{"id":1931,"date":"2016-02-04T23:04:10","date_gmt":"2016-02-05T04:04:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-santo\/"},"modified":"2016-02-04T23:04:10","modified_gmt":"2016-02-05T04:04:10","slug":"espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-santo\/","title":{"rendered":"ESPIRITU SANTO"},"content":{"rendered":"<p>v. Esp\u00edritu, Esp\u00edritu de Dios, Esp\u00edritu de Jehov\u00e1<br \/>\nMat 1:18 se hall\u00f3 que hab\u00eda concebido del E S<br \/>\nMat 3:11; Mar 1:8; Luk 3:16 \u00e9l os bautizar\u00e1 en E S<br \/>\nMat 28:19 nombre del Padre, y del Hijo, y del E S<br \/>\nMar 12:36 porque el mismo David dijo por el E S<br \/>\nMar 13:11 no sois vosotros .. habl\u00e1is, sino el E S<br \/>\nLuk 1:15 ser\u00e1 lleno del E S, aun desde el vientre<br \/>\nLuk 1:35 el E S vendr\u00e1 sobre ti, y el poder del<br \/>\nLuk 1:41 aconteci\u00f3 .. y Elisabet fue llena del E S<br \/>\nLuk 3:22 y descendi\u00f3 el E S sobre \u00e9l en forma<br \/>\nLuk 4:1 Jes\u00fas, lleno del E S, volvi\u00f3 del Jord\u00e1n<br \/>\nLuk 11:13 dar\u00e1 el E S a los que se lo pidan?<br \/>\nLuk 12:12 E S os ense\u00f1ar\u00e1 .. lo que deb\u00e1is decir<br \/>\nJoh 1:33 me dijo .. \u00e9se es el que bautiza con el E S<br \/>\nJoh 7:39 a\u00fan no hab\u00eda venido el E S, porque Jes\u00fas<br \/>\nJoh 14:26 el E S, a quien el Padre enviar\u00e1 en mi<br \/>\nJoh 20:22 esto, sopl\u00f3, y les dijo: Recibid el E S<br \/>\nAct 1:2 de haber dado mandamientos por el E S<br \/>\nAct 1:5; Act 11:16 ser\u00e9is bautizados con el E S dentro<br \/>\nAct 2:4; Act 4:31 y fueron todos llenos del E S, y<br \/>\nAct 2:33 recibido del Padre la promesa del E S<br \/>\nAct 4:8 entonces Pedro, lleno del E S, les dijo<br \/>\nAct 5:3 para que mintieses al E S, y sustrajeses<br \/>\nAct 5:32 y tambi\u00e9n el E S, el cual ha dado Dios<br \/>\nAct 6:3 buscad .. a siete varones .. llenos del E S<br \/>\nAct 7:51 vosotros resist\u00eds siempre al E S; como<br \/>\nAct 8:15 oraron por ellos .. que recibiesen el E S<br \/>\nAct 9:31 acrecentaban fortalecidas por el E S<br \/>\nAct 10:38 Dios ungi\u00f3 con el E S y .. a Jes\u00fas de<br \/>\nAct 10:44 el E S cay\u00f3 sobre todos los que o\u00edan<br \/>\nAct 11:15 cay\u00f3 el E S sobre ellos tambi\u00e9n, como<br \/>\nAct 11:24 era var\u00f3n bueno, y lleno del E S y de<br \/>\nAct 13:2 dijo el E S. Apartadme a Bernab\u00e9 y a<br \/>\nAct 13:52 los .. estaban llenos de gozo y del E S<br \/>\nAct 16:6 les fue prohibido por el E S hablar la<br \/>\nAct 19:2 \u00bfrecibisteis el E S cuando cre\u00edsteis?<br \/>\nRom 5:5 ha sido derramado en .. por el E S que<br \/>\nRom 14:17 sino justicia, paz y gozo en el E S<br \/>\nRom 15:13 abund\u00e9is en .. por el poder del E S<br \/>\n1Co 6:19 que vuestro cuerpo es templo del E S<br \/>\n1Co 12:3 llamar a Jes\u00fas Se\u00f1or, sino por el E S<br \/>\n2Co 13:14 la comuni\u00f3n del E S sean con todos<br \/>\nEph 1:13 fuisteis sellados con el E S de la promesa<br \/>\nEph 4:30 no contrist\u00e9is al E S de Dios, con el cual<br \/>\n1Th 1:6 recibiendo la palabra .. gozo del E S<br \/>\n1Th 4:8 sino a Dios, que tambi\u00e9n nos dio su E S<br \/>\nTit 3:5 por el .. y por la renovaci\u00f3n en el E S<br \/>\nHeb 2:4 milagros y repartimientos del E S seg\u00fan<br \/>\nHeb 6:4 don .. y fueron hechos part\u00edcipes del E S<br \/>\nHeb 10:15 nos atestigua lo mismo el E S; porque<br \/>\n1Pe 1:12 los que os han predicado .. por el E S<br \/>\n2Pe 1:21 hablaron siendo inspirados por el E S<br \/>\n1Jo 5:7 porque tres .. el Padre, el Verbo y el E S<br \/>\nJud 1:20 vosotros, amados .. orando en el E S<\/p>\n<hr>\n<p>Esp\u00ed\u00adritu Santo    (heb.  R\u00fbaj Q\u00f4desh; gr. Pn\u00e9uma H\u00e1guios [Luk 11:13; Eph 1:13; 4:30; 1Th 4:8]; a menudo la palabra pn\u00e9uma se usa sin el adjetivo h\u00e1guios, pero el contexto con frecuencia indica que se habla del Esp\u00ed\u00adritu Santo [Rom 8:26; 1Co 2:10; 12:4]).  Tercera persona de la Deidad (Mat 28:19).  Las acciones del Esp\u00ed\u00adritu de Dios son evidentes a trav\u00e9s de toda la historia sagrada.  Cuando el hombre se volvi\u00f3 insufriblemente imp\u00ed\u00ado, Dios dijo: \u00abNo contender\u00e1 mi esp\u00ed\u00adritu con el hombre para siempre\u00bb (Gen 6:3).  Se informa que sobre varios hombres \u00abel Esp\u00ed\u00adritu de Dios vino sobre \u00e9l\u00bb (1Sa 11:6; 19:23; Mar 12:36; 2Ch 15:1; 20:14; etc.).  El salmista reconoci\u00f3 la importancia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios en la experiencia espiritual (Psa 51:11); tambi\u00e9n afirm\u00f3 su omnipresencia (Psa 139:7-12).  Joel profetiz\u00f3 que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios ser\u00ed\u00ada derramado sobre toda carne (Jl. 2:28, 29), una promesa que cit\u00f3 Pedro cuando el Esp\u00ed\u00adritu Santo fue derramado el d\u00ed\u00ada del Pentecost\u00e9s (Act 2:17-21).  En general, los escritores del AT comprendieron que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios es una fuerza vitalizadora, sustentadora, 405 estimuladora y capacitadora, identificada con Dios.  Sin embargo, no es hasta los tiempos del NT cuando se observa un cuadro m\u00e1s claro de la obra y la personalidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo.  Cristo ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que el Esp\u00ed\u00adritu Santo les ense\u00f1ar\u00ed\u00ada y les ayudar\u00ed\u00ada a recordar las cosas que les hab\u00ed\u00ada dicho (Joh 14:26), testificar\u00ed\u00ada de \u00e9l y lo glorificar\u00ed\u00ada (15:26; 16:14), convencer\u00ed\u00ada a los hombres de pecado y de su necesidad de justicia (16: 8), y los guiar\u00ed\u00ada a toda la verdad (v 13).  Pablo revel\u00f3 que el Esp\u00ed\u00adritu intercede por nosotros (Rom 8:26), mora en nosotros (v 9), nos capacita con diversos dones espirituales (1Co 12:4, 8-11, 28; Eph 4:11) y produce frutos en la vida de los cristianos (G\u00e1. 5:22, 23).  Habl\u00f3 del cuerpo como del templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo (1Co 6:19), y advirti\u00f3 contra contristar al Esp\u00ed\u00adritu Santo con el cual estamos sellados para el d\u00ed\u00ada de la redenci\u00f3n (Eph 4:30).  Existi\u00f3 y existe mucha especulaci\u00f3n con respecto a la naturaleza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero la revelaci\u00f3n ha mantenido bastante silencio sobre el tema.  Queda impl\u00ed\u00adcita su personalidad, porque se lo presenta realizando actos como los de una persona: escudri\u00f1a, conoce, intercede, ayuda, gu\u00ed\u00ada, convence.  Puede ser entristecido, y se te puede mentir y resistir.  Se lo enumera con las otras personas: Dios el Padre y Jesucristo el Hijo, de tal modo que queda impl\u00ed\u00adcito que \u00e9l tambi\u00e9n es una persona.  Pero con respecto a su naturaleza esencial, el silencio es oro.  El Esp\u00ed\u00adritu Santo tuvo una parte, misteriosa para nosotros, en la concepci\u00f3n de Jes\u00fas (Mat 1:18, 20). Elisabet (Luk 1:41), Zacar\u00ed\u00adas (v 67) y Sime\u00f3n (2:25, 26) actuaron bajo la influencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo.  El Esp\u00ed\u00adritu descendi\u00f3 con la forma de una paloma sobre Jes\u00fas en ocasi\u00f3n de su bautismo (Mar 1:10),  y el mismo Esp\u00ed\u00adritu lo condujo al desierto de la tentaci\u00f3n (v 12).  Se dice que Jes\u00fas fue \u00ablleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Luk 4:1), y Juan el Bautista predijo que ser\u00ed\u00ada bautizado con el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mat 3:11).  Jes\u00fas advirti\u00f3 a los dirigentes jud\u00ed\u00ados del peligro de blasfemar contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mat 12:32; Mar 3:29; Luk 12:10).  Durante su \u00faltima noche con sus disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas prometi\u00f3 que \u00abotro Consolador\u00bb estar\u00ed\u00ada con sus seguidores para siempre (Joh 14:16).  El t\u00e9rmino par, \u00e1kl&#8217;tos, traducido \u00abConsolador\u00bb, significa literalmente \u00abllamado para estar junto a\u00bb.  El Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido deb\u00ed\u00ada continuar con las funciones de Jes\u00fas en todo el mundo a trav\u00e9s de los siglos.  El cumplimiento de la promesa que hizo Jes\u00fas acerca del Esp\u00ed\u00adritu Santo comenz\u00f3 a ocurrir poco despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n, como lo revela el libro de Hechos.  El libro se abre con las instrucciones de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos de testificar por \u00e9l en todo el mundo despu\u00e9s del descenso del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre ellos (Act 1:8; cf Mat 3:11), lo que sucedi\u00f3 en el Pentecost\u00e9s y produjo muchas conversiones (cp 2).  Siete di\u00e1conos \u00abllenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (6:3) fueron escogidos para cuidar de ciertos intereses de la iglesia naciente.  Uno de ellos, Esteban, fue usado por el Esp\u00ed\u00adritu para hacer una obra poderosa (v 8). Bernab\u00e9 fue lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo (11:24).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>La tercera persona del trino Dios (Mat 28:19; 2Co 13:14).<\/p>\n<p>El At contiene abundante revelaci\u00f3n en cuanto al Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or que es preparatoria para el NT. El Esp\u00ed\u00adritu estuvo activo en la creaci\u00f3n del mundo (p.ej. ., Gen 1:2; Psa 33:6; Psa 104:30), los animales (Isa 34:16) y del hombre (Job 27:3; comparar Isa 42:5). En segundo lugar, el Esp\u00ed\u00adritu es el agente en el trabajo providencial de Dios en la esfera moral, y en las \u00e1reas de historia y relaciones \u00e9ticas (Gen 6:3; 1Sa 16:14; Psa 51:11; comparar Isa 4:4; Isa 30:1; Isa 63:14; Eze 1:12, Eze 1:20).<\/p>\n<p>Tercero, el Esp\u00ed\u00adritu es conocido en el AT como una dote personal. El habita entre el pueblo de Dios como un todo (Hageo 2:5), de la misma manera en que estuvo con ellos durante el \u00e9xodo (Isa 63:11). El dot\u00f3 a ciertos individuos para prop\u00f3sitos especiales (p. ej., Bezaleel, Exo 31:3; algunos de los jueces, Jdg 3:10; Jdg 6:34; Jdg 11:29; a David, 1Sa 16:13). Tambi\u00e9n est\u00e1 la constante dotaci\u00f3n de ciertos individuos (Num 11:17, Num 11:29; Num 27:18; 1Sa 16:13), especialmente aquellos que estaban directamente en la gran l\u00ed\u00adnea mesi\u00e1nica (Isa 11:2; Isa 42:1; Isa 48:16; Isa 61:1).<\/p>\n<p>Por supuesto, el AT se proyecta al d\u00ed\u00ada mesi\u00e1nico como un d\u00ed\u00ada futuro cuando se gozar\u00e1 de manera especial del Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Isa 32:15; Isa 44:3; Isa 59:21; Eze 36:27; Eze 39:29; Joe 2:28-29), se\u00f1alando una desconocida abundancia. Cuarto, el Esp\u00ed\u00adritu inspir\u00f3 a los profetas (Num 11:29; Num 24:2; 1Sa 10:6, 1Sa 10:10; 2Sa 23:2; 1Ki 22:24; Neh 9:30; Hos 9:7; Joe 2:28-29; Mic 3:8; Zec 7:12).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es sabio (Isa 40:13; compararIsa 11:2; Dan 4:8-9, Dan 4:18), se entristece por el pecado y la rebeli\u00f3n (Isa 63:10) y se alegra cuando se abandona el pecado (Zec 6:8). El Esp\u00ed\u00adritu es santo (Psa 51:11; Isa 63:10) y bueno (Neh 9:20; Psa 143:10). El Esp\u00ed\u00adritu es la presencia de Dios mismo en todo el mundo (Psa 139:7; Isa 63:10, Isa 63:14). La adscripci\u00f3n de santidad (p. ej., Psa 51:11) atribuye al Esp\u00ed\u00adritu el car\u00e1cter y personalidad de Dios.<\/p>\n<p>Su naturaleza personal se manifiesta por las cosas que el Esp\u00ed\u00adritu hace: mora con nosotros (Joh 14:17), ense\u00f1a y hace recordar (Joh 14:26), da testimonio (Joh 15:26), convence de pecado (Joh 16:8), gu\u00ed\u00ada, habla, declara (Joh 16:13, Joh 16:15), inspira las Escrituras (Act 1:16; 2Pe 1:21), habla a sus siervos (Act 8:29), llama a los ministros (Act 13:2), env\u00ed\u00ada obreros (Act 13:4), proh\u00ed\u00adbe ciertas acciones (Act 16:6-7), e intercede (Rom 8:26). Tiene los atributos de la personalidad: amor (Rom 15:30), voluntad (1Co 12:11), mente (Rom 8:27), pensamiento, conocimiento, palabras (1Co 2:10-13). Al Esp\u00ed\u00adritu Santo se le puede tratar como se trata a un ser humano: se le puede mentir y tentar (Act 5:3-4, Act 5:9), resistir (Act 7:51), entristecer (Eph 4:30), ultrajar (Heb 10:29), blasfemar en contra de \u00e9l (Mat 12:31). El Esp\u00ed\u00adritu Santo es Dios, al igual que el Padre y el Hijo (Mat 28:19; 2Co 13:14). Jes\u00fas habl\u00f3 de \u00e9l como su otro yo (Joh 14:16-17) cuya presencia con los disc\u00ed\u00adpulos ser\u00ed\u00ada de m\u00e1s ventaja que la suya propia (Joh 16:7). Tener el Esp\u00ed\u00adritu de Dios es tener a Cristo (Rom 8:9-12). Dios es esp\u00ed\u00adritu (Joh 4:24) en esencia natural, y el Padre env\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu Santo para morar y obrar en las personas (Joh 14:26; Joh 16:7).<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos en heb. y gr. que se traducen esp\u00ed\u00adritu son ruach y pneuma, ambos significan lit. viento, soplo. Ambos llegaron a usarse para la realidad invisible de seres vivientes, especialmente de Dios y del hombre. Por lo tanto, soplo y viento son s\u00ed\u00admbolos del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Gen 2:7; Job 32:8; Job 33:4; Eze 37:9-10; Joh 20:22). Otros s\u00ed\u00admbolos son la paloma (Mat 3:16; Mar 1:10; Luk 3:22; Joh 1:32), el aceite (Luk 4:18; Act 10:38; 1Jo 2:20), el fuego para purificar (Mat 3:11; Luk 3:16; Act 2:3-4), el agua viva (Isa 44:3; Joh 4:14; Joh 7:37-39) y las arras o garant\u00ed\u00ada de todo lo que Dios tiene guardado para nosotros (2Co 1:22; Eph 1:13-14).<\/p>\n<p>En los Evangelios, como en el AT, el Esp\u00ed\u00adritu Santo viene sobre ciertos individuos por razones especiales: Juan el Bautista y sus padres (Luk 1:15, Luk 1:41, Luk 1:67), Sime\u00f3n (Luk 2:25-27) y Jes\u00fas como hombre (Mat 1:18, Mat 1:20; Mat 3:16; Mat 4:1; Mar 1:8, Mar 1:10; Luk 1:35; Luk 3:16, Luk 3:22; Luk 4:1, Luk 4:14, Luk 4:18; Joh 1:32-33). Jes\u00fas prometi\u00f3 al Esp\u00ed\u00adritu Santo en una manera nueva para aquellos que creyeran en \u00e9l (Joh 7:37-39; compararJoh 4:10-15; Luk 24:49; Act 1:1-8). Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 lo referente a la naturaleza y obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Joh 14:16, Joh 14:26; Joh 15:26; Joh 16:7-15). Jes\u00fas sopl\u00f3 sobre los disc\u00ed\u00adpulos (estando Tom\u00e1s ausente) y dijo: Recibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Joh 20:22). Esta no fue la dotaci\u00f3n completa del Esp\u00ed\u00adritu Santo acerca de la cual Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado y prometido y que se cumpli\u00f3 en Pentecost\u00e9s, sino que era provisional y permiti\u00f3 que los disc\u00ed\u00adpulos permanecieran en oraci\u00f3n hasta el d\u00ed\u00ada prometido.<\/p>\n<p>En Pentecost\u00e9s se inici\u00f3 una nueva etapa de la revelaci\u00f3n de Dios a la gente (Hechos 2). El Esp\u00ed\u00adritu Santo mora en los creyentes (Rom 8:1-27; 1Co 6:19), otorga dones (1Co 12:4), y produce el fruto del Esp\u00ed\u00adritu (Gal 5:22-23). Ser llenos del Esp\u00ed\u00adritu (Eph 5:18) significa que Cristo vive plenamente en uno (Rom 8:9-10). La ense\u00f1anza respecto al Esp\u00ed\u00adritu Santo ha sido descuidada y distorsionada; pero seg\u00fan lo que uno lee en el NT, el tema merece cuidadosa atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Es la tercera persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad: (Mt.28.<\/p>\n<p> 19, 2Co 13:14).<\/p>\n<p> (Ver \u00abPentecost\u00e9s).<\/p>\n<p> 1. Es una \u00abpersona\u00bb- Con voluntad, 1Co 12:11.<\/p>\n<p> &#8211; Con mente, Rom 8:27.<\/p>\n<p> &#8211; Con pensamiento, conocimiento y palabras, 1Co 2:10-13.<\/p>\n<p> &#8211; Con amor, Rom 15:30.<\/p>\n<p> &#8211; Se le puede mentir y tentar, Hec 5:3-4, Hec 5:9.<\/p>\n<p> 2. Es Dios, Hec 5:3-4.<\/p>\n<p> &#8211; Equiparado con el Padre y el Hijo, Mat 28:19, 2 Cor.:13-14:  &#8211; Distinto del Padre y del Hijo: Mat 12:32, Luc 11:13.<\/p>\n<p> 3. Inspir\u00f3 la Biblia y habla por medio de ella, Hec 1:16, 2Pe 1:21.<\/p>\n<p> 4. Act\u00faa en los creyentes:  &#8211; Los regenera, les da nueva vida: Jua 3:3-7, Tit 3:5.<\/p>\n<p> &#8211; Los bautiza en el Cuerpo de Cristo, 1Co 12:13, Rom 6:3-4, Efe 4:4-5.<\/p>\n<p> &#8211; Los sella, 2Co 1:22, Efe 1:13, Efe 4:30.<\/p>\n<p> &#8211; Mora en ellos, Rom 8:9-11, Jua 14:17.<\/p>\n<p> &#8211; Los convence de pecado, de justicia y de juicio, Jn. i6:8-11.<\/p>\n<p> &#8211; Los conduce a la verdad completa, Jn.16.12-15.<\/p>\n<p> &#8211; Intercede por ellos, y les ayuda en la oraci\u00f3n, Rom 8:26.<\/p>\n<p> &#8211; Reparte dones, 1Co 12:14.<\/p>\n<p> &#8211; Les hace dar fruto, Ga,1Co 5:22-23.<\/p>\n<p> &#8211; Los llena de plenitud, Efe 5:18.<\/p>\n<p> 5. Act\u00faa en la Iglesia, lo mismo que en los creyentes: La gu\u00ed\u00ada, dirije, ensena y vivifica. En Pentecost\u00e9s, de Hech.2, marc\u00f3 el comienzo de una era de plenitud de la Iglesia de Cristo.<\/p>\n<p> Los nombres del Espiritu Santo: La Biblia menciona mas de 3.000 veces al Ep\u00ed\u00adritu Santo, con distintos nombres, que senalan sus muchos atributos, cualidades y funciones. He aqu\u00ed\u00ad algunos.<\/p>\n<p> 1- Esp\u00ed\u00adritu de Dios: En el A.T. s\u00f3lo se le llama \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb 3 veces: Sal 51:11, Isa 63:10 y 11.<\/p>\n<p> &#8211; Descansa sobre Mois\u00e9s, Num 11:17, Num 11:25 : &#8211; Se pos\u00f3 sobre los 70 que eligi\u00f3 Mois\u00e9s, en el Pentecost\u00e9s de los Israelitas, Num 1 l.<\/p>\n<p> 16-17 y 24-26.<\/p>\n<p> &#8211; Se comunica a Josu\u00e9, Num 27:18.<\/p>\n<p> &#8211; Se apodera de Sans\u00f3n, Jue 23:25, Jue 14:6, y con el Esp\u00ed\u00adritu puede despedazar a un le\u00f3n: (Jue 14:6), matar a 30: (14:19), romper las cuerdas: (15:14s).<\/p>\n<p> &#8211; Se apodera de Gede\u00f3n: (Jue 6:34), de Otonie: (Jue 3:10), y Jeft\u00e9: (Jue 11:29).<\/p>\n<p> &#8211; De Saul, 1Sa 11:6s).<\/p>\n<p> &#8211; Viene sobre David, 1 52Cr 16:13, y habla por su boca, 2Sa 23:2.<\/p>\n<p> &#8211; Reposa sobre Eliseo, que lo hab\u00ed\u00ada heredado de El\u00ed\u00adas,2Re 2:9.<\/p>\n<p> &#8211; Todo profeta es designado como \u00abhombre de Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, Ose 9:7.<\/p>\n<p> &#8211; Descansa sobre el Rey Mesi\u00e1nico y sus colaboradores, Isa 11:2, Isa 28:6.<\/p>\n<p> &#8211; Es el \u00f3rgano por medio del cual los profetas comunican al pueblo Ios avisos de Dios, Zac 7:12, Neh 9:30.<\/p>\n<p> 2- \u00abAbogado\u00bb y \u00abPar\u00e1clito\u00bb: (el que est\u00e1 siempre junto a ti), Jua 14:16-17. 3-Tu Santificador.<\/p>\n<p> &#8211; Te hace reconocer los pecados, Jua 16:8-9.<\/p>\n<p> &#8211; Invita al pecador a venir a Cristo, Rev 22:17.<\/p>\n<p> &#8211; Renueva, Tit 3:5, Jua 3:3-6.<\/p>\n<p> &#8211; Gu\u00ed\u00ada a la verdad completa, Jua 16:13.<\/p>\n<p> &#8211; Sostiene, Sal 51:12.<\/p>\n<p> &#8211; Comunica el amor, Rom 5:5.<\/p>\n<p> &#8211; Te transforma de gloria en gloria, 2Co 3:18.<\/p>\n<p> &#8211; Ayuda a obedecer, 1Pe 1:2, 1Pe 1:22.<\/p>\n<p> 4- Tu Consolador.<\/p>\n<p> &#8211; Da gozo, 1Te 1:6, Rom 14:16, Gal 3:22.<\/p>\n<p> &#8211; Esperanza, Rom 15:3.<\/p>\n<p> &#8211; Fortaleza, Hech.2.<\/p>\n<p> &#8211; Los 9 frutos de Gal 5:22-23, Efe 5:9.<\/p>\n<p> &#8211; Da a los discipulos \u00abpoder\u00bb de perdonar pecados, Jua 20:22-23.<\/p>\n<p> 5- Tu Iluminador, o Ilustrador.<\/p>\n<p> &#8211; Revela las cosas de Dios: (1Co 2:1013, y de Cristo, Jua 16:14, 1 Ped.l:ll. &#8211; Trae a la memoria las palabras de Jes\u00fas, Jua 14:26.<\/p>\n<p> &#8211; Revela la verdad completa,Jua 16:12-13.<\/p>\n<p> &#8211; Ilumina con los dones de sabiduria, entendimiento, ciencia y consejo, Isa 11:2, 1 Cor, i2:8.<\/p>\n<p> &#8211; Comunica el amor, Rom 5:3-5.<\/p>\n<p> &#8211; Edifica la Iglesia, Hec 9:31.<\/p>\n<p> 6- El \u00abagua\u00bb, s\u00ed\u00admbolo de la vida:  Jua 7:37, Jua 4:14. Nada puede vivir sin agua, que vitaliza cada c\u00e9lula del cuerpo; lo mismo el Espiritu: (Sal 104:29-30).<\/p>\n<p> &#8211; Sale del templo, como una fuente, que se hace r\u00ed\u00ados: (Ez.47, Jua 4:14, Jua 7:37). &#8211; Refresca, Isa 41:17-18, Sal 46:5.<\/p>\n<p> &#8211; Limpia, Efe 5:26, He62Cr 10:22, Eze 16:9<br \/>\n &#8211; Vivifica, Eze 36:26-28.<\/p>\n<p> &#8211; Fertiliza, [s.27:3-6, 44:3-4, Sal 1:3.<\/p>\n<p> &#8211; \u00c2\u00a1Y es gratis!, Rev 22:17, Isa 55:1.<\/p>\n<p> 7- \u00abViento\u00bb: S\u00ed\u00admbolo de la universalidad: (est\u00e1 en todas partes y en todos), de la libertad de accion y del poder.<\/p>\n<p> &#8211; Impetuoso, como en Pentecost\u00e9s de Hch. 2.<\/p>\n<p> &#8211; Brisa suave, a Elias, 1Re 19:12.<\/p>\n<p> 8- La Paloma: S\u00ed\u00admbolo de su delicadeza, suavidaz, paz, amor, unidad.<\/p>\n<p> &#8211; En el Bautismo de Jes\u00fas, Mat 3:16.<\/p>\n<p> &#8211; Al principio, el esp\u00ed\u00adritu de Dios aleteaba sobre las aguas, Gen 1:2.<\/p>\n<p> &#8211; Despu\u00e9s del Diluvio, Gen 8:8.<\/p>\n<p> 9- el Fuego, que purifica, quemando todo lo malo, la porquer\u00ed\u00ada del pecado, es el \u00abfuego devorador\u00bb de Exo 24:17, Isa 4:4, Luc 12:49.<\/p>\n<p> &#8211; Transforma, llenando de amor, de poder y de valor, en Hch.2: (lenguas de fuego). Llaramas del amor vivo, que penetra y abrasa con gran gozo.<\/p>\n<p> &#8211; Fuego que ilumina y da calor, en Exo 13:21, Sal 74:14.<\/p>\n<p> 10- La Sombra, que cobija y quiere llenarnos a nosotros con el mismo Jes\u00fas con que Ilen\u00f3 a la Virgen Mar\u00ed\u00ada en Luc 1:34-35.<\/p>\n<p> 11- El Aceite: Que sana, Isa 1:6, Luc 10:34, Rev 3:18.<\/p>\n<p> &#8211; Que conforta, Isa 61:3, Heb 1:9.<\/p>\n<p> &#8211; Que ilumina y da vida; es el aceite de las l\u00e1mparas de las 10 v\u00ed\u00adrgenes de Mat 25:3-4, Zac 4:2-14.<\/p>\n<p> 12- Un Sello, es la marca de Dios, de Efe 1:13, Efe 4:30.<\/p>\n<p> &#8211; Que se imprime, 2Co 3:18, Job 34:14.<\/p>\n<p> &#8211; Que asegura, Efe 1:13, Efe 4:30.<\/p>\n<p> &#8211; Que autentiza, Jua 6:27, 2Co 1:22.<\/p>\n<p> 13- Las Arras, el \u00abdown payment\u00bb, el \u00abpronto que se da\u00bb, la garant\u00ed\u00ada, lo que se da en prenda, el dep\u00f3sito que se da hasta que se consigue la casa: (las arras del matrimonio, prenda de fidelidad).<\/p>\n<p> 2Co 1:22, 2Co 5:5, Ef.1:13-: 14- Una Voz.<\/p>\n<p> &#8211; Que habla en nosotros, Mat 10:20.<\/p>\n<p> &#8211; Que gu\u00ed\u00ada, Jua 16:13, Isa 30:21.<\/p>\n<p> &#8211; Que avisa, Heb 3:7-11.<\/p>\n<p> 15- Un Don.<\/p>\n<p> &#8211; Es el \u00abdon de Dios\u00bb de Jua 4:10.<\/p>\n<p> &#8211; El es quien reparte los dones o carismas a quien quiere, o como quiere, para el bien com\u00fan, en 1 Cor.12. Ver \u00abDones Espirituales\u00bb y \u00abCarismas\u00bb.<\/p>\n<p> En definitiva, el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la persona m\u00e1s importante en tu vida y la m\u00ed\u00ada, ahora mismo: Porque el Padre ya nos cre\u00f3, el Hijo ya nos redimi\u00f3, y el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la persona de Dios que tiene la funci\u00f3n de santificarnos, de llenarnos de Jes\u00fas, como a la Virgen de Luc 1:34-34, para que, como ella, cantemos las glorias del Padre (Luc 1:46-56). As\u00ed\u00ad lo explica 1Pe 1:2.<\/p>\n<p> El gran problema es que a muchos cristianos les pasa lo que a los efesios de Hech. 19, que \u00abni siquiera hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo hablar del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p> T\u00fa y yo, pidamos la \u00abpromesa del Padre\u00bb de Hec 1:4, con la seguridad de que Jes\u00fas es quien nos bautiza en fuego y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo: (Mt.3.<\/p>\n<p> 11), y el que nos seguir\u00e1 \u00abllenando y saturando\u00bb del mismo Esp\u00ed\u00adritu, y d\u00e1ndonos su \u00abpoder\u00bb, como en Jua 20:2223, Hec 2:1-4 y 5:31.<\/p>\n<p> FSP\u00ed\u008dRITUS MALIGNOS, Ver \u00abDiablo\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>En Gen 1:2 se lee que \u2020\u0153el E. de Dios se mov\u00ed\u00ada sobre la faz de las aguas\u2020\u009d. Esta es la primera de las muchas refe-rencias (algunos piensan que llegan a ochenta y seis) que se hacen del E. S. en el AT. Hay que aclarar, sin embargo, que en los tiempos del AT no se pensaba en el E. S. como una persona diferenciada dentro de la \u2020\u00a2Trinidad. La palabra que se utiliza es ruah, la misma que se usa tambi\u00e9n para \u2020\u0153viento\u2020\u009d, o para \u2020\u0153aliento\u2020\u009d ( \u2020\u00a2Esp\u00ed\u00adritu). Se le presenta en su actuaci\u00f3n en la creaci\u00f3n, sostenimiento y control del universo (\u2020\u0153Env\u00ed\u00adas tu Esp\u00ed\u00adritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra\u2020\u009d [Sal 104:30]; \u2020\u0153\u00bfA d\u00f3nde me ir\u00e9 de tu E.? \u00bfY a d\u00f3nde huir\u00e9 de tu presencia?\u2020\u009d [Sal 139:7]). Act\u00faa sobre seres humanos, capacit\u00e1ndolos para algunas cosas. As\u00ed\u00ad, para hacer la obra del \u2020\u00a2tabern\u00e1culo, Dios dice a Mois\u00e9s: \u2020\u0153Mira, yo he llamado &#8230; a Bezaleel &#8230; y lo he llenado del E. de Dios, en sabidur\u00ed\u00ada y en inteligencia, en ciencia y en todo arte\u2020\u009d (Exo 31:2-3). Tambi\u00e9n se habla de \u00e9l en relaci\u00f3n con el fen\u00f3meno de la profec\u00ed\u00ada, cuando descend\u00ed\u00ada sobre individuos, otorg\u00e1ndoles el don prof\u00e9tico. \u2020\u00a2Balaam profetiz\u00f3 bajo la influencia del E. S. (Num 24:2). Igualmente Sa\u00fal (1Sa 19:23-24). David dijo: (\u2020\u0153El E. de Jehov\u00e1 ha hablado por m\u00ed\u00ad, y su palabra ha estado en mi lengua\u2020\u009d [2Sa 23:2]).<\/p>\n<p>Estas acciones del E. S. sobre individuos eran tenidas como algo excepcional y poco frecuente, pero Dios prometi\u00f3 que vendr\u00ed\u00ada un d\u00ed\u00ada cuando esto ser\u00ed\u00ada m\u00e1s universal (\u2020\u0153&#8230; derramar\u00e9 mi E. sobre toda carne\u2020\u009d [Joe 2:28]). Para ello enviar\u00ed\u00ada a su Ungido, el Mes\u00ed\u00adas, sobre quien reposar\u00ed\u00ada \u2020\u0153el E. de Jehov\u00e1; esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia, esp\u00ed\u00adritu de consejo y de poder, esp\u00ed\u00adritu de conocimiento y de temor de Jehov\u00e1\u2020\u009d (Isa 11:2). La era mesi\u00e1nica se caracterizar\u00ed\u00ada por una acci\u00f3n evidente del E. S. entre los hombres. Juan el Bautista anunci\u00f3 que se acercaba ese momento, pues tras \u00e9l vendr\u00ed\u00ada \u2020\u0153el que bautiza con E. S.\u2020\u009d (Jua 1:33). Al predicar por primera vez a los gentiles, Pedro dijo: \u2020\u0153Dios ungi\u00f3 con el E. S. y con poder a Jes\u00fas de Nazaret\u2020\u009d (Hch 10:38). En efecto, el Se\u00f1or Jes\u00fas confes\u00f3 que sus milagros los hac\u00ed\u00ada \u2020\u0153por el E. de Dios\u2020\u009d (Mat 12:28). Tambi\u00e9n dijo Cristo que el E. S. vendr\u00ed\u00ada. Dijo que lo enviar\u00ed\u00ada el Padre (Jua 14:26) y que lo enviar\u00ed\u00ada el mismo Cristo (Jua 16:7). Esto no acontecer\u00ed\u00ada mientras el Se\u00f1or estuviera en el mundo (Jua 7:39), pero tras su muerte y resurrecci\u00f3n mand\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos \u2020\u0153que no se fueran de Jerusal\u00e9n, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual &#8230; o\u00ed\u00adsteis de m\u00ed\u00ad. Porque Juan ciertamente bautiz\u00f3 con agua, mas vosotros ser\u00e9is bautizados con el E. S.\u2020\u009d (Hch 1:4-5). En \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s\u2020\u009d, estando los seguidores del Se\u00f1or \u2020\u0153todos un\u00e1nimes juntos&#8230;. fueron todos llenos del E. S.\u2020\u009d (Hch 2:1-4).<br \/>\ncontradicci\u00f3n con lo que creen muchos cristianos, en todas las \u00e9pocas se han levantado opiniones que niegan que ese E. S. mencionado en esas escrituras sea una persona. Esas herej\u00ed\u00adas alegan que esas declaraciones b\u00ed\u00adblicas se refieren a la \u2020\u0153energ\u00ed\u00ada desplegada por Dios\u2020\u009d, una fuerza impersonal, la acci\u00f3n de Dios en el mundo. Otros, como los arrianos, aun reconociendo la personalidad del E. S., ense\u00f1aron que no es Dios. Esto, de paso, implica la negaci\u00f3n de la Trinidad y tambi\u00e9n de la deidad del Se\u00f1or Jes\u00fas.<br \/>\nlas Escrituras, cuando hablan del E. S., lo presentan con caracter\u00ed\u00adsticas que no pueden ser siquiera imaginadas como pertenecientes a una cosa, a un objeto o a una fuerza. Los atributos de la persona son la capacidad de pensar, tener sentimientos y voluntad. En cuanto a la capacidad intelectual del E. S., escribiendo a los Corintios Pablo dice que \u2020\u0153el Esp\u00ed\u00adritu todo lo escudri\u00f1a, aun lo profundo de Dios\u2020\u009d (1Co 2:10). Tambi\u00e9n dice a los Efesios: \u2020\u0153Y no contrist\u00e9is al E. S. de Dios\u2020\u009d (Efe 4:30), por lo cual se entiende que tiene sentimientos. El atributo volitivo puede apreciarse en porciones tales como Hch 16:6-11, donde el E. S. prohibi\u00f3 a Pablo \u2020\u0153hablar la palabra en Asia\u2020\u009d. Adem\u00e1s son abundantes las declaraciones b\u00ed\u00adblicas donde se describen las acciones del E. S. como persona, siempre con un lenguaje claro e inequ\u00ed\u00advoco. El Se\u00f1or Jes\u00fas dijo que el E. S. ense\u00f1ar\u00ed\u00ada \u2020\u0153todas las cosas, y os recordar\u00e1 todo lo que os he dicho\u2020\u009d (Jua 14:26). El E. \u2020\u0153da testimonio a nuestro esp\u00ed\u00adritu, de que somos hijos de Dios\u2020\u009d (Rom 8:16). Le vemos que hace milagros, como arrebatar a Felipe y trasladarlo a Azoto (Hch 8:39-40). El E. ordena (\u2020\u0153Ellos &#8230; enviados por el E. S., descendieron a Seleucia\u2020\u009d [Hch 13:4]). El E. realiza una labor de convencimiento en las almas (\u2020\u0153Cuando \u00e9l venga, convencer\u00e1 al mundo de pecado, de justicia y de juicio\u2020\u009d [Jua 16:8]). Se nos ense\u00f1a que el E. S. intercede por los creyentes (\u2020\u0153Qu\u00e9 hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el E. mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles\u2020\u009d [Rom 8:26]), etc\u00e9tera. \u00e9stas no son cosas que realice una fuerza, sino una persona. Adem\u00e1s, se nos dice que es posible mentirle al E. S., como lo hicieron Anan\u00ed\u00adas y Safira (Hch 5:3). Hay gente que le hace resistencia (Hch 7:51). En distintos pasajes b\u00ed\u00adblicos se habla de relaciones con el E. S. como persona. En efecto, el Se\u00f1or Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 que \u2020\u0153la blasfemia contra el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d es algo imperdonable y que \u2020\u0153al que hable contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo, no le ser\u00e1 perdonado, ni en este siglo ni en el venidero\u2020\u009d (Mat 12:31-32). No se blasfema contra una cosa, sino contra una persona.<br \/>\npersona, adem\u00e1s, es presentada en la Biblia con los atributos de la Deidad, como la segunda persona de la \u2020\u00a2Trinidad. En Isa 6:1-13 el profeta vio la gloria del \u2020\u0153Santo, Santo, Santo, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos\u2020\u009d, que le dijo: \u2020\u0153Anda, y di a este pueblo&#8230;\u2020\u009d Este pasaje es citado por Pablo en Hch 28:25-28, donde dice: \u2020\u0153Bien habl\u00f3 el E. S. por medio del profeta Isa\u00ed\u00adas a nuestros padres diciendo: V\u00e9 a este pueblo&#8230;\u2020\u009d De manera que Pablo llama E. S. a quien Isa\u00ed\u00adas designa como Jehov\u00e1. En Jer 31:31-34, al prometer el nuevo pacto, se lee: \u2020\u0153He aqu\u00ed\u00ad que vienen d\u00ed\u00adas, dice Jehov\u00e1&#8230;. este es el pacto que har\u00e9 con la casa de Israel&#8230;\u2020\u009d Esa promesa es citada por el autor de Hebreos se\u00f1alando que quien habl\u00f3 fue el E. S. (\u2020\u0153Y nos atestigua lo mismo el E. S.; porque despu\u00e9s de haber dicho: Este es el pacto&#8230;\u2020\u009d [Heb 10:15-17]). En Jerem\u00ed\u00adas dice \u2020\u0153Jehov\u00e1\u2020\u009d y en Hebreos se lee\u00bb E. S.\u2020\u0153<br \/>\nSe\u00f1or Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153Y yo rogar\u00e9 al Padre, y os dar\u00e1 otro Consolador &#8230; El E. de verdad\u2020\u009d (Jua 14:16-17). El t\u00e9rmino \u2020\u0153Consolador\u2020\u009d en castellano no expresa en su totalidad la idea de la palabra griega que traduce (parakletos). Un parakletos es uno que est\u00e1 al lado de otro para representarle, para defenderle como abogado, intercediendo por \u00e9l y consol\u00e1ndolo. Su derramamiento en el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s fue el cumplimiento de la promesa hecha por Dios a los profetas. Pedro habl\u00f3 del \u2020\u0153don del E. S.\u2020\u009d (Hch 2:38). Por lo tanto, no es algo que se obtiene porque se merece. Es un regalo de Dios, que lo da. Cristo hab\u00ed\u00ada dicho que el mundo no lo puede conocer \u2020\u0153pero vosotros le conoc\u00e9is, porque mora con vosotros y estar\u00e1 en vosotros\u2020\u009d (Jua 14:16-17). Todos los creyentes que estaban presentes aquel d\u00ed\u00ada fueron llenos del E. S. La universalidad de esta experiencia formaba parte, precisamente, de la promesa (\u2020\u0153Derramar\u00e9 mi E. sobre toda carne\u2020\u009d [Joe 2:28]). Por eso cada persona, tras la conversi\u00f3n y la regeneraci\u00f3n, recibe el E. S. (\u2020\u0153Habiendo cre\u00ed\u00addo en \u00e9l, fuisteis sellados con el E. S. de la promesa\u2020\u009d [Efe 1:13]). A esto que se realiza por medio de la fe (\u2020\u0153&#8230; a fin de que por la fe recibi\u00e9semos la promesa del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d [Gal 3:14]) la Escritura llama ser bautizado en el E. S., conforme a las palabras de Juan el Bautista (\u2020\u0153\u00e9l os bautizar\u00e1 en E. S.\u2020\u009d [Mat 3:11; Mar 1:8; Luc 3:16; Jua 1:33]) y es as\u00ed\u00ad como somos incorporados al cuerpo de Cristo (\u2020\u0153Porque por un solo E. fuimos todos bautizados para en un [solo] cuerpo &#8230; y a todos se nos dio a beber de un mismo E.\u2020\u009d [1Co 12:13]).<br \/>\nBiblia dice que el Se\u00f1or Jes\u00fas concede dones a su Iglesia en la forma de personas especialmente dotadas por el E. S., tales como: \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u009d, \u2020\u0153profetas\u2020\u009d, \u2020\u0153evangelistas \u2020\u009dpastores\u00bb, \u2020\u0153maestros\u2020\u009d (Efe 4:7-12). Pero Pablo exhortaba a los Efesios a que fueran \u2020\u0153llenos de toda la plenitud de Dios\u2020\u009d y \u2020\u0153llenos del E. S.\u2020\u009d (Efe 3:19; Efe 5:18). De esa manera act\u00faa en ellos el poder del E. S., el cual, antes que otra cosa, desea trabajar sobre el car\u00e1cter de las personas para que se produzca el \u2020\u0153fruto del E.\u2020\u009d, que \u2020\u0153es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza\u2020\u009d (Gal 5:22-23). Tambi\u00e9n por medio del E. S. Dios concede \u2020\u00a2dones espirituales o capacidades particulares a cada creyente, habilit\u00e1ndolo para servir en su reino. Una lista de esos dones, que no debe considerarse exhaustiva, aparece en 1Co 12:1-31 (\u2020\u0153&#8230; palabra de sabidur\u00ed\u00ada &#8230; palabra de ciencia &#8230; fe &#8230; dones de sanidades&#8230;. el hacer milagros &#8230; profec\u00ed\u00ada &#8230; discernimiento de esp\u00ed\u00adritus &#8230; diversos g\u00e9neros de lenguas &#8230; interpretaci\u00f3n de lenguas\u2020\u009d). En Rom 12:3-8 se mencionan: \u2020\u0153profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d, \u2020\u0153servicio\u2020\u009d, \u2020\u0153ense\u00f1anza\u2020\u009d, \u2020\u0153exhortaci\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u0153repartici\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u0153presidir\u2020\u009d, \u2020\u0153hacer misericordia\u2020\u009d. En 1Co 7:9 se nombra el \u2020\u0153don de continencia\u2020\u009d.<br \/>\nlos cristianos evang\u00e9licos, se presentan diferencias de opini\u00f3n sobre el ejercicio de ciertos dones en el d\u00ed\u00ada de hoy. Se alega que algunos de ellos fueron muy necesarios en los primeros tiempos de la Iglesia pero que ya han cesado de manifestarse. Creen encontrar apoyo para esa opini\u00f3n en 1Co 13:8, donde dice que \u2020\u0153el amor nunca deja de ser; pero las profec\u00ed\u00adas se acabar\u00e1n, y cesar\u00e1n las lenguas, y la ciencia acabar\u00e1\u2020\u009d. Otros se\u00f1alan que esas palabras se refieren al fin de la historia, y que no debe hablarse de cesaci\u00f3n, por ejemplo, del don de profec\u00ed\u00ada y de lenguas cuando todav\u00ed\u00ada el de ciencia contin\u00faa. La Escritura dice que \u2020\u0153cesar\u00e1n\u2020\u009d, pero nadie sabe cu\u00e1ndo. En el d\u00ed\u00ada de hoy el E. S. contin\u00faa otorgando sus dones, pero hay que recordar que esa es una acci\u00f3n de la soberan\u00ed\u00ada de Dios (\u2020\u0153Todas estas cosas las hace uno y el mismo E., repartiendo a cada uno en particular como \u00e9l quiere\u2020\u009d (1Co 12:11). La expresi\u00f3n \u2020\u0153como \u00e9l quiere\u2020\u009d incluye la idea de manera, lugar y tiempo. No obstante, las mismas Escrituras nos exhortan tambi\u00e9n a procurar los \u2020\u0153dones espirituales &#8230; sobre todo que profetic\u00e9is\u2020\u009d (1Co 14:1).<br \/>\ndar Dios el E. S. a los creyentes les est\u00e1 entregando un avance, un adelanto, de las virtudes del siglo venidero. \u2020\u0153El E. S. de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redenci\u00f3n de la posesi\u00f3n adquirida\u2020\u009d (Efe 1:13-14), es lo que mantiene en nosotros la esperanza (\u2020\u0153&#8230; para que abund\u00e9is en esperanza por el poder del E. S.\u2020\u009d [Rom 15:13]). Por \u00e9l sabemos que Dios vivificar\u00e1 tambi\u00e9n nuestros \u2020\u0153cuerpos mortales por su Esp\u00ed\u00adritu que mora\u2020\u009d en nosotros (Rom 8:11). \u2020\u00a2Alma. \u2020\u00a2Dones espiritules. \u2020\u00a2Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[230]<\/p>\n<p>    La palabra con la que designa el esp\u00ed\u00adritu en la Biblia griega de los LXX es \u00abpneuma\u00bb, que traduce la hebrea \u00abr\u00fcah\u00bb (aliento, soplo, espiraci\u00f3n).<\/p>\n<p>    En los libros del Antiguo Testamento se refiere por lo general al ser espiritual divino, es decir a un poder impersonal, supremo y misterioso del mismo Dios. Con todo, en ocasiones se intuye cierta referencia personalista en el uso que se hace de ella, la cual ser\u00e1 com\u00fan en todo el Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>    En los escritos del Nuevo Testamento la personalizaci\u00f3n e individualizaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se halla en m\u00faltiples pasajes.<\/p>\n<p>    En ellos el Esp\u00ed\u00adritu Santo es intuido como Persona divina distinta del Padre y del Hijo. Esta revelaci\u00f3n llega a ser plena en el Nuevo Testamento, cuando es el mismo Jes\u00fas el que la comunica a sus seguidores. Es la base de la doctrina Cristiana sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>    1. El Esp\u00ed\u00adritu en Jes\u00fas<br \/>\n    El Esp\u00ed\u00adritu Santo es el gran regalo de Jes\u00fas; es el Enviado por el Padre al mundo y es el Enviado por Jes\u00fas para culminar su obra de salvaci\u00f3n. Es el alma de la Iglesia y la vida de todos sus miembros.<\/p>\n<p>    1.1. En la Trinidad de Personas<br \/>\n    Los cristianos estamos acostumbrados a pensar y a hablar del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el contexto de las Personas de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. Casi podr\u00ed\u00adamos decir que no personalizamos a este Santo Esp\u00ed\u00adritu, sino que le aludimos s\u00f3lo cuando nos referimos a la Trinidad Santa de Dios. Por eso apenas si entendemos su Persona, su misterio y su acci\u00f3n en los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; Invocamos muchas veces el nombre de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. O\u00ed\u00admos decir que en Dios hay tres Personas; que no son tres dioses, sino un solo y \u00fanico Dios verdadero. Y decimos que el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la tercera Persona y se define como Amor Infinito.<\/p>\n<p>   &#8211; Con frecuencia hacemos signos y recitamos plegarias e invocaciones a la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad y, por lo tanto, al Esp\u00ed\u00adritu Santo, glorificando su nombre y reconociendo su acci\u00f3n en las almas.<\/p>\n<p>   &#8211; Nos trazamos sobre el cuerpo la se\u00f1al de la cruz, diciendo: \u00aben el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb y consideramos que con ello atraemos la bendici\u00f3n del cielo.<\/p>\n<p>   &#8211; Nos bendicen con buenos deseos y sobre todo con resonancias trinitarias; y, en las bendiciones solemnes, se invoca al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>   &#8211; Recitamos la plegaria tradicional de \u00abGloria al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, y elevamos con ella nuestro homenaje a las Tres Personas sagradas.<\/p>\n<p>   &#8211; Es costumbre en la Iglesia de terminar todas las oraciones \u00aben honor del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb y ellas nos mantiene vivo el recuerdo de Dios.<\/p>\n<p>    1.2. Misterio cristiano<br \/>\n    Sin embargo, tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu es una Persona, como lo es el Hijo, y en la catequesis y educaci\u00f3n de la fe hay que ense\u00f1ar a identificarle como presente, actuante y santificador.<\/p>\n<p>    La invocaci\u00f3n al Esp\u00ed\u00adritu Santo es un sello de los cristianos, que tiene su confianza en el Padre a trav\u00e9s del Hijo y por medio del Esp\u00ed\u00adritu. Ellos ponen su pensamiento en el Esp\u00ed\u00adritu enviado por el Padre y por el Hijo como signo y garant\u00ed\u00ada de que ser\u00e1n escuchados. Un cristiano que no descubre la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en su vida carece de algo esencial.<\/p>\n<p>    Es el gran don del coraz\u00f3n creyente. S. Pablo dec\u00ed\u00ada a los romanos: \u00abNo hab\u00e9is recibido un Esp\u00ed\u00adritu de esclavos, o que os lleve a un r\u00e9gimen de miedo. Hab\u00e9is recibido un Esp\u00ed\u00adritu que nos transforma en hijos y nos permite decir \u00abAbba\u00bb, es decir \u00abPadre\u00bb. Es el mismo Esp\u00ed\u00adritu el que se une a nuestro esp\u00ed\u00adritu y nos asegura que somos Hijos de Dios.\u00bb (Rom. 8.15-17)<\/p>\n<p>    2. Identidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\n    El catequista precisa ideas claras sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, como condici\u00f3n de poder dar una buena catequesis sobre su acci\u00f3n santificadora de Dios en las almas.<\/p>\n<p>    2.1. Esp\u00ed\u00adritu divino<br \/>\n    El Esp\u00ed\u00adritu Santo es Dios. Se le aplican indistintamente los nombres de Esp\u00ed\u00adritu y de Dios. Por ejemplo, en el caso del enga\u00f1o de Anan\u00ed\u00adas: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 enga\u00f1as al Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230; No has mentido a los hombres sino a Dios\u00bb (Hech. 5. 3). En otros lugares se refleja claramente esta realidad: 1 Cor. 3. 16; 6. 19.<\/p>\n<p>    Como Dios es infinitamente sabio y fuente de vida. Al Esp\u00ed\u00adritu Santo se le atribuye la plenitud del saber: es maestro de toda verdad, predice el porvenir (Jn. 16. 13), penetra y conoce los profundos misterios de la divinidad (1 Cor. 2. 10) y es quien inspir\u00f3 a los profetas en el Antiguo Testamento. (2 Petr. 1. 21 y Hech. 1.16)<\/p>\n<p>     Y, como Dios, merece la adoraci\u00f3n en el contexto de la Trinidad, pero tambi\u00e9n considerado como \u00abrealidad divina singular\u00bb. Y esa realidad, misteriosa y persona, oye, conoce, ama, act\u00faa, al igual que el Verbo, que Jes\u00fas encarnado.<\/p>\n<p>     2.2. Es la Tercera Persona<\/p>\n<p>     El Esp\u00ed\u00adritu Santo es Persona; por lo tanto es diferente del Padre y del Hijo, aunque sea el mismo Dios. As\u00ed\u00ad se le presenta cuando Jes\u00fas manda a sus Ap\u00f3stoles a \u00abbautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. (Mt. 28.19)<\/p>\n<p>     Tambi\u00e9n se multiplican las alusiones b\u00ed\u00adblicas a su original identidad. Es el Par\u00e1clito (= consolador, abogado). Y este t\u00e9rmino no puede referirse sino a una persona que act\u00faa en las almas y en la Iglesia (Jn. 14. 16 y 26; 15. 26; 16. 7).<\/p>\n<p>     Con frecuencia el mismo Jes\u00fas alude a El con funciones concretas. Se le llama \u00ababogado o intercesor\u00bb ante el Padre y se dice de El que es \u00abmaestro de la verdad\u00bb (Jn. 14, 26; y 16. 13), que da testimonio de Cristo (Jn. 15. 26), que conoce los misterios de Dios (1 Cor. 2. 10), que predice lo futuro. (Jn. 16. 13; Hech. 21. 11)<\/p>\n<p>      El Esp\u00ed\u00adritu Santo es original, activo y transformador del mundo. Interesa en la catequesis resaltar su protagonismo santificador, en uni\u00f3n al Padre y al Hijo. Por ejemplo, Jes\u00fas le llama \u00abtransformador del mundo\u00bb. (Jn. 14. 26)<\/p>\n<p>     2.3. Y Persona actuante<\/p>\n<p>     La acci\u00f3n divina del Esp\u00ed\u00adritu Santo se muestra, ante todo, en su labor transformadora y en su referencia a Jes\u00fas. Su acci\u00f3n comienza en al acto creador trinitario, pero se perfila como singular en el prodigio de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios (Lc. 1. 35; Mt. 1. 20): \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo te cubrir\u00e1 con su sombra&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>     Y su acci\u00f3n divina culmina en la impresionante llegada el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s (Lc. 24. 49; Hech. 2. 2-4), cuando se hace presente en los seguidores de Jes\u00fas y los confirma en la plenitud de su gracia y de su fortaleza.<\/p>\n<p>     Los Ap\u00f3stoles repiten sin cesar que es el \u00abdador de toda gracia\u00bb: de los dones de Dios (1 Cor. 1.2) y de la justificaci\u00f3n en el Bautismo (Jn. 3. 5) del perd\u00f3n del pecado (Jn. 20. 22; Rom. 5. 5; Gal. 4. 6; 5. 22)<\/p>\n<p>     3. Procedencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo<\/p>\n<p>     En la catequesis hay que insistir en su identidad divina: es Dios infinito, eterno e inmutable. Se insiste en la Escritura y en la Tradici\u00f3n que procede del Padre y del Hijo por v\u00ed\u00ada de espiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>     El t\u00e9rmino de espiraci\u00f3n, esp\u00ed\u00adritu, soplo, es una forma de hablar humana para tratar de reflejar un misterio divino.<\/p>\n<p>     La doctrina de la Iglesia no hace otra cosa que recoger la Palabra de Dios, transmitirla y tratar de explicarla. Considera como misterio de fe el que el Esp\u00ed\u00adritu Santo procede del Padre y del Hijo.<\/p>\n<p>    Y explica esa procedencia con el lenguaje figurativo del soplo mutuo entre el Padre y el Hijo, como de un solo principio por medio de una \u00fanica espiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La Iglesia ortodoxa griega ense\u00f1a desde el siglo IX que el Esp\u00ed\u00adritu Santo procede \u00fanicamente del Padre, recogiendo ense\u00f1anzas y tradiciones anteriores. La doctrina de la \u00fanica procedencia del Padre se hizo oficial entre los ortodoxos en su S\u00ed\u00adnodo de Constantinopla, presidido por Focio en el a\u00f1o 879. All\u00ed\u00ad se rechaz\u00f3 como her\u00e9tico la expresi\u00f3n \u00abFilioque\u00bb (y del Hijo), que a\u00f1ad\u00ed\u00adan los latinos en el Credo.<\/p>\n<p>     Contra esa doctrina, el II Concilio universal de Lyon (1274) proclam\u00f3 la f\u00f3rmula de la doble procedencia: \u00abSe debe profesar que el Esp\u00ed\u00adritu Santo eternamente procede del padre y del Hijo y se debe defender que procede de un s\u00f3lo principio y no de dos, como si de una espiraci\u00f3n se tratara y no de dos\u00bb. (Denz. 460)<\/p>\n<p>     Aunque ni en el Concilio de Nicea ni en el de Constantinopla se hable de esta procedencia unitaria de las dos Personas, la doctrina se fue extendiendo en Occidente. Fue el Concilio III de Toledo de 589 el que primero reflej\u00f3 esta creencia o doctrina en una formulaci\u00f3n, luego universalizada en los dem\u00e1s S\u00ed\u00adnodos y Concilios.<\/p>\n<p>     El apoyo b\u00ed\u00adblico a esta doctrina es claro (Mt. 10. 20; Jn. 1. 5; 1 Cor. 2. 11; Gal 4. 6; Hech 16. 7). La cuesti\u00f3n es m\u00e1s especulativa que pr\u00e1ctica, por lo cual no hay que resaltar tales diferencias en la catequesis.  Pero conviene que el catequista sepa lo que la Iglesia cat\u00f3lica ense\u00f1a y el por qu\u00e9 en el Credo se proclama que procede del Padre y del Hijo. Y en la medida de lo posible la haga presente en su catequesis.<\/p>\n<p>      4. Juan, testigo del Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>    Gracias a la fe, creemos que el Esp\u00ed\u00adritu reside en nosotros. Su presencia y su venida a nosotros es similar a la que un d\u00ed\u00ada contemplaron los que iban a recibir el Bautismo en el Jord\u00e1n.<\/p>\n<p>    El bautista Juan recordaba con emoci\u00f3n el signo del que fue testigo: \u00abHe visto que el Esp\u00ed\u00adritu bajaba del cielo como una paloma y reposaba sobre El. Ni yo mismo sab\u00ed\u00ada qui\u00e9n era. Pero el que me envi\u00f3 a bautizar con agua me hab\u00ed\u00ada dicho: Aquel sobre el que veas que baja el Esp\u00ed\u00adritu y permanecer sobre El, ese es quien ha de bautizar con el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>    Y puesto que lo he visto, testifico que ese es el Hijo de Dios\u00bb (Jn. 1.32-34)<\/p>\n<p>    Desde que Jes\u00fas recibiera el Esp\u00ed\u00adritu, el modelo de toda nuestra vida es esa figura prof\u00e9tica, que luego se proclama Hijo de Dios y se manifiesta por el Esp\u00ed\u00adritu Divino.<\/p>\n<p>    Por eso, tenemos que acudir a lo que nos dice el Evangelio del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre el Se\u00f1or. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se puede entender algo del Misterioso Esp\u00ed\u00adritu Santo y entender su acci\u00f3n en nosotros, condici\u00f3n de partida para celebrar su venida sobre la comunidad entera de los cristianos.<\/p>\n<p>    La Iglesia siempre ha tenido la conciencia de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa en sus miembros y que es su fuerza viva en el mundo. Se ha puesto siempre en disposici\u00f3n de responder con fidelidad a los deseos del Esp\u00ed\u00adritu y hacer as\u00ed\u00ad de camino para que todos los hombres lleguen a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En la medida en que nos sentimos Iglesia, facilitamos esa labor del Esp\u00ed\u00adritu en nosotros y en los dem\u00e1s. Es una labor real, aunque misteriosa, continua aunque inadvertida, eficaz aunque no pueda someterse a medidas terrenas.<\/p>\n<p>     5. Estuvo siempre con Jes\u00fas<\/p>\n<p>     La idea del Esp\u00ed\u00adritu Santo es inseparable de la acci\u00f3n de Jes\u00fas en la tierra. Esa \u00abconcomitancia misteriosa e insistente\u00bb es uno de los elementos fundamentales de la buena catequesis sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, cuya figura y acci\u00f3n hay que entenderla unidas a las de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     5.1. Al inicio de su vida<\/p>\n<p>     El Esp\u00ed\u00adritu Santo aparece en el Evangelio como protagonista de m\u00faltiples acontecimientos relacionados con la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     + Por su influjo, el \u00e1ngel del Se\u00f1or anunci\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima el milagro singular de su maternidad virginal.<\/p>\n<p>    +  Por su acci\u00f3n, Mar\u00ed\u00ada lleg\u00f3 a ser madre sin dejar de ser virgen. (Lc. 1. 35)<\/p>\n<p>     + El \u00e1ngel, bajo la inspiraci\u00f3n divina, pronunci\u00f3 alabanzas hermosas que tantas veces recordamos los cristianos cuando recitamos el \u00abavemar\u00ed\u00ada\u00bb. (Lc. 1. 37).<\/p>\n<p>     + Isabel se llen\u00f3 del divino Esp\u00ed\u00adritu al recibir la visita de Mar\u00ed\u00ada y se desahog\u00f3 con alabanzas y con alegr\u00ed\u00ada, sintiendo la presencia del Se\u00f1or. (Lc. 1. 41)<\/p>\n<p>     + El Esp\u00ed\u00adritu fue quien ilumin\u00f3 al anciano Sime\u00f3n en el Templo y a la prof\u00e9tisa Ana, para que hablaran del Se\u00f1or a todos los que acud\u00ed\u00adan. (Lc. 2. 27)<\/p>\n<p>    5.2. Y en su ministerio prof\u00e9tico<br \/>\n    Cuando la vida de Jes\u00fas se hundi\u00f3 en la oscuridad de Nazareth, tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu sigui\u00f3 actuando en aquel hombre que se proclamaba Hijo de Dios. Y apenas le lleg\u00f3 la hora designada por el Padre para comenzar su obra de salvaci\u00f3n, el Esp\u00ed\u00adritu Santo comenz\u00f3 a manifestarse.<\/p>\n<p>    + Sobre Jes\u00fas se apareci\u00f3 en forma de paloma, cuando acudi\u00f3 al Jord\u00e1n para ser bautizado por Juan y comenzar su ministerio p\u00fablico. (Jn. 1. 33)<\/p>\n<p>     + Bajo su impulso, Jes\u00fas fue al desierto para ser tentado y para que se preparara a su misi\u00f3n. (Mt. 4. 1)<\/p>\n<p>     + Por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Jes\u00fas se llenaba de gozo en su tarea, viendo que la verdad de Dios llegaba a los sencillos. (Lc. 10. 21)<\/p>\n<p>     + Declaraba muchas veces, como lo hizo al maestro de la Ley llamado Nicodemo, que era preciso volver a nacer de nuevo por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. (Jn. 3. 5)<\/p>\n<p>     + Record\u00f3 que quienes pecan contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00adan ser perdonados. (Mt. 12. 32)<\/p>\n<p>     Su \u00faltimo mensaje en la tierra fue el mandato a sus disc\u00ed\u00adpulos para que predicaran su Evangelio en el nombre de las tres Personas de la Santa Trinidad: \u00abId y anunciad la buena nueva a todos los habitantes de la tierra, bautiz\u00e1ndoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo y ense\u00f1adles a cumplir lo que yo os he mandado.\u00bb (Mat. 28. 19)<\/p>\n<p>     6. Venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo<\/p>\n<p>     La Iglesia celebra de forma singular el recuerdo de Pentecost\u00e9s (a los 50 d\u00ed\u00adas), cuando el Esp\u00ed\u00adritu descendi\u00f3 de una forma especialmente significativa<\/p>\n<p>     6.1. La promesa del Esp\u00ed\u00adritu Santo<\/p>\n<p>    Jes\u00fas prometi\u00f3 con insistencia a sus Ap\u00f3stoles que enviar\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu Santo para completar su obra. La promesa de Jes\u00fas ha sido siempre considerada como fundamental en los or\u00ed\u00adgenes de la Iglesia.<\/p>\n<p>     El recuerdo de algunas palabras de Jes\u00fas ayuda a comprender el significado del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Jes\u00fas dec\u00ed\u00ada a los suyos: \u00abSi me am\u00e1is de verdad, obedecer\u00e9is mis mandamiento y entonces rogar\u00e9 al Padre que os env\u00ed\u00ade otro Abogado que os ayude y est\u00e9 siempre con vosotros. El ser\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de la Verdad. Los que son del mundo no pueden recibirlo, porque no pueden verlo ni conocerlo. En cambio vosotros le conocer\u00e9is, porque ya vive en vosotros, en vuestro interior\u00bb (Jn 14. 17).<\/p>\n<p>     Incluso Jes\u00fas llegaba decir a sus Ap\u00f3stoles palabras comprometedoras como \u00e9stas: \u00abOs conviene que yo me vaya de vuestro lado. Pues, si no me voy, el Abogado no vendr\u00e1 a vosotros. Pero, si me voy, os lo enviar\u00e9. Y cuando El venga, os mostrar\u00e1 todas las cosas. Y os ense\u00f1ar\u00e1 d\u00f3nde est\u00e1 el mal y d\u00f3nde est\u00e1 el camino de la salvaci\u00f3n&#8230; Entonces podr\u00e9is comprender la verdad plena.\u00bb (Jn.16.10-12)<\/p>\n<p>     Podemos decir de alguna manera que, sin Esp\u00ed\u00adritu Santo, no habr\u00ed\u00ada Iglesia. Y que, sin entender la acci\u00f3n de la Tercera Persona de la Santa Trinidad, no comprenderemos la realidad profunda de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas prometi\u00f3 la presencia del Esp\u00ed\u00adritu a sus seguidores en su labor predicadora. El Esp\u00ed\u00adritu estar\u00ed\u00ada con ellos. (Mc. 13. 11)<\/p>\n<p>    La figura del Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 en los labios de Jes\u00fas cuando env\u00ed\u00ada a sus Ap\u00f3stoles y disc\u00ed\u00adpulos a sembrar su mensaje por todo el mundo y a perdonar en su nombre a los pecadores. Les dijo entonces: \u00abSopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: Recibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo; a quienes perdon\u00e9is los pecados les quedar\u00e1n perdonados, y a quienes no se los perdon\u00e9is, les quedar\u00e1n retenidos\u00bb. (Jn. 20. 22)<\/p>\n<p>    6.2. La misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\n    Lo m\u00e1s catequ\u00ed\u00adstico de la riqu\u00ed\u00adsima doctrina de la Iglesia sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo es su actuaci\u00f3n en la vida de los creyentes. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, el santificador, recibi\u00f3 tambi\u00e9n una misi\u00f3n del Padre y del Hijo para que consagrara y protegiera a los seguidores del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    El Esp\u00ed\u00adritu Santo no es enviado \u00fanicamente por el Padre (Jn. 14, 16 y 26), sino tambi\u00e9n por el Hijo: \u00abEl Abogado que yo os enviar\u00e9 de parte del Padre\u00bb (Jn 15. 26). La misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo es continuaci\u00f3n, en cierto sentido, de las misma misi\u00f3n de Jes\u00fas; por lo tanto completa, plenifica y proyecta a las almas lo que Jes\u00fas hizo (Jn. 16, 7; Lc 24. 49; Jn. 20. 22). Para eso el Esp\u00ed\u00adritu Santo fue enviado por Jes\u00fas y por el Padre.<\/p>\n<p>     Cuando m\u00e1s tarde los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas pusieron por escrito algunos hechos y palabras del Maestro, recordaron con especial cari\u00f1o las acciones que pod\u00ed\u00adan atribuir al Esp\u00ed\u00adritu Santo, del que tanto hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo hablar.<\/p>\n<p>     6.3. La invocaci\u00f3n al Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>     Es una necesidad continua de los cristianos. Las llamadas al Esp\u00ed\u00adritu de Dios y de Jes\u00fas son continuas. Los sacramentos se administran en la Iglesia \u00aben el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Hemos asistido a Bautizos y Confirmaciones; hemos presenciado Matrimonios y Ordenaciones; nosotros mismos recibimos la absoluci\u00f3n penitencial en el nombre de la Trinidad Santa. En todas las plegarias sacramentales se invoca la gracia de Dios en el nombre trinitario.<\/p>\n<p>     Sin caer muchas veces en la cuenta del sentido de lo que queremos decir o de lo que o\u00ed\u00admos, repetimos la invocaci\u00f3n tanto que corremos el riesgo de no valorar el sentido que ella posee. Y en la catequesis hay que ense\u00f1ar a sentir lo que se dice.<\/p>\n<p>     Nuestra costumbre viene de lo m\u00e1s profundo del mensaje evang\u00e9lico. Jes\u00fas siempre habl\u00f3 de su Padre y todo lo hizo bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>     Y nosotros debemos mantener esa referencia esencial al Esp\u00ed\u00adritu Santo, pues el Animador, el Consolador, el Abogado defensor prometido y es la fuente de la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>     El es el principal art\u00ed\u00adfice de la obra de Jes\u00fas, que es la comunidad que form\u00f3 para que la salvaci\u00f3n llegara a todos los hombres.<\/p>\n<p>      El Esp\u00ed\u00adritu Santo es Dios y como a tal le reclamamos en nuestra vida, ciertos de que su promesa es infalible. Lo es como el Padre y el Hijo son infalibles. Es la Tercera Persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, en la cual creemos con fe pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>      Se actualiza su presencia y su acci\u00f3n en la recepci\u00f3n de los sacramentos, por ejemplo cuando el cristiano recibe la confirmaci\u00f3n y siente la plenitud de la fe en su coraz\u00f3n y en su alma.<\/p>\n<p>      7. Dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\n    Siguiendo la tradici\u00f3n prof\u00e9tica e interpretando un texto de Isa\u00ed\u00adas (Is. 11. 1-2), ha sido habitual en la Iglesia el resumir sus dones y regalos en siete, que est\u00e1n presentes en germen en quien recibe el Bautismo e inicia su vida cristiana:<\/p>\n<p>   &#8211; El don de SABIDURIA nos impulsa a saborear y profundizar las cosas que son del Reino de Dios poni\u00e9ndolas en nuestra vida las primeras de todo.<\/p>\n<p>   &#8211; El don de ENTENDIMIENTO nos prepara para ser capaces de descubrir y de conocer con profundidad todos los misterios de Dios, los cuales Jes\u00fas nos quiso comunicar para nuestro provecho.<\/p>\n<p>   &#8211; El don de CONSEJO, con el cual podemos ayudar a los dem\u00e1s, no facilita el discernimiento en las diversas elecciones que tenemos que hacer para seguir la inspiraci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; El don de CIENCIA nos permite seguir avanzando en el descubrimiento pr\u00e1ctico de lo que m\u00e1s nos conviene para nuestra propia salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; El don de FORTALEZA nos permite enfrentarnos valientemente con las dificultades y obst\u00e1culos que hallamos en nuestro camino, especialmente con las tentaciones y con los peligros que acechan a nuestra alma.<\/p>\n<p>   &#8211; El don de PIEDAD o de amor a nuestro Padre Dios nos impulsa a acudir a El con confianza y con la seguridad de que recibimos todas sus ayudas providenciales.<\/p>\n<p>   &#8211; El don de TEMOR DE DIOS es el que nos mueve a temer ofender a Dios y merecer su rechazo por nuestras infidelidades. Sobre todo nos hace temer el perder su amistad y caer en la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>      Con todo, los dones del Esp\u00ed\u00adritu no se pueden simplificar tanto como para reducirlos a una relaci\u00f3n matem\u00e1tica de siete. El mismo texto original hebreo del profeta Isa\u00ed\u00adas habla de seis dones, aunque la versi\u00f3n de los LXX desdoble el t\u00e9rmino piedad en piedad y temor. Y la Escritura est\u00e1 llena de alusiones que sobrepasan los t\u00e9rminos del texto de Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Es con todo una de las profec\u00ed\u00adas m\u00e1s recordadas por los evangelistas y por la Iglesia: \u00abSaldr\u00e1 un v\u00e1stago del tronco de Jes\u00e9 y brotar\u00e1 un reto\u00f1o de sus ra\u00ed\u00adces. Y reposar\u00e1 sobre \u00e9l el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or. Ser\u00e1 un Esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de entendimiento, de consejo y de fortaleza, de ciencia y de piedad\u00bb (Is. 11.1-2)<\/p>\n<p>     Recogiendo esta manera de hablar, nosotros nos acordamos de los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo como de regalos de amor.<\/p>\n<p>     La riqueza del Se\u00f1or es inmensa y no tiene ni n\u00famero ni medida. Cuando se apodera del alma la llena de bendiciones y de fuerza. Como dice San Pablo, produce en ella frutos excelentes: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu da alegr\u00ed\u00ada, amor, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, lealtad, humildad y dominio de s\u00ed\u00ad. Ninguna ley existe en todas estas cosas para los que viven bajo el Esp\u00ed\u00adritu y pertenecen a Cristo crucificado.\u00bb (Gal 5. 22-23)<\/p>\n<p>     8. La Iglesia, fruto del Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>     La Iglesia siempre tuvo devoci\u00f3n especial y amor inmenso al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ella sabe que naci\u00f3 como fruto directo de la acci\u00f3n animadora de la Tercera Persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad.<\/p>\n<p>    8.1. Presente en la Iglesia<br \/>\n    El Esp\u00ed\u00adritu Santo fue quien configur\u00f3 y dio plenitud a la obra de Jes\u00fas en aquellos primeros seguidores suyos. Ellos apenas pod\u00ed\u00adan comprender lo que el Maestro estaba realizando en el mundo. Alguien ten\u00ed\u00ada que darles luz y fuerza.<\/p>\n<p>     Es como si Jes\u00fas, en quien se hallaba \u00abencarnada\u00bb la Segunda Persona, se hubiera encargado de juntar y de preparar a los Ap\u00f3stoles y Disc\u00ed\u00adpulos y como si tuviera que venir la Tercera Persona, el Esp\u00ed\u00adritu, a culminar la obra iniciada; como si Jes\u00fas hubiera formado el \u00abcuerpo\u00bb de la Iglesia y el Esp\u00ed\u00adritu la diera \u00abel alma\u00bb.<\/p>\n<p>     Es una comparaci\u00f3n no del todo exacta, ya que el Esp\u00ed\u00adritu Santo y Jes\u00fas eran inseparables y todo lo hac\u00ed\u00adan a la vez. Pero vale para explicar c\u00f3mo la Iglesia es obra singular del Esp\u00ed\u00adritu Santo, lo cual nosotros no podemos entender del todo.<\/p>\n<p>     8.2. Administradora de dones<br \/>\n    Varios aspectos importantes debemos aludir sobre la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia:<\/p>\n<p>   &#8211; La Iglesia es la heredera del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, de sus ilusiones, de sus proyectos de salvaci\u00f3n, de su amor a los hombres, de su intenci\u00f3n de ayudar a todos.<\/p>\n<p>   &#8211; La Iglesia es la administradora de los dones que Jes\u00fas trajo. Ella distribuye como mediadora sus riquezas espirituales, sus gracias y regalos, sus beneficios.<\/p>\n<p>   &#8211; Es la encargada de recordar todas las manifestaciones que Dios tuvo a lo largo de la Historia de la salvaci\u00f3n. Ella guarda y explica las Promesas de los Patriarcas, los Anuncios de los Profetas, los Beneficios recibidos del cielo.<\/p>\n<p>     Toda la esperanza del Antiguo Testamento est\u00e1 de alguna manera depositada y guardada en la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios. Pero tambi\u00e9n es dep\u00f3sito de todas las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Es el Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo, en el cual se conserva todo el mensaje del Reino de Dios.<\/p>\n<p>     Para cumplir todas estas labores necesitaba un Esp\u00ed\u00adritu de fortaleza y de sabidur\u00ed\u00ada. Ese Esp\u00ed\u00adritu Santo es el que ejerce en la Iglesia tan hermosa y elevada misi\u00f3n.<\/p>\n<p>     8.3. Conocer y amar al Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>     El mensaje de Jes\u00fas sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo es claro y consolador. Habla con tanta frecuencia de El, que resulta familiar en el Evangelio. Muchas veces Jes\u00fas recuerda su labor y su misi\u00f3n en medio de los hombres.<\/p>\n<p>     Si queremos hacer un estudio interesante sobre lo que el Esp\u00ed\u00adritu Santo representa en el pensamiento de Jes\u00fas y, por lo tanto, de toda la Iglesia, debemos revisar en un Nuevo Testamento textos como \u00e9stos: &#8211; Es Esp\u00ed\u00adritu que ense\u00f1a. Lc 12. 12.<\/p>\n<p> &#8211; Es Esp\u00ed\u00adritu de Vida. Jn. 6. 64.<\/p>\n<p> &#8211; Es Esp\u00ed\u00adritu Consolador. Jn. 12. 26.<\/p>\n<p> &#8211; Es Esp\u00ed\u00adritu de Verdad. Jn. 16. 13.<\/p>\n<p> &#8211; Es Esp\u00ed\u00adritu de la Fortaleza. Hch. 8.2.<\/p>\n<p> &#8211; Es Esp\u00ed\u00adritu de Santidad. Rom. 1. 4.<\/p>\n<p>    Se le llama tambi\u00e9n Esp\u00ed\u00adritu de amor, Esp\u00ed\u00adritu paz, Esp\u00ed\u00adritu de luz, Esp\u00ed\u00adritu de fortaleza, sobre todo Esp\u00ed\u00adritu de Dios, Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, Esp\u00ed\u00adritu de los Profetas.<\/p>\n<p>    8.4. Catequesis eclesial del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>    La mejor forma de presentar al Esp\u00ed\u00adritu Santo en la catequesis es reflejarle como Vida de la Iglesia, como la fuerza interior de los creyentes. Nuestras experiencias sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo no pueden ser sensibles y exteriores. La idea de esp\u00ed\u00adritu alude a Algo o a Alguien invisible, pero real. No puede ser percibido por nuestros sentidos y no puede ser entendido por nuestra mente limitada.<\/p>\n<p>   A veces podemos hablar de cosas espirituales que nos resultan familiares: &#8211; Cuando nuestra mente capta una idea o ve la soluci\u00f3n de un problema, algo sutil y espiritual luce en ella y la llena de luz.<\/p>\n<p> &#8211; Cuando un recuerdo cruza nuestra memoria, sin cuerpo, sin forma, sin materia, algo insensible y espiritual late en ella.<\/p>\n<p> &#8211; Cuando un sentimiento \u00ed\u00adntimo anida en nuestro coraz\u00f3n y sentimos la belleza de una obra de arte, la grandeza de un gesto noble o la sublimidad de una doctrina sutil.<\/p>\n<p> &#8211; Cuando algo delicado, sublime, espiritual aletea en nuestro interior y sentimos la presencia inexplicable de algo noble que nos invade y nos inclina hacia el bien, la verdad o la belleza.<\/p>\n<p> &#8211; Cuando la belleza de un paisaje no impresiona y descubrimos lo que hay m\u00e1s all\u00e1 de lo material y sensible<\/p>\n<p>      Nada de esto es tan sutil como el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero todo ello puede acercarnos a superar las figuras m\u00e1s sensibles con las que iconograf\u00ed\u00ada de los artistas ha intentado transmitir la imagen o la presencia del Esp\u00ed\u00adritu: paloma, llamas de fuego, luz, viento, etc.<\/p>\n<p>      Si para los ni\u00f1os peque\u00f1os no es posible otra figura que la que afecta a los ojos o a los o\u00ed\u00addos, para los ya mayores la abstracci\u00f3n les permite acercarse m\u00e1s al misterio de los invisible y a la aceptaci\u00f3n de los incomprensible.<\/p>\n<p>      No hay que ver la catequesis del Esp\u00ed\u00adritu Santo como especialmente dif\u00ed\u00adcil de presentar. En ella todo depende de la preparaci\u00f3n doctrinal, de la sinceridad en la intenci\u00f3n y del verdadero amor que el catequista tenga en su tarea educadora, sobre todo trat\u00e1ndose de esta maravillosa e incomprensible realidad.<\/p>\n<p>     El Esp\u00ed\u00adritu santo flota en el universo y hay que saber descubrirlo para adorarlo.<\/p>\n<p>    9. Del Esp\u00ed\u00adritu naci\u00f3 la Iglesia<br \/>\n    No podr\u00ed\u00adamos nunca entender lo que es la maravillosa obra de la Iglesia, sin tener presente al Art\u00ed\u00adfice divino de ella. Ciertamente que la Iglesia ha sido establecida por Jes\u00fas. Pero, es el mismo Jes\u00fas quien ha confiado al Esp\u00ed\u00adritu de amor, al Consolador, al Abogado defensor, que se haga presente en la Iglesia para dar la vida sobrenatural de que es portadora.<\/p>\n<p>      Si no fuera por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la Iglesia no dejar\u00ed\u00ada de ser una sociedad religiosa hermosa, pero humana. Gracias a su presencia y a la influencia de sus dones, la Iglesia es muchos m\u00e1s: es una fuente de vida para todos los hombres, es una hoguera de amor para sus miembros, es un reflejo de la misma gracia divina presente en medio de los seguidores del Se\u00f1or, de quien ella es sacramento.<\/p>\n<p>    9.1. Catequesis sobre el Esp\u00ed\u00adritu<br \/>\n    El discurso de Pedro en el amanecer del d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s fue el primer acto de la nueva comunidad de la fe cristiana. Fue la presentaci\u00f3n de la Iglesia ante la gente que se hab\u00ed\u00ada congregado en torno al lugar en que estaban los Ap\u00f3stoles. Y fue el primer acto catequ\u00ed\u00adstico de los seguidores de Jes\u00fas. Por eso ha sido siempre mirado como referencia de una catequesis vital, eficaz, evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    El libro de los Hechos termina el relato diciendo con gozo lo que fue la aceptaci\u00f3n del mensaje.\u00bbLos que aceptaron con agrado la invitaci\u00f3n se bautizaron y aquel d\u00ed\u00ada se unieron alrededor de 3.000 personas. Y perseveraban en la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles, en uni\u00f3n fraterna, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n de todos juntos.\u00bb (Hech. 2.41-42)<\/p>\n<p>     9.2. Fiesta de Pentecost\u00e9s<\/p>\n<p>     El d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s comenz\u00f3 de alg\u00fan modo la marcha de la Iglesia por todo el mundo. Por eso la Comunidad de los seguidores de Jes\u00fas consider\u00f3 el gran acontecimiento de Pentecost\u00e9s como el nacimiento de la Iglesia peregrinante por el mundo.<\/p>\n<p>    La Iglesia celebra ese recuerdo como el gran d\u00ed\u00ada en que ella comenz\u00f3 a vivir en el mundo. Con su venida, inici\u00f3 su camino evangelizador. Por eso renueva su recuerdo todos los a\u00f1os a los cincuenta d\u00ed\u00adas de la Pascua con singular solemnidad.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada reunido a sus Ap\u00f3stoles y Disc\u00ed\u00adpulos en comunidad. Pero no estaban firmes, como lo demostraron en el momento de la dispersi\u00f3n: \u00abHerir\u00e9 al Pastor y se dispersar\u00e1n las ovejas\u00bb (Mt 26. 31).<\/p>\n<p>    Pero luego vino la resurrecci\u00f3n y la alegr\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu se apoder\u00f3 de ellos. Y permanecieron a la espera de que se cumplieran las promesas del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Mientras esperaban, rezaban y compart\u00ed\u00adan recuerdos, meditaban en las profec\u00ed\u00adas cumplidas, se llenaban de gozo por haber sido los elegidos del Se\u00f1or. Ten\u00ed\u00adan la indicaci\u00f3n de Jes\u00fas de que deb\u00ed\u00adan aguardar el cumplimiento de sus promesas y oraban sin cesar ante la inminencia de que Alguien iba a venir.<\/p>\n<p>    Su esperanza se vio cumplida a los cincuenta d\u00ed\u00adas (pentecost\u00e9s). Ese d\u00ed\u00ada comenz\u00f3 una nueva vida para los creyentes en Jes\u00fas, pues una luz impresionante se apoder\u00f3 de su mente y de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>   \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo los inund\u00f3 a todos y comenzaron a hablar inmediatamente en diversos idiomas&#8230; seg\u00fan a cada uno le inspiraba el Esp\u00ed\u00adritu&#8230; Pedro tom\u00f3 la palabra y les dijo en nombre propio y de los once compa\u00f1eros: Jud\u00ed\u00ados y habitantes todos de Jerusal\u00e9n. Prestad o\u00ed\u00addos a mis palabras&#8230; Se est\u00e1 cumpliendo lo anunciado por el Profeta Joel cuando dijo: \u00abEn los \u00faltimos d\u00ed\u00adas conceder\u00e9 mi Esp\u00ed\u00adritu a todo mortal&#8230;\u00bb(Hech. 2. 1-21)<\/p>\n<p> 10. El Esp\u00ed\u00adritu sigue actuando<br \/>\n    El Esp\u00ed\u00adritu Santo vive y act\u00faa en la Iglesia. Su fuerza es la que sostiene a los miembros de la Comunidad de Jes\u00fas a lo largo de los siglos. Ha actuado en el pasado y sigue presente en los tiempos presentes.<\/p>\n<p>    El mismo Se\u00f1or ha prometido permanecer presente para siempre.<\/p>\n<p>    A veces nos interesa ver c\u00f3mo Dios ha cuidado de su Iglesia a lo largo de los siglos, para apoyar en la experiencia hist\u00f3rica la confianza b\u00ed\u00adblica en el porvenir.<\/p>\n<p>    Desde la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo a la Iglesia de Jes\u00fas, nosotros le recibimos siempre en nuestro Bautismo y renovamos su presencia y su acci\u00f3n cada vez que nos disponemos, sobre todo por los sacramentos, a incrementar nuestra fidelidad.<\/p>\n<p>    El Esp\u00ed\u00adritu sigue actuando en todos los que creemos en Cristo. Ese recibir al Esp\u00ed\u00adritu Santo quiere decir que nos incorporamos al plan de Dios. Al ser redimidos por Jes\u00fas y al ser perdonado nuestro pecado original, quedamos incorporados a la Iglesia y, por lo tanto, al Pueblo de Dios, al Cuerpo M\u00ed\u00adstico, a la Comunidad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    No es una comparaci\u00f3n sin m\u00e1s. Es una realidad misteriosa y divina que no podemos nunca comprender del todo. El sacramento del Bautismo, que es la puerta de la Iglesia, nos hace hijos de Dios y por lo tanto herederos del Cielo.<\/p>\n<p>    Esto no ser\u00ed\u00ada posible, si no tuvi\u00e9ramos al Esp\u00ed\u00adritu Santo con nosotros.<\/p>\n<p>     10.1. Presencia en la comunidad<\/p>\n<p>     En el concilio Vaticano II la Iglesia dec\u00ed\u00ada: \u00abConsumada la obra que el Padre hab\u00ed\u00ada encomendado realizar al Hijo sobre la tierra, fue enviado el Esp\u00ed\u00adritu Santo el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, a fin de santificar indefinidamente a la Iglesia y para que los fieles tuvieran de este modo acceso al Padre, por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>    El es Esp\u00ed\u00adritu de vida y fuente de agua que salta hasta la eternidad, por quien el Padre santifica a los hombres,  muertos por el pecado. (Vat. II. Lumen Gent. 4)<\/p>\n<p>    Son muchas las ocasiones, ordinariamente imperceptibles, en las que Dios act\u00faa en el coraz\u00f3n y en la mente de quienes ponen su confianza en El. La presencia divina es fuente de paz y de energ\u00ed\u00ada espirituales.<\/p>\n<p>    Algunas de estas muestras podr\u00ed\u00adan ser: &#8211; La valent\u00ed\u00ada de los misioneros, quienes reflejan una segura acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que alienta los esfuerzos y mueve a poner la vida al servicio de la verdad.<\/p>\n<p> &#8211; La fortaleza de los m\u00e1rtires que es una muestra de la acci\u00f3n de Dios prodigada en todos los tiempos y lugares.<\/p>\n<p> &#8211; La sabidur\u00ed\u00ada de los doctores y de los educadores, la cual refleja tambi\u00e9n la infinita sabidur\u00ed\u00ada divina que se hace presente en la obras de sus servidores.<\/p>\n<p> &#8211; Especial presencia tiene el Esp\u00ed\u00adritu Santo en ocasiones solemne en que la Iglesia se entrega a su funci\u00f3n de Maestra y de anunciadora del mensaje de Jes\u00fas: Concilios, Magisterio pontificio, tareas episcopales, sobre todo.<\/p>\n<p>     A veces nos conviene recordar hechos en los que la misma Iglesia ha definido y declarado su conciencia de estar especialmente asistida por el Esp\u00ed\u00adritu divino.<\/p>\n<p>    10.2. Ejemplos de presencia<\/p>\n<p>   Algunos ejemplos de especial trascendencia pueden ser:<br \/>\n      &#8211;  La infalibilidad que asiste al Papa y a los Concilios, cuando hablan en nombre del Se\u00f1or. Entonces el Esp\u00ed\u00adritu Santo les protege contra el error y no pueden equivocarse en todo lo que se refiere a cosas de fe y de costumbres cristianas.<\/p>\n<p>      &#8211;  La ayuda interior que presta a los Pastores de la Iglesia, sobre todo al Papa y a los Obispos, cuando trabajan por el bien de los fieles y para conseguir que el mensaje de Jes\u00fas se extiende por el mundo.<\/p>\n<p>      &#8211;  En los Documentos del Magisterio, es decir en los mensajes que el Papa env\u00ed\u00ada algunas veces a los cristianos, la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo se halla universalmente reconocida. Los m\u00e1s frecuentes son las Enc\u00ed\u00adclicas y Exhortaciones apost\u00f3licas, que recogen consignas para la vida en conformidad con el mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>      &#8211; La fortaleza en per\u00ed\u00adodos de singular persecuci\u00f3n y la supervivencia de los cristianos s\u00f3lo se puede entender en referencia a una energ\u00ed\u00ada divina que nunca faltar\u00e1, seg\u00fan la promesa del Se\u00f1or: \u00abLas puertas o poderes del infierno nunca prevalecer\u00e1n sobre ella\u00bb (Mt 16.18-20<\/p>\n<p>     10.3. La acci\u00f3n en la Historia<\/p>\n<p>    La Historia de la Iglesia, a lo largo de 2.000 a\u00f1os, es una muestra casi palpable de que Dios est\u00e1 con ella, a pesar de las limitaciones de sus hijos y en medio de las dificultades que ha tenido que superar.<\/p>\n<p>     La Iglesia tuvo que enfrentarse con dificultades diversas en todos los tiempos.<\/p>\n<p>      * Unas fueron exteriores tales, como persecuciones al estilo de las que tuvieron que padecer los primeros cristianos. Si fue capaz de salir airosa de tantos martirios y destrucciones, se debi\u00f3 a la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo que estaba con ella.<\/p>\n<p>      * Otras fueron interiores, como cuando algunos miembro tuvieron tentaciones de poder, de poseer riquezas, de imponer formas de vida que no respond\u00ed\u00adan al ideal del Evangelio con sus consignas de pobreza, de servicio y de renuncia. Si la Iglesia fue capaz de purificarse de tales deseos, fue porque con ella estaba el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>      * La Iglesia tuvo tambi\u00e9n dificultades ideol\u00f3gicas y doctrinales, como herej\u00ed\u00adas, cismas, disensiones, envidias, discordias. Si pudo superarlas todas, fue porque con ella viv\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>10.4. Acci\u00f3n en todas partes<\/p>\n<p>   Muchas de las dificultades exteriores e interiores de la Iglesia han nacido de la misma manera de adaptarse los cristianos a las diversas culturas.<\/p>\n<p>     A veces han nacido de influencias de grupos o de autoridades que buscaban sus intereses o ten\u00ed\u00adan deseos de mandar sobre los cristianos. Y en ocasiones fueron las mismas pasiones de los cristianos que, hombres como los dem\u00e1s, dejaron que el mundo se impusiera en sus criterios o en sus sentimientos.<\/p>\n<p>     Ante el riesgo de olvidar o adulterar el mensaje de Jes\u00fas, que era para la Iglesia su raz\u00f3n de ser, el Esp\u00ed\u00adritu Santo la inspir\u00f3 muchas veces el camino para superar el peligro y orientarse de nuevo hacia lo que era la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>     Si la Iglesia fue capaz de asimilar todos los profundos cambios hist\u00f3ricos, se debi\u00f3 a que con ella estuvo siempre el Esp\u00ed\u00adritu Santo inspirando su pensamiento, sus sentimientos y su actuaci\u00f3n. Si no hubiera tenido en s\u00ed\u00ad la gracia, la fuerza y la luz del Esp\u00ed\u00adritu Santo, no hubiera logrado sobrevivir ante las dificultades. Pero con ella siempre camin\u00f3 Dios. Ten\u00ed\u00ada la seguridad de avanzar a lo largo de los siglos y cumplir ante los hombres la misi\u00f3n que Jes\u00fas le hab\u00ed\u00ada confiado.<\/p>\n<p>   10.5. Act\u00faa en cada creyente<\/p>\n<p>   En la catequesis sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo es f\u00e1cil quedarse en sentimientos ambiguos y teol\u00f3gicos. Pero es conveniente resaltar la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica y personalizadora que debe tener, sobre todo cuando se dirige a personas con relativa madurez que se sienten desafiadas por sus demandas espirituales.<\/p>\n<p>     Es bueno recordar a esas personas las grandes demandas del Esp\u00ed\u00adritu en las almas generosas:<br \/>\n        &#8211; Act\u00faa en cada mente generosa ofreciendo su luz cuando hay que discernir en las cosas de Dios. Es El quien ofrece a la conciencia en momentos especialmente dif\u00ed\u00adciles. Cuando se deben tomar determinaciones que afectan a la fe y a la vida, sobre todo si afecta a compromisos definitivo (matrimonio, vocaci\u00f3n religiosa, compromisos profundos de fe, el Esp\u00ed\u00adritu Santo da la energ\u00ed\u00ada que es precisa para ver con claridad.<\/p>\n<p>        &#8211; Ayuda en la pr\u00e1ctica de la virtud y en la de la fe. Los movimientos interiores que llamamos \u00abinspiraciones\u00bb o iluminaciones de Dios en la pr\u00e1ctica de la virtud, tienen que ver con la acci\u00f3n amorosa del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la vida.<\/p>\n<p>        &#8211; La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo existe cuando discernimos la mejor forma de ayudar al pr\u00f3jimo, de anunciar a Jes\u00fas, de dar testimonio de vida cristiana, etc.<\/p>\n<p>     El Esp\u00ed\u00adritu Santo vive en nosotros cuando deseamos vivir conforme a los planes de Dios. Respeta la libertad de los creyentes, pero responde con eficacia y prontitud a los ruegos de los humildes.<\/p>\n<p>     No es un desconocido para los que aman a Dios. Es un amigo cercano. Es un misterioso protector que nunca est\u00e1 lejos cuando se necesita su ayuda. Es Alguien que resulta familiar, aunque no se pueda entender y explicar su presencia y su actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La misi\u00f3n bajo la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, en el Antiguo Testamento, es preparaci\u00f3n de la misi\u00f3n universal de Cristo. Todo \u00abenviado\u00bb por Dios recib\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu para poder hablar en su nombre y con su fuerza. El \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb recibido por los enviados queda descrito principalmente con tres nombres la fuerza (ruah) (Gen 1,2), la misi\u00f3n (salah) (Jer 1,7; Ecli 48,12), la palabra (dabar) (Ez 3,10). Es siempre la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu la que capacita para cumplir la misi\u00f3n de anunciar la palabra. Por esto los profetas, seg\u00fan San Cirilo, eran \u00abportadores del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>\tCuando Jes\u00fas, en la sinagoga de Nazaret, se aplic\u00f3 el texto de Isa\u00ed\u00adas, en el que el \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb aparece como \u00abungido y enviado por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc 4,18; cfr. Is 61,2; 58,6). Resaltan los tres aspectos de la misi\u00f3n prof\u00e9tica ha sido enviado con la fuerza (y unci\u00f3n) del Esp\u00ed\u00adritu, para anunciar la buena nueva a los pobres. El ser, el actuar y las vivencias de Jes\u00fas son de quien ha sido \u00abungido\u00bb por el Esp\u00ed\u00adritu Santo para realizar la misi\u00f3n de sacerdote, profeta y rey \u00abLe ungi\u00f3 Dios con Esp\u00ed\u00adritu Santo y poder, y as\u00ed\u00ad pas\u00f3 haciendo el bien\u00bb (Hech 10,38).<\/p>\n<p>\tDesde la encarnaci\u00f3n (Mt 1,18-20) y el bautismo (Mt 3,16), Jes\u00fas aparece como lleno del Esp\u00ed\u00adritu para comunicarlo a todos por medio de un nuevo \u00abbautismo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 3,11). Jes\u00fas cumple su misi\u00f3n \u00ablleno de gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Lc 10,21), porque sabe que, por medio de su \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb (por su muerte y resurrecci\u00f3n), podr\u00e1 comunicar, a todos los que crean en \u00e9l, \u00abr\u00ed\u00ados de agua viva\u00bb (Jn 7,37-39; cfr. Jn 19,34-37).<\/p>\n<p>\tPresencia, luz y acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>\tJes\u00fas prometi\u00f3 a su Iglesia una asistencia permanente del Esp\u00ed\u00adritu, como presencia iluminadora, santificadora y evangelizadora (Jn 14,17.26; 15,26-27; 16,13-15). Esta presencia activa, que se manifest\u00f3 principalmente desde Pentecost\u00e9s y que es fruto de la redenci\u00f3n (Hech 2,4ss), contin\u00faa en la Iglesia, e incluso se puede decir que \u00abcompleta\u00bb o \u00abprolonga\u00bb la misi\u00f3n iniciada por Cristo. Toda la misi\u00f3n de la Iglesia es misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, como lo es del Padre y del Hijo. Pero el momento privilegiado de la misi\u00f3n eclesial es el anuncio del evangelio a todas las gentes.<\/p>\n<p>\tGracias a la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en los corazones y en la comunidad, los disc\u00ed\u00adpulos captar\u00e1n y vivir\u00e1n, por la fe, una presencia especial de Dios en ellos (Jn 14,17.23), mientras, al mismo tiempo, el Esp\u00ed\u00adritu les ense\u00f1ar\u00e1 el significado de todo el mensaje de Jes\u00fas (Jn 14,26), conduci\u00e9ndolos a la plenitud de la verdad (Jn 16,13) y transform\u00e1ndoles en testigos cualificados suyos (Jn 15,26-27). Es \u00e9l quien ha inspirado las Escrituras, sostiene la tradici\u00f3n de la Iglesia y garantiza su magisterio, obra por medio de los signos sacramentales y lit\u00fargicos, gu\u00ed\u00ada por el camino de la oraci\u00f3n y perfecci\u00f3n, comunica sus dones y frutos, unge y env\u00ed\u00ada a los ap\u00f3stoles seg\u00fan su propia vocaci\u00f3n (cfr. CEC 688).<\/p>\n<p>\tEl Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo<\/p>\n<p>\tEl t\u00ed\u00adtulo que Jes\u00fas da al Esp\u00ed\u00adritu Santo (\u00abpar\u00e1clito\u00bb), indica la funci\u00f3n que va a desempe\u00f1ar de parte del Padre y en nombre de Jes\u00fas, puesto que \u00e9 es consolador, defensor (abogado), mediador (intercesor). Es como la expresi\u00f3n personal del amor entre el Padre y el Hijo, participada por los creyentes en Cristo. Es la tercera persona de la Trinidad, \u00abconsubstancial\u00bb o de la misma naturaleza del Padre y del Hijo, que \u00abprocede del Padre\u00bb como principio fontal, y que es enviado por el Padre \u00aben el nombre\u00bb o por medio del Hijo (Jn 14,26; 15,26). Por esto, \u00abcon el Padre y el Hijo recibe una misma adoraci\u00f3n y gloria\u00bb (Credo; cfr. CEC 685)<\/p>\n<p>\tEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, por el hecho de ser enviado por el Padre y el Hijo (Jn 15,26), se comunica a modo de \u00absoplo\u00bb salv\u00ed\u00adfico (Jn 3,8; 20,22), \u00abfuego\u00bb que purifica (Lc 3,16), principio de un \u00abnuevo nacimiento\u00bb o de una \u00abvida nueva\u00bb (Jn 3,5; 7,37-39), \u00abunci\u00f3n\u00bb o consagraci\u00f3n para la \u00abmisi\u00f3n\u00bb (Lc 4,18; Jn 20,22).<\/p>\n<p>\tLa din\u00e1mica pneumatol\u00f3gica de la vida y misi\u00f3n cristiana<\/p>\n<p>\tEl objetivo de la vida cristiana y, por tanto, de la evangelizaci\u00f3n, consiste en hacer de cada creyente y de toda la humanidad una \u00abofrenda consagrada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, agradable a Dios\u00bb (Rom 15,16). Esta oblaci\u00f3n equivale a \u00abformar a Cristo\u00bb en cada coraz\u00f3n (Gal 4,19), de suerte que todo ser humano se haga part\u00ed\u00adcipe, por la infusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas (cfr. Gal 4,4-7; Ef 1,5; Rom 8,15-17). Toda la humanidad creyente, con \u00abgemidos del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, est\u00e1 anhelando \u00abla adopci\u00f3n de hijos de Dios\u00bb (Rom 8,22-23).<\/p>\n<p>\tTodo cristiano queda \u00absellado\u00bb con el signo de propiedad del Esp\u00ed\u00adritu Santo (el \u00abcar\u00e1cter\u00bb), comunicado en el bautismo. Una nueva profundizaci\u00f3n de este \u00absello\u00bb se recibe por los sacramentos de la confirmaci\u00f3n y del Orden. Esta marca del Esp\u00ed\u00adritu se compara al \u00abrescoldo\u00bb que hay que \u00abavivar\u00bb continuamente, para poder responder a la propia vocaci\u00f3n (2Tim 1,6). Es una fuerza (\u00abdinamis\u00bb) que urge a configurarse con Cristo (perfecci\u00f3n), a entrar en la intimidad divina (contemplaci\u00f3n) y anunciar el misterio de Cristo a toda la humanidad (misi\u00f3n). \u00abLos Ap\u00f3stoles, con la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se sintieron id\u00f3neos para realizar la misi\u00f3n que se les hab\u00ed\u00ada confiado\u00bb (DeV 25).<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n eclesial bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n comunicada por Jes\u00fas a sus Ap\u00f3stoles y a toda la Iglesia es la misma que \u00e9l ha recibido del Padre bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 20,21-23; Mt 28,19-20). Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas son enviados con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu para anunciar el evangelio (Lc 24,48-49; Hech 1,8). Esta \u00abfuerza\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu les urgir\u00e1 a anunciar la palabra de Dios de modo irresistible (cfr. Hech 3,29; 4,8-13.31). Ser\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu quien dar\u00e1 testimonio de Jes\u00fas para que ellos mismos se hagan sus testigos.<\/p>\n<p>\tEl Esp\u00ed\u00adritu Santo es \u00abel alma\u00bb de la Iglesia porque \u00abvivifica, unifica y mueve todo el cuerpo\u00bb m\u00ed\u00adstico de Cristo (LG 7). El es tambi\u00e9n \u00abel protagonista de toda la misi\u00f3n eclesial\u00bb (RMi 21) y \u00abel agente principal de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (EN 75).<br \/>\nReferencias Bautismo, carismas, cen\u00e1culo, confirmaci\u00f3n, discernimiento, dones del Esp\u00ed\u00adritu, espiritualidad, fidelidad, frutos del Esp\u00ed\u00adritu, gracia, inhabitaci\u00f3n trinitaria, Jesucristo, Orden, Pentecost\u00e9s, Trinidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 4,59; AG 4; DeV; EN 75; RMi III y 87; TMA 44-48; CEC 683-747, 1091-1109.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., El Esp\u00ed\u00adritu Santo, luz y fuerza de Cristo en la misi\u00f3n de la Iglesia (Burgos, Semanas Misionales, 1980); AA.VV, Credo in Spiritum Sanctum, Atti del Congresso Internazionale di Pneumatologia (Lib. Edit. Vaticana 1983); D. BERTETTO, Lo Spirito Santo e santificatore (Roma, Pro Sanctitate, 1977); L. BOUYER, Le Consolateur (Paris, Cerf, 1980); Y. CONGAR, El Esp\u00ed\u00adritu Santo (Barcelona, Herder, 1983) 340-347; F.X. DURWELL, El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1986); J. ESQUERDA BIFET, Agua viva (Barcelona, Balmes, 1985); J. GALOT, Porteurs du soufle de l&#8217;Esprit (Paris 1967); A. GUERRA, Esp\u00ed\u00adritu Santo, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 644-659; R. LAVATORI, Lo Spirito Santo dono del Padre e del Figlio (Bologna, Dehoniane, 1987); J. LOPEZ GAY, El Esp\u00ed\u00adritu Santo protagonista de la misi\u00f3n, en Haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes (Valencia, EDICEP, 1991) 163-181; H. M\u00dcHLEN, L&#8217;Esprit dans l&#8217;Eglise (Paris, Cerf, 1969); A. ROYO MARIN, El gran desconocido ( BAC, Madrid, 1973).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. Israel<\/p>\n<p>(ruah, carne, hombre, alma, cuerpo, Dios, Padre, Hijo). La cultura b\u00ed\u00adblica, como otras culturas antiguas, ha visto en el hombre dos o tres elementos: el hombre es carne (fragilidad, vida), es cuerpo (realidad extensa) y esp\u00ed\u00adritu (un tipo de interioridad y de trascendencia). La palabra esp\u00ed\u00adritu (en hebreo ruah, en griego pneuma) est\u00e1 vinculada con el aliento, la respiraci\u00f3n, que es un elemento distintivo de la vida. Quiz\u00e1 podamos a\u00f1adir que esp\u00ed\u00adritu es la forma que los hombres tienen de  vivir, no s\u00f3lo porque respiran (como los animales), sino porque hablan (las palabras est\u00e1n hechas de aliento, respiraci\u00f3n modulada con sentido) y se abren a todo lo que existe. En ese sentido se puede hablar del esp\u00ed\u00adritu del hombre (con min\u00fascula) y del Esp\u00ed\u00adritu de Dios (con may\u00fascula). Muchas veces es dif\u00ed\u00adcil distinguir ambos esp\u00ed\u00adritus, pues Dios y el hombre se vinculan y relacionan precisamente por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>(1) Antiguo Testamento en general. La visi\u00f3n del Antiguo Testamento sobre el Esp\u00ed\u00adritu constituye uno de los elementos b\u00e1sicos de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Seg\u00fan Gn 1,2, \u00abel Esp\u00ed\u00adritu de Dios aleteaba por encima de las aguas. El Esp\u00ed\u00adritu, simbolizado como hurac\u00e1n de Dios, planea sobre el abismo de un mundo que en s\u00ed\u00ad mismo ser\u00ed\u00ada caos confuso. As\u00ed\u00ad aparece como presencia creadora, ext\u00e1tica, de Dios, que act\u00faa despu\u00e9s por la Palabra (y dijo Dios&#8230;) a fin de comunicarse. Avanzando en esta l\u00ed\u00adnea, se dir\u00e1 que Dios ha creado con su Esp\u00ed\u00adritu-Aliento al ser humano: \u00abForm\u00f3 al hombre con barro del suelo e insufl\u00f3 en su nariz Esp\u00ed\u00adritu de vida\u00bb (Gn 2,7). Los hombres forman parte del aliento de Dios, que es algo gratuito, un don personal. As\u00ed\u00ad podemos decir que el Esp\u00ed\u00adritu es Dios, pero no como sustancia cerrada, sino como gracia que se abre a los hombres; y a\u00f1adimos que los hombres son Esp\u00ed\u00adritu en cuanto moran y viven dentro de la Vida divina. A lo largo del Antiguo Testamento, el Esp\u00ed\u00adritu se encuentra especialmente vinculado con los jueces*, carism\u00e1ticos liberadores del pueblo, y con los profetas* antiguos (especialmente con los carism\u00e1ticos, como Elias y El\u00ed\u00adseo). Eso hace que muchos jud\u00ed\u00ados pensaran que el Esp\u00ed\u00adritu era algo del pasado, mientras que el tiempo actual aparece como tiempo de ausencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios: es como si los hombres se encontraran vac\u00ed\u00ados y necesitaran una presencia divina. Por eso esperan la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo para el futuro escatol\u00f3gico, en l\u00ed\u00adnea mesi\u00e1nica o apocal\u00ed\u00adptica. En esa l\u00ed\u00adnea, el Esp\u00ed\u00adritu-ma\/z es la acci\u00f3n (presencia) de Dios que sostiene todo lo que existe y promueve de un modo especial la historia de los hombres. No es propiedad ontol\u00f3gica del ser de lo divino en s\u00ed\u00ad (existente por s\u00ed\u00ad mismo), sino expresi\u00f3n de Dios que act\u00faa sin cesar haciendo que la vida nazca y que los hu manos alcancen su plenitud. Esp\u00ed\u00adrituruah es la misma hondura de vida de los hombres, que en s\u00ed\u00ad mismos son fr\u00e1giles, pero que se encuentran sustentados en Dios y dirigidos hacia la plenitud mesi\u00e1nica: por eso, la experiencia del esp\u00ed\u00adritu se encuentra vinculada a la esperanza.<\/p>\n<p>(2) Rabinisrno. Siguiendo la visi\u00f3n anterior, los maestros fariseos, entre los que se encontraba Pablo (cf. Flp 3,5), tend\u00ed\u00adan a concebir el presente (la historia actual del pueblo) como tiempo de vac\u00ed\u00ado sagrado, de ausencia del Esp\u00ed\u00adritu. Ese vac\u00ed\u00ado se extiende desde el \u00faltimo profeta que habl\u00f3 en nombre de Dios hasta el tiempo final de los tiempos, momento en que el Esp\u00ed\u00adritu divino hablar\u00e1 otra vez, en la culminaci\u00f3n escatol\u00f3gica. El Esp\u00ed\u00adritu ha ejercido su funci\u00f3n en el pasado: ha dirigido a los patriarcas y a los justos, se ha expresado en los profetas, y ha inspirado la Escritura de los libros santos. Por eso, de una forma general, se puede afirmar que el origen y existencia de Israel depende de la obra del Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu tendr\u00e1 importancia en el futuro: actuar\u00e1 como poder de juicio de Dios, llevando a plenitud la historia israelita y realizando el juicio. Por eso, en sentido general, la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se identifica con la culminaci\u00f3n del tiempo o la llegada de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica. En el presente no hay Esp\u00ed\u00adritu. La literatura rab\u00ed\u00adnica supone con frecuencia que con la destrucci\u00f3n del Primer Templo (en tiempo de los babilonios) y la muerte del \u00faltimo profeta la actuaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu ces\u00f3: ya no se escriben m\u00e1s los libros santos, se ha cerrado la palabra de Dios y no existen m\u00e1s revelaciones. Por eso, la gran obra del Esp\u00ed\u00adritu se encuentra en este tiempo clausurada (en ese sentido dir\u00e1 Jn 7,39 que no hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu porque Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada resucitado). Al afirmar que ha terminado la profec\u00ed\u00ada y que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios no act\u00faa en el presente, el rabinisrno expresa su propia situaci\u00f3n de desamparo. Falta el Esp\u00ed\u00adritu y por eso la vida de los fieles se centra cada vez m\u00e1s en la obediencia a la ley (oral o escrita). En lugar del Esp\u00ed\u00adritu emerge y tiende a ocupar el centro de la vida humana un tipo de ley social\/sacral; algunos grupos jud\u00ed\u00ados corren el riesgo de caer en un nomismo.<\/p>\n<p>(3) Apocal\u00ed\u00adptica. Desbordando la visi\u00f3n m\u00e1s cerrada del rabinisrno, la con  vicci\u00f3n de que el Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa en el presente y actuar\u00e1 de manera m\u00e1s intensa y total en el futuro aparece atestiguada de una forma peculiar en los escritos de tendencia apocal\u00ed\u00adptica, pues el Elegido de Dios se encuentra desde ahora lleno del Esp\u00ed\u00adritu de justicia (1 Hen 62,2). Ciertamente, el Esp\u00ed\u00adritu habita en el mundo superior donde mora el Elegido (= Hijo del Humano) en quien habita ya el Esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada, conocimiento y juicio (cf. 1 Hen 49,3-4). Pero lo importante es que ya est\u00e1 preparado para venir, vendr\u00e1 pronto a culminar su obra. Este Elegido superior en quien reposa el Esp\u00ed\u00adritu de Dios se identifica con el Hijo del Hombre que realiza la gran obra escatol\u00f3gica, divina, como Mes\u00ed\u00adas trascendente. Tambi\u00e9n el Mes\u00ed\u00adas hist\u00f3rico (de la dinast\u00ed\u00ada de David) se encontrar\u00e1 cuando venga lleno del Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Test Lev\u00ed\u00ad 18,7) y lo mismo han de hallarse aquellos que le siguen y aceptan. Eso significa que muchos jud\u00ed\u00ados del tiempo de Jes\u00fas y Pablo manten\u00ed\u00adan viva la esperanza apocal\u00ed\u00adptica y mesi\u00e1nica del Esp\u00ed\u00adritu. La vida actual del hombre sobre el mundo se encuentra dominada por el mal, pero hay una esperanza: los buenos israelitas aguardan la irrupci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que actuar\u00e1 por medio de su Elegido o Mes\u00ed\u00adas, para recrear todo lo que existe.<\/p>\n<p>(4) Escritos de Qumr\u00e1n*. Avanzan en esa l\u00ed\u00adnea apocal\u00ed\u00adptica, suponiendo que los tiempos finales ya han llegado, de manera que los hombres se encuentran desde ahora determinados y dirigidos por dos esp\u00ed\u00adritus antit\u00e9ticos: los hijos de la luz est\u00e1n bajo el poder del Esp\u00ed\u00adritu bueno o Pr\u00ed\u00adncipe de la luz; los perversos se encuentran dominados por el Esp\u00ed\u00adritu malo o Angel de las tinieblas. La humanidad se concibe as\u00ed\u00ad como un campo de batalla: esp\u00ed\u00adritu de verdad y de injusticia luchan en ella mutuamente, de tal forma que s\u00f3lo al fin podr\u00e1 lograrse el triunfo de lo bueno. Qumr\u00e1n defiende seg\u00fan eso un dualismo pol\u00e9mico o conflictivo. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios s\u00f3lo se manifestar\u00e1 plenamente en el futuro; por eso, creer en el Esp\u00ed\u00adritu significa creer en el triunfo final de los Hijos de la Luz. Pero, al mismo tiempo, el Esp\u00ed\u00adritu se concibe como realidad que ya poseen los elegidos de la comunidad, que as\u00ed\u00ad aparecen de alg\u00fan modo como salvados. Los Himnos de Qumr\u00e1n (cf. 1QH<br \/>\n14,8-22; 16,8-12) muestran que la en trada a la comunidad y su pertenencia a ella viene unida al don del Esp\u00ed\u00adritu. Esto nos muestra que en contra del rabinismo (que vincula el Esp\u00ed\u00adritu de Dios con el pasado y futuro del pueblo) y de la apocal\u00ed\u00adptica (que se fija casi s\u00f3lo en la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica) los separados de Qumr\u00e1n han puesto de relieve el valor presente del Esp\u00ed\u00adritu. Ellos se saben hombres de experiencia, portadores del Esp\u00ed\u00adritu bueno que se expresa en el nuevo conocimiento, la sabidur\u00ed\u00ada y santidad que ya poseen. La salvaci\u00f3n no es un simple acontecer futuro. El mismo tiempo actual se encuentra lleno de la acci\u00f3n de Dios, es presencia del Esp\u00ed\u00adritu. Por medio de su entrada en la comunidad, los fieles de Qumr\u00e1n poseen la certeza de que Dios les ha elegido y les libera de los males de este mundo.<\/p>\n<p>Cf. A. K\u00dcHN, Der Heilige Geist. Biblische Lehre und menschliche Erfahrung, Brockhaus, Wuppertal 1980; D. LYS, Rouach, EHPR 56, PUF, Par\u00ed\u00ads 1962; P. SCHAEFFER, Die Vorstellnng vom Heiligen Geist in der rabbinischen Literatur, SANT 28, M\u00fanich 1972; P. VAN IMSCHOOT, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, Fax, Madrid 1969.<\/p>\n<p>ESP\u00ed\u008dRITU SANTO<br \/>\n2. Experiencia cristiana<\/p>\n<p>(-> bautismo). Jes\u00fas ha experimentado y actualizado la presencia del Esp\u00ed\u00adritu como poder liberador, que act\u00faa a favor de los hombres, al servicio del reino de Dios. De esa forma retoma y actualiza el motivo del Esp\u00ed\u00adritu como poder de creaci\u00f3n, principio de vida humana.<\/p>\n<p>(1) Esp\u00ed\u00adritu y reino de Dios. Otros profetas de aquel tiempo, en la l\u00ed\u00adnea apocal\u00ed\u00adptica, anunciaban como Juan Bautista el juicio justiciero de Dios que destruye a los perversos, cumpliendo as\u00ed\u00ad la Ley antigua (cf. Mt 3,7-12 par); los rabinos perfeccionaban la Ley, los sabios buscaban formas mejores (elitistas) de presencia de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Pues bien, entre ellos, de un modo especial, vino Jes\u00fas, mensajero del reino de Dios y portador del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y su gesto primero fue curar con poder a los excluidos del sistema social y sagrado, superando la postura de aquellos que interpretaban la presencia de Dios como principio de interioridad elitista o juicio y condena contra los hombres pervertidos. As\u00ed\u00ad ha podido unir Esp\u00ed\u00adritu y Reino, como supone una variante famosa del Padrenuestro (en Lc 11,2): el texto com\u00fan dice: Venga tu Reino; una lectura antigua traduce: Venga a nosotros tu Esp\u00ed\u00adritu Santo. Jes\u00fas no ofreci\u00f3 una teor\u00ed\u00ada sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, sino que se descubri\u00f3 lleno del Esp\u00ed\u00adritu de Dios y lo vincul\u00f3 a la presencia del Reino, pidiendo as\u00ed\u00ad que llegara y preparando su venida.<\/p>\n<p>(2) Mes\u00ed\u00adas carism\u00e1tico, Mes\u00ed\u00adas del Esp\u00ed\u00adritu. Culminando una experiencia israelita de juicio, Juan Bautista anunci\u00f3 la llegada del viento-esp\u00ed\u00adritu de Dios como hurac\u00e1n destructor, fin de la historia (cf. Mt 3,7-11). Jes\u00fas, en cambio, volviendo al origen de la creaci\u00f3n y fund\u00e1ndose en el Dios creador, anunci\u00f3 el despliegue final del Esp\u00ed\u00adritu como principio de perd\u00f3n y de gracia, superando el nivel del juicio (cf. \u00abno juzgu\u00e9is\u00bb: Mt 7,1 par) y la violencia que hab\u00ed\u00ada dominado sobre el mundo. As\u00ed\u00ad aparece como hombre lleno del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, ofreciendo ese Esp\u00ed\u00adritu a los hombres y mujeres de su entorno, para que se descubran tambi\u00e9n ellos liberados, hijos de Dios. As\u00ed\u00ad lo ratifica la tradici\u00f3n del bautismo (cf. Mc 1,9-11 par), por la que se afirma que Jes\u00fas recibi\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu Santo y realiza su obra, al servicio de la vida y de la santidad (de la gracia) en un mundo dominado por esp\u00ed\u00adritus impuros, como muestran sus exorcismos (cf. Mt 12,28 par). Esta acci\u00f3n curadora y esta lucha contra el esp\u00ed\u00adritu perverso se expresa en las tentaciones (Mc 1,12-13; Mt 4,1 11 par). Entendido as\u00ed\u00ad, el tema del Esp\u00ed\u00adritu nos sit\u00faa en el centro de la novedad evang\u00e9lica, m\u00e1s a\u00fan, en el centro de la crisis rnesi\u00e1nica, all\u00ed\u00ad donde Jes\u00fas anuncia la ca\u00ed\u00adda del mundo antiguo, amenazado por el rigor de la Ley y el poder del satanismo, suscitando en su lugar un mundo de gracia. Precisamente all\u00ed\u00ad donde Jes\u00fas anuncia el Reino como fuerza creadora, curaci\u00f3n y libertad humana (perd\u00f3n, curaciones), se revela en plenitud el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que as\u00ed\u00ad aparece como Esp\u00ed\u00adritu cristiano (= del Cristo o Mes\u00ed\u00adas). Se dec\u00ed\u00ada desde antiguo que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios (prudencia y sabidur\u00ed\u00ada, consejo y valent\u00ed\u00ada; cf. Is 11,1-2: dones*) reposar\u00ed\u00ada sobre el Rey Mes\u00ed\u00adas. As\u00ed\u00ad lo repet\u00ed\u00adan los discursos mesi\u00e1nicos y apocal\u00ed\u00adpticos: el Mes\u00ed\u00adas de Dios actuar\u00e1 con la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu, para destruir a los perversos e instaurar el Reino. Pues bien, la tradici\u00f3n cristiana sabe que Jes\u00fas ha recibido el esp\u00ed\u00adritu mesi\u00e1nico (cf. Mc 1,9-11 par), aunque de modo distinto, como servidor de los pobres, no como se\u00f1or que se impone sobre los dem\u00e1s (cf. Mt 12,18). As\u00ed\u00ad ofrece libertad de Dios a los oprimidos, iniciando la obra escatol\u00f3gica anunciada por los profetas: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad; por eso me ha ungido para ofrecer la buena nueva a los pobres&#8230;\u00bb (Lc 4,18; cf. Is 61,1-2; 58,6). Estas palabras han sido redactadas posiblemente tras la pascua, pero reflejan la experiencia de Jes\u00fas, que aparece as\u00ed\u00ad como profeta del Esp\u00ed\u00adritu, ofreciendo la salvaci\u00f3n de Dios a todos los necesitados.<\/p>\n<p>(3) Exorcismos. Esp\u00ed\u00adritu discutido. Desde esa base se entienden los exorcismos de Jes\u00fas. Algunos escribas lo acusan, diciendo que act\u00faa con la fuerza de Sat\u00e1n, como poseso peculiar del Diablo, pues su gesto es una amenaza contra el orden de la Ley (que distingue a buenos y malos). Jes\u00fas se defiende y responde: \u00abPero si yo expulso a los demonios con el Esp\u00ed\u00adritu de Dios eso significa que el reino de Dios est\u00e1 llegando a vosotros\u00bb (Mt 12,28). Sat\u00e1n es lo que oprime y perturba al ser humano, haci\u00e9ndole esclavo de s\u00ed\u00ad mismo, de la conflictividad social y de la muerte. El Esp\u00ed\u00adritu, en cambio, es poder de creaci\u00f3n, es Vida de Dios que act\u00faa por el Reino (en curaci\u00f3n, acogida, salud, esperanza), a favor de los hombres. De esa manera, al rechazar la acusaci\u00f3n de los escribas, Jes\u00fas defiende, por encima de la Ley, su acci\u00f3n a favor de los proscritos de Israel (los posesos e impuros), declarando que el mismo Esp\u00ed\u00adritu de Dios le avala. No acepta el control de los escribas, con sus purezas nacionales, sino que act\u00faa como portador del Esp\u00ed\u00adritu, para acoger a los excluidos del sistema. As\u00ed\u00ad se definen los frentes: demon\u00ed\u00adaco es aquello que oprime y excluye al ser humano; del Esp\u00ed\u00adritu de Dios proviene aquello que libera y abre caminos de comuni\u00f3n. De esa forma eleva Jes\u00fas, sobre la naci\u00f3n-ley de Israel, el don poderoso del Esp\u00ed\u00adritu (reino de Dios), en favor de todos y de un modo especial de aquellos a quienes el sistema rechaza o condena. Esta es su tarea, la clave de su vida y mensaje: como portador del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, suscita una comunidad abierta a los necesitados y proscritos, por pura gracia, sobre toda ley.    (4) Pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la gracia del Esp\u00ed\u00adritu. En ese contexto se entiende el pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu que consiste en rechazar la salvaci\u00f3n que Dios ofrece a los peque\u00f1os y enfermos, a los excluidos de la sociedad sagrada israelita (Mt 12,31-32). Los que rechazan el perd\u00f3n (no acogen ni perdonan a los rechazados) se condenan a s\u00ed\u00ad mismos, se separan de la gracia: excluyen toda salvaci\u00f3n, pecando contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es perd\u00f3n y gratuidad de Dios o Reino (cf. Mc 3,28-30 par). Este es el esc\u00e1ndalo m\u00e1s fuerte, la novedad que han detectado los adversarios de Jes\u00fas cuando le acusan de romper el orden de la Ley de Dios, que ellos pretenden defender, defendiendo s\u00f3lo sus propios intereses. Jes\u00fas, en cambio, se siente portador de un Esp\u00ed\u00adritu de salvaci\u00f3n: es un carism\u00e1tico, hombre de acci\u00f3n, un creador de vida, que alaba a Dios desde su experiencia m\u00e1s honda de Hijo (cf. Mt 11,25-27), descubriendo la ca\u00ed\u00adda de Sat\u00e1n (Lc 10,18), como un transfigurado (cf. Mc 9,2-9 par). No es carism\u00e1tico visionario, arrastrado por un fluir de revelaciones interiores del Esp\u00ed\u00adritu, sino liberador, hombre de acci\u00f3n fuerte, que ha visto y cultivado la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios en el amor, que ofrece de manera intensa, contagiosa, a los enfermos y expulsados del sistema. Siendo poderoso es d\u00e9bil, pues no se impone y debe aceptar la persecuci\u00f3n de los prepotentes. En este contexto puede prometer a sus seguidores la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abY cuando os lleven para entregaros (a los sanedrines y juicios del mundo&#8230;) no and\u00e9is pensando lo que hab\u00e9is de decir, pues dir\u00e9is aquello que Dios os inspire en aquella hora: porque no ser\u00e9is vosotros los que habl\u00e9is, sino el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mc 13,11). El Esp\u00ed\u00adritu es la fuerza de los d\u00e9biles: presencia de Dios que sostiene a los derrotados de la historia, a quienes ofrece la experiencia y palabra de Dios que derivan del Cristo.<\/p>\n<p>(5) La Iglesia, una experiencia caristndtica (Pentecost\u00e9s*, carismas*). La condena y muerte de Jes\u00fas ha puesto una gran signo de interrogaci\u00f3n en todos los aspectos anteriores de su vida y su mensaje: por medio de la cruz, Jes\u00fas ha venido a mostrarse ante la ley de Israel como maldito (cf. Gal 3,13) y ante los hombres como un fracasado. Pues bien, en este contexto se ha revelado con toda su fuerza la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, expresada de dos formas complementarias, una m\u00e1s eclesial, otra m\u00e1s cristol\u00f3gica. Aqu\u00ed\u00ad empezamos presentando la experiencia eclesial. El surgimiento de los diversos grupos cristianos s\u00f3lo se entiende como experiencia carism\u00e1tica: los cristianos han descubierto y sentido que Jes\u00fas, el mismo Jes\u00fas muerto, les ofrec\u00ed\u00ada su Esp\u00ed\u00adritu, haci\u00e9ndoles de esa forma herederos de su obra. El Nuevo Testamento ha formulado esta experiencia de diversas formas, entre las que se\u00f1alamos tres. La m\u00e1s antigua que conservamos es la de Pablo, cuando dice a los G\u00e1latas que por la fe en Jes\u00fas han recibido el Esp\u00ed\u00adritu, de manera que han podido descubrirse como hombres nuevos (Gal 3,2-4). El libro de los Hechos formula esta experiencia de un modo eclesial, vincul\u00e1ndola a la fiesta jud\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s: estaban los seguidores de Jes\u00fas reunidos, pocos d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de su muerte, y \u00abtodos fueron llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, como el Esp\u00ed\u00adritu les daba que hablasen\u00bb (Hch 2,4). Finalmente, Juan ha formulado esa misma experiencia de un modo cristol\u00f3gico, aplicando a Jes\u00fas el modelo del Dios creador de Gn 2,7: El mismo Jes\u00fas que hab\u00ed\u00ada muerto se apareci\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos, \u00absopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: recibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Jn 20,22). Esta es la experiencia b\u00e1sica del surgimiento de la Iglesia: los seguidores del Jes\u00fas crucificado se han descubierto renacidos, portadores de su mismo Esp\u00ed\u00adritu. L\u00f3gicamente, ellos han continuado su obra, impulsados por el mismo Esp\u00ed\u00adritu que actuaba en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(6) Expresi\u00f3n cristol\u00f3gica. Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas como experiencia del Esp\u00ed\u00adritu. Pablo ha descubierto y presentado a Dios no s\u00f3lo como \u00abaquel que resucita a los muertos y crea de la nada\u00bb (cf. Rom 4,17; Is 48,13), sino como aquel que \u00abha resucitado ya a Jes\u00fas\u00bb de entre los muertos (Rom 4,24), revelando as\u00ed\u00ad su Esp\u00ed\u00adritu. Por eso dice que Jes\u00fas \u00abha sido engendrado de la estirpe de David, seg\u00fan la carne, constituido Hijo de Dios en poder, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de Santidad (= Santo) por medio de la resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb (Rom 1,3-4). La historia anterior de Jes\u00fas nos situaba en el nivel de la esperanza israelita, que es nivel de carne, en la l\u00ed\u00adnea mesi\u00e1nica de David. La pascua de Jes\u00fas es, sin embargo, reve  laci\u00f3n y presencia plena del Esp\u00ed\u00adritu de Dios. El mesianismo dav\u00ed\u00addico, cerrado en s\u00ed\u00ad mismo, pertenece al nivel de la carne, al mundo de lo humano y corruptible, sometido al poder del pecado y de la muerte. Por el contrario, el Esp\u00ed\u00adritu es la fuerza escatol\u00f3gica (ya plena) del Amor de Dios que act\u00faa por la pascua de Jes\u00fas y se expresa en una vida que vence a la muerte. Como hijo de David, Jes\u00fas ha sido un ser de carne (terreno). Por medio de la pascua, se ha expresado y revelado plenamente como Hijo de Dios, existencia culminada y salvadora. As\u00ed\u00ad se manifiesta Dios por medio de Jes\u00fas, como Esp\u00ed\u00adritu de santidad, principio de creaci\u00f3n escatol\u00f3gica, amor recreador de los humanos. Seg\u00fan eso, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios act\u00faa y se define plenamente en la pascua de Jes\u00fas, quien aparece as\u00ed\u00ad como principio y plenitud de la acci\u00f3n creadora. El Esp\u00ed\u00adritu es amor que triunfa del odio, vida de Dios que supera la violencia y muerte humana. Por El se desvela en el mundo (dentro de la misma historia) la verdad escatol\u00f3gica de Dios, encarnada en Cristo.<\/p>\n<p>(7) Reinterpretaci\u00f3n de Jes\u00fas. Muerte en el Esp\u00ed\u00adritu. El texto m\u00e1s significativo es el de Heb 9,14 cuando se dice que \u00abCristo, no teniendo mancha alguna, se ofreci\u00f3 a Dios por medio del Esp\u00ed\u00adritu eterno\u00bb. Precisamente aqu\u00ed\u00ad, en la entrega de amor de Jes\u00fas, viene a revelarse en medio de la historia el eterno Esp\u00ed\u00adritu de Dios. As\u00ed\u00ad puede decirse que el Esp\u00ed\u00adritu se identifica con el amor de Cristo, que pone su vida en manos de Dios Padre: es el Amor de aquel que, muriendo por los dem\u00e1s, destruye la potencia de la muerte y redime a la humanidad ca\u00ed\u00adda. De esta forma los elementos principales de la vida de Jes\u00fas han de entenderse en perspectiva de Esp\u00ed\u00adritu. Vivir es nacer, realizarse y morir. As\u00ed\u00ad vive Jes\u00fas y en el despliegue total de su existencia viene a desvelarse como Hijo de Dios Padre siendo el Ungido del Esp\u00ed\u00adritu. Esos dos rasgos definen su entrega y donaci\u00f3n mesi\u00e1nica: uno m\u00e1s filial (que se expresa sobre todo en el bautismo, donde el Padre le dice: \u00c2\u00a1t\u00fa eres mi Hijo!) y otro m\u00e1s pneumatol\u00f3gico (que se expresa en Pentecost\u00e9s) se vinculan y penetran mutuamente, definiendo a Jes\u00fas como Hijo de Dios y Mes\u00ed\u00adas del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>(8) Experiencia de Pablo. Vivir en el Esp\u00ed\u00adritu. Los cristianos descubren consorpresa que la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la pascua de Jes\u00fas no ha causado el fin del mundo, como ellos esperaban y quiz\u00e1 buscaban, sino una forma distinta de vida y comuni\u00f3n, la vida de la Iglesia. Esta es la novedad: \u00c2\u00a1Ha venido el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, por medio de Jes\u00fas, pero el mundo no ha terminado! Dios se ha manifestado ya del todo, ha realizado su obra y, sin embargo, el mundo contin\u00faa existiendo y a los fieles de Jes\u00fas se les pide que vivan de una forma nueva: \u00abSi el Esp\u00ed\u00adritu de aquel que ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos habita en vosotros, el que ha resucitado al Cristo de entre los muertos vivificar\u00e1 tambi\u00e9n vuestros cuerpos mortales, en virtud de su Esp\u00ed\u00adritu que habita en vosotros (Rom 8,11). Este pasaje contiene la totalidad del mensaje cristiano: el mismo Dios, que ha resucitado a Jes\u00fas, resucitar\u00e1 a los hombres, por medio de su Esp\u00ed\u00adritu, definido aqu\u00ed\u00ad como Principio de resurrecci\u00f3n. Los creyentes est\u00e1n muertos a este mundo, entendido como carne, fuente de corrupci\u00f3n, y viven ya en Esp\u00ed\u00adritu (cf. Rom 8,10), abiertos a la resurrecci\u00f3n plena, como hijos que participan del mismo Esp\u00ed\u00adritu de Filiaci\u00f3n del Hijo de Dios: nacen de nuevo con Jes\u00fas y superando la antigua servidumbre (injertados en su mismo nacimiento), pueden confesar: \u00c2\u00a1Abba! T\u00fa eres mi Padre (Gal 4,5-6; cf. Rom 8,15-16). En esa l\u00ed\u00adnea, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios que ha resucitado a Jes\u00fas viene a definirse como Esp\u00ed\u00adritu filial, presencia de Dios Padre en nuestra vida. Los cristianos son aquellos que, por medio del Esp\u00ed\u00adritu, unidos en comunidad de amor (1 Cor 12-14: carismas*), esperan como hijos el cumplimiento de sus esperanzas: \u00abPues no recibisteis el esp\u00ed\u00adritu de esclavitud para estar otra vez bajo el temor, sino que recibisteis el esp\u00ed\u00adritu de filiaci\u00f3n como hijos, en el cual clamamos \u00c2\u00a1Abba, Padre! El Esp\u00ed\u00adritu mismo da testimonio juntamente con nuestro esp\u00ed\u00adritu de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, tambi\u00e9n somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo\u00bb (Rom 8,15-17).<\/p>\n<p>(9) Teolog\u00ed\u00ada de Pablo. Textos b\u00e1sicos sobre el Esp\u00ed\u00adritu. Jes\u00fas, Hijo pascual de Dios, y el Esp\u00ed\u00adritu Santo se vinculan de forma paradigm\u00e1tica en la experiencia de la Iglesia, como ha mostrado Pablo en dos afirmaciones b\u00e1sicas: 1 Cor 15,41-46 y 2 Cor 3,17. Ellas definen el  misterio cristiano del Esp\u00ed\u00adritu, que as\u00ed\u00ad aparece como principio de libertad, (a) 1 Cor 15. Esp\u00ed\u00adritu vivificante. A lo largo del cap\u00ed\u00adtulo (1 Cor 15), Pablo ha venido precisando el sentido de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Su argumento culmina cuando presenta a Jes\u00fas como humanidad definitiva. Ad\u00e1n, el primer hombre, fue un alma viviente (psich\u00e9n so san), un ser de la tierra, definido por la psicli\u00e9 o capacidad vital dentro del mundo. Por el contrario, Jes\u00fas, el segundo Ad\u00e1n, es Esp\u00ed\u00adritu vivificante (pneuma ds\u00f3opoioun), presencia y aliento de Dios que no s\u00f3lo vive, como el hombre antiguo, sino que irradia vida, haciendo as\u00ed\u00ad vivir a los dem\u00e1s (1 Cor 15,45-47). El primer Ad\u00e1n es el hombre que viene de la tierra y a la tierra vuelve, en proceso de realizaci\u00f3n siempre fr\u00e1gil, limitado. El segundo Ad\u00e1n es Cristo, Hijo de Dios resucitado que ha vencido ya a la muerte y as\u00ed\u00ad viene a desvelarse en su verdad como Esp\u00ed\u00adritu vivificador: principio de vida para aquellos que le acogen. Jes\u00fas, \u00faltimo Ad\u00e1n, es portador de nueva Humanidad: es Cristo (= Ungido por el Esp\u00ed\u00adritu) y lo es de tal manera que viene desvelarse como Fuente de Esp\u00ed\u00adritu, principio de vida y comuni\u00f3n para todos los creyentes, (b) 2 Cor 3,17. El Se\u00f1or es el Esp\u00ed\u00adritu. Pablo ha presentado primero la visi\u00f3n jud\u00ed\u00ada de la Ley, entendida como letra, que deja al ser humano en un nivel de realidad externa (de dureza y mentira, de oscuridad y muerte). Frente a ella ha evocado luego el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, que es sentido profundo y no letra, vida y no muerte. Por eso, para entender la realidad y alcanzar la salvaci\u00f3n, los jud\u00ed\u00ados deben romper el velo de Ley que Mois\u00e9s puso ante su rostro y convertirse al Esp\u00ed\u00adritu, \u00abporque el Se\u00f1or (= Jes\u00fas resucitado) es el Esp\u00ed\u00adritu (= ho de kyrios to pneuma estin) y donde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or (= de Jes\u00fas) all\u00ed\u00ad est\u00e1 la libertad (eleutheria)\u00bb (2 Cor 3,17). El mismo Kyrios (Jes\u00fas resucitado) puede y debe interpretarse como Esp\u00ed\u00adritu, es decir, como fuente y principio de vida para los humanos, superando as\u00ed\u00ad el nivel de un judaismo legalista y de un mesianismo cristiano cerrado tambi\u00e9n en la ley (2 Cor 3-4).<\/p>\n<p>(10) El Se\u00f1or es Esp\u00ed\u00adritu, el Esp\u00ed\u00adritu es la libertad. Mois\u00e9s es signo de la Ley israelita, vinculada a la letra (Ley escrita en unas tablas de piedra) y a la muerte (el camino de la Ley acaba, haciendo que los hombres acaben con ella). Por eso, la Ley nos sit\u00faa en el nivel de corrupci\u00f3n, all\u00ed\u00ad donde los hombres no se atreven a quitar el velo de oscuridad y muerte de su vida, para mirarse cara a cara, porque el miedo les domina. Jes\u00fas, en cambio, ha rasgado en amor el velo de la Ley, superando por su muerte en Cruz (en amor y pascua) el miedo a la muerte, y abriendo a los humanos el acceso hacia el misterio del Esp\u00ed\u00adritu que vivifica (cf. todo 2 Cor 3, en especial 3,6). Por eso decimos que el mismo Jes\u00fas resucitado es Se\u00f1or (es divino) y como tal nos ofrece el Esp\u00ed\u00adritu, que es principio de vida y libertad. Utilizando una terminolog\u00ed\u00ada m\u00e1s teol\u00f3gica pudi\u00e9ramos decir que, en cuanto realidad divina (y personal), el Esp\u00ed\u00adritu se identifica con el mismo Cristo Se\u00f1or que abre y expande su vida (en perd\u00f3n y comuni\u00f3n) a todos los humanos. El Esp\u00ed\u00adritu no es Jes\u00fas en s\u00ed\u00ad (como individuo aislado), sino Jes\u00fas en cuanto Kyrios, Se\u00f1or que da la vida, en comuni\u00f3n de amor con el Padre, haciendo que los hombres puedan compartir esa misma comuni\u00f3n. En esa l\u00ed\u00adnea podemos avanzar y decir con la tradici\u00f3n posterior que el mismo Esp\u00ed\u00adritu se identifica con el Amor y Vida que Jes\u00fas y el Padre comparten y ofrecen en amor (como amor) a los humanos, por la pascua. Revelaci\u00f3n de Dios y plenitud humana se identifican e implican por medio del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. Este motivo nos sit\u00faa en el centro de la disputa de Pablo con un tipo de judeocristianismo que tend\u00ed\u00ada a interpretar el mensaje y vida de Jes\u00fas desde la ley israelita. Los judeocristianos de Jerusal\u00e9n, aun aceptando a Jes\u00fas como Se\u00f1or, corrieron el riesgo de entender su pascua en clave intraisraelita, diciendo que, al menos en un primer momento, hay que cumplir la Ley hasta que llegue la culminaci\u00f3n rnesi\u00e1nica. Por eso, aceptan esa Ley nacional de Israel y se mantienen, como grupo de renovaci\u00f3n y esperanza escatol\u00f3gica, dentro del judaismo. Piensan que no ha llegado todav\u00ed\u00ada el tiempo de la renovaci\u00f3n universal; a su juicio, el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado no es a\u00fan Esp\u00ed\u00adritu de misi\u00f3n (conversi\u00f3n) y unidad universal de todos los cristianos. Por el contrario, los cristianos helenistas y a partir de ellos Pablo (cf. Hch 6-15) han descubierto que el  Esp\u00ed\u00adritu de Cristo desborda las barreras del antiguo judaismo, suscitando una nueva comuni\u00f3n escatol\u00f3gica de fieles liberados de la Ley y unidos por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu que brota de la fe en el Cristo. El Evangelio es para ellos una novedad actual: la gracia de Cristo ha de extenderse desde ahora a todas las naciones. A su juicio, la venida del Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or inicia el tiempo de la transformaci\u00f3n humana, que no es algo que se espera para el fin de la historia (cuando el mundo acabe), sino algo que ha sucedido ya y puede expandirse desde ahora por el mundo entero. En este lugar viene a situarnos Pablo cuando contrapone la ley israelita, vinculada a la existencia sociorreligiosa del pueblo jud\u00ed\u00ado, y la fe cristiana, interpretada como uni\u00f3n con Cristo y apertura universal en el Esp\u00ed\u00adritu: Jes\u00fas ha realizado ya la obra definitiva de Dios, ofreciendo a los humanos la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu divino, la libertad completa, la comuni\u00f3n divina. Este es el tema b\u00e1sico de la experiencia paulina, formulada de manera definitiva en las cartas a los G\u00e1latas y Romanos.<\/p>\n<p>(11) Apocalipsis. El Esp\u00ed\u00adritu es aliento vital (cf. Ap 11,11; 13,15) y tiene un sentido positivo; pero puede recibir tambi\u00e9n un sentido negativo (esp\u00ed\u00adritus impuros o perversos: 16,13; 18,2). En sentido positivo, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios se expresa a trav\u00e9s de la experiencia y testimonio de la profec\u00ed\u00ada: es una fuerza superior que llena al profeta, introduci\u00e9ndole en el misterio de Dios y haci\u00e9ndole capaz de hablar en nombre de Jes\u00fas (Ap 1,4; 2,7.11; etc.; 14,13; 19,10; 22,6). El Apocalipsis identifica tambi\u00e9n al Esp\u00ed\u00adritu con los Siete Esp\u00ed\u00adritus que est\u00e1n ante el Trono de Dios (1,4; 4,5) y que aparecen, al mismo tiempo, como propios de Jes\u00fas (Ap 3,1; 5,6; dones*). Esos esp\u00ed\u00adritus se vinculan de alg\u00fan modo con los siete astros e iglesias (candelabros*) y representan la totalidad del esp\u00ed\u00adritu o vida de Dios, que la Iglesia posterior identifica con el \u00fanico Esp\u00ed\u00adritu Santo. De manera significativa, ese Esp\u00ed\u00adritu va unido con la Novia, orando con ella y formando su vida m\u00e1s profunda (22,17).<\/p>\n<p>Cf. C. K. BARRET, El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, Sec. Trinitario, Salamanca 1978; M. A. CHEVALLIER, Aliento de Dios, Sec. Trinitario, Salamanca 1978; F. CONTRERAS, El Esp\u00ed\u00adritu en el Libro del Apocalipsis, Koinon\u00ed\u00ada 28, Sec. Trinitario, Salamanca 1987; M. D. G. Dunn, El Esp\u00ed\u00adritu Santo y Jes\u00fas, Sec. Trinitario, Salamanca 1981; J. DE Goitia, La fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, MensajeroDeusto, Bilbao 1974; I. Hermann, Kyrios und Pneuma, Studiem zur Cliristologie der paulinischen Hauptbriefen, M\u00fanich 1961; G. Haya Prats, L&#8217;Esprit, forc\u00e9 de l\u2020\u2122Eglise, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1975; H. M\u00fchlen, El Esp\u00ed\u00adritu Santo y la iglesia, Sec. Trinitario, Salamanca 1998; X. Pikaza, Dios como Esp\u00ed\u00adritu y persona, Sec. Trinitario, Salamanca 1989; F. Porsch, El Esp\u00ed\u00adritu Santo, defensor de los creyentes (enJn), Sec. Trinitario, Salamanca 1978; R. Penna, LO Spirito di Cristo, Paideia, Brescia 1976; E. Schweizer, El Esp\u00ed\u00adritu Santo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1998; W. Wink, Naming the Powers; Unmasking the Powers; Engaging the Powers, Fortress, Filadelfia 1984, 1986, 1992.<\/p>\n<p>ESP\u00ed\u008dRITU SANTO<br \/>\n3. Teolog\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>(-> ruah). Recogiendo las aportaciones anteriores, podemos presentar un esquema general, que englobe los diversos momentos del despliegue cristiano del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ellos nos permiten ver en su conjunto la historia de la creaci\u00f3n y salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>(1) Antiguo Testamento. El Esp\u00ed\u00adritu aparece de dos formas b\u00e1sicas, (a) Poder creador: El Esp\u00ed\u00adritu sobre la aguas del caos (Gn 1,1-2). As\u00ed\u00ad podemos definir al Esp\u00ed\u00adritu como poder creador: fuente de vida divina de la que brotan y en la que se sustentan todas las realidades. Por eso, la tradici\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual habla de un spiritus creator, de una especie de viento o tormenta divina en la que todo emerge, de un aliento de amor del que todo procede, (b) Un camino de humanidad. A lo largo de la Biblia hebrea el Esp\u00ed\u00adritu aparece como poder liberador (Exodo y libro de los Jueces) y como palabra que dirige la historia de los hombres hacia su pleno cumplimiento (hacia el Mes\u00ed\u00adas). Este sigue siendo el Esp\u00ed\u00adritu de adviento, presencia divina que dirige el camino de la humanidad hacia la manifestaci\u00f3n plena de Dios, hacia el Nacimiento mesi\u00e1nico. Por eso, tomando de forma unitaria una simbolog\u00ed\u00ada que aparece en Lc 1,26-38 y Mt 1,18-25, lo mismo que de Ap 12,1-5, podemos afirmar que la historia del Esp\u00ed\u00adritu de adviento culmina en la encarnaci\u00f3n del Cristo.<\/p>\n<p>(2) Nuevo Testamento. Los cristianos descubren la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios a trav\u00e9s de la vida y obra de Jes\u00fas, (a) Jes\u00fas es el hombre del Esp\u00ed\u00adritu, el Mes\u00ed\u00adas. Jes\u00fas mismo, en su vida y en su obra, es la epifan\u00ed\u00ada personal del Esp\u00ed\u00adritu de Dios. En ese sentido podemos afirmar que la historia del Esp\u00ed\u00adritu ya se ha cumplido en la vida de Jes\u00fas. Por eso confesamos con Pablo que el Se\u00f1or es el Esp\u00ed\u00adritu (cf. 2 Cor 3,17). (b)  Apertura misionera, el Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia. A partir de la obra de Lucas, los cristianos pueden entender la Iglesia como expresi\u00f3n de la historia del Esp\u00ed\u00adritu, que va expandiendo la obra de Jes\u00fas, que va extendiendo la semilla de su vida en el camino de la humanidad. Ciertamente, el Esp\u00ed\u00adritu sigue teniendo rasgos de adviento, en la l\u00ed\u00adnea del Antiguo Testamento, que tiende al cumplimiento de la esperanza mesi\u00e1nica, hacia el Cristo; incluso los cristianos en el tiempo de adviento descubren de esta forma la presencia y obra del Esp\u00ed\u00adritu. Pero, en sentido general, podemos afirmar que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios ha iniciado un camino de reconciliaci\u00f3n a partir de la pascua de Jes\u00fas. (c)  Culminaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Conforme a la palabra final de la Biblia cristiana \u00abel Esp\u00ed\u00adritu y la Esposa ruegan \u00c2\u00a1ven Jes\u00fas!\u00bb (Ap 22,17). De esa forma piden que se cumpla la promesa de la realidad y de la vida, lo que ha visto en esperanza el Antiguo Testamento, lo que busca la Iglesia que conoce ya al Cristo. Por eso, como afirma Rom 8,26, no sabemos ni siquiera lo que debemos pedir, pero el Esp\u00ed\u00adritu en nosotros ruega, pidiendo que llegue la filiaci\u00f3n completa, es decir, la liberaci\u00f3n de nuestra vida. Este esquema se puede recrear e interpretar de diversas formas, pero tomado en conjunto ofrece una visi\u00f3n coherente de la obra del Esp\u00ed\u00adritu. En cierto sentido, esos momentos siguen implicados, siendo por lo tanto inseparables. En otro sentido puede hablarse de avance: el Esp\u00ed\u00adritu nos hace ir caminando en una l\u00ed\u00adnea que pasa de la creaci\u00f3n (principio) hacia la culminaci\u00f3n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>(3) Teolog\u00ed\u00adas del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Desde otra perspectiva, y fij\u00e1ndonos ya en los libros y teolog\u00ed\u00adas del Nuevo Testamento, podemos condensar las diversas experiencias de la Iglesia como sigue. (a) Pablo y carta a los Hebreos. Ponen de relieve el car\u00e1cter pascual del Esp\u00ed\u00adritu cristiano, vincul\u00e1ndolo con la entrega de amor de Cristo. En esa l\u00ed\u00adnea a\u00f1ade Hebreos que Cristo \u00abse ha ofrecido a Dios sin mancha por el Esp\u00ed\u00adritu eterno\u00bb (Heb 9,14), trascendiendo todo sacrificio. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios se ha humanizado en Jes\u00fas, a quien Dios ha recibido en amor, resucit\u00e1ndole en la muerte. As\u00ed\u00ad se identifican amor de Cristo (que pone su vida en manos de Dios Padre, por los humanos) y amor del Padre, que lo acoge y resucita (para bien de todos). Ese doble y \u00fanico amor, Vida compartida, es el Esp\u00ed\u00adritu, (b) Los sin\u00f3pticos han destacado el tema de la Concepci\u00f3n por el Esp\u00ed\u00adritu. Jes\u00fas, Hijo de Dios, no ha nacido s\u00f3lo de la carne y sangre, sino por influjo peculiar de Dios (Mt 1,18-25; Lc 1,26-38). El Esp\u00ed\u00adritu que en Pascua aparec\u00ed\u00ada como Poder-Amor que resucita al Cristo, se muestra aqu\u00ed\u00ad engendrando al Hijo de Dios en la historia. Pasamos de la meta al origen, de la entrega pascual al nacimiento: el Esp\u00ed\u00adritu es Amor de engendramiento de un Dios que, siendo Vida, la suscita de forma eminente en el Cristo, (c) Juan ha puesto de relieve la realidad divina. M\u00e1s que la pascua del Esp\u00ed\u00adritu (Pablo) y su presencia en el surgimiento de Jes\u00fas (sin\u00f3pticos), Juan ha destacado la conexi\u00f3n divina del Esp\u00ed\u00adritu: viene de Dios (cf. Jn 14,16), brota de su seno (cf. Jn 15,26) y pertenece a su misterio. Pero, al mismo tiempo, ha mostrado su vinculaci\u00f3n cristiana: Jes\u00fas lo pide (Jn 14,16) y el Padre lo env\u00ed\u00ada en su nombre (Jn 14,26); tambi\u00e9n puede a\u00f1adirse que es Jes\u00fas quien lo env\u00ed\u00ada (Jn 15,26; 16,7). Este Esp\u00ed\u00adritu cristiano es Agua que Jes\u00fas ofrece sobre el nuevo templo de su pascua (cf. Jn 7,39): es agua y sangre que brota en la cruz de su costado mesi\u00e1nico (cf. Jn 19,34), aliento de Vida que ofrece en su muerte al Padre (Jn 19,30) y en la pascua a sus disc\u00ed\u00adpulos (cf. Jn 20,22). El Esp\u00ed\u00adritu no es s\u00f3lo de Dios, ni de Jes\u00fas, sino de ambos: vincula a Padre e Hijo en Amor, es Vida com\u00fan, de forma que Jes\u00fas puede afirmar que ha ofrecido a los humanos todo lo que ha recibido-escuchado de su Padre (Jn 15,15), porque \u00abtodo lo m\u00ed\u00ado es tuyo, todo lo tuyo m\u00ed\u00ado\u00bb (cf. Jn 17,10), en Comuni\u00f3n (cf. Jn 17,21-23).<\/p>\n<p>(4) Dogma eclesial. Conclusi\u00f3n. Siguiendo una visi\u00f3n particular arriana, muchos cristianos del siglo IV d.C. tomaron al Esp\u00ed\u00adritu como entidad inferior al Padre (y al Hijo), explicando su sentido con categor\u00ed\u00adas ontol\u00f3gicas de tipo griego (entidades superiores e inferiores). La Gran Iglesia respondi\u00f3 en  Constantinopla (a\u00f1o 381), aplicando los principios de Nicea (a\u00f1o 325), y dijo que Dios no es una gradaci\u00f3n de esencias, m\u00e1s altas o bajas (en escala plat\u00f3nica de seres), sino totalmente divino en sus manifestaciones o personas. Por eso, el Esp\u00ed\u00adritu no es Dios inferior, sino totalmente divino: \u00abEs Se\u00f1or y Dador de vida, procede del Padre; con el Padre y el Hijo recibe una misma adoraci\u00f3n y gloria; habl\u00f3 por los profetas\u00bb. Esto es el Esp\u00ed\u00adritu: aliento de Dios, respiraci\u00f3n, aire, del mundo y del hombre: alientan juntos, comparten existencia. Act\u00faa especialmente en profetas y justos, dadores de vida, y en Jes\u00fas, ungido del Esp\u00ed\u00adritu (= Cristo). Es Santo, siendo universal: latido cordial de pueblos y religiones, riqueza de Dios, para pobres y excluidos. Es Pentecost\u00e9s, celebraci\u00f3n compartida: lenguas y pueblos, familias e individuos, culturas y razas, regal\u00e1ndose vida, Aire que inspiran y expiran, conspirando todos, gratuita, creadoramente, muriendo cada uno, para que existan todos. Es Dios, principio y meta, que a nadie excluye, distinguiendo a todos: en \u00e9l vivimos, nos movemos y somos, en libertad compartida y esperanza de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cf. J. Comblin, El Esp\u00ed\u00adritu Santo y la liberaci\u00f3n, Paulinas, Madrid 1986; I. M. Congar, El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Herder, Barcelona 1983; X. Pikaza, Dios como Esp\u00ed\u00adritu y Persona, Sec. Trinitario, Salamanca 1990.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Evangelio de Dios. Esp\u00ed\u00adritu y reino. &#8211; 2. Pascua de Jes\u00fas. Esp\u00ed\u00adritu y resurrecci\u00f3n. &#8211; 3. Pentecost\u00e9s. Esp\u00ed\u00adritu e Iglesia. &#8211; 4. Esp\u00ed\u00adritu y perd\u00f3n. El principio de la historia. &#8211; 5. Esp\u00ed\u00adritu y comuni\u00f3n. La riqueza de la historia. &#8211; 6. Esp\u00ed\u00adritu y vida eterna. El futuro de la historia.<\/p>\n<p>1. Evangelio de Dios. Esp\u00ed\u00adritu y reino<br \/>\nLa Biblia vincula el Esp\u00ed\u00adritu de Dios con la creaci\u00f3n, al decir que \u00abaleteaba (se cern\u00ed\u00ada) sobre la superficie de las aguas\u00bb (Gen 1, 2), y con la recreaci\u00f3n o plenitud escatol\u00f3gica: el mundo no ha surgido por casualidad o capricho de Dios, ni culminar\u00e1 en la muerte, sino en el mismo amor divino. As\u00ed\u00ad lo interpretan las dos grandes \u00abreligiones\u00bb b\u00ed\u00adblicas:<\/p>\n<p>Juda\u00ed\u00adsmo. A la espera del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Esp\u00ed\u00adritu, que actu\u00f3 en la creaci\u00f3n y en los profetas, se manifestar\u00e1 plenamente en la culminaci\u00f3n mesi\u00e1nica de la realidad. En el momento actual, los justos se encuentran perdidos, dominados por la injusticia, sufrimiento y muerte. Pero saben que Dios ha de actuar: aguar-dan la manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu a trav\u00e9s del rey mes\u00ed\u00adas (cf. ls 11,1-9), esperando que transforme a todo el pueblo, de manera que ellos (y todos los justos de la humanidad) puedan alcanzar la existencia liberada (cf. Ez 36-37; Joel 3,1-5). No hay Esp\u00ed\u00adritu pleno todav\u00ed\u00ada (cf. Jn 7, 39). Mientras enfermos y pobres sigan sufriendo no puede hablarse de Esp\u00ed\u00adritu en la tierra.<\/p>\n<p>Cristianismo. Anuncio del reino, presencia del Esp\u00ed\u00adritu. All\u00ed\u00ad donde el juda\u00ed\u00adsmo esperaba la llegada del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, de una manera significativa, Jes\u00fas ha proclamado el mensaje del reino, realizando sus signos y ofreciendo ya el Esp\u00ed\u00adritu, el despliegue salvador de Dios, su gracia. El Esp\u00ed\u00adritu pertenece, seg\u00fan eso, a la intimidad de Dios, en su apertura hacia los humanos, pero ya se manifiesta y act\u00faa en su mensaje de reino, transformando desde ahora a los humanos: curando a los enfermos, ofreciendo bienaventuranza a los pobres. No ha cambiado externamente el mundo, pero el Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa y lo va transformando por dentro con su gracia.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu de Dios recibe por tanto una funci\u00f3n e identidad cristiana (=mesi\u00e1nica) por Jes\u00fas. No s\u00f3lo principio de transformaci\u00f3n para el final de los tiempos, sino experiencia de liberaci\u00f3n de los humanos: est\u00e1 unido al mensaje y signos salvadores de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>Jes\u00fas anuncia el reino como gracia. Superando el juicio que, conforme al Bautista, amenazaba a todos (cf. Mt 3, 7-11), \u00e9l nos lleva hasta el origen y meta de Dios presente ya en el mundo por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Jes\u00fas ha realizado los signos del reino: perdona, come con publicanos y expulsados, cura a posesos y enfermos, acoge a pobres y perdidos, realizando as\u00ed\u00ad la obra del Esp\u00ed\u00adritu santo (=puro).<\/p>\n<p>Precisamente aqu\u00ed\u00ad donde anuncia el reino como principio de transformaci\u00f3n y libertad humana (perd\u00f3n, curaciones), Jes\u00fas revela y \u00abcristianiza\u00bb el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, volvi\u00e9ndose cristiano. Por eso dice a los escribas que le acusan: \u00absi expulso a los demonios con el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, eso significa que el Reino de Dios est\u00e1 llegando a vosotros\u00bb (Mt 12, 28). Reino y Esp\u00ed\u00adritu se unen, oponi\u00e9ndose a Sat\u00e1n, que oprime y perturba al ser humano, haci\u00e9ndole esclavo de la muerte. El Esp\u00ed\u00adritu es nueva creaci\u00f3n, Vida de Dios que act\u00faa a favor de los humanos, iniciando un camino que culminar\u00e1 en la pascua. Por eso se opone a los \u00abesp\u00ed\u00adritus impuros\u00bb (que destruyen al humano):<\/p>\n<p>Los esp\u00ed\u00adritus impuros (demon\u00ed\u00adacos) utilizan incluso la ley del juda\u00ed\u00adsmo, que ayuda al pueblo en su conjunto (como sistema sacral), pero oprime a los indefensos del sistema.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa por medio de Jes\u00fas, curando a los enfermos (posesos) y desbordando (rompiendo) el control de las leyes y sistemas de la religi\u00f3n y sociedad antigua.<\/p>\n<p>Demon\u00ed\u00adaco es todo lo que oprime al ser humano. Propio del Esp\u00ed\u00adritu es aquello que libera, haciendo posible la llega del reino de Dios. Esta tem\u00e1tica nos sit\u00faa en el centro del mensaje y obra de Jes\u00fas que se presenta como portador de la gracia y libertad de Dios para todos los humanos, iniciando desde el centro de Israel la obra escatol\u00f3gica que anunciaron los profetas:<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad; por eso me ha ungido para ofrecer la buena nueva a los pobres, me ha enviado para proclamar la libertad a los cautivos (Lc 4, 18; cf. ls 61, 1-2; 58, 6). En verdad os digo: se perdonar\u00e1n a los humanos todos los pecados y blasfemias que digan, pero el que blasfeme contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo no tendr\u00e1 perd\u00f3n jam\u00e1s&#8230; Porque dec\u00ed\u00adan: \u00abtiene un esp\u00ed\u00adritu impuro\u00bb (Mc 3, 28-30).<\/p>\n<p>Los escribas entienden al Esp\u00ed\u00adritu en clave nacional, como poder divino al servicio de sus intereses religiosos y sociales: acusan a Jes\u00fas y quieren acallarle, conforme al m\u00e9todo tradicional del tali\u00f3n un\u00e1nime, despe\u00f1\u00e1ndole de la roca de su pueblo. Pero Jes\u00fas escapa (cf. Lc 4, 28-30). Su visi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Dios que acoge y cura a los excluidos del pueblo, se vuelve conflictiva:<\/p>\n<p>Sabe y proclama Jes\u00fas que todos los pecados se perdonan, porque Dios es gracia y acoge a los peque\u00f1os y perdidos; el Esp\u00ed\u00adritu es perd\u00f3n universal, comuni\u00f3n abierta al reino que rompe las fronteras legales y sacrales del pueblo; por eso suscita el rechazo de los israelitas nacionales.<\/p>\n<p>Los que rechazan el perd\u00f3n (no acogen y perdonan a los expulsados del sistema) quedan sin perd\u00f3n, rechazando as\u00ed\u00ad la salvaci\u00f3n, pues pecan contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es perd\u00f3n y comuni\u00f3n de Dios, (Mt 12, 31-32; cf. Mc 3, 28-30). Este no es pecado de malos, sino de los piadosos ego\u00ed\u00adstas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, el Esp\u00ed\u00adritu es el Reino, como supone una variante del Padrenuestro (Lc 11, 2) que, en lugar de venga el reino, dice venga tu Esp\u00ed\u00adritu Santo, como presencia de Dios y plenitud mesi\u00e1nica. Este es el esc\u00e1ndalo m\u00e1s fuerte, que los adversarios de Jes\u00fas han rechazado.<\/p>\n<p>2. Pascua de Jes\u00fas. Esp\u00ed\u00adritu y resurrecci\u00f3n<br \/>\nLa muerte de Jes\u00fas ha puesto a prueba los aspectos anteriores de su vida y mensaje (cf. Gal 3, 13). Por eso, ante su tumba se plantea la pregunta por Dios y su reino o Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Algunos dicen que Jes\u00fas no tiene Esp\u00ed\u00adritu de Dios: lo que ha hecho es contrario a los principios sacrales de Israel, de la verdadera salvaci\u00f3n. Ha muerto rechazado.<\/p>\n<p>Otros dicen que el Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa s\u00f3lo al fin del tiempo, pues Dios es aquel \u00abque crea a los que no exist\u00ed\u00adan y que resucita a los que hab\u00ed\u00adan muerte\u00bb, seg\u00fan la fe de Abraham (cf. Rom 4, 17).<\/p>\n<p>Los cristianos confiesan que Dios ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (cf. Rom 1, 3-4; 4, 24), inaugurando as\u00ed\u00ad la nueva creaci\u00f3n, la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Esta es la fe de Heb 9, 14 (Cristo se ha entregado por el Esp\u00ed\u00adritu eterno) y del canto pascual de Rom 1, 3-4 (constituido Hijo de Dios en poder, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santidad, por la resurrecci\u00f3n de entre los muertos). La pascua es revelaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica (=del Esp\u00ed\u00adritu):<\/p>\n<p>Muerte. Entrega de amor. Pod\u00ed\u00ada parecer que el Esp\u00ed\u00adritu actuaba s\u00f3lo a trav\u00e9s del triunfo externo: curaci\u00f3n de los enfermos, exorcismos. Pues bien, ahora aparece como amor creador precisamente en la muerte de Jes\u00fas: su entrega por los otros, su mayor debilidad, este es su revelaci\u00f3n suprema. Amor que permanece fiel hasta la muerte, poni\u00e9ndose en manos de Dios, para bien de los dem\u00e1s: esto es el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Resurrecci\u00f3n. Pascua mesi\u00e1nica. Jes\u00fas se ha puesto en manos de Dios por el Esp\u00ed\u00adritu (expresando su vida como gracia). El Padre Dios le acoge y libera de la muerte, culminando su despliegue creador. De esa forma se vinculan e identifican Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas-Hijo (que regala su vida al Padre, regal\u00e1ndola a los humanos) y Esp\u00ed\u00adritu del Padre que acoge al Hijo en la muerte y resucita.<\/p>\n<p>Esp\u00ed\u00adritu de Dios, Esp\u00ed\u00adritu en la iglesia (=en la historia cristiana). La pascua, di\u00e1logo de amor entre Padre e Hijo, no es s\u00f3lo revelaci\u00f3n divina del Esp\u00ed\u00adritu, sino principio y fuente de la nueva comunidad humana: de la Iglesia. As\u00ed\u00ad ha venido a revelarse por Pentecost\u00e9s, como fuente y sentido de amor en la historia. No tenemos que esperar el fin del mundo (Ap 21-22), sino que podemos vivir ya la presencia y plenitud del Esp\u00ed\u00adritu en la iglesia.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu ha llegado, pero la historia no termina, sino que ha sido recreada por la iglesia. Este es el descubrimiento mesi\u00e1nico: la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es la plenitud mesi\u00e1nica. Ahora y s\u00f3lo ahora puede hablarse de cristianos: aquellos a quienes la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, expresado en la pascua les hace vivir ya en plenitud: a. Si el Esp\u00ed\u00adritu de aquel que ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos b. habita en vosotros, c. el que ha resucitado al Cristo de entre los muertos vivificar\u00e1 tambi\u00e9n vuestros cuerpos mortales, en virtud de su Esp\u00ed\u00adritu que habita en vosotros (Rom 8, 11).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu ha resucitado a Jes\u00fas. Esta es su tarea principal, su definici\u00f3n: se ha expresado en la entrega de amor de Jes\u00fas (en su Cruz); despliega todo su amor y culmina su obra (su ser) por la resurrecci\u00f3n. El mismo Esp\u00ed\u00adritu resucitar\u00e1 (vivificar\u00e1) a los cristianos, que han muerto a este mundo (cf. Rom 8, 10), es decir, superando la vida carnal, de violencia y lucha, de imposici\u00f3n y miedo. As\u00ed\u00ad aparece Jes\u00fas como Hijo de Dios por el Esp\u00ed\u00adritu (cf. Rom, 1, 3-4), y los cristianos se vuelven tambi\u00e9n hijos y superando la antigua servidumbre en el Esp\u00ed\u00adritu pueden invocar a Dios diciendo \u00c2\u00a1Abba! T\u00fa eres mi Padre (Gal 4, 5-6; cf. Rom 8, 15-16). Jes\u00fas (Hijo de Dios) y el Esp\u00ed\u00adritu Santo se vinculan, como ha mostrado Pablo cuando alude a los dos humanos (adanes), que no se suceden en proceso de ca\u00ed\u00adda (como pensaba Fil\u00f3n y otros jud\u00ed\u00ados) sino de elevaci\u00f3n: El primer Ad\u00e1n fue alma viviente, humano de la tierra capacidad vital, en plano de este mundo. El \u00faltimo Ad\u00e1n viene del cielo (1 Cor 15, 45-47), y es Pneuma que da vida.<\/p>\n<p>El primer Ad\u00e1n es alma viviente en sentido \u00abanimal\u00bb: as\u00ed\u00ad se desarrolla y muere en \u00e1mbito de historia vieja; viene de la tierra y a la tierra vuelve, en proceso siempre fr\u00e1gil, limitado. El segundo Ad\u00e1n, Hijo de Dios resucitado, ha vencido a la muerte y as\u00ed\u00ad viene a desvelarse en su verdad como Esp\u00ed\u00adritu vivificador: El Se\u00f1or es el Esp\u00ed\u00adritu y donde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or all\u00ed\u00ad est\u00e1 la libertad (2, Cor 3, 17). El Se\u00f1or resucitado es Pneuma o Esp\u00ed\u00adritu vivificante, no en sentido individual cerrado, sino como principio de nueva humanidad, como vuelve a decir Pablo:<\/p>\n<p>Mois\u00e9s est\u00e1 vinculada a la letra (escrita en unas tablas) y a la muerte (el camino de su pacto acaba). As\u00ed\u00ad representa el orden que se impone por la fuerza, la corrupci\u00f3n y el miedo que nos ata a la violencia.<\/p>\n<p>Cristo ha rasgado el velo de la ley, superando por la muerte el miedo a la muerte y Dios le ha hecho Esp\u00ed\u00adritu vivificador, principio de vida y libertad para todos los humanos (2 Cor 3-4):<\/p>\n<p>El mismo Jes\u00fas, que es Kyrios o Se\u00f1or que ha triunfado de la muerte, viene a mostrarse as\u00ed\u00ad como Esp\u00ed\u00adritu vivificador. Significativamente, las palabras centrales de Pablo forman la base del dogma de la iglesia, pues el credo de Nicea-Constantinopla llama al Esp\u00ed\u00adritu Se\u00f1or y Dador de Vida (Kyrios y Dsopoio\u00fan): su se\u00f1or\u00ed\u00ado y poder vivificante pertenecen al nivel definitivo de la libertad, al nuevo ser humano que rasga el velo de mentira y muerte para nacer como creyente liberado.<\/p>\n<p>3. Pentecost\u00e9s. Esp\u00ed\u00adritu e iglesia<br \/>\nLa iglesia surge nace del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo como portadora de libertad y plenitud. All\u00ed\u00ad donde muchos aguardaban el Reino como soluci\u00f3n de todo aparece la Iglesia como nuevo principio de vida mesi\u00e1nica en el mundo, superando as\u00ed\u00ad el nacionalismo israelita de los judeo-cristianos:<\/p>\n<p>Los judeo-cristianos de Jerusal\u00e9n confiesan a Jes\u00fas como Se\u00f1or, pero han tendido a entender su pascua en clave intra-israelita. Por eso siguen observando la ley nacional y se mantienen, como grupo de renovaci\u00f3n escatol\u00f3gica, al interior del juda\u00ed\u00adsmo. Piensan que debe revelarse Jes\u00fas de un modo glorioso y que primero se convertir\u00e1 Israel; luego llegar\u00e1n los otros pueblos. No es tiempo de renovaci\u00f3n universal, de misi\u00f3n a las naciones. El Esp\u00ed\u00adritu de Cristo les encierra todav\u00ed\u00ada al interior del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Por el contrario, los heleno-cristianos y despu\u00e9s san Pablo (cf. Hech 6-15) han descubierto que el Esp\u00ed\u00adritu desborda las barreras del antiguo juda\u00ed\u00adsmo, creando una comuni\u00f3n escatol\u00f3gica (=universal) de fieles liberados de la ley y unidos por el amor que brota de la fe en el Cristo. Pentecost\u00e9s se expresa en la apertura universal, ya en este tiempo de historia, a todas las naciones: el Se\u00f1or resucitado es desde ahora principio de libertad y comuni\u00f3n para todas las naciones.<\/p>\n<p>El despliegue pascual de Dios (que se expresa y culmina como amor entre Jes\u00fas y el Padre) es principio y sentido del Esp\u00ed\u00adritu Santo. As\u00ed\u00ad pasamos de la ley nacional jud\u00ed\u00ada a la libertad universal cristiana, de la naci\u00f3n particular a la misi\u00f3n cat\u00f3lica. Para los judeocristianos Jes\u00fas es por ahora un reformador intra-jud\u00ed\u00ado: esperan su manifestaci\u00f3n final, cuando transforme en su venida cielo y tierra. Pero Pablo y los cristianos helenistas saben que Jes\u00fas ha realizado la acci\u00f3n definitiva de Dios: culmina el tiempo antiguo, supera la barrera de jud\u00ed\u00ados y gentiles, como ha se\u00f1alado Hech 2:<\/p>\n<p>Gesto y signos. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios se manifiesta en viento y terremoto, lenguas de fuego. Todos los cristianos se vuelven capaces de hablar en otras lenguas: su glosolalia es signo de misi\u00f3n universal. Bautizados por el Esp\u00ed\u00adritu de pascua, los cristianos renacen a la vida pascual (Hech 2, 4).<\/p>\n<p>Universalidad. Cada pueblo recibe el mensaje en su lengua, cada uno conforme en su cultura. Los reunidos en Pentecost\u00e9s son representantes de la humanidad entera: partos y medos, elamitas y mesopotamios, jud\u00ed\u00ados y capadocios, del Ponto y Asia&#8230; (2, 5-9).<\/p>\n<p>Seg\u00fan eso, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios es principio de nueva humanidad, comuni\u00f3n que desborda las fronteras, abriendo desde el mismo juda\u00ed\u00adsmo un camino universal. Marcos y Mateo hab\u00ed\u00adan dicho las cosas de otro modo: m\u00e1s tajantes: tras la muerte de Jes\u00fas, los disc\u00ed\u00adpulos tuvieron que \u00abescapar\u00bb de Jerusal\u00e9n donde s\u00f3lo quedaba una tumba vac\u00ed\u00ada, para iniciar el nuevo camino pascual del Esp\u00ed\u00adritu en Galilea (Mc 16, 1-8; Mt 28, 1-20). Lucas, en cambio, ha querido fundar la pascua y tarea de la iglesia en las ra\u00ed\u00adces jud\u00ed\u00adas de Jerusal\u00e9n, situando all\u00ed\u00ad la escena de Pentecost\u00e9s, iniciando desde all\u00ed\u00ad el despliegue universal del Esp\u00ed\u00adritu. En un nivel, todo es jud\u00ed\u00ado, en otro todo es universal: las diversas \u00ablenguas\u00bb son signos de las culturas y tradiciones de la tierra, vinculadas desde la misi\u00f3n que se inicia en Jerusal\u00e9n, por Jes\u00fas resucitado, por la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu (Hech 1-2):<\/p>\n<p>Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada superado la ley nacional israelita al convocar para su reino a los perdidos-pecadores-expulsados que se hallaban fuera de la alianza. Sin el arraigo en el Jes\u00fas hist\u00f3rico y su llamada a los marginados se destruye la novedad del Esp\u00ed\u00adritu cristiano.<\/p>\n<p>Los nuevos cristianos, empiezan por Jerusal\u00e9n, pero rompen despu\u00e9s la ley israelita y superan las fronteras de su pueblo, para convocar por medio del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo a los humanos de todas las naciones, formando con ellos la universal, escatol\u00f3gica<br \/>\nLa novedad de los cristianos no est\u00e1 s\u00f3lo en que tienen mejor espiritualidad o devoci\u00f3n interna, sino en el hecho de que el Esp\u00ed\u00adritu pascual (comuni\u00f3n de Dios y Jes\u00fas) les hace una comunidad abierta a todos los humanos. El Esp\u00ed\u00adritu de Cristo se desvela as\u00ed\u00ad como \u00abamor, gozo, paz\u00bb (cf. Gal 5, 22) para todos los humanos, a lo ancho del mundo, a lo largo del tiempo. L\u00ed\u00adnea sincr\u00f3nica: el Esp\u00ed\u00adritu es principio de unidad comunitaria, supera las barreras de jud\u00ed\u00ados y gentiles, vinculando a todos los creyentes en un mismo espacio de amor y libertad interhumana. L\u00ed\u00adnea diacr\u00f3nica: el Esp\u00ed\u00adritu es principio escatol\u00f3gico de la historia, hace que culmine el tiempo y sit\u00faa a los creyente en camino de recreaci\u00f3n final del ser humano.<\/p>\n<p>4. Esp\u00ed\u00adritu y perd\u00f3n. El principio de la historia<br \/>\nAl ocuparnos del mensaje y vida de Jes\u00fas, hemos visto que el Esp\u00ed\u00adritu se hallaba ligado a la experiencia de perd\u00f3n y nuevo nacimiento, de manera que su apelativo principal de santo (hagion) como opuesto a los esp\u00ed\u00adritus impuros o sucios (akatharta) que destru\u00ed\u00adan al ser humano. Hay una santidad hecha de exclusi\u00f3n y separaciones, pero la del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas es perd\u00f3n y acogida: es principio de reconciliaci\u00f3n gratuita que supera en amor los pecados. La tradici\u00f3n evang\u00e9lica sabe que Jes\u00fas se ha mostrado vivo tras su muerte a los mismos disc\u00ed\u00adpulos que hab\u00ed\u00adan rechazado su camino, hasta abandonarle en el Calvario. Pues bien, invirtiendo el pecado y rechazo anterior, Jes\u00fas ofrece a los suyos el Esp\u00ed\u00adritu como poder de perd\u00f3n: Les dijo: -iPaz a vosotros! Como me ha enviado el Padre as\u00ed\u00ad os env\u00ed\u00ado a vosotros. Y diciendo esto sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: -Recibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo. A quienes perdonareis los pecados, les quedar\u00e1n perdonados, a quienes se los reteng\u00e1is, les quedar\u00e1n retenidos (Jn 20, 21-23).<\/p>\n<p>El Jes\u00fas pascual es emisor del Esp\u00ed\u00adritu, como presencia del Dios que hab\u00ed\u00ada \u00absoplado en los humanos su aliento de vida\u00bb (Gen 2, 7), coloc\u00e1ndoles ante la ley del juicio (el bien y el mal, el riesgo del castigo). Esta nueva creaci\u00f3n pascual se define por el Esp\u00ed\u00adritu de perd\u00f3n: Jes\u00fas sopla su Aliento, el Esp\u00ed\u00adritu de amor, sobre los fieles y, por ellos, sobre todos los humanos. Por eso dice Jes\u00fas \u00aba quienes perdon\u00e9is&#8230;\u00bb. Los creyentes no son s\u00f3lo receptores pasivos: pueden convertirse y se convierten en portadores de perd\u00f3n, a trav\u00e9s de un camino de gratuidad universal, superando las fronteras de la ley israelita. Los creyentes son mediadores del perd\u00f3n de Jes\u00fas, ministros del Esp\u00ed\u00adritu, en sentido expansivo (a quienes perdon\u00e9is&#8230;.) y de identificaci\u00f3n interior (a quienes se los reteng\u00e1is&#8230;). Volvemos de esa forma al tema ya evocado al referirnos al pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mc 3, 28-30), que Mt 18, 15-20 ha vuelto a presentar en \u00e1mbito de iglesia, destacando la gracia y riesgo del perd\u00f3n:<\/p>\n<p>* El Esp\u00ed\u00adritu del perd\u00f3n es lo m\u00e1s d\u00e9bil. M\u00e1s fuerte es la ley, m\u00e1s clara la imposici\u00f3n. Parece que el perd\u00f3n no puede construir ning\u00fan edificio de humanidad, quedando a merced de la violencia de los otros.<\/p>\n<p>* El Esp\u00ed\u00adritu del perd\u00f3n es lo m\u00e1s poderoso: suscita comuni\u00f3n gratuita entre personas que se encuentran sin juzgarse ni acusarse, en confianza mutua, venciendo los recelos anteriores; es fuerza amorosa de Dios.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es perd\u00f3n ofrecido a cada persona. Cada creyente escucha con Jes\u00fas en su bautismo: \u00c2\u00a1T\u00fa eres mi Hijo predilecto, en ti me he complacido! M\u00e1s que perd\u00f3n, esto es pura gracia. M\u00e1s que \u00abperdonado\u00bb, el creyente se descubre amado: no se le obliga a conquistar nada por la fuerza. Vive porque Dios le ama en Jes\u00fas, su Se\u00f1or, sabiendo que \u00abdonde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or all\u00ed\u00ad est\u00e1 la libertad\u00bb (2 Cor 3, 17).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu de perd\u00f3n implica nuevo nacimiento, sobre el plano de la carne y sangre (cf. Jn 1, 12-13). As\u00ed\u00ad dice Jes\u00fas a Nicodemo, maestro de Israel, en medio de la noche y miedo: Quien no nazca de nuevo&#8230; Quien no nazca del Agua y el Esp\u00ed\u00adritu no entrar\u00e1 en el reino de Dios&#8230; El Esp\u00ed\u00adritu sopla donde quiere, as\u00ed\u00ad es todo el que nace del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 3, 3.5.7-8). Nacer del Esp\u00ed\u00adritu implica nacer a la libertad.<\/p>\n<p>5. Esp\u00ed\u00adritu y comuni\u00f3n. La riqueza de la historia<br \/>\nDel perd\u00f3n pasamos a la comuni\u00f3n, invirtiendo el esquema del s\u00ed\u00admbolo romano (creo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la comuni\u00f3n de los santos, el perd\u00f3n de los pecados&#8230;). El mismo perd\u00f3n es principio de di\u00e1logo, como ha mostrado Lucas de forma program\u00e1tica en Hechos, cuando pasa del carisma externo (don de lenguas: Hech 2) a la comuni\u00f3n eclesial: Todos los creyentes tend\u00ed\u00adan a lo mismo y ten\u00ed\u00adan todas las cosas en com\u00fan (Hech 2, 44). La multitud de los creyentes ten\u00ed\u00ada un coraz\u00f3n y un alma sola; y nadie llamaba suyo aquello que ten\u00ed\u00adan, sino que todo lo ten\u00ed\u00adan en com\u00fan (Hech 4, 32).<\/p>\n<p>Esta comuni\u00f3n de coraz\u00f3n, alma y bienes (afecto, opci\u00f3n creyente, riquezas materiales) constituye el fruto y presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. Los primeros creyentes hab\u00ed\u00adan aguardado quiz\u00e1 la destrucci\u00f3n del mundo. Pues bien, all\u00ed\u00ad donde, esperando a Jes\u00fas, se dispon\u00ed\u00adan para el gran juicio de Dios, han encontrado la comuni\u00f3n: estaban dispuestos a morir, dejando as\u00ed\u00ad que el mundo acabe y se revele Cristo por su parus\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pues bien, en contra de eso, el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo les ha llevado a compartir la vida, en gesto de nueva creaci\u00f3n. El mismo bautismo de perd\u00f3n y nuevo nacimiento (cf. Hech 2, 37) suscita comuni\u00f3n de amor entre los fieles (cf. Hech 2, 42-47).En un primer momento, esa experiencia de comuni\u00f3n puede entenderse en plano limitado, dentro del esquema anterior del juda\u00ed\u00adsmo. Pero, pronto, ella desborda las limitaciones nacionales y se expande a lo ancho y largo de la tierra. La misma comuni\u00f3n humana es signo y presencia escatol\u00f3gica de la Comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, meta de la historia. Ciertamente, pueden suceder y suceder\u00e1n acontecimientos de tipo econ\u00f3mico y social, cient\u00ed\u00adfico y militar; pero la Comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo es meta de la historia.<\/p>\n<p>Esta experiencia est\u00e1 en la base de la \u00abconversi\u00f3n\u00bb de Pablo. A su juicio, la ley nacional de Israel sancionaba la divisi\u00f3n entre puros e impuros, en plano de obras, justificando as\u00ed\u00ad la diferencia y lucha entre los humanos, sometidos bajo la tutela de la ley, en minor\u00ed\u00ada de edad, teniendo que merecer el puesto que ocupaban en la sociedad: por eso, se organizaban seg\u00fan obras y m\u00e9ritos. Pues bien, en contra de eso, el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas supera las viejas divisiones, la carrera de m\u00e9ritos, el m\u00e9rito de las obras, la estructura de una sociedad fundada en principios de imposici\u00f3n. De ahora en adelante, los humanos pueden vincularse ya por pura gracia, desde el don de Cristo (cf. Gal 3,21): Ya no hay m\u00e1s jud\u00ed\u00ado ni griego, ya no hay m\u00e1s siervo ni libre, ya no hay m\u00e1s var\u00f3n ni hembra; todos vosotros sois uno en el Cristo Jes\u00fas (Gal 3, 28).<\/p>\n<p>6. Esp\u00ed\u00adritu y vida eterna. El futuro de la historia<br \/>\nDel perd\u00f3n y comuni\u00f3n pasamos (con el mismo s\u00ed\u00admbolo de fe) a la Vida eterna, recordando lo dicho sobre la relaci\u00f3n entre Esp\u00ed\u00adritu santo y reino de Dios. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada interpretado el Esp\u00ed\u00adritu como presencia escatol\u00f3gica de Dios que libera a los posesos y abre&#8217;a todos los humanos el camino del Reino. Los escribas se hab\u00ed\u00adan opuesto a su visi\u00f3n y proyecto, acus\u00e1ndole de endemoniado. Los disc\u00ed\u00adpulos pascuales siguen el ejemplo de Jes\u00fas, anunciando y expandiendo su mismo mensaje de reino. Por eso, es normal que sean perseguidos. Pues bien les promete el Esp\u00ed\u00adritu: Cuando os lleven a entregaros (a los tribunales) no pens\u00e9is de antemano lo que hab\u00e9is de contestar; decid m\u00e1s bien aquello que (Dios mismo) os inspire aquella hora. Pues no ser\u00e9is vosotros los que habl\u00e9is sino el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mc 13, 11 par).<\/p>\n<p>Posiblemente, provienen de la comunidad cristiana, en nombre de Jes\u00fas, pues traducen una certeza b\u00e1sica de la iglesia. En medio de la persecuci\u00f3n final, cuando los disc\u00ed\u00adpulos encuentren cerrados todos los caminos, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios se har\u00e1 palabra de asistencia y ayuda para ellos, ofreci\u00e9ndoles su ayuda escatol\u00f3gica, como fuerza de Vida y victoria en medio de la lucha de la historia. Pablo vincula esta certeza con la resurrecci\u00f3n, pues sabe que el mismo Esp\u00ed\u00adritu de Dios que ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos, resucitar\u00e1 a los creyentes (Rom 8, 11-12).<\/p>\n<p>Como venimos diciendo, el Esp\u00ed\u00adritu es plenitud del amor intra-divino. Por eso puede ser garant\u00ed\u00ada de plenitud y comuni\u00f3n para los creyentes, que descubren as\u00ed\u00ad que no se encuentran perdidos, como caminantes que jam\u00e1s hallan su esencia, derrotados en las persecuciones, sino que tienen la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu. No hay dos escatolog\u00ed\u00adas, una de Dios, otra para los humanos, ni dos esp\u00ed\u00adritus, uno de Dios otro de los humanos. El mismo Esp\u00ed\u00adritu de la culminaci\u00f3n de Dios (pleno amor, vida compartida) se presenta por Cristo como garant\u00ed\u00ada de existencia (de Vida final) para los creyentes. De esta forma se entrelazan escatolog\u00ed\u00ada y pneumatolog\u00ed\u00ada. Dios no \u00abinventa\u00bb para los humanos un final distinto, sino que les ofrece su propia vida en Cristo, la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu:<\/p>\n<p>La escatolog\u00ed\u00ada es el misterio de las cosas \u00faltimas: la certeza de que los humanos, amorosamente creados por Dios, encuentran en su Esp\u00ed\u00adritu la culminaci\u00f3n completa. Pneumatolog\u00ed\u00ada es el estudio del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que act\u00faa en los humanos, por el Cristo, abriendo para ellos un camino de perd\u00f3n y comuni\u00f3n que lleva a la Vida eterna, es decir, a la escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Frente al giro constante de las cosas, que vuelven siempre a ser lo mismo, en c\u00ed\u00adrculos de eterno retorno, frente el ciego destino que oprime a los humanos, eleva Pablo la certeza de que el Esp\u00ed\u00adritu dirige a los salvados hacia la plenitud final de su existencia. La raz\u00f3n discursiva en cuanto tal se pierde, la mente encerrada en el mundo no encuentra soluci\u00f3n ni sabe c\u00f3mo pedir y\/o comportarse, pero el Esp\u00ed\u00adritu de Dios viene y ayuda, con palabra de oraci\u00f3n y esperanza salvadora: Toda la creaci\u00f3n gime y sufre hasta ahora, como en dolores de parto. Pero no s\u00f3lo ella, tambi\u00e9n nosotros, que tenemos la primac\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, gemimos muy por dentro, esperando la filiaci\u00f3n, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo. El Esp\u00ed\u00adritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos pedir como se debe, pero el mismo Esp\u00ed\u00adritu intercede por nosotros con gemidos inefables (Rom 8, 22-26).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad aparecen tres niveles de petici\u00f3n y esperanza: creaci\u00f3n, nosotros, Esp\u00ed\u00adritu de Dios. La creaci\u00f3n gime en dolores de parto y tambi\u00e9n nosotros con ella gemimos: no p\u00f3demos alcanzar la plenitud a solas, ni con la ayuda del mundo. Pero el Esp\u00ed\u00adritu Santo se introduce en nuestra vida, asumiendo nuestra debilidad, animando y dirigiendo nuestra marcha hacia su Vida, apareciendo plenamente como comuni\u00f3n personal, amor mutuo de Dios y de Jes\u00fas, hogar de vida perdurable para los creyentes. Ciertamente, hemos recibido el Esp\u00ed\u00adritu en la iglesia y dentro de ella elevamos nuestro en esperanza. Pero nuestra vida desborda el \u00e1mbito de la iglesia, para insertarse dentro de la gran esperanza c\u00f3smica.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; 1. Magisterio: JUAN PABLO II, Dominum et Vivificantem (Carta enc\u00ed\u00adclica, 1986); COMITE JUBILEO A\u00ed\u2018O 2000, El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, BAC, Madrid 1997; 2. Teolog\u00ed\u00ada b\u00e1sica: BARRETr, C. K., El Esp\u00ed\u00adritu Santo y la Tradici\u00f3n Sin\u00f3ptica, Sec. Trinitario, Salamanca 1978; CONGAR, I. M., El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Herder, Barcelona 1983; DUNN, M. D. G., El Esp\u00ed\u00adritu Santo y jes\u00fas, Secretariado Trinitario, Salamanca 1981; MUHLEN, H., El Esp\u00ed\u00adritu Santo y la iglesia, Sec. Trinitario, Salamanca 1998; PII<AzA, X., Dios como Esp\u00ed\u00adritu y persona, Secretariado Trinitario, Salamanca 1989; ID., Trinidad y comunidad humana, Secretariado Trinitario, Salamanca 1990; SCH\u00dcTZ, C., Introducci\u00f3n a la Pneumatolog\u00ed\u00ada, Secretariado Trinitario, Salamanca 1991; SCHWEIZER, E. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1992.\n\nXabier Pikaza\n\n\nVicente M\u00c2\u00aa Pedrosa - Jes\u00fas Sastre - Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \"MC\", Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa en nosotros introduci\u00e9ndonos profundamente en ei misterio pascual, en el misterio de la cruz, locura y esc\u00e1ndalo para los hombres, pero sabidur\u00ed\u00ada y poder de Dios. El Esp\u00ed\u00adritu no crea en nosotros una consonancia externa, artificial o con car\u00e1cter de voluntariedad (a pesar de que esto es necesario, para que la acci\u00f3n resulte m\u00e1s eficaz), sino que echa los cimientos profundos de una conversi\u00f3n al misterio de la cruz.  El Esp\u00ed\u00adritu fomenta la colaboraci\u00f3n y la unidad dentro de la comunidad, mediante la humildad de quien sabe que tiene un don (viene bien aqu\u00ed\u00ad la misma denominaci\u00f3n de car\u00ed\u00adsma, es decir, don gratuito), pero que ha de subordinarlo a la utilidad com\u00fan.  La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu culmina en una caridad    que no es proyecto del hombre, sino un compartir l.i actitud de paciencia, de disponibilidad, de h\u00e9r,()d, de ternura amorosa, que son propios de Dios y del Cristo hist\u00f3rico.  Puede ser interesante analizar la lista de calificaciones que han sido dadas a la caridad, pregunt\u00e1ndonos cu\u00e1les son los modelos b\u00ed\u00adblicos y las referencias cristol\u00f3gicas que est\u00e1n implicados en estas denominaciones.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El sentido del esp\u00ed\u00adritu en la filosof\u00ed\u00ada.-II. La experiencia del esp\u00ed\u00adritu y el sentido de Dios en las religiones: 1. En las religiones primitivas; 2. En la historia humana en general.-III. El Esp\u00ed\u00adritu en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: 1. El Esp\u00ed\u00adritu en el A,T.; 2. El Esp\u00ed\u00adritu en el NT: a. Marcos y Mateo, b. Los escritos lucanos, c. Los escritos paulinos, d. El cuarto evangelio, e. Conclusiones.-IV. La identidad del Esp\u00ed\u00adritu seg\u00fan la fe eclesial.-V. El Esp\u00ed\u00adritu en la vida cristiana: 1. El Esp\u00ed\u00adritu y la Iglesia; 2. El Esp\u00ed\u00adritu y la Palabra; 3. El Esp\u00ed\u00adritu y la liturgia; 4. Los dones del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>I. Filosof\u00ed\u00ada: el sentido del Esp\u00ed\u00adritu en la filosof\u00ed\u00ada<br \/>\nEl t\u00e9rmino esp\u00ed\u00adritu, del griego pneuma, vous y del lat\u00ed\u00adn spiritus, mens significa literalmente \u00abSoplo\u00bb, \u00abh\u00e1lito\u00bb y se usa frecuentemente para indicar gen\u00e9ricamente el principio vital (alma) o tambi\u00e9n, m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, el alma racional o el pensamiento. En la antig\u00fcedad es siempre pensado como opuesto a la materia. De Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles en adelante vienen considerados como caracter\u00ed\u00adsticas propias del esp\u00ed\u00adritu la inmaterialidad, la inextensi\u00f3n, la incorruptibilidad, la inmortalidad. Pero esto no excluye la permanencia de algunas incertezas sobre su naturaleza m\u00e1s profunda; Arist\u00f3teles, p. ej., presenta el pne\u00fama como algo intermedio entre el cuerpo (soma) y el alma (psych\u00e9). Los estoicos consideraron el pne\u00fama humano como estrella del esp\u00ed\u00adritu divino. Para los neopitag\u00f3ricos y los neoplat\u00f3nicos, el esp\u00ed\u00adritu debe ser distinto del cuerpo y del alma; Plotinolo define como unidad que tiene en s\u00ed\u00ad la multiplicidad. La filosof\u00ed\u00ada cristiana acoge y enriquece el significado profundizando la noci\u00f3n griega de pne\u00fama, acentuando la distinci\u00f3n que existe en el hombre entre esp\u00ed\u00adritu y cuerpo. En la \u00e9poca moderna, el esp\u00ed\u00adritu es m\u00e1s claramente pensando como v\u00e9rtice de la realidad antropol\u00f3gica (Descartes), mientras el empirismo negar\u00e1 que sea sustancia. Con Kant, en cambio, el concepto asumir\u00e1 un valor gnoseol\u00f3gico-metaf\u00ed\u00adsico, por el cual el esp\u00ed\u00adritu aparecer\u00e1 opuesto respecto a la materia y a la naturaleza. Hegel lo entender\u00e1 como pensamiento absoluto, como principio inmaterial, impersonal y creador que constituye el \u00e1pice de toda la realidad. Del idealismo hegeliano en adelante el esp\u00ed\u00adritu tiene en la visi\u00f3n filos\u00f3fica un puesto de particular importancia: es realidad totalizante, din\u00e1mica y en desarrollo, que pasa de la subjetividad (ser o esp\u00ed\u00adritu en s\u00ed\u00ad ), a la objetividad (ser o esp\u00ed\u00adritu fuera de s\u00ed\u00ad ), a lo absoluto (ser o esp\u00ed\u00adritu en s\u00ed\u00ad o para s\u00ed\u00ad). Lo que aqu\u00ed\u00ad interesa, es que con esta visi\u00f3n viene superada, en el fondo, toda distinci\u00f3n entre esp\u00ed\u00adritu como realidad humana y esp\u00ed\u00adritu como realidad divina.<\/p>\n<p>II. La experiencia del esp\u00ed\u00adritu y el sentido de Dios en las religiones<br \/>\nAhora quiero considerar, en primer lugar, el concepto de esp\u00ed\u00adritu que se encuentra en las religiones, en modo especial entre aquellas que no tienen ning\u00fan v\u00ed\u00adnculo con la fe b\u00ed\u00adblica; a continuaci\u00f3n intentar\u00e9 valorar si y en qu\u00e9 manera, sean posibles el conocimiento y la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios en la comunidad humana en general, sea sobre el plano religioso, sea sobre aquel simplemente antropol\u00f3gico.<\/p>\n<p>1. EN LAS RELIGIONES PRIMITIVAS. En las religiones primitivas se encuentra casi siempre la convicci\u00f3n de la presencia y de la existencia de esp\u00ed\u00adritus en el mundo; \u00e9stos son pensados sea como realidad aut\u00f3noma, sea como realidad inherente en algunos seres concretos; de cualquier modo, \u00e9stos son considerados superiores al nivel creatural y expresan la convicci\u00f3n de la vitalidad que est\u00e1 presente en torno al hombre en el mundo. Algunas veces, tales esp\u00ed\u00adritus son percibidos como expresi\u00f3n de lo divino; por lo cual ellos \u00abmedian\u00bb, en cierto sentido, el transcendente. El esp\u00ed\u00adritu, que normalmente es concebido como potencia impersonal a veces sufre un proceso de personalizaci\u00f3n, por lo que se hace natural considerarlo tambi\u00e9n como dimensi\u00f3n necesaria de la misma existencia humana.<\/p>\n<p>Vistas en su conjunto, las as\u00ed\u00ad denominadas religiones \u00abnaturales\u00bb, \u00abest\u00e1n misteriosamente atravesadas de bosquejos o esbozos prof\u00e9ticos\u00bb; son como \u00abuna especie de primeras apariciones del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb y parecen evidenciar su acci\u00f3n en la historia, en la cultura, en las religiones de los inicios de la humanidad. En este sentido, pueden ser considerados testigos del Esp\u00ed\u00adritu y de su acci\u00f3n todas aquellas personas ext\u00e1ticas o carism\u00e1ticas, o aquellos contemplativos ante litteram, en los cuales el sentido de lo divino ha estado particularmente desatado y que con sus acciones y con su pensamiento han contribuido, en la historia de la humanidad, a afinar la sensibilidad hacia la dimensi\u00f3n transcendente.<\/p>\n<p>Un puesto relevante debe ser reservado al estoicismo, tanto por la importancia capital que el pneuma reviste en la visi\u00f3n de la realidad, cuanto por el influjo que tal sistema filos\u00f3fico ejercitar\u00e1 en la teolog\u00ed\u00ada cristiana antigua.<\/p>\n<p>2. EN LA HISTORIA HUMANA EN GENERAL. Pasando a valorar, m\u00e1s en general, los t\u00e9rminos en los cuales es configurable la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la historia, es necesario partir de una doble convicci\u00f3n: ante todo, Dios \u00abquiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad\u00bb (1 Tim 2, 4). Los Padres del Vaticano II ha representado la verdad de la llamada salv\u00ed\u00adfica universal en relaci\u00f3n a la realidad de la Iglesia, afirmando que \u00abtodos los hombres son&#8230; llamados a esta unidad cat\u00f3lica del Pueblo de Dios, que prefigura y promueve la paz universal, y a ella pertenecen de varios modos o se ordenan tanto los fieles cat\u00f3licos como los otros que creen en Cristo, e incluso todos los hombres en general llamados a la salvaci\u00f3n por la gracia de Dios\u00bb (LG 13). Esto lleva naturalmente a la segunda convicci\u00f3n: existen, tanto en las religiones no cristianas, como en los movimientos de pensamiento del hombre contempor\u00e1neo, algunos puntos de contacto, algunas expectativas (en relaci\u00f3n al anuncio de Cristo salvador) o incluso algunos elementos de gracia suscitados por el Esp\u00ed\u00adritu, que hacen posible una aut\u00e9ntica experiencia de Dios&#8217;; si es verdad que la historia de la salvaci\u00f3n es la historia universal misma en cuanto di\u00e1logo de salvaci\u00f3n entre Dios en la historia de Israel, y sucesivamente en Jesucristo y en la Iglesia; si es verdad qu\u00e9 las distintas alianzas que Dios ha establecido tienen un alcance universal, entonces no podemos dejar de reconocer que la historia del hombre lleva innegablemente sobre s\u00ed\u00ad el \u00absello\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>III. El Esp\u00ed\u00adritu en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica<br \/>\nFundamento y norma normans de la fe eclesial en el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la Sagrada Escritura, en la cual est\u00e1 presente una riqu\u00ed\u00adsima y vasta pneumatolog\u00ed\u00ada, de la que vendr\u00e1n aqu\u00ed\u00ad se\u00f1alados algunos elementos principales.<\/p>\n<p>1. EL ESPIR\u00ed\u008dTU EN EL ANTIGUO TESTAMENTO. En el AT, el t\u00e9rmino esp\u00ed\u00adritu (r\u00faah) significa el h\u00e1lito, el aliento (Sal 33, 6; Is 11, 4) el respiro fuerte (Ex 15, 8. Job 15, 13), tanto de Dios como del hombre, tambi\u00e9n el viento o el soplar del viento (Ex 10, 19; Is 32, 2), o indica en sentido metaf\u00f3rico, nulidad, vanidad (Job 6, 26; Eclo 1, 14.17)10. En referencia al hombre, la r\u00faah indica, sea el principio que da vida al cuerpo (G\u00e9n 6, 17; 7, 15), sea la sede de las emociones, de los afectos y de la actividad espiritual (2 Re 19, 7; Dt 34, 9); la r\u00faah proviene de Dios y est\u00e1 siempre en sus manos (Is 42, 5; Job 12, 10). En relaci\u00f3n a Dios, en cambio, puede indicar tanto su fuerza operante y misteriosa (Ez 1, 12.20; 2 Sam 23, 2), como su potencia creadora que dona a todo y a todos la vida (G\u00e9n 1, 2; Ez 37, 14) y su misma realidad incorruptible (Is 31, 3). Elementos caracter\u00ed\u00adsticos de la r\u00faah de Dios son: sucar\u00e1cter din\u00e1mico; su capacidad de transformaci\u00f3n y de renovaci\u00f3n de los individuos o de la comunidad; su imprevisibilidad y libertad. Confrontando las afirmaciones sobre la r\u00faah hechas en el AT con aquellas encontradas en otros pueblos del Medio Oriente antiguo, se muestran indiscutibles puntos de contacto: tambi\u00e9n fuera del pueblo hebraico, la r\u00faah indica la potencia divina; pero existe una diferencia fundamental: en Israel r\u00faah posee un car\u00e1cter marcadamente personal (cf. Sal 139, 7); indica la potencia, la fuerza de un Dios personal, donada generosamente y puesta al servicio de un fin. \u00abR\u00faah jhwh indica el obrar del \u00fanico Dios en la historia y en la creaci\u00f3n, aquel obrar que, en cuanto impenetrable a una inteligencia l\u00f3gica, permanece por siempre un obrar de Dios. De esta forma r\u00faah jhwh puede indicar la misma naturaleza de Dios y su presencia\u00bb. Otra nota caracter\u00ed\u00adstica de la concepci\u00f3n veterotestamentaria de la r\u00faah es su dimensi\u00f3n sale fica: la fuerza de Dios realiza el bien, genera vida, ilumina, edifica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el juda\u00ed\u00adsmo el t\u00e9rmino sigue conservando los significados y las referencias se\u00f1alados precedentemente. Junto a ellos, sin embargo, se registran otros como cuando, p. ej., en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, el esp\u00ed\u00adritu viene a veces identificado con la soph\u00ed\u00ada (Sab 7, 7), que es \u00abla fuerza intelectual, capaz de conocer en forma clara (&#8230;) y aguda\u00bb o como cuando se perfila una cierta tendencia a la hipostatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La literatura rab\u00ed\u00adnica pone en claro un importante elemento de la relaci\u00f3n entre esp\u00ed\u00adritu de Dios y vida del hombre: el don del esp\u00ed\u00adritu es presentado sea como premio y coronamiento de unavida justa, sea como condici\u00f3n necesaria de una recta conducta de vida: \u00abdonde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu Santo, all\u00ed\u00ad est\u00e1n los hombres p\u00ed\u00ados y justos, y donde est\u00e1n los hombres justos all\u00ed\u00ad viene derramado el esp\u00ed\u00adritu santo\u00bb. Al final de los tiempos, el Esp\u00ed\u00adritu reposar\u00e1 sobre el Mes\u00ed\u00adas (Is 11, 2), vendr\u00e1 donado a los justos y har\u00e1 a todos profetas (G\u00e1l 3, lss).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, aunque falte en el AT una definici\u00f3n de Dios paragonable a la de Jn 4, 24 (\u00abDios es esp\u00ed\u00adritu\u00bb), se dan, sin embargo, tres textos en los cuales parece que r\u00faah viene a indicar Dios mismo: Is 31, 3; Sal 139, 7-8; Sab 1, 6-7. Pero aqu\u00ed\u00ad estamos claramente ante un paralelismo sinon\u00ed\u00admico; nunca, en cambio, se habla del esp\u00ed\u00adritu de Dios en forma predicativa (\u00abDios es esp\u00ed\u00adritu\u00bb). Adem\u00e1s, en el AT, en su conjunto, no aparece una concepci\u00f3n \u00abpersonal\u00bb del esp\u00ed\u00adritu. Seg\u00fan algunos autores, en un fragmento solamente la r\u00fcah viene claramente personalizada y como distinta de Dios: 1 Re 22, 19ss. (par. Job 2, 2ss). Se podr\u00ed\u00ada decir que en el AT, \u00abr\u00faah jhwh es Dios mismo: pero no es Dios en s\u00ed\u00ad mismo; es siempre Dios dirigido hacia la creaci\u00f3n, que act\u00faa sobre ella\u00bb\u00bb; adem\u00e1s \u00abr\u00faah define la libre voluntad de relaci\u00f3n de Dios con la creaci\u00f3n, especialemnte con los hombres, y ante todo con su pueblo; r\u00faah no tiene m\u00e1s que un sentido relacional\u00bb. A\u00fan m\u00e1s, la realidad del esp\u00ed\u00adritu aparece estrictamente din\u00e1mica en el AT: aparece siempre como \u00abagente en la historia\u00bb, sea en la universal como en la singular, por el cual reviste un rol decisivo tanto en relaci\u00f3n a la historia salv\u00ed\u00adfica, como a los acontecimientos de las personas, en cuya vida est\u00e1 presente para destinarlo \u00aba una misi\u00f3n o de cualquier modo a una funci\u00f3n: respectivamente en el orden de la palabra (el profeta) y de la acci\u00f3n (el juez-rey)\u00bb.<\/p>\n<p>2. EL ESP\u00ed\u008dRITU EN EL NUEVO TESTAMENTO. La realidad del pneuma, a pesar de ser testimoniada y comprendida en estricta conexi\u00f3n con aquella de Jesucristo, ocupa en el NT un puesto relevante; esto se evidencia ya con la elevada frecuencia con la que el t\u00e9rmino aparece: 379 veces, contra las 378 del texto masor\u00e9tico (que es proporcionalmente m\u00e1s vasto que el NT).<\/p>\n<p>La pneumatolog\u00ed\u00ada neotestamentaria no constituye una realidad homog\u00e9nea y \u00abmonol\u00ed\u00adtica\u00bb, sino que aparece notablemente diversificada y pluralista; no obstante esto, posee un indiscutible n\u00facleo com\u00fan: la referencia cristol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En necesario, en fin, recordar siempre que \u00abantes de ser objeto de ense\u00f1anza, el esp\u00ed\u00adritu fue para la comunidad un dato de experiencia. Sobre esta base se explica la neta diferencia y la unidad de las expresiones neotestamentarias\u00bb.<\/p>\n<p>a. Marcos y Mateo. En estos dos evangelios, adem\u00e1s de aquel demon\u00ed\u00adaco y antropol\u00f3gico, el t\u00e9rmino pneuma tiene tambi\u00e9n un significado claramente teol\u00f3gico e indica, como ya en el AT, la potencia de Dios que opera en la historia; tal potencia, sin embargo, viene clara e insistentemente puesta en relaci\u00f3n con la persona, la historia y las acciones de Jes\u00fas. En virtud de la presencia del pneuma divino en \u00e9l, el Nazareno debe ser considerado como sujeto que posee una identidad y una misi\u00f3n excepcional: quien no reconoce tal singularidad, blasfema contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mc 3, 28-30): se obstina en no querer acoger la acci\u00f3n potente de Dios mismo. Pero la insistencia sobre el pneuma viene disminuida, en estos dos evangelios, a causa de la preocupaci\u00f3n por no hacer aparecer a Jes\u00fas como un simple hombre pneum\u00e1tico o como uno de tantos carism\u00e1ticos que en el pasado hab\u00ed\u00adan enriquecido la historia de Israel. A la luz de los eventos pascuales, la comunidad creyente se interesa sobre todo para poner en evidencia la posici\u00f3n de Jes\u00fas en relaci\u00f3n a Dios y en relaci\u00f3n al plan salv\u00ed\u00adfico anunciado por los profetas; y en este cometido, mientras recuerda y certifica la relaci\u00f3n Cristo-Esp\u00ed\u00adritu, manifestado antes de Pascua, contempor\u00e1neamente pone en acto una especie de \u00absecreto pneum\u00e1tico\u00bb, o sea de discreci\u00f3n y de silencio sobre la naturaleza m\u00e1s profunda de tal relaci\u00f3n. Tal \u00absecreto\u00bb, adem\u00e1s de estar ordenado a hacer resaltar la persona de Jes\u00fas, es tambi\u00e9n el signo de la fidelidad de los disc\u00ed\u00adpulos a su Maestro que, muy probablemente, en su estancia terrena, habl\u00f3 poco del pneuma .<\/p>\n<p>b. Los escritos lucanos. Una frecuencia m\u00e1s abundante del t\u00e9rmino pneuma en los escritos lucanos induce inmediatamente a pensar en una mayor consistencia de la pneumatolog\u00ed\u00ada en ellos contenida, que se presenta m\u00e1s profunda y m\u00e1s madura respecto a aquella de los otros sin\u00f3pticos. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se constata la atenci\u00f3n del autor para evitar que Jes\u00fas pueda ser confundido con alg\u00fan \u00abcarism\u00e1tico\u00bb; viene, m\u00e1s bien, claramente presentado como se\u00f1or del Esp\u00ed\u00adritu (cf. Lc 4, 1: \u00abJes\u00fas, lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo (&#8230;) fue conducido en el Esp\u00ed\u00adritu al desierto\u00bb. Con estose quiere impedir que el pne\u00fama aparezca \u00abcomo sujeto superior a Jes\u00fas\u00bb22. Aun habi\u00e9ndole sido donado en el momento del bautismo (Lc 3, 22), el Nazareno posee tan profundamente el Esp\u00ed\u00adritu, que est\u00e1 en grado de poderlo donar (Lc 24, 49; He 2, 33): en Jes\u00fas, por tanto, el pne\u00fama se revela.<\/p>\n<p>T\u00ed\u00adpica de la pneumatolog\u00ed\u00ada lucana es la tendencia a subrayar los efectos visibles y objetivos de la presencia y de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la historia (Lc 3, 22; He 2, 3-5); de \u00e9stos, uno de los principales es la profec\u00ed\u00ada. Donado a todos los miembros de la comunidad cristiana (He 2, 38ss; 15, 8ss; 19, 2), el pneuma caracteriza el tiempo de la Iglesia, que es tiempo de continuaci\u00f3n y de irradiaci\u00f3n en todo el mundo del anuncio evang\u00e9lico salv\u00ed\u00adfico. Es el Esp\u00ed\u00adritu, de hecho, que permite repetir eficazmente los gestos y las palabras de Jes\u00fas (He 2, 42; 4, 30; 6, 7) y garantiza la continuidad entre el Nazareno y la comunidad de creyentes en \u00e9l.<\/p>\n<p>c. Los escritos paulinos. Con Pablo, la pneumatolog\u00ed\u00ada neotestamentaria conquista uno de los pelda\u00f1os m\u00e1s elevados. Esta, aun conteniendo algunas perspectivas t\u00ed\u00adpicas de la tradici\u00f3n precedente, se destaca por una notable originalidad. De hecho el Ap\u00f3stol delinea con claridad, de un lado, la importancia del pne\u00fama para la vida de los hombres y de otro, algunos elementos caracter\u00ed\u00adsticos de su identidad, que sucesivamente especificar\u00e1n la fe trinitaria eclesial y entrar\u00e1n a formar parte del dogma.<\/p>\n<p>Un elemento fundamental del pensamiento paulino, que condiciona tambi\u00e9n su pneumatolog\u00ed\u00ada, es la centralidad del misterio pascual; la exaltaci\u00f3n del crucificado por parte del Padre en la potencia del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 1, 4) constituye el cumplimiento de las pro-mesas de Dios hechas a Israel. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que es tambi\u00e9n Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, viene donado a los hombres, que llegan a ser \u00abhijos en el Hijo\u00bb; herederos de Dios por medio de Jesucristo, pueden conducir una vida nueva, \u00abbajo el r\u00e9gimen del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Rom 7, 6) y pueden llamar a Dios \u00abAbb\u00e1\u00bb (Rom 8, 14; G\u00e1l 4, 5-7). Con el Esp\u00ed\u00adritu del Resucitado, el hombre es en ver-dad regenerado y debe producir frutos \u00abespirituales\u00bb, el m\u00e1s importante de los cuales es el amor, que constituye el cumplimiento de la ley entera (Rom 13, 8). Adem\u00e1s, el Esp\u00ed\u00adritu aparece decisivo para la construcci\u00f3n de la vida eclesial. De hecho la Iglesia, \u00abcuerpo\u00bb del que Cristo es Cabeza, es vivificada por el Esp\u00ed\u00adritu; es \u00abmorada de Dios por medio del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Ef 2, 22), y templo de Dios en el cual habita el Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 3, 16). Importancia notable tiene en Pablo el discurso sobre los carismas: son dones que Dios concede por medio del Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 12, 4-11), en orden a la utilidad com\u00fan (1 Cor 12, 7) y destinados a construir la Iglesia.<\/p>\n<p>En cuanto a la identidad del Esp\u00ed\u00adritu, ante todo se destaca en Pablo que, aun siendo siempre Esp\u00ed\u00adritu de Dios, \u00abes todo relativo a Cristo\u00bb; de hecho, el Esp\u00ed\u00adritu permite \u00abconocer, reconocer y vivir en Cristo\u00bb y su obra no prescinde de la de Cristo; m\u00e1s bien, Pablo muchas veces atribuye a uno o al otro (a Cristo o al Esp\u00ed\u00adritu) algunos efectos o acciones semejantes. Adem\u00e1s, con frecuencia el Ap\u00f3stol asocia estricta-mente Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu y en algunos textos llega incluso a una \u00abcalificaci\u00f3n cristol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>La posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu por parte del Mes\u00ed\u00adas permite afirmar que, para Pablo \u00abJes\u00fas resucitado se encuentra de una vez para siempre en un plano de igualdad soteriol\u00f3gica con Dios\u00bb; tambi\u00e9n esto arroja luz sobre la singularidad de la relaci\u00f3n Jes\u00fas-Dios; \u00e9sta es de tal intimidad y profundidad, que le permite al Hijo poseer el mismo Esp\u00ed\u00adritu del Padre. Adem\u00e1s permite comprender mejor la misma identidad del pneuma: \u00e9l es claramente distinto de Cristo; es el garante de la \u00abcomunicaci\u00f3n entre el Kyrios y el hombre\u00bb precisamente porque es ante todo \u00abel medio de la comunicaci\u00f3n entre Dios y el Cristo\u00bb y por eso puede ser considerado como el v\u00ed\u00adnculo por excelencia. En fin, si el Esp\u00ed\u00adritu no se identifica con Cristo porque es \u00abde Dios\u00bb, tampoco puede simplemente identificarse con Dios, porque es tambi\u00e9n \u00abde Cristo\u00bb; por eso es necesario considerarlo como alguien que reviste funciones de tipo personal, cumple acciones y no puede ser simplemente identificado con la \u00abpotencia\u00bb de Dios o con aquella de Cristo, sino que debe ser distinto de uno y otro.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, si la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu por parte del Hijo hace manifiesta la singularidad de Jes\u00fas, no menos grande es la luz que el Mes\u00ed\u00adas arroja sobre la realidad del Esp\u00ed\u00adritu. La pneumatolog\u00ed\u00ada de Pablo ayuda a entender la identidad de Cristo, mientras la cristolog\u00ed\u00ada es clave para entender la pneumatolog\u00ed\u00ada. \u00abDado que, tanto Cristo como el Esp\u00ed\u00adritu son asociados por el Ap\u00f3stolo en relaci\u00f3n con Dios Padre, no se traspasa el riguroso horizonte exeg\u00e9tico si se afirma que, en el fondo, toda la concepci\u00f3n paulina es radicalmente trinitaria\u00bb.<\/p>\n<p>d. El cuarto evangelio. En Jn encontramos ulteriores, profundos y nuevos elementos de la teolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu; el pneuma es llamado Esp\u00ed\u00adritu de y verdad y Par\u00e1clito; adem\u00e1s es indicado como aquel en el cual es necesario renacer para obtener la salvaci\u00f3n (Jn 4, 5) y aquel que concede el poder de perdonar los pecados (Jn 20, 22-23). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la pneumatolog\u00ed\u00ada est\u00e1 fuertemente ligada a la cristolog\u00ed\u00ada: Jes\u00fas es el dador del Esp\u00ed\u00adritu; los Dos cumplen acciones similares en la historia de la salvaci\u00f3n; Jes\u00fas es la palabra y la verdad gracias a las cuales los creyentes experimentan la salvaci\u00f3n, pero ni una ni otra llegan al hombre sin la participaci\u00f3n y la obra del Esp\u00ed\u00adritu: \u00e9ste abre la Palabra a los hombres y los hombres a la Palabra; y conduce a la verdad completa a todos aquellos a los cuales Dios se ha revelado por medio de su Hijo. Por tanto, se puede ciertamente afirmar que la pneumatolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica \u00abviene as\u00ed\u00ad a participar del cristocentrismo que marca todo el cuarto evangelio y en \u00e9l se integra armoniosamente\u00bb. En el IV evangelio, adem\u00e1s, es claramente acentuada la personalidad del Esp\u00ed\u00adritu, que adem\u00e1s de ser presentado como sujeto de acciones, viene expl\u00ed\u00adcitamente llamado el otro (respecto a la persona de Jes\u00fas) Par\u00e1clito y viene indicado con el pronombre masculino ekeinos (aquel), aun siendo el t\u00e9rmino pneuma neutro (cf. Jn 16, 13).<\/p>\n<p>e. Conclusiones. La pneumatolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, como tambi\u00e9n la cristolog\u00ed\u00ada, no se ha de considerar un bloque homog\u00e9neo, sino realidad una y m\u00faltiple, en la cual se verifica un cierto desarrollo. As\u00ed\u00ad como en la comprensi\u00f3n de la identidad de Cristo y del significado salv\u00ed\u00adfico de su obra, la comunidad primitiva ha cumplido un camino, sobre la base de la resurrecci\u00f3n, igualemnte en la toma de conciencia de la identidad y de la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, la Iglesia primitiva ha visto en la Pascua el evento que proyecta luz nueva sobre la realidad del pneuma. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios y de Cristo ha sido percibido sobre todo como elemento decisivo del proceso de inteligencia del misterio de Jes\u00fas (Jn 14, 26). Adem\u00e1s ha sido considerado como algo o alguien que tiene un nexo imprescindible con Jes\u00fas mismo; esta conexi\u00f3n Jes\u00fas-Esp\u00ed\u00adritu \u00abfunda la unidad originaria de la pneumatolog\u00ed\u00ada del NT, en cuanto viene acogida y expresada por los diversos autores en modo distinto y distintamente madurada\u00bb. De la Redationgeschichte proviene la sugerencia de considerar atentamente, en el desarrollo de la pneumatolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, el concurso de varios factores internos y externos a la comunidad: los contactos con el juda\u00ed\u00adsmo ortodoxo y helen\u00ed\u00adstico, la relectura del AT a la luz del evento \u00abCristo\u00bb, los problemas de la misi\u00f3n, las cuestiones particulares que surgen al interno de la comunidad, la inteligencia siempre m\u00e1s profunda de las palabras y de las obras de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>No sorprende, por eso, que la pneumatolog\u00ed\u00ada del NT sea tambi\u00e9n m\u00faltiple y marcada por un cierto crecimiento: junto a los rasgos comunes, se dan innegables diferencias y originalidades entre los diversos autores, por lo cual no es injustificado afirmar que existen \u00abm\u00faltiples pneumatolog\u00ed\u00adas en el NT\u00bb. Estas aparecen \u00abcomplementarias\u00bb, no en el sentido que presenten datos adicionales o concurrentes en un solo esquema,sino en el sentido que expresan diversas perspectivas posibles, en la interpretaci\u00f3n del actuar de Dios en Jesucristo.<\/p>\n<p>Esta multiplicidad es fundamento, sea del dato dogm\u00e1tico que vendr\u00e1 luego puesto de relieve por la Iglesia en el curso del tiempo, sea de las diversas l\u00ed\u00adneas de pensamiento que vendr\u00e1n elaboradas en el tiempo para expresar el misterio del Par\u00e1clito.<\/p>\n<p>IV. La identidad del Esp\u00ed\u00adritu seg\u00fan la fe eclesial<br \/>\nAnunque aqu\u00ed\u00ad no sea posible trazar una historia completa de la pneumatolog\u00ed\u00ada, es necesario presentar al menos algunos datos esenciales, relativos a los pronunciamientos dogm\u00e1ticos y la profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica que la comunidad eclesial ha operado en el transcurso del tiempo, acerca de la persona del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Se debe poner de manifiesto sobre todo que, antes de la afirmaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita y dogm\u00e1tica de la igualdad ontol\u00f3gica entre el Esp\u00ed\u00adritu, el Padre y el Hijo, la Iglesia ha \u00abtenido despierta\u00bb y ha profundizado la propia fe pneumatol\u00f3gica gracias a algunas experiencias y expresiones que ten\u00ed\u00adan un lugar destacado en la vida de la comunidad: la f\u00f3rmula bautismal, que constitu\u00ed\u00ada para los creyentes \u00abel fundamento de todo el edificio catequ\u00e9tico\u00bb; el tema de la inspiraci\u00f3n de las Escrituras, que serv\u00ed\u00ada para mostrar la continuidad entre el AT y el NT; el tema de la preexistencia de Cristo, que conduce a pensar en la preexistencia del Esp\u00ed\u00adritu; la realidad de la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en los fieles, ense\u00f1ada ya por Pablo; la relaci\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu y la Iglesia, claramente se\u00f1alada por Lc, Jn y Pablo. Tampoco va olvidado, como afirma Lucas en los He, que la Iglesia primitiva ha madurado la convicci\u00f3n de que el Resucitado contin\u00faa su presencia y su obra salv\u00ed\u00adfica en la historia justamente gracias al Esp\u00ed\u00adritu; todo esto permite a la comunidad cristiana llevar por doquier los frutos de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, mientras se espera su segunda venida. Como se advierte, aqu\u00ed\u00ad se habla del Esp\u00ed\u00adritu en una perspectiva marcadamente soteriol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Pero junto a esto, se debe destacar, que hasta el s. IV las afirmaciones teol\u00f3gicas expl\u00ed\u00adcitas sobre el Esp\u00ed\u00adritu no son ni frecuentes ni siempre precisas. El motivo de fondo de esta situaci\u00f3n es bien evidente: la atenci\u00f3n e inter\u00e9s de la comunidad eclesial est\u00e1n referidas principalmente a la relaci\u00f3n Padre-Hijo, al menos hasta la mitad del s. IV; hasta este momento, \u00ablas menciones doctrinales expl\u00ed\u00adcitas concernientes al Esp\u00ed\u00adritu Santo son (&#8230;) ocasionales y, de hecho, casi siempre marginales\u00bb. Se debe notar, por otra parte, que durante este tiempo, la Iglesia sigue usando la f\u00f3rmula trinitaria de Mt 28, 19-20, que constituye \u00abel testimonio trinitario de mayor relieve en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, o m\u00e1s bien en todo el Nuevo Testamento\u00bb y que se\u00f1ala claramente la igualdad de los Tres. Igualmente se debe recordar que una ulterior raz\u00f3n de un cierto \u00abolvido\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu ha sido el hecho de que la pneumatolog\u00ed\u00ada, durante el s. II, ha estado casi \u00abconfiscada por parte de corrientes marginales en relaci\u00f3n a la gran Iglesia, o tambi\u00e9n repentinamente reconocida como heterodoxa. Se trata de tendencias y de sectas gn\u00f3sticas y, por otro lado, del montanismo\u00bb.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n teol\u00f3gica se concentrar\u00e1 sobre el Esp\u00ed\u00adritu despu\u00e9s de la crisis arriana, que tendr\u00e1 sus reflejos tambi\u00e9n en el campo de la fe pneumatol\u00f3gica, Para rechazar toda tentativa de reducir el Esp\u00ed\u00adritu a criatura, la comunidad eclesial desplaza la atenci\u00f3n de los eventos salv\u00ed\u00adficos al ser de Dios, como ya hab\u00ed\u00ada ocurrido en el Concilio de Nicea (325), pasando de una perspectiva \u00abecon\u00f3mica\u00bb a una m\u00e1s pronunciadamente \u00abontol\u00f3gica\u00bb; y en el I Concilio de Constantinopla (381), recogiendo una serie de afirmaciones recurrentes en muchos te\u00f3logos, se esfuerza en expresar en t\u00e9rminos claros la relaci\u00f3n Dios-Esp\u00ed\u00adritu: \u00e9sta es al mismo tiempo de igualdad y distinci\u00f3n. Al Esp\u00ed\u00adritu viene reconocido el car\u00e1cter personal y divino, su necesaria pertenencia al misterio de la vida de Dios, su destacado y esencial contributo al desenvolvimiento de la historia de la salvaci\u00f3n (cf. DS 150). Permanecen en la sombra, en este Concilio, los t\u00e9rminos de la relaci\u00f3n Hijo-Esp\u00ed\u00adritu, en el abismo de la vida divina; y esto tendr\u00e1 consecuencias en el futuro, cuando el Oriente y el Occidente cristianos elaborar\u00e1n la pneumatolog\u00ed\u00ada en perspectivas un poco diferentes y expresar\u00e1n en t\u00e9rminos distintos las propias opiniones acerca del origen eterno del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>V. El Esp\u00ed\u00adritu en la vida cristiana<br \/>\nDespu\u00e9s de haber llevado a cabo con el Padre y con el Hijo la obra de la creaci\u00f3n, despu\u00e9s de haber obrado permanentemente en la vida, en la pasi\u00f3n, en la muerte y en la resurrecci\u00f3n de Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu ha sido derramado y \u00abentregado\u00bb a la humanidad, primero a trav\u00e9s de las llagas del crucificado y despu\u00e9s del alba de Pascua gracias a la Palabra potente del Resucitado. \u00bfC\u00f3mo se configura hoy la presencia y la acci\u00f3n en la historia por parte de Aquel que es, junto con Cristo, la otra \u00abmano\u00bb del Padre?\u00bb<br \/>\n1. EL ESP\u00ed\u008dRITU Y LA IGLESIA. Seg\u00fan san Ireneo, \u00abdonde est\u00e1 la Iglesia all\u00ed\u00ad est\u00e1 tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu de Dios; y donde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de Dios all\u00ed\u00ad est\u00e1 tambi\u00e9n la Iglesia y toda gracia\u00bb. Esto porque \u00abla Iglesia viene constituida por el Esp\u00ed\u00adritu: \u00e9l es su cofundador\u00bb, de forma permanente, por medio de la Palabra inspirada, anunciada y proclamada, por medio de la liturgia y por medio de la gracia. El Padre, donando el Esp\u00ed\u00adritu Santo por medio del Se\u00f1or resucitado, hace de los creyentes \u00abmorada de Dios por medio del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Ef 2, 20-22); la Iglesia es la comunidad de aquellos que en el Esp\u00ed\u00adritu llaman a Dios \u00abAbba\u00bb (Rom 8, 15; G\u00e1l 4, 6) y de los que reconocen que Jes\u00fas es el Se\u00f1or precisamente bajo la acci\u00f3n del pneuma (1 Cor 12, 3). En cuanto v\u00ed\u00adnculo entre el No-engendrado y el Engendrado, el Esp\u00ed\u00adritu derramado sobre los creyentes los \u00abremite\u00bb a uno y a otro, haciendo brotar en su coraz\u00f3n y en sus labios los nombres del Padre y del Hijo&#8230;<\/p>\n<p>El pne\u00fama Christo\u00fa transforma tambi\u00e9n los aspectos visibles o institucionales de la Iglesia en instrumentos de gracia; en LG 8 se se\u00f1ala, a este prop\u00f3sito, una interesante analog\u00ed\u00ada: \u00abcomo la naturaleza asumida sirve al Verbo divino como \u00f3rgano vivo de salvaci\u00f3n a \u00e9l indisolublemente unido, de forma semejante la uni\u00f3n social de la Iglesia sirve al Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que la vivifica, para el incremento del cuerpo (cf. Ef 4, 16)\u00bb. Seg\u00fan la ense\u00f1anza de Pablo, el pne\u00fama es tambi\u00e9n fuente de diversos carismas y ministerios en la Iglesia (cf. 1 Cor 12, 4-5). Proviniendo de una \u00fanica fuente y estando destinados al \u00fanico fin de la edificaci\u00f3n de la comunidad, \u00e9stos no pueden estar en contradicci\u00f3n. Leyendo apropiadamente el dato revelado, se podr\u00ed\u00ada incluso \u00abhablar, en el NT, de una equivalencia sem\u00e1ntica entre carisma y ministerio\u00bb. Justamente, no es posible negar la existencia en la Iglesia de una cierta \u00abtensi\u00f3n entre la inspiraci\u00f3n libre y la instituci\u00f3n\u00bb, a\u00fan m\u00e1s, es necesario dar siempre un puesto a esta tensi\u00f3n, si bien hay que evitar \u00abno retrotraerlo a la doctrina paulina de los carismas hasta el punto de traicionar el sentido aut\u00e9ntico de \u00e9stos\u00bb. Tambi\u00e9n sobre los carismas y la instituci\u00f3n el Esp\u00ed\u00adritu \u00abdeja su huella\u00bb: en cuanto persona divina que procede per modum amoris y cuyo nombre es Amor\u00bb, es evidente que, tanto los unos como la otra, tienen sentido s\u00f3lo en relaci\u00f3n al amor. La autenticidad de los carismas y de la instituci\u00f3n es probada y medida por el amor que, como aquel de los Tres, dona, acoge y une&#8230;<\/p>\n<p>Precisamente porque es cofundada por el Esp\u00ed\u00adritu, que en la vida divina es la persona-comuni\u00f3n, el amor personal del Padre y del Hijo, el v\u00ed\u00adnculo de los Dos, la Iglesia puede, en fin poseer algunas \u00abnotas\u00bb caracter\u00ed\u00adsticas y esenciales: es una y sacramento de unidad (LG 1; 4; 13; UR 2); el Esp\u00ed\u00adritu hace de los \u00abmuchos\u00bb llamados una sola cosa, constituy\u00e9ndolos tambi\u00e9n en \u00absigno e instrumento de la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1). El Esp\u00ed\u00adritu es tambi\u00e9n principio de catolicidaa de la Iglesia protegiendo y fecundando su apostolicidad: y mientras que con la primera nota asegura la comuni\u00f3n en el espacio, con la otras garantiza la comuni\u00f3n en el tiempo. Gracias al Esp\u00ed\u00adritu, la comunidad eclesial vive en el mundo \u00absancta simul et semper purificanda\u00bb (LG 8): santa porque sus miembros realizan y experimentan la communio Sancti (= de Dios), la communio sanctorum (sacramentorum) (= de los sacramentos y de las cosas santas) y la communio sanctorum (fidelium) (= de los fieles); siempre necesitada del perd\u00f3n, porque \u00abencierra en su seno a pecadores\u00bb (LG 8), es \u00abecclesia peccatorum\u00bb. Como Mar\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n la comunidad eclesial es \u00abtemplo del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (LG 53), es \u00abcomo plasmada y hecha criatura nueva\u00bb (LG 56) por el Par\u00e1clito; est\u00e1 llamada a donar al mundo el Salvador, despu\u00e9s de haberlo concebido en su propio seno \u00abpor obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb; debe hacer la experiencia de la comuni\u00f3n de vida con el Hijo; debe escuchar atentamente su Palabra, medit\u00e1ndola en su coraz\u00f3n; debe pedir a Cristo que cumpla gestos salv\u00ed\u00adficos; \u00abcon la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, conserva virginalmente \u00ed\u00adntegra la fe; s\u00f3lida la esperanza, sincera la caridad\u00bb (LG 64); la Iglesia debe ser en la historia, a semejanza de Mar\u00ed\u00ada, \u00abcomo la concentraci\u00f3n personificada del poder del Esp\u00ed\u00adritu; es llamada a ser, en el espacio y en el tiempo, punto de encuentro y de abrazo entre la Trinidad y la historia\u00bb.<\/p>\n<p>2. EL ESP\u00ed\u008dRITU Y LA PALABRA. El Esp\u00ed\u00adritu hace resonar en la Iglesia continua, potente y eficazmente la Palabra de Dios: nacida de la Palabra de Cristo, la comunidad de los creyentes contin\u00faa siendo generada por el evangelio y es llamada a ser en la historia, justamente gracias a los dones del Esp\u00ed\u00adritu, la viva sequentia sancti evangelii. Por otra parte, s\u00f3lo gracias al Esp\u00ed\u00adritu ella puede rectamente interpretar la Palabra inspirada, que es fuente y norma de vida y de fe (cf. DV 12). Como ha observado justamente el P. Y. Congar, \u00abni Palabra sin Esp\u00ed\u00adritu (la Palabra quedar\u00ed\u00ada en la garganta y no hablar\u00ed\u00ada a nadie); ni Esp\u00ed\u00adritu sin Palabra (el Esp\u00ed\u00adritu no tendr\u00ed\u00ada contenido y no comunicar\u00ed\u00ada nada a nadie)\u00bb&#8216;. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad vale el principio seg\u00fan el cual\u00bbla uni\u00f3n y el condicionamiento rec\u00ed\u00adproco de las dos manos de Dios son la ley constitutiva de la Iglesia y de toda la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica\u00bb<br \/>\n3. EL ESP\u00ed\u008dRITU Y LA LITURGIA. El Esp\u00ed\u00adritu es el \u00abcofundador\u00bb de la Iglesia tambi\u00e9n por medio de la liturgia. Gracias a \u00e9l, los hechos pasados de la historia de la salvaci\u00f3n se convierten real y eficazmente presentes en el hit et nunc, consintiendo as\u00ed\u00ad a la comunidad vivir y experimentar continuamente los dones de Dios y proyectarse hacia el cumplimiento futuro del proyecto del Padre. Celebrada en el Esp\u00ed\u00adritu, la liturgia consiente a los creyentes: a) acceder al Padre por medio del Hijo (dimensi\u00f3n trinitaria); b) llegar a ser \u00abcontempor\u00e1neos\u00bb y part\u00ed\u00adcipes del misterio salv\u00ed\u00adfico celebrado (dimensi\u00f3n hist\u00f3rica); c) convertirse en la comunidad de los \u00abllamados\u00bb en la cual Cristomismo est\u00e1 presente (dimensi\u00f3n eclesial); d) \u00abgenerar\u00bb al Verbo \u00aben el silencio orante\u00bb (dimensi\u00f3n m\u00ed\u00adstica).<br \/>\nEn virtud de su presencia en la liturgia, el Esp\u00ed\u00adritu hace que los sacramentos celebrados por y en la Iglesia actualicen el misterio pascual y comuniquen la salvaci\u00f3n. La eucarist\u00ed\u00ada, p. ej., no es s\u00f3lo el sacramento de la presencia \u00abverdadera, real y sustancial\u00bb de Cristo (DS 1651), sino, como subraya el Oriente cristiano, es tambi\u00e9n presencia eficaz y maravillosa del Esp\u00ed\u00adritu que transforma y santifica no s\u00f3lo el pan y el vino, sino tambi\u00e9n la comunidad que celebra&#8217;. Es el Esp\u00ed\u00adritu, en fin, \u00abque hace de la eucarist\u00ed\u00ada un anticipo de la liturgia celeste y crea un clima de espera ardiente hasta que llegue el s\u00e1bado eterno del banquete nupcial del Cordero en la santa Jerusal\u00e9n\u00bb. El bautismo y la confirmaci\u00f3n, a su vez, hacen posible el \u00abnuevo nacimiento\u00bb anunciado por Cristo a Nicodemo (cf. Jn 3, 5). Fruto del misterio pascual, estos dos sacramentos permiten entrar en el reino, para vivir como \u00abhijos de Dios\u00bb, en la madurez y corresponsabilidad. Con estos sacramentos, adem\u00e1s, el Esp\u00ed\u00adritu hace de los hombres un pueblo real, prof\u00e9tico, sacerdotal, enviado a anunciar la misericordia salv\u00ed\u00adfica del Padre.<\/p>\n<p>En el sacramento del matrimonio, el pneuma transforma el amor humano en sacramento del amor de Cristo por su Iglesia; derramando el amor de Dios en el coraz\u00f3n de los esposos, los hace uno en el amor y en la vida. Derramado por medio de la imposici\u00f3n de las manos sobre los llamados al ministerio sacerdotal, el Esp\u00ed\u00adritu transforma con el sacramento de la Palabra y de la eucarist\u00ed\u00ada y el servicio de la caridad, a fin de que sea en el mundo viva imagen de Cristo y transparencia del rostro paterno de Dios.<\/p>\n<p>Con los sacramentos de la reconciliaci\u00f3n y de la unci\u00f3n de los enfermos, el Esp\u00ed\u00adritu hace posible el triunfo del amor de Dio sobre los pecados, sobre las miserias y enfermedades de las criaturas. El poder de perdonar los pecados ha estado expl\u00ed\u00adcitamente vinculado por el Resucitado al don del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abRecibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo. A quienes perdon\u00e9is los pecados les quedar\u00e1n perdonados&#8230;\u00bb (Jn 20, 22-23); \u00e9ste tiene como efecto el retorno del pecador a Dios y la renovada posibilidad de poderlo invocar, en el Esp\u00ed\u00adritu, llam\u00e1ndolo \u00abAbb\u00e1\u00bb. Con el sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos es ofrecida a quien est\u00e1 en la enfermedad la \u00abfuerza que sana\u00bb de Cristo (cf. He 10, 38), en la experiencia de la desaparici\u00f3n del dolor y en la certeza de su transformaci\u00f3n en ofrenda agradable a Dios para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>El Consolador acompa\u00f1a con los siete signos sacramentales el peregrinar terreno del Pueblo de Dios, gui\u00e1ndolo \u00abentre las persecuciones del mundo\u00bb y donando \u00ablos consuelos de Dios\u00bb\u00bb hasta el d\u00ed\u00ada en el cual caer\u00e1n los velos y el hombre centemplar\u00e1 a Dios cara a cara (1 Cor 13, 12).<\/p>\n<p>4. LoS DONES DEL ESP\u00ed\u008dRITU. El Esp\u00ed\u00adritu tambi\u00e9n edifica la Iglesia por medio de los dones de su amor. Continuamente \u00abenviado\u00bb del Padre y del Resucitado, por medio de la Palabra y de los sacramentos, el pneuma hace ante todo a los .hombres \u00abpart\u00ed\u00adcipes de la naturaleza divina\u00bb (2 Pe 1, 4), derramando en sus corazones el amor de Dios (cf. Rom 5, 5) e introduci\u00e9ndolos en una condici\u00f3n de vida nueva. Pero \u00bfen qu\u00e9 consiste tal novedad, que los Padres de la Iglesia llaman \u00abdivinizaci\u00f3n\u00bb e \u00abinhabitaci\u00f3n\u00bb? Con estos t\u00e9rminos, es expresada por los creyentes la certeza de la efectiva renovaci\u00f3n y de la real transformaci\u00f3n de la naturaleza humana, que ha sido elevada gratuitamente a la comuni\u00f3n beat\u00ed\u00adfica con Dios, participando de su santidad, sin por esto perder las propias caracter\u00ed\u00adsticas ontol\u00f3gicas. Este don de Dios, es inherente al hombre como aut\u00e9ntica perfecci\u00f3n, como fue recordado por el Concilio de Trento (cf. DS 1520) y le confiere la capacidad de realizar acciones que poseen un aut\u00e9ntico valor salv\u00ed\u00adfico. La \u00abinhabitaci\u00f3n\u00bb indica el misterio de la beatificante presencia del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el hombre justificado. En virtud de la coinhabitaci\u00f3n o perikhoresis de las divinas personas, el Dios trinitario pone su morada en los disc\u00ed\u00adpulos (Jn 14, 23) y por medio de su Esp\u00ed\u00adritu inhabita en el coraz\u00f3n del hombre (G\u00e1l 4, 6; 1 Cor 6, 19; Rom 8, 11). La presencia de los Tres en el justo da lugar a un conocimiento casi-experimental de la Trinidad, a un vinculo de amistad y a una relaci\u00f3n de la rec\u00ed\u00adproca presencia e inmanencia entre el hombre y las divinas personas, que supera infinitamente los lazos ya existentes en virtud de la creaci\u00f3n; tal relaci\u00f3n con la Trinidad tendr\u00e1 su cumplimiento en la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, cuando el hombre contemplar\u00e1 el abismo insondable del misterio de la vida de Dios y cuando en lugar del conocimiento imperfecto y \u00abvespertino\u00bb del Alt\u00ed\u00adsimo existir\u00e1 aquel otro luminoso y perfecto de la gloria.<\/p>\n<p>Entre tanto, mientras est\u00e1 in via et non in patria, el creyente que ha recibido el Esp\u00ed\u00adritu, es llamado a producir frutos \u00abespirituales\u00bb que son \u00abultima et delectabilia quae in nobis proveniunt ex virtute Spiritus sancti\u00bb. Estos son, seg\u00fan la ense\u00f1anza paulina, \u00abamor, gozo, paz, paciencia, benevolencia, dominio de s\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 5, 22); o, para decirlo con Tom\u00e1s de Aquino, la caridad y la libertad: de hecho, \u00abcuanto m\u00e1s uno tiene la caridad, tanto m\u00e1s tiene la libertad, porque \u00abdonde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or all\u00ed\u00ad est\u00e1 la libertad\u00bb (2 Cor 3, 17). Pero quien tiene la perfecta caridad, tiene en grado eminente la libertad\u00bb. Junto a estos frutos el Esp\u00ed\u00adritu, que en el santuario de la vida trinitaria es \u00abrelaci\u00f3n subsistente\u00bb de amor, pura referencia al Padre y al Hijo, \u00abproduce\u00bb en los creyentes la vida de fe y de oraci\u00f3n, entendidas como apertura y abandono de s\u00ed\u00ad en la Trinidad; sostiene la esperanza y el testimonio, entendidos como apertura al futuro prometido de Dios y como entrega de s\u00ed\u00ad a la historia; fecunda el gozo y la esperanza, los esfuerzos y los sufrimientos de la humanidad, a fin de que nada ni nadie sea olvidado o despreciado en este fatigoso y bell\u00ed\u00adsimo camino de regreso, por medio de Cristo, al Padre.<\/p>\n<p>[-> Amor;; Antropolog\u00ed\u00ada; Bautismo; Biblia; Comunidad; Comuni\u00f3n; Concilios; Confirmaci\u00f3n; Escatolog\u00ed\u00ada; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Filioque; Filosof\u00ed\u00ada; Hegelianismo; Hijo; Historia; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Jesucristo; Liturgia; Mar\u00ed\u00ada; Matrimonio; Padre; Penitencia; Religi\u00f3n, religiones; Sacerdocio; Salvaci\u00f3n; Trinidad; Vida cristiana.]<br \/>\nGiuseppe Marco Salvati<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada y la vida eclesial se muestran hoy particularmente sensibles a la reflexi\u00f3n sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo; con ello parece perder cr\u00e9dito aquella amarga constataci\u00f3n de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo era realmente el gran desconocido y el gran olvidado por la fe de los creyentes. La sed de espiritualidad que caracteriza al hombre contempor\u00e1neo, la vitalidad de las comunidades y grupos eclesiales que expresan creativamente su fe y &#8211; una profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica m\u00e1s org\u00e1nica, todo esto ha concurrido a una revaloraci\u00f3n del tema del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Se ha constituido de este modo un sector mejor definido de la teolog\u00ed\u00ada, es decir, la pneumatolog\u00ed\u00ada, disciplina que hasta hace algunos decenios no ten\u00ed\u00ada carta de ciudadan\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada como sector espec\u00ed\u00adfico. Pero cuando se habla de Esp\u00ed\u00adritu, se da uno cuenta de que en la historia de la salvaci\u00f3n este t\u00e9rmino ha tenido muchas modalidades tem\u00e1ticas y que existe por tanto una gran variaci\u00f3n lexical en el uso de esta palabra y a partir de sus acepciones hebrea (ruah, femenino), griega (pneuma, neutro) y latina (spiritus, masculino). El tema b\u00ed\u00adblico del Esp\u00ed\u00adritu es muy extenso y comprende significados m\u00e1s amplios que la locuci\u00f3n Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00abbien sea porque \u00e9sta no siempre designa al Esp\u00ed\u00adritu divino, bien porque la divinidad del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente en otras locuciones\u00bb (R. Penna). En nuestra exposici\u00f3n hablaremos esquem\u00e1ticamente del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el Antiguo Testamento, para destacar la repercusi\u00f3n de esta concepci\u00f3n en la que tiene de \u00e9l el Nuevo Testamento Y que es la que m\u00e1s nos interesa. Pasaremos luego a se\u00f1alar algunos puntos firmes del desarrollo dogm\u00e1tico y algunas l\u00ed\u00adneas de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo en la tradici\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p> aj El significado b\u00ed\u00adblico de ruah y  de pneuma es el de viento, respiraci\u00f3n, aire, aliento; y &#8211; puesto que todo esto es signo de vida, los dos t\u00e9rminos significan vida, alma, esp\u00ed\u00adritu. As\u00ed\u00ad pues, Esp\u00ed\u00adritu es una realidad din\u00e1mica, innova dora, creadora; es s\u00ed\u00admbolo de juventud, de viveza, de renovaci\u00f3n. El dato b\u00ed\u00adblico nos presenta siempre al Esp\u00ed\u00adritu como fuerza activa que da vida, sustenta. gu\u00ed\u00ada, gobierna todas las cosas; pero al mismo tiempo el Esp\u00ed\u00adritu no se confunde con un sustrato corporal c\u00f3smico, como suced\u00ed\u00ada en algunas filosof\u00ed\u00adas y concepciones religiosas antiguas.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento, la ruah  va siempre unida a un genitivo de especificaci\u00f3n: generalmente va referido al hombre, a la naturaleza, a Dios; estos significados est\u00e1n presentes indiferentemente en las diversas \u00e9pocas hist\u00f3ricas. Cuando ruah se relaciona con la naturaleza, el significado m\u00e1s ordinario es el del soplo del viento; cuando se refiere al hombre, designa el aspecto vital, esencial del hombre: la ruah va ligada al hombre como alma, esp\u00ed\u00adritu, bien a nivel psicol\u00f3gico (sentimientos, emociones) o bien a un nivel m\u00e1s profundo (centro de su espiritualidad).<\/p>\n<p>Ruah significa el car\u00e1cter vivaz y din\u00e1mico del \u00e1nimo humano (llamado tambi\u00e9n nefesh, en su individualidad); ruah ser\u00ed\u00ada adem\u00e1s la intimidad del hombre, algo as\u00ed\u00ad como su coraz\u00f3n (leb).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu, tanto cuando se refiere a  la naturaleza como cuando se dice del hombre, remite siempre, sin embargo, a una realidad divina y misteriosa: por eso, la ruah es siempre ruah Yahveh, soplo de Dios, y act\u00faa en dos planos, el c\u00f3smico y el hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>Esp\u00ed\u00adritu es la caracter\u00ed\u00adstica del  mundo divino: el mundo humano es carne y caducidad, mientras que el Esp\u00ed\u00adritu &#8211; divino es vida, fuerza, superaci\u00f3n del tiempo y del l\u00ed\u00admite. Aunque en pocos casos el Esp\u00ed\u00adritu de Yahveh recibe en el Antiguo Testamento el apelativo de Santo (el Esp\u00ed\u00adritu Santo). El primer di\u00e1logo entre Dios y el mundo tiene lugar en la creaci\u00f3n; en efecto. \u00e9l da forma al mundo, dispone ordenadamente las fuerzas naturales, es creador de los seres animados; al contrario, la muerte significa el retorno del Esp\u00ed\u00adritu a Dios. Pero el Esp\u00ed\u00adritu es protagonista de la historia de la salvaci\u00f3n como guia y revelador. Los autores esquematizan diversos modos de la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del Esp\u00ed\u00adritu, donde podr\u00ed\u00ada trazarse una l\u00ed\u00adnea divisoria coincidente con el destierro en Babilonia. Antes de aquel suceso se pueden conjugar sucesivamente o de una manera interdependiente una fase carism\u00e1tica, prof\u00e9tica y real, y en el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro una fase mesi\u00e1nico-escatol\u00f3gica, que en ciertos aspectos recoge tambi\u00e9n las fases anteriores. Hay textos muy importantes, como 1s 11,2ss, que marcan cierto progreso en la evoluci\u00f3n de la pneumatolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento; los poemas del Siervo de Yahveh atribuyen al Esp\u00ed\u00adritu, que era considerado siempre como propio del Se\u00f1or, al Mes\u00ed\u00adas en t\u00e9rminos personales, individuales: es decir, todo el Esp\u00ed\u00adritu reposa sobre su Mes\u00ed\u00adas. El Esp\u00ed\u00adritu le da al Mes\u00ed\u00adas la funci\u00f3n prof\u00e9tica (proclamar el derecho) y la real-carism\u00e1tica (traer la justicia y la liberaci\u00f3n), Pero como el mesianismo del Antiguo Testamento no est\u00e1 ligado solamente a la figura individual del Mes\u00ed\u00adas, sino que todo el pueblo constituye una comunidad mesi\u00e1nica, entonces el Esp\u00ed\u00adritu de Dios se derramar\u00e1 sobre toda carne (Jl 3,1-2).<\/p>\n<p>Finalmente, en los umbrales del Nuevo Testamento nos encontramos con una fecunda identificaci\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu y la Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Cuando pasamos a considerar al Esp\u00ed\u00adritu Santo en la revelaci\u00f3n neotestamentaria, hay que tener presentes algunas premisas metodol\u00f3gicas que gu\u00ed\u00adan continuamente su lectura. En el Nuevo Testamento se habla del Esp\u00ed\u00adritu Santo siempre en relaci\u00f3n con Jes\u00fas, el cual nos revela al Padre y nos revela y da el Esp\u00ed\u00adritu en abundancia.<\/p>\n<p>Por eso, el acontecimiento cristol\u00f3gico es un acontecimiento pneumatol\u00f3gico, pero como el acontecimiento cristol\u00f3gico es escatol\u00f3gico (Mc 1,14- 15), dado que el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 siempre ligado a Jes\u00fas, tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu es una realidad de los \u00faltimos tiempos, y el acontecimiento pneumatol\u00f3gico es, por tanto, siempre una realidad escatol\u00f3gica: han llegado los \u00faltimos tiempos, porque el Esp\u00ed\u00adritu Santo ha sido derramado sobre Jes\u00fas. Por eso Jes\u00fas es el hombre del Esp\u00ed\u00adritu, el carism\u00e1tico por excelencia; ahora da sin medida el Esp\u00ed\u00adritu que recibi\u00f3 sobre toda medida y que sigue descansando establemente sobre \u00e9l. La suya es por completo una existencia pne\u00fam\u00e1tica; y aunque la Pascua representa el acontecimiento central de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, hasta el punto de que antes de Pascua parece m\u00e1s bien que es Jes\u00fas el que recibe el Esp\u00ed\u00adritu, habr\u00e1 que reconocer que, si de hecho el acontecimiento cristol\u00f3gico es ya acontecimiento escatol\u00f3gico desde el primer momento, la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu sobre Jes\u00fas y el don que Jes\u00fas nos hace de \u00e9l no son acontecimientos que puedan dividirse temporalmente. El e\u00f3n de Cristo se inaugura con la irrupci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu; el kair\u00f3s de Cristo es tambi\u00e9n kair\u00f3s del Esp\u00ed\u00adritu y de la Iglesia (aun teniendo presentes los diversos acentos redaccionales-Uterarios de los autores neotestamentarios). La relaci\u00f3n Esp\u00ed\u00adritu-Cristo podr\u00ed\u00ada comprender entonces, seg\u00fan algunas opciones metodol\u00f3gicas de nuestros d\u00ed\u00adas, la lectura de dos momentos distintos: Jes\u00fas recibe el Esp\u00ed\u00adritu &#8211; Jes\u00fas da el Esp\u00ed\u00adritu. Considerando en primer lugar la relaci\u00f3n Esp\u00ed\u00adritu-Jes\u00fas, es preciso se\u00f1alar algunos rasgos particulares que definen su existencia como existencia en el Esp\u00ed\u00adritu:<br \/>\n&#8211; El bautismo de Jes\u00fas, vinculado con la bajada del Esp\u00ed\u00adritu Santo, representa una investidura, una capacitaci\u00f3n: Jes\u00fas es ungido, es decir, impregnado y pose\u00ed\u00addo por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hch 10,38); el Esp\u00ed\u00adritu reposa establemente sobre \u00e9l, permanece en \u00e9l lo mismo que la Gloria de Dios descansaba sobre la tienda de la reuni\u00f3n (Jn 3,34-36).<\/p>\n<p>&#8211; El Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 luego con Jes\u00fas en la lucha contra el mal, para que \u00e9l pueda liberar a los hombres del poder de Satan\u00e1s, esp\u00ed\u00adritu del mal.<\/p>\n<p>&#8211; El Esp\u00ed\u00adritu es el protagonista de la obra evangelizadora de Jes\u00fas (Lc 4,141 5).<\/p>\n<p>&#8211; El Esp\u00ed\u00adritu es el motor de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, la condici\u00f3n de posibilidad de su relaci\u00f3n filial con el Padre.<\/p>\n<p>Pasando luego a considerar la relaci\u00f3n Cristo-Esp\u00ed\u00adritu, aunque es evidente que ya el Jes\u00fas terreno est\u00e1 lleno de Esp\u00ed\u00adritu, toda la atenci\u00f3n se dirige hacia la hora de Cristo como manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y &#8211; su entrega sin medida (Jn 3,34-36).<\/p>\n<p>La promesa de los r\u00ed\u00ados de agua viva que brotan de su seno (Jn 7 37-39) se refiere entonces a su glorificaci\u00f3n, donde la Pascua es tambi\u00e9n la hora del Esp\u00ed\u00adritu; en efecto, la muerte de Cristo que es entrega de su Esp\u00ed\u00adritu (Jn 19,30) se relaciona con la transfixi\u00f3n de su costado (Jn 19,34ss), donde la \u00absangre y el agua\u00bb recuerdan precisamente al Esp\u00ed\u00adritu Santo. El don pascual del Esp\u00ed\u00adritu (por limitarnos a la perspectiva de san Juan) se comunica tambi\u00e9n como don de la vida nueva a los disc\u00ed\u00adpulos para que perdonen los pecados, en la formaci\u00f3n de la fe pascual. Cuando se habla luego de la relaci\u00f3n Esp\u00ed\u00adritu-Iglesia, las perspectivas se ampl\u00ed\u00adan m\u00e1s a\u00fan y tenemos, adem\u00e1s de la visi\u00f3n de Juan, la visi\u00f3n lucana de los Hechos de los ap\u00f3stoles, donde el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el art\u00ed\u00adfice de la implantatio Ecclesiae y el gran director de la misi\u00f3n evangelizadora. La perspectiva paulina es la de presentar al Esp\u00ed\u00adritu Santo como Esp\u00ed\u00adritu de Cristo (Pneuma tou Christou) en el que el genitivo no es tanto calificativo como posesivo instrumental, es decir, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios que est\u00e1 en Cristo y que act\u00faa mediante Cristo. La cristicidad del Pneuma no lo convierte sin embargo en una funci\u00f3n de Cristo, ya que el Esp\u00ed\u00adritu es siempre Esp\u00ed\u00adritu de Cristo (G\u00e1l 4,69), pero tambi\u00e9n Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Rom 8,14). El misterio pascual revela que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios es principio constitutivo de Cristo y, puesto que lo pone en el mismo plano de Dios, el Esp\u00ed\u00adritu Santo tiene que ser considerado como un ser distinto personal. \u00c2\u00a1Estamos entonces muy cerca de la figura del misterio trinitario!<br \/>\nb) La reflexi\u00f3n de la fe creyente llega gradualmente a una doctrina sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, dentro del contexto de la dimensi\u00f3n soteriol\u00f3gico-cristol\u00f3gica que prevalece en los primeros siglos. Una vez resuelta la crisis arriana y una vez definida la divinidad de Cristo (homoousios), hab\u00ed\u00ada que responder a las herej\u00ed\u00adas que surg\u00ed\u00adan respecto al Esp\u00ed\u00adritu Santo (macedonianos, pneumat\u00f3macos) (por el a\u00f1o 360), vi\u00e9ndolo en sentido subordinacionista, como una criatura del Logos o bien como un ser intermedio entre Dios y el mundo.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis estructural de la definici\u00f3n del concilio de Constantinopla aclara los atributos del Esp\u00ed\u00adritu Santo: es el Se\u00f1or (el mismo apelativo que se concede tambi\u00e9n a Yahveh y a Jes\u00fas), da la vida de los hijos de Dios (zoopoi\u00f3s), es decir, santifica, diviniza, es co-adorado y co-glorificado, procede del Padre, aunque no se precisa la relaci\u00f3n HijoEsp\u00ed\u00adritu (DS 150). Evidentemente, el argumento principal para afirmar la divinidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo fue el soteriol\u00f3gico, lo mismo que ocurri\u00f3 en el concilio de Nicea por obra de Atanasio: si somos rescatados y divinizados por el Esp\u00ed\u00adritu, es porque el Esp\u00ed\u00adritu Santo es Dios. La innuencia de los padres capadocios en Oriente se hizo sentir en el concilio de Constantinopla y en la especulaci\u00f3n griega posterior que estar\u00e1 siempre marcada por el equilibrio entre la reflexi\u00f3n sobre la Trinidad en s\u00ed\u00ad misma y su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>&#8211; Por eso, el Esp\u00ed\u00adritu Santo es considerado en la pneumatolog\u00ed\u00ada griega como principio personal de divinizaci\u00f3n de la criatura, que en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu vuelve al Padre. En esta visi\u00f3n el Esp\u00ed\u00adritu Santo se identifica con la fe misma, con la inteligencia de la Escritura, orientando el comportamiento \u00e9tico de los hombres hacia la comuni\u00f3n con Dios. El Esp\u00ed\u00adritu Santo no constituye para los Padres griegos una teolog\u00ed\u00ada docta, sino el horizonte mismo de inteligibilidad del misterio cristiano como misterio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La pneumatolog\u00ed\u00ada latina se resiente del planteamiento general que se da a la explicaci\u00f3n de la Trinidad, que, como es bien sabido, tiende a salvaguardar ante todo la unidad de Dios. El modelo representativo latino ha sido comparado con un c\u00ed\u00adrculo: el Padre engendra al Hijo, el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el amor mutuo del Padre y del Hijo.<\/p>\n<p>con lo que en el Esp\u00ed\u00adritu se cierra la Vida trinitaria. Al ser el Esp\u00ed\u00adritu Santo el don mutuo del Padre y del Hijo dentro de la Trinidad, se precis\u00f3 ante todo en qu\u00e9 sentido se habla de la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y en qu\u00e9 sentido la relaci\u00f3n de spiratio passiva constituye la persona del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Se -pas\u00f3 luego a considerar al Esp\u00ed\u00adritu Santo en su manifestaci\u00f3n ad extra, subrayando su funci\u00f3n de actualizaci\u00f3n y r\u00e9alizaci\u00f3n de la obra de Cristo en 1~ gracia y en los sacramentos, pero con el riesgo de no identificar la originalidad de la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo m\u00e1s que en lo que se refiere al tema de la inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el hombre, apropiada al Esp\u00ed\u00adritu Santo. De hecho, tan s\u00f3lo el tratado sistem\u00e1tico De gratia, adem\u00e1s -como es l\u00f3gico- del De Trinitate, ha desarrollado la dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica.<br \/>\nN Ciola<\/p>\n<p>Bibl.: Y Congar El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Herder Barcelona 1983; AA. VV , El Esp\u00ed\u00adritu Santo, ayer y hov, Secretariado Trinitario, Salamanca 1975; W Breuning, Pneumatolog\u00ed\u00ada,  en AA. VV . La teolog\u00ed\u00ada en el siglo xx. Barcelona 1973.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en el misterio de Dios: 1. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Trinidad; 2. Persona distinta del Padre y del Hijo; 3. Fuente de amor y de gracia; 4. Los s\u00ed\u00admbolos del Esp\u00ed\u00adritu. II. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Biblia: 1. El Esp\u00ed\u00adritu en el tiempo de las promesas; 2. El Esp\u00ed\u00adritu en los pobres de Yav\u00e9; 3. El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas; 4. El Esp\u00ed\u00adritu prometido y enviado; 5. Los nombres del Esp\u00ed\u00adritu. III. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia: 1. El Esp\u00ed\u00adritu vivifica la Palabra; 2. Ministerios y carismas en la Iglesia; 3. El Esp\u00ed\u00adritu en los sacramentos; 4. El Esp\u00ed\u00adritu unifica la comunidad; 5. Con Mar\u00ed\u00ada, d\u00f3ciles al Esp\u00ed\u00adritu; 6. El Esp\u00ed\u00adritu y la misi\u00f3n de la Iglesia. IV. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la vida cristiana: 1. El maestro que configura la existencia cristiana; 2. Fuente de dones y de gracias; 3. El Esp\u00ed\u00adritu ora en nosotros. V. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en el mundo. VI. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la catequesis: 1. El Esp\u00ed\u00adritu, alma y pedagogo de la catequesis; 2. La catequesis sobre el Esp\u00ed\u00adritu en las distintas edades; 3. Sugerencias pedag\u00f3gicas; 4. Acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en el acompa\u00f1ante; 5. Evangelizar en el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La Iglesia tiene conciencia de que nada ocurre en ella sin que el Esp\u00ed\u00adritu Santo intervenga, y de que todo en la experiencia cristiana sucede por su inspiraci\u00f3n y su presencia. Por eso lo invoca frecuentemente en la oraci\u00f3n y en las celebraciones lit\u00fargicas: 1) cada vez que se hace la se\u00f1al de la cruz y se da o se recibe la bendici\u00f3n; 2) cuando se recita la f\u00f3rmula Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp\u00ed\u00adritu Santo, con la que se concluyen los salmos o los misterios del rosario y otras oraciones; 3) cuando finaliza la oraci\u00f3n colecta en la misa, as\u00ed\u00ad como en laudes y v\u00ed\u00adsperas; 4) en la celebraci\u00f3n de los sacramentos, que se realizan en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo (en la eucarist\u00ed\u00ada de cada domingo y fiesta solemne se proclama, en el credo, la fe en el Esp\u00ed\u00adritu Santo).<\/p>\n<p>Esta constante presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la vida cristiana no se corresponde, sin embargo, con un conocimiento profundo de su persona ni con una relaci\u00f3n frecuente con \u00e9l. Ha de ser, por tanto, tarea de la catequesis cultivar la vida en el Esp\u00ed\u00adritu e iniciar en el conocimiento y en el trato con la tercera persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad.<\/p>\n<p>Conscientes de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 en el origen de la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n de los catequistas, estos han de lanzarse a tientas, pero con la emoci\u00f3n de saber que est\u00e1n buceando en el mundo \u00ed\u00adntimo de Dios, a la maravillosa aventura de conocerlo y entregarlo a los que acompa\u00f1an en el crecimiento de su fe, sabiendo que esto s\u00f3lo es posible si \u00e9l concede a unos y a otros la luz con la que atisbar la Verdad cegadora del misterio del Dios Amor.<\/p>\n<p>I. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en el misterio de Dios<br \/>\n1. EL ESPIRITU SANTO EN LA TRINIDAD. Lo primero que hay que hacer para conocerlo es acercarse a su vida \u00ed\u00adntima, a su relaci\u00f3n con el Padre y con el Hijo; porque hablar del Esp\u00ed\u00adritu Santo es entrar en el misterio del Padre y del Hijo. \u00abCuando digo Dios, entiendo el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb1.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es la fuerza inmensa que impulsa al Padre hacia el Verbo y el movimiento de amor que impulsa al Verbo hacia el Padre. Este movimiento interno existe desde toda la eternidad, porque Dios, fuente inagotable y manantial de amor, se entrega totalmente al Hijo en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 en el coraz\u00f3n de esta relaci\u00f3n eterna, pues como confiesa la sabidur\u00ed\u00ada de Oriente es \u00abel \u00e9xtasis de Dios\u00bb, Aquel en quien el Padre y el Hijo salen de s\u00ed\u00ad mismos para darse en el amor. Seg\u00fan esto, el Esp\u00ed\u00adritu es el v\u00ed\u00adnculo de amor eterno, el que une al Padre y al Hijo: \u00abSon tres: el Amante, el Amado y el Amor\u00bb2. \u00abEl Padre es la fuente, el Verbo es el r\u00ed\u00ado, el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la corriente del r\u00ed\u00ado\u00bb3.<\/p>\n<p>2. PERSONA DISTINTA DEL PADRE Y DEL HIJO. Pero el Esp\u00ed\u00adritu ha de ser confesado como una persona distinta del Padre y del Hijo. Jes\u00fas se refiere con frecuencia al Esp\u00ed\u00adritu con el pronombre personal \u00e9l: \u00abEl defensor, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el que el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, \u00e9l os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo y os recordar\u00e1 todo lo que os he dicho\u00bb (Jn 14,26); \u00abCuando \u00e9l venga demostrar\u00e1 al mundo en qu\u00e9 est\u00e1 el pecado, la justicia y la condena\u00bb (Jn 16,8); \u00abCuando venga \u00e9l, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, os guiar\u00e1 a la verdad completa\u00bb (Jn 16,13); \u00abEl me honrar\u00e1 a m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 16,14); \u00abEl dar\u00e1 testimonio de m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 15,26).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es, por tanto, un ser personal, con un actuar propio, unido indisolublemente al del Padre y al del Hijo.<\/p>\n<p>Creer en el Esp\u00ed\u00adritu Santo es profesar que es una de las personas de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, consustancial al Padre y al Hijo, como lo hacemos en el s\u00ed\u00admbolo de Nicea y Constantinopla: \u00abCreo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Se\u00f1or y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoraci\u00f3n y gloria\u00bb.<\/p>\n<p>Llegar a esta confesi\u00f3n no fue nada f\u00e1cil; de hecho hay una cierta diferencia de matices entre los cristianos de Oriente y Occidente. Esta diferencia se ha concretado en nuestra confesi\u00f3n en el Credo con la f\u00f3rmula: \u00aby del Hijo\u00bb (Filioque), que no estaba contenida en la profesi\u00f3n de fe de Constantinopla, sino que fue incluida m\u00e1s tarde por la Iglesia romana. Con ella, la Iglesia de Roma y las otras Iglesias occidentales quieren acentuar m\u00e1s claramente que el Hijo es de la misma naturaleza del Padre y est\u00e1 situado a su mismo nivel. Tambi\u00e9n en esto coinciden los ortodoxos, pero ellos utilizan: \u00abdel Padre por el Hijo\u00bb, queriendo expresar que en Dios s\u00f3lo el Padre es origen y fuente.<\/p>\n<p>En cualquier caso, ambas corrientes coinciden en confesar que as\u00ed\u00ad como el Padre es el origen y la fuente del Hijo, y todo lo que \u00e9l es lo da al Hijo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el Padre y el Hijo, o el Padre por el Hijo, dan la plenitud de la vida y el ser divino que le es propio, y producen as\u00ed\u00ad juntos al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>3. FUENTE DE AMOR Y DE GRACIA. Por esa plenitud de vida que el Esp\u00ed\u00adritu recibe del Padre y del Hijo, se convierte en don para el hombre, en fuente de la que brota la vida, en dispensador de vida. Es la fuerza que inspira y crea la nueva vida y la transformaci\u00f3n final del hombre y del mundo.<\/p>\n<p>\u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, consustancial al Padre y al Hijo en la divinidad, es amor y don (increado) del que deriva como una fuente (fons vivus) toda d\u00e1diva a las criaturas (don creado): la donaci\u00f3n de la gracia a los hombres mediante toda la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Como escribe al ap\u00f3stol Pablo: \u00abEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Esp\u00ed\u00adritu Santo que nos ha sido dado\u00bb\u00bb (DeV 10).<\/p>\n<p>4. Los S\u00ed\u008dMBOLOS DEL ESP\u00ed\u008dRITU. El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica ofrece un recorrido por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu a partir de los s\u00ed\u00admbolos por los que es conocido: es agua, s\u00ed\u00admbolo de la vida, que brota hasta la vida eterna en el bautismo; es unci\u00f3n que consagra y enriquece con sus dones; es fuego que purifica; es nube luminosa que cubre con su sombra protectora; es sello que deja la impronta de Dios; es mano con la que se transmite la fuerza divina; es dedo con el que Dios escribe sus preceptos en los corazones; es paloma que reposa sobre el hombre, para que descubra la protecci\u00f3n del Alt\u00ed\u00adsimo (cf CCE 694-701).<\/p>\n<p>II. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Biblia<br \/>\n1. EL ESP\u00ed\u008dRITU EN EL TIEMPO DE LAS PROMESAS. Cada vez que Dios sale de s\u00ed\u00ad mismo para darse al hombre lo hace en el Esp\u00ed\u00adritu: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu de Dios aleteaba sobre las aguas\u00bb (G\u00e9n 1,2); porque es el que todo lo crea, cuida y conserva.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento, adem\u00e1s de ser el poder que act\u00faa en la promesa (G\u00e9n 18,1-15), es la nube que acompa\u00f1a el camino del pueblo, el pedagogo que conduce al pueblo hacia Cristo y el que lo purifica de su infidelidad.<\/p>\n<p>Pero es, sobre todo, el que habl\u00f3 por los profetas. En ellos, el Esp\u00ed\u00adritu se pone al servicio del misterio de Jes\u00fas y prepara lentamente su venida, desde el primer anuncio del Mes\u00ed\u00adas hasta los umbrales del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Por los profetas nos va introduciendo en el misterio de Cristo: los rasgos del Mes\u00ed\u00adas esperado comienzan a aparecer en el libro del Emanuel (cf Is 6-12).<\/p>\n<p>Se revelan, sobre todo, en los cantos del siervo de Yav\u00e9 (cf Is 42,1-9; Mt 12,18-21; In 1,32-34; despu\u00e9s Is 49,1-6; Mt 3,17; Lc 2,32, y en fin Is 50,4-10 y 52,13-53,12).<\/p>\n<p>El mismo Jes\u00fas inaugura el anuncio de la buena noticia haciendo suyo un pasaje de Isa\u00ed\u00adas (Lc 4,18-19; Is 61,1-2). Tambi\u00e9n el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu Santo es anunciado en el Antiguo Testamento en Joel 3,1-4; el profeta Ezequiel tiene una visi\u00f3n que concluye con la promesa del Esp\u00ed\u00adritu (Ez 37,1-4), a la que se refiere con la imagen de las aguas puras (Ez 36,25-27); Zacar\u00ed\u00adas ve correr de oriente a occidente un r\u00ed\u00ado, cuyas aguas nunca se estancan en aquel d\u00ed\u00ada sin noche de una eterna primavera. Es el d\u00ed\u00ada en el que Yav\u00e9 reinar\u00e1 sobre la tierra (Zac 14).<\/p>\n<p>En los Salmos se expresa la calidad espiritual del coraz\u00f3n del pueblo, purificado e iluminado por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>2. EL ESP\u00ed\u008dRITU EN LOS POBRES DE YAVE. En los umbrales del Nuevo Testamento, el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente en los pobres de Yav\u00e9, los anawin, testigos de la esperanza de Israel. En estos, totalmente entregados a los designios de Dios, el Esp\u00ed\u00adritu prepara, para el Mes\u00ed\u00adas que ha de venir, un pueblo bien dispuesto.<\/p>\n<p>Entre ellos estaba Mar\u00ed\u00ada, que concibi\u00f3 en la fe antes incluso de concebir en la carne, como predicaban san Ambrosio y san Agust\u00ed\u00adn. En Mar\u00ed\u00ada habita el Esp\u00ed\u00adritu Santo, convirti\u00e9ndose en su morada, arca santa y esposa. Jes\u00fas de Nazaret fue concebido y naci\u00f3 por el poder de Dios Esp\u00ed\u00adritu Santo, sin destruir, sino consagrando la virginidad de Mar\u00ed\u00ada, su madre. La encarnaci\u00f3n se cumple por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por lo que la Iglesia confiesa: \u00abPor obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo se encarn\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada, la Virgen, y se hizo hombre\u00bb.<\/p>\n<p>3. EL ESP\u00ed\u008dRITU DE JES\u00daS. Toda la existencia terrena de Jes\u00fas transcurre en la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Jes\u00fas mismo proclama ser Aquel que posee la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (Lc 4,18-19).<\/p>\n<p>Por el Esp\u00ed\u00adritu, Jes\u00fas fue \u00abconducido al desierto\u00bb (Lc 4,1) y Juan Bautista lo elevar\u00e1 a los ojos de Israel como Mes\u00ed\u00adas, esto es, el Ungido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El testimonio de Juan fue corroborado por otro superior: \u00abSe abri\u00f3 el cielo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo descendi\u00f3 sobre \u00e9l\u00bb (Lc 3,21-22); y, al mismo tiempo, se oy\u00f3 una voz del cielo que dec\u00ed\u00ada: \u00abEste es mi hijo amado, mi predilecto\u00bb (Mt 3,17).<\/p>\n<p>La actividad de Jes\u00fas se desarrolla toda ella en la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, como narran los evangelios de Lucas y Juan. Toda la existencia de Jes\u00fas se realiza en la perspectiva del Esp\u00ed\u00adritu. Es con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu con la que Jes\u00fas proclama la palabra, obra milagros, sana a los enfermos, expulsa demonios y perdona los pecados.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 presente en toda la trama de la obra de Jes\u00fas. Los evangelios, efectivamente, ponen en evidencia algunos momentos particularmente significativos de esta presencia: su concepci\u00f3n virginal (Mt 1,18; Lc 1,35), el bautismo y la tentaci\u00f3n (Mt 3,16; 4,1), el discurso inaugural en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,18), la oraci\u00f3n de alabanza al Padre (Lc 10,21). Con estas anotaciones, los sin\u00f3pticos quieren presentarnos a Jes\u00fas no solamente como el portador del Esp\u00ed\u00adritu, sino como aquel que vive en la obediencia al Padre y en la docilidad al Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>4. EL ESP\u00ed\u008dRITU PROMETIDO Y ENVIADO. Este Esp\u00ed\u00adritu, que acompa\u00f1a la vida de Jes\u00fas, es tambi\u00e9n prometido y dado por \u00e9l. Es prometido a Nicodemo como viento divino que viene desde lo alto (Jn 3,4-7). Es prometido a la Samaritana como agua que salta hasta la vida eterna (Jn 4,4-14).<\/p>\n<p>Jes\u00fas mismo se presenta como el manantial del Esp\u00ed\u00adritu: \u00ab\u00bbDe sus entra\u00f1as brotar\u00e1n r\u00ed\u00ados de agua viva\u00bb. Eso lo dijo refiri\u00e9ndose al Esp\u00ed\u00adritu que habr\u00ed\u00adan de recibir los que creyeran en \u00e9l\u00bb (Jn 7,38-39).<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas colgaba de la cruz, salieron de su costado, traspasado por una lanza, sangre y agua (Jn 19,34), s\u00ed\u00admbolos de la vida ofrecida en sacrificio y de la vida transmitida a la humanidad en el Esp\u00ed\u00adritu. San Hip\u00f3lito nos ofrece una bonita imagen para poner esto de relieve: \u00abAs\u00ed\u00ad como del perfume que se rompe surge un olor que se difunde, as\u00ed\u00ad de Cristo, roto en la cruz, mana el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb4. Y el d\u00ed\u00ada de la Pascua, como s\u00ed\u00admbolo de su respiraci\u00f3n anterior, Jes\u00fas, desde lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de s\u00ed\u00ad, sopl\u00f3 sobre sus disc\u00ed\u00adpulos y derram\u00f3 su Esp\u00ed\u00adritu (Jn 20,22-23), que ellos recibir\u00e1n como viento poderoso y lenguas de fuego el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s. Pentecost\u00e9s es, precisamente, el momento en el que se manifiesta la Iglesia, y desde entonces el Esp\u00ed\u00adritu inunda toda su vida. \u00abDonde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, all\u00ed\u00ad est\u00e1 la Iglesia, y donde est\u00e1 la Iglesia all\u00ed\u00ad est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de Dios y toda gracia\u00bb5.<\/p>\n<p>Desde entonces, es tarea del Esp\u00ed\u00adritu actualizar la obra de Cristo haci\u00e9ndola presente y operante. San Pablo en sus cartas hace ver el nexo que existe entre Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu en la vida de la Iglesia: act\u00faa en la predicaci\u00f3n para que sea escuchada (1Tes 1,5-6; 1Cor 2,5) y para que nazcan comunidades cristianas; se hace presente en ellas para que sean templos del Esp\u00ed\u00adritu (1Cor 3,16); act\u00faa en el coraz\u00f3n creyente para hacerlo hijo de Dios y coheredero de la gloria futura en el Hijo (G\u00e1l 4,4-7; Rom 8,11.15-17); para gritar con nosotros y por nosotros nuestra dignidad de hijos de Dios-Abb\u00e1 (G\u00e1l 4,6; Rom 8,15.26-27); es fuente de unidad, de vida y de santidad en la Iglesia (Rom 5,6; ICor 3,16; 12,13; Ef 4,3-6).<\/p>\n<p>5. Los NOMBRES DEL ESP\u00ed\u008dRITU. Ha sido precisamente por esta tarea permanente del Esp\u00ed\u00adritu a favor del hombre por lo que este le ha dado un nombre y lo ha identificado en sus s\u00ed\u00admbolos.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino Esp\u00ed\u00adritu traduce el hebreo ruah, el griego pneuma y el latino spiritus. En el lenguaje b\u00ed\u00adblico signific\u00f3, en un principio, viento, aire, impulso; despu\u00e9s, aliento, como se\u00f1al de vida. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios es reconocido, por tanto, como el impulso y el aliento que da vida; es el que todo lo crea, cuida y conserva. Es Aquel del que Jes\u00fas declar\u00f3: \u00abSopla donde quiere; oyes su voz, pero no sabes de d\u00f3nde viene ni ad\u00f3nde va\u00bb (Jn 3,8). Tambi\u00e9n se le conoce como el Par\u00e1clito, que se traduce como Consolador. El mismo Jes\u00fas lo llama tambi\u00e9n Esp\u00ed\u00adritu de verdad (Jn 16,13).<\/p>\n<p>En la Escritura se le llama Esp\u00ed\u00adritu prometido (G\u00e1l 3,14; Ef 1,13), Esp\u00ed\u00adritu de hijos adoptivos (Rom 8,15; G\u00e1l 4,6), Esp\u00ed\u00adritu de Cristo (Rom 8,11), Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or (2Cor 3,17), Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Rom 8,9.14; 15,19; 1Cor 6,11; 7,10) y Esp\u00ed\u00adritu de la gloria (lPe 4,14).<\/p>\n<p>III. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia<br \/>\n1. EL ESP\u00ed\u008dRITU VIVIFICA LA PALABRA. Por ser la Iglesia templo y morada del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se puede afirmar que este es para ella como el alma en el cuerpo; es decir, su principio vital. Ella tiene que vivir en el Esp\u00ed\u00adritu y renovarse constantemente en \u00e9l. El la mantiene en la verdad y la gu\u00ed\u00ada por el camino de la actividad misionera (cf AG 4).<\/p>\n<p>La Iglesia, en el silencio, en la escucha y acogida de la palabra de Dios, se deja ense\u00f1ar, educar y desafiar por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que habla a trav\u00e9s de las Escrituras. As\u00ed\u00ad, mientras acoge la Palabra y hace de ella su alimento, se deja conformar a Cristo, su Se\u00f1or, y crece en la comuni\u00f3n y en la unidad del \u00fanico Esp\u00ed\u00adritu. La Iglesia es la disc\u00ed\u00adpula de Cristo, que el Esp\u00ed\u00adritu conduce a la plenitud de la verdad.<\/p>\n<p>Recuerda Juan Pablo II que \u00abel Esp\u00ed\u00adritu actualiza en la Iglesia de todos los tiempos y de todos los lugares la \u00fanica revelaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Cristo a los hombres, haci\u00e9ndola viva y eficaz en el \u00e1nimo de cada uno\u00bb (TMA 44).<\/p>\n<p>Quien anuncia la Palabra lo hace por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y el que la acoge lo hace movido por la gracia del mismo Esp\u00ed\u00adritu; pues si la Palabra divina encuentra en nosotros un eco y una resonancia, parecida a la que se dio en los ap\u00f3stoles, es gracias al Esp\u00ed\u00adritu de la verdad.<\/p>\n<p>2. MINISTERIOS Y CARISMAS EN LA IGLESIA. Tambi\u00e9n le corresponde al Esp\u00ed\u00adritu Santo ser el principio de la unidad de la Iglesia en la multiplicidad de sus carismas. La abundancia y la riqueza de sus carismas forma parte de la esencia de la Iglesia y esta vive de la abundancia del Esp\u00ed\u00adritu que sopla donde quiere (cf Jn 3,8). Lo decisivo de la Iglesia est\u00e1 en sus manos.<\/p>\n<p>Junto a los carismas, el Esp\u00ed\u00adritu Santo suscita los distintos ministerios y servicios. Adem\u00e1s de los ministerios ordenados, confiri\u00e9ndoles autoridad y misi\u00f3n, llama a los laicos a que vivan su vocaci\u00f3n de manera aut\u00e9ntica y a que asuman responsabilidades en la Iglesia y en el mundo. Principalmente acogen su llamada los santos, que son precisamente los que est\u00e1n m\u00e1s abiertos a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>3. EL ESP\u00ed\u008dRITU EN LOS SACRAMENTOS. El Esp\u00ed\u00adritu abre en Cristo el acceso al Padre. Es el art\u00ed\u00adfice de la vida filial (cf Rom 8,14ss): entronca en Cristo haciendo participar de su filiaci\u00f3n divina, de modo que, en Cristo, el Padre nos ama ya como hijos en el Hijo. Esto es la vida de la gracia: ser hijos en el Hijo. Y por ello podemos clamar Abb\u00e1, en un mismo Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Esto lo hace a trav\u00e9s del sacramento de la Iglesia, porque la Iglesia entera es el sacramento de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Ella es el sacramento visible del sacramento divino que es Cristo. Ella manifiesta en toda su vida que Cristo es salvador de todos los hombres y del mundo.<\/p>\n<p>La Iglesia realiza su capacidad sacramental a trav\u00e9s de unas celebraciones de santificaci\u00f3n que se llaman sacramentos en un sentido m\u00e1s restrictivo. Ellos son los canales por los que circula el Esp\u00ed\u00adritu. En el recorrido de la vida del hombre, los sacramentos de la Iglesia son como albergues en los que el Esp\u00ed\u00adritu permite al hombre recuperar fuerzas para seguir recorriendo otro trecho del camino. El Esp\u00ed\u00adritu nos entrega al comienzo un tesoro, un capital de gracia, con el que nos ayuda en cada hora y en cada circunstancia de la vida.<\/p>\n<p>a) Por el bautismo recibimos el Esp\u00ed\u00adritu de adopci\u00f3n. Todo comienza en el bautismo; por \u00e9l el bautizado se convierte en persona del Esp\u00ed\u00adritu (cf Rom 8,9-11).<\/p>\n<p>En el bautismo recibimos el Esp\u00ed\u00adritu de adopci\u00f3n como hijos; renacidos del agua y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, nos convertimos en nuevas criaturas; por eso nos llamamos y somos hijos de Dios. El bautismo es el rito del comienzo, el agua del nacimiento, en el que Dios es Padre, creador y salvador en el Esp\u00ed\u00adritu. Es el ba\u00f1o del nuevo nacimiento y de la renovaci\u00f3n (cf Tit 3,5). \u00abTodos nosotros fuimos bautizados en un solo Esp\u00ed\u00adritu, para formar un solo cuerpo\u00bb (1Cor 12,13).<\/p>\n<p>El bautismo congrega a un pueblo, funda la Iglesia. La gracia bautismal es tambi\u00e9n una fuerza de reuni\u00f3n y de comuni\u00f3n mutua: \u00abUn solo cuerpo y un solo Esp\u00ed\u00adritu&#8230; un solo bautismo\u00bb (Ef 4,4ss).<\/p>\n<p>b) Marcados con el sello del Esp\u00ed\u00adritu. Por el sacramento de la confirmaci\u00f3n, los bautizados son m\u00e1s plenamente vinculados a la Iglesia, enriquecidos con una fuerza especial del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y de este modo quedan obligados a difundir y a defender la fe con palabras y obras, como verdaderos testigos de Cristo.<\/p>\n<p>La confirmaci\u00f3n desencadena en el bautizado un doble movimiento: interiorizaci\u00f3n m\u00e1s profunda de su participaci\u00f3n en el misterio de Cristo y exteriorizaci\u00f3n que lleva al testimonio y a la profec\u00ed\u00ada. Es el sacramento de la riqueza interior y del testimonio exterior; de la madurez espiritual y de la fortaleza moral y apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>De este modo, la confirmaci\u00f3n es desarrollo, fortalecimiento y plenitud de la comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo ya recibido en el bautismo, pues, precisamente, se recibe para fortalecer y perfeccionar la gracia bautismal, ya que esta tiene que crecer y madurar.<\/p>\n<p>De un modo especial, la confirmaci\u00f3n sella la pertenencia eclesial inaugurada en el bautismo. Efectivamente, el Esp\u00ed\u00adritu Santo refuerza la pertenencia a la Iglesia para hacer compartir las responsabilidades de la comunidad. La gracia de la confirmaci\u00f3n nos hace participar m\u00e1s intensamente de la misi\u00f3n de Jesucristo y de la Iglesia, nos hace testigos p\u00fablicos de la fe y nos env\u00ed\u00ada a colaborar responsablemente en el \u00e1mbito de la Iglesia y del mundo.<\/p>\n<p>c) Un alimento espiritual. La relaci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada con el Esp\u00ed\u00adritu Santo aparece bien clara en las palabras de Jes\u00fas, cuando anuncia la instituci\u00f3n del sacramento de su cuerpo y de su sangre: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu es el que da vida\u00bb (Jn 6,63).<\/p>\n<p>La Palabra y los sacramentos tienen vida por la eficacia operativa del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por eso la Iglesia, en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, pide en la ep\u00ed\u00adclesis la santificaci\u00f3n de los dones ofrecidos sobre el altar: \u00abTe pedimos que santifiques estos dones con la efusi\u00f3n de tu Esp\u00ed\u00adritu, de manera que sean para nosotros cuerpo y sangre de Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>El misterioso poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo convierte sacramentalmente el pan y el vino en el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or e irradia su gracia en los participantes y en toda la comunidad creyente.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu que hace posible la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, es tambi\u00e9n fruto que recogen los fieles. En la comuni\u00f3n en Cristo, a quien el Esp\u00ed\u00adritu hace presente, la Iglesia recibe el don del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>San Pablo habla de un alimento espiritual, de una roca espiritual, de una bebida espiritual (1Cor 10,35). Celebrando la eucarist\u00ed\u00ada, la Iglesia revive la experiencia de la que Juan da testimonio (Jn 9,35), cuando vio la fuente del costado de Cristo abierta para colmar la sed: \u00abEl que tenga sed que venga a m\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb (Jn 7,37-38). Del costado abierto de Cristo nos viene el Esp\u00ed\u00adritu. En la eucarist\u00ed\u00ada se hace presente el misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, en el que Dios lo glorifica con la superabundancia del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>4. EL ESP\u00ed\u008dRITU UNIFICA LA COMUNIDAD. Toda experiencia de vida en el Esp\u00ed\u00adritu, desde Pentecost\u00e9s, tiene lugar en la comunidad eclesial. Podemos decir que todo lo decisivo de la Iglesia est\u00e1 en sus manos; es fuente de santidad y de unidad e impulso para la misi\u00f3n. El Esp\u00ed\u00adritu es, en la Iglesia, como el alma en el cuerpo: la hace nacer, vive siempre en ella, la renueva y la rejuvenece constantemente.<\/p>\n<p>La comunidad de los creyentes en Jesucristo, la Iglesia, que es, como dice una bella imagen, icono de la Trinidad, es decir, reflejo de la comuni\u00f3n entre las tres divinas Personas en su relaci\u00f3n de amor, tiene como aglutinante al Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>\u00abDel mismo modo que el trigo seco no puede convertirse en una masa compacta y en un solo pan, si antes no es humedecido, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros, que somos muchos, no podemos convertirnos en una sola cosa, sin el agua (el Esp\u00ed\u00adritu) que baja del cielo\u00bb (san Ireneo).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu sostiene la comuni\u00f3n interna en la vida de la Iglesia y la anima a ser testigo de unidad y de fraternidad en medio de un mundo dividido y fragmentado. El Esp\u00ed\u00adritu ensaya en la Iglesia y en la convivencia de los cristianos un nuevo estilo de relaciones con el que el mundo se convierte en reino de Dios.<\/p>\n<p>Esta tarea la hace de un modo especial en la catequesis, pues esta tiene su raz\u00f3n de ser y su \u00e1mbito en la vida comunitaria de la Iglesia, que es \u00absu origen, su lugar y su meta\u00bb.<\/p>\n<p>5. CON MAR\u00ed\u008dA, D\u00ed\u201cCILES AL ESP\u00ed\u008dRITU. Los dones del Esp\u00ed\u00adritu deben ser acogidos con docilidad humana, con un s\u00ed\u00ad de disponibilidad para aceptar la voluntad de Dios que ama y salva. Un s\u00ed\u00ad que es llamada a la generosidad, a la audacia, a la grandeza, al hero\u00ed\u00adsmo. Un s\u00ed\u00ad que tiene como modelo el de la Virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Es importante dejarse guiar por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, conscientes de que su intervenci\u00f3n no disminuye la responsabilidad del hombre. El no obliga a hacer lo que no se quiere hacer. El s\u00f3lo puede actuar en el coraz\u00f3n de aquellos que se abren a Jes\u00fas y a su buena noticia.<\/p>\n<p>Esta docilidad al Esp\u00ed\u00adritu, que habita en el hombre, produce unos frutos permanentes que son enumerados por Pablo: amor, alegria, paz, generosidad, paciencia, bondad, benevolencia, dulzura, dominio de s\u00ed\u00ad, justicia, perseverancia, mansedumbre, verdad, pureza (cf G\u00e1l 5,22; Ef 5,9; Rom 14; 2Cor 6,6-7). Frutos que llegan a su expresi\u00f3n m\u00e1xima en las bienaventuranzas, proclamadas por Jes\u00fas en el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a (cf Mt 5,1 ss).<\/p>\n<p>6. EL ESP\u00ed\u008dRITU Y LA MISI\u00ed\u201cN DE LA IGLESIA. El que se hace disponible al Esp\u00ed\u00adritu descubre una capacidad que desconoc\u00ed\u00ada antes y se hace capaz de entusiasmar a otros. En la primera Carta a los corintios, Pablo escribe que nadie puede confesar que \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or\u00bb sin el Esp\u00ed\u00adritu Santo (1Cor 12,3).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es en la Iglesia fuente de misi\u00f3n y de apostolado. El Nuevo Testamento es un\u00e1nime en testimoniar que s\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu es capaz de transformar a un hombre en un misionero. Sin el Esp\u00ed\u00adritu no hay misi\u00f3n. El Esp\u00ed\u00adritu hace la Iglesia, est\u00e1 siempre presente en ella y la hace misionera.<\/p>\n<p>Efectivamente, el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s se cumple la promesa de Jes\u00fas de que les enviar\u00e1 al Esp\u00ed\u00adritu cuando \u00e9l vuelva al Padre (Jn 5,17). En ese mismo d\u00ed\u00ada comenzaron los hechos de los ap\u00f3stoles (AG 4). Y desde ese momento, la Iglesia permanece siempre en estado de misi\u00f3n, de tal manera que evangelizar constituye para ella su raz\u00f3n de ser y su identidad m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>Desde entonces el Esp\u00ed\u00adritu da fuerza para ser testigo de la buena noticia y abre los corazones para que sea escuchada, convirti\u00e9ndose de este modo en el gran protagonista de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Como dec\u00ed\u00ada san Juan Cris\u00f3stomo: \u00abLos ap\u00f3stoles no descendieron como Mois\u00e9s trayendo en las manos tablas de piedra; salieron del cen\u00e1culo llevando el Esp\u00ed\u00adritu en sus corazones y derramando por todas partes los tesoros de sabidur\u00ed\u00ada y de gracia y los dones espirituales como un manantial. Fueron a predicar por todo el mundo como si ellos mismos fuesen la ley viva, libros animados por la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb6.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es recibido en el env\u00ed\u00ado misionero: \u00ab\u00bb\u00c2\u00a1La paz est\u00e9 con vosotros! Como el Padre me envi\u00f3 a m\u00ed\u00ad, as\u00ed\u00ad os env\u00ed\u00ado yo a vosotros\u00bb. Despu\u00e9s sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: \u00abRecibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo. A quienes perdon\u00e9is los pecados, les ser\u00e1n perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les ser\u00e1n retenidos\u00bb\u00bb (Jn 20,21-23).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu marca los caminos de la Iglesia, es el que con su venida abre las puertas del cen\u00e1culo y saca a los ap\u00f3stoles a las plazas y calles de Israel. Tambi\u00e9n es el que orienta el anuncio del evangelio a los gentiles. \u00abAtravesaron Frigia y la regi\u00f3n de Galacia, pues el Esp\u00ed\u00adritu Santo les impidi\u00f3 anunciar la Palabra en Asia. Llegaron a Misia e intentaron entrar en Bitinia, pero el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas no se lo permiti\u00f3. Cruzaron, pues, Misia, y bajaron a Tr\u00f3ade\u00bb (He 16,6-8).<\/p>\n<p>Lo recuerda el Vaticano II: \u00abPor lo tanto [el Se\u00f1or], por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que distribuye los carismas seg\u00fan quiere para com\u00fan utilidad, inspira la vocaci\u00f3n misionera en el coraz\u00f3n de cada uno\u00bb (AG 23).<\/p>\n<p>En definitiva, \u00abes el Esp\u00ed\u00adritu quien impulsa a ir cada vez m\u00e1s lejos, no s\u00f3lo en sentido geogr\u00e1fico, sino tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de las barreras \u00e9tnicas y religiosas, para una misi\u00f3n verdaderamente universal\u00bb (RMi 25).<\/p>\n<p>A la Iglesia de este tiempo la sigue llamando a la tarea de anunciar la buena noticia con nuevo ardor, nuevos m\u00e9todos y nuevas expresiones en la nueva evangelizaci\u00f3n (cf TMA 45).<\/p>\n<p>IV. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la vida cristiana<br \/>\n1. EL MAESTRO QUE CONFIGURA LA EXISTENCIA CRISTIANA. Es en los sacramentos de la iniciaci\u00f3n donde se configura la identidad cristiana. Esta tarea se va realizando en un doble camino: catequ\u00e9tico y sacramental. Por la predicaci\u00f3n y el bautismo, la Iglesia engendra vida nueva e inmortal en los hijos concebidos por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo y nacidos de Dios (Mc 19). En todo el recorrido \u00e9l, como maestro interior que configura nuestra existencia, est\u00e1 presente y activo. Podemos decir que, aunque act\u00faen muchas mediaciones, toda la tarea es obra suya. Una tarea en la que, naturalmente, respeta siempre la libertad del hombre: \u00abAquel que te ha creado sin ti, no te salvar\u00e1 sin ti\u00bb (san Agust\u00ed\u00adn).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu espera y respeta el s\u00ed\u00ad del hombre: infinitamente rico, acepta ser pobre, para que el hombre pueda enriquecerse con su libertad.<\/p>\n<p>El trabaja en el cristiano para hacerlo participar en su santidad, para que viva seg\u00fan el precepto del Se\u00f1or: \u00abSed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto\u00bb (Mt 5,48).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu acompa\u00f1a en el camino de la santidad; es el maestro interior que recuerda y actualiza cuanto nos ha ense\u00f1ado Jes\u00fas; es hu\u00e9sped del alma y art\u00ed\u00adfice de su divinizaci\u00f3n. La vida cristiana es una vida en el Esp\u00ed\u00adritu; por eso lo esencial de la vida del cristiano es dejarse guiar por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>2. FUENTE DE DONES Y DE GRACIAS. Por la gracia santificante nos eleva a la condici\u00f3n sobrenatural de participantes de la naturaleza y de la vida divina, dotados de virtudes y de dones que nos llevan a actuar como verdaderos hijos de Dios.<\/p>\n<p>Por las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad, nos permite ver, pedir y amar al modo de Cristo.<\/p>\n<p>Por los dones, que act\u00faan sobre el cristiano a modo de instrucciones o movimientos del Esp\u00ed\u00adritu, produce en \u00e9l efectos admirables de santidad: la sabidur\u00ed\u00ada infunde en nosotros el gusto por las cosas divinas; el entendimiento hace penetrar profundamente en los misterios y designios de Dios; la ciencia nos lleva a darle a Dios el primer lugar en nuestra vida y a considerarlo todo bajo la luz divina; el consejo nos ilumina y fortalece en las opciones de vida, para que actuemos siempre seg\u00fan la voluntad de Dios; la piedad profundiza la relaci\u00f3n del cristiano con Dios y lo lleva a relacionarse con \u00e9l con ternura filial; y hace nacer en el interior del cristiano la delicadeza hacia los dem\u00e1s, por el amor fraterno; la fortaleza capacita al cristiano para la pr\u00e1ctica de toda especie de virtudes heroicas, y tambi\u00e9n se recibe la energ\u00ed\u00ada interior para perseverar en la gracia, a pesar de las dificultades; y el temor de Dios defiende de todo cuanto pueda llevar al cristiano a ofender al Dios santo y misericordioso.<\/p>\n<p>3. EL ESP\u00ed\u008dRITU ORA EN NOSOTROS. La docilidad al Esp\u00ed\u00adritu se mantiene en nosotros por la oraci\u00f3n, que tambi\u00e9n es obra suya. El provoca y sostiene la oraci\u00f3n de los hijos. El Esp\u00ed\u00adritu Santo infunde en nosotros esta actitud filial: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu atestigua a nuestro esp\u00ed\u00adritu que somos hijos de Dios\u00bb (Rom 8,16) y \u00abcomo sois hijos, Dios infundi\u00f3 en vuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo que clama: Abb\u00e1, Padre\u00bb (G\u00e1l 4,6).<\/p>\n<p>En efecto, la oraci\u00f3n, \u00abel soplo de la vida divina, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en su manera m\u00e1s simple y com\u00fan, se manifiesta y se hace sentir en la oraci\u00f3n&#8230; En cualquier lugar del mundo donde se ora, all\u00ed\u00ad est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu Santo, soplo vital de la oraci\u00f3n&#8230;\u00bb; y \u00abde igual modo est\u00e1 extendida la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que alienta la oraci\u00f3n en el coraz\u00f3n del hombre\u00bb (DeV 65).<\/p>\n<p>V. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en el mundo<br \/>\nLa acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se cumple incluso m\u00e1s all\u00e1 de los confines visibles de la Iglesia. La comunidad cristiana y cada cristiano est\u00e1n llamados a buscar con amor y reconocer la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo dondequiera que se manifieste.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo habla a la Iglesia desde fuera, mediante los pueblos, las culturas, los movimientos, los desaf\u00ed\u00ados, los recursos de las diversas \u00e9pocas.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa en la intimidad de cada persona y la lleva a descubrir y a reconocer la dignidad de la naturaleza humana, la grandeza de la inteligencia, el valor de la conciencia, la excelencia de la libertad; en una palabra, a abrirse a Dios, su creador, y a su marca en la propia naturaleza. El coraz\u00f3n del hombre es \u00abel lugar rec\u00f3ndito del encuentro salv\u00ed\u00adfico con el Esp\u00ed\u00adritu Santo; con el Dios oculto, y precisamente aqu\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu Santo se convierte en fuente de agua que brota para la vida eterna\u00bb (DeV 67).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu, \u00abque da vida y renueva la faz de la tierra\u00bb (cf Sal 103,29-30), entra as\u00ed\u00ad constantemente \u00aben la historia del mundo, a trav\u00e9s del coraz\u00f3n humano: suscita aspiraciones y realizaciones que encarnan valores humanos y, por eso, cristianos; valores que son se\u00f1ales de los designios de Dios, que llama a la humanidad a renovarse en Cristo y a transformarse en familia de Dios\u00bb (GS 11, 40).<\/p>\n<p>Toda expresi\u00f3n y todo fragmento de unidad, de libertad, de justicia, de plenitud de vida; toda aspiraci\u00f3n a lo bueno, a la paz y todo lo que se ordena \u00aba hacer m\u00e1s humana la familia de los hombres y su historia\u00bb (GS 40), son se\u00f1ales del Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or que llena el universo, se\u00f1ales que hay que discernir, interpretar y acoger.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu, don y amor de Dios en persona, nos revela la verdadera realidad de la creaci\u00f3n. En la misma creaci\u00f3n act\u00faa la gracia en un sentido amplio. Por eso, nada es una simple trivialidad para el creyente; todo es don y gracia de Dios. En las cosas, sucesos y acontecimientos m\u00e1s significativos y cotidianos puede descubrir la huella del amor de Dios y de su Esp\u00ed\u00adritu, y llenarse de gozo. Como el Esp\u00ed\u00adritu dirige toda la realidad a su plenitud definitiva, su ser y su acci\u00f3n se manifiestan, sobre todo, dondequiera que se produce una vida nueva o se impulsa la perfecci\u00f3n en todos los \u00f3rdenes, particularmente en la b\u00fasqueda y el esfuerzo hist\u00f3rico de los hombres y los pueblos en favor de la vida, la justicia, la libertad y la paz. De una manera especial, se hace presente all\u00ed\u00ad donde los hombres se despegan de su ego\u00ed\u00adsmo, se re\u00fanen en la caridad, se perdonan y se disculpan, se hacen el bien y se ayudan sin esperar contrapartida, ni mucho menos exigirla. Donde hay caridad, se anticipa ya algo de la plenitud y transfiguraci\u00f3n definitiva del mundo. Donde hay verdad, all\u00ed\u00ad se encuentra el Esp\u00ed\u00adritu, misteriosamente presente.<\/p>\n<p>El esp\u00ed\u00adritu de Dios capacita a los cristianos para que disciernan, en el sucederse de los acontecimientos, lo que es conforme a los designios de Dios, para trabajar con vistas a que este designio, que obra ya en nuestro tiempo, pueda crecer y dar sentido y significado al \u00abmisterio permanente de la historia humana, que se ve perturbado por el pecado hasta la plena revelaci\u00f3n de la claridad de los hijos de Dios\u00bb (GS 40).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n los capacita para que disciernan en la historia lo que se opone al designio de Dios, para que reconozcan el mal en su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, o para que localicen las estructuras de pecado, que llevan al odio, a la opresi\u00f3n, a la violencia, a la marginaci\u00f3n y a la muerte, a la negaci\u00f3n de la verdad sobre el hombre.<\/p>\n<p>VI. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la catequesis<br \/>\n1. EL ESP\u00ed\u008dRITU, ALMA Y PEDAGOGO DE LA CATEQUESIS. Los \u00faltimos grandes documentos sobre la evangelizaci\u00f3n y la catequesis hacen tomar conciencia de que la misi\u00f3n de la Iglesia, al igual que la de Jes\u00fas, es obra del Esp\u00ed\u00adritu, protagonista de la misi\u00f3n y principio inspirador que suscita y alimenta la catequesis (RMi 21-30; EN 75; CT 72). Pero ser\u00e1 de la mano del Directorio general para la catequesis (DGC), de 1997, como nos acerquemos, por \u00faltimo, a la tarea del Esp\u00ed\u00adritu en la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, y en concreto en la catequesis.<\/p>\n<p>El es, efectivamente, el agente principal del ministerio de la Palabra, por el que la Iglesia hace llegar \u00abla voz viva del evangelio\u00bb a todas partes y en la diversidad de servicios. Porque \u00abno hay catequesis posible, como no hay evangelizaci\u00f3n, sin la acci\u00f3n de Dios por medio de su Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (DGC 288).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la escucha del evangelio, desde un incipiente inter\u00e9s, que abre a la b\u00fasqueda de la fe hasta una opci\u00f3n firme y una decisi\u00f3n madurada por un s\u00ed\u00ad a Jesucristo, se hace bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu (cf DGC 56). El llama a la conversi\u00f3n, al compromiso, a la esperanza y a descubrir el proyecto de Dios para la vida (DGC 152).<\/p>\n<p>La catequesis, forma privilegiada del servicio de la Palabra \u00abencuentra tanto su fuerza de verdad como su compromiso permanente de dar testimonio en el inagotable amor divino, que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (DGC 143). Como reconoce el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (DCG), de 1971, \u00e9l es el alma de la catequesis, el pedagogo que penetra cualquiera de los matices de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, y toda ella ha de moverse confiadamente en la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (cf DCG, Introducci\u00f3n).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 en la fuente misma de la catequesis, que no es otra que el designio benevolente de Dios de comunicar a los hombres consigo mismo y recibirlos en su compa\u00f1\u00ed\u00ada a lo largo de la historia (cf DGC 37). Comunicaci\u00f3n que, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, est\u00e1 recogida en la Sagrada Escritura (cf DGC 96).<\/p>\n<p>Est\u00e1 presente y acompa\u00f1a a la misma Palabra definitiva de Dios, Jesucristo, que la env\u00ed\u00ada de parte del Padre despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n, para que anime a los disc\u00ed\u00adpulos a continuar su propia misi\u00f3n en el mundo entero (cf DGC 34).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 en el \u00e1mbito fundamental de la catequesis, la comuni\u00f3n de la Iglesia (DGC 42), a la que fecunda constantemente, la hace crecer en la inteligencia del evangelio y la impulsa y sostiene en la tarea de anunciarlo (DGC 43), y para que pueda realizar fielmente su misi\u00f3n, el Esp\u00ed\u00adritu la sostiene en su magisterio, d\u00e1ndole el carisma de la verdad, con el que interpretar aut\u00e9nticamente la palabra de Dios (cf DGC 44).<\/p>\n<p>La actividad catequ\u00e9tica est\u00e1 siempre sostenida por \u00e9l, y su eficacia es y ser\u00e1 siempre un don de Dios, mediante la obra del Padre y del Hijo (cf DGC 156).<\/p>\n<p>Las tareas espec\u00ed\u00adficas de la catequesis de promover la formaci\u00f3n y maduraci\u00f3n de la vida cristiana por el conocimiento de la fe, la iniciaci\u00f3n en la vida lit\u00fargica y el seguimiento de Cristo, son don suyo (cf DGC 175).<\/p>\n<p>Su contenido, que no consiste sino en transmitir de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n la memoria de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos del pasado, para que sean luz que ayuda a interpretar los hechos actuales, es tambi\u00e9n tarea del Esp\u00ed\u00adritu, que todo lo renueva (cf DGC 107).<\/p>\n<p>Su estructura, no s\u00f3lo contar\u00e1 siempre con su presencia (\u00abPor Cristo, al Padre, en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb), sino que tambi\u00e9n ha de ser seleccionada y expresada bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, maestro que indica lo que hay que decir en una determinada circunstancia (cf DGC 137).<\/p>\n<p>Su lenguaje, con el que comunica el credo de la Iglesia, que es desarrollo y continuaci\u00f3n de la palabra de Dios, lo encuentra con gozo por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (cf DGC 146).<\/p>\n<p>La pedagog\u00ed\u00ada en la que se inspira; es decir, la misma pedagog\u00ed\u00ada de Dios, tal como se realiza en Cristo se desarrolla bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu (cf DGC 143).<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos y las t\u00e9cnicas adquieren toda su eficacia en su acci\u00f3n silenciosa y discreta (cf DCG 288).<\/p>\n<p>La actividad de los catequistas est\u00e1 siempre sostenida e inspirada por \u00e9l, pues es el principal catequista y el maestro interior y \u00abprincipio inspirador de toda obra catequ\u00e9tica y de los que la realizan\u00bb (DGC 288).<\/p>\n<p>Los destinatarios de la catequesis son los que se dejan conducir por el Esp\u00ed\u00adritu (cf DCG 105).<\/p>\n<p>2. LA CATEQUESIS SOBRE EL ESP\u00ed\u008dRITU EN LAS DISTINTAS EDADES. Hablar del Esp\u00ed\u00adritu. Esta s\u00ed\u00adntesis de la vida y de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu muestra c\u00f3mo este trabaja en el coraz\u00f3n del cristiano a lo largo de todo el itinerario catequ\u00e9tico. A la catequesis le corresponde encontrar las claves pedag\u00f3gicas y las estrategias did\u00e1cticas adecuadas que ayuden y hagan m\u00e1s f\u00e1cil el di\u00e1logo entre la acci\u00f3n generosa del Esp\u00ed\u00adritu y las posibilidades de comprensi\u00f3n de quien crece en sus capacidades como persona, dado que \u00e9l se adapta a la situaci\u00f3n concreta de cada uno a lo largo de su proceso evolutivo. Es, por tanto, imprescindible que el catequista -hombre o mujer- tenga presente las caracter\u00ed\u00adsticas del psiquismo humano, diversas en cada etapa evolutiva, y sepa presentar gradualmente la vida de la tercera persona de Dios.<\/p>\n<p>La presencia del Esp\u00ed\u00adritu en el recorrido catequ\u00e9tico est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unida a la evoluci\u00f3n de la religiosidad y a la concepci\u00f3n de Dios del destinatario. Tanto la representaci\u00f3n como la concepci\u00f3n de Dios est\u00e1n condicionadas por el modo de pensar y de sentir a lo largo de las etapas de la evoluci\u00f3n psicol\u00f3gica y, por tanto, de la capacidad para conocer la realidad.<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n del mensaje ha de ir unida a la posibilidad de comprensi\u00f3n que se tenga en cada momento, especialmente en los primeros a\u00f1os del proceso evolutivo.<\/p>\n<p>En concreto, la concepci\u00f3n de Dios va pasando progresivamente de un Dios a imagen o semejanza de s\u00ed\u00ad mismo y visto en sus cualidades de un modo antropom\u00f3rfico, m\u00e1gico, artificialista y animista, a un Dios que, poco a poco, se va configurando en su alteridad y en sus cualidades espirituales. El Dios-Esp\u00ed\u00adritu se descubre s\u00f3lo al final de la ni\u00f1ez y representa una concepci\u00f3n m\u00e1s madura de la religiosidad.<\/p>\n<p>La catequesis cuidar\u00e1 que poco a poco se vaya creciendo en la comprensi\u00f3n de una terminolog\u00ed\u00ada que habla de los atributos divinos, para lo que ser\u00e1 necesario encontrar el lenguaje adecuado que permita ver, m\u00e1s all\u00e1 de las im\u00e1genes, la diversidad de Dios.<\/p>\n<p>a) En los primeros pasos del despertar de la fe, tarea fundamental de los padres en la familia, Iglesia dom\u00e9stica, ser\u00e1 el ambiente religioso y de vida en el Esp\u00ed\u00adritu el que ayudar\u00e1 a percibir su presencia y su acci\u00f3n en el ambiente familiar. El ni\u00f1o conocer\u00e1 al Esp\u00ed\u00adritu, si este es acogido y secundado por todos, pues padres e hijos lo han recibido en el bautismo y son su morada. De un modo especial se ha de manifestar en los frutos que su presencia produce en la vida de los padres: amor, paz, generosidad, alegr\u00ed\u00ada, etc. Poco a poco se les ayudar\u00e1 a descubrir que el Esp\u00ed\u00adritu, presente en ellos, es el que les hace crecer como hijos de Dios.<\/p>\n<p>b) M\u00e1s tarde, entre los 6 y los 10 a\u00f1os, a medida que avanza su camino de fe, el Esp\u00ed\u00adritu aparecer\u00e1 ligado a la vida de Jes\u00fas y tambi\u00e9n, aunque al principio muy tenuamente, conocer\u00e1 los signos del soplo del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia y en la vida de cada cristiano. 1) El ni\u00f1o, entre los seis y ocho a\u00f1os, habr\u00e1 de ser ayudado a adquirir familiaridad con el esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, que habita en nuestros corazones y nos hace fuertes y felices. 2) Entre los ocho y los diez a\u00f1os se pone de relieve el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu en Pentecost\u00e9s para que el ni\u00f1o descubra su presencia activa en la comunidad cristiana y en su propia vida. Desde aquel d\u00ed\u00ada, la Iglesia emprende su tarea de decirle a todos que Jes\u00fas ha resucitado y que el mal y la muerte han sido vencidos. La fuerza que la mueve en este anuncio y abre los corazones de los que escuchan su mensaje es el Esp\u00ed\u00adritu. Descubren tambi\u00e9n que no es posible seguir a Jes\u00fas sin su luz y su fuerza.<\/p>\n<p>c) Entre los diez y los doce a\u00f1os es el momento de presentarle al ni\u00f1o una s\u00ed\u00adntesis completa de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la historia de la salvaci\u00f3n, en la vida de la Iglesia y en cada cristiano. Pero las palabras de la catequesis estar\u00e1n acompa\u00f1adas por la fuerza del testimonio. Es necesario ayudar a los ni\u00f1os a descubrir la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en las diversas experiencias comunitarias de la Iglesia, en las cuales aparecen con particular transparencia los frutos del Esp\u00ed\u00adritu. Coincide esta etapa con una mayor capacidad de comprensi\u00f3n de la espiritualidad de Dios.<\/p>\n<p>d) A partir de los doce a\u00f1os, en la adolescencia, descubrir\u00e1n que es el Esp\u00ed\u00adritu quien mueve silenciosamente sus energ\u00ed\u00adas vitales, quien orienta su b\u00fasqueda y quien da un horizonte a los problemas. El Esp\u00ed\u00adritu, plenitud de vida, es el que hace descubrir el sentido comunitario de la fe, guiando por el camino del Reino, y el que anima el compromiso misionero, por el que el adolescente descubre su misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p>e) Coincidiendo con la preparaci\u00f3n al sacramento de la confirmaci\u00f3n, los adolescentes ir\u00e1n descubriendo que en este sacramento son marcados con el sello del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y que esto supone para ellos una participaci\u00f3n en el acontecimiento de Pentecost\u00e9s. Poco a poco ir\u00e1n tomando conciencia de que son los depositarios de los dones del Esp\u00ed\u00adritu, y que esa riqueza les hace preguntarse qu\u00e9 servicio han de prestar en la Iglesia, en la que hay un puesto y tarea para todos, al servicio del reino de Dios. Descubrir\u00e1n que, con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, han de hacer su propio proyecto de vida, que les ha de llevar a una fe cre\u00ed\u00adda, celebrada y testimoniada.<br \/>\nf) Los j\u00f3venes descubren al Esp\u00ed\u00adritu como el compa\u00f1ero que, desde una secreta familiaridad, les ayuda a construir poco a poco su identidad cristiana, a injertar su vida en la de Cristo.<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu es quien les ofrece las luces con las que descubrir su vocaci\u00f3n y el que les da fuerza para asumir tareas y servicios en la Iglesia y en el mundo. Para los j\u00f3venes es tambi\u00e9n la llamada a la profec\u00ed\u00ada, porque les hace intuir hacia qu\u00e9 senderos Dios est\u00e1 dirigiendo la historia y en qu\u00e9 pueden ellos colaborar.<\/p>\n<p>g) La catequesis de adultos, adem\u00e1s de ser una buena ocasi\u00f3n para reencontrarse con una s\u00ed\u00adntesis de la teolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu y para renovar y actualizar la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en sus vidas, es tambi\u00e9n momento propicio para profundizar sobre la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia. De un modo especial, los adultos han de reconocer al Esp\u00ed\u00adritu de santidad, c\u00f3mo \u00e9l hace posible el testimonio evang\u00e9lico del cristiano, seg\u00fan su vocaci\u00f3n, en la comunidad eclesial, en la familia, en la profesi\u00f3n, en la sociedad civil&#8230; Lo reconocer\u00e1n, sobre todo, como el responsable del servicio de la caridad, porque como dice san Agust\u00ed\u00adn: \u00abPregunta a tu coraz\u00f3n, y si lo encuentras lleno de caridad, entonces puedes decir que tienes al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>En el vivir diario de cada adulto, el Esp\u00ed\u00adritu es quien le infunde el \u00e1nimo para superar los fallos y las carencias, porque la vida de un cristiano ha de ser cada d\u00ed\u00ada memorial de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>3. SUGERENCIAS PEDAG\u00ed\u201cGICAS. Estas observaciones no son m\u00e1s que una llamada de atenci\u00f3n a los catequistas para que a lo largo del proceso catequ\u00e9tico, especialmente en el de iniciaci\u00f3n cristiana, ofrezcan las noticias de la fe gradualmente, conscientes de que el desarrollo mental y afectivo va por etapas sucesivas y en secuencias variables e inevitables: no se puede alcanzar un estadio si antes no se han atravesado los precedentes.<\/p>\n<p>El educador habr\u00e1 de ir dando, poco a poco, pasos adecuados a las piernas del catec\u00fameno, pero siem.pre hacia delante. Cuidar\u00e1 de que no haya una discrepancia abismal entre lo que es y lo que debe ser, modificando poco a poco su visi\u00f3n de la realidad y acomodando a ella de un modo significativo los contenidos que le son propuestos en la catequesis.<\/p>\n<p>Dicho esto, es evidente que no es f\u00e1cil hablar del Indecible; sin embargo, es necesario hacerlo, porque su persona es un dato fundamental e imprescindible de la fe y de la vida cristiana: sin el conocimiento del Esp\u00ed\u00adritu y sin una adhesi\u00f3n a \u00e9l no se puede ser un verdadero cristiano.<\/p>\n<p>El problema est\u00e1 en encontrar el modo y el lenguaje para hablar del Esp\u00ed\u00adritu. Es un problema que tienen todos los que asumen como tarea la comunicaci\u00f3n de la fe; porque, aunque existen extraordinarios tratados de teolog\u00ed\u00ada, grandes documentos sobre el Esp\u00ed\u00adritu y s\u00ed\u00adntesis buen\u00ed\u00adsimas, sin embargo los catequistas pueden tener la sensaci\u00f3n de que les faltan palabras en su discurso sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>A pesar de esa dificultad y a pesar de la espontaneidad espiritual con que hay que hablar del Esp\u00ed\u00adritu, veamos, a la luz de los datos de la psicolog\u00ed\u00ada, qu\u00e9 decir de \u00e9l a lo largo del recorrido del proceso catequ\u00e9tico de iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Lo hacemos teniendo en cuenta lo que dice el Directorio general para la catequesis: se parte \u00abde una sencilla proposici\u00f3n de la estructura \u00ed\u00adntegra del mensaje cristiano, y la expone de manera adaptada a la capacidad de los destinatarios. Sin limitarse a esta exposici\u00f3n inicial, la catequesis, gradualmente, propondr\u00e1 el mensaje de manera cada vez m\u00e1s amplia y expl\u00ed\u00adcita, seg\u00fan la capacidad del catequizando y el car\u00e1cter propio de la catequesis\u00bb (DGC 112).<\/p>\n<p>4. ACCI\u00ed\u201cN DEL ESP\u00ed\u008dRITU EN EL ACOMPA\u00ed\u2018ANTE. El Esp\u00ed\u00adritu es el agente principal de la catequesis, un agente que no suplanta, sino que acompa\u00f1a y anima. El \u00abact\u00faa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por \u00e9l, y pone en los labios las palabras que por s\u00ed\u00ad solo no podr\u00e1 hallar, predisponiendo tambi\u00e9n el alma del que escucha para hacerla abierta y acogedora de la buena nueva y del Reino anunciado\u00bb (EN 75).<\/p>\n<p>El que acompa\u00f1a los pasos de quien se inicia y crece en la vida cristiana ha de ser consciente de que esa presencia trabaja tanto en \u00e9l como en la persona acompa\u00f1ada.<\/p>\n<p>El acompa\u00f1ante es aquel que cuida y cultiva la vida que el Esp\u00ed\u00adritu pone cuidadosamente en el coraz\u00f3n de cada hombre y mujer que se abre a la fe. Es aquel o aquella que es consciente de que \u00abel amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que nos ha sido dado\u00bb (Rom 5,5).<\/p>\n<p>El acompa\u00f1ante ha de ser tambi\u00e9n consciente de que el Esp\u00ed\u00adritu es nuestro esp\u00ed\u00adritu vital, el que los m\u00ed\u00adsticos llamaban alma del alma humana; de que el Esp\u00ed\u00adritu es fuente de nuestra identidad. El Esp\u00ed\u00adritu es, en definitiva, el artesano y el maestro interior que configura nuestra existencia.<\/p>\n<p>\u00abComo el viento a una vela, como el agua del torrente, el Esp\u00ed\u00adritu es una energ\u00ed\u00ada que se apodera de los seres. Como el agua de la fuente o el aire de los pulmones, el Esp\u00ed\u00adritu es un manantial de vida. Como el fuego de la forja, el Esp\u00ed\u00adritu es fuente de purificaci\u00f3n y transformaci\u00f3n\u00bb (Comisi\u00f3n nacional de catequesis de Francia).<\/p>\n<p>a) El discernimiento espiritual. En una vida iluminada por la luz del Esp\u00ed\u00adritu se dan las condiciones para que la inteligencia y la voluntad del hombre puedan hacer sus opciones fundamentales y puedan descubrir los caminos de Dios.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es al discernimiento una luz para ver, una br\u00fajula para orientar, una flecha para indicar. El es quien aclara el camino por el que caminar, y ayuda a resolver las dudas y a tomar las decisiones importantes; es decir, a discernir la vocaci\u00f3n. Se sirve para ello de los medios con que la Iglesia aclara y orienta la vida de los creyentes: la Palabra, escuchada y acogida en la tradici\u00f3n viva de la Iglesia; las comunidades cristianas, en las que se descubre, con la ayuda de los pastores y de otros miembros, los caminos de Dios para la vida; el acompa\u00f1amiento de los catec\u00famenos y de los catequistas, que siguen cuidadosamente el proceso de crecimiento en la vida cristiana de las personas que tienen encomendadas; la oraci\u00f3n, lugar privilegiado para orientar la vida en el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>b) El discernimiento vocacional. De un modo especial, el Esp\u00ed\u00adritu acompa\u00f1a y orienta el discernimiento vocacional. El Esp\u00ed\u00adritu, fuente de nuestra dignidad y nuestra libertad, ense\u00f1a que s\u00f3lo se es verdaderamente libre en la medida en que se realiza el proyecto que Dios tiene para cada persona, un proyecto que es siempre una llamada al amor; del amor a la responsabilidad; de la responsabilidad a la entrega, y de la entrega al servicio.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es el consejero que descubre la voluntad de Dios para la vida de cada hombre, y est\u00e1 en el origen de toda llamada, de toda vocaci\u00f3n: es el que da la luz para conocer lo que Dios quiere, muestra los motivos para comprometerse y acompa\u00f1a la decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es quien llama a todos a la santidad, quien descubre los caminos por los que se pueden orientar los que se preguntan qu\u00e9 les pide Dios, y escuchan su llamada a consagrarse por entero, en una de las m\u00faltiples formas que se pueden dar en la Iglesia: el matrimonio cristiano, la vida consagrada, el sacerdocio, laicos consagrados, etc. El Esp\u00ed\u00adritu es tambi\u00e9n el que nos descubre d\u00f3nde est\u00e1n las necesidades de los hombres y nos invita a ir por los diversos caminos de la entrega.<\/p>\n<p>\u00abLa vocaci\u00f3n es siempre un don de Dios a cada fiel personalmente. Cada uno es llamado por su nombre en su propia situaci\u00f3n de vida, pues el Esp\u00ed\u00adritu, siendo \u00fanico, le distribuye a cada uno la gracia que quiere\u00bb7.<\/p>\n<p>Toda llamada del Esp\u00ed\u00adritu, aunque en \u00faltima instancia sucede en la intimidad de los corazones, tiene lugar privilegiado para su nacimiento y desarrollo en la catequesis, porque a medida que se crece y madura en la fe, se va tomando tambi\u00e9n conciencia de lo que Dios le pide a cada creyente.<\/p>\n<p>5. EVANGELIZAR EN EL ESP\u00ed\u008dRITU. Para comunicar toda esa riqueza hay que encontrar conceptos y palabras, pues la catequesis, \u00abal exponer el contenido del mensaje cristiano, debe poner siempre de relieve esta presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por la que los hombres son continuamente movidos a la comuni\u00f3n con Dios y con los hombres, y al cumplimiento de sus deberes\u00bb (DCG 41). La catequesis s\u00f3lo puede hacer esta iniciaci\u00f3n en la vida, en el Esp\u00ed\u00adritu, si toma conciencia de que todo en ella ocurre en la presencia inspiradora de la tercera persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad.<\/p>\n<p>\u00abEl Esp\u00ed\u00adritu de Dios llena con su presencia la catequesis; su luz, la luz de la fe, da autoridad al catequista. El Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente en el catequista y en su palabra, pues esta, en lengua muy humana, dice la palabra de Dios y est\u00e1, por la fe, en comuni\u00f3n con su luz. El Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 tambi\u00e9n presente en la fe de los ni\u00f1os que, en la palabra del catequista, oyen al Esp\u00ed\u00adritu mismo&#8230; El Esp\u00ed\u00adritu de Dios est\u00e1 presente por doquier, y hay aut\u00e9ntica catequesis cuando se siente que \u00e9l es quien ilumina, que es el Esp\u00ed\u00adritu a quien se escucha, cuando el alma de los ni\u00f1os est\u00e1 henchida del sentimiento de admiraci\u00f3n y respeto filial que acompa\u00f1a por doquier la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb8.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. SAN GREGORIO NACIANCENO, Oratio, 45. &#8211; 2 SAN AGUSTIN, De Trinitate 8, 10, 14. -3. SAN GREGORIO NACIANCENO, O.C. &#8211; 4 SAN HIP\u00ed\u201cLITO, Comentario al Cantar de los cantares, 13.1. &#8211; 5. SAN IRENEO, Contra las herej\u00ed\u00adas, III, 24, 1. &#8211; 6. SAN JUAN CRIS\u00ed\u201cSTOMO, Comentario al Evangelio de Mateo, Roma 1966, 27. &#8211; 7. SAN CIRILO DE JERUSALEN, Catequesis prebautismal. &#8211; 8. J. COLOMB, Manual de catequ\u00e9tica. Al servicio del evangelio, Herder, Barcelona 1971.<\/p>\n<p>BIBL.: BERN JOCHEN HILBERATH, Pneumatolog\u00ed\u00ada, Herder, Barcelona 1994; CONFERENCIA EPISCOPAL ALEMANA, Catecismo cat\u00f3lico para adultos. La fe de la Iglesia, BAC, Madrid 1988; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia, Edice, Madrid 1987; CONFERENCIA EPISCOPAL FRANCESA, Catecismo para adultos. La alianza de Dios con los hombres, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1993; CONGAR Y., El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Herder, Barcelona 1991; GUERRA A., Esp\u00ed\u00adritu Santo, en DE FIORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 1991&#8242;, 644-659; DURWELL F. J., El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990; FERLAY PH., Dios Esp\u00ed\u00adritu Santo, Comercial, Valencia 1990; FlzzoT E., Verso una psicologia della religione, 2, 1995; Dire \u00abDio\u00bb oggi, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1995; La religiosit\u00e1 del bambino, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1993; JUAN PABLO II, Dominum et vivificantem. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, San Pablo, Madrid 1998&#8242;; MONTERO VIVES J., Psicolog\u00ed\u00ada evolutiva y educaci\u00f3n en la fe, Ave Mar\u00ed\u00ada, Granada 1986; PABLO VI, Credo del pueblo de Dios, Madrid 1975.<\/p>\n<p>Amadeo Rodr\u00ed\u00adguez Magro<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Problem\u00e1tica actual de tipo lit\u00fargico-sacramental: 1. Problem\u00e1tica lit\u00fargico-existencial; 2. Problem\u00e1tica m\u00e1s te\u00f3rica &#8211; II. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb celebrada: 1. Principio de correlaci\u00f3n; 2. Principio de unitariedad de tres niveles lit\u00fargico-sacramentales; 3. Principio del existencial lit\u00fargico &#8211; III. Culto en esp\u00ed\u00adritu y en verdad &#8211; IV. La dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica del lenguaje lit\u00fargico: 1. Mirada general sobre la tem\u00e1tica pneumatol\u00f3gica; 2. Expresiones verbales pneumatol\u00f3gicas; 3. Gestos; 4. Uso de realidades t\u00ed\u00adpicas; 5. El silencio &#8211; V. Observaciones teol\u00f3gico-lit\u00fargicas: 1. De tipo metodol\u00f3gico; 2. Relativas al contenido &#8211; VI. Perspectivas de la espiritualidad lit\u00fargica y de la pastoral sacramental: 1. l,a espiritualidad lit\u00fargica; 2. La pastoral sacramental.<\/p>\n<p>Con la liturgia se celebra en el tiempo y en el espacio el opus redemptionis&#8217;, esto es, el plan hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico actuado por el Padre, en Cristo, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo a favor de los fieles incorporados en la iglesia y a beneficio de la iglesia, que celebra el misterio en sus fieles&#8217;. Como tal, la liturgia es esencialmente una manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu del Cristo glorificado.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo toda acci\u00f3n lit\u00fargica manifiesta y act\u00faa la presencia de Cristo, y la memoria del misterio salv\u00ed\u00adfico no es simplemente un piadoso recuerdo, sino anamnesis -> memorial hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico. Se impone, pues, la necesidad del estudio de la presencia y de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la liturgia. Tal estudio ofrece, por una parte, la ocasi\u00f3n de ahondar en la comprensi\u00f3n de la naturaleza de la liturgia&#8217; y, por otra, la oportunidad, al menos para nosotros los occidentales de esclarecer el \u00e1mbito y las modalidades de la presencia-acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la liturgia.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n de recientes investigaciones&#8217; y de estudios de alta divulgaci\u00f3n en este campo es notable\u00bb. Sin repetir cuanto est\u00e1 presente en otros tratados&#8217;, presentaremos algunos datos m\u00e1s salientes y \u00fatiles para una acci\u00f3n pastoral-lit\u00fargica.<\/p>\n<p>I. Problem\u00e1tica actual de tipo lit\u00fargico-sacramental<br \/>\nQuien se acercase al pensamiento de los padres sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb y sobre su presencia y acci\u00f3n en los acontecimientos lit\u00fargicos sacramentales&#8217;, y luego recorriese la problem\u00e1tica de nuestros d\u00ed\u00adas sobre este argumento, se dar\u00ed\u00ada cuenta en seguida de que cuanto han intuido aquellos que \u00abnos han precedido en el signo de la fe\u00bb podr\u00ed\u00ada servir para la soluci\u00f3n de los dos n\u00facleos de problemas en torno a los cuales se agrupa la problem\u00e1tica presente en el tejido eclesial de nuestros d\u00ed\u00adas: el n\u00facleo lit\u00fargico-existencial y el n\u00facleo teor\u00e9tico, que ciertamente no es menos importante.<\/p>\n<p>1. PROBLEM\u00ed\u0081TICA lIT\u00daRGICO-EXISTENCIAL. En su dimensi\u00f3n descendente, la liturgia es comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que act\u00faa la presencia de Cristo glorificado [-> Jesucristo, II, 21, el cual a su vez otorga el Esp\u00ed\u00adritu a sus hermanos. En su dimensi\u00f3n ascendente, la liturgia es \u00abvoz del Esp\u00ed\u00adritu Santo en Cristo-iglesia\u00bb para gloria del Padre. Por m\u00e1s que sea evidente cuanto hemos afirmado, al crecer la separaci\u00f3n ideol\u00f3gica entre el Occidente y el Oriente cristianos se olvid\u00f3 que la invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (ep\u00ed\u00adclesis) para la santificaci\u00f3n de las ofrendas eucar\u00ed\u00adsticas y para la presencia de Cristo en ellas (transustanciaci\u00f3n), y la consiguiente acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu son realidades connaturales a la liturgia.<\/p>\n<p>Se tratar\u00ed\u00ada, por tanto, de descubrir en las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas un estrato pneumatol\u00f3gico que constituye la fuerza de la -> eucolog\u00ed\u00ada. Entonces se desvanecer\u00ed\u00adan ciertos lugares comunes, seg\u00fan los cuales las liturgias occidentales, y especialmente la liturgia romana, ser\u00ed\u00adan cristoc\u00e9ntricas y criston\u00f3micas, mientras que en las liturgias orientales el cristocentrismo (connatural a la realidad de la liturgia) resultar\u00ed\u00ada m\u00e1s reducido a favor de la acentuaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Entre las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas destacan algunas f\u00f3rmulas sacramentales que ahora tambi\u00e9n en la liturgia romana se refieren m\u00e1s directamente al Esp\u00ed\u00adritu Santo, como las f\u00f3rmulas de los sacramentos de la confirmaci\u00f3n y de la unci\u00f3n de los enfermos.<\/p>\n<p>El retorno a la menci\u00f3n querida y repetida de la presencia y de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la liturgia est\u00e1 motivado, en el campo pastoral, por la voluntad de recurrir a tipos de celebraci\u00f3n en los que se pueda \u00abhacer experiencia del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. De ah\u00ed\u00ad los lamentos de algunos, que confunden l\u00f3 que es fruto del Esp\u00ed\u00adritu con sus suced\u00e1neos y querr\u00ed\u00adan desplazar las celebraciones hacia el \u00e1mbito en el que lo emocional, lo sensacional y lo carism\u00e1tico deber\u00ed\u00adan jugar un papel relevante. Se comprenden tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad las vivaces tomas de conciencia de los ritmos y de los -> estilos celebrativos nuevos, que intentan subrayar con espacios de -> silencio, con momentos de reflexi\u00f3n, con un desarrollo tranquilo celebrativo, la importancia de la presencia y de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>2. PROBLEM\u00ed\u0081TICA M\u00ed\u0081S TE\u00ed\u201cRICA. En concomitancia con la problem\u00e1tica de tipo lit\u00fargico-existencial se ha desarrollado recientemente una problem\u00e1tica que se mueve en el \u00e1mbito del estudio acad\u00e9mico, pero que incide en la soluci\u00f3n de los problemas de tipo pr\u00e1ctico. Se discute, por ejemplo, si los problemas que provienen del pasado (la cuesti\u00f3n de la ep\u00ed\u00adclesis, del Filioque, etc.) son problemas de m\u00e9todo m\u00e1s que de contenido, problemas de lenguaje m\u00e1s que problemas reales, dado que en la praxis y si se estudian bien las cuestiones, la problem\u00e1tica parece desvanecerse. Por otra parte, no existiendo acci\u00f3n lit\u00fargico-sacramental que no sea al mismo tiempo acci\u00f3n de Cristo-iglesia y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, alma y vitalidad de la iglesia, cabe preguntarse si el lenguaje lit\u00fargico (palabras, gestos, ritos, etc.) no puede ser considerado como mediaci\u00f3n de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo presente en la liturgia. A\u00f1\u00e1dase que el estudio de la patrolog\u00ed\u00ada (griega, oriental, sir\u00ed\u00adaca, copta) y de las liturgias -> orientales, as\u00ed\u00ad como el movimiento ecum\u00e9nico-lit\u00fargico, han ido creando un terreno de \u00f3smosis entre las aportaciones derivadas del estudio de la acci\u00f3n lit\u00fargica y las derivadas del estudio de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Se ha llegado as\u00ed\u00ad a aceptar que no hay acci\u00f3n lit\u00fargica que no sea acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adrtu. No hay liturgia sin el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Para comprender esta realidad afrontamos algunos puntos clave de nuestro tema: Esp\u00ed\u00adritu Santo y liturgia.<\/p>\n<p>II. El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb celebrada<br \/>\nEn la \u00abescuela de la liturgia\u00bb&#8216; nos damos cuenta de que son muchas las cosas que hay que aprender para vivirlas. Pero son mucho m\u00e1s numerosas aquellas que la iglesia de Cristo ya vive porque las reza, sin que los fieles hasta el presente hayan tomado conciencia refleja de ello. Realmente, como se expresaba el te\u00f3logo ortodoxo P. Cipriano Kern, \u00abel coro de la iglesia es una c\u00e1tedra de teolog\u00ed\u00ada\u00bb\u00bb, y acercarse en el Esp\u00ed\u00adritu y con el Esp\u00ed\u00adritu a la iglesia que ora significa aprender cada vez m\u00e1s. En efecto, la santa liturgia contiene una parte bastante se\u00f1alada, tal vez la rri\u00e1s importante y sin duda la m\u00e1s viva, que penetra en el depositum .fidei. Siempre es necesario leer la liturgia \u00bb con la dvnamis, es decir, con el Esp\u00ed\u00adritu Santo (que es el alma, la vitalidad, el principio de la liturgia sin el cual no subsiste la liturgia). En ella el Esp\u00ed\u00adritu se vela precisamente mientras cumple su epifan\u00ed\u00ada. La liturgia es, efectivamente, historia de la salvaci\u00f3n celebrada y perennizada. En ella se hace presente lo que Dios ha hecho y lleva a t\u00e9rmino para la salvaci\u00f3n de los hombres. La liturgia es la celebraci\u00f3n-actuaci\u00f3n del misterio de la salvaci\u00f3n que se hace historia, que viene recordada y vivida en plenitud Si la celebraci\u00f3n lit\u00fargica no es signo del Esp\u00ed\u00adritu, no es nada. Porque la verdadera esencia de la acci\u00f3n lit\u00fargica es ser epifan\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu. Ahora bien, el Esp\u00ed\u00adritu por medio de la Escritura fue icon\u00f3grafo, es decir, realiz\u00f3 en el hagi\u00f3grafo la revelaci\u00f3n del icono del Padre, que es Jesucristo (cf 2Co 4:4; Col 1:15). En Mar\u00ed\u00ada fue iconoplasta, es decir, plasmador del mism\u00ed\u00adsimo icono. En la acci\u00f3n lit\u00fargica es simult\u00e1neamente icon\u00f3grafo, iconoplasta e icon\u00f3foro, es decir, portador del icono del Padre presencializado y vivificado. M\u00e1s a\u00fan, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica todo fiel que participa en la asamblea se convierte (o es llevado a convertirse) en lo que recibe y en lo que se anuncia y se celebra; en efecto, el mysterium proclamado y profesado (exomologh\u00ed\u00ada) por la vida del cristiano (eulogh\u00ed\u00ada) se convierte en acci\u00f3n de gracias (eucharist\u00ed\u00ada). As\u00ed\u00ad se pueden poner de relieve algunos principios que se realizan en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica en cuanto historia de la salvaci\u00f3n hecha presente virtute Spiritus Sancti.<\/p>\n<p>1. PRINCIPIO DE CORRELACI\u00ed\u201cN. Se puede denominar principio de correlaci\u00f3n la rec\u00ed\u00adproca relaci\u00f3n que existe en la historia de la salvaci\u00f3n entre acci\u00f3n y presencia de Jesucristo y acci\u00f3n y presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por la que Cristo reclama necesariamente al Esp\u00ed\u00adritu. En otras palabras: donde se act\u00faa la presencia de Cristo, esto sucede por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo; como, por otra parte, desde el momento en que el mysterium que culmina y coincide con el Verbo encarnado y obediente hasta la muerte de cruz, por lo que el Padre lo exalt\u00f3 (cf Elp 2,8-9)-comienza a manifestarse en la historia salv\u00ed\u00adfica, es tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que act\u00faa para manifestarlo M\u00e1s a\u00fan, desde el d\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n, toda presencia de Cristo est\u00e1 en relaci\u00f3n tan inseparable con la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que, una vez probada la presencia de Cristo, tambi\u00e9n queda probada la presencia del Esp\u00ed\u00adritu. De aqu\u00ed\u00ad la necesidad de profundizar este principio b\u00e1sico, que exige de parte de los liturgistas una doble actitud.<\/p>\n<p>La primera es la de abstenerse de las f\u00e1ciles afirmaciones sobre la (gratuitamente) presunta apneummicidad de la liturgia. No existe ninguna liturgia occidental ni oriental, si no es por la presencia y las acciones de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En realidad la liturgia, en la celebraci\u00f3n de los sacramentos, essimult\u00e1neamente una perenne pascua-pentecost\u00e9s&#8217;\u00c2\u00b0. La segunda es la de investigar con qu\u00e9 medios ling\u00fc\u00ed\u00adsticos (palabra-signos) toda formulaci\u00f3n concreta de la liturgia ha expresado al Esp\u00ed\u00adritu Santo presente en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Ser\u00e1 as\u00ed\u00ad m\u00e1s f\u00e1cil modular una acci\u00f3n pastoral y catequ\u00e9tico-lit\u00fargica sobre nuestro tema.<\/p>\n<p>2. PRINCIPIO DE UNITARIEDAD DE TRES NIVELES LIT\u00daRGICO-SACRAMENTALES. Del an\u00e1lisis atento de SC 7 emergen tres elementos importantes para una definici\u00f3n descriptiva de liturgia: mysteriumactio-vita \u00ab. En efecto, la liturgia es el misterio (total, sintetizado en el misterio pascual) celebrado (justamente en la acci\u00f3n por excelencia: la celebraci\u00f3n lit\u00fargica) para la vida (del pueblo de Dios, del fiel en el cuerpo de Cristo, que es la iglesia). Al mismo tiempo, la liturgia es la vida del fiel, que culmina en la acci\u00f3n lit\u00fargica, para que el misterio se actualice en la iglesia. De suyo, la acci\u00f3n sagrada por excelencia, esto es, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, no agota la realidad de la liturgia, que es m\u00e1s amplia que su momento celebrativo; y esto precisamente porque cuanto precede (el antes celebrativo) culmina en la acci\u00f3n celebrativa, y cuanto sigue (el despu\u00e9s celebrativo) proviene de la acci\u00f3n celebrada. Ahora bien, aun cuando el misterio considerado en s\u00ed\u00ad mismo y la vida del fiel existan antes y despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n, no obstante se hallan en una relaci\u00f3n inseparable con la acci\u00f3n lit\u00fargica&#8217;. Esta es un acontecimiento ordenado no s\u00f3lo a la santificaci\u00f3n de los hombres, sino tambi\u00e9n a la edificaci\u00f3n de la iglesia y a la plenitud del culto a Dios en Cristo &#8216;\u00c2\u00b0. Ello exige de parte de los fieles una \u00ed\u00adntima y activa -> participaci\u00f3n. Esto se puede actuar porque es en la, con la, por medio de la celebraci\u00f3n c\u00f3mo el misterio se realiza, se actualiza, se perpet\u00faa, se hace presente en el espacio. N\u00f3tese c\u00f3mo los tres niveles lit\u00fargico-sacramentales misterioacci\u00f3n-vida comportan mutuas relaciones y compenetraciones rec\u00ed\u00adprocas. El misterio est\u00e1 presente en la acci\u00f3n lit\u00fargica mediante la modalidad lit\u00fargico-celebrativa del memorial (anamnesis). La acci\u00f3n hace el memorial del misterio. La vida se hace igualmente presente en la acci\u00f3n lit\u00fargica de la participaci\u00f3n (m\u00e9thexis), es decir, la vida est\u00e1 presente en la acci\u00f3n (y viceversa) mediante la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Llegados a este punto se puede comprender, por nuevo t\u00ed\u00adtulo, c\u00f3mo es verdad que ninguna liturgia es posible sin el Esp\u00ed\u00adritu Santo. En su dimensi\u00f3n descendente la liturgia es el misterio celebrado para la vida del hombre, que por obra del Esp\u00ed\u00adritu llega a ser nueva creaci\u00f3n, hijo adoptivo en el Unig\u00e9nito del Padre, alguien que tiene en s\u00ed\u00ad el principio de la santificaci\u00f3n, las arras de la vida eterna: el Esp\u00ed\u00adritu (cf 2Co 1:21-22; 2Co 5:5; Efe 1:14). En su dimensi\u00f3n ascendente, la liturgia es la vida que culmina en la celebraci\u00f3n para que el misterio alcance su finalidad \u00faltima, que es la de tributar culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad, de lo que el Esp\u00ed\u00adritu Santo es su primer principio. Ahora bien, la liturgia, en la realizaci\u00f3n del misterio de adoraci\u00f3n, de culto, de oraci\u00f3n de Cristo con, en y para la iglesia, en la que el fiel se entrega a s\u00ed\u00ad mismo a Cristo-iglesia, halla al Esp\u00ed\u00adritu, que es alma de la iglesia y se hace tambi\u00e9n su voz (cf Rom 8:15). El culto que los fieles tributan al Padre en la iglesia y la iglesia en los fieles se cumple en, con y por Cristo, \u00fanico mediador, pero virtute Spiritus Sancti. En otros t\u00e9rminos: la finalidad de la liturgia (esdecir, la santificaci\u00f3n de los hombres y el culto en esp\u00ed\u00adritu y en verdad) no son concebibles, comprensibles, realizables, sino por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>A\u00f1\u00e1dase que es siempre el Esp\u00ed\u00adritu el que obra la cohesi\u00f3n entre misterio y vida, entre misterio y acci\u00f3n lit\u00fargica. En efecto, la modalidad del memorial no se puede equiparar a la del recuerdo mnem\u00f3nico, a la de la proyecci\u00f3n de im\u00e1genes fotogr\u00e1ficas o a la de una secuencia f\u00ed\u00adlmica, justamente porque es la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo la que hace que el memorial sea lo que es lit\u00fargicamente hablando. De modo semejante, la participaci\u00f3n lit\u00fargica no puede reducirse a un denominador com\u00fan con ning\u00fan otro tipo de participaci\u00f3n, porque supera la categor\u00ed\u00ada entendida generalmente con esta palabra y se convierte en m\u00e9thesis lit\u00fargica, precisamente porque halla en el Esp\u00ed\u00adritu su principio constitutivo. El esfuerzo humano del fiel para participar es, en \u00faltimo an\u00e1lisis, colaboraci\u00f3n con la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. M\u00e1s a\u00fan: la acci\u00f3n lit\u00fargica no puede ser mera suma o mera aproximaci\u00f3n de signos, de palabras, de gestos, de ritos, precisamente porque en ella act\u00faa el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que hace presente a Cristo. Se opera as\u00ed\u00ad en cada fiel la historia de la salvaci\u00f3n, la cual, revelada en los escritos sagrados, se ha manifestado y realizado en su plenitud en el Cristo, camino, verdad y vida. La historia sagrada debe ser vivida por las personas, congregadas en unidad en la \u00abuna mystica persona\u00bb, para ser celebrada, y se la celebra para vivirla.<\/p>\n<p>3. PRINCIPIO DEL EXISTENCIAL LIT\u00daRGICO. Por la expresi\u00f3n existencial lit\u00fargico entendemos el \u00abhecho-acontecimiento de la celebraci\u00f3n\u00bb que, puesto en determinadas coordenadas de espacio y de tiempo, se realiza en el hodie'\u00bb lit\u00fargico, en el aqu\u00ed\u00ad y ahora celebrativo, y actualiza y hace presente la obra llevada a cabo por Cristo [-> Tiempo y liturgia, II, 3] de una vez para siempre (cf Heb 7:27; Heb 9:12; Heb 9:28; Heb 10:10); es decir, el misterio pascual en su plenitud. Ahora bien, la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo es inseparable del hecho de la humanidad-v\u00ed\u00adctima que el verbo asume en el seno de la Virgen y ofrece al Padre en la cruz. La Virgen concibe al sumo. y eterno sacerdote por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf Luc 1:31.35). Y Cristo se ofrece al Padre impulsado por el Esp\u00ed\u00adritu (cf Jua 12:27ss y esp. Heb 9:14); muere y comunica el Esp\u00ed\u00adritu (cf Jua 19:30); asciende al Padre y env\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu (cf Jua 14:26; Jua 16:7; Jua 14:16).<\/p>\n<p>Ahora bien, como el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 presente y act\u00faa en la vida de Cristo, liturgo por excelencia (cf Heb 9:15; Heb 12:24), as\u00ed\u00ad la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo es postulada por la vida de los miembros del cuerpo de Cristo, particularmente donde esta vida se constituye y se potencia, crece y se desarrolla, es decir, en la acci\u00f3n lit\u00fargica sacramental. En ella se postulan la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, a fin de que puedan verificar el pasado y anticipar el futuro salv\u00ed\u00adficos. La historia de la salvaci\u00f3n no es mito ni utop\u00ed\u00ada; no es opio de los pueblos, sino realidad, presencia, actualidad en virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Con su acci\u00f3n el Esp\u00ed\u00adritu re\u00fane a los hijos de Dios, que estaban dispersos, para formar una unidad en el Cristo (cf Jua 11:52) resucitado (cf Jua 12:32).<\/p>\n<p>Es siempre el Esp\u00ed\u00adritu el que en la acci\u00f3n lit\u00fargica mueve desde dentro a los fieles con su dinamismo interior, que conduce a la fe y ala conversi\u00f3n, para que acojan la palabra de Dios.<\/p>\n<p>Es el Esp\u00ed\u00adritu el que vivifica la acci\u00f3n celebrativa hasta hacerla fructuosa para la vida del fiel.<\/p>\n<p>Presente en el ministro para que pueda actuar \u00abin persona Christi\u00bb 22, el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente tambi\u00e9n en los fieles, de modo que el celebrante que preside y los que participan en la acci\u00f3n sagrada sean llevados por el mismo Esp\u00ed\u00adritu a la comuni\u00f3n-uni\u00f3n con Cristo.<\/p>\n<p>Finalmente, es siempre el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que hace que cada celebraci\u00f3n sea un\u00ed\u00advocamente nueva, irrepetible, gr\u00e1vida en frutos. Un\u00ed\u00advocamente nueva: tambi\u00e9n en el sentido de que la operaci\u00f3n \u00fanica e ininterrumpida del Esp\u00ed\u00adritu renueva e impulsa la renovaci\u00f3n en un crecimiento progresivo\u00bb. irrepetible: en el sentido de que la celebraci\u00f3n no podr\u00e1 jam\u00e1s volver a realizarse tal cual, en el tiempo y en el espacio, no s\u00f3lo con las mismas coordenadas eclesiales, pero ni siquiera con la misma virtualidad, aun cuando fundamentalmente se trata siempre del \u00fanico misterio pascual repetido sacramentalmente. Gr\u00e1vida en frutos: en el sentido de que toda celebraci\u00f3n es don de la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu. El crea en todos los participantes una continua ruptura con cualquier forma de esclerosis espiritual y ensancha su capacidad para hacerlos comprehensores de \u00e9l mismo, que se les dona. En \u00faltima instancia, es el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que impide que la acci\u00f3n lit\u00fargica se reduzca a un ceremonialismo vac\u00ed\u00ado, a un simbolismo m\u00e1gico, a un juego alienante, a un gesticular insulso, a un hablar bab\u00e9lico. Es el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que vivifica en el hodie lit\u00fargico el ayer salv\u00ed\u00adfico, anticip\u00e1ndonos el et in saecula (cf Heb 13:8, admirablemente interpretado y celebrado en la vigilia pascual) \u00ab. Y mientras la asamblea lit\u00fargica ruega al Padre (cf Rom 8:15.26-27; G\u00e1l 4:6), grita tambi\u00e9n en el Esp\u00ed\u00adritu Mar\u00e1n-atha (\u00abVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb), suplicando Kyrie, el\u00e9ison (\u00abSe\u00f1or, ten piedad\u00bb) (cf 1Co 12:3), a fin de que la doxa the\u00f3 (la gloria rendida a Dios) en Cristo, con Cristo y por Cristo sea verdadera, \u00ed\u00adntima, profunda, exhaustiva.<\/p>\n<p>III. Culto en esp\u00ed\u00adritu y en verdad<br \/>\nPara comprender la relaci\u00f3n Esp\u00ed\u00adritu Santo-liturgia es preciso captar en toda su plenitud el dicho de Jes\u00fas en Jua 4:24 : \u00abDios es esp\u00ed\u00adritu, y sus adoradores han de adorarlo en esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb. Pues bien, prescindiendo de las eventuales sutilezas exeg\u00e9ticas de este vers\u00ed\u00adculo, se debe subrayar que, seg\u00fan la tradici\u00f3n perenne de la iglesia, aqu\u00ed\u00ad se encierra la clave de lo especifico de la liturgia cristiana. La liturgia recurre a signos, ya sea para no traicionar la voluntad de Cristo, ya sea para adaptarse a la naturaleza del hombre; pero nosotros vemos la verdadera luz que esclarece al hombre en la iluminaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y en Cristo verdad hemos sido hechos verdaderos adoradores en virtud del Esp\u00ed\u00adritu \u00ab. Los temas que aqu\u00ed\u00ad se deben al menos recordar son los de sacrificio de alabanza\u00bb, de oblaci\u00f3n espiritual, de tiempo espiritual\u00bb. Las soluciones cristianas a estos temas se buscan siempre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, que con la colaboraci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada ha dado vida a la v\u00ed\u00adctima viva e inmaculada, da tambi\u00e9n vida a los cristianos como v\u00ed\u00adctimas vivientes, espirituales. Por el mismo Esp\u00ed\u00adritu los cristianos son congregados en un nuevo pueblo, el cual rinde al Padre el culto espiritual por mediode Cristo. Este, que es el nuevo templo, del cual brota el r\u00ed\u00ado de agua viva (cf Jua 7:37-39, en paralelo con Eze 47:1.12) que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, es justamente nuevo templo en cuanto en \u00e9l y por \u00e9l se ha celebrado de una vez para siempre el culto aut\u00e9ntico al Padre, la nueva y eterna alianza, la del Esp\u00ed\u00adritu. El hace de nosotros un sacrificio perenne agradable al Padre &#8216;\u00c2\u00b0. El culto cristiano es continuaci\u00f3n de aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>Todo esto a lo que hemos aludido es m\u00e1s comprensible a\u00fan si se tiene presente la espec\u00ed\u00adfica acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la liturgia, contenida en la expresi\u00f3n lit\u00fargica in unitate Spiritus Sancti.<\/p>\n<p>En el culto nuevo y eterno, la iniciativa es divina por raz\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El obra la sacramentalidad salv\u00ed\u00adfica, impulsa la criatura al Creador, da eficacia al obrar cristiano y anima la oraci\u00f3n, viene dado a fin de que la palabra de Dios sea comprendida y, celebrada en los sacramentos, se haga eficaz: en cada sacramento se efect\u00faa siempre la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu por medio de la invocaci\u00f3n (ep\u00ed\u00adclesis) de su presencia y acci\u00f3n; cada uno de los sacramentos es un momento diverso y espec\u00ed\u00adfico funcional y finalistamente unido con la humanidad gloriosa del Se\u00f1or Jes\u00fas: todo esto es factible por raz\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Se suele recordar la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la eucarist\u00ed\u00ada, donde se manifiesta su presencia para que sean consagrados los dones sacrificiales (ep\u00ed\u00adclesis de consagraci\u00f3n) y para que los fieles comulguen con fruto en el cuerpo y sangre de Cristo (ep\u00ed\u00adclesis de comuni\u00f3n). Pero conviene recordar que en todo sacramento o acci\u00f3n lit\u00fargica, en cuanto acontecimientos de culto de la nueva econom\u00ed\u00ada en esp\u00ed\u00adritu y verdad, siempre est\u00e1 presente el Esp\u00ed\u00adritu Santo y act\u00faa en su plenitud: por parte suya siempre se dona ex toro; quien limita la efusi\u00f3n son los sujetos que celebran las acciones lit\u00fargicas. El est\u00e1 presente en el bautismo de agua y del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf Mat 3:12; Mar 1:8; Luc 3:16; Jua 1:33; Jua 3:1-10) como principio de la novedad de vida en Cristo, unig\u00e9nito del Padre. Act\u00faa en la confirmaci\u00f3n, donde se comunica nuevamente (cf Heb 8:14-17; Heb 19:6) para que el confirmado pueda oponer el menor obst\u00e1culo posible a sus ulteriores venidas y presencias; por tanto, es don de la dilatabilidad y disponibilidad incondicionada a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que en toda eucarist\u00ed\u00ada realiza la plenitud del don&#8217;.<\/p>\n<p>Es siempre el Esp\u00ed\u00adritu el que, otorgado para la remisi\u00f3n de los pecados (cf Jua 20:22-23) se da en la celebraci\u00f3n del sacramento de la penitencia como principio de reconciliaci\u00f3n y de renovaci\u00f3n&#8217;. Es \u00e9l quien en la unci\u00f3n de los enfermos une a Cristo en la cruz con quien se halla en estado de precariedad f\u00ed\u00adsica (enfermo, anciano, moribundo) para que puedan alcanzarse los fines del sacramento \u00ab. Mientras que es de todos sobradamente conocida la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en las ordenaciones sagradas, es necesario prestar atenci\u00f3n a cuanto resulta de las investigaciones concernientes al sacramento del matrimonio. Este sacramento es celebraci\u00f3n de la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo y del permanente amor que los esposos se dan rec\u00ed\u00adprocamente como eco del Amor Persona divina.<\/p>\n<p>De modo semejante, los otros acontecimientos sagrados que, aun no siendo sacramentos, son no obstante acciones lit\u00fargicas son vivificados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El realiza la unidad de la iglesia orante. No se puede hacer oraci\u00f3n cristiana sin la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Su funci\u00f3n es inseparable de la funci\u00f3n mediadora del Hijo en la liturgia, unida a la de los fieles, que est\u00e1n unidos a Cristo porque han recibido el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de cada uno de los acontecimientos lit\u00fargicos podr\u00ed\u00ada poner de relieve ulteriores aspectos de la acci\u00f3n y de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu. Para no extendernos m\u00e1s, creemos oportuno presentar aqu\u00ed\u00ad una especie de enrejado metodol\u00f3gico, como ayuda para profundizar personalmente el tema.<\/p>\n<p>IV. La dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica del lenguaje lit\u00fargico<br \/>\nEl lenguaje lit\u00fargico (gestos, actitudes, expresiones verbales, uso de ceremonias t\u00ed\u00adpicas, etc.) es fundamentalmente un lenguaje pneumatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En realidad, s\u00f3lo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo podemos decir \u00abSe\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (cf 1Co 12:3); s\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu suscita en nosotros y logra desencadenar el \u00abAbba, Padre\u00bb (cf Rom 8:15.26-27; G\u00e1l 4:6). En otros t\u00e9rminos: el lenguaje lit\u00fargico, globalmente considerado, viene asumido como mediaci\u00f3n de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que nos ayuda a celebrar a Cristo en sus misterios para pronunciar con \u00e9l el dulce nombre del Padre y para entrar en relaci\u00f3n de hijos adoptivos con el Padre. Por tanto, cuanto queremos recordar aqu\u00ed\u00ad deber\u00ed\u00ada ayudar a todo fiel a proyectarse m\u00e1s all\u00e1 del ropaje literario y del lenguaje de gestos o ritual de la liturgia para vivir provechosamente lo que se celebra y tiene valor por raz\u00f3n de la sinton\u00ed\u00ada vital con el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>1. MIRADA GENERAL SOBRE LA TEM\u00ed\u0081TICA PNEUMArOL\u00ed\u201cGICA. Mien<br \/>\ntras la -> eucolog\u00ed\u00ada en la celebraci\u00f3n pide el don del Esp\u00ed\u00adritu, la -> celebraci\u00f3n misma es el locus por excelencia donde viene dado el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Valdr\u00ed\u00ada la pena citar aqu\u00ed\u00ad un conjunto de oraciones o las mismas f\u00f3rmulas esenciales para la administraci\u00f3n de los sacramentos seg\u00fan los nuevos Ordines o Rituales posconciliares (cf la f\u00f3rmula de la confirmaci\u00f3n, de la unci\u00f3n de los enfermos, del sacramento de la penitencia) para ver en ellas las acentuaciones pneumatol\u00f3gicas. Tanto es as\u00ed\u00ad, que la Ordenaci\u00f3n General de la Liturgia de las Horas recuerda solemnemente que \u00abno puede darse oraci\u00f3n cristiana sin la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el cual, realizando la unidad de la iglesia, nos lleva al Padre por medio del Hijo\u00bb (OGLH 8).<\/p>\n<p>De todos modos, los que estudian la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la liturgia suelen poner de relieve la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en las ep\u00ed\u00adclesis sacramentales, y mencionan la ep\u00ed\u00adclesis consagratoria de la ordenaci\u00f3n del obispo, de los presb\u00ed\u00adteros y de los di\u00e1conos y las de los ritos de la iniciaci\u00f3n cristiana (bautismo, con la cuesti\u00f3n de las unciones prebautismales y posbautismales; confirmaci\u00f3n, con las discusiones sobre la diversidad del don del Esp\u00ed\u00adritu respecto al bautismo; eucarist\u00ed\u00ada, con la ep\u00ed\u00adclesis -una o doble, seg\u00fan las diversas tradiciones lit\u00fargicas orientales y de su influjo en Occidente, para la transubstanciaci\u00f3n- y la invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre la asamblea). Los especialistas de la historia de la liturgia reclaman adem\u00e1s la atenci\u00f3n sobre las referencias al Esp\u00ed\u00adritu Santo contenidas en las oraciones lit\u00fargicas, especialmente en las profesiones de fe, en las doxolog\u00ed\u00adas y, en general, en las conclusiones de las oraciones (in unitate Spiritus Sancti; qui cum Patre et Spiritu Sancto vivis, etc.), para detenerse, finalmente, en lasoraciones dirigidas directamente al Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u00e9stas son m\u00e1s frecuentes en el Oriente lit\u00fargico y menos en Occidente, aunque tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad tengamos ejemplos preclaros, especialmente en la liturgia hispano-visig\u00f3tica y en la misma himnodia romana (Nunc Sancte, nobis, Spiritus).<\/p>\n<p>Se puede, pues, afirmar en general: de un estudio atento resulta que se debe pasar de la eucolog\u00ed\u00ada pneumat\u00f3fora (es decir, portadora del Esp\u00ed\u00adritu Santo, porque invoca su presencia y acci\u00f3n) a la comprensi\u00f3n de la celebraci\u00f3n como pneumatoc\u00e9ntrica, e incluso de toda la liturgia como teniendo su quicio y su vitalidad en la presencia y en la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por eso creemos \u00fatil ahora pasar al an\u00e1lisis del lenguaje lit\u00fargico, que es pneumatol\u00f3gico en sus expresiones verbales, en ciertos gestos t\u00ed\u00adpicos y en el uso de ciertas realidades mediante el silencio.<\/p>\n<p>2. EXPRESIONES VERBALES PNEUMATOL\u00ed\u201cGICAS. Se pueden distinguir en dos grupos: las gen\u00e9ricamente pneumatol\u00f3gicas, y las m\u00e1s propiamente epicl\u00e9ticas (ep\u00ed\u00adkale\u00f3 = invoco sobre). Este segundo grupo comprende las expresiones modeladas sobre la ep\u00ed\u00adclesis propiamente dicha, que es la eucar\u00ed\u00adstica, en su doble forma de ep\u00ed\u00adclesis sobre la oblata (sobre las ofrendas) y de ep\u00ed\u00adclesis sobre la asamblea \u00abSpiritu Sancto congregata \u00c2\u00b0. La doble ep\u00ed\u00adclesis eucar\u00ed\u00adstica sirve tambi\u00e9n como paradigma para comprender las otras formas de ep\u00ed\u00adclesis. Se pueden citar, no obstante, t\u00e9rminos pneumatol\u00f3gicos (verbos, con sus derivados sustantivos y adjetivos) como: infundir, enviar, santificar, consagrar, recibir, asumir, llenar, cumplir, completar, perseverar, regir, confirmar, encender, brillar, etc. Obviamente, una parte de los verbos (y derivados) indica la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y otra su presencia. Esta se encuentra ligada particularmente a los sustantivos. S\u00f3lo a modo de ejemplo recordamos algunos: don, amor, devoci\u00f3n, efusi\u00f3n, llama, fuego, calor, fulgor, consejo, caridad, consuelo, fortaleza, alegr\u00ed\u00ada, gozo, iluminaci\u00f3n, luz, dedo de Dios, entendimiento, ciencia, sabidur\u00ed\u00ada, potencia, virtud, plenitud, roc\u00ed\u00ado, espiraci\u00f3n, corona, unci\u00f3n, sal de la sabidur\u00ed\u00ada, etc. Un atento an\u00e1lisis de las expresiones verbales nos llevar\u00ed\u00ada a comprender la realidad lit\u00fargica como acci\u00f3n del Par\u00e1clito dirigida a hacer de la acci\u00f3n lit\u00fargica, en la vida de la iglesia, el signo privilegiado de la presencia del Cristo pascual y el fundamento del obrar apost\u00f3lico de los miembros del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>3. GESTOS. En las diversas tradiciones lit\u00fargicas existen tantos gestos pneumatol\u00f3gicos en general como gestos t\u00ed\u00adpicamente epicl\u00e9ticos. Recordamos s\u00f3lo los m\u00e1s significativos, apelando a un principio derivado del comparativismo lit\u00fargico. Un gesto lit\u00fargico es legible y comprensible no tanto si lo consideramos en s\u00ed\u00ad mismo y aisladamente, sino m\u00e1s bien confront\u00e1ndolo e ilustr\u00e1ndolo con cuanto proviene de la hermen\u00e9utica lit\u00fargica. Con este principio ser\u00ed\u00ada m\u00e1s f\u00e1cil hallar e intuir gestos-ritos, que forman parte del lenguaje pneumatol\u00f3gico, referentes a:<br \/>\n\u2020\u00a2 la mano: imposici\u00f3n de las manos; elevaci\u00f3n de las manos, que es una variante de la imposici\u00f3n con la respectiva figura metaf\u00f3rica de la mano de Dios (la derecha) y del dedo de Dios; hasta la transposici\u00f3n conceptual de la mano de Dios introducida en las manos del ministro, testimoniada en la eucolog\u00ed\u00ada<br \/>\n\u2020\u00a2 spirare: la insufflatio sobre personas o cosas; la halitatio sobre personas o cosas (para estos gestos -as\u00ed\u00ad como para los otros- la inspiraci\u00f3n es eminentemente b\u00ed\u00adblica: cf Jua 3:8 : \u00abSpiritus ubi vult spirat\u00bb; Jua 20:21 : \u00abHaec cum dixisset, insufflavit et dixit eis: Accipite Spiritum Sanctum\u00bb); como tambi\u00e9n las indicaciones colaterales eucol\u00f3gicas al viento de pentecost\u00e9s (cf Heb 2:1-3);<br \/>\n\u2020\u00a2 la actitud del cuerpo (en general): la postraci\u00f3n completa (en las ordenaciones; consagraciones de las v\u00ed\u00adrgenes; el viernes santo, etc.) correspondiente a la proskynesis bizantina\u00bb; la genuflexi\u00f3n; estar en pie con los brazos en cruz y las manos elevadas, etc. N\u00f3tese que tambi\u00e9n otros gestos-ritos, que se podr\u00ed\u00adan estudiar en sus detalles y en sus variantes de diverso g\u00e9nero, remiten (en mayor o menor medida) a alguna cosa del Antiguo y Nuevo Testamento; est\u00e1n llenos de semantemas pertenecientes a la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El lenguaje lit\u00fargico, aunque forjado sobre el hombre, imita no obstante el lenguaje b\u00ed\u00adblico. Esto significa que el lenguaje lit\u00fargico debe ser le\u00ed\u00addo y es legible s\u00f3lo despu\u00e9s de una previa iniciaci\u00f3n a la Sagrada Escritura. Hoy, pues -no ser\u00e1 in\u00fatil recordarlo-, al buscar la -> adaptaci\u00f3n, el paradigma del lenguaje lit\u00fargico debe ser, como siempre, fundamentalmente el b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>4. Uso DE REALIDADES T\u00ed\u008dPICAS. Adem\u00e1s de la lengua y de los gestos de naturaleza pneumatol\u00f3gico-epicl\u00e9tica, existe tambi\u00e9n la gama del uso de realidades t\u00ed\u00adpicas que en el lenguaje b\u00ed\u00adblico-lit\u00fargico y lit\u00fargico-comparativo indican infusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, presencia del Esp\u00ed\u00adritu, acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Recordamos s\u00f3lo el uso de las siguientes:<br \/>\n* \u00f3leo (de oliva o en todo caso vegetal) de los catec\u00famenos; para los enfermos; sacro crisma 4 \u00f3leo usado s\u00f3lo o mezclado con aromas, o bien derramado en el agua 01, etc.: todos son referencias pneumatol\u00f3gicas;<br \/>\n* perfume: bals\u00e1mico unido al \u00f3leo; el uso del perfume (aspersi\u00f3n con perfume) entre los bizantinos, por ejemplo durante la \u00absanta y gran semana\u00bb; el incienso, etc. Son referencias al \u00abbonus odor Christi\u00bb (cf 2Co 2:15) que debe ser cada cristiano ungido por el Esp\u00ed\u00adritu;<br \/>\n* sal: usada sola (cf Mat 5:13; Mar 9:49; Col 4:6 vulgata) o unida al agua, etc.: es referencia al Esp\u00ed\u00adritu, el cual, como sabidur\u00ed\u00ada, da gusto a las realidades, conserva y preserva de la corrupci\u00f3n;<br \/>\n* anillo: para la virgen, para la esposa, para el obispo;<br \/>\n* corona: para los esposos, para las v\u00ed\u00adrgenes;<br \/>\n* velo: para las v\u00ed\u00adrgenes (no se olvide la obumbratio del Esp\u00ed\u00adritu sobre Mar\u00ed\u00ada, prototipo de la virginidad consagrada: cf Luc 1:35. V\u00e9ase en clave pneumatol\u00f3gica tambi\u00e9n Mar 9:7 y Mat 17:5);<br \/>\n* agua caliente: derramada (= zeon) en la especie eucar\u00ed\u00adstica del vino transubstanciado entre los bizantinos.<\/p>\n<p>Para el hombre de hoy y para la -> pastoral lit\u00fargica, que buscan -> signos y s\u00ed\u00admbolos con que leer realidades m\u00e1s profundas e imprimirlas en la existencia de los fieles, no ser\u00e1 tal vez in\u00fatil el presentar en los justos modos tambi\u00e9n estos signos-s\u00ed\u00admbolos que, aunque antiguos, se demuestran a\u00fan como los m\u00e1s apropiados para indicar la presencia-acci\u00f3n del Pneuma sagrado.<\/p>\n<p>5. EL -> SILENCIO. El silencio en la liturgia no es una ceremonia; esm\u00e1s bien suspensi\u00f3n de todo gesto, palabra o rito. No es una pausa en el curso de la celebraci\u00f3n, sino un entrar en el coraz\u00f3n de la misma. Es un momento cumbre, que indica al Esp\u00ed\u00adritu Santo: su presencia y su acci\u00f3n, que lleva a la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El silencio lit\u00fargico es una invitaci\u00f3n a estar disponibles a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu habla en el silencio; para o\u00ed\u00adrlo, sentirlo, gustarlo, es preciso hacer silencio.<\/p>\n<p>Llenarse de silencio es llenarse de Esp\u00ed\u00adritu. El silencio de adoraci\u00f3n y de contemplaci\u00f3n es la mejor apertura para acoger la palabra del Maestro, es la primera grada para llegar a vivir de Dios: despu\u00e9s del anuncio de la palabra de Dios, el silencio es el camino a la interiorizaci\u00f3n y a la adaptaci\u00f3n de ella a nosotros y de nosotros a ella. El silencio ayuda a percibir el soplo del Esp\u00ed\u00adritu: en el silencio \u00e9l nos hace intuir tantas cosas y puede satisfacer las necesidades de cada fiel alimentando la b\u00fasqueda y la reflexi\u00f3n sobre lo que nos conviene para configurarnos con Cristo. El silencio, despu\u00e9s de haber recibido el cuerpo y la sangre de Cristo, es un espacio de tiempo reservado a la presencia y acci\u00f3n del Pneuma sagrado, que nos asocia a Cristo y a la iglesia y nos hace part\u00ed\u00adcipes del modo m\u00e1s pleno del misterio pascual. El silencio lit\u00fargico pretende fomentar la uni\u00f3n del fiel con Cristo liturgo: acci\u00f3n \u00e9sta propia del Esp\u00ed\u00adritu. Donde m\u00e1s profundo es el misterio, m\u00e1s grande el silencio y obra mayormente el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>V. Observaciones teol\u00f3gico-lit\u00fargicas<br \/>\nLa santa iglesia tiene conciencia de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo no s\u00f3lo esel alma de la reforma lit\u00fargica y de todo el movimiento lit\u00fargico sino especialmente de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica. La iglesia va profundizando cada vez m\u00e1s la verdad de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el alma de ella misma, cuerpo de Cristo, es tambi\u00e9n alma de la acci\u00f3n lit\u00fargica y de toda la liturgia. Desde este punto de vista y despu\u00e9s de cuanto hemos indicado m\u00e1s arriba, presentamos algunas conclusiones teol\u00f3gico-lit\u00fargicas, distingui\u00e9ndolas en dos grupos:<br \/>\n1. OBSERVACIONES DE TIPO METODOL\u00ed\u201cGICO. a) Ante todo se debe aceptar que, si se aplican l\u00ed\u00adneas metodol\u00f3gicas apropiadas al dep\u00f3sito de las tradiciones lit\u00fargicas, emerge de \u00e9stas una vasta gama, una notable multiplicidad poli\u00e9drica expresiva, que muestra cu\u00e1n acentuada es la presencia pneumatol\u00f3gica en las fuentes lit\u00fargicas. Esto vale tanto para el Oriente como para el Occidente lit\u00fargicos, de ayer y de hoy.<\/p>\n<p>b) Es cierto que en el despertar o renovaci\u00f3n carism\u00e1tica de hoy, el estudio del dato pneumatol\u00f3gico, presente desde siempre en la liturgia y repuesto en el honor debido, podr\u00e1 constituir una plataforma de prueba de la ortodoxia y una mesa de rectificaci\u00f3n y de confrontaci\u00f3n para cada movimiento, adem\u00e1s de ser fuente y cumbre a que todo fermento de carismaticismo, presente desde siempre y hoy m\u00e1s acentuado en la catolicidad, deber\u00ed\u00ada tender y del cual deber\u00ed\u00ada promanar.<\/p>\n<p>c) En el campo de la investigaci\u00f3n y del estudio personal, as\u00ed\u00ad como en el de la meditaci\u00f3n, el \u00e1mbito Esp\u00ed\u00adritu Santo y liturgia debe ser potenciado para bien de la espiritualidad cristiana, que es una -> espiritualidad lit\u00fargico-sacramental. El cuerpo de Cristo, la iglesia,es un cuerpo organizado, vivo, sacrificial, eucar\u00ed\u00adstico, eucol\u00f3gico, en virtud de las ep\u00ed\u00adclesis del Esp\u00ed\u00adritu. En la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, la asamblea llega a ser lo que recibe y lo que anuncia; en otros t\u00e9rminos: el misterio proclamado y profesado (exomologh\u00ed\u00ada) para la vida del cristiano, que es vida de alabanza (eulogh\u00ed\u00ada), se hace acci\u00f3n de gracias (eucharist\u00ed\u00ada) y es celebrado por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Metodol\u00f3gicamente esto debe ser aceptado por los agentes de la pastoral lit\u00fargica.<\/p>\n<p>2. OBSERVACIONES RELATIVAS AL CONTENIDO. El recurrir a metodolog\u00ed\u00adas apropiadas para estudiar el dato pneumatol\u00f3gico de la y en la liturgia no debe convertirse en una simple demostraci\u00f3n de erudici\u00f3n, sino que debe traducirse, a nivel operativo, en el esfuerzo de crear espacio y disponibilidad en las personas de los fieles a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Se puede, pues, comprender cuanto sigue:<br \/>\na) Si es verdad que \u00abSpiritus ubi vult spirat\u00bb (cf Jua 3:8), no cabe duda de que el Esp\u00ed\u00adritu \u00abquiere soplar\u00bb donde se celebra una acci\u00f3n lit\u00fargica. En la historia de la salvaci\u00f3n la presencia del Esp\u00ed\u00adritu se realiza por la actuaci\u00f3n del misterio que es Cristo-iglesia. Ahora bien, en la acci\u00f3n lit\u00fargica, en la que se realiza la reactualizaci\u00f3n sacramental del misterio, que es Cristo con sus misterios, est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu. En efecto, toda aut\u00e9ntica acci\u00f3n lit\u00fargica es ep\u00ed\u00adclesis del Esp\u00ed\u00adritu, epifan\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, sacramento del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>b) Por otra parte, la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la historia de la salvaci\u00f3n tienen la finalidad de asimilar toda la humanidad a la unidad Cristo-iglesia. Ahora bien, si es cierto que, in via, la m\u00e1xima actuaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n al misterio se celebra y se realiza en la eucarist\u00ed\u00ada, se debe concluir que toda presencia del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 orientada a la eucarist\u00ed\u00ada. Para la teolog\u00ed\u00ada, para el ecumenismo, para la espiritualidad lit\u00fargica, la importancia de esta conclusi\u00f3n es evidente.<\/p>\n<p>c) A\u00f1\u00e1dase que la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu no la hallamos en la acci\u00f3n lit\u00fargico-sacramental: existen soplos del Esp\u00ed\u00adritu que se pueden decir extra-sacramentales. Pero, puesto que la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la historia de la salvaci\u00f3n est\u00e1n destinadas a la asimilaci\u00f3n a Cristo-iglesia, y puesto que toda asimilaci\u00f3n y configuraci\u00f3n a Cristo-iglesia, in via, sucede por medio de las acciones lit\u00fargico-sacramentales y en relaci\u00f3n con ellas, se puede afirmar que toda ep\u00ed\u00adclesis del Esp\u00ed\u00adritu, incluso la ep\u00ed\u00adclesis extra-sacramental, posee, al menos impl\u00ed\u00adcitamente, un dinamismo lit\u00fargico-sacramental. En s\u00ed\u00adntesis: toda acci\u00f3n y presencia del Esp\u00ed\u00adritu, incluida la extra-sacramental, estando destinada a la asimilaci\u00f3n y configuraci\u00f3n con Cristo-iglesia, est\u00e1 orientada, al menos de una forma impl\u00ed\u00adcita, a la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>VI. Perspectivas de la espiritualidad lit\u00fargica de la pastoral sacramental<br \/>\nLiturgia y Esp\u00ed\u00adritu Santo: este binomio indivisible abarca toda la vida del fiel; es realmente la base de la espiritualidad lit\u00fargica, y en torno a \u00e9l se mueve la pastoral sacramental.<\/p>\n<p>1. LA ESPIRITUALIDAD LIT\u00daRGICA. Esta se basa en la acci\u00f3n y presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la acci\u00f3n lit\u00fargica, y por consiguiente en la realidad lit\u00fargica: misterio-acci\u00f3n-vida.<\/p>\n<p>a) Para todo fiel la presencia del Esp\u00ed\u00adritu comporta el triple efecto de santificaci\u00f3n, de consagraci\u00f3n y de culto, justamente por raz\u00f3n de su finalidad \u00ed\u00adntima a asimilar en la unidad a Cristo-iglesia. No hay quien no vea c\u00f3mo toda acci\u00f3n lit\u00fargica goza de esta triple eficacia. Esto equivale a afirmar que las repetidas ep\u00ed\u00adclesis del Esp\u00ed\u00adritu celebradas en la liturgia hacen de ella un perpetuo pentecost\u00e9s a trav\u00e9s del tiempo y del espacio con todos sus efectos. Y como el acontecimiento de pentecost\u00e9s fue el comienzo de la historia de la salvaci\u00f3n actuada en la iglesia, la inauguraci\u00f3n de la parus\u00ed\u00ada y el anticipo del reino definitivo, as\u00ed\u00ad la liturgia como signum efficax Spiritus teje la vida de la iglesia (de cada fiel en la iglesia y de cada hombre orientado impl\u00ed\u00adcitamente a ella), a fin de que la iglesia misma pueda desarrollar una historia, fomenta e incrementa la parus\u00ed\u00ada para que Cristo est\u00e9 con nosotros y anticipa el reino en cuanto que lo edifica con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu vivificante.<\/p>\n<p>b) Se comprende, por tanto, la importancia del Esp\u00ed\u00adritu Santo para la espiritualidad del fiel: en la acci\u00f3n lit\u00fargica, el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el que hace la palabra de Dios viva y eficaz en cada participante (cf Heb 4:12). La palabra proclamada en ella no ser\u00ed\u00ada acogida por los fieles sin la acci\u00f3n del Pneuma sagrado: \u00e9l es la acogida de la palabra en los fieles.<br \/>\nEs el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que, comunicado en la comunidad al individuo, lo acompa\u00f1a en unidad y comunidad con toda la iglesia. El es la creaci\u00f3n del pueblo de Dios como nueva creaci\u00f3n en Cristo, como pueblo del culto perpetuotributado al Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad, como templo vivo, real, lugar por excelencia del \u00fanico culto, del culto que recapitula cualquier expresi\u00f3n de gloria, de gracias y de alabanza a la Trinidad.<\/p>\n<p>Es el Esp\u00ed\u00adritu presente y operante el que constituye el principio vivificante de la acci\u00f3n lit\u00fargica, de modo que la liturgia celebrada en la tierra pertenezca ya al orden de las realidades celestes.<\/p>\n<p>c) Se puede entonces recordar que la espiritualidad lit\u00fargica est\u00e1 caracterizada por la objetividad a causa del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ella debe hacer ver e inculcar a los fieles que la liturgia es simult\u00e1neamente profesi\u00f3n de fe en la ep\u00ed\u00adclesis del Esp\u00ed\u00adritu y ep\u00ed\u00adclesis vivida en la existencia del fiel y celebrada en la acci\u00f3n lit\u00fargica; donde se renueva la memoria de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos y la iglesia se ofrece con Cristo al Padre por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la presencia del Esp\u00ed\u00adritu es incesante, para que el memorial sea vital y se haga realidad, y para que la participaci\u00f3n sea fructuosa y rica.<\/p>\n<p>2. LA PASTORAL SACRAMENTAL. Precisamente porque el Esp\u00ed\u00adritu Santo ocupa un puesto preeminente en la acci\u00f3n lit\u00fargico-sacramental, la misma pastoral sacramental debe ejercerse de modo que est\u00e9 en sintonia y en sinergia con la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>a) Se podr\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad, con una definici\u00f3n descriptiva, afirmar que la pastoral lit\u00fargico-sacramental es el arte de crear en los fieles (el catec\u00fameno es tambi\u00e9n un fiel in fieri) los presupuestos para recibir las mociones del Esp\u00ed\u00adritu y para conservar la tendencia hacia el Esp\u00ed\u00adritu, que realiza progresivamente el encuentro del fiel en Cristo-iglesia, y por tanto el encuentro del pueblo de<br \/>\nDios con las personas divinas. Objeto de la pastoral no es un grupo de hombres que reacciona s\u00f3lo o sobre todo obedeciendo a leyes de psicolog\u00ed\u00ada y de sociolog\u00ed\u00ada religiosas o de interacci\u00f3n de grupo, sino personas que primariamente son movidas, animadas y vivificadas por la ley del Esp\u00ed\u00adritu. El pastor debe, por tanto, ser instrumento d\u00f3cil del Pneuma sagrado. Por eso debe ser experto en las cosas divinas, adem\u00e1s de las humanas; m\u00e1s a\u00fan, su experiencia en estas \u00faltimas debe ser \u00f3ptima para poder ser m\u00e1s experto en las cosas divinas.<\/p>\n<p>b) El \u00e1mbito de la pastoral lit\u00fargico-sacramental, extendi\u00e9ndose desde el antes celebrativo al durante celebrativo para continuar luego en el despu\u00e9s celebrativo, se entreteje con la catequesis lit\u00fargico-sacramental y con la direcci\u00f3n espiritual modulada especialmente sobre las l\u00ed\u00adneas de la espiritualidad lit\u00fargica. La pastoral deber\u00e1 hacerse abierta para suscitar el sentido de pertenencia al cuerpo m\u00ed\u00adstico de la iglesia, cuya alma es el Esp\u00ed\u00adritu Santo; deber\u00e1 asimismo educar para obrar y sentir \u00abcum ecclesia&#8217;; que equivale a entrar en simpat\u00ed\u00ada (en el sentido etimol\u00f3gico del t\u00e9rmino) con el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La pastoral lit\u00fargico-sacramental- deber\u00e1 estar, por consiguiente, impregnada de esp\u00ed\u00adritu de iniciativa, esp\u00ed\u00adritu orientado a llevar al encuentro personal in ecclesia con las divinas Personas.<\/p>\n<p>c) Se debe decir que la pastoral lit\u00fargica, siendo un arte en sintonia y en sinergia con la presencia y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo para llegar a suscitar, fomentar y perpetuar en las personas la simpat\u00ed\u00ada con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, goza de la prerrogativa de la objetividad. Educar\u00e1 para superar toda emoci\u00f3n sensacional, todo pietismo espiritual, todo sentimentalismo, todo tipo de desviaci\u00f3n de la vida del esp\u00ed\u00adritu en vistas de la meta que se puede sintetizar as\u00ed\u00ad: formar \u00abpersonalidades lit\u00fargicas\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>De este modo la pastoral lit\u00fargica ense\u00f1ar\u00e1 a comprender que en la liturgia todo gesto es una proclamaci\u00f3n; toda palabra, un anuncio; toda celebraci\u00f3n, un acontecimiento salv\u00ed\u00adfico; toda persona, una custodia visible de la invisible presencia y acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>A. M. Triacca<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lugar le corresponde al Esp\u00ed\u00adritu Santo en la teolog\u00ed\u00ada fundamental? Si se consulta el Dictionnaire apolog\u00e9tique de la foi calholique (ed. D&#8217;Al\u00e9s, Par\u00ed\u00ads 1909-1931), resulta sorprendente constatar c\u00f3mo la voz \u00abEsprit Saint\u00bb est\u00e1 totalmente ausente. Esto no debe verse como un olvido, ya que consultando el \u00ed\u00adndice anal\u00ed\u00adtico de este diccionario -ejemplo significativo de la apolog\u00e9tica cl\u00e1sica- aparecen no pocas referencias al Esp\u00ed\u00adritu Santo, por ejemplo en las voces \u00abinfalibilidad pontificia\u00bb, \u00abgracia\u00bb, etc. De toda la amplia obra del Esp\u00ed\u00adritu, tal como nos la atestigua la revelaci\u00f3n y la liturgia, la teolog\u00ed\u00ada preconciliar se limitaba generalmente a subrayar dos aspectos: se presentaba al Esp\u00ed\u00adritu Santo como el garante y el custodio fiel que mantiene inalterable la instituci\u00f3n fundada por Cristo (tradicionalismo), y, respecto a los fieles, se le consideraba como el \u00abdulcis hospes animae\u00bb, dando ordinariamente a este tema de la inhabitaci\u00f3n un tinte devocional y una inflexi\u00f3n de intimismo.<\/p>\n<p>El giro vendr\u00e1 con el \/ Vaticano II, aunque no sin tropiezos; ya en el primer esquema De Ecclesia aparec\u00ed\u00adan tres graves defectos en el texto: triunfalismo, clericalismo, juridicismo. Se trata de verdaderos pecados contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo: el triunfalismo, al identificar la Iglesia con Cristo y con el reino de Dios, se olvida de que, si en la redenci\u00f3n el Verbo actu\u00f3 a trav\u00e9s de una naturaleza humana libre de pecado, ahora, en el tiempo de la Iglesia, act\u00faa con su Esp\u00ed\u00adritu a trav\u00e9s de hombres marcados por el pecado y sometidos a \u00e9l. Tambi\u00e9n el clericalismo coloca en primer plano al hombre asignado a un cargo como protagonista de la salvaci\u00f3n, y no al Cristo glorioso y presente en el Esp\u00ed\u00adritu. Finalmente, el juridicismo exalta tanto la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica que deja en la sombra la acci\u00f3n interior del Esp\u00ed\u00adritu, el \u00fanico que puede hacer de un acto puesto por la Iglesia un acontecimiento de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De hecho, el concilio no s\u00f3lo super\u00f3 estos riesgos, sino que gracias a las amplias perspectivas abiertas por la renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, patr\u00ed\u00adstica y lit\u00fargica, ofreci\u00f3 interesantes aportaciones de notable densidad pneumatol\u00f3gica que, oportunamente valoradas, incidir\u00e1n de forma significativa en los puntos principales de la teolog\u00ed\u00ada fundamental.<\/p>\n<p>Puesto que el rasgo espec\u00ed\u00adfico que define esta disciplina es la verificaci\u00f3n de la \/ credibilidad de la revelaci\u00f3n de Dios realizada en Jesucristo y hecha actual por el Esp\u00ed\u00adritu a trav\u00e9s de la Iglesia en el hoy de la historia, ser\u00e1 oportuno organizar la presente investigaci\u00f3n en torno a tres polos principales: Esp\u00ed\u00adritu y revelaci\u00f3n, Esp\u00ed\u00adritu e Iglesia, Esp\u00ed\u00adritu e historia.<\/p>\n<p>1. ESP\u00ed\u008dRITU Y REVELACI\u00ed\u201cN. La perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica privilegiada por el Vaticano II llev\u00f3 a una reconsideraci\u00f3n de la revelaci\u00f3n en clave de acontecimiento trinitario, como acontecimiento que se despliega en la historia y tiende a la comuni\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. La apolog\u00e9tica anterior prefer\u00ed\u00ada se\u00f1alar el sujeto de la revelaci\u00f3n en \u00abDios\u00bb, es decir, en la \u00fanica naturaleza divina, prescindiendo de su ser trinidad de personas (\u00abmonote\u00ed\u00adsmo pretrinitario&#8217;~. En estos mismos t\u00e9rminos se expresaba tambi\u00e9n el Vaticano I: \u00abPlugo a su sabidur\u00ed\u00ada [la de Dios] y a su bondad&#8230; revelarse a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (DS 3004). Comp\u00e1rese este pasaje de fuerte car\u00e1cter teoc\u00e9ntrico con el otro similar, pero triadoc\u00e9ntrico, de la Dei Verbum: \u00abQuiso Dios, con su bondad y sabidur\u00ed\u00ada, revelarse a s\u00ed\u00ad mismo y manifestar el misterio de su voluntad (cf Ef 1,9): por Cristo, la Palabra hecha carne, y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo pueden los hombres llegar hasta el Padre y participar de la naturaleza divina\u00bb (DV 2).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, toda la revelaci\u00f3n es una historia de amor, que viene \u00aba Patre per Filium in Spiritu Sancto ad Patrem\u00bb. La visi\u00f3n del concilio es claramente cristoc\u00e9ntrica, pero no cristomonista: el Padre se revela a la humanidad y la atrae hacia s\u00ed\u00ad con \u00ablas dos manos\u00bb (IRENEO, Adv. Haer. V, 6,1), o sea, mediante la acci\u00f3n conjunta del Verbo y del Esp\u00ed\u00adritu: Cristo pone la realidad objetiva de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n, el Esp\u00ed\u00adtitu la inspira y la interioriza; no emite palabras nuevas, pero hace nuevas las palabras de Cristo. Seg\u00fan Juan, es el otro Par\u00e1clito respecto a Cristo, pero un Par\u00e1clito distinto de Cristo (Jn 14,16: allos, no heteros). Como Esp\u00ed\u00adritu de verdad, tendr\u00e1 que \u00abense\u00f1ar y recordar\u00bb todo lo que Jes\u00fas hizo y dijo (Jn 14,26); pero \u00abno hablar\u00e1 por s\u00ed\u00ad mismo\u00bb, y guiar\u00e1 a la plenitud de la verdad acudiendo continuamente a la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas (Jn 16,13-14).<\/p>\n<p>En la l\u00ed\u00adnea de la reflexi\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, y especialmente agustiniano-tomista, el concilio ayuda a captar la obra reveladora del Esp\u00ed\u00adritu mediante las dos categor\u00ed\u00adas de la universalizaci\u00f3n y de la interiorizaci\u00f3n. \u00abLo que ha sido predicado una vez (semel) por el Se\u00f1or, o lo que en \u00e9l se ha obrado para salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano, debe ser proclamado y difundido hasta los \u00faltimos confines de la tierra (cf He 1,8), comenzando por Jerusal\u00e9n (cf 24,47), de suerte que lo que una vez se obr\u00f3 para todos (pro omnibus) en orden a la salvaci\u00f3n alcance su efecto en todos (in universis) en el curso de los tiempos\u00bb (AG 3). Por tanto, si es el Hijo el que se encarna en la historia, el Esp\u00ed\u00adritu es el que abre. la historia a la escatolog\u00ed\u00ada, haciendo de Cristo el ser escatol\u00f3gico, el \u00faltimo Ad\u00e1n. As\u00ed\u00ad, por obra del Esp\u00ed\u00adritu, el acontecimiento \u00fanico de Cristo adquiere una actualidad permanente, su salvaci\u00f3n llega a todas las latitudes y se extiende a todas las horas de la historia. Pero el \u00abcumplimiento\u00bb realizado por el Esp\u00ed\u00adritu respecto a Cristo debe entenderse rectamente: no es un a\u00f1adido de fuera, ya que nada le falt\u00f3 a la obra de Cristo y todo se realiz\u00f3 a la perfecci\u00f3n (cf Jn 19,30); el Esp\u00ed\u00adritu universaliza la redenci\u00f3n cumpli\u00e9ndola desde dentro, es decir, interioriz\u00e1ndola: \u00abPara esto [la difusi\u00f3n universal de la salvaci\u00f3n hasta los confines del mundo y el final de los tiempos], Cristo envi\u00f3 de parte del Padre al Esp\u00ed\u00adritu Santo, para que llevara a cabo interiormente (intus) su obra salv\u00ed\u00adfica e impulsara a la Iglesia a extenderse a s\u00ed\u00ad misma\u00bb (AG 4).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad los dos brazos amorosos del Padre, Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu, act\u00faan conjuntamente, pero sin confundirse: el uno expresando y el otro imprimiendo, el uno como palabra y el otro como soplo que la acompa\u00f1a y la introduce en el coraz\u00f3n de los creyentes: \u00abNadie puede acoger la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica sin la iluminaci\u00f3n y la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que da a todos la dulzura para consentir y creer en la verdad\u00bb (DS 377; 3010; DV 5).<\/p>\n<p>Una relectura del acontecimiento de la revelaci\u00f3n pneumatol\u00f3gicamente m\u00e1s atenta, como la que realiz\u00f3 el Vaticano 11, supone la superaci\u00f3n de varios riesgos en los que se hab\u00ed\u00ada trabado la apolog\u00e9tica preconciliar:<br \/>\n1) Ante todo, el riesgo de intelectualismo. Para definir la revelaci\u00f3n, la apolog\u00e9tica cl\u00e1sica hab\u00ed\u00ada destacado la categor\u00ed\u00ada de la \u00abpalabra\u00bb: la revelaci\u00f3n es \u00ablocutio Dei attestantis\u00bb. Es \u00e9sta la analog\u00ed\u00ada que est\u00e1 presente en el Antiguo y en el Nuevo Testamento (cf Heb 1,1); pero para proteger el concepto de revelaci\u00f3n de las negaciones del racionalismo y de las contaminaciones del protestantismo liberal, se describ\u00ed\u00ada formalmente la palabra revelante en t\u00e9rminos de ense\u00f1anza, reducido a las relaciones entre maestro y alumno. Se acababa insistiendo entonces en el aspecto conceptual de la revelaci\u00f3n, tendiendo a hacer de \u00e9sta la manifestaci\u00f3n de un sistema de ideas m\u00e1s bien que la comunicaci\u00f3n de una persona, Cristo, la verdad en persona. En esa concepci\u00f3n se privilegiaban las palabras respecto a los hechos, y \u00e9stos se presentaban s\u00f3lo como garant\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n y no como medio de la misma.<\/p>\n<p>Al concebir la revelaci\u00f3n no s\u00f3lo en el contexto del Logos, sino tambi\u00e9n en el del Pneuma, el concilio recupera la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la autocomunicaci\u00f3n trinitaria, mostrando c\u00f3mo \u00e9sta se lleva a cabo en la historia y por medio de la historia: \u00abEl plan de la revelaci\u00f3n se realiza por obras y palabras intr\u00ed\u00adnsecamente ligadas; las obras que Dios realiza en la historia de la salvaci\u00f3n manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez, las palabras proclaman las obras y explican su misterio\u00bb (DV 2). Sin olvidar el car\u00e1cter doctrinal de la revelaci\u00f3n, la Dei Verbum subraya c\u00f3mo la palabra -historia del Dios que se revela- nace del amor y tiende al amor: \u00abEn esta revelaci\u00f3n Dios invisible, movido por amor, habla a los hombres como amigos y trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb (DV 2). La alianza incluye la ense\u00f1anza, pero para llegar a la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>2) Este defecto del intelectualismo se reflejaba especialmente en la concepci\u00f3n de la Sagrada Escritura. Frente al ataque progresivo del racionalismo, que negaba la divinidad de la Biblia, pretendiendo resaltar diversos errores l\u00f3gicos, la apolog\u00e9tica reaccionaba defendiendo su inerrancia, pero siempre en el plano de la verdad l\u00f3gica, es decir, proposicional (proposicionalismo). Partiendo de la concepci\u00f3n del lenguajes visto como una serie de proposiciones tanto la pol\u00e9mica racionalista coma contraofensiva apolog\u00e9tica identificaban la palabra con la proposici\u00f3n; se a\u00e1cababa entonces identificando la Biblia con una serie de enunciados, cada uno de los cuales contendr\u00ed\u00ada una verdad objetiva de fe. Como se ve, se tomaba en consideraci\u00f3n solamente el aspecto cognoscitivo de la Escritura y se recurr\u00ed\u00ada a ella como a un locus argumentorum. En los manuales se citaba la Biblia en funci\u00f3n de la prueba de las tesis, y ninguna de \u00e9stas tomaba en consideraci\u00f3n el valor salv\u00ed\u00adfico de la palabra. Por ejemplo, del texto cl\u00e1sico de 2Tim 3,16 se citaba s\u00f3lo el aspecto de la inspiraci\u00f3n (que serv\u00ed\u00ada de base a la inerrancia), silenciando el otro -m\u00e1s subrayado en el texto- de la eficacia salv\u00ed\u00adfica de la Escritura, \u00ab\u00fatil para ense\u00f1ar, para reprender, .para corregir, para educar en la justicia\u00bb. De hecho, en la Escritura es m\u00e1s f\u00e1cil encontrar afirmaciones sobre el dinamismo salv\u00ed\u00adfico de la palabra que sobre su verdad: cargada de la energ\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, la palabra inspirada es vista como palabra que obra (energheitai: 1Tes 2,13), o sea, que no s\u00f3lo ense\u00f1a, sino que produce eficazmen-te la salvaci\u00f3n, haciendo resonar la voz poderosa del Esp\u00ed\u00adritu (DV 21; cf Rom 1,16; Sant 1,21; ICor 1,18; 2Tim 2,9; etc.).<\/p>\n<p>3) La apolog\u00e9tica tradicional se limitaba a tratar de la mesianidad de Cristo, present\u00e1ndolo como legado divino que vino a hablar en nombre de Dios, y remit\u00ed\u00ada a la dogm\u00e1tica para los otros testimonios de Jes\u00fas sobre s\u00ed\u00ad mismo, como Hijo del Padre. Esta presentaci\u00f3n, que practicaba una dicotom\u00ed\u00ada artificial entre legado divino e Hijo del Padre corre el riesgo de presentarnos un Jes\u00fas a trozos (jesuanismo), que s\u00f3lo en parte coincide con el Cristo de los evangelios.<\/p>\n<p>Una sana I cristolog\u00ed\u00ada fundamental, por el contrario, no puede menos de desarrollarse a la luz de una comprensi\u00f3n pne\u00fam\u00e1tica del acontecimiento Cristo; en efecto; \u00abCristo\u00bb significa \u00abconsagrado con \u00e9l Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb; pues bien, \u00abtoda la vida de Cristo se desarroll\u00f3 en ,,presencia del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (BASILIO DE CES\u00ed\u0081REA De Spir. S 16); desde el.nacimi\u00e9uto (\u00abincarnatus \u00e9st de Spiritu Sancto\u00bb: DS 150) hasta el bautismo \u00ab(Dios ungi\u00f3 [ejrisen] con el Esp\u00ed\u00adritu Santo y llen\u00f3 de poder a Jes\u00fas de Nazaret&#8230; despu\u00e9s del bautismo que predic\u00f3 Juan\u00bb: He 10,37-38) y hasta la pascua (\u00abconstituido Hijo de Dios en poder seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de manifestaci\u00f3n por su resurrecci\u00f3n de la muerte\u00bb: Rom 1,4).<\/p>\n<p>Una cristolog\u00ed\u00ada verdaderamente \u00abfundamental\u00bb no es, por consiguiente, la que se limita a considerar una parte de Cristo (su funci\u00f3n de legado divino), pretendiendo fundar sobre ella la construcci\u00f3n dogm\u00e1tica posterior; al suprimir todo conocimiento de Cristo seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu, semejante cristolog\u00ed\u00ada acabar\u00ed\u00ada resbalando tarde o temprano por el plano inclinado de una \u00abjesuolog\u00ed\u00ada\u00bb m\u00e1s o menos larvada, o sea, de un conocimiento de Jesucristo \u00abseg\u00fan la carne\u00bb, justamente rechazado por la revelaci\u00f3n (cf 2Cor 5,16).<\/p>\n<p>4) Una comprensi\u00f3n adecuada de la realidad y de la obra de la revelaci\u00f3n, no podr\u00e1, por consiguiente, depender s\u00f3lo de la l\u00f3gica o de la dial\u00e9ctica, armas preferidas por la apolog\u00e9tica cristiana. Es verdad que, en el plano de la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica de la fe cristiana, v\u00e1lida para creyentes y no creyentes, no se puede renunciar a los datos de la experiencia humana y de la raz\u00f3n; sin embargo, no habr\u00e1 que pedir al te\u00f3logo fundamental que suspenda deliberadamente su fe o que ponga en cuesti\u00f3n sus certezas fundamentales. Semejante apolog\u00e9tica \u00abde umbral\u00bb caer\u00ed\u00ada inevitablemente en el hoyo del racionalismo, que pretende caminar hacia la fe eliminando con la duda cartesiana todo g\u00e9nero de presupuesto para comenzar con presuntos fundamentos neutrales. Por el contrario, una verdadera teolog\u00ed\u00ada fundamental renuncia a la pretensi\u00f3n artificial de una neutralidad metodol\u00f3gica con la convicci\u00f3n de que la aut\u00e9ntica objetividad cient\u00ed\u00adfica no se alcanza en teolog\u00ed\u00ada imagin\u00e1ndose que se parte sin presupuestos -esta pretensi\u00f3n constituir\u00ed\u00ada realmente el m\u00e1s colosal de los prejuicios-,sino reconociendo honradamente aquellos presupuestos de fe y reflexionando cr\u00ed\u00adticamente sobre ellos.<\/p>\n<p>La apolog\u00e9tica no puede caer nunca en el nivel de la sabidur\u00ed\u00ada humana ni puede apoyarse en \u00abla elocuencia persuasiva de la sabidur\u00ed\u00ada, sino en la demostraci\u00f3n del poder del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, ya que \u00abel hombre mundano no acepta las cosas del Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (1 Cor 2,4.14). Tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada fundamental es \u00abfides quaerens intellectum\u00bb, y por eso no se construir\u00e1 nunca en oposici\u00f3n a la dogm\u00e1tica; siendo la revelaci\u00f3n -como acontecimiento cristol\u00f3gico-pneum\u00e1tico- al mismo tiempo misterio de fe y acontecimiento hist\u00f3rico, su procedimiento ser\u00e1 necesariamente apolog\u00e9tico y dogm\u00e1tico a la vez.<\/p>\n<p>2. ESP\u00ed\u008dRITU E IGLESIA. \u00abPuesto que el Esp\u00ed\u00adritu Santo procede como amor, procede como primer don\u00bb (S. Tlt. I, q. 38, a. 2): primero en la apertura inicial de Dios a nosotros, el Esp\u00ed\u00adritu es tambi\u00e9n el primero en suscitar la acogida de adoraci\u00f3n y la fe obediente del hombre al don que viene de arriba. Este encuentro amoroso entre Dios y el hombre se realiza \u00abpor obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb de forma hipost\u00e1tica en Jes\u00fas, para cumplirse de forma m\u00ed\u00adstica en nosotros: \u00abel Verbo e Hijo del Padre unido a la carne se hizo carne, hombre completo, para que los hombres unidos al Esp\u00ed\u00adritu se hicieran un solo Esp\u00ed\u00adritu (pneumatophoroi: ATANASIO, De Inc. Verbi 8). El retorno obediente al Padre inaugurado por Jes\u00fas toma \u00abcuerpo\u00bb en la Iglesia, en donde todos los hijos, renacidos del agua y del Esp\u00ed\u00adritu, reviven la oraci\u00f3n del Hijo: \u00c2\u00a1Abba, Padre! (Rom 8,15).<\/p>\n<p>Desde el comienzo de su reflexi\u00f3n, la comunidad cristiana se concibi\u00f3 siempre como pueblo de Dios, cuerpo de Cristo y, tambi\u00e9n por eso, como templo del Esp\u00ed\u00adritu (1Cor 3,16; 6,19; 2Cor 6,16), vinculando expresamente su existencia a la fe en la tercera persona de la Trinidad: lo demuestra tambi\u00e9n el s\u00ed\u00admbolo constantinopolitano, en donde, tras el art\u00ed\u00adculo \u00abCreo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, viene inmediatamente el art\u00ed\u00adculo sobre la Iglesia, \u00abuna, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb (DS 150).<\/p>\n<p>De hecho, desde sus primeros pasos por el camino de la historia, la comunidad cristiana tuvo que enfrentarse con una doble tentaci\u00f3n: por una parte, la de so\u00f1ar con una Iglesia totalmente espiritual, sin necesidad de signos ni de estructuras visibles (Esp\u00ed\u00adritu sin Iglesia); por otra, la de configurarse como sociedad centrada toda ella en la instituci\u00f3n jer\u00e1rquica (Iglesia sin Esp\u00ed\u00adritu). Al desarrollarse en el clima pol\u00e9mico antiprotestante y antirracionalista, la apolog\u00e9tica cl\u00e1sica se ve\u00ed\u00ada naturalmente expuesta al riesgo de una pesada acentuaci\u00f3n del elemento jur\u00ed\u00addico-social de la realidad-Iglesia y de una preocupante reducci\u00f3n de la eclesiolog\u00ed\u00ada s\u00f3lo a la dimensi\u00f3n jer\u00e1rquica. El olvido masivo del Esp\u00ed\u00adritu se radicaliz\u00f3 en la ilustraci\u00f3n, de la que resultaron contagiados ciertos manuales decadentes, seg\u00fan los cuales la Iglesia ser\u00ed\u00ada como una m\u00e1quina puesta en marcha al principio por Jes\u00fas y confiada luego totalmente a la jerarqu\u00ed\u00ada para siempre.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n teol\u00f3gica de la escuela de Tubinga, por. obra sobre todo de J.A. M\u00f3hler (j&#8217; 1838), reaccion\u00f3 contra la tuberculosis del racionalismo, acentuando la primac\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu sobre el elemento institucional, y concibi\u00f3 la Iglesia como \u00abencarnaci\u00f3n continuada\u00bb de Cristo. El Vaticano 1 no fue capaz de recoger estos est\u00ed\u00admulos tan prometedores y tuvo que restringir la prevista constituci\u00f3n sobre la Iglesia tan s\u00f3lo a la cuesti\u00f3n del romano pont\u00ed\u00adfice: la Pastor aeternus (18 de julio de 1870) defini\u00f3 el primado y la infalibilidad del papa, mencionando s\u00f3lo al Esp\u00ed\u00adritu Santo como garant\u00ed\u00ada de asistencia al magisterio petrino (DS 3060).<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n del elemento espiritual y carism\u00e1tico por obra de la Mystici Corporis, de P\u00ed\u00ado XII (1943) -aunque estrictamente encuadrada todav\u00ed\u00ada en la perspectiva de la eclesiolog\u00ed\u00ada jur\u00ed\u00addica-, desemboc\u00f3 en la s\u00ed\u00adntesis equilibrada y din\u00e1mica de la Lumen gentium: \u00abLa sociedad provista de sus \u00f3rganos jer\u00e1rquicos y el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo, la asamblea visible y la comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia enriquecida con los bienes celestiales, no deben ser consideradas como dos cosas distintas, sino que m\u00e1s bien forman una realidad compleja que est\u00e1 integrada de un elemento humano y otro divino\u00bb (LG 8). Como se ve, el concilio quiere oportunamente evitar los dos errores eclesiol\u00f3gicos m\u00e1s peligrosos: el del naturalismo, que ve a la Iglesia como simple instituci\u00f3n humana dotada de reglas disciplinares y de ritos externos, y el peligro opuesto del misticismo, que subraya tanto su elemento sobrenatural e interior que la considera como una realidad escondida y totalmente invisible. Se trata de dos errores que la Mystici Corporis (\u00abAAS\u00bb 35 [1943] 220-224) y, ya antes, la Satis Cognitum, de Le\u00f3n XIII (\u00abASS\u00bb 28 [1896] 710) hab\u00ed\u00adan relacionado con las dos herej\u00ed\u00adas cristol\u00f3gicas m\u00e1s graves, la del nestorianismo, que consideraba en Cristo s\u00f3lo su naturaleza visible, y la del monofisismo, que consideraba s\u00f3lo su naturaleza divina invisible. En realidad, no puede existir ninguna oposici\u00f3n verdadera entre la misi\u00f3n invisible del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que tiene como efecto la formaci\u00f3n y la animaci\u00f3n del cuerpo m\u00ed\u00adstico, y el oficio jur\u00ed\u00addico que los pastores han recibido de Cristo, en virtud del cual la Iglesia es una comunidad jer\u00e1rquica: \u00abPor eso se la compara [a la Iglesia], por una notable analog\u00ed\u00ada, al misterio del Verbo encarnado, pues as\u00ed\u00ad como la naturaleza asumida sirve al Verbo divino como de instrumento vivo de salvaci\u00f3n unido indisolublemente a \u00e9l, de modo semejante la articulaci\u00f3n social de la Iglesia sirve al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que la vivifica, para el acrecentamiento de su cuerpo (cf Ef 4,16)\u00bb (LG 8).<\/p>\n<p>El Vaticano II mantuvo la referencia cristol\u00f3gica esencial, pero integrando esa referencia dentro de una amplia perspectiva pneumatol\u00f3gica, permitiendo subrayar algunos aspectos esenciales de la Iglesia a los que no siempre la teolog\u00ed\u00ada latina, especialmente ciertos tratados De Ecclesia, hab\u00ed\u00adan dedicado la debida atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>1) La ! Iglesia no puede considerarse como una pura reedici\u00f3n de la historia de Jes\u00fas, sino que debe verse como acontecimiento de su Esp\u00ed\u00adritu. En otras palabras, la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y la Iglesia no puede reducirse a la relaci\u00f3n entre un fundador y su instituci\u00f3n (relaci\u00f3n de sucesi\u00f3n: primero Jes\u00fas, luego la Iglesia); es m\u00e1s bien una relaci\u00f3n de sacramentalidad: primero Jes\u00fas que prepara la Iglesia, luego Jes\u00fas en el Esp\u00ed\u00adritu, que vive en la Iglesia. Sin el don del Esp\u00ed\u00adritu no se da el \u00abnosotros\u00bb eclesial (cf He 15,28). No hay, por tanto, Iglesia sin Esp\u00ed\u00adritu: \u00abDonde est\u00e1 la Iglesia, all\u00ed\u00ad est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de Dios; y donde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, all\u00ed\u00ad est\u00e1 la Iglesia y toda gracia\u00bb (IRENEO, Adv. Haer. III, 24,1).<\/p>\n<p>En consecuencia, la memoria o an\u00e1mnesis de Jes\u00fas no podr\u00e1 bloquear nunca a la Iglesia en una vuelta hacia atr\u00e1s, sino que la pondr\u00e1 en movimiento hacia la ep\u00ed\u00adclesis, proyect\u00e1ndola hacia adelante. Por eso la Iglesia es siempre la misma y siempre nueva: id\u00e9ntica a s\u00ed\u00ad misma, no con la identidad de la piedra, sino con la del ser vivo. El acontecimiento de la salvaci\u00f3n es gracia que no se repite nunca en el tiempo y en el espacio, sino que es siempre signo de la visita libre e improgramable del Esp\u00ed\u00adritu. Es verdad que el Esp\u00ed\u00adritu no se desmiente; incluso cuando su paso obedece a las leyes constantes -que \u00e9l mismo se ha dado- de la historia de la salvaci\u00f3n, incluso cuando se entrega libremente a trav\u00e9s de signos constituidos por \u00e9l mismo, como los sacramentos o la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, el Esp\u00ed\u00adritu es siempre in\u00e9dito; tanto en las celebraciones sacramentales como en el gran sacramento-Iglesia, el acontecimiento irrepetible de Cristo no s\u00f3lo se repropone con modalidades nuevas, ligadas a situaciones humanas siempre diversas, sino tambi\u00e9n con virtualidades crecientes, debidas a la fecundidad inagotable del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>2) Fruto de la doble misi\u00f3n de la segunda y de la tercera persona de la Trinidad, la Iglesia se afirma como sacramento de Cristo y lugar del Esp\u00ed\u00adritu. Seg\u00fan la ense\u00f1anza patr\u00ed\u00adstica, la Iglesia es organum del Esp\u00ed\u00adritu, lo mismo que, an\u00e1logamente, la humanidad del Logos es el \u00f3rgano por donde corre la dynamis, la energheia de la segunda personadivina. En efecto, el. Esp\u00ed\u00adritu, \u00absiendo uno solo en la cabeza y en los miembros, de tal modo vivifica todo el cuerpo, lo une y lo mueve, que su, oficio pudo ser comparado por los santos padres con la funci\u00f3n que ejerce el principio de vida o el alma en el cuerpo humano\u00bb (LG 7). Como se ve, estamos en el contexto del modelo \u00absom\u00e1tico\u00bb de la eclesiolog\u00ed\u00ada, tan querido de san Agust\u00ed\u00adn y de santo Tom\u00e1s. Pero el concilio matiza la f\u00f3rmula tradicional en el magisterio anterior, seg\u00fan la cual en el cuerpo m\u00ed\u00adstico Cristo es la cabeza y el Esp\u00ed\u00adritu Santo el alma (DS 3328; 3808); la Lumen gentium se sit\u00faa en el plano funcional: efectivamente, en el nivel ontol\u00f3gico el alma forma un solo ser con el cuerpo, pero el Esp\u00ed\u00adritu no forma un solo ser con la Iglesia. La uni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu con la Iglesia es tambi\u00e9n distinta de la uni\u00f3n del Verbo con la humanidad en Jes\u00fas (uni\u00f3n \u00abhipost\u00e1tica&#8217;; \u00e9sta hace que todos los actos del Hombre-Dios tengan al Verbo divino por sujeto y est\u00e9n cubiertos, por tanto, de una garant\u00ed\u00ada absoluta. La uni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu con la Iglesia es en realidad una uni\u00f3n \u00abde alianza\u00bb, que no anula la personalidad de los sujetos humanos con su fidelidad y sus traiciones. La Iglesia es verdadero sacramento del Esp\u00ed\u00adritu, esto es, signo indicativo y eficaz de su presencia; pero s\u00f3lo sacramento, ya que no es ella misma la realidad en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>La perspectiva de la Iglesia-sacramento permite plantear correctamente el problema del discernimiento de la verdadera Iglesia. La apolog\u00e9tica tradicional, estructurada sobre la base de un paradigma institucional y no sacramental, se empe\u00f1aba en demostrar que s\u00f3lo la Iglesia de Roma era la verdadera Iglesia de Cristo, siendo las otras \u00absinagogas de Satan\u00e1s\u00bb (Ap 2,9), que no pod\u00ed\u00adan llamarse iglesias. Si es verdad que s\u00f3lo la Trinidad es la iglesia absoluta de los tres, ninguna, representaci\u00f3n terrena e hist\u00f3rica- puede pretender identificarse pura y simplemente con la Iglesia de Cristo. El concilio afirma textualmente: \u00abEsta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en [no \u00abes\u00bb] la Iglesia cat\u00f3lica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l, si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia -la unidad cat\u00f3lica\u00bb (LG 8). Una respuesta an\u00e1loga, aunque m\u00e1s compleja y articulada, habr\u00e1 que dar al interrogante sobre la relaci\u00f3n entre fe cristiana y religiones (ef AG 3; 11; NA 2; LG 16).<\/p>\n<p>3) Vivificada por la \u00abkoinon\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (2Cor 13,13), la Iglesia es mucho m\u00e1s que una sociedad definida por unas relaciones ju= r\u00ed\u00addicas; es un misterio de comuni\u00f3n, que tiene su fuente su forma y su meta en la Trinidad. En esta comuni\u00f3n eclesial, el-v\u00ed\u00adnculo personal que une a los cristianos entre s\u00ed\u00ad y con Dios es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00abquien es para toda la Iglesia y para todos y cada uno de los creyentes el principio de asociaci\u00f3n y unidad en la doctrina de los ap\u00f3stoles, en la mutua uni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en las oraciones (He 2,42)\u00bb (LG 13; cf UR 2).<\/p>\n<p>\u00abBautizados en un solo Esp\u00ed\u00adritu, para formar un solo cuerpo\u00bb (1Cor 12,13), los creyentes est\u00e1n sostenidos y vivificados en su comuni\u00f3n por la palabra, la eucarist\u00ed\u00ada-fuente y cima de todo sacramento-, los ministerios y los carismas, entre los que destaca la caridad.<\/p>\n<p>En una perspectiva de teolog\u00ed\u00ada fundamental hay dos dones del Esp\u00ed\u00adritu que exigen una especial atenci\u00f3n: la santa tradici\u00f3n y el ministerio ordenado.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu, \u00abqui locutus est per prophetas\u00bb y presidi\u00f3 con su inspiraci\u00f3n la formaci\u00f3n de la Escritura, preside tambi\u00e9n su conservaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n con el dinamismo de la tradici\u00f3n: \u00abPara que este evangelio se conservara siempre vivo y entero en la Iglesia, los ap\u00f3stoles nombraron como sucesores a los obispos, dej\u00e1ndoles su cargo en el ministerio\u00bb (DV 7). Esta tradici\u00f3n, que \u00abva creciendo en la Iglesia con la ayuda del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (DV 8), hace de la comunidad cristiana el ambiente vital en que se mantiene viva y activa la palabra de. Dios. En efecto, tambi\u00e9n fuera de la Iglesia se pueden tener materialmente los vol\u00famenes de las Escrituras; pero es imposible tener el evangelio vivo, o sea, la verdadera comprensi\u00f3n de las Escrituras. En la Iglesia es donde se tiene al Esp\u00ed\u00adritu viviente; ella misma es el evangelio vivo. A la Iglesia entera se le ha confiado \u00e9l \u00fanico dep\u00f3sito de la sagrada tradici\u00f3n y de la Sagrada Escritura, para que toda. la Iglesia viva de \u00e9l; pero \u00abel oficio de interpretar aut\u00e9nticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado \u00fanicamente al magisterio vivo de la Iglesia, lo cual lo ejercita en nombre de Jesucristo\u00bb (DV 10).<\/p>\n<p>En torno a la palabra de Dios el Esp\u00ed\u00adritu realiza la \u00abcoinspiraci\u00f3n\u00bb de todos los fieles en el crecimiento necesario hacia la plenitud de la verdad divina: todo bautizado recibe del Esp\u00ed\u00adritu Santo el sentido de la fe, es decir, el don de discernir la verdadera fe, y la gratia verbi, el don de anunciarla fielmente (LG 12; 35); al hacerlo as\u00ed\u00ad, el Esp\u00ed\u00adritu.no abre a un anarquismo arbitrario, sino que se hace el principio activo de comuni\u00f3n concediendo a todos \u00abcon-sentir\u00bb en la verdad; de esta manera la Iglesia, guiada por el magisterio, estimulada por el estudio y la reflexi\u00f3n de los creyentes, sostenida por su testimonio de vida, se sit\u00faa bajo la palabra de Dios: el I sentido de la fe se traduce.en consensus fidelium.<\/p>\n<p>3: ESPIRITU E HISTORIA. Empe\u00f1ada en dar respuesta a todos los que piden raz\u00f3n de la esperanza que hay en los cristianos (cf IPe 3,15), la teolog\u00ed\u00ada fundamental no puede limitarse a verificar las huellas de la intervenci\u00f3n de Dios en la historia de Jes\u00fas de Nazaret, sino que, consciente de sus responsabilidades frente al mundo, se hace cargo de los interrogantes de. cuantos piden ver los signos de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo en la historia de hoy. Es \u00e9ste el tema del discernimiento del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Si volvemos a la Biblia, vemos c\u00f3mo desde la creaci\u00f3n hasta la consumaci\u00f3n final el Esp\u00ed\u00adritu aparece como imantado por lo que es corporal e hist\u00f3rico: hace vivir al cosmos, habita en un pueblo hasta \u00abdescansar\u00bb en un cuerpo m\u00e1s concreto, el de Cristo; en pentecost\u00e9s se derrama \u00absobre toda carne\u00bb (He 2,17) y al final ser\u00e1 el agente de la \u00abredenci\u00f3n del cuerpo\u00bb (Rom 8,23). El es realmente el poder de Dios de hacer historia; bajo su soplo todo se transfigura: el cuerpo desgarrado del crucificado se convierte en el cuerpo glorioso del resucitado, la palabra humana \u00abtraduce\u00bb la palabra de Dios, el pan se convierte en el cuerpo de Cristo, la Iglesia es la anticipaci\u00f3n del reino, el mundo pasa a ser la transparencia restaurada de la patria.<\/p>\n<p>Pero si es verdad que \u00e9l sigue \u00abdirigiendo el curso de los tiempos\u00bb (GS 26), cabe preguntarse: \u00bfcu\u00e1les son los criterios para descifrar su presencia en la historia? \u00abEl pueblo de Dios, movido por la fe, que le impulsa a creer que quien lo conduce es el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, que llena el universo, procura discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos, de los cuales participa juntamente con sus contempor\u00e1neos, los signos verdaderos de la presencia o de los planes de Dios\u00bb (GS l l).<\/p>\n<p>SIGNOS-PRESENCIA-ES: En analog\u00ed\u00ada parcial con los criterios de autenticidad hist\u00f3rica de los evangelios, se puede trazar la siguiente gama de criterios de discernimiento de la autenticidad de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la historia:<br \/>\n1) El primer criterio puede definirse de continuidad. El Esp\u00ed\u00adritu, fiel a la nueva y eterna alianza, est\u00e1 presente en donde algo es conducido a Cristo; es verdad que el Esp\u00ed\u00adritu no trae una nueva revelaci\u00f3n, pero \u00abrecordar\u00e1\u00bb todo lo que Jes\u00fas ha dicho (Jn 14,26; 16,14), y por eso no llevar\u00e1 ni m\u00e1s all\u00e1 ni por encima de Cristo. Lo que el Esp\u00ed\u00adritu dijo y realiz\u00f3 en Jes\u00fas sigue siendo normativo para siempre: toda novedad que no se integre en aquel pasado no viene del Esp\u00ed\u00adritu, sino del antiesp\u00ed\u00adritu. Pero hay que decir que este retorno a la historia ya cumplida no es una huida hacia dentro, sino un impulso hacia adelante, un ir hacia el Padre. Por tanto, signo del Esp\u00ed\u00adritu es todo lo que mueve hacia adelante a la Iglesia al futuro de Dios; toda verdadera reforma, todo aut\u00e9ntico progreso de la humanidad, tiene que estar en continuidad con la perfecci\u00f3n escatol\u00f3gica de la Jerusal\u00e9n celestial. Esto significa para la Iglesia valorar la memoria Jesu a fin de abrirse continuamente al aliento libre y fuerte del Esp\u00ed\u00adritu; s\u00f3lo as\u00ed\u00ad lograr\u00e1 ser fiel al Cristo de ayer, de hoy, de siempre; s\u00f3lo as\u00ed\u00ad la \u00abmemoria\u00bb no se convertir\u00e1 en \u00abnostalgia\u00bb, sino que se abrir\u00e1 a la \u00abescatolog\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>2) El segundo criterio puede llamarse criterio de la discontinuidad. Signo de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu es lo que no puede reducirse a la carne ni al mundo: \u00abLa carne tiene deseos contrarios al Esp\u00ed\u00adritu y el Esp\u00ed\u00adritu deseos contrarios a la carne\u00bb (G\u00e1l 5,16-25). En particular, ser\u00e1n dos los signos anticarnales, y por tanto \u00abespirituales\u00bb, m\u00e1s ciertos: la libertad y el amor. \u00abDonde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, all\u00ed\u00ad hay libertad\u00bb (2Cor 3,17): \u00abA cada uno se le ha dado una manifestaci\u00f3n particular del Esp\u00ed\u00adritu para la utilidad com\u00fan&#8230;, pero el carisma mayor es la caridad\u00bb (1Cor 13,13). El signo del Esp\u00ed\u00adritu se da sobre todo en la libertad que se hace caridad, en la caridad que florece en la libertad; esta libertad-caridad reina s\u00f3lo en la anti-Babel, la \u00abEcclesia ab Abel\u00bb que el Esp\u00ed\u00adritu se va preparando en cada fase de la historia.<\/p>\n<p>3) El tercer criterio puede llamarse criterio de la paradoja. El Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente en donde se verifican aquellas s\u00ed\u00adntesis superiores en las que un aspecto no s\u00f3lo est\u00e1 equilibrado, sino sostenido por el opuesto; en estas s\u00ed\u00adntesis parad\u00f3jicas es donde se refleja lo \u00abpropio\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu. Lo mismo que en la Trinidad \u00e9l es la unidad en la distinci\u00f3n, tambi\u00e9n en la historia de la salvaci\u00f3n su acci\u00f3n es siempre diversificante y unificante, con un proceso en el que la unidad y la distinci\u00f3n no se anulan ni se disuelven, sino se implican la una en la otra. El Esp\u00ed\u00adritu une, no masifica; funde sin confundir; distingue, pero no separa.<\/p>\n<p>La otra gran antinomia que en la historia de la salvaci\u00f3n lleva siempre la marca del Esp\u00ed\u00adritu es la de la cruz y la gloria, la de la muerte y la vida. El Esp\u00ed\u00adritu, que llev\u00f3 a Jes\u00fas a la obediencia total al Padre en la cruz y lo resucit\u00f3 de la muerte haci\u00e9ndolo vivo y vivificante, lleva tambi\u00e9n a la Iglesia y a la humanidad a perderse para encontrarse de nuevo, ya que \u00e9l es en s\u00ed\u00ad mismo la \u00abdebilidad omnipotente\u00bb, la fuerza del amor infinito que se hace pobre y desvalido para suscitar la respuesta del amor finito y asumirlo en la comuni\u00f3n consigo. El Esp\u00ed\u00adritu sopla en donde se da la vida por amor, en donde se experimenta el consuelo en la tribulaci\u00f3n, la franqueza en la persecuci\u00f3n, el perd\u00f3n en el odio y en el abandono; esta vida nueva constituye \u00ablas arras del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (2Cor 5,5), la prenda de la Iglesia celestial, en la que todos ser\u00e1n \u00abel uno en el otro, una sola cosa en la paloma perfecta\u00bb (GREGORIO DE NISA, Homil. 15 in Cant.).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Pneuma, en GLNT 7671107; AA.VV., Credo in Spiritum Sanctum I-II, Ciudad del Vaticano 1983; AMATo A., Fsp\u00ed\u00adritu Santo, en S. FLORES S. DE MEO (ed.), Nuevo diccionario de mariologia, Madrid 1988, 679720; BORDONI M., Cristologia e pneumatologia. L&#8217;evento pasquale come atto del Cristo e dello Spirito, en \u00abLater\u00bb 47 (1981) 432-492; BOUYER L., 11 Consolatore, Roma 1983; BULGAKOV S., ll Paraclito, Bolonia 19872; CONGAR Y., El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Barcelona 1983; EVDOKIMOV P., lo Spirito Santo nella tradizione artodossa, Roma 19833; In, La ortodoxia, Madrid 1966; KASPER W., Esp\u00ed\u00adritu, Cristo, Iglesia, en la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, en \u00abConcilium\u00bb (nov. 1974) 30-47; LAMBIASI F., Lo Spirito Santo: mistero e presenza. Per una sintesi di pneumatologia, Bolonia 1987; MILANO A., Fsp\u00ed\u00adritu Santo, en Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada I, Madrid 1982, 445-472; Mi)HLEN H., El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia, Salamanca 1974; ZIM\u00ed\u201cULAS J.D., Cristologia, pneumatologia e istituzioni ecclesialf: un punto di vista ortodosso, en G. ALBERIGO (ed.), L \u00e9cclesiologia del Vaticano II dinamismi eprospettive, Bolonia 1981, 111-127.<\/p>\n<p>F. Lambiasi<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase ESP\u00ed\u008dRITU.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>La doctrina acerca del Esp\u00ed\u00adritu Santo se ha desarrollado muy lentamente en la comunidad creyente a base de los datos b\u00ed\u00adblicos. La pneumatolog\u00ed\u00ada permaneci\u00f3 siempre en una posici\u00f3n retrasada en comparaci\u00f3n con la -> cristolog\u00ed\u00ada. Esto es tanto m\u00e1s sorprendente por el hecho de que seg\u00fan Pablo la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es una nota caracter\u00ed\u00adstica del cristiano justificado, la cual lo distingue de todos los no justificados.<\/p>\n<p>En general la Escritura habla m\u00e1s de las funciones salv\u00ed\u00adficas que de la naturaleza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La actividad del Esp\u00ed\u00adritu conecta el Antiguo y el Nuevo Testamento en unidad (&#8211;>inspiraci\u00f3n).<\/p>\n<p>I. Antiguo Testamento<br \/>\nLos testimonios del AT sobre el Esp\u00ed\u00adritu son muy variados y dispares. No se pueden ordenar en un sistema perfecto. La terminolog\u00ed\u00ada referente al Esp\u00ed\u00adritu que encontramos en el AT es diferente de la del NT. El AT no habla del \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb como el NT, sino del \u00abEsp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (de Yahveh). Objetivamente esto no significa ninguna diferencia. La raz\u00f3n de la diversidad terminol\u00f3gica podr\u00ed\u00ada estar en que el juda\u00ed\u00adsmo posterior ten\u00ed\u00ada la tendencia a evitar el nombre de Dios, substituy\u00e9ndolo por designaciones relativas a la naturaleza divina. El \u00abesp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb es distinto del mundo y por eso es llamado \u00absanto\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad la palabra \u00absanto\u00bb significa pertenencia a Dios, la trascendencia del esp\u00ed\u00adritu. En el AT, con la palabra \u00abesp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb se designa una fuerza divina o, m\u00e1s propiamente, Dios mismo en cuanto act\u00faa en el mundo, en la historia y en la naturaleza. Como la fuerza divina se manifiesta de manera especial por la producci\u00f3n y conservaci\u00f3n de la vida, el esp\u00ed\u00adritu de Dios es considerado como fundamento original de la vida (p. ej. G\u00e9n 1, 2; 2, 7; 6, 3; Sal 33, 6; 10, 4, 29s; 146, 4; Job 12, 10; 27, 3; 34, 14s; Ez 37, 7-10). Es el esp\u00ed\u00adritu de Dios el que est\u00e1 presente lleno de poder y act\u00faa en la historia (p. ej. Ex 33, 14-17). Seg\u00fan la mayor\u00ed\u00ada de los textos, el esp\u00ed\u00adritu se comunica a algunos hombres particularmente elegidos que reciben el encargo de llevar adelante la historia: as\u00ed\u00ad Jos\u00e9, Abraham, Mois\u00e9s, Gede\u00f3n, etc. (G\u00e9n 41, 38; N\u00fam 11, 17; Ex 31, 1-5; Jue 6, 34; 14, 6), y en concreto los profetas (1 Sam 10, 6; 16, 14; 1 Re 17-19; 22, 22ss; Miq 2, 7; 3, 8; Os 9, 7; Ez 2, 2; 3, 12ss; 8, 3; 11, 1ss; Sap 1, 4s; 7, 7; 9, 17). Con frecuencia el esp\u00ed\u00adritu es ensalzado como fundamento de salvaci\u00f3n de todos los pertenecientes al pueblo de Dios (Sal 51, 12s; 143, 10). Al principio el esp\u00ed\u00adritu es esperado en orden a una extraordinaria acci\u00f3n heroica especial; pero luego \u00e9l es puesto cada vez m\u00e1s en relaci\u00f3n con la dimensi\u00f3n religiosa. El esp\u00ed\u00adritu desempe\u00f1a una funci\u00f3n especial en la descripci\u00f3n del futuro Mes\u00ed\u00adas, del pr\u00ed\u00adncipe de la paz (Is 11, ls; 32, 15-18; 41, lss; 42, lss). En el tiempo iniciado por \u00e9l la posesi\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu ser\u00e1 un don concedido a todos (Ez 11, 19; 36, 27; 37, 14; 39, 29; Jer 31, 33; Is 32, 15; 35, 5-10; 44, 3; Jl 2, 28s; Zac 12, 10). El esp\u00ed\u00adritu de Dios presenta al pueblo de Israel las m\u00e1s elevadas exigencias, pero viene asimismo como bendici\u00f3n a Israel (Is 44, 3). La fidelidad a la alianza de Dios queda garantizada por la promesa de su esp\u00ed\u00adritu (Is 59, 21). Porque el Esp\u00ed\u00adritu de Dios est\u00e1 en medio del pueblo, no hay nada que temer (Ag 2, 5); cf. esperanza del &#8211;> Mes\u00ed\u00adas. En los rabinos y en el Targum el esp\u00ed\u00adritu de Dios aparece sobre todo como esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada. En estos textos muchas veces es caracterizado como el garante de la -> resurrecci\u00f3n de la carne.<\/p>\n<p>En Joel (3, 1-5) aparece la alusi\u00f3n m\u00e1s clara al nuevo tiempo mesi\u00e1nico. Por la efusi\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu sobre todos queda garantizada la salvaci\u00f3n. La profec\u00ed\u00ada de Joel no significa, como lo muestran los textos neotestamentarios, que el esp\u00ed\u00adritu se da a todo hombre, sino que se confiere a todos los creyentes dentro de la comunidad de fe.<\/p>\n<p>II. Nuevo Testamento<br \/>\nEn armon\u00ed\u00ada con estas profec\u00ed\u00adas, en el Nuevo Testamento hallamos la convicci\u00f3n de que por el E.S. se constituye la comunidad salv\u00ed\u00adfica (&#8211;>Iglesia). En primer lugar Juan Bautista asume la profec\u00ed\u00ada veterotestamentaria acerca del E.S. El se distingue de los profetas anteriores por el hecho de que ha visto ya al Mes\u00ed\u00adas (Jn 1, 26) como el portador del Esp\u00ed\u00adritu y el que lo comunica a todos. El Hijo de Dios hecho hombre es concebido por obra del E.S., que desciende nuevamente sobre \u00e9l en el bautismo. El Esp\u00ed\u00adritu lo conduce al desierto para trabar la primera batalla decisiva con Sat\u00e1n. El alienta toda la actividad de Cristo. La resistencia de los hombres contra el E.S. es calificada por Cristo de pecado imperdonable (Mt 12, 31s; Lc 12, 10; Mc 3, 29s). Seg\u00fan los Hechos de los Ap\u00f3stoles, Cristo prometi\u00f3 a los suyos el Esp\u00ed\u00adritu para el tiempo de su ausencia (Act 1, 8). Por la fuerza de este Esp\u00ed\u00adritu ellos deben ser testigos en Jerusal\u00e9n, en Judea, en Samar\u00ed\u00ada y hasta los confines de la tierra. De acuerdo con esta promesa, la comunicaci\u00f3n fundamental del Esp\u00ed\u00adritu se produjo en la primera fiesta de pentecost\u00e9s. Los fen\u00f3menos milagrosos que acompa\u00f1aron este hecho manifiestan c\u00f3mo la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios penetra indeteniblemente en el mundo y se desarrolla en \u00e9l (Act 2, 1 hasta 11). Los que lo han recibido tienen la persuasi\u00f3n de que ha llegado definitivamente la salvaci\u00f3n. Pedro interpreta este acontecimiento como el cumplimiento de las promesas veterotestamentarias. La efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en Pentecost\u00e9s es el principio de una comunicaci\u00f3n del mismo que se prosigue a trav\u00e9s de todos los tiempos. El Esp\u00ed\u00adritu gu\u00ed\u00ada y conduce a la Iglesia hacia adelante y mueve a cada uno. El escoge a Pablo para la predicaci\u00f3n entre los gentiles (Act 13, 2ss). Es el gu\u00ed\u00ada invisible en la actividad misional de los ap\u00f3stoles. De los campos de trabajo de Asia lleva al ap\u00f3stol a cosechar en Europa (Act 16, 6s). El le predice los sufrimientos de la prisi\u00f3n (Act 20, 22s; 21, l0s). El Esp\u00ed\u00adritu inspirar\u00e1 a los fieles en tiempos de persecuci\u00f3n lo que ellos han de aducir en su propia defensa y la manera de decirlo, de modo que no deben preocuparse por este problema (Mc 13, 11; Mt 10, 19s; 3.c 10, lls). Porque la comunidad salv\u00ed\u00adfica est\u00e1 dirigida por el E.S., la mentira de Anan\u00ed\u00adas y de Safira es un pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu y recibe un grave castigo (Act 5, 3.9).<\/p>\n<p>El testimonio m\u00e1s amplio y profundo sobre el E.S. se halla en el cuerpo de escritos paulinos (cf. teolog\u00ed\u00ada de ->Pablo). La palabra tiene all\u00ed\u00ad una amplitud, y no permite una definici\u00f3n clara de lo que Pablo designa como esp\u00ed\u00adritu (nve 5 cc). Las funciones que el ap\u00f3stol atribuye al pneuma son muy opuestas. No han sido inventadas por Pablo, sino que fueron experimentadas dentro de las comunidades. Lo nuevo y revolucionario consist\u00ed\u00ada en que los bautizados experimentaban efectos que ostentaban el sello de su origen divino. Pablo trata de describir y ordenar la plenitud y la variedad. Para la interpretaci\u00f3n de las representaciones de Pablo acerca del Esp\u00ed\u00adritu parece lo m\u00e1s oportuno partir con O. Kuss de los fen\u00f3menos m\u00e1s sorprendentes, para poder captar as\u00ed\u00ad el conjunto de su pensamiento. La experiencia m\u00e1s sobrecogedora y extraordinaria del Esp\u00ed\u00adritu es la glosolalia, el don de lenguas, un balbucear ininteligible que procede del entusiasmo de la -4 fe y que tiende a ensalzar a Dios. En principio Pablo enjuicia positivamente ese fen\u00f3meno, pero exige su integraci\u00f3n en el orden de la comunidad. Tal exigencia presupone que el Esp\u00ed\u00adritu no domina a los que se hallan bajo su acci\u00f3n, sino que \u00e9stos pueden oponerse libremente a su actividad. Pero con ello surge el peligro de que la actividad del Esp\u00ed\u00adritu quede imposibilitada a causa de la resistencia humana. La preocupaci\u00f3n por ese peligro y la experiencia de que algunas comunidades hab\u00ed\u00adan ca\u00ed\u00addo en \u00e9l provocaron la exhortaci\u00f3n de Pablo: \u00ab\u00c2\u00a1No exting\u00e1is el Esp\u00ed\u00adritu! \u00bb (1 Tes 2, 6). Mejores que las incomprensibles exclamaciones entusi\u00e1sticas en la asamblea de la comunidad son otras operaciones del Esp\u00ed\u00adritu (-,. carismas), especialmente la profec\u00ed\u00ada, es decir, la interpretaci\u00f3n de la ->palabra de Dios. Tales operaciones alcanzan en m\u00e1s alto grado y con mayor facilidad lo que todas las funciones del Esp\u00ed\u00adritu debe conseguir: la edificaci\u00f3n de la comunidad. Por mucho que le interese al ap\u00f3stol que no se ponga impedimento al Esp\u00ed\u00adritu en las comunidades, sin embargo, ante la confusi\u00f3n producida por las operaciones de \u00e9ste en la comunidad de Corinto, Pablo resalta con energ\u00ed\u00ada que el Esp\u00ed\u00adritu tiende a la unidad y al orden. En ese contexto Pablo desarrolla su doctrina peculiar acerca de la Iglesia como cuerpo de Cristo, creado por el E.S. y penetrado por \u00e9l como su principio vital. El inter\u00e9s del ap\u00f3stol tiene un doble objetivo. En efecto, \u00e9l impugna tanto un puritanismo anticar\u00ed\u00adsm\u00e1tico como un caos carism\u00e1tico, y anuncia la plenitud en la unidad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Pablo, tambi\u00e9n fuera de la asamblea el Esp\u00ed\u00adritu mantiene despierta en los creyentes la conciencia de su pertenencia a Dios y los impulsa a una realizaci\u00f3n de su vida en conformidad con Cristo. Los mueve de tal modo que ellos prorrumpan en palabras ininteligibles de alegr\u00ed\u00ada y de gratitud a Dios (Rom 8, 26s), y sobre todo de tal modo que invoquen a Dios como Padre (G\u00e1l 4, 6). Sin embargo el Esp\u00ed\u00adritu no opera solamente estos dones extraordinarios. Est\u00e1 presente asimismo en la vida cotidiana de los cristianos. \u00c2\u00a31 es el fundamento de una existencia y una actividad totalmente transformadas. Los bautizados son templo de Dios, y el Esp\u00ed\u00adritu de Dios habita en ellos (1 Cor 3, 16). Tanto la totalidad de la Iglesia como los individuos son templos del E.S. que habita en ellos (1 Cor 6, 19). El Esp\u00ed\u00adritu es una fuerza que no s\u00f3lo act\u00faa en los pasajeros momentos de \u00e9xtasis, sino en todas partes y constantemente en la vida de los bautizados. El es primicia, arras, anticipo y garant\u00ed\u00ada de la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica. El mueve y dirige a los predicadores del mensaje de salvaci\u00f3n y a todos los dem\u00e1s creyentes. Tambi\u00e9n Pablo considera la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu como el cumplimiento de las promesas veterotestamentarias. La idea de que el Esp\u00ed\u00adritu es ya el anticipo de la salvaci\u00f3n consumada, tiene tanta mayor importancia en Pablo cuanto m\u00e1s claramente aparece c\u00f3mo la -> resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas experimentada por los disc\u00ed\u00adpulos no se identifica con su &#8211; parus\u00ed\u00ada, c\u00f3mo entre la resurrecci\u00f3n y la parus\u00ed\u00ada, que ha de traer la consumaci\u00f3n universal, se extiende un amplio per\u00ed\u00adodo intermedio. En la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu por lo menos se ha dado comienzo a la consumaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la vida de los creyentes el Esp\u00ed\u00adritu produce todos los anhelados bienes salv\u00ed\u00adficos. El da la vida (Rom 8, 10). La vida es comunicada con la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre presente y futuro (G\u00e1l 6, 8; Rom 1, 17; 2, 7; 5, 17s; 8, lis). El Esp\u00ed\u00adritu vivifica, pero s\u00f3lo el futuro traer\u00e1 la plenitud de la vida (Rom 6, 4.11.13; 2 Cor 3, 6).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu produce libertad, la liberaci\u00f3n de la esclavitud bajo la ley, el pecado y la muerte, la libertad escatol\u00f3gica (Rom 8, 2; G\u00e1l 5, 15; 2 Cor 3, 17), la libertad de los hijos de Dios.<\/p>\n<p>El es fuente de santidad (2 Tes 2, 13) y nos lleva a pensar las \u00abcosas de Dios\u00bb. El creyente vive en el \u00e1mbito del Esp\u00ed\u00adritu, al que se opone el de la a\u00e1pl. El que vive en este \u00e1mbito, piensa en las \u00abcosas de la carne\u00bb, es decir, del mundo. El creyente se encuentra en el campo de acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que habita en \u00e9l (Rom 8, 11). Pero tambi\u00e9n en el creyente hay dimensiones carnales, pues \u00e9l se encuentra en el campo de acci\u00f3n de ambas potencias. Sin embargo el Esp\u00ed\u00adritu es la energ\u00ed\u00ada dominante, y es tan s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo la eliminaci\u00f3n definitiva de la a&#038;pJ.<\/p>\n<p>El hecho de que los creyentes son impulsados por el Esp\u00ed\u00adritu, de que toda la comunidad salv\u00ed\u00adfica es constituida por el Esp\u00ed\u00adritu como su principio vital, se pone de manifiesto en la conducta. Hay criterios \u00e9ticos para juzgar sobre la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 5, 19-31; Rom 11, 17; G\u00e1l 5, 19; especialmente 1 Cor 13). Signo de la nueva vida es la nueva moralidad (Rom 8, 6 hasta 11; 1 Cor 6, 9ss; 15, 9ss; G\u00e1l 1, 13-16; 5, 9 hasta 23; Ef 1, 17ss; 1 Tim 1, 12-16).<\/p>\n<p>Indudablemente los dones del Esp\u00ed\u00adritu son un regalo inesperado, celestial, prodigioso, que irrumpe s\u00fabitamente en la vida. Pero ellos deben ser aceptados, realizados y completados por el hombre. No cumplir\u00ed\u00adan su sentido si no impulsaran al hombre a una acci\u00f3n adecuada a ellos. El Esp\u00ed\u00adritu, seg\u00fan su naturaleza m\u00e1s \u00ed\u00adntima, es un esp\u00ed\u00adritu de alegr\u00ed\u00ada, de amor, de servicio. Es un rasgo caracter\u00ed\u00adstico de Pablo la frecuente s\u00ed\u00adntesis entre enunciado y exigencia, entre indicativo e imperativo (G\u00e1l 5, 25; 2 Tes 2, 13-17). En relaci\u00f3n con la doctrina paulina sobre el Esp\u00ed\u00adritu surgen dos cuestiones: \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n guarda el Esp\u00ed\u00adritu con Cristo?; \u00bfhay que entenderlo en forma personal o impersonal?<br \/>\nPor lo que respecta a la primera cuesti\u00f3n, el Esp\u00ed\u00adritu es llamado tanto Esp\u00ed\u00adritu de Dios como Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. En G\u00e1l 4, 6 leemos: \u00abY prueba de que sois hijos es que Dios envi\u00f3 a nuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo, que clama: \u00c2\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb Las dimensiones \u00abEsp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb y \u00abEsp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb son permutables (como lo muestra Rom 8, 9ss).<\/p>\n<p>Cristo es el principio de vida para los bautizados en cuanto les comunica el Esp\u00ed\u00adritu (Ef 4, 11-16). Se discute el sentido de la f\u00f3rmula paulina: \u00abEl Se\u00f1or es el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (2 Cor 3, 17). Tal como suena ese texto, parece que en \u00e9l se identifica a Cristo con el Esp\u00ed\u00adritu. Pero como normalmente Pablo distingue entre Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu (p. ej., 2 Cor 13, 13; Rom 5, 1-5; 1 Cor 13), sin duda hemos de ver afirmada en esta f\u00f3rmula una identidad din\u00e1mica y no ontol\u00f3gica, en el sentido de que Cristo act\u00faa por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y as\u00ed\u00ad Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu no se distinguen como dos principios de actividad, sino que se unen constituyendo un solo principio.<\/p>\n<p>Cristo ha llevado a cabo su obra salv\u00ed\u00adfica en el \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb y est\u00e1 presente en la Iglesia actuando salv\u00ed\u00adficamente en el Esp\u00ed\u00adritu. En la resurrecci\u00f3n \u00e9l mismo se hizo espiritual.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a la cuesti\u00f3n de la personalidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, evidentemente Pablo desconoce el aparato conceptual desarrollado posteriormente en la Iglesia y la teolog\u00ed\u00ada. El se esfuerza una y otra vez por describir el Esp\u00ed\u00adritu bajo aspectos siempre nuevos, pero fij\u00e1ndose primariamente en su funci\u00f3n y no en su esencia. Sin embargo, de las funciones del Esp\u00ed\u00adritu se puede llegar por conclusi\u00f3n a su naturaleza, sobre todo con ayuda de aquellos textos paulinos en los que el Esp\u00ed\u00adritu es mencionado como un tercer principio junto al Padre y al Hijo, y as\u00ed\u00ad se insin\u00faa la estructura trinitaria de la vida divina (especialmente 1 Cor 12, 4-11; 2 Cor 13, 13). En todo caso, la teolog\u00ed\u00ada paulina contiene los g\u00e9rmenes a partir de los cuales pudo desarrollarse la doctrina eclesi\u00e1stica sobre el E.S. como tercera \u00abpersona\u00bb divina. Y as\u00ed\u00ad la visi\u00f3n paulina est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con la f\u00f3rmula bautismal transmitida por Mateo (Mt 26, 28), que sit\u00faa al E.S. en tercer lugar junto al Padre y al Hijo. En la primera carta de Pedro (p. ej., 1 Pe 1, ls) encontramos un eco de la doctrina paulina acerca del Esp\u00ed\u00adritu (-> Trinidad).<\/p>\n<p>En Juan aparece con m\u00e1s claridad la personalidad del E.S. Seg\u00fan Juan, en el discurso de despedida, Cristo promete a los suyos \u00abotro intercesor\u00bb, que le representar\u00e1 durante el tiempo de su ausencia. 181 permanecer\u00e1 entre los disc\u00ed\u00adpulos hasta el fin de los tiempos y los introducir\u00e1 en la obra y en la palabra de Cristo (Jn 14, 16s, 25s). 1;1 har\u00e1 consciente al mundo de que hay un pecado, una justicia y un juicio (Jn 16, 5-11). El Esp\u00ed\u00adritu da testimonio de Cristo, mantiene presente su acci\u00f3n y la interpreta (1 Jn 2, 1; cf. teolog\u00ed\u00ada de -> Juan).<\/p>\n<p>III. Tradici\u00f3n<br \/>\nEn la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica el Esp\u00ed\u00adritu es mencionado junto con el Padre y el Hijo en la f\u00f3rmula bautismal. Y cuando se trata de rebatir la acusaci\u00f3n de que los cristianos son ateos, se hace menci\u00f3n del E.S. lo mismo que del Padre y del Hijo. Tambi\u00e9n la pneumatolog\u00ed\u00ada de la era patr\u00ed\u00adstica se caracteriza por su matiz din\u00e1mico. Citemos como ejemplo a Ireneo (Contra las herej\u00ed\u00adas, iii 6, 4): \u00abSe\u00f1or, \u00fanico y verdadero Dios, por encima del cual no hay otro Dios, haz que por nuestro Se\u00f1or Jesucristo reine en nosotros el Esp\u00ed\u00adritu Santo.\u00bb De manera semejante en la Demostraci\u00f3n de la ense\u00f1anza apost\u00f3lica (1, 1, 6s) explica: \u00abEl tercer art\u00ed\u00adculo fundamental es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, por el que los profetas vaticinaron, los padres aprendieron las cosas divinas y los justos progresaron en el camino de la justicia, que en la plenitud de los tiempos fue de nuevo infundido sobre la humanidad en toda la tierra para crear nuevamente los hombres para Dios. Por eso en nuestra regeneraci\u00f3n el bautismo se administra seg\u00fan esos tres art\u00ed\u00adculos, pues el padre nos agracia para nuestro nuevo nacimiento por su Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Aquellos que reciben y llevan en s\u00ed\u00ad al E.S. son conducidos a la Palabra, es decir, al Hijo. A su vez el Hijo los conduce al Padre, y el Padre los hace part\u00ed\u00adcipes de lo imperecedero. Por tanto, sin el Esp\u00ed\u00adritu no es posible ver la Palabra de Dios, y sin el Hijo nadie puede llegar al Padre. Pues el conocimiento del Padre es el Hijo. Pero el conocimiento del Hijo de Dios se logra por el E.S. Y, seg\u00fan el benepl\u00e1cito paterno, el Esp\u00ed\u00adritu es comunicado por el Hijo a aquellos a quienes el Padre quiere y como el Padre quiere.\u00bb A causa de la unidad de operaci\u00f3n entre la Palabra y el Esp\u00ed\u00adritu, no puede sorprendernos el hecho de que se produjeran ciertas inseguridades cuando la doctrina trinitaria no estaba desarrollada todav\u00ed\u00ada y as\u00ed\u00ad, p. ej., Te\u00f3filo identificara el Esp\u00ed\u00adritu con la Palabra o con la sabidur\u00ed\u00ada de Dios (Ad Autolycum, 1 10, II 15).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica se orient\u00f3 hacia el E.S. en el siglo iv y, por cierto, en relaci\u00f3n con las repercusiones del -> Arrianismo. Este fue condenado en el concilio de Nicea (325; Dz 125s [54]). Desarrollando con plena l\u00f3gica sus opiniones acerca del Hijo de Dios, los arrianos ense\u00f1aban que el Esp\u00ed\u00adritu es una criatura del Hijo. Contra esta afirmaci\u00f3n se alz\u00f3 Atanasio en sus cuatro cartas al obispo Serapi\u00f3n de Thmuis. Igualmente fue rechazada la teor\u00ed\u00ada subordinacionista acerca del Esp\u00ed\u00adritu por los padres capadocios, especialmente Basilio, y por Ambrosio. Los representantes m\u00e1s importantes de la falsa doctrina eran el obispo Macedonio de Constantinopla (t 362) y posteriormente el obispo Maratonio de Nicomedia. La m\u00e1s decidida condenaci\u00f3n vino del concilio de Constantinopla (381), que subray\u00f3 la verdadera divinidad del, Esp\u00ed\u00adritu y la importancia de esta verdad para la vida de gracia del hombre: \u00abCreo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Se\u00f1or y, dador de vida, que procede del Padre. A quien adoramos y glorificamos juntamente con el Padre y el Hijo. El habl\u00f3 a trav\u00e9s de los profetas\u00bb (Dz 150 [86]; cf. 152-177 [58 hasta 82], 151 [85]). Un s\u00ed\u00adnodo romano, celebrado bajo el papa D\u00e1maso i el a\u00f1o 382, hizo una exposici\u00f3n detallada de la doctrina eclesi\u00e1stica, elaborando m\u00e1s la divinidad del E.S. que su funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. De este modo el s\u00ed\u00adnodo contribuy\u00f3 a dar un matiz metaf\u00ed\u00adsico a la concepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Dz 178 [83]). Posteriores declaraciones del magisterio eclesi\u00e1stico trajeron todav\u00ed\u00ada una importante modificaci\u00f3n, pues se introdujo la f\u00f3rmula filioque en el s\u00ed\u00admbolo constantinopolitano; lo cual origin\u00f3 una grave diferencia doctrinal entre la Iglesia oriental y la occidental que no ha sido superada todav\u00ed\u00ada (Dz 527 [277], cf. 188 [19], 566 [294], 573 [296]). Esa interpolaci\u00f3n tuvo lugar en el siglo vi en Espa\u00f1a (s\u00ed\u00adnodo de Braga 675). Desde all\u00ed\u00ad se extendi\u00f3 a Francia e Italia. Cuando el a\u00f1o 808 los monjes del convento franciscano del Monte de los Olivos cantaban en el Credo el Filioque, ellos se hicieron sospechosos de herej\u00ed\u00ada para los monjes griegos. El papa Le\u00f3n III explic\u00f3 que la procesi\u00f3n del E.S. tambi\u00e9n del Hijo, ciertamente deb\u00ed\u00ada ser un contenido de la predicaci\u00f3n, pero que la incorporaci\u00f3n de la f\u00f3rmula al Credo era superflua. A ruegos del emperador Enrique II, el papa Benedicto viii en el a\u00f1o 1014 introdujo la f\u00f3rmula tambi\u00e9n en el Credo romano.<\/p>\n<p>El patriarca griego Focio (t 1078) hizo de la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo s\u00f3lo del Padre el dogma capital de la Iglesia griega. Y de este modo fundamentaba con especulaciones teol\u00f3gicas la separaci\u00f3n entre la Iglesia oriental y la romana, separaci\u00f3n que se deb\u00ed\u00ada m\u00e1s bien a razones de pol\u00ed\u00adtica eclesi\u00e1stica. Sobre el hecho de que el E.S. procede tambi\u00e9n del Hijo, la definici\u00f3n hecha el a\u00f1o 1742 por el papa Bened\u00ed\u00adcto xiv (bula Etsi pastoralis) se expresa en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abIncluso los griegos est\u00e1n obligados a creer que el E.S. procede tambi\u00e9n del Hijo, pero ellos no est\u00e1n obligados a profesarlo en el s\u00ed\u00admbolo. Sin embargo, los albaneses de rito griego aceptaron laudablemente la costumbre contraria. Deseamos que los albaneses y las dem\u00e1s Iglesias en que ella existe, la conserven.\u00bb<br \/>\nLa Iglesia toma como raz\u00f3n para afirmar que el E.S. procede del Padre y del Hijo la uni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu con las otras dos personas en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica. El hecho de que el E.S. sea enviado por el Padre y el Hijo prueba que \u00e9l procede de ambos dentro de la divinidad misma. La teolog\u00ed\u00ada griega ense\u00f1a que el Esp\u00ed\u00adritu procede del Padre a trav\u00e9s del Hijo, pero entendiendo que el Hijo no es un mero conducto, sino tambi\u00e9n un principio activo. No se puede ver una oposici\u00f3n realmente objetiva entre ambas f\u00f3rmulas. Las dos expresan el mismo pensamiento fundamental con diversas acentuaciones. La f\u00f3rmula latina, que objetivamente -aunque no formalmente- se remonta a Agust\u00ed\u00adn, expresa que el Padre y el Hijo constituyen un principio unitario; pero no pretende excluir que el Hijo ha recibido &#8211; y sigue recibiendo siempre- del Padre su acci\u00f3n peculiar como origen del E.S. La f\u00f3rmula griega resalta que el Padre es el origen de las otras dos personas. Pero no trata de excluir la unidad del Padre y del Hijo en la espiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Agust\u00ed\u00adn, a pesar de su concepci\u00f3n fundamentalmente latina, tiene en cuenta la concepci\u00f3n griega cuando ocasionalmente dice que el E.S. debe su origen principaliter al Padre. En la f\u00f3rmula latina se halla en primer plano la unidad, y la f\u00f3rmula griega pone de manifiesto, sobre todo, la diferencia de las personas.<\/p>\n<p>IV. Teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada trinitaria de Agust\u00ed\u00adn se logr\u00f3 una caracterizaci\u00f3n m\u00e1s concreta del E.S. Recurriendo a la vida del esp\u00ed\u00adritu y del alma humana, e incitado tambi\u00e9n por algunas insinuaciones de la Escritura, Agust\u00ed\u00adn lleg\u00f3 al pensamiento de que el E.S. es el ->amor, que une entre s\u00ed\u00ad al Padre y al Hijo, y de que, por tanto, \u00e9l tiene su origen en un movimiento de amor entre el Padre y el Hijo. La teolog\u00ed\u00ada medieval sigui\u00f3 desarrollando, muchas veces con alarde de sutileza, ese pensamiento fundamental de Agust\u00ed\u00adn. A este respecto se fue perfilando cada vez m\u00e1s la cuesti\u00f3n de si el amor por el que se produce la espiraci\u00f3n del E.S. es el que se da en el movimiento mutuo entre el Padre y el Hijo, o el \u00fanico amor del Padre y del Hijo que va dirigido hacia la esencia.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada del E.S. se sit\u00faa nuevamente en la dimensi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica al plantearse en la edad media y la moderna la cuesti\u00f3n de su relaci\u00f3n a la -> gracia. Esta pregunta est\u00e1 indisolublemente unida con el problema de la concepci\u00f3n objetiva y personal de la gracia. Pedro Lombardo identific\u00f3 la gracia con el Esp\u00ed\u00adritu Santo. En los siglos XIII y xiv esta tesis fue motivo de incesantes discusiones. En general fue rechazada. Pero aport\u00f3 a la doctrina de la gracia, es decir, de la comunicaci\u00f3n gratuita de Dios a los hombres por la gracia, un aspecto que jam\u00e1s volvi\u00f3 a caer en olvido y que muchas veces ha sido objeto de intensos debates. En la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica ese aspecto aparece bajo el lema \u00abproprium\u00bb o \u00abappropriatio\u00bb. Bas\u00e1ndose en el dogma de la unidad de la acci\u00f3n divina ad extra, la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica afirma que la inhabitaci\u00f3n en el hombre atribuida al E.S. por la Escritura es una mera apropiaci\u00f3n. Sin embargo podemos preguntarnos si el indicado dogma lleva necesariamente a esa tesis. Desde el siglo XVIII muchos te\u00f3logos, concretamente los que ten\u00ed\u00adan una forma de pensar hist\u00f3rica, p. ej., D. Petavius, L. Thomassin, C. Passaglia, Th. de R\u00e9gnon, J.M. Scheeben, subrayaron que las divinas personas toman posesi\u00f3n del hombre en gracia seg\u00fan su propia peculiaridad personal. El Esp\u00ed\u00adritu Santo aprehende al justificado y le concede as\u00ed\u00ad la participaci\u00f3n de la naturaleza divina, que se identifica con cada una de las personas divinas. En el E.S. el justificado se une con el Padre a trav\u00e9s de Cristo. Por consiguiente, el Esp\u00ed\u00adritu Santo se posesiona del hombre s\u00f3lo para llevarlo al Hijo y al Padre. Esta es la raz\u00f3n m\u00e1s profunda por la que su uni\u00f3n con el hombre no llega a ser una uni\u00f3n hipost\u00e1tica. La funci\u00f3n santificadora del Esp\u00ed\u00adritu es afirmada tambi\u00e9n cuando tanto la teolog\u00ed\u00ada griega como la latina lo caracterizan como \u00abdon\u00bb y, por cierto, no de cara a la esfera intradivina, sino de cara a la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica. Seg\u00fan Agust\u00ed\u00adn, el Esp\u00ed\u00adritu desde la eternidad es don de Dios a la creaci\u00f3n, por la raz\u00f3n de que \u00e9l siempre es \u00abdonable\u00bb (donabile). Aunque Agust\u00ed\u00adn no reflexione sobre ello, parece que su interpretaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu implica una cercan\u00ed\u00ada inmanente a Dios con relaci\u00f3n a la criatura, especialmente con relaci\u00f3n a la historia. Cuando la eterna ordenaci\u00f3n a la -> creaci\u00f3n que seg\u00fan Agust\u00ed\u00adn es constitutiva del E.S., se realiz\u00f3 por su misi\u00f3n al mundo y, especialmente a la Iglesia, \u00e9l se revisti\u00f3 de una historicidad semejante a la del Logos encarnado, ya que es el principio vital del pueblo de Dios. Como fuerza escatol\u00f3gica y como elemento evolutivo, el Esp\u00ed\u00adritu mueve al pueblo de Dios y, a trav\u00e9s de \u00e9l, toda la historia humana hacia la consumaci\u00f3n (historia de la -> salvaci\u00f3n). Su fuerza propulsora seguir\u00e1 operando aun despu\u00e9s de llegar al estadio de la consumaci\u00f3n, pues el di\u00e1logo cada vez m\u00e1s activo con Dios se produce a trav\u00e9s de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: F. B\u00fcchsel, Der Geist Gottes im NT (Gil 1926); G. Menge, Der Heilige Geist, das Liebesgeschenk des Vaters u. des Sohnes (Hildesheim 1926); M. Schmaus, Die psychologische Trinit\u00e1tslehre des hl. Augustinus (Mr 1927); P. van Imschoot, L&#8217;action de 1&#8217;Esprit de Jahv\u00e9 dans 1&#8217;AT: RSPhTh 23 (1934) 478-490; Barth KD I\/1 \u00c2\u00a7 12, IV\/1 \u00c2\u00a7 62 s, IV\/2 \u00c2\u00a7 67 s; E. Brunner, Vom Werk des Heiligen Geistes (T 1935); M. Jugie, De procession Spiritus Sancti ex fontibus revelationis et secundum Orientales dissidentes (R 1936); P. Simpfend\u00e1rfer, Wesen und Werk des Heiligen Geist in der Gottesoffenbarung Alten und Neuen Testamentes (Reutlingen 1937); O. H. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Hay cinco \u00e1reas principales en la Escritura que entregan el material para formar un resumen de la ense\u00f1anza b\u00edblica sobre el Esp\u00edritu: El AT, los Sin\u00f3pticos, el Cuarto Evangelio, Hechos y las Cartas Paulinas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El Antiguo Testamento. La palabra que el AT usa para esp\u00edritu es <em>r\u00fba\u1e25<\/em>, la que la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a> traduce generalmente por <em>pneuma<\/em>, aunque tambi\u00e9n se usan otros t\u00e9rminos. Es la <em>actividad<\/em>, no la naturaleza del Esp\u00edritu, lo que se enfatiza en el AT; y el acento recae en la actividad del Esp\u00edritu <em>en el hombre<\/em>, aunque se describe al Esp\u00edritu como un agente en la creaci\u00f3n (Gn. 1:2; Job 26:13; Is. 32:15), y que sostiene lo que ha sido creado (Sal. 104:30; Job. 34:14). Este agente creativo que da vida al universo tambi\u00e9n da vitalidad al organismo humano (Gn. 2:7; Job 33:4). Dado que este <em>r\u00fba\u1e25<\/em> vitalizador en el hombre puede leg\u00edtimamente llamarse el esp\u00edritu del hombre, el AT se siente libre de llamar al principio que anima la naturaleza humana de las dos formas, el Esp\u00edritu del hombre (Job 27:3) Sal. 104:29s.) y el Esp\u00edritu de Dios.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El AT considera que el Esp\u00edritu puede actuar en la personalidad del hombre a tres niveles.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>A nivel intelectual<\/em>. El <em>r\u00fba\u1e25<\/em> es el Esp\u00edritu de sabidur\u00eda, entendimiento y conocimiento (Ex. 28:3; 35:3, 31, LXX: Dt. 34:9), y le da al hombre su racionalidad (Job 32:8). Ejemplos poco usuales de esto son Jos\u00e9 (Gn. 41:38s.), Mois\u00e9s (Nm. 11:17; Ex. 18:22s.), los setenta ancianos (Nm. 11:16s.), y Bezaleel (Ex. 31:2ss.; cf. Ex. 35:3\u201336:2).<\/li>\n<li><em>A nivel moral<\/em>. El <em>r\u00fba\u1e25<\/em> de sabidur\u00eda es tambi\u00e9n el Esp\u00edritu de santidad (Sal. 51:11; Is. 63:10s.), que crea en el hombre \u00abel car\u00e1cter moral de Dios\u00bb (cf. Sal. 143:10; Is. 30:1; Neh. 9:20). As\u00ed que la moralidad humana viene a ser una necesidad. Naturalmente, entonces, el <em>r\u00fba\u1e25<\/em> divino en el hombre es una \u00abl\u00e1mpara\u00bb que \u00abescudri\u00f1a lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n del hombre\u00bb (Pr. 20:27), manteniendo de esta forma con vida el sentido moral del hombre. El Esp\u00edritu de la santidad de Dios puede ser contristado por el pecado (Is. 63:10), y puede testificar en contra del pecador (Neh. 9:30). En el caso de Sa\u00fal, este \u00abtestigo moral divino contra el pecado\u00bb se describe como \u00abun esp\u00edritu malo de parte de Jehov\u00e1\u00bb (1 S. 16:14; 18:10; 19:9), porque atormentaba su conciencia. \u00c9ste es el Esp\u00edritu que \u00abgobierna\u00bb o \u00abjuzga\u00bb dentro del hombre (Gn. 6:3; hebreo). En el AT, se establece una conexi\u00f3n entre el esp\u00edritu del hombre y sus atributos morales, tales como orgullo (Ec. 7:8; Pr. 16:18), temperamento iracundo (Ec. 7:9), humildad (Pr. 16:19), paciencia (Ec. 7:8), y fidelidad (Pr. 11:13).<\/li>\n<li><em>A nivel religioso<\/em>. Esto se demuestra m\u00e1s claramente por la experiencia de los profetas. El profeta era un hombre que ten\u00eda el Esp\u00edritu (Os. 9:7; cf. Ez. 2:2; 3:24). Era a trav\u00e9s de este <em>r\u00fba\u1e25<\/em> que el profeta recib\u00eda la palabra de Dios (Zac. 7:12; cf. Am. 3:7), y declaraba la palabra de Dios (Mi. 3:8; cf. 2 S. 23:2, y el frecuente, \u00abas\u00ed dice Jehov\u00e1\u00bb). En otras palabras, el Esp\u00edritu en la profec\u00eda era esencialmente el Esp\u00edritu de revelaci\u00f3n que hac\u00eda que el profeta supiese la voluntad de Dios. Pero Dios estaba presente entre su pueblo escogido en esta forma limitada solamente. La experiencia del profeta con el Esp\u00edritu todav\u00eda no era compartida con todos en Israel (Nm. 11:29). Todav\u00eda no hab\u00eda llegado la era del Esp\u00edritu; pero lo que pasar\u00eda cuando viniese fue anticipado por Jer. (31:32s.) y Ez. (11:19s.; 39:29; cf. 36:26s.), e ilustrado por la <em>pl\u0113r\u014dma<\/em> de dones que el Mes\u00edas recibi\u00f3 (Is. 11:2), esto es, el Siervo de Jehov\u00e1 (Is. 42:1; 48:16; 61:1ss.). Cuando el Mes\u00edas vino, todos en Israel (Zac. 12:10), y despu\u00e9s, \u00abtoda carne\u00bb (Jl, 1:2\u20138s.), tendr\u00eda el Esp\u00edritu, tal como se prueba por Pentecost\u00e9s.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT, el \u00e9nfasis recae otra vez en la actividad del Esp\u00edritu; a tal grado que justifica la afirmaci\u00f3n de James Denney, \u00abPara los hombres que escribieron el NT, y para aquellos a quienes se les escribi\u00f3, el Esp\u00edritu no era una doctrina sino una experiencia. Su santo y se\u00f1a no era, creed en el Esp\u00edritu Santo sino recibid el Esp\u00edritu Santo\u00bb.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Los sin\u00f3pticos. (1) Nuestro Se\u00f1or s\u00f3lo acent\u00faa una verdad significativa en cuanto al Esp\u00edritu en su ense\u00f1anza, el pecado contra el Esp\u00edritu (Mr. 3:22\u201330). Los hechos del ministerio de Jes\u00fas ten\u00edan un significado: estaba efectuando sus milagros por el Esp\u00edritu de Dios, y decir que \u00e9l estaba echando fuera demonios por confabular con el pr\u00edncipe de los demonios (Mt. 12:24) era blasfemar contra el Esp\u00edritu Santo (v. 31). Dependemos, entonces, de lo que los Sin\u00f3pticos nos informan sobre la experiencia que el Se\u00f1or tuvo del Esp\u00edritu de Dios en su vida y ministerio para saber cu\u00e1l era su concepto del Esp\u00edritu. Hay varios puntos importantes que requieren atenci\u00f3n. (2) El nacimiento virginal (ve\u00e1se). El Esp\u00edritu Santo fue el agente activo en la concepci\u00f3n milagrosa de Jes\u00fas (Lc. 1:34s.; Mt. 1:18). \u00c9l fue \u00abconcebido por el Esp\u00edritu Santo\u00bb mientras que Juan el Bautista s\u00f3lo fue \u00ablleno del Esp\u00edritu Santo desde el vientre de su madre\u00bb (Lc. 1:15). El Esp\u00edritu tom\u00f3 el lugar de la \u00abpaternidad humana\u00bb en la concepci\u00f3n de Jes\u00fas (Mt. 1:18\u201321). El car\u00e1cter inmaculado de Jes\u00fas est\u00e1 conectado con su concepci\u00f3n milagrosa (Lc. 1:35). En Cristo Jes\u00fas naci\u00f3 uno en el que se interrumpi\u00f3 la transmisi\u00f3n o herencia pecaminosa. (3) El Esp\u00edritu tambi\u00e9n estuvo activo en el bautismo de Jes\u00fas (Mt. 3:13\u201317). Bajo el s\u00edmbolo de una paloma que descend\u00eda, el Esp\u00edritu vino y repos\u00f3 sobre Cristo (v. 16). El Profeta, Sacerdote y Rey ha sido ungido para asumir su oficio y ministerio. Esta fue la morada permanente del Esp\u00edritu Santo en Cristo. Por el Esp\u00edritu, \u00e9l estaba consagr\u00e1ndose para la misi\u00f3n de su Padre, estaba recibiendo el poder para llevarla a cabo y despu\u00e9s ser\u00eda capaz de hacer por la iglesia lo que el Padre estaba haciendo por \u00e9l ahora (Jn. 1:32s.). (4) En la tentaci\u00f3n de Jes\u00fas se enfatiza la santidad del Esp\u00edritu, ya que fue el Esp\u00edritu el que lo llev\u00f3 a entrar en conflicto con las fuerzas espirituales inmundas del mal (Mr. 1:12). El segundo Ad\u00e1n fue a enfrentarse con el pecado, y triunfando como Hombre en favor de los hombres anul\u00f3 la tragedia que trajo la derrota del primer Ad\u00e1n. (5) El Esp\u00edritu parece ser la energ\u00eda por la que Cristo cumpli\u00f3 la vocaci\u00f3n del Padre (Heb. 10:38). Su propio testimonio fue, \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00bb (Lc. 4:18\u201321). Esto fue evidente por la autoridad con la que ense\u00f1\u00f3 y predic\u00f3 (Mt. 7:29), y ech\u00f3 fuera demonios (12:28), Dios visitaba y redim\u00eda a su pueblo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Evangelio de Juan. En contraste con los Sin\u00f3pticos, el Cuarto Evangelio se limita principalmente a la ense\u00f1anza que Cristo dio, cuando se refiere al Esp\u00edritu Santo (1:32ss. es una excepci\u00f3n). (1) Es el Esp\u00edritu el agente que realiza el nacimiento de lo alto, por medio del cual el hombre entra al reino de los cielos (3:2ss.). Un hombre no puede regenerarse a s\u00ed mismo, ni sus padres pueden hacer esto por \u00e9l (1:13; 3:6); tal es el poder del pecado. El factor importante en la f\u00f3rmula bautismal del v. 5 (cf. Mt. 28:19) no es el agua sino el Esp\u00edritu (Jn. 3:8), ya que s\u00f3lo el Esp\u00edritu puede comunicar vida espiritual (vv. 6s.). (2) En 4:14; 7:37\u201339, Jes\u00fas ense\u00f1a que el hombre regenerado por el Esp\u00edritu encuentra que el Esp\u00edritu es un manantial inagotable de agua viva que fluye dentro de \u00e9l, y que fluye de \u00e9l como un r\u00edo. Al igual que en el cap\u00edtulo 3, la convicci\u00f3n que est\u00e1 debajo de todo esto es que la vida no es algo original en el hombre, sino algo dado de lo alto. Las cosas importantes aqu\u00ed son los efectos del nuevo nacimiento. La entrada de la vida de Dios en el alma a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo transforma y satisface, y se expresa en un culto que es sincero y espiritual (4:23). Esto por supuesto, no era todav\u00eda posible (7:39). Cristo ten\u00eda que subir al Padre antes que el Esp\u00edritu pudiera ser dado. Indicaciones de lo que significar\u00eda la venida del Esp\u00edritu en la experiencia del cristiano se dan en el discurso de despedida de Jes\u00fas en los cap\u00edtulos 13\u201316. (3) Los tres nombres que se usan para hablar del Esp\u00edritu revelan adem\u00e1s su naturaleza: Paracleto (14:16), el que proteger\u00eda, sostendr\u00eda y consolar\u00eda a los disc\u00edpulos en las dificultades; Esp\u00edritu de verdad (14:17; 15:26; 16:13), un nombre significativo para la naturaleza del Esp\u00edritu y la \u00e9tica cristiana; as\u00ed como lo es tambi\u00e9n Esp\u00edritu Santo (14:26), siendo la santidad el otro elemento fundamental de la naturaleza del Esp\u00edritu. Esto nos recuerda el significado de la tentaci\u00f3n de Jes\u00fas ya que fue la naturaleza del Esp\u00edritu la que impuls\u00f3 a Cristo a entregarse a la lucha contra el maligno: esto indicaba que el Esp\u00edritu con el cual Cristo hab\u00eda sido bautizado era el Esp\u00edritu Santo. Cf. tambi\u00e9n el nacimiento virginal que se conecta tan \u00edntimamente con el car\u00e1cter inmaculado de Cristo. (4) El Esp\u00edritu Santo tiene ciertas funciones que realizar entre los hombres, peros \u00e9stas dependen de si el hombre es cristiano o no cristiano: (a) En cuanto al cristiano, el Esp\u00edritu le ense\u00f1a (16:12\u201315). Gu\u00eda al creyente a la verdad espiritual tal como se revela en Cristo, toma las cosas de Cristo y se las revela. Se encuentran ejemplos de este ministerio en 2:2; 12:16; cf. 14:26; Lc. 24:8. El Esp\u00edritu tambi\u00e9n nutre la vida cristiana devocional (cf. Jn. 14:16). Tambi\u00e9n glorifica a Cristo por medio de desarrollar paso a paso el significado de la encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas, de su ministerio, muerte, resurrecci\u00f3n, ascensi\u00f3n y su ministerio sacerdotal presente. (b) La funci\u00f3n del Esp\u00edritu en el no cristiano se describe en 16:8\u201311. Convence al no creyente de la pecaminosidad de no creer en Cristo; de justicia, por medio de recordarle que Cristo triunf\u00f3 sobre el pecado, siendo ahora aquel por medio del cual Dios declara justo al pecador, y lo capacita para que pueda ser justo en realidad; y de juicio, por medio de mostrarle la relaci\u00f3n que hay entre la muerte y la resurrecci\u00f3n y el juicio del mundo. El medio principal que el Esp\u00edritu usa para realizar esta labor es el testimonio que los creyentes dan de Cristo (15:26s.; cf. Hch. 2:37; 5:33; 7:54). El Esp\u00edritu testifica acerca de Cristo, pero se requiere de instrumentos para que el Esp\u00edritu pueda realizar su misi\u00f3n, y estos instrumentos son los creyentes individuales que dan testimonio, y la iglesia. Para este fin Cristo comunica todav\u00eda su Esp\u00edritu (Jn. 20:21s.).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Hechos. Naturalmente el \u00e9nfasis en Hechos en cuanto al Esp\u00edritu es en la experiencia cristiana, no en la doctrina. (1) Es el Cristo resucitado el que bautiza la iglesia con el Esp\u00edritu (1:4, 5, 8; 2:1ss.). Pentecost\u00e9s fue el resultado de lo que pas\u00f3 el Viernes Santo y en la Pascua de Resurrecci\u00f3n, y la ascensi\u00f3n (2:33). (2) Y lo que esto puede significar para el individuo se ve por el cambio que Pentecost\u00e9s oper\u00f3 en los ap\u00f3stoles. Sus personalidades fueron cambiadas. Arrojo (3:11\u201315), paciencia (2:37\u201340) y unidad (4:32\u201335), acompa\u00f1adas estas cosas de nueva penetraci\u00f3n espiritual (2:22\u201336), y de \u00e9xito evidente en su testimonio (2:37\u201347), mostraban que \u00abla promesa del Padre\u00bb hab\u00eda sido cumplida. (3) En conformidad con la ense\u00f1anza que el Se\u00f1or dio sobre el Esp\u00edritu en el Evangelio de Juan, el Libro de Hechos muestra que el Esp\u00edritu desarrolla su misi\u00f3n dual en los cristianos y no cristianos. (a) En cuanto a su ministerio entre los cristianos, \u00e9l era el Paracleto que sosten\u00eda a la iglesia en medio de la persecuci\u00f3n (4:8ss.), la fortalec\u00eda para su testimonio diario (4:31), preservaba su unidad (4:31\u201335), manten\u00eda su pureza (5:3\u20139), nombraba a sus l\u00edderes para sus deberes \u00abseculares\u00bb (6:3) como \u00absagrados\u00bb (20:28), aunque el ministerio de Felipe demuestra que estas barreras (6:2) pod\u00edan f\u00e1cilmente echarse abajo. En respuesta a las oraciones de los ap\u00f3stoles, y en respuesta a su imposici\u00f3n de manos simb\u00f3lica, el Esp\u00edritu vino sobre nuevos convertidos (8:14ss.), quienes ya hab\u00edan sido regenerados por el Esp\u00edritu. Al estar unida a la oraci\u00f3n, la imposici\u00f3n de manos de los ap\u00f3stoles no s\u00f3lo les confiri\u00f3 dones a los bautizados (19:5s.), sino que tambi\u00e9n consagraba para un oficio (6:1\u20136). \u00a1Cuidado!, la realidad tiende a llegar a ser s\u00edmbolo cuando un organismo llega a ser una organizaci\u00f3n. El Esp\u00edritu tambi\u00e9n gui\u00f3 a la iglesia (10:19, 44). (b) El ministerio que el Esp\u00edritu desarrolla entre los no-creyentes se ilustra de la mejor forma por la empresa arriesgada de la iglesia en misiones. Lo que el Esp\u00edritu puede hacer con una iglesia que testifica obedientemente y sin temor, se ve claramente por 11:19ss. Pronto se form\u00f3 una iglesia fuerte en Antioqu\u00eda, y por medio de ella el Esp\u00edritu fue capaz de llevar a cabo planes para la evangelizaci\u00f3n de los mundos romano y griego (13:1ss.). Doquiera que los misioneros fueron, el Esp\u00edritu oper\u00f3 a trav\u00e9s de ellos (13:52), gui\u00e1ndolos continuamente (16:6s.), comunic\u00e1ndose a s\u00ed mismo por medio de ellos (19:1ss.) y nombrando l\u00edderes para las j\u00f3venes iglesias (20:28). Pentecost\u00e9s no fue una mera alucinaci\u00f3n. El viento y el fuego proclamaron realmente la presencia de Dios en la iglesia; la distribuci\u00f3n de lenguas proclam\u00f3 que este Esp\u00edritu estaba con el creyente individual como con toda la iglesia. Los dones y poderes del Esp\u00edritu (v\u00e9ase <em>Dones espirituales<\/em>) que eran nuevos en la experiencia humana, ahora se manifestaban en la iglesia que testificaba en t\u00e9rminos de comuni\u00f3n, adoraci\u00f3n, obediencia, gozo y unidad (2:42\u201347).<\/li>\n<li>Las ep\u00edstolas de Pablo. La ense\u00f1anza de Pablo en cuanto al Esp\u00edritu es tan rica que demanda una selecci\u00f3n. S\u00f3lo podemos ofrecer aqu\u00ed un bosquejo. (1) Para Pablo, uno no puede ser cristiano sin recibir el Esp\u00edritu (G\u00e1. 3:2). Tener el Esp\u00edritu de Cristo es pertenecer a Cristo (Ro. 8:9). La vida cristiana es una vida en el Esp\u00edritu Santo (G\u00e1. 5:16), y sus caracter\u00edsticas son el resultado de la cautividad del Esp\u00edritu dentro del cristiano (G\u00e1. 5:22). Lo que la ley jam\u00e1s fue capaz de realizar ahora el Esp\u00edritu lo realiza desde dentro (Ro. 8:1\u20134). Por cierto, para el cristiano nacido del Esp\u00edritu el largo reinado de la ley termin\u00f3 ya (7:6). (2) El Esp\u00edritu Santo es el \u00abEsp\u00edritu de Cristo\u00bb (8:9; 2 Co. 3:17; 1 Co. 6:17; G\u00e1. 4:6; Ro. 8:14ss.). Por esto es que ning\u00fan hombre puede alegar que habla en el Esp\u00edritu si a la vez habla contra Cristo (1 Co. 12:3). Decir que el Esp\u00edritu Santo es el Esp\u00edritu de Cristo no significa que estamos identificando al Esp\u00edritu con Cristo; sin embargo, apunta a la unidad de prop\u00f3sito de ambos. (3) La deidad y personalidad del Esp\u00edritu tambi\u00e9n son prominentes en los escritos de Pablo. El Esp\u00edritu es el Esp\u00edritu de Dios (Ro. 8:9; y cf. 1 Co. 3:16 con 2 Co. 6:16), y \u00e9l es una de las personas de la deidad (2 Co. 13:14; cf. Mt. 28:19). Y la naturaleza personal de la actividad del Esp\u00edritu es tambi\u00e9n prominente en las Ep\u00edstolas de Pablo as\u00ed como en Hechos. Cf. p. ej., la prerrogativa que tiene el Esp\u00edritu para conceder los dones (1 Co. 12:4\u201310), \u00abcomo \u00e9l quiere\u00bb (v. 11), la forma en la que revela la voluntad del Padre (1 Co. 2:10\u201312), ense\u00f1a al cristiano (v. 13), y bendice el testimonio cristiano (v. 4; 1 Ts. 1:5). (4) Tambi\u00e9n se acent\u00faa la naturaleza del Esp\u00edritu en sus relaciones con los creyentes. El Esp\u00edritu Santo lleva al cristiano a emprender una lucha contra \u00abla carne\u00bb, la naturaleza pecaminosa, aquello que capacita al pecado a conseguir con fuerza un peque\u00f1o pedazo de la vida del cristiano. Es el Esp\u00edritu que capacita al cristiano a matar la carne. Si no lo hace as\u00ed \u00abcontristar\u00e1\u00bb al Esp\u00edritu (Ef. 4:30). \u00abMortificar las obras del cuerpo\u00bb a trav\u00e9s del Esp\u00edritu (Ro. 8:13) hace que el reino tir\u00e1nico del pecado llegue a su fin (6:12\u201314), y produce en el cristiano los efectos de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (cf. 6:9s.; con 6:1\u20138, 11; Fil. 3:10s.). Es ah\u00ed que la cosecha del Esp\u00edritu aparece (G\u00e1. 5:22), y la gu\u00eda y el testimonio del Esp\u00edritu vienen a ser claros (Ro. 8:14\u201317). Se efect\u00faa una transformaci\u00f3n moral (2 Co. 3:18), y el Esp\u00edritu libera a los creyentes para no vivir m\u00e1s \u00abseg\u00fan la carne sino conforme al Esp\u00edritu\u00bb (Ro. 8:5\u20138), y para hacerse \u00absiervos de la justicia\u00bb (6:15ss.). (5) Un \u00e9nfasis similar aparece en las Ep\u00edstolas de Pablo en relaci\u00f3n con la actividad del Esp\u00edritu dentro de la comunidad creyente. El Esp\u00edritu da poder al cuerpo de Cristo, la iglesia, a tal grado que su culto (Fil. 3:3; 1 Co. 14:15), comuni\u00f3n (Ef. 4:3; Fil. 2:1), dones (1 Co. 12:4\u201311), y su origen mismo (1 Co. 12:13) se deben a la presencia vitalizadora del Esp\u00edritu por medio del cual Cristo mora en la iglesia. (6) Pablo tambi\u00e9n conecta el Esp\u00edritu con el bautismo. El bautismo implica la muerte, sepultura y resurrecci\u00f3n de Cristo, lo que es paralelo a la muerte del creyente al pecado, y su resurrecci\u00f3n a una nueva vida que implica el bautismo del Esp\u00edritu (Ro. 6:1\u20134). El rito es eficaz porque el cristiano participa en \u00e9l con fe. En cuanto al bautismo de infantes, la confirmaci\u00f3n es \u00abla acci\u00f3n humana efectiva\u00bb por la que el Esp\u00edritu act\u00faa y habla.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H.B. Swete, <em>The Holy Spirit in the NT<\/em>; A. Kuyper, <em>The Work of the Holy Spirit<\/em>; H. Wh. Robinson, <em>The Christian Experience of the Holy Spirit<\/em>; G. Smeaton, <em>The Doctrine of the Holy Spirit<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">James G.S.S. Thomson<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (228). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Sinopsis del dogma<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Principales errores<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Filioque<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Dones del Esp\u00edritu Santo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Frutos del Esp\u00edritu Santo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Pecados contra el Esp\u00edritu Santo<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Sinopsis del dogma<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de la Iglesia Cat\u00f3lica relativa al Esp\u00edritu Santo forma parte integral de su ense\u00f1anza sobre el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad, de la cual San Agust\u00edn (De Trin., I, III, 5) hablando con timidez dice: \u00abEn ning\u00fan otro tema, es tan grande el peligro de errar, o tan dif\u00edcil el progreso, o tan apreciable el fruto de un estudio cuidadoso\u00bb. Los puntos esenciales del dogma se pueden resumir en las siguientes proposiciones:\n<\/p>\n<ul>\n<li> El Esp\u00edritu Santo es la Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad.<\/li>\n<li> Como Persona, aunque realmente distinta del Padre y del Hijo, es tambi\u00e9n consustancial con ellos; siendo Dios como ellos, posee con ellos una y misma naturaleza o Esencia Divina.  <\/li>\n<li> Procede, no por generaci\u00f3n, sino por espiraci\u00f3n del Padre y del Hijo juntos, como de un unico principio. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa es la creencia que la fe cat\u00f3lica requiere.\n<\/p>\n<h2>Principales errores<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las teor\u00edas y sectas cristianas que han contradicho o impugnado de cualquier manera el dogma de la Trinidad, como consecuencia l\u00f3gica, han amenazado asimismo la fe en el Esp\u00edritu Santo.  Entre estas, la historia menciona las siguientes:\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1. En los siglos II y III, los monarquianos din\u00e1micos o modalistas (ciertos ebionitas, es decir, Teodoto de Bizancio, Pablo de Samosata, Praxeas, Noeto, Sabelio y generalmente los patripasianos) sosten\u00edan que la misma Persona Divina, de acuerdo a sus diferentes operaciones o manifestaciones, es llamada el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo; por lo tanto, reconoc\u00edan a una Trinidad puramente nominal. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 2. En el siglo IV y despu\u00e9s, los arrianos y su numerosa prole her\u00e9tica: an\u00f3manos o eunomiamos, semi-arrianos, acacianos, etc, si bien admit\u00edan la triple personalidad, negaban la consustancialidad.  El arrianismo hab\u00eda sido precedido por la teor\u00eda de la subordinaci\u00f3n de algunos escritores ante-nicenos, quienes afirmaban una diferencia y una gradaci\u00f3n entre las Personas Divinas distintas a las que surgen de sus relaciones en el punto de origen. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 3. En el siglo XVI, los socinianos rechazaron expl\u00edcitamente, en nombre de la raz\u00f3n, junto con todos los misterios del cristianismo, la doctrina de las Tres Personas en un Solo Dios.  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 4. Tambi\u00e9n se debe mencionar las ense\u00f1anzas de Johannes Philoponus (siglo VI), Roscelin, Gilberto de la Porr\u00e9e, Joaqu\u00edn de Fiore (siglos XI y XII), y en tiempos modernos, G\u00fcnther, quien, al negar u obscurecer la doctrina de la unidad num\u00e9rica de la Naturaleza Divina, en realidad estableci\u00f3 una triple deidad.   <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estos sistemas y escritores que entraron en conflicto con la verdadera doctrina sobre el Esp\u00edritu Santo solo indirectamente y como resultado l\u00f3gico de sus errores previos, hubo otros que atacaron la verdad directamente:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Hacia mediados del siglo IV, Macedonio, obispo de Constantinopla y, despu\u00e9s de \u00e9l un n\u00famero de semiarrianos, mientras que aparentemente admit\u00edan la Divinidad del Verbo, negaban la del Esp\u00edritu Santo. Lo colocaron entre los esp\u00edritus, ministros inferiores de Dios, pero superiores a los \u00e1ngeles.  Bajo el nombre de pneumatomachi, fueron condenados por el Concilio de Constantinopla, 382 d.C. (Mansi, III, col. 560).  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Desde los d\u00edas de Focio, los cism\u00e1ticos griegos afirman que el Esp\u00edritu Santo, verdadero Dios como el Padre y el Hijo, procede s\u00f3lo del primero.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este encabezado implica dos verdades:\n<\/p>\n<ul>\n<li> El Esp\u00edritu Santo es una Persona muy distinta, como tal, del Padre y del Hijo;<\/li>\n<li> El es Dios y consustancial con el Padre y el Hijo. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera afirmaci\u00f3n se opone directamente al monarquianismo y al socinianismo; la segunda, al subordinacionismo, a las diferentes formas de arrianismo y en particular al macedonismo.  Los mismos argumentos sacados de las Escrituras y la Tradici\u00f3n, pueden ser usados generalmente para probar cualquiera de las afirmaciones.  Sin embargo, presentaremos las pruebas de las dos verdades juntas, pero primero daremos atenci\u00f3n especial a algunos pasajes que demuestran m\u00e1s expl\u00edcitamente la distinci\u00f3n de personalidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La Escritura<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Nuevo Testamento, la palabra esp\u00edritu y, tal vez, incluso la expresi\u00f3n esp\u00edritu de Dios, significan a veces el alma o el hombre mismo en la medida que est\u00e1 bajo la influencia de Dios y aspira a cosas superiores; frecuentemente, especialmente en San Pablo, denotan a Dios actuando en el hombre; pero adem\u00e1s se usan para designar no solo una acci\u00f3n de Dios en general, sino una Persona Divina, quien no es ni el Padre ni el Hijo, aquel que es nombrado junto con el Padre, o el Hijo, o con ambos, sin que el contexto permita identificarlos.  Aqu\u00ed se dar\u00e1n algunos ejemplos.  Leemos en Juan 14,16-17: \u00abY yo pedir\u00e9 al Padre y os dar\u00e1 otro Par\u00e1clito para que est\u00e9 con vosotros para siempre, el Esp\u00edritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir\u201d; y en Juan 15,26: \u00abCuando venga el Par\u00e1clito que yo os enviar\u00e9 de junto al Padre, el Esp\u00edritu de la verdad, que procede del Padre, \u00e9l dar\u00e1 testimonio de m\u00ed.\u201d  San Pedro dirige su primera ep\u00edstola, 1,1-2, \u00aba los que viven como extranjeros en la Dispersi\u00f3n\u2026 Elegidos seg\u00fan el previo conocimiento de Dios Padre, con la acci\u00f3n santificadora del Esp\u00edritu Santo, para obedecer a Cristo y ser rociados con su sangre\u201d.  El Esp\u00edritu de consolaci\u00f3n y de verdad se distingue claramente tambi\u00e9n en Juan 16,7.13-15, desde el Hijo, de quien recibe todo, ense\u00f1ar\u00e1 a los Ap\u00f3stoles, y del Padre, quien no tiene nada que el Hijo no posea tambi\u00e9n. Ambos lo env\u00edan, pero \u00c9l no se separa de Ellos, pues el Padre y el Hijo vienen con \u00c9l cuando desciende a nuestras almas (Juan 14,23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos otros textos declaran bastante claramente que el Esp\u00edritu Santo es una persona, una persona distinta del Padre y del Hijo, y sin embargo, un solo Dios con ellos.  En varios lugares, San Pablo habla de \u00c9l como si estuviera hablando de Dios. En los Hch. 28,25 le dice a los jud\u00edos: \u00abCon raz\u00f3n habl\u00f3 el Esp\u00edritu Santo a vuestros padres por medio del profeta Isa\u00edas\u00bb; ahora bien, la profec\u00eda que aparece en los pr\u00f3ximos dos vers\u00edculos est\u00e1 tomada de Is. 6,9-10 donde es puesta en boca del \u00abRey el Se\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos\u201d.  En otros lugares usa las palabras Dios y Esp\u00edritu Santo como simplemente sin\u00f3nimos.  De este modo, escribe 1 Cor. 3,16: \u00ab\u00bfNo sab\u00e9is que sois santuario de Dios y que el Esp\u00edritu de Dios habita en vosotros?\u00bb; y en 6,19: \u00ab\u00bfO no sab\u00e9is que vuestro cuerpo es santuario del Esp\u00edritu Santo, que est\u00e1 en vosotros y que hab\u00e9is recibido de Dios?\u00bb  San Pedro afirma la misma identidad cuando se queja con Anan\u00edas (Hch. 5,3-4): \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que Satan\u00e1s llen\u00f3 tu coraz\u00f3n para mentir al Esp\u00edritu Santo?&#8230;No has mentido a los hombres, sino a Dios.\u00bb Los escritores sagrados le atribuyen al Esp\u00edritu Santo todas las obras caracter\u00edsticas del poder Divino.  Es en su nombre, como en el nombre del Padre y del Hijo, que se da el bautismo (Mt. 28,19). Es a trav\u00e9s de su operaci\u00f3n que se realiza el mayor de los misterios divinos, la Encarnaci\u00f3n del Verbo, (Mt. 1,18-20; Lc. 1,35).  Es tambi\u00e9n en su nombre y por su poder que los pecados son perdonados y las almas santificadas: \u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo.  A quienes perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados\u201d (Jn. 20,22-23); \u00abPero hab\u00e9is sido lavados, hab\u00e9is sido santificados, hab\u00e9is sido justificados en el nombre del Se\u00f1or Jesucristo y en el Esp\u00edritu de Nuestro Dios\u201d (1 Cor. 6,11); \u00abel amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado.\u201d (Rom. 5,5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El es esencialmente el Esp\u00edritu de verdad (Jn. 14,16-17; 15,26), cuyo oficio es fortalecer la fe (Hch. 6,5), conceder sabidur\u00eda (Hch. 6,3), dar testimonio de Cristo, es decir, confirmar su ense\u00f1anza internamente (Jn. 15,26) y ense\u00f1ar a los Ap\u00f3stoles el completo significado de ella (Jn. 14,26; 16,13), con los cuales morar\u00e1 por siempre (Jn. 14,16).  Habiendo descendido a ellos en Pentecost\u00e9s, los guiar\u00e1 en su obra (Hch. 8,29), pues \u00c9l inspirar\u00e1 a los nuevos profetas (Hch. 11,28; 13,9) como inspir\u00f3 a los profetas de la antigua Ley (Hch. 7,51). \u00c9l es la fuente de gracias y dones (1 Cor. 12,3-11); \u00c9l, en particular, otorga el don de lenguas (Hch. 2,4; 10,44-47).  Y mientras habita en nuestros cuerpos, los santifica (1 Cor.3,16; 6,19), y de esta manera alg\u00fan d\u00eda los levantar\u00e1 nuevamente de entre los muertos (Rom. 8,11).   Sin embargo, \u00c9l obra especialmente en el alma, d\u00e1ndole nueva vida (Rom. 8,14-16; 2 Cor. 1,22; 5,5; Gal. 4,6).  El es el Esp\u00edritu de Dios, y al mismo tiempo el Esp\u00edritu de Cristo (Rom. 8,9); porque \u00c9l est\u00e1 en Dios, \u00c9l conoce los misterios m\u00e1s profundos de Dios (1 Cor. 2,10-11) y posee todo conocimiento. San Pablo termina su Segunda Ep\u00edstola a los Corintios (13,13) con su f\u00f3rmula de bendici\u00f3n la cual, puede ser llamada una bendici\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad: \u00abLa gracia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y la caridad de Dios y la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo est\u00e9n con todos ustedes.\u201d&#8212;Cf. Tixeront \u00abHist. des dogmes\u00bb, Par\u00eds, 1905, I, 80, 89, 90, 100, 101.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La Tradici\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al corroborar y explicar el testimonio de la Escritura, la Tradici\u00f3n nos trae m\u00e1s claramente las diversas etapas de la evoluci\u00f3n de esta doctrina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan temprano como en el siglo I, San Clemente de Roma nos da una importante ense\u00f1anza sobre el Esp\u00edritu Santo. Su \u00abEp\u00edstola a los Corintios\u00bb no s\u00f3lo nos dice que el Esp\u00edritu inspir\u00f3 y gui\u00f3 a los escritores sagrados (8.1; 45.2), que \u00c9l es la voz de Jesucristo habl\u00e1ndonos en el Antiguo Testamento (22.1 ss.), sino que luego contiene dos declaraciones muy expl\u00edcitas sobre la Trinidad. En 46.6 (Funk \u00abPatres apostolici\u00bb 2da ed., I, 158) se lee que \u00abtenemos un solo Dios, un Cristo, un \u00fanico Esp\u00edritu de gracia dentro de nosotros, una misma vocaci\u00f3n en Cristo\u201d.  En 58.2 (Funk, ibid., 172) el autor hace esta solemne afirmaci\u00f3n: zo gar ho theos, kai zo ho kyrios Iesous Christos kai to pneuma to hagion, he te pistis kai he elpis ton eklekton, oti\u2026 la cual podemos comparar con la f\u00f3rmula tan frecuentemente encontrada en el Antiguo Testamento: zo kyrios. De esto se deduce que, en opini\u00f3n de Clemente, kyrios era igualmente aplicable a ho theos (el Padre) ho kyrios Iesous Christos, y to pneuma to hagion; y que tenemos tres testigos de igual autoridad, cuya Trinidad, adem\u00e1s, es el fundamento de la fe y esperanza cristianas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los siglos II y III los labios de los m\u00e1rtires declaran la misma doctrina, la cual se halla en los escritos de los Padres. En sus tormentos San Policarpo (m. 155) profes\u00f3 as\u00ed su fe en las Tres Adorables Personas (\u00abMartyrium sancti Polycarpi\u00bb en Funk op.cit., I, 330): \u00abSe\u00f1or Dios Todopoderoso, Padre de tu sant\u00edsimo y bien amado Hijo Jesucristo&#8230; te alabo en todo, te bendigo y te glorifico por el eterno y celestial pont\u00edfice Jesucristo, tu bien amado Hijo, por quien a Ti con \u00c9l y con el Esp\u00edritu Santo, gloria ahora y por siempre!\u00bb.  San Epipodio habl\u00f3 m\u00e1s claramente a\u00fan (Ruinart, \u00abActa mart.\u00bb Ed, Verona, p. 65): \u00abConfieso que Cristo es Dios con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, y es adecuado que devolver\u00e9 mi alma a \u00c9l, Quien es mi Creador y Redentor\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los apologistas, Aten\u00e1goras menciona el Esp\u00edritu Santo junto con, y en un mismo plano, que el Padre y el Hijo. \u00ab\u00bfQui\u00e9n no quedar\u00eda asombrado\u00bb dice (Legat. pro christian., n 10, en P.G., VI, col. 909) \u00abal oirnos llamar ateos, nosotros que confesamos a Dios Padre, Dios Hijo y al Esp\u00edritu Santo, y los consideramos Uno en poder y distintos en orden [&#8230;ten en te henosei dynamin, hai ten en te taxei diairesin]?\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te\u00f3filo de Antioqu\u00eda, quien a veces le da al Esp\u00edritu Santo, como al Hijo, el nombre de Sabidur\u00eda (sophia) menciona adem\u00e1s (Ad Autol., lib. I.7, y II.18, en P.G., VI, col. 1035, 1081) los tres t\u00e9rminos theos, logos, sophia y, al ser el primero que aplic\u00f3 la palabra caracter\u00edstica que fue adoptada luego, dice expresamente (ibid., II.15) que ellas forman una Trinidad (trias). San Ireneo consider\u00f3 al Esp\u00edritu Santo como eterno (Adv. H\u00e6r., V.12.2, en P.G., VII, 1153), existiendo en Dios ante omnem constitutionem, y producido por \u00c9l al comienzo de sus caminos (ibid. IV.20.3). Considerado en relaci\u00f3n al Padre, el Esp\u00edritu Santo es su Sabidur\u00eda (IV, XX, 3); el Hijo y \u00c9l son las \u00abdos manos\u00bb por las cuales Dios cre\u00f3 al hombre (IV, praef., n. 4; IV, XX, 20; V, VI, 1). Considerado en relaci\u00f3n a la Iglesia, el mismo Esp\u00edritu es verdad, gracia, una se\u00f1al de inmortalidad, un principio de uni\u00f3n con Dios; \u00edntimamente unido a la Iglesia, le da a los Sacramentos su eficacia y virtud (III.17.2, III.24.1, IV.33.7 y V.8.1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque San Hip\u00f3lito no habla tan claramente del Esp\u00edritu Santo como una persona distinta, sin embargo, supone que \u00c9l es Dios, as\u00ed como el Padre y el Hijo (Contra No\u00ebt., VIII, XII, en P.G., X, 816, 820). Tertuliano es uno de los escritores de esta \u00e9poca cuya tendencia al subordinacionismo es m\u00e1s evidente, a pesar de haber sido el autor de la f\u00f3rmula definitiva: \u00abTres Personas, una substancia\u00bb y sin embargo, su ense\u00f1anza sobre el Esp\u00edritu Santo es notable en todos los sentidos.  Parece haber sido el primero entre los Padres en afirmar su Divinidad de manera clara y absolutamente precisa. En su obra \u00abAdversus Praxean\u00bb se detiene extensamente en la grandeza del Par\u00e1clito.  El Esp\u00edritu Santo, dice \u00e9l, es Dios (c. XIII En P.L., II, 193); de la substancia del Padre (III, IV En P.L., II, 181-2); uno y el mismo Dios con el Padre y el Hijo (II en P.L., II, 180); procedente del Padre a trav\u00e9s del Hijo (IV, VIII en P.L., II, 182, 187); el que ense\u00f1a toda la verdad (II en P.L., II, 179).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[[San Gregorio Taumaturgous, o al menos el Ekthesis tes pisteos, el cual se le atribuye com\u00fanmente, y el cual data del per\u00edodo entre 260 &#8211; 270, nos da este notable pasaje: \u00abUno es Dios, Padre del Verbo vivo, de Sabidur\u00eda subsistente&#8230;Uno el Se\u00f1or, uno de uno, Dios de Dios, invisible de invisible&#8230;Uno el Esp\u00edritu Santo, quien subsiste de Dios&#8230;Trinidad Perfecta, el cual nos e divide ni se separa en eternidad, gloria y poder, ni se divide ni se separa&#8230;Trinidad inalterado e inmutable\u00bb. En el a\u00f1o 304, el m\u00e1rtir San Vicente dijo (Ruinart, op.cit., 325) \u00abCreo en el Se\u00f1or Jesucristo, Hijo del Alt\u00edsimo Padre, uno de uno; lo reconozco a \u00c9l como un Dios con el Padre y el Esp\u00edritu Santo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero debemos retroceder al a\u00f1o 360 para encontrar la doctrina sobre el Esp\u00edritu Santo explicada clara y totalmente. Es San Atanasio quien lo explica en sus \u00abCartas a Serapion\u00bb (P.G., XXVI, col. 525 ss).  Se le hab\u00eda informado que ciertos cristianos sosten\u00edan que la Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad era una creatura. Para refutarlos, consult\u00f3 las Escrituras, las cuales le proveyeron argumentos tan s\u00f3lidos como numerosos.  Ellos le dicen, en particular, que el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 unido al Hijo por relaciones tales como aquellas existentes entre el Hijo y el Padre; que \u00c9l es enviado por el Hijo; que es su portavoz y lo glorifica; que,  contrario a las creaturas, \u00c9l no ha sido hecho de la nada, sino que viene de Dios; que realiza la obras de la santificaci\u00f3n entre los hombres, de lo cual ninguna creatura es capaz; que al poseerlo, poseemos a Dios; que el Padre cre\u00f3 todo por El; que, en fin, \u00c9l es inmutable, tiene los atributos de inmensidad, unicidad y tiene derecho a todos los apelativos y expresiones que se usan para expresar la dignidad del Hijo.  Fundamenta la mayor\u00eda de estas conclusiones en textos de las Escrituras, unas pocas de las cuales se mencionaron arriba.  Pero el escritor pone \u00e9nfasis especial en lo que se lee en Mateo 28,19: \u00abEl Se\u00f1or\u00bb, escribe (Ad. Serp., III, n. 6 en PG., XXVI 633 ss) \u00abfund\u00f3 la fe de la Iglesia en la Trinidad cuando dijo a los Ap\u00f3stoles: \u2018Id, pues, y haced disc\u00edpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u2019.  Si el Esp\u00edritu Santo fuera una criatura, Cristo no lo hubiera asociado al Padre; habr\u00eda evitado hacer una Trinidad heterog\u00e9nea, compuesta de elementos dis\u00edmiles.  \u00bfQu\u00e9 es lo que Dios necesitaba? \u00bfAcaso El necesitaba unirse a un ser de diferente naturaleza?&#8230; No, la Trinidad no est\u00e1 compuesta por el Creador y la creatura\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s, San Basilio, D\u00eddimo de Alejandr\u00eda, San Epifanio, San Gregorio Nacianceno, San Ambrosio y San Gregorio de Nisa tomaron la misma tesis ex professo, apoy\u00e1ndola en su mayor parte con las mismas pruebas. Todos estos escritos le prepararon el camino al Concilio de Constantinopla (381), el cual conden\u00f3 a los pneumatomachis y proclam\u00f3 solemnemente la verdadera doctrina. Estas ense\u00f1anzas forman parte del Credo de Constantinopla como es llamado, donde el s\u00edmbolo se refer\u00eda al Esp\u00edritu Santo, \u00abquien es tambi\u00e9n nuestro Se\u00f1or y quien da vida; quien procede del Padre, el cual es adorado y glorificado junto con el Padre y el Hijo; quien habl\u00f3 por los profetas.  \u00bfFue este credo, con sus particulares palabras, aprobado por el Concilio de 381?.  Anteriormente esa era la opini\u00f3n com\u00fan e incluso en tiempos recientes hab\u00eda sido sostenida por autoridades como Hefele, Hergenr\u00f6ther y Funk; otros historiadores, entre los que se encuentran Harnack y Duchesne, opinan lo contrario; pero todos concuerdan en admitir que el credo del cual estamos hablando fue admitido y aprobado por el Concilio de Calcedonia (451) y que, al menos desde aquel tiempo, fue la f\u00f3rmula oficial de la ortodoxia cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<h2>Procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos detendremos mucho en el significado preciso de la Procesi\u00f3n en Dios.  (Ver Sant\u00edsima Trinidad).  Baste aqu\u00ed se\u00f1alar qu\u00e9 con esta palabra nos referimos a la relaci\u00f3n de origen que existe entre una Persona Divina y la otra, o entre una y las otras dos como su principio de origen.  El Hijo procede del Padre; el Esp\u00edritu Santo procede del Padre y del Hijo.  Aqu\u00ed se tratar\u00e1 especialmente esta \u00faltima verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>A<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los cristianos han admitido siempre que el Esp\u00edritu Santo procede del Padre; esta verdad est\u00e1 expresamente establecida en Juan 15,26.  Pero los griegos, al igual que Focio, negaban que \u00c9l proceda del Hijo.  Y, sin embargo, esa es manifiestamente la ense\u00f1anza de las Sagradas Escrituras y de los Padres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>En el Nuevo Testamento<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  El Esp\u00edritu Santo es llamado el Esp\u00edritu de Cristo (Rom. 8,9), el Esp\u00edritu del Hijo (G\u00e1l. 4,6), el Esp\u00edritu de Jes\u00fas (Hch. 16,7).  Estos t\u00e9rminos implican una relaci\u00f3n del Esp\u00edritu con el Hijo, la cual s\u00f3lo puede ser una relaci\u00f3n de origen.  Esta conclusi\u00f3n es tanto m\u00e1s indiscutible, dado que todos admiten el argumento similar para explicar por qu\u00e9 el Esp\u00edritu Santo es llamado el Esp\u00edritu del Padre.  Es as\u00ed como San Agust\u00edn argumenta (En Joan., Tr. XCIX, 6, 7 en PL, XXXV, 1888):  \u201cEscuchas al mismo Se\u00f1or declarar:  \u2018no eres t\u00fa quien habla, sino el Esp\u00edritu de tu Padre que habla en ti&#8217;.  Asimismo, oyes al Ap\u00f3stol declarar:  \u2018Dios ha enviado el Esp\u00edritu de Su Hijo a vuestros corazones.  \u00bfPuede entonces haber dos esp\u00edritus, uno, el esp\u00edritu del Padre y otro el esp\u00edritu del Hijo?  Ciertamente no.  As\u00ed como hay un solo Padre, as\u00ed como hay un solo Se\u00f1or o un Hijo, as\u00ed tambi\u00e9n hay un solo Esp\u00edritu, quien es, consecuentemente, el Esp\u00edritu de ambos&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 entonces te negar\u00edas a creer que \u00c9l procede tambi\u00e9n del Hijo, siendo que \u00c9l es tambi\u00e9n el Esp\u00edritu del Hijo?  Si no procediese de Jes\u00fas, cuando \u00c9l se apareci\u00f3 a sus disc\u00edpulos luego de la Resurrecci\u00f3n, no habr\u00eda soplado sobre ellos dici\u00e9ndoles: &#8216;Reciban ustedes el Esp\u00edritu Santo&#8217;.  \u00bfQu\u00e9, ciertamente, significa este aliento sino que el Esp\u00edritu procede tambi\u00e9n de El?\u00bb.  San Atanasio hab\u00eda argumentando exactamente del mismo modo (De Trin. et Spir. S., n. 19, en P.G., XXIV, 1212) y concluye: \u00abDecimos que el Hijo de Dios tambi\u00e9n es la fuente del Esp\u00edritu.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  Seg\u00fan Jn. 16,13-15, el Esp\u00edritu Santo recibe del Hijo. \u00abCuando venga \u00e9l, el Esp\u00edritu de la Verdad, os guiar\u00e1 hasta la verdad completa; pues no hablar\u00e1 por su cuenta, sino que hablar\u00e1 lo que oiga, y os anunciar\u00e1 lo que ha de venir.  \u00c9l me dar\u00e1 gloria, porque recibir\u00e1 de lo m\u00edo y os lo anunciar\u00e1 a vosotros.  Todo lo que tiene el Padre es m\u00edo. Por eso he dicho: Recibir\u00e1 de lo m\u00edo y os lo anunciar\u00e1 a vosotros.\u201d   Ahora bien, una Persona Divina puede recibir de la otra s\u00f3lo por Procesi\u00f3n, relacion\u00e1ndose con el otro como a un principio.  Lo que el Par\u00e1clito recibir\u00e1 del Hijo es conocimiento inmanente, el cual El manifestar\u00e1 luego exteriormente.  Pero este conocimiento inmanente es la misma esencia del Esp\u00edritu Santo.  Por lo tanto, \u00e9ste tiene su origen en el Hijo, el Esp\u00edritu Santo procede del Hijo. \u00abNo hablar\u00e1 por su cuenta\u00bb dice San Agust\u00edn (En Joan., tr. XCIX, 4 en PL., XXXV, 1887) \u00abporque El no proviene de s\u00ed mismo, sino que \u00c9l les hablar\u00e1 todo lo que ha escuchado.  \u00c9l escuchar\u00e1 de aqu\u00e9l de quien procede. En su caso, escuchar es conocer y conocer es ser.  Deriva su conocimiento de aquel de quien deriva su esencia\u00bb.  San Cirilo de Alejandr\u00eda se\u00f1ala que las palabras: \u00abrecibir\u00e1 de lo m\u00edo\u00bb significan \u00abla naturaleza\u00bb la cual el Esp\u00edritu Santo tiene del Hijo, as\u00ed como el Hijo la tiene del Padre (De Trin., dialog. VI en PG., LXXV, 1011). Por otro lado, Jes\u00fas da la siguiente raz\u00f3n a su afirmaci\u00f3n&#160;: \u00abtomar\u00e1 de lo m\u00edo\u00bb: \u00abTodo lo que tiene el Padre es m\u00edo\u00bb.   Ahora bien, puesto que el Padre tiene respecto al Esp\u00edritu Santo la relaci\u00f3n que llamamos Espiraci\u00f3n Activa, el Hijo tambi\u00e9n la tiene; y en el Esp\u00edritu Santo ella existe, consecuentemente, en relaci\u00f3n a ambos, una Espiraci\u00f3n Pasiva o Procesi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Los Padres han afirmado constantemente la misma verdad<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hecho es indiscutible en lo que a los Padres Occidentales se refiere; pero en cuanto a los [[Iglesias Orientales|orientales, los griegos lo negaron. Citaremos, por lo tanto, algunos testigos entre \u00e9stos \u00faltimos.  El testimonio de San Atanasio ha sido citado mas arriba, al efecto de que \u00abEl Hijo es la fuente del Esp\u00edritu\u00bb, y la declaraci\u00f3n de San Cirilo de Alejandr\u00eda que el Esp\u00edritu Santo tiene su \u00abnaturaleza\u00bb del Hijo. Este \u00faltimo santo despu\u00e9s afirma (Thesaur., afirm. XXXIV en PG., LXXV, 585); \u00abCuando el Esp\u00edritu Santo llega a nuestros corazones, nos hace semejantes a Dios, porque \u00c9l procede del Padre y del Hijo\u00bb; y nuevamente (Epist., XVII, Ad Nestorium, De excommunicatione en PG., LXXVII, 117): \u00abEl Esp\u00edritu Santo Santo no es ajeno al Hijo, pues \u00c9l es llamado el Esp\u00edritu de Verdad, y Cristo es la Verdad; as\u00ed \u00c9l procede de Cristo as\u00ed como tambi\u00e9n de Dios Padre\u00bb.  San Basilio (De Spirit.S., 18 en P.G., XXXII, 147) no desea que nos apartemos del orden tradicional al mencionar las Tres Personas Divinas porque \u00abcomo el Hijo es al Padre, as\u00ed el Esp\u00edritu es al Hijo, de acuerdo con el antiguo orden de los nombres en la f\u00f3rmula del bautismo\u00bb. San Epifanio escribe (Ancor., VIII, en PG., XLIII, 29, 30) que no puede considerarse al Par\u00e1clito como desconectado del Padre y del Hijo, puesto que es uno con Ellos en substancia y divinidad\u00bb y declara que \u00abEl procede del Padre y del Hijo\u00bb; un poco m\u00e1s adelante agrega (op.cit. XI, en P.G., XLIII, 35): \u00abNadie conoce al Esp\u00edritu, adem\u00e1s del Padre, excepto el Hijo, del cual procede y de quien recibe\u00bb. Finalmente, un concilio efectuado en Sel\u00e9ucida en el a\u00f1o 410 proclam\u00f3 su fe \u00aben el Esp\u00edritu Santo Viviente, el Santo Par\u00e1clito Viviente, quien procede del Padre y del Hijo\u00bb (Lamy, \u00abConcilium Seleuciae\u00bb, Lovaina, 1868).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, al comparar los escritores latinos como un cuerpo, con los escritores orientales, notamos una diferencia en lenguaje: mientras que los primeros casi un\u00e1nimemente afirman que el Esp\u00edritu Santo procede del Padre y del Hijo, los \u00faltimos generalmente dicen que procede del Padre a trav\u00e9s del Hijo. En realidad, el pensamiento expresado tanto por griegos como por latinos es uno y el mismo, s\u00f3lo hay una peque\u00f1a diferencia en la manera de expresarlos: la f\u00f3rmula griega ek tou patros dia tou ouiou expresa directamente el orden seg\u00fan el cual el Padre y el Hijo son el principio del Esp\u00edritu Santo, e implica su igualdad como principio; la f\u00f3rmula latina expresa directamente esa igualdad e implica el orden.  As\u00ed como el Hijo mismo procede del Padre, es del Padre que \u00c9l recibe, junto con todo lo dem\u00e1s, la virtud que lo hace el principio del Esp\u00edritu Santo.  De este modo, el Padre s\u00f3lo es principium absque principio, aitia anarchos prokatarktike, y, comparativamente, el Hijo es un principio intermedio.  El uso preciso de las dos preposiciones, ek (de) y dia (a trav\u00e9s) no implica nada m\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los siglos XIII y XIV, los te\u00f3logos griegos Blemmida, Beccus, Calecas y Besari\u00f3n llamaron la atenci\u00f3n a esto, explicando que las dos part\u00edculas tienen el mismo significado, pero el de se ajusta mejor a la Primera Persona, quien es la fuente de las otras, y a trav\u00e9s, a la Segunda Persona, quien viene del Padre.  Mucho antes de su tiempo, San Basilio hab\u00eda escrito (De Spir. S., VIII, 21 en P.G., LIX, 56): \u00abla expresi\u00f3n di ou expresa reconocimiento del principio primordial [tes prokatarktikes aitias]\u00bb; y San Juan Cris\u00f3stomo (Hom. V sobre Juan., n. 2 en P.G., LIX, 56):  \u00abSi se ha dicho a trav\u00e9s de \u00c9l, se ha dicho s\u00f3lo para que nadie pueda imaginar que el Hijo no es generado\u00bb.  Se puede a\u00f1adir que la terminolog\u00eda usada por los escritores orientales y occidentales, respectivamente, para expresar la idea est\u00e1 lejos de ser invariable.  As\u00ed como Cirilo, Epifanio y otros griegos afirman la Procesi\u00f3n ex utroque, as\u00ed tambi\u00e9n varios escritores latinos no consideraban que se estaban alejando de la ense\u00f1anza de su Iglesia al expresarse como los griegos. Es as\u00ed como Tertuliano (Contra Prax., IV, en P.L., II, 182): \u00abSpiritum non aliunde puto quam a Patre per Filium\u00bb; y San Hilario (De Trinit., lib., XII.57, en P.L., X, 472), dirigi\u00e9ndose al Padre, confiesa que desea adorar con \u00c9l y el Hijo \u00aba Su Esp\u00edritu Santo, quien viene de El a trav\u00e9s de Su \u00fanico Hijo\u00bb.Y, sin embargo, el mismo escritor hab\u00eda dicho en tono m\u00e1s alto (op. Cot., lib. II, 29, en P.L., X, 69), \u00abque debemos confesar que el Esp\u00edritu Santo viene del Padre y del Hijo\u00bb, prueba clara de que las dos f\u00f3rmulas eran consideradas como sustancialmente equivalentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b> B<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al proceder tanto del Padre como del Hijo, sin embargo, el Esp\u00edritu Santo procede de ellos como de un principio \u00fanico.  Esta verdad est\u00e1 al menos insinuada en el pasaje de Juan 6,15 (citado m\u00e1s arriba) donde Cristo establece una conexi\u00f3n necesaria entre su propio compartir en todo lo que el Padre tiene y la Procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Por lo tanto, se deduce, sin duda, que el Esp\u00edritu Santo procede de las otras dos Personas, no en tanto son distintas, sino en tanto su divina perfecci\u00f3n es num\u00e9ricamente una. Adem\u00e1s, tal es la ense\u00f1anza expl\u00edcita de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, la cual fue establecida concisamente por San Agust\u00edn (De Trin., lib V,14):   \u00abComo el Padre y el Hijo son un solo Dios y, relativamente a la criatura, un solo creador y un Se\u00f1or, as\u00ed tambi\u00e9n, relativamente al Esp\u00edritu Santo, son un solo principio\u00bb. Esta doctrina fue definida en las siguientes palabras por el Segundo Concilio Ecum\u00e9nico de Li\u00f3n (Denzinger, \u00abEnchiridion\u00bb (1908), n. 460): \u00abConfesamos que el Esp\u00edritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo, no como dos principios, sino como un principio, no por dos espiraciones, sino por una sola espiraci\u00f3n\u00bb. La ense\u00f1anza fue nuevamente planteada por el Concilio de Florencia (ibid., n. 691), y por Eugenio IV en su Bula \u00abCantate Domino\u00bb (ibid., n. 703 ss).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>C<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es asimismo un art\u00edculo de fe que el Esp\u00edritu Santo no procede, como la Segunda Persona de la Trinidad, por medio de generaci\u00f3n.  No s\u00f3lo es a la Segunda Persona sola a quien las Escrituras llaman Hijo, no s\u00f3lo es \u00c9l solamente considerado engendrado, sino que es tambi\u00e9n llamado el \u00fanico Hijo de Dios; el antiguo s\u00edmbolo que lleva el nombre de San Atanasio declara expresamente que \u00abel Esp\u00edritu Santo viene del Padre y del Hijo, no hecho no creado, no generado sino procedente\u00bb. Dado que somos totalmente incapaces de se\u00f1alar de otro modo el significado del misterioso modo que afecta esta relaci\u00f3n de origen, le aplicamos el nombre de espiraci\u00f3n, cuya significaci\u00f3n es principalmente negativa y a modo de contraste, en el sentido que afirma una Procesi\u00f3n peculiar al Esp\u00edritu Santo y exclusiva de filiaci\u00f3n. Pero, aunque distinguimos absoluta y esencialmente entre generaci\u00f3n y espiraci\u00f3n, es una tarea muy delicada y dif\u00edcil decir cu\u00e1l es la diferencia. Santo Tom\u00e1s (I,Q.27), siguiendo a San Agust\u00edn (De. Trin., XV, XXVII) encuentra la explicaci\u00f3n y, como si fuera el ep\u00edtome de la doctrina en principio que, en Dios, el Hijo procede a trav\u00e9s del intelecto y el Esp\u00edritu Santo a trav\u00e9s de la voluntad.  El Hijo es, en lenguaje de la Escritura, la imagen del Dios Invisible, su Palabra, Su sabidur\u00eda no creada. Dios se contempla a s\u00ed mismo y se conoce a s\u00ed mismo desde toda la eternidad y, al conocerse a s\u00ed mismo, \u00c9l forma dentro de s\u00ed una idea sustancial de s\u00ed y este pensamiento sustancial es su Palabra. Ahora bien, cada acto de conocimiento se logra por la producci\u00f3n en el intelecto de la representaci\u00f3n de un objeto conocido; desde aqu\u00ed, entonces el proceso ofrece una cierta analog\u00eda con la generaci\u00f3n, la cual es la producci\u00f3n por un ser vivo de un ser participante de la misma naturaleza; y la analog\u00eda es mucho m\u00e1s sorprendente cuando es asunto de este acto de conocimiento Divino, el t\u00e9rmino eterno del cual es un ser sustancial, consustancial dentro del tema conocido.  En cuanto al Esp\u00edritu Santo, de acuerdo a la doctrina com\u00fan de los te\u00f3logos, \u00c9l procede a trav\u00e9s de la voluntad. El Esp\u00edritu Santo, como lo indica su nombre, es santo en virtud de su origen, su espiraci\u00f3n; por lo tanto, proviene de un principio santo; ahora bien, la santidad reside en la voluntad as\u00ed como la sabidur\u00eda est\u00e1 en el intelecto. Esta es tambi\u00e9n la raz\u00f3n por la que es llamado a menudo par excellence, en los escritos de los Padres, amor y caridad.  El Padre y el Hijo se aman desde toda la eternidad con un amor perfecto e inefable; el t\u00e9rmino de este amor infinito y f\u00e9rtil es su Esp\u00edritu, el cual es co eterno y co-sustancial con ellos.  S\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo no est\u00e1 obligado con la forma de su Procesi\u00f3n, precisamente por esta perfecta resemblanza a su principio, en otras palabras, por su consustancialidad; dado que querer o amar un objeto no implica formalmente la producci\u00f3n de su imagen inmanente en el alma que ama, sino una tendencia, un movimiento de la voluntad hacia la cosa amada para estar unido a \u00e9l y disfrutarlo. As\u00ed, teniendo en cuenta la debilidad de nuestro intelecto al conocer, y la impropiedad de nuestras palabras para expresar los misterios de la vida Divina, si podemos captar c\u00f3mo la palabra generaci\u00f3n, liberada de todas las imperfecciones del orden material, puede ser aplicada por analog\u00eda a la Procesi\u00f3n de la Palabra, veremos que el t\u00e9rmino no puede, de ning\u00fan modo ser aplicado apropiadamente a la Procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<h2>Filioque<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo tratado la parte que toma el Hijo en la Procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, estamos pr\u00f3ximos a considerar la introducci\u00f3n de la expresi\u00f3n Filioque, dentro del Credo de Constantinopla.  Se desconoce el autor de la adici\u00f3n, aunque su primer rastro se encuentra en Espa\u00f1a.  El Filioque, fue sucesivamente introducido dentro del S\u00edmbolo del Concilio de Toledo en el a\u00f1o 447, entonces, en cumplimiento de una orden de otro s\u00ednodo efectuado en el mismo lugar en el a\u00f1o 589, fue incluido en el Credo Niceno-Constantinopolitano.  Admitido tambi\u00e9n dentro del \u201dquicunque vult\u201d, comenz\u00f3 a aparecer en Francia en el siglo VIII.  Fue cantado en el 767 en la capilla de Carlomagno en Gentilly, donde fue o\u00eddo por embajadores de Constantino Copr\u00f3nimo.  Los griegos estaban impactados y protestaron; los latinos dieron explicaciones, a lo que siguieron muchas discusiones.  El arzobispo de Aquileia, Paulino, defendi\u00f3 la adici\u00f3n en el Concilio de Friuli (796).  Fue luego aceptado por un concilio celebrado en Aquisgr\u00e1n (809).  Sin embargo, como prob\u00f3 ser un obst\u00e1culo para los griegos, el Papa San Le\u00f3n III, lo desaprob\u00f3 y, aunque concordaba enteramente con los francos sobre la cuesti\u00f3n de la doctrina, aconsej\u00f3 omitir la nueva palabra.  El mismo dio origen a dos grandes planchas de plata, sobre las cuales se grab\u00f3 el credo con la expresi\u00f3n disputada omitida, para ser erigidas en la Bas\u00edlica de San Pedro.  Su consejo fue desatendido por los francos; y, como la conducta y el cisma de Focio parec\u00eda justificar el que los occidentales le tuvieran m\u00e1s consideraci\u00f3n a los sentimientos de los griegos, la adici\u00f3n de las palabras fue aceptada por la Iglesia Romana bajo el [[Papa Benedicto VIII (ct. Funk, \u00abKirchengeschichte\u00bb, Paderborn, 2901, p. 243).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los griegos siempre hab\u00edan acusado a los latinos por hacer la adici\u00f3n.  Consideraban que, bastante aparte de la cuesti\u00f3n doctrinal involucrada en la expresi\u00f3n, la inserci\u00f3n fue hecha violando el decreto del Concilio de \u00c9feso que prohib\u00eda a cualquiera \u00abproducir, escribir o componer una confesi\u00f3n de fe otra que la definida por los Padres de Nicea\u00bb.  Tal raz\u00f3n no resistir\u00eda examen.  Suponiendo la verdad del dogma (establecida arriba), es inadmisible que la Iglesia pueda o pudiera haberse privado del derecho a mencionarlo en el s\u00edmbolo.  Si nos adherimos a la opini\u00f3n, la cual posee fuertes argumentos de apoyo, que considera que los desarrollos del Credo en lo que respecta al Esp\u00edritu Santo fueron aprobados por el Concilio de Constantinopla (381), de inmediato podr\u00eda establecerse que los obispos en \u00c9feso (431) ciertamente no pensaron en condenar o culpar a los de Constantinopla.  Pero, dado el hecho que la expresi\u00f3n disputada fue autorizada por el Concilio de Calcedonia en el a\u00f1o 451, concluimos que la prohibici\u00f3n del Concilio de \u00c9feso nunca fue comprendida y no debe entenderse en un sentido absoluto.  Podr\u00eda ser considerada ya sea como doctrinal, o como un mero pronunciamiento disciplinario.  En el primer caso, podr\u00eda excluir cualquier adici\u00f3n o modificaci\u00f3n opuesta, o discrepante con el dep\u00f3sito de la Revelaci\u00f3n; y tal parece ser su importancia hist\u00f3rica pues fue propuesta y aceptada por los Padres en oposici\u00f3n a la formula manchada con Nestorianismo.  Considerado el segundo caso como una medida disciplinaria, pudo vincular solo a aquellos que no eran depositarios del poder supremo en la Iglesia.  Los \u00faltimos, en tanto es su deber ense\u00f1ar la verdad revelada y preservarla del error, poseen autoridad Divina, el poder y el derecho de redactar y proponer a los fieles tales confesiones de fe como las circunstancias puedan demandar.  Este derecho es tan ilimitado como inalienable.\n<\/p>\n<h2>Dones del Esp\u00edritu Santo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este t\u00edtulo y la teor\u00eda conectada a \u00e9l, as\u00ed como la teor\u00eda de los frutos del Esp\u00edritu Santo y la de los pecados contra el Esp\u00edritu Santo, implican lo que los te\u00f3logos llaman apropiaci\u00f3n.  Se entiende por este t\u00e9rmino el atribuir especialmente a una Persona Divina las perfecciones y las obras exteriores que nos parecen m\u00e1s clara e inmediatamente conectadas a El, cuando consideramos sus caracter\u00edsticas personales, pero que en realidad son comunes a las Tres Personas.  Es en este sentido que atribuimos al Padre, la perfecci\u00f3n de omnipotencia con sus m\u00e1s impactantes manifestaciones, por ejemplo, la Creaci\u00f3n, porque \u00c9l es el principio de las otras dos Personas; al Hijo le atribuimos la sabidur\u00eda y las obras de sabidur\u00eda, porque \u00c9l procede del Padre por el intelecto; al Esp\u00edritu Santo le atribuimos las operaciones de la gracia y la santificaci\u00f3n de las almas y en particular, los dones y frutos espirituales, porque \u00c9l procede del Padre y del Hijo como su amor mutuo y en las Sagradas Escrituras se le llama la bondad y caridad de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dones del Esp\u00edritu Santo son de dos tipos:  los primeros est\u00e1n especialmente destinados a la santificaci\u00f3n de la persona que los recibe; los segundos, llamados m\u00e1s propiamente carismas, son favores extraordinarios otorgados para ayudar a otros, favores, tambi\u00e9n, los cuales no santifican por s\u00ed mismos, e incluso pueden estar separados de la gracia santificante.  Los del primer tipo son un total de siete, como los enumera Isa\u00edas (11, 2-3) donde el profeta los ve y describe en el Mes\u00edas.  Son los dones de sabidur\u00eda, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia y piedad (santidad) y temor del Se\u00f1or.\n<\/p>\n<ul>\n<li> El don de sabidur\u00eda, al despegarnos del mundo, nos hace apetecer y amar solo las cosas del cielo.  <\/li>\n<li> El don de entendimiento nos ayuda a captar las verdades de la religi\u00f3n en tanto sea necesario.  <\/li>\n<li> El don de consejo surge de la prudencia sobrenatural y nos permite ver y escoger correctamente aquello que ayudar\u00e1 m\u00e1s a la gloria de Dios y nuestra propia salvaci\u00f3n.  <\/li>\n<li> El don de fortaleza nos concede el coraje para sobrellevar los obst\u00e1culos y dificultades que surgen en las pr\u00e1cticas de nuestros deberes religiosos.  <\/li>\n<li> El don de conocimiento nos muestra el camino a seguir y los peligros a evitar para alcanzar el cielo.  <\/li>\n<li> El don de piedad, al inspirarnos una tierna y filial confianza en Dios, nos hace abrazar con gozo todo aquello que ata\u00f1e a su servicio.  <\/li>\n<li> Finalmente, el don de temor nos llena de respeto soberano por Dios, y nos hace temer, por sobre todas las cosas, ofenderlo.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la naturaleza interna de estos dones, los te\u00f3logos los consideran sobrenaturales y cualidades permanentes, los cuales nos hacen atentos a la voz de Dios, la cual nos hace susceptibles a las obras de la gracia actual, la cual nos hace amar las cosas de Dios, y, en consecuencia, nos hace m\u00e1s obedientes y d\u00f3ciles a las inspiraciones del Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero, c\u00f3mo difieren de las virtudes?  Algunos escritores piensan que realmente no se distinguen, que ellos son virtudes en tanto los \u00faltimos son dones gratuitos de Dios y est\u00e1n esencialmente identificados con la gracia, la caridad y las virtudes.  Esa opini\u00f3n tiene el m\u00e9rito particular de evitar una multiplicaci\u00f3n de las entidades infusas dentro del alma.  Otros escritores ven los dones como perfecciones de un orden superior al de las virtudes; las \u00faltimas, dicen, nos disponen a seguir el impulso y gu\u00eda de la raz\u00f3n; los primeros est\u00e1n funcionalmente destinados a volver la voluntad obediente y d\u00f3cil a las inspiraciones del Esp\u00edritu Santo.  Para saber m\u00e1s sobre la primera opini\u00f3n, vea Bellevue, \u00abL&#8217;uvre du Saint-Esprit\u00bb (Par\u00eds, 1902), 99 ss.; y para la \u00faltima, ver Santo Tom\u00e1s, I-II, Q. LXVIII, a. 1, y Froget, \u00abDe lhabitation du SaintEsprit dans les \u00e2mes justes\u00bb (Par\u00cds, 1900), 378 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocemos parcialmente los dones del segundo tipo, o carismas, a trav\u00e9s de San Pablo y parcialmente de la historia de la Iglesia primitiva, en el seno de la cual Dios las concedi\u00f3 plenamente.  De estas \u00abmanifestaciones del Esp\u00edritu\u00bb, \u00abtodas estas cosas [que] uno y el mismo Esp\u00edritu obr\u00f3, repartiendo a cada uno seg\u00fan su voluntad\u00bb,  el Ap\u00f3stol nos habla, particularmente en 1 Cor. 12,6-11; 12,28-31; Rom. 12,6-8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primero de estos tres pasajes vemos que se mencionan nueve carismas:  el don de hablar con sabidur\u00eda, palabra de ciencia, fe, carisma de curaciones, el don de milagros, el don de profec\u00eda, el don de discernimiento de esp\u00edritus, el don de lenguas, el don de interpretar las lenguas.  A esta lista, debemos a\u00f1adir, por lo menos, como se encuentra en los otros dos pasajes indicados, el don de gobierno, el don de ayuda y tal vez lo que Pablo llama distributio y misericordia.  Sin embargo, no todos los ex\u00e9getas concuerdan en el n\u00famero de carismas o la naturaleza de cada una de ellos; tiempo atr\u00e1s, San Juan Cris\u00f3stomo y San Agust\u00edn hab\u00edan se\u00f1alado la oscuridad del tema.  Adhiri\u00e9ndonos a las opiniones m\u00e1s probables sobre el tema, debemos inmediatamente clasificar los carismas y explicar el significado de la mayor\u00eda de ellos como sigue. Forman cuatro grupos naturales:\n<\/p>\n<ul>\n<li>Dos carismas que consideran la ense\u00f1anza de las cosas Divinas:  sermo sapientiae, relativa a la exposici\u00f3n de los misterios superiores; y  sermo scientiae, y la \u00faltima relativa al cuerpo de las verdades cristianas. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Tres carismas que apoyan esta ense\u00f1anza:  fides, gratia sanitatum, operatio virtutum. La fe de la que aqu\u00ed se habla es la fe en el sentido usado por Mt. 17,19:  la que obra maravillas; por lo que es, por as\u00ed decirlo, una condici\u00f3n y parte de los dos dones mencionados con ella. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Cuatro carismas que sirven para edificar, exhortar y animar a los fieles y para desconcertar a los no creyentes:  prophetia, discretio spirituum, genera linguarum, interpretatio sermonum.  Estas cuatro parecen caer l\u00f3gicamente dentro de dos grupos; pues la profec\u00eda, la cual es esencialmente una declaraci\u00f3n inspirada sobre diferentes temas religiosos, siendo la declaraci\u00f3n del futuro s\u00f3lo de importancia secundaria, encuentra su complemento y, por as\u00ed decirlo, se verifica en el don de discernimiento de esp\u00edritus; y \u00bfqu\u00e9, como regla, ser\u00eda el uso de glosolalia&#8212;el don de hablar en lenguas&#8212;si faltase el don de interpretarlas? <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente est\u00e1 el carisma que parece tener por objeto la administraci\u00f3n de asuntos temporales, en medio de obras de caridad: gubernationes, opitulationes, distributiones.  A juzgar por el contexto, estos dones, aunque conferidos y \u00fatiles para la direcci\u00f3n y consuelo del pr\u00f3jimo, no necesariamente se encuentran en todos los superiores eclesi\u00e1sticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo los carismas un favor extraordinario y no un requisito para la santificaci\u00f3n del individuo, no fueron otorgados indiscriminadamente a todos los cristianos. Sin embargo, en la Era Apost\u00f3lica, eran comparativamente comunes, especialmente en las comunidades de Jerusal\u00e9n, Roma y Corinto.  La raz\u00f3n de esto es aparente: en las Iglesias nacientes los carismas eran extremadamente \u00fatiles e incluso moralmente necesarios para fortalecer la fe de los creyentes, para confundir a los infieles, para hacerlos reflexionar y compensar los falsos milagros con los cuales a veces prevalec\u00edan. San Pablo era cuidadoso (1 Cor. 12; 13; 14) para restringir autoritariamente el uso de estos carismas dentro de los fines para los cuales fueron concedidos, y por eso insist\u00edan en su subordinaci\u00f3n al poder de la jerarqu\u00eda. Cf Batiffol, \u00abL\u2019Eglise naissante et le catholicisme\u00bb (Par\u00eds, 1909), 36. (Vea carismas)\n<\/p>\n<h2>Frutos del Esp\u00edritu Santo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos escritores extienden este t\u00e9rmino a todas las virtudes sobrenaturales, o m\u00e1s bien, a los actos de todas estas virtudes, en tanto son los resultados de la misteriosa obra del Esp\u00edritu Santo en nuestras almas por medio de su gracia.  Pero, con Santo Tom\u00e1s (I-II, Q. LXX, a.2) ordinariamente la palabra se restringe al significado de aquellas obras sobrenaturales que se hacen con gozo y paz en el alma.  Es en este sentido que muchas autoridades aplican el t\u00e9rmino a la lista mencionada por San Pablo (G\u00e1l. 5,22-23): \u00bb En cambio, el fruto del Esp\u00edritu Santo es caridad, alegr\u00eda, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad.\u201d  M\u00e1s a\u00fan, no hay dudas que esta lista de doce&#8212;tres de las doce no aparecen en varios manuscritos griegos y latinos&#8212;no se debe tomar en un sentido estrictamente limitado, sino, de acuerdo a las reglas del lenguaje b\u00edblico, como capaces de ser extendida para incluir todos los actos de car\u00e1cter similar.  Es por eso que el Doctor Ang\u00e9lico dice:  \u00abTodo acto virtuoso que el hombre realiza con placer es un fruto\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los frutos del Esp\u00edritu Santo no son h\u00e1bitos, cualidades permanentes, sino actos.  Por lo tanto, no pueden ser confundidos con las virtudes y los dones, de los cuales se distinguen como el efecto es a su causa, o el arroyo es a su fuente.  La caridad, paciencia, mansedumbre, etc., de las cuales habla el Ap\u00f3stol en este pasaje, no son las virtudes mismas, sino m\u00e1s bien sus actos u operaciones; pues, por muy perfectas que sean las virtudes, no pueden ser consideradas como los efectos finales de la gracia, siendo en s\u00ed mismas destinadas, en tanto son principios activos, a producir algo m\u00e1s, es decir, sus actos.  A\u00fan m\u00e1s, para que se justifique totalmente el nombre metaf\u00f3rico de frutos de estos actos, deben pertenecer a aquella clase (de actos) que son desempe\u00f1ados con facilidad y placer; en otras palabras, la dificultad involucrada en desempe\u00f1arlos debe desaparecer en presencia del deleite y satisfacci\u00f3n que resulta del bien logrado.\n<\/p>\n<h2>Pecados contra el Esp\u00edritu Santo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pecado o blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo es mencionado en Mt. 12,22-32; Mc. 3,22-30; Lc. 12,10 (cf. 11,14-23); y en todas partes Cristo declara que no ser\u00e1 perdonado.  \u00bfEn qu\u00e9 consiste?. Si examinamos todos los pasajes aludidos, no hay muchas dudas sobre la respuesta.  Por ejemplo, tomemos en cuenta el relato de San Mateo, el cual es m\u00e1s completo que el de los otros Sin\u00f3pticos.  Le trajeron a Cristo \u00abun endemoniado ciego y mudo.  Y le cur\u00f3, de suerte que el mudo hablaba y ve\u00eda.\u201d  Mientras, la muchedumbre admirada se preguntaba  \u00ab\u00bfNo ser\u00e1 \u00e9ste el Hijo de David?\u00bb.  Los fariseos, dando paso a sus celos habituales y cerrando sus ojos a la luz de la evidencia, dijeron:  \u00abEste no expulsa los demonios m\u00e1s que por Beelzebul, pr\u00edncipe de los demonios\u00bb.  Luego Jes\u00fas les prueba este absurdo y, consecuentemente, la malicia de su explicaci\u00f3n; les muestra que es por el \u201cEsp\u00edritu de Dios\u201d que el arroja fuera los demonios, y luego concluye:  \u201cPor eso os digo:  todo pecado y blasfemia se le perdonar\u00e1 a los hombres, pero la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo no ser\u00e1 perdonada.  Y al que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonar\u00e1; pero al que la diga contra el Esp\u00edritu Santo, no se le perdonar\u00e1 ni en este mundo ni en el otro.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, pecar contra el Esp\u00edritu Santo es confundirlo con el esp\u00edritu del mal, es negarle, por pura malicia, el car\u00e1cter divino a obras manifiestamente divinas. Es en este sentido que San Marcos tambi\u00e9n define el tema del pecado; pues, luego de repetir las palabras del Maestro: \u00abPero el que blasfeme al Esp\u00edritu Santo, no tendr\u00e1 jam\u00e1s perd\u00f3n\u00bb inmediatamente despu\u00e9s agrega: \u00abY justamente ese era su pecado cuando dec\u00edan: est\u00e1 pose\u00eddo por un esp\u00edritu inmundo\u00bb.  Jes\u00fas contrasta con este pecado de pura y categ\u00f3rica malicia el pecado \u00abcontra el Hijo del Hombre\u00bb, es decir, el pecado cometido contra \u00c9l mismo como hombre, el mal hecho a su humanidad al juzgarlo por su humilde y pobre apariencia. Esta falta, distinta a la primera, puede ser excusada como resultado de la ignorancia e incomprensi\u00f3n humanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los Padres de la Iglesia, comentando los textos del Evangelio que hemos tratado, no se quedaron solo con los significados dados arriba. Ya sea que desearan agrupar todos los casos objetivamente an\u00e1logos, o ya sea que vacilaban y titubeaban al enfrentarse a este punto de la doctrina, que San Agust\u00edn declara (Serm. II de verbis Domini, c.V) una de las m\u00e1s dif\u00edciles en la Escritura, propusieron diferentes interpretaciones o explicaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Tom\u00e1s, a quien podemos seguir confiados, provee un buen resumen de opiniones en II-II, Q XIV.  \u00c9l plantea que la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo fue y puede ser explicada en tres formas:\n<\/p>\n<ul>\n<li> A veces, y en su significado m\u00e1s literal, se ha tomado como que significa el pronunciamiento un insulto contra el Esp\u00edritu Divino, aplicando la apelaci\u00f3n ya sea al Esp\u00edritu Santo o a todas las Tres Divinas Personas. Este era el pecado de los fariseos, quienes hablaron al principio contra \u00abel Hijo del hombre\u00bb criticando las obras y comportamiento humanos de Jes\u00fas, acus\u00e1ndolo de amar el regocijo y el vino, de asociarse con los publicanos y quienes luego, con indudable mala fe, calumniaron sus obras divinas obras, los milagros que realiz\u00f3 en virtud de su propia Divinidad. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Por otro lado, San Agust\u00edn, frecuentemente explica la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo como impenitencia final, la perseverancia hasta la muerte en pecado mortal.  Esta impenitencia es contra el Esp\u00edritu Santo en el sentido que frustra y es absolutamente opuesta al perd\u00f3n de los pecados, y este perd\u00f3n se apropia al Esp\u00edritu Santo, el mutuo amor del Padre y el Hijo.  En esta perspectiva, Jes\u00fas, en Mateo 12 y Marcos 3 realmente no acusaba a los fariseos de blasfemar contra el Esp\u00edritu Santo; \u00c9l solo les advierte contra el peligro en que se encontraban al hacerlo. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Finalmente, varios Padres, y luego de ellos, muchos te\u00f3logos escol\u00e1sticos, aplican la expresi\u00f3n a todos los pecados directamente opuestos a aquella cualidad que es, por apropiaci\u00f3n, la cualidad caracter\u00edstica de la Tercera Persona Divina.  La caridad y la bondad se atribuyen especialmente al Esp\u00edritu Santo, como el poder es al Padre y la sabidur\u00eda al Hijo.  Entonces, as\u00ed como llamaron pecados contra el Padre aquellos que resultan de la fragilidad, los pecados contra el Hijo aquellos que nacen de la ignorancia, as\u00ed los pecados contra el Esp\u00edritu Santo son aquellos que son cometidos con absoluta malicia, ya sea por desprecio o rechazo de las inspiraciones e impulsos que, habiendo sido animados en el alma del hombre por el Esp\u00edritu Santo, pudieran haberlo desviado o librado del mal.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es f\u00e1cil ver c\u00f3mo esta amplia explicaci\u00f3n se ajusta a todas las circunstancias del caso donde Cristo dirige sus palabras a los fariseos.  Estos pecados son considerados com\u00fanmente seis:  desesperanza, presunci\u00f3n, impenitencia o una fija determinaci\u00f3n a no arrepentirse, obstinaci\u00f3n, resistencia a la verdad conocida y la envidia por el bienestar espiritual de otro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que los pecados contra el Esp\u00edritu Santo son imperdonables, aunque el significado de esta afirmaci\u00f3n variar\u00e1 bastante de acuerdo a cu\u00e1l de las tres explicaciones dadas mas arriba es aceptada.  En cuanto a la impenitencia final, esto es absoluto, lo cual se entiende f\u00e1cilmente, pues incluso Dios no puede perdonar donde no hay arrepentimiento y el momento de la muerte es el instante fatal despu\u00e9s del cual no se perdona ning\u00fan pecado mortal.  San Agust\u00edn sostuvo que el pecado contra el Esp\u00edritu Santo es solamente el de la impenitencia final porque consider\u00f3 que las palabras de Cristo implicaban la absoluta inperdonabilidad.  En las otras dos explicaciones, de acuerdo a Santo Tom\u00e1s, el pecado contra el Esp\u00edritu Santo es perdonable&#8212;no siempre ni absolutamente, sino en la medida que (considerado en s\u00ed mismo) no tenga reclamos ni circunstancias extenuantes, que tiendan hacia el perd\u00f3n, que puedan ser alegados en el caso de pecados de debilidad e ignorancia. Aquel que, por pura y deliberada malicia, se niegue a reconocer la obra manifiesta de Dios, o rechace los medios de salvaci\u00f3n necesarios, act\u00faa exactamente igual al hombre enfermo que no solo reh\u00fasa toda medicina y alimento, sino que hacer todo lo que est\u00e1 en su poder para aumentar su enfermedad, y cuyo mal se torna incurable debido a su propia acci\u00f3n.  Es verdad que en cualquier caso Dios podr\u00eda, por un milagro, vencer el mal; El podr\u00eda, por su propia omnipotente intervenci\u00f3n, ya sea anular las causas naturales de la muerte corporal, o cambiar radicalmente la voluntad del pecador porfiado, pero tal intervenci\u00f3n no estar\u00eda de acuerdo con su providencia ordinaria; y si \u00c9l le permite actuar a las causas secundarias, si El le ofrece al libre albedr\u00edo humano la gracia ordinaria pero suficiente, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda tener motivo de queja?  En una palabra, la imperdonabilidad de los pecados contra el Esp\u00edritu Santo es exclusivamente de parte del pecador, debido a los actos del pecador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Sobre el dogma vea:  SANTO  TOM\u00c1S, Summa Theol., I, Q. XXXVI-XLIII; FRANZELIN, De Deo Trino (RomA, 1881); C. PESCH, P\u00e6lectiones dogmatic\u00e6, II (FriburgO im Br., 1895) POHLE, Lehrbuch der Dogmatik, I (Paderborn, 1902); TANQUEREY, Synop. Theol. dogm. spec., I, II (Roma, 1907-8).  Respecto a los argumentos b\u00edblicos para el dogma:  WINSTANLEY, Spirit in the New Testament (Cambridge, 1908); LEMONNYER, Ep\u00eetres de S. Paul, I (Par\u00eds, 1905).  Respecto a la tradici\u00f3n:  PETAVIO, De Deo Trino in his Dogmata theologica; SCHWANE, Dogmengeschichte, I (Friburgo im Br., 1892); DE REGNON, Etudes th\u00e9ologiques sur la Sainte Trinit\u00e9 (Par\u00eds, 1892); TIXERONT, Hist. Des dogmes, I (Par\u00eds, 1905); TURMEL, Hist. de la th\u00e9ol. positive (Par\u00eds, 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Forget, Jacques. \u00abHoly Ghost.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07409a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Carolina Eyzaguirre A.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Esp\u00edritu, Esp\u00edritu de Dios, Esp\u00edritu de Jehov\u00e1 Mat 1:18 se hall\u00f3 que hab\u00eda concebido del E S Mat 3:11; Mar 1:8; Luk 3:16 \u00e9l os bautizar\u00e1 en E S Mat 28:19 nombre del Padre, y del Hijo, y del E S Mar 12:36 porque el mismo David dijo por el E S Mar 13:11 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-santo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESPIRITU SANTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1931","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1931"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1931\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}