{"id":19605,"date":"2016-02-05T12:31:32","date_gmt":"2016-02-05T17:31:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/carne-carnal\/"},"modified":"2016-02-05T12:31:32","modified_gmt":"2016-02-05T17:31:32","slug":"carne-carnal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/carne-carnal\/","title":{"rendered":"CARNE, CARNAL"},"content":{"rendered":"<p>A. NOMBRES 1. sarx (savrx, 4561) tiene un campo m\u00e1s amplio de aplicaci\u00f3n en el NT que en el AT. Sus usos en el NT se pueden analizar como sigue: \u00ab(a) la sustancia del cuerpo, tanto si es de bestias como de hombres (1Co 15:39); (b) el cuerpo humano (2Co 10:3a; Gl 2.20; Phi 1:22); (c) por sin\u00e9cdoque, de la humanidad santa del Se\u00f1or Jes\u00fas, en la totalidad de todo lo que es esencial a lo humano, esto es, esp\u00ed\u00adritu, alma, y cuerpo (Joh 1:14; 1Ti 3:16; 1 Joh 4:2; 2 Joh_7); en Heb 5:7  \u00ablos d\u00ed\u00adas de su carne\u00bb, esto es, su vida transcurrida en la tierra en distinci\u00f3n a su vida actual en resurrecci\u00f3n; (e) por sinecdoque, de la persona completa (Joh 6:51-57; 2Co 7:5; Jam 5:3); (f) el elemento m\u00e1s d\u00e9bil de la naturaleza humana (Mat 26:41; Rom 5:19; 8.3a); (g) el estado irregenerado de los hombres (Rom 7:5; 8.8,9); (h) el asiento del pecado en el hombre (no es lo mismo que el cuerpo; 2Pe 2:18; 1 Joh 2:16); (i) el elemento inferior y temporal en el cristiano (Gl 3.3; 6.8), y en las ordenanzas religiosas (Heb 9:10); (j) los logros naturales de los hombres (1Co 1:26; 2Co 10:2,3b); (k) las circunstancias (1Co 7:28); lo externo de la vida (2Co 7:1; Eph 6:5; Heb 9:13); (1) por metonimia, lo externo y aparente, en contraste al esp\u00ed\u00adritu, a lo interno y real (Joh 6:63; 2Co 5:16); (m) relaci\u00f3n natural, consangu\u00ed\u00adnea (1Co 10:18; Gl 4.23), o marital (Mat 19:5)\u00bb. (De Notes on Galatians, por Hogg y Vine, pp. 111-112.) En Mat 26:41; Rom 8:4,13; 1Co 5:5; Gl 6.8 (no se trata aqu\u00ed\u00ad del Esp\u00ed\u00adritu Santo), la carne es contrastada con el esp\u00ed\u00adritu; en Rom 2:28,29, con el coraz\u00f3n y con el esp\u00ed\u00adritu; en Rom 7:25, con la mente; cf. Col 2:1,5. En Eph 2:3 se yuxtapone con la mente, y en 2Co 7:1 con el esp\u00ed\u00adritu. Nota: En Col 2:18 el nombre sarx se usa en la frase \u00abpor su propia mente carnal\u00bb (lit., \u00abpor la mente de su carne\u00bb, v\u00e9ase (h) m\u00e1s arriba), en tanto que la mente debiera ser dominada por el Esp\u00ed\u00adritu. V\u00e9anse CUERPO, HUMANO, NADIE, TERRENAL. 2. kreas (kreva\u00bb, 2907) denota carne en el sentido f\u00ed\u00adsico. Se usa en plural en Rom 14:21; 1Co 8:13:\u00c2\u00b6 Nota: el adjetivo sarkinos se traduce con la cl\u00e1usula adjetiva, \u00abde carne\u00bb, en 2Co 3:3: V\u00e9ase B, N\u00c2\u00ba 2. B. Adjetivos 1. sarkikos (sarkikov\u00bb, 4559), relacionado con A, N\u00c2\u00ba 1, significa: (a) posesi\u00f3n de la naturaleza de la carne, sensual, controlado por los apetitos animales, gobernados por la naturaleza humana, y no por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios (1Co 3:3; para el v. 1, v\u00e9ase m\u00e1s abajo; algunos mss. tienen este vocablo en el v. 4); teniendo su asiento en la naturaleza animal, o siendo excitado por ella (1Pe 2:11  \u00abcarnal\u00bb); o como equivalente de \u00abhumano\u00bb, con la idea adicional de debilidad, figuradamente de las armas de la guerra espiritual (2Co 10:4  \u00abno son carnales\u00bb); o con la idea de ausencia de espiritualidad, de sabidur\u00ed\u00ada humana (2Co 1:12; VM: \u00abcarnal\u00bb); (b) perteneciente a la carne, esto es, al cuerpo humano (Rom 15:27; 1Co 9:11).\u00c2\u00b6 2. sarkinos (savrkino\u00bb, 4560), (a) consiste de carne (2Co 3:3  \u00aben tablas de carne del coraz\u00f3n\u00bb); (b) perteneciente a la vida natural, ef\u00ed\u00admera, del cuerpo (Heb 7:16  \u00abmandamiento carnal\u00bb, VM); (c) \u00abyo soy carnal\u00bb (Rom 7:14), esto es, casi con el mismo significado que sarkikos; entregado a la carne, esto es, casi con el mismo significado que sarkikos, N\u00c2\u00ba 1 [Rom 7:14;1Co 3:1; algunos textos tienen sarkikos, en ambos pasajes, as\u00ed\u00ad como en (a) y (b), pero la evidencia textual est\u00e1 en contra de ello]. Es dif\u00ed\u00adcil discriminar entre sarkikos y sarkinos en algunos pasajes. En relaci\u00f3n a 1Pe 2:11, Trench (Synonyms\u00c2\u00b6\u00c2\u00b6lxxi, lxxii) dice que sarkikos describe los deseos que tienen su origen en la naturaleza corrompida y ca\u00ed\u00adda del hombre, y el hombre es sarkikos cuando permite que la carne tenga una posici\u00f3n que no le pertenece de derecho; en 1Co 3:1 sarkinos es una acusaci\u00f3n mucho menos grave que lo que hubiera sido si se hubiera empleado la palabra sarkikos. Los santos de Corinto no estaban efectuando ning\u00fan progreso, pero no eran antiespirituales con respecto al punto particular acerca del que estaba tratando all\u00ed\u00ad el ap\u00f3stol. En los vv. 3,4 s\u00ed\u00ad se les acusa de ser sarkikos. V\u00e9ase DESCENDENCIA.\u00c2\u00b6 Nota: El nombre sarx se traduce en Col 2:11 como \u00abel cuerpo pecaminoso carnal\u00bb, en tanto que la VM traduce, \u00abdel cuerpo de la carne\u00bb. V\u00e9ase A, N\u00c2\u00ba 1.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>(sarx, sarkikos, sarkinos)<\/p>\n<p>   El t\u00e9rmino carne (sarx)  se emplea 91 veces en el corpus paulino. Este t\u00e9rmino, sin\u00f3nimo a veces de cuerpo (soma:  Rom 8,3; Col 1,22; Ef 2,14; 5,29), designa por extensi\u00f3n a toda la persona (Rom 3,20). Esta acepci\u00f3n se inscribe en la l\u00ed\u00adnea de los Setenta, que traducen el hebreo basar  por sarx:  en el Antiguo Testamento, como en Pablo, la carne no es nunca un elemento del cuerpo humano, ni siquiera en 1 Cor 15,39, donde el uso plural podr\u00ed\u00ada evocar la carne en oposici\u00f3n a los m\u00fasculos y a los huesos, seg\u00fan la perspectiva helenista.<\/p>\n<p>   La carne, al pertenecer a la figura de este mundo, se presenta como el lugar en donde se inscribe tanto la negatividad como la positividad. En efecto, la carne es d\u00e9bil y corruptible en la medida en que se ve afectada por movimientos que la orientan en sentido contrario al Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Rom 7,18; 8,7-8; 13,14; Ef 2,3; Col 2,18). En ella se inscriben el pecado y sus consecuencias (Rom 7,5; Gal 5,19). De forma muy concreta y literal, es ella la que lleva la marca de la circuncisi\u00f3n (Gal 6,13; Ef 2,11). Pues bien, esta marca, debido a la muerte-resurrecci\u00f3n de Cristo (Ef 2,14) est\u00e1 cargada simb\u00f3licamente de negatividad: remite a la conciencia de un pueblo que procede de un tiempo ya caducado y significa la incapacidad de la ley para dar la salvaci\u00f3n (Rom 8,3). De ah\u00ed\u00ad el gran n\u00famero de expresiones antit\u00e9ticas que oponen la carne y el esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>   Parad\u00f3jicamente, la carne no est\u00e1 abocada definitivamente a esta negatividad; es capaz de ser el lugar de la positividad. Hace en primer lugar referencia a la historia: es posible identificar al hombre por los v\u00ed\u00adnculos carnales que lo unen a sus antepasados; esto vale para Cristo (Rom 1,3), para Pablo (Rom 9,3) y para Israel (Rom 4,1; 1 Cor 10,18). Despu\u00e9s de la venida de Cristo, la carne se convierte en el lugar del enfrentamiento entre el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo y el del mundo (1 Cor 7,28). Es el lugar que hay que evangelizar para que la pasi\u00f3n de Cristo se encarne en ella (Col 1,24). La carne es el lugar en el que se manifiesta el misterio (1 Tim 3,16). La ley y la divisi\u00f3n introducida por la ley se suprimen en la carne de Cristo (Rom 8,3; Ef 2,14). La vida no puede manifestarse m\u00e1s que en esta carne mortal (2 Cor 4,11), mientras dure la figura de este mundo.<\/p>\n<p>   Las consecuencias de esta ambivalencia de sarx  se describen mediante dos expresiones cuyos l\u00ed\u00admites no siempre resultan claros: \u00abla vida seg\u00fan la carne\u00bb y \u00abla vida en la carne\u00bb. Estas dos expresiones describen tanto la vida que lleva el sello de la negatividad -la que se compromete por un camino opuesto al del Esp\u00ed\u00adritu-, como la existencia corporal e hist\u00f3rica llamada a dejar que se manifieste la fuerza del Resucitado, que es Esp\u00ed\u00adritu y vida. Los dos adjetivos, sarkikos  (6 empleos) y sarkinos  (3 empleos), se inscriben en el contexto de la carne (sarx),  que designan lo que es carnal en cuanto corporal o en cuanto negativo.<\/p>\n<p>   Si est\u00e1 claro que se da un v\u00ed\u00adnculo entre la carne y el pecado, la carne no est\u00e1 encerrada en la esfera de la negatividad y de la muerte. Al contrario, est\u00e1 llamada a manifestar la vida de Dios, debido a la encarnaci\u00f3n, con tal que se deje asumir por el Esp\u00ed\u00adritu (pneuma).  El dualismo que se cree descubrir en estas expresiones se debe, de hecho, a una opci\u00f3n fundamental, en la que no hay medias tintas, ya que se trata de escoger la vida o la muerte. En este contexto, la sarx  est\u00e1 del lado de la vida, en favor de la vida.<\/p>\n<p>C. R.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00e1 bueno comenzar el estudio de este complejo concepto indicando brevemente ciertos sentidos obvios, literales y figurados, expresados a trav\u00e9s de la Biblia por medio de la palabra \u00abcarne\u00bb. En primer lugar, las palabras <em>\u0161e\u02be\u0113r<\/em> y <em>b\u0101\u015b\u0101r<\/em> en el AT, y <em>sarx<\/em> en el Nuevo, describen el veh\u00edculo y circunstancias de la vida f\u00edsica del hombre en este mundo. As\u00ed, en Fil. 1:22\u201324, Pablo hace un contraste entre \u00abpermanecer en la carne\u00bb y partir para estar \u00abcon Cristo\u00bb. \u00abCarne\u00bb se usa regularmente junto con \u00abhuesos\u00bb, \u00absangre\u00bb o \u00abcuerpo\u00bb (p. ej., Pr. 5:11; 1 Co. 15:50) para aislar el aspecto f\u00edsico de la naturaleza del hombre a fin de inspeccionarla. De su uso para referirse a la cubierta exterior del cuerpo (Gn. 2:21), surgi\u00f3 un sentido figurado de \u00abapariencia externa\u00bb, \u00abnormas del mundo\u00bb (1 Co. 1:26; Ef. 2:11). M\u00e1s importante es el reconocimiento del contraste entre dos modos de ser significados por las palabras \u00abcarne\u00bb y \u00abesp\u00edritu\u00bb (Is. 31:3; Jer. 17:5; Jn. 1:13). En contraste con Dios, se ve a la humanidad compartiendo una carne com\u00fan, y la expresi\u00f3n \u00abtoda carne\u00bb normalmente reconoce la solidaridad de la raza (Gn. 6:12; Mt. 24:22; 1 P. 1:24). No hay mucha distancia de esto al uso de \u00abcarne\u00bb en el sentido de \u00abpariente\u2014cercano\u2014\u00bb (Lv. 18:12) o m\u00e1s remotamente, \u00abantepasado humano\u00bb (Ro. 4:1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00e9ndose particularmente al AT, lo primero que se hace claro en cuanto al uso de la palabra \u00abcarne\u00bb es la oposici\u00f3n completa a cualquier sabor a gnosticismo. Aunque hay un reconocimiento general de que el hombre es tanto ps\u00edquico como f\u00edsico\u2014el Sal. 63:1 muestra que el hombre, en sus dos aspectos, tiene ansias de Dios\u2014, hay una ausencia completa de cualquier sugerencia de que \u00e9stas sean separables en lo que respecta a una doctrina de la naturaleza humana, o que \u00abcarne\u00bb sea inferior en la escala de la personalidad que \u00abesp\u00edritu\u00bb. En realidad, las capacidades ps\u00edquicas del hombre son, con mucha frecuencia, ejemplificadas con referencias a \u00f3rganos f\u00edsicos. As\u00ed, el Sal. 73:26 habla del final de la vida terrenal y esperanza como el desfallecimiento de la \u00abcarne\u00bb y el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, y el correspondiente uso de \u00abri\u00f1ones\u00bb y \u00abentra\u00f1as\u00bb es demasiado conocido para que sea necesario dar ejemplos. La unidad de la personalidad humana en su naturaleza psicof\u00edsica no se podr\u00eda ver en forma m\u00e1s clara que recordando que, seg\u00fan la Biblia, el acto de relaci\u00f3n sexual se denomina conocer (Gn. 4:1), y el resultado de ese acto es que \u00abser\u00e1n una carne\u00bb (Gn. 2:24; Mt. 19:5; 1 Co. 6:16). \u00abConocer\u00bb aqu\u00ed no se usa en forma eufem\u00edstica, sino literalmente. El (v\u00e9ase) matrimonio tiene el prop\u00f3sito, en el plan de Dios, de conducir a dos personas al conocimiento m\u00e1s profundo e \u00edntimo entre ellos. Esta interpenetraci\u00f3n \u00faltima de las personalidades se denomina llegar a ser \u00abuna carne\u00bb. Aunque nada hay en el AT que corresponda con el punto de vista del NT de la \u00abcarne\u00bb como el principio central y din\u00e1mico de la humanidad ca\u00edda, podemos ver que el AT, con su \u00e9nfasis en la \u00abpersonalidad carnal\u00bb, ofrece el trasfondo sobre el cual el NT puede trazar su cuadro de la naturaleza humana esclavizada por un dinamismo que ha capturado la ciudadela de su unidad esencial. Por su parte, esto ilumina las palabras constantemente carnales en que se expresa la vida santa. En Gn. 17:3, Dios dice que su pacto \u00abestar\u00e1 en vuestra carne\u00bb, y los profetas (p. ej., Jer. 4:4) usan el mismo s\u00edmbolo de la circuncisi\u00f3n para expresar un consagrado retorno a Dios. No puede haber salvaci\u00f3n del hombre que no sea una salvaci\u00f3n de su carne; y cuando Ezequiel predice el acto regenerador de Dios, declara: \u00abquitar\u00e9 de vuestra carne el coraz\u00f3n de piedra, y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne\u00bb (36:26). Aqu\u00ed \u00e9l deja impl\u00edcito lo que Pablo afirma: que la carne se ha pervertido, y que Dios planea para el hombre lo que hemos aprendido a llamar \u00abresurrecci\u00f3n del cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de la carne en el NT es, principal pero no exclusivamente, paulina. La \u00abcarne\u00bb es un principio din\u00e1mico de pecaminosidad (G\u00e1. 5:17; Jud. 23). Los no regenerados son \u00abcarne de pecado\u00bb (Ro. 8:3); son \u00abde la carne (Ro. 8:5). En ellos la carne, con sus pasiones y deseos\u00bb (G\u00e1. 5:24), obra la \u00abmuerte\u00bb (Ro. 7:5). La carne, que produce \u00abobras\u00bb (G\u00e1. 5:19) en quienes viven seg\u00fan la carne\u00bb (Ro. 8:12), se caracteriza por la \u00abconcupiscencia\u00bb (1 Jn. 2:16; G\u00e1. 5:16; 1 P. 4:2; 2 P. 2:10), que esclaviza los miembros del cuerpo y tambi\u00e9n domina la mente (Ef. 2:3), de modo que hay una afiliaci\u00f3n mental completa denominada \u00abla mente de la carne\u00bb (Ro. 8:5, 7). Bajo estas circunstancias, la vida es dada a las satisfacciones carnales (Col. 2:23) y se describe como \u00absembrar para la carne\u00bb, de la cual se cosecha corrupci\u00f3n carnal (G\u00e1. 6:8). Tales personas se ven dominadas por las \u00abpasiones pecaminosas\u00bb (Ro. 7:5); incapaces de obedecer la ley de Dios (Ro. 8:3) o de agradar a Dios (Ro. 8:8). Aun las pr\u00e1cticas religiosas de ellos est\u00e1n alejadas de la voluntad de Dios debido al pensamiento carnal (Col. 2:18). Son \u00abhijos de ira\u00bb (Ef. 2:3). Completamente diferentes son quienes han experimentado la regeneraci\u00f3n divina. Est\u00e1n \u00aben\u00bb la carne pero ya no andan \u00abseg\u00fan\u00bb la carne (2 Co. 10:3; G\u00e1. 2:20). Tienen necesidad de velar porque los hechos de la carne embotan la percepci\u00f3n espiritual (Ro. 6:19), y aunque el cristiano no es deudor a la carne (Ro. 8:12), debe recordar que en su carne no mora el bien (Ro. 7:18), y que si volviera a poner en ella su confianza (Fil. 3:3; G\u00e1. 3:3), caer\u00eda en esclavitud (Ro. 7:25). Ha recibido un nuevo principio de vida que es suficiente para desalojar el antiguo principio de muerte (Ro. 8:4, 9, 13; G\u00e1. 5:16\u201317), \u00abla vida de Cristo\u00bb en su cuerpo siempre entregado a la muerte\u00bb (2 Co. 4:10, 11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed hemos bosquejado la noci\u00f3n de carne desde su pura concepci\u00f3n en el plan del Creador hasta las profundidades de su corrupci\u00f3n autoprovocada, y hasta su nueva creaci\u00f3n en Cristo. Resta mostrar que la obra de Cristo se expresa en la misma terminolog\u00eda. Aqu\u00ed tambi\u00e9n Cristo nos redimi\u00f3 de la maldici\u00f3n asumiendo \u00e9l mismo la maldici\u00f3n: \u00abel Verbo fue hecho carne\u00bb (Jn. 1:14). La impecabilidad de Jes\u00fas es preservada por la cuidadosa declaraci\u00f3n de que Dios envi\u00f3 a su Hijo \u00aben semejanza de carne de pecado\u00bb (Ro. 8:3; cf. Heb. 4:15), y la bendita verdad declara que el Hijo se hizo uno con nosotros en el punto de nuestra necesidad (Heb. 2:14) con el fin de atacar el pecado en su punto fuerte (v\u00e9ase Ro. 8:3). La palabra \u00abcarne\u00bb se usa constantemente para ense\u00f1ar la genuina humanidad del Salvador (Ro. 1:4; 9:5; 1 Ti. 3:16; Heb. 5:7). Sin embargo, no es su carne para ser exhibida en su perfecci\u00f3n, sino su carne \u00abdada\u00bb (Jn. 6:51\u201356) por la vida del mundo. Fue por haber sido hecho \u00abofrenda por el pecado\u00bb que conden\u00f3 el pecado en su carne (Ro. 8:3). La carne es la esfera y el instrumento de su obra redentora (Col. 1:22; 1 P. 3:18; 4:1). Este fue el prop\u00f3sito sublime de la encarnaci\u00f3n (Heb. 10:5\u201320). Se hizo carne para que en la carne y por la carne pudiera liberarnos de la esclavitud de la carne y cumplir la profec\u00eda haci\u00e9ndonos \u00abcarta de Cristo \u2026 escrita no con tinta, sino con el Esp\u00edritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del coraz\u00f3n\u00bb (2 Co. 3:3; Ez. 36:26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oscar Cullmann, <em>Immortality of the Soul or Resurrection of the Dead?<\/em> pp. 28\u201339; H. Cremer en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">SHERK<\/a><\/em>; W.D. Davies, <em>Paul and Rabbinic Judaism<\/em>, pp. 17\u201335; W.P. Dickson, <em>St. Paul\u2019s Use of the Terms Flesh and Spirit<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">John Alexander Motyer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (96). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A. NOMBRES 1. sarx (savrx, 4561) tiene un campo m\u00e1s amplio de aplicaci\u00f3n en el NT que en el AT. 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