{"id":19045,"date":"2016-02-05T12:12:54","date_gmt":"2016-02-05T17:12:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/usos-religiosos\/"},"modified":"2016-02-05T12:12:54","modified_gmt":"2016-02-05T17:12:54","slug":"usos-religiosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/usos-religiosos\/","title":{"rendered":"USOS RELIGIOSOS"},"content":{"rendered":"<p>1. Un uso es una acci\u00f3n, influida por la sociedad, que se repite tradicionalmente por el mismo motivo y de la misma manera; se llama uso religioso cuando tiene un contenido religioso. Los u.r. comprenden las manifestaciones de la vida religiosa de la comunidad fuera de la liturgia oficial eclesi\u00e1stica; permiten conocer c\u00f3mo la vivencia subjetiva introduce el suceso objetivo de la salvaci\u00f3n en cada poblaci\u00f3n; difieren y var\u00ed\u00adan seg\u00fan tiempos, pueblos y regiones. El alma orientada m\u00ed\u00adstica y religiosamente hace brotar la piedad subjetiva; el impulso colectivo hacia las formas crea letan\u00ed\u00adas populares, cofrad\u00ed\u00adas, peregrinaciones. Los u.r. pertenecen a la estructura de la vida religiosa del pueblo, si bien bajo modificaciones hist\u00f3ricas y \u00e9tnicas; sin ellos es impensable la aut\u00e9ntica piedad popular, la celebraci\u00f3n viva de una fiesta; sin ellos la vida religiosa de una comunidad pierde su calor y su vinculaci\u00f3n al pueblo. Los usos son manifestaciones del alma y radican en la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n de alma y cuerpo. Por ello existir\u00e1n siempre.<\/p>\n<p>2. Para comprender los u.r. es necesaria la penetraci\u00f3n psicol\u00f3gica de los mismos. Su ra\u00ed\u00adz fundamental es la tendencia sociomorfa  de la naturaleza humana; los u.r. son la religiosidad de la comunidad del pueblo. En la m\u00e1s peque\u00f1a de las configuraciones sociol\u00f3gicas, en la familia, han surgido u.r. familiares; aqu\u00ed\u00ad el padre de familia ejerce todav\u00ed\u00ada una especie de sacerdocio dom\u00e9stico (oraci\u00f3n de la mesa, bendici\u00f3n de la casa, de los sembrados, etc.). Una ulterior ra\u00ed\u00adz psicol\u00f3gica es la necesidad de protecci\u00f3n: desde ah\u00ed\u00ad se explican ciertos ritos apotropaicos, la pr\u00e1ctica de los -> sacramentales, los usos referentes a la siembra y a la cosecha, las rogativas, etc. Algunos usos radican en el pensamiento del do ut des: el hombre, por la observancia consciente de una costumbre sentida como obligaci\u00f3n, quiere asegurarse como contrapartida la ayuda de Dios.<\/p>\n<p>3. La fuente de los u.r. es el pensamiento anal\u00f3gico, simb\u00f3lico, concreto, imaginativo, la tendencia a lo sensible: en ofrendas votivas, en el culto a los santos. El af\u00e1n m\u00e1gico de ver est\u00e1 profundamente arraigado en el alma del pueblo, y ha conducido a la elevaci\u00f3n de la sagrada forma, testificada por primera vez en Par\u00ed\u00ads el a\u00f1o 1210; se lleg\u00f3 a hablar de una comunicaci\u00f3n ocular. Por el mismo deseo de ver se introdujo el \u00abasno\u00bb en la procesi\u00f3n del domingo de ramos, la elevaci\u00f3n de la figura del salvador en la ascensi\u00f3n de Cristo, la costumbre de soltar una paloma desde lo alto en pentecost\u00e9s, la contemplaci\u00f3n de una figura de san Crist\u00f3bal para preservar de una muerte desastrosa. Lo sobrenatural se hace aqu\u00ed\u00ad inmediatamente palpable. Finalmente influye en este campo la tendencia a la acci\u00f3n tambi\u00e9n en lo religioso, cosa que se manifiesta, p. ej., en los espect\u00e1culos teatrales de navidad, de reyes, de la pasi\u00f3n y de pascua, en el gesto de llevar la cruz en el viernes santo y en danzas cultuales. Como restos de este gusto por la danza pueden citarse las Springprozessionen en Echternach y Pr\u00fcm, y las danzas sacramentales principalmente en la catedral de Sevilla (los \u00abseises\u00bb). Estas danzas ceremoniales se transmitieron a la reducci\u00f3n del Paraguay; antes hab\u00ed\u00adan sido frecuentes en M\u00e9jico y todav\u00ed\u00ada son estimadas en la India.<\/p>\n<p>El mayor poder creador se da en la liturgia, que ha desarrollado dram\u00e1ticas y distintos usos seg\u00fan los pueblos, las naciones y los lugares. La liturgia ha conocido siempre una forma oficial y otra no oficial. La liturgia popular se une con la oficial de la Iglesia en letan\u00ed\u00adas, devociones, himnos, rogativas, peregrinaciones. Los u.r. son un trozo de liturgia popular y deber\u00ed\u00adan incorporarse a la -> pastoral, para llevar as\u00ed\u00ad a una participaci\u00f3n mejor entendida en la liturgia oficial. La viva piedad popular impulsar\u00e1 siempre a una configuraci\u00f3n creadora de la liturgia. Con la supresi\u00f3n de un uso religioso procedente de la antig\u00fcedad se destruye un trozo de piedad. La liturgia y los usos se unen muy estrechamente en los sacramentales, en las bendiciones, donde a lo sobrenatural se a\u00f1ade lo natural, as\u00ed\u00ad como en el -> a\u00f1o lit\u00fargico, con sus fiestas, que en parte incluyen tradiciones precristianas o motivos primitivos. Para los usos en las fiestas de los santos han preparado el terreno la leyenda, o la situaci\u00f3n en el a\u00f1o agr\u00ed\u00adcola, o la confianza en el auxilio intercesor del santo. Los usos lit\u00fargicos populares se extienden tambi\u00e9n al transcurso de la vida humana: nacimientos y bautismo, matrimonio, muerte y sepultura. \u00f3rdenes y congregaciones han desarrollado formas especiales de u.r. (en devociones populares, en himnos para el templo, en escapularios y medallas, as\u00ed\u00ad como en cofrad\u00ed\u00adas, fiestas peregrinacionales, y en el culto a los santos: agua y aceite de san Francisco Javier, agua de san Ignacio, c\u00ed\u00adngulo de san Ignacio).<\/p>\n<p>4. Fe y usos religiosos. Siempre existir\u00e1n u.r., pues el pueblo quiere configurar su fe en acciones. El recto uso religioso es religi\u00f3n vivida, religi\u00f3n puesta en acci\u00f3n. Los usos populares son expresi\u00f3n del alma del pueblo; \u00e9sta se abre paso tambi\u00e9n en la actualidad hacia nuevos usos: bendici\u00f3n de veh\u00ed\u00adculos, de m\u00e1quinas, de talleres. Los usos pueden variar o desaparecer cuando su ra\u00ed\u00adz espiritual ya no existe; sin embargo, a veces contin\u00faan practic\u00e1ndose a pesar de su vaciamiento de sentido. Por esto, es cometido de la pastoral y de la pedagog\u00ed\u00ada populares cultivar los usos con sentido y dar nueva vida a los desaparecidos, supuesto que exista todav\u00ed\u00ada la actitud religiosa fundamental para ello, y fomentar usos nuevos en conformidad con el alma popular, la tradici\u00f3n y la comunidad. Los u.r. no son fin en s\u00ed\u00ad mismos; m\u00e1s bien, deben ser espejo de la fe, han de estar necesariamente imbuidos del esp\u00ed\u00adritu de la liturgia; en cierto modo son la liturgia de la fe popular y, con la direcci\u00f3n prudente del pastor de almas, tienen que llevar a una participaci\u00f3n viva en la liturgia de la Iglesia, pues, por una exageraci\u00f3n de los usos, el pueblo puede hacerse extra\u00f1o a la liturgia. Los usos deben estar sostenidos por la fe; y entonces ocasionalmente tambi\u00e9n el juego y la chanza tendr\u00e1n cabida en las cosas religiosas, sin que rayen en la frivolidad. El uso da color, vitalidad y alegr\u00ed\u00ada a la vida religiosa, y para el pastor de almas abre de m\u00faltiples maneras la puerta de los corazones de los hombres, as\u00ed\u00ad por las distintas bendiciones: de la casa, de los frutos, de los sembrados, etc. Los u.r. ofrecen la posibilidad de incluir todos los \u00e1mbitos de la vida en la esfera religiosa y de dar expresi\u00f3n en la praxis religiosa a la peculiaridad personal, regional y popular. Son al mismo tiempo una ayuda poderosa para la vida religiosa, pues por ellos los hombres se vinculan a la religi\u00f3n y a la Iglesia, como se vio claro en el tiempo de la ilustraci\u00f3n, que quiso suprimir los elementos religiosos populares en fiestas, devociones, procesiones, peregrinaciones, ofrendas votivas, etc.; pero el pueblo cat\u00f3lico se aferr\u00f3 a todo eso y as\u00ed\u00ad se mantuvo firme en la fe de la Iglesia. \u00daltimamente se han perdido muchos usos: fuera de la Iglesia a causa de la t\u00e9cnica y de los cambios en la vida econ\u00f3mica; dentro de la Iglesia por el af\u00e1n normativo y centralizador que se da dentro de la l\u00ed\u00adnea tridentina. Sin embargo, en el concilio Vaticano II la Iglesia ha vuelto a abrir ampliamente las puertas a los u.r. especialmente por medio de la reforma lit\u00fargica.<\/p>\n<p>5. La Iglesia valora positivamente los u.r. y desea su conservaci\u00f3n, en tanto no se opongan a la fe eclesi\u00e1stica y a las costumbres cristianas. En su obra misionera la Iglesia encontr\u00f3 la formas precristianas ricamente desarrolladas, que en parte debi\u00f3 combatir y en parte admiti\u00f3 en un sentido cristianizado, transform\u00e1ndolas incluso en ritos lit\u00fargicos (bendici\u00f3n del fuego, rogativas, etc.). En los primeros tiempos misionales fueron normativas las prescripciones del papa Gregorio I (601) para Inglaterra: transformar en templos cristianos los templos paganos y convertir en fiestas cristianas las fiestas paganas. La Iglesia ha llevado a la esfera sobrenatural mediante ritos lit\u00fargicos los usos populares tradicionales referentes al nacimiento, al matrimonio, a la maternidad, a la enfermedad y la muerte; con ello ha esclarecido la vida popular en los d\u00ed\u00adas de fiesta y en los de trabajo. Algunos usos precristianos deben su conservaci\u00f3n precisamente a su adopci\u00f3n por la Iglesia.<\/p>\n<p>En la actualidad, el problema de Iglesia y fisonom\u00ed\u00ada del pueblo, de misterio cristiano y usos peculiares de la raza, de celebraci\u00f3n eclesi\u00e1stica de las fiestas y formas propias del pueblo est\u00e1 muy en primer plano, principalmente en los pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n, lo que ha provocado toda una serie de documentos eclesi\u00e1sticos y fue tambi\u00e9n un tema muy serio para el concilio Vaticano II. Decretos episcopales y s\u00ed\u00adnodos han sugerido muchas veces a los sacerdotes la tarea de recoger los u.r. con sentido, de conservarlos y explicarlos.<\/p>\n<p>El concilio de Trento (sesi\u00f3n XXIV) y el Ritual Romano (vii 2, 6) quieren que en la celebraci\u00f3n del matrimonio se conserven los usos laudables.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n sobre la liturgia del concilio Vaticano II ha recogido esta disposici\u00f3n y adem\u00e1s ha facultado a las autoridades eclesi\u00e1sticas competentes \u00abpara componer un rito propio que responda a los usos del pa\u00ed\u00ads y del pueblo\u00bb (n\u00c2\u00b0 77); lo mismo ha dicho sobre la liturgia de -> difuntos (n.\u00c2\u00b0 81). Los ejercicios de piedad, las fiestas y los usos, en cuanto no se relacionen con la -> superstici\u00f3n y el error, deben conservarse y han de conducir a la liturgia y, a veces, pueden incluso introducirse en ella (n.\u00c2\u00b0 13, 37). Siempre que en lo esencial se conserve la unidad del rito romano, especialmente en las misiones hay que dar lugar a una multiplicidad leg\u00ed\u00adtima y a una -> acomodaci\u00f3n a los distintos pueblos, comunidades y regiones (n.\u00c2\u00b0 38s). En correspondencia con esto, el Decreto sobre las misiones (7-12-1965) exige una acomodaci\u00f3n a la peculiaridad del pueblo, incluso a los usos que parezcan extra\u00f1os, con el fin de celebrar la liturgia enlazando con los usos y tradiciones y de configurar acertadamente la vida cristiana. En las Iglesias j\u00f3venes deben desarrollarse distintas formas de vida religiosa.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: J. Thauren, Die Akkommodation im katholischen Heidenapostolat (Mr 1927); G. Schreiber, Nationale und internationale Volkskunde (D 1930); idem, Volk und Volkstum, 3 vols. (Mn 1936-38); H. Koren, Volksbrauch und Volksfr\u00f6mmigkeit im katholischen Kirchenjahr (Sa =1935); Veit; N. Curti, Volksbrauch und Volksfr\u00f6mmigkeit im katholischen Kirchenjahr (Bas 1947); Veit-Lenhart; Fr\u00f6mmigkeit in einer weltlichen Welt, bajo la dir. de H. J. Schultz (St &#8211; 011en &#8211; Fr 1959); 1. Hampp, Beschw\u00f6rung, Se-gen, Gebet. Untersuchungen zum Zauberspruch aus dem Gebiet der Volksheilkunde (St 1961); F. Heiler, Erscheinungsformen und Wesen der Religion (St 1961); Rahner V 379-410; RGG3 VI 1451-1458 (bibl.); L. Kri\u00df-Rettenbeck, Bilder und Zeichen religi\u00f6sen Volksglaubens (Mn 1963) (bibl.); R. Karutz, Das Menschenbild in der Weisheit der V\u00f6lker. Mysterienwissen in Mythos, M\u00e4rchen und Brauch (Fr &#8211; Bas 1963); L. Schmidt, Brauch ohne Glaube. Die \u00f6ffentliche Bildgeb\u00e4rde im Wandel der Interpretation: Antaios 6 (St 1964-65); B. Moeller, Fr\u00f6mmigkeit in Deutschland um 1500: ARG 56 (1965) 5-30.<\/p>\n<p>Heinrich Schauerte<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Un uso es una acci\u00f3n, influida por la sociedad, que se repite tradicionalmente por el mismo motivo y de la misma manera; se llama uso religioso cuando tiene un contenido religioso. 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