa\u00f1a (M Espa\u00f1ol Ma 1967): F. C. S\u00e1inz de Robles. Historia de las universidades espa\u00f1olas (Aguilar Ma 1944); G. Ajo y C. M. S\u00e1inz de Z\u00fa\u00f1iga, Historia de las universidades hisp\u00e1nicas, 8 vols. (CSIC Ma 1968); J. Burillo, La universidad actual en crisis (M Espa\u00f1ol Ma 1968); F. Giner y otros, La cuesti\u00f3n universitaria, epistolario (Ternos Ma 1967); J. L\u00f3pez Medel, La universidad espa\u00f1ola (CSIC Ma 1967r L. D\u00ed\u00adez del Corral. Problemas actuales de la cultura superior (CSIC Ma 1969); A. Garriga, La rebeld\u00ed\u00ada universitaria (Guad Ma 1970); R. G\u00f3mez P\u00e9rez, Universidad, problema pol\u00ed\u00adtico (U de Navarra 1971); R. Zurita Cuenca, Soliloquios sobre la universidad (Studium Ma 1971); H. Grundmann, Vom Ursprung der Universit\u00e4t im MA (Darmstadt 1960); J. Le Gaff, Les Universit\u00e9s et les Pouvoirs Publics au Moyen \u00ed\u201ege et \u00e4 la Renaissance: XII&#8217; Congr\u00e9s International des Sciences Historiques (W 1965) Rapports III 189-206 (con bibl.), Diskussionsbeitr\u00e4ge verschiedener Autoren: Actes 457-467; R. Schwarz, Universit\u00e4t und moderne Welt, ein internationales Symposion: Bildung\/Kultur\/Existenz \u00ed\u008d (B 1962); Die Artikel \u00abDomschulen\u00bb, \u00abHochschulen\u00bb, \u00abKlosterschulen\u00bb, \u00abSeminar\u00bb, \u00abStiftsschulen\u00bb, \u00abUniversit\u00e4ten\u00bb: LThK2 (con Bibl.); LThK Vat III 702-708. &#8211; 2. DOCUMENTOS ECLESI\u00ed\u0081STICOS OFICIALES: Constitution apostolica \u00abDeus scientiarum Dominus\u00bb del 24. 5. 1931: AAS 23 (1931) 241-262; Ordenaciones del 12. 6. 1931: AAS 23 (1931) 263-284; Normae Quaedam ad Constitutionem Apostolicam \u00abDeus scientiarum Dominus\u00bb de studiis academicis ecclesiasticis recognoscendam (Citt\u00e4 del Vaticano 1968), con un comentario de v. G. Baldanza: Seminarium NS VIII (R 1968) 740-764 (con la adici\u00f3n del texto 765-787); AnPont (cada a\u00f1o bajo el t\u00ed\u00adtulo \u00abIstituzioni Culturali\u00bb).<\/p>\n<p>Alfons M. Stickler<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">Las principales fundaciones han sido tratadas en art\u00edculos especiales; aqu\u00ed se presentan los aspectos generales del tema:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">I. Origen y organizaci\u00f3n;<br \/>\nII. Labor acad\u00e9mica y desarrollo;<br \/>\nIII. Renacimiento y Reforma;<br \/>\nIV. Periodo moderno;<br \/>\nV. Acci\u00f3n cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nI. Origen y Organizaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque el nombre universidad se da a veces a las c\u00e9lebres escuelas de Atenas y Alejandr\u00eda, generalmente se sostiene que las universidades surgieron por primera vez en la Edad Media. Para las que fueron estatuidas durante el Siglo XIII, se pueden dar con exactitud fechas y documentos; pero los comienzos de las m\u00e1s antiguas son oscuros, de ah\u00ed las leyendas relacionadas con su origen: Oxford se supon\u00eda fundada por el rey Alfredo, Par\u00eds por Carlomagno, y Bolonia por Teodosio II (a\u00f1o 433). Estos mitos aunque han subsistido hasta la \u00e9poca moderna, son ahora generalmente rechazados, y la \u00fanica preocupaci\u00f3n de los historiadores es descubrir sus fuentes y seguir su desarrollo. Se sabe, sin embargo, que durante los Siglos XI y XII tuvo lugar un resurgimiento de los estudios, de medicina en Salerno, de derecho en Bolonia, y de teolog\u00eda en Par\u00eds. La escuela m\u00e9dica de Salerno fue la m\u00e1s antigua y la m\u00e1s famosa de su g\u00e9nero en la Edad media; pero no ejerci\u00f3 influencia en el desarrollo de las universidades. En Par\u00eds, el estudio de la dial\u00e9ctica recibi\u00f3 un nuevo \u00edmpetu de maestros como Roscellin y Abelardo, y eventualmente reemplaz\u00f3 al estudio de los cl\u00e1sicos que, especialmente en Chartres, hab\u00eda constituido un movimiento humanista en\u00e9rgico aunque de corta duraci\u00f3n. El m\u00e9todo dial\u00e9ctico, adem\u00e1s, fue aplicado a las cuestiones teol\u00f3gicas y, principalmente a trav\u00e9s de la obra de Pedro Lombardo, se desarroll\u00f3 en el Escolasticismo (vid.).Esto signific\u00f3 no s\u00f3lo que toda clase de cuestiones fueran puestas en discusi\u00f3n y examinadas con la mayor sutileza, sino tambi\u00e9n que se dispon\u00eda de una nueva base para la exposici\u00f3n de la doctrina y que la teolog\u00eda misma era moldeada en la forma sistem\u00e1tica que presenta en la obra de Santo Tom\u00e1s, y por encima de todo, en la gran \u201cSumma\u201d. En Bolonia, el nuevo movimiento fue pr\u00e1ctico m\u00e1s que especulativo, afect\u00f3 a la ense\u00f1anza, no a la filosof\u00eda ni a la teolog\u00eda, sino al derecho civil y can\u00f3nico. Con anterioridad al Siglo XII, Bolonia hab\u00eda sido famosa como escuela de artes, mientras que respecto a ciencia legal era superada de lejos por otras ciudades, por ejemplo, Roma, Pav\u00eda, y R\u00e1vena. Lo que la convirti\u00f3 en relativamente poco tiempo en el principal centro de ense\u00f1anza del derecho, no s\u00f3lo en Italia sino en toda Europa, fue debido principalmente a Irnerius y a Graciano (vid.). El primero introdujo el estudio sistem\u00e1tico del Corpus juris civilis en su conjunto, y diferenci\u00f3 la carrera de derecho de la de Artes Liberales; el segundo, en su \u201cDecretum\u201d, aplic\u00f3 el m\u00e9todo escol\u00e1stico al derecho can\u00f3nico, y asegur\u00f3 para su ciencia un espacio aparte distinto del de la teolog\u00eda. En consecuencia, Bolonia, mucho antes de convertirse en universidad, atrajo un gran n\u00famero de estudiantes de todas las partes del Imperio, y sus maestros, a la vez que se hac\u00edan m\u00e1s numerosos, alcanzaban un prestigio indiscutido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La escuela que crec\u00eda as\u00ed vigorosamente desde dentro fue a\u00fan m\u00e1s reforzada por los privilegios que le otorg\u00f3 el Emperador. En la \u201cAut\u00e9ntica\u201d Habita publicada en 1158, Federico I tom\u00f3 bajo su protecci\u00f3n a los estudiantes que acud\u00edan a las escuelas de Italia por motivos de estudio, y decret\u00f3 que podr\u00edan viajar sin obst\u00e1culo o vejaci\u00f3n, y que, en caso de que se presentara una queja contra ellos, tendr\u00edan la opci\u00f3n de defenderse a s\u00ed mismos bien ante sus profesores o bien ante el obispo. Esta concesi\u00f3n repercuti\u00f3 naturalmente en ventaja de Bolonia; pero tambi\u00e9n sirvi\u00f3 de base a muchos privilegios concedidos sucesivamente a \u00e9sta y otras escuelas. Que Par\u00eds disfrutara de una protecci\u00f3n e inmunidades similares desde una fecha temprana es altamente probable, aunque la primera concesi\u00f3n que se registra fue hecha por Felipe Augusto en 1200. A esos dos factores de crecimiento interno y ventajas externas, se tuvo que a\u00f1adir un tercero antes de que Par\u00eds o Bolonia se convirtieran en universidades: era necesaria una organizaci\u00f3n colectiva. Ambas ciudades a mediados del Siglo XII pose\u00edan los elementos requeridos en forma de escuelas, estudiantes, y profesores. En Par\u00eds hab\u00eda tres escuelas especialmente destacadas: la de Saint V\u00edctor, adjunta a la iglesia de los can\u00f3nigos regulares; Sainte-Genevi\u00e8ve-du-Mont, dirigida primero por seculares y luego por can\u00f3nigos regulares; y Notre-Dame, la escuela de la catedral en la \u201cisla\u201d. Seg\u00fan una versi\u00f3n estas tres escuelas se unificaron para formar la universidad; Denifle, sin embargo, (Die Universit\u00e4ten, 655 ss.), mantiene que se origin\u00f3 s\u00f3lo en Notre-Dame, y que esta escuela fue por tanto la cuna de la Universidad de Par\u00eds. Esto no implica que la escuela de la catedral como instituci\u00f3n fuera elevada al rango de universidad por carta real o pontificia. La iniciativa fue tomada por los profesores quienes, con la licencia del canciller de Notre-Dame y sujetos a su autoridad, ense\u00f1aban bien en la catedral o bien en viviendas particulares de la \u201cisla\u201d. Cuando estos profesores, en el \u00faltimo cuarto del Siglo XII, se unieron en una corporaci\u00f3n docente, se hab\u00eda fundado la Universidad de Par\u00eds (Para la opini\u00f3n m\u00e1s antigua, ver PARIS, UNIVERSIDAD DE).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este consortium magistrorum inclu\u00eda a los profesores de teolog\u00eda, derecho, medicina, y artes (filosof\u00eda). Como los profesores de una misma materia ten\u00edan intereses espec\u00edficos formaron de manera natural grupos m\u00e1s peque\u00f1os dentro del organismo central. El nombre \u201cfacultad\u201d originariamente designaba una disciplina o rama del conocimiento, y se emple\u00f3 en este sentido por Honorio III en su carta (18 de Febrero de 1219) a los estudiantes de Par\u00eds; m\u00e1s tarde, lleg\u00f3 a significar el grupo de profesores dedicados a ense\u00f1ar la misma materia. La organizaci\u00f3n m\u00e1s estrecha en facultades fue ocasionada en primera instancia por cuestiones que surgieron en 1213, relativas a la concesi\u00f3n de grados. Luego vino la redacci\u00f3n de estatutos para cada facultad en los que se regulaban sus propios asuntos internos y se trazaban las l\u00edneas de demarcaci\u00f3n entre su esfera de acci\u00f3n y las de las dem\u00e1s facultades. Esta organizaci\u00f3n debe haberse completado en la primera mitad, o quiz\u00e1 en el primer cuarto, del Siglo XIII, puesto que Gregorio IX en la Bula \u201cParens scientiarum\u201d (1231) reconoce la existencia de facultades separadas. Los estudiantes, por su parte, con igual naturalidad, se dividieron en grupos diferentes. Pertenec\u00edan a diversas nacionalidades, y los del mismo pa\u00eds deben haberse dado cuenta de la ventaja, o incluso de la necesidad, de asociarse en una ciudad como Par\u00eds a la que llegaban como forasteros. Este fue el origen de las \u201cNaciones\u201d, que probablemente se organizaron a primeros del Siglo XIII, aunque la primera evidencia documental de su existencia data de 1249. Las cuatro naciones de Par\u00eds eran las de los franceses, los picardos, los normandos, y los ingleses. Eran caracter\u00edsticamente asociaciones de estudiantes, formadas por motivos de administraci\u00f3n y disciplina, mientras que las facultades se organizaron para tratar asuntos relativos a las diversas ciencias y a la labor docente. Las naciones, por tanto, no constitu\u00edan la universidad, ni se identificaban con las facultades. Los maestros en artes estaban incluidos en las naciones y al mismo tiempo pertenec\u00edan a la facultad de artes, porque su curso de artes era simplemente una preparaci\u00f3n para estudios superiores en una de las facultades superiores, y de ah\u00ed que las artes formaran una facultad \u201cinferior\u201d, cuyos maestros se clasificaban a\u00fan entre los estudiantes. Los profesores de las facultades superiores no pertenec\u00edan a las naciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cada naci\u00f3n eleg\u00eda de entre sus miembros a un maestro en artes como procurador (proctor) y los cuatro procuradores eleg\u00edan al rector, esto es, el cabeza de las naciones, no, al principio, el cabeza de la universidad. Como, sin embargo, la facultad de artes estaba estrechamente relacionada con las naciones, el rector gradualmente se convirti\u00f3 en el funcionario principal de esa facultad, y fue reconocido como tal en 1274. Su autoridad se extendi\u00f3 m\u00e1s tarde a las facultades de derecho y medicina (1279) y finalmente (1341) a la facultad de teolog\u00eda; a partir de entonces el rector es la cabeza de toda la universidad. Por otro lado, la funci\u00f3n de rector no otorgaba poderes muy amplios. Desde el principio la autoridad principal hab\u00eda sido ejercida por el canciller, como representante del  Papa; y aunque esta autoridad, por raz\u00f3n de los conflictos con la universidad, se hab\u00eda reducido en cierta forma durante el Siglo XIII, el canciller era a\u00fan lo suficientemente poderoso como para hacer sombra al rector. Antes de que la universidad empezara a existir, el canciller hab\u00eda otorgado la licencia para ense\u00f1ar, y esta funci\u00f3n la sigui\u00f3 llevando a cabo, pese a todo el proceso de organizaci\u00f3n y despu\u00e9s de que las facultades con sus diversos funcionarios estuvieran establecidas del todo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Bolonia, hacia finales del Siglo XII, se establecieron asociaciones voluntarias por los estudiantes extranjeros, esto es, por los no bolo\u00f1eses, con fines de mutuo apoyo y protecci\u00f3n. Estos estudiantes no eran muchachos, sino hombres maduros; muchos de ellos eran cl\u00e9rigos beneficiados. En su organizaci\u00f3n copiaron la de las cofrad\u00edas de comerciantes viajeros; cada asociaci\u00f3n comprend\u00eda un n\u00famero de naciones, promulgaba sus propios estatutos, y eleg\u00eda un rector que estaba asistido por un cuerpo de consiliarii. Estas cofrad\u00edas de estudiantes fueron conocidas como universitates, esto es, corporaciones en el sentido legal aceptado, no \u00f3rganos de ense\u00f1anza. Originariamente en n\u00famero de cuatro, se redujeron a dos a mediados del Siglo XIII: universitas citramontanorum y universitas ultramontanorum. Ni los estudiantes ni los doctores bolo\u00f1eses, al ser ciudadanos de Bolonia, pertenec\u00edan a la \u201cuniversidad\u201d. Los doctores eran empleados, mediante contrato, y pagados por los estudiantes, y estaban sometidos, en muchos aspectos, a los estatutos redactados por los organismos estudiantiles. A pesar de esta dependencia, sin embargo, los profesores manten\u00edan el control de los asuntos estrictamente acad\u00e9micos; eran los rectores scholarum, mientras que los jefes de las universidades eran los rectores scholarium; en particular, el derecho de promoci\u00f3n, esto es, de conferir grados, estaba reservado a los doctores. Estos tambi\u00e9n formaron asociaciones, los collegia doctorum, que probablemente exist\u00edan en la \u00e9poca de la fundaci\u00f3n de las \u201cuniversidades\u201d de estudiantes o antes. Al principio los doctores ten\u00edan plena responsabilidad de los ex\u00e1menes y conced\u00edan en su propio nombre la licencia para ense\u00f1ar. Pero en 1219 Honorio III dio al arcediano de Bolonia autoridad exclusiva para conferir el doctorado, creando as\u00ed un cargo equivalente al de canciller en Par\u00eds. El doctorado mismo, en cuanto que implicaba el derecho a ser miembro del collegium, se fue restringiendo gradualmente al c\u00edrculo m\u00e1s estricto de doctores legentes, esto es, los que ense\u00f1aban efectivamente. Por otro lado, el control de los estudiantes fue disminuido por el hecho de que, con vistas a contrarrestar los incentivos ofrecidos por ciudades rivales, la ciudad de Bolonia, hacia el fin del Siglo XIII, empez\u00f3 a pagar un salario regular a los profesores en lugar de los honorarios anteriormente entregados, en la cuant\u00eda que ellos estimaran conveniente, por los estudiantes. Como resultado el nombramiento de los profesores fue tomado a su cargo por la ciudad, y eventualmente por los reformatores studii, una oficina establecida por la autoridad local. Mientras tanto las dos \u201cuniversidades\u201d se estaban refundiendo en un \u00fanico cuerpo y \u00e9ste estaba abocado a establecer relaciones m\u00e1s estrechas con el colegio de doctores; de esa forma Clemente V (10 de Marzo de 1310) pudo hablar de una magistorum et scholarium universitas en Bolonia. A comienzos del Siglo XVI s\u00f3lo hab\u00eda un rector.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El crecimiento de Oxford sigui\u00f3, en sustancia, al de Par\u00eds  A mediados del Siglo XII las escuelas estaban florecientes: Robert Pullen (vid.), autor de las \u201cSentencias\u201d en las que se bas\u00f3 ampliamente la m\u00e1s famosa obra de Pedro Lombardo, y Vacarius, el eminente jurista lombardo, son mencionados como maestros. El n\u00famero de estudiantes, ya considerable, se acrecent\u00f3 en 1167 por un \u00e9xodo procedente de Par\u00eds. Hab\u00eda dos naciones: los boreales (norte\u00f1os) inclu\u00edan a los estudiantes ingleses y escoceses; los australes (sure\u00f1os) a los galeses e irlandeses. En 1274 se refundieron en una naci\u00f3n, pero los dos procuradores siguieron diferenciados. En 1209, debido a las dificultades con la ciudad, 3.000 estudiantes se dispersaron. A su vuelta, el legado papal Nicol\u00e1s public\u00f3 (1214) una ordenanza que obligaba a la ciudad a pagar una suma anual para uso de los estudiantes pobres y que \u201cen caso de un cl\u00e9rigo fuera arrestado por los de la ciudad, deber\u00eda ser entregado en seguida a petici\u00f3n del obispo de Lincoln, o del arcediano del lugar o de sus funcionarios, o del canciller o de cualquiera en quien el obispo de Lincoln delegara este cargo\u201d (Munimenta, I, p.2). Los primeros estatutos fueron promulgados en 1252, y confirmados por Inocencio IV en 1254. El canciller era al principio un funcionario independiente nombrado por el obispo de Lincoln para actuar como juez eclesi\u00e1stico en materias escol\u00e1sticas. Gradualmente, sin embargo, fue absorbido en la universidad y se convirti\u00f3 en su cabeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El desarrollo en Par\u00eds y Bolonia explica el t\u00e9rmino por el que se design\u00f3 al principio a la universidad, esto es, studium generale. Esto no significaba originaria ni esencialmente una escuela de aprendizaje universal, ni inclu\u00eda a todas las cuatro facultades; teolog\u00eda era a menudo omitida o incluso excluida por las cartas iniciales. Apareci\u00f3 primero en Bolonia en 1360, en Salamanca hacia el fin del Siglo XIV, en Montpellier en 1421; aunque cada una de estas escuelas era un studium generale en el sentido original del t\u00e9rmino, esto es, una escuela que admit\u00eda estudiantes de todas partes, disfrutaba de privilegios especiales, y confer\u00eda un derecho de ense\u00f1anza que era reconocido en todas partes. Este jus ubique docendi estaba impl\u00edcito en la propia naturaleza del studium generale; fue expl\u00edcitamente concedido por Gregorio IX en la Bula para Toulouse, el 27 de Abril de 1233, que declara que \u201ccualquier maestro examinado all\u00ed y aprobado en cualquier facultad tendr\u00e1 derecho a ense\u00f1ar en todas partes sin examen ulterior\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Universitas, tal como se entend\u00eda en la Edad media, era un t\u00e9rmino legal; tom\u00f3 su significado del Corpus juris civilis, y quer\u00eda decir una asociaci\u00f3n tomada en su conjunto, esto es, en su calidad colectiva: Empleado con referencia a una escuela, universitas no significaba una recopilaci\u00f3n de todas las ciencias, sino m\u00e1s bien el grupo completo de personas dedicadas en una instituci\u00f3n dada a ocupaciones cient\u00edficas, esto es, la entera corporaci\u00f3n de maestros y estudiantes: universitas magistorum et scholarium. Esta es la significaci\u00f3n del t\u00e9rmino en documentos oficiales relativos a Par\u00eds y Bolonia; as\u00ed Alejandro IV (10 de Diciembre de 1255) afirma expresamente que bajo el nombre universidad entiende \u201ctodos los maestros y escolares residentes en Par\u00eds, cualquiera que sea la sociedad o congregaci\u00f3n a la que pertenezcan.\u201d Gradualmente, sin embargo, los t\u00e9rminos universitas y studium llegaron a usarse indistintamente para significar una instituci\u00f3n de ense\u00f1anza: Universitas Oxoniensis y Studium Oxoniense fueron ambos (nombres) aplicados a Oxford. Hay menci\u00f3n tan temprana como la de 1279 de delicta in universitate Oxoniae perpetrata (Munimenta, I, 39), y en el siglo siguiente aparecen (1306) frases tales como in universitate Oxoniae studere (ibid., 87 ss.). Que los t\u00e9rminos se hab\u00edan vuelto pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimos al comienzo del Siglo XIV aparece en una declaraci\u00f3n de Clemente V, de 13 de Julio de 1312, a resultas de que el arzobispo de Dubl\u00edn, John Lech, hab\u00eda informado que en esos lugares no hab\u00eda scolarium univeristas vel studium generale. Hacia 1300 tambi\u00e9n la expresi\u00f3n mater universitas se usaba por los maestros de Oxford, y estos pueden haberlo tomado de un documento de Inocencio IV (6 de Octubre de 1254) en el que el Papa habla de Oxford como faecunda mater. M\u00e1s tarde la expresi\u00f3n alma mater se aplic\u00f3, por ejemplo en Par\u00eda en 1389; en Colonia en 1392; en Oxford en 1411. Alma fue probablemente sugerida por el uso lit\u00fargico, como por ejemplo en el himno que empezaba \u201cAlma redemptoris mater\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las primeras universidades no ten\u00edan estatutos; se desarrollaron ex consuetudine. Fuera de estas se desarrollaron r\u00e1pidamente otras, por emigraci\u00f3n, o por establecimiento formal. Como las universidades al principio no pose\u00edan edificios como nuestros modernos paraninfos y laboratorios, fue cosa f\u00e1cil para estudiantes y profesores, si no les satisfac\u00eda un sitio, encontrar acomodo en otro. Los conflictos con el municipio a menudo llevaron a migraciones as\u00ed, especialmente donde alguna ciudad rival ofrec\u00eda incentivos: de ah\u00ed las secesiones de Bolonia a Vicenza (1204), a Arezzo (1217), a Padua (1222), la \u201cgran dispersi\u00f3n\u201d de Par\u00eds (1229), y la emigraci\u00f3n (1209) de Oxford a Cambridge. Pero causas de naturaleza menos tumultuosa actuaron tambi\u00e9n. Los privilegios disfrutados por los primeros universitarios condujeron a otras ciudades a buscar similares ventajas para mantener en ellas a sus propios estudiantes, y atraer posiblemente a forasteros, aumentando de ese modo la prosperidad y el prestigio locales. Bolonia y Par\u00eds sirvieron como modelos de la nueva organizaci\u00f3n, y los deseados privilegios se buscaban ante el Papa o el gobernante civil. Se hizo, de hecho, habitual en las cartas papales incluir una f\u00f3rmula prefijada concediendo a la nueva universidad \u201clos mismos privilegios, inmunidades, y libertades que se disfrutaban por los maestros y escolares de Par\u00eds\u201d (o Bolonia); as\u00ed Oxford, Cambridge, St. Andrews, y Aberdeen fueron en gran medida modeladas sobre Par\u00eds, y Glasgow sobre Bolonia. El modelo parisino fue tambi\u00e9n reproducido en las primeras universidades alemanas, Praga, Viena, Erfurt, y Heidelberg; pero \u00e9stas pronto comenzaron a separarse del original. Las naciones ten\u00edan menos importancia; el rector pod\u00eda ser elegido de entre cualquier facultad; la autoridad se confer\u00eda de manera permanente y dotaba a los profesores que predominaban en el consejo de la universidad; y los colegios estaban bajo control de la universidad, que manten\u00eda la ense\u00f1anza en sus manos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Irlanda el primer paso hacia el establecimiento de una universidad fue dado por John Lech, arzobispo de Dubl\u00edn. A instancias suyas, Clemente V public\u00f3, el 11 de Julio de 1312, una Bula para la erecci\u00f3n de una universidad cerca de Dubl\u00edn; sin embargo, Lech muri\u00f3 un a\u00f1o despu\u00e9s, y no se llev\u00f3 a cabo nada hasta que su sucesor, Alexander de Bicknor, en 1320, estableci\u00f3 una universidad en la catedral de San Patricio con la aprobaci\u00f3n del Papa Juan XXII. El primer canciller fue William Rodiart, de\u00e1n de San Patricio, y los primeros graduados William de Hardite, O.P., Edward de Karwarden, O.P.,  y Henry Cogry, O.F.M. Las clases se daban a\u00fan en 1358; en ese a\u00f1o Eduardo II public\u00f3 cartas-patentes protegiendo a los miembros de la universidad en sus viajes, y en 1364, Lionel, duque de Clarence, fund\u00f3 una c\u00e1tedra. La universidad fracas\u00f3 por falta de dotaci\u00f3n, como pas\u00f3 tambi\u00e9n con una fundada por el Parlamento irland\u00e9s en Drogheda en 1465.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los fundadores: Papas y gobernantes civiles<br \/>\nEn vista de la importancia de las universidades para la cultura y el progreso, es bastante comprensible que hubiera una considerable discusi\u00f3n y divergencia de opini\u00f3n respecto a la autoridad a la que deber\u00eda atribuirse el honor de su fundaci\u00f3n. Se ha mantenido, por ejemplo, que s\u00f3lo el Papa pod\u00eda establecer una universidad; por el contrario, se ha sostenido que tal establecimiento era prerrogativa exclusiva de los gobernantes civiles, esto es, el emperador y el rey. Estas, sin embargo, son opiniones extremas, ninguna de las cuales concuerda con los hechos, mientras que ambas se basan en el estudio de un grupo limitado de universidades y, en gran medida, en un fallo de apreciaci\u00f3n de las relaciones de la Iglesia y el Estado en el Siglo XIII. De las malas interpretaciones en este \u00faltimo punto se han derivado conclusiones err\u00f3neas, no s\u00f3lo respecto a los or\u00edgenes de las universidades, sino tambi\u00e9n a la actitud general de la \u00e9poca hacia el papado y viceversa. Una vez se ha establecido, por ejemplo, que, seg\u00fan la opini\u00f3n prevaleciente en el Siglo XIII, s\u00f3lo el Papa pod\u00eda fundar una universidad, es f\u00e1cil interpretar cualquier fundaci\u00f3n similar por un monarca o cualquier iniciativa tomada por un municipio, como una evidencia de hostilidad a la Santa Sede y un primer paso hacia esa \u201cemancipaci\u00f3n\u201d que lleg\u00f3 a suceder efectivamente en el Siglo XVI. Por la misma clase de razonamiento se infiere que el Papa tomaba a mal la acci\u00f3n del poder civil al conceder estatutos y reprim\u00eda todos los intentos de libertad por parte de las propias universidades. Para colocar estas conclusiones bajo la luz apropiada, es suficiente con echar un vistazo a los diversos modos de fundaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con anterioridad a la Reforma se establecieron 81 universidades. De estas, 13 no tuvieron carta; se desarrollaron espont\u00e1neamente ex consuetudine; 33 tuvieron s\u00f3lo carta papal; 15 fueron fundadas por la autoridad imperial o real; 20 por cartas papales e imperiales (o reales) a la vez. Una vez las universidades m\u00e1s antiguas, especialmente Par\u00eds y Bolonia, hab\u00edan crecido en fama e influencia de forma que sus graduados disfrutaban de la licentia ubique docendi, se reconoci\u00f3 que una nueva instituci\u00f3n, para convertirse en studium generale, requer\u00eda la autorizaci\u00f3n de la suprema autoridad, esto es, del Papa como cabeza de la Iglesia o del emperador como protector de toda la Cristiandad. As\u00ed en \u201cLas Siete Partidas\u201d (1256-1263), Alfonso el Sabio declara que un \u201cstudium generale debe establecerse por mandato del Papa, del emperador, o del rey\u201d; y Santo Tom\u00e1s (Op. contra impug.relig., c.iii): \u201cordinare de studio pertinet ad eum qui praest republicae, et praecipue ad authoritatem apostolicae sedis qua universalis ecclesia gubernatur, cui per generale studium providetus\u201d,esto es, en cuesti\u00f3n de universidades la autoridad pertenece al gobernante principal de la sociedad y especialmente a la Sede Apost\u00f3lica, la cabeza de la Iglesia universal, \u201ccuyo inter\u00e9s es promovido por la universidad\u201d. Estas \u00faltimas palabras contienen la raz\u00f3n esencial para buscar la autorizaci\u00f3n del Papa: la universidad no iba a ser una instituci\u00f3n meramente local o nacional; su ense\u00f1anza y sus grados iban a ser reconocidos en todo el mundo cristiano. Por otro lado, en el orden civil, el emperador era (el poder) supremo; de ah\u00ed que otorgara a las universidades fundadas por \u00e9l, sin ninguna carta papal, el derecho a conceder grados en todas las facultades, incluidas la teolog\u00eda y el derecho can\u00f3nico. Las cartas imperiales eran reconocidas por los papas y, cuando era necesario, se conced\u00edan privilegios adicionales. No se puede decir entonces que la acci\u00f3n de Maximiliano I al fundar la universidad de Wittenberg (1502) fuera un acontecimiento de los que hacen \u00e9poca; Carlos IV hab\u00eda hecho lo mismo mucho antes con Siena, Arezzo y Orange; y las cartas con las que fund\u00f3 Pav\u00eda y Lucca precedieron veinte a\u00f1os a las concesiones papales. Los reyes no estaban en el mismo plano que el emperador. De hecho, pod\u00edan fundar una universidad, nombrar al canciller, y autorizarle a conferir grados; pero no pod\u00edan establecer un studium generale en el sentido pleno del t\u00e9rmino; lo que fundaban era una universidad respectu regni, esto es, los grados que otorgaba eran v\u00e1lidos s\u00f3lo dentro de los l\u00edmites del reino. Esta fue la situaci\u00f3n de N\u00e1poles, fundada (1224) por Federico II, y especialmente en las universidades espa\u00f1olas. Los propios reyes eran conscientes de sus limitaciones a este respecto, y por consiguiente buscaban la autorizaci\u00f3n papal. Los papas por su parte, reconoc\u00edan las cartas reales como v\u00e1lidas, y a\u00f1ad\u00edan a ellas el car\u00e1cter de universidad requerido por un studium generale. En algunos casos la intervenci\u00f3n papal era necesaria y se buscaba, no simplemente para confirmar lo que el rey hab\u00eda establecido, sino para salvar o revivir la universidad: tales fueron, por ejemplo, las medidas tomadas por Honorio III (1220) para Palencia, por Clemente VII (1379) para Perpi\u00f1\u00e1n, y por Julio II (Pablo II ) (1464) para Huesca\u2014todas ellas fundaciones reales que no mostraron vitalidad hasta que el Papa vino en su ayuda. El poder de los obispos y los municipios era, por supuesto, a\u00fan m\u00e1s restringido. Pod\u00edan tomar la iniciativa, llamando a profesores, estableciendo cursos de estudio, y proporcionando fondos; pero m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde estaban obligados a buscar la autorizaci\u00f3n del Papa. Este fue el caso, notablemente, en Italia, donde las ciudades libres y emprendedoras (Treviso, Pisa, Florencia, Siena), estimuladas por el ejemplo de Bolonia, acometieron la fundaci\u00f3n de sus propias universidades. En Siena, pareci\u00f3 al principio que el intento de prosperar sin carta imperial o papal tendr\u00eda \u00e9xito; el studium, inaugurado en 1275, ten\u00eda abundantes fondos y un extenso cuerpo de profesores y estudiantes que continuamente se incrementaba por emigraci\u00f3n desde Bolonia (1312); con todo en 1325 estaba al borde del colapso, y su existencia no se vio asegurada hasta que obtuvo privilegios de universidad de Carlos IV en 1357 y concesiones papales de Gregorio XII en 1404. San Andrews en escocia fue m\u00e1s afortunada. Fue fundada por el obispo Henry Wardlaw en 1411; pero poco despu\u00e9s de su apertura el obispo en un documento dirigido el 27 de Febrero de 1412 a los maestros y estudiantes habla de la \u201cuniversitas a nobis salva tamen sedis apostolicae auctoritate de facto instituta et fundata\u201d. Seis meses despu\u00e9s (28 de Agosto de 1412), Benedicto XIII (Avi\u00f1\u00f3n) public\u00f3 la carta de fundaci\u00f3n, y nombr\u00f3 a Wardlaw canciller. No hay base, por tanto, para la inferencia de que la fundaci\u00f3n de universidades por el poder civil y su organizaci\u00f3n por laicos para estudiantes laicos fuera un s\u00edntoma de antagonismo contra la Santa Sede o un intento de emancipaci\u00f3n de la autoridad de la Iglesia. Tal interpretaci\u00f3n de los hechos meramente proyecta ideas modernas hacia un periodo anterior en el que prevalec\u00eda un esp\u00edritu enteramente diferente. Ese esp\u00edritu fue de cooperaci\u00f3n, incluso de emulaci\u00f3n, en una causa com\u00fan; y ni el esp\u00edritu ni la causa habr\u00eda sido posible si no fuera por la unidad de fe y de jurisdicci\u00f3n jer\u00e1rquica que manten\u00eda a Occidente reunido en una Iglesia. Si esta unidad hubiera incluido a toda la Cristiandad, el Oriente habr\u00eda tenido sin duda su parte en el movimiento universitario; en cualquier caso, es significativo que en Rusia y los  dem\u00e1s pa\u00edses dominados por la Iglesia Cism\u00e1tica Griega no se estableciera ninguna universidad durante la Edad Media.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aparte de publicar cartas los papas contribuyeron de diversas maneras al desarrollo y prosperidad de las universidades. (1) Los cl\u00e9rigos que ten\u00edan beneficios fueron dispensados de su obligaci\u00f3n de residencia, si se ausentaban para acudir a la universidad. Los estudiantes, tanto cl\u00e9rigos como laicos, disfrutaban de ciertas exenciones, por ejemplo, de impuestos, del servicio militar, de la jurisdicci\u00f3n de los tribunales ordinarios, y de citaci\u00f3n a tribunales que estuvieran a cierta distancia de Par\u00eds (privilegium fori ). Salvaguardar estos privilegios era tarea especial del conservador apost\u00f3lico, habitualmente un obispo o arzobispo nombrado por el Papa con este fin. (2) Por la Bula \u201cParens scientiarum\u201d (1231), la carta magna de la universidad de Par\u00eds, Gregorio IX autoriz\u00f3 a los maestros, en el caso de una ofensa cometida por alguien contra un maestro o un estudiante y no reparada dentro de los quince d\u00edas, a suspender sus clases. Este derecho de suspensi\u00f3n fue frecuentemente usado en los conflictos entre ciudad y toga. (3) En diversas ocasiones los papas intervinieron para proteger a los estudiantes contra las usurpaciones de las autoridades civiles locales: Honorio III (1220) tom\u00f3 partido por los estudiantes de Bolonia cuando el podest\u00e0 redact\u00f3 estatutos que interfer\u00edan sus libertades; Nicol\u00e1s IV (1288) amenaz\u00f3 con suspender el studium\n<\/p>\n<p>en Padua salvo que las autoridades municipales abrogaran en quince d\u00edas las ordenanzas que hab\u00edan redactado contra los maestros y estudiantes. Incluso el canciller de Par\u00eds, cuando pidi\u00f3 a los maestros un juramento de obediencia personal a \u00e9l, fue frenado por Inocencio III (1212), y sus poderes muy reducidos por acci\u00f3n de papas posteriores. De hecho se convirti\u00f3 en bastante com\u00fan para la universidad presentar sus quejas ante la Santa Sede, y su apelaci\u00f3n habitualmente obten\u00eda \u00e9xito. (4) En muchos casos, especialmente en Alemania, la dotaci\u00f3n de las universidades se obten\u00eda, en gran parte, si no completamente, de las rentas de los monasterios y cap\u00edtulos. M\u00e1s de una vez el Papa intervino para asegurar el pago de su salario a los profesores, por ejemplo, Bonifacio VIII (1301) y Clemente V (1313) en Salamanca; Clemente VI (1346) en Valladolid; y Gregorio IX (1236) en Toulouse, donde el Conde Raimundo hab\u00eda rechazado pagar los salarios. Los papas tambi\u00e9n dieron ejemplo de dotar colegios, y estos, fundados por reyes, obispos, sacerdotes, nobles, o ciudadanos privados, no s\u00f3lo fueron lugares de residencia para estudiantes sino tambi\u00e9n el principal apoyo financiero de la universidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nII. Labor Acad\u00e9mica y Desarrollo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El a\u00f1o acad\u00e9mico<br \/>\nEn un primer periodo se daban clases a lo largo de todo el a\u00f1o, con cortos descansos en Navidad, Pascua, y Pentecost\u00e9s y unas vacaciones m\u00e1s largas en verano. En Par\u00eds estas vacaciones fueron limitadas por orden de Gregorio IX (1261) (1231?) a un mes, pero para finales del Siglo XIV se hab\u00eda extendido para la facultad de artes del 25 de Junio al 25 de Agosto, para teolog\u00eda y derecho can\u00f3nico del 28 de Junio al 15 de Septiembre. El a\u00f1o empezaba realmente el 1 de Octubre, y estaba dividido en dos periodos; el ordinario largo, de 1 de Octubre a Pascua, y el ordinario corto, de Pascua a finales de Junio. En Bolonia las vacaciones comenzaban el 7 de Septiembre, y el a\u00f1o escolar se abr\u00eda de nuevo el 19 de Octubre; \u00e9ste, sin embargo, se interrump\u00eda durante diez d\u00edas en Navidad, dos semanas en Pascua, y tres semanas en carnaval. En Alemania, hab\u00eda considerable diferencia entre los calendarios de las diversas universidades e incluso entre los de las diferentes facultades de la misma universidad. En general, el a\u00f1o empezaba hacia mediados de Octubre y terminaba hacia mediados de Junio. Pero en Colonia, Heidelberg y Viena hab\u00eda un ordinario corto del 25 de Agosto al 9 de Octubre. Las vacaciones, sin embargo, no constitu\u00edan una suspensi\u00f3n completa de la labor acad\u00e9mica; continuaban las clases extraordinarias, dadas en su mayor parte por licenciados, y se daba cr\u00e9dito a los estudiantes que asist\u00edan a ellas. Hacia mediados del Siglo XV, la divisi\u00f3n del a\u00f1o en dos semestres, verano e invierno, se introdujo en Leipzig, y eventualmente fue adoptada por las dem\u00e1s universidades alemanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Clases<br \/>\nTanto el calendario anual como el programa diario ten\u00edan en cuenta la distinci\u00f3n entre clases ordinarias y extraordinarias o cursillos. Esto se origin\u00f3 en Bolonia donde ciertos libros de derecho civil (\u201cDigestum Vetus\u201d y \u201cCodex\u201d) eran ordinarios, mientras que otros (\u201cInfortiatum\u201d, \u201cDigestum novum\u201d, y los libros de texto m\u00e1s breves) eran extraordinarios. En derecho can\u00f3nico, los libros ordinarios eran el Decretum y los cinco libros de las Decretales (Gregorio IX); los extraordinarios eran las Clementinas y las Extravagantes. Las clases ordinarias estaban reservadas a los doctores, y se daban por  las ma\u00f1anas; las clases extraordinarias, conocidas en par\u00eds como cursillos, y dadas por maestros o por licenciados, se asignaban a las tardes durante el a\u00f1o; en vacaciones pod\u00edan darse a cualquier hora del d\u00eda, pues las clases ordinarias estaban entonces suspendidas. Cursillo quer\u00eda decir o que la clase era seguida por los cursores, esto es, los candidatos a la licencia, o que pasaba r\u00e1pidamente por la materia, mientras que el tratamiento en la clase ordinaria era m\u00e1s completo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En todas las facultades el trabajo de ense\u00f1anza se centraba en libros, esto es, los textos, compilaciones, y glosas que eran considerados como las autoridades principales en cada materia. Al comienzo del a\u00f1o (o semestre) los libros se distribu\u00edan entre los profesores, que estaban obligados a usarlos de acuerdo con las regulaciones establecidas por cada facultad relativas al programa diario, la duraci\u00f3n del curso, el aula que deb\u00eda usarse, el vestido acad\u00e9mico que se hab\u00eda de llevar, y el m\u00e9todo a seguir. La clase era en sentido estricto una praelectio (de donde el alem\u00e1n Vorlesung); el profesor ten\u00eda que leer el texto; en las clases ordinarias no se permit\u00eda dictar nada m\u00e1s all\u00e1 de las divisiones y conclusiones y cuantas correcciones en el texto juzgaba necesarias. Se supon\u00eda que los estudiantes ten\u00edan sus propios ejemplares del texto; si eran demasiado pobres para procurarse los libros, el profesor pod\u00eda dictarles el texto a ellos, no en la clase ordinaria sino en clases especiales o ejercicios (recitaciones). El plan de la clase era anal\u00edtico: explicaci\u00f3n cuidadosa y definici\u00f3n de t\u00e9rminos (ponere et determinare); divisi\u00f3n de la materia y discusi\u00f3n de los diversos puntos seguidos por un resumen de lo esencial (scindere et summare); presentaci\u00f3n de los problemas sugeridos por el texto (quaestiones), y soluci\u00f3n de objeciones. En las clases de derecho la lectura de glosas era una caracter\u00edstica importante, y se propon\u00edan frecuentemente casos para ilustrar los principios. En las clases ordinarias, se daba por supuesto que los estudiantes no hac\u00edan preguntas; en las extraordinarias se permit\u00eda una mayor libertad, siendo los estudiantes animados a expresar sus dudas respecto al sentido de los textos y a solicitar mayor informaci\u00f3n sobre los asuntos oscuros. Una formaci\u00f3n m\u00e1s completa, sin embargo, se daba en la recapitulaci\u00f3n y en las recitaciones que los maestros ten\u00edan en \u00e9pocas establecidas para el tratamiento de problemas especiales. Los ejercicios, llevados a cabo en forma dial\u00e9ctica, conced\u00edan plena oportunidad de discusi\u00f3n entre estudiante y maestro; y serv\u00edan como ex\u00e1menes en los que se constataba el progreso del alumno. Pero el ejercicio acad\u00e9mico m\u00e1s importante era la disputa. Esta era de dos clases, d. ordinaria y d. de quodlibet. La disputa ordinaria ten\u00eda lugar cada semana y duraba desde la ma\u00f1ana hasta el mediod\u00eda, o hasta la tarde seg\u00fan el n\u00famero de participantes. En el d\u00eda reservado para este prop\u00f3sito se suspend\u00edan las clases y otros ejercicios, de forma que  todos los maestros, licenciados y estudiantes pudieran estar presentes en la disputa. Uno de los maestros (disputans) anunciaba en forma de cuesti\u00f3n o tesis, la materia del debate; otros maestros (opponentes) presentaban argumentos contra la tesis; las respuestas a los argumentos se daban por dos o tres licenciados (respondentes) nombrados para la ocasi\u00f3n. El n\u00famero de argumentos se fijaba por estatuto o era fijado por el decano de la facultad cuya funci\u00f3n era presidir. Durante la disputa se empleaba la forma silog\u00edstica. La disputatio de quodlibet se celebraba s\u00f3lo una vez al a\u00f1o, pero con mayor solemnidad que la ordinaria, y sobre una gama m\u00e1s amplia de asuntos. El maestro elegido o designado para la ocasi\u00f3n, conocido como el quodlibetarius ten\u00eda que debatir una cuesti\u00f3n independiente con cada uno de los dem\u00e1s maestros que eleg\u00edan apuntarse en las listas. La disputa duraba varios d\u00edas, a veces una quincena. Los argumentos y sus soluciones se escrib\u00edan y conservaban en forma de libro. Un ejemplar puede encontrarse en las \u201cQuodlibetales\u201d de Santo Tom\u00e1s. Era principalmente a partir de estas clases, recitaciones, y disputas como se desarrollaba la obra de los doctores medievales; de forma que los diversos comentarios, summae, y libros de \u201csentencias\u201d nos proporcionan la mejor idea de la ense\u00f1anza de la universidad tanto en su contenido como en su m\u00e9todo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cursos de estudio: Grados<br \/>\nLa distribuci\u00f3n de las materias a estudiar y de los libros a ser le\u00eddos en la carrera se regulaba con vistas a los grados, esto es, los diversos pasos (gradus) por los que el estudiante avanzaba desde el estadio de simple alumno al de maestro o doctor. El sistema de grados se desarroll\u00f3 a partir de la necesidad de restringir el derecho a ense\u00f1ar, y consiguientemente de fijar las cualificaciones que el maestro deb\u00eda poseer. No surgieron, como no lo hizo la propia universidad, repentinamente, ni en todas partes presentaron los mismos detalles. Tres grados, sin embargo eran generalmente reconocidos: bachillerato, licenciatura, y doctorado o maestr\u00eda. Los requisitos para estos variaron en diferentes periodos y en diferentes universidades; cada facultad, adem\u00e1s, ten\u00eda sus propias regulaciones respecto a la duraci\u00f3n de las carreras y las materias de estudio; en particular, hab\u00eda una diferencia bastante grande entre la facultad de artes y las facultades superiores teolog\u00eda, medicina, y derecho. Para las carreras de artes, ver ARTES, LICENCIADO EN; ARTES, FACULTAD DE; ARTES, MAESTRO EN.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En teolog\u00eda, los textos eran la Biblia y las \u201cSentencias\u201d de Pedro Lombardo; en derecho, los libros arriba mencionados; en medicina, las obras de Galeno, Avicena, y otros autores prescrito para Montpellier por Clemente V en 1309. La carrera m\u00e9dica inclu\u00eda tambi\u00e9n trabajos pr\u00e1cticos en anatom\u00eda, para las que serv\u00edan de gu\u00eda la \u201cAnatom\u00eda\u201d de Mondino (1275-1326) de Bolonia y un texto similar de Henri de Mondeville (1260-1320) de Montpellier.  M\u00e1s adelante, se requer\u00eda del estudiante, antes de su graduaci\u00f3n, que acompa\u00f1ara al profesor en las visitas de este \u00faltimo a los enfermos con la finalidad de estudio cl\u00ednico. Para los grados en las facultades superiores, ver DOCTOR.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estudiantes<br \/>\nEl rasgo m\u00e1s visible del cuerpo estudiantil en su conjunto era su car\u00e1cter cosmopolita. Esto se evidenciaba en la divisi\u00f3n en naciones arriba mencionada. La Universidad de Bolonia debi\u00f3 su origen principalmente a las asociaciones de estudiantes extranjeros, y entre estas los alemanes disfrutaron de excepcionales privilegios. En Par\u00eds la naci\u00f3n inglesa fue destacada, y los estudiantes irlandeses se encontraban en las universidades continentales mucho antes de que fueran expulsados de las universidades inglesas en 1423. Cu\u00e1l fuera el n\u00famero total en algunas de las universidades m\u00e1s antiguas es una cuesti\u00f3n debatida. Seg\u00fan Odofredo, Bolonia, a fines del Siglo XII, ten\u00eda 10.000; Oxford, seg\u00fan Richard Fitz Ralph (muerto en 1360), tuvo en una \u00e9poca 30.000, y en la suya 6.000; los relatos m\u00e1s antiguos daban a Par\u00eds entre 20.000 y 40.000. Estimaciones recientes han reducido esas cifras, concediendo a Par\u00eds un m\u00e1ximo de 6 \u00f3 7.000, a Bolonia aproximadamente lo mismo, a Oxford 1.500-3.000 (Rashdall, op.cit. infra). Para las universidades alemanas, las cifras son a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1as; en 1380-89 Praga ten\u00eda 1.027, en la segunda mitad del Siglo XVI Viena ten\u00eda 933, en 1450-1479 Colonia ten\u00eda 852, en 1472 Leipzig ten\u00eda 662; mientras que Greifswald en 1465-1478 ten\u00eda s\u00f3lo 103 y Friburgo, en 1460-1500, s\u00f3lo 143 (Paulsen). En lo que respecta a la edad las diferencias eran considerables. Un muchacho pod\u00eda empezar artes entre los doce y los quince a\u00f1os de edad y graduarse a los veinte o veintid\u00f3s. Los estudiantes de las facultades superiores eran, por supuesto, hombres mucho mayores. Los candidatos al doctorado en teolog\u00eda en Par\u00eds deben haber sido de m\u00e1s de treinta a\u00f1os; y no era raro en sacerdotes que ya hab\u00edan pasado alg\u00fan tiempo en el ministerio, matricularse en la universidad; un abad, un preboste, o incluso un obispo pod\u00edan convertirse en estudiantes sin sacrificar su dignidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El frecuente uso de la palabra clericus o \u201ccl\u00e9rigo\u201d para designar a un estudiante de universidad, no implica que todo estudiante fuera un eclesi\u00e1stico. En Bolonia estaba claramente trazada la distinci\u00f3n entre el scholaris y el clericus; los estatutos referentes al rector preve\u00edan que deb\u00eda ser un estudiante de Bolonia y, adem\u00e1s, \u201cun cl\u00e9rigo soltero, que llevara vestido clerical y no perteneciera una orden religiosa\u201d. Disposiciones similares se encuentran en Florencia, Perugia, y Padua. Mucho antes del surgimiento de las universidades, los cl\u00e9rigos disfrutaban de ciertos privilegios e inmunidades, y estas se extendieron, cuando se establecieron las universidades, a todos los estudiantes, laicos y cl\u00e9rigos por igual. El laico hab\u00eda de llevar naturalmente el ropaje clerical no meramente como vestido acad\u00e9mico sino como evidencia de que ten\u00eda derecho a los privilegios clericales. Incluso en Par\u00eds y Oxford, donde el elemento eclesi\u00e1stico dominaba, el disfrute de esos privilegios no depend\u00eda de la recepci\u00f3n de la tonsura, esto es, de la admisi\u00f3n al estado clerical en sentido can\u00f3nico (Rashdall, II, 646). El celibato, sin embargo, era obligatorio para todos los estudiantes y maestros; como regla, un maestro que se casaba perd\u00eda su posici\u00f3n, y aunque a veces se menciona a estudiantes casados, por ejemplo, en Oxford, estaban incapacitados para obtener grados. Aun as\u00ed, el celibato no estuvo universalmente vigente; hab\u00eda profesores casados de medicina en Salerno, y en la universidad de la Curia Romana, que estaba bajo la directa supervisi\u00f3n del Papa, los maestros de derecho ten\u00edan sus mujeres e hijos. Uno de los famosos canonistas de Bolonia fue Joannes Andrea (1270-1328), cuya hija Novella a veces daba clase en su lugar. En Par\u00eds la obligaci\u00f3n del celibato para los maestros en medicina fue suprimida por el cardenal d\u2019Estouteville en 1452, para los de derecho por los estatutos de 1600. El primer rector de Greifswald (1456) estaba casado, y tambi\u00e9n lo estaba el rector de Viena en 1470. En otras universidades alemanas el requisito del celibato permaneci\u00f3 en vigor m\u00e1s tiempo, debido en parte, al menos, al hecho de que muchas de las c\u00e1tedras estaban dotadas con la renta de canonj\u00edas; pero esto no implicaba que los laicos estuvieran excluidos de los puestos universitarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un elemento importante en el cuerpo estudiantil y en el conjunto de la vida universitaria fue aportado por las \u00f3rdenes religiosas. En Italia hab\u00edan sido durante mucho tiempo los profesores reconocidos de teolog\u00eda, y cuando se estableci\u00f3 la facultad de teolog\u00eda en Bolonia en 1260, proporcionaron los profesores y la mayor\u00eda de los estudiantes. Los dominicos se establecieron en Par\u00eds en 1217 y en Oxford en 1221; los franciscanos en Par\u00eds en 1230 y en Oxford en 1224. En ambas universidades ten\u00edan tambi\u00e9n conventos los carmelitas y los agustinos. Los miembros de estas \u00f3rdenes en su vida de comunidad disfrutaban de muchas ventajas; un hogar permanente en el que sus necesidades materiales estaban aseguradas, horario regular de estudio, disciplina, y pr\u00e1ctica religiosa; y para cada orden el v\u00ednculo de fraternidad era una fuente de fuerza y solidaridad. No es entonces sorprendente que los religiosos ocuparan un alto rango como alumnos y profesores. De los cl\u00e9rigos seculares algunos viv\u00edan en apartamentos, otros con sus maestros, y otros aun, los \u201cmartinets\u201d, con los ciudadanos. Los estudiantes frecuentemente se asociaban y viv\u00edan en una residencia alquilada (hospicium) bajo la direcci\u00f3n de uno de los suyos, un licenciado o maestro elegido por ellos como director. Para los estudiantes m\u00e1s pobres se establecieron colegios y se dotaron con becas por fundadores generosos. Entre 1200 y 1500 Par\u00eds tuvo seis colegios; Oxford, once; Cambridge, trece. Los fundadores fueron principalmente obispos, can\u00f3nigos, u otros eclesi\u00e1sticos; pero los laicos, incluyendo los soberanos, tuvieron su parte (ver OXFORD, UNIVERSIDAD DE: I. Origen e Historia). En Bolonia el m\u00e1s famosos fue el Colegio de Espa\u00f1a fundado por Gil de Albornoz, cardenal arzobispo de Toledo (muerto en 1367). Los colegios en las universidades alemanas fueron primariamente para beneficio de los maestros, aunque los alumnos tambi\u00e9n eran recibidos. Los residentes en colegios de Par\u00eds eran estudiantes de artes o teolog\u00eda; eran conocidos como socii (socios) y estaban gobernado por un maestro, o por varios maestros si los estudiantes pertenec\u00edan a facultades diferentes. Se requer\u00eda de los maestros que tuvieran recitaciones de las materias tratadas en las escuelas de la universidad y que \u201cinstruyeran fielmente a los alumnos en la vida y doctrina\u201d. Esta tutor\u00eda se hizo gradualmente m\u00e1s importante que las clases de la universidad, y atrajo a los colegios a un gran n\u00famero de estudiantes aparte de los que ten\u00edan bolsas de estudio o becas; para la mitad del Siglo XV casi toda la universidad resid\u00eda en los colegios, y los paraninfos serv\u00edan s\u00f3lo para la conclusi\u00f3n y los comienzos. De esta manera, la Sorbona, originariamente un hospicio para cl\u00e9rigos pobres , se convirti\u00f3 en el centro de la ense\u00f1anza teol\u00f3gica en Par\u00eds. La universidad, sin embargo, reclam\u00f3 y ejerci\u00f3 el derecho de inspecci\u00f3n y de actuaci\u00f3n disciplinaria. En 1457 oblig\u00f3 a los \u201cmartinets\u201d a vivir en alg\u00fan colegio o cerca de \u00e9l, y prohibi\u00f3 la emigraci\u00f3n de estudiantes de casa de un maestro a la de otro; y en 1486 decret\u00f3 que los profesores de los colegios deb\u00edan ser nombrados por la facultad de artes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con la fundaci\u00f3n de los colegios, mejor\u00f3 la disciplina. Las primeras regulaciones universitarias trataban principalmente de asuntos acad\u00e9micos, dejando a los estudiantes bastante libertad en otros aspectos. Seg\u00fan todos los relatos, esta libertad signific\u00f3 licencia en sus diversas formas\u2014peleas, bebida, y ofensas m\u00e1s graves a la moralidad. Aun teniendo en cuenta la exageraci\u00f3n de algunos escritores que acusan a los estudiantes de todos los cr\u00edmenes, resulta claro de los estatutos de los colegios que era muy necesaria una reforma. Debe, sin embargo, recordarse que en cualquier \u00e9poca los elementos borrascosos y rebeldes son m\u00e1s visibles que los estudiantes serios y concienzudos; y sin duda es m\u00e9rito de la universidad medieval, como factor social, que tuviera \u00e9xito en imponer alguna clase de disciplina al abigarrado tropel de trataba de ense\u00f1ar. Cuando lleg\u00f3 la reforma, compiti\u00f3 bastante, en minuciosidad y rigor, con la forma de vida mon\u00e1stica. Pero no pudo evitar la supervivencia de ciertas pr\u00e1cticas, por ejemplo, la iniciaci\u00f3n y deposici\u00f3n del bejaumus (pico amarillo), la forma medieval de las novatadas; ni estableci\u00f3 una tranquilidad perfecta en la universidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Agitaciones de una naturaleza m\u00e1s seria afectaron al desarrollo de las universidades. Tanto Par\u00eds (1252-1261) como Oxford (1303-1320) se enredaron en querellas con los frailes mendicantes. Los repetidos conflictos con la ciudad, especialmente la \u201cmatanza\u201d de 1354 en Oxford, se volvieron finalmente en beneficio de la universidad, que, como dice Rashdall (II, 407) \u201cprosper\u00f3 por sus propias desgracias\u201d. Fue el canciller quien m\u00e1s se aprovech\u00f3  y cuya jurisdicci\u00f3n se extendi\u00f3 gradualmente hasta que, en 1290, inclu\u00eda \u201ctodos los cr\u00edmenes cometidos en Oxford cuando una de las partes fuera un estudiante, excepto los alegatos de homicidio y mutilaci\u00f3n\u201d (Rashdall, II, 401). En 1395, una Bula de Bonifacio IX exim\u00eda la universidad de toda jurisdicci\u00f3n episcopal o archiepiscopal; pero a consecuencia de la oposici\u00f3n del arzobispo la Bula fue revocada por Juan XXIII en 1411, s\u00f3lo para ser renovada en 1479 por Sixto IV. El conflicto entre Nominalismo y Realismo fue en s\u00ed mismo una disputa escol\u00e1stica; con todo estaba estrechamente relacionada con la \u201creforma\u201d inaugurada por Wyclif; y mientras que Wyclif puede ser considerado como un campe\u00f3n de la libertad intelectual, es interesante se\u00f1alar entre sus errores condenados en Constanza (1415) y por Mart\u00edn V (1418), la proposici\u00f3n de que \u201clas universidades con sus estudios, colegios, graduaciones, y maestr\u00edas, fueron introducidas por vano paganismo; hacen a la Iglesia el mismo bien que el diablo\u201d (Denzinger-Bannwart, \u201cEnchiridion\u201d, n.609)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la apreciaci\u00f3n m\u00e1s calmada de los historiadores modernos la universidad medieval fue un potente factor de ilustraci\u00f3n y orden social. Despert\u00f3 el entusiasmo por aprender, e impuso disciplina. Su formaci\u00f3n aguz\u00f3 la inteligencia, aunque subordin\u00f3 la raz\u00f3n a la fe. Fue el centro en el que la filosof\u00eda y la jurisprudencia de la antig\u00fcedad fueron restauradas y adaptadas a los nuevos requerimientos. De ella ha heredado la universidad moderna los elementos esenciales de ense\u00f1anza colectiva, organizaci\u00f3n en facultades, carreras, y grados acad\u00e9micos; y la herencia ha sido transmitida a trav\u00e9s de los m\u00faltiples trastornos que hundieron la ense\u00f1anza antigua y rompieron en dos la Cristiandad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nIII. Renacimiento y Reforma\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El efecto de la \u201cnueva ense\u00f1anza\u201d en las universidades alemanas fue revolucionario. Al principio los profesores humanistas se llevaron bien con el resto de la facultad; pero cuando afirmaron su superioridad como representantes del \u00fanico conocimiento real, se siguieron amargos ataques y recriminaciones. Los humanistas ridiculizaban el lat\u00edn b\u00e1rbaro de la universidad y las lamentables traducciones de Arist\u00f3teles utilizadas en comentarios y clases. Luego acometieron contra el m\u00e9todo escol\u00e1stico de ense\u00f1anza con sus interminables nimiedades y disputas, y se esforzaron por sustituir la ret\u00f3rica con la dial\u00e9ctica. Finalmente atacaron el contenido mismo, declarando que se pasaba mucho tiempo para conseguir muy poco conocimiento de casi ning\u00fan valor. Todas las acusaciones se redactaron en publicaciones que se distingu\u00edan por su brillante estilo y aguda invectiva; por ejemplo, las \u201cEpistolae obscurorum virorum\u201d, escrita contra los profesores de artes y teolog\u00eda, especialmente los de Leipzig y Colonia. Esta violenta s\u00e1tira conten\u00eda mucho que era falso o exagerado, y por tanto calculado m\u00e1s para a\u00f1adir nueva perturbaci\u00f3n que para llevar a cabo la reforma que realmente se necesitaba. Los mejores d\u00edas del escolasticismo, en efecto, hab\u00edan pasado; las universidades ya no ten\u00edan los l\u00edderes del pensamiento que hab\u00edan producido en el Siglo XIII; tanto los estudios como la disciplina estaban en decadencia. El Humanismo triunf\u00f3, en primer lugar, porque, como reacci\u00f3n y novedad, atra\u00eda a los hombres m\u00e1s j\u00f3venes que estaban ansiosos de liberarse de la sequedad de los ejercicios escol\u00e1sticos y de las restricciones impuestas por los estatutos de los colegios. Su conducta revoltosa y sus incesantes pendencias con las gentes de la ciudad dieron a los pr\u00edncipes y a las autoridades municipales un pretexto para emprender reformas universitarias; y la reforma consisti\u00f3 en colocar bajo control a los humanistas. Estos conflictos y medidas para remediarlos, sin embargo, eran s\u00f3lo la superficie de un movimiento mucho m\u00e1s profundo. Antes de imponerse en las universidades, el Humanismo hab\u00eda triunfado en las clases m\u00e1s altas e influyentes del pueblo sirviendo, en forma de literatura, al esp\u00edritu de lujo que el desarrollo y creciente riqueza de las ciudades hab\u00eda engendrado. Sin duda hab\u00eda encanto en la dicci\u00f3n elegante de los humanistas; pero su fuerza de atracci\u00f3n resid\u00eda en la rehabilitaci\u00f3n de las opiniones e ideales de vida que el naturalismo del mundo pagano hab\u00eda expresado en forma perfecta y que devolv\u00eda a los hombres a s\u00ed mismos y a la tierra. Arist\u00f3teles hab\u00eda triunfado en el Siglo XIII; en el XV fue vencido por los oradores y los poetas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Renacimiento, que se origin\u00f3 en Italia, se hab\u00eda extendido desde all\u00ed a los pa\u00edses del norte. Su introducci\u00f3n en las universidades de Italia y Francia no condujeron a una revuelta contra la Iglesia; los papas fueron sus patrocinadores, y muchos distinguidos humanistas permanecieron fieles al catolicismo. En Alemania e Inglaterra, por el contrario, el Renacimiento se fundi\u00f3 con otro movimiento que tuvo consecuencias mucho m\u00e1s serias. Lutero, aunque no simpatizaba con el Humanismo, se inclinaba por hacer desaparecer la teolog\u00eda escol\u00e1stica mediante la vuelta, como reclamaba, a la pura ense\u00f1anza del Evangelio; y habr\u00eda acabado con las universidades, que \u00e9l denunciaba como talleres del diablo. Las violentas discusiones teol\u00f3gicas suscitadas por la doctrina reformadora tuvieron un efecto desastroso, no s\u00f3lo para el Humanismo, sino tambi\u00e9n para la vida de las universidades. Algunas de ellas cerraron sus puertas, y casi todas estuvieron en peligro de disoluci\u00f3n por falta de estudiantes. Melanchton declar\u00f3 que la filosof\u00eda era el culto a los \u00eddolos y que \u00e9l \u00fanico conocimiento necesario para un cristiano ten\u00eda que obtenerse de la Biblia. Pero los reformadores se dieron cuenta pronto de que su causa no pod\u00eda prescindir de la educaci\u00f3n superior; y fue el propio Melanchton quien reform\u00f3 las universidades existentes y organiz\u00f3 las nuevas, esto es, las fundaciones protestantes, Marburgo (1527), K\u00f6nigsberg (1544), Helmstadt (1574). La dotaci\u00f3n se obtuvo de las rentas de los monasterios confiscados y de otras propiedades de la Iglesia; la filolog\u00eda cl\u00e1sica y la nueva teolog\u00eda ocuparon el lugar del escolasticismo; y las universidades se convirtieron en instituciones estatales bajo control de los pr\u00edncipes seculares. Como resultado, las universidades perdieron en gran parte su car\u00e1cter internacional. En lugar del studium generale medieval, surgi\u00f3 una multitud de instituciones cada una limitada a su propio territorio y fieles al credo de sus fundadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante los Siglos XVI y XVII, la organizaci\u00f3n tradicional se conserv\u00f3; pero la cultura cl\u00e1sica estaba en decadencia, y hubo poco progreso en otras ramas. \u201cA fines del Siglo XVII las universidades alemanas hab\u00edan descendido al nivel m\u00e1s bajo que nunca hab\u00edan alcanzado en la estimaci\u00f3n p\u00fablica y en su influencia sobre la vida intelectual del pueblo alem\u00e1n&#8230;La ciencia acad\u00e9mica ya no estaba en contacto con la realidad y sus ideas predominantes; se qued\u00f3 pronto en un sistema obsoleto de instrucci\u00f3n por organizaci\u00f3n y estatutos, y un penoso conformismo fue el \u00fanico resultado de su actividad. A\u00f1adido a esto estaba la groser\u00eda prevaleciente de la vida en su conjunto. Los estudiantes se hab\u00edan hundido en las profundidades m\u00e1s bajas, y las jaranas y pendencias, llevadas a los l\u00edmites de la brutalidad y bestialidad, llenaban en gran medida sus d\u00edas\u201d (Paulsen, \u201cLas universidades alemanas\u201d, p.42).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando Erasmo vino a Inglaterra en 1497, los estudios cl\u00e1sicos importados de Italia ya se cultivaban en Oxford por hombres como Colet, Groeyn, Lynacre y sir Thomas More. En 1516, Richard Fox, obispo de Winchester, dot\u00f3 la primera c\u00e1tedra de griego y fund\u00f3 el Corpus Christi College. En 1525, Wolsey fund\u00f3 el Cardinal College y contrat\u00f3 a eminentes profesores para \u201ccultivar la nueva literatura al servicio de la vieja Iglesia\u201d (Huber). Pero sus magnificentes designios fueron interrumpidos por la cuesti\u00f3n del divorcio de Enrique (VIII) y Catalina de Arag\u00f3n. En Cambridge tambi\u00e9n el movimiento renacentista fue promovido por las ense\u00f1anzas de Erasmo y los esfuerzos del obispo Fisher; pero al mismo tiempo los escritos de Lutero estaban siendo estudiados por un grupo de estudiantes bajo (la direcci\u00f3n de) Tyndale y Latimer, y fue Cranmer, entonces un miembro de la junta del Jesus College, quien sugiri\u00f3 que la legalidad del matrimonio de Enrique fuera remitida a las universidades de la Cristiandad. Despu\u00e9s de alguna oposici\u00f3n tanto Oxford como Cambridge dieron una opini\u00f3n favorable al rey; y finalmente se declararon por la separaci\u00f3n de Roma que se consum\u00f3 por la Ley de 1534. Por las Interdicciones Reales de 1535, se aboli\u00f3 la ense\u00f1anza del derecho can\u00f3nico y de las Sentencias; Arist\u00f3teles, sin embargo, se mantuvo, y se foment\u00f3 el estudio del derecho civil, el hebreo, las matem\u00e1ticas, la l\u00f3gica, y la medicina. El expolio de los monasterios, que hab\u00edan dado asilo a muchos de los estudiantes m\u00e1s pobres, redujo las cifras en las universidades. En 1549 una inspecci\u00f3n real elimin\u00f3 de los estatutos toda huella de papismo, y aboli\u00f3 numerosos estipendios que anteriormente se daban para misas. En un esp\u00edritu de iconoclastia, altares, im\u00e1genes, y estatuas fueron arrancadas de las capillas de los colegios, y muchos valiosos manuscritos de las bibliotecas fueron quemados. Bajo el breve gobierno de Mar\u00eda (Tudor) los protestantes sufrieron a su vez; Cranmer, Ridley, y Latimer perecieron en la hoguera en Oxford, y los estatutos anticat\u00f3licos fueron derogados. Durante el reinado de Isabel y la canciller\u00eda de Leicester, todo estudiante de Oxford mayor de diecis\u00e9is a\u00f1os estaba obligado a suscribir al matricularse los Treinta y Nueve Art\u00edculos y la (Ley de) Supremac\u00eda Real, una medida que hizo de la universidad una instituci\u00f3n exclusiva de la Iglesia de Inglaterra. En Cambridge un mandato real de 1613 requer\u00eda de todos los candidatos a la licenciatura en teolog\u00eda, o al doctorado en cualquier facultad suscribir los Tres Art\u00edculos. En ambas universidades, el puritanismo fue un elemento perturbador, y un buen n\u00famero de sus seguidores fue obligado a abandonar Cambridge. En 1570 entraron en vigor los estatutos isabelinos \u201chabida cuenta de la nuevamente creciente audacia y la excesiva licencia de los hombres\u201d como declara el pre\u00e1mbulo. Estas nuevas regulaciones limitaban el poder de los procuradores y dispon\u00edan que fueran elegidos, no como anteriormente, por los regentes, sino seg\u00fan una rotaci\u00f3n de colegios. El c\u00f3digo isabelino permaneci\u00f3 en vigor durante casi tres siglos. Bajo Carlos I se tomaron disposiciones similares respecto a Oxford por los estatutos de Laud (1636), y toda la administraci\u00f3n de la universidad fue confiada al vicecanciller, a los procuradores, y a los directores de los colegios. \u201cEste estatuto estereotip\u00f3 eficazmente el monopolio administrativo de los colegios, y destruy\u00f3 toda huella de la antigua constituci\u00f3n democr\u00e1tica que hab\u00eda sido controlada \u00fanicamente por la autoridad de la Iglesia medieval\u201d (Brodrick). Oxford se gobern\u00f3 por este c\u00f3digo hasta 1854.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Escocia, tras la abolici\u00f3n  de la jurisdicci\u00f3n papal y la ratificaci\u00f3n de la doctrina protestante en 1560, las universidades sufrieron gravemente. \u201cPara St. Andrews, como para las dem\u00e1s universidades, la reforma hizo un serio da\u00f1o. Su constituci\u00f3n y organizaci\u00f3n fueron alteradas por la disidencia eclesi\u00e1stica; su renta se vio muy reducida por la rapacidad de los nobles que se apropiaron de la parte del le\u00f3n del patrimonio de la Iglesia. De una renta muy disminuida hab\u00eda que sostener los estipendios de las parroquias que pertenec\u00edan a ellas. Esto fue acompa\u00f1ado necesariamente de una reducci\u00f3n de los salarios de los profesores, a la que ciertas concesiones de sucesivas administraciones hicieron peque\u00f1as pero insuficientes enmiendas. La asistencia de estudiantes se vio tambi\u00e9n afectada negativamente\u201d (Kerr, p. 108). Aunque se propusieron varios planes de reforma, especialmente por Knox, se mostraron ineficaces debido a los tumultos sobre religi\u00f3n y a las alternativas entre episcopalismo y presbiterianismo. Las universidades se convirtieron en instituciones del estado en 1690 y los ex\u00e1menes religiosos fueron puestos en vigor para todos, m\u00e9dicos y funcionarios. Los curr\u00edculos y la organizaci\u00f3n, sin embargo, conservaron durante mucho tiempo sus rasgos medievales. Durante los Siglos XVII y XVIII, se introdujeron diversas modificaciones en las carreras; se fundaron nuevas c\u00e1tedras y mejoraron las condiciones financieras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Par\u00eds este periodo fue testigo de la larga querella entre la universidad y los jesuitas (Ver COMPA\u00d1\u00cdA DE JES\u00daS: Historia; Francia), las irrupciones del galicanismo y del jansenismo, y la sustituci\u00f3n de la supremac\u00eda papal por la real. Ya en 1475 (1457), Carlos VII hab\u00eda colocado la universidad bajo la jurisdicci\u00f3n del Parlamento; para finales del Siglo XVI la secularizaci\u00f3n era completa. Si Richelieu, reconstruyendo la Sorbona, y Mazarino estableciendo el Coll\u00e8ge des Quatre-Nations, realzaron el esplendor externo de la universidad, no la dotaron de vitalidad suficiente como para detener el nuevo movimiento filos\u00f3fico que culmin\u00f3 en la obra de los enciclopedistas y en la Revoluci\u00f3n. En 1793 la universidad fue suprimida y con ella todas las dem\u00e1s universidades de Francia. Napole\u00f3n I las reorganiz\u00f3 como facultades bajo la \u00fanica universidad imperial situada en Par\u00eds; y esta disposici\u00f3n continu\u00f3 hasta que, en 1896, se restauraron las facultades a su rango universitario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nIV. Periodo Moderno\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Alemania, el Siglo XVIII trajo decididos cambios que algunos autores (Paulsen) consideran el origen de la universidad moderna. Desde Halle, fundada en 1694, la filosof\u00eda racionalista de Christian Wolff se extendi\u00f3 a todas las universidades protestantes, y desde G\u00f6ttingen (1737) lo hizo el nuevo Humanismo, especialmente el estudio del griego. La libertad de investigaci\u00f3n se convirti\u00f3 en el rasgo caracter\u00edstico de la universidad; la clase sistem\u00e1tica reemplaz\u00f3 a la exposici\u00f3n de textos; los ejercicios de seminario sustituyeron a las disputas; y el alem\u00e1n fue utilizado en vez del lat\u00edn como veh\u00edculo de instrucci\u00f3n. La fundaci\u00f3n de la Universidad de Berl\u00edn (1800) fue otro avance en el camino de la cultura cient\u00edfica libre. La filosof\u00eda se convirti\u00f3 en la materia principal de estudio. Lo siguiente en importancia fue la filolog\u00eda, rom\u00e1nica cl\u00e1sica y germana. El desarrollo del m\u00e9todo hist\u00f3rico y su aplicaci\u00f3n a todas las ramas de la investigaci\u00f3n est\u00e1n entre los principales logros del Siglo XIX. En ciencias naturales se reconoci\u00f3 como indispensable la formaci\u00f3n en laboratorios, y el estudio de la medicina se estableci\u00f3 sobre una nueva base mediante m\u00e9todos de investigaci\u00f3n mejorados. La investigaci\u00f3n especializada con becas productivas , m\u00e1s que la acumulaci\u00f3n de conocimientos, fue tenido por el objetivo de la labor universitaria. Como resultado los departamentos de ciencias se multiplicaron y en cada uno de ellos se increment\u00f3 r\u00e1pidamente el n\u00famero de cursos. Este fue el caso especialmente en la facultad de filosof\u00eda, que lleg\u00f3 a incluir pr\u00e1cticamente todo lo que no pertenec\u00eda a teolog\u00eda, medicina, o derecho. El grado de licenciado en artes desapareci\u00f3, el de maestro en artes se refundi\u00f3 con el doctorado en filosof\u00eda, y \u00e9ste tuvo su significaci\u00f3n principal como  requisito para la ense\u00f1anza. Se asign\u00f3 gran importancia a la preparaci\u00f3n de los maestros para escuelas y gimnasios, mientras que en la propia universidad, la selecci\u00f3n de profesores fue asegurad mediante el sistema de los Privatdozents, esto es, instructores que ten\u00edan el privilegio de ense\u00f1ar pero no derecho oficial ni salario. Estos instructores a menudo ense\u00f1an en varias universidades antes de ser promovidos al profesorado, y as\u00ed adquieren una amplia experiencia tanto como se familiarizan con las condiciones de las diferentes partes del imperio. Los estudiantes tambi\u00e9n son animados a pasar de una universidad a otra. Ya no viven en colegios, ni est\u00e1n exentos del control municipal ni del servicio militar. La mayor parte de ellos, sin embargo, son miembros de alguna Verein o Verbindung, que desarrolla el esp\u00edritu social, aunque a menudo anima a duelos, borracheras y otras pr\u00e1cticas que apenas favorecen el progreso intelectual o moral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Inglaterra y Escocia el Siglo XIX fue marcado por cambios numerosos y de largo alcance. Una sucesi\u00f3n de estatutos revis\u00f3 el sistema de ex\u00e1menes y grados; las pruebas religiosas fueron abolidas en las universidades inglesas en 1871, en las escocesas en 1892; muchos de los juramentos tradicionales desaparecieron, y las restricciones impuestas por el c\u00f3digo isabelino fueron en gran parte retiradas. La tendencia de la legislaci\u00f3n (Leyes de 1854, 1856,1877) estaban en l\u00ednea con las reformas recomendadas por la Comisi\u00f3n Real en 1852, esto es, \u201cla restauraci\u00f3n en su integridad de la antigua supervisi\u00f3n de la universidad sobre los estudios de sus miembros mediante la extensi\u00f3n de sistema profesoral, a\u00f1adiendo a ese sistema tantos instrumentos suplementarios como sean precisos para que pueda obviar las indebidas usurpaciones del de las clases particulares&#8230;la retirada de toda restricci\u00f3n sobre elecciones a las juntas de gobierno y becas&#8230;una adecuada contribuci\u00f3n de los fondos colectivos de los diversos colegios a hacer el curso de la ense\u00f1anza p\u00fablica, llevado a cabo por la propia universidad, m\u00e1s eficiente y completo\u201d. Este movimiento hacia un resurgimiento de la autoridad de la universidad ha sido promovido por Lord Curzon en sus \u201cPrincipios y m\u00e9todos de reforma universitaria\u201d (1909). El monopolio de la educaci\u00f3n superior hasta entonces disfrutado por Oxford y Cambridge fue roto por la creaci\u00f3n de nuevas universidades; Durham se estableci\u00f3 en 1832, y la Universidad de Londres, fundada en 1825 y establecida como una instituci\u00f3n que examinaba y confer\u00eda grados en 1838, fue reorganizada sobre una base m\u00e1s amplia en1889.El movimiento de extensi\u00f3n universitaria, inaugurado en Cambridge en 1867, fue seguido tambi\u00e9n por Oxford. Las mujeres fueron admitidas a los ex\u00e1menes y grados en Londres en 1878, en Cambridge en 1881 y en Oxford en 1884. Las universidades escocesas fueron remodeladas en 1858 y en 1889; el sistema de estudios y grados fue reorganizado y se consigui\u00f3 una mayor uniformidad en su gobierno. En Aberdeen y Glasgow, sin embargo, el rector es elegido a\u00fan por los estudiantes matriculados, que est\u00e1n divididos en cuatro naciones como en la Edad Media. Las mujeres fueron admitidas como estudiantes en 1892.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para las primeras fundaciones en Am\u00e9rica ver UNIVERSIDADES HISPANO-AMERICANAS. En los Estados Unidos las universidades m\u00e1s antiguas se desarrollaron a partir de colegios modelados seg\u00fan los de Inglaterra; Harvard (1636), Yale (1701), Princeton (1726), Washington y Lee (1749), la Universidad de Pennsylvania (1751), King\u2019s, esto es, Columbia (1754), Brown (1764). El primer paso hacia la instrucci\u00f3n universitaria fue la a\u00f1adidura de estudios de graduaci\u00f3n proseguidos por estudiantes residentes (mencionados en Harvard hacia fines del Siglo XVIII). Durante el primer cuarto del Siglo XIX, los estudiantes americanos comenzaron a estudiar en Alemania y naturalmente, al volver a su propio pa\u00eds, buscaron introducir elementos de las universidades alemanas. No fue, sin embargo, hasta 1861 que se otorg\u00f3 el doctorado en filosof\u00eda (Yale); desde esa \u00e9poca, las universidades se han desarrollado r\u00e1pidamente pero no seg\u00fan un plan uniforme de organizaci\u00f3n. En todas estas instituciones hay una combinaci\u00f3n de estudios de graduaci\u00f3n e inferiores, y en muchas de ellas departamentos de ciencia pura existen junto a escuelas profesionales; pero ser\u00eda imposible seleccionar ninguna de ellas como la universidad americana t\u00edpica, y es dif\u00edcil agruparlas sobre una base puramente educativa. Esta diversidad es en gran medida debida al hecho de que las instituciones americanas, especialmente las m\u00e1s recientes, han sido organizadas para enfrentarse con necesidades reales m\u00e1s que para perpetuar tradiciones; y puesto que esas necesidades estaban cambiando constantemente, es bastante comprensible que aparecieran nuevas formas de organizaci\u00f3n universitaria y que las formas m\u00e1s antiguas debieran ser revisadas frecuentemente. Aparte, sin embargo, de los detalles, lo que puede llamarse la situaci\u00f3n de la universidad presenta ciertos rasgos que son dignos de se\u00f1alarse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(1) Las universidades m\u00e1s antiguas fueron establecidas y dotadas por individuos privados, y han conservado su car\u00e1cter privado. Incluso cuando los estados han organizado universidades propias, no se han tomado medidas para evitar las fundaciones privadas; estas \u00faltimas son de hecho como de una clase m\u00e1s influyente que las controladas por el Estado, y, por otro lado, las universidades privadas est\u00e1n facultadas para dar grados mediante cartas otorgadas por el Estado. Esta libertad est\u00e1 mucho m\u00e1s de acuerdo con el esp\u00edritu de las instituciones americanas y es m\u00e1s esencial a la prosperidad nacional que cualquier uniformidad inflexible e inalterable bajo el dominio estatal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(2) Desde el principio, como declaran expl\u00edcitamente las cartas m\u00e1s antiguas, la promoci\u00f3n de la moralidad y la religi\u00f3n, no meramente de forma general, sino de acuerdo con la fe de alguna denominaci\u00f3n cristiana, era una de las finalidades confesadas de los fundadores; y las escuelas de teolog\u00eda se mantienen a\u00fan en Harvard, Yale, y Princeton. Pero las universidades estatales y casi todas las universidades privadas fundadas m\u00e1s recientemente excluyen la teolog\u00eda. Hay una tendencia decidida que cuenta con un poderoso respaldo financiero a hacer la universidad no-sectaria, eliminando toda prueba religiosa y quitando influencia a las denominaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(3) Adem\u00e1s de las asignaciones estatales, se aportan grandes sumas por personas individuales a la dotaci\u00f3n de las universidades y al establecimiento de institutos de investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Tal liberalidad es una evidencia del inter\u00e9s pr\u00e1ctico tomado en la educaci\u00f3n, que se considera como el mejor medio de perfeccionamiento de las condiciones morales, sociales, y econ\u00f3micas. Si el resultado final ser\u00e1 la aplicaci\u00f3n de un test del dinero para decidir qu\u00e9 sea y qu\u00e9 no sea una universidad, depender\u00e1 en gran medida de los niveles de cultura que se adopten y de la idea de sus funciones como poder social que se forme la instituci\u00f3n a la que se conf\u00eda tanta riqueza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(4) El car\u00e1cter pr\u00e1ctico de la formaci\u00f3n universitaria se muestra por la atenci\u00f3n que se presta a la instrucci\u00f3n t\u00e9cnica en todas sus formas. La preferencia por la ciencia aplicada manifestada por muchos estudiantes tiene un serio efecto no s\u00f3lo en la pol\u00edtica y curr\u00edculo de la universidad, sino tambi\u00e9n en la labor de las escuelas secundarias y elementales, en las que el valor relativo de los estudios vocacionales y culturales se debate intensamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(5)Como la eficiencia de la universidad est\u00e1 en parte determinada por la calidad y extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n previa del estudiante, uno de los principales problemas que demandan soluci\u00f3n en la actualidad es la relaci\u00f3n entre la universidad y las escuelas preparatorias. En la empresa de garantizar relaciones satisfactorias entre colegio, escuela superior, y escuela elemental, la universidad ejerce una influencia que va impregnando m\u00e1s el sistema educativo conforme \u00e9ste se articula m\u00e1s completamente. Toda la problem\u00e1tica del ajuste ser\u00e1 resuelta probablemente no tanto por la discusi\u00f3n o la legislaci\u00f3n cuanto por la formaci\u00f3n de los profesores, que tiene ahora un destacado lugar en cada una de las universidades m\u00e1s grandes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(6) Aunque las mujeres han formado desde hace tiempo la mayor\u00eda del profesorado en las escuelas elementales y p\u00fablicas, no fueron admitidas en las universidades hasta aproximadamente mediados del Siglo XIX. El movimiento coeducativo comenz\u00f3 en las universidades estatales del Oeste, recibi\u00f3 un nuevo \u00edmpetu en la Universidad de Michigan en 1870, y luego se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente al Este. En algunas universidades todos los departamentos de instrucci\u00f3n est\u00e1n hoy abiertos a las mujeres en pie de igualdad con los hombres; en otras, las mujeres est\u00e1n excluidas de las carreras de derecho, medicina, e ingenier\u00eda y reciben ense\u00f1anza separada en colegios filiales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(7) En los a\u00f1os recientes, la extensi\u00f3n universitaria, los cursos por correspondencia, y los ex\u00e1menes locales han capacitado a la universidad para ensanchar su esfera de actividad. Puede parecer en realidad que el movimiento centr\u00edpeto que en la Edad Media tra\u00eda a los estudiantes de todas partes al studium generale, se hubiera hoy revertido o al menos reconsiderado en direcci\u00f3n opuesta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nV. Acci\u00f3n Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las universidades de Francia, Italia, y Espa\u00f1a, aunque afectadas en alguna medida por la Reforma, hab\u00edan permanecido leales a la Fe Cat\u00f3lica, y conservaron sus c\u00e1tedras de ciencia eclesi\u00e1stica. Lovaina especialmente, mientras desarrollaba a un alto grado las humanidades, resisti\u00f3 las acometidas del protestantismo. El Concilio de Trento orden\u00f3 que se tomaran disposiciones para el estudio de la Escritura, que los beneficiados que estudiaban en las universidades disfrutaran de sus privilegios tradicionales, que los obispos y otros dignatarios fueran seleccionados con preferencia de entre profesores de la universidad y graduados (Sess. V, can.i; VII, xiii; XIV, v; XXII, ii; XXIII, vi; XXIV, viii, xii, xvi, xvii). Tambi\u00e9n dispuso sobre la educaci\u00f3n de los sacerdotes mediante sus decretos relativos al establecimiento de seminarios eclesi\u00e1sticos. (Ver  SEMINARIOS ECLESI\u00c1STICOS). Pero la Iglesia no perdi\u00f3 el inter\u00e9s en las universidades ni desisti\u00f3 de establecer nuevas. A pesar de la p\u00e9rdida de rentas derivada de la confiscaci\u00f3n de propiedades eclesi\u00e1sticas, se fundaron universidades o academias en Dillingen (1549), W\u00fcrzburg (1575), Paderborn (1613), Salzburgo (1623), Osnabruck (1630), Bamberg (a648), Olmutz (1581), Graz (1586), Linz (1636), Innsbruk (1672), Breslau (1702), Fulda (1732), y M\u00fcnster (1771). A este periodo pertenecen  tambi\u00e9n las universidades francesas de Douai (1559), Lille (1560), Pont-\u00e0-Mousson, m\u00e1s tarde Nancy (1572), y Dijon (1722); las italianas de Macerata (1540), Cagliari (1603), y Camerino (1721); las espa\u00f1olas de Granada (1526) y Oviedo (1574); Manila en Filipinas (1611) y las fundaciones sudamericanas (ver UNIVERSIDADES HISPANO-AMERICANAS). La mayor parte de estas nuevas universidades fue confiada a los jesuitas, cuyos colegios rivalizaban con las universidades en materia de estudios cl\u00e1sicos, y las superaban en cuesti\u00f3n de disciplina. Despu\u00e9s de la supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda (1773), las c\u00e1tedras que hab\u00edan ocupado fueron, bien abolidas, bien transferidas a profesores seculares. Entre los documentos papales tratando de las universidades deben citarse: la Constituci\u00f3n \u201cImperscrutabilis\u201d, dirigida por Clemente XII (4 de Diciembre de 1730) a Felipe V de Espa\u00f1a respecto a la Universidad de Cervera; la \u201cQuod divina sapientia\u201d, publicada el 28 de Agosto de 1824 por Le\u00f3n XII para la reforma de los estudios en los Estados Pontificios y algunas otras provincias de Italia; el Breve por el que Gregorio XVI, el 13 de Diciembre de 1833, aprob\u00f3 la acci\u00f3n de los obispos belgas de restaurar la Universidad de Lovaina; y la Carta Apost\u00f3lica de P\u00edo IX, de 23 de Marzo de 1852, aprobando los estatutos de la Universidad de Dubl\u00edn, cuya fundaci\u00f3n hab\u00eda sido decidida por el episcopado irland\u00e9s en el Concilio de Thurles en 1850.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante la \u00faltima mitad del Siglo XIX las universidades espa\u00f1olas e italianas fueron asumidas por el Estado, y las facultades de teolog\u00eda desaparecieron. En Francia, bajo el actual sistema, no hay ninguna facultad de teolog\u00eda en las universidades estatales; las facultades cat\u00f3licas de Par\u00eds, Burdeos, Aix, Ru\u00e1n y Lyon fueron abolidas en 1882, y las facultades protestantes de Par\u00eds y Montauban se convirtieron en escuelas teol\u00f3gicas libres en 1905. En 1875, sin embargo, los obispos franceses establecieron universidades cat\u00f3licas independientes o institutos en Angers, Lille, Lyon, Par\u00eds y Toulouse. En Alemania, aunque todas las universidades son instituciones estatales, hay facultades cat\u00f3licas de teolog\u00eda en Bonn, Breslau, Friburgo, Munich, M\u00fcnster, Estrasburgo, T\u00fcbingen, y W\u00fcrzburg. Los profesores son nombrados y pagados por el Estado, pero deben ser aprobados por los obispos, que tienen tambi\u00e9n el derecho de supervisar la ense\u00f1anza. Las universidades austriacas, aunque da\u00f1adas en el Siglo XVIII por el jansenismo y modificadas por diversas reformas en el Siglo XIX, conservan todav\u00eda la ense\u00f1anza de teolog\u00eda en las facultades de Graz, Innsbruck, Cracovia, Lemberg, Praga, Olmutz, Salzburgo, y Viena; y en Hungr\u00eda en Agram y Budapest. Debe se\u00f1alarse, sin embargo, que en Alemania y Austria la existencia de una facultad de teolog\u00eda no hace cat\u00f3lica a toda la universidad; las dem\u00e1s facultades pueden incluir miembros que no profesen dicho credo. Esta situaci\u00f3n naturalmente da origen a dificultades para los estudiantes cat\u00f3licos, especialmente en filosof\u00eda e historia. En pa\u00edses donde se disfrutaba una mayor libertad, la Santa Sede ha animado a nuevas fundaciones. P\u00edo IX dio carta de fundaci\u00f3n a Laval, Canad\u00e1 (1876); Le\u00f3n XIII a Beirut, Siria (1881), y a Ottawa, Canad\u00e1 (1889). La Universidad de Friburgo, Suiza, establecida en 1889, fue c\u00e1lidamente aprobada por Le\u00f3n XIII. El proyecto de fundar una universidad cat\u00f3lica en los Estados Unidos fue sugerido en el Segundo Concilio Plenario de Baltimore en 1866; su ejecuci\u00f3n fue resuelta en el Tercer Concilio Plenario en 1884, y los estatutos de la Universidad Cat\u00f3lica de Am\u00e9rica fueron aprobados por Le\u00f3n XIII en la Carta Apost\u00f3lica de 7 de Marzo de 1889.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ley actual de la Iglesia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las principales normas ahora en vigor relativas a las universidades son las siguientes:<br \/>\nPara el establecimiento de una universidad cat\u00f3lica completa, incluyendo las facultades de teolog\u00eda y derecho can\u00f3nico, es necesaria la autorizaci\u00f3n del Papa; y esta sola basta si la fundaci\u00f3n se hace con fondos eclesi\u00e1sticos o dotaci\u00f3n privada. Si se utilizan para esta finalidad fondos p\u00fablicos del estado, se debe obtener igualmente autorizaci\u00f3n del poder civil. La Iglesia, adem\u00e1s, reconoce el derecho del Estado, o de corporaciones o individuos bajo control del Estado, a establecer facultades puramente seculares, por ejemplo, de derecho o medicina (Clemente XII, Const. \u201cImperscrutabilis\u201d, 1730). La Iglesia requiere que en las universidades fundadas por el poder civil para cat\u00f3licos, las facultades de teolog\u00eda y derecho can\u00f3nico, una vez sean establecidas can\u00f3nicamente, permanezcan sujetas a la autoridad eclesi\u00e1stica suprema, y adem\u00e1s, que los profesores en las dem\u00e1s facultades sean cat\u00f3licos y que su ense\u00f1anza est\u00e9 de acuerdo con la doctrina cat\u00f3lica y los principios de una sana moral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tal como aparece en las cartas papales recientes, la universidad disfruta de autonom\u00eda, por ejemplo, en el nombramiento de profesores, la regulaci\u00f3n de los estudios, y la concesi\u00f3n de grados de acuerdo con los estatutos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por la Constituci\u00f3n \u00abSapienti Consilio\u00bb, de 29 de Junio de 1908, la Congregaci\u00f3n de Estudios est\u00e1 encargada de todas las cuestiones relativas al establecimiento de nuevas universidades cat\u00f3licas y de los cambios importantes en las ya fundadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los grados en teolog\u00eda y derecho can\u00f3nico otorgados sin examen por la Santa Sede a trav\u00e9s de la Congregaci\u00f3n de Estudios, dan al que los recibe los mismos derechos y privilegios que los grados conferidos tras examen por una universidad cat\u00f3lica (Cong. Stud., 19 de Diciembre de 1903; Roviano, \u201cDe Jure ecclesiae in universitatibus studiorum\u201d Lovaina, 1864; Wernz, \u00abJus Decretalium\u00bb, III, Roma, 1901).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Obras Generales.-MEINERS, Gesch. der Entstehung u. Entwicklund der hohen Schulen (Gottingen, 1802-05); VON SAVIGNY, Gesch. des rom. Rechts im Mittelalter (2\u00aa ed., Heidelberg, 1834); NEWMAN, Idea of a University (Londres, 1852); IDEM, Historical Sketches, III (Londres, 1872); DRANE, Christian Schools and Scholars (2\u00aa ed., Londres, 1881); DENIFLE, Die Universitaten des Mittelalters bis 1400 (1 vol., Berl\u00edn, 1885); KAUFMANN, Gesch. der deutsch. Universitaten, I (Stuttgart, 1888); HINSCHIUS, System des kathol. Kirchenrechts, IV (Berl\u00edn, 1888); RASHDALL, The Universities of Europe in the Middle Ages (Oxford, 1895); LAURIE, Rise and Early Constitution of Universities (Nueva York, 1898); NORTON, Readings in the History of Education: Medieval Universities (Cambridge, Massachusetts, 1909); WALSH, The Thirteenth the greatest of Centuries (Nueva York, 1910). Especial.-Francia: Chartularium Univ. Paris., ed. DENIFLE y CHATELAIN (Par\u00eds, 1889-97); FOURNIER, Les statuts et privileges des universites francaises (Par\u00eds, 1890-94); DU BOULAY, Hist. Univ. Paris (Par\u00eds, 1865); JOURDAIN, Hist. de l&#8217;universitate de Paris au XXVII siecle (Par\u00eds, 1894). Alemania: ERMAN y HORN, Bibliographie der deutsch. Universitaten (3 vols., Leipzig, 1904); ZARNCKE, Die deutsch. Universitaten (Berl\u00edn, 1893); PAULSEN, Grundung. . .der deutsch. Universitaten im Mittelalter in VON STREL, Histor. Zeitschr. (1881); IDEM, Gesch. des gelehrten Unterrichts (2\u00aa ed. Leipzig, 1896-7); IDEM, tr. THILLY, The German Universities (Nueva York, 1906); VON SYREL, Die deutsch. u. die auswartigen Universitaten (3\u00aa ed., Bonn, 1883); KAUFMANN, Op. cit., II (Stuttgart, 1896). Great Britain: HURER, tr. F.W. NEWMAN, The English Universities (Londres, 1843); Munimenta Academica, ed. ANSTEY (Londres, 1868); Wood, ed. GUTCH, History and Antiquities. . .of Oxford (Oxford, 1792-96); LYTE, Hist. of the Univ. of Oxford (Londres, 1886); BRODRICK, A Hist. of the Univ. of Oxford (Londres, 1900); FULLER, Hist. of the Univ. of Cambridge (1655), ed. PRICKETT y WRIGHT (Cambridge, 1840); MULLINGER, Hist. of the Univ. of Cambridge (Cambridge, 1873-1911); Report of Commissioners to visit the Universities of Scotland (Londres, 1831); KERR, Scottish Education (Cambridge, 1910); WILLIAMS, The Law of the Universities (Londres, 1910). Italia: MURATORI, Antiquitates Italicae, III; TIRABOSCHI, Storia della letteratura italiana (Mil\u00e1n, 1822); ver tambi\u00e9n la bibliograf\u00eda en BOLONIA, UNIVERSIDAD DE. Espa\u00f1a: DE LA FUENTE, Hist. de las Universidades. . .en Espa\u00f1a (Madrid, 1884-1889). Am\u00e9rica: ROSS, The Universities of Canada, Appendix to Report of the Minister of Education (Toronto, 1896); Report of the Commissioner of Education (Washington, D.C.), una publicaci\u00f3n anual; ZIMMERMANN, Die Universitaten in dem Vereinigten Staaten Amerikas (Friburgo, 1896); PERRY, The American University in Monographs on Education in the U.S., ed. BUTLER (Albany, 1900); S. DEXTER, A Hist. of Education in the U.S. (Nueva York, 1904); DRAPER, American Education (Nueva York, 1909). Informaci\u00f3n relativa a todas las universidades del mundo se da en Minerva (Estrasburgo), cuyo Handbuch  (Manual)(vol. I, 1911) describe la organizaci\u00f3n, y el Jahrbuch (Anuario),  ahora en su vig\u00e9simo a\u00f1o, contiene anuncios anuales de cursos, equipamiento y estad\u00edsticas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">EDWARD A. PACE<br \/>\nTranscrito por Michael T. Barrett<br \/>\nDedicado a las Benditas \u00c1nimas del Purgatorio<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El esp\u00ed\u00adritu y la historia del esp\u00ed\u00adritu influyen en el destino de los pueblos y de la humanidad entera en todos sus dominios y formas de vida, e incluso lo determinan decisivamente. Esta historia del esp\u00ed\u00adritu humano, como acci\u00f3n creadora de individuos y tambi\u00e9n de grupos que viven simult\u00e1neamente o se suceden en el tiempo, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universidades\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUNIVERSIDADES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-19044","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19044"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19044\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}