{"id":1972,"date":"2016-02-04T23:05:32","date_gmt":"2016-02-05T04:05:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelio\/"},"modified":"2016-02-04T23:05:32","modified_gmt":"2016-02-05T04:05:32","slug":"evangelio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelio\/","title":{"rendered":"EVANGELIO"},"content":{"rendered":"<p>v. Nueva, Palabra, Promesa<br \/>\nMat 4:23; Mar 1:14 predicando el e del reino<br \/>\nMat 11:5; Luk 7:22 a los pobres es anunciado el e<br \/>\nMat 24:14 ser\u00e1 predicado este e del reino en todo<br \/>\nMat 26:13; Mar 14:9 predique este e .. se contar\u00e1<br \/>\nMar 1:1 principio del e de Jesucristo, Hijo de<br \/>\nMar 8:35 pierda su vida por causa de m\u00ed y del e<br \/>\nMar 10:29 haya dejado .. por causa de m\u00ed y del e<br \/>\nMar 13:10 necesario que el e sea predicado antes<br \/>\nMar 16:15 id por todo el mundo y predicad el e<br \/>\nLuk 8:1 predicando y anunciando el e del reino<br \/>\nAct 8:25 en muchas poblaciones .. anunciaron el e<br \/>\nAct 13:32 os anunciamos el e de aquella promesa<br \/>\nAct 20:24 testimonio del e de la gracia de Dios<br \/>\nRom 1:1 a ser ap\u00f3stol, apartado para el e de Dios<br \/>\nRom 1:16 no me averg\u00fcenzo del e, porque es poder<br \/>\nRom 2:16 en que Dios juzgar\u00e1 .. conforme a mi e<br \/>\nRom 15:19 todo lo he llenado del e de Cristo<br \/>\n1Co 1:17 no .. a bautizar, sino a predicar el e<br \/>\n1Co 9:12 por no poner .. obst\u00e1culo al e de Cristo<br \/>\n1Co 9:14 los que anuncian el e, que vivan del e<br \/>\n1Co 9:18 predicando el e .. gratuitamente el e<br \/>\n1Co 15:1 os declaro .. el e que os he predicado<br \/>\n2Co 2:12 cuando llegu\u00e9 a Troas para predicar el e<br \/>\n2Co 4:3 si nuestro e est\u00e1 a\u00fan encubierto, entre los<br \/>\n2Co 11:4 otro e que el que hab\u00e9is aceptado, bien<br \/>\nGal 1:6 alejado del .. para seguir un e diferente<br \/>\nGal 1:11 que el e anunciado por m\u00ed, no es seg\u00fan<br \/>\nEph 1:13 la palabra .. el e de vuestra salvaci\u00f3n<br \/>\nEph 3:8 gracia de anunciar entre los gentiles el e<br \/>\nEph 6:15 calzados los pies con el apresto del e de paz<br \/>\nEph 6:19 para dar a conocer .. el misterio del e<br \/>\nPhi 1:7 en la defensa y confirmaci\u00f3n del e, todos<br \/>\nPhi 1:12 han redundado .. para el progreso del e<br \/>\nPhi 1:17 que estoy puesto para la defensa del e<br \/>\nPhi 1:27 que os comport\u00e9is como es digno del e<br \/>\nCol 1:23 sin moveros de la esperanza del e que<br \/>\n1Th 1:5 pues nuestro e no lleg\u00f3 a vosotros en<br \/>\n1Th 2:4 por Dios para que se nos confiase el e<br \/>\n2Th 2:14 a lo cual os llam\u00f3 mediante nuestro e<br \/>\n1Ti 1:11 seg\u00fan el glorioso e del Dios bendito<br \/>\n2Ti 1:10 sac\u00f3 a luz .. la inmortalidad por el e<br \/>\n1Pe 1:25 es la palabra que por el e os ha sido<br \/>\nRev 14:6 vi .. a otro \u00e1ngel, que ten\u00eda el e eterno<\/p>\n<hr>\n<p>Evangelio    (gr. euangu\u00e9lion, \u00abbuenas nuevas\u00bb).  Mensaje que proclama el cristianismo: salvaci\u00f3n por medio de Jesucristo.  Estas \u00abbuenas noticias\u00bb fueron reveladas en embri\u00f3n desde el principio (Gen 3:15; 12:3), pero m\u00e1s ampliamente lo hicieron los escritores b\u00ed\u00adblicos posteriores, especialmente Isa\u00ed\u00adas, a quien a veces se lo llama el profeta evang\u00e9lico (v\u00e9ase Isa_49; 60-62; CBA 4:25-40, 316, 317).  Jes\u00fas anunci\u00f3 su ministerio al pueblo de su aldea de Nazaret con las palabras de Isa 61:1, 2 (Luk 4:18, 19).  El uso del t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bb para referirse a cualesquiera de los 4 primeros libros del NT es extrab\u00ed\u00adblico (algunos eruditos ven una sugerencia en Mar 1:1).  Las \u00abbuenas nuevas\u00bb se describen como \u00abel evangelio de Cristo\u00bb (Rom 15:19; 2Co 4:4; etc.), \u00abel evangelio de Dios\u00bb (Rom 1:1) y el \u00abevangelio de la gracia de Dios\u00bb (Act 20:24).  Se lo llama un \u00abmisterio\u00bb* (Eph 6:19).  La frase \u00abel evangelio del reino\u00bb (Mat 9:35; Mar 1:14; etc.) se refiere primariamente al evangelio del \u00abreino de los cielos\u00bb o del \u00abreino de Dios\u00bb (Mat 12:28; 13:24; Mar 1:15; Luk 17:20, 21).  Cristo orden\u00f3 a sus seguidores predicar el evangelio \u00aba toda criatura\u00bb (Mar 16:15, 16; cf  Mat 28:19; Act 1:8).  La predicaci\u00f3n del \u00abevangelio del reino\u00bb a todo el mundo es una de las se\u00f1ales de la venida de Cristo (Mat 24:14).  En visi\u00f3n, Juan vio a un \u00e1ngel con \u00abel evangelio eterno\u00bb para predicarlo a \u00abtoda naci\u00f3n, tribu, lengua y pueblo\u00bb (Rev 14:6).  Evangelios, Armon\u00ed\u00ada de los.  Los autores de los Evangelios dan informes independientes sobre la vida de Jes\u00fas.  Algunos registran incidentes que otros omiten, y muchos hechos est\u00e1n relacionados con otros incidentes sin una aclaraci\u00f3n de la relaci\u00f3n exacta de tiempo.  No siempre se puede deducir la cronolog\u00ed\u00ada en la secuencia de las narraciones, porque los 4 Evangelios var\u00ed\u00adan el orden en que cuentan los eventos.  Se presentan muchos problemas cuando se las quiere ordenar cronol\u00f3gicamente.  Pero se han propuesto muchas soluciones.  La secuencia que aqu\u00ed\u00ad se sigue es la que se presenta en CBA 5: 184-191; las razones para adoptarla se encuentran en los comentarios de los pasajes involucrados.  I. C\u00f3mo usar la Armon\u00ed\u00ada de los Evangelios.  La siguiente tabla presenta, en una secuencia cronol\u00f3gica continua, el orden de los acontecimientos en la vida de Jes\u00fas registrados en los 4 Evangelios, subdivididos en 8 per\u00ed\u00adodos.  Despu\u00e9s de cada uno de los 179 incidentes enumerados, en las \u00faltimas 4 columnas aparecen las referencias a los Evangelios que relatan cada uno de ellos.  Se notar\u00e1 que algunos eventos est\u00e1n en s\u00f3lo uno de los Evangelios, otros en 2 \u00f3 3, y a\u00fan otros en los 4. Para otras explicaciones v\u00e9ase la p 421. 417  ARMON\u00ed\u008dA DE LOS EVANGELIOS I  418  ARMON\u00ed\u008dA DE LOS EVANGELIOS II  419  ARMON\u00ed\u008dA DE LOS EVANGELIOS III  420  ARMON\u00ed\u008dA DE LOS EVANGELIOS IV  421  ARMON\u00ed\u008dA DE LOS EVANGELIOS V  Como se puede ver, la tabla provee una forma c\u00f3moda para ubicar cualquier incidente cronol\u00f3gicamente, como tambi\u00e9n permite comparar los informes de ese acontecimiento en los diversos Evangelios.  Por ejemplo, el incidente en el que Jes\u00fas camin\u00f3 sobre el agua aparece como N\u00c2\u00ba 67.  Que este \u00ed\u00adtem aparezca en la secci\u00f3n IV, \u00abMinisterio en Galilea\u00bb, ubica el incidente durante la estad\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en Galilea (de la primavera del 29 d.C. a la primavera del 30 d.C.), entre la alimentaci\u00f3n de los 5.000 (N\u00c2\u00ba 66) y el serm\u00f3n sobre el pan de vida (N\u00c2\u00ba 68).  Las 3 referencias b\u00ed\u00adblicas que siguen (Mat 14:22-36; Mar 6:45-56; Joh 6:15-24) indican los lugares en los Evangelios donde se relata la ocasi\u00f3n en que Jes\u00fas camin\u00f3 sobre el mar.  Se puede encontrar cualquier incidente espec\u00ed\u00adfico ya sea repasando la lista o, si se conoce la referencia en uno de los evangelios, consultando el \u00ed\u008dndice de la Armon\u00ed\u00ada de los Evangelios que sigue a esta armon\u00ed\u00ada.  2. C\u00f3mo usar el \u00ed\u008dndice de la Armon\u00ed\u00ada de los Evangelios.  El siguiente \u00ed\u008dndice enumera en orden de cap\u00ed\u00adtulos y vers\u00ed\u00adculos los pasajes b\u00ed\u00adblicos que cuentan los incidentes enumerados en la Armon\u00ed\u00ada precedente, y da, para cada referencia, el n\u00famero con el cual ese incidente aparece en la tabla. Si se conoce una referencia b\u00ed\u00adblica para un acontecimiento -digamos, Luk 7:36-50-, en el que se registra la fiesta que Sim\u00f3n dio en homenaje a Jes\u00fas, se busca en el \u00ed\u008dndice bajo Luk_7; despu\u00e9s de la indicaci\u00f3n de 36-50 aparece el N\u00c2\u00ba 128.  En la tabla de la Armon\u00ed\u00ada, bajo el N\u00c2\u00ba 128 dice \u00abLa fiesta de Sim\u00f3n\u00bb, y da la referencia de Lucas y los pasajes paralelos en los otros Evangelios: Mat 26:6-13, Mar 14:3-9 y Joh 12:1-9 422  \u00ed\u008dNDICE DE LA ARMON\u00ed\u008dA DE LOS EVANGELIOS<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(gr., euangelion, buenas nuevas). La palabra describe el mensaje del cristianismo y los libros en los cuales se encuentra el registro de la vida y las ense\u00f1anzas de Cristo. Este mensaje es las buenas nuevas que Dios ha provisto una forma de redenci\u00f3n por medio de su Hijo Jesucristo. Por medio del evangelio el Esp\u00ed\u00adritu Santo obra para la salvaci\u00f3n de los seres humanos (Rom 1:15-16). En el NT la palabra nunca significa un libro (uno de los cuatro Evangelios), sino las buenas nuevas anunciadas por Cristo y los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(buena nueva).<\/p>\n<p> Es la buena nueva de salvaci\u00f3n de nuestro Senor Jesucristo.<\/p>\n<p> Los Cuatro Evangelios: Describen la vida y obra de Jes\u00fas, desde 4 puntos de vista distintos.<\/p>\n<p> 1- S. Mateo: Escribe para los jud\u00ed\u00ados, y presenta a Jes\u00fas, el Mes\u00ed\u00adas tan esperado por el pueblo jud\u00ed\u00ado; el Rey, profetizado a David. Es el evangelio del Reino de los Cielos: Presenta la genealog\u00ed\u00ada del Rey, y 7 grandes sermones o discursos del Rey.<\/p>\n<p> 2- S. Marcos: Escribe para los romanos, y presenta a Jes\u00fas, el siervo, que es Dios, el hacedor de milagros. Los romanos eran un pueblo pr\u00e1ctico, que, como los americanos, quer\u00ed\u00adan \u00abhechos\u00bb; as\u00ed\u00ad es que Marcos: (nombre romano), empieza ya con 5 milagros en el primer cap\u00ed\u00adtulo, y el segundo cap\u00ed\u00adtulo comienza con otro milagro:. \u00c2\u00a1quer\u00e9is: \u00abhechos'\u00bb, pues ah\u00ed\u00ad van, 6 para empezar! Jes\u00fas es el \u00abRedentor\u00bb, y en los primeros 10 cap\u00ed\u00adtulos, describe sus obras: (el \u00absiervo\u00bb no habla, \u00c2\u00a1hace!), y la segunda parte, caps.11 al 16, presenta su \u00abgran obra\u00bb, la Semana Santa, la Redenci\u00f3n del mundo, que culmina en la Cruz del Calvario, su Resurrecci\u00f3n y Ascensi\u00f3n a los Cielos.<\/p>\n<p> 3- S. Lucas: Escribe para los griegos, y presenta a Jes\u00fas \u00abel hijo del hombre\u00bb es el \u00fanico Evangelio que llama a Jes\u00fas \u00abSalvador\u00bb, \u00c2\u00a1y 5 veces en los 2 primeros cap\u00ed\u00adtulos! Lucas, que era una persona culta, m\u00e9dico, escribe la vida y obra de Jesus en forma ordenada, como ocurrieron los hechos.<\/p>\n<p> 4- S. Juan: Escribe para todo el mundo, es el \u00faltimo libro escrito de la Biblia, en el a\u00f1o 100, incluso despu\u00e9s del Apocalipsis. Presenta a Jes\u00fas, el \u00abhijo de Dios\u00bb, en cada cap\u00ed\u00adtulo dice que \u00abJes\u00fas es Dios\u00bb; y es el Evangelio de la \u00abfe\u00bb, que menciona 98 veces. Fe en Dios, o Fe en Cristo, se equiparan como lo mismo, y \u00abquien tiene fe, tiene la vida eterna\u00bb, Jua 3:36, Jua 5:24.<\/p>\n<p> 5- Los 4 Evangelios: Presenta a Jesucristo, nuestro Senor, Dios y Hombre vedadero, el Mes\u00ed\u00adas-Rey, Redentor y Salvador esperado por los jud\u00ed\u00ados, anunciado en m\u00e1s de 300 profec\u00ed\u00adas, que se cumplieron a la letra en Jes\u00fas, y el hacedor de milagros Solo Jes\u00fas, entre los grandes hombres de religiones fue profetizado, e hizo milagros. ni Buda ni Mahoma, ni Confucio, ni ning\u00fan otro fundador de religiones, tienen estas dos distinciones.<\/p>\n<p> Los 4 describen la Muerte redentora y la gloriosa Resurrecci\u00f3n, libr\u00e1ndonos del pecado, de la muerte y del demonio, para que nosotros podamos vivir la libertad gloriosa de los hijos de Dios en la tierra, y en el Cielo eternamente, \u00c2\u00a1el Evangelio de Cristo, es un Evangelio de eternidad!.<\/p>\n<p> Los 4 hablan del Bautismo, del Sacrificio Eucar\u00ed\u00adstico. y, aunque la Iglesia s\u00f3lo se menciona por nombre en Mateo: (Jua 16:18), est\u00e1 presente en los dichos y par\u00e1bolas de los 4, siendo, de hecho, la Iglesia, la columna vertebral de los 4 Evangelios.<\/p>\n<p> E1 \u00fanico milagro que describen los 4, es la multiplicaci\u00f3n de los panes, y los 4 presentan a la Virgen Maria, a Juan Bautista, la traici\u00f3n de Judas, las negaciones de Pedro, y la Segunda Venida de Cristo a la tierra glorioso.<\/p>\n<p> Ver Biblia<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Palabra que en su connotaci\u00f3n actual tiene su origen en el NT, donde es usada m\u00e1s de setenta y cinco veces. Significa \u2020\u0153buenas noticias\u2020\u009d (gr. evangelion). En el griego de Homero se usaba el t\u00e9rmino para se\u00f1alar al regalo que se le daba con alegr\u00ed\u00ada a la persona que tra\u00ed\u00ada buenas nuevas. Tambi\u00e9n a las buenas nuevas mismas. La historia del Se\u00f1or Jes\u00fas, que tras su muerte y resurrecci\u00f3n ofrece salvaci\u00f3n a los pecadores es llamado \u2020\u0153el e.\u2020\u009d (\u2020\u0153Adem\u00e1s os declaro &#8230; el e. que os he predicado&#8230;. Que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada\u2020\u009d [1Co 15:3-8]). La aplicaci\u00f3n del t\u00e9rmino a los cuatro libros sobre la vida del Se\u00f1or no se hace en la Biblia misma, sino que nos viene de los tiempos de los llamados padres de la Iglesia. La palabra e. es usada por todos los evangelistas, menos Juan. Lo llaman \u2020\u0153el e. del reino\u2020\u009d (\u2020\u0153&#8230; recorri\u00f3 Jes\u00fas toda Galilea &#8230; predicando el e. del reino\u2020\u009d [Mat 4:23]); o el \u2020\u0153e. de Jesucristo\u2020\u009d.<\/p>\n<p>(\u2020\u0153Principio del e. de Jesucristo, Hijo de Dios\u2020\u009d [Mar 1:1]), o \u2020\u0153el e. del reino de Dios\u2020\u009d (\u2020\u0153Jes\u00fas iba por todas las ciudades y aldeas, predicando &#8230; el e. del reino de Dios\u2020\u009d [Luc 8:1]). Con el e. se cumpli\u00f3 la promesa hecha a Abraham, como puede interpretarse de varias escrituras mesi\u00e1nicas en el AT, como Isa 52:7 (\u2020\u0153Cu\u00e1n hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvaci\u00f3n, del que dice a Sion: \u00c2\u00a1Tu Dios reina!\u2020\u009d). Tras su resurrecci\u00f3n, el Se\u00f1or Jes\u00fas orden\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153Id por todo el mundo y predicad el e. a toda criatura\u2020\u009d (Mar 16:15).<br \/>\nap\u00f3stol Pablo utiliza la palabra e. unas sesenta veces en todas sus ep\u00ed\u00adstolas, excluyendo la de Tito. Lo llama \u2020\u0153el e. de Dios\u2020\u009d (Rom 1:1; 1Te 2:2), el \u2020\u0153e. de su Hijo\u2020\u009d (Rom 1:9), el \u2020\u0153e. de Cristo\u2020\u009d (1Co 9:12), el \u2020\u0153e. de la gloria de Cristo\u2020\u009d (2Co 4:4), el \u2020\u0153e. de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (2Te 1:8), y el \u2020\u0153glorioso e. del Dios bendito\u2020\u009d (1Ti 1:11). \u00e9l consideraba que hab\u00ed\u00ada sido \u2020\u0153hecho ministro\u2020\u009d (Efe 3:7), \u2020\u0153apartado para el e. de Dios que \u00e9l hab\u00ed\u00ada prometido antes por sus profetas en las Santas Escrituras\u2020\u009d (Rom 1:1-2). Por lo cual no se avergonzaba del e. que \u2020\u0153es poder de Dios para salvaci\u00f3n a todo aquel que cree\u2020\u009d (Rom 1:16). Esto lo hac\u00ed\u00ada deudor \u2020\u0153a griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios\u2020\u009d (Rom 1:14), sintiendo una gran urgencia y responsabilidad por predicarlo (\u2020\u0153\u00c2\u00a1Ay de m\u00ed\u00ad si no anunciare el e.\u2020\u009d [1Co 9:16]).<br \/>\npersonas intentaron cambiar el mensaje b\u00e1sico del e. tratando de alejar a los hermanos \u2020\u0153para seguir un e. diferente\u2020\u009d. Pablo habla de \u2020\u0153mi e.\u2020\u009d (Rom 2:16). Y escribe a los G\u00e1latas que no hay \u2020\u0153otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el e. de Cristo. Mas si aun nosotros, o un \u00e1ngel del cielo, os anunciare otro e. diferente del que os hemos anunciado, sea anatema\u2020\u009d (Gal 1:6-8). Ante la proclamaci\u00f3n del e. no todos obedecen (\u2020\u0153Mas no todos obedecieron al e.\u2020\u009d [Rom 10:16]). Pablo dice a los tesalonicenses que les predic\u00f3 el e. \u2020\u0153en medio de gran oposici\u00f3n\u2020\u009d (1Te 2:2). Pero a los que creen es \u2020\u0153poder de Dios para salvaci\u00f3n\u2020\u009d (Rom 1:16).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, ESCA DOCT<\/p>\n<p>vet, (gr. \u00abbuenas o gratas nuevas\u00bb) Todo lo digno de este t\u00ed\u00adtulo tiene que provenir de Dios. No siempre tuvo el mismo car\u00e1cter. La grata nueva para Ad\u00e1n y Eva fue que la Simiente de la mujer herir\u00ed\u00ada la cabeza de la serpiente. Es indudable que creyeron este anuncio, porque Eva dijo al nacer Ca\u00ed\u00adn: \u00abPor voluntad de Jehov\u00e1 he adquirido var\u00f3n\u00bb (Gn. 3:15; 4:1). La grata nueva a No\u00e9 fue, cuando se le anunci\u00f3 que iba a destruir toda carne, que \u00e9l y su familia ser\u00ed\u00adan salvados en un arca, y que Dios establecer\u00ed\u00ada su pacto con \u00e9l. No\u00e9 crey\u00f3 a Dios, y. fue preservado (He. 11:7). La grata nueva para Abraham fue, cuando fue llamado afuera por Dios para que le sirviera, que tendr\u00ed\u00ada un hijo en su vejez; que su descendencia poseer\u00ed\u00ada la tierra y que en su Simiente ser\u00ed\u00adan bendecidas todas las naciones de la tierra (G\u00e1. 3:8). Abraham crey\u00f3 a Dios y le fue contado por justicia (Gn. 15:6; Ro. 4:3). Para los israelitas esclavizados por Fara\u00f3n la grata nueva fue que Dios hab\u00ed\u00ada descendido para liberarles por mano de Mois\u00e9s. Creyeron las buenas nuevas \u00abse inclinaron y adoraron\u00bb (Ex. 4:31). Pero esto fue solamente una parte de las buenas nuevas para Israel; no s\u00f3lo iban a ser sacados de Egipto, sino que iban a ser llevados a \u00abuna tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel\u00bb. Pero aqu\u00ed\u00ad muchos fueron los que fallaron; aunque esta buena nueva, como es llamada en la Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, les fue anunciada, no les aprovech\u00f3, porque no estuvo en ellos mezclada con fe: \u00abno entraron por causa de desobediencia\u00bb (He. 4:2-6). \u00abLa buena nueva del reino\u00bb fue preanunciada en el AT, y fue proclamada por el Se\u00f1or Jes\u00fas en su venida a la tierra (Mt. 4:23; Lc. 4:43, etc.). Volver\u00e1 a ser proclamada en el futuro (Mt. 24:14). Aunque este evangelio fue rechazado mayoritariamente en Israel, el Se\u00f1or reuni\u00f3 a su alrededor a \u00abuna peque\u00f1a manada\u00bb de disc\u00ed\u00adpulos, que vinieron a ser el n\u00facleo de la iglesia en Pentecost\u00e9s. Entonces la proclamaci\u00f3n fue acerca del Se\u00f1or Jes\u00fas y del perd\u00f3n de los pecados por su muerte, \u00abel evangelio de la gracia de Dios\u00bb, y se dirig\u00ed\u00ada a toda la humanidad (Hch. 20:24). A Pablo le fue revelado \u00abel Evangelio de la Gloria\u00bb, que Dios ha glorificado a Cristo, y que su gloria resplandece en el rostro de Aquel que ha quitado los pecados de los creyentes (2 Co. 4:4; 1 Ti. 1:11). Esta proclamaci\u00f3n fue dada a Pablo de una manera tan peculiar que la llam\u00f3 \u00abmi evangelio\u00bb (2 Ti. 2:8). Abarcaba m\u00e1s que la salvaci\u00f3n, por magno que sea este hecho, porque estaba deseoso de dar a conocer \u00abel misterio del evangelio\u00bb, que separa a los creyentes del primer hombre, el terreno, asoci\u00e1ndolos con el Cristo glorificado en el cielo. En el futuro habr\u00e1 buenas nuevas para Israel cuando llegue el tiempo para que Dios bendiga esta naci\u00f3n. Los mensajeros publicar\u00e1n paz y salvaci\u00f3n, y dir\u00e1n a Si\u00f3n: \u00abTu Dios reina\u00bb (Is. 52:7). Se proclamar\u00e1 tambi\u00e9n \u00abel Evangelio Eterno\u00bb a los gentiles, que ha sido proclamado desde el principio, que la Simiente de la mujer herir\u00ed\u00ada la cabeza de la serpiente. El testimonio dado por el poder ang\u00e9lico ser\u00e1: \u00abTemed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado\u00bb, junto con el mandato de adorar al Creador (Ap. 14:6, 7).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[016][912]<\/p>\n<p>     Evangelio, en general, significa buena nueva, (eu, bueno; y angelo, anunciar). Buen anuncio, el mejor posible del mundo, es el de la salvaci\u00f3n del hombre, de la salvaci\u00f3n natural y, sobre todo, de la sobrenatural. Eso es el \u00abevangelio\u00bb.<\/p>\n<p>    1. Evangelio cristiano.<\/p>\n<p>    En terminolog\u00ed\u00ada cristiana se denominan Evangelios a los cuatro documentos (libros) escritos en el primer siglo del cristianismo por quienes hab\u00ed\u00adan vivido cerca de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    1.1. Significado<br \/>\n    Respond\u00ed\u00adan al af\u00e1n de tener por escrito y leer en las asambleas los hechos y los dichos de Jes\u00fas. Ese af\u00e1n se intensifica cuando los disc\u00ed\u00adpulos inmediatos del Maestro fueron desapareciendo y cuando las comunidades fueron m\u00e1s numerosas, m\u00e1s distantes o ten\u00ed\u00adan ya miembros de otros pueblos, lenguajes y culturas.<\/p>\n<p>    El af\u00e1n de centrar el anuncio del mensaje de Jes\u00fas en sus dichos y hechos, es decir en sus palabras divinas, es lo que convierte a los textos evang\u00e9licos en el centro b\u00e1sico de la catequesis en la Iglesia de todos los tiempos y lugares.<\/p>\n<p>    1.2 Importancia b\u00e1sica<br \/>\n    Los cristianos prestaron especial amor y fe a los que con el Maestro hab\u00ed\u00adan vivido, a los testigos de su mensaje, de su muerte y de su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Cada uno de los cuatro relatos de la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas que conservamos recibe el nombre de Evangelio. Tiene sus caracter\u00ed\u00adsticas propias; pero otros rasgos son espec\u00ed\u00adficos de cada uno de ellos<br \/>\n    Todos los cristianos han convertido el Evangelio en el libro de la plegaria, por eso se lee, explica y se medita en las asambleas lit\u00fargicas. Y se han centrado en \u00e9l en la instrucci\u00f3n religiosa de los convertidos y de todos los miembros de las comunidades. Se escogen pasajes y se profundizan al m\u00e1ximo: son cauces de la buena nueva y norma de vida.<\/p>\n<p>    2. Los cuatro Evangelios<br \/>\n    Los cuatro textos evang\u00e9licos fueron escritos en griego. Sus autores se sirvieron con toda seguridad de otros escritos breves iniciales. Con mucha probabilidad todo lo escrito comenz\u00f3 con un primer relato de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y con algunas breves colecciones de dichos y par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>  2.1. Evangelios sin\u00f3pticos<br \/>\n    Los tres primeros Evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) se denominan sin\u00f3pticos o paralelos porque presentan la misma perspectiva general de la vida y recogen la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de una forma y en un orden muy similar.<\/p>\n<p>   Narran los mismos hechos, coinciden en las formas y en las palabras y en los acontecimientos. Utilizan un vocabulario similar. Estas coincidencias se explican por la existencia de textos escritos en los que se inspiraron los redactores (un relato primitivo de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, una colecci\u00f3n de dichos[logia] y poco m\u00e1s) o tal vez por el conocimiento de uno sobre otro de los evangelistas.<\/p>\n<p>    Las relaciones entre los tres textos \u00absin\u00f3pticos\u00bb o paralelos son evidentes.<\/p>\n<p>   2.1.1. Marcos.<\/p>\n<p>    Es el evangelio m\u00e1s antiguo, tal vez del a\u00f1o 55 o 60. Escrito con cierta probabilidad en Roma o en una Iglesia en donde abundaban los cristianos provenientes de la gentilidad.<\/p>\n<p>    Fue el que proporcion\u00f3 gran parte del material narrativo, as\u00ed\u00ad como el contexto, tanto para Mateo como para Lucas. Lo escribi\u00f3, pues, unos 25 a 30 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Recogi\u00f3 los datos de quienes hab\u00ed\u00adan vivido con \u00e9l, acaso el grupo de Ap\u00f3stoles y hermanos que en Antioqu\u00ed\u00ada o en Siria se mantuvieron en el entorno de Pedro.<\/p>\n<p>    Mateo y Lucas complementan cada uno a su manera el texto de Marcos y a\u00f1aden datos e otras procedencias   2.1.2. Mateo.<\/p>\n<p>   Lo escribe entre el 70 y el 80 en alguna comunidad o iglesia de Siria, probablemente en la populosa Antioqu\u00ed\u00ada, capital romana de esa provincia y donde poco antes hab\u00ed\u00adan comenzado a llamarse cristianos los seguidores de Cristo (Hech. 11.26).<\/p>\n<p>   2.1.3. Lucas.<\/p>\n<p>   Lo escribi\u00f3 con probabilidad en torno al 80, tal vez sobre otro texto que hab\u00ed\u00ada iniciado durante el segundo viaje de Pablo al que acompa\u00f1\u00f3, dej\u00e1ndolo en Filipos. La forma final se lo dio en alguna de las comunidades en donde pas\u00f3 alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de la muerte del Ap\u00f3stol, a quien acompa\u00f1\u00f3 en su prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>    2.1.4. Fuente Q.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s del texto de Marcos que conocieron, ambos usaron con probabilidad una fuente, que los expertos suelen denominar fuente Q (Quelle, es fuente en alem\u00e1n).<\/p>\n<p>    Y, sin duda, existieron algunas colecciones de dichos y hechos de Jes\u00fas, que se conservar\u00ed\u00adan en otros escritos de fines del siglo I o del II, que son los Evangelio que llamamos ap\u00f3crifos o que quedan como eco en los escritores.<\/p>\n<p>    2.1.5. Relaciones y enlaces<br \/>\n    Jugando con los textos griegos primitivos, los datos comparativos nos ofrecen reflexiones interesantes:<br \/>\n   &#8211; en 350 vers\u00ed\u00adculos coinciden los tres: equivalen en Mt., Mc. y Lc;<\/p>\n<p>   &#8211; en 170 equivalen Mc. y Mt.;<\/p>\n<p>   &#8211; en 50 sintonizan Mc. y Lc.;<\/p>\n<p>   &#8211; en 230 confluyen Mt. y Lc.<\/p>\n<p>   &#8211; Son exclusivos:<\/p>\n<p>   &#8211; de Mt. 330 de los 1075 (30,6%) que contiene;<\/p>\n<p>   &#8211; de Mc. son 68 de los 687 (9,9%);<\/p>\n<p>   &#8211; de Lc. son 541 de 1145 (44,2% ).<\/p>\n<p> 2.1.6. Proceso de los sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan los datos comparativos, tuvo que ser m\u00e1s o menos el siguiente:  &#8211; Muerte de Jes\u00fas: Pascua del 30 \u00f3 33.<\/p>\n<p>  &#8211; Algunos relatos debieron escribirse entre el 40 y el 50: Pasi\u00f3n, los Logia&#8230;<\/p>\n<p>  &#8211; Fuente Q y relatos de Infancia, tal vez hacia el 50  &#8211; Marcos fue escrito entre el 55 y el 60; pudo ser completado, variado o alterado hacia el 80-90  &#8211; Mateo lo fue en torno al 75, tal vez 80, (conociendo Mc. y la fuente Q)  &#8211; Lucas apareci\u00f3 en torno al 80 (conociendo Mc. Mt, Q, Infancia, otros), acaso sobre una primera redacci\u00f3n breve anterior.<\/p>\n<p>      Pero la realidad pudo ser muy diferente, pues las teor\u00ed\u00adas son m\u00faltiples y las posibilidades numerosas.<\/p>\n<p>   2.2. La originalidad de Juan.<\/p>\n<p>    El Evangelio atribuido a Juan, el disc\u00ed\u00adpulo que amaba el Se\u00f1or seg\u00fan repite el autor, difiere en muchos aspectos de los sin\u00f3pticos. M\u00e1s que texto narrativo, el Evangelio de Juan esta compuesto en forma de n\u00facleos, pocos y profundos, ideol\u00f3gicamente compactos y construidos sobre relatos consistentes y nucleares, seg\u00fan la intenci\u00f3n del autor.<\/p>\n<p>    Diversos hechos mencionados en Juan no coinciden con ninguno de los sin\u00f3pticos. El estilo, la orientaci\u00f3n teol\u00f3gica, la forma de referirse a los Profetas antiguos, la terminolog\u00ed\u00ada y la misma estructura lo dan un sentido diferente, m\u00e1s tard\u00ed\u00ado y reflejo de otro contexto cultural.<\/p>\n<p>    Se le suele situar en las postrimer\u00ed\u00adas del siglo (a\u00f1os 95 a 99) en una lugar de Asia, en una de cuyas capitales, Efeso, lo sit\u00faa la tradici\u00f3n desde la persecuci\u00f3n de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 45 o 47.<\/p>\n<p>    3. Uso evang\u00e9lico<br \/>\n    Pero desde los primeros tiempos eclesiales, el Evangelio fue visto tambi\u00e9n como norma de vida personal y comunitaria y se usaron los textos y proclamas del Se\u00f1or para ordenar el pensamiento y el comportamiento conforme a los dichos y ejemplos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    3.1. Uso lit\u00fargico<br \/>\n    En el sentido lit\u00fargico, llamamos \u00abEvangelio\u00bb o buen anuncio, a los textos breves seleccionados de los cuatro evangelios hist\u00f3ricos, los cuales se proclaman y meditan en las celebraciones de los cristianos.<\/p>\n<p>     Esta costumbre procede de los primeros tiempos. La selecci\u00f3n y ordenaci\u00f3n de \u00abevangelios\u00bb, que hoy se proclaman en las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas dominicales, est\u00e1 realizada por la autoridad de la Iglesia cat\u00f3lica. Se recogen en el Misal romano, en donde se re\u00fanen adem\u00e1s los c\u00e1nones, ritos y plegarias. Y se consignan en los Leccionarios aprobados.<\/p>\n<p>     Durante siglos se repet\u00ed\u00ada cada a\u00f1o. Despu\u00e9s de la reforma lit\u00fargica promovida por el Concilio Vaticano II se repiten cada tres (ciclo a, b y c).<\/p>\n<p>    En las ceremonias menos solemnes se diversifican las lecturas de textos evang\u00e9licos, seg\u00fan la inspiraci\u00f3n de los fieles, pr\u00e1ctica que coincide con la que desde hace siglos predomina en los otros grupos cristianos: reformados, evang\u00e9licos, anglicanos, etc.<\/p>\n<p>    3.2. Uso asc\u00e9tico y \u00e9tico<\/p>\n<p>     Si en los primeros siglos (II, III y IV) estos textos se mezclaban con otros escritos que circulaban en las diversas comunidades y que se inspiraban en determinadas orientaciones (m\u00ed\u00adsticas, gn\u00f3sticas, \u00e9ticas, aleg\u00f3ricas, etc.), desde el siglo V los cuatro evangelio se convirtieron en norma prioritaria y casi exclusiva de la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Muy importante debi\u00f3 ser esta actitud cuando no hay autor ya desde el siglo  III, (Tertuliano y Or\u00ed\u00adgenes) que no lo presenten como la fuente de inspiraci\u00f3n para el ordenamiento de la vida.<\/p>\n<p>  4. Valor catequ\u00e9tico   Precisamente por este motivo moral y espiritual, el texto evang\u00e9lico se convierte en el centro inspirador de toda la catequesis cristiana. Evangelio y Catequesis van \u00ed\u00adntimamente compenetradas.<\/p>\n<p>    4.1. Fuente de inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Primero es el alma del pensamiento cristiano. Jes\u00fas es el modelo de todos sus seguidores. Su predicaci\u00f3n es la esencia de la vida cristiana: amor, adoraci\u00f3n, fe, caridad, oraci\u00f3n, perd\u00f3n, penitencia<br \/>\n    Segundo, los texto evang\u00e9licos son los m\u00e1s sencillos de entender y practicar, al margen de todas las ex\u00e9gesis y teor\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas, pues responden en lenguaje y mensaje a la palabra misma de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Hay textos que deben entenderse literalmente por lo que dicen y son los m\u00e1s: amor al hermano, caridad con el pobre, conversi\u00f3n y penitencia, limosna, oraci\u00f3n, confianza en el Padre, perd\u00f3n de los enemigos, justicia, amor al deber, etc.<\/p>\n<p> 4.2. Valor educativo.<\/p>\n<p>    Y hay otros textos que deben ser entendidos en el contexto y no literalmente: castrarse por el Reino, dar la t\u00fanica al que quita la capa, poner la otra mejilla, vender lo propio y darlo a los pobres.<\/p>\n<p>    Tanto los unos como los otros reclaman bondad de coraz\u00f3n y claridad de ideas. Son presupuestos de toda catequesis y de toda actuaci\u00f3n pastoral<br \/>\n    En consecuencia, el catequista debe poner en el Evangelio el centro de su referencia y actuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>      1. Debe conocer cada vez mejor los Evangelios y al Se\u00f1or Jes\u00fas, su centro.<\/p>\n<p>      2. Debe vivir en conformidad con sus consignas: oraci\u00f3n, amor, entrega, etc.<\/p>\n<p>      3. Debe tenerlos presentes en su actividad, no para adornar con citas oportunas sus exposiciones y acciones, sino para convertirlos en punto de partida.<\/p>\n<p>      4. Debe comprobar que sus catequizandos conocen, entienden, estiman y asimilan los mensajes evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>      5. Debe orar con sus catequizandos preferentemente con ideas y palabras evang\u00e9licas.<\/p>\n<p>      6. Debe convertir en obras de vida cristiana las ense\u00f1anzas de cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>      7. Y siempre elevar los ojos a Dios.<\/p>\n<p>     5. La Catequesis de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   Es, o tiene que ser, el modelo de catequesis a lo largo de los siglos, como lo es el alma de los Evangelios, escrito para conservarla para los seguidores<\/p>\n<p>  5.1. El fondo<br \/>\n    El fondo de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas tiene tres momentos: 5.1.1. Fase primera: metanoia.<\/p>\n<p>     Es conversi\u00f3n, penitencia. Se acomoda al mismo mensaje de Juan el Bautista. Centra la atenci\u00f3n en la conversi\u00f3n y el cambio (la metanoia). Hasta 69 veces en aparece en los sin\u00f3pticos: \u00abConvert\u00ed\u00ados&#8230; Si no hac\u00e9is penitencia, perecer\u00e9is\u00bb Lc 13. 3;  Mt. 3. 2;  Mc, 1. 4;  Lc 3. 3;  Mt. 4. 17; Mc. 6. 12; Lc. 5.32.<\/p>\n<p>    5.1.2. Fase 2: basileia o anuncio del Reino.<\/p>\n<p>     Se alude entonces al Reino de Dios y al valor del triunfo del bien. El programa se centraliza en las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>     163 alusiones hay al Reino de Dios, (Basileia) en los Evangelios<\/p>\n<p>     \u00abEl Reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb.  Mt 3.2; Mt 5.3; Mt 6.10; Mt 10.7;  Mc. 1.15; Mc. 4.30; Mc. 9.1; Mc. 12.34;  Lc. 4.43;  Lc. 6.20;  Lc. 10.9;  Jn. Jn. 3.3;  Jn. 12.15; Jn. 18.36.<\/p>\n<p>    5.1.3. 3\u00c2\u00aa Fase: mistagogia, presentaci\u00f3n del Misterio.<\/p>\n<p>    Es la plenitud de la revelaci\u00f3n. \u00abYo soy el enviado, el Mes\u00ed\u00adas, \u00abel Hijo de Dios\u00bb. Hasta 49 veces aparece la expresi\u00f3n de \u00abHijo de Dios\u00bb en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>     Mt. 3. 17;  Mt.16. 16;  Mt. 17. 4;  Mt. 27. 54;  Mc 1. 1;  Mc. 5. 7;  Mc. 14. 61;  Mc. 14. 16;  Lc. 1. 32;  Lc. 4. 3;  Lc. 10. 22; Lc. 20. 70;  Jn. 1.34; Jn. 3. 36; Jn. 5. 25;   5.2. La Forma de Jes\u00fas   La forma catequ\u00ed\u00adstica de Jes\u00fas revista tambi\u00e9n cierta importancia para el catequista, quien inteligente y flexiblemente puede y debe tomarla como modelo.<\/p>\n<p>   &#8211; La palabra sencilla:  Mc. 11.18:  \u00abNadie ha hablado como \u00e9ste\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; La par\u00e1bola interesante y explicada.  Mc. 4. 11: \u00abLes dec\u00ed\u00ada par\u00e1bolas\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; Los gestos prof\u00e9ticos. Jn. 5.36   \u00abCreed a mis obras, dan testimonio\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; Las referencias b\u00ed\u00adblicas. Jn. 5.44  \u00abLos profetas hablan de m\u00ed\u00ad\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; El trabajo animoso en grupo. Mc. 6.8  \u00abLos envi\u00f3 de dos en dos\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; Signos indiscutibles, los milagros. Jn. 11. 42:  \u00abPara que crean\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; La entrega total de vida. Jn. 15.8.  \u00abNadie tiene amor m\u00e1s grande\u00bb.<\/p>\n<p>   5.3 Catequesis en el Evangelio<br \/>\n    Todo el texto evang\u00e9lico es una catequesis global. Pero merecen especial referencia varios fragmentos. Conviene recordar que la distribuci\u00f3n en Cap\u00ed\u00adtulos y vers\u00ed\u00adculos es de tiempos recientes (siglo XIV) y que los fragmentos est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de las maneras como tenemos de citarlo.<\/p>\n<p>     Podemos hallar \u00abunidades catequ\u00ed\u00adstcas\u00bb que hicieron los Evangelistas y se pueden convertir en modelos de catequesis actuales con ni\u00f1os y j\u00f3venes:<br \/>\n  * Tres modelos de los Sin\u00f3pticos<\/p>\n<p>   &#8211; Catequesis del Bautista: Mt. 3.4 a 4.11; Mc. 1.1-8;  Lc 3. 1-18.<\/p>\n<p>   &#8211; Transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas: Mt. 17. 1- 13;  Mc. 9. 2-8; Lc. 9. 28-36.<\/p>\n<p>   &#8211; Anuncia Destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n:  Mt. 24.1-42;  Mc. 13.1-24; Lc. 21.5-28<br \/>\n  * Tres modelos especiales de Mateo:  &#8211; Discurso del Monte: Mt. 51 a 7.28.<\/p>\n<p>  &#8211; Seguir a Jes\u00fas;: Mt.16-24 a 17.21.<\/p>\n<p>  &#8211; Contra la Hipocres\u00ed\u00ada: Mt. 23. 1-39.<\/p>\n<p>  * Tres catequesis propias de Marcos:<br \/>\n   &#8211; Pruebas de Jes\u00fas: Mc. 1.21 a 2.12.<\/p>\n<p>   &#8211; Vocaci\u00f3n y familia: Mc. 10.1-31.<\/p>\n<p>   &#8211; Resurrecci\u00f3n: Mc 1. 1-16.<\/p>\n<p>  *  Tres que son propias de Lucas:<br \/>\n   &#8211; Hechos de la infancia. Lc. 1 y 2.<\/p>\n<p>   &#8211; El Hijo pr\u00f3digo Lc. 15. 11-31.<\/p>\n<p>   &#8211; Pasi\u00f3n de Jes\u00fas Lc. 22.47 a 23.49.<br \/>\n  *  Y siete propias de San Juan:<br \/>\n   &#8211; Samaritana. Jn. 4. 1-41<br \/>\n   &#8211; Discurso de Cafarnaum Jn. 6. 16-71<br \/>\n   &#8211; Ciego de Jerusal\u00e9n Jn. 9. 1-40<br \/>\n   &#8211; Buen Pastor Jn. 10. 1-20<br \/>\n   &#8211; Resucita a L\u00e1zaro Jn. 11. 1-54<br \/>\n   &#8211; Ultima Cena Jn. 13.1 a 17.26  &#8211; Ultima aparici\u00f3n Jn. 21. 1-24<\/p>\n<p>    Un modelo de catequesis:  Jes\u00fas ilumina a la Samaritana: dialogo cautivador: Jn. 4. 1-41: 1  Preparaci\u00f3n: Jes\u00fas catequista ante el pozo. Espera al catequizando (Jn. 4. 5-6) Prepara el ambiente. Reflexiona. Los disc\u00ed\u00adpulos se marchan a comprar.<\/p>\n<p> Jes\u00fas busca el momento oportuno. La samaritana tiene sed: busca agua.<\/p>\n<p>   2  Ambientaci\u00f3n y presentaci\u00f3n: Llama la atenci\u00f3n del oyente. Reclama su inter\u00e9s. (Jn. 4.7-18) Postura de amistad y humildad: \u00abDame de beber\u00bb. Actitud de curiosidad: \u00abSi supieras&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>      Apertura del deseo. \u00abT\u00fa hubieras pedido el agua\u00bb.<\/p>\n<p>      Intereses personales: \u00abLlama a tu marido\u00bb&#8230;\u00bbNo tengo\u00bb&#8230; \u00abCinco has tenido&#8230;\u00bb   3  Reflexi\u00f3n e iluminaci\u00f3n. Entrada en el tema: interrogantes; nacen del catequizando (Jn. 4. 18-25)<\/p>\n<p>      \u00abNuestros padres adoraron aqu\u00ed\u00ad; \u00bfd\u00f3nde se debe adorar ahora?\u00bb. Suscita la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>      \u00abNi aqu\u00ed\u00ad ni en Jerusal\u00e9n&#8230; En todo lugar&#8230; Cree lo que digo\u00bb. Elude problemas y pol\u00e9micas.<\/p>\n<p>    \u00abLlega la hora\u00bb. Se adapta a la actualidad. \u00abEn esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb. Centro Dios y la verdad 4. Di\u00e1logo e intercambio. Relaci\u00f3n con el mensaje y con la Palabra de Dios. (Jn 4.25-26)<\/p>\n<p>      Fomenta actitudes de esperanza y confianza: \u00abCuando venga el Mes\u00ed\u00adas\u00bb.<\/p>\n<p>      Iluminaci\u00f3n del catequizando: \u00abEse soy yo que hablo contigo\u00bb   5. Aplicaci\u00f3n a la vida cristiana personal (Jn. 4. 27-41) \u00abMi comida es otra\u00bb. \u00abAlzar los ojos i ver\u00e9is\u00bb&#8230; \u00abLa siega\u00bb \u00abVenid y ver\u00e9is un hombre\u00bb. \u00abSer\u00e1 tal vez el Mes\u00ed\u00adas\u00bb \u00abAhora creemos por lo que hemos visto, no por tus palabras\u00bb   6 Reforzamientos posteriores: \u00abFueron muchos los que creyeron \u00e9l\u00bb<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La \u00abBuena Nueva\u00bb y sus redacciones<\/p>\n<p>\tLa palabra \u00abevangelio\u00bb indica el contenido del mensaje de Jes\u00fas la Buena Nueva o \u00abalegre noticia\u00bb de la salvaci\u00f3n. Por esto Jes\u00fas llama a un cambio de mentalidad y de actitudes (la \u00abconversi\u00f3n\u00bb) para \u00abcreer en el Evangelio\u00bb, porque \u00abel Reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mc 1,15).<\/p>\n<p>\tEl evangelio tiene cuatro redacciones, que tambi\u00e9n se pueden llamar cuatro evangelios o, mejor, el mismo evangelio escrito por cuatro \u00abevangelistas\u00bb (evangelio cuatriforme). La redacci\u00f3n es de la segunda mitad del siglo primero. Narran los hechos y los dichos de Jes\u00fas (discursos, par\u00e1bolas, milagros), as\u00ed\u00ad como su encuentro personal con las personas de aquella \u00e9poca. Todo lo que Jes\u00fas \u00abhizo y ense\u00f1\u00f3\u00bb (Hech 1,1) se presenta con la luz de su misterio pascual de muerte y resurrecci\u00f3n. \u00abLos Evangelios son el coraz\u00f3n de todas las Escrituras\u00bb (CEC 125).<\/p>\n<p>\tLos textos evang\u00e9licos, redactados bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, recogen la vida y ense\u00f1anza de Jes\u00fas, tal como ha sido transmitida por la tradici\u00f3n y predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, para responder a las necesidades de la fe de la comunidad. Las expresiones culturales en que fueron escritos son un medio que puede traducirse a expresiones de otras culturas, sin variar los contenidos revelados. El evangelio se anuncia a \u00ablos pobres\u00bb (Lc 4,18; Mt 11,5; Is 61,1), es decir, a los que reconocen su propia limitaci\u00f3n ante la bondad de Dios.<\/p>\n<p>\tLos cuatro evangelios<\/p>\n<p>\tLos tres primeros evangelios (Mateo, Marcos, Lucas) se llaman \u00absin\u00f3pticos\u00bb porque presentan los hechos de Jes\u00fas con una \u00abvisi\u00f3n\u00bb casi paralela o parecida (en sinopsis). Jes\u00fas predica el Reino, que es \u00e9l mismo y su mensaje. En todos ellos se hace referencia al cumplimiento de la Escritura sobre el Mes\u00ed\u00adas (Cristo), que es descendiente de David, que trae las promesas del Reino comunicando el Esp\u00ed\u00adritu, y que un d\u00ed\u00ada volver\u00e1 para juzgar a la humanidad entera.<\/p>\n<p>\tMateo, que escribi\u00f3 en arameo, acent\u00faa el cumplimiento de las promesas mesi\u00e1nicas. Jes\u00fas es el Salvador universal, el Emmanuel (Dios con nosotros), que realiza la nueva Alianza. En \u00e9l se cumplen las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nica. El traza el camino de la perfecci\u00f3n, las bienaventuranzas, que es la ley nueva del amor. Marcos, que puede reflejar las catequesis de Pedro en Roma, destaca el poder de Jes\u00fas sobre las fuerzas del mal. Los milagros de Jes\u00fas preparan al creyente para reconocerle como Hijo de Dios, en el Tabor, en la pasi\u00f3n y en la resurrecci\u00f3n. Jes\u00fas debe ser anunciado a todos los pueblos. Lucas subraya la bondad misericordiosa de Jes\u00fas Salvador, expresada tambi\u00e9n en su humanidad. Jes\u00fas, guiado por el Esp\u00ed\u00adritu, evangeliza a los pobres. Mar\u00ed\u00ada (figura de la comunidad eclesial) acoge la Palabra para transmitirla al mundo.<\/p>\n<p>\tEl evangelio seg\u00fan San Juan, escrito posteriormente a los sin\u00f3pticos, presenta a Jes\u00fas a trav\u00e9s de \u00absignos\u00bb (acontecimientos, gestos y milagros), por los que el Se\u00f1or \u00abmanifiesta su gloria\u00bb o realidad de Hijo de Dios, el Verbo hecho hombre (cfr. Jn 1,14; 2,11, etc.). A Cristo le conoce s\u00f3lo el que le ama (cfr. Jn 10,14; 14,21), porque entonces llega a \u00abver\u00bb con los ojos de la fe (cfr. Jn 20,29).<\/p>\n<p>\tEl \u00abEvangelio\u00bb sigue anunci\u00e1ndose<\/p>\n<p>\tEl evangelio sigue aconteciendo en el encuentro de Cristo con cada ser humano. Los creyentes de todas las \u00e9pocas siguen recibiendo y viviendo \u00abel evangelio de Dios\u00bb (Rom 1,1), que sigue siendo don divino y que reclama y hace posible la acogida y la respuesta fiel y generosa. La fe se hace \u00abobediencia\u00bb (Rom 1,5).<\/p>\n<p>\tEvangelizar es anunciar el evangelio. \u00abJes\u00fas mismo, Evangelio de Dios, ha sido el primero y el m\u00e1s grande evangelizador. Lo ha sido hasta el final, hasta la perfecci\u00f3n, hasta el sacrificio de su existencia terrena\u00bb (EN 7). El \u00abevangelio\u00bb de Jes\u00fas \u00abes poder de Dios para la salvaci\u00f3n de todo creyente\u00bb (Rom 1,16). Por esto, \u00abCristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo un Reino, el Reino de Dios\u00bb\u00bb (EN 8).<\/p>\n<p>Referencias Acci\u00f3n evangelizadora, anuncio, bienaventuranzas, conversi\u00f3n, evangelizaci\u00f3n, gozo, Jesucristo, Juan evangelista, kerigma, mandato misionero, opci\u00f3n preferencial por los pobres, Reino.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 18-19; CEC 125-127; 422-429, 455.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada R. AGUIRRE, A. RODR\u00ed\u008dGUEZ CARMONA, Evangelios sin\u00f3pticos y Hechos de los Ap\u00f3stoles (Estella, Verbo Divino, 1994); L. BOUYER, La Biblia y el Evangelio (Barcelona, Estela, 1965); J. DELORME, De los evangelios a Jes\u00fas (Bilbao, Mensajero, 1973); M. DIBELIUS, La historia de las formas evang\u00e9licas (Valencia, Int. San Jer\u00f3nimo, 1984); R. FABRIS, Evangelio, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990)  587-608; S. GUIJARRO, La buena noticia de Jes\u00fas (Madrid, Soc. Edic. Atenas, 1987); X. LEON-DUFOUR, Los evangelios y la historia de Jes\u00fas (Barcelona 1967); J. PIKAZA, Teolog\u00ed\u00ada de las evangelios de Jes\u00fas (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1975);  J. SCHMID, El evangelio seg\u00fan san Mateo (san Marcos, san Lucas) (Barcelona, Herder, 1973); B. de SOLAGES, C\u00f3mo se escribieron los evangelios (Bilbao, Mensajero, 1975); C. VIDAL MANZANARES, Diccionario de Jes\u00fas y los evangelios (Estella, Verbo Divino, 1995).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. Introducci\u00f3n<\/p>\n<p> La palabra evangelio deriva del griego eu-angelion, buena noticia, y propiamente hablando significa el mensaje del eu-angelos, es decir, del \u00e1ngel bueno o mensajero favorable de los dioses. En el fondo de ese t\u00e9rmino se encuentra una palabra y experiencia propia de los persas que han interpretado a los \u00e1ngeles de Dios como enviados, mensajeros de su vida y de su acci\u00f3n sobre la tierra.<\/p>\n<p>(1) Evangelio de la victoria, evangelio del emperador. Esa palabra ha recibido pronto un contenido pol\u00ed\u00adtico y social: evangelio viene a ser la buena nueva de gozo, de victoria militar y libertad, que anuncia de manera solemne el mensaje  ro jubiloso, el eu-angelos del pueblo. Por eso, en un sentido estricto, evangelio significa buena noticia de victoria y liberaci\u00f3n en la batalla: el pueblo que se hallaba dominado por la angustia de la guerra y por el miedo de la destrucci\u00f3n, el pueblo cautivo recibe la buena nueva: \/alegr\u00ed\u00ada, hemos vencido! (khaire, nik\u00f3men). El evangelio es por tanto alegre noticia de salvaci\u00f3n ya realizada y anuncio (promesa) de felicidad o buena suerte para el futuro, es salvaci\u00f3n o s\u00f3teria: los antes cautivados y oprimidos se descubren due\u00f1os de s\u00ed\u00ad mismos y por eso pueden vivir en libertad, en confianza ante Dios y ante los otros. De manera consiguiente, ese evangelio puede presentarse como fortuna o buena suerte (tykh\u00e9): es recompensa que se expresa en una vida plena, asegurada ante el futuro. En esa l\u00ed\u00adnea, conforme a una famosa inscripci\u00f3n del a\u00f1o 9 a.C., hallada en Priene, el evangelio primordial para el imperio viene a explicitarse a trav\u00e9s del nacimiento del emperador. El mismo Augusto aparece como s\u00f3ter o salvador; es portador de fortuna (tykh\u00e9), paz y presencia divina. La buena nueva incluye as\u00ed\u00ad aspectos de noticia religiosa y pol\u00ed\u00adtica. Algunos investigadores modernos, tomando como punto de partida el anuncio natalicio de Jes\u00fas en Lc 2,10, piensan que la misma noci\u00f3n y contenido cristiano del evangelio ha de entenderse partiendo de aquel culto al jefe del imperio. La diferencia estar\u00ed\u00ada en que ahora la buena noticia no es ya el nacimiento de un rey de la tierra (de Augusto), sino el anuncio original del nacimiento de Dios (o de su Hijo) dentro de la historia.<\/p>\n<p>(2) El evangelio de Jes\u00fas. Aunque pueda tener ciertas conexiones con el anuncio del nacimiento del emperador, el evangelio cristiano se encuentra originado (prometido) en el anuncio salvador de Dios en el Antiguo Testamento, se funda en el camino concreto de la vida y mensaje de Jes\u00fas, y viene a proclamarse de manera central, definitiva, en el kerigma de su pascua: evangelio es el anuncio y la presencia del Se\u00f1or resucitado, el Cristo de los hombres. As\u00ed\u00ad lo ha proclamado Pablo, as\u00ed\u00ad lo ha condensado Marcos en un libro titulado ya evangelio (Mc 1,1). Por eso es necesario que vayamos m\u00e1s all\u00e1 de los anuncios natalicios del emperador romano. Para comprender e interpretar el evangelio de Jes\u00fas debemos apoyarnos en la misma promesa del Antiguo Testamento y recorrer luego el camino de la historia de Jes\u00fas y de su pascua. Partiendo de Marcos, el anuncio pascual de Jesucristo, proyectado en el camino de su propio mensaje y de su historia, se explicita en otros grandes testimonios can\u00f3nicos, Mateo, Lucas y Juan, que han venido a recibir luego ese t\u00ed\u00adtulo: son los evangelios, las cuatro maneras de expresar el \u00fanico evangelio o buena nueva de Jes\u00fas dentro de la historia. A partir de aqu\u00ed\u00ad, podemos definir el Evangelio cristiano de tres formas. (a) Es la buena nueva de Dios que ha querido revelarse ya del todo, se ha manifestado para siempre en el camino de la historia y la presencia pascual de Jesucristo; es la victoria de Dios que en Jesucristo ha superado de una forma ya definitiva a los poderes de la muerte, (b) Es la buena nueva de Jes\u00fas que ha proclamado el mensaje de Dios sobre la tierra y se ha entregado como salvaci\u00f3n total para los hombres; por eso, las diversas formas de entender y presentar a ese Jes\u00fas han de entenderse de verdad como evangelio, (c) Es la palabra o buena nueva de la Iglesia que reasume el mensaje de Jes\u00fas y con la ayuda del Esp\u00ed\u00adritu lo expresa (lo presenta) de varias formas (Mc y Mt, Lc y Jn) como voz de salvaci\u00f3n de Dios sobre el mundo.<\/p>\n<p>(3) Antiguo Testamento. Libertad para los cautivos. El equivalente hebreo de evangelio es besorah, pero se emplea m\u00e1s el verbo bissar (anunciar noticias buenas y gozarse en ellas) y sobre todo el participio activo, mebasser, que significa \u00abevangelizador\u00bb: es decir, aquel que anuncia la buena noticia escatol\u00f3gica de Dios, el heraldo o mensajero de la liberaci\u00f3n final para los hombres. Este es el sentido que recibe la palabra en el Segundo Isa\u00ed\u00adas (Is 40-55), con el que culmina de alg\u00fan modo la profec\u00ed\u00ada israelita. Estamos entre el 550 y 540 a.C. Muchos jud\u00ed\u00ados, deportados en Babilonia, se mueven entre la desesperaci\u00f3n y las ilusiones. Un profeta de nombre desconocido, cuyos or\u00e1culos se han recogido en el libro de Isa\u00ed\u00adas, eleva su voz de esperanza: el tiempo del castigo y ruina se ha cumplido; comienza un tiempo nuevo de revelaci\u00f3n de Dios y de salvaci\u00f3n para el pueblo (cf. Is 40,1-4). Sobre esa base, con palabra poderosa, que va marcando el ritmo nuevo de la creaci\u00f3n de Dios, este profeta presenta su evangelio: \u00abS\u00fabete a  un monte elevado, evangelizador de Si\u00f3n, grita con voz fuerte, evangelizador de Jerusal\u00e9n; grita con fuerza, no temas, di a las ciudades de Jud\u00e1: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 vuestro Dios! Mirad: el Se\u00f1or Yahv\u00e9 se acerca con poder, su brazo ejerce dominio sobre todo. Mirad: \u00e9l trae su salario y su recompensa le precede\u00bb (Is 40,9-10). Esta es la buena nueva de Dios que anuncia el mebasser o evangelizador de Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n. Es la buena nueva de la libertad que resuena poderosa sobre un mundo de opresi\u00f3n y cautiverio. Ese mebasser, que el texto griego de los LXX ha traducido rectamente como euangelidsomenos o evangelizador, aparece como un personaje misterioso, de car\u00e1cter po\u00e9tico-sacral. Ciertamente, es m\u00e1s que un hombre normal: es como un \u00e1ngel de Dios, su presencia gozosa y creadora entre los hombres. Este \u00e1ngel vuela y se muestra sobre las monta\u00f1as que rodean a Si\u00f3n, ciudad de ruina y llanto, pregonando la noticia de la venida de Dios. El mismo Dios que parec\u00ed\u00ada vencido y cautivado, en el exilio, llega y se desvela de manera victoriosa. As\u00ed\u00ad lo anuncia su evangelizador o mensajero.<\/p>\n<p>(4) Victoria de Dios. De esta forma, el evangelio se proclama como buena nueva de la victoria escatol\u00f3gica de Dios, que derrota a los poderes enemigos y se muestra como principio superior de gracia, fundamento de alegr\u00ed\u00ada y plenitud para los cautivos de su pueblo. El evangelizador anuncia la victoria de Dios en la ciudad santa y en la tierra del entorno (Jerusal\u00e9n y Jud\u00e1). Nuevamente, en otro texto cargado de poes\u00ed\u00ada y promesa, el profeta de los exiliados habla de ese heraldo de la paz final: \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 hermosos son sobre los montes los pies del evangelizador que anuncia la paz, del evangelizador bueno que anuncia salvaci\u00f3n! De aquel que dice a Si\u00f3n: \u00c2\u00a1Reina tu Dios! Escucha la voz de los vig\u00ed\u00adas, que cantan a coro pues contemplan cara a cara al Dios que vuelve a Si\u00f3n. Cantad a coro ruinas de Jerusal\u00e9n&#8230; pues los confines de la tierra ver\u00e1n la victoria de nuestro Dios\u00bb (Is 52,7-10). Estamos nuevamente en \u00e1mbito de lucha final. El cautiverio de Si\u00f3n y la derrota de sus hijos parec\u00ed\u00ada una derrota de Dios. Pero el tiempo se ha cumplido y cambia la suerte de los oprimidos: Dios ha derrotado a los poderes adversarios y se sienta en su trono de grandeza. En esa l\u00ed\u00adnea, la experiencia de Israel ha vinculado la buena nueva de evangelio para los cautivos con el reinado de Dios. El evangelio se concibe as\u00ed\u00ad como revelaci\u00f3n del Dios que reina. Por su parte, el evangelizador aparece como mensajero que corre alegre por los montes y se acerca hasta Si\u00f3n para anunciar all\u00ed\u00ad la gran victoria. La misma uni\u00f3n de planos aparece en varios de los salmos de entronizaci\u00f3n real: \u00abCantad a Yahv\u00e9 un c\u00e1ntico nuevo, evangelizad (bassru) d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada su victoria&#8230; Decid a los pueblos: \u00c2\u00a1Yahv\u00e9 es rey! Al\u00e9grese el cielo, goce la tierra&#8230;, delante de Yahv\u00e9 que llega, ya llega a regir la tierra\u00bb (Sal 96,2.10.11.13). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad evangelizar (LXX Sal 95,2: euangelidsesthe) significa proclamar la buena nueva de victoria y reinado de Dios.<\/p>\n<p>(5) El Dios del evangelio. Este anuncio define el sentido de Dios (que act\u00faa de forma salvadora) y el destino del profeta (de Israel) que acepta la palabra de Dios y celebra su triunfo. Este Dios del evangelio es el Dios de la historia, aquel que conoc\u00ed\u00ada desde antiguo los caminos de los hombres y guiaba los destinos de los pueblos. Ha dejado que dominen por un tiempo los perversos y que el pueblo justo quede derrotado; pero ahora act\u00faa de forma poderosa y cumple su palabra de promesa: \u00abDeclarad, aducid pruebas, que deliberen juntos: \u00bfQui\u00e9n anunci\u00f3 esto desde antiguo, qui\u00e9n lo predijo desde entonces? \u00bfNo fui yo, Yahv\u00e9? \u00c2\u00a1No hay otro Dios fuera de m\u00ed\u00ad! Yo soy un Dios justo y salvador y no hay ninguno m\u00e1s\u00bb (Is 45,21). El Dios del evangelio (eu-angelion) aparece de esa forma como Dios de la promesa (eu-angelia) y de esa forma va guiando los caminos de los pueblos de la tierra, de manera que la historia israelita viene a presentarse como lugar donde culminan todas las historias: \u00abYo soy Yahv\u00e9 [el Se\u00f1or], creador de todo; yo solo desplegu\u00e9 el cielo, yo afianc\u00e9 la tierra. Yo soy Yahv\u00e9 [el Se\u00f1or] y no hay otro: art\u00ed\u00adfice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la desgracia\u00bb (Is 44,24; 45,6-7). En la base del evangelio est\u00e1 el descubrimiento de la divinidad de Dios: la buena noticia s\u00f3lo es posible porque Dios es divino, porque reina con poder originario y nadie puede oponerse a su reinado.<\/p>\n<p>(6) Evangelizar a los pobres. De esa forma se han unido el m\u00e1s alto poder y  la m\u00e1s intensa cercan\u00ed\u00ada, tal como lo muestra un pasaje del Tercer Isa\u00ed\u00adas (Is 56-66) donde el evangelizador viene a presentarse como profeta y liberador para los pobres: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or Yahv\u00e9 est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque Yahv\u00e9 me ha ungido: me ha enviado para evangelizar a los pobres*, para vendar los corazones rotos, para proclamar la liberaci\u00f3n de los cautivos y la libertad de los prisioneros\u00bb (Is 61,1). Y con esto culmina el tema del evangelio en el Antiguo Testamento: el profeta-siervo de Dios se eleva como gran evangelizador, pues Dios mismo le ha enviado para evangelizar a los pobres (lebasser anawim, euangelisasthai ptokh\u00f3is), en palabra que asumir\u00e1 la tradici\u00f3n de Jes\u00fas (cf. Mt 11,2-4; Lc 4,18-19). Hasta aqu\u00ed\u00ad ha podido llegar y ha llegado el evangelizador del Antiguo Testamento, como portador de una esperanza universal de salvaci\u00f3n: el Dios de la buena nueva de Si\u00f3n (cf. Is 40,9; 51,7) se ha mostrado ahora como Dios del evangelizador prof\u00e9tico que anuncia y realiza la liberaci\u00f3n de los pobres y cautivos.<\/p>\n<p>Cf. H. Koster, Ancient Christian Gospels. Their History and Development, SCM, Londres 1990.<\/p>\n<p>EVANGELIO<br \/>\n2.Jes\u00fas, Iglesia primitiva<\/p>\n<p>(-> jubileo, Jes\u00fas, Pablo). Probablemente, la palabra evangelio y la interpretaci\u00f3n del conjunto de la vida y mensaje de Jes\u00fas como evangelio ha surgido en la Iglesia helenista de Jerusal\u00e9n (o despu\u00e9s, en Antioqu\u00ed\u00ada). Pero ella no ha inventado el t\u00e9rmino, ni ha interpretado a Jes\u00fas de una forma equivocada, sino todo lo contrario: todo nos permite suponer que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada interpretado su vida y mensaje no s\u00f3lo a la luz de la profec\u00ed\u00ada de Elias, sino, sobre todo, a la luz del Segundo Isa\u00ed\u00adas. Conforme a la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica, podemos afirmar que Jes\u00fas no ha utilizado el sustantivo evangelio (o su equivalente semita besorah). No alude al evangelio como a un hecho objetivado, que pudiera separarse de su mensaje sobre el Reino. S\u00f3lo m\u00e1s adelante, cuando Jes\u00fas mismo aparezca como buena nueva de Dios para los hombres, la Iglesia empezar\u00e1 a empelar esa palabra griega (eu-angelion) para condensar el sentido de su vida y mensaje. Eso significa que los casos donde los evangelistas han introducido esa palabra (cf. Mc 1,1.14; 8,35; 10,29; 13,10 par) han de tomarse como creaciones de la Iglesia, conforme a lo que luego mostraremos.<\/p>\n<p>(1) Evangelio de Jes\u00fas. Punto de partida. Jes\u00fas no utiliza la palabra evangelio, pero hace algo m\u00e1s importante: actualiza de manera nueva y creadora la esperanza prof\u00e9tica. (a) Se ha cumplido el tiempo (Mc 1,15). El principio del mensaje de Jes\u00fas es su certeza de que llega, ya ha llegado, la hora de Dios para los hombres. De esa forma ha reasumido la actitud y, de alg\u00fan modo, las palabras del Segundo Isa\u00ed\u00adas: se ha cumplido el tiempo de la antigua servidumbre, ha terminado el plazo del dolor y la condena, viene el reino de Dios a nuestra tierra. Esta certeza llena todo el camino de la historia de Jes\u00fas y fundamenta, de manera radical, sus gestos y palabras. Superando la actitud de miedo y juicio del Bautista, Jes\u00fas expresa y anuncia la llegada de Dios como amor y salvaci\u00f3n para los pobres. En esa perspectiva se comprenden sus palabras de consuelo y gozo: \u00ab\u00c2\u00a1Felices vuestros ojos porque ven, vuestros o\u00ed\u00addos porque escuchan! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieran ver lo que veis y no vieron, escuchar lo que escuch\u00e1is y no escucharon\u00bb (Mt 13,16 par). Esta es la felicidad escatol\u00f3gica, el gozo de aquellos que han llegado a las fronteras de la vida nueva, descubriendo y disfrutando ya de la alegr\u00ed\u00ada desbordante de Dios sobre el pasado de pecado y muerte de la tierra, (b) El evangelio es bienaventuranza: \u00abFelices vosotros, los pobres, porque es vuestro el reino de Dios. Felices vosotros, los que ahora ten\u00e9is hambre, porque os saciar\u00e9is. Felices los que ahora llor\u00e1is, porque reir\u00e9is\u00bb (Lc 6,20-21). Como enviado escatol\u00f3gico de Dios, en el final del curso de los tiempos, Jes\u00fas anuncia el Reino. Su palabra no es teor\u00ed\u00ada sobre aquello que exist\u00ed\u00ada desde siempre sobre el mundo, sino anuncio de aquello que llega. En el fondo de las bienaventuranzas act\u00faa la fuerza de Dios, aquello que despu\u00e9s la Iglesia ha definido con el t\u00e9rmino evangelio (cf. Rom 1,16).<\/p>\n<p>(2) Los pobres son evangelizados. Jes\u00fas no ha utilizado, al parecer, la palabra evangelio en forma de sustantivo, pero emplea el verbo, en la l\u00ed\u00adnea del libro de Isa\u00ed\u00adas. La escena ha sido cuida  dosamente recordada. Por un lado est\u00e1 el Bautista, con su voz de juicio. Por otro est\u00e1 Jes\u00fas, con su anuncio del Reino. El Bautista, o sus disc\u00ed\u00adpulos, le dicen \u00bferes t\u00fa el que ha de venir? Jes\u00fas responde: \u00abAnunciad a Juan lo que o\u00ed\u00ads y veis: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados \u00c2\u00a1Y feliz aquel que no se escandalice de m\u00ed\u00ad!\u00bb (Mt 11,46; Lc 7,22-23; cf. Is 61,1). Las bienaventuranzas conten\u00ed\u00adan el evangelio como proclamaci\u00f3n. Estas palabras expresan su contenido que, partiendo de las curaciones y de la esperanza de resurrecci\u00f3n, culmina en el despliegue de la buena nueva para los pobres. El evangelio rompe las estructuras de poder del viejo mundo y viene a presentarse como anuncio de vida para los pobres, invirtiendo as\u00ed\u00ad todos los principios anteriores de la historia y suscitando el esc\u00e1ndalo de muchos. El evangelio escandaliza as\u00ed\u00ad porque los pobres adquieren conciencia de su propia dignidad en Dios, apareciendo como due\u00f1os de su propio destino sobre el mundo. Ya no son esclavos de los grandes, ya no pueden entenderse como seres sometidos, al servicio de un sistema donde imponen su dominio los ricos-saciados-felices del mundo. Por eso, siendo anuncio gozoso de felicidad, el evangelio viene a interpretarse como juicio y como esc\u00e1ndalo para los ricos y \u00abjustos\u00bb que ahora vienen a quedar vac\u00ed\u00ados (Lc 6,24-26; cf. 1,51-53).<\/p>\n<p>(3) Jes\u00fas como evangelio. Lucas ha recogido los rasgos anteriores en el mensaje de Jes\u00fas en Nazaret, que comienza as\u00ed\u00ad: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad: por eso me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos, para dar la vista a los ciegos, para liberar a los contribulados, para anunciar el a\u00f1o agradable del Se\u00f1or\u00bb (Lc 4,18-19). Jes\u00fas anuncia el a\u00f1o nuevo (agradable) de Dios que es a\u00f1o de remisi\u00f3n universal, de cumplimiento escatol\u00f3gico: ha llegado el tiempo de la salvaci\u00f3n final que es salud de los enfermos (milagros) y gozo de los pobres que comienzan a vivir en la esperanza y realidad de una existencia transformada, recreada. El evangelio se identifica, ante todo, con Dios, que viene a presentarse como aquel que ama a los peque\u00f1os de la tierra: aquel que da la vida a los perdidos y pobres, perdonando a los malvados (pecadores) y ofreciendo a todos una existencia que se expresa como gracia. El evangelio se identifica con el mismo Jes\u00fas que asume y va cumpliendo de un modo a\u00fan m\u00e1s hondo y gozoso las profec\u00ed\u00adas de la bienaventuranza de Dios.<\/p>\n<p>(4) El evangelio en Pablo. Siguiendo la visi\u00f3n de la iglesia helenista, Pablo ha interpretado el mensaje y vida de Jes\u00fas como buena noticia. Pero ha introducido un matiz muy significativo: ha entendido ese evangelio como gracia, superando de esa forma una interpretaci\u00f3n legal (legalista) de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad lo ha dicho dirigi\u00e9ndose a los G\u00e1latas: \u00abMc admiro de que hay\u00e1is pasado tan r\u00e1pidamente del que os ha llamado en la gracia de Cristo hacia otro evangelio&#8230;\u00bb (Gal 1,7). Dentro de la Iglesia y para todos los hombres s\u00f3lo existe un evangelio, la buena nueva de Jes\u00fas el Cristo, que nos ha liberado de la Ley. Por eso, \u00abaunque nosotros mismos o un \u00e1ngel del cielo os evangelizara algo distinto de aquello que nosotros os hemos evangelizado, \u00c2\u00a1sea anatema!\u00bb (Gal 1,8-9). Pablo define el acontecimiento de Jes\u00fas como evangelio y as\u00ed\u00ad lo presenta en m\u00faltiples lugares, sin necesidad de explicitar su contenido (cf. Rom 1,16; 10,16; 11,28; 1 Cor 4,15; 9,14.18.23; 2 Cor 8,18; Gal 2,5.14; Flp 1,5.7.12.16.27; 2,22; 4,3.15; 1 Tes 2,4; Flm 13). El mensaje y vida de Jes\u00fas es buena nueva, anuncio y presencia gozosa de Dios; es descubrimiento y despliegue de la plenitud escatol\u00f3gica. El judaismo puede definirse como ley y profec\u00ed\u00ada. Las religiones de Oriente son m\u00ed\u00adstica y gnosis. Pero el camino de Jes\u00fas es buena nueva: el anuncio y experiencia de liberaci\u00f3n de Dios en Cristo. Pues bien, para mantenerse como anuncio de gracia y libertad, el evangelio debe superar la oposici\u00f3n de aquellos que intentan someterlo a un tipo de ley anterior o m\u00e1s alta. En esta perspectiva, la misi\u00f3n de Pablo puede interpretarse como batalla en favor del evangelio de Jes\u00fas, entendido como revelaci\u00f3n de Dios, vinculada al Cristo, y como libertad humana, vinculada a la comuni\u00f3n de mesa o fraternidad universal.<\/p>\n<p>(5) Elementos del evangelio de Pablo. De forma aproximada podemos evocar algunos de los elementos b\u00e1sicos de la interpretaci\u00f3n paulina del evangelio, (a) El evangelio es revelaci\u00f3n. \u00abOs hago saber que el evangelio que evangelizo no es de tipo humano; no lo he recibido  de los hombres, ni de ellos lo he aprendido, sino que proviene de una revelaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (Gal 1,11-12). Por encima de las tradiciones que definen la experiencia israelita, Pablo ha descubierto la novedad del Hijo de Dios como evangelio para todos los creyentes (jud\u00ed\u00ados y gentiles). Lo que Pablo juzgaba antes pecado (la ruptura de la separaci\u00f3n social del pueblo israelita) viene a desvelarse ahora como gracia de Dios en su evangelio (cf. Flp 3,1-11). Por eso evangeliza, esto es, extiende de manera universal la fe que antes quer\u00ed\u00ada destruir con gran fuerza (cf. Gal 1,23). En esta perspectiva ha de entenderse la disputa de Pablo con aquellos cristianos de car\u00e1cter m\u00e1s judaizante que pretend\u00ed\u00adan interpretar de nuevo al Cristo desde los principios de la Ley israelita. Cerrada en s\u00ed\u00ad misma, esa ley tiene los ojos ocultos tras un velo: no se atreve a mirar cara a cara porque tiene miedo de la muerte (cf. 2 Cor 3). (b) El evangelio se identifica con Jes\u00fas, el Cristo. As\u00ed\u00ad puede hablar del \u00abresplandor del evangelio de la gloria del Cristo, que es imagen de Dios. Pues no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Se\u00f1or\u00bb (cf. 2 Cor 4,3-6). La primera creaci\u00f3n se interpretaba tambi\u00e9n como luz de Dios que vence las tinieblas c\u00f3smicas (cf. Gn 1,3). Pues bien, la nueva creaci\u00f3n del evangelio: es la irradiaci\u00f3n y el descubrimiento de la luz de Cristo que disipa las tinieblas humanas y nos capacita para contemplar abiertamente la verdad pascual de Dios, que irradia en nuestros corazones. El evangelio es revelaci\u00f3n de Dios en Cristo, tal como se condensa en la experiencia pascual, (c) El evangelio es libertad, en especial para los creyentes que provienen del paganismo. Pablo tuvo que luchar contra algunos \u00abfalsos hermanos\u00bb que, viniendo de Jerusal\u00e9n, quer\u00ed\u00adan seguir manteniendo el mensaje de Jes\u00fas dentro del \u00e1mbito de la ley jud\u00ed\u00ada. Por eso intentaban circuncidar a todos los cristianos provenientes de la gentilidad, haciendo que entraran, como nuevos pros\u00e9litos de Israel, en el campo de la Ley y de la vida social del judaismo.<\/p>\n<p>(6) La verdad del evangelio. Pablo entiende la verdad del evangelio como libertad frente a la Ley, es decir, como experiencia de autonom\u00ed\u00ada radical del hombre ante Dios (cf. Gal 2,5); de esa manera se vinculan por el evangelio todos los hombres, jud\u00ed\u00ados y gentiles (cf. Rom 1,16-17). (a) La verdad del evangelio es comuni\u00f3n que se expresa en el gesto de Santiago, Cefas y Juan, representantes de la iglesia madre de Jerusal\u00e9n, que tienden su mano de solidaridad hacia Pablo y Bernab\u00e9, responsables de la misi\u00f3n que va dirigida a los gentiles, a trav\u00e9s de eso que ha venido a presentarse como \u00abevangelio de la incircuncisi\u00f3n\u00bb (Gal 2,7-9). De esa forma se han roto las barreras de la ley israelita y el \u00fanico evangelio de Jes\u00fas puede presentarse como fundamento de unidad y comuni\u00f3n (en libertad) para todos los creyentes. Por eso, la mano extendida y aceptada entre Pedro y Pablo, Santiago, Juan y Bernab\u00e9 es principio universal de la vida de la Iglesia, (b) La verdad del evangelio es comuni\u00f3n de mesa, como muestran los textos vinculados con el incidente de Antioqu\u00ed\u00ada: judeocristianos y pagano-cristianos compart\u00ed\u00adan mesa y vida, avalados por el mismo Cefas (Pedro) que hab\u00ed\u00ada venido a visitarles. Pero despu\u00e9s, por influjo de los judeocristianos, los cristianos se dividieron en dos comunidades: para cumplir sus propios ritos religiosos y sociales, los judeocristianos comer\u00e1n separados; por eso, los pagano-cristianos deber\u00e1n formar otra comunidad. Eso significa que habr\u00e1 dos comuniones, dos eucarist\u00ed\u00adas dentro de la misma iglesia escatol\u00f3gica del Cristo. Pues bien, conforme a la visi\u00f3n de Pablo, esa separaci\u00f3n va en contra de la verdad del evangelio (Gal 2,14), que se expresa en la comida compartida, es decir, en la posibilidad de que los hombres y mujeres coman juntos (svn\u00e9sthiein: Gal 2,12).<\/p>\n<p>Cf. R. AGUIRRE y A. RODR\u00ed\u008dGUEZ (eds.), Evangelios sin\u00f3pticos y Hechos de los Ap\u00f3stoles. Introducci\u00f3n al estudio de la Biblia 6, Verbo Divino, Estella 1992; J. J. BARTOLOME, El evangelio y su verdad. La justificaci\u00f3n por la fe y sil vivencia en comiin. Un estudio exegetico de Gal 2,5.14, LAS, Roma 1988; El evangelio y Jes\u00fas ele Nazaret, CCS, Madrid 1995; Pablo de Tarso. Una introducci\u00f3n a la x\u00f1day obra de un ap\u00f3stol de Cristo, CCS, Madrid 1997; R. A. BURRIDGE, What are the Gospels. A coniparison with the graeco-roman biography, SNTS MS 70, Cambridge University Press 1995.<\/p>\n<p>EVANGELIO<br \/>\n3.Los cuatro evangelios<\/p>\n<p>   (-> Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Q). En un momento dado, la misma novedad del evangelio como anuncio de Jes\u00fas, que hallamos en san Pablo, vino a  fijarse por escrito, en un proceso de dolor y gozo. Ha sido doloroso que el mensaje original y vivo de los predicadores tuviera que fijarse con palabras acu\u00f1adas (escritas) que son siempre incapaces de expresar su contenido. Pero ha tenido que ser tambi\u00e9n gozoso: porque es bello expresar por escrito los recuerdos y presencia de Jes\u00fas; porque es hermoso el modo en que se ha hecho, en cuatro libros diferentes que recogen, de forma pluriforme, la riqueza de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(1) Los evangelios escritos no son vidas de Jes\u00fas en un sentido historizante o psicol\u00f3gico. Es cierto que asumen y transmiten la historia fundante de Jes\u00fas, el sentido de su vida-muerte. Tambi\u00e9n reflejan su intenci\u00f3n mesi\u00e1nica, es decir, su forma de entender a Dios y de optar por los hombres. Pero, en un sentido estricto, no se pueden presentar como una historia en sentido biogr\u00e1fico. Por eso si buscamos en ellos los perfiles psicol\u00f3gicos del Cristo o los momentos del proceso de su vida nos equivocamos y corremos el riesgo de olvidar o deformar otros rasgos m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>(2) Los evangelios escritos no son tampoco un mito, en el sentido cl\u00e1sico del t\u00e9rmino. Esto significa que ellos no presentan de manera simb\u00f3lica y fundante los rasgos primigenios de un Dios que se mantiene por encima de los tiempos. No despliegan la verdad eterna y salvadora de aquello que sucede siempre, por encima de los cambios y apariencias de la historia. Jes\u00fas no es una imagen del hombre universal, una expresi\u00f3n de la presencia permanente de Dios sobre la tierra, sino un hombre concreto de la historia. Por eso, los libros que presentan su figura y que nosotros llamamos evangelios deben ofrecer su novedad como noticia que se cuenta, es decir, como argumento de la actuaci\u00f3n nueva de Dios y como signo (principio) de la transformaci\u00f3n escatol\u00f3gica del hombre.<\/p>\n<p>(3) Los evangelios escritos no son tampoco libros de filosof\u00ed\u00ada. No son un di\u00e1logo de tipo filos\u00f3fico, en la l\u00ed\u00adnea de Plat\u00f3n. Conforme a los principios y esquemas del di\u00e1logo plat\u00f3nico, los hombres van entrando por s\u00ed\u00ad mismos en el secreto de las cosas: razonan en com\u00fan y encuentran, cada uno en el secreto de su propia realidad, el m\u00e1s hondo sentido de la vida, de los bienes eternos y de aquellos otros que son sencillamente pasajeros. Pues bien, en contra de eso, los evangelios de Jes\u00fas no buscan el sentido y la verdad del hombre utilizando como medio el di\u00e1logo ilustrado de los pensadores que penetran dialogando en el misterio de su propia hondura humana (y divina). No son tampoco un tratado filos\u00f3fico de tipo aristot\u00e9lico: no buscan la verdad por medio de la coherencia racional del hombre que investiga acerca de las causas y principios de las cosas. Por su misma forma literaria, ellos se muestran diferentes: son originariamente libros que expresan y de alg\u00fan modo proclaman la novedad escatol\u00f3gica de Cristo como salvaci\u00f3n de Dios para los hombres. Por eso vienen a mostrarse, al mismo tiempo, como predicaci\u00f3n pascual y como historia mesi\u00e1nica del Cristo.<\/p>\n<p>(4) Los evangelios no son un libro de Ley jud\u00ed\u00ada, sino anuncio de la buena nueva de Dios en Jesucristo. Ciertamente, tienen algo de ley nueva y pueden compararse con aquello que los jud\u00ed\u00ados comenzaban a escribir (o por lo menos a recopilar) codificando sus m\u00e1s antiguas y m\u00e1s nuevas tradiciones legales y sagradas (a trav\u00e9s de la Misn\u00e1), tras la ruina de Jerusal\u00e9n y de su templo (el a\u00f1o 70 d.C.). Pero los evangelios no se ocupan de ordenar y de fijar las leyes que derivan de las viejas tradiciones, sino que expresan y condensan, reflejan y proclaman la novedad del Cristo como salvaci\u00f3n nueva de Dios para los hombres. Por eso ellos transmiten y anuncian el sentido, actualidad y gracia de su vida salvadora. No tratan de la genealog\u00ed\u00ada de los dioses (mitos), ni se ocupan de las leyes sociales de los hombres (Misn\u00e1), ni definen los principios de la realidad en forma de di\u00e1logo o tratado (filosof\u00ed\u00ada), ni pretenden recordar uno por uno los detalles de la vida humana de Jes\u00fas (historia), sino que anuncian y ofrecen de nuevo la gracia de Dios revelada en el Cristo. Entendidos as\u00ed\u00ad, los evangelios reflejan desde perspectivas distintas el anuncio y vida del \u00fanico Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad decimos que hay un evangelio en cuatro evangelios.<\/p>\n<p>(5) Marcos: Encontrar a Jes\u00fas con Pedro en Galilea. Es el primer evangelio conservado y conocido, pues del documento Q* (un conjunto de dichos sin relato biogr\u00e1fico sobre Jes\u00fas) s\u00f3lo podemos hacer suposiciones, a partir de los textos actuales de Mateo y Lu  cas. Es posible que Marcos empleara tradiciones e incluso algunos textos anteriores; pero lo cierto y novedoso es que, en el momento clave del gran cambio eclesial, hacia el 70 d.C., \u00e9l asumi\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada b\u00e1sica de Pablo y la vincul\u00f3 con los recuerdos de Jes\u00fas (quiz\u00e1 en Siria, quiz\u00e1 en Roma), escribiendo y publicando un evangelio que definir\u00e1 desde entonces la visi\u00f3n del cristianismo. Todo nos permite suponer que Marcos quiso rechazar las pretensiones de una iglesia judaizante (Santiago*), centrada en los parientes de Jes\u00fas, que intentaba seguir centrando a los cristianos en Jerusal\u00e9n, dentro de la observancia de unas leyes que son propias de los escribas jud\u00ed\u00ados (cf. Mc 3,20-31). Podemos suponer tambi\u00e9n que Marcos se opuso a un tipo de lectura b\u00e1sicamente sapiencial y moralista del evangelio, tal como parece suponer una visi\u00f3n aislada del libro de los Dichos (Q).<\/p>\n<p>(6) Mateo: misi\u00f3n universal desde Galilea. Tras algunos a\u00f1os (hacia el 80 d.C.), un autor a quien llamamos Mateo ha retomado en otra perspectiva la narraci\u00f3n de Marcos*, complet\u00e1ndola con elementos del documento Q y con sus propias aportaciones, desde la nueva situaci\u00f3n de su iglesia. Mateo proviene de una comunidad judeocristiana que integra las tradiciones m\u00e1s helenistas de Marcos dentro de su propia iglesia (quiz\u00e1 en Antioqu\u00ed\u00ada), que aparece como aut\u00e9ntico Israel, donde se cumple de un modo universal (abierto a todos los pueblos) la verdadera Ley jud\u00ed\u00ada (cf. Mt 5-7). En contra del judaismo nacional, el centro de unidad de la iglesia no est\u00e1 ya en Jerusal\u00e9n (cf. tambi\u00e9n Mc 16), sino en la misi\u00f3n universal, iniciada simb\u00f3licamente en Galilea por los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, entre los cuales hay profetas, sabios y escribas (cf. Mt 23,34). Es evidente que Mateo no negar\u00e1 la posibilidad de que el evangelio se dirija a Roma, como dice Pablo (cf. Rom 15,22-29) y la teolog\u00ed\u00ada de Hechos. Pero su evangelio parece m\u00e1s preocupado por Oriente que por Roma (cf. Mt 2).<\/p>\n<p>(7) Lucas, la historia de Pedro y Pablo. Al mismo tiempo que Mateo, o quiz\u00e1 un poco m\u00e1s tarde, escribi\u00f3 Lucas su obra doble: el evangelio de su nombre, como biograf\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica de Jes\u00fas (en paralelo a Marcos y Mateo), y el libro de los Hechos, donde ofrece una vi si\u00f3n unitaria y teol\u00f3gica de la historia de la Iglesia, centrada en la misericordia de Dios, que se expresa a trav\u00e9s de la promesa y venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. Lc 24; Hch 1-2). Lucas ha ofrecido as\u00ed\u00ad la primera historia teol\u00f3gica de la iglesia, entendida como expresi\u00f3n del evangelio de Jes\u00fas en una perspectiva abierta y dirigida por Pedro y por Pablo a todos los pueblos y, de un modo especial, al centro del Imperio que es Roma. All\u00ed\u00ad llega Pablo cautivo (Hechos 28), para anunciar el evangelio desde la misma c\u00e1rcel. El evangelio se vuelve as\u00ed\u00ad palabra misionera universal.<\/p>\n<p>(8) Juan. La tradici\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo amado. Pasados unos a\u00f1os, en torno al 100-110 d.C., se integr\u00f3 en la Gran Iglesia una comunidad de cristianos, de origen jud\u00ed\u00ado, que hab\u00ed\u00adan empezado a desarrollarse primero en Jerusal\u00e9n y despu\u00e9s (quiz\u00e1 tras la guerra del 67-70 d.C.) en alguna zona del entorno de Siria-Transjordania o Asia Menor. Para ellos, la autoridad m\u00e1xima de la Iglesia hab\u00ed\u00ada sido el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que Jes\u00fas les hab\u00ed\u00ada prometido y ofrecido, y partiendo de ella desarrollaron una intensa fraternidad, de tipo carism\u00e1tico, sin estructuras de organizaci\u00f3n exterior. Pasados algunos a\u00f1os, esos carism\u00e1ticos del amor, impulsados por un personaje misterioso, que se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como el disc\u00ed\u00adpulo amado de Jes\u00fas, corrieron el riesgo de perder su identidad, entre disputas internas y tensiones de tipo gn\u00f3stico. En ese momento, algunos miembros de la comunidad se integraron en la Gran Iglesia, en un entorno donde la memoria y autoridad de Pedro, no la de Pablo u otro misionero, aparec\u00ed\u00ada como garant\u00ed\u00ada de unidad eclesial.<\/p>\n<p>Cf. A. BURRIDGE, What are the Gospels. A comparison with the graeco-roman hiography, SNTS MS 70, Cambridge University Press 1995; J. CABA, De los evangelios alJest\u00ed\u00ads hist\u00f3rico. Introducci\u00f3n a la cristolog\u00ed\u00ada, BAC, Madrid 1971; S. GUIJARRO, La huerta noticia de Jes\u00fas. Introducci\u00f3n a los evangelios sin\u00f3pticos y Hechos de los Ap\u00f3stoles, Atenas, Madrid 1987; L. H. RIVAS, \u00bfQu\u00e9 es un Evangelio?, Claretiana, Buenos Aires 2001; W. MARXSEN, El evangelista Marcos. Estudio sobre la historia de la redacci\u00f3n del evangelio, BEB, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981; G. STANTON, \u00bfLa verdad del Evangelio?: Nueva luz sobre Jestls y los Evangelios, Estudios B\u00ed\u00adblicos 17, Verbo Divino, Estella 1999; R. TREVIJANO, Comienzo del evangelio. Estudio sobre el pr\u00f3logo de san Marcos, Aldecoa, Burgos 1971.<\/p>\n<p>EVANGELIO<br \/>\n4.El cristianismo como Evangelio<\/p>\n<p>  (-> palabra, revelaci\u00f3n). Jn 1,1 afirma que en el principio era la Palabra, para decir despu\u00e9s que \u00abla Palabra se hizo carne\u00bb (Jn 1,14). Pues bien, en esa l\u00ed\u00adnea podemos a\u00f1adir que esa Palabra que es Dios se hizo evangelio, en sentido b\u00e1sico (anuncio pascual) y en sentido derivado (texto escrito, cuatro evangelios). El evangelio no es palabra racional (como la que buscaba Descartes), ni moral (como la de Kant), ni dial\u00e9ctica (como la de Hegel), sino anuncio teol\u00f3gico (\u00c2\u00a1hay Dios, Dios viene! ) y principio de transformaci\u00f3n humana (\u00c2\u00a1bienaventurados los pobres!).<\/p>\n<p>(1) La palabra del evangelio. Elementos b\u00e1sicos. El Evangelio tiene por tanto una vertiente divina (Dios act\u00faa, llega el Reino) y otra humana (los hombres pueden creer y convertirse Mc 1,14-15). (a) El Evangelio es anuncio creador y liberador. No dice lo que siempre existe como realidad intemporal del ser humano, sino que anuncia una actuaci\u00f3n, una llegada de Dios que abre para el hombre una posibilidad nueva y fuerte de existencia. No es simplemente indicativo, no dice lo que existe, no se limita a constatar lo que yo soy, sino que crea con su palabra una capacidad nueva de ser y obrar: el Evangelio suscita con su don una realidad nueva en el propio ser humano. Pero no crea simplemente de la nada, sino desde el fondo de pecado, de la angustia y la muerte en que se hallaban los hombres; por eso decimos que es liberador en un sentido prof\u00e9tico. (b) El Evangelio es palabra de llamada y respuesta. Es vocativo, una palabra de ofrecimiento, que interpela y pone en pie a quien la escucha. De alguna manera hay ya sujetos antes del Evangelio, pero el sujeto verdadero emerge con el propio Evangelio de manera que el hombre se define como aquel que es capaz de escuchar y responder a la llamada. No hay Evangelio sin hombres y mujeres que escuchan y se dejan transformar por la llamada. Teniendo eso en cuenta podemos y debemos a\u00f1adir que el Evangelio es una palabra hist\u00f3rica y comunitaria. No pertenece a la raz\u00f3n eterna, siempre id\u00e9ntica, sino al Dios concreto que se revela en la historia. (c) El Evangelio es palabra hist\u00f3rica y comunitaria. No es aquello que exis t\u00ed\u00ada siempre, en la l\u00ed\u00adnea de la l\u00f3gica intemporal, sino algo que ha venido a ser, por don de Dios. No es la expresi\u00f3n de una eternidad siempre igual, sino palabra prometida y esperada a lo largo del Antiguo Testamento y culminada y personalizada en Jesucristo. El Evangelio pertenece por tanto al camino mismo de la historia, o mejor dicho: hace posible el surgimiento de la historia como realizaci\u00f3n de un hombre que vive en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s. Ciertamente, el Evangelio se dirige a los individuos (plano existencial), pero s\u00f3lo en la medida en que se abren a los otros y descubren la m\u00e1s honda experiencia de la gratuidad y del perd\u00f3n en el amor mutuo.<\/p>\n<p>(2) El Evangelio como expresi\u00f3n de Dios. La fe cristiana se ha expresado siguiendo un modelo trinitario. Ese modelo nos ayuda a entender el sentido del Evangelio, (a) El origen del Evangelio es Dios Padre: Dios como persona, Dios como realidad creadora que me pone en pie, me libera, me llama, me hace capaz de responder. Por eso en el Evangelio no me enfrento simplemente con mi propia humanidad, sino que me descubro llamado, fundado, enriquecido, liberado, interpelado por un padre Dios que me ha creado precisamente para dialogar con \u00e9l. El Evangelio es el descubrimiento, no te\u00f3rico sino pr\u00e1ctico, de la voz de Dios, que a trav\u00e9s de los siglos me ha venido creando y preparando para llamarme ahora, para interpelarme y enriquecerme con aquellos que me han precedido y me acompa\u00f1an. El Evangelio es la voz de Dios que dice: \u00abt\u00fa eres porque te amo y porque vives en amor con los dem\u00e1s\u00bb, (b) El Evangelio se identifica con Jes\u00fas. No lo descubro por m\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, ni lo alcanzo a trav\u00e9s de mis obras, sino que lo escucho y lo acojo, como realidad encarnada en Jesucristo, Mes\u00ed\u00adas de Israel y salvador de la humanidad. El Evangelio es inseparable del evangelizador que es Jesucristo, en quien descubro la unidad del amor de Dios y del amor humano. Jes\u00fas no es un simple mayeuta del Evangelio, como S\u00f3crates; ni es un simple iluminado entre otros, como Buda, sino que es el mismo Dios en persona. Jes\u00fas forma parte del mismo acontecimiento del Evangelio; por eso, para proclamar y transmitir el Evangelio, Marcos y Mateo, Lu  cas y Juan cuentan la historia de Jes\u00fas, (c) El Evangelio es presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por eso, la pascua de Jes\u00fas se expresa en forma de Pentecost\u00e9s*, como llamada y gracia de Dios que sigue abierta a todos los hombres y mujeres a trav\u00e9s de sus mensajeros. Ciertamente, est\u00e1 contenido y expresado en los cuatro evangelios, pero ellos son la verdad de Jes\u00fas en la medida en que se concretan y expanden a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu* Santo en la vida de la Iglesia, que es testigo de la salvaci\u00f3n de Dios para todos los hombres y mujeres de la tierra (cf. Hch 2).<\/p>\n<p>(3) Evangelio y evangelios. Unidad y pluralidad. Como hemos visto, el \u00fanico evangelio de Dios (cf. Rom 1,16-17) ha venido a presentarse en cuatro narraciones en parte paralelas pero diferentes. Esta diversidad evang\u00e9lica obedece a razones que deben precisarse con cuidado. (a) Raz\u00f3n teol\u00f3gica. Dios no se ha fijado en un discurso precisado de antemano y definido en cada uno de sus rasgos y conceptos, sino en Jesucristo, un hombre (Hijo de Dios) que sobrepasa y desborda todas las razones de la historia. Por eso no hay un discurso o concepto unitario que agote su verdad, que contenga todo su sentido y que lo fije de manera normativa, para todos los creyentes. En este nivel se han situado, a mi entender, las dos conclusiones de Jn con su palabra program\u00e1tica: \u00abOtras muchas se\u00f1ales que no est\u00e1n escritas en este libro realiz\u00f3 Jes\u00fas delante de sus disc\u00ed\u00adpulos; \u00e9stas se han escrito para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (Jn 20,30-31). \u00abOtras muchas cosas hizo Jes\u00fas; si quisi\u00e9ramos escribirlas una por una, pienso que ni el mundo entero bastar\u00ed\u00ada para contener los libros que as\u00ed\u00ad debieran escribirse\u00bb (Jn 21,25). Evidentemente, esas afirmaciones no pueden entenderse en un sentido puramente cuantitativo, mensurable, pero aluden a las diferentes tradiciones de Jes\u00fas, a las maneras de enfocar su vida y ense\u00f1anza. Ellas muestran que los escritos evang\u00e9licos son el resultado de un proceso selectivo de interpretaci\u00f3n y elecci\u00f3n particular. M\u00e1s que los cuatro evangelios como escritos diferentes, como aproximaciones siempre limitadas y parciales al \u00fanico misterio de Jes\u00fas, importa el Evangelio, la novedad pascual del Cristo, como salvador uni versal. Pero, al mismo tiempo, hay que a\u00f1adir que el \u00fanico evangelio s\u00f3lo existe en los diversos evangelios parciales, de manera que no se puede buscar, m\u00e1s all\u00e1 de lo que dicen ellos, alg\u00fan tipo de verdad casi ontol\u00f3gica de Jes\u00fas, lo que ser\u00ed\u00adan sus ipsissima verba, sus palabras definitivas, (b) Raz\u00f3n eclesial. Ciertamente, el evangelio de Jes\u00fas como experiencia pascual es anterior a las iglesias: es la vida y palabra de Dios de la que surgen las comunidades mesi\u00e1nicas del Cristo, como lugares de salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Pero, en un segundo momento, esas mismas comunidades eclesiales son las que explicitan, configuran y matizan el \u00fanico evangelio de Jes\u00fas, conforme a sus propias tendencias religiosas y sociales. En esta perspectiva se sit\u00faa el testimonio de Pablo en 1 Cor 15,1-11 cuando admite diversas experiencias pascuales que, en el fondo, pueden y deben expresarse en diversos evangelios del \u00fanico Jes\u00fas, muerto y resucitado. Toda la vida, los trabajos y dolores de san Pablo nos ofrecen la prueba m\u00e1s palpable de estas diferencias. Esto significa que en la base de la pluralidad de los evangelios se halla el dato de la pluralidad de las iglesias. Lucas, escribiendo en perspectiva m\u00e1s tard\u00ed\u00ada el libro de los Hechos, ha querido proyectar hacia el principio de la Iglesia el ideal de una unidad que ser\u00ed\u00ada anterior a las diversidades posteriores. Pero el mismo Lucas sabe que en el principio de la Iglesia hab\u00ed\u00ada una multiplicidad de perspectivas: los hebreos y helenistas, mujeres y parientes de Jes\u00fas, Pedro y los Doce, Santiago y Pablo. Eso significa que la unidad eclesial no ha de entenderse como uniformidad primitiva que luego se parte y se divide en grupos posteriores diferentes. La unidad viene a mostrarse ya desde el principio en forma de comuni\u00f3n originaria (tensa y fraternal) de posturas que dialogan entre s\u00ed\u00ad y se comunican desde el Cristo. Para hacer justicia a esas diversas perspectivas hay varios evangelios, (c) Raz\u00f3n social. Los evangelios no se diferencian s\u00f3lo seg\u00fan las perspectivas eclesiales de los primeros testigos de la pascua de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n por la diversidad de sus transmisores: por los ideales y valores y por las necesidades econ\u00f3micas, culturales o sociales de los primeros grupos de cristianos. El evangelio se inscribe en la realidad social de las iglesias, cada  una con sus problemas y tareas, pero todas en di\u00e1logo, manteniendo el mismo proyecto de Reino de Jes\u00fas, el anuncio y experiencia de su evangelio. L\u00f3gicamente, las maneras de entender y actualizar la vida y mensaje de Jes\u00fas har\u00e1n que su \u00fanico proyecto de vida se expanda, se divida y pluralice. Las diferencias de los evangelios han de interpretarse desde perspectivas teol\u00f3gicas (la multiformidad de Cristo) y eclesiales de tipo administrativo e incluso jer\u00e1rquico. Pero en el fondo de ellas encontramos un problema social: cada comunidad cristiana ha respondido a la llamada de Jes\u00fas (a su evangelio de los pobres) en caminos y tendencias diferentes porque ha sido diferente su contexto cultural y humano. La visi\u00f3n teol\u00f3gica de fondo resulta inseparable de las diversas formas que ha suscitado y recibido en las comunidades cristianas. El \u00fanico evangelio de Jes\u00fas se conoce y expresa (se predica) ya desde el principio a trav\u00e9s de un abanico convergente de respuestas, conforme a los principios sociales y a los mismos ideales misioneros de las comunidades que se encuentran en el fondo de los cuatro evangelios. El evangelio s\u00f3lo se entiende, por tanto, a trav\u00e9s de un ejercicio de comuni\u00f3n entre las iglesias. Se trata de una comuni\u00f3n donde, partiendo de Jes\u00fas y en perspectivas sociales diferentes, los diversos grupos eclesiales cultivan el amor como di\u00e1logo y expanden el camino de la Iglesia como espacio y principio de esperanza escatol\u00f3gica. En esta perspectiva nos viene a situar la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica reciente. El mensaje de Jes\u00fas no aparece por tanto cerrado en una Escritura \u00fanica (como puede suceder con el Cor\u00e1n de Mahoma), sino abierto en formas distintas, que apelan a la misma pascua, que es comuni\u00f3n de los hombres en el amor, superando as\u00ed\u00ad las oposiciones e imposiciones de unos contra otros.<\/p>\n<p>(4) Los l\u00ed\u00admites de la Iglesia. Evangelios ap\u00f3crifos y gn\u00f3sticos. Desde finales del siglo II d.C. la Gran Iglesia s\u00f3lo reconoce cuatro evangelios can\u00f3nicos, porque ellos eran los m\u00e1s le\u00ed\u00addos en las comunidades. No acept\u00f3 m\u00e1s porque no los juzg\u00f3 necesarios (a pesar de que por el paralelo con el Pentateuco hubiera sido m\u00e1s comprensible que hubiera cinco). Pero tampoco los redujo y condens\u00f3 en un evangelio normativo, a pesar del intento de algunos que como Taciano, Diatessaron, quisieran armonizar y unificar sus cuatro visiones. Fuera del canon quedaron muchos evangelios ap\u00f3crifos en los que se narraba tambi\u00e9n la historia de Jes\u00fas o se recog\u00ed\u00adan sus ense\u00f1anzas. Entre ellos (adem\u00e1s del documento Q*, que no puede llamarse ap\u00f3crifo, porque no se ha conservado) est\u00e1n, por ejemplo, los evangelios de Tom\u00e1s* y Felipe, el Protoevangelio de Santiago*, el Evangelio* secreto de Marcos y el Evangelio de Pedro* e incluso el de Judas. En general (con la posible excepci\u00f3n de Tom\u00e1s), ellos son mucho m\u00e1s recientes que los cuatro evangelios can\u00f3nicos, pero pueden ofrecer y ofrecen una visi\u00f3n complementaria de la vida y mensaje de Jes\u00fas. Entre los evangelios ap\u00f3crifos hay varios de tipo novel\u00ed\u00adstico o devocional, que no a\u00f1aden nada al conocimiento de Jes\u00fas, aunque reflejan el tipo de piedad popular de amplios sectores de la Iglesia antigua. Hay tambi\u00e9n evangelios de tipo gn\u00f3stico, que quieren traducir el mensaje de Jes\u00fas en formas de piedad intimista, desligada del compromiso social del evangelio. Actualmente, tras los descubrimientos del desierto de Egipto donde ha salido a la luz la famosa biblioteca de Nag Hammadi, conocemos de manera directa varios evangelios gn\u00f3sticos antiguos. Ellos tienen gran valor para los investigadores de la religi\u00f3n y para los pensadores y fil\u00f3sofos, pero son menos importantes para el conocimiento de la historia de Jes\u00fas y para la vida concreta de la Iglesia. Por eso, frente a todas las noticias sensacionalistas, frente a todas las visiones esot\u00e9ricas de aquellos que piensan que la Iglesia ha pretendido ocultar el m\u00e1s profundo conocimiento de Jes\u00fas que ofrecen esos evangelios gn\u00f3sticos (entre ellos el de Judas), debemos afirmar que aportan poco en el plano hist\u00f3rico y menos todav\u00ed\u00ada en plano de vivencia religiosa cristiana. Ciertamente, en tiempo antiguo pudo haber no s\u00f3lo un rechazo, sino tambi\u00e9n un ocultamiento de los evangelios gn\u00f3sticos, incluso con persecuciones (tras el siglo IV d.C.). Pero si los evangelios gn\u00f3sticos y algunos otros ap\u00f3crifos no se han conservado \u00ed\u00adntegramente, no es sin m\u00e1s por persecuci\u00f3n oficial de las iglesias, sino por la desaparici\u00f3n de los grupos gn\u00f3sticos. De todas formas, muchos de ellos se han conservado y algunos se  han descubierto de nuevo, de tal forma que est\u00e1n al alcance de los investigadores y curiosos. Sobre el origen y extensi\u00f3n de los evangelios, cf. H. Koster, Ancient Christian Gospels. Their History and Development, SCM, Londres 1990; E. Gonz\u00e1lez Blanco, Los evangelios ap\u00f3crifos I-m, Bergua, Madrid 1934; Pinero (ed.), Textos gn\u00f3sticos. Biblioteca de Nag Hammadi I-III, Trotta, Madrid 19972000; A. Santos Otero, Los Evangelios Ap\u00f3crifos, BAC 148, Madrid 1975. Sobre la interpretaci\u00f3n de los evangelios, cf. P. Grelot, Los evangelios y la historia, Herder, Barcelona 1986; Las Palabras de Jesucristo, Herder, Barcelona 1988; X. LEon-Dufour, Los evangelios y la historia de Jesi&#8217;is, Herder, Barcelona 1982; Estudios de evangelio, Estela, Barcelona 1969; G. Theissen, Colorido local y contexto hist\u00f3rico en los evangelios. Una contribuci\u00f3n a la historia de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, BEB 95, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1997; La redacci\u00f3n de los evangelios y la pol\u00ed\u00adtica eclesial, Agora 11, Verbo Divino, Estella 2003; W. Weren, M\u00e9todos de ex\u00e9gesis de los evangelios, Verbo Divino, Estella 2003; Ph. Vielhauer, Historia de la literatura cristiana primitiva, BEB 72, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1991.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Significado del t\u00e9rmino evangelio. &#8211; 2. Jes\u00fas y el Evangelio. &#8211; 3. Aportaciones de los otros escritos del Nuevo Testamento. &#8211; 4. De la predicaci\u00f3n misionera a los escritos evang\u00e9licas. -5. C\u00f3mo leer hoy los Evangelios.<\/p>\n<p>Los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan son los escritos del N.T. que han sido m\u00e1s apreciados por las comunidades cristianas de todos los tiempos. En ellos se nos narra la vida, hechos, palabras, muerte y resurrecci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios. El mismo Jes\u00fas envi\u00f3 a los ap\u00f3stoles a todos los pueblos para que les ense\u00f1aran \u00aba poner por obra todo lo que os he mandado\u00bb (Mt. 28,20). Las primeras comunidades sintetizan lo referente a Jes\u00fas en el misterio pascual: \u00abPorque yo os transmit\u00ed\u00ad en primer lugar, lo que a mi vez recib\u00ed\u00ad: que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada seg\u00fan las Escrituras\u00bb (1 Cor. 15,3- 4). Lo primero fue la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles referida a lo que Jes\u00fas dijo e hizo (Jn. 21,25); despu\u00e9s se escribieron los evangelios.<\/p>\n<p>1. Significado del t\u00e9rmino evangelio<br \/>\nEl t\u00e9rmino b\u00ed\u00adblico es b.s\u00f3r\u00e1h y se refiere al anuncio alegre del triunfo militar sobre los enemigos (1 Re 1,42; 2 Re 7,9) a la liberaci\u00f3n de una amenaza, y a la gratificaci\u00f3n que se da al que anuncia esta buena noticia (2 Sam. 18,22). El t\u00e9rmino griego euang\u00e9lion significa \u00abbuena noticia\u00bb; se utiliza para el anuncio de las victorias militares y para el mensajero de tales noticias. En la paz romana el t\u00e9rmino evangelio designa los acontecimientos m\u00e1s importantes de la vida del emperador que repercut\u00ed\u00adan beneficiosamente en la poblaci\u00f3n. Estos hechos alegres, triunfantes y dadivosos se celebraran como evangelios. En Is. 40- 66 aparece el significado religioso de la palabra evangelio. \u00abQu\u00e9 hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva y proclama la salvaci\u00f3n, que dice a Si\u00f3n: \u00abYa reina tu Dios\u00bb (Is. 52,7). Este anuncio referido al t\u00e9rmino del exilio y al regreso del pueblo se expresa como la llegada del Reino de Dios en perspectiva universal. En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa el anuncio del Reino que hace Jes\u00fas al comienzo de su vida p\u00fablica y durante toda ella. (Mc. 1,15; 8,35; 14,9).<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas y el Evangelio<br \/>\nJes\u00fas comienza su ministerio en Nazaret con unas palabras de Isa\u00ed\u00adas: \u00abEl esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre mi, porque me ha mugido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos y dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb. (Lc. 4, 18-19). Y dijo Jes\u00fas: \u00abHay se ha cumplido ante vosotros esta profec\u00ed\u00ada\u00bb (Lc 4,21). Jes\u00fas de Nazaret se presenta como el mensajero de la buena noticia de Dios para los pobres; poco a poco la gente va tras \u00e9l y le buscan porque perciben que es el Mes\u00ed\u00adas. En la persona de Jes\u00fas de Nazaret Dios se autocomunica, nos hace llegar la novedad de su rostro de Padre, nos da su amor y su perd\u00f3n, nos reconcilia y nos ofrece un futuro de plenitud; nos pide conversi\u00f3n y acogida gozosa (Mc. 1,15). En Jesucristo Dios nos invita a dejar el pecado y a aceptar con todas las fuerzas deI coraz\u00f3n la buena noticia; los pecadores, los peque\u00f1os, los pobres de esp\u00ed\u00adritu, y los paganos son los que tienen mejores disposiciones para acoger el Evangelio (Mc. 5, 3; 8, 35; Mt. 11, 28; Mt. 15, 21-28).<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, a trav\u00e9s de sus palabras y gestos, recoge las esperanzas mesi\u00e1nicas y anuncia un reino que est\u00e1 entre nosotros (Mt. 4,17; 9,35); las par\u00e1bolas desvelan en qu\u00e9 consiste el Reino (Mt. 13,1-52; Mc. 4,1-34) y los milagros son los signos de que el reino de Dios est\u00e1 actuando (Lc. 11,15-20). Cristo resucitado env\u00ed\u00ada a la comunidad apost\u00f3lica por todo el mundo para que anuncie el Evangelio (Mc. 16,15); los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos cuentan el dinamismo de la predicaci\u00f3n del Evangelio: proclamaci\u00f3n del Kerygma, proceso de conversi\u00f3n, recepci\u00f3n del Bautismo, vida en comunidad y empe\u00f1o misionero. El Esp\u00ed\u00adritu Santo anima a la Iglesia naciente en el anuncio del Evangelio. \u00abY fue tambi\u00e9n \u00e9l qui\u00e9n constituyo a unos ap\u00f3stoles, a otros profetas, a otros evangelistas y a otros pastores y doctores. Capacita as\u00ed\u00ad a los creyentes para la tarea del ministerio y para construir el cuerpo de Cristo hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, hasta que seamos hombres perfectos, hasta que alcancemos en plenitud la talla de Cristo\u00bb (Ef. 4,11-13).<\/p>\n<p>En la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica los acontecimientos de la vida de Jes\u00fas de Nazaret son presentados como hechos salv\u00ed\u00adficos; hay unidad entre lo que sucedi\u00f3 en Jes\u00fas de Nazaret, el reino que anunci\u00f3, la fe en Cristo resucitado y su venida gloriosa al final de los tiempos. El Evangelio proclamado y despu\u00e9s puesto por escrito es en s\u00ed\u00ad mismo acontecimiento salvador, no \u00fanicamente referencia de lo que sucedi\u00f3. Por eso la Palabra anunciada tambi\u00e9n es celebrada en la liturgia y conservada como el dep\u00f3sito precioso de la fe. Cuando los testigos que han vivido con el Se\u00f1or y han tenido la gran experiencia de su resurrecci\u00f3n van muriendo, las comunidades sienten la necesidad de poner por escrito lo referente a Jes\u00fas de Nazaret muerto y resucitado. Estos escritos contienen el testimonio de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas; a medida que la segunda venida de Jes\u00fas se retrasa y las comunidades padecen dificultades y persecuciones, necesitan poner por escrito lo que Jes\u00fas dijo e hizo, para desde ah\u00ed\u00ad leer y reconocer su propia situaci\u00f3n. A medida que el anuncio del Evangelio llega a pueblos y culturas que no son de origen jud\u00ed\u00ado, necesitan precisar el contenido fundamental del mensaje en su contexto donde la fe religiosa tiene par\u00e1metros muy distintos. Los evangelios escritos, sin ser la biograf\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, nos recuerdan que la salvaci\u00f3n no es una abstracci\u00f3n ni mera historia de un hombre; el misterio salvador de Dios se expresa en los relatos evang\u00e9licos y la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica se abre a la plenitud escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>3. Aportaciones de los otros escritos del N.T.<\/p>\n<p>Nos referimos al Evangelio de Juan, a las cartas de Pablo y al Apocalipsis. En los escritos jo\u00e1nicos, Evangelio y cartas, no aparece el t\u00e9rmino evangelio; se emplean con profusi\u00f3n y profundo significado los t\u00e9rminos \u00abpalabra\u00bb y \u00abtestimonio\u00bb; ante la palabra de Jes\u00fas hay oyentes que la aceptan y otros que la rechazan (Jn. 10,19). Los que \u00abpermanecen\u00bb en la palabra (Jn. 8,31) y la palabra en ellos (Jn. 15,7) tienen la vida eterna, la luz y la verdad (Jn. 17,17). Para el evangelista Juan (Jn. 8,51), qui\u00e9n acepta el testimonio y la palabra de Jes\u00fas entra a participar de la vida teologal que es fe en Dios, esperanza en su Reino y amor desde El al hermano. Jes\u00fas da testimonio de lo que ha visto y o\u00ed\u00addo junto al Padre (Jn. 3,11. 32 s) y constituye la expresi\u00f3n del proyecto salvador de Dios. El Esp\u00ed\u00adritu Santo da testimonio de Jes\u00fas (Jn. 15,26) y de que nosotros somos hijos de Dios (Rom. 8,6); aceptando este testimonio se entra en la vida de Dios.<\/p>\n<p>En los escritos paulinos aparecen con frecuencia los t\u00e9rminos mensajero y mensaje en relaci\u00f3n al cumplimiento de las Escrituras y a la salvaci\u00f3n de Dios. En Romanos y G\u00e1latas se plantea la dial\u00e9ctica entre Ley y Evangelio; Pablo nos sit\u00faa en la novedad del Evangelio: la fe en Cristo Jes\u00fas y no las obras de la ley son las que justifican al hombre (G\u00e1l. 2,16; Rom 3,28). Con esto Pablo declara la insuficiencia de las pr\u00e1cticas cultuales del pueblo de Israel y, por otro lado, se afirma que es la entrega de Jes\u00fas y no las buenas obras morales las que nos justifican ante Dios. La ley ha actuado como pedagogo del pueblo de Dios en su inmadurez; llegada la plenitud, no se necesita el pedagogo (G\u00e1l 3,25). Cristo nos libera del pecado y de la tutela de la ley (Rom 6,1-19;7,1-6). En Cristo y desde Cristo sigue vigente el mandamiento del amor que sintetiza y plenifica toda la ley (Rom. 13,8 ss); la ley del amor por la acci\u00f3n del E. Santo act\u00faa desde el interior, desde el coraz\u00f3n (Rom. 5,5; G\u00e1l. 5,16-23).<\/p>\n<p>Pablo en las comunidades cristianas que proceden de \u00e1mbito no jud\u00ed\u00ado presenta la teolog\u00ed\u00ada de la cruz: \u00abEl lenguaje de la cruz, en efecto, es locura para los que se pierden; mas para los que est\u00e1n en v\u00ed\u00adas de salvaci\u00f3n, para nosotros, es poder de Dios. Como est\u00e1 escrito: Destruir\u00e9 la sabidur\u00ed\u00ada de los sabios y har\u00e9 fracasar la inteligencia de los inteligentes\u00bb (1 Cor. 1, 18-19). Y contin\u00faa: \u00abNosotros predicamos a un Cristo crucificado, que es esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los paganos. Mas para los que han sido llamados, sean jud\u00ed\u00ados o griegos, se trata de un Cristo que es fuerza de Dios y sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb. (1 Cor. 1, 23-24). El Evangelio ayuda a comprender que lo que parece locura, desde Dios, es m\u00e1s fuerte que la sabidur\u00ed\u00ada humana, y lo que parece debilidad, desde Dios, es m\u00e1s fuerte que las posibilidades humanas.<\/p>\n<p>El libro del Apocalipsis se escribe en momentos de grandes dificultades para los cristianos perseguidos por el poder imperial de Roma. El emperador se hace dios con lo que queda sacralizado el estado; la predicaci\u00f3n cristiana choca frontalmente con esta concepci\u00f3n de la vida, pues afirma que el \u00fanico Evangelio es Cristo Resucitado, y no la persona y los hechos del emperador. Esto es lo que anuncia el \u00e1ngel con voz potente a todas las naciones, razas, lenguas y pueblos; \u00abTemed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora del juicio. Adorad al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales de agua&#8230; Un segundo \u00e1ngel le segu\u00ed\u00ada diciendo; Ha ca\u00ed\u00addo, ha ca\u00ed\u00addo la orgullosa Babilonia, la que emborrach\u00f3 a todos los pueblos con el vino de su desenfrenada lujuria. Y un tercer \u00e1ngel segu\u00ed\u00ada a los dos anteriores diciendo con voz potente; Si alguno adora a la bestia y a su estatua, si recibe su marea en la frente o en la mano, tendr\u00e1 que beber el vino de la ira de Dios\u00bb. (Ap. 14, 6-10).<\/p>\n<p>4. De la predicaci\u00f3n misionera a los escritos evang\u00e9licos<br \/>\nLa predicaci\u00f3n misionera se articula alrededor del Kerigma: Cristo Resucitado es la salvaci\u00f3n de Dios para los que creen en El. El Kerigma hace referencia al acontecimiento hist\u00f3rico de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret y al horizonte escatol\u00f3gico que tiene esta buena noticia para la creaci\u00f3n entera. Esta fe en Jesucristo vivo y constituido Kyrios (Se\u00f1or) de la historia es lo que lleva a las primeras comunidades a recordar todo lo que Jes\u00fas hizo y dijo en su vida terrena, desde el nacimiento en Bel\u00e9n de Jud\u00e1 hasta su condena a muerte en tiempos de Poncio Pilatos. Los aspectos biogr\u00e1ficos de Jes\u00fas no es lo m\u00e1s relevante en los evangelios, pues la historizaci\u00f3n que los escritos evang\u00e9licos hacen es desde lo que est\u00e1n pasando las comunidades de creyentes. El dato m\u00e1s importante es c\u00f3mo Dios actu\u00f3 en la persona, mensaje y hechos de Jes\u00fas de Nazaret, y todo ello como llamada a la conversi\u00f3n y a la salvaci\u00f3n. Estas caracter\u00ed\u00adsticas son las que distinguen los cuatro evangelios de los evangelios ap\u00f3crifos.<\/p>\n<p>Los evangelios sin\u00f3pticos se estructuran seg\u00fan el esquema original del evangelio de Marcos que organiza las narraciones sobre Jes\u00fas de Nazaret conservadas en la comunidad por la predicaci\u00f3n misionera; la estructura de los sin\u00f3pticos tiene dos coordenadas: la geogr\u00e1fica constituida por el camino de Galilea a Jerusal\u00e9n, y la cronol\u00f3gica que va desde los tiempos de Juan el Bautista a la resurrecci\u00f3n. Los escritos evang\u00e9licos presentan dentro de una historia lo que las comunidades creen; los primeros creyentes saben que al proclamar el Evangelio el Esp\u00ed\u00adritu actualiza en ellas cuanto Jes\u00fas dijo e hizo; la vida de la comunidad es la historia viva de Jes\u00fas de Nazaret. Por esta raz\u00f3n el lenguaje es sencillo y coloquial, lleno de im\u00e1genes y narraciones unidas con frases breves. Mateo y Marcos ampl\u00ed\u00adan los materiales de Marcos, sobre todo al comienzo con los relatos de infancia. (Mt. 1,1-2, 23 y Lc 1,1-2, 52) y al final en lo referente a las apariciones del resucitado, la despedida de Jes\u00fas y la ascensi\u00f3n (Mt. 28,1-20 y Lc. 24,1-35).<\/p>\n<p>El Evangelio de Juan nos pone los or\u00ed\u00adgenes de Jes\u00fas en el principio cuando exist\u00ed\u00ada la Palabra junto a Dios y era Dios, antes del tiempo (Jn. 1,1-18); el evangelio de Juan no abunda en muchos datos, pues busca, sobretodo, robustecer la fe de las comunidades. Algunas narraciones evang\u00e9licas han chocado con la mentalidad jud\u00ed\u00ada y con la mentalidad pagana, y sin embargo han permanecido en la tradici\u00f3n oral y en el texto escrito. Esta caracter\u00ed\u00adstica es un argumento a favor del car\u00e1cter hist\u00f3rico de estas narraciones.<\/p>\n<p>A partir del s. II, la Iglesia postapost\u00f3lica tiene muy claro que el Evangelio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo es la plenitud de la historia de salvaci\u00f3n, que en El se han cumplido las promesas y que los evangelios han sido reconocidos por la Iglesia; todo lo que contienen los Evangelios tiene la garant\u00ed\u00ada de los que han estado con Jes\u00fas y han sido testigos \u00fanicos y excepcionales de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. C\u00f3mo leer hoy los evangelios<br \/>\n Actitud de b\u00fasqueda y apertura. Esta disposici\u00f3n humana es la m\u00e1s propia para que el Evangelio pueda abrir horizontes, ofrecer respuestas y llevarnos al sentido profundo de la vida humana, es decir, al encuentro con Dios y con nosotros mismos. Es la actitud del prec\u00f3nsul Sergio Pablo recogido en el libro de los Hechos 13,7. 12.<\/p>\n<p>&#8211; Actitud de sencillez y profundidad. La soberbia y la superficialidad es lo que nos aleja m\u00e1s de Dios y de nuestra condici\u00f3n de hombres y mujeres, limitados y pecadores, y necesitados de dar significado a nuestra vida desde instancias que nos superan. El creyente asume gozosamente que la vida se fundamente en Dios creador y salvador. Acoger y llevar a la vida esta buena noticia es lo que puede convertir nuestros corazones sac\u00e1ndoles de nuestras propias contradicciones y limitaciones. (Hech. 13, 45. 45)<br \/>\n&#8211; La vida en comunidad. \u00abLos que hab\u00ed\u00adan sido bautizados perseveraban en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles y en la uni\u00f3n fraterna, en la fracci\u00f3n del pan y en las oraciones\u00bb (Hech. 2,42). \u00abEl grupo de los creyentes pensaban y sent\u00ed\u00adan lo mismo, y nadie consideraba como propio nada de lo que pose\u00ed\u00ada, sino que ten\u00ed\u00adan en com\u00fan todas las cosas\u00bb (Hech. 4,32). Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1n los rasgos principales de una comunidad cristiana que guardaba la memoria de Jes\u00fas, que \u00abno cesaba de ense\u00f1ar y anunciar que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas\u00bb (Hech. 5,42), que puso por escrito la predicaci\u00f3n misionera y la admiti\u00f3 como Evangelio. La lectura del Evangelio supone el contexto comunitario eclesial para entender y vivir el mensaje como lo hace la Iglesia. La sencillez del compartir lo que se es y tiene, el amor servicial al hermano y el gozo de hacer lo que agrada a Dios son el contexto adecuado para que el Evangelio, proclamado y celebrado, se vaya haciendo vida.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abAnunciando como un sacerdote el Evangelio de Dios\u00bb (Rom. 15,16). Esta expresi\u00f3n de la carta a los Romanos se refiere el ministerio de Pablo entre los paganos y a los frutos de su predicaci\u00f3n: \u00aba fin de que la ofrenda de los paganos, consagrada por el Esp\u00ed\u00adritu santo, sea agradable a Dios\u00bb (Rom. 15,16). El Evangelio produce lo que significa , pues es fuerza de salvaci\u00f3n para los que lo acogen con sincero coraz\u00f3n; la predicaci\u00f3n va acompa\u00f1ada por lo que han \u00abvisto y o\u00ed\u00addo\u00bb los que evangelizan en nombre de Jes\u00fas. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles aluden con frecuencia a c\u00f3mo las gentes escuchaban con aprobaci\u00f3n las palabras de los ap\u00f3stoles y los prodigios que hac\u00ed\u00adan (Hech. 5,12- 16; 8,6ss; 19, llss).<\/p>\n<p>&#8211; Centralidad y urgencia del anuncio misionero del Evangelio. El mandato que nos dej\u00f3 Jes\u00fas fue el de anunciar el Evangelio en todo tiempo y lugar hasta el final de los tiempos (Mt. 28, 18-20). El anuncio desencadena el proceso de conversi\u00f3n, y este la incorporaci\u00f3n a la comunidad que vive en referencia hist\u00f3rica y escatol\u00f3gica al Reino. Jes\u00fas nos promete su presencia y su ayuda; es un la debilidad donde aparece la fuerza de Dios (1 Cor. 1, 17-2, 4). Este texto expresa con viveza y amplitud la experiencia de Pablo en Corintio: Cristo crucificado es la fuerza y la sabidur\u00ed\u00ada de Dios manifestado en lo que el mundo considera necio y pobre. Este modo de proceder es \u00abuna demostraci\u00f3n del poder del Esp\u00ed\u00adritu, para que vuestra fe se fundamente, no en la sabidur\u00ed\u00ada humana, sino en el poder de Dios\u00bb (2 Cor. 2, 5).<\/p>\n<p>&#8211; Los dos retos de la nueva evangelizaci\u00f3n: la increencia y la injusticia de nuestro mundo. \u00bfC\u00f3mo anunciar el Evangelio en un mundo que margina a Dios? \u00bfC\u00f3mo ser buena noticia para los pobres y excluidos de nuestra sociedad? Estos dos retos piden mucha creatividad a la Iglesia, pero sobre todo exigen creyentes convertidos y comunidades maduras que apuesten por los valores definitivos y desde ah\u00ed\u00ad construyan la \u00abcivilizaci\u00f3n deI amor\u00bb. Confesar que somos hijos de Dios y hermanos supone una mirada nueva al mundo y a toda la organizaci\u00f3n social, una manera m\u00e1s justa y solidaria de entender la pol\u00ed\u00adtica y de plantear la econom\u00ed\u00ada y las relaciones entre los pueblos. Nunca podemos olvidar que Jes\u00fas de Nazaret llev\u00f3 la salvaci\u00f3n de Dios a sus destinatarios preferidos: los pobres, los pecadores, los enfermos y los marginados.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; BARTOLOME, J. J, El Evangelio y Jes\u00fas de Nazaret, CCS 1995; Evangelio, en Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo 1999, 846-854; Evangelio, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo 1990; Evangelio, en Diccionario Teol\u00f3gico del Nuevo Testamento II, S\u00ed\u00adgueme 1980; GONZ\u00ed\u0081LEZ Ruiz, J. M., Evangelio, Conceptos Fundamentales de Pastoral, Cristiandad 1983, 323-339; GARC\u00ed\u008dA VIANA, L. F., El cuarto evangelio. Historia, teolog\u00ed\u00ada y relato, San Pablo 1997; GRELOT, P., Los evangelios. Origen, fechas y historicidad, Verbo Divino, Estella 19853; JEREM\u00ed\u008dAS, J., Abb\u00e1. El mensaje central del Nuevo Testamento; MARCONCINI, B., Los sin\u00f3pticos. Formaci\u00f3n, redacci\u00f3n, teolog\u00ed\u00ada, San Pablo 1998; SALAS, A., Evangelios sin\u00f3pticos, San Pablo 1993.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El evangelio es la realidad m\u00e1s profunda de la que todo procede: es decir, la iniciativa divina que nos salva, viene a nuestro encuentro y se nos da a conocer. Esta iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios es la ra\u00ed\u00adz de todo, el origen de todo, el punto de referencia de todo, la realidad en cuya luz todo ha de verse y juzgarse.  Es la buena noticia \u2014como dec\u00ed\u00ada el profeta Isa\u00ed\u00adas\u2014 que cambia la vida y llena de gozo; es corona en lugar de ceniza, aceite de alegr\u00ed\u00ada en lugar de traje de luto, canto de alabanza en lugar de coraz\u00f3n triste. Es la perla preciosa a cambio de la cual, llenos de gozo, sin pensarlo, se vende todo; es el tesoro escondido en el campo por el cual se hacen locuras con tal de poder adquirirlo.  La buena noticia del evangelio es el centro, el coraz\u00f3n, la fundamental y \u00fanica preocupaci\u00f3n del ministerio del obispo, de la acci\u00f3n de la Iglesia. Es la primera ortodoxia de la que el obispo se preocupa, a fin de que sea aut\u00e9nticamente proclamada y se refleje en cada acci\u00f3n, estructura y movimiento de la Iglesia.  Aun antes de asegurarse que el mensaje sea anunciado con las palabras correctas, el obispo pone mucho cuidado en que el mensaje mismo en su realidad sea resplandeciente y visible.      Todo esto es muy importante. De hecho significa que en todos los \u00e1mbitos de la Iglesia \u2014desde la proclamaci\u00f3n de la Palabra hasta los actos de servicio, desde la catequesis hasta las \u00faltimas determinaciones de la disciplina y del culto, desde la formulaci\u00f3n de la vivencia cristiana hasta las estructuras administrativas, econ\u00f3micas y jur\u00ed\u00addicas\u2014 lo que importa es preguntarse si aquello que se hace expresa el evangelio.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>1. Terminolog\u00ed\u00ada.- El t\u00e9rmino evangelio suscita espont\u00e1neamente en nuestros d\u00ed\u00adas la idea de un libro, m\u00e1s concretamente la de los actuales cuatro evangelios, en los que se traza la figura y se recoge el mensaje de Jes\u00fas. Pero en realidad, es s\u00f3lo por el a\u00f1o 150 d.C.<\/p>\n<p>cuando encontramos los primeros testimonios seguros de este significado, con san Justino (Prima Apologia, 66,3).<\/p>\n<p>En la \u00e9poca del Nuevo Testamento y en la inmediatamente posterior el t\u00e9rmino evangelio no tiene a\u00fan este sentido. Indica m\u00e1s bien una actividad: lo que Jes\u00fas hizo y ense\u00f1\u00f3 (Mt 26,13; Mc 1,1) y lo que de \u00e9l transmitieron los ap\u00f3stoles mediante su predicaci\u00f3n (Flp 4, l 5). Este uso del t\u00e9rmino est\u00e1 influido sin duda por el uso que hace Isa\u00ed\u00adas del verbo hebreo bsr utilizado.<\/p>\n<p>Evangelio, de una forma bastante amplia, indica en la edad apost\u00f3lica bien la obra de la evangelizaci\u00f3n (1 Cor 9, 14-18; Flp 4,3.15), bien el mismo mensaje predicado (Rom 1,3-9.16), bien finalmente toda la realidad cristiana (Rom 1,16). En el Nuevo Testamento tenemos dos expresiones: \u00abel evangelio de Dios\u00bb (Rom 1,1; 2 Cor 11,7) Y \u00abel evangelio del Hijo\u00bb; la primera dice al mismo tiempo que Dios es su autor Y su objeto; la segunda indica que fue J\u00e9s\u00fas el primero en predicarlo y que todav\u00ed\u00ada hoy act\u00faa en el predicador que lo proclama, o bien que \u00e9l constituye su objeto.<\/p>\n<p>2. El evangelio, anuncio de salvaci\u00f3n por parte de Jes\u00fas y de la Iglesia.- Jes\u00fas se presenta como el mensajero del \u00abevangelio\u00bb mesi\u00e1nico, y lo hace aplic\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo los textos de Isa\u00ed\u00adas sobre este punto. Los pasajes fundamentales son el del discurso en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,16-21) y el que recoge la respuesta a los enviados de Juan Bautista (Mt 15,2-5 y par,). El contenido esencial de su evangelio es la llegada del Reino de Dios en su Persona: \u00abSe ha cumplido el plazo y est\u00e1 cerca el Reino de Dios: arrepent\u00ed\u00ados y creed en el evangelio\u00bb (Mc 1, l 5; tambi\u00e9n Mt 4,17, integrado con 935).<\/p>\n<p>Hay que advertir que aqu\u00ed\u00ad la noci\u00f3n de \u00abReino de Dios\u00bb est\u00e1 presente con toda la carga de su enriquecimiento postisaiano, sobre todo gracias a las aportaciones de la apocal\u00ed\u00adptica. Se trata del Reino celestial y eterno de Dn 7, l 314.27). Las par\u00e1bolas del Reino intentan a su vez ilustrar los diversos aspectos del mismo (cf. Mt 13,1-52; Mc 4,134). Si Jes\u00fas proclama el Reino por medio de las par\u00e1bolas, lo hace activamente presente con sus milagros (cf. Mt 11,3-5; Lc 7 18-22). Tambi\u00e9n ellos son evangelio. M\u00e1s a\u00fan, el Reino se hace din\u00e1micamente presente con y en la persona de Cristo (Mt 12,28 y par.).<\/p>\n<p>Cuando los disc\u00ed\u00adpulos reciben de Cristo la tarea de continuar su misi\u00f3n (Mt 28,19-20 y par.; Jn 20,21-23), el evangelio deja de ser predicaci\u00f3n de Jes\u00fas para ser predicaci\u00f3n sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Los discursos misioneros de los Hechos de los ap\u00f3stoles atestiguan cu\u00e1l ten\u00ed\u00ada que ser la trama y el contenido de esta predicaci\u00f3n (Hch2,14-40.3,12-26; 4,8-12; 72-53; 10,34-43; l3,1-4l). En ellos encontramos seis puntos que se repiten: a) las profec\u00ed\u00adas del Antiguo Testamento se han cumplido y ha llegado va la era mesi\u00e1nica (Hch 2, 1621),. b este cumplimiento se ha realizado en el ministerio, la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que desciende de David (Hch 2,22-32; 3,15); c) Jes\u00fas ha sido exaltado como Se\u00f1or y Mes\u00ed\u00adas Y como cabeza mesi\u00e1nica del nuevo Israel (Hch 2,33-36. 4,11); d) este hecho est\u00e1 confirmado por el don del Esp\u00ed\u00adritu a la comunidad (Hch 2,33.38; cf. 2,17-21); e) Jes\u00fas volver\u00e1 para llevar a t\u00e9rmino la \u00bb restauraci\u00f3n de todas las cosas\u00bb (Hch 3,20-21 ; cf. l 0,42); f entre tanto hay que convertirse para recibir el perd\u00f3n de los pecados y el don del Esp\u00ed\u00adritu (Hch 2,38-40; 3,1\u00c2\u00a7-20).<\/p>\n<p>Estos mismos elementos se encuentran en el corpus paulino: a) las profec\u00ed\u00adas cumplidas con la llegada de Cristo (1 Cor 15,3-4; G\u00e1l 1,4); b) de la estirpe de David (Rom 1,3-4), muri\u00f3, fue sepultado y resucit\u00f3 seg\u00fan las Escrituras (1 Cor 1,3-4); c) fue exaltado a la derecha de Dios (Rom 1,4; 10,9. 14,9); d) en confirmaci\u00f3n de esto, Dios ha dado el Esp\u00ed\u00adritu a la comunidad (G\u00e1l 4,46; Rom 8,14-17); e) Jes\u00fas volver\u00e1 para , 2 realizar el juicio (1 Tes 1,10; 4,15-17. Cor 5,10. Rom 2,10): fj en el presente hay necesidad de conversi\u00f3n (1 Tes 1,9).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1n presentes estos datos en los Sinopticos: aj el recurso al cumplimiento de las Escrituras; b j la ascendencia dav\u00ed\u00addica de Jes\u00fas; c j con su ministerio ha llegado el Reino de Dios; dj est\u00e1 la promesa del don del Esp\u00ed\u00adritu; ej la afirmaci\u00f3n del retorno de Cristo.<\/p>\n<p>Juan ofrece el mismo panorama: aj el Antiguo Testamento est\u00e1 presente a trav\u00e9s de citas expl\u00ed\u00adcitas, pero sobre todo con el recurso a los grandes temas Y figuras del Antiguo Testamento (Mois\u00e9s, Abrah\u00e1n, el \u00e9xodo, el man\u00e1, la serpiente), para subrayar c\u00f3mo en Jes\u00fas se cumplen las grandes esperanzas del Antiguo Testamento (Mes\u00ed\u00adas, rey de Israel, profeta, Hijo del hombre,-Siervo de Yahveh); bj la muerte y exaltaci\u00f3n de Cristo, presentes no s\u00f3lo en el ciclo final (cc. 13-20), sino recordadas a lo largo de todo el evangelio mediante el tema de la \u00abhora\u00bb (2,4; 7 30; 8,20, 12,23.27. 13,1; 17,1)y de la\u00bbelevaci\u00f3n\u00bb de Cristo (3,14. 8,18; 12,32-34); cj est\u00e1 el don del Esp\u00ed\u00adritu prometido (14,161726; 15,26-27. 16,7-1 1); dj Cristo promete su vuelta (14,3; cf 21,22); ej la necesidad de la conversi\u00f3n aparece con la categor\u00ed\u00ada de la fe (20,30-31).<\/p>\n<p>3. Los destinatarios del evangelio. En la sinagoga de Nazaret (Lc4,18) Jes\u00fas se aplica a s\u00ed\u00ad mismo las palabras de 1s 16,1: \u00ab&#8230;Me ha ungido para que d\u00e9 la buena noticia a los pobres\u00bb: y a los enviados del Bautista, citando el mismo texto de Isa\u00ed\u00adas, les dice de su propia misi\u00f3n: \u00abSe les predica a los pobres la buena noticia\u00bb&#8216; (Mt 1 1,5 y par.). Se trata de los que tienen delante de Dios la postura de un pobre aut\u00e9ntico, ya que bajo el impulso de la experiencia de los propios l\u00ed\u00admites de criaturas saben fiarse \u00fanicamente de Dios y se abren a \u00e9l con un \u00e1nimo totalmente desmantelado de sus propias seguridades arrogantes (Mt 9,36; 11,28; 14,14; 18,3-5. Mc 10,15; Lc 18,16-17). Son aquellos que, pobres sobre todo de valores morales, se dan cuenta humildemente de su propio estado y acogen con gratitud la llamada de Dios (Mc 2,14-17V &#8211; par.: Mt 21,31: Lc 7,40-50).<\/p>\n<p>4. La respuesta que se le exige al hombre.- El evangelio, adem\u00e1s de ser llamada de Dios en la persona de Cristo (Mc 1,15; Mt 4,17) y de los ap\u00f3stoles (Hch 2,38-40; 3,25-26: 10,43; 13,3841), es tambi\u00e9n el don de Dios por excelencia (Hch 20,24), en el que opera la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 2,4. cf. Rom 1,16). Por eso el hombre tiene que responder a esta llamada-don con su conversi\u00f3n sincera, que se expresa en la adhesi\u00f3n de fe a Dios, conversi\u00f3n y fe con las que entrega de forma incondicionada su propia persona al Se\u00f1or (Mc 1,15; Mt 4,17): hay que acoger el don del evangelio con \u00abla fe hecha obediencia\u00bb (Rom 1,5; cf. 10,16), aceptando la l\u00f3gica de Dios que se revela a trav\u00e9s de la manifestaci\u00f3n suprema de su amor en Cristo crucificado (1 Cor 2.1 16): este hecho desconcierta toda la l\u00f3gica humana (1 Cor 1,18.21.23), pero en ~ manifiesta el sabio poder de Dios (1 C~ 1,18-25).<\/p>\n<p>5. C\u00f3mo leer el evangelio.- El evangelio se identifica con la \u00abeconom\u00ed\u00ada relativa al hombre nuevo Jesucristo,\u00bb (san Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, Ad Epiz. 20,1). Por tanto, a \u00e9l es a quien tiene que referirse el cristiano para vivificar y alimentar su fe, acerc\u00e1ndose a \u00e9l en un clima de di\u00e1logo que lleve a un verdadero encuentro con Cristo. No debemos acercarnos al evangelio como a un simple texto de doctrina o de moral fuera del tiempo y del espacio, sino que hemos de saber situarnos en su aut\u00e9ntico presente, que es el de la Iglesia primitiva. Esto significa que debemos buscar el sentido primero del texto, dej\u00e1ndonos interrogar y perturbar por \u00e9l, permitiendo que nos hable de s\u00ed\u00ad mismo. Hay que escuchar su testimonio pluridimensional de fe que contiene la experiencia mesi\u00e1nica de Jes\u00fas ~ la experiencia de fe de la Iglesia primitiva sobre Cristo, transmitidas a trav\u00e9s del filtro del evangelista, captando a Cristo presente en los \u00absuyos\u00bb de todos los tiempos, incluidos los nuestros, Adem\u00e1s, la palabra y J la acci\u00f3n de Jes\u00fas encerradas en el evangelio llegan hasta nosotros a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de la Iglesia primitiva; por consiguiente, se han transmitido seg\u00fan las calcos culturales de la misma. Por eso, hay que distinguir en el texto entre lo qu\u00e9 es el dato doctrinal y lo que, por el contrario, es solament\u00e9 su medio expresivo. En este sentido la forma condiciona en parte al contenido y puede desviar de su lectura exacta. JHav que recordar igualmente la profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia primitiva sobre el dato de la propia fe, que se obtiene actualizando sin alterar, deduciendo del contenido doctrinal las virtualidades impl\u00ed\u00adcitas. Por eso mismo, no s\u00f3lo es posible sino obligada una lectura desmitificante del evangelio. Efectivamente, en esta perspectiva \u00abdesmitificar\u00bb tiene un sentido positivo: significa distinguir en un mensaje los contenidos doctrinales de sus formas expresivas, que se resienten del cu\u00f1o cultural del tiempo y del ambiente. Es saber escuchar todo lo que el texto afirma, sin imponerle que nos diga lo que nosotros pensamos que debe transmitirnos.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, \u00abdesmitificar\u00bb no es destruir, sino solamente entender el texto de forma inteligente.<br \/>\nA. Dalbesio<\/p>\n<p>BibI.: U, Becker, Euangh\u00e9lion, euanguelist\u00e9s, en DTNI, 11, 147-153: R, Fabris, Evangelio, en NDTB, 587-608: X. L\u00e9on-Dufour, Los evangelios y la historia de Jes\u00fas, Barcelona 1967; L, BOuver, La Biblia y el evangelio, Estela, Barcelona 1965: S. Gilijarro, La buena noticia de Jes\u00fas, Atenas, Madrid 1987; R. Aguirre &#8211; A. Rodr\u00ed\u00adguez Carmona, Evangelios sin\u00f3pticos y Hechos de los Ap\u00f3stoles, Verbo Divino, Estella 21994: C. Vidal Manzanares, Diccionario de Jes\u00fas y los evangelios, Verbo Divino, Estella 1995.-<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Evangelio, anuncio de salvaci\u00f3n: 1. Sentido b\u00e1sico; 2. Uso b\u00ed\u00adblico; 3. T\u00e9rmino cristiano. II. Evangelio, predicaci\u00f3n escrita: 1. Salvaci\u00f3n proclamada; 2. Predicaci\u00f3n escrita. III. Rasgos t\u00ed\u00adpicos del evangelio escrito: 1. Material tradicional; 2. Presentaci\u00f3n historiFicada; 3. Intenci\u00f3n kerigm\u00e1tica. IV. Evangelio: cuatro libros can\u00f3nicos. V. Para una lectura creyente del evangelio.<\/p>\n<p>Los evangelios son los escritos del Nuevo Testamento que siempre han gozado de mayor veneraci\u00f3n entre las generaciones cristianas. No es sorprendente: recogen el testimonio apost\u00f3lico sobre Jes\u00fas, el Cristo, el Hijo de Dios, sobre su vida y su muerte, sus palabras y su actuaci\u00f3n. A ellos ha de acudir cualquier persona que se interese por Jes\u00fas de Nazaret, sea creyente o no. Y lo que es m\u00e1s importante, la comunidad cristiana sabe que la fidelidad a su Se\u00f1or resucitado pasa necesariamente por la fidelidad a estos escritos.<\/p>\n<p>Sin embargo, los cuatro evangelios no corresponden exactamente con lo que los primeros testigos de Jes\u00fas resucitado entend\u00ed\u00adan bajo el t\u00e9rmino evangelio; para ellos, m\u00e1s que un libro, evangelio fue, en su origen, una actividad: lo que Jes\u00fas hizo y dijo (He 1,1; In 21,25), lo que mand\u00f3 proclamar a todo el mundo (Mt 28,19-20; He 1,8). Mucho antes de que el primer evangelio fuera escrito, exist\u00ed\u00ada el evangelio predicado; es m\u00e1s, hubo un tiempo, el m\u00e1s pr\u00f3ximo a los sucesos narrados en los libros evang\u00e9licos, en el que no exist\u00ed\u00ada m\u00e1s que un evangelio (G\u00e1l 1,6-9): su contenido se resum\u00ed\u00ada en la afirmaci\u00f3n de la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas seg\u00fan las escrituras (1Cor 15,3-5); el mismo Marcos, el evangelista que lo emple\u00f3 como t\u00e9rmino al inicio de su obra, no pretendi\u00f3 con \u00e9l dar nombre a su libro, sino presentar a Cristo Jes\u00fas como salvaci\u00f3n definitiva (Mc 1,1). En realidad, fue s\u00f3lo a partir de Justino, alrededor del a\u00f1o 150, cuando se empez\u00f3 a emplear evangelio para designar un escrito apost\u00f3lico sobre Jes\u00fas de Nazaret (Apol. I, 66, 3: PG 6, 429).<\/p>\n<p>Se dio, pues, entre los cristianos del siglo primero, un lento cambio en la comprensi\u00f3n del evangelio; cambio que permiti\u00f3 la transformaci\u00f3n de la predicaci\u00f3n oral en literatura evang\u00e9lica. Este cambio implica un reconocimiento, al menos t\u00e1cito, de la identidad b\u00e1sica entre ambas presentaciones -la oral y la escrita- del evangelio, sin desconocer su diferencia y la subordinaci\u00f3n de la forma escrita a la oral: lo sustantivo en el evangelio es la predicaci\u00f3n. Lo fue en su origen y lo ser\u00e1 siempre: es en la predicaci\u00f3n donde el libro renace de nuevo como buena noticia.<\/p>\n<p>I. Evangelio, anuncio de salvaci\u00f3n<br \/>\nEn su origen, evangelio no es un concepto de exclusivo uso cristiano; tanto el helenismo contempor\u00e1neo como el mundo b\u00ed\u00adblico lo utilizaban, antes de que llegase a definir la predicaci\u00f3n cristiana. Recorrer el desplazamiento de sentido que el t\u00e9rmino ha conocido ayuda a esclarecer la naturaleza misma del fen\u00f3meno evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>1. SENTIDO B\u00ed\u0081SICO. Etimol\u00f3gicamente, evangelio significa buena noticia o, mejor a\u00fan, lo que concierne al mensajero de buenas nuevas. Y as\u00ed\u00ad, el testimonio m\u00e1s antiguo de su uso es el de recompensa dada al mensajero por la buena noticia; luego, vendr\u00e1 a indicar el contenido mismo de la buena noticia. Normalmente connota la idea de noticia alegre para un grupo social que la recibe; con frecuencia se refer\u00ed\u00ada a victorias militares: su anuncio provocaba ofrendas sacrificiales a la divinidad, idea que tambi\u00e9n lleg\u00f3 a incluir. En el mundo helen\u00ed\u00adstico, cuando las victorias militares se vieron en relaci\u00f3n con el poder divino del emperador, adquiri\u00f3 por vez primera un alcance religioso: los momentos m\u00e1s relevantes de la vida del emperador, sus decretos, son evangelios para el pueblo; son celebrados comunitariamente como sucesos salvadores, pues el monarca era la ra\u00ed\u00adz principal de la prosperidad de sus s\u00fabditos.<\/p>\n<p>2. Uso B\u00ed\u008dBLICO. Tambi\u00e9n en Israel, besorah, el equivalente a evangelio, es inicialmente un t\u00e9rmino profano, significando anuncio de victoria (2Sam 18,20.25.27; lRe 1,42; 2Re 7,9) y recompensa debida a quien la proclama (2Sam 4,10; 18,22). La connotaci\u00f3n religiosa aparece tard\u00ed\u00adamente, en el exilio, para designar el anuncio de la salvaci\u00f3n definitiva de Dios, su victoria escatol\u00f3gica, que puede ya predecirse (Is 40,9; 52,7; 60,6; 61,1) y que trae consigo la realizaci\u00f3n de su Reino. Ha sido esta convicci\u00f3n, con toda probabilidad, la que ha preparado la denominaci\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas como evangelio (Mc 1,14-15; 8,35; 10,29; 13,10; 14,9; 16,5).<br \/>\n3. TERMINO CRISTIANO. En el lenguaje t\u00e9cnico de los primeros cristianos, evangelio se refer\u00ed\u00ada al anuncio de Cristo Jes\u00fas, la proclamaci\u00f3n de que s\u00f3lo en \u00e9l tenemos la salvaci\u00f3n (He 13,32; 14,15.21; 15,35; 16,10); sus sin\u00f3nimos, la palabra (1Tes 1,8; 2,13; lCor 1,18; 2Cor 5,19; 6,7), la predicaci\u00f3n (lCor 2,4; 15,14; Rom 16,25; Tit 1,3), subrayan la forma oral de su expresi\u00f3n. Su contenido m\u00e1s antiguo no fue la historia de Jes\u00fas de Nazaret, sino la confesi\u00f3n de que en \u00e9l Dios ha cumplido su promesa de salvaci\u00f3n (lCor 15,3-5; Rom 1,1-7); para decir el evangelio no hab\u00ed\u00ada de narrarse la vida de Jes\u00fas, ten\u00ed\u00ada que proclamarse que Dios se hab\u00ed\u00ada ligado s\u00f3lo a su persona; por tanto, no exist\u00ed\u00ada m\u00e1s que un evangelio leg\u00ed\u00adtimo, el que un\u00ed\u00ada indisolublemente la salvaci\u00f3n de Dios con la persona de Jes\u00fas (G\u00e1l 1,6-9).<\/p>\n<p>II. Evangelio, predicaci\u00f3n escrita<br \/>\nNo se sabe si Jes\u00fas utiliz\u00f3 el t\u00e9rmino para referirse a su predicaci\u00f3n del reino de Dios; pero al presentarse como portavoz y realizador de las esperanzas mesi\u00e1nicas (Lc 4,16-21; 7,22; Mt 11,2-5; cf Is 61,1-2) da por descontado que anuncia un reinado de Dios tan cercano, como para intuirlo ya presente (Mc 1,14-15; Mt 4,17; 9,35); sus par\u00e1bolas explican la naturaleza de ese Reino (Mc 4,1-34; Mt 13,1-52), lo mismo que su actuaci\u00f3n taumat\u00fargica (Lc 11,15-20); m\u00e1s a\u00fan, es \u00e9l mismo en persona el signo de la presencia de ese Reino (Mt 12,41-42).<\/p>\n<p>Tras los sucesos de pascua, la proclama del Reino que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hecho dio paso a la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas como el Se\u00f1or por parte de sus disc\u00ed\u00adpulos; la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas se convirti\u00f3 en predicaci\u00f3n sobre Cristo: la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, anunciada inminente por el profeta de Nazaret, Dios la ofrec\u00ed\u00ada a quien le aceptara como Cristo e Hijo suyo (He 5,42; 8,35; 11,20; 13,32-33; 17,18; 18,25; 28,31). Este anuncio se entiende todav\u00ed\u00ada como predicaci\u00f3n a viva voz; y quien la promueve es reconocido como evangelista (He 21,8; Ef 4,11; 2Tim 4,5).<\/p>\n<p>1. SALVACI\u00ed\u201cN PROCLAMADA. Siendo el evangelio la predicaci\u00f3n del suceso salv\u00ed\u00adfico que es Jes\u00fas de Nazaret, un personaje hist\u00f3rico, los hechos de su vida, aunque sean afirmaciones parciales de ese hecho, pasan a ser afirmaciones salv\u00ed\u00adficas. La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica activ\u00f3 la memoria de los testigos, puesto que sus recuerdos del Mensajero eran ahora parte del mensaje.<\/p>\n<p>Esta memoria, que se sab\u00ed\u00ada comprometida con quien se recordaba, no fue neutral, pero s\u00ed\u00ad fiel: los recuerdos apost\u00f3licos no anularon la diferencia entre el Jes\u00fas creyente, predicador del reino de Dios, y el Cristo cre\u00ed\u00addo y predicado como Se\u00f1or por venir; eran recuerdos que motiv\u00f3 la fe y, por tanto, no produjeron s\u00f3lo una simple historia de \u00ablo acontecido entre nosotros\u00bb (Lc 1,1), sino que aportaban, sobre todo, la comprensi\u00f3n que de los hechos narrados ten\u00ed\u00adan sus predicadores. Su testimonio era hist\u00f3rico porque se refer\u00ed\u00ada a un personaje hist\u00f3rico con el que hab\u00ed\u00adan convivido (Lc 1,2; He 1,21-22), pero estaba al servicio de su fe: la narraci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas pretendi\u00f3 ser, desde un principio y de forma intencionada, predicaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Pablo es, sin duda, el mejor testimonio de ese per\u00ed\u00adodo cristiano, entre los a\u00f1os 30 a los 60, en que evangelio significaba, ante todo, anuncio de Jes\u00fas, hijo de Dios, y evangelizaci\u00f3n, la actividad esencial de la comunidad cristiana; la conciencia cristiana de Pablo, su ser creyente y su deber ser ap\u00f3stol, est\u00e1n dominados por el evangelio (G\u00e1l 1,15-16; Rom 1,1; Col 1,23; Ef 3,7); toda su obra es evangelizaci\u00f3n, cuyo contenido tiene a Dios como autor (Rom 15,16; 2Cor 11,7; lTes 2,2.8.9) y a Cristo Jes\u00fas como tema \u00fanico (Rom 1,3; 15,19; 1Cor 9,12; 2Cor 2,2; 9,13; 10,14; G\u00e1l 1,11-12; F1p 1,17).<\/p>\n<p>El evangelio paulino se diferencia del evangelio del reino de Dios que presentan los sin\u00f3pticos como la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret (Mt 4,23; 9,35; 24,14; Lc 4,43; 8,1; 16,16); en este aspecto, Pablo representa una etapa m\u00e1s evolucionada que la que testimonian los evangelios escritos; para el ap\u00f3stol, Cristo llena exclusivamente su evangelio; todo cuanto haga palidecer o tienda a sustituir esta primac\u00ed\u00ada de la persona de Jes\u00fas, anunciada como \u00fanica salvaci\u00f3n, no cabe en su predicaci\u00f3n. Ello explica su defensa a ultranza de la justificaci\u00f3n por la fe en Cristo, frente a las tendencias judaizantes del primer cristianismo (G\u00e1l 2,11-21), y c\u00f3mo, frente al entusiasmo de los cristianos procedentes del helenismo, impone la teolog\u00ed\u00ada de la cruz como \u00fanica palabra de salvaci\u00f3n (cf lCor 1,17-2,5).<\/p>\n<p>Por tanto, para el cristianismo m\u00e1s primitivo, evangelio designa esa proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas, el Cristo, el Hijo de Dios, salvaci\u00f3n definitiva para todos los hombres. Ahora bien, al ser esta predicaci\u00f3n testimonio de Cristo Jes\u00fas, cualquier apunte escrito que contenga trazos de su vida o trozos de su predicaci\u00f3n, pudo considerarse evang\u00e9lico, en la medida en que recogiera la proclamaci\u00f3n de la fe cristiana y estuviera a su servicio. De ah\u00ed\u00ad que, sobre todo en ambientes de misi\u00f3n, surgiera la necesidad de poner por escrito recuerdos de la vida de Jes\u00fas, para recoger la predicaci\u00f3n de sus testigos y alimentar nuevas proclamaciones de su persona: colecciones de hechos y dichos de Jes\u00fas, narraciones de su muerte y de las apariciones, fueron engrosando la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. De forma casual, respondiendo a necesidades misioneras y catequ\u00ed\u00adsticas, se pasaba del evangelio predicado al evangelio escrito.<\/p>\n<p>2. PREDICACI\u00ed\u201cN ESCRITA. Que la puesta por escrito de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sirviera a la predicaci\u00f3n no explica todav\u00ed\u00ada la novedad que el surgimiento de la literatura evang\u00e9lica trae consigo. Tuvieron que darse otras circunstancias muy concretas y decisivas para el futuro de la misma predicaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>a) Condiciones hist\u00f3ricas previas. En primer lugar, la paulatina desaparici\u00f3n de los testigos presenciales oblig\u00f3 muy pronto a la comunidad a preservar su testimonio. La comunidad, creyendo que en Jes\u00fas resucitado Dios hab\u00ed\u00ada actuado definitivamente, viv\u00ed\u00ada apoyada en su recuerdo: su existencia y su persistencia depend\u00ed\u00ada de su memoria; a falta de hombres vivos que actualizasen un pasado compartido con Jes\u00fas, recogieron sus recuerdos en escritos en los que pudieran reconocer su voz y sentirse, a su vez, disc\u00ed\u00adpulos y testigos. De ah\u00ed\u00ad la necesidad de que tales escritos fueran apost\u00f3licos, es decir, que condensaran el testimonio aut\u00e9ntico de los primeros disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, y en contra de lo que hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo en un principio, el mundo no parec\u00ed\u00ada estar acabado y el Se\u00f1or Jes\u00fas retrasaba indefinidamente su retorno; la comunidad tuvo que afrontar tareas nuevas para las que no encontraba soluciones directas en la tradici\u00f3n apost\u00f3lica; sin contar con que, perdida la esperanza de una pronta liquidaci\u00f3n de este siglo, no tuvo m\u00e1s remedio que comenzar a insertarse conscientemente en \u00e9l. Alarg\u00e1ndose indefinidamente el tiempo por venir, tuvo que mirar al pasado con mayor atenci\u00f3n: lo ocurrido a Jes\u00fas, el Cristo, era la mejor fuente de inspiraci\u00f3n para imaginarse lo que les iba a suceder a ellos y el apoyo m\u00e1s fuerte frente a cuanto les estaba sucediendo. Tuvieron que leer su propia historia reactivando la historia de su Se\u00f1or; seguramente la obra lucana es la mejor prueba, aunque no la \u00fanica, de esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la instalaci\u00f3n de la comunidad cristiana dentro del mundo grecorromano, consecuencia directa del \u00e9xito misionero inicial, llev\u00f3 a la tercera generaci\u00f3n cristiana a fijar su mensaje tradicional frente a cultos mist\u00e9ricos o sistemas gn\u00f3sticos. La comunidad guard\u00f3 fidelidad al evangelio oral, poni\u00e9ndolo por escrito en unos libros que unieron la predicaci\u00f3n con la biograf\u00ed\u00ada y la afirmaci\u00f3n escatol\u00f3gica con la cr\u00f3nica hist\u00f3rica, la fe en el misterio y el relato como forma de expresi\u00f3n. As\u00ed\u00ad salv\u00f3 el primer cristianismo el desaf\u00ed\u00ado de concretar la salvaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas de Nazaret, evitando tanto el peligro de convertirse en el triunfo de la Idea (gnosis = la salvaci\u00f3n por el conocimiento) como la tentaci\u00f3n de reducirse a la historia humana, de modo que no dejara lugar al protagonismo divino.<\/p>\n<p>b) El evangelio escrito. El traspaso de la tradici\u00f3n oral a documento escrito supuso una transformaci\u00f3n en la comprensi\u00f3n del mismo evangelio: aunque siempre la predicaci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas como salvaci\u00f3n de Dios hab\u00ed\u00ada incluido el recuerdo de su figura hist\u00f3rica, ahora la historificaci\u00f3n del kerigma se hizo de forma m\u00e1s consecuente; lo que hab\u00ed\u00ada sido, ante todo, anuncio escatol\u00f3gico, tuvo que ir tomando forma de cr\u00f3nica hist\u00f3rica: el hoy de la predicaci\u00f3n encontr\u00f3 un comienzo localizable en la historia profana, los d\u00ed\u00adas de Juan el Bautista (cf Lc 3,1-3; 4,21), y un final tambi\u00e9n hist\u00f3rico, bajo Poncio Pilato (cf Mc 15; He 10,37-40).<\/p>\n<p>A esta historificaci\u00f3n interna de la predicaci\u00f3n cristiana acompa\u00f1\u00f3 otra, externa quiz\u00e1, pero no menos determinante: el inter\u00e9s de los cristianos por Jes\u00fas de Nazaret se basaba en que le cre\u00ed\u00adan Se\u00f1or universal e Hijo \u00fanico de Dios. Al saberlo vivo y a su favor, les import\u00f3 su pasado: siendo desde la experiencia actual cristiana desde donde rememoraban aquel pasado y lo asum\u00ed\u00adan en su testimonio de fe, su recuerdo fue selectivo; su memorizaci\u00f3n de cuanto \u00abJes\u00fas hizo y dijo entre nosotros\u00bb (He 1,1), estaba activada por las preocupaciones que su vida actual les presentaba. En cierta manera, eran las ocupaciones del presente y los miedos ante el futuro inmediato lo que les oblig\u00f3 a mantener el recuerdo de Jes\u00fas. Y esta es la raz\u00f3n por la que hoy sabemos tan poco de la vida de Jes\u00fas de Nazaret y de lo que sabemos a trav\u00e9s de la vida y de la predicaci\u00f3n de sus testigos; la comunidad cristiana, cuando se puso a escribir el evangelio, no supo, y probablemente ni quiso, separar la memoria de su Se\u00f1or de la cr\u00f3nica de su presente. Recuerdo de Jes\u00fas y vivencia cristiana conforman de igual modo el relato evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>Ello ayuda a explicar la originalidad del evangelio, en cuanto predicaci\u00f3n escrita. El evangelio cristiano muestra escaso inter\u00e9s por el desarrollo externo e interno de Jes\u00fas, sus or\u00ed\u00adgenes, su formaci\u00f3n, su psicolog\u00ed\u00ada; falta una caracterizaci\u00f3n de su persona, la de sus amigos o disc\u00ed\u00adpulos; m\u00e1s grave a\u00fan: el marco cronol\u00f3gico y la localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica del relato de su vida y muerte despiertan serias reservas. El evangelio se caracteriza por su sobriedad narrativa, por su evidente desinter\u00e9s en magnificar a sus personajes, por la presencia omnipresente de Dios en los hechos y dichos de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>Considerado como documento literario, no encuentra paralelos en la literatura antigua: ni puede compararse con las Vidas de hombres c\u00e9lebres, seg\u00fan el modelo de la historiograf\u00ed\u00ada helen\u00ed\u00adstica, ni son colecciones de an\u00e9cdotas o milagros atribuidas a alg\u00fan taumaturgo errante. Tampoco la literatura cristiana posterior ofrece aut\u00e9nticos paralelos; y ello es a\u00fan m\u00e1s significativo.<\/p>\n<p>Los llamados evangelios ap\u00f3crifos no son, desde el punto de vista formal, verdaderos evangelios: en ellos domina la ingenuidad y la imaginaci\u00f3n, la curiosidad y la piedad popular y no el esfuerzo misionero o la preocupaci\u00f3n catequ\u00e9tica; se interesan m\u00e1s por llenar los silencios de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica que por llamar a la conversi\u00f3n. No obstante su influencia en la piedad popular de los primeros siglos -y a trav\u00e9s de ella, en los dogmas cristol\u00f3gicos-, los evangelios ap\u00f3crifos no pueden verse en continuidad con los evangelios can\u00f3nicos.<\/p>\n<p>III. Rasgos t\u00ed\u00adpicos del evangelio escrito<br \/>\nMarcos es considerado com\u00fanmente como el creador del g\u00e9nero; su evangelio, por la originalidad literaria y por su trascendencia hist\u00f3rica, constituye una aut\u00e9ntica haza\u00f1a. Es verdad que Marcos encontr\u00f3 en la predicaci\u00f3n misionera y en la catequesis comunitaria el camino a seguir, pues ambas explicaban las afirmaciones de la fe cristiana mediante narraciones de la vida de Jes\u00fas. La aportaci\u00f3n personal del autor consisti\u00f3 en enmarcar esa predicaci\u00f3n en un relato hist\u00f3rico; su decisi\u00f3n estaba motivada por las necesidades de su comunidad, que sent\u00ed\u00ada urgencia por dar base hist\u00f3rica homog\u00e9nea a la predicaci\u00f3n sobre Cristo que hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo de los primeros testigos y que se ocup\u00f3 en conservar.<\/p>\n<p>1. MATERIAL TRADICIONAL. La primera, y principal, caracter\u00ed\u00adstica del evangelio en cuanto g\u00e9nero literario es, pues, la presencia en \u00e9l de la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas, el Cristo: los evangelistas se nutren de los elementos previos a ellos, los recopilan y conservan, los transmiten creando para ellos un marco que intencionadamente los convierte en un relato continuado de una parte significativa de la vida de Jes\u00fas. Se saben, pues, deudores de una tradici\u00f3n com\u00fan y responsables de ella ante una comunidad. Y aunque haya que aceptarse un largo per\u00ed\u00adodo de puesta por escrito, desde las primeras colecciones de hechos y dichos de Jes\u00fas hasta su definitiva redacci\u00f3n, toda la obra gira en torno a ese fondo tradicional de narraciones sobre Jes\u00fas de Nazaret, cuyo verdadero productor era la comunidad cristiana; ella fue y sigue siendo el sujeto de la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas y, en definitiva, su mejor garant\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. PRESENTACI\u00ed\u201cN HISTORIFICADA. El segundo rasgo t\u00ed\u00adpico es el marco com\u00fan en el que las tradiciones han sido encuadradas, y que va desde la predicaci\u00f3n del Bautista hasta los sucesos pascuales (cf He 1,1-2; 10,37-40). El encuadre, que sirve de nexo a los diversos fragmentos tradicionales, sean historias de milagros o conjuntos de sentencias, no refleja la situaci\u00f3n de lo narrado en la vida de Jes\u00fas; a pesar de su apariencia biogr\u00e1fica, estos encuadres narrativos, por proceder de la mano de su redactor y por pretender especialmente unir bloques de tradiciones originariamente dispersas, no suelen ser fidedignos desde el punto de vista hist\u00f3rico. Aunque los distintos evangelios can\u00f3nicos no coincidan totalmente en este marco geogr\u00e1fico y temporal, poseen una base com\u00fan, que responde al esquema utilizado por Marcos; \u00e9l fue quien organiz\u00f3 los materiales en torno a dos ejes: el temporal, desde los d\u00ed\u00adas del Bautista hasta el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y el espacial, desde Galilea hasta Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>El evangelio se presenta, pues, como una exposici\u00f3n historificada de la predicaci\u00f3n cristiana. Lo que no quiere decir que debamos considerar los relatos evang\u00e9licos como fuentes seguras para la reconstrucci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas; aunque, por otra parte y a falta de mejores documentos, son ellos los \u00fanicos en que podemos apoyarnos para conocer algo sobre el pensamiento y la obra hist\u00f3rica de Jes\u00fas. Aqu\u00ed\u00ad, a nivel literario, est\u00e1 latente la conciencia de la comunidad cristiana, que se sabe esencialmente referida a unos sucesos concretos y a personas reales: de ah\u00ed\u00ad que los evangelios se presenten como predicaci\u00f3n historiada, lectura de lo que nana a la luz de la fe que se tiene, confesi\u00f3n de fe formulada como cr\u00f3nica de una vida.<\/p>\n<p>3. INTENCI\u00ed\u201cN KERIGM\u00ed\u0081TICA. La presentaci\u00f3n hist\u00f3rica del evangelio no ha de llevar a enga\u00f1os: el evangelio es, ante todo y sobre todo, anuncio de Cristo que busca motivar la conversi\u00f3n en los oyentes; ello impone que esa predicaci\u00f3n intente ser significativa en la situaci\u00f3n del oyente del evangelio; obliga, pues, a su actualizaci\u00f3n. La tradici\u00f3n evang\u00e9lica no se recogi\u00f3 ni se transmiti\u00f3 como un sagrado dep\u00f3sito de cosas pasadas, sino que era considerada digna de transmisi\u00f3n -no s\u00f3lo, pero tambi\u00e9n- en la medida en que era capaz de iluminar la problem\u00e1tica que viv\u00ed\u00ada la comunidad destinataria.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n subyacente a este hecho es realmente revolucionaria: la comunidad que recuerda no lo hace mim\u00e9ticamente, ni est\u00e1 dominada por una curiosidad por sus or\u00ed\u00adgenes; est\u00e1 proclamando cuanto su Se\u00f1or dice a su comunidad y obra en ella, cuando repite lo que Jes\u00fas hizo y dijo; as\u00ed\u00ad reconoce su propia historia como la mejor cr\u00f3nica de la vida de su Se\u00f1or. De ah\u00ed\u00ad que vea leg\u00ed\u00adtimo retrotraer circunstancias y problemas nuevos situ\u00e1ndolos entre los que afront\u00f3 Jes\u00fas, poner discursos o sentencias no pronunciados por \u00e9l, tan solo porque ellos, como cristianos, los est\u00e1n viviendo o necesitando.<\/p>\n<p>Sus mismas caracter\u00ed\u00adsticas y las circunstancias que lo hicieron nacer situaron el evangelio entre la literatura popular. Este tipo de literatura tiene rasgos definidos: generalmente ofrece poco valor desde el punto de vista literario; lengua y estilo son poco cuidados; las narraciones son breves y de estructura artificiosa, que por estar centradas en las afirmaciones de fe dejan lagunas informativas que hoy nos pueden parecer lamentables; sus autores no tuvieron grandes pretensiones literarias. La libertad de redacci\u00f3n puede detectarse con relativa facilidad: mediante paralelismos se reelaboran los materiales tradicionales, se les une con frases estereotipadas, se re\u00fanen hechos o dichos en torno a un lugar o a una jornada, logrando as\u00ed\u00ad formar escenas narrativas. Este modo de hacer literatura ha sido producido y utilizado en ambientes populares; si se quiere comprender el fen\u00f3meno evang\u00e9lico, no puede olvidarse su origen popular; de \u00e9l proviene, en parte, su originalidad literaria.<\/p>\n<p>IV. Evangelio: cuatro libros can\u00f3nicos<br \/>\nA pesar de las diferencias que median entre ellos, los cuatro evangelios que la Iglesia ha aceptado como can\u00f3nicos cumplen con los requisitos indicados, propios del g\u00e9nero evangelio: han sistematizado tradiciones orales y escritas sobre la actuaci\u00f3n y la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas en torno a unas coordenadas espacio-temporales muy concretas, para responder a las necesidades de sus respectivas comunidades.<\/p>\n<p>Partiendo de un esquema b\u00e1sico com\u00fan, fundamentalmente el utilizado por Marcos, se advierte un progresivo ensanchamiento narrativo, que puede muy bien entenderse si los imitadores de Marcos, que contaban con mayor informaci\u00f3n sobre Jes\u00fas de la que \u00e9l dispuso, intentaron conservarla a\u00f1adi\u00e9ndola al relato-base: introdujeron nuevos materiales (por ejemplo, Lc 9,51-19,27, donde Lucas ha colocado gran parte de las tradiciones que le son propias) y alargaron lo mismo el principio (por ejemplo, los llamados evangelios de la infancia: Mt 1,1-2,23; Lc 1,1-2,52) que el final (comparar Mc 16,1-8 con Mt 28,1-20 o Lc 24,1-35).<\/p>\n<p>El resultado es sorprendente: mientras Marcos inicia su relato presentando a Jes\u00fas, adulto ya, junto al Bautista, Juan pone el inicio de la vida de Jes\u00fas en un per\u00ed\u00adodo antes del tiempo (Jn 1,1-18; Mc 1,1-16); si Marcos acaba su evangelio con el relato de la tumba vac\u00ed\u00ada y el silencio de las mujeres (Mc 16,1-8), Lucas, en cambio, lo finaliza en la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas resucitado al cielo, tras cuarenta d\u00ed\u00adas de convivencia con sus disc\u00ed\u00adpulos (Lc 24,50-53).<\/p>\n<p>Los redactores tuvieron, adem\u00e1s, inter\u00e9s en dar mayor homogeneidad y profundidad teol\u00f3gica a las tradiciones que hab\u00ed\u00adan llegado a ellos (por ejemplo, Mt 1,9-11; Mc 3,13-17; Lc 3,21-22; Jn 1,19-34); ninguno estuvo libre de una determinada comprensi\u00f3n de la fe que transmit\u00ed\u00adan, ni alejados de las necesidades de sus comunidades; por ello, su tratamiento del fondo com\u00fan y las innovaciones que introdujeron, caracterizan y reflejan la versi\u00f3n personal que se hizo del \u00fanico evangelio. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, Lucas y Juan siguen el modelo de Marcos; pero mientras Lucas est\u00e1 interesado en escribir una obra digna y asegurar con ello la verosimilitud hist\u00f3rica de cuanto escribe (Lc 1,1-4; He 1,1-2), Juan prescinde de ambas preocupaciones y sabe que su relato es parcial y somero (Jn 20,30-31; 21,25): a Lucas le interesaba narrar la expansi\u00f3n del evangelio y su predicaci\u00f3n hasta los confines del mundo (Lc 24,47; He 1,8); Juan escribi\u00f3 su obra para fortalecer la fe de los ya creyentes (Jn 20,30-31). Ambos transformaron fuertemente el modelo en el que se inspiraron, y ello, con toda seguridad, de forma deliberada: su presentaci\u00f3n de Jes\u00fas respond\u00ed\u00ada a la forma de vivir la fe en Cristo y a la situaci\u00f3n de la comunidad para la que escribieron.<\/p>\n<p>Fue la Iglesia posapost\u00f3lica la que reconoci\u00f3 el car\u00e1cter vinculante de los cuatro evangelios; para ella era evidente que el testimonio de los cuatro evangelios no hac\u00ed\u00ada m\u00e1s que repetir el \u00fanico evangelio de Dios. Entrado el siglo segundo, a\u00fan se resist\u00ed\u00ada a hablar de evangelios en plural (Didaj\u00e9 15, 3-4; Clem. 2, 8, 5). Justino parece haber sido el primero en usarlo, al hablar de \u00ablas memorias de los ap\u00f3stoles, que son llamadas evangelios\u00bb (Apol. I, 66, 3; de paso habr\u00ed\u00ada que celebrar lo acertado de esta antiqu\u00ed\u00adsima definici\u00f3n de los evangelios como memoria apost\u00f3lica de Jesucristo); nada extra\u00f1o que con el tiempo el t\u00e9rmino evangelista pasara de su sentido original de predicador errante, misionero (He 21,8; Ef 4,11) a significar el autor de un evangelio (Hip\u00f3lito, De Antichr. 56).<\/p>\n<p>No obstante, en la conciencia eclesial domin\u00f3 siempre la convicci\u00f3n de que el evangelio es uno solo: Ireneo habla de un \u00fanico evangelio pero cuadriforme (Adv. Haer. III, 11, 8), predicado a viva voz y, por voluntad divina, transmitido por escrito. La misma inscripci\u00f3n con que fueron introducidos en el canon y como son utilizados en la liturgia (o el intento de Taciano de publicar a finales del siglo segundo un evangelio hecho a base de los cuatro) no son m\u00e1s que s\u00ed\u00adntomas de esa persuasi\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>A partir del siglo II, el testimonio un\u00e1nime de la Iglesia conoce s\u00f3lo cuatro evangelios y nombra a sus autores: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. A pesar de que haya convergencia constante en la atribuci\u00f3n a tales autores y de que tal opini\u00f3n est\u00e1 bien documentada, hoy existen fuertes reparos, por motivos de cr\u00ed\u00adtica interna, contra esa atribuci\u00f3n. Sin embargo, sigue siendo decisivo vincular los materiales que tales escritos nos han conservado con la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y testigos de su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La apostolicidad de los evangelios no queda salvada s\u00f3lo si un ap\u00f3stol garantiza su testimonio, cosa, adem\u00e1s, improbable en el caso de Marcos y Lucas y dudosa en el de Mateo y Juan; m\u00e1s bien, ha sido el consenso eclesial que acept\u00f3 los escritos como evangelios el fundamento mejor de su apostolicidad: no radica su valor en qui\u00e9n los escribiera sino qu\u00e9 es lo que anunciaban los escritos; por ello han sido aceptados en la Iglesia y son venerados como palabra de Dios.<\/p>\n<p>V. Para una lectura creyente del evangelio<br \/>\nDel conocimiento del proceso formativo del evangelio se deducen un par de caracter\u00ed\u00adsticas que, de ser tomadas en consideraci\u00f3n, facilitar\u00ed\u00adan su lectura creyente.<\/p>\n<p>a) Por un lado, la comunidad creyente es, en cuanto sujeto enunciador y lugar del anuncio, el origen de la tradici\u00f3n y su destinatario principal: los evangelios nacieron porque exist\u00ed\u00ada la Iglesia, que guard\u00f3 memoria de Jes\u00fas, anunci\u00f3 su vida y su muerte como salvaci\u00f3n, perpetu\u00f3 su predicaci\u00f3n poni\u00e9ndola por escrito y la reconoci\u00f3 como buena noticia. El papel de la comunidad en la creaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica obliga al lector del evangelio a convertirse en miembro consciente de esa comunidad; quien quiera leer el evangelio y entenderlo tendr\u00e1 que situarse dentro de la comunidad cristiana para comprenderlo como ella lo hace y sentirse responsable ante ella de c\u00f3mo lo hace.<\/p>\n<p>b) Por otra parte, la predicaci\u00f3n oral fue, y ha de seguir siendo, el n\u00facleo originario y la actividad recreadora de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica; si hubo evangelio escrito es porque hab\u00ed\u00ada habido previamente proclamaci\u00f3n a viva voz. El anuncio del evangelio es el mejor modo de conservarlo y de entenderlo, de transmitirlo y de recrearlo. Una lectura del evangelio que no se convierta en buena noticia, en proclamaci\u00f3n actualizada de la oferta de salvaci\u00f3n que tenemos en Cristo Jes\u00fas, y que espera una respuesta personal no se autentifica como verdadera.<\/p>\n<p>BIBL.: AGUIRRE R.-RODR\u00ed\u008dGUEZ A., Evangelios sin\u00f3pticos y Hechos de los ap\u00f3stoles, Verbo Divino, Estella 1992; BARTOLOME J. J., El evangelio y Jes\u00fas de Nazaret, CCS, Madrid 1995; BECKER U., Evangelio, en COENEN L.-BEYRETHER E.-BIETENHARD FI., Diccionario teol\u00f3gico del Nuevo Testamento II, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980; CABA J., De los evangelios al Jes\u00fas hist\u00f3rico. Introducci\u00f3n a la cristolog\u00ed\u00ada, BAC, Madrid 1971; CERFAUX L., La voz viva del evangelio. Al comienzo de la Iglesia, Dinor, San Sebasti\u00e1n 1958; DODD C. H., La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y sus desarrollos, Fax, Madrid 1974; FERN\u00ed\u0081NDEZ RAMOS F., El Nuevo Testamento 1, Atenas, Madrid 1988; GARC\u00ed\u008dA VIANA L. F., El cuarto evangelio. Historia, teolog\u00ed\u00ada y relato, San Pablo, Madrid 1997; GERHARDSSON B., Prehistoria de los evangelios. Los or\u00ed\u00adgenes de las tradiciones evang\u00e9licas, Sal Terrae, Santander 1980; GRELOT P., Los evangelios. Origen, fechas, historicidad, Verbo Divino, Estella 19854; MARCONCINI B., Los sin\u00f3pticos. Formaci\u00f3n, redacci\u00f3n, teolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1998; Evangelio-Evangelios, en RoSSANO P.-RAVASI G.-GIRLANDA A. (dirs.), Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990, 587-620; SALAS A., Evangelios sin\u00f3pticos, San Pablo, Madrid 1993; El evangelio de Juan, San Pablo, Madrid 1993.<\/p>\n<p>Juan J. Bartolom\u00e9 Lafuente<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El evangelio antes de los evangelios: 1. Evangelio y evangelizar: a) La terminolog\u00ed\u00ada del \u00abevangelio\u00bb en el NT, b) \u00abEuangh\u00e9lion\u00bb en el ambiente greco-helen\u00ed\u00adstico, c) \u00abEuanghel\u00ed\u00adzesthai\u00bb-\u00abeuangh\u00e9lion\u00bb en la Biblia (AT); 2. Jes\u00fas evangelizador del reino de Dios: a) Jes\u00fas mensajero del reino de Dios, b) Jes\u00fas evangelizador de los pobres, c) La espera del mes\u00ed\u00adas evangelizador. II. El evangelio de Jesucristo en la primera Iglesia: 1. El evangelio de Pablo: a) El origen del evangelio de Pablo, b) El contenido y el m\u00e9todo del evangelio de Pablo; 2. El evangelio en los Hechos de los Ap\u00f3stoles: a) Los protagonistas y los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n, b) Contenido y m\u00e9todo de la evangelizaci\u00f3n; 3. El evangelio en los escritos apost\u00f3licos. Conclusiones.<\/p>\n<p>I. EL EVANGELIO ANTES DE LOS EVANGELIOS. El t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bb en las lenguas modernas en general es la transcripci\u00f3n literal del original griego euangh\u00e9lion, adjetivo sustantivado, que significa \u00abbuena nueva\u00bb o \u00abalegre mensaje\u00bb. Consta de eu, \u00abbien-bueno\u00bb, y de \u00e1nghelos, \u00abmensajero-anuncio\u00bb, o del verbo angh\u00e9llein, \u00abanunciar\u00bb. Con el plural \u00abevangelios\u00bb en el uso com\u00fan se designan los cuatro libros del canon cristiano, atribuidos respectivamente a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. En cambio, con el t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bb se indica el mensaje religioso y espiritual en general, propuesto en la predicaci\u00f3n cristiana, ya sea dentro de las comunidades, ya en la actividad misionera. El uso del t\u00e9rmino \u00abevangelios\u00bb en plural para indicar los libros se remonta al siglo 11 d.C. (Justino, Apolog\u00ed\u00ada I, 56,3); Ireneo de Lyon emplea la palabra aun en el doble sentido de predicaci\u00f3n oral y de texto escrito (Adv. Haer. III, 1,1.8; cf II, 11,7).<\/p>\n<p>En una \u00e9poca como la actual, en la cual en el \u00e1mbito de las viejas Iglesias europeas se ha vuelto a hablar de \u00abevangelizar\u00bb y de \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb en relaci\u00f3n con el fen\u00f3meno de progresiva indiferencia o abandono de la pr\u00e1ctica religiosa cristiana, es oportuno encontrar las matrices hist\u00f3ricas del evangelio. El punto de partida y el \u00fanico camino que se puede recorrer lo ofrecen los cuatro libros llamados \/evangelios y los otros textos recogidos en el canon cristiano, donde se habla muchas veces de \u00abevangelio\u00bb y \u00abevangelizar\u00bb. La investigaci\u00f3n se ve estimulada, adem\u00e1s de por el renovado inter\u00e9s hacia todo lo que est\u00e1 en el origen como acontecimiento fundante y normativo, por el deseo leg\u00ed\u00adtimo de redescubrir las resonancias genuinas del mensaje o anuncio de Jes\u00fas, llamado por los autores cristianos \u00abevangelio\u00bb. Mas aqu\u00ed\u00ad se plantean algunos interrogantes suscitados por la investigaci\u00f3n moderna. \u00bfHasta qu\u00e9 punto \/Jes\u00fas est\u00e1 en el orinen del evangelio? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre su actividad y mensaje y los actuales evangelios o escritos cristianos? \u00bfCu\u00e1l es el ambiente cultural y religioso que sirve de fondo a la g\u00e9nesis del evangelio y a la redacci\u00f3n de los evangelios? Estos interrogantes son leg\u00ed\u00adtimos tambi\u00e9n por el simple hecho de que los actuales evangelios, como los otros textos del NT, est\u00e1n escritos en griego y el mismo t\u00e9rmino euangh\u00e9lion es una palabra griega. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay, pues, entre Jes\u00fas y el evangelio?<br \/>\n1. EVANGELIO Y EVANGELIZAR. El primer modo de acercarse a una experiencia humana, en este caso religiosa y espiritual, es el conocimiento de las palabras en las cuales ha sido formulada y consignada. Si es verdad que el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion es griego, sin embargo en ning\u00fan escrito griego del siglo I aparece con m\u00e1s frecuencia que en los escritos cristianos del NT. De esta comprobaci\u00f3n arranca el estudio del evangelio tambi\u00e9n en una perspectiva de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>a) La terminolog\u00ed\u00ada del \u00abevangelio\u00bb en el NT. El sustantivo euangh\u00e9lion aparece en total en los textos del NT 76 veces. Pero, aparte del hecho cuantitativo, es m\u00e1s interesante considerar el espectro de la distribuci\u00f3n de esta terminolog\u00ed\u00ada en los varios escritos. Sorprende inmediatamente, en un examen del l\u00e9xico, la preponderancia paulina, con unos 60 empleos, de los cuales casi 50, 49 para ser exactos, en las cartas atribuidas un\u00e1nimemente a Pablo, mientras que este vocablo est\u00e1 del todo ausente de la carta a los Hebreos.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s viene el evangelio de \/Marcos, donde el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion aparece siete veces (ocho si se toma en consideraci\u00f3n tambi\u00e9n Mar 16:15, que forma parte del final can\u00f3nico, pero no marcano). En general, se encuentra en forma absoluta: t\u00f3 euangh\u00e9lion, seis veces, o bien est\u00e1 determinado por el genitivo \u00abevangelio de Dios\u00bb (Mar 1:14); \u00abevangelio de Jesucristo (Hijo de Dios)\u00bb (Mar 1:1). El evangelio es objeto del verbo \u00abanunciar\u00bb, gr. keryssein, en la forma activa o pasiva (Mar 1:14; Mar 13:10; Mar 14:9; Mar 16:15).<\/p>\n<p>Esta asociaci\u00f3n del vocablo \u00abevangelio\u00bb con el verbo \u00abanunciar\u00bb se acent\u00faa en l Mateo. Las cuatro veces que aparece, euangh\u00e9lion es siempre objeto del verbo keryssein y est\u00e1 especificado por el genitivo \u00abevangelio del reino\u00bb o bien precisado como \u00abeste evangelio\u00bb (Mat 26:13).<\/p>\n<p>Examinando el vocabulario evang\u00e9lico del NT llama la atenci\u00f3n el hecho de que el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion est\u00e9 del todo ausente en el evangelista \/ Lucas y en \/ Juan. Pero mientras que en Lucas esa ausencia se ve compensada por su doble empleo en los \/ Hechos (Mat 15:7 y 20,24) y por el recurso masivo del verbo evangelizar, en la tradici\u00f3n juanista, excluido el Apocalipsis, est\u00e1 ausente esta terminolog\u00ed\u00ada. Pero es cierto que los escritos juanistas reflejan bajo este aspecto la situaci\u00f3n de los otros textos  apost\u00f3licos: euangh\u00e9lion se encuentra s\u00f3lo en l Pe 4,17.<\/p>\n<p>Antes de sacar ninguna conclusi\u00f3n, es oportuno completar el cuadro de la terminolog\u00ed\u00ada con el examen del verbo de la misma cepa sem\u00e1ntica en la forma media euanghel\u00ed\u00adzesthai y en la menos frecuente euanghel\u00ed\u00adzein (Apo 10:7; Apo 14:6). En un primer sondeo de los textos del NT se comprueba la neta preferencia dada al verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai en la obra de Lucas, en el evangelio y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles: 35 veces de un total de 53 en el NT; le sigue el epistolario paulino, con 22 empleos totales, de los cuales 18 en las cartas aut\u00e9nticas. Contrasta con este dato la falta absoluta del verbo mencionado en el evangelio de Marcos, y el \u00fanico empleo de Mat 11:5, en com\u00fan con la tradici\u00f3n lucana (Luc 7:22). En los otros escritos del NT es irrelevante el uso de este verbo en comparaci\u00f3n con su presencia masiva en la tradici\u00f3n de Lucas y de Pablo, pues fuera de la primera carta de Pedro, donde se encuentra tres veces, no aparece en ning\u00fan otro texto.<\/p>\n<p>El cuadro de conjunto del vocabulario evang\u00e9lico no cambia si se toma en consideraci\u00f3n el sustantivo euanghelist\u00e9s, que se emplea s\u00f3lo en tres textos, para hablar de la funci\u00f3n reconocida y estable de algunos misioneros cristianos, como Felipe, en Heb 21:8, o de los responsables y animadores de las comunidades locales (Efe 4:11; 2Ti 4:5).<\/p>\n<p>Esta investigaci\u00f3n sobre la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica se puede completar teniendo en cuenta los verbos y sustantivos asociados m\u00e1s o menos directamente con euangh\u00e9lion y con el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai: el verbo keryssein, anunciar; an\/katangh\u00e9llein, proclamar; lale\u00ed\u00adn (t\u00f3n l\u00f3gon), hablar; did\u00e1skein, ense\u00f1ar, con los respectivos sustantivos didaj\u00e9, ense\u00f1anza, y didaskal\u00ed\u00ada, doctrina; paradid\u00f3mai, transmitir; homologhein, confesar; martyrein, testimoniar.<\/p>\n<p>El verbo keryssein aparece en total 60 veces en el NT. En el evangelio de Mateo, en los cuatro casos en que aparece, tiene como objeto euangh\u00e9lion (del reino) o este evangelio. M\u00e1s frecuente a\u00fan es el uso en Marcos, 14 veces; pero s\u00f3lo en cuatro casos, comprendido Mar 16:15, con contenido evang\u00e9lico expl\u00ed\u00adcito. La obra lucana, evangelio y Hechos, se distingue por la preferencia dada a este vocabulario del anuncio -17 veces en total-, como ocurre en las cartas aut\u00e9nticas de Pablo: 15 veces de 18 en todo el corpus paulino. El objeto del anuncio, cuando se indica, es la mayor\u00ed\u00ada de las veces el Cristo (Jesucristo), tres veces en Hechos y cinco veces en Pablo. Pero no faltan ejemplos en los cuales se hace referencia expl\u00ed\u00adcita al evangelio (G\u00e1l 2:2; 1Ts 2:9). El sustantivo k\u00e9rigma, ocho veces en los textos del NT, es en las cartas de Pablo casi un t\u00e9rmino t\u00e9cnico para indicar el anuncio cristol\u00f3gico o la predicaci\u00f3n misionera fundamental(Rom 16:25; 1Co 1:21; 1Co 2:4; 1Co 15:14).<\/p>\n<p>Algunos compuestos de angh\u00e9llein -que aparece s\u00f3lo dos veces en Juan- se emplean en los contextos de la predicaci\u00f3n misionera o del evangelio: anangh\u00e9llein, 15 veces en total; cf IPe 1,12; o bien en los contextos de la predicaci\u00f3n o instrucci\u00f3n eclesial (Heb 20:20.27); katangh\u00e9llein, que aparece 18 veces en el NT, se emplea en los contextos misioneros (Heb 4:2; Heb 13:5; Heb 15:36; Heb 17:3.13.23; lCor 2,1). El contenido de esta proclamaci\u00f3n es la \u00abpalabra de Dios\u00bb, el \u00abevangelio\u00bb (ICor 9,14); \u00abCristo\u00bb (Flp 1:17.18).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el verbo lale\u00ed\u00adn, que aparece con frecuencia junto con l\u00e9ghein, en el sentido gen\u00e9rico de \u00abhablar-decir\u00bb (lale\u00ed\u00adn es t\u00ed\u00adpico de los contextos de la comunicaci\u00f3n carism\u00e1tica bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu), se emplea en algunos casos para designar el discurso misionero de anuncio o la proclamaci\u00f3n p\u00fablica. Con este significado aparece a menudo lale\u00ed\u00adn en los Hechos de los Ap\u00f3stoles en forma absoluta o con el objeto especificado: \u00abdecir la palabra del Se\u00f1or o de Dios\u00bb (Heb 4:31; Heb 8:25; Heb 11:19; Heb 13:46; Heb 16:6.32). Tambi\u00e9n en el estilo de las cartas de Pablo se encuentra este recurso a lale\u00ed\u00adn para designar el discurso misionero cristiano: \u00abdecir la palabra de Dios\u00bb (Flp 1:14) o \u00abel evangelio de Dios\u00bb (1Ts 2:2).<\/p>\n<p>Lo mismo vale para did\u00e1skein, muy frecuente en los evangelios para indicar la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, que es empleado por el autor de Hechos en combinaci\u00f3n con evangelizar para describir la actividad misionera y de ense\u00f1anza p\u00fablica y privada de los ap\u00f3stoles y de los dem\u00e1s misioneros cristianos (Heb 5:21.25.42; Heb 15:35; Heb 18:11; Heb 20:20; Heb 28:31; cf 1Co 4:17). An\u00e1logamente, el sustantivo didaj\u00e9 se emplea no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con la ense\u00f1anza o catequesis intraeclesial (Heb 2:42; Rom 6:17), sino tambi\u00e9n en algunos casos para designar la predicaci\u00f3n o proclamaci\u00f3n exterior en los contextos misioneros, poniendo en estos casos el acento en el contenido del mensaje (Heb 5:28; Heb 13:22 : \u00abla doctrina del Se\u00f1or\u00bb). En cambio, el t\u00e9rmino didaskal\u00ed\u00ada es casi t\u00e9cnico para hablar de la actividad de ense\u00f1anza autorizada y reconocida, asociado a la lectura lit\u00fargica de la palabra de Dios y a la exhortaci\u00f3n (ITim 4,13.16; 5,17). En efecto, en las cartas pastorales la didaskal\u00ed\u00ada, con el calificativo de sana o buena, designa el mensaje cristiano tradicional y ortodoxo en contraposici\u00f3n a las desviaciones doctrinales de los disidentes (lTim 1,10; 4,6; 2Ti 3:10; Tit 1:9; Tit 2:1). Este aspecto autorizado y tradicional del mensaje cristiano proclamado como evangelio se indica en las cartas paulinas recurriendo al verbo paradid\u00f3mai, ya solo, ya junto con paralamb\u00e1nein, \u00abtransmitir&#8230;, recibir\u00bb (Rom 6:17;  1Co 11:2.23; 1Co 15:3).<\/p>\n<p>El anuncio evang\u00e9lico da origen a una comunidad creyente, en la que sigue resonando en forma de profesi\u00f3n de fe, expresada por el verbo homologhe\u00ed\u00adn (Rom 10:9.10; Un 2, 23; 4,15). El mismo verbo es utilizado en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica en el contexto de la profesi\u00f3n p\u00fablica de fe en Jes\u00fas (Mar 10:32 par; cf Jua 9:22).<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n juanista el vocabulario \u00abevang\u00e9lico\u00bb es sustituido por el de \u00abtestimonio\u00bb, martyrein, en total 75 veces en el NT, de ellas 33 en el cuarto evangelio, 10 en las cartas y cuatro en el Apocalipsis. El sustantivo martyr\u00ed\u00ada, 37 veces en el NT, se concentra en los escritos de la escuela juanista: 13 veces en el evangelio, 10 en las cartas y nueve en el Apocalipsis. El sentido espec\u00ed\u00adfico de testimoniar y testimonio en el contexto del proceso o del debate p\u00fablico asume en algunos contextos juanistas el significado de atestaci\u00f3n p\u00fablica y autorizada de la palabra de Dios revelada en Jesucristo (Jua 19:35; Jua 21:24; Un 1,2; 4,14; Apo 1:2; Apo 22:16). En el Apocalipsis de Juan la martyr\u00ed\u00ada va asociada a la palabra, gr. l\u00f3gos, de Jesucristo, del cual los creyentes dan testimonio incluso a costa de su vida (Apo 1:9; Apo 12:11.17; Apo 20:4). Esta terminolog\u00ed\u00ada no es del todo desconocida para Pablo, que recurre a ella para indicar el anuncio autorizado del k\u00e9rygma cristiano (1Co 15:15), ni para el autor de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, que la emplea en el mismo sentido (cf Heb 14:3; Heb 23:11). Dentro de la comunidad creyente el proceso de evangelizaci\u00f3n se prolonga y se consolida bien por medio de la ense\u00f1anza, didaj\u00e9 y didaskal\u00ed\u00ada (cf G\u00e1l 6:6 : katejein), bien a trav\u00e9s de la obra de exhortaci\u00f3n, apoyo, sost\u00e9n y animaci\u00f3n que caracteriza al compromiso pastoral de los misioneros fundadores, a saber: Pablo y sus colaboradores itinerantes o residentes. Paraindicar este proceso de resonancia y de refuerzo del evangelio se recurre a una gama amplia de t\u00e9rminos, entre los cuales destacan parakale\u00ed\u00adn, 108 veces en el NT, y par\u00e1klesis, 29 veces, sigui\u00e9ndoles nouthete\u00ed\u00adn, ocho veces, y paramythe\u00ed\u00adn, cuatro veces.<\/p>\n<p>Esta variedad y amplitud de vocabulario que se desarrolla en torno al evangelio permite intuir la densidad y el dinamismo de la experiencia espiritual que el anuncio cristiano pone en movimiento. Una r\u00e1pida comparaci\u00f3n con el ambiente del que los autores cristianos tomaron su lenguaje evang\u00e9lico puede permitir captar lo espec\u00ed\u00adfico y original de la experiencia religiosa encerrada en la palabra evangelio.<\/p>\n<p>b) \u00abEuangh\u00e9lion\u00bben el ambiente greco-helen\u00ed\u00adstico. El t\u00e9rmino griego euangh\u00e9lion es conocido ya por los autores cl\u00e1sicos (Homero) y aparece tambi\u00e9n en los documentos m\u00e1s cercanos a los escritos del NT. Su significado fundamental es el de buena nueva o alegre mensaje, preferentemente de car\u00e1cter p\u00fablico -victoria militar o deportiva-, pero tambi\u00e9n privado, como el \u00e9xito o la curaci\u00f3n. Por asociaci\u00f3n con la experiencia gozosa comunicada o proclamada como euangh\u00e9lion, el t\u00e9rmino indica antes de nada la recompensa -por lo general en la forma plural euangh\u00e9lia- al portador de la alegre nueva, o bien los sacrificios ofrecidos a los dioses como agradecimiento o propiciaci\u00f3n por recibir el beneficio reci\u00e9n anunciado. La expresi\u00f3n griega euangh\u00e9lia thyein o ep\u00e1ghein se vuelve estereotipada para indicar las fiestas y celebraciones con ocasi\u00f3n de una alegre noticia.<\/p>\n<p>En los textos de la \u00e9poca helen\u00ed\u00adstica, con euangh\u00e9lion y euangh\u00e9lia se indica la misma buena nueva. Este uso se encuentra en los historiadores griegos, en particular Plutarco, contempor\u00e1neo de la redacci\u00f3n de losevangelios cristianos, 42-120 d.C., donde los t\u00e9rminos euangh\u00e9lion\/ euangh\u00e9lia aparecen frecuentemente para designar el anuncio de una victoria o \u00e9xito militar (Plutarco, Pompeyo 41,4; Foci\u00f3n 23,6). El mismo significado se encuentra en el historiador jud\u00ed\u00ado Flavio Josefo, el cual escribe en griego (Bell. IV, 10,6, \u00c2\u00a7 618; 11,5, \u00c2\u00a7 656).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n un or\u00e1culo en el que se anuncian alegres acontecimientos, cualquiera que sea la forma como se haya obtenido, es llamado euangh\u00e9lion, y da pie al ofrecimiento de sacrificios (Plutarco, Sartorio 11,7-8; cf Flavio Josefo, Bell. III, 10,6, \u00c2\u00a7 503). Se cuenta en la vida de Apolonio de Tiana que este sabio taumaturgo tuvo una visi\u00f3n en Efeso, en la cual anunci\u00f3 la muerte de Domiciano; entonces invita a la multitud a esperar la confirmaci\u00f3n del euangh\u00e9lion de los mensajeros antes de ofrecer a los dioses los sacrificios por la buena noticia (muerte del tirano; Fil\u00f3strato, Vit. Ap. VIII, 26-27). De esta \u00e1rea profana, pero ya relacionada con las divinidades, a las cuales se atribuye el suceso y la fortuna, el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion pasa a designar los acontecimientos relacionados con el culto imperial. La fortuna, salvaci\u00f3n y paz de una ciudad o de la ecumene son relacionadas con los acontecimientos que marcan la carrera del emperador: nacimiento, ingreso en la mayor\u00ed\u00ada de edad, aclamaci\u00f3n y subida al trono. A este respecto es bien conocida la inscripci\u00f3n del a\u00f1o 9 a.C. (encontrada en Priene, Asia Menor), en la cual se refiere la instituci\u00f3n para todas las ciudades de la provincia de Asia del a\u00f1o nuevo, que se hace coincidir con el d\u00ed\u00ada del nacimiento de Augusto, 23 de septiembre. El d\u00ed\u00ada del nacimiento del divin\u00ed\u00adsimo C\u00e9sar se puede considerar como el principio de la vida y de la existencia, porque la divina providencia ha concedido el don de un salvador, portador de paz; \u00abpor eso el d\u00ed\u00ada natalicio del dios fue para el mundo el principio de las buenas noticias [gr. euangh\u00e9lion] a \u00e9l ligadas\u00bb (Orientis Graeci Inscriptiones Selectae, por W. Dittenberger, 458; cf R. Penna, L&#8217;ambiente storico culturale delle origini cristiane, 157). El lenguaje de este documento, como de otros contempor\u00e1neos y sucesivos, refleja la ideolog\u00ed\u00ada del culto imperial, que, por influjo de Alejandro Magno y sus sucesores, se difundi\u00f3 primero en las ciudades de Oriente y luego en las occidentales del imperio romano.<\/p>\n<p>Evoluci\u00f3n an\u00e1loga sigue el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai, derivado de eu\u00e1nghelos, \u00abbuen mensajero-mensaje\u00bb. El contenido de evangelizar es la victoria y el \u00e9xito pol\u00ed\u00adtico, proclamados como salvaci\u00f3n y buena fortuna para una ciudad (Plutarco, Pompeyo 66,3) o bien para un destinatario particular. Un acento especial asume el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai en los contextos oraculares, donde equivale a anunciar o prometer un acontecimiento futuro. Merece recordarse un texto de Fil\u00f3strato, bi\u00f3grafo de Apolonio de Tiana, en el que se cuenta la llegada del sabio taumaturgo a Babilonia. El acontecimiento fue anunciado a la corte con el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai por tratarse de la llegada de un hombre considerado de naturaleza \u00abdivina\u00bb, portador de salvaci\u00f3n con sus gestos taumat\u00fargicos y fuente de sabidur\u00ed\u00ada con sus palabras (Fil\u00f3strato, Vit. Ap. I, 28).<\/p>\n<p>Por esta indagaci\u00f3n en el mundo greco-helen\u00ed\u00adstico se comprueba que la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica est\u00e1 relacionada generalmente con acontecimientos de car\u00e1cter p\u00fablico o en todo caso decisivos para la vida de una persona o comunidad.<\/p>\n<p>El aspecto religioso de este vocabulario est\u00e1 relacionado con la concepci\u00f3n global de la existencia en el mundo antiguo, donde el curso de los acontecimientos se pone en relaci\u00f3n con las divinidades. En este marco se inscribe el uso de los t\u00e9rminos evang\u00e9licos en relaci\u00f3n con el culto imperial o con la funci\u00f3n de un personaje excepcional.<\/p>\n<p>c) \u00abEuanghel\u00ed\u00adzesthai&#8217;-\u00abevangelio\u00bben la Biblia (A T). La versi\u00f3n de la Biblia hebrea en griego, hecha en Alejandr\u00ed\u00ada a mediados del siglo nI a.C., representa una mediaci\u00f3n cultural de gran importancia, de la cual se valieron los autores cristianos para la composici\u00f3n de sus escritos en griego-koin\u00e9. En esta versi\u00f3n alejandrina, llamada de los Setenta, el verbo griego euanghel\u00ed\u00adzesthai aparece al menos una veintena de veces para traducir normalmente el hebreo basser, forma intensiva de basar: \u00abanunciar un alegre mensaje\u00bb. La forma m\u00e1s frecuente es la del participio mebasser, traducido por euangheliz\u00f3menos: \u00abmensajero de alegres noticias\u00bb. En los libros hist\u00f3ricos de la Biblia este vocabulario aparece en contextos profanos, trat\u00e1ndose en la mayor\u00ed\u00ada de los casos de acontecimientos o hechos que marcan un giro cr\u00ed\u00adtico, como el anuncio de victoria o de la muerte de un personaje importante: muerte de Sa\u00fal (lSam 31,9; 2Sa 1:20; 2Sa 4:10); muerte de Absal\u00f3n comunicada a David ( 2Sa 18:19.20.27.31); sucesi\u00f3n al trono de David (IRe 1,42). Lo mismo vale para los sustantivos m\u00e1s raros euangh\u00e9lion\/euangh\u00e9lia, que traduce el t\u00e9rmino hebreo besorah, \u00abalegre noticia\u00bb, en siete casos del total. Los t\u00e9rminos besorah\/euangh\u00e9lion designan en algunos textos b\u00ed\u00adblicos, como en el ambiente griego, la recompensa dada o debida por la buena noticia (2Sa 2:10; cf 18,22). En la mayor\u00ed\u00ada de los casos se trata de la buena noticia de car\u00e1cter p\u00fablico, relacionada con el \u00e9xito de una batalla o choque militar (lRe 7,9).<\/p>\n<p>En cambio, este vocabulario se carga de connotaciones religiosas apenas se pasa a los Salmos y a los textos prof\u00e9ticos. Dentro del Sal 68 (67), en el cual se evoca en un canto \u00e9pico la intervenci\u00f3n victoriosa de Dios, es el mismo Se\u00f1or el que hace el anuncio de la victoria, del cual se hacen eco \u00ablos mensajeros de alegres noticias (Sal 68\/ 67,12). El contexto de victoria apenas se advierte en el Sal 96:2, donde se repite la invitaci\u00f3n a anunciar a todos los pueblos la buena nueva de la salvaci\u00f3n, gr. sot\u00e9rion, y de la gloria de Dios, rey y juez del universo. En esta l\u00ed\u00adnea se coloca tambi\u00e9n el Sal 40:10, donde el fiel que ha experimentado la eficacia de la intervenci\u00f3n de Dios proclama su justicia en la gran asamblea.<\/p>\n<p>Este uso de la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica en clave religiosa es caracter\u00ed\u00adstico de los textos prof\u00e9ticos, en particular de los que se atribuyen a Isa\u00ed\u00adas. El libro de la consolaci\u00f3n se abre con la invitaci\u00f3n dirigida al \u00abmensajero de alegres noticias\u00bb, gr. euangheliz\u00f3menos, heb. mebasseret (fem.). El contenido del anuncio gozoso es la venida de Dios como se\u00f1or y rey victorioso, que conduce a los deportados a la patria, Isa 40:9-10. El empleo de estas im\u00e1genes con la terminolog\u00ed\u00ada del \u00abalegre anuncio\u00bb llevado por los mensajeros resuena tambi\u00e9n en Isa 52:7 : \u00abLlega como la primavera sobre los montes, como los pies del que anuncia un alegre mensaje de paz [gr. euanghelizom\u00e9nou ako\u00e9n eir\u00e9nes], como el que anuncia ciertos mensajes de bien [gr. euangheliz\u00f3menos agath\u00e1]&#8217;. En ambos casos el texto hebreo usa el vocablo mebasser. El contenido de este mensaje gozoso de paz, felicidad y salvaci\u00f3n, gr. sot\u00e9rion, se precisa inmediatamente despu\u00e9s con el anuncio dirigido a Si\u00f3n: \u00abReina tu Dios\u00bb. La versi\u00f3n griega ha atenuado la fuerza del original hebreo traduci\u00e9ndolo con un futuro: \u00abReinar\u00e1 tu Dios\u00bb. La densidad del anuncio, que es ya acontecimiento de salvaci\u00f3n inaugurada, se reduce a una promesa. A este or\u00e1culo de Isa\u00ed\u00adas se refiere tambi\u00e9n el texto de Isa 61:1, donde se presenta la figura del profeta mesi\u00e1nico capacitado y enviado para llevar la alegre noticia a los miserables, gr. euanghel\u00ed\u00adsasthai, heb. lebasser. El contenido de este alegre mensaje sigue siendo la intervenci\u00f3n eficaz del Se\u00f1or, el cual cambia la situaci\u00f3n miserable de su pueblo (Isa 61:1-2). En el contexto que celebra a la ciudad de Jerusal\u00e9n, sobre la cual resplandece la gloria del Se\u00f1or, se anuncia la peregrinaci\u00f3n de los pueblos lejanos que vendr\u00e1n \u00abproclamando la salvaci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb: gr. t\u00f3 sot\u00e9rion Kyr\u00ed\u00adou euanghelio\u00fantai (Isa 60:6). Estas im\u00e1genes de esperanza, expresadas con el vocabulario evang\u00e9lico, se recogen en Joel (Isa 3:5\/Isa 2:32; cf Nah 2:1\/Nah 1:15) en un contexto de salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Los textos prof\u00e9ticos mencionados, en particular los de la tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas, tienen una importancia particular porque, adem\u00e1s de ser empleados e interpretados en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada antigua en clave mesi\u00e1nica, son los mismos a los cuales remiten los autores del NT para expresar la novedad del alegre anuncio, el evangelio inaugurado por Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>2. JES\u00daS EVANGELIZADOR DEL REINO DE Dios. La tradici\u00f3n evang\u00e9lica com\u00fan presenta la actividad inaugural de Jes\u00fas como proclamaci\u00f3n del reino de Dios con una terminolog\u00ed\u00ada inspirada en el l\u00e9xico evang\u00e9lico. \u00abDespu\u00e9s de ser Juan encarcelado, Jes\u00fas fue a Galilea a predicar el evangelio de Dios [gr. kerysson t\u00f3 euangh\u00e9lion to\u00fa Theo\u00fa]. Dec\u00ed\u00ada: `Se ha cumplido el tiempo, y el reino de Dios est\u00e1 cerca. Arrepent\u00ed\u00ados y creed en el evangelio\u00bb&#8216; (Mar 1:14-15; cf Mat 4:17). Esta terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica se encuentra tambi\u00e9n en los sumarios de Mateo, el cual presenta la actividad itinerante de Jes\u00fas (Mat 4:23; Mat 9:35; cf Luc 4:43; Luc 8:2). La confrontaci\u00f3n entre los textos sin\u00f3pticos acerca del uso del l\u00e9xico evang\u00e9lico, en particular el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion en Marcos, lleva a la conclusi\u00f3n de que se trata de una ampliaci\u00f3n de car\u00e1cter redaccional realizada por el segundo evangelista. Lo mismo vale para la fraseolog\u00ed\u00ada de Mateo anunciar el reino, y para el uso de Lucas, que describe la actividad de Jes\u00fas mediante el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai.<\/p>\n<p>Por otra parte, sise tiene en cuenta el uso masivo de la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica en la Iglesia primitiva, de modo especial en Pablo y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, se siente uno inclinado a pensar que la tradici\u00f3n primitiva transcribi\u00f3 la actividad de Jes\u00fas reley\u00e9ndola e interpret\u00e1ndola seg\u00fan este modelo ling\u00fc\u00ed\u00adstico misionero. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de esta transcripci\u00f3n, nos preguntamos: \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n real e hist\u00f3rica entre la acci\u00f3n, la palabra y la persona de Jes\u00fas por una parte, y por otra el acontecimiento cristiano presentado como evangelio, alegre noticia, de que dan amplio testimonio todos los textos del NT?<br \/>\nFinalmente se debe observar que, al menos en dos casos, la actividad taumat\u00fartiga de Jes\u00fas y su ense\u00f1anza se interpretan en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica con la referencia a los textos de Isa\u00ed\u00adas, en particular Isa 61:1 (Mat 11:5; Luc 7:22; cf Luc 4:18-19). Se puede pensar que tambi\u00e9n en este caso la tradici\u00f3n ha rele\u00ed\u00addo la actividad de Jes\u00fas seg\u00fan el modelo de la predicaci\u00f3n cristiana, que remite a los mismos textos para caracterizar el anuncio del evangelio (Rom 10:15). Pero una vez m\u00e1s permanece abierto el problema acerca del recurso de Jes\u00fas a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, prof\u00e9tica e isaiana en particular, para presentar su anuncio del reino de Dios como alegre mensaje y su persona como pregonero e inaugurador de este acontecimiento decisivo en la historia de la revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>a) Jes\u00fas mensajero del reino de Dios. El punto de partida lo constituye un hecho indiscutible, sobre el cual concuerdan los textos evang\u00e9licos: Jes\u00fas inici\u00f3 su actividad p\u00fablica aut\u00f3noma, despu\u00e9s de la separaci\u00f3n de Juan Bautista, anunciando que el reino de Dios se acercaba. Este es el giro decisivo ligado a su persona y a sus gestos, que postulan una respuesta radical por parte de los oyentes. Una confirmaci\u00f3n de esta solidez hist\u00f3rica del anuncio program\u00e1tico de Jes\u00fas, resumido en la f\u00f3rmula \u00abel reino de Dios o de los cielos est\u00e1 cerca\u00bb, viene del hecho de que despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n no es ya el reino de Dios el contenido del anuncio o kerigma cristiano. Pablo, que apela a la tradici\u00f3n de la primera Iglesia, anuncia a Cristo Jes\u00fas, crucificado por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras y resucitado al tercer d\u00ed\u00ada seg\u00fan las Escrituras, y constituido y revelado por Dios como su Hijo. As\u00ed\u00ad pues, el anuncio del reino de Dios constituye el elemento caracter\u00ed\u00adstico de la proclamaci\u00f3n hist\u00f3rica hecha por Jes\u00fas, como lo atestigua la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica com\u00fan.<\/p>\n<p>Este es tambi\u00e9n un \u00abalegre anuncio\u00bb o mensaje de alegr\u00ed\u00ada en favor de los pobres y de los pecadores. Dios se revela como rey justo y misericordioso, que funda la esperanza de salvaci\u00f3n y perd\u00f3n para todos aquellos que lo acogen. Ese aspecto gozoso del anuncio program\u00e1tico de Jes\u00fas se condensa en la serie de bienaventuranzas que abren el serm\u00f3n de la monta\u00f1a de Mateo y el correspondiente de Lucas (Mat 5:3-12; Luc 6:20-23). Independientemente de los retoques redaccionales realizados por los dos evangelistas, se puede reconocer en ambas ediciones de las l bienaventuranzas una base com\u00fan que se remonta a una tradici\u00f3n arcaica. Seg\u00fan esta forma de las bienaventuranzas, los pobres son declarados dichosos, felices, porque a ellos pertenece el reino de Dios. A ellos se asocia a los hambrientos, los que lloran y los perseguidos. Este puede ser el n\u00facleo que se remonta al mensaje inaugural de Jes\u00fas, proclamador del reino de Dios como acontecimiento decisivo para la suerte de los pobres y de los que son asimilados a ellos. El motivo de esta invitaci\u00f3n a la alegr\u00ed\u00ada y al j\u00fabilo se debe al hecho de que el reino de Dios es para ellos, es decir, Dios como rey justo y misericordioso se ha comprometido en favor de los pobres y miserables para hacerles justicia y realizar la promesa de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una confirmaci\u00f3n de este anuncio inaugural del reino de Dios, fuente de gozo para los pobres, la tenemos en la serie de gestos en los cuales se concretiza la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas: acogida de los pecadores y excluidos, confianza devuelta a las mujeres, dignidad restituida a los ni\u00f1os, curaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n de los enfermos. A la objeci\u00f3n de quienes se muestran desconcertados por el modo de obrar de Jes\u00fas, que comparte la mesa con los pecadores y los publicanos, responde \u00e9l: \u00abNo tienen necesidad de m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores\u00bb (Mar 2:17 par). Tambi\u00e9n en las par\u00e1bolas, que reflejan el estilo caracter\u00ed\u00adstico de Jes\u00fas, se advierte este acento gozoso que recorre su misi\u00f3n p\u00fablica. A la objeci\u00f3n de los representantes del juda\u00ed\u00adsmo ortodoxo y observante, escribas y fariseos, de que acoge a los pecadores y come con ellos, Jes\u00fas cuenta la historia del pastor que deja las noventa y nueve ovejas en el desierto y sale a buscar la oveja \u00fanica perdida; y cuando la ha encontrado se la pone a sus espaldas satisfecho, vuelve a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: \u00abAlegraos conmigo, porque he encontrado mi oveja perdida\u00bb (Lev 15:3-7; cf Mat 18:12-14): Jes\u00fas, con su modo de obrar en favor de los pecadores y de los pobres, revela la solicitud de Dios e indica cu\u00e1l es su coraz\u00f3n: el inter\u00e9s y el gozo de Dios son la salvaci\u00f3n de los que tienen necesidad. Tambi\u00e9n en la par\u00e1bola del fest\u00ed\u00adn -comida de gala en Lucas y banquete nupcial en Mateo- se coloca el acento en este aspecto gozoso inaugurado por Jes\u00fas con su acci\u00f3n. El momento de la invitaci\u00f3n es el giro cr\u00ed\u00adtico introducido en la historia con su mensaje del reino de Dios, que es motivo y fundamento de la alegr\u00ed\u00ada de los pobres. Pues ellos son los convidados que ocupan el puesto de los primeros, los cuales han rechazado la invitaci\u00f3n a participar en el fest\u00ed\u00adn (Luc 14:16-24; Mat 22:1-10).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, es un rasgo caracter\u00ed\u00adstico de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica com\u00fan, que ha sido rele\u00ed\u00adda e integrada por cada uno de los evangelistas de acuerdo con su propia perspectiva redaccional, la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el mensajero del reino de Dios a trav\u00e9s de lo que hace y dice. Los gestos y las palabras de Jes\u00fas, que interpretan, son el cumplimiento de la promesa salv\u00ed\u00adfica de Dios. Este es el motivo del gozo que anuncia Jes\u00fas desde el primer momento de su misi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>b) Jes\u00fas evangelizador de los pobres. La proclamaci\u00f3n inaugural de Jes\u00fas: \u00abDichosos los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb, que transcribe en otros t\u00e9rminos el que es su anuncio program\u00e1tico: \u00abel reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb, remite a la gran tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, atestiguada de modo particular por Isa\u00ed\u00adas. En los dos textos antes citados de Isa 52:7 y 61,1-2, la salvaci\u00f3n inaugurada por la intervenci\u00f3n eficaz de Dios, que instaura su reino o env\u00ed\u00ada al profeta mensajero a cambiar la condici\u00f3n de su pueblo, se formula con el lenguaje de la buena noticia. El mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva de la salvaci\u00f3n, el mebasser o euangheliz\u00f3menos, es tambi\u00e9n el profeta consagrado mediante el Esp\u00ed\u00adritu y enviado a \u00abevangelizar a los pobres [lebasser\/euanghel\u00ed\u00adsasthai ptojois], a curar a los de coraz\u00f3n oprimido, a anunciar la libertad a los cautivos, a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb. Esta es la buena noticia proclamada a los pobres y a los afligidos, llevada por el profeta o enviado mesi\u00e1nico. Jes\u00fas es el que realiza la funci\u00f3n del mensajero de alegres anuncios, el que proclama el reino de Dios como realidad que se ha hecho cercana de modo decisivo a la historia humana. Este es el motivo de la alegr\u00ed\u00ada y del j\u00fabilo, por lo cual puede \u00e9l proclamar dichosos a los pobres: a ellos les pertenece el reino de Dios.<\/p>\n<p>Una confirmaci\u00f3n de esta conexi\u00f3n entre el mensaje inaugural y alegre de Jes\u00fas dirigido a los pobres como evangelio y la tradici\u00f3n conservada en los textos citados de Isa\u00ed\u00adas es la respuesta que Jes\u00fas da a los enviados de Juan Bautista (Mat 11:2-6; Luc 7:18-22). Los dos textos evang\u00e9licos que citan estas palabras de Jes\u00fas se remontan a una tradici\u00f3n com\u00fan, como en el caso de las bienaventuranzas. A la pregunta de los dos disc\u00ed\u00adpulos de Juan, encarcelado: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?\u00bb, Jes\u00fas responde: \u00abId y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia la buena nueva a los pobres\u00bb (Mat 11:4-5). La respuesta de Jes\u00fas consiste en la enumeraci\u00f3n de cinco obras taumat\u00fargicas, a las cuales se a\u00f1ade como punto final el anuncio de la buena nueva a los pobres. En realidad, estas breves frases remiten a su vez a los textos prof\u00e9ticos de Isa\u00ed\u00adas; y, de modo m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito, la declaraci\u00f3n final es una cita de Isa 61:1. En otros t\u00e9rminos, en la actividad de Jes\u00fas en favor de los desgraciados, heridos en la carne o impedidos, se cumple la promesa anunciada por Isa\u00ed\u00adas. Ellos son el signo del reino de Dios, del que Jes\u00fas se proclama pregonero. Los pobres reciben una buena noticia, y en los gestos realizados por Jes\u00fas en su favor -curaciones y liberaciones- tienen ya desde ahora una prenda y garant\u00ed\u00ada de la intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. Una confirmaci\u00f3n ulterior de esta l\u00ed\u00adnea interpretativa de la figura y actividad de Jes\u00fas seg\u00fan la tradici\u00f3n del evangelizador de Isa\u00ed\u00adas es la predicaci\u00f3n inaugural de Nazaret, citada por el tercer evangelista (Luc 4:16-22). En este p\u00e1rrafo evang\u00e9lico Lucas presenta a Jes\u00fas, el cual en la sinagoga de Nazaret, en el contexto de una liturgia sab\u00e1tica, cita el texto de Isa 61:1, completado con un fragmento de Isa 58:6 : \u00abPara librar a los que est\u00e1n oprimidos\u00bb. En el texto lucano se puede reconocer el trabajo redaccional realizado por el tercer evangelista de acuerdo con su perspectiva peculiar. Ello se ve por una confrontaci\u00f3n con Heb 10:34-43, donde se reconoce f\u00e1cilmente la referencia a la tradici\u00f3n de Isa 52:7 y 61,1. En el discurso de Pedro en casa del oficial pagano Cornelio, en Cesarea mar\u00ed\u00adtima, la figura de Jes\u00fas y su misi\u00f3n se condensan en esta frase: \u00abDios ha enviado su palabra a los israelitas, evangelizando la paz por medio de Jesucristo, que es el Se\u00f1or de todos\u00bb (Heb 10:36). La actividad ben\u00e9fica de Jes\u00fas en favor de todos los que est\u00e1n oprimidos se evoca tambi\u00e9n con una discreta alusi\u00f3n a Isa 61:1 : \u00abDios consagr\u00f3 con Esp\u00ed\u00adritu Santo y poder a Jes\u00fas, el cual pas\u00f3 haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio, porque Dios estaba con \u00e9l\u00bb (Heb 10:38). Pero, a pesar de este montaje redaccional de Lucas, se puede reconocer en el texto program\u00e1tico de Nazaret un eco de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica com\u00fan, que presenta a Jes\u00fas como el que da cumplimiento a la promesa de Dios, esperado como justicia, liberaci\u00f3n y misericordia para los pobres y pecadores (cf Mar 1:16; Luc 4:22). En otros t\u00e9rminos, Jes\u00fas es el mensajero de una buena noticia, por lo cual se lo puede identificar con el profeta del que habla la tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas. Esto es as\u00ed\u00ad porque en sus gestos se reconoce la realizaci\u00f3n de la buena noticia de la que \u00e9l mismo es pregonero (cf J. Dupont, J\u00e9sus annonce la bonne nouvelle aux pauvres, en Evangelizare pauperibus. Atti della XXIV Sett. Biblica, Paideia, Brescia 1978, 127-189).<\/p>\n<p>c) La espera del mes\u00ed\u00adas evangelizador. Esta presentaci\u00f3n de la figura de Jes\u00fas como el mensajero de la \u00abbuena noticia\u00bb a los pobres mediante la inauguraci\u00f3n del reino de Dios con gestos de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n, entra en el cuadro de las expectativas mesi\u00e1nicas atestiguadas por la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada antigua. Los textos citados de Isa\u00ed\u00adas, en particular Isa 52:7, son referidos en la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica a la figura del mes\u00ed\u00adas. Pero es dif\u00ed\u00adcil establecer la \u00e9poca de estas tradiciones, que a veces se atribuyen a personajes del siglo i&#8217;d.C., como en el caso de R. Joseph, el Galileo, de hacia el a\u00f1o 110 d.C. Una confirmaci\u00f3n de la antig\u00fcedad de esta tradici\u00f3n sobre el mensajero de buenas noticias referida a la expectativa mesi\u00e1nica la tenemos en la colecci\u00f3n de orientaci\u00f3n farisea de los Salmos de Salom\u00f3n, del siglo i a.C. En el Sal 11:2 se menciona esta invitaci\u00f3n, que remite al texto de Isa 52:7 : \u00abHaced resonar la voz en Jerusal\u00e9n del que anuncia una buena noticia: `Dios ha tenido compasi\u00f3n de Israel cuando los ha visitado&#8217; \u00ab.<\/p>\n<p>Ahora es posible documentar la antig\u00fcedad de esta tradici\u00f3n contempor\u00e1nea de la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas por el hecho de que en la cueva 11 de Qumr\u00e1n ha salido a la luz un manuscrito en 13 fragmentos, donde se funden juntos los dos textos de Isa 52:7 y 61,1-2, referidos a la figura escatol\u00f3gica de Melquisedec. El autor relee el texto de Lev 25:13 y Deu 15:2 en relaci\u00f3n con la ley del jubileo y del a\u00f1o jubilar, interpret\u00e1ndolos seg\u00fan el m\u00e9todo exeg\u00e9tico de la actualizaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la funci\u00f3n de Melquisedec. Este misterioso personaje b\u00ed\u00adblico es presentado en el texto qumr\u00e1nico como el proclamador del jubileo, a\u00f1o del perd\u00f3n de las deudas y liberaci\u00f3n de la esclavitud, y como el liberador: \u00abLa interpretaci\u00f3n se refiere al fin de los d\u00ed\u00adas&#8230; Melquisedec que los restituir\u00e1 a ellos y para ellos apelar\u00e1 a la liberaci\u00f3n [hebr. der\u00f3r], dej\u00e1ndolos libres y expiando sus iniquidades\u00bb (11 QMelch 4-6). Algunas l\u00ed\u00adneas m\u00e1s adelante es presentado Melquisedec como el que \u00abvengar\u00e1 los juicios de Dios\u00bb -alusi\u00f3n al texto de Is 61,2- y se refiere esta interpretaci\u00f3n: \u00abEste es el d\u00ed\u00ada de la destrucci\u00f3n, de la cual habl\u00f3, para el fin de los d\u00ed\u00adas, por medio del profeta Isa\u00ed\u00adas, el cual dijo: `Qu\u00e9 graciosos sobre los montes son los pasos del mensajero que proclama la paz&#8230;&#8217; \u00bb El texto subsistente concluye con una identificaci\u00f3n de este personaje con el mes\u00ed\u00adas: \u00abLa interpretaci\u00f3n es&#8230; el mensajero es el mes\u00ed\u00adas, aquel del cual dijo Daniel&#8230; un mensajero proclama la salvaci\u00f3n\u00bb (11 QMelch 15-19). En otros t\u00e9rminos, seg\u00fan el texto qumr\u00e1nico, Melquisedec es una figura escatol\u00f3gica que unifica la doble expectativa mesi\u00e1nica de Qumr\u00e1n, la del mes\u00ed\u00adas sacerdote y del mes\u00ed\u00adas real y pol\u00ed\u00adtico (La doctrina de Qumr\u00e1n, Cristiandad, 178-179). As\u00ed\u00ad pues, este texto, incluso en su condici\u00f3n precaria, es un indicio precioso de la actualidad de la expectativa mesi\u00e1nica seg\u00fan la tradici\u00f3n isaiana sobre el pregonero o mensajero de la buena noticia que instaura el reino de Dios como liberaci\u00f3n y perd\u00f3n en favor de los que le esperan. Aunque Jes\u00fas no emple\u00f3 el t\u00e9rmino besorah\/-euangh\u00e9lion o el verbo bisser\/euanghel\u00ed\u00adzesthai, se puede presumir, teniendo en cuenta los datos evang\u00e9licos confrontados con la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica rele\u00ed\u00adda en el ambiente jud\u00ed\u00ado contempor\u00e1neo, que \u00e9l de una manera hist\u00f3ricamente fiable se present\u00f3 como el proclamador del reino de Dios que se acerca; y no s\u00f3lo eso, sino que inaugur\u00f3 en su persona, gestos y palabras el dominio de Dios en favor de los pobres. Por eso puede comunicar a \u00e9stos una buena noticia, dando al mismo tiempo la garant\u00ed\u00ada y la prenda de lo que promete. De este modo se coloca dentro de la promesa b\u00ed\u00adblica referida por Isa\u00ed\u00adas e interpretada en el ambiente jud\u00ed\u00ado antiguo en perspectiva mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>II. EL EVANGELIO DE JESUCRISTO EN LA PRIMERA IGLESIA. Jes\u00fas de Nazaret est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz del evangelio y del proceso de evangelizaci\u00f3n en cuanto que es el mensajero de la buena noticia del reino de Dios con sus gestos y sus palabras. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se explica la designaci\u00f3n global del acontecimiento cristiano como \u00abevangelio\u00bb en los textos del NT.<\/p>\n<p>1. EL EVANGELIO DE PABLO. El amplio uso del vocabulario evang\u00e9lico en las cartas de \/ Pablo y de su tradici\u00f3n invita a examinar estos documentos para hacer aflorar la conciencia de los misioneros cristianos en relaci\u00f3n con el evangelio, el contenido, e igualmente el m\u00e9todo, de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) El origen del evangelio de Pablo. El punto de partida de esta investigaci\u00f3n en los textos paulinos puede ser el documento m\u00e1s maduro y sistem\u00e1tico, que es la carta enviada a la comunidad de Roma. En el encabezamiento de esta carta Pablo se presenta con los t\u00ed\u00adtulos que caracterizan y cualifican su funci\u00f3n en la misi\u00f3n cristiana: \u00abPablo, siervo de Jesucristo, ap\u00f3stol por la llamada de Dios, elegido para predicar el evangelio de Dios\u00bb (Rom 1:1). La actividad misionera de Pablo arranca de la iniciativa de Dios; \u00e9l es el enviado autorizado, puesto al servicio del evangelio, apartado para este servicio, como los profetas de la primera alianza, para llevar la buena nueva a los pueblos. La fuente de este evangelio es la acci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios. En efecto, el texto paulino declara a continuaci\u00f3n: \u00ab(evangelio) que \u00e9l por sus profetas hab\u00ed\u00ada anunciado antes en las Escrituras santas acerca de su Hijo, nacido de la estirpe de David seg\u00fan la carne, constituido Hijo de Dios en poder seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n por su resurrecci\u00f3n de la muerte, Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u00bb (Rom 1:2-4). Por tanto, el evangelio es el cumplimiento de una promesa contenida en los textos prof\u00e9ticos de la primera alianza; y su contenido esencial, resumido en una f\u00f3rmula de fe, se refiere al \u00abHijo de Dios\u00bb, que est\u00e1 dentro de la esperanza mesi\u00e1nica, pero ha sido revelado y constituido tal mediante la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, en la misma carta, Pablo se presenta como puesto al servicio de este evangelio, que arranca de la iniciativa de Dios, mediante un lenguaje tomado del vocabulario cultual y lit\u00fargico: \u00abDios, a quien sirvo de todo coraz\u00f3n predicando el evangelio de su Hijo, es testigo&#8230;\u00bb (Rom 1:9; cf 15,16). Esta conciencia de Pablo, \u00abservidor del evangelio\u00bb, enviado a los pueblos, como lo atestigua la carta a los Romanos, se transparenta desde los primeros escritos en la forma de llamada o investidura. En la carta enviada a las comunidades de Galacia, Pablo evoca tambi\u00e9n esta experiencia fundante. En un texto pol\u00e9mico contra los detractores de su legitimidad de ap\u00f3stol evoca esta investidura para el anuncio del evangelio. El contenido del evangelio de Pablo forma un todo con su autorizaci\u00f3n para ser ap\u00f3stol. A los cristianos de Galacia les declara abiertamente que no existe un evangelio diverso del que ha anunciado, que es \u00abel evangelio de Cristo\u00bb (G\u00e1l 1:6-8). Como confirmaci\u00f3n de esta rotunda afirmaci\u00f3n refiere en sus rasgos biogr\u00e1ficos esenciales el recuerdo de la experiencia inicial que legitima su contenido de anunciador del evangelio de Cristo. En una afirmaci\u00f3n de car\u00e1cter general, Pablo hace coincidir el momento de la investidura con la revelaci\u00f3n del contenido esencial de este evangelio: \u00abHermanos, os aseguro que el evangelio predicado por m\u00ed\u00ad no es un producto humano, pues no lo recib\u00ed\u00ad ni lo aprend\u00ed\u00ad de hombre alguno, sino por revelaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (G\u00e1l 1:11-12). Despu\u00e9s de mostrar con un intermedio autobiogr\u00e1fico que esta revelaci\u00f3n del evangelio de Jesucristo no pod\u00ed\u00ada estar preparada ni supuesta por su aprendizaje religioso en el \u00e1mbito del juda\u00ed\u00adsmo, en el cual se distingui\u00f3 por su celo y compromiso en la persecuci\u00f3n del movimiento inicial cristiano, Pablo refiere con un estilo inspirado en los relatos de vocaci\u00f3n prof\u00e9tica la investidura que le legitima para el anuncio autorizado del evangelio: \u00abPero cuando Dios, que me hab\u00ed\u00ada elegido desde el vientre de mi madre, me llam\u00f3 por su gracia y me dio a conocer a su Hijo para que yo lo anunciase (gr. euanghel\u00ed\u00adzomai) entre los paganos, inmediatamente, sin consultar a nadie&#8230;\u00bb (G\u00e1l 1:15-16). En estas frases de Pablo se afirma decididamente la iniciativa gratuita de Dios, que le revel\u00f3 a \u00e9l, Pablo, a su Hijo; y esta revelaci\u00f3n es lo que constituye tambi\u00e9n la habilitaci\u00f3n necesaria y suficiente para llevar el evangelio a los pueblos sin necesidad de ulteriores autorizaciones.<\/p>\n<p>Esto es lo que Pablo llama su evangelio o la \u00abverdad del evangelio\u00bb: la salvaci\u00f3n se ofrece gratuitamente a todos los pueblos por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios, reconocido y acogido como mediador definitivo y \u00fanico por medio de la fe. Pablo defiende este contenido esencial del evangelio, que define no s\u00f3lo su legitimidad apost\u00f3lica, sino tambi\u00e9n su m\u00e9todo misionero, frente a los que quieren proponer otro evangelio (cf G\u00e1l 2:2.5; Rom 2:16; Rom 16:25; 2Co 4:3). Esta conciencia de Pablo de haber sido constituido por iniciativa de Dios pregonero o anunciador del evangelio de Jesucristo aparece en otras cartas del corpus paulino a partir del texto m\u00e1s antiguo: la carta enviada a la Iglesia de Tesal\u00f3nica. Pablo escribe a esta joven Iglesia a principios de los a\u00f1os 50, y le muestra que su m\u00e9todo de evangelizaci\u00f3n est\u00e1 inspirado en el contenido del evangelio y condicionado por su investidura, que depende \u00fanicamente de la acci\u00f3n soberana y gratuita de Dios: \u00abNuestra predicaci\u00f3n no se basa en el error, en malas intenciones o en \u00e1nimo de enga\u00f1ar. Por el contrario, fue Dios el que nos eligi\u00f3 y nos confi\u00f3 su evangelio, y as\u00ed\u00ad es como hablamos. No tratamos de agradar a los hombres, sino a Dios, que sondea nuestros corazones\u00bb (1Ts 2:3-4). La conciencia apost\u00f3lica aparece en la f\u00f3rmula usada por Pablo para indicar el contenido de su predicaci\u00f3n misionera, \u00abel evangelio de Dios\u00bb, que aparece en las cartas aut\u00e9nticas al menos cinco veces.<\/p>\n<p>A este anuncio del evangelio dedica Pablo toda su existencia, llegando a hacer coincidir la causa del evangelio con su mismo destino personal. Anunciar el evangelio de Dios o de Jesucristo es la tarea fundamental de Pablo. Esto se advierte en el texto, recorrido por un fuerte p\u00e1thos espiritual y enviado desde la c\u00e1rcel a la querida comunidad de Filipos. Despu\u00e9s de la oraci\u00f3n de agradecimiento, en la cual, Pablo, en t\u00e9rminos afectivos muy c\u00e1lidos, recuerda a Dios a sus cristianos, cuya activa colaboraci\u00f3n en el anuncio del evangelio \u00e9l ha experimentado, transmite algunas noticias sobre su condici\u00f3n de prisionero o encadenado por el evangelio: \u00abHermanos, quiero que sep\u00e1is que las cosas que me han ocurrido han venido a favorecer el progreso del evangelio, hasta el punto de que en palacio y en todo lugar es notorio que llevo estas cadenas de Cristo; y la mayor\u00ed\u00ada de los hermanos, alentados en el Se\u00f1or por mis cadenas, se muestran m\u00e1s intr\u00e9pidos, anunciando sin temor la palabra de Dios\u00bb (Flp 1:12-14). Pablo, encarcelado por causa de Cristo o del evangelio, aunque incierto sobre el resultado del proceso, que puede terminar en la condena a muerte o en la absoluci\u00f3n, escribe a sus cristianos que sus asuntos van bien porque la causa del evangelio avanza. La perspectiva evang\u00e9lica o misionera tiene tal preponderancia en el criterio valorativo de Pablo, que puede pasar por encima de los dem\u00e1s motivos por los cuales algunos se dedican a la evangelizaci\u00f3n. Es verdad -escribe Pablo en la misma carta- \u00abque algunos predican a Cristo por esp\u00ed\u00adritu de envidia y competencia; pero otros lo hacen con recta intenci\u00f3n; \u00e9stos, movidos por el amor, sabiendo que estoy puesto para defensa del evangelio; aqu\u00e9llos, por rivalidad predican a Cristo, creyendo que as\u00ed\u00ad hacen m\u00e1s dura mi prisi\u00f3n. Pero, al fin y al cabo, \u00bfqu\u00e9 importa? De cualquier manera que Cristo sea anunciado, hip\u00f3crita o sinceramente, yo me alegro y me alegrar\u00e9\u00bb (Flp 1:15-18). En la comunidad cristiana local en la que Pablo se encuentra en la c\u00e1rcel, algunos que no comparten su m\u00e9todo piensan que pueden aprovecharse de su detenci\u00f3n para hacerle la competencia; otros, en cambio, se sienten alentados porque el motivo de su arresto es dado a conocer tambi\u00e9n en el ambiente pagano. Lo que cuenta, dice Pablo, es que la proclamaci\u00f3n de Cristo o del evangelio se lleve a cabo.<\/p>\n<p>Esta actitud espiritual de Pablo, que se considera pregonero del evangelio, aparece frecuentemente en el tenor de sus cartas en la f\u00f3rmula en la que resume su servicio apost\u00f3lico: \u00abanunciar, predicar el evangelio\u00bb (Rom 1:16; Rom 10:16; Rom 11:28; lCor 4, 15; forma absoluta: t\u00f3 euangh\u00e9lion; cf Flp 4:3.15). Todo el esfuerzo misionero de Pablo, ya sea en la primera proclamaci\u00f3n de la buena nueva de Jesucristo, ya en el trabajo pastoral para consolidar las j\u00f3venes comunidades en la adhesi\u00f3n de fe, entra en el servicio del evangelio. En resumen, la figura y el mismo papel hist\u00f3rico de Pablo se definen por su servicio al evangelio de Dios o de Jesucristo.<\/p>\n<p>b) El contenido y el m\u00e9todo del evangelio de Pablo. En el texto citado de Romanos, el \u00abevangelio de Dios\u00bb, el que ha sido preparado por Dios en las Escrituras prof\u00e9ticas y revelado a Pablo, est\u00e1 constituido esencialmente en su n\u00facleo central por \u00abJesucristo, Hijo de Dios\u00bb, en el cual resplandece la gloria de Dios y al cual Pablo da a conocer a trav\u00e9s de su predicaci\u00f3n misionera. Este contenido cristol\u00f3gico esencial del evangelio est\u00e1 documentado desde el comienzo de la actividad evangelizadora de Pablo. Se menciona en un texto program\u00e1tico de la primera carta a los Corintios. En el cap\u00ed\u00adtulo dedicado a la catequesis sobre la eficacia salv\u00ed\u00adfica de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, puesta en duda o impugnada en el ambiente de la comunidad corintia, Pablo remite al evangelio anunciado en la misi\u00f3n fundadora desarrollada en Corinto a principios de los a\u00f1os cincuenta: \u00abHermanos, os recuerdo el evangelio que os anunci\u00e9, el que aceptasteis, en el que permanec\u00e9is firmes y por el que os salvar\u00e9is, si lo reten\u00e9is tal y como os lo anunci\u00e9; pues, de lo contrario, hab\u00e9is cre\u00ed\u00addo en vano\u00bb (lCor 15,1-2). As\u00ed\u00ad pues, la condici\u00f3n para experimentar la fuerza salv\u00ed\u00adfica del evangelio es la adhesi\u00f3n \u00ed\u00adntegra y perseverante a su contenido tradicional consignado por el ap\u00f3stol fundador. Pablo ha propuesto un evangelio no elaborado personalmente, sino el que \u00e9l a su vez ha recibido. Inmediatamente Pablo expone un breve resumen del anuncio autorizado tradicional transmitido en la primera evangelizaci\u00f3n de Corinto, y en el cual se funda la fe de aquella Iglesia: \u00abOs transmit\u00ed\u00ad, en primer lugar, lo que a mi vez yo recib\u00ed\u00ad: que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada, seg\u00fan las Escrituras, y que se apareci\u00f3 a Pedro y luego a los doce\u00bb (ICor 15,3-5). En esta serie de peque\u00f1as frases se condensa el anuncio tradicional. Pablo antepone la f\u00f3rmula protocolaria que indica la fuente de la forma del evangelio: \u00abOs transmit\u00ed\u00ad en primer lugar lo que recib\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb Este lenguaje, que imita el usado en las academias o escuelas jud\u00ed\u00adas, muestra claramente que Pablo hace referencia al contenido esencial del evangelio propuesto a los corintios. Las breves proposiciones, que se siguen en un estilo semitizante, reflejan el ambiente en el cual tuvo lugar la trasposici\u00f3n del kerigma y credo a la lengua griega: comunidad biling\u00fce de Jerusal\u00e9n o de Antioqu\u00ed\u00ada. El contenido fundamental del evangelio se refiere a Cristo, sujeto de las tres proposiciones: \u00abmuri\u00f3 por nuestros pecados&#8230;, resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada y se apareci\u00f3 a Pedro&#8230;\u00bb La muerte de Cristo tiene un valor salv\u00ed\u00adfico sobre el fondo de las promesas de Dios -Escrituras-, y tambi\u00e9n la \/ resurrecci\u00f3n entra en el plan de Dios. Finalmente, la \/ revelaci\u00f3n de Jesucristo vivo a los testigos cualificados da principio a la cadena de los anunciadores autorizados, entre los cuales se coloca Pablo como \u00faltimo, pero no por eso ap\u00f3stol menos autorizado del evangelio. Al final, Pablo puede concluir con una frase que recoge el sentido de esta cita del kerigma y credo cristiano primitivo: \u00abPues bien, tanto ellos como yo, esto es lo que predicamos y lo que hab\u00e9is cre\u00ed\u00addo\u00bb (1Co 15:11). La identidad de anuncio funda tambi\u00e9n la fe \u00fanica, condici\u00f3n para participar en la salvaci\u00f3n prometida en el evangelio.<\/p>\n<p>A este contenido cristol\u00f3gico del evangelio, que est\u00e1 en la base tanto de la actividad misionera como de la fe de los cristianos, apela Pablo desde el comienzo de la carta dirigida a la comunidad corintia. Ante el riesgo de fraccionamiento intraeclesial, que reduce a Cristo a uno de tantos jefes hist\u00f3ricos o misioneros fundadores, Pablo recuerda cu\u00e1l es el contenido central del kerigma cristiano: la cruz de Cristo y la palabra de la cruz. En contradicci\u00f3n con la doble expectativa religiosa de los paganos, que buscan al Dios sabidur\u00ed\u00ada, y de los jud\u00ed\u00ados, que piden los signos del Dios poder, \u00abnosotros -dice Pablo- predicamos a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y necedad para los paganos\u00bb(lCor 1,23). Mas justamente en la impotencia y locura de la cruz se manifiesta Jes\u00fas como sabidur\u00ed\u00ada y poder de Dios (lCor 1,24-25). Esto se puede reconocer en la fe, que es la respuesta a la iniciativa libre y gratuita de Dios: la llamada. Por eso Pablo puede gloriarse de no conocer nada m\u00e1s que a Cristo, y \u00e9ste crucificado (lCor 2,2). Pues es Jesucristo crucificado el que se presenta a los hombres como lugar en el que se encuentra el amor gratuito y salvador de Dios (cf G\u00e1l 3:1). As\u00ed\u00ad pues, anunciar o predicar a Cristo define el contenido de la actividad misionera evangelizadora de Pablo y de sus colaboradores (1Co 15:12; 2Co 1:19). El mismo contenido cristol\u00f3gico del evangelio de Pablo y de su entera actividad pastoral se condensa en la f\u00f3rmula que reaparece en sus cartas: \u00abel evangelio de Cristo\u00bb, gr. euangh\u00e9lion to\u00fa Christo\u00fa (Rom 15:19; ICor 9,12; 2Co 2:12; 2Co 4:4; 2Co 10:14; G\u00e1l 1:6; Flp 1:27; 1Ts 3:2).<\/p>\n<p>El contenido del evangelio: Jesucristo Hijo de Dios, el crucificado resucitado, establece el m\u00e9todo de la actividad misionera de Pablo y el estilo de sus relaciones pastorales con las j\u00f3venes comunidades. Si el evangelio es el anuncio de la cruz, esto no se puede hacer m\u00e1s que con la l\u00f3gica de la cruz. Por eso Pablo, a los cristianos de Corinto, que se sienten tentados a instrumentalizar la experiencia cristiana en t\u00e9rminos de competencia de los varios grupos cristianos, recuerda que en su predicaci\u00f3n en Corinto no recurri\u00f3 a la ret\u00f3rica o filosof\u00ed\u00ada humanas, a fin de no hacer ineficaz la cruz de Cristo (1Co 1:17). Recuerda a sus cristianos el m\u00e9todo misionero adoptado por \u00e9l con un estilo de humildad y de entrega total para hacer transparente en su modo de vivir la l\u00f3gica de la cruz: el poder y la sabidur\u00ed\u00ada de Dios se revelan en la impotencia y locura del crucificado: \u00abHermanos, cuando llegu\u00e9 a vuestra ciudad, llegu\u00e9 anunci\u00e1ndoos , el misterio de Dios no con alardes de elocuencia o de sabidur\u00ed\u00ada; pues nunca entre vosotros me preci\u00e9 de saber otra cosa que a Jesucristo, y a Jesucristo crucificado. Me present\u00e9 entre vosotros d\u00e9bil y temblando de miedo. Y mi palabra y mi predicaci\u00f3n no se basaban en la elocuencia persuasiva de la sabidur\u00ed\u00ada, sino en la demostraci\u00f3n del poder del Esp\u00ed\u00adritu, para que vuestra fe no se fundase en la sabidur\u00ed\u00ada humana, sino en el poder de Dios\u00bb (ICor 2,1-5).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del contenido esencialmente cristol\u00f3gico del evangelio, la metodolog\u00ed\u00ada misionera de Pablo se inspira en el hecho de su investidura, que proviene de la iniciativa gratuita de Dios. El se ha hecho ap\u00f3stol no por libre elecci\u00f3n, sino por haber sido llamado por Dios. Esto es lo que le empuja a proponer el evangelio de modo gratuito, sin pedir a sus cristianos la recompensa debida por su servicio. A los cristianos de Corinto les propone su ejemplo de ap\u00f3stol, que est\u00e1 libre de todos, pero justamente por eso puede compartirla condici\u00f3n de sus destinatarios para anunciar de modo eficaz el evangelio. Pablo no discute el derecho (gr. exous\u00ed\u00ada) a vivir del evangelio, como lo hacen otros misioneros. Este derecho se remonta a la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y est\u00e1 confirmado por el derecho com\u00fan de todo trabajador a vivir de su actividad. Pero Pablo afirma: \u00abNo hemos usado este derecho y lo hemos soportado todo para no poner obst\u00e1culo alguno al evangelio de Cristo\u00bb (1Co 9:12). Pero existe otro motivo m\u00e1s personal que aduce Pablo en favor de su modo de anunciar gratuitamente el evangelio, no s\u00f3lo en Corinto, sino desde el principio de la actividad misionera. El ha sido llamado a anunciar el evangelio de aquel Dios que ha entrado decididamente en su vida cambi\u00e1ndola radicalmente. Por eso no es una elecci\u00f3n libre su esfuerzo evang\u00e9lico, sino una necesidad como respuesta a la iniciativa eficaz y misericordiosa de Dios. Por eso Pablo puede escribir a los cristianos de Corinto en estos t\u00e9rminos: \u00abPorque si predico el evangelio, no tengo de qu\u00e9 sentir orgullo; es mi obligaci\u00f3n hacerlo. Pues \u00c2\u00a1ay de m\u00ed\u00ad si no evangelizara! Si hiciera esto por propia voluntad, merecer\u00ed\u00ada recompensa; pero si lo hago por mandato, cumplo con una misi\u00f3n que se me ha confiado\u00bb (lCor 9,16-17). Esta es tambi\u00e9n la ra\u00ed\u00adz de la total libertad de Pablo, que no est\u00e1 condicionado por nada ni por nadie. Justamente en virtud de esta libertad puede ser \u00e9l el siervo de todos, para proponer el evangelio dentro de las condiciones sociales y culturales humanas. Esta es tambi\u00e9n su manera de participar en la salvaci\u00f3n prometida en el evangelio: \u00abLibre, de hecho, como estoy de todos, me hago esclavo de todos para ganarlos a todos&#8230; Todo lo hago por el evangelio, para participar de sus bienes\u00bb (l Cor 9,19.23). Esta elecci\u00f3n del anuncio libre y gratuito del evangelio como respuesta a la iniciativa de Dios y de acuerdo con el contenido mismo de la buena nueva la hizo Pablo desde el principio de su actividad misionera, y se atiene a ella como a un punto de honor, a pesar de los equ\u00ed\u00advocos que pod\u00ed\u00ada suscitar en sus relaciones con las comunidades (cf 2Co 11:7-10; F1p 4,11.15; 1Ts 2:6.9).<\/p>\n<p>En las cartas de la tradici\u00f3n paulina se confirman y acent\u00faan la figura y la misi\u00f3n de Pablo evangelizador en sus rasgos ideales y ejemplares. Pablo es definido el di\u00e1konos del evangelio, proclamado a toda criatura que vive bajo el cielo (Col 1:23); es el ap\u00f3stol autorizado del evangelio, que por eso se encuentra entre cadenas y sufre por \u00e9l (Efe 6:19-20; 2Ti 1:8). El anuncio del evangelio est\u00e1 en la base de la experiencia cristiana y es tambi\u00e9n el fundamento de la esperanza de salvaci\u00f3n (Efe 1:13; Col 1:5). Por eso se lo llama el \u00abevangelio de la salvaci\u00f3n\u00bb, y en el evangelio se comunica la palabra de la verdad. El contenido del evangelio se propone con una f\u00f3rmula tradicional de tipo catequ\u00ed\u00adstico en la segunda carta dirigida a Timoteo: \u00abAcu\u00e9rdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, del linaje de David, seg\u00fan el evangelio que predico\u00bb (2Ti 2:8; cf Rom 1:2-4). Pero en estos escritos, que recurren a la figura autorizada de Pablo, el contenido del evangelio tiende a ensancharse, asumiendo una dimensi\u00f3n que coincide con el gran proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios. En el evangelio se revela el \u00abmisterio\u00bb de Dios prometido en las Escrituras, que por medio de la actividad misionera es anunciado a todos los pueblos. El proyecto salv\u00ed\u00adfico, descubierto en el evangelio, consiste en la participaci\u00f3n de los paganos en la herencia prometida al pueblo hist\u00f3rico de Dios. Pablo ha sido constituido servidor de este mensaje salv\u00ed\u00adfico universal (Efe 3:6-7). Pues Cristo, mediante su muerte en la cruz, elimin\u00f3 el muro de separaci\u00f3n que divid\u00ed\u00ada a jud\u00ed\u00ados y paganos, constituyendo en su humanidad crucificada el n\u00facleo del pueblo de Dios unificado. Citando el fragmento de una profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica, el autor de Efesios presenta a Jes\u00fas como el evangelizador sobre el fondo de un texto de Isa\u00ed\u00adas: \u00abCon su venida anunci\u00f3 (gr. euanghel\u00ed\u00adsato) la paz a los que estabais lejos y a los que estaban cerca\u00bb (Efe 2:17; cf Isa 57:19; Isa 52:7).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, se puede decir que toda la problem\u00e1tica cristiana gira en torno al evangelio. Esto es lo que se deduce de todo el epistolario paulino, dominado por la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica. El evangelio de Dios o de Jesucristo, Hijo suyo, define la identidad personal de Pablo y su misi\u00f3n, as\u00ed\u00ad como su m\u00e9todo misionero y pastoral, e igualmente el de sus colaboradores itinerantes o residentes en las comunidades cristianas. El evangelio est\u00e1 en la base de la experiencia cristiana, ya que mediante su anuncio se inicia el proceso de fe, que se prolonga en el itinerario de la formaci\u00f3n cristiana. Tambi\u00e9n el estilo de vida de la comunidad cristiana y el fundamento de su esperanza est\u00e1n radicados en el evangelio.<\/p>\n<p>2. EL EVANGELIO EN LOS HECHOS DE LOS AP\u00ed\u201cSTOLES. Si es verdad que Pablo es el gran evangelizador y que toda su actividad misionera y pastoral est\u00e1 al servicio del evangelio de Jesucristo o de Dios, no hay que descuidar el hecho de que Lucas ha dedicado todo un volumen de su obra a la misi\u00f3n de la Iglesia. Esta atenci\u00f3n lucana a la obra de evangelizaci\u00f3n destaca inmediatamente en la confrontaci\u00f3n con el vocabulario evang\u00e9lico. Despu\u00e9s de Pablo es Lucas el autor que m\u00e1s emplea el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai. Por eso es indispensable un examen del escrito lucano para conocer qui\u00e9nes son los protagonistas y los destinatarios del proceso de evangelizaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como el contenido y el m\u00e9todo del anuncio del evangelio en la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>a) Los protagonistas y los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n. Lucas presenta en una visi\u00f3n unitaria y din\u00e1mica el proceso que va desde el origen y fundaci\u00f3n de la Iglesia hasta su expansi\u00f3n, seg\u00fan el programa trazado por Jes\u00fas, con el env\u00ed\u00ado de los disc\u00ed\u00adpulos, testigos desde Jerusal\u00e9n hasta los confines de la tierra mediante la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (cf Heb 1:8). Para reconocer el papel de los protagonistas en esta obra proyectada y guiada por Jes\u00fas resucitado mediante el don del Esp\u00ed\u00adritu, basta tener en cuenta la presencia del t\u00e9rmino euangh\u00e9lion en dos puntos estrat\u00e9gicos de la obra lucana: concretamente en el discurso de Pedro en el concilio de Jerusal\u00e9n (Heb 15:7) y en el discurso de adi\u00f3s de Pablo a los presb\u00ed\u00adteros de Efeso convocados en Mileto (Heb 20:24). El primer episodio representa el v\u00e9rtice de un proceso de evangelizaci\u00f3n, en el cual los paganos convertidos son reconocidos como miembros de pleno derecho del pueblo mesi\u00e1nico. Por eso Pedro apela a su experiencia paradigm\u00e1tica de anuncio evang\u00e9lico al pagano Cornelio: \u00abHermanos, vosotros sab\u00e9is que hace mucho tiempo Dios me eligi\u00f3 entre vosotros para que los paganos oyesen de mis labios la palabra del evangelio y abrazaran la fe\u00bb (Heb 15:7). Pablo, en su \u00faltimo discurso antes de su \u00abpasi\u00f3n\u00bb, que comenzar\u00e1 en Jerusal\u00e9n, traza un cuadro sint\u00e9tico de su actividad misionera y pastoral proponi\u00e9ndose como modelo de los pastores: \u00abPero a m\u00ed\u00ad no me preocupa mi vida ni la juzgo estimable, con tal de acabar mi carrera y cumplir el ministerio que he recibido de Jes\u00fas, de anunciar la buena nueva, la gracia de Dios\u00bb (Heb 20:24). Pablo es el protagonista que, por la iniciativa eficaz de Dios, lleva a cumplimiento la obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas anunciando el evangelio hasta los confines de la tierra, es decir, en la capital del imperio, Roma. A su vez, Pedro, representante de los doce ap\u00f3stoles, que constituyen el nexo hist\u00f3rico entre Jes\u00fas y la Iglesia, es el animador de la misi\u00f3n evangelizadora en Jerusal\u00e9n y en Judea (cf Heb 5:42; Heb 8:25).<\/p>\n<p>La misi\u00f3n evangelizadora se dilata gracias a la obra de Pablo y de sus colaboradores. Pablo y Bernab\u00e9 son presentados como los protagonistas de la primera misi\u00f3n extrapalestinense que llega a las ciudades de la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada (Heb 13:1-14, 28). Despu\u00e9s del concilio de Jerusal\u00e9n, en el que Pedro, con el consentimiento de Santiago, confirma la metodolog\u00ed\u00ada misionera de Pablo, este \u00faltimo, junto con Bernab\u00e9, baja a Antioqu\u00ed\u00ada, donde permanece \u00abense\u00f1ando y evangelizando la palabra del Se\u00f1or en uni\u00f3n de otros muchos\u00bb (Heb 15:35). La nueva campa\u00f1a misionera, que lleva a Pablo junto con Silas y Timoteo hacia las zonas de Asia, experimenta un giro decisivo en Tr\u00f3ade, donde Pablo tiene la visi\u00f3n de un macedonio que le\u00c2\u00b0 suplica: \u00abPasa a Macedonia y ay\u00fadanos\u00bb. Inmediatamente despu\u00e9s de la visi\u00f3n, observa el autor de los Hechos, \u00abintentamos pasar a Macedonia, persuadidos de que Dios nos hab\u00ed\u00ada llamado para evangelizarlos\u00bb (Heb 16:9-10).<\/p>\n<p>Al lado de estos protagonistas de primer plano hay otras personas que difunden la palabra de modo espont\u00e1neo. Entre ellos se distingue el grupo de los cristianos de lengua griega forzados a abandonar la ciudad de Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de la persecuci\u00f3n que se desencadena con la muerte violenta de Esteban: \u00abLos que tuvieron que salir huyendo fueron por todas partes anunciando la palabra\u00bb (Heb 8:4). En este grupo de pr\u00f3fugos misioneros se distingue Felipe, el cual lleva el evangelio a la zona de Samar\u00ed\u00ada con un notable \u00e9xito, prosiguiendo luego a lo largo de la costa mediterr\u00e1nea. En la tradici\u00f3n de los Hechos se le conoce como el evangelista, que acoge en su casa de Cesarea a la comunidad cristiana local, siendo ayudado en esta misi\u00f3n de animador por sus cuatro hijas \u00abprofetisas\u00bb (Heb 21:8-9).<\/p>\n<p>Los destinatarios del anuncio evang\u00e9lico, seg\u00fan el recorrido reconstruido por Lucas, y que corresponde al programa trazado por Jes\u00fas resucitado a los ap\u00f3stoles testigos, son primero los jud\u00ed\u00ados de Palestina, los samaritanos y, luego, los gentiles. La justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de esta subdivisi\u00f3n de los destinatarios la da Pablo, el cual en la ciudad de Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia anunci\u00f3 la palabra del evangelio primero a los jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora. Mas como \u00e9stos lo rechazan, entonces Pablo declara: \u00abPero ya que la rechaz\u00e1is y, no os juzg\u00e1is dignos de la vida eterna, nos vamos a los paganos. As\u00ed\u00ad nos lo mand\u00f3 el Se\u00f1or: `Te he puesto como luz de las gentes, para que lleves la salvaci\u00f3n hasta el fin de la tierra\u00bb&#8216; (Heb 13:46-47; cf 28,28). El primer anuncio del evangelio a los paganos lo hizo el grupo de pr\u00f3fugos arrojados de Jerusal\u00e9n, que llegaron a las ciudades de Fenicia y de Siria (Heb 11:20). El episodio program\u00e1tico de Pedro, que anuncia el evangelio a Cornelio, se convierte en criterio para valorar y confirmar la metodolog\u00ed\u00ada misionera puesta en pr\u00e1ctica por Pablo y Bernab\u00e9 en su primer viaje misionero.<\/p>\n<p>b) Contenido y m\u00e9todo de la evangelizaci\u00f3n. El anuncio hecho por los varios protagonistas de la misi\u00f3n cristiana concuerda esencialmente, aunque las f\u00f3rmulas a las que recurre Lucas var\u00ed\u00adan seg\u00fan los contextos. Los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n -ap\u00f3stoles- ense\u00f1an y anuncian en el templo y en las casas a Jesucristo (Heb 5:42); Felipe al eunuco, administrador de Candace de Etiop\u00ed\u00ada, partiendo de la Escritura le anuncia \u00abla buena nueva de Jes\u00fas\u00bb (Heb 8:35); los misioneros pr\u00f3fugos que llegan a Antioqu\u00ed\u00ada \u00abanuncian al Se\u00f1or no s\u00f3lo a los jud\u00ed\u00ados, sino tambi\u00e9n a los paganos\u00bb(Heb 11:20). Junto a estas f\u00f3rmulas tradicionales, Lucas recurre a las expresiones m\u00e1s gen\u00e9ricas, como \u00abla palabra de Dios\u00bb (Heb 8:4), o \u00abla palabra del Se\u00f1or\u00bb (Heb 15:35), o incluso \u00abel discurso sobre el reino de Dios\u00bb(Heb 8:12). Merece destacarse la f\u00f3rmula empleada por Pablo en el discurso misionero en Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia. El contenido cristiano del kerigma se introduce en la parte final de esta f\u00f3rmula: \u00abNosotros os anunciamos la buena nueva, la promesa hecha a nuestros padres\u00bb (Heb 13:32).<\/p>\n<p>En otros t\u00e9rminos, seg\u00fan la perspectiva lucana existe una continuidad no s\u00f3lo entre Jes\u00fas hist\u00f3rico, muerto y resucitado, y la Iglesia, sino tambi\u00e9n entre las promesas hechas a Israel y su cumplimiento en Jesucristo y en la Iglesia. Semejante visi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del contenido del evangelio es evidente en la serie de discursos misioneros que Lucas distribuye en su obra de reconstrucci\u00f3n del nacimiento y expansi\u00f3n de la Iglesia. Tanto en los dicursos pronunciados por Pedro en Jerusal\u00e9n (Heb 2:22-36.38-39; Heb 3:12-26) como en el de la casa de Cornelio en Cesarea (Heb 10:34-43), el esquema de anuncio o predicaci\u00f3n cristiana sigue un esquema estereotipado: el anuncio se refiere a Jes\u00fas, hombre acreditado por Dios con signos y prodigios, que ha cumplido su misi\u00f3n hist\u00f3rica en Palestina, desde Galilea a Judea, al que los hombres dieron muerte, pero que Dios resucit\u00f3; de \u00e9l dan testimonio los profetas de la primera alianza; de esta manera en la existencia de Jes\u00fas llega a su cumplimiento la historia de la salvaci\u00f3n prometida a los padres; aqu\u00ed\u00ad entronca el llamamiento final a la conversi\u00f3n. El mismo desarrollo esquem\u00e1tico se encuentra en los discursos de Pablo dirigidos a los jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora. En otros t\u00e9rminos, existe continuidad en el anuncio del evangelio. La misma palabra, aunque propuesta por diversos protagonistas a los destinatarios jud\u00ed\u00ados o gentiles, resuena con acentos sustancialmente concordes. Al primer anuncio, que suscita la conversi\u00f3n de los oyentes y la aceptaci\u00f3n de fe iniciando la experiencia de comunidad, sigue la catequesis de interiorizaci\u00f3n y apoyo, a la cual se a\u00f1ade la obra de animaci\u00f3n y sost\u00e9n. Esto vale para la Iglesia de Jerusal\u00e9n (Heb 2:42), igual que para la joven Iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada (Heb 11:26) y para las fundadas por Pablo en el ambiente extrapalestinense (Heb 14:21-22; Heb 18:23).<\/p>\n<p>3. EL EVANGELIO EN LOS ESCRITOS APOST\u00ed\u201cLICOS. Fuera de las cartas de Pablo y de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica se aten\u00faa hasta casi desaparecer. Los pocos casos de empleo del l\u00e9xico evang\u00e9lico se encuentran en los escritos que siguen bajo el influjo paulino. Esto vale para la carta a los Hebreos y la primera carta de Pedro. El escrito enviado a los cristianos que est\u00e1n en crisis de perseverancia, tentados de nostalgias ritualistas y preceptistas -carta a los Hebreos-, propone una lectura actualizante de Sal 95:7-11, estableciendo una comparaci\u00f3n entre la generaci\u00f3n de los hebreos del \u00e9xodo y la comunidad cristiana. Hay afinidad de situaci\u00f3n: como los hebreos se encontraron en los confines de la tierra prometida, cumplimiento del \u00e9xodo, as\u00ed\u00ad los cristianos, que han recibido el primer anuncio del evangelio, han llegado a un giro decisivo de la historia de salvaci\u00f3n. Refiri\u00e9ndose a esta doble situaci\u00f3n, muestra el autor por una parte la continuidad y por otra la discontinuidad en la superaci\u00f3n prof\u00e9tica acaecida con Jesucristo, el cual ha entrado en el descanso definitivo de Dios: \u00abPorque tambi\u00e9n nosotros, como ellos, hemos recibido la buena nueva\u00bb (Heb 4:2). Mas no basta haber escuchado el evangelio para que \u00e9ste sea salv\u00ed\u00adfico; hay que acogerlo con fe activa y perseverante: \u00abY como, por una parte, es cierto que algunos deben entrar en \u00e9l, y, por otra, los primeros que recibieron la buena nueva no entraron a causa de su desobediencia, de nuevo fija Dios un d\u00ed\u00ada&#8230;\u00bb (Heb 4:6). De ah\u00ed\u00ad se sigue la urgencia de acoger la palabra de Dios y de adherirse a ella con fidelidad y constancia; esa palabra ha sido propuesta por el anuncio hist\u00f3rico de Jes\u00fas, el Se\u00f1or, y luego por el de aquellos que escucharon, siendo confirmada por el testimonio de signos y prodigios (Heb 2:1-4). Esta reconstrucci\u00f3n del proceso de evangelizaci\u00f3n recuerda las etapas expuestas en el pr\u00f3logo del evangelio de Lucas (Luc 1:1-4). En el comienzo de la experiencia cristiana est\u00e1 el anuncio del evangelio o palabra de Dios, hecho por mediadores hist\u00f3ricos, que ponen en contacto con su fuente, Jes\u00fas, el Se\u00f1or, el revelador definitivo en cuanto Hijo (Heb 1:1).<\/p>\n<p>En esta perspectiva se sit\u00faa tambi\u00e9n la primera carta de Pedro, que anima a los cristianos perseguidos record\u00e1ndoles su condici\u00f3n de creyentes. El proceso salv\u00ed\u00adfico, inaugurado con el anuncio del evangelio, tiene sus ra\u00ed\u00adces en la historia de la primera I alianza, porque los profetas han testimoniado, bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu, respecto a los sufrimientos de Cristo, a los cuales deb\u00ed\u00ada seguir la gloria: \u00abDios les hizo saber que lo que ellos anunciaban no era para ellos, sino para vosotros; esto es lo que ahora os anuncian los que predican el evangelio con el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo enviado del cielo&#8230;\u00bb(1Pe 1:12). Este anuncio evang\u00e9lico, que est\u00e1 en la base del proceso de salvaci\u00f3n como participaci\u00f3n del destino de Jes\u00fas, el mes\u00ed\u00adas crucificado, pero exaltado por Dios, comienza por la adhesi\u00f3n de fe y por la experiencia bautismal. Una alusi\u00f3n a este principio y momento b\u00e1sico la hace el autor de la carta para recordar el deber del amor fraterno en la comunidad: \u00abPurificados por la obediencia a la verdad con el fin de llegar a una fraternidad sincera, amaos entra\u00f1ablemente unos a otros&#8230;, como quienes han nacido de nuevo; y no de una semilla corruptible, sino incorruptible, la palabra viva y eterna de Dios&#8230; Esta es la palabra que os ha tra\u00ed\u00addo el evangelio\u00bb (lPe 1,22.23.25). As\u00ed\u00ad pues, la experiencia cristiana se define como adhesi\u00f3n a la \/palabra de Dios, eficaz para la vida eterna, que modifica radicalmente la condici\u00f3n de los creyentes, mientras que los imp\u00ed\u00ados, desenmascarados por el juicio final de Dios, son \u00ablos que han desobedecido al evangelio\u00bb (lPe 4,17). En estas pocas alusiones de la carta de Pedro est\u00e1 presente todo el curso del proceso de evangelizaci\u00f3n, desde sus ra\u00ed\u00adces prof\u00e9ticas del AT hasta su cumplimiento final.<\/p>\n<p>El texto prof\u00e9tico del Apocalipsis, que se sit\u00faa en la tradici\u00f3n juanista, es muy sobrio en el recurso a la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica, como se ha observado antes. La preferencia de este texto, como de los restantes de la escuela juanista, es la martyr\u00ed\u00ada y el l\u00f3gos. El evangelio, en sus raras apariciones en Apocalipsis, coincide con el mensaje de Dios, porque es un anuncio salv\u00ed\u00adfico decisivo para la historia, en la cual se desarrolla el conflicto entre las potencias del mal y el dominio de Dios. Este evangelio es llevado por los enviados de Dios para sostener la perseverancia de los creyentes. El evangelio aparece en la visi\u00f3n del \u00e1ngel, que con rasgos divinos anuncia el juicio de Dios como cumplimiento del \u00abmisterio de Dios\u00bb anunciado a los profetas, sus siervos (Apo 10:7). Sobre el fondo de esta visi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica se habla del evangelio eterno, es decir, del mensaje de Dios que lleva a cabo la salvaci\u00f3n definitiva: \u00abVi otro \u00e1ngel que volaba por medio del cielo y ten\u00ed\u00ada una buena nueva eterna que anunciar a los habitantes de la tierra, a toda naci\u00f3n, raza, lengua y pueblo\u00bb (Apo 14:6). Es la proclamaci\u00f3n del juicio universal de Dios, que entra en la historia humana como fuerza decisiva de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>CONCLUSIONES. Los autores de los escritos que forman el canon cristiano han tomado del l\u00e9xico griego el t\u00e9rmino evangelio para transcribir la buena noticia que ha cambiado de modo \u00fanico y decisivo la suerte de la historia humana: \u00abJesucristo, el crucificado resucitado por Dios, ha vencido a la muerte y ha extirpado las ra\u00ed\u00adces del pecado\u00bb. Lo que era el evangelio para el mundo greco-helen\u00ed\u00adstico: la victoria militar o los recuerdos de la carrera imperial, es ahora la proclamaci\u00f3n del acontecimiento gozoso de Cristo, fuente de paz y de salvaci\u00f3n para todos los hombres. Esta es la sustancia del anuncio que proclaman los misioneros cristianos al recorrer las ciudades del imperio. Sobre la base de esta buena noticia, acogida con fe, nace la experiencia cristiana en forma de peque\u00f1os grupos que se re\u00fanen para escuchar la buena nueva, fuente de su compromiso espiritual y ra\u00ed\u00adz de su nueva esperanza. Pero los misioneros cristianos, y luego los autores de los evangelios, pudieron presentar y designar el acontecimiento de Jesucristo, Se\u00f1or y salvador universal, como evangelio porque \u00e9l fue el primero en proponerse como el mensajero de la \u00abalegre nueva\u00bb en Palestina, dando la buena noticia del reino de Dios a los pobres, llevando as\u00ed\u00ad a su cumplimiento la gran esperanza b\u00ed\u00adblica de la salvaci\u00f3n, prometida por Dios para los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p>BIBL.: BECKER U., euangh\u00e9lion, euanghelist\u00e9s, en DTNT II, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980, 147-153; CERFAUX L., Jes\u00fas en los or\u00ed\u00adgenes de la tradici\u00f3n. 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Fabris<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. G\u00e9nero literario:<br \/>\n1. Del evangelio oral al evangelio de Marcos;<br \/>\n2. Rasgos caracter\u00ed\u00adsticos del g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb.<br \/>\nII. M\u00e9todos de an\u00e1lisis:<br \/>\n1. \u00abFormgeschichte\u00bb;<br \/>\n2. \u00abRedaktionsgeschichte\u00bb.<br \/>\nIII. Historicidad:<br \/>\n1. Un verdadero problema;<br \/>\n2. Las respuestas de la cr\u00ed\u00adtica;<br \/>\n3. Esbozo de una demostraci\u00f3n;<br \/>\n4. La aportaci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica externa;<br \/>\n5. La comunidad primitiva: prepascual y pospascual;<br \/>\n6. Mantenimiento de una voluntad de fidelidad a Jes\u00fas: lenguaje y actitudes;<br \/>\n7. Criterios de autenticidad hist\u00f3rica de los evangelios;<br \/>\n8. Conocimiento de Jes\u00fas por los evangelios;<br \/>\n9. Fe e historia (R. Latourelle)<\/p>\n<p>I. G\u00e9nero literario<br \/>\nEl g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb es una creaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del cristianismo. Los evangelios son \u00fanicos, lo mismo que el acontecimiento al que se refieren.<\/p>\n<p>1. DEL EVANGELIO ORAL AL EVANGELIO DE MARCOS. El t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bbrepresenta un uso muy antiguo en la Iglesia. Pablo lo utiliza sin sentir siquiera la necesidad de explicarlo (I Tes 1,5; 2,4; G\u00e1l2,5.14; 1Cor 4,15; Rom 10,16). Este uso tiene su fuente, al parecer, en el AT, en donde se relaciona con la figura del mensajero o del heraldo que proclama la realeza de Yhwh y, con su palabra eficaz, inaugura la era mesi\u00e1nica. En el texto clave de Is 52,7, el \u00abportador de buenas noticias\u00bb, el mensajero de alegr\u00ed\u00ada, anuncia que con la liberaci\u00f3n de los cautivos de Babilonia por obra de Ciro se ha abierto la era de la salva-. ci\u00f3n. El salmo 96 se hace eco de \u00e9sta buena nueva: \u00abProclamad d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada la buena nueva de su salvaci\u00f3n&#8230; Decid por las naciones: \u00c2\u00a1El Se\u00f1or es rey!\u00bb (Sal 96,2.10). La entrada de todas las naciones en la historia de la salvaci\u00f3n nos introduce ya en el contexto. del NT.<\/p>\n<p>En el NT es Jes\u00fas el que aparece como el mensajero de la buena nueva mesi\u00e1nica (Mt 11,5; Is 35,5-6; 61,1). En \u00e9l el tiempo de la salvaci\u00f3n se hace realidad, as\u00ed\u00ad como los signos que lo acompa\u00f1an. El contenido esencial de esta buena nueva es la llegada inminente del reino, cuyas exigencias proclama Jes\u00fas: \u00abConvert\u00ed\u00ados, porque el reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mt 4,17). M\u00e1s a\u00fan, el reino anunciado comienza con \u00e9l: en donde est\u00e1 Jes\u00fas, las fuerzas enemigas retroceden y empieza a actuar la fuerza de vida y de salvaci\u00f3n anunciada por los profetas. Las curaciones y los exorcismos muestran que el reino de Satan\u00e1s est\u00e1 derrotado y que el reino de Dios est\u00e1 en obra (Lc 7,22; Mt 12,18).<\/p>\n<p>Se explica entonces la transferencia de sentido que se observa en el lenguaje del NT. Jes\u00fas no .aparece solamente como el mensajero de la buena nueva, sino tambi\u00e9n como aquel de quien habla el mensaje. Jes\u00fas anuncia el reino; pero, en definitiva, ese anuncio se refiere al mismo Jes\u00fas,.constitltido rey mesi\u00e1nico por su resurrecci\u00f3n y. su exaltaci\u00f3n a la derecha del Padre; es \u00e9l-el que salva. En el lenguaje de los cristianos, que consideran la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo como la m\u00e9dula del evangelio, esta perspectiva es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s clara.<\/p>\n<p>Evangelio es uno d\u00e9 los &#8216;t\u00e9rminos utilizados por san Pablo: 60 veces en sus cartas. Proclamar el evangelio, para Pablo, equivale a proclamar a Cristo, sobre todo en su muerte y su resurrecci\u00f3n, que constituyen el acontecimiento de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Por tanto, &#8216;se le puede atribuir a san Pablo, si no la introducci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bb en \u00e9l NT, al menos su difusi\u00f3n para designar la predicaci\u00f3n activa del mensaje de la salvaci\u00f3n por la Iglesia.<\/p>\n<p>Marcos, al introducir el t\u00e9rmino en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, no contradice el uso paulino, pero lo comenta y lo amplifica. Hoy es imposible hablar del g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb sin referirse inmediatamente a Marcos, ya que es \u00e9l el que lo cre\u00f3 como realidad, aun cuando el t\u00e9rmino no designa todav\u00ed\u00ada en \u00e9l el evangelio escrito. Concibi\u00f3, sin embargo, su obra escrita dentro de una relaci\u00f3n tan \u00ed\u00adntima con el acontecimiento y la proclamaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, que \u00e9sta justifica plenamente el t\u00ed\u00adtulo de evangelio.<\/p>\n<p>Para Marcos, el evangelio es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s un acontecimiento que un mensaje. Y este acontecimiento abarca toda la existencia de Cristo; pero, respecto al punto culminante de esta existencia, a saber: la pasi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n, todo lo dem\u00e1s representa un comienzo, un primer paso. De ah\u00ed\u00ad las palabras que sirven de t\u00ed\u00adtulo a su obra: \u00abPrincipio del evangelio de Jesucristo\u00bb (Mc 1, l). Con el ministerio de Juan Bautista, con el bautismo y la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, la salvaci\u00f3n anunciada por los profetas empez\u00f3 a realizarse. Marcos, a partir del presente de la Iglesia, quiere remontarse a los comienzos (arj\u00e9) de una historia, es decir, a las primeras manifestaciones en este mundo de la acci\u00f3n decisiva de Dios. En su concepci\u00f3n del evangelio, Marcos se distingue por tanto de Pablo, que piensa sobre todo en la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Cristo. Para Marcos, toda la existencia de Jes\u00fas, desde el bautismo hasta la resurrecci\u00f3n, es un evangelio.<\/p>\n<p>Vinculando tan estrechamente su obra al acontecimiento total de la existencia de Cristo y a la buena nueva de la salvaci\u00f3n, Marcos favoreci\u00f3 la relaci\u00f3n entre evangelio oral y evangelio escrito. Fue como el catalizador que favoreci\u00f3 esa transferencia. La obra de Marcos se convirti\u00f3 en el prototipo de evangelio. A continuaci\u00f3n, Mateo, Lucas y Juan adoptaron el esquema literario de Marcos, aunque no definen nunca su obra como un evangelio. Tan s\u00f3lo a lo largo del siglo Ii la palabra \u00abevangelio\u00bb sirvi\u00f3 para designar nuestros escritos can\u00f3nicos actuales. Justino habla de las \u00abmemorias de ,los ap\u00f3stoles\u00bb, que \u00abson llamadas evangelios\u00bb (1 Apol. 66,3: RJ 129). El Canon de Muratori designa al evangelio de Lucas como tertius evangelii liber, y al evangelio de Juan como quartum evangelium (RJ 268). Los t\u00ed\u00adtulos actuales datan del siglo iiI. Aunque acab\u00f3 por prevalecer el evangelio escrito, la Iglesia tuvo siempre conciencia de que la palabra designa ante todo el contenido de la obra, a saber: la proclamaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en Jesucristo y que, en el fondo, no puede haber m\u00e1s que un solo evangelio; por eso Ireneo habla del \u00abevangelio tetramorfo\u00bb (Adv. Haereses II, II, 7-8: RJ 215).<\/p>\n<p>2. RASGOS CARACTER\u00ed\u008dSTICOS DEL GENERO LITERARIO \u00abEVANGELIO\u00bb. No es posible asimilar los evangelios a ninguno de los g\u00e9neros literarios antiguos: ni al tipo de la gran historia, a la manera de Polibio, Tuc\u00ed\u00addides o Tito Livio; ni al tipo de las biograf\u00ed\u00adas griegas, ni al g\u00e9nero de las \u00abmemorias\u00bb, a la manera de Jenofonte cuando escribe sobre S\u00f3crates; ni al retrato literario. En el NT , los evangelios representan un caso \u00fanico. Los otros escritos manifiestan que no carecen de informaci\u00f3n sobre la obra de Cristo; sin embargo, fundamentalmente, es el acontecimiento de la cruz y de la resurrecci\u00f3n lo que llama su atenci\u00f3n. Apenas se menciona-el resto de la actividad de Cristo. Tan s\u00f3lo los evangelios se interesan tan visiblemente por la actividad terrena de Cristo. Por otra parte, los redactores de los evangelios no son escritores que trabajan en un estudio, sobre la base de unos documentos de archivo, preocupados por escribir la vida de Jes\u00fas desde el nacimiento hasta su muerte. En efecto, en los evangelios no se encuentra ni cronolog\u00ed\u00ada ni topograf\u00ed\u00ada precisa, que son, sin embargo, las coordenadas fundamentales de la historia. Las indicaciones de lugar y de tiempo son vagas y gen\u00e9ricas: \u00abluego, en aquel tiempo, despu\u00e9s, en casa, en el lago, en el camino, en la monta\u00f1a\u00bb. El conjunto mismo de la tradici\u00f3n est\u00e1 estructurado seg\u00fan una trama elemental con unas suturas estereotipadas. En estas condiciones, \u00bfc\u00f3mo caracterizar un g\u00e9nero que evoluciona manifiestamente en el interior de la historia y que, sin embargo, se distancia de la historia en un grado muchas veces desconcertante? S\u00f3lo describir cada uno de sus rasgos, trazando luego la fisonom\u00ed\u00ada que surge de esta descripci\u00f3n.<\/p>\n<p>1) Los evangelios son la proclamaci\u00f3n de la nueva absolutamente \u00fanica y original (la Ur-Kunde), ya que tiene como objeto el acontecimiento primero de la historia humana, a saber: la intervenci\u00f3n decisiva de Dios en Jesucristo. La manifestaci\u00f3n de Cristo entre los hombres es el \u00abcomienzo\u00bb hist\u00f3ricamente \u00fanico, la Arj\u00e9, ya que en \u00e9l y por \u00e9l se realiz\u00f3 la salvaci\u00f3n prometida y esperada durante siglos. La plenitud de los tiempos es \u00abahora\u00bb, \u00abhoy\u00bb. Por consiguiente, el evangelio no puede ser una proclamaci\u00f3n neutra: se presenta como una llamada a la decisi\u00f3n \u00falti= ma. Todos los hombres est\u00e1n llamados a la conversi\u00f3n. Todo el que quiera leer correctamente los evangelios debe dejar que resuene en \u00e9l esta llamada prodigiosa que, en Jes\u00fas, notifica la salvaci\u00f3n. Los oyentes de Pedro, el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s, sintieron esta atracci\u00f3n y \u00abacogieron la palabra\u00bb (He 2,36-41).<\/p>\n<p>2) Los evangelios guardan relaci\u00f3n con una tradici\u00f3n ya formada, que fue a su vez una relectura, en el Esp\u00ed\u00adritu, del acontecimiento Jes\u00fas a la luz de la pascua, del AT y de la experiencia de la Iglesia naciente. Esta dependencia se expresa en el hecho de que insertan, dentro del marco de su relato, unas unidades o secuencias ya constituidas. Los evangelios, antes de ser obras definitivamente compuestas, son por tanto testigos de una literatura que ellos recogen, organizan y confirman. Observamos adem\u00e1s que esta tradici\u00f3n viviente fue captada y fijada en diferentes etapas de su evoluci\u00f3n antes de quedar finalmente inserta en la obra del \u00faltimo redactor. Los evangelistas recogen una tradici\u00f3n que sufri\u00f3 la influencia de varias teolog\u00ed\u00adas: teolog\u00ed\u00adas que no fueron completamente orilladas por la redacci\u00f3n final. Por otra parte, los evangelistas a su vez reescriben, cada uno seg\u00fan su propia perspectiva, lo que ellos recibieron de las tradiciones y teolog\u00ed\u00adas anteriores, ya que todos tienen conciencia de que anuncian la buena nueva de la salvaci\u00f3n a los hombres de un ambiente determinado y de que responden a sus problemas.<\/p>\n<p>3) El marco de los evangelios, com\u00fan a todos ellos, debe su estructura y sus temas esenciales al kerigma primitivo, tal como es posible reconstituirlo a partir de las.cartas de Pablo (ICor 15,3-5; 11,23-27; Rom 1,1-4) y de los discursos de los Hechos (He 2,22-36; 3,12-26; 4,8-12; 5,29-32; 10,34-43; 13,16-41). Los evangelios desarrollan y amplifican este esquema tradicional que tiene las siguientes lineas generales: ha llegado el cumplimiento de las promesas. Jes\u00fas es de la estirpe de David. Despu\u00e9s de la predicaci\u00f3n del Bautista, empez\u00f3 su ministerio en Galilea, curando a los enfermos y liberando a todos los que hab\u00ed\u00adan ca\u00ed\u00addo bajo el poder de Satan\u00e1s. Luego subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n, en donde sufri\u00f3 y fue crucificado. Resucit\u00f3 de entre los muertos y se apareci\u00f3 a numerosos testigos. Ahora est\u00e1 exaltado a la derecha de Dios. Todos los hombres est\u00e1n invitados a hacer penitencia por sus pecados y a convertirse. Marcos no hace m\u00e1s que atenerse a este esquema que se le impone, tomando como base la pasi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>4) El anuncio de la salvaci\u00f3n toma la forma de una narraci\u00f3n hist\u00f3rica. Puesto que se trata ante todo de una \u00abproclamaci\u00f3n\u00bb de la salvaci\u00f3n, no es posible concebir los evangelios como una vida de Jes\u00fas. Por otra parte, esta proclamaci\u00f3n toma la forma de una exposici\u00f3n hist\u00f3rica, ya que la salvaci\u00f3n anunciada es un acontecimiento que se relaciona con una existencia terrena e hist\u00f3rica. Describir el desarrollo de esta existencia es al mismo tiempo proclamar el acontecimiento de la salvaci\u00f3n. Marcos fue el primero en exponer de este modo la buena nueva dentro del marco esquematizado de la existencia de Jes\u00fas. Y lo hizo, no por simple amor al pasado, sino por respeto a la realidad. En efecto, no nos adherimos por la fe a un Cristo glorioso cualquiera, sino precisamente a aquel que fue glorificado por haber aceptado la k\u00e9nosis de su vida terrena, humilde y sufriente. En Marcos ese movimiento de la existencia de Jes\u00fas, centrado en la pasi\u00f3n-resurrecci\u00f3n, es un perfil de la vida de Jes\u00fas, con un solo viaje a Jerusal\u00e9n, antes e la pasi\u00f3n, y dentro de un cuadro en cuatro partes que retiene solamente las articulaciones generales de la vida de Jes\u00fas. Marcos, sin embargo, no solamente adopta la forma narrativa de unos acontecimientos descritos en pasado o en presente hist\u00f3rico, sino que distingue con claridad los diversos planos temporales. Describe, para la Iglesia presente, la historia de la salvaci\u00f3n desde sus comienzos (predicaci\u00f3n del Bautista, bautismo y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas); su desarrollo en Galilea y en las regiones vecinas y su final tr\u00e1gico (relato de la pasi\u00f3n siguiendo una secuencia cronol\u00f3gica m\u00e1s rigurosa de los sucesos). Adem\u00e1s, la actividad de Cristo, como Hijo del hombre, abraza el futuro, el presente y el pasado. .El Hijo del hombre, que fue condenado ante el sanedr\u00ed\u00adn, es aquel que ahora tiene el poder de perdonar los pecados (Mc 2,10) y tambi\u00e9n el que habr\u00e1 de venir alg\u00fan d\u00ed\u00ada sobre las nubes del cielo. El pasado, el presente y el futuro corren juntamente, pero siguen siendo distintos.<\/p>\n<p>En Lucas es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s acusada esta perspectiva hist\u00f3rica, ya que la historia de Jes\u00fas recibe una prolongaci\u00f3n hacia atr\u00e1s, con los relatos de la infancia, y hacia adelante, con la historia de los ap\u00f3stoles. La historia de la salvaci\u00f3n se caracteriza por una continuidad hist\u00f3ricamente constatable y por un proceso de desarrollo cuyo centro est\u00e1 ocupado por Cristo. Tanto Jes\u00fas como la Iglesia recorren unas etapas. Lucas se convierte as\u00ed\u00ad en el primer historiador del cristianismo, esforz\u00e1ndose en trazar y en fijar los grandes per\u00ed\u00adodos de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5) Los evangelios son a la vez narraci\u00f3n y confesi\u00f3n: narraci\u00f3n sobre Jes\u00fas y testimonio de la comunidad que cree en \u00e9l. M\u00e1s todav\u00ed\u00ada, la narraci\u00f3n y el testimonio est\u00e1n tan \u00ed\u00adntimamente mezclados entre s\u00ed\u00ad, que el relato es confesi\u00f3n y el testimonio de fe es narraci\u00f3n o recitado sobre Jes\u00fas, lo mismo que en los \u00abcredos\u00bb del AT, que son el relato sucinto de los actos salvadores de Dios (Dt 26,59; 6,20-24; Jos 24,2-13). No se encuentra nada parecido en la literatura profana. La raz\u00f3n fundamental de ello es que, para ese narrador-testigo que es el evangelista, el Se\u00f1or resucitado, que est\u00e1 vivo y sigue presente en su Iglesia, es id\u00e9nticamente Jes\u00fas de Nazaret, salvador por su vida y por su muerte. Al contarlo, se le confiesa: \u00abSe\u00f1ores Jes\u00fas\u00bb. Porque los evangelios tienen, pues, por objeto la persona hist\u00f3rica de Jes\u00fas, Cristo y Se\u00f1or, son a la vez historia y kerigma.<\/p>\n<p>6) Siendo los evangelios la proclamaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en Jesucristo a unos grupos humanos geogr\u00e1fica y culturalmente distintos, presentan un car\u00e1cter de actualizaci\u00f3n y de di\u00e1logo. Cada uno de los evangelios se refiere a una comunidad determinada y a una situaci\u00f3n concreta: la comunidad de Jerusal\u00e9n, la comunidad de Antioqu\u00ed\u00ada, las comunidades griegas, las comunidades de Asia o de Roma. Los evangelios registran el di\u00e1logo de la iglesia con los hombres y los problemas de esas comunidades. As\u00ed\u00ad, el evangelio de Mateo, redactado en Siria por los a\u00f1os ochenta, responde a las cuestiones de una comunidad judeo-cristiana en discusi\u00f3n con la sinagoga, que se encuentra a su vez en una fase de plena reorganizaci\u00f3n despu\u00e9s del desastre del a\u00f1o 70. El evangelista responde a estas cuestiones apoy\u00e1ndose en una tradici\u00f3n que deriva su autoridad del mismo Jes\u00fas: de su mensaje sobre todo. As\u00ed\u00ad el di\u00e1logo de Jes\u00fas con los jud\u00ed\u00ados de su tiempo contin\u00faa en la Iglesia con otros interloeutor:es. y otros ambientes, siendo las diversas Iglesias como las diversas partituras de ese di\u00e1logo polif\u00f3nico. No es posible leer los evangelios prescindiendo de este car\u00e1cter actualizante.<\/p>\n<p>Si los evangelios adoptan deliberadamente la forma narrativa propia de la historia par\u00f3 describir la actividad terrena de Jes\u00fas de Nazaret, se sigue que el-g\u00e9nero, literario \u00abevangelio\u00bb no escapa a los condicionamientos y cuestionamientos de la historia. Al- reconocer la historicidad como una dimensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n en Jesucristo, los evangelios se someten .a los criterios de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>BIBL,: BLAESER B., Evangelio, en H. FRIES (ed.), Conceptos f\u00fandamentales de la teolog\u00ed\u00ada II, Madrid 1966, 87-96; DEEI,S D., The Holy Gospels, en NCE 6, 636-640; EVANDODEWAARD J. 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Vielhauer ha podido escribir, con raz\u00f3n o sin ella, que con la teor\u00ed\u00ada de las dos fuentes, la Quellenktztik hab\u00ed\u00ada: terminado su trabajo: Tiene que pasar el relevo a la Formgeschicht\u00e9; si no, se encuentra en un callej\u00f3n, sin salida: \u00bb<br \/>\n1. \u00abFORMGESCHICHTE\u00bb. La &#8216;escuela de las formas, con sus, jefes de fila (K.L. Schmidt, M. Dibelius, R. Bultmann, G. Bertram, A. Albertz); representa el esfuerzo principal de la cr\u00ed\u00adtica moderna para romper ese \u00abc\u00ed\u00adrculo de acero\u00bb que la hac\u00ed\u00ada prisionera de las fuentes escritas y para remontar el curs\u00f3 de la tradici\u00f3n hasta sus or\u00ed\u00adgenes, a saber: el evangelio predicado.<\/p>\n<p>En efecto, antes de ponerse por escrito, el evangelio fue predicado, actualizado y aplicado a las situaciones diversas de la Iglesia. Conoci\u00f3 toda una vida, toda una tradici\u00f3n de interpretaci\u00f3n. El m\u00e9rito de la escuela de las formas consisti\u00f3 precisamente en estudiar esta primera etapa de la historia de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. Nacida entre 1919 y 1922, la escuela domin\u00f3 la cr\u00ed\u00adtica hasta los trabajos recientes de la Redak R. Latourelle tiongeschichte, con Conzelmann (en 1954) y Marxsen (en 1956).<\/p>\n<p>A primera vista, la FG se presenta como una empresa literaria. En efecto, identifica, describe y clasifica las formas literarias que adoptaron nuestros relatos evang\u00e9licos. Pero en seguida echa el puente entre la forma de vida y el ambiente de vida que la engendr\u00f3; se pregunta cu\u00e1les son en la comunidad eclesial las situaciones precisas en que pudo nacer tal relato, desarroll\u00e1ndose luego y transmiti\u00e9ndose a lo largo de la tradici\u00f3n. Se interesa por la g\u00e9nesis, la formaci\u00f3n y la evoluci\u00f3n de las tradiciones orales con anterioridad a nuestros textos escritos. Se pregunta sobre las leyes que presidieron a esta evoluci\u00f3n. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, diremos que la FG, despu\u00e9s de haber considerado la dimensi\u00f3n horizontal de los evangelios -descomposici\u00f3n en unidades literarias-,los considera luego en su dimensi\u00f3n vertical: desciende hasta las capas m\u00e1s profundas, las m\u00e1s antiguas de la tradici\u00f3n, para rehacer luego hacia atr\u00e1s el itinerario que va del evangelista a la Iglesia. y de \u00e9sta a Jes\u00fas. En definitiva, su proyecto es de naturaleza hist\u00f3rica. Su ambici\u00f3n es la de trazar toda la historia de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica: del evangelio oral al evangelio escrito. En un primer tiempo, su m\u00e9todo es literario, pero su intenci\u00f3n \u00faltima se refiere a la historia. El principio subyacente de la escuela es que la comunidad primitiva. es responsable de todo ese proceso de formaci\u00f3n de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>En una palabra, la FG quiere escribir la prehistoria de los evangelios. Es la ambici\u00f3n que descubre el t\u00ed\u00adtulo de la obra de R. Bultmann Die Geschichte der synoptischen Tradition (Gotinga 19573) o el de Vicent Taylor The Formation of the Gospel Tradition (Londres 1935). Se ha comparado justamente la empresa de la FG con la de la geolog\u00ed\u00ada, que estudia las formas sucesivas de la corteza terrestre, o de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica morfol\u00f3gica, que busca las formas de una palabra a lo largo de los siglos, o tambi\u00e9n con los procedimientos modernos de an\u00e1lisis, que permiten descubrir en un cuadro las formas sucesivas que el artista dio a su obra a partir de los primeros esbozos. De manera similar, la FG ambiciona recobrar las formas m\u00e1s antiguas de la tradici\u00f3n y los estados sucesivos que conoci\u00f3 a lo largo de los a\u00f1os que precedieron a la redacci\u00f3n de nuestras evangelios.<\/p>\n<p>Si la empresa ha desembocado en cierto escepticismo hist\u00f3rico, e incluso en un juicio negativo y radical, en Bultmann, sobre la posibilidad de acceder a Jes\u00fas por los evangelios, no ha sido tanto por causa del propio m\u00e9todo como de los principios que inspiraron a sus representantes: el principio sociol\u00f3gico de la comunidad creadora; el principio del racionalismo cerrado a la hip\u00f3tesis de una intervenci\u00f3n de Dios en la historia bajo la forma de encarnaci\u00f3n, de milagro y de resurrecci\u00f3n; el principio teol\u00f3gico de una fe que, para asegurar su relaci\u00f3n vertical con Dios, rompe sus lazos con la historia. Sin embargo, un distanciamiento de sesenta y cinco a\u00f1os (de 1925 a 1990) nos ha permitido realizar un discernimiento justo en la contribuci\u00f3n de la FG para retener sus elementos asimilables, que se sit\u00faan ante todo en el nivel literario. Entre estos elementos positivos, retengamos los siguientes:<br \/>\na) Parad\u00f3jicamente, la FG ha vuelto a valorar toda la importancia de la tradici\u00f3n oral. El evangelio fue predicado antes de ser escritura. En efecto, durante un per\u00ed\u00adodo de veinticinco a treinta a\u00f1os la materia de los evangelios se predic\u00f3 en la Iglesia primitiva: sirvi\u00f3 a la misi\u00f3n, a la catequesis, al culto, a la pol\u00e9mica. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que esta materia se vio te\u00f1ida por toda la vida de la Iglesia y lleva la marca de la actualizaci\u00f3n y de la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de esta comunidad. El reflujo de la tradici\u00f3n en el coraz\u00f3n de los evangelios,, tal como la concibe la FG en reacci\u00f3n contra la Quellenkritik, constituye una novedad en el horizonte del pensamiento protestante.<\/p>\n<p>b) En todos los tiempos y en todas las literaturas se ha tenido la percepci\u00f3n m\u00e1s o menos confusa de la diversidad de g\u00e9neros literarios. Una requisitoria, un drama, un poema l\u00ed\u00adrico, un texto legal, un cap\u00ed\u00adtulo de Tito Livio exigen comentarios diferentes. La originalidad de la FG ha sido la de aplicar el principia del g\u00e9nero literario no solamente a los evangelios en su globalidad, sino tambi\u00e9n a las \u00abunidades menores\u00bb que los componen. La ambici\u00f3n de la FG ha sido la de trazar un inventario completa dedos g\u00e9neros y subg\u00e9neros literarios de nuestros evangelios. De este modo, en el material narrativo la escuela distingue paradigmas (Dibelius) o apotegmas (Bultmann), sumarias, relatos de milagros, leyendas, mitos, el relato de la pasi\u00f3n; y en el material doctrinal alegor\u00ed\u00adas, par\u00e1bolas, sentencias de tipo sapiencia) (pol\u00e9mica, controversias), prof\u00e9tico, apocal\u00ed\u00adptico, normas disciplinares, preceptos de vida, palabras en las que Jes\u00fas habla de s\u00ed\u00ad mismo (los IchWorte). Estas unidades a su vez comprenden subdivisiones. As\u00ed\u00ad, el g\u00e9nero sapiencia) puede tomar el aspecto de una exhortaci\u00f3n, de una explicaci\u00f3n, de un proverbio, de un ap\u00f3logo.<\/p>\n<p>En esta cascada de g\u00e9neros literarios, de especies y subespecies, lo que retiene la atenci\u00f3n de la FG no son tanto los elementos estil\u00ed\u00adsticos que se derivan de la virtuosidad literaria como los elementos \u00abreveladores\u00bb de un contexto de vida. En otras palabras, la escuela no considera tanto la huella literaria del autor (aspecto redaccional de su obra) como la huella impuesta al autor por el ambiente social y religioso. Lo que le interesa no es tanto la aportaci\u00f3n personal del autor como la influencia socioreligiosa de la comunidad, que obliga al autor a recurrir a tal forma literaria m\u00e1s bien que a otra. Estamos, por consiguiente, en presencia de un nuevo tipo de an\u00e1lisis literario. La FG ha observado que nuestros evangelios tienen una estructura manifiestamente molecular; se parecen a un mosaico de per\u00ed\u00adcopas; que a su vez adoptan unas formas literarias caracter\u00ed\u00adsticas. Lo que le interesa a la FG, en un evangelio, no es tanto la existencia o la ausencia de fuentes como la estructura literaria observada, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n el ambiente socio-religioso en que pudo surgir semejante estructura.<\/p>\n<p>c) En efecto, y es \u00e9ste otro rasgo positivo de la FG, \u00e9sta se dedica a conocer por medio del an\u00e1lisis de las formas la vida de la Iglesia primitiva, a la que representa entonces como si fuera un organismo vivo. La convicci\u00f3n de la FG es que a cada estilo, o a cada forma literaria t\u00ed\u00adpica, corresponde un ambiente de vida, un contexto socio-religioso, un Sitz im Leben particular. Efectivamente, si en la realidad es el ambiente el que impone la forma literaria adecuada, se sigue de aqu\u00ed\u00ad que el conocimiento de las formas conduce indudablemente al conocimiento del ambiente correspondiente. Hay una interacci\u00f3n, un juego continuo entre el texto y el ambiente.<\/p>\n<p>Los tipos literarios revelados por la FG nos remiten a unos ambientes que podemos resumir brevemente: 1) Para los de fuera, esto es, los paganos y los jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora, la Iglesia adopta el estilo de la predicaci\u00f3n misionera o kerigm\u00e1tica: el anuncio global de la salvaci\u00f3n, centrada en el acontecimiento de la muerteresurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. 2) Para los convertidos, adem\u00e1s de lo esencial de la predicaci\u00f3n kerigm\u00e1tica formulado en los primeros s\u00ed\u00admbolos de fe, conviene hacer exhortaciones a la perfecci\u00f3n de la vida moral; es la par\u00e9nesis. El ambiente lit\u00fargico, caracterizado por la fracci\u00f3n del pan, va acompa\u00f1ado del relato de la muerteresurrecci\u00f3n de Cristo y de los himnos a Cristo salvador. En este ambiente de convertidos, la catequesis evoca las ense\u00f1anzas y los principales misterios de la vida de Jes\u00fas, mientras que los relatos de controversias, en un contexto pol\u00e9mico, evocan las respuestas de Jes\u00fas a sus adversarios.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, a nivel del m\u00e9todo, la FG, mediante el an\u00e1lisis de las formas literarias, desemboca en el conocimiento de los ambientes de vida y de las funciones y actividades de la Iglesia primitiva. Una empresa perfectamente justificable, aunque no sin peligro, ya que al hacer del an\u00e1lisis de las formas un instrumento de conocimiento hist\u00f3rico la escuela lleva a cabo un paso muy delicado de la cr\u00ed\u00adtica literaria a la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Pero lo cierto es que la FG representa en el nivel literario la contribuci\u00f3n m\u00e1s importante de la ex\u00e9gesis moderna. Puso a punto un instrumento de an\u00e1lisis sumamente preciso y agudo. Por los caminos de la cr\u00ed\u00adtica interna, lleg\u00f3 a iluminar la actividad multiforme de la Iglesia como comunidad viva, con su vida interna y con sus dificultades frente al mundo.<\/p>\n<p>2. \u00abREDAKTIONSGESCHICHTE\u00bb. Absorbidos por el an\u00e1lisis minucioso de las unidades primarias de los evangelios, Dibelius y Bultmann hablan relativamente poco de la etapa de la \u00faltima redacci\u00f3n. La FG reduce al m\u00ed\u00adnimo la parte que corresponde a los redactores. Se los trata como recopiladores (Samlerj por otra parte bastante ingenuos, que reunieron m\u00e1s o menos acertadamente los elementos diversos de la tradici\u00f3n. Por fortuna, el movimiento pendular que caracteriza a la historia de la cr\u00ed\u00adtica de los dos \u00faltimos siglos la llev\u00f3 a considerar con mayor atenci\u00f3n la cualidad de autores de los evangelistas. Desde hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os prosigue la investigaci\u00f3n sobre la contribuci\u00f3n de los evangelistas. Se ha llegado incluso, a fuerza de subrayar las preocupaciones teol\u00f3gicas y la actividad redaccional de los evangelistas, a hacer nacer la sospecha sobre su fidelidad a Jes\u00fas. Detr\u00e1s de la pantalla de la Iglesia primitiva, tendr\u00ed\u00adamos adem\u00e1s la pantalla de los evangelistas. La FG les negaba a los evangelistas toda iniciativa; la RG, por el contrario, s\u00f3lo tiene ojos para su iniciativa y su libertad. Lo cierto es que la RG vino a relevar a la FG en su investigaci\u00f3n sobre la historia de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica; es el segundo tiempo de un proceso del que la FG, hist\u00f3ricamente, no constituy\u00f3 m\u00e1s que la primera etapa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la guerra de 1945 se publicaron tres trabajos importantes consagrados a la RG como m\u00e9todo y como etapa en la historia de la ex\u00e9gesis: Die Mitte der Zeit, de H. Conzelmann (Tubinga 1954); Der Evangelist Markus, de W. Marxsen (Gotinga 1956) y Das Wahre Israel, de W. Trilling (Munich 1964).<\/p>\n<p>La RG se propone estudiar la fisonom\u00ed\u00ada propia de cada uno de los evangelios; la perspectiva teol\u00f3gica de los autores, la estructuraci\u00f3n del material que escogi\u00f3 cada uno, su cu\u00f1o estil\u00ed\u00adstico. La instrucci\u00f3n de la Comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica en 1964 y luego la constituci\u00f3n Dei Verbum, del Vaticano II, en 1965 (n. 19) describen en sus l\u00ed\u00adneas esenciales este trabajo de los evangelistas: llevaron a cabo una elecci\u00f3n en los materiales de la tradici\u00f3n, realizaron una s\u00ed\u00adntesis, adaptaron su evangelio a las necesidades de las Iglesias.<\/p>\n<p>a) El material no fue creado, sino encontrado bajo una forma escrita u oral. En este material los evangelistas hicieron una selecci\u00f3n, dejando de lado algunos relatos o palabras. El hecho de esta selecci\u00f3n est\u00e1 claramente atestiguado en el evangelio de Juan, tanto en la primera como en la segunda conclusi\u00f3n (Jn 20,30; 21,25). Es igualmente manifiesto en el evangelio de Marcos, sobre todo narrativo, que no recoge m\u00e1s que dos discursos: las par\u00e1bolas (c. 4) y el discurso escatol\u00f3gico (c. 13). Lucas omite algunos relatos de Marcos; por ejemplo, la segunda multiplicaci\u00f3n de los panes. El material que de este modo fue preterido no es menos revelador que el que se nos ha conservado.<\/p>\n<p>b) El material retenido por los evangelistas fue estructurado de forma que expresase su punto de vista. Es t\u00ed\u00adpico, en este sentido, el uso que hacen Mateo y Lucas de sus fuentes principales: Marcos y la Quelle. Mateo estructur\u00f3 su evangelio en cinco grupos de hechos y de palabras, simbolizando el nuevo Pentateuco del nuevo Mois\u00e9s para el nuevo Israel. El serm\u00f3n de la monta\u00f1a es una s\u00ed\u00adntesis, en parte redaccional, de logia pronunciados por Jes\u00fas en diversas circunstancias. El ciclo de los milagros (cc. 8-9) constituye con este discurso (cc. 5-6-7) una s\u00ed\u00adntesis que intenta presentar a Jes\u00fas como el legislador y el taumaturgo de los tiempos mesi\u00e1nios. Este gran conjunto queda \u00abincluido\u00bb entre dos sumarios (Mt 4,23; 9,35), que resumen la doble actividad de Jes\u00fas: sus obras y sus palabras. Lucas, por su parte, respeta la estructura cuatripartita tradicional del ministerio de Jes\u00fas (predicaci\u00f3n del Bautista, Galilea, viaje a Jerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n), pero con dos incisos, el mayor de los cuales (Lc 9,5i-18,4), insertado en el viaje a Jerusal\u00e9n, significa que Jerusal\u00e9n es el centro del sacrificio y de la victoria de Cristo y, sin duda, que la vida cristiana consiste en seguir a Jes\u00fas en el sufrimiento para entrar con \u00e9l en la gloria.<\/p>\n<p>c) Finalmente, los evangelistas en su redacci\u00f3n tuvieron en cuenta las condiciones y las situaciones diversas de sus lectores. Mateo escribe para los judeo-cristianos, mientras que Lucas se dirige a los gentiles. De ah\u00ed\u00ad la orientaci\u00f3n respectiva de sus evangelios.<\/p>\n<p>Para apreciar la extensi\u00f3n real de la actividad redaccional de los evangelistas resulta necesario un an\u00e1lisis detallado de los diversos tipos de esta actividad. He aqu\u00ed\u00ad los principales:<br \/>\n1) Correcciones estil\u00ed\u00adsticas. Por ejemplo, utilizaci\u00f3n del aoristo en vez del presente hist\u00f3rico (en el relato de la tempestad calmada), subordinaci\u00f3n de las proposiciones en vez de yuxtaposici\u00f3n.<\/p>\n<p>2) Precisiones. El evangelista, para ayudar a su lector, a\u00f1ade a veces al texto-fuente una palabra que aclara las cosas.<\/p>\n<p>3) Omisiones. As\u00ed\u00ad, en el relato de la curaci\u00f3n del leproso, Mateo y Lucas omiten la frase de Mc 1,43: \u00abLo despidi\u00f3, advirti\u00e9ndole severamente\u00bb, expresi\u00f3n que juzgaron sin duda demasiado dura para los o\u00ed\u00addos de los lectores.<\/p>\n<p>4) Adaptaci\u00f3n de una met\u00e1fora. En la met\u00e1fora de la casa construida sobre la roca o sobre la arena (Mt 7,24-27), Mateo piensa en una casa de tipo palestino, mientras que Lucas piensa visiblemente en una casa de tipo griego (Lc 6,47-49).<\/p>\n<p>5) Trasposici\u00f3n de per\u00ed\u00adcopas. Lucas agrupa en un solo relato (Lc 3,1-20) dos hechos de la vida del Bautista que se encuentran separados en el evangelio de Marcos: su predicaci\u00f3n (Mc 1 1-8) y su encarcelamiento (Mc 6,17-29).<\/p>\n<p>6) Trasposici\u00f3n dentro de una misma per\u00ed\u00adcopa. En el relato de la triple tentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el desierto, la segunda tentaci\u00f3n en Mateo se convierte en la tercera en el evangelio de Lucas.<\/p>\n<p>7) Reducci\u00f3n de dos momentos de la narraci\u00f3n a uno solo. En el relato de la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo Mateo no habla de la delegaci\u00f3n de los criados sino que se detiene en el anuncio de la muerte de la ni\u00f1a (Mt 9,18; Mc 5,35).<\/p>\n<p>8) A\u00f1adido de un logion \u00aberrante\u00bb : As\u00ed\u00ad, el vers\u00ed\u00adculo \u00ablos \u00faltimos ser\u00e1n los primeros y los primeros los \u00faltimos \u00bb (Mt 20,16) se encuentra en Mt 19,30 a prop\u00f3sito del joven rico, en Mc 10,31 a prop\u00f3sito de la recompensa prometida al desprendimiento y en Lc 13,30 a prop\u00f3sito de la puerta estrecha que da entrada al reino de los cielos. Este logion \u00aberrante\u00bb sirve de clave de interpretaci\u00f3n en casos diferentes, ya que ilustra admirablemente el cambio de perspectiva y de mentalidad introducido por el evangelio.<\/p>\n<p>9) A\u00f1adido de un relato procedente de otra tradici\u00f3n. Por ejemplo, Mateo, en el relato del proceso de Jes\u00fas ante Pilato (Mt 27,15-26), a\u00f1ade un vers\u00ed\u00adculo (27,19) sobre el sue\u00f1o de la mujer de Pilato que probablemente procede de otra fuente.<\/p>\n<p>10) Abreviatura del documento-fuente. Lucas y Mateo abrevian a menudo a Marcos en las partes narrativas. Mateo, concretamente, no retiene m\u00e1s que lo esencial de los relatos de milagros, hasta el punto de que su texto reviste, muchas veces un car\u00e1cter lineal, hier\u00e1tico. Las preocupaciones de Mateo siguen siendo de orden catequ\u00e9tico, incluso cuando narra.<\/p>\n<p>11) Uso de palabras-gancho. Este procedimiento, frecuente en la literatura rab\u00ed\u00adnica, aparece igualmente en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. As\u00ed\u00ad, en Mt 6,5-13, la expresi\u00f3n \u00abCuando or\u00e9is\u00bb sirve para introducir el padrenuestro en la trama del serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>12) Mientras que Marcos se contenta muchas veces con yuxtaponer las per\u00ed\u00adcopas, Lucas y Mateo s\u00e9 preocupan de ligarlas entre s\u00ed\u00ad. Estos v\u00ed\u00adnculos de ordinario no tienen m\u00e1s que un valor literario: \u00abentonces\u00bb, \u00aben aquel tiempo\u00bb, \u00ab.luego\u00bb<br \/>\n13) Los sumarios. Son medios de transici\u00f3n, pero constituyen tambi\u00e9n s\u00ed\u00adntesis que definen Un aspecto de la vida de Jes\u00fas. Estos sumarios, que son &#8216; composiciongs personales del evangelista, tienen una, importancia capital para-cono= sv \u00c2\u00a1teolog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad Mt 4,23 y 9,35 proponen a Jes\u00fas como el profeta y el taumaturgo de los tiempos mesi\u00e1nicos.<\/p>\n<p>14) Indicaciones geogr\u00e1ficas. Estas indicaciones tienen a veces un car\u00e1cter biogr\u00e1fico: Naz\u00e1ret, Cesarea de Eilipo, Na\u00ed\u00adm, Ema\u00fas, Jeric\u00f3. Otras veces titilen un valor teol\u00f3gico; as\u00ed\u00ad, para Lucas,1erusal\u00e9n es el centro a la vez geogr\u00e1fico y m\u00ed\u00adstico d\u00e9 la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>15) Referencias al A T. Los evangelistas ven en Jesucristo el cumplimiento del AT. Esta conciencia del \u00abcumplimiento\u00bb, muy viva en Mateo, que se dirige a los judeo-cristianos, se manifiesta expl\u00ed\u00adcitamente en la f\u00f3rmula que aparece como un leitmotiv: \u00abTodo esto sucedi\u00f3 paraque se-cumpliese&#8230;\u00bb (Mt 122; 2,5.15.17; 3,3; 4,14-16; 8,17; 12,7.17; 13,35; 21,4; 27,9):<br \/>\n16) Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la tradici\u00f3n. As\u00ed\u00ad Marcos da al milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes un sentido cristol\u00f3gico: muestra en Jes\u00fas al mes\u00ed\u00adas, al pastor de su pueblo, que ense\u00f1a y alimenta a los suyos (Mc 6,34). Cuando Lucas precisa que debemos llevar nuestra cruz \u00abcada d\u00ed\u00ada\u00bb (Lc 9,23; Mc 8,34), quiere sin duda hacernos comprender que la abnegaci\u00f3n es una realidad que impregna toda la existencia cristiana.<\/p>\n<p>La F.G hab\u00ed\u00ada reducido a los evangelistas al papel de meros recopiladores. La RG los ha \u00abrehabilitado\u00bb, estableciendo que est\u00e1n m\u00e1s bien guiados por imperativos personales de orden literario y teol\u00f3gico. Un estudio minucioso de-los fen\u00f3menos redaccionales ha puesto de relieve la fisonom\u00ed\u00ada de cada evangelista como escritor y como te\u00f3logo. Por otra parte si es verdad que la RG ha contribuido a \u00abpersonalizar\u00bb al autor, hay que a\u00f1adir que este \u00abperfil de autor\u00bb debe concebirse no como un estado civil de carn\u00e9 de identidad, sino m\u00e1s bien como la suma de unos hechos redaccionales e intencionales que caracterizan a un evangelio.<\/p>\n<p>La RG, como la FG, corre ciertos riesgos de los que no siempre ha sabido escapar. El principal es tener inter\u00e9s solamente, en los evangelios, por su valor teol\u00f3gico, ignorando pr\u00e1cticamente su relaci\u00f3n con Jes\u00fas: Es el defecto en que han ca\u00ed\u00addo Conzelmann y Marxsen. La realidad es m\u00e1s compleja. El examen de los procedimientos redaccionales utilizados por el evangelista demuestra que est\u00e1 sometido a una verdadera tensi\u00f3n entre su fidelidad a laltradici\u00f3n y su liberte creaci\u00f3n. Su libertad es relativa. Est\u00e1 ligada ante todo a la firmeza de las fuentes anteriores: fuentes mayores identificadas por la Quellenkritik y materiales de peque\u00f1a dimensi\u00f3n identificados por la FG. Depende tambi\u00e9n del peso de la tradici\u00f3n sobre su proyecto y de la libertad reducida de que dispone para liberarse de esta tradici\u00f3n y de las comunidades de las que es portavoz. La RG nos permite medir, \u00abpalpar\u00bb, por as\u00ed\u00ad decirlo, el grado de libertad y de fidelidad de los evangelistas respecto, a sus fuentes. Su libertad de interpretaci\u00f3n es real, pero \u00abcontrolable\u00bb, \u00abverificable\u00bb. Se muestra discreta, motivada y siempre bajo el signo de la fidelidad.<\/p>\n<p>En adelante, a partir de los criterios literarios, nos es posible remontar el curso de la tradici\u00f3n hasta la etapa m\u00e1s primitiva, distinguir entre las capas m\u00e1s recientes y las capas m\u00e1s antiguas; distinguir, por un lado, lo que pertenece a la actividad redaccional y a la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica del evangelista y, por otro lado, lo que manifiesta la interpretaci\u00f3n actualizante de la Iglesia. El recurso a los criterios literarios no es, sin embargo, suficiente. Queda por establecer que el mensaje transmitido por est\u00e1s formas literarias primitivas es verdaderamente de Jes\u00fas. En realidad, el estudio de la FG y de la RG encamina obligatoriamente hacia el estudio del contenido hist\u00f3rico de las formas literarias identificadas. El relevo pasa de lo literario a los hist\u00f3rico. Se trata de establecer ciertos criterios de historicidad propiamente dichos, v\u00e1lidos y cr\u00ed\u00adticamente probados, que permitan descubrir y aislar el material evang\u00e9lico que se remonta al mismo Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad pues, el estudio de la .FG y de la RG exige ser completado por una criteriolog\u00ed\u00ada de historicidad.<\/p>\n<p>BIBL.: ARENS E., Los evangelios ayer y hoy, Paulinas, Lima 1989; BENOIT P., Reflexiones sobre el m\u00e9todo de la historia de las formas, en Ex\u00e9gesis y teolog\u00ed\u00ada I, Studium, Madrid 1974; ID, Ex\u00e9g\u00e9se et th\u00e9ologie I, Par\u00ed\u00ads 1961, 25-61; BULTMANN R., Die Geschichte der synoptischen Tradition, Gotinga 1921; DESCAMPs A., Progr\u00e9s et continuit\u00e9 dans la critique des Evangiles et des Actes, en \u00abRevue Th\u00e9ologique de Louvain\u00bb 1 (1970) 5-44; DIBELIUS M., Die Formgeschichte des Evangehums, Tubinga 19716; Fusco V., Evangelios, en Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (1990), 608-620; KOCK K., Was \u00c2\u00a1si Formgeschichte, Neukirchen 1964; LATOURELLE R., A Jes\u00fas el Cristo por los evangelios, Salamanca 1982, 141151.188-201; LEON DuFOUR X., Formgeschichte el Redaktionsgeschichte des Evangiles Synoptiques, en \u00abRecherches de Science Religieuse\u00bb 46 (1958) 237-269; PERRIN N., What is Redaction Criticism Londres 1970; ScHMIDT K., Der Rahmen der Geschichte Jesus, Berl\u00ed\u00adn 1919; SOLACES B. de, Critique des Evangiles et m\u00e9thode historique, Toulouse 1973; TAYLOR V., The Formation of the Gospel Tradttion, Londres 1933; ZIMMERMANN H., Los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos en el Nuevo Testamento, Madrid 1969.<\/p>\n<p>III. Historicidad<br \/>\nEl primer problema de la t credibilidad cristiana concierne a la l historia y a la l hermen\u00e9utica. Primero, a la historia: si Jes\u00fas fue un verdadero hombre, cuya existencia no cabe poner seriamente en duda, se sigue que sus dichos y sus hechos, despu\u00e9s de haber sido durante su vida objeto de un conocimiento experimental, se convirtieron despu\u00e9s de su muerte en objeto de la ciencia hist\u00f3rica. En principio, por consiguiente, la investigaci\u00f3n sobre \u00e9l se plantea en los mismos t\u00e9rminos que sobre cualquier otro, personaje del pasado. Sin embargo, en realidad, hay que reconocer que la aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica a Jes\u00fas, en el presente caso, va unida a un problema hermen\u00e9utico. Pues bien, si concebimos el problema hermen\u00e9utico como el de los niveles de realidad a los que podemos acceder en la lectura de un documento, podemos decir que el problema del acceso a la realidad de Jes\u00fas por medio de los evangelios es el primero y el m\u00e1s grave problema de hermen\u00e9utica planteado por la revelaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>I. UN VERDADERO PROBLEMA. No conocemos directamente a Jes\u00fas por sus escritos, sino a trav\u00e9s del movimiento que \u00e9l suscit\u00f3 en el primer siglo de nuestra era. Pues bien, la primera comunidad cristiana y los evangelistas, que son miembros suyos, tienen una finalidad religiosa: dar testimonio del acontecimiento de la salvaci\u00f3n en Jesucristo. No cabe duda de que los evangelios no son ni cr\u00f3nicas ni biograf\u00ed\u00adas, sino documentos de fe. El \u00fanico Jes\u00fas al que llegamos por ellos es un Jes\u00fas profesado y confesado como Cristo y Se\u00f1or. Por consiguiente, el \u00fanico punto de partida para conocer al Jes\u00fas terreno es un examen hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico dentro de la intenci\u00f3n de fe de los evangelios.<\/p>\n<p>Pues bien, si visualizamos la imagen de Cristo seg\u00fan los evangelios, tenemos la impresi\u00f3n -sobre todo en Juan, pero tambi\u00e9n en Mateo y en Marcos- de una hieratizaci\u00f3n considerable respecto a lo que fue el Jes\u00fas terreno. Cristo es tan divino que su carrera terrena se parece a una especie de interludio entre su bajada a los hombres y su ascensi\u00f3n al mundo celestial. Si esto es as\u00ed\u00ad, \u00bfhabr\u00e1 que concluir que la imagen original de Jes\u00fas se nos ha \u00abrobado\u00bb de alguna manera o que Jes\u00fas ha sido hasta tal punto \u00abtransfigurado\u00bb por el Cristo de la confesi\u00f3n de fe que los contornos hist\u00f3ricos de su vida y de su persona se han hecho evanescentes bajo la luz deslumbradora de pascua? \u00bfEs posible todav\u00ed\u00ada acceder a la realidad de su mensaje entre los hombres?<\/p>\n<p>Sabemos adem\u00e1s que los evangelios, tal como se presentan actualmente, son el resultado de un largo proceso de reflexi\u00f3n inaugurado por la Iglesia desde el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s. Durante varias d\u00e9cadas, la materia de los evangelios sirvi\u00f3 a la catequesis, al culto, a la pol\u00e9mica, a la misi\u00f3n, y por consiguiente lleva las huellas de la actualizaci\u00f3n y de la interpretaci\u00f3n de la Iglesia primitiva. Sabemos, finalmente, que los evangelistas, si asumieron la tradici\u00f3n anterior, no la reprodujeron simplemente, sino que la repensaron y reescribieron seg\u00fan las perspectivas teol\u00f3gicas y literarias propias de cada uno de ellos (\/Testamento Antiguo y Nuevo).<\/p>\n<p>Entonces se plantea la cuesti\u00f3n: \u00bfes todav\u00ed\u00ada posible descubrir, bajo las capas m\u00faltiples de la actualizaci\u00f3n primitiva, los gestos aut\u00e9nticos, los hechos \u00abverdaderamente sucedidos\u00bb, y escuchar el mensaje de Jes\u00fas en su frescor original? La diferencia es muy grande, por ejemplo, entre el lenguaje de Jes\u00fas en los sin\u00f3pticos y en el evangelio de Juan. La libertad de los evangelistas se parece mucho a una cierta desenvoltura respecto a la realidad. En esas condiciones, \u00bfhay todav\u00ed\u00ada esperanza de llegar, si no a los \u00abipsissima verba Jesu\u00bb (sue\u00f1o ya hace tiempo abandonado), al menos al contenido esencial de su ense\u00f1anza, a ese n\u00facleo que aliment\u00f3 la reflexi\u00f3n ulterior, y al bloque gran\u00ed\u00adtico de sus acciones m\u00e1s importantes? \u00bfPodemos establecer algunos criterios que nos den la certeza de conocer al rabb\u00ed\u00ad itinerante que convulsion\u00f3 a Palestina y transform\u00f3 la historia de la humanidad? En una palabra, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre la historia y el kerigma, entre el texto y el acontecimiento?<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada fundamental no puede dispensarse de reflexionar sobre esta relaci\u00f3n de la fe con la historia, ya que si Jes\u00fas no existi\u00f3 o si fue tal que no puede fundamentar la interpretaci\u00f3n que ha dado de \u00e9l la fe, sino alguien muy distinto, alguien totalmente distinto, el cristianismo falla en su pretensi\u00f3n primera. La fe cristiana implica un v\u00ed\u00adnculo de continuidad entre el fen\u00f3meno Jes\u00fas y la interpretaci\u00f3n que dio de \u00e9l la Iglesia primitiva, ya que es en la vida terrena de Jes\u00fas donde Dios se manifest\u00f3 y es ella la que autoriza la interpretaci\u00f3n cristiana de esta vida como la \u00fanica aut\u00e9ntica y verdadera. Si los ap\u00f3stoles pudieron confesar a Jes\u00fas como Cristo y Se\u00f1or, es preciso que \u00e9l pusiera algunos actos, adoptara un comportamiento, unas actitudes, un lenguaje que autorizaran esta interpretaci\u00f3n. Por tanto, la teolog\u00ed\u00ada fundamental tiene que poder establecer, por medio de los evangelios y en los evangelios, lo que justifica la interpretaci\u00f3n cristiana del fen\u00f3meno Jes\u00fas en su condici\u00f3n terrena.<\/p>\n<p>2. LAS RESPUESTAS DE LA CR\u00ed\u008dTICA. Las respuestas de la cr\u00ed\u00adtica al problema de la posibilidad de un acceso a Jes\u00fas por medio de los evangelios son m\u00faltiples.<\/p>\n<p>1) La respuesta acr\u00ed\u00adtica, de plena confianza, que domin\u00f3 en la ex\u00e9gesis hasta el siglo xviii. En efecto, durante mucho tiempo el problema de la autenticidad hist\u00f3rica de los evangelios coincidi\u00f3 con el de la autenticidad de sus autores. Bas\u00e1ndose en el testimonio de la tradici\u00f3n, el exegeta atribuye los evangelios a unos ap\u00f3stoles (Mateo y Juan) o a unos disc\u00ed\u00adpulos de los ap\u00f3stoles (Marcos y Lucas). Puesto que los evangelios emanan, inmediata o mediatamente, de testigos oculares, se deduce que todo lo que refieren nos pone en presencia del mismo Jes\u00fas. Los textos son transparentes y la autenticidad hist\u00f3rica no constituye ning\u00fan problema.<\/p>\n<p>2) Respuesta del escepticismo hist\u00f3rico, esbozada por Reimarus, elaborada por Strauss, K\u00e1hler, Wrede, y radicalizada por Bultmann. Este reconoce una sucesi\u00f3n material o cronol\u00f3gica entre Jes\u00fas y la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, pero declara que hay una ruptura esencial entre el Jes\u00fas de Nazaret, del que no se sabe pr\u00e1cticamente nada, y el kerigma de los evangelios. Este escepticismo hist\u00f3rico va acompa\u00f1ado de un principio dogm\u00e1tico: la fe no tiene nada que ver con los resultados de la historia. El encuentro de la palabra de Dios en la fe es el de dos subjetividades, m\u00e1s all\u00e1 de los datos objetivos. Esta situaci\u00f3n puede afligir al historiador, pero no al creyente ni al te\u00f3logo.<\/p>\n<p>3) Respuesta m\u00e1s moderada de los disc\u00ed\u00adpulos de Bultmann, concretamente de K\u00fasemann, Bornkamm y de la \u00abNueva Hermen\u00e9utica\u00bb, con Fuchs, Ebeling y Robinson. Todos ellos creen exagerado el escepticismo del maestro y se esfuerzan por recobrar una continuidad esencial entre el Jes\u00fas de la historia y el Cristo de los evangelios. La generaci\u00f3n actual de los te\u00f3logos protestantes, representada por Pannenberg y Moltmann, afirma a su vez de forma masiva la primac\u00ed\u00ada de la historia. \u00abLa fe tiene que ver ante todo con lo que fue Jes\u00fas. Tan s\u00f3lo a partir de all\u00ed\u00ad podemos reconocer lo que \u00e9l es hoy para nosotros y c\u00f3mo es posible anunciarlo hoy\u00bb (Esquisse d une christologie, Par\u00ed\u00ads 1971, 22).<\/p>\n<p>4) Respuesta, finalmente, de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica contempor\u00e1nea, convencida de que es posible, a trav\u00e9s del kerigma de los evangelios, alcanzar a Jes\u00fas de Nazaret, pero al mismo tiempo mucho m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica que antes, ya que es m\u00e1s consciente de las dificultades de la empresa. Esta nueva posici\u00f3n puede formularse en los siguientes t\u00e9rminos. Es evidente que, en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, el Cristo~pascual es el mismo personaje concreto que Jes\u00fas de Nazaret. No puede haber separaci\u00f3n ni oposici\u00f3n entre el Jes\u00fas terreno y el Cristo de los evangelios, sino unidad y continuidad. Se trata siempre del mismo Jes\u00fas, pero identificado ahora como mes\u00ed\u00adas y Se\u00f1or, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. El glorificado actual es el crucificado de ayer; las condiciones han cambiado, pero la persona es la misma. La resurrecci\u00f3n fue como el catalizador o, si se quiere, como la luz que permiti\u00f3 comprender e identificar plenamente a Jes\u00fas de Nazaret. Separar a Jes\u00fas del kerigma ser\u00ed\u00ada caer en el gnosticismo; no hablar m\u00e1s que del Jes\u00fas de la historia ser\u00ed\u00ada renunciar a comprenderlo, incluso en su condici\u00f3n terrena.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or al que adora la Iglesia, el Hijo de Dios, es tambi\u00e9n en persona el hijo del carpintero. El destino de esta persona es el destino hist\u00f3rico de un hombre de su tiempo. No se trata del acontecimiento eterno de un mito, sino de una historia que no se repite; no de una idea o de una cifra, sino de un relato; no de un juego cultual, sino de la seriedad de la historia; no de una metaf\u00ed\u00adsica, sino de un suceso. Por otra parte, rechazar el mito de Jes\u00fas no significa cerrar los ojos aun proceso de reflexi\u00f3n y de toma de conciencia progresiva de Jesucristo por parte de la Iglesia. Sabemos efectivamente que la relectura del acontecimiento Jes\u00fas y de su existencia terrena a partir de la resurrecci\u00f3n puso en marcha todo un proceso de interpretaci\u00f3n inscrito en la trama misma de nuestros evangelios. Entre Jes\u00fas y el texto actual hay, por tanto, varios niveles de densidad y varias mediaciones que, sin duda, enriquecen nuestro conocimiento y nuestra inteligencia de Jes\u00fas, pero al mismo tiempo incrementan la distancia hermen\u00e9utica que nos separa de \u00e9l. Esta distancia y este proceso org\u00e1nico es el que la ex\u00e9gesis intenta descubrir y apreciar. A trav\u00e9s de la percepci\u00f3n del Cristo glorioso, \u00bfsigue siendo posible llegar a la percepci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret?<\/p>\n<p>3. ESBOZO DE UNA DEMOSTRAci\u00f3N. Para dar cuenta de las investigaciones realizadas desde hace m\u00e1s de un siglo sobre los evangelios, la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica tiene que llevar a cabo un cierto n\u00famero de verificaciones insoslayables:<br \/>\n1) La aportaci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica externa, aun cuando esta aportaci\u00f3n ha sido reducida y \u00abredimensionada\u00bb.<\/p>\n<p>2) Entre el grupo de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos antes de pascua y la Iglesia naciente posterior a pascua, \u00bfes posible, y hasta sumamente probable, una transmisi\u00f3n fiel y activa de los dichos y acciones de Jes\u00fas?<\/p>\n<p>3) \u00bfPodemos establecer que hubo por parte de la Iglesia primitiva una preocupaci\u00f3n de transmisi\u00f3n fiel de los dichos ,y hechos de Jes\u00fas? \u00bfSe puede discernir en la Iglesia naciente una voluntad de fidelidad continuada a Jes\u00fas?<\/p>\n<p>4) Finalmente, \u00bfes posible establecer la realidad, el hecho mismo de esta fidelidad de Jes\u00fas? Tal es el problema capital de los criterios de autenticidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Se trata, por tanto, de verificar que existi\u00f3 la posibilidad de una transmisi\u00f3n fiel, la preocupaci\u00f3n y la voluntad de una transmisi\u00f3n fiel, la realidad de una transmisi\u00f3n fiel. Si se efect\u00faan estas verificaciones, nuestra confianza en los evangelios est\u00e1 hist\u00f3ricamente fundada.<\/p>\n<p>4. LA APORTACI\u00ed\u201cN DE LA CRITICA EXTERNA. La cr\u00ed\u00adtica externa considera los evangelios \u00abdesde fuera\u00bb para responder a las cuestiones relatoras al autor, a la fecha y al lugar de composici\u00f3n, a las fuentes y a la integridad del texto. En el caso de tos evangelios, la critica externa apela a los escritos extraevang\u00e9licos (cartas de Pablo, Hechos de los Ap\u00f3stoles) y sobre todo al testimonio de las Iglesias pbsapost\u00f3licas (siglos ti y in) que hablan expresamente de los evangelios.<\/p>\n<p>D\u00farante mucho tiempo, la cr\u00ed\u00adtica externa goz\u00f3 de una autoridad casi exclusiva e indiscutida, mientras que la cr\u00ed\u00adtica interna estaba bajo sospecha y acusada de subjetivismo. Hoy las perspectivas se han invertido: los criterios internos est\u00e1n en la primera fila de la criteriolog\u00ed\u00ada, mientras que la cr\u00ed\u00adtica externa ha ca\u00ed\u00addo en un descr\u00e9dito casi total. La verdad se sit\u00faa probablemente en medio. Si la investigaci\u00f3n contempor\u00e1nea ha mostrado que la cr\u00ed\u00adtica externa, en virtud del car\u00e1cter mismo de los evangelios y de la historia de su formaci\u00f3n, no tiene ni mucho menos la importancia que se le atribu\u00ed\u00ada, no por ello estamos dispensados de interrogarla. Aunque su contribuci\u00f3n sea m\u00ed\u00adnima, todav\u00ed\u00ada tiene algo que ense\u00f1arnos: sobre los autores de los evangelios, sobre la autoridad de \u00e9stos en la iglesia de los primeros siglos, sobre la actitud de la Iglesia frente a las tendencias deformadoras de los ap\u00f3crifos y de los escritos gn\u00f3sticos.<\/p>\n<p>a) La noci\u00f3n de autor. Hasta el siglo xix, el problema se plante\u00f3 en t\u00e9rminos muy simples. Se atribu\u00ed\u00ada el evangelio al autor designado por una tradici\u00f3n que no se remonta generalmente m\u00e1s all\u00e1 del siglo ti. Este autor, ap\u00f3stol o disc\u00ed\u00adpulo de un ap\u00f3stol, es un testigo de primera mano, agraciado adem\u00e1s con el carisma de la inspiraci\u00f3n. La ex\u00e9gesis antigua sit\u00faa as\u00ed\u00ad los evangelios en una condici\u00f3n privilegiada: el acceso a la realidad es directo. El lector puede entonces ahorrarse la cr\u00ed\u00adtica interna.<\/p>\n<p>En general, puede decirse que la tradici\u00f3n tiene tendencia a \u00abindividualizar\u00bb a los autores y a ponerlos en relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con una autoridad apost\u00f3lica. Los textos m\u00e1s antiguos que poseemos (Pap\u00ed\u00adas, el Canon de Muratori, los pr\u00f3logos antimarcionitas, Ireneo de Lyon) consideran a Marcos y a Lucas como autores en sentido propio. La cr\u00ed\u00adtica contempor\u00e1nea, en su conjunto, acepta este testimonio y razona de la manera siguiente: si la tradici\u00f3n del siglo n hubiera designado falsamente a Marcos y a Lucas como evangelistas, deber\u00ed\u00ada haber propuesto m\u00e1s bien (gratuidad por gratuidad, falsedad por falsedad) el nombre de dos testigos oculares, a saber: dos ap\u00f3stoles. Si las Iglesias del siglo n mantuvieron los nombres de Marcos y Lucas como autores, lo hicieron sin duda bajo la presi\u00f3n de los hechos.<\/p>\n<p>Se observa, sin embargo, que la tradici\u00f3n tiene tendencia a relacionar lo m\u00e1s posible a Marcos y a Lucas con los ap\u00f3stoles, para dar a su evangelio todo el prestigio de la autoridad apost\u00f3lica. Tal es el caso de Pap\u00ed\u00adas, que presenta a Marcos no s\u00f3lo como compa\u00f1ero de Pablo, tal como sabemos por otra parte, sino tambi\u00e9n como el int\u00e9rprete o portavoz de Pedro. M\u00e1s a\u00fan, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada afirma que Marcos escribi\u00f3 su evangelio mientras viv\u00ed\u00ada a\u00fan Pedro. Pues bien, los testimonios anteriores de Ireneo de Lyon, de Pap\u00ed\u00adas y de los pr\u00f3logos antimarcionitas sostienen lo contrario. Tenemos aqu\u00ed\u00ad, sin duda, el comienzo de una leyenda y el ejemplo de una tendencia a estrechar los lazos entre los ap\u00f3stoles y los evangelistas. Lo cierto es que, al proponer a Marcos como compa\u00f1ero de Pablo y portavoz de Pedro, se le convierte en un testigo privilegiado de la vida de Jes\u00fas. En cuanto a Lucas, la tradici\u00f3n se contenta con reconocer en \u00e9l a un compa\u00f1ero de Pablo. La tradici\u00f3n tuvo raz\u00f3n en proponer a Marcos y a Lucas como autores, sobre todo teniendo en cuenta adem\u00e1s que la cr\u00ed\u00adtica interna confirma su testimonio. Sin embargo, supravalor\u00f3 su cualidad de \u00abtestigos\u00bb. Marcos es mucho m\u00e1s un fiel \u00abreportero\u00bb de la predicaci\u00f3n primitiva que un portavoz de Pedro.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n atribuye el primer evangelio a Mateo y el cuarto a Juan. Pues bien, sabemos que el primer evangelio es una refundici\u00f3n sustancial de la obra aramea atribuida a Mateo, junto con algunos elementos procedentes de otras fuentes, especialmente de Marcos (mediata o inmediatamente). Por otra parte, sabemos que el cuarto evangelio, si tiene su fuente en el testimonio de Juan, representa igualmente la influencia de una comunidad de rasgos espec\u00ed\u00adficos, en donde se predic\u00f3 y fue madurando largamente la tradici\u00f3n jo\u00e1nica.<\/p>\n<p>Lo cierto es que la Iglesia antigua tiende a \u00abpersonalizar\u00bb a los autores de los evangelios y a ponerlos bajo la \u00e9gida de un ap\u00f3stol. De este modo les hace gozar de la mayor autoridad. Esta noci\u00f3n de autor, que prevaleci\u00f3 hasta el siglo xix, tiene grandes consecuencias. En efecto, si nuestros evangelios tienen por autores a unos testigos oculares o a los disc\u00ed\u00adpulos de los testigos oculares, nos ponen en presencia de los acontecimientos y del mismo Jes\u00fas. Queda abolida entonces la distancia entre Jes\u00fas y los evangelios, con lo que resulta superflua la cr\u00ed\u00adtica interna.<\/p>\n<p>b) La noci\u00f3n de autor sometida a la cr\u00ed\u00adtica. Desgraciadamente, esta noci\u00f3n de autor no resiste ante los datos de la cr\u00ed\u00adtica contempor\u00e1nea. Si el primero y el cuarto evangelio se atribuyen directamente a Mateo y a Juan, el car\u00e1cter de \u00abtestigo ocular\u00bb no dejar\u00ed\u00ada de aparecer de forma visible e irrecusable en la redacci\u00f3n.. Lo mismo ocurre con Lucas y Marcos. La ex\u00e9gesis duda incluso de que sean testigos de segunda mano, en el sentido de que hubieran recogido las deposiciones de unos testigos oculares (de Pedro, p.ej.), para consignarlas luego por escrito. Sus textos no llevan la huella de \u00abtomas en directo\u00bb.<\/p>\n<p>No hemos de concluir de esto, sin embargo, que la cr\u00ed\u00adtica moderna s\u00f3lo haya llegado a unos resultados negativos. Se ven confirmados algunos datos antiguos, mientras que otros, sometidos a una nueva luz, se comprenden ahora mejor.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del primer evangelio, la cr\u00ed\u00adtica reconoce que su autor, un desconocido, es un judeo-cristiano, de lengua griega, iniciado bastante profundamente en los ambientes jud\u00ed\u00ados y rab\u00ed\u00adnicos, que conserv\u00f3 y utiliz\u00f3 sustancialmente la obra aramea atribuida a Mateo. La cr\u00ed\u00adtica reconoce igualmente que Lucas es m\u00e9dico, compa\u00f1ero de Pablo (He 13-28) y que es un cristiano salido del paganismo. Se reconoce que Marcos fue un compa\u00f1ero de Pablo y que su obra influy\u00f3 en la de Lucas y en la del Mateo can\u00f3nico. Marcos depende mucho m\u00e1s de la tradici\u00f3n primitiva, de la que es fiel \u00abreportero\u00bb y \u00abtransmisor\u00bb, que de Pedro. Al contrario, la influencia de Pablo sobre Marcos se reconoce cada vez m\u00e1s. La cristolog\u00ed\u00ada de Marcos, concretamente, podr\u00ed\u00ada haber sido inspirada por Pablo y constituir\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad una clave para la interpretaci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada de los sin\u00f3pticos. La personalidad de Juan ha perdido mucho de su precisi\u00f3n como autor inmediato del cuarto evangelio. En cambio conocemos mejor la historia de la redacci\u00f3n del cuarto evangelio, as\u00ed\u00ad como las cualidades de escritor y de te\u00f3logo de su autor.<\/p>\n<p>c) Nuevo perfil del autor. En resumen, la cr\u00ed\u00adtica interna nos ha revelado que la noci\u00f3n moderna de autor no puede aplicarse de forma un\u00ed\u00advoca a los autores de nuestros evangelios. Los redactores se relacionan con los sucesos del ministerio de Jes\u00fas mediante una tradici\u00f3n oral y escrita que prosigui\u00f3 durante varias d\u00e9cadas. Por tanto hay que descartar la idea de una redacci\u00f3n de los evangelios sobre la base de testimonios inmediatos, procedentes de unos hombres que participaron en los sucesos, y consignados enseguida por nuestros autores. Entre Jes\u00fas y los textos actuales hay varias mediaciones cuya respectiva contribuci\u00f3n es preciso apreciar. Seg\u00fan esto, Mateo y Juan adquirieron un perfil de autor que se define por el conjunto de tendencias y de rasgos caracter\u00ed\u00adsticos que s\u00f3lo la cr\u00ed\u00adtica interna ha permitido descubrir. Lo mismo hay que decir, guardadas las debidas proporciones, de Marcos y de Lucas. El estudio de las fuentes orales y escritas utilizadas por los redactores abri\u00f3 el camino a la Quellenkritik y a la Formgeschichte. Los mismos redactores no son simples reporteros de la tradici\u00f3n; son tambi\u00e9n int\u00e9rpretes y te\u00f3logos. Cada uno de ellos tiene su propia perspectiva y sus procedimientos literarios. El estudio de esta actividad redaccional dio origen a la Redaktionsgeschichte.<\/p>\n<p>De esta manera, lo que los evangelistas perdieron como individuos, como autores personales, lo recuperaron como servidores de la tradici\u00f3n y como te\u00f3logos. Este descubrimiento del nuevo perfil de autor ha sido impuesto por el examen de la trama misma de los evangelios. La cr\u00ed\u00adtica interna ha observado en nuestros textos actuales ciertas divergencias y hasta incoherencias que no es posible atribuir a un testigo ocular, aunque sea de segunda mano. Para explicarlas, la ex\u00e9gesis se ha visto obligada a cambiar de terreno; ha tenido que pasar de la cr\u00ed\u00adtica externa a la cr\u00ed\u00adtica interna, de la cr\u00ed\u00adtica de autor al problema de las fuentes y al de su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>d) La autoridad de los evangelios. La cr\u00ed\u00adtica externa nos ofrece otro dato importante. A trav\u00e9s de todos los textos aflora y se expresa con fuerza una convicci\u00f3n, a saber: la autoridad indiscutible de que gozan los evangelios en la antigua Iglesia. Esta autoridad se manifiesta de diversas formas:<br \/>\n1) En la conservaci\u00f3n fiel del texto mismo de los evangelios. As\u00ed\u00ad, el descubrimiento. de los papiros Bodmer (editados en 1956-1958) demuestra que el texto del evangelio de Juan, en su forma actual, estaba ya en circulaci\u00f3n a finales del siglo II.<\/p>\n<p>2) En el hecho de que, desde el siglo II, se lee durante las ceremonias lit\u00fargicas el texto de los evangelios, teniendo esta lectura el mismo peso que la de los profetas. Justino escribe a este prop\u00f3sito: \u00ab.`El d\u00ed\u00ada del sol (el domingo) se re\u00fanen todos los habitantes de la ciudad y del campo y se leen las memorias de los ap\u00f3stoles o los escritos de los profetas\u00bb (Apolog\u00ed\u00ada I, 67). En otro pasaje Justino se dirige a los paganos para decirles que esas \u00abmemorias\u00bb se llaman \u00abevangelios\u00bb (Apolog\u00ed\u00ada I, 66).<\/p>\n<p>3) En el hecho de que la Iglesia, cuando emprende una discusi\u00f3n con los herejes, apela a los evangelios como a un argumento decisivo. As\u00ed\u00ad lo hace Ireneo dirigi\u00e9ndose a los ebionitas, a los marcionitas, a los Bocetas y a los valentinianos. Adem\u00e1s, observa Ireneo, cada una de esas sectas, cuando ha roto con la Iglesia, conserva siempre alg\u00fan v\u00ed\u00adnculo con alguno de los cuatro evangelios, al menos para justificar su posici\u00f3n doctrinal. As\u00ed\u00ad, los ebionitas, jud\u00ed\u00ados fan\u00e1ticos, se apoyan en Mateo; Marci\u00f3n y los marcionitas, hostiles a los jud\u00ed\u00ados, rechazan el AT, pero recurren a Lucas; Cerinto y sus disc\u00ed\u00adpulos invocan el evangelio de Marcos, mientras que Valent\u00ed\u00adn y los suyos basan sus especulaciones en el evangelio de Juan. A su manera, los herejes confirman, por tanto, la autoridad de los evangelios.<\/p>\n<p>4) Finalmente, todos los testimonios est\u00e1n de acuerdo en reconocer que la autoridad de los evangelios se debe al hecho de que, por medio de ellos, tenemos acceso a la persona de Cristo. Por este motivo las Iglesias locales, aunque diversas por su lengua, su mentalidad, su cultura, reconocen nuestros cuatro evangelios como normas de fe y de vida. Por este mismo motivo se rechazan los l ap\u00f3crifos.<\/p>\n<p>Estos testimonios no se expresan, evidentemente, en t\u00e9rminos de ciencia y no conocen nuestras exigencias cr\u00ed\u00adticas. Incluso tienden a exagerar el v\u00ed\u00adnculo que relaciona los evangelios con los ap\u00f3stoles. Pero sigue en pie un hecho: la convicci\u00f3n firm\u00ed\u00adsima, un\u00e1nime, espont\u00e1nea, de que por medio de los evangelios conocemos de verdad a Jes\u00fas y su mensaje, ya que los evangelios contienen la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles sobre Jes\u00fas. Dif\u00ed\u00adcilmente se puede ignorar el alcance de este testimonio, aunque sea acr\u00ed\u00adtico e ingenuo en su expresi\u00f3n, ya que proviene de unas generaciones muy pr\u00f3ximas al acontecimiento. Le corresponde a la cr\u00ed\u00adtica interna determinar la relaci\u00f3n precisa que existe entre el mensaje de Jes\u00fas y el texto actual de nuestros evangelios. Pero la cr\u00ed\u00adtica literaria no podr\u00e1 nunca anular la convicci\u00f3n masiva e irresistible de las primeras generaciones cristianas: a trav\u00e9s de los evangelios, llegamos verdaderamente a Jes\u00fas de Nazaret, a su vida y a su mensaje.<\/p>\n<p>5. LA COMUNIDAD PRIMITIVA: PREPASCUAL Y POSPASCUAL. Una vez acabada la contribuci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica externa, toma el relevo la cr\u00ed\u00adtica interna.<\/p>\n<p>La Iglesia primitiva constituye el punto de uni\u00f3n entre Jes\u00fas y los evangelistas; \u00e9stos, a su vez, aseguran la continuidad entre la Iglesia primitiva y nosotros. Pero si hay una ruptura, desde el origen, entre el Jes\u00fas predicador y el Cristo predicado, entre Jes\u00fas y la Iglesia primitiva, \u00bfqui\u00e9n puede asegurarnos que el kerigma sigue siendo el evangelio de Jes\u00fas? As\u00ed\u00ad pues, la primera verificaci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica interna consiste en establecer la relaci\u00f3n real que existe entre la comunidad prepascual por una parte y la comunidad pospascual por otra. Entre estos dos grupos, \u00bfes posible que haya una verdadera continuidad, no solamente de tiempo, sino tambi\u00e9n de \u00abtradici\u00f3n\u00bb?<\/p>\n<p>En una demostraci\u00f3n que nadie ha llegado a destruir, H. Sch\u00fcrmann (La tradizione dei detti di Ges\u00fa, Brescia 1966) distingue en la comunidad prepascual un doble Sitz \u00c2\u00a1ni Leben: el uno, externo, constituido por las situaciones y actividades visibles de esta comunidad; el otro, interno, constituido por las relaciones interpersonales que unen entre s\u00ed\u00ad a los miembros de esta comunidad en la profesi\u00f3n de una misma fe y de unos mismos valores.<\/p>\n<p>a) La comunidad prepascual. En un primer tiempo, Sch\u00fcrmann estudia el ambiente de vida constituido por la vida \u00ed\u00adntima de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos con una investigaci\u00f3n que utiliza las mismas t\u00e9cnicas de la escuela de las formas.<\/p>\n<p>Aun dentro de una perspectiva seductiva, nadie puede negar que Jes\u00fas predic\u00f3 y que tuvo disc\u00ed\u00adpulos. La tradici\u00f3n es firme en este punto; en varias ocasiones, Jes\u00fas dirige una llamada a unos hombres, a los que distingui\u00f3 y reclut\u00f3 para que fueran sus compa\u00f1eros. Y a esos hombres les pidi\u00f3 que lo dejaran todo para unirse a \u00e9l y compartir su tarea.<\/p>\n<p>Este grupo de Jes\u00fas y de los suyos forma una comunidad \u00abaparte\u00bb, distinta del medio ambiente, precisamente porque los disc\u00ed\u00adpulos siguieron al maestro y tuvieron fe en \u00e9l. Esta comunidad no es de tipo ocasional, alimentada por unos encuentros ef\u00ed\u00admeros, sino que presenta un car\u00e1cter de estabilidad. Toda la tradici\u00f3n nos presenta a un Jes\u00fas que no se separ\u00f3 nunca de sus disc\u00ed\u00adpulos. Los disc\u00ed\u00adpulos comparten la vida precaria de Jes\u00fas; est\u00e1n siempre con \u00e9l y, m\u00e1s tarde, se convierten en los testigos de su vida y de su ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Esta presencia estable de unos \u00abdisc\u00ed\u00adpulos\u00bb en torno a Jes\u00fas no es un hecho espont\u00e1neo o el fruto de la casualidad; exige una causa. Y esta causa, adem\u00e1s de la llamada de Jes\u00fas, es la fe en su palabra, propuesta por \u00e9l como la \u00faltima palabra de Dios antes del fin de los tiempos. En el plano de la ense\u00f1anza, su autoridad impresiona a sus oyentes: nadie hab\u00ed\u00ada hablado nunca como aquel hombre. En el plano de la acci\u00f3n, su prestigio no tiene precedentes: jam\u00e1s hab\u00ed\u00adan visto nada igual. Los testimonios sobre el impacto producido por la aparici\u00f3n de Jes\u00fas son de una historicidad indiscutible.<\/p>\n<p>Este es el ambiente en que resuena la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Unos hombres, llamados por \u00e9l, se agruparon a su alrededor y gozaron de su intimidad. Fueron seducidos por \u00e9l, hechizados por su palabra. \u00bfC\u00f3mo concebir entonces que hubieran dejado que sus palabras se volatilizasen o cayeran en el olvido? La familiaridad con aquel maestro nos autoriza m\u00e1s bien a pensar que conservaron el tesoro de su palabra con un soberano respeto y que hicieron todo lo posible por guardarla sin alteraciones.<\/p>\n<p>Si admitimos la fe (en el sentido de una adhesi\u00f3n profunda) de los disc\u00ed\u00adpulos en la palabra de Jes\u00fas, estamos en posesi\u00f3n de un principio metodol\u00f3gico importante, a saber: que la palabra de Jes\u00fas como tal era considerada digna de ser conservada y transmitida, y de hecho pod\u00ed\u00ada serlo, en virtud de la intimidad de Jes\u00fas con los suyos. Adem\u00e1s, el hecho mismo de que se nos hayan transmitido algunos de los logia de Jes\u00fas es ya un signo de ese aprecio y de ese inter\u00e9s. La adhesi\u00f3n a Jes\u00fas explica en particular la conservaci\u00f3n de los logia que dif\u00ed\u00adcilmente pod\u00ed\u00adan comprenderse en vida de Jes\u00fas, ya que eran deliberadamente oscuros y prof\u00e9ticos, totalmente orientados hacia el futuro. Pensamos concretamente en los logia relativos al destino tr\u00e1gico de Jes\u00fas. Creadas despu\u00e9s de pascua, esas palabras no habr\u00ed\u00adan podido conservar su car\u00e1cter enigm\u00e1tico.<\/p>\n<p>La fe de los disc\u00ed\u00adpulos en la palabra de Jes\u00fas`explica no solamente la \u00abposibilidad\u00bb de una tradici\u00f3n, sino tambi\u00e9n la fisonom\u00ed\u00ada propia de esta tradici\u00f3n. En efecto, el que unos disc\u00ed\u00adpulos se reunieran en torno a un maestro, o un sabio, o un jefe, o un profeta, o una figura mesi\u00e1nica, no es ni mucho menos un fen\u00f3meno id\u00e9ntico. La figura que se convierte en el centro de atracci\u00f3n de esta comunidad determina inmediatamente el tipo de adhesi\u00f3n a la persona y la firmeza de la tradici\u00f3n que engendra. Pues bien, est\u00e1 claro que Jes\u00fas fue para sus disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s que un rabb\u00ed\u00ad o un sabio, y que el c\u00ed\u00adrculo de sus disc\u00ed\u00adpulos no pod\u00ed\u00ada asimilarse sin m\u00e1s al de los maestros de Israel. La comunidad prepascual se parece m\u00e1s bien a la de los profetas y sus disc\u00ed\u00adpulos. La analog\u00ed\u00ada debe buscarse en esta direcci\u00f3n. En efecto, la palabra de Jes\u00fas resuena como la palabra decisiva, que anuncia la hora suprema de la venida inminente del reino. Y, por otra parte, la personalidad de Jes\u00fas se impone como la de un profeta, e incluso como el mayor de&#8217;los profetas. Jes\u00fas se muestra como un agrupador de hombres, como el pastor que conduce a su reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Se concibe entonces la importancia, para los disc\u00ed\u00adpulos, de conservar, m\u00e1s a\u00fan que la forma literaria, el mensaje mismo de Jes\u00fas en su contenido original. El car\u00e1cter de urgencia y de unicidad de este mensaje constituye una garant\u00ed\u00ada de fidelidad muy superior a la de todas las t\u00e9cnicas rab\u00ed\u00adnicas, sin negar por ello que Jes\u00fas recurriera a los medios mnemot\u00e9cnicos usuales en una \u00e9poca de tradici\u00f3n oral.<\/p>\n<p>La influencia del Sitz im Leben interno no hace superfluo el estudio del Sitz im Leben externo. La inteligencia de la vida \u00ed\u00adntima de la comunidad nos abre al sentido de su actividad exterior; y \u00e9sta, a su vez, nos revela ciertos factores que aseguran al proceso de tradici\u00f3n una nueva consistencia. Dos de estos factores son la actividad misionera de los disc\u00ed\u00adpulos y las exigencias de la vida comunitaria prepascual.<\/p>\n<p>Sch\u00fcrmann subraya que Jes\u00fas predic\u00f3 y propuso su mensaje con la intenci\u00f3n de ofrecer a sus disc\u00ed\u00adpulos un instrumento adecuado con vistas a ejercer una actividad misionera, no s\u00f3lo despu\u00e9s de pascua, sino incluso durante su misma vida mortal, en calidad de embajadores y predicadores del reino de Dios. En efecto, si Jes\u00fas dirigi\u00f3 una llamada particular a unos hombres que separa de los dem\u00e1s para ser sus compa\u00f1eros de vida, esa llamada significa, sin duda alguna, que ellos tienen que participar de su misi\u00f3n religiosa. Gran parte de los logia que se nos han transmitido proceden al parecer de esta intenci\u00f3n de ofrecer a los disc\u00ed\u00adpulos un instrumento de evangelizaci\u00f3n. En este sentido, la misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles antes de pascua constituye un Sitz im Leben de especial importancia para comprender el origen y el proceso de transmisi\u00f3n de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>En efecto, parece probable que Jes\u00fas diera a sus palabras un \u00abcu\u00f1o\u00bb especial precisamente con la finalidad de imprimirlas en la memoria de sus disc\u00ed\u00adpulos. El hecho mismo de una o probablemente de varias \u00abmisiones\u00bb de los disc\u00ed\u00adpulos antes de pascua nos autoriza a pensar que Jes\u00fas tuvo realmente esta preocupaci\u00f3n. Por tanto, si Jes\u00fas se propone confiar a sus disc\u00ed\u00adpulos una misi\u00f3n\u00bb ya antes de pascua, tiene que prepararlos debidamente, pensando adem\u00e1s en que eran hombres sin cultura. y sin instrucci\u00f3n, o m\u00e1s bien hombres que pertenec\u00ed\u00adan a un ambiente de cultura oral, en donde se memorizan los salmos, la ley y los profetas. En ese contexto, el \u00fanico medio para Jes\u00fas de evitar que su mensaje de salvaci\u00f3n y sus exigencias morales no se degradasen ni banalizasen era proponerlos de una forma m\u00e1s o menos estereotipada.<\/p>\n<p>Mateo, Marcos y Lucas refieren que Jes\u00fas, despu\u00e9s de un tiempo notable de ministerio ejercido en medio de sus disc\u00ed\u00adpulos, los envi\u00f3 a misionar (Mc 6,7). En este punto algunos autores, como Dibelius y Bornkamm, est\u00e1n de acuerdo con los exegetas cat\u00f3licos en reconocer que los disc\u00ed\u00adpulos participaron de la actividad de Jes\u00fas ya antes de pascua. La intenci\u00f3n de Jes\u00fas de enviar a los suyos en misi\u00f3n est\u00e1 atestiguada en Mc 3,14-15; 6,7, as\u00ed\u00ad como en el discurso de misi\u00f3n, cuya parte central (Mt 10,5b-6; Lc 10,8-12) representa un n\u00facleo muy antiguo. El contexto, el vocabulario, el giro de pensamiento de ese discurso reflejan realmente una situaci\u00f3n prepascual. La colaboraci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos en la actividad de Jes\u00fas se expresa por el poder que se les da, por una parte, de predicar y, por otra, de expulsar los demonios y obrar curaciones: dos poderes y dos actividades igualmente unidas en el ministerio de Jes\u00fas. Al volver de su misi\u00f3n, los ap\u00f3stoles, reunidos en torno a Jes\u00fas, le cuentan todo lo que han hecho y lo que han ense\u00f1ado (Mc 6,30). Esta primera predicaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos tiene como temas esenciales el anuncio del reino (Mc 1,15; Mt 10,7) y la invitaci\u00f3n a la penitencia (Mc 6,12).<\/p>\n<p>Un segundo factor apto para explicar la formaci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de una tradici\u00f3n es el hecho innegabl\u00e9 de una vida en com\u00fan. Es verdad que el grupo de los primeros disc\u00ed\u00adpulos no tiene una regla definida, como la secta de Qumr\u00e1n, pero tiene sus normas de vida destinadas a estrechar los v\u00ed\u00adnculos entre los miembros. Los disc\u00ed\u00adpulos tienen que dejar sus bienes, su familia y su profesi\u00f3n para dedicarse a un ,predicador itinerante y seguirle por todas partes. Este radicalismo de Jes\u00fas se explica por el hecho de que su llamada se dirige a unos hombres que tienen que consagrarse enteramente al reino. Con esta exigencia de vida comunitaria y con este radicalismo se relacionan los logia sobre la vocaci\u00f3n y sobre la sequela Jesu.<\/p>\n<p>De esta manera, la investigaci\u00f3n de Sch\u00fcrmann ha mostrado que el origen y la tradici\u00f3n de los logia de Jes\u00fas comenz\u00f3 antes de pascua, en el c\u00ed\u00adrculo mismo de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. El iniciador de la tradici\u00f3n es el mismo Jes\u00fas, tal como lo atestiguan lJn l,lss; Lc 1,2; He 1,21-22. Una verdadera continuidad, no s\u00f3lo temporal -y sociol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n de tradici\u00f3n, es decir, de adhesi\u00f3n, de actividad y de mensaje, es un hecho posible y altamente probable entre la comunidad prepascual y la comunidad pospascual.<\/p>\n<p>b) La comunidad pospascual. Despu\u00e9s de pascua se identifica y se comprende mejor a Jes\u00fas. Su autoridad, lejos de disminuir, crece todav\u00ed\u00ada m\u00e1s. La adhesi\u00f3n de su palabra gana en profundidad. Prosigue la predicaci\u00f3n del reino, pero se hace m\u00e1s precisa. Entre la comunidad prepascual y la comunidad pospascual no hay ruptura, sino continuidad y profundizaci\u00f3n. La discontinuidad de los momentos no pulveriza los recuerdos ni rompe la continuidad del proceso de tradici\u00f3n y d\u00e9 fidelidad a Jes\u00fas. La pascua no es una bomba at\u00f3mica que lo haya aniquilado todo, sino una llamarada que lo ha iluminado todo. Los ap\u00f3stoles, testigos de Jes\u00fas, siguen estando presentes. La comunidad pospascual no vive en un vacuum, aislada de sus fundadores y sumergida en la ignorancia.<\/p>\n<p>Los Hechos de los Ap\u00f3stoles, por el contrario, nos describen una comunidad reunida en torno a los testigos de Jes\u00fas, que son tambi\u00e9n los jefes de esa comunidad, a saber: los ap\u00f3stoles, con Pedro a la cabeza. Este tiene la iniciativa de la elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas (He 1,15-26). El d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s es \u00e9l el primero en tomar la palabra (He 2,14). Cuando son detenidos Pedro y Juan, es Pedro el que se dirige al sanedr\u00ed\u00adn (He 4,18). Los doce convocan a los disc\u00ed\u00adpulos y eligen siete di\u00e1conos (He 6,5-6). Los ap\u00f3stoles env\u00ed\u00adan a Pedro y a Juan a Samar\u00ed\u00ada a \u00abconfirmar\u00bb a los bautizados (He 8,14-17). Los ap\u00f3stoles protestan contra los que siembran la confusi\u00f3n sin haber recibido un mandato de ellos (He 15,24). Los ap\u00f3stoles promulgan y difunden el decreto de Jerusal\u00e9n (He 15,27-28). De Pedro se dec\u00ed\u00ada que \u00ablo recorr\u00ed\u00ada todo\u00bb (He 9,32). Predica en Lida, en Jafa y en Cesarea. De los cristianos, por el contrario, se dice que \u00aberan constantes en escuchar la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles\u00bb (He 2,42). Y cuando \u00e9stos tienen que escoger entre dos ministerios distintos, se reservan precisamente el de la palabra (He 6,4).<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir que la comunidad pospascual no tiene nada que ver con una sociedad an\u00f3nima. A1 contrario, est\u00e1 perfectamente identificada en un gran n\u00famero de personajes de primer plano. Adem\u00e1s de los ap\u00f3stoles, conocidos de todos, cuenta con los parientes de Jes\u00fas (Santiago), con varios disc\u00ed\u00adpulos como Mat\u00ed\u00adas, Bernab\u00e9, Barsabas, Silas, Marcos, Cleof\u00e9, Nicodemo, Jos\u00e9 de Arimatea, Mnas\u00f3n, algunos di\u00e1conos (entre ellos Esteban), Pablo, la madre de Jes\u00fas y su ambiente inmediato.<\/p>\n<p>La comunidad pospascual no es, por tanto, una sociedad amorfa, sin estructura. No est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de los moluscos, sino en la de los vertebrados. En esta comunidad, los que tienen autoridad para dirigirla son precisamente los que hab\u00ed\u00adan gozado de la intimidad de Jes\u00fas y hab\u00ed\u00adan sido sus comensales, los testigos de la vida y del ministerio de Jes\u00fas. Tal es el ambiente que dio vida a la tradici\u00f3n evang\u00e9lica: un ambiente de fidelidad a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>6. MANTENIMIENTO DE UNA VOLUNTAD DE FIDELIDAD A JES\u00daS: LENGUAJE Y ACTITUDES. Al ir diversific\u00e1ndose y alej\u00e1ndose del acontecimiento, \u00bfevolucion\u00f3 tambi\u00e9n la tradici\u00f3n y se mantuvo bajo el signo de la fidelidad a Jes\u00fas? Tal es la segunda verificaci\u00f3n que tiene que realizar la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Para efectuar esta verificaci\u00f3n que se refiere a los a\u00f1os que preceden a la redacci\u00f3n de los evangelios, intentaremos penetrar en la mentalidad que inspira a la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>Se trata, por una especie de psicoan\u00e1lisis, de percibir cu\u00e1les son los reflejos espont\u00e1neos y, por as\u00ed\u00ad decir, viscerales de la comunidad primitiva ante Jes\u00fas y su palabra y, consiguientemente, la estructura psicol\u00f3gica y mental de esta comunidad. Pensamos que es posible emprender esta investigaci\u00f3n recurriendo a la sem\u00e1ntica, a partir de los vocablos cuya frecuencia es tan grande en la Iglesia naciente, que llenan de alguna manera todo el horizonte de la conciencia cristiana y expresan su orientaci\u00f3n m\u00e1s profunda. Recordaremos especialmente los textos que describen de forma directa el ambiente eclesial primitivo, sobre todo las cartas de Pablo y los Hechos de los Ap\u00f3stoles. La referencia a Jes\u00fas en esta literatura no es, desde luego, tan directa como en los evangelios, pero es m\u00e1s significativa. Efectivamente, sabemos que una comunidad, lo mismo que un individuo, se revela por su lenguaje, por el empleo de ciertos t\u00e9rminos privilegiados. Se\u00f1alemos adem\u00e1s que, para ser realmente reveladores, esos vocablos deben alcanzar no s\u00f3lo un grado elevado de recurrencia, sino aparecer en contextos importantes. En el caso presente se trata de saber si la mentalidad que revela el vocabulario b\u00e1sico de las cartas de Pablo y de los Hechos de los Ap\u00f3stoles va en el sentido de la fidelidad a Jes\u00fas o de una fabulaci\u00f3n creadora.<\/p>\n<p>Si a trav\u00e9s del estudio de estos vocablos privilegiados llegamos a descubrir la mentalidad profunda de la Iglesia primitiva, estaremos en posesi\u00f3n de un criterio importante para apreciar la calidad del ambiente eclesial en que se form\u00f3 y desarroll\u00f3 la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. Habremos mostrado no solamente que hay una continuidad entre Jes\u00fas y la Iglesia, sino tambi\u00e9n una continuidad entre la Iglesia y Jes\u00fas, ya que la actitud de la joven Iglesia en los a\u00f1os que se form\u00f3 la tradici\u00f3n sigue siendo radicalmente la de la fidelidad.<\/p>\n<p>Entre los vocablos que manifiestan de este modo la actitud de la Iglesia primitiva frente a Jes\u00fas, podemos distinguir como tres grupos que dibujan alrededor de Jes\u00fas tres zonas conc\u00e9ntricas. El primero, general, pero muy antiguo, guarda relaci\u00f3n con la idea de tradici\u00f3n: \u00abrecibir\u00bb (paralambanein) y \u00abtransmitir\u00bb (paradidomai). El segundo ata\u00f1e a los colaboradores inmediatos de Jes\u00fas: \u00abtestigo\u00bb (martys), \u00abap\u00f3stol\u00bb (apostolos) y \u00abservicio\u00bb (diakonia) de la palabra. El tercero concierne a la actividad m\u00e1s amplia y englobante de los predicadores del evangelio: \u00abense\u00f1ar\u00bb (didaskein), \u00abproclamar\u00bb (keryssein), \u00abevangelizar\u00bb (euaggelizesthai) y \u00abevangelio\u00bb. En el examen de estos vocablos se trata menos de realizar una encuesta sem\u00e1ntica exhaustiva que de captar c\u00f3mo estas palabras clave y este vocabulario de base de la Iglesia primitiva nos dan acceso a la conciencia y a la subconsciencia cristiana frente a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>a) La `par\u00e1dosis\u00bb- recibir y transmitir en las cartas de Pablo. Las cartas de Pablo, que se remontan a los a\u00f1os cincuenta-sesenta, es decir, antes de la redacci\u00f3n de los evangelios, atestiguan toda la importancia de esta categor\u00ed\u00ada en la conciencia cristiana. El sustantivo t tradici\u00f3n aparece en el NT y designa el contenido de la transmisi\u00f3n. El verbo \u00abtransmitir\u00bb (paradidomai) aparece 120 veces, con diversos sentidos; en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n designa el acto de transmitir: unas instituciones (Mc 7,3.4.5.9) recibidas por v\u00ed\u00ada oral o una ense\u00f1anza (1Cor 15,3) comunicada a su vez por otras personas.<\/p>\n<p>Pablo hab\u00ed\u00ada sido antes un fariseo y, como tal, un ciego observante de la tradici\u00f3n entregada en la Tor\u00e1 escrita u oral (G\u00e1l 1,13-14). Pablo abandon\u00f3 estas tradiciones para adoptar la de Jes\u00fas. Sin embargo, cuando designa esta nueva tradici\u00f3n, conserva la terminolog\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada recibido del juda\u00ed\u00adsmo: recibir (paralambanein) y transmitir (paradidomai). Todo lo que ha recibido tiene que transmitirlo. En la carta a los G\u00e1latas, \u00e9l, el m\u00e1s independiente de los ap\u00f3stoles, declara que someti\u00f3-su evangelio a la Iglesia de Jerusal\u00e9n para confirmar su autenticidad: \u00abpara saber si estaba o no trabajando in\u00fatilmente\u00bb (G\u00e1l 2,1-6).<\/p>\n<p>Pablo establece una correspondencia estricta entre \u00abrecibir\u00bb y \u00abtransmitir\u00bb, especialmente en dos pasajes importantes, que se refieren a la resurrecci\u00f3n (1Cor 15,3) y a la \u00faltima cena (1Cor 11,23). La identidad de lo recibido y de lo transmitido subraya la fidelidad de Pablo en cumplir con su misi\u00f3n. El contenido de la tradici\u00f3n en los textos mencionados son los misterios esenciales de la salvaci\u00f3n y su sentido profundo: la cena, la pasi\u00f3n, la muerte, la resurrecci\u00f3n. La autoridad de la par\u00e1dosis proviene del hecho de que Pablo transmite fielmente lo que recibi\u00f3 como misi\u00f3n de transmitir: \u00abSomos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortase por nosotros\u00bb (2Cor 5,20).<\/p>\n<p>En varios pasajes se observa, si no los mismos t\u00e9rminos, por lo menos la misma actitud. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, invita a los tesalonicenses a la fidelidad: \u00abPor tanto, hermanos, manteneos firmes y guardad las ense\u00f1anzas que hab\u00e9is recibido de nosotros de palabra y por escrito\u00bb (2Tes 2,15; 3,6). A los fihpenses les escribe: \u00abPracticad lo que hab\u00e9is aprendido y recibido, lo que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo y visto en m\u00ed\u00ad, y el Dios de la paz estar\u00e1 con vosotros\u00bb (Flp 4,9). Alaba la fidelidad de los colosenses: \u00abYa que hab\u00e9is aceptado a Jesucristo, el Se\u00f1or, vivid como \u00e9l quiere, arraigados y cimentados en \u00e9l; manteneos firmes en la fe y tal como aprendisteis\u00bb (Col 2,6-7). Por el contrario, condena a los que han abandonado el evangelio que les hab\u00ed\u00ada predicado: \u00abSi alguien os anuncia un evangelio distinto del que hab\u00e9is recibido, sea maldito\u00bb (G\u00e1l 1,9).<\/p>\n<p>Abandonar la tradici\u00f3n del evangelio de Pablo equivale a abandonar el evangelio de Cristo.<\/p>\n<p>No es una casualidad el que Pablo recoja la terminolog\u00ed\u00ada de la par\u00e1dosis jud\u00ed\u00ada; significa de este modo que la acci\u00f3n de \u00abrecibir\u00bb y de \u00abtransmitir\u00bb en ambiente cristiano se parece al modo de transmisi\u00f3n usual en el juda\u00ed\u00adsmo. La segunda carta a Timoteo contiene otro ejemplo de la influencia jud\u00ed\u00ada y rab\u00ed\u00adnica en la concepci\u00f3n paulina de la par\u00e1dosis. Toda tradici\u00f3n que pretenda ser aut\u00e9ntica tiene que exhibir la lista ininterrumpida de quienes la transmitieron. La carta a Timoteo enumera cinco de los eslabones de la tradici\u00f3n: Cristo (2Tim 1,10), Pablo, ap\u00f3stol y doctor (2Tim 1,11); Timoteo, disc\u00ed\u00adpulo de Pablo (2Tim 1,6), luego los fieles y por fin los dem\u00e1s hombres (2Tim 2,2). Enumerando as\u00ed\u00ad los testigos de la tradici\u00f3n, sin discontinuidad alguna, Pablo manifiesta su fidelidad y, por tanto, su autoridad.<\/p>\n<p>Si agrupamos los datos recogidos en las cartas de Pablo sobre la par\u00e1dosis, constatamos que el t\u00e9rmino designa a veces esas condensaciones de la fe cristiana que son los primeros \u00abcredos\u00bb (1Cor 15,3ss). Estas f\u00f3rmulas las recibi\u00f3 Pablo como el n\u00facleo de su evangelio: las transmite tal como las ha recibido, mostrando as\u00ed\u00ad que es el servidor de la palabra. En la concepci\u00f3n jud\u00ed\u00ada y rab\u00ed\u00adnica, la categor\u00ed\u00ada del paralambanein paradidomaiimplica una actitud de fidelidad respecto a lo que es recibido y transmitido. No se trata de crear, de innovar, de transformar, sino de transmitir. La palabra revela una mentalidad y un ambiente dominados por la preocupaci\u00f3n de conservar la palabra recibida, a la manera de un dep\u00f3sito de una herencia. La autenticidad de la tradici\u00f3n queda asegurada por la cadena cualificada de \u00abtransmisores\u00bb, que va de Cristo a los ap\u00f3stoles, de los ap\u00f3stoles a sus disc\u00ed\u00adpulos y de \u00e9stos a los fieles. Hay que subrayar que la tradici\u00f3n de Pablo, como la de Jes\u00fas (He 1,1), est\u00e1 constituida de hechos y de ejemplos tanto como de instrucciones (Flp 4,9). Una comunidad que vive as\u00ed\u00ad bajo el signo de la par\u00e1dosis, vive bajo el signo de la fidelidad y no de la innovaci\u00f3n aventurera.<\/p>\n<p>La escuela de Upsala, con H. Riesenfeld y B. Gerhardsson, ha estudiado los modos de transmisi\u00f3n de los ambientes jud\u00ed\u00ados y rab\u00ed\u00adnicos. Hab\u00ed\u00ada dos principios que inspiraban la pedagog\u00ed\u00ada rab\u00ed\u00adnica: memorizar y conservar inalterado el texto memorizado con la ayuda de t\u00e9cnicas que encontramos tambi\u00e9n en nuestros evangelios: uso de res\u00famenes o sumarios, secuencias con ritmo, paralelismos, ant\u00ed\u00adtesis, palabras clave, inclusiones. Despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, los ap\u00f3stoles se quedaron quince o veinte a\u00f1os en Jerusal\u00e9n, es decir, durante el per\u00ed\u00adodo de formaci\u00f3n de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. En este ambiente de cultura oral, dominado por la presencia y la influencia de los doce, se fij\u00f3 la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas. Los logia de Jes\u00fas fueron reunidos seg\u00fan diversos tipos de agrupaci\u00f3n. Ordinariamente la unidad se hizo en torno a un mismo tema (par\u00e1bolas del reino, consejos a los misioneros, relatos de milagros) o simplemente por el empleo de los medios mnemot\u00e9cnicos en uso en un ambiente de cultura oral. Los logia de Jes\u00fas circularon de boca en boca, seg\u00fan una pedagog\u00ed\u00ada de la que el mismo Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido el iniciador. La tradici\u00f3n cristiana, sin embargo, tiene un rasgo espec\u00ed\u00adfico: posee un dinamismo de fidelidad a Jes\u00fas, pero al mismo tiempo un dinamismo de actualizaci\u00f3n y de profundizaci\u00f3n ligado al hecho de que los logia de Jes\u00fas tienen que iluminar unos problemas de vida siempre nuevos. En efecto, la Iglesia recibi\u00f3 la palabra de Jes\u00fas no como un tesoro inerte, sino como una palabra viva, capaz de iluminar situaciones in\u00e9ditas. La acci\u00f3n de este dinamismo es visible y controlable, especialmente en las par\u00e1bolas, donde el mensaje se conserv\u00f3, pero al mismo tiempo se actualiz\u00f3 a medida de las condiciones nuevas de la Iglesia. Este doble dinamismo de fidelidad y de actualizaci\u00f3n est\u00e1 ya inscrito en la actitud y la mentalidad de la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>b) Testigo, ap\u00f3stol, servicio de la palabra. a) Atestiguar y testigo pertenecen ante todo a la terminolog\u00ed\u00ada de los Hechos y a la teolog\u00ed\u00ada de Lucas. El t\u00ed\u00adtulo de \u00abtestigos\u00bb designa en primer lugar a los ap\u00f3stoles. Lo mismo que los profetas, ellos han sido elegidos por Dios (He 1,26; 10,41). Han visto y o\u00ed\u00addo a Cristo (He 4,20; 1Jn 1,1-3), han vivido en su intimidad y, por consiguiente, poseen una experiencia directa de su persona, de su ense\u00f1anza, de sus obras. Han comido y bebido con \u00e9l, antes y despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n (He 10,41). Los otros pueden predicar; en sentido estricto, s\u00f3lo los ap\u00f3stoles pueden atestiguar. Han recibido de Cristo la misi\u00f3n de atestiguar (He 10,41). En el testimonio apost\u00f3lico descrito por los Hechos se da una uni\u00f3n indisoluble entre el acontecimiento hist\u00f3rico y su alcance religioso. Lo mismo ocurre con el kerigma de Pablo. Para \u00e9l, Jes\u00fas perseguido, crucificado, muerto y resucitado es el Cristo. As\u00ed\u00ad, lejos de negar o de reducir la realidad hist\u00f3rica, el testimonio apost\u00f3lico la reafirma y la confirma, para descubrir su dimensi\u00f3n interior. No confiere historicidad aun acontecimiento que no haya sucedido, sino que descubre el alcance salv\u00ed\u00adfico de lo que ha ocurrido. La categor\u00ed\u00ada del \/testimonio dice no solamente referencia a Jes\u00fas, sino voluntad de referencia a Jes\u00fas. Si Jes\u00fas no realiz\u00f3 las obras que hizo, el testimonio apost\u00f3lico no tiene valor y el evangelio deja de existir.<\/p>\n<p>b) Aunque el t\u00e9rmino de ap\u00f3stol no tiene un sentido absolutamente un\u00ed\u00advoco, se encuentra en todos los escritos del NT, excepto en la segunda carta a los Tesalonicenses, la ep\u00ed\u00adstola de Santiago y las ep\u00ed\u00adstolas de Juan. En las cartas de Pablo, ap\u00f3stol es un t\u00e9rmino privilegiado. Pablo es un embajador de Cristo, enviado por \u00e9l para representarle como delegado suyo. En Lucas, la noci\u00f3n de ap\u00f3stol est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente ligada a la de testigo; los ap\u00f3stoles no solamente son embajadores de Cristo, sino sobre todo hombres que asumen las funciones reservadas a los doce, concretamente las de testigos cualificados de la vida y de la resurrecci\u00f3n de Cristo. Lo esencial es que, en el lenguaje y en la mentalidad de la Iglesia primitiva, el ap\u00f3stol, tanto si se le representa como embajador y delegado de Cristo (concepci\u00f3n de Pablo) como si se le ve como testigo de la vida de Jes\u00fas (concepci\u00f3n de Lucas), mantiene una relaci\u00f3n de fidelidad con el que le ha delegado para representarlo y del que da testimonio.<\/p>\n<p>c) En san Pablo, di\u00e1konos no es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico. Se aplic\u00f3 primero a todos los misioneros itinerantes, incluidos los ap\u00f3stoles (Rom 16,1; 1 Cor 3,5; 2Cor 3,6; Ef 3,7; Col 1,23.25); luego design\u00f3 a los colaboradores de los ap\u00f3stoles, particularmente de Pablo, como Crescente, Tito, Lucas y Marcos, que se desplazan con \u00e9l seg\u00fan las necesidades de la evangelizaci\u00f3n (2Tim). En la carta a los Colosenses, Pablo se presenta como di\u00e1konos del evangelio, di\u00e1konos de la Iglesia para implantar la palabra de Dios (Col 1,25). Como servidor del evangelio, el ap\u00f3stol es di\u00e1konos de Cristo (2Cor 11,23); m\u00e1s a\u00fan, es doulos, esclavo de Cristo (Tit 1,1; Rom 1,1), t\u00e9rmino que expresa con m\u00e1s fuerza todav\u00ed\u00ada su pertenencia a Jesucristo.<\/p>\n<p>En los Hechos de los Ap\u00f3stoles, el m\u00e1s elevado de los servicios cristianos, a saber: la proclamaci\u00f3n de la buena nueva de la salvaci\u00f3n en Jesucristo, se designa como el \u00abservicio de la palabra\u00bb (He 6,4). Esta diakon\u00ed\u00ada tou logou se identifica con lo que Lucas llama la didaj\u00e9 de los ap\u00f3stoles (He 2,42).<\/p>\n<p>En los ap\u00f3stoles, este servicio a la palabra, concretamente, se identifica con el testimonio que tienen que dar de Jes\u00fas (He 1,1). En el pr\u00f3logo de su evangelio, Lucas declara que los \u00abtestigos oculares\u00bb se han convertido en \u00abservidores de la palabra\u00bb (Lc 1,2). Esta palabra es reconocida no s\u00f3lo como palabra sobre Dios, sino como palabra de Dios con el mismo t\u00ed\u00adtulo que la palabra del AT. La misma actitud de respeto que se debe a la Tor\u00e1, se convierte en el NT en respeto a la palabra de Jes\u00fas, relativa a Jes\u00fas. La tradici\u00f3n de Jes\u00fas es tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas. Por eso Pablo se confiesa tanto di\u00e1konos del evangelio como di\u00e1konos de Cristo (2Cor 11,23). Semejante actitud, evidentemente, es la expresi\u00f3n de una fidelidad.<\/p>\n<p>c) Ense\u00f1ar, predicar, evangelizar. Estos t\u00e9rminos, que pertenecen al vocabulario de la evangelizaci\u00f3n, no se reservan s\u00f3lo para los ap\u00f3stoles, sino que califican igualmente a sus colaboradores en la difusi\u00f3n de la buena nueva.<\/p>\n<p>En los Hechos, el testimonio de los ap\u00f3stoles es difundido por su predicaci\u00f3n o kerigma. Si estos t\u00e9rminos coinciden en la actividad concreta de los ap\u00f3stoles, lo cierto es que \u00abatestiguar\u00bb es una actividad propiamente apost\u00f3lica, mientras que \u00abanunciar\u00bb, \u00abproclamar\u00bb y \u00abpredicar\u00bb ponen el acento en el car\u00e1cter din\u00e1mico y publicitario de este testimonio y se aplican tanto a los otros predicadores como a los ap\u00f3stoles (He 15,35; 18,25): Pablo, Bernab\u00e9, Silas, Felipe, Timoteo.<\/p>\n<p>En el sentido de proclamar se encuentra tambi\u00e9n \u00abevangelizar\u00bb. As\u00ed\u00ad, Pedro y Juan \u00abevangelizan\u00bb en numerosas ciudades samaritanas (He 8,25). Pablo y Bernab\u00e9 \u00abevangelizan\u00bb en la ciudad de Derbe (He 14,21). \u00abEvangelizar\u00bb y \u00abense\u00f1ar\u00bb aparecen muchas veces agrupados. Pablo y Bernab\u00e9, en Antioqu\u00ed\u00ada, \u00abense\u00f1an y anuncian la buena nueva\u00bb (He 15,25; 5,42; 18,25; 28,31).<\/p>\n<p>Lo que los ap\u00f3stoles anuncian, predican, proclaman y ense\u00f1an y lo que los oyentes est\u00e1n invitados a escuchar y a recibir es la \u00abbuena nueva de Jesucristo\u00bb (He 5,42), \u00abla buena nueva de Jes\u00fas\u00bb (He 8,35), \u00abla buena nueva del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (He 11,20), \u00ablo que se refiere a Jes\u00fas\u00bb (He 18,25), \u00ablo que se refiere al Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (He 28,31). El t\u00e9rmino com\u00fan a todos estos textos y el elemento unificador es Jes\u00fas, identificado como Cristo y Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En algunos textos Pablo resume con una sola frase la totalidad de su misi\u00f3n: \u00abNo nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Se\u00f1or\u00bb (2Cor 4;5). Igualmente, la vida nueva es \u00ablo que hab\u00e9is aprendido de Cristo, pues verdaderamente hab\u00e9is o\u00ed\u00addo hablar de \u00e9l, y os han instruido en la verdad de Jes\u00fas\u00bb (Ef 4,21). Correlativamente, la fe que responde a esta predicaci\u00f3n es \u00abla fe en Jes\u00fas\u00bb (Rom 3,26), laque confiesa que \u00abJes\u00fas es Se\u00f1or\u00bb (Rom 10,9; 1Cor 12,3).<\/p>\n<p>El objeto de la predicaci\u00f3n de Pablo, como del testimonio de los ap\u00f3stoles y de todos los que evangelizan y ense\u00f1an, es siempre Jes\u00fas de Nazaret, plenamente identificado por su resurrecci\u00f3n como Cristo, Se\u00f1or e Hijo de Dios.<\/p>\n<p>Aunque las exigencias de este Diccionario nos impiden llevar adelante esta encuesta, nos creemos, sin embargo, autorizados a sacar esta conclusi\u00f3n. Una comunidad que tiene como actitud fundamental la de la misi\u00f3n, el testimonio, la tradici\u00f3n, el servicio es algo muy distinto de una comunidad que gira a cualquier viento, sin eje y sin punto de referencia, inconsciente de su pasado y despreocupada de su porvenir. Un grupo humano cuya voluntad expl\u00ed\u00adcita es la de transmitir \u00ed\u00adntegramente lo que ha recibido, atestiguar lo que ha visto y o\u00ed\u00addo, actuar como delegado y representante del que lo ha enviado y privilegiar este servicio por encima de todos los dem\u00e1s, ese grupo vive decididamente bajo el signo de la fidelidad. El alma de la Iglesia primitiva ha sido como forjada y moldeada por esos vocablos de base. Eliminarlos o reducirlos ser\u00ed\u00ada como privar a una lengua de su vocabulario fundamental. Enumerarlos es describir las reacciones primeras, las actitudes esenciales de la Iglesia primitiva; es definir su lenguaje y su mentalidad. Lo que aqu\u00ed\u00ad nos importa es que ese vocabulario de base, en su uso original, no pretende m\u00e1s que una cosa, no manifiesta m\u00e1s que una intenci\u00f3n: Jes\u00fas y lafidelidad a Jes\u00fas. Si esto es as\u00ed\u00ad, tenemos derecho a afirmar que en el ambiente de la Iglesia primitiva no solamente hay una continuidad de tradici\u00f3n entre Jes\u00fas y la Iglesia (como ha establecido H. Sch\u00fcrmann), sino tambi\u00e9n una preocupaci\u00f3n y una voluntad de fidelidad continuada y mantenida de la Iglesia con Jes\u00fas. Para acabar la demostraci\u00f3n, nos queda por verificar el hecho, la realidad de esta fidelidad recurriendo a los criterios de autenticidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>7. CRITERIOS DE AUTENTICIDAD HIST\u00ed\u201cRICA DE LOS EVANGELIOS. Para establecer efectivamente la autenticidad hist\u00f3rica del contenido de los evangelios, no basta con mostrar que hubo desde el origen una posibilidad de transmisi\u00f3n activa y fiel de las palabras y de las acciones de Jes\u00fas; m\u00e1s a\u00fan, que hubo a lo largo de toda la formaci\u00f3n de la tradici\u00f3n, hasta que se puso por escrito esta tradici\u00f3n, una preocupaci\u00f3n y una voluntad mantenida de fidelidad a Jes\u00fas; hay que establecer adem\u00e1s que esta fidelidad pertenece al orden de los hechos y que es verificable; en otras palabras, que los escritos y la realidad se corresponden mutuamente. Esta \u00faltima verificaci\u00f3n se lleva a cabo apelando a los criterios de autenticidad hist\u00f3rica, cediendo aqu\u00ed\u00ad el paso la cr\u00ed\u00adtica literaria a la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica. En efecto, la cr\u00ed\u00adtica literaria, aunque llega a las formas m\u00e1s antiguas de la tradici\u00f3n gracias a las t\u00e9cnicas que pusieron a punto la FG y la RG, no est\u00e1 autorizada como tal a decidir sobre la historicidad de un relato o de un logion.<\/p>\n<p>El estudio de los criterios de historicidad aplicados a los evangelios es una empresa reciente que se remonta a K\u00e1semann, en 1954. Desde entonces no ha dejado de crecer el inter\u00e9s por los problemas de criteriolog\u00ed\u00ada. A partir de 1964 comienzan los primeros ensayos de sistematizaci\u00f3n: se esfuerzan por definir, agrupar y hasta jerarquizar esos criterios. A esta fase de la investigaci\u00f3n pertenecen los trabajos de H.K. McArthur, N. Perrin, 1. de la Potterie, L. Cerfaux, M. Lehmann, J. Jeremias, R.S. Barbour, D.G.A. Calvert, J. Caba, N.J. McEleney, D. L\u00fchrmann, E. Schillebeeckx, R. Latourelle, F.. Lambiasi, F. Lentzen-Deis.<\/p>\n<p>a) Indicios,: criterios y prueba. Antes de pasar al estudio de los criterios propiamente dichos, conviene hacer unas cuantas distinciones:<br \/>\n1) Distingamos en primer lugar indicios y criterio. Un indicio puede conducir a una verosimilitud, a una probabilidad, pero no a un juicio cierto de autenticidad hist\u00f3rica. As\u00ed\u00ad, el hecho de que los evangelistas hayan conservado cierto n\u00famero de detalles absolutamente \u00abneutros\u00bb, es decir, que no encierran ninguna intenci\u00f3n teol\u00f3gica visible (p.e ., Jes\u00fas durmiendo sobre un cabezal durante la tempestad: Mc 4,38), constituye un indicio favorable, pero no un criterio en sentido propio. Igualmente, el colorido y la vivacidad de algunos relatos en Marcos no pueden merecer el nombre de criterios. Estos hechos pueden ciertamente manifestar la fidelidad de la tradici\u00f3n al acontecimiento real, pero pueden igualmente proceder de la actividad redaccional. Lo mismo hay que decir de la \u00abimpresi\u00f3n de verdad\u00bb que producen los evangelios. Es bien sabida la reserva y hasta la desconfianza de los historiadores respecto a este tipo de argumento.<\/p>\n<p>2) Tambi\u00e9n conviene no confundir la arcaicidad de las formas con la autenticidad hist\u00f3rica de su contenido. La FG puede llegar a descubrir las formas m\u00e1s primitivas de la tradici\u00f3n, pero se sit\u00faa todav\u00ed\u00ada en los l\u00ed\u00admites de la cr\u00ed\u00adtica literaria. M\u00e1s justa y m\u00e1s v\u00e1lida es la aproximaci\u00f3n de la RG, que se aplica a descubrir los elementos atribuibles al evangelista. En efecto, cuando la ex\u00e9gesis ha llegado a descubrir en un logion o en un relato los elementos que proceden del evangelista o de la Iglesia primitiva y se encuentra frente a la forma m\u00e1s antigua, podemos presumir que estamos ante un indicio serio de historicidad, ya que hemos reducido al m\u00e1ximo las mediaciones que nos separan de Jes\u00fas. Proceder de este modo equivale pr\u00e1cticamente a remontarse hasta el Sitz im Leben Jesu. Sin embargo, rigurosamente hablando, no se trata todav\u00ed\u00ada de cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, sino de cr\u00ed\u00adtica literaria. Queda por demostrar la realidad hist\u00f3rica que subyace al logion o al relato. Y entonces es cuando intervienen los criterios propiamente dichos de autenticidad hist\u00f3rica. Sin embargo, los resultados de la cr\u00ed\u00adtica literaria, en ciertos casos, son tan poderosos y tan constructivos que rondan con el criterio de historicidad. Esto demuestra que la frontera entre indicio y criterio, entre cr\u00ed\u00adtica literaria y cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, es a veces dif\u00ed\u00adcil de establecer y que el paso de lo uno a lo otro es imperceptible.<\/p>\n<p>3) Finalmente, hay que evitar la confusi\u00f3n entre criterio y prueba. Los criterios son normas aplicadas al material evang\u00e9lico que permiten probar la consistencia hist\u00f3rica de los relatos y pronunciar un juicio sobre la autenticidad o inautenticidad de su contenido. Su aplicaci\u00f3n convergente permite establecer \u00c2\u00a1aprueba o la demostraci\u00f3n de autenticidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>b) Criterios primeros o fundamentales. Entendemos por criterios fundamentales los criterios que tienen un valor propio en ellos mismos, y por consiguiente autorizan un juicio cierto de autenticidad hist\u00f3rica. No decimos que estos criterios tengan que emplearse de forma exclusiva, sino que tienen un valor intr\u00ed\u00adnseco suficiente para conducir a unos resultados ciertos y fructuosos. Estos criterios, conocidos por la historia universal y reconocidos por la mayor parte de los exegetas, son los siguientes: criterio de testimonio m\u00faltiple, criterio de discontinuidad, criterio de continuidad, criterio de explicaci\u00f3n necesaria o de raz\u00f3n suficiente.<\/p>\n<p>1) Criterio de testimonio m\u00faltiple. Se enuncia as\u00ed\u00ad: \u00abPuede considerarse como aut\u00e9ntico un dato evang\u00e9lico atestiguado en todas las fuentes (o la mayor\u00ed\u00ada) de los evangelios: Marcos, fuente de Mt y de Le; la Quelle, fuente de Lc y de Mt; las fuentes especiales de Mt y de Lc y, eventualmente, de Me; los otros escritos neotestamentarios, concretamente los Hechos, el evangelio de Juan, las cartas de Pablo, de Pedro, de Juan y la carta a los Hebreos\u00bb. Este criterio tiene mayor peso si el hecho se encuentra en formas literar\u00ed\u00adas diferentes, atestiguadas a su vez en fuentes m\u00faltiples. As\u00ed\u00ad, el tema de la simpat\u00ed\u00ada y la misericordia de Jes\u00fas con los pecadores aparece en todas las fuentes de los evangelios y en las formas literarias m\u00e1s variadas: par\u00e1bolas (Lc 15,11-32), controversias (Mt 21,28-32), relatos de milagros (Mc 2,1-2), relato de vocaci\u00f3n (Mc 2,13-17).<\/p>\n<p>Este criterio es de uso corriente en la historia universal. Un testimonio concordante que procede de fuentes diversas y no sospechosas de estar intencionalmente ligadas entre s\u00ed\u00ad, merece ser reconocido por todos. En definitiva, la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica dir\u00e1: testis unus, testis nullus. La certeza se basa en la convergencia y la independencia de las fuentes.<\/p>\n<p>La principal dificultad que encuentra el historiador en la aplicaci\u00f3n de este criterio a los evangelios se refiere evidentemente a la independencia de las fuentes. \u00bfEn qu\u00e9 medida est\u00e1 asegurada esta independencia, si detr\u00e1s de las fuentes escritas est\u00e1 la tradici\u00f3n oral, durante la cual el material estudiado pudo ser introducido en las diversas fuentes en virtud del papel que ten\u00ed\u00ada en la Iglesia primitiva? No se puede desconocer o minimizar esta dificultad. Por eso las condiciones de validez de este criterio necesitan ser bien definidas.<\/p>\n<p>Es verdad que la tradici\u00f3n oral y la Iglesia primitiva son la fuente com\u00fan en donde naci\u00f3 la tradici\u00f3n evang\u00e9lica en sus diversas formulaciones escritas. Esta afirmaci\u00f3n, sin embargo, ha de ser matizada y explicada. Observemos ante todo que fuente \u00fanica no debe confundirse con testimonio \u00fanico. Una fuente puede representar un n\u00famero virtualmente elevado de testigos; tal es el caso de 1 Cor 15,3-9, que atestigua la resurrecci\u00f3n y las apariciones de Jes\u00fas. Pero lo que m\u00e1s importa, en el caso de los evangelios, es la cualidad del ambiente eclesial. Por eso la segunda verificaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de nuestra demostraci\u00f3n ten\u00ed\u00ada precisamente por objeto el estudio de ese ambiente. De esta verificaci\u00f3n resulta que la actitud fundamental de la Iglesia primitiva respecto a Jes\u00fas es la de la fidelidad. Tambi\u00e9n sabemos que las Iglesias del siglo ii est\u00e1n convencidas de que los evangelios les dan verdaderamente acceso a Jes\u00fas, a tal punto que constituyen una norma de fe y de vida hasta el compromiso del 1 martirio. Igualmente conocemos las leyes de la transmisi\u00f3n oral en el l juda\u00ed\u00adsmo de la \u00e9poca. Sabemos adem\u00e1s que la diversidad y el regionalismo de las comunidades eclesiales (diversidad de lengua, de mentalidad, de cultura), constituyen un factor de independencia que sirve de contrapeso al peligro de uniformidad. Finalmente, por la historia de la redacci\u00f3n podemos verificar el grado de fidelidad de la tradici\u00f3n escrita respecto a la tradici\u00f3n oral. La fidelidad de la primera nos permite concluir razonablemente la fidelidad de la segunda.<\/p>\n<p>Sobre este fondo de fidelidad en la libertad y de unidad en la diversidad podemos tener confianza en el criterio del testimonio m\u00faltiple y considerarlo como un criterio fundamental, sobre todo cuando se trata de reconocer los rasgos esenciales de la figura, de la predicaci\u00f3n y de la actividad de Jes\u00fas; por ejemplo, su toma de posici\u00f3n frente a la ley, los pobres, los pecadores; su resistencia al mesianismo real y pol\u00ed\u00adtico; su actividad de taumaturgo y su predicaci\u00f3n en par\u00e1bolas:<br \/>\nCuando se trata de logia o de hechos particulares, este criterio tendr\u00e1 que verse generalmente iluminado por otros criterios. En efecto, puede ocurrir que algo del material evang\u00e9lico se haya introducido antes de la formaci\u00f3n de las fuentes. As\u00ed\u00ad, Mc 8,34, sobre la necesidad para el disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas de llevar su cruz, se explica mejor en el contexto de la predicaci\u00f3n pospascual c)ue en el de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Sin embargo, la conformidad de este logion con el conjunto del mensaje de Jes\u00fas sobre la necesidad de morir a s\u00ed\u00ad mismo para entrar en el reino, as\u00ed\u00ad como con el ejemplo de su propia vida y de su propia muerte, permite establecer que representa una interpretaci\u00f3n fiel de Jes\u00fas. En otros casos, el criterio basta por s\u00ed\u00ad mismo para fundamentar un juicio de autenticidad. As\u00ed\u00ad, el hecho de la muerte de Jes\u00fas por la salvaci\u00f3n de los hombres es atestiguado en todas las fuentes e irradia sobre todas las per\u00ed\u00adcopas.<\/p>\n<p>En resumen, podemos concluir que el criterio de testimonio m\u00faltiple es v\u00e1lido y ha de ser reconocido como tal cuando se trata de establecer los rasgos esenciales de la figura, de la predicaci\u00f3n y de la actividad de Jes\u00fas. En el caso de las per\u00ed\u00adcopas particulares, el criterio es v\u00e1lido cuando se ve apoyado por otros criterios o cuando no hay ning\u00fan motivo serio para dudar de la autenticidad del material atestiguado.<\/p>\n<p>2) Criterio de discontinuidad. El acuerdo sobre este criterio es pr\u00e1cticamente un\u00e1nime. Se formula de este modo: \u00abPuede considerarse como aut\u00e9ntico un dato evang\u00e9lico (sobre todo cuando se trata de las palabras y de las actitudes de Jes\u00fas) que no puede reducirse ni a las concepciones del juda\u00ed\u00adsmo ni a las concepciones de la Iglesia primitiva\u00bb.<\/p>\n<p>Antes de considerar el caso de los relatos particulares, se puede decir que los evangelios, en su conjunto, se presentan como un caso de discontinuidad, en el sentido de que constituyen algo \u00fanico y original respecto a cualquier otra literatura. El g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb est\u00e1 en discontinuidad con la literatura jud\u00ed\u00ada antigua, as\u00ed\u00ad como con la literatura cristiana ulterior. Los evangelios no son ni biograf\u00ed\u00adas, ni apolog\u00ed\u00adas, ni especulaciones doctrinales, sino testimonios sobre el acontecimiento \u00fanico de la venida de Dios en la historia. Su contenido es la persona de Cristo, que no se clasifica ni seg\u00fan las categor\u00ed\u00adas de la historia profana ni seg\u00fan las de la historia de las religiones. Jes\u00fas se descubre al historiador como un ser absolutamente \u00fanico. Los ejemplos de esta discontinuidad, a nivel de las per\u00ed\u00adcopas, son innumerables y se refieren tanto a la forma como al contenido. Jeremias ha estudiado con una especial atenci\u00f3n los casos de continuidad que tienen que ver con la forma. As\u00ed\u00ad, en el uso tan frecuente que hace del paralelismo antit\u00e9tico, Jes\u00fas, a diferencia del AT, pone el acento en la segunda parte del paralelismo, m\u00e1s bien que en la primera (Mt 7,3-5). Igualmente, a diferencia del AT, que se sirve de la expresi\u00f3n am\u00e9n para se\u00f1alar un asentimiento a una palabra ya dicha, Jes\u00fas recurre a la expresi\u00f3n am\u00e9n (\u00aben verdad\u00bb, en los sin\u00f3pticos) o am\u00e9n, am\u00e9n (en san Juan, seguida de \u00abyo os digo, os lo digo&#8217;, para introducir sus propias palabras. An\u00e1logo al de los profetas, esta manera de hablar manifiesta la autoridad \u00fanica del que dice igualmente: \u00abYo soy\u00bb.<\/p>\n<p>La discontinuidad es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s significativa en el nivel de las actitudes y del contenido. As\u00ed\u00ad, la expresi\u00f3n l Abba, empleada por Jes\u00fas para dirigirse a Dios, manifiesta una intimidad de relaciones que es algo inaudito respecto al juda\u00ed\u00adsmo antiguo. S\u00f3lo Jes\u00fas tiene el poder de dirigirse a Dios como a su Padre, y s\u00f3lo \u00e9l puede autorizar a los suyos a repetir con \u00e9l: \u00abPadre nuestro\u00bb. Frente a la ley, Jes\u00fas no tiene la actitud de los fariseos, apegados a los detalles de la observancia exterior; su atenci\u00f3n se dirige de antemano al esp\u00ed\u00adritu de la ley. Su actitud y su ejemplo respecto al s\u00e1bado y las purificaciones legales representa un caso de ruptura con el mundo rab\u00ed\u00adnico. Igualmente, su visi\u00f3n del reino difiere radicalmente de la<br \/>\ndel jud\u00ed\u00ado medio. Esta imagen conju a la grandeza del reino davidico coma humildad de la predicaci\u00f3n a los pobres y la glorificaci\u00f3n final del Hijo del hombre con el sufrimiento redentor del siervo de Yhwh.<\/p>\n<p>Veamos ahora algunos casos de discontinuidad con las concepciones de la Iglesia primitiva:<br \/>\n\u2020\u00a2 El bautismo de Jes\u00fas lo sit\u00faa entre los pecadores: \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada la Iglesia primitiva, que proclama a Jes\u00fas \u00abSe\u00f1or\u00bb, inventar una escena en contraste tan violento con su fe? Algo parecido hay que decir de la triple tentaci\u00f3n, de la agon\u00ed\u00ada, de la muerte en la cruz.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La orden dada a los ap\u00f3stoles de no predicar a los samaritanos y a los gentiles no corresponde a la situaci\u00f3n de una Iglesia que se abre a todas las naciones.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Todos los pasajes del evangelio en los que, a pesar de la veneraci\u00f3n de la Iglesia primitiva por los ap\u00f3stoles, se subraya su falta de comprensi\u00f3n, sus defectos y hasta su defecci\u00f3n (traici\u00f3n de Judas, negaci\u00f3n de Pedro) contrastan con la situaci\u00f3n pospascual.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Los evangelios han conservado los enigmas del lenguaje de Jes\u00fas, a pesar d\u00e9 que la Iglesia, capaz ya de comprenderlos, pod\u00ed\u00ada sentir la tentaci\u00f3n de eliminarlos (Mt 11,11-12; Mc 9,31; 14,58; Lc 13,32; Mc 4,11).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El mantenimiento por los evangelios de algunas expresiones como \u00abreino\u00bb o \u00abHijo del hombre\u00bb representa una situaci\u00f3n ya anacr\u00f3nica respecto a la teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s elaborada de Pablo.<\/p>\n<p>Para la mayor\u00ed\u00ada de los autores, este criterio fundamental es v\u00e1lido, pero ha de ser utilizado en relaci\u00f3n con otros, sobre todo con el criterio de conformidad. Un uso demasiado exclusivo de este criterio tender\u00ed\u00ada a descartar como inaut\u00e9ntico todo lo que se situase en la l\u00ed\u00adnea del juda\u00ed\u00adsmo o de la Iglesia primitiva. Razonar as\u00ed\u00ad ser\u00ed\u00ada hacer de Cristo un ser intemporal, separado de su ambiente y de su \u00e9poca. Ser\u00ed\u00ada situarlo en un vacuum, sin influencia recibida del juda\u00ed\u00adsmo y sin influencia ejercida sobre la Iglesia; o ser\u00ed\u00ada aceptar el presupuesto de que la Iglesia no hizo m\u00e1s que deformar o inventar lo que concierne a Jes\u00fas. La verdad es que Cristo es de su tiempo y tuvo que asumir el ambiente y la historia de su pueblo, con sus tradiciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas, sociales y religiosas. Por otra parte, los Hechos nos muestran c\u00f3mo la Iglesia se mantuvo apegada al juda\u00ed\u00adsmo y cu\u00e1nto trabajo le cost\u00f3 desprenderse de \u00e9l para no hundirse con \u00e9l.<\/p>\n<p>El criterio de discontinuidad es especiaImente v\u00e1lido para conocer e identificar ciertas palabras de Jes\u00fas, ciertos acontecimientos de su existencia, ciertos temas esenciales de su predicaci\u00f3n. Pero ser\u00ed\u00ada ileg\u00ed\u00adtimo, sobre la base de este \u00fanico criterio, eliminar todo lo que es conforme con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada o con la tradici\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>3) El criterio de conformidad. Este criterio no lo entienden todos de la misma manera. As\u00ed\u00ad B. Rigaux (\u00abRB\u00bb 68 [ 1958) 518-520) subraya de buena gana la conformidad de los relatos evang\u00e9licos con el ambiente palestino y jud\u00ed\u00ado del tiempo de Jes\u00fas, tal como lo conocemos por la historia, la arqueolog\u00ed\u00ada y la literatura. De hecho, la descripci\u00f3n evang\u00e9lica del ambiente humano (trabajo, habitaci\u00f3n, oficios), del ambiente ling\u00fc\u00ed\u00adstico y cultural (esquemas de pensamiento, sustrato arameo), del ambiente social, econ\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico y jur\u00ed\u00addico, y sobre todo del ambiente religioso (con sus rivalidades entre los fariseos y los saduceos, sus preocupaciones religiosas sobre lo puro y lo impuro, la ley y el s\u00e1bado, los demonios y los \u00e1ngeles, los pobres y los ricos, el reino de Dios y el final de los tiempos) es notablemente fiel a la imagen compleja de la Palestina del tiempo de Jes\u00fas. Esta conformidad con el momento \u00fanico que representa la aparici\u00f3n de Jes\u00fas en Israel constituye a los ojos de Rigaux un signo indudable de autenticidad. En efecto, no se puede inventar en todas sus piezas un conjunto de datos tan considerables y tan complejos, que afectan a los evangelios hasta en sus \u00faltimos detalles, al estilo de una trama con las mallas bien apretadas; la raz\u00f3n suficiente de esta fidelidad est\u00e1 en la misma realidad.<\/p>\n<p>Bultmann y Perrin consideran como aut\u00e9nticos solamente los materiales que se reconocen como conformes con los materiales obtenidos por el criterio de la discontinuidad. En otras palabras, una vez obtenido por medio del criterio de la discontinuidad el n\u00facleo aut\u00e9ntico de los dichos y hechos de Jes\u00fas (especialmente su muerte en la cruz y su predicaci\u00f3n sobre el reino), todo lo que est\u00e1 en conformidad con estos elementos y con la imagen que de ellos se desprende pertenece al Jes\u00fas de la historia. As\u00ed\u00ad, la aplicaci\u00f3n de este criterio permite reconocer como aut\u00e9nticas la par\u00e1bolas del reino.<\/p>\n<p>Ampliando y profundizando este criterio, I. de la Potterie reconoce como aut\u00e9ntico todo lo que es conforme con la ense\u00f1anza central de Jes\u00fas sobre la llegada inminente del reino. El tema del reino de Dios pertenece efectivamente a las capas m\u00e1s antiguas de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica. Est\u00e1 adem\u00e1s atestiguado por el criterio de la discontinuidad: omnipresente en los sin\u00f3pticos, tiene una resonancia de urgencia escatol\u00f3gica que lo distingue tanto del juda\u00ed\u00adsmo antiguo como de la predicaci\u00f3n primitiva de la Iglesia.<\/p>\n<p>La conformidad con el ambiente, tal como la entiende Rigaux, nos parece un argumento v\u00e1lido para establecer la historicidad global de los evangelios. En efecto, cuando unos relatos tan considerables reflejan un ambiente de una forma tan fiel, se puede decir que hay all\u00ed\u00ad una s\u00f3lida presunci\u00f3n de autenticidad. Tanto m\u00e1s cuanto que la descripci\u00f3n evang\u00e9lica brota de la fuente y no revela, el m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo esfuerzo de reconstrucci\u00f3n post factum. Observemos, sin embargo, que semejante conformidad no conduce directamente al Jes\u00fas hist\u00f3rico, sino al ambiente en donde vivi\u00f3. No podr\u00ed\u00ada bastar por s\u00ed\u00ad sola.<\/p>\n<p>Por eso proponemos la definici\u00f3n siguiente del criterio de conformidad, que engloba las posiciones de Rigaux, de Perrin y de De la Potterie: \u00abSe puede considerar como aut\u00e9ntico un dicho o un hecho de Jes\u00fas en estrecha conformidad no s\u00f3lo, con la \u00e9poca y el ambiente de Jes\u00fas: (ambiente ling\u00fc\u00ed\u00adstico, geogr\u00e1fico, social, pol\u00ed\u00adtico y religioso), sino tambi\u00e9n y sobre todo \u00ed\u00adntimamente coherente con la ense\u00f1anza esencial, el coraz\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas, a saber: la venida y el establecimiento del reino mesi\u00e1nico\u00bb. En este sentido, son t\u00ed\u00adpicos el ejemplo de las par\u00e1bolas -centradas todas ellas en el reino y en las condiciones de su desarrollo-, el ejemplo de las bienaventuranzas -originariamente proclamaci\u00f3n de la buena nueva de la venida del reino mesi\u00e1nico-, el ejemplo del padrenuestro -primitiva y esencialmente oraci\u00f3n por el establecimiento del reino-, el ejemplo de los milagros -\u00ed\u00adntimamente ligado al tema del reino de Dios y al tema de la conversi\u00f3n-, el ejemplo de la triple tentaci\u00f3n -conforme con el contexto de la vida de Jes\u00fas y con su concepci\u00f3n del reino: petici\u00f3n insistente de un prodigio por parte de los jud\u00ed\u00ados y rechazo constante de Jes\u00fas; espera de un mes\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adtico y temporal por parte de los jud\u00ed\u00ados y predicaci\u00f3n de un reino interior por parte de Jes\u00fas; enfrentamiento del reino de Dios con el reino de Satan\u00e1s-, etc.<\/p>\n<p>Los dos criterios de la discontinuidad y de la conformidad se distinguen y se completan a la vez. Es la conformidad con el ambiente lo que permite situar a Jes\u00fas en la historia y concluir que es verdaderamente un hombre de su tiempo, mientras que el criterio de la discontinuidad revela a Jes\u00fas como un fen\u00f3meno \u00fanico y original. Se destaca de su tiempo. y se relaciona al mismo tiempo con \u00e9l. Es tambi\u00e9n el criterio de la discontinuidad el que permite establecer los rasgos esenciales de su personalidad y de su ense\u00f1anza. Sobre esta base todav\u00ed\u00ada limitada, pero firme, el criterio de la conformidad ensancha, ampl\u00ed\u00ada, como si se tratara de c\u00ed\u00adrculos conc\u00e9ntricos, las zonas de autenticidad. El tema del reino, por ejemplo, irradia sobre las par\u00e1bolas, las bienaventuranzas, los milagros, la triple tentaci\u00f3n, el padrenuestro. Finalmente, el empleo de los dos criterios es el que nos permite llegar a establecer lo que m\u00e1s adelante llamaremos el estilo de Jes\u00fas. Por consiguiente, hay que evitar, en la pr\u00e1ctica, aislar los dos criterios, como si se tratara de dos absolutos. V\u00e1lidos en s\u00ed\u00ad mismos, est\u00e1n destinados a iluminarse mutuamente, a prestarse apoyo el uno al otro.<\/p>\n<p>4) El criterio de explicaci\u00f3n necesaria. Proponemos de \u00e9l la siguiente definici\u00f3n: \u00abSi ante un conjunto considerable de hechos \u00f3 d\u00e9 datos, que exigen una explicaci\u00f3n \u00e9oherente y suficiente, se ofrece una explicaci\u00f3n que ilumina y agrupa arm\u00f3nicamente todos los elementos (que, de lo contrario, ser\u00ed\u00adan s\u00f3lo unos enigmas), entonces podemos concluir que estamos ante un dato aut\u00e9ntico (un hecho, un gesto, una actitud, una palabra de Jes\u00fas)\u00bb. Est\u00e9 criterio pone en actividad un \u00e9onjunto de observaciones que obran por medi\u00f3 de convergencia y cuya totalidad exige una soluci\u00f3n inteligible, es decir, la realidad de un hecho inicial. Este criterio se usa habitualmente en historia, en materia de derecho y en la mayor parte de las ciencias humanas.<\/p>\n<p>En el caso de los evangelios, la cr\u00ed\u00adtica tiene raz\u00f3n en considerar como aut\u00e9ntica una explicaci\u00f3n que resuelve un gran n\u00famero de problemas, sin hacer nacer otros mayores o sin hacer nacer ninguno.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, una gran parte de los hechos de la vida de Jes\u00fas (p.ej., su actitud frente a las prescripciones legales, las autoridades jud\u00ed\u00adas, las Escrituras; las prerrogativas que se atribuye; el lenguaje que adopta; el prestigio que posee y la seducci\u00f3n que ejerce sobre los disc\u00ed\u00adpulos y sobre el pueblo) no tienen sentido m\u00e1s que si admitimos en el origen la existencia de una personalidad \u00fanica y trascendente. Semejante explicaci\u00f3n es m\u00e1s consistente que la del recurso a una Iglesia creadora del mito Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En el caso de los milagros, nos encontramos ante una decena de hechos importantes, que la cr\u00ed\u00adtica m\u00e1s severa no puede rechazar y que piden una explicaci\u00f3n suficiente: la exaltaci\u00f3n ante la aparici\u00f3n de Jes\u00fas, la fe de los ap\u00f3stoles en su mesianidad, el lugar de los milagros en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y jo\u00e1nica, el odio de los sumos sacerdotes y de los fariseos debido a los prodigios realizados por Jes\u00fas, el v\u00ed\u00adnculo constante entre los milagros y el mensaje de Jes\u00fas sobre la venida decisiva del reino, el lugar de los, milagros en el kerigma primitivo, a relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre las pretensiones de Jes\u00fas como Hijo del Padre y los milagros como signos de su poder. Todos estos hechos exigen una explicaci\u00f3n, una raz\u00f3n suficiente.<\/p>\n<p>Aunque el campo de acci\u00f3n privilegiado del criterio de explicaci\u00f3n necesaria es el de los temas principales del evangelio, conviene subrayar que se aplica igualmente a las per\u00ed\u00adcopas particulares. As\u00ed\u00ad, a prop\u00f3sito de la multiplicaci\u00f3n de los panes hay que explicar por qu\u00e9, despu\u00e9s de aquel suceso, Jes\u00fas fue considerado como un gran profeta y hasta como el profeta esperado por la naci\u00f3n, y por qu\u00e9 quisieron hacerlo rey; hay que explicar la peligrosa explosi\u00f3n de mesianismo pol\u00ed\u00adtico que provoc\u00f3 el acto de Jes\u00fas; hay que explicar por qu\u00e9 Jes\u00fas fuerza a los disc\u00ed\u00adpulos a embarcarse de nuevo cuanto antes, como si ellos se negasen a abandonar algo que deseaban exageradamente; hay que explicar que este episodio, incomprendido al principio, fue sin embargo para los disc\u00ed\u00adpulos un hecho decisivo en su camino hacia la fe en la mesianidad de Jes\u00fas; hay que explicar por qu\u00e9 Marcos puso tan fuertemente de relieve el sentido cristol\u00f3gico de aquel suceso y su valor de revelaci\u00f3n mesi\u00e1nica; hay que explicar el hecho, \u00fanico en su g\u00e9nero, de la importancia que tom\u00f3 el relato en las etapas sucesivas de la tradici\u00f3n, primero en la catequesis lit\u00fargica, luego en la composici\u00f3n de los sin\u00f3pticos y del evangelio de Juan y finalmente en la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y en la iconograf\u00ed\u00ada de los primeros siglos. Todos estos hechos acumulados est\u00e1n exigiendo una explicaci\u00f3n que no sea una simple escapatoria. Si se admite que Jes\u00fas cumpli\u00f3 realmente ese gesto mesi\u00e1nico de la multiplicaci\u00f3n de los panes, se encuentra en este hecho inicial el fundamento y la raz\u00f3n suficiente de todos los hechos que acabamos de mencionar.<\/p>\n<p>c) Un criterio secundario o derivado: el estilo de Jes\u00fas. Por estilo entendemos aqu\u00ed\u00ad no tanto el estilo literario como el estilo vital, personal de Jes\u00fas. El estilo es ese giro de pensamiento que modela el lenguaje; es el impulso, el movimiento del ser que se inscribe no solamente en el lenguaje, sino en las actitudes y el comportamiento entero. Es esa huella inimitable de la persona sobre todo lo que hace y todo lo que dice: Los elementos de este estilo, sin embargo, no pueden establecerse m\u00e1s que a partir de los criterios fundamentales del testimonio m\u00faltiple, de la discontinuidad, de la conformidad y de la explicaci\u00f3n necesaria. Por eso hablamos de estilo secundario o derivado. Una vez reconocido y definido, el estilo se convierte a su vez en un criterio de autenticidad.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del lenguaje de Jes\u00fas, Sch\u00fcrmann hace observar que se caracteriza por una conciencia de s\u00ed\u00ad mismo de una majestad singular, sin paralelo alguno; por una nota de solemnidad, de elevaci\u00f3n, de sacralidad; por un acento en el que se conjuga la autoridad, la sencillez, la bondad y la urgencia escatol\u00f3gica. Jes\u00fas inaugura en su persona una era nueva.<\/p>\n<p>En su comportamiento, observa Trilling, se puede advertir \u00abun amor siempre igual por los pecadores, una compasi\u00f3n por todos los que sufren o est\u00e1n oprimidos, una dureza implacable contra toda forma de suficiencia, una santa c\u00f3lera contra la mentira y la hipocres\u00ed\u00ada. Y sobre todo, una referencia radical a Dios, Se\u00f1or y Padre\u00bb (Jes\u00fas y los problemas de su historicidad, Herder, Barcelona 1970).<\/p>\n<p>Estos rasgos se encuentran tanto en la acci\u00f3n como en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Hay en sus palabras un acento de sencillez, de mansedumbre, y al mismo tiempo de autoridad soberana. As\u00ed\u00ad, el mismo Jes\u00fas que se proclama el servidor de todos, el buen pastor, el amigo de los pobres y de los peque\u00f1os, es tambi\u00e9n el que declara: \u00abYo he venido&#8230; Pero yo os digo&#8230; En verdad os digo&#8230; El que construye sobre mi palabra&#8230; Ve&#8230; Ven&#8230; S\u00ed\u00adgueme&#8230; Lev\u00e1ntate&#8230; Anda\u00bb. Su palabra tiene un acento de urgencia escatol\u00f3gica: \u00abHasta ahora os he dicho&#8230; En adelante&#8230; El cielo y la tierra pasar\u00e1n, mis palabras no pasar\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>Su acci\u00f3n manifiesta estos mismos rasgos de sencillez y de autoridad, y sobre todo de bondad, de compasi\u00f3n con los pecadores y con todos los que sufren. As\u00ed\u00ad, la par\u00e1bola de Lucas sobre el hijo pr\u00f3digo describe la incomparable bondad de Dios con los pecadores, pero justifica al mismo tiempo la actitud personal de Jes\u00fas, que trata con los publicanos y los pecadores, y se sienta a su mesa. Esta misma actitud se descubre en la par\u00e1bola de la oveja perdida. Pertenece al estilo de Jes\u00fas. El estilo de los milagros es id\u00e9ntico al de su ense\u00f1anza: est\u00e1 hecho de sencillez, de sobriedad y de autoridad.<\/p>\n<p>d) Criterios mixtos. A veces un indicio literario entra en composici\u00f3n con uno o varios criterios hist\u00f3ricos. Se trata entonces de un criterio mixto. Presentamos dos formas especialmente importantes de este criterio.<\/p>\n<p>1) Inteligibilidad interna del relato. Cuando un dato evang\u00e9lico est\u00e1 perfectamente inserto en su contexto inmediato o mediato y, adem\u00e1s, es perfectamente coherente en su estructura interna, se puede pensar que se trata de un dato aut\u00e9ntico. Sin embargo, por s\u00ed\u00ad sola, esta constataci\u00f3n de la inteligibilidad interna de un relato o de un conjunto de per\u00ed\u00adcopas no puede constituir un criterio de autenticidad hist\u00f3rica; estamos todav\u00ed\u00ada en los l\u00ed\u00admites del indicio literario. Para ser v\u00e1lido en el plano hist\u00f3rico, el hecho de la inteligibilidad interna tiene que apoyarse en uno o varios criterios: testimonio m\u00faltiple, discontinuidad, conformidad. El conjunto constituye un criterio mixto.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el hecho de la sepultura de Jes\u00fas es atestiguado por los sin\u00f3pticos, por Juan, por la primera a los Corintios (I Cor 15,3), por los Hechos. Adem\u00e1s, en el relato de Marcos encontramos un conjunto de precisiones perfectamente coherentes entre s\u00ed\u00ad. Pilato se extra\u00f1a de que Jes\u00fas haya muerto; por eso manda venir e interroga al centuri\u00f3n responsable. La petici\u00f3n de sepultar a Jes\u00fas est\u00e1 hecha por un miembro del sanedr\u00ed\u00adn llamado Jos\u00e9 de Arimatea: un hecho que todos pueden verificar. Tienen prisa por sepultar a Jes\u00fas, ya que es la v\u00ed\u00adspera del s\u00e1bado. Las mujeres, asustadas, se contentan con mirar. Se deja el cuerpo de Jes\u00fas en una tumba situada cerca del Calvario. Pues bien, una tumba es algo que permanece y cuya existencia se puede controlar. Todos estos detalles, m\u00faltiples y coherentes, constituyen un indicio literario que, con el criterio de testimonio m\u00faltiple, tiene un valor. de criterio mixto.<\/p>\n<p>2) Interpretaci\u00f3n diversa, acuerdo sobre el fondo. De suyo, la interpretaci\u00f3n diversa de una ense\u00f1anza o de un milagro es un fen\u00f3meno que procede de la actividad redaccional. Atestigua al mismo tiempo la libertad del escritor y el respeto a sus fuentes. Nos remite a una tradici\u00f3n m\u00e1s antigua- y, por consiguiente, reduce las. mediaciones que nos separan de Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad como las posibilidades de deformaci\u00f3n, pero no constituye por ello un criterio de historicidad. As\u00ed\u00ad, el hecho de que Lucas subraye el aspecto social. de las bienaventuranzas, mientras que Mateo muestra m\u00e1s bien su aspecto moral, permite a J. Dupont reconstruir la forma literaria primitiva probable de las bienaventuranzas en la tradici\u00f3n oral. Pero gracias a la aplicaci\u00f3n del criterio de discontinuidad y de conformidad se pasa de la cr\u00ed\u00adtica literaria a la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica; de nuevo estamos en presencia de un criterio mixto. El acuerdo de fondo, a pesar de la diversidad de las interpretaciones, constituye sin embargo una fuerte presunci\u00f3n de autenticidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la multiplicaci\u00f3n de los panes, Juan subraya m\u00e1s que Marcos el simbolismo sacramental del milagro. Marcos, a su vez, subraya m\u00e1s que Lucas el aspecto cristol\u00f3gico del milagro y presenta a Cristo como el buen pastor que siente compasi\u00f3n de las ovejas (Mc 6,34) privadas de pastor. El evangelio de Juan contiene algunos detalles propios: el lugar y la \u00e9poca del milagro, el di\u00e1logo con los disc\u00ed\u00adpulos, la identificaci\u00f3n de Jes\u00fas por el pueblo como el profeta mesi\u00e1nico, el intento por llev\u00e1rselo y hacerlo rey, el discurso sobre el pan de vida, la divisi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos ante las exigencias de Jes\u00fas (Jn 6). Se trata siempre del mismo hecho, pero interpretado y profundizado. Este indicio literario se ve apoyado por el criterio del testimonio m\u00faltiple, ya que el hecho es atestiguado por la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y la jo\u00e1nica; por el criterio de.conformidad, ya que se presenta como un signo del reino mesi\u00e1nico y escatol\u00f3gico; finalmente, por el criterio de explicaci\u00f3n necesaria, ya que sin la realidad del suceso quedar\u00ed\u00adan algunos hechos sin recibir una explicaci\u00f3n suficiente.<\/p>\n<p>La curaci\u00f3n del ni\u00f1o epil\u00e9ptico est\u00e1 atestiguada por los tres sin\u00f3pticos, pero interpretada de tres maneras distintas. Lucas ve en el.milagro un gesto de bondad en favor del padre afligido (Lc 9,42); Marcos, seg\u00fan la perspectiva general de su evangelio, ve en \u00e9l una victoria aplastante de Jes\u00fas sobre Satan\u00e1s (Mc 9,14-27); Mateo, finalmente, subraya la necesidad de la fe en la misi\u00f3n de Jes\u00fas (Mt 17,19); como los disc\u00ed\u00adpulos carec\u00ed\u00adan de dicha fe, no pudieron liberar al poseso. Se da entonces un acuerdo de todos en el hecho, pero una diversidad de interpretaci\u00f3n. Estas interpretaciones se deben a la riqueza del suceso, de una inteligibilidad indefinida.<\/p>\n<p>Se impone, por consiguiente, una conclusi\u00f3n: la prueba o demostraci\u00f3n de autenticidad hist\u00f3rica de los evangelios se basa en el uso convergente de los criterios. Aunque en un caso particular no sea posible aplicar alguno de esos criterios (p.ej., el testimonio m\u00faltiple), en la mayor parte de los casos se da una convergencia de varios criterios; al menos, un criterio, manifiestamente v\u00e1lido, se encuentra confirmado por uno o m\u00e1s de los otros. M\u00e1s a\u00fan, cuando se trata de los temas principales de los evangelios, hay una aplicaci\u00f3n de todos los criterios.<\/p>\n<p>8. CONOCIMIENTO DE JES\u00daS POR LOS EVANGELIOS. El estudio de los datos de la cr\u00ed\u00adtica externa, el estudio del ambiente prepascual, de su composici\u00f3n y cohesi\u00f3n, de su fidelidad a Jes\u00fas en una intimidad cotidiana y en un ambiente de cultura oral; la fidelidad a Jes\u00fas; querida y mantenida en la Iglesia primitiva que se expresa en un vocabulario de base nacido bajo el signo de la fidelidad; el uso de los criterios de historicidad: todos estos caminos de aproximaci\u00f3n y todos estos argumentos convergentes nos permiten llegar a algunas conclusiones sobre el conocimiento de Jes\u00fas. Aun adoptando la posici\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica moderada, a medio camino entre una confianza de principio y una sospecha de principio llegamos a unos resultados admirables. La cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica permite recuperar la casi totalidad del material evang\u00e9lico y llegara un conocimiento de Jes\u00fas que sirve de fundamento a una cristolog\u00ed\u00ada y una eclesiolog\u00ed\u00ada s\u00f3lidas. Nuestro conocimiento concierne:<br \/>\na) al ambiente ling\u00fc\u00ed\u00adstico, humano, social, pol\u00ed\u00adtico, econ\u00f3mico, cultural, jur\u00ed\u00addico y religioso;<br \/>\nb) a las l\u00ed\u00adneas generales del ministerio de Jes\u00fas: los comienzos en Galilea, la exaltaci\u00f3n del pueblo y los ap\u00f3stoles ante los prodigios realizados, la incomprensi\u00f3n progresiva a medida que se desvela el mesianismo de Jes\u00fas, el ministerio en Jerusal\u00e9n, el proceso pol\u00ed\u00adtico y religioso, la condena, la pasi\u00f3n y la muerte;<br \/>\nc) los grandes acontecimientos de la vida de Jes\u00fas: el bautismo, la transfiguraci\u00f3n, la ense\u00f1anza sobre la venida decisiva del reino, las bienaventuranzas, el Padrenuestro, los milagros y los exorcismos como signos del reino, la traici\u00f3n de Judas, la agon\u00ed\u00ada, el proceso, la crucifixi\u00f3n, la sepultura y la resurrecci\u00f3n;<br \/>\nd) las controversias con los escribas y los fariseos sobre las prescripciones relativas al s\u00e1bado, ala pureza legal, al divorcio, a los impuestos;<br \/>\ne) la actitud contrastada de sencillez y autoridad, de pureza absoluta y` de compasi\u00f3n con los pecadores, los pobres, los enfermos, los oprimidos; la actitud de servicio, hasta dar la vida;<br \/>\nf) las f\u00f3rmulas de una cristolog\u00ed\u00ada oscura, a veces enigm\u00e1tica: signo de Jon\u00e1s, signo del templo, Hijo del hombre;<br \/>\ng) los logia que rebajan a Jes\u00fas y lo constituyen inferior a Dios;<br \/>\nh) el rechazo de un mesianismo pol\u00ed\u00adtico y temporal, la predicaci\u00f3n de un reino en el que se entra por el camino de la penitencia, de la conversi\u00f3n y de la fe;<br \/>\ni) las pretensiones extra\u00f1as manifestadas en la ant\u00ed\u00adtesis del discurso sobre la monta\u00f1a, en las actitudes respecto a las prescripciones de la ley, en el uso del t\u00e9rmino Abba para significar su relaci\u00f3n con Dios, en su asimilaci\u00f3n al Hijo del hombre de Daniel y en las declaraciones que lo condujeron a la muerte;<br \/>\nj) la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles con vistas a un proyecto comunitario; su exaltaci\u00f3n y luego su falta de comprensi\u00f3n; su traici\u00f3n y su abandono.<\/p>\n<p>Sobre cada uno de estos temas Podemos invocar el testimonio de los m\u00e1s grandes entre los exegetas. A medida que prosiguen las investigaciones, el material reconocido como aut\u00e9ntico crece sin cesar hasta abarcar todo el evangelio.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las etapas de la demostraci\u00f3n que hemos recorrido, no podemos decir ya, como Bultmann: \u00abDe Jes\u00fas de Nazaret no se sabe nada o casi nada\u00bb. Una afirmaci\u00f3n de este g\u00e9nero no puede sostenerse. Representa un mito ya superado.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, es toda la actitud frente a los evangelios la que debe modificarse. Durante cerca de un siglo se ha mantenido frente a los evangelios un prejuicio sistem\u00e1tico de sospecha, cayendo siempre sobre los evangelios el peso de la prueba. Despu\u00e9s de los estudios de los \u00faltimos decenios no es posible ya sostener esta actitud de los maestros de la sospecha, ya que va contra los argumentos mismos de la historia. Es preciso invertir las posiciones y decir: el peso de la prueba recae, no ya sobre los que reconocen a Jes\u00fas en el origen de las palabras y de las acciones conservadas en los evangelios, sino sobre quienes los consideran como creaciones de la Iglesia primitiva. El presupuesto de que los evangelios merecen confianza est\u00e1 bien fundado, mientras que el prejuicio de que los evangelios no son dignos de confianza no lo es. Esta inversi\u00f3n de las posiciones no significa que la cr\u00ed\u00adtica tenga que volver a una actitud de confianza ingenua y acr\u00ed\u00adtica. Lo \u00fanico que hacemos es constatar que los evangelios han vuelto a cobrar cr\u00e9dito a los ojos de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>9. FE E HISTORIA. Debe estar claro que nuestro esfuerzo por alcanzar a Jes\u00fas a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica no es un retorno sutil a las perspectivas de la Leben-JesuForschung. Pensar de este modo ser\u00ed\u00ada no haber comprendido nada de nuestro proyecto. No se trata de someter la fe a la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. No se trata de reducir a Cristo al hombre Jes\u00fas para proponerlo luego como ideal religioso de la humanidad. Tampoco se trata de eliminar las interpretaciones cristol\u00f3gicas del kerigma y de los concilios para quedarse s\u00f3lo con un Jes\u00fas inmunizado contra toda interpretaci\u00f3n ulterior. Se trata m\u00e1s bien de acceder a Jes\u00fas de Nazaret, que fue identificado como Cristo y Se\u00f1or, sobre la base precisamente de lo. que dijo e hizo verdaderamente durante su vida terrena entre nosotros.<\/p>\n<p>Una encuesta hist\u00f3rica y cr\u00ed\u00adtica no impone evidentemente la fe, pero le rinde eminentes servicios. Puede ofrecer a la fe un contenido concreto. Puede mostrar que el acceso al Jes\u00fas aut\u00e9ntico y a su mensaje aut\u00e9ntico es una empresa posible y realizable. Puede mostrar que la interpretaci\u00f3n eclesial de Jes\u00fas es coherente con la vida y el mensaje hist\u00f3ricos de Jes\u00fas. Contribuci\u00f3n importante, ya que no se pronuncia cualquier cosa sobre Jes\u00fas. Porque, en definitiva, la fe se refiere a Jes\u00fas de Nazaret, en el que se manifest\u00f3 Dios. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica puede establecer todav\u00ed\u00ada que la llamada a la decisi\u00f3n de fe pertenece al mensaje original de Jes\u00fas. Puede incluso iluminarnos sobre ese mensaje y disponernos a recibirlo manifestando su credibilidad. Sin embargo, no puede imponer la decisi\u00f3n de fe, ni obligarnos a reconocer en el que habla al Hijo del Dios vivo. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica no impone la fe, pero la hace posible: da acceso al evangelio aut\u00e9ntico y al aut\u00e9ntico Jes\u00fas. Todav\u00ed\u00ada es menester que nos dejemos interpelar por Cristo y abandonarnos al Esp\u00ed\u00adritu que habla por dentro y nos hace percibir el mensaje vivo de Jes\u00fas como palabra viva, dirigida personalmente a nosotros.<\/p>\n<p>Al creyente, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica le rinde tambi\u00e9n un precioso servicio. Establece en primer lugar que la confianza multisecular de la Iglesia en los evangelios como fuente de conocimiento de Jes\u00fas se basa en argumentos s\u00f3lidos, que resisten los embates de la cr\u00ed\u00adtica. Le ense\u00f1a adem\u00e1s a leer correctamente los evangelios. En efecto, no se trata, ante los evangelios, de preguntarles simplemente lo que nos dicen hoy, sino de preguntarles qu\u00e9 sentido tiene hoy para nosotros lo que Jes\u00fas, le\u00ed\u00addo y comprendido por la Iglesia y el evangelista, dijo e hizo ayer. Si no, el evangelio corre el riesgo de ser una simple doctrina, y hasta una ideolog\u00ed\u00ada, separada de su autor, un mensaje sin mensajero. Riesgo supremo, en el caso presente, ya que el mensaje tiene aqu\u00ed\u00ad como objeto al mismo mensajero.<\/p>\n<p>BIBL.: BERTEN L, Christologie et recherche historique sur J\u00e9sus, en \u00abRevue des Sciences Philosophiques et Th\u00e9ologiques\u00bb 53 (1969) 233244; ID, Le retour de la question historique de J\u00e9sus, en ib, 54 (1970) 128-165; BOUTTIER M., Du Christ de 1 histoire au J\u00e9sus des Evangiles, Par\u00ed\u00ads 1969; BROWN R., Ap\u00f3crifos. Manuscritos del mar Muerto. Otros escritos jud\u00ed\u00ados, en Comentario b\u00ed\u00adblico san Jer\u00f3nimo V, Madrid 1972, 99-160; BULTMANN R., Die Geschichte der synoptischen Tradition, Gotinga 1957?; CARA J., De los evangelios al Jes\u00fas hist\u00f3rico, Madrid 1970; CERFAUX L. 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Evangelio y evangelizar: a) La terminolog\u00ed\u00ada del \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d en el NT, b) \u2020\u0153Euangh\u00e9-lion\u2020\u2122en el ambiente greco-helen\u00ed\u00adstico, rJEuan-ghel\u00ed\u00adzesthai\u2020\u2122\u2020\u0153euangh\u00e9lion\u2020\u009d en la Biblia (AT); 2. Jes\u00fas evangelizador del reino de Dios: a) Jes\u00fas mensajero del reino de Dios, b) Jes\u00fas evangelizador de los pobres, c) La espera dei mes\u00ed\u00adas evangelizador. II. El evangelio de Jesucristo en la primera Iglesia: 1. El evangelio de Pablo: a) El origen del evangelio de Pablo, b) El contenido y el m\u00e9todo del evangelio de Pablo; 2. El evangelio en los Hechos de los Ap\u00f3stoles: a) Los protagonistas y los destinatarios de la evangeli-zaci\u00f3n, b) Contenido y m\u00e9todo de evangeliza-ci\u00f3n; 3. El evangelio en los escritos apost\u00f3licos. Conclusiones.<br \/>\n1002<br \/>\n1. EL EVANGELIO ANTES DE LOS EVANGELIOS.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d en las lenguas modernas en general es la transcripci\u00f3n literal del original griego euangh\u00e9lion, adjetivo sustantivado, que significa \u2020\u0153buena nueva\u2020\u009d o \u2020\u0153alegre mensaje\u2020\u009d. Consta de eu, \u2020\u0153bien- bueno\u2020\u009d, y de \u00e1nghelos, \u2020\u0153mensajero-anuncio\u2020\u009d, o del verbo angh\u00e9llein, \u2020\u0153anunciar\u2020\u009d. Con el plural \u2020\u0153evangelios\u2020\u009d en el uso com\u00fan se designan los cuatro libros del canon cristiano, atribuidos respectivamente a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. En cambio, con el t\u00e9rmino \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d se indica el mensaje religioso y espiritual en general, propuesto en la predicaci\u00f3n cristiana, ya sea dentro de las comunidades, ya en la actividad misionera. El uso del t\u00e9rmino \u2020\u0153evangelios\u2020\u009d en plural para indicar los libros se remonta al siglo II d.C. (Justino, Apolog\u00ed\u00ada 1, 56,3); Ireneo de Lyon emplea la palabra aun en el doble sentido de predicaci\u00f3n oral y de texto escrito (Adv. Haer. III, 1,1.8; cf II, 11,7).<br \/>\nEn una \u00e9poca como la actual, en la cual en el \u00e1mbito de las viejas Iglesias europeas se ha vuelto a hablar de \u2020\u0153evangelizar\u2020\u009d y de \u2020\u0153evangeliza-ci\u00f3n\u2020\u009d en relaci\u00f3n con el fen\u00f3meno de progresiva indiferencia o abandono de la pr\u00e1ctica religiosa cristiana, es oportuno encontrar las matrices hist\u00f3ricas del evangelio. El punto de partida y el \u00fanico camino que se puede recorrer lo ofrecen los cuatro libros llamados \u00c2\u00a1 evangelios y los otros textos recogidos en el canon cristiano, donde se habla muchas veces de \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d y \u2020\u0153evangelizar\u2020\u009d. La investigaci\u00f3n se ve estimulada, adem\u00e1s de por el renovado inter\u00e9s hacia todo lo que est\u00e1 en el origen como acontecimiento fundante y normativo, por el deseo leg\u00ed\u00adtimo de redescubrir las resonancias genuinas del mensaje o anuncio de Jes\u00fas, llamado por los autores cristianos \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d. Mas aqu\u00ed\u00ad se plantean algunos interrogantes suscitados por la investigaci\u00f3n moderna. \u00bfHasta qu\u00e9 punto \u00c2\u00a1Jes\u00fas est\u00e1 en el origen del evangelio? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre su actividad y mensaje y los actuales evangelios o escritos cristianos? \u00bfCu\u00e1l es el ambiente cultural y religioso que sirve de fondo a la g\u00e9nesis del evangelio y a la redacci\u00f3n de los evangelios? Estos interrogantes son leg\u00ed\u00adtimos tambi\u00e9n por el simple hecho de que los actuales evangelios, como los otros textos del NT, est\u00e1n escritos en griego y el mismo t\u00e9rmino euangh\u00e9lion es una palabra griega. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay, pues, entre Jes\u00fas y el evangelio?<br \/>\n1003<br \/>\n1. Evangelio y evangelizar.<br \/>\nEl primer modo de acercarse a una experiencia humana, en este caso religiosa y espiritual, es el conocimiento de las palabras en las cuales ha sido formulada y consignada. Si es verdad que el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion es griego, sin embargo en ning\u00fan escrito griego del siglo i aparece con m\u00e1s frecuencia que en los escritos cristianos del NT. De esta comprobaci\u00f3n arranca el estudio del evangelio tambi\u00e9n en una perspectiva de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<br \/>\n1004<br \/>\na) La terminolog\u00ed\u00ada del \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d en el NT.<br \/>\nEl sustantivo euangh\u00e9lion aparece en total en los textos del NT 76 veces. Pero, aparte del hecho cuantitativo, es m\u00e1s interesante considerar el espectro de la distribuci\u00f3n de esta terminolog\u00ed\u00ada en los varios escritos. Sorprende inmediatamente, en un examen del l\u00e9xico, la preponderancia paulina, con unos 60 empleos, de los cuales casi 50, 49 para ser exactos, en las cartas atribuidas un\u00e1nimemente a Pablo, mientras que este vocablo est\u00e1 del todo ausente de la carta a los Hebreos.<br \/>\nInmediatamente despu\u00e9s viene el evangelio de \u00c2\u00a1 Marcos, donde el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion aparece siete veces (ocho si se toma en consideraci\u00f3n tambi\u00e9n Mc 16,15, que forma parte del final can\u00f3nico, pero no marcano). En general, se encuentra en forma absoluta: t\u00f3 euangh\u00e9lion, seis veces, o bien est\u00e1 determinado por el genitivo \u2020\u0153evangelio de Dios\u2020\u009d (Mc 1,14); \u2020\u0153evangelio de Jesucristo (Hijo de Dios)\u2020\u009d (Mc 1,1 ). El evangelio es objeto del verbo \u2020\u0153anunciar\u2020\u009d, gr. kerys-sein, en la forma activa o pasiva (Mc 1,14; Mc 13,10; Mc 14,9; Mc 16,15).<br \/>\nEsta asociaci\u00f3n del vocablo \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d con el verbo \u2020\u0153anunciar\u2020\u009d se acent\u00faa en \u00c2\u00a1 Mateo. Las cuatro veces que aparece, euangh\u00e9lion es siempre objeto del verbo keryssein y est\u00e1 especificado por el genitivo \u2020\u0153evangelio del reino\u2020\u009d o bien precisado como \u2020\u0153este evangelio\u2020\u009d (Mt 26,13).<br \/>\nExaminando el vocabulario evang\u00e9lico del NT llama la atenci\u00f3n el hecho de que el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion est\u00e9 del todo ausente en el evangelista \/ Lucas y en \/ Juan. Pero mientras que en Lucas esa ausencia se ve compensada por su doble empleo en los! Hechos (15,7 y 20,24) y por el recurso masivo del verbo evangelizar en la tradici\u00f3n juanista, excluido el Apocalipsis, est\u00e1 ausente esta terminolog\u00ed\u00ada. Pero es cierto que los escritos juanistas reflejan bajo este aspecto la situaci\u00f3n de los otros textos apost\u00f3licos: euangh\u00e9lion se encuentra s\u00f3lo en Ip 4,17.<br \/>\nAntes de sacar ninguna conclusi\u00f3n, es oportuno completar el cuadro de la terminolog\u00ed\u00ada con el examen del verbo de la misma cepa sem\u00e1ntica en la forma media euanghel\u00ed\u00adzesthaiy en la menos frecuente euanghel\u00ed\u00adzein(Ap 10,7; Ap 14,6). En un primer sondeo de los textos del NT se comprueba la neta preferencia dada al verbo euanghel\u00ed\u00adzesthaien la obra de Lucas, en el evangelio y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles: 35 veces de un total de 53 en el NT; le sigue el epistolario paulino, con 22 empleos totales, de los cuales 18 en las cartas aut\u00e9nticas. Contrasta con este dato la falta absoluta del verbo mencionado en el evangelio de Marcos, y el \u00fanico empleo de Mt 11,5, en com\u00fan con la tradici\u00f3n lucana (Lc 7,22). En los otros escritos del NT es irrelevante el uso de este verbo en comparaci\u00f3n con su presencia masiva en la tradici\u00f3n de Lucas y de Pablo, pues fuera de la primera carta de Pedro, donde se encuentra tres veces, no aparece en ning\u00fan otro texto.<br \/>\nEl cuadro de conjunto del vocabulario evang\u00e9lico no cambia si se toma en consideraci\u00f3n el sustantivo euan-ghelist\u00e9s, que se emplea s\u00f3lo en tres textos, para hablar de la funci\u00f3n reconocida y estable de algunos misioneros cristianos, como Felipe, en Ac 21,8, o de los responsables y animadores de las comunidades locales (Ef 4,11; 2Tm 4,5).<br \/>\nEsta investigaci\u00f3n sobre la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica se puede completar teniendo en cuenta los verbos y sustantivos asociados m\u00e1s o menos directamente con euangh\u00e9lion y con el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthat el verbo keryssein, anunciar; an\/kat-angh\u00e9l-Iein, proclamar; \u00c2\u00a1alem (ton l\u00f3gon), hablar; didaskein, ense\u00f1ar, con los respectivos sustantivos didaj\u00e9, ense\u00f1anza, y didaskal\u00ed\u00ada, doctrina; para -did\u00f3mai, transmitir; homologhein, confesar; martyrein, testimoniar.<br \/>\nEl verbo keryssein aparece en total 60 veces en el NT. En el evangelio de Mateo, en los cuatro casos en que aparece, tiene como objeto euangh\u00e9lion (del reino) o este evangelio. M\u00e1s frecuente a\u00fan es el uso en Marcos, 14 veces; pero s\u00f3lo en cuatro casos, comprendido Mc 16,15, con contenido evang\u00e9lico expl\u00ed\u00adcito. La obra lucana, evangelio y Hechos, se distingue por la preferencia dada a este vocabulario del anuncio<br \/>\n-17 veces en total-, como ocurre en las cartas aut\u00e9nticas de Pablo: 15 veces de 18 en todo el corpus paulino. El objeto del anuncio, cuando se indica, es la mayor\u00ed\u00ada de las veces el Cristo (Jesucristo), tres veces en Hechos y cinco veces en Pablo. Pero no faltan ejemplos en los cuales se hace referencia expl\u00ed\u00adcita al evangelio (Ga 2,2; lTs 2,9). El sustantivo k\u00e9rigma, ocho veces en los textos del NT, es en las cartas de Pablo casi un t\u00e9rmino t\u00e9cnico para indicar el anuncio cristol\u00f3-gico o la predicaci\u00f3n misionera fundamental(Rm 16,25; ico 1,21; ico 2,4; ico 15,14).<br \/>\n1005<br \/>\nAlgunos compuestos de angh\u00e9llein -que aparece s\u00f3lo dos veces en Juan- se emplean en los contextos de la predicaci\u00f3n misionera o del evangelio: anangh\u00e9llein, 15 veces en total; cf 1P 1,12; o bien en los contextos de la predicaci\u00f3n o instrucci\u00f3n eclesial (Hch 20,20; Hch 20,27); katangh\u00e9llein, que aparece 18 veces en el NT, se emplea en los contextos misioneros (He4,2; 13,5; 15,36; 17,3.13.23; ico 2,1). El contenido de esta proclamaci\u00f3n es la \u2020\u0153palabra de Dios, el \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d (IGor 9,14); \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d (Flp 1,17; Flp 1,18).<br \/>\nTambi\u00e9n el verbo \u00c2\u00a1alem, que aparece con frecuencia junto con I\u00e9ghein, en el sentido gen\u00e9rico de \u2020\u0153hablarde-cirj\u2020\u2122 (lalein es t\u00ed\u00adpico de los contextos de la comunicaci\u00f3n carism\u00e1tica bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu), se emplea en algunos casos para designar el discurso misionero de anuncio o la proclamaci\u00f3n p\u00fablica. Con este significado aparece a menudo Mein en los Hechos de los Ap\u00f3stoles en forma absoluta o con el objeto especificado: \u2020\u0153decir la palabra del Se\u00f1or o de Dios\u2020\u009d (Hch 4,31; Hch 8,25; Hch 11,19; Hch 13,46; Hch 16,6; Hch 16,32). Tambi\u00e9n en el estilo de las cartas de Pablo se encuentra este recurso a la-lein para designar el discurso misionero cristiano: \u2020\u0153decir la palabra de Dios\u2020\u009d (Flp 1,14)? \u2020\u0153el evangelio de Dios\u2020\u009d (lTs 2,2).<br \/>\nLo mismo vale para didaskein, muy frecuente en los evangelios para indicar la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, que es empleado por el autor de Hechos en combinaci\u00f3n con evangelizar para describir la actividad misionera y de ense\u00f1anza p\u00fablica y privada de los ap\u00f3stoles y de los dem\u00e1s misioneros cristianos (Hch 5,21; Hch 5,25; Hch 5,42; Hch 15,35; Hch 18,11; Hch 20,20; Hch 28,31; ico 4,17). An\u00e1logamente, el sustantivo didaj\u00e9 se emplea no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con la ense\u00f1anza o catequesis intraeclesial (Hch 2,42; Rm 6,17), sino tambi\u00e9n en algunos casos para designar la predicaci\u00f3n o proclamaci\u00f3n exterior en los contextos misioneros, poniendo en estos casos el acento en el contenido del mensaje (Hch 5,28; Hch 13,22, \u2020\u0153la doctrina del Se\u00f1or\u2020\u2122). En cambio, el t\u00e9rmino didaskal\u00ed\u00ada es casi t\u00e9cnico para hablar de la actividad de ense\u00f1anza autorizada y reconocida, asociado a la lectura lit\u00fargica de la palabra de Dios y a la exhortaci\u00f3n lTm 4,13; lTm 4,16; lTm 5,17). En efecto, en las cartas pastorales la didaskalia, con el calificativo de sana o buena, designa el mensaje cristiano tradicional y ortodoxo en contraposici\u00f3n a las desviaciones doctrinales de los disidentes (lTm 1,10; lTm 4,6; 2Tm 3,10; Tt 1,9; Tt2,1). Este aspecto autorizado y tradicional del mensaje cristiano proclamado como evangelio se indica en las cartas paulinas recurriendo al verbo paradid\u00f3ma4 ya solo, ya junto con paralamb\u00e1nein, \u2020\u0153transmitir&#8230;, recibir\u2020\u009d (Rm 6,17; ico 11,2; ico 11,23; ico 15,3).<br \/>\n1006<br \/>\nEl anuncio evang\u00e9lico da origen a una comunidad creyente, en la que sigue resonando en forma de profesi\u00f3n de fe, expresada por el verbo homologhein (Rm 10,9; Rm 10,10 Un Rm 2,23; Rm 4,15). El mismo verbo es utilizado en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica en el contexto de la profesi\u00f3n p\u00fablica de fe en Jes\u00fas Mc 10,32 par; Jn 9,22).<br \/>\nEn la tradici\u00f3n juanista el vocabulario \u2020\u0153evang\u00e9lico\u2020\u009d es sustituido por el de \u2020\u0153testimonio\u2020\u009d, martyrein, en total 75 veces en el NT, de elIas 33 en el cuarto evangelio, 10 en las cartas y cuatro en el Apocalipsis. El sustantivo mar ty r\u00ed\u00ada, 37 veces en el NT, se concentra en los escritos de la escuela juanista: 13 veces en el evangelio, 10 en las cartas y nueve en el Apocalipsis. El sentido espec\u00ed\u00adfico de testimoniar y testimonio en el contexto del proceso o del debate p\u00fablico asume en algunos contextos juanistas el significado de atestaci\u00f3n p\u00fablica y autorizada de la palabra de Dios revelada en Jesucristo (Jn 19,35; Jn 21,24 Un Jn 1,2; Jn 4,14; Ap 1,2; Ap 22,16). En el Apocalipsis de Juan la martyr\u00ed\u00ada va asociada a la palabra, gr. lagos de Jesucristo, del cual los creyentes dan testimonio incluso a costa de su vida (Ap 1,9; Ap 12,11; Ap 12,17; Ap 20,4). Esta terminolog\u00ed\u00ada no es del todo desconocida para Pablo, que recurre a ella para indicar el anuncio autorizado del k\u00e9rygma cristiano (1Co 15,15), ni para el autor de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, que la emplea en el mismo sentido (Hch 14,3; Hch 23,11). Dentro de la comunidad creyente el proceso de evangelizaci\u00f3n se prolonga y se consolida bien por medio de la ense\u00f1anza, didaj\u00e9 y didaskal\u00ed\u00ada Ga 6,6, katejein), bien a trav\u00e9s de la obra de exhortaci\u00f3n, apoyo, sost\u00e9n y animaci\u00f3n que caracteriza al compromiso pastoral de los misioneros fundadores, a saber: Pablo y sus colaboradores itinerantes o residentes. Para indicar este proceso de resonancia y de refuerzo del evangelio se recurre a una gama amplia de t\u00e9rminos, entre los cuales destacan parakaletn, 108 veces en el NT, yparaklesis, 29 veces, sigui\u00e9ndoles nouthetein, ocho veces, y paramythein, cuatro veces.<br \/>\nEsta variedad y amplitud de vocabulario que se desarrolla en torno al evangelio permite intuir la densidad y el dinamismo de la experiencia espiritual que el anuncio cristiano pone en movimiento. Una r\u00e1pida comparaci\u00f3n con el ambiente del que los autores cristianos tomaron su lenguaje evang\u00e9lico puede permitir captar lo espec\u00ed\u00adfico y original de la experiencia religiosa encerrada en la palabra evangelio.<br \/>\n1007<br \/>\nb) \u2020\u0153Euangh\u00e9lion \u2020\u0153en el ambiente greco-helen\u00ed\u00adstico.<br \/>\nEl t\u00e9rmino griego euangh\u00e9lion es conocido ya por los autores cl\u00e1sicos (Hornero) y aparece tambi\u00e9n en los documentos m\u00e1s cercanos a los escritos del NT. Su significado fundamental es el de buena nueva o alegre mensaje, preferentemente de car\u00e1cter p\u00fablico -victoria militar o deportiva-, pero tambi\u00e9n privado, como el \u00e9xito o la curaci\u00f3n. Por asociaci\u00f3n con la experiencia gozosa comunicada o proclamada como euangh\u00e9lion, el t\u00e9rmino indica antes de nada la recompensa -por lo general en la forma plural euangh\u00e9liaal portador de la alegre nueva, o bien los sacrificios ofrecidos a los dioses como agradecimiento o propiciaci\u00f3n por recibir el beneficio reci\u00e9n anunciado. La expresi\u00f3n griega euangh\u00e9lia thyein o ep\u00e1ghein se vuelve estereotipada para indicar las fiestas y celebraciones con ocasi\u00f3n de una alegre noticia.<br \/>\nEn los textos de la \u00e9poca helen\u00ed\u00adstica, con euangh\u00e9liony euangh\u00e9lia se indica la misma buena nueva. Este uso se encuentra en los historiadores griegos, en particular Plutarco, contempor\u00e1neo de la redacci\u00f3n de los evangelios cristianos, 42-1 20 d.C, donde los t\u00e9rminos euangh\u00e9lion\/euangh\u00e9lia aparecen frecuentemente para designar el anuncio de una victoria o \u00e9xito militar (Plutarco, Pom-peyo 41,4; Foci\u00f3n 23,6). El mismo significado se encuentra en el historiador jud\u00ed\u00ado Flavio Josefo, el cual escribe en griego<br \/>\n(BelI. IV, 10,6, \u00c2\u00a7 618; 11,5, \u00c2\u00a7656).<br \/>\nTambi\u00e9n un or\u00e1culo en el que se anuncian alegres acontecimientos, cualquiera que sea la forma como se haya obtenido, es llamado euangh\u00e9lion, y da pie al ofrecimiento de sacrificios (Plutarco, Sartorio 11,7-8; cf Flavio Josefo, BelI. III, 10,6, \u00c2\u00a7 503). Se cuenta en la vida de Apo-lonio de Tiana que este sabio taumaturgo tuvo una visi\u00f3n en Efeso, en la cual anunci\u00f3 la muerte de Domicia-no; entonces invita a la multitud a esperar la confirmaci\u00f3n del euangh\u00e9lion de los mensajeros antes de ofrecer a los dioses los sacrificios por la buena noticia (muerte del tirano; Fi-l\u00f3strato, Vit. Ap. VIII, 26-27). De esta \u00e1rea profana, pero ya relacionada con las divinidades, a las cuales se atribuye el suceso y la fortuna, el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion pasa a designar los acontecimientos relacionados con el culto imperial. La fortuna, salvaci\u00f3n y paz de una ciudad o de la ecumene son relacionadas con los acontecimientos que marcan la carrera del emperador: nacimiento, ingreso en la mayor\u00ed\u00ada de edad, aclamaci\u00f3n y subida al trono. A este respecto es bien conocida la inscripci\u00f3n del a\u00f1o 9 a.C. (encontrada en Priene, Asia Menor), en la cual se refiere la instituci\u00f3n para todas las ciudades de la provincia de Asia del a\u00f1o nuevo, que se hace coincidir con el d\u00ed\u00ada del nacimiento de Augusto, 23 de septiembre. El d\u00ed\u00ada del nacimiento del divin\u00ed\u00adsimo C\u00e9sar se puede considerar como el principio de la vida y de la existencia, porque la divina providencia ha concedido el don de un salvador, portador de paz; \u2020\u0153por eso el d\u00ed\u00ada natalicio del dios fue para el mundo el principio de las buenas noticias [gr. euangh\u00e9lion]a \u00e9l ligadas\u2020\u009d (Orientis Graeci Inscriptiones Selectae, por W. Dittenberger, 458; cf R. Penna, L\u2020\u2122ambiente storico cult\u00farale de lic origini cristiane, 157). El lenguaje de este documento, como de otros contempor\u00e1neos y sucesivos, refleja la ideolog\u00ed\u00ada del culto imperial, que, por influjo de Alejandro Magno y sus sucesores, se difundi\u00f3 primero en las ciudades de Oriente y luego en las occidentales del imperio romano.<br \/>\n1008<br \/>\nEvoluci\u00f3n an\u00e1loga sigue el verbo cuan ghel\u00ed\u00adzestha derivado de eu\u00e1n-ghelos, \u2020\u0153buen mensajero-mensaje\u2020\u009d. El contenido de evangelizar es la victoria y el \u00e9xito pol\u00ed\u00adtico, proclamados como salvaci\u00f3n y buena fortuna para una ciudad (Plutarco, Pompeyo 66,3) o bien para un destinatario particular. Un acento especial asume el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthaien los contextos oraculares, donde equivale a anunciaro prometer un acontecimiento futuro. Merece recordarse un texto de Fil\u00f3strato, bi\u00f3grafo de Apo-lonio de Tiana, en el que se cuenta la llegada del sabio taumaturgo a Babilonia. El acontecimiento fue anunciado a la corte con el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai por tratarse de la llegada de un hombre considerado de naturaleza \u2020\u0153divina\u2020\u009d, portador de salvaci\u00f3n con sus gestos taumat\u00fargicos y fuente de sabidur\u00ed\u00ada con sus palabras (Fil\u00f3strato, Vit. Ap. 1, 28).<br \/>\nPor esta indagaci\u00f3n en el mundo greco-helen\u00ed\u00adstico se comprueba que la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica est\u00e1 relacionada generalmente con acontecimientos de car\u00e1cter p\u00fablico o en todo caso decisivos para la vida de una persona o comunidad.<br \/>\nEl aspecto religioso de este vocabulario est\u00e1 relacionado con la concepci\u00f3n global de la existencia en el mundo antiguo, donde el curso de los acontecimientos se pone en relaci\u00f3n con las divinidades. En este marco se inscribe el uso de los t\u00e9rminos evang\u00e9licos en relaci\u00f3n con el culto imperial o con la funci\u00f3n de un personaje excepcional.<br \/>\n1009<br \/>\nc) \u2020\u0153Euanghel\u00ed\u00adzesthai \u2020\u0153-\u2020\u0153evangelio\u2020\u009d en la Biblia (A T).<br \/>\nLa versi\u00f3n de la Biblia hebrea en griego, hecha en Alejandr\u00ed\u00ada a mediados del siglo m a.C, representa una mediaci\u00f3n cultural de gran importancia, de la cual se valieron los autores cristianos para la composici\u00f3n de sus escritos en griego-koin\u00e9. En esta versi\u00f3n alejandrina, llamada de los Setenta, el verbo griego cuan ghel\u00ed\u00adzesthaia parece al menos una veintena de veces para traducir normalmente el hebreo bas-ser, forma intensiva de basar \u2020\u0153anunciar un alegre mensaje\u2020\u009d. La forma m\u00e1s frecuente es la del participio mebasser, traducido por cuan gheliz\u00f3.menos: \u2020\u0153mensajero de alegres noticias\u2020\u009d. En los libros hist\u00f3ricos de la Biblia este vocabulario aparece en contextos profanos, trat\u00e1ndose en la mayor\u00ed\u00ada de los casos de acontecimientos o hechos que marcan un giro cr\u00ed\u00adtico, como el anuncio de victoria o de la muerte de un personaje importante: muerte de Sa\u00fal (IS 31,9; 2S 1,20; 2S 4,10); muerte de Absa-l\u00f3n comunicada a David (2S 18,19; 2S 18,20; 2S 18,27; 2S 18,31); sucesi\u00f3n al trono de David (IR 1,42). Lo mismo vale para los sustantivos m\u00e1s raros euan-gh\u00e9lionl cuan gh\u00e9lia, que traduce el t\u00e9rmino hebreo besorah, \u2020\u0153alegre noticia\u2020\u009d, en siete casos del total. Los t\u00e9rminos besorah \u00c2\u00a1cuan gh\u00e9lion designan en algunos textos b\u00ed\u00adblicos, como en el ambiente griego, la recompensa dada o debida por la buena noticia (2S 2,10 cf 2S 18,22). En la mayor\u00ed\u00ada de los casos se trata de la buena noticia de car\u00e1cter p\u00fablico, relacionada con el \u00e9xito de una batalla o choque militar (IR 7,9).<br \/>\nEn cambio, este vocabulario se carga de connotaciones religiosas ape\u00f1as se pasa a los Salmos y a los textos prof\u00e9ticos. Dentro del Ps 68 (67), en el cual se evoca en un canto \u00e9pico la intervenci\u00f3n victoriosa de Dios, es el mismo Se\u00f1or el que hace el anuncio de la victoria, del cual se hacen eco \u2020\u0153los mensajeros de alegres noticias (Ps 68\/67,12). El contexto de victoria apenas se advierte en el Ps 96,2, donde se repite la invitaci\u00f3n a anunciar a todos los pueblos la buena nueva de la salvaci\u00f3n, gr. sot\u00e9rion, y de la gloria de Dios, rey y juez del universo. En esta l\u00ed\u00adnea se coloca tambi\u00e9n el Ps 40,10, donde el fiel que ha experimentado la eficacia de la intervenci\u00f3n de Dios proclama su justicia en la gran asamblea.<br \/>\nEste uso de la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica en clave religiosa es caracter\u00ed\u00adstico de los textos prof\u00e9ticos, en particular de los que se atribuyen a Isa\u00ed\u00adas. El libro de la consolaci\u00f3n se abre con la invitaci\u00f3n dirigida al \u2020\u0153mensajero de alegres noticias\u2020\u009d, gr. euangheliz\u00f3meno heb. mebasseret (fem.). El contenido del anuncio gozoso es la venida de Dios como se\u00f1or y rey victorioso, que conduce a los deportados a la patria, Is 40,9- 10. El empleo de estas im\u00e1genes con la terminolog\u00ed\u00ada del \u2020\u0153alegre anuncio\u2020\u009d llevado por los mensajeros resuena tambi\u00e9n en 15 52,7: \u2020\u0153Llega como la primavera sobre los montes, como los pies del que anuncia un alegre mensaje de paz [gr. euanghelizom\u00e9nouako\u00e9n eir\u00e9nes], como el que anuncia ciertos mensajes de bien [gr. euangheliz\u00f3menosagath\u00e1]\u2020\u009d. En ambos casos el texto hebreo usa el vocablo mebasser. El contenido de este mensaje gozoso de paz, felicidad y salvaci\u00f3n, gr. sot\u00e9rion, se precisa inmediatamente despu\u00e9s con el anuncio dirigido a Si\u00f3n: \u2020\u0153Reina tu Dios\u2020\u009d. La versi\u00f3n griega ha atenuado la fuerza del original hebreo traduci\u00e9ndolo con un futuro: \u2020\u0153Reinar\u00e1 tu Dios\u2020\u009d. La densidad del anuncio, que es ya acontecimiento de salvaci\u00f3n inaugurada, se reduce a una promesa. A este or\u00e1culo de Isa\u00ed\u00adas se refiere tambi\u00e9n el texto de Is 61,1, donde se pres\u00e9ntala figura del profeta mesi\u00e1nico capacitado y enviado para llevar la alegre noticia a los miserables, gr. euanghe-l\u00ed\u00adsasthai, heb. lebasser. El contenido de este alegre mensaje sigue siendo la intervenci\u00f3n eficaz del Se\u00f1or, el cual cambia la situaci\u00f3n miserable de su pueblo Is 61,1-2). En el contexto que celebra a la ciudad de Jerusal\u00e9n, sobre la cual resplandece la gloria del Se\u00f1or, se anuncia la peregrinaci\u00f3n de los pueblos lejanos que vendr\u00e1n \u2020\u0153proclamando la salvaci\u00f3n del Se\u00f1or\u2020\u009d: gr. t\u00f3 sot\u00e9rion Kyr\u00ed\u00adou euan-ghelio\u00fcntai (Is 60,6). Estas im\u00e1genes de esperanza, expresadas con el vocabulario evang\u00e9lico, se recogen en Joel (3,5\/2,32; cf Nah 2,1\/1,15) en un contexto de salvaci\u00f3n escatol\u00f3-gica.<br \/>\nLos textos prof\u00e9ticos mencionados, en particular los de la tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas, tienen una importancia particular porque, adem\u00e1s de ser empleados e interpretados en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada antigua en clave mesi\u00e1nica, son los mismos a los cuales remiten los autores del NT para expresar la novedad del alegre anuncio, el evangelio inaugurado por Jes\u00fas de Nazaret.<br \/>\n1010<br \/>\n2. Jes\u00fas evangelizador del reino de Dios.<br \/>\nLa tradici\u00f3n evang\u00e9lica com\u00fan presenta la actividad inaugural de Jes\u00fas como proclamaci\u00f3n del reino de Dios con una terminolog\u00ed\u00ada inspirada en el l\u00e9xico evang\u00e9lico. \u2020\u0153Despu\u00e9s de ser Juan encarcelado, Jes\u00fas fue a Galilea a predicar el evangelio de Dios [gr. kerysson to euangh\u00e9lion to\u00fc Theo\u00fcJ. Dec\u00ed\u00ada: \u2020\u02dcSe ha cumplido el tiempo, y el reino de Dios est\u00e1 cerca. Arrepentios y creed en el evangelio\u2020\u009d (Mc 1,14-15; Mt 4,17). Esta terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica se encuentra tambi\u00e9n en los sumarios de Mateo, el cual presenta la actividad itinerante de Jes\u00fas (Mt 4,23; Mt 9,35; Lc 4,43; Lc 8,2). La confrontaci\u00f3n entre los textos sin\u00f3pticos acerca del uso del l\u00e9xico evang\u00e9lico, en particular el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion en Marcos, lleva a la conclusi\u00f3n de que se trata de una ampliaci\u00f3n de car\u00e1cter redaccional realizada por el segundo evangelista. Lo mismo vale para la fraseolog\u00ed\u00ada de Mateo anunciar el reino, y para el uso de Lucas, que describe la actividad de Jes\u00fas mediante el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai.<br \/>\nPor otra parte, si se tiene en cuenta el uso masivo de la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica en la Iglesia primitiva, de modo especial en Pablo y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, se siente uno inclinado a pensar que la tradici\u00f3n primitiva transcribi\u00f3 la actividad de Jes\u00fas reley\u00e9ndola e interpret\u00e1ndola seg\u00fan este modelo ling\u00fc\u00ed\u00adstico misionero. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de esta transcripci\u00f3n, nos preguntamos: \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n real e hist\u00f3rica entre la acci\u00f3n, la palabra y la persona de Jes\u00fas por una parte, y por otra el acontecimiento cristiano presentado como evangelio, alegre noticia, de que dan amplio testimonio todos los textos del NT?<br \/>\nFinalmente se debe observar que, al menos en dos casos, la actividad taumat\u00fartiga de Jes\u00fas y su ense\u00f1anza se interpretan en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica con la referencia a los textos de Isa\u00ed\u00adas, en particular Is 61,1 (Mt 11,5; Lc 7,22; Lc 4,18-19). Se puede pensar que tambi\u00e9n en este caso la tradici\u00f3n ha rele\u00ed\u00addo la actividad de Jes\u00fas seg\u00fan el modelo de la predicaci\u00f3n cristiana, que remite a los mismos textos para caracterizar el anuncio del evangelio (Rm 10,15). Pero una vez m\u00e1s permanece abierto el problema acerca del recurso de Jes\u00fas a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, prof\u00e9tica e isaia-na en particular, para presentar su anuncio del reino de Dios como alegre mensaje y su persona como pregonero e inaugurador de este acontecimiento decisivo en la historia de la revelaci\u00f3n de Dios.<br \/>\n1011<br \/>\na) Jes\u00fas mensajero del reino de Dios.<br \/>\nEl punto de partida lo constituye un hecho indiscutible, sobre el cual concuerdan los textos evang\u00e9licos:<br \/>\nJes\u00fas inici\u00f3 su actividad p\u00fablica aut\u00f3noma, despu\u00e9s de la separaci\u00f3n de Juan Bautista, anunciando que el reino de Dios se acercaba. Este es el giro decisivo ligado a su persona y a sus gestos, que postulan una respuesta radical por parte de los oyentes. Una confirmaci\u00f3n de esta solidez hist\u00f3rica del anuncio program\u00e1tico de Jes\u00fas, resumido en la f\u00f3rmula \u2020\u0153el reino de Dios o de los cielos est\u00e1 cerca\u2020\u009d, viene del hecho de que despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n no es ya el reino de Dios el contenido del anuncio o kerigma cristiano. Pablo, que apela a la tradici\u00f3n de la primera Iglesia, anuncia a Cristo Jes\u00fas, crucificado por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras y resucitado al tercer d\u00ed\u00ada seg\u00fan las Escrituras, y constituido y revelado por Dios como su Hijo. As\u00ed\u00ad pues, el anuncio del reino de Dios constituye el elemento caracter\u00ed\u00adstico de la proclamaci\u00f3n hist\u00f3rica hecha por Jes\u00fas, como lo atestigua la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica com\u00fan.<br \/>\nEste es tambi\u00e9n un \u2020\u0153alegre anuncio\u2020\u009d o mensaje de alegr\u00ed\u00ada en favor de los pobres y de los pecadores. Dios se revela como rey justo y misericordioso, que funda la esperanza de salvaci\u00f3n y perd\u00f3n para todos aquellos que lo acogen. Ese aspecto gozoso del anuncio program\u00e1tico de Jes\u00fas se condensa en la serie de bienaventuranzas que abren el serm\u00f3n de la monta\u00f1a de Mateo y el correspondiente de Lucas Mt 5,3-12; Lc 6,20-23). Independientemente de los retoques redaccionales realizados por los dos evangelistas, se puede reconocer en ambas ediciones de las \/ bienaventuranzas una base com\u00fan que se remonta a una tradici\u00f3n arcaica. Seg\u00fan esta forma de las bienaventuranzas, los pobres son declarados dichosos, felices, porque a ellos pertenece el reino de Dios. A ellos se asocia a los hambrientos, los que lloran y los perseguidos. Este puede ser el n\u00facleo que se remonta al mensaje inaugural de Jes\u00fas, proclamador del reino de Dios como acontecimiento decisivo para la suerte de los pobres y de los que son asimilados a ellos. El motivo de esta invitaci\u00f3n a la alegr\u00ed\u00ada y al j\u00fabilo se debe al hecho de que el reino de Dios es para ellos, es decir, Dios como rey justo y misericordioso se ha comprometido en favor de los pobres y miserables para hacerles justicia y realizar la promesa de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n.<br \/>\n1012<br \/>\nUna confirmaci\u00f3n de este anuncio inaugural del reino de Dios, fuente de gozo para los pobres, la tenemos en la serie de gestos en los cuales se concretiza la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas: acogida de los pecadores y excluidos, confianza devuelta a las mujeres, dignidad restituida a los ni\u00f1os, curaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n de los enfermos. A la objeci\u00f3n de quienes se muestran desconcertados por el modo de obrar de Jes\u00fas, que comparte la mesa con los pecadores y los publ\u00ed\u00adcanos, responde \u00e9l: \u2020\u0153No tienen necesidad de m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mc 2,17 par). Tambi\u00e9n en las par\u00e1bolas, que reflejan el estilo caracter\u00ed\u00adstico de Jes\u00fas, se advierte este acento gozoso que recorre su misi\u00f3n p\u00fablica. A la objeci\u00f3n de los representantes del judaismo ortodoxo y observante, escribas y fariseos, de que acoge a los pecadores y come con ellos, Jes\u00fas cuenta la historia del pastor que deja las noventa y nueve ovejas en el desierto y sale a buscar la oveja \u00fanica perdida; y cuando la ha encontrado se la pone a sus espaldas satisfecho, vuelve a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice:<br \/>\n\u2020\u0153Alegraos conmigo, porque he encontrado mi oveja perdida\u2020\u009d (Lc 15,3-7; Mt 18,12-14): Jes\u00fas, con su modo de obrar en favor de los pecadores y de los pobres, revela la solicitud de Dios e indica cu\u00e1l es su coraz\u00f3n: el inter\u00e9s y el gozo de Dios son la salvaci\u00f3n de los que tienen necesidad. Tambi\u00e9n en la par\u00e1bola del fest\u00ed\u00adn -comida de gala en Lucas y banquete nupcial en Mateo- se coloca el acento en este aspecto gozoso inaugurado por Jes\u00fas con su acci\u00f3n. El momento de la invitaci\u00f3n es el giro cr\u00ed\u00adtico introducido en la historia con su mensaje del reino de Dios, que es motivo y fundamento de la alegr\u00ed\u00ada de los pobres. Pues ellos son los convidados que ocupan el puesto de los primeros, los cuales han rechazado la invitaci\u00f3n a participar en el fest\u00ed\u00adn (Lc 14,16-24; Mt 22,1-10).<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, es un rasgo caracter\u00ed\u00adstico de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica com\u00fan, que ha sido rele\u00ed\u00adda e integrada por cada uno de los evangelistas de acuerdo con su propia perspectiva redaccional, la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el mensajero del reino de Dios a trav\u00e9s de lo que hace y dice. Los gestos y las palabras de Jes\u00fas, que interpretan, son el cumplimiento de la promesa salv\u00ed\u00adfica de Dios. Este es el motivo del gozo que anuncia Jes\u00fas desde el primer momento de su misi\u00f3n hist\u00f3rica.<br \/>\n1013<br \/>\nb) Jes\u00fas evangelizadorde los pobres.<br \/>\nLa proclamaci\u00f3n inaugural de Jes\u00fas: \u2020\u0153Dichosos los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos, que transcribe en otros t\u00e9rminos el que es su anuncio program\u00e1tico: \u2020\u0153el reino de Dios est\u00e1 cerca\u2020\u2122, remite a la gran tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, atestiguada de modo particular por Isa\u00ed\u00adas. En los dos textos antes citados de Is 52,7 y 61,1-2, la salvaci\u00f3n inaugurada por la intervenci\u00f3n eficaz de Dios, que instaura su reino o env\u00ed\u00ada al profeta mensajero a cambiar la condici\u00f3n de su pueblo, se formula con el lenguaje de la buena noticia. El mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva de la salvaci\u00f3n, el me-bassero euangheliz\u00f3menos es tambi\u00e9n el profeta consagrado mediante el Esp\u00ed\u00adritu y enviado a \u2020\u0153evangelizar a los pobres (Iebasserl\u2020\u2122 euanghel\u00ed\u00adsasthaip\u00ed\u00adojois], a curar a los de coraz\u00f3n oprimido, a anunciar la libertad a los cautivos, a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u2020\u2122. Esta es la buena noticia proclamada a los pobres y a los afligidos, llevada por el profeta o enviado mesi\u00e1nico. Jes\u00fas es el que realiza la funci\u00f3n del mensajero de alegres anuncios, el que proclama el reino de Dios como realidad que se ha hecho cercana de modo decisivo a la historia humana. Este es el motivo de la alegr\u00ed\u00ada y del j\u00fabilo, por lo cual puede \u00e9l proclamar dichosos a los pobres: a ellos les pertenece el reino de Dios.<br \/>\n1014<br \/>\nUna confirmaci\u00f3n de esta conexi\u00f3n entre el mensaje inaugural y alegre de Jes\u00fas dirigido a los pobres como evangelio y la tradici\u00f3n conservada en los textos citados de Isa\u00ed\u00adas es la respuesta que Jes\u00fas da a los enviados de Juan Bautista (Mt 11,2-6; Lc 7,18-22). Los dos textos evang\u00e9licos que citan estas palabras de Jes\u00fas se remontan a una tradici\u00f3n com\u00fan, como en el caso de las bienaventuranzas. A la pregunta de los dos disc\u00ed\u00adpulos de Juan, encarcelado: \u2020\u0153,Eres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?\u2020\u2122, Jes\u00fas responde: \u2020\u0153Id y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia la buena nueva a los pobres\u2020\u009d (Mt 11,4-5). La respuesta de Jes\u00fas consiste en la enumeraci\u00f3n de cinco obras taumat\u00fargicas, a las cuales se a\u00f1ade como punto final el anuncio de la buena nueva a los pobres. En realidad, estas breves frases remiten a su vez a los textos prof\u00e9ticos de Isa\u00ed\u00adas; y, de modo m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito, la declaraci\u00f3n final es una cita de Is 61,1. En otros t\u00e9rminos, en la actividad de Jes\u00fas en favor de los desgraciados, heridos en la carne o impedidos, se cumple la promesa anunciada por Isa\u00ed\u00adas. Ellos son el signo del reino de Dios, del que Jes\u00fas se proclama pregonero. Los pobres reciben una buena noticia, y en los gestos realizados por Jes\u00fas en su favor -curaciones y liberaciones- tienen ya desde ahora una prenda y garant\u00ed\u00ada de la intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. Una confirmaci\u00f3n ulterior de esta l\u00ed\u00adnea interpretativa de la figura y actividad de Jes\u00fas seg\u00fan la tradici\u00f3n del evangelizador de Isa\u00ed\u00adas es la predicaci\u00f3n inaugural de Nazaret, citada por el tercer evangelista (Lc 4,16-22). En este p\u00e1rrafo evang\u00e9lico Lucas presenta a Jes\u00fas, el cual en la sinagoga de Nazaret, en el contexto de una liturgia sab\u00e1tica, cita el texto de 1s61,1, completado con un fragmento de Is 58,6: \u2020\u0153Para librar a los que est\u00e1n oprimidos\u2020\u009d. En el texto lucano se puede reconocer el trabajo redaccional realizado por el tercer evangelista de acuerdo con su perspectiva peculiar. Ello se ve por una confrontaci\u00f3n con Ac 10,34-43, donde se reconoce f\u00e1cilmente la referencia a la tradici\u00f3n de Is 52,7 y 61,1. En el discurso de Pedro en casa del oficial pagano Cornelio, en Ces\u00e1rea mar\u00ed\u00adtima, la figura de Jes\u00fas y su misi\u00f3n se condensan en esta frase: \u2020\u0153Dios ha enviado su palabra a los israelitas, evangelizando la paz por medio de Jesucristo, que es el Se\u00f1or de todos\u2020\u009d (Hch 10,36). La actividad ben\u00e9fica de Jes\u00fas en favor de todos los que est\u00e1n oprimidos se evoca tambi\u00e9n con una discreta alusi\u00f3n a Is 61,1: \u2020\u0153Dios consagr\u00f3 con Esp\u00ed\u00adritu Santo y poder a Jes\u00fas, el cual pas\u00f3 haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio, porque Dios estaba con \u00e9l\u2020\u009d (Hch 10,38). Pero, a pesar de este montaje redaccional de Lucas, se puede reconocer en el texto program\u00e1tico de Nazaret un eco de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica com\u00fan, que presenta a Jes\u00fas como el que da cumplimiento a la promesa de Dios, esperado como justicia, liberaci\u00f3n y misericordia para los pobres y pecadores (Mc 1,16; Lc 4,22). En otros t\u00e9rminos, Jes\u00fas es el mensajero de una buena noticia, por lo cual se lo puede identificar con el profeta del que habla la tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas. Esto es as\u00ed\u00ad porque en sus gestos se reconoce la realizaci\u00f3n de la buena noticia de la que \u00e9l mismo es pregonero (cf J. Du-pont, J\u00e9sus annonce la bonne nouve-Ile auxpauvres, en Evangeilzarepauperibus. Atti della XXIV Sett. B\u00ed\u00adblica, Paideia, Brescia 1978, 127-1 89).<br \/>\n1015<br \/>\nc) La espera del mes\u00ed\u00adas evangelizador.<br \/>\nEsta presentaci\u00f3n de la figura de Jes\u00fas como el mensajero de la \u2020\u0153buena noticia\u2020\u009d a los pobres mediante la inauguraci\u00f3n del reino de Dios con gestos de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n, entra en el cuadro de las expectativas mesi\u00e1nicas atestiguadas por la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada antigua. Los textos citados de Isa\u00ed\u00adas, en particular Is 52,7, son referidos en la tradici\u00f3n ra-b\u00ed\u00adnica a la figura del mes\u00ed\u00adas. Pero es dif\u00ed\u00adcil establecer la \u00e9poca de estas tradiciones, que a veces se atribuyen a personajes del siglo 1 d.C, como en el caso de R. Joseph, el Galileo, de hacia el a\u00f1o 110 d.C. Una confirmaci\u00f3n de la antig\u00fcedad de esta tradici\u00f3n sobre el mensajero de buenas noticias referida a la expectativa me-si\u00e1nica la tenemos en la colecci\u00f3n de orientaci\u00f3n farisea de los Salmos de Salom\u00f3n, del siglo 1 a.C. En el Ps 11,2 se menciona esta invitaci\u00f3n, que remite al texto de Is 52,7: \u2020\u0153Haced resonar la voz en Jerusal\u00e9n del que anuncia una buena noticia: \u2020\u02dcDios ha tenido compasi\u00f3n de Israel cuando los ha visitado\u2020\u009d.<br \/>\n1016<br \/>\nAhora es posible documentar la antig\u00fcedad de esta tradici\u00f3n contempor\u00e1nea de la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas por el hecho de que en la cueva 11 de Qumr\u00e1n ha salido a la luz un manuscrito en 13 fragmentos, donde se funden juntos los dos textos de Is 52,7 y 61,1-2, referidos a la figura escatol\u00f3gica de Melquisedec. El autor relee el texto de Lev 25,13 y Dt 15,2 en relaci\u00f3n con la ley del jubileo y del a\u00f1o jubilar, interpret\u00e1ndolos seg\u00fan el m\u00e9todo exeg\u00e9tico de la actualizaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la funci\u00f3n de Melquisedec. Este misterioso personaje b\u00ed\u00adblico es presentado en el texto qumr\u00e1nico como el proclamador del jubileo, a\u00f1o del perd\u00f3n de las deudas y liberaci\u00f3n de la esclavitud, y como el liberador: \u2020\u0153La interpretaci\u00f3n se refiere al fin de los d\u00ed\u00adas&#8230; Melquisedec que los restituir\u00e1 a ellos y para ellos apelar\u00e1 a la liberaci\u00f3n [hebr. der\u00f3rJ, dej\u00e1ndolos libres y expiando sus iniquidades\u2020\u009d (11 QMelch 4-6). Algunas l\u00ed\u00adneas m\u00e1s adelante es presentado Melquisedec como el que \u2020\u0153vengar\u00e1 los juicios de Dios\u2020\u009d -alusi\u00f3n al texto de Is 61,2- y se refiere esta interpretaci\u00f3n: \u2020\u0153Este es el d\u00ed\u00ada de la destrucci\u00f3n, de la cual habl\u00f3, para el fin de los d\u00ed\u00adas, por medio del profeta Isa\u00ed\u00adas, el cual dijo: \u2020\u02dcQu\u00e9 graciosos sobre los montes son los pasos del mensajero que proclama la paz&#8230;\u2020\u009d El texto subsistente concluye con una identificaci\u00f3n de este personaje con el mes\u00ed\u00adas: \u2020\u0153La interpretaci\u00f3n es&#8230; el mensajero es el mes\u00ed\u00adas, aquel del cual dijo Daniel&#8230; un mensajero proclama la salvaci\u00f3n\u2020\u009d (1.1 QMelch 15-19). En otros t\u00e9rminos, seg\u00fan el texto qumr\u00e1nico, Melquisedec es una figura escatol\u00f3gica que unifica la doble expectativa mesi\u00e1nica de Qumr\u00e1n, la del mes\u00ed\u00adas sacerdote y del mes\u00ed\u00adas real y pol\u00ed\u00adtico (La doctrina de Qumr\u00e1n, Cristiandad, 178-1 79). As\u00ed\u00ad pues, este texto, incluso en su condici\u00f3n precaria, es un indicio precioso de la actualidad de la expectativa mesi\u00e1nica seg\u00fan la tradici\u00f3n isaiana sobre el pregonero o mensajero de la buena noticia que instaura el reino de Dios como liberaci\u00f3n y perd\u00f3n en favor de los que le esperan. Aunque Jes\u00fas no emple\u00f3 el t\u00e9rmino besorahjeuangh\u00e9liono el verbo bisser\/euan-ghel\u00ed\u00adzesthai se puede presumir, teniendo en cuenta los datos evang\u00e9licos confrontados con la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica rele\u00ed\u00adda en el ambiente jud\u00ed\u00ado contempor\u00e1neo, que \u00e9l de una manera hist\u00f3ricamente fiable se present\u00f3 como el proclamador del reino de Dios que se acerca; y no s\u00f3lo eso, sino que inaugur\u00f3 en su persona, gestos y palabras el dominio de Dios en favor de los pobres. Por eso puede comunicar a \u00e9stos una buena noticia, dando al mismo tiempo la garant\u00ed\u00ada y la prenda de lo que promete. De este modo se coloca dentro de la promesa b\u00ed\u00adblica referida por Isa\u00ed\u00adas e interpretada en el ambiente jud\u00ed\u00ado antiguo en perspectiva mesi\u00e1nica.<br \/>\n1017<br \/>\nII. EL EVANGELIO DE JESUCRISTO EN LA PRIMERA IGLESIA.<br \/>\nJes\u00fas de Nazaret est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz del evangelio y del proceso de evangelizaci\u00f3n en cuanto que es el mensajero de la buena noticia del reino de Dios con sus gestos y sus palabras. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se explica la designaci\u00f3n global del acontecimiento cristiano como \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d en los textos del NT.<br \/>\n1018<br \/>\n1. El evangelio de Pablo.<br \/>\nEl amplio uso del vocabulario evang\u00e9lico en las cartas de \/ Pablo y de su tradici\u00f3n invita a examinar estos documentos para hacer aflorar la conciencia de los misioneros cristianos en relaci\u00f3n con el evangelio, el contenido, e igualmente el m\u00e9todo, de evangelizaci\u00f3n.<br \/>\n1019<br \/>\na) El origen del evangelio de Pablo.<br \/>\nEl punto de partida de esta investigaci\u00f3n en los textos paulinos puede ser el documento m\u00e1s maduro y sistem\u00e1tico, que es la carta enviada a la comunidad de Roma. En el encabezamiento de esta carta Pablo se presenta con los t\u00ed\u00adtulos que caracterizan y cualifican su funci\u00f3n en la misi\u00f3n cristiana: \u2020\u0153Pablo, siervo de Jesucristo, ap\u00f3stol por la llamada de Dios, elegido para predicar el evangelio de Dios\u2020\u009d (Rm 1,1). La actividad misionera de Pablo arranca de la iniciativa de Dios; \u00e9l es el enviado autorizado, puesto al servicio del evangelio, apartado para este servicio, como los profetas de la primera alianza, para llevar la buena nueva a los pueblos. La fuente de este evangelio es la acci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios. En efecto, el texto paulino declara a continuaci\u00f3n: \u2020\u0153(evangelio) que \u00e9l por sus profetas hab\u00ed\u00ada anunciado antes en las Escrituras santas acerca de su Hijo, nacido de la estirpe de David seg\u00fan la carne, constituido Hijo de Dios en poder seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n por su resurrecci\u00f3n de la muerte, Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u2020\u009d Rm 1,2-4). Por tanto, el evangelio es el cumplimiento de una promesa contenida en los textos prof\u00e9ticos de la primera alianza; y su contenido esencial, resumido en una f\u00f3rmula de fe, se refiere al \u2020\u0153Hijo de Dios, que est\u00e1 dentro de la esperanza mesi\u00e1nica, pero ha sido revelado y constituido tal mediante la resurrecci\u00f3n.<br \/>\nA continuaci\u00f3n, en la misma carta, Pablo se presenta como puesto al servicio de este evangelio, que arranca de la iniciativa de Dios, mediante un lenguaje tomado del vocabulario cultual y lit\u00fargico: \u2020\u0153Dios, a quien sirvo de todo coraz\u00f3n predicando el evangelio de su Hijo, es testigo&#8230;\u2020\u2122 (Rm 1,9 cf Rm 15,16). Esta conciencia de Pablo, \u2020\u0153servidor del evangelio\u2020\u2122, enviado a los pueblos, como lo atestigua la carta a los Romanos, se transparente desde los primeros escritos en la forma de llamada o investidura. En la carta enviada a las comunidades de Galacia, Pablo evoca tambi\u00e9n esta experiencia fundante. En un texto pol\u00e9mico contra los detractores de su legitimidad de ap\u00f3stol evoca esta investidura para el anuncio del evangelio. El contenido del evangelio de Pablo forma un todo con su autorizaci\u00f3n para ser ap\u00f3stol. A los cristianos de Galacia les declara abiertamente que no existe un evangelio diverso del que ha anunciado, que es \u2020\u0153el evangelio de Cristo\u2020\u009d (Ga 1,6-8). Como confirmaci\u00f3n de esta rotunda afirmaci\u00f3n refiere en sus rasgos biogr\u00e1ficos esenciales el recuerdo de la experiencia inicial que legitima su contenido de anunciador del evangelio de Cristo. En una afirmaci\u00f3n de car\u00e1cter general, Pablo hace coincidir el momento de la investidura con la revelaci\u00f3n del contenido esencial de este evangelio: \u2020\u0153Hermanos, os aseguro que el evangelio predicado por m\u00ed\u00ad no es un producto humano, pues no lo recib\u00ed\u00ad ni lo aprend\u00ed\u00ad de hombre alguno, sino por revelaci\u00f3n de Jesucristo\u2020\u009d (Ga 1,11-12).<br \/>\nDespu\u00e9s de mostrar con un intermedio autobiogr\u00e1fico que esta revelaci\u00f3n del evangelio de Jesucristo no pod\u00ed\u00ada estar preparada ni supuesta por su aprendizaje religioso en el \u00e1mbito del judaismo, en el cual se distingui\u00f3 por su celo y compromiso en la persecuci\u00f3n del movimiento inicial cristiano, Pablo refiere con un estilo inspirado en los relatos de vocaci\u00f3n profet\u00ed\u00adcela investidura que le legitima para el anuncio autorizado del evangelio: \u2020\u0153Pero cuando Dios, que me hab\u00ed\u00ada elegido desde el vientre de mi madre, me llam\u00f3 por su gracia y me dio a conocer a su Hijo para que yo lo anunciase (gr. euanghel\u00ed\u00adzomai) entre los paganos, inmediatamente, sin consultar a nadie&#8230;\u2020\u009d (Ga 1,15-16). En estas frases de Pablo se afirma decididamente la iniciativa gratuita de Dios, que le revel\u00f3 a \u00e9l, Pablo, a su Hijo; y esta revelaci\u00f3n es lo que constituye tambi\u00e9n la habilitaci\u00f3n necesaria y suficiente para llevar el evangelio a los pueblos sin necesidad de ulteriores autorizaciones.<br \/>\nEsto es lo que Pablo llama su evangelio o la \u2020\u0153verdad del evangelio\u2020\u009d: la salvaci\u00f3n se ofrece gratuitamente a todos los pueblos por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios, reconocido y acogido como mediador definitivo y \u00fanico por medio de la fe. Pablo defiende este contenido esencial del evangelio, que define no s\u00f3lo su legitimidad apost\u00f3lica, sino tambi\u00e9n su m\u00e9todo misionero, frente a los que quieren proponer otro evangelio (Ga 2,2; Ga 2,5; Rm 2,16; Rm 16,25; 2Co 4,3). Esta conciencia de Pablo de haber sido constituido por iniciativa de Dios pregonero o anunciador del evangelio de Jesucristo aparece en otras cartas del corpus paulino a partir del texto m\u00e1s antiguo: la carta enviada a la Iglesia de Tesal\u00f3nica. Pablo escribe a esta joven Iglesia a principios de los a\u00f1os 50, y le muestra que su m\u00e9todo de evangelizaci\u00f3n est\u00e1 inspirado en el contenido del evangelio y condicionado por su investidura, que depende \u00fanicamente de la acci\u00f3n soberana y gratuita de Dios: \u2020\u0153Nuestra predicaci\u00f3n no se basa en el error, en malas intenciones o en \u00e1nimo de enga\u00f1ar. Por el contrario, fue Dios el que nos eligi\u00f3 y nos confi\u00f3 su evangelio, y as\u00ed\u00ad es como hablamos. No tratamos de agradar a los hombres, sino a Dios, que sondea nuestros corazones\u2020\u009d (lTs 2,3-4). La conciencia apost\u00f3lica aparece en la f\u00f3rmula usada por Pablo para indicar el contenido de su predicaci\u00f3n misionera, \u2020\u0153el evangelio de Dios\u2020\u009d, que aparece en las cartas aut\u00e9nticas al menos cinco veces.<br \/>\nA este anuncio del evangelio dedica Pablo toda su existencia, llegando a hacer coincidir la causa del evangelio con su mismo destino personal. Anunciar el evangelio de Dios o de Jesucristo es la tarea fundamental de Pablo. Esto se advierte en el texto, recorrido por un fuerte p\u00e1thos espiritual y enviado desde la c\u00e1rcel a la querida comunidad de Filipos. Despues de la oraci\u00f3n de agradecimiento, en la cual, Pablo, en t\u00e9rminos afectivos muy c\u00e1lidos, recuerda a Dios a sus cristianos, cuya activa colaboraci\u00f3n en el anuncio del evangelio \u00e9l ha experimentado, transmite algunas noticias sobre su condici\u00f3n de prisionero o encadenado por el evangelio: \u2020\u0153Hermanos, quiero que sep\u00e1is que las cosas que me han ocurrido han venido a favorecer el progreso del evangelio, hasta el punto de que en palacio y en todo lugar es notorio que llevo estas cadenas de Cristo; y la mayor\u00ed\u00ada de los hermanos, alentados en el Se\u00f1or por mis cadenas, se muestran m\u00e1s intr\u00e9pidos, anunciando sin temor la palabra de Dios\u2020\u009d(Flp 1,12-14). Pablo, encarcelado por causa de Cristo o del evangelio, aunque incierto sobre el resultado del proceso, que puede terminar en la condena a muerte o en la absoluci\u00f3n, escribe a sus cristianos que sus asuntos van bien porque la causa del evangelio avanza. La perspectiva evang\u00e9lica o misionera tiene tal preponderancia en el criterio valorativo de Pablo, que puede pasar por encima de los dem\u00e1s motivos por los cuales algunos se dedican a la evangeli-zaci\u00f3n. Es verdad -escribe Pablo en la misma carta- \u2020\u0153que algunos predican a Cristo por esp\u00ed\u00adritu de envidia y competencia; pero otros lo hacen con recta intenci\u00f3n; \u00e9stos, movidos por el amor, sabiendo que estoy puesto para defensa del evangelio; aqu\u00e9llos, por rivalidad predican a Cristo, creyendo que as\u00ed\u00ad hacen m\u00e1s dura mi prisi\u00f3n. Pero, al fin y al cabo, \u00bfqu\u00e9 importa? De cualquier manera que Cristo sea anunciado, hip\u00f3crita o sinceramente, yo me alegro y me alegrar\u00e9\u2020\u009d (Flp 1,15-18). En la comunidad cristiana local en la que Pablo se encuentra en la c\u00e1rcel, algunos que no comparten su m\u00e9todo piensan que pueden aprovecharse de su detenci\u00f3n para hacerle la competencia; otros, en cambio, se sienten alentados porque el motivo de su arresto es dado a conocer tambi\u00e9n en el ambiente pagano. Lo que cuenta, dice Pablo, es que la proclamaci\u00f3n de Cristo o del evangelio se lleve a cabo.<br \/>\nEsta actitud espiritual de Pablo, que se considera pregonero del evangelio, aparece frecuentemente en el tenor de sus cartas en la f\u00f3rmula en la que resume su servicio apost\u00f3lico: \u2020\u0153anunciar, predicar el evangelio\u2020\u009d(Rm 1,16; Rm 10,16; Rm 11,28 lCor4, Rm 15 forma absoluta: to euangh\u00e9lion;Flp 4,3; Flp 4,15). Todo el esfuerzo misionero de Pablo, ya sea en la primera proclamaci\u00f3n de la buena nueva de Jesucristo, ya en el trabajo pastoral para consolidar las j\u00f3venes comunidades en la adhesi\u00f3n de fe, entra en el servicio del evangelio. En resumen, la figura y el mismo papel hist\u00f3rico de Pablo se definen por su servicio al evangelio de Dios o de Jesucristo.<br \/>\n1020<br \/>\nb) El contenido y el m\u00e9todo del evangelio de Pablo.<\/p>\n<p>En el texto citado de Romanos, el \u2020\u0153evangelio de Dios\u2020\u009d, el que ha sido preparado por Dios en las Escrituras prof\u00e9ticas y revelado a Pablo, est\u00e1 constituido esencialmente en su n\u00facleo central por \u2020\u0153Jesucristo, Hijo de Dios\u2020\u009d, en el cual resplandece la gloria de Dios y al cual Pablo da a conocer a trav\u00e9s de su predicaci\u00f3n misionera. Este contenido cristol\u00f3gico esencial del evangelio est\u00e1 documentado desde el comienzo de la actividad evangelizado-ra de Pablo. Se menciona en un texto program\u00e1tico de la primera carta a los Corintios. En el cap\u00ed\u00adtulo dedicado a la catequesis sobre la eficacia salv\u00ed\u00adfica de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, puesta en duda o impugnada en el ambiente de la comunidad corintia, Pablo remite al evangelio anunciado en la misi\u00f3n fundadora desarrollada en Corinto a principios de los a\u00f1os cincuenta: \u2020\u0153Hermanos, os recuerdo el evangelio que os anunci\u00e9, el que aceptasteis, en el que permanec\u00e9is firmes y por el que os salvar\u00e9is, silo reten\u00e9is tal y como os lo anunci\u00e9; pues, de lo contrario, hab\u00e9is cre\u00ed\u00addo en vano\u2020\u009d (1Co 15,1-2 ). As\u00ed\u00ad pues, la condici\u00f3n para experimentar la fuerza salv\u00ed\u00adfica del evangelio es la adhesi\u00f3n \u00ed\u00adntegra y perseverante a su contenido tradicional consignado por el ap\u00f3stol fundador.<br \/>\n1021<br \/>\nPablo ha propuesto un evangelio no elaborado personalmente, sino el que \u00e9l a su vez ha recibido. Inmediatamente Pablo expone un breve resumen del anuncio autorizado tradicional transmitido en la primera evangelizaci\u00f3n de Co-rinto, y en el cual se funda la fe de aquella Iglesia: \u2020\u0153Os transmit\u00ed\u00ad, en primer lugar, lo que a mi vez yo recib\u00ed\u00ad: que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada, seg\u00fan las Escrituras, y que se apareci\u00f3 a Pedro y luego a los doce\u2020\u009d ico 15,3-5). En esta serie de peque\u00f1as frases se condensa el anuncio tradicional. Pablo antepone la f\u00f3rmula protocolaria que indica la fuente de la forma del evangelio: \u2020\u0153Os transmit\u00ed\u00ad en primer lugar lo que recib\u00ed\u00ad&#8230;\u2020\u009d Este lenguaje, que imita el usado en las academias o escuelas jud\u00ed\u00adas, muestra claramente que Pablo hace referencia al contenido esencial del evangelio propuesto a los corintios. Las breves proposiciones, que se siguen en un estilo semi-tizante, reflejan el ambiente en el cual tuvo lugar la trasposici\u00f3n del kerig-ma y credo a la lengua griega: comunidad biling\u00fce de Jerusal\u00e9n o de An-tioqu\u00ed\u00ada. El contenido fundamental del evangelio se refiere a Cristo, sujeto de las tres proposiciones: \u2020\u0153muri\u00f3 por nuestros pecados&#8230;, resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada y se apareci\u00f3 a Pedro&#8230; \u2020\u0153La muerte de Cristo tiene un valor salv\u00ed\u00adfico sobre el fondo de las promesas de Dios -Escrituras-, y tambi\u00e9n la \/ resurrecci\u00f3n entra en el plan de Dios. Finalmente, la \/ revelaci\u00f3n de Jesucristo vivo a los testigos cualificados da principio a la cadena de los anunciadores autorizados, entre los cuales se coloca Pablo como \u00faltimo, pero no por eso ap\u00f3stol menos autorizado del evangelio. Al final, Pablo puede concluir con una frase que recoge el sentido de esta cita del kerig-ma y credo cristiano primitivo: \u2020\u0153Pues bien, tanto ellos como yo, esto es lo que predicamos y lo que hab\u00e9is cre\u00ed\u00addo\u2020\u009d (1Co 15,11). La identidad de anuncio funda tambi\u00e9n la fe \u00fanica, condici\u00f3n para participar en la salvaci\u00f3n prometida en el evangelio.<br \/>\nA este contenido cristol\u00f3gico del evangelio, que est\u00e1 en la base tanto de la actividad misionera como de la fe de los cristianos, apela Pablo desde el comienzo de la carta dirigida a la comunidad corintia. Ante el riesgo de fraccionamiento intraeclesial, que reduce a Cristo a uno de tantos jefes hist\u00f3ricos o misioneros fundadores, Pablo recuerda cu\u00e1l es el contenido central del kerigma cristiano: la cruz de Cristo y la palabra de la cruz. En contradicci\u00f3n con la doble expectativa religiosa de los paganos, que buscan al Dios sabidur\u00ed\u00ada, y de los jud\u00ed\u00ados, que piden los signos del Dios poder, \u2020\u0153nosotros -dice Pablo- predicamos a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y necedad para los paganos\u2020\u009d(lCor 1,23). Mas justamente en la impotencia y locura de la cruz se manifiesta Jes\u00fas como sabidur\u00ed\u00ada y poder de Dios (1Co 1,24-25). Esto se puede reconocer en la fe, que es la respuesta a la iniciativa libre y gratuita de Dios: la llamada. Por eso Pablo puede gloriarse de no conocer nada m\u00e1s que a Cristo, y \u00e9ste crucificado (1Co 2,2). Pues es Jesucristo crucificado el que se presenta a los hombres como lugar en el que se encuentra el amor gratuito y salvador de Dios (Ga 3,1). As\u00ed\u00ad pues, anunciar o predicar a Cristo define el contenido de la actividad misionera evangelizadora de Pablo y de sus colaboradores (lCo 15,12; 2Co 1,19). El mismo contenido cristol\u00f3gico del evangelio de Pablo y de su entera actividad pastoral se condensa en la f\u00f3rmula que reaparece en sus cartas: \u2020\u0153el evangelio de Cristo\u2020\u009d, gr. euangh\u00e9-Iionto\u00fa Christo\u00fc (Rm 15,19; ico 9,12; 2Co 2,12; 2Co 4,4; 2Co 10,14; Ga 1,6; Flp 1,27; 1 Ts 3,2).<br \/>\nEl contenido del evangelio: Jesucristo Hijo de Dios, el crucificado resucitado, establece el m\u00e9todo de la actividad misionera de Pablo y el estilo de sus relaciones pastorales con las j\u00f3venes comunidades. Si el evangelio es el anuncio de la cruz, esto no se puede hacer m\u00e1s que con la l\u00f3gica de la cruz. Por eso Pablo, a los cristianos de Corinto, que se sienten tentados a instrumentalizar la experiencia cristiana en t\u00e9rminos de competencia de los varios grupos cristianos, recuerda que en su predicaci\u00f3n en Gorinto no recurri\u00f3 a la ret\u00f3rica o filosof\u00ed\u00ada humanas, a fin de no hacer ineficaz la cruz de Cristo(lCor 1,17). Recuerda a sus cristianos el m\u00e9todo misionero adoptado por \u00e9l con un estilo de humildad y de entrega total para hacer transparente en su modo de vivir la l\u00f3gica de la cruz: el poder y la sabidur\u00ed\u00ada de Dios se revelan en la impotencia y locura del crucificado: \u2020\u0153Hermanos, cuando llegu\u00e9 a vuestra ciudad, llegu\u00e9 anunci\u00e1ndoos. el misterio de Dios no con alardes de elocuencia o de sabidur\u00ed\u00ada; pues nunca entre vosotros me preci\u00e9 de saber otra cosa que a Jesucristo, y a Jesucristo crucificado. Me present\u00e9 entre vosotros d\u00e9bil y temblando de miedo. Y mi palabra y mi predicaci\u00f3n no se basaban en la elocuencia persuasiva de la sabidur\u00ed\u00ada, sino en la demostraci\u00f3n del poder del Esp\u00ed\u00adritu, para que vuestra fe no se fundase en la sabidur\u00ed\u00ada humana, sino en el poder de Dios\u2020\u009d (1Co 2,1-5).<br \/>\n1022<br \/>\nAdem\u00e1s del contenido esencialmente cristol\u00f3gico del evangelio, la metodolog\u00ed\u00ada misionera de Pablo se inspira en el hecho de su investidura, que proviene de la iniciativa gratuita de Dios. El se ha hecho ap\u00f3stol no por libre elecci\u00f3n, sino por haber sido llamado por Dios. Esto es lo que le empuja a proponer el evangelio de modo gratuito, sin pedir a sus cristianos la recompensa debida por su servicio. A los cristianos de Corinto les propone su ejemplo de ap\u00f3stol, que est\u00e1 libre de todos, pero justamente por eso puede compartir la condici\u00f3n de sus destinatarios para anunciar de modo eficaz el evangelio. Pablo no discute el derecho (gr. exous\u00ed\u00ada) a vivir del evangelio, como lo hacen otros misioneros. Este derecho se remonta a la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y est\u00e1 confirmado por el derecho com\u00fan de todo trabajador a vivir de su actividad. Pero Pablo afirma: \u2020\u0153No hemos usado este derecho y lo hemos soportado todo para no poner obst\u00e1culo alguno al evangelio de Cristo\u2020\u009d(lCo 9,12). Pero existe otro motivo m\u00e1s personal que aduce Pablo en favor de su modo de anunciar gratuitamente el evangelio, no s\u00f3lo en Corinto, sino desde el principio de la actividad misionera. El ha sido llamado a anunciar el evangelio de aquel Dios que ha entrado decididamente en su vida cambi\u00e1ndola radicalmente. Por eso no es una elecci\u00f3n libre su esfuerzo evang\u00e9lico, sino una necesidad como respuesta a la iniciativa eficaz y misericordiosa de Dios. Por eso Pablo puede escribir a los cristianos de Corinto en estos t\u00e9rminos: \u2020\u0153Porque si predico el evangelio, no tengo de qu\u00e9 sentir orgullo; es mi obligaci\u00f3n hacerlo. Pues \u00c2\u00a1ay de m\u00ed\u00ad si no evangelizara! Si hiciera esto por propia voluntad, merecer\u00ed\u00ada recompensa; pero si lo hago por mandato, cumplo con una misi\u00f3n que se me ha confiado\u2020\u2122 (1Co 9,16-17). Esta es tambi\u00e9n la ra\u00ed\u00adz de la total libertad de Pablo, que no est\u00e1 condicionado por nada ni por nadie. Justamente en virtud de esta libertad puede ser \u00e9l el siervo de todos, para proponer el evangelio dentro de las condiciones sociales y culturales humanas. Esta es tambi\u00e9n su manera de participar en la salvaci\u00f3n prometida en el evangelio: \u2020\u02dcLibre, de hecho, como estoy de todos, me hago esclavo de todos para ganarlos a todos&#8230; Todo lo hago por el evangelio, para participar de sus bienes\u2020\u2122 ico 9,19; ico 9,23). Esta elecci\u00f3n del anuncio libre y gratuito del evangelio como respuesta a la iniciativa de Dios y de acuerdo con el contenido mismo de la buena nueva la hizo Pablo desde el principio de su actividad misionera, y se atiene a ella como a un punto de honor, a pesar de los equ\u00ed\u00advocos que pod\u00ed\u00ada suscitaren sus relaciones con las comunidades (2Co 11,7-10; Flp 4,11; Flp 4,15; lTs 2,6; lTs 2,9).<br \/>\nEn las cartas de la tradici\u00f3n paulina se confirman y acent\u00faan la figura y la misi\u00f3n de Pablo evangelizador en sus rasgos ideales y ejemplares. Pablo es definido el di\u00e1konos del evangelio, proclamado a toda criatura que vive bajo el cielo (Col 1,23); es el ap\u00f3stol autorizado del evangelio, que por eso se encuentra entre cadenas y sufre por \u00e9l (Ef 6,19-20; 2Tm 1,8). El anuncio del evangelio est\u00e1 en la base de la experiencia cristiana y es tambi\u00e9n el fundamento de la esperanza de salvaci\u00f3n (Ef 1,13; Col 1,5). Por eso se lo llama el \u2020\u0153evangelio de la salvaci\u00f3n\u2020\u2122, y en el evangelio se comunica la palabra de la verdad. El contenido del evangelio se propone con una f\u00f3rmula tradicional de tipo catequ\u00ed\u00adstico en la segunda carta dirigida a Timoteo: \u2020\u0153Acu\u00e9rdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, del linaje de David, seg\u00fan el evangelio que predico\u2020\u2122 (2Tm 2,8; Rm 1,2-4). Pero en estos escritos, que recurren a la figura autorizada de Pablo, el contenido del evangelio tiende a ensancharse, asumiendo una dimensi\u00f3n que coincide con el gran proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios. En el evangelio se revela el \u2020\u0153misterio\u2020\u009d de Dios prometido en las Escrituras, que por medio de la actividad misionera es anunciado a todos los pueblos. El proyecto salv\u00ed\u00adfico, descubierto en el evangelio, consiste en la participaci\u00f3n de los paganos en la herencia prometida al pueblo hist\u00f3rico de Dios. Pablo ha sido constituido servidor de este mensaje salv\u00ed\u00adfico universal (Ef 3,6-7 ). Pues Cristo, mediante su muerte en la cruz, elimin\u00f3 el muro de separaci\u00f3n que divid\u00ed\u00ada a jud\u00ed\u00ados y paganos, constituyendo en su humanidad crucificada el n\u00facleo del pueblo de Dios unificado. Citando el fragmento de una profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica, el autor de Efesios presenta a Jes\u00fas como el evangelizador sobre el fondo de un texto de Isa\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Con su venida anunci\u00f3 (gr. euanghel\u00ed\u00adsato) la paz a los que estabais lejos ya los que estaban cerca\u2020\u2122 (Ef 2,17; Is 57,19; Is 52,7).<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, se puede decir que toda la problem\u00e1tica cristiana gira en torno al evangelio. Esto es lo que se deduce de todo el epistolario paulino, dominado por la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica. El evangelio de Dios o de Jesucristo, Hijo suyo, define la identidad personal de Pablo y su misi\u00f3n, as\u00ed\u00ad como su m\u00e9todo misionero y pastoral, e igualmente el de sus colaboradores itinerantes o residentes en las comunidades cristianas. El evangelio est\u00e1 en la base de la experiencia cristiana, ya que mediante su anuncio se inicia el proceso de fe, que se prolonga en el itinerario de la formaci\u00f3n cristiana. Tambi\u00e9n el estilo de vida de la comunidad cristiana y el fundamento de su esperanza est\u00e1n radicados en el evangelio.<br \/>\n1023<br \/>\n2. El evangelio en los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Si es verdad que Pablo es el gran evangelizador y que toda su actividad misionera y pastoral est\u00e1 al servicio del evangelio de Jesucristo o de Dios, no hay que descuidar el hecho de que Lucas ha dedicado todo un volumen de su obra a la misi\u00f3n de la Iglesia. Esta atenci\u00f3n lucana a la obra de evangeliza-ci\u00f3n destaca inmediatamente en la confrontaci\u00f3n con el vocabulario evang\u00e9lico. Despu\u00e9s de Pablo es Lucas el autor que m\u00e1s emplea el verbo euanghel\u00ed\u00adzesthai Por eso es indispensable un examen del escrito luca-no para conocer qui\u00e9nes son los protagonistas y los destinatarios del proceso de evangelizaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como el contenido y el m\u00e9todo del anuncio del evangelio en la Iglesia primitiva.<br \/>\n1024<br \/>\na) Los protagonistas y los destinatarios de la evangelizaci\u00f3n.<br \/>\nLucas presenta en una visi\u00f3n unitaria y din\u00e1mica el proceso que va desde el origen y fundaci\u00f3n de la Iglesia hasta su expansi\u00f3n, seg\u00fan el programa trazado por Jes\u00fas, con el env\u00ed\u00ado de los disc\u00ed\u00adpulos, testigos desde Jerusal\u00e9n hasta los confines de la tierra mediante la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (Hch 1,8). Para reconocer el papel de los protagonistas en esta obra proyectada y guiada por Jes\u00fas resucitado mediante el don del Esp\u00ed\u00adritu, basta tener en cuenta la presencia del t\u00e9rmino euangh\u00e9lion en dos puntos estrat\u00e9gicos de la obra lucana: concretamente en el discurso de Pedro en el concilio de Jerusal\u00e9n (Hch 15,7) y en el discurso de adi\u00f3s de Pablo a los presb\u00ed\u00adteros de Efeso convocados en Mileto (Hch 20,24). El primer episodio representa el v\u00e9rtice de un proceso de evangelizaci\u00f3n, en el cual los paganos convertidos son reconocidos como miembros de pleno derecho del pueblo me-si\u00e1nico. Por eso Pedro apela a su experiencia paradigm\u00e1tica de anuncio evang\u00e9lico al pagano Cornelio: \u2020\u0153Hermanos, vosotros sab\u00e9is que hace mucho tiempo Dios me eligi\u00f3 entre vosotros para que los paganos oyesen de mis labios la palabra del evangelio y abrazaran la fe\u2020\u009d (Hch 15,7). Pablo, en su \u00faltimo discurso antes de su \u2020\u0153pasi\u00f3n\u2020\u009d, que comenzar\u00e1 en Jerusal\u00e9n, traza un cuadro sint\u00e9tico de su actividad misionera y pastoral proponi\u00e9ndose como modelo de los pastores: \u2020\u0153Pero a m\u00ed\u00ad no me preocupa mi vida ni la juzgo estimable, con tal de acabar mi carrera y cumplir el ministerio que he recibido de Jes\u00fas, de anunciar la buena nueva, la gracia de Dios\u2020\u009d (Hch 20,24 ). Pablo es el protagonista que, por la iniciativa eficaz de Dios, lleva a cumplimiento la obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas anunciando el evangelio hasta los conf\u00ed\u00adnes de la tierra, es decir, en la capital del imperio, Roma. A su vez, Pedro, representante de los doce ap\u00f3stoles, que constituyen el nexo hist\u00f3rico entre Jes\u00fas y la Iglesia, es el animador de la misi\u00f3n evangelizadora en Jerusal\u00e9n y en Ju-dea (Hch 5,42; Hch 8,25).<br \/>\nLa misi\u00f3n evangelizadora se dilata gracias a la obra de Pablo y de sus colaboradores. Pablo y Bernab\u00e9 son presentados como los protagonistas de la primera misi\u00f3n extrapalestinen-se que llega a las ciudades de la di\u00e1s-pora jud\u00ed\u00ada (Ac 13,1-14,28). Despu\u00e9s del concilio de Jerusal\u00e9n, en el que Pedro, con el consentimiento de Santiago, confirma la metodolog\u00ed\u00ada misionera de Pablo, este \u00faltimo, junto con Bernab\u00e9, baja a Antioqu\u00ed\u00ada, donde permanece \u2020\u0153ense\u00f1ando y evangelizando la palabra del Se\u00f1or en uni\u00f3n de otros muchos\u2020\u009d (Hch 15,35). La nueva campa\u00f1a misionera, que lleva a Pablo junto con Silas y Timoteo hacia las zonas de Asia, experimenta un giro decisivo en Tr\u00f3ade, donde Pablo tiene la visi\u00f3n de un macedonio que le suplica: \u2020\u0153Pasa a Macedonia y ay\u00fadanos\u2020\u009d. Inmediatamente despu\u00e9s de la visi\u00f3n, observa el autor de los Hechos, \u2020\u0153intentamos pasar a Macedonia, persuadidos de que Dios nos hab\u00ed\u00ada llamado para evangelizarlos\u2020\u009d (Hch 16,9-10).<br \/>\nAl lado de estos protagonistas de primer plano hay otras personas que difunden la palabra de modo espont\u00e1neo. Entre ellos se distingue el grupo de los cristianos de lengua griega forzados a abandonar la ciudad de Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de la persecuci\u00f3n que se desencadena con la muerte violenta de Esteban:<br \/>\n\u2020\u0153Los que tuvieron que salir huyendo fueron por todas partes anunciando la palabra\u2020\u009d (Hch 8,4). En este grupo de pr\u00f3fugos misioneros se distingue Felipe, el cual lleva el evangelio a la zona de Samar\u00ed\u00ada con un notable \u00e9xito, prosiguiendo luego a lo largo de la costa mediterr\u00e1nea. En la tradici\u00f3n de los Hechos se le conoce como el evangelista, que acoge en su casa de Ces\u00e1rea a la comunidad cristiana local, siendo ayudado en esta misi\u00f3n de animador por sus cuatro hijas \u2020\u0153profetisas\u2020\u009d (Hch 21,8-9).<br \/>\n1025<br \/>\nLos destinatarios del anuncio evang\u00e9lico, seg\u00fan el recorrido reconstruido por Lucas, y que corresponde al programa trazado por Jes\u00fas resucitado a los ap\u00f3stoles testigos, son primero los jud\u00ed\u00ados de Palestina, los samaritanos y, luego, los gentiles. La justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de esta subdivisi\u00f3n de los destinatarios la da Pablo, el cual en la ciudad de Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia anunci\u00f3 la palabra del evangelio primero a los jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora. Mas como \u00e9stos lo rechazan, entonces Pablo declara: \u2020\u0153Pero ya que la rechaz\u00e1is y- no os juzg\u00e1is dignos de la vida eterna, nos vamos a los paganos. As\u00ed\u00ad nos lo mand\u00f3 el Se\u00f1or: \u2020\u02dcTe he puesto como luz de las gentes, para que lleves la salvaci\u00f3n hasta el fin de la tierra\u2020\u009d (Hch 13,46-47 cf Hch 28,28). El primer anuncio del evangelio a los paganos lo hizo el grupo de pr\u00f3fugos arrojados de Jerusal\u00e9n, que llegaron a las ciudades de Fenicia y de Siria (Hch 11,20). El episodio program\u00e1tico de Pedro, que anuncia el evangelio a Cornelio, se convierte en criterio para valorar y confirmar la metodolog\u00ed\u00ada misionera puesta en pr\u00e1ctica por Pablo y Bernab\u00e9 en su primer viaje misionero.<\/p>\n<p>b) Contenido y m\u00e9todo de la evangelizaci\u00f3n.<br \/>\nEl anuncio hecho por los varios protagonistas de la misi\u00f3n cristiana concuerda esencialmente, aunque las f\u00f3rmulas a las que recurre Lucas var\u00ed\u00adan seg\u00fan los contextos. Los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n -ap\u00f3stoles- ense\u00f1an y anuncian en el templo y en las casas ? Jesucristo (Hch 5,42); Felipe al eunuco, administrador de Candace de Etiop\u00ed\u00ada, partiendo de la Escritura le anuncia \u2020\u0153la buena nueva de Jes\u00fas\u2020\u009d (Hch 8,35); los misioneros pr\u00f3fugos que llegan a Antioqu\u00ed\u00ada \u2020\u0153anuncian al Se\u00f1or no s\u00f3lo a los jud\u00ed\u00ados, sino tambi\u00e9n a los paganos\u2020\u009d (Hch 11,20). Junto a estas f\u00f3rmulas tradicionales, Lucas recurre a las expresiones m\u00e1s gen\u00e9ricas, como \u2020\u0153la palabra de Dios\u2020\u009d (Hch 8,4), o \u2020\u0153la palabra del Se\u00f1or\u2020\u009d (Hch 15,35), o incluso \u2020\u0153el discurso sobre el reino de Dios\u2020\u009d (Hch 8,12). Merece destacarse la f\u00f3rmula empleada por Pablo en el discurso misionero en Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia. El contenido cristiano del kerigma se introduce en la parte final de esta f\u00f3rmula: \u2020\u0153Nosotros os anunciamos la buena nueva, la promesa hecha a nuestros padres\u2020\u009d (Hch 13,32).<br \/>\nEn otros t\u00e9rminos, seg\u00fan la perspectiva lucana existe una continuidad no s\u00f3lo entre Jes\u00fas hist\u00f3rico, muerto y resucitado, y la Iglesia, sino tambi\u00e9n entre las promesas hechas a Israel y su cumplimiento en Jesucristo y en la Iglesia. Semejante visi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del contenido del evangelio es evidente en la serie de discursos misioneros que Lucas distribuye en su obra de reconstrucci\u00f3n del nacimiento y expansi\u00f3n de la Iglesia. Tanto en los dicursos pronunciados por Pedro en Jerusal\u00e9n (Hch 2,22-36; Hch 2,38-39; Hch 3,12-26) como en el de la casa de Cornelio en Ces\u00e1rea (Hch 10,34-43), el esquema de anuncio o predicaci\u00f3n cristiana sigue un esquema estereotipado: el anuncio se refiere a Jes\u00fas, hombre acreditado por Dios con signos y prodigios, que ha cumplido su misi\u00f3n hist\u00f3rica en Palestina, desde Galilea a Judea, al que los hombres dieron muerte, pero que Dios resucit\u00f3; de \u00e9l dan testimonio los profetas de la primera alianza; de esta manera en la existencia de Jes\u00fas llega a su cumplimiento la historia de la salvaci\u00f3n prometida a los padres; aqu\u00ed\u00ad entronca el llamamiento final a la. conversi\u00f3n. El mismo desarrollo esquem\u00e1tico se encuentra en los discursos de Pablo dirigidos a los jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora. En otros t\u00e9rminos, existe continuidad en el anuncio del evangelio. La misma palabra, aunque propuesta por diversos protagonistas a los destinatarios jud\u00ed\u00ados o gentiles, resuena con acentos sustancial-mente concordes. Al primer anuncio, que suscita la conversi\u00f3n de los oyentes y la aceptaci\u00f3n de fe iniciando la experiencia de comunidad, sigue la catequesis de interiorizaci\u00f3n y apoyo, a la cual se a\u00f1ade la obra de animaci\u00f3n y sost\u00e9n. Esto vale para la Iglesia de Jerusal\u00e9n (Hch 2,42), igual que para la joven Iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada (11,26) y para las fundadas por Pablo en el ambiente extrapalestinense (Hch 14,2 1-22; Hch 18,23).<br \/>\n1027<br \/>\n3. El evangelio en los escritos apost\u00f3licos.<br \/>\nFuera de las cartas de Pablo y de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica se aten\u00faa hasta casi desaparecer. Los pocos casos de empleo del l\u00e9xico evang\u00e9lico se encuentran en los escritos que siguen bajo el influjo paulino. Esto vale para la carta a los Hebreos y la primera carta de Pedro. El escrito enviado a los cristianos que est\u00e1n en crisis de perseverancia, tentados de nostalgias ritualistas y preceptistas -carta a los Hebreos-, propone una lectura actualizante de Ps 95,?? 1, estableciendo una comparaci\u00f3n entre la generaci\u00f3n de los hebreos del \u00e9xodo y la comunidad cristiana. Hay afinidad de situaci\u00f3n: como los hebreos se encontraron en los confines de la tierra prometida, cumplimiento del \u00e9xodo, as\u00ed\u00ad los cristianos, que han recibido el primer anuncio del evangelio, han llegado a un giro decisivo de la historia de salvaci\u00f3n. Refiri\u00e9ndose a esta doble situaci\u00f3n, muestra el autor por una parte la continuidad y por otra la discontinuidad en la superaci\u00f3n prof\u00e9tica acaecida con Jesucristo, el cual ha entrado en el descanso definitivo de Dios: \u2020\u0153Porque tambi\u00e9n nosotros, como ellos, hemos recibido la buena nueva\u2020\u2122 Hb 4,2). Mas no basta haber escuchado el evangelio para que \u00e9ste sea salv\u00ed\u00adfico; hay que acogerlo con fe activa y perseverante: \u2020\u0153Y como, por una parte, es cierto que algunos deben entrar en \u00e9l, y, por otra, los primeros que recibieron la buena nueva no entraron a causa de su desobediencia, de nuevo fija Dios un d\u00ed\u00ada&#8230; (Hb 4,6). De ah\u00ed\u00ad se sigue la urgencia de acoger la palabra de Dios y de adherirse a ella con fidelidad y constancia; esa palabra ha sido propuesta por el anuncio hist\u00f3rico de Jes\u00fas, el Se\u00f1or, y luego por el de aquellos que escucharon, siendo confirmada por el testimonio de signos y prodigios (Hb 2,1-4). Esta reconstrucci\u00f3n del proceso de evangelizaci\u00f3n recuerda las etapas expuestas en el pr\u00f3logo del evangelio de Lucas (Lc 1,1-4). En el comienzo de la experiencia cristiana est\u00e1 el anuncio del evangelio o palabra de Dios, hecho por mediadores hist\u00f3ricos, que ponen en contacto con su fuente, Jes\u00fas, el Se\u00f1or, el revelador definitivo en cuanto Hijo (Hb 1,1).<\/p>\n<p>1028<br \/>\nEn esta perspectiva se sit\u00faa tambi\u00e9n la primera carta de Pedro, que anima a los cristianos perseguidos record\u00e1ndoles su condici\u00f3n de creyentes. El proceso salv\u00ed\u00adfico, inaugurado con el anuncio del evangelio, tiene sus raices en la historia de la primera \/ alianza, porque los profetas han testimoniado, bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu, respecto a los sufrimientos de Cristo, a los cuales deb\u00ed\u00ada seguir la gloria: \u2020\u0153Dios les hizo saber que lo que ellos anunciaban no era para ellos, sino para vosotros; esto es lo que ahora os anuncian los que predican el evangelio con el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo enviado del cielo&#8230;\u2020\u2122 (1P IP 1,12). Este anuncio evang\u00e9lico, que est\u00e1 en la base del proceso de salvaci\u00f3n como participaci\u00f3n del destino de Jes\u00fas, el mes\u00ed\u00adas crucificado, pero exaltado por Dios, comienza por la adhesi\u00f3n de fe y por la experiencia bautismal. Una alusi\u00f3n a este principio y momento b\u00e1sico la hace el autor de la carta para recordar el deber del amor fraterno en la comunidad: \u2020\u0153Purificados por la obediencia a la verdad con el fin de llegar a una fraternidad sincera, amaos entra\u00f1ablemente unos a otros&#8230;, como quienes han nacido de nuevo; y no de una semilla corruptible, sino incorruptible, la palabra viva y eterna de Dios&#8230; Esta es la palabra que os ha tra\u00ed\u00addo el evangelio\u2020\u009d (IP 1,22; IP 1,23; IP 1,25). As\u00ed\u00ad pues, la experiencia cristiana se define como adhesi\u00f3n a la \/ palabra de Dios, eficaz para la vida eterna, que modifica radicalmente la condici\u00f3n de los creyentes, mientras que los imp\u00ed\u00ados, desenmascarados por el juicio final de Dios, son \u2020\u0153los que han desobedecido al evangelio\u2020\u009d (IP 4,17). En estas pocas alusiones de la carta de Pedro est\u00e1 presente todo el curso del proceso de evangelizaci\u00f3n, desde sus ra\u00ed\u00adces prof\u00e9ticas del AT hasta su cumplimiento final.<br \/>\nEl texto prof\u00e9tico del Apocalipsis, que se sit\u00faa en la tradici\u00f3n juanista, es muy sobrio en el recurso a la terminolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica, como se ha observado antes. La preferencia de este texto, como de los restantes de la escuela juanista, es la martyr\u00ed\u00ada y el lagos. El evangelio, en sus raras apariciones en Apocalipsis, coincide con el mensaje de Dios, porque es un anuncio salv\u00ed\u00adfico decisivo para la historia, en la cual se desarrolla el conflicto entre las potencias del mal y el dominio de Dios. Este evangelio es llevado por los enviados de Dios para sostener la perseverancia de-4os creyentes. El evangelio aparece en la visi\u00f3n del \u00e1ngel, que con rasgos divinos anuncia el juicio de Dios como cumplimiento del \u2020\u0153misterio de Dios\u2020\u009d anunciado a los profetas, sus siervos (Ap 10,7). Sobre el fondo de esta visi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica se habla del evangelio eterno, es decir, del mensaje de Dios que lleva a cabo la salvaci\u00f3n definitiva: \u2020\u0153Vi otro \u00e1ngel que volaba por medio del cielo y ten\u00ed\u00ada una buena nueva eterna que anunciar a los habitantes de la tierra, a toda naci\u00f3n, raza, lengua y pueblo\u2020\u009d (Ap 14,6). Es la proclamaci\u00f3n del juicio universal de Dios, que entra en la historia humana como fuerza decisiva de salvaci\u00f3n.<br \/>\nConclusiones.<br \/>\nLos autores de los escritos que forman el canon cristiano han tomado del l\u00e9xico griego el t\u00e9rmino evangelio para transcribir la buena noticia que ha cambiado de modo \u00fanico y decisivo la suerte de la historia humana: \u2020\u0153Jesucristo, el crucificado resucitado por Dios, ha vencido a la muerte y ha extirpado las ra\u00ed\u00adces del pecado\u2020\u2122. Lo que era el evangelio para el mundo greco-helen\u00ed\u00adstico: la victoria militar o los recuerdos de la carrera imperial, es ahora la proclamaci\u00f3n del acontecimiento gozoso de Cristo, fuente de paz y de salvaci\u00f3n para todos los hombres. Esta es la sustancia del anuncio que proclaman los misioneros cristianos al recorrer las ciudades del imperio. Sobre la base de esta buena noticia, acogida con fe, nace la experiencia cristiana en forma de peque\u00f1os grupos que se re\u00fanen para escuchar la buena nueva, fuente de su compromiso espiritual y ra\u00ed\u00adz de su nueva esperanza. Pero los misioneros cristianos, y luego los autores de los evangelios, pudieron presentar y designar el acontecimiento de Jesucristo, Se\u00f1or y salvador universal, como evangelio porque \u00e9l fue el primero en proponerse como el mensajero de la \u2020\u0153alegre nueva\u2020\u009d en Palestina, dando la buena noticia del reino de Dios a los pobres, llevando as\u00ed\u00ad a su cumplimiento la gran esperanza b\u00ed\u00adblica de la salvaci\u00f3n, prometida por Dios para los \u00faltimos tiempos.<br \/>\n1029<br \/>\nBIBL.: Becker U., euangh\u00e9lion, euanghelis-t\u00e9s, en DTNT II, Sig\u00faeme, Salamanca 1980, 147-153; Cerfaux<br \/>\nL., Jes\u00fas en los or\u00ed\u00adgenes de la tradici\u00f3n. La voz viva del Evangelio al comienzo de la Iglesia, San Sebasti\u00e1n<br \/>\n1958; Coenen L., kerysso, k\u00e9rygma, en DTNTY\u00ed\u008dI, Sig\u00faeme, Salamanca 1980,57-68; Conzelman H.,<br \/>\nTeolog\u00ed\u00ada del NT, Paideia, Brescia 1972; Cullman O., Lafey el culto enla Iglesia primitiva, Stvdium, Madrid<br \/>\n1971; Delling G., Wort Gottes und Verk\u00fcndi-gungim Neuen Testament, KBW, Stuttgart 1971; Dodd C.H.,<br \/>\nLa predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y sus desarrollos, Fax, Madrid 1974; Fabris R., Evangelizazion en Dizionario<br \/>\nTeol\u00f3gico, a cargo de J.B. Bauer-C. Molar], Cittadella, As\u00ed\u00ads 1974, 245-255; Friedrich G., Euanghel\u00ed\u00adzomai<br \/>\nen \u2020\u0153GLNT\u2020\u009d III (1967)1023-1060; Id, euangh\u00e9lion, en ibid, 1060-1102; Id, euanghelist\u00e9s, en ibid, 1103-1105;<br \/>\nId, kerysso, en \u2020\u0153GLNT\u2020\u009d V (1969)424-472; Id, K\u00e9rygma, en ibid, 472-479; Gerhardsson B., Memoryand<br \/>\nA\u00ed\u00adanuscript. Oral Tradition and Written Transmission in Rab-binic Judaism and Early Christianity, C.W.<br \/>\nGleerup, Uppsala 1961, Copenhague 19642; Goppelt L., Teolog\u00ed\u00ada del NT II. Molteplicita e unita della testimonianza apost\u00f3lica di Cristo, a cargo de J. Roloff, Morcelliana, Brescia 1983; L\u00e9on-Dufour X., Los Evangelios yla historia de Jes\u00fas, Cristiandad, Madrid 19823; Id, Los evangelios sin\u00f3pticos, en Introducci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica a\/NT. Parte 2.*, Herder, Barcelona 1983,237-449; Moule CF., Le origini del NT, Paideia, Brescia 1971; Murphy-O\u2020\u2122ConnorJ., La pr\u00e9dication se-Ion Saint Paul, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1966; Marxsen W., El evangelista Marcos, Sig\u00faeme, Salamanca 1981; Neufeld V.H., TheEarliest Christian Con-fessions, Brili, Leiden 1963; Schlier H., L\u2020\u2122essen-za dell\u2020\u2122esortazione evang\u00e9lica, en Illempo della chiesa, II Mulino, Bolonia 1965,118-141; Id, L\u2020\u2122anuncio nel culto della chiesa, en ibid, 392-424; Id, Problemas<br \/>\nexeg\u00e9ticosfundamentales del NT, Fax, Madrid 1974; Id, Le caratteristiche dell\u2020\u2122esortaziones cristiana in San Paolo, en Re-flessionisulNT, Paideia, Brescia 1969,439-461; Schmitt J., Pr\u00e9dication apostolique, en \u2020\u0153DBS\u2020\u2122 VIII (1968) 246-273; Stanley D., Lapredicaci\u00f3n primitiva: esquema tradicional, en \u2020\u0153Concilium\u2020\u009d 20 (1966) 449-462; Worley R.C., Preachingand Teaching in the Earliest Church, Westminster, Filadelfia 1967.<br \/>\nR. Fabris<br \/>\n1030<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Para nosotros el evangelio designa ya el escrito que narra la vida de Jes\u00fas, ya el pasaje del mismo que se suele leer en la misa. En griego profano, evangelio significaba \u00abbuena nueva\u00bb, particularmente anuncio de victoria. La paz romana, los principales acontecimientos de la vida del emperador, dios y salvador, se celebraban como otros tantos evangelios. Sin embargo, la palabra \u00abevangelizar\u00bb fue tomada sin duda por el lenguaje cristiano, del AT, con el sentido particular que ya entonces pose\u00ed\u00ada: anunciar la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. ANTIGUO TESTAMENTO. El hebreo dispon\u00ed\u00ada de una palabra para significar el anuncio de las buenas nuevas, de la vida privada o nacional: muerte de un enemigo (2Sa 18,19s.26), la victoria (Sal 68,12), la salvaci\u00f3n de Jud\u00e1 (Nah 2,1). Esta palabra adquiere valor propiamente religioso en Is 40-66. El \u00abmensajero de buena nueva\u00bb anuncia entonces con el fin del exilio la venida del reino de Dios (Is 52,7): su mensaje es consolaci\u00f3n, perd\u00f3n del pecado, vuelta de Dios a Si\u00f3n (40,1s.9). Este \u00abevangelio\u00bb es una fuerza divina en acci\u00f3n (52,1s). Gritado sobre la monta\u00f1a (40,9), interesa a todas las *naciones (52,10; cf. Sal 96,2). Rebasa incluso el horizonte del siglo. M\u00e1s all\u00e1 del retorno del exilio, anuncia la *victoria y el *reinado definitivos de Dios.<\/p>\n<p>II. JES\u00daS. 1. El mensajero de buena nueva. En su respuesta a los enviados del Bautista (Mt 11,4s p), como en la escena de la sinagoga de Nazaret (Lc 4,16-21), se aplica Jes\u00fas a s\u00ed\u00ad mismo el texto de ls 61,1s: \u00abUngido por Dios con el Esp\u00ed\u00adritu Santo y con poder\u00bb (Act 10,38; Mt 3,16s), viene a \u00abevangelizar a los *pobres\u00bb.<\/p>\n<p>2. La buena nueva. \u00abCumplido es el tiempo y el reino de Dios est\u00e1 cercano\u00bb (Mc 1,15), esto es lo esencial del mensaje. Pero esta vez la persona misma del mensajero se con-vierte en el centro de la buena nueva. El evangelio es Jes\u00fas (cf. Mc 1,1). Los \u00e1ngeles anunciaron su nacimiento como un evangelio (Lc 2, 10s). Con \u00e9l est\u00e1 presente el reino de Dios (Mt 12,28). El que abandone todo a causa de Jes\u00fas y \u00aba causa del evangelio\u00bb recibir\u00e1 \u00abdesde ahora el c\u00e9ntuplo\u00bb (Mc 10,30). As\u00ed\u00ad se ve a las muchedumbres correr presurosas en torno al mensajero de buena nueva y esforzarse por retenerlo. Pero el evangelio debe propagarse : \u00abtambi\u00e9n a las otras ciudades debo anunciar la buena nueva del reino de Dios, pues para eso he sido enviado\u00bb (Lc 4,43).<\/p>\n<p>3. La respuesta al evangelio ser\u00e1 *penitencia y *fe (Mc 1,15). Dios ofrece una gracia de perd\u00f3n (Mc 2, 10 p; 2,17 p), de renovaci\u00f3n (Mc 2,21s). Espera del hombre que, confesando y renegando su pecado, ponga su vida en funci\u00f3n del evangelio: \u00abEl que quiera salvar su vida la perder\u00e1, pero el que pierda su vida por causa m\u00ed\u00ada y del evangelio, la salvar\u00e1\u00bb (Mc 8,35). Los clientes natos del evangelio son los \u00abpobres de esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Mt 5,3 p; Mc 10,17-23 p), los \u00abpeque\u00f1os\u00bb (Mt 11,28; Lc 9,48; 10,21), hasta los pecadores (Lc 15, ls; 18,9-14; Mt 21,31), e incluso los paganos (Mt 8,10s; 15,21-28 p). El sentimiento de su indigencia los predispone para o\u00ed\u00adrlo y para percibir la compasi\u00f3n divina de la que pro-cede (Mt 9,36; 14,14 p; Lc 7,47-50; 19,1-10).<\/p>\n<p>III. Los AP\u00ed\u201cSTOLES. 1. Los mensajeros. Jes\u00fas resucitado prescribe a sus ap\u00f3stoles que \u00abvayan por todo el mundo a proclamar el evangelio a toda la creaci\u00f3n\u00bb (Mc 16,15), \u00aba todas las naciones\u00bb (Mc 13,10). El libro de los Hechos describe las etapas de esta proclamaci\u00f3n (o kerygma). Pes\u00e9 a los obst\u00e1culos, la buena nueva se extiende \u00abhasta los confines de la tierra\u00bb (Act 1,8). Por la gracia del Esp\u00ed\u00adritu, la Iglesia la anuncia \u00abcon seguridad\u00bb (2,29; 4,13.31; 28, 31). Esta funci\u00f3n es tan importante que basta para calificar a los que la desempe\u00f1an; as\u00ed\u00ad, al di\u00e1cono Felipe se le llama \u00abevangelista\u00bb (Act 21,8; cf. Ef 4,11; 2Tim 4,5).<\/p>\n<p>2. El mensaje. La buena nueva es siempre la del reino de Dios (Act 8,12; 14,21s; 19,8; 20,25; 28,23); anuncia que \u00abse ha cumplido la promesa hecha a nuestros pares\u00bb (13,32). Es gracia de perd\u00f3n, don del Esp\u00ed\u00adritu (2,38; 3,26; 10,43; 13, 38; 17,30). Pero ahora es ya igual-mente \u00abla buena nueva de Jes\u00fas\u00bb (8,35; 17,18), \u00abdel *nombre de Jesucristo\u00bb (8,12), \u00abdel *Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (11, 20), \u00abde la paz por Jesucristo\u00bb (10,36). La resurrecci\u00f3n de Cristo pasa al centro del evangelio.<\/p>\n<p>3. La acogida del evangelio. La buena nueva va acompa\u00f1ada de los \u00absignos\u00bb prometidos por Jes\u00fas (Mc 16,17; Act 4,30; 5,12.16; 8,6ss; 19,11s). Se propaga en una atm\u00f3sfera de pobreza, de sencillez, de caridad comunitaria y de gozo (Act 2, 46; 5,41; 8,8.39). El evangelio encuentra por todas partes *corazones que est\u00e1n en armon\u00ed\u00ada con \u00e9l, \u00abdeseosos de oir la *palabra de Dios\u00bb (13,7.12), \u00e1vidos de saber lo que hay que hacer para salvarse (16,29s). Tienen este rasgo com\u00fan de \u00abescuchar\u00bb (2,22.37; 3,22s; etc.), de \u00abacoger\u00bb, aceptar (8,14; 11,1; 17,11), de \u00abobedecer\u00bb (6,7). Por el contrario, la suficiencia desde\u00f1osa (13,41) y envidiosa (13,45s), la ligereza (17,32) cierran el coraz\u00f3n de los hombres al evangelio.<\/p>\n<p>IV. SAN PABLO. 1. El mensajero. Pablo es el hombre del evangelio por excelencia. Dios lo \u00abpuso aparte para el evangelio\u00bb (Rom 1,1). Le revel\u00f3 a su Hijo para que \u00ablo anunciara entre los paganos\u00bb (G\u00e1l 1,15s). Le \u00abconfi\u00f3 el evangelio\u00bb (ITes 2,4). \u00abMinistro\u00bb del evangelio (Col 1,23), siente el deber de anunciarlo (lCor 9,16), tributando as\u00ed\u00ad a Dios \u00abun *culto espiritual\u00bb (Rom 1,9), ejerciendo una \u00abfunci\u00f3n sagrada\u00bb (Rom 15,16). 2. El mensaje. A este evangelio lo llama Pablo ya el evangelio, sin m\u00e1s, ya el evangelio \u00abde Dios\u00bb, \u00abde su Hijo Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u00bb (Rom 1,3ss.9), \u00abde Cristo\u00bb (Rom 15,19s; 2Cor 2,12; etc.), \u00abde la gloria de Cristo\u00bb (2Cor 4,4), de su \u00abinsondable riqueza\u00bb (Ef 3,8).<\/p>\n<p>a) Fuerza de salvaci\u00f3n. El evangelio de Pablo, como el de toda la Iglesia, pero con singular vigor, est\u00e1 centrado en la muerte y en la resurrecci\u00f3n de Cristo (lCor 15,1-5) y orientado hacia su advenimiento glorioso (lCor 15,22-28). Es la nueva econom\u00ed\u00ada, en cuanto que \u00e9sta se pro-paga y se desarrolla por la *predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y por la energ\u00ed\u00ada divina que le es interior, \u00abes una fuerza de Dios para la salvaci\u00f3n\u00bb (Rom 1,16). \u00abEn el mundo entero fructifica y se desarrolla el evangelio\u00bb (Col 1,6). Una floraci\u00f3n de Iglesias, una sobreabundancia de *carismas, una renovaci\u00f3n espiritual sin precedente, todo esto, junto con la \u00abseguridad\u00bb sobrenatural del Ap\u00f3stol mismo, da testimonio de su poder, que est\u00e1 en v\u00ed\u00adas de conquistar el mundo (G\u00e1l 3,5; 4,26s; 2Cor 2,12; 3,4; lTes 1,5). Pablo trabaja con sus manos y \u00absoporta todo&#8230; para no crear obst\u00e1culos al evangelio de Cristo\u00bb (lCor 9,12).<\/p>\n<p>b) Cumplimiento de las Escrituras. Pablo subraya la continuidad entre el evangelio y el AT: es \u00abla revelaci\u00f3n del misterio, tenido secreto en los siglos eternos, pero manifestado ahora y dado a conocer por las *Escrituras a todas las naciones\u00bb (Rom 16,25s). La *promesa hecha a Abraham (G\u00e9n 12,3) era un \u00abpreevangelio\u00bb, que se realiza hoy en la conversi\u00f3n de los paganos (G\u00e1l 3,8; Ef 3,6).<\/p>\n<p>3. La respuesta humana al evangelio. El evangelio s\u00f3lo ejerce su virtud salvadora si el hombre le responde por la *fe: \u00abEs fuerza de Dios para la salvaci\u00f3n de todo creyente&#8230; En \u00e9l se revela la justicia de Dios de la fe a la fe\u00bb (Rom 1,16s; lCor 1,18. 20). Es el punto de una opci\u00f3n. Des-plegando en la debilidad su fuerza salvadora y prolongando el misterio de la *cruz (lCor 1,17-2,5), para unos es *esc\u00e1ndalo, \u00ablocura\u00bb (lCor 1,18. 21.23; Rom 9,32s; G\u00e1l 5,11), \u00abpermanece velado\u00bb: \u00e9stos, cegados por \u00abel dios de este mundo\u00bb, \u00abno ven resplandecer el evangelio de la gloria de Cristo\u00bb (2Cor 4,4). No le *obedecen (2Tes 1,8). Los otros, en cambio, reciben el evangelio en \u00abla obediencia de la fe\u00bb (Rom 1,5; 2Cor 10,5). En la gracia del evangelio \u00abse abren al evangelio de la gracia\u00bb (Act 20,24).<\/p>\n<p>V. SAN JUAN. Ni el evangelio de san Juan ni las ep\u00ed\u00adstolas jo\u00e1nnicas utilizan la palabra evangelio. En su lugar est\u00e1n la *palabra y el *testimonio: su objeto es la *verdad, la *vida y la *luz. Pero en el Apocalipsis tiene Juan la visi\u00f3n de un \u00ab\u00e1ngel que vuela por medio del cielo y tiene un evangelio eterno para pregonarlo a los moradores de la tierra\u00bb (14,6s), evangelio del advenimiento definitivo del reino de Dios.<\/p>\n<p>CONCLUSI\u00ed\u201cN. Cuando durante el siglo II la palabra \u00abevangelio\u00bb comenz\u00f3 a designar la relaci\u00f3n escrita de la vida y de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, no por eso perdi\u00f3 su significaci\u00f3n primitiva. Continu\u00f3 significando la buena nueva de la salvaci\u00f3n y del reino de Dios en Cristo. \u00abEste evangelio, escribe san Ireneo, primero lo predicaron los ap\u00f3stoles. Luego, por voluntad de Dios, nos lo transmitieron en Escrituras para que fuera la base y la columna de nuestra fe.\u00bb Cuando el sacerdote o el di\u00e1copo entona en la misa la f\u00f3rmula : \u00abSecuencia del santo evangelio&#8230;\u00bb, c\u00f3mo el profeta o el ap\u00f3stol, anuncia, pues, al mundo la buena nueva de su liberaci\u00f3n por Jesucristo. En las respuestas lit\u00fargicas : \u00ab\u00c2\u00a1Gloria a ti, Se\u00f1or! \u00c2\u00a1Alabanza a ti, Cristo!\u00bb, hay en ellas, si estamos atentos a las palabras, todo el impulso y todo el entusiasmo del primer encuentro del mundo con la novedad del evangelio.<\/p>\n<p>&#8211;> Ap\u00f3stol &#8211; Escritura &#8211; Palabra &#8211; Predicar.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra espa\u00f1ola \u00abevangelio\u00bb es la traducci\u00f3n que se da en el NT a la palabra griega <em>euangelion<\/em> (el ingl\u00e9s \u00abgospel\u00bb viene del anglosaj\u00f3n <em>god-spell<\/em>, esto es, historia de Dios). Seg\u00fan Tyndale, el famoso reformador ingl\u00e9s y traductor de la Biblia al ingl\u00e9s, significaba \u00abbuenas, alegres, gozosas y felices nuevas que al coraz\u00f3n del hombre hacen alegrar, lo hacen de puro gozo cantar, danzar y saltar\u00bb (Pr\u00f3logo al NT). Aunque esta definici\u00f3n es m\u00e1s experiencial que explicativa, ha tocado aquella cualidad interior que la hace una palabra viva. El evangelio es la grata proclamaci\u00f3n de la actividad redentora en Cristo Jes\u00fas en favor del hombre esclavizado por el pecado.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Origen. <em>Euangelion<\/em> (neut. sing.) raras veces se encuentra en el sentido de \u00abbuenas nuevas\u00bb fuera de la literatura cristiana primitiva. En la forma usada por Homero, se refer\u00eda no al mensaje sino a la recompensa dada al mensajero (por ejemplo, <em>Od.<\/em> xiv. 152). En el griego \u00e1tico siempre aparec\u00eda en plural y generalmente se refer\u00eda a los sacrificios u ofrendas de acci\u00f3n de gracias hechos en raz\u00f3n de alguna buena noticia recibida. Aun en la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a>, <em>euangelion<\/em> se encuentra en forma segura una sola vez (2 R. 4:10; equivale a 2 S. en las versiones castellanas) y all\u00ed tiene el sentido cl\u00e1sico de una recompensa dada por las buenas nuevas que alguien recibi\u00f3. (En 2 R.\u20142 S. en castellano\u201418:22, 25, <em>euangelion<\/em> indudablemente debe tomarse como femenino singular en armon\u00eda con los vv. 20 y 27 donde esta forma es segura.) <em>Euangelion<\/em> en el sentido de buenas nuevas mismas pertenece a un per\u00edodo posterior. Fuera de la literatura cristiana, el singular neutro aparece por primera vez con este sentido en una carta que, en el tercer siglo d.C., un oficial egipcio escribe en papiro (Deiss, <em>LAE<\/em>, pp. 366ss. En plural se encuentra en una inscripci\u00f3n de un calendario de Priene del a\u00f1o 9 a.C.). No es sino hasta los escritos de los padres apost\u00f3licos (por ejemplo, <em>Didaj\u00e9<\/em> 8:2; <em>2 Clem.<\/em> 8:5) que percibimos una transici\u00f3n hacia el uso cristiano posterior de <em>euangelion<\/em> para referirse a un libro que relata la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas (Justino, <em>Apol.<\/em> i:66).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contra este trasfondo, la frecuencia con que <em>euangelion<\/em> aparece en el NT (m\u00e1s de 75 veces) con la connotaci\u00f3n espec\u00edfica de \u00abbuenas nuevas\u00bb, es altamente informativa. Sugiere que <em>euangelion<\/em> es una palabra distintivamente neotestamentaria. Su sentido verdadero, por lo tanto, no se ha de encontrar escudri\u00f1ando sus antecedentes ling\u00fc\u00edsticos sino observando su uso espec\u00edficamente cristiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, esto no es negar que el concepto b\u00e1sico tiene un origen l\u00edcito en las aspiraciones religiosas de la naci\u00f3n Israel. Unos siete siglos antes de Cristo, el profeta Isa\u00edas hab\u00eda hecho una serie de declaraciones prof\u00e9ticas. Con im\u00e1genes vivas hab\u00eda descrito la futura liberaci\u00f3n de Israel de la cautividad en Babilonia. Un Redentor vendr\u00e1 a Sion predicando las buenas nuevas a los mansos y a proclamar libertad a los cautivos (Is. 60:1, 2). \u00abCu\u00e1n hermosos sobre los montes son los pies del que trae buenas nuevas\u00bb (Is. 52:7). Jerusal\u00e9n mismo se describe como heraldo cuyo mensaje es buenas nuevas (Is. 40:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas vio en estas profec\u00edas una descripci\u00f3n de su propia misi\u00f3n (Lc. 4:18\u201321; 7:22). Expresaban ese mismo sentido de liberaci\u00f3n y alabanza que era el verdadero car\u00e1cter de su proclamaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Lo que al principio era sencillamente una alusi\u00f3n literaria f\u00e1cilmente lleg\u00f3 a representar el mensaje mismo que se estaba proclamando. <em>Euangelion<\/em> era el resultado natural del <em>euangelidsein<\/em> de la LXX. As\u00ed, Marcos pudo escribir que Jes\u00fas vino a Galilea \u00abanunciando el <em>euangelion<\/em> de Dios\u00bb (Mr. 1:14).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Euangelion<\/em> en los Evangelios. Al examinar los cuatro evangelios, encontramos que la palabra <em>euangelion<\/em> la usan solamente Mateo y Marcos. Sin embargo, el concepto no es ajeno a Lucas. \u00c9l usa la forma verbal veintis\u00e9is veces en Lucas-Hechos, y el sustantivo dos veces en el segundo libro. En el cuarto evangelio no hay huellas del verbo ni del sustantivo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todos los casos, menos en uno, Mateo describe el <em>euangelion<\/em> como el \u00abevangelio del reino\u00bb. Este evangelio no debe distinguirse de lo que Marcos llama el \u00abevangelio de Dios\u00bb (muchos manuscritos tienen \u00abel evangelio del reino de Dios\u00bb) y que se resume en las palabras \u00abel tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado\u00bb (Mr. 1:14, 15). En otra ocasi\u00f3n Mateo escribe \u00abeste evangelio\u00bb (Mt. 26:13) y el contexto indica que Jes\u00fas est\u00e1 aludiendo a su muerte que se aproximaba. La frase \u00abpredicando el evangelio del reino\u00bb se usa dos veces en declaraciones resumidas acerca del ministerio de Jes\u00fas (Mt. 4:23; 9:35). Este evangelio debe ser predicado a trav\u00e9s de todo el mundo antes de la consumaci\u00f3n de la era (Mt. 24:14; cf. Mr. 13:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El modo que Marcos tiene de usar <em>euangelion<\/em> se sugiere en las palabras iniciales: \u00abPrincipio del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios\u00bb. Aqu\u00ed <em>euangelion<\/em> es una palabra semit\u00e9cnica que significa \u00abbuenas noticias que hablan de Jesucristo\u00bb. Donde Lucas escribe: \u00abpor causa del reino de Dios\u00bb (Lc. 18:29), el paralelo de Marcos dice: \u00abpor causa de m\u00ed y del evangelio\u00bb (Mr. 10:29). Este evangelio es de tal importancia que por su causa el hombre debe estar deseoso de entrar en una vida de completa negaci\u00f3n de s\u00ed mismo (Mr. 8:35). En la terminaci\u00f3n larga de Marcos, Cristo manda a sus disc\u00edpulos que prediquen el evangelio a toda la creaci\u00f3n (Mr. 16:15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. El Evangelio seg\u00fan Pablo. En contraste con las seis ocasiones (descontando los paralelos) en que <em>euangelion<\/em> es usado por los evangelistas, se encuentra un total de sesenta veces en los escritos de Pablo. <em>Euangelion<\/em> es una palabra paulina favorita. Est\u00e1 homog\u00e9neamente distribuida a trav\u00e9s de sus ep\u00edstolas, faltando solamente en su nota a Tito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ministerio de Pablo se caracterizaba por la propagaci\u00f3n del evangelio. Fue apartado para el evangelio (Ro. 1:1) y fue hecho ministro seg\u00fan la gracia de Dios (Ef. 3:7). Su especial esfera de acci\u00f3n era el mundo gentil (Ro. 16:16; G\u00e1. 2:7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que Pablo acept\u00f3 el evangelio como un dep\u00f3sito sagrado (G\u00e1. 2:7), era necesario que en el desempe\u00f1o de esta obligaci\u00f3n hablase para agradar a Dios y no al hombre (1 Ti. 2:4). La comisi\u00f3n divina hab\u00eda creado en \u00e9l una sensaci\u00f3n de urgencia que lo hizo exclamar: \u00ab\u00a1Ay de m\u00ed si no predico el evangelio!\u00bb (1 Co. 9:16). Por causa del evangelio, Pablo estaba dispuesto a ser todo a todos los hombres (1 Co. 9:22, 23). Ning\u00fan sacrificio era demasiado grande. Estaban en juego valores eternos. Los que ten\u00edan cegados sus entendimientos y no obedec\u00edan el evangelio estaban pereciendo y finalmente segar\u00edan la venganza de la ira divina (2 Co. 4:3; 2 Ts. 1:9). Por otra parte, a los que cre\u00edan, el evangelio hab\u00eda llegado a ser efectivamente el poder de Dios para salvaci\u00f3n (Ro. 1:16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que Pablo en ocasiones habla de su mensaje como \u00abmi evangelio\u00bb (Ro. 2:16; 2 Ti. 2:8), y debido a que en su carta a los g\u00e1latas se da el trabajo de enfatizar que no lo recibi\u00f3 de hombre (G\u00e1. 1:11ss.) a veces se mantiene que se debe distinguir el evangelio de Pablo del cristianismo apost\u00f3lico en general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal planteamiento no es v\u00e1lido. 1 Co. 15:3\u20135 presenta con claridad el mensaje del cristianismo primitivo. Pablo, usando expresiones equivalentes a las palabra t\u00e9cnicas rab\u00ednicas para la recepci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de la tradici\u00f3n (M. Dibelius, <em>From Tradition to Gospel<\/em>, Scribner\u2019s, Nueva York, 1935, p. 21), se refiere a su mensaje como algo que hab\u00eda recibido y hab\u00eda transmitido (v. 3). En el v. 11 puede decir: \u00abPorque o sea yo o sean ellos, as\u00ed predicamos, y as\u00ed hab\u00e9is cre\u00eddo\u00bb. En G\u00e1latas, Pablo dice que present\u00f3 ante los ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n el evangelio que hab\u00eda predicado. Lejos de encontrar falta en el mensaje, le dieron la diestra de compa\u00f1erismo (G\u00e1. 2:9). Lo que Pablo quiso decir con sus declaraciones anteriores es que las acusaciones que su evangelio era un mensaje puramente humano eran completamente fraudulentas. Fue Dios quien, en el camino a Damasco, le revel\u00f3 el impacto teol\u00f3gico total del acontecimiento de Cristo. As\u00ed \u00e9l habla de \u00abmi evangelio\u00bb queriendo decir la forma en que \u00e9l mismo lo recibi\u00f3. En otras ocasiones puede hablar libremente de \u00abnuestro evangelio\u00bb (2 Co. 4:3; 1 Ts. 1:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Pablo, el <em>euangelion<\/em> es preeminentemente el \u00abevangelio de Dios\u00bb (Ro. 1:1; 15:16; 2 Co. 11:7; 1 Ts. 2:2, 8, 9). Proclama la actividad redentora de Dios. Esta actividad est\u00e1 ligada con la persona y obra del Hijo de Dios, Cristo Jes\u00fas, As\u00ed, tambi\u00e9n es el \u00abevangelio de Cristo\u00bb (1 Co. 9:12; 2 Co. 2:12; 9:13; 10:14; G\u00e1. 1:7; 1 Ts. 3:2. Los vv. 16 y 19 de Ro. 15 indican que \u00e9stas son expresiones intercambiables). Este evangelio se define en diversas formas como \u00abel evangelio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (2 Ts. 1:8), \u00abel evangelio de la gloria del Dios bendito\u00bb (1 Ti. 1:11), \u00abel evangelio de su Hijo\u00bb (Ro. 1:9), y el \u00abevangelio de la gloria de Cristo\u00bb (2 Co. 4:4). Es un evangelio de salvaci\u00f3n (Ef. 1:13) y paz (Ef. 6:15). Proclama la esperanza de la vida eterna (Col. 1:23). Es la \u00abpalabra de verdad\u00bb (Col. 1:5; Ef. 1:13). A trav\u00e9s de este evangelio son tra\u00eddas a la luz la vida y la inmortalidad (2 Ti. 1:10).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Si queremos investigar m\u00e1s de cerca el contenido espec\u00edfico del evangelio primitivo, haremos bien en adoptar el acercamiento b\u00e1sico de C.H. Dodd (<em>The Apostolic Preaching and its Developments<\/em>, Hodder and Stoughton, Londres, 1936). Aunque Dodd se refiere al mensaje como <em>k\u0113rugma<\/em>, est\u00e1 dispuesto a reconocer que esta palabra es un virtual sin\u00f3nimo de <em>euangelion<\/em>. (<em>K\u0113rugma<\/em> enfatiza el modo de entregarlo; <em>euangelion<\/em>, la naturaleza esencial del contenido.)<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay dos fuentes para la determinaci\u00f3n de la proclamaci\u00f3n primitiva. De importancia primaria son los fragmentos de tradici\u00f3n prepaulina que se encuentran entretejidos en los escritos del ap\u00f3stol. Estos segmentos se pueden descubrir por medio de una juiciosa aplicaci\u00f3n de ciertos criterios literarios y formales. Aunque por lo menos uno tiene el prop\u00f3sito de expresar las palabras reales con que se predicaba el evangelio (1 Co. 15:3\u20135), otros toman la forma de himnos del cristianismo de los primeros a\u00f1os (p. ej., Fil. 2:6\u201311), res\u00famenes del mensaje (p. ej., Ro. 10:9), o la forma de credo (1 Co. 12:3; 1 Ti. 3:16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una segunda fuente son los discurso de Pedro en Hechos. Se puede demostrar (sobre la base de su trasfondo arameo, libres de paulinismos y por la general confiabilidad de Lucas como historiador) que estos discursos dan en forma fidedigna el meollo de lo que Pedro realmente dijo y no lo que una segunda generaci\u00f3n de cristianos pensaba que \u00e9l podr\u00eda haber dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas dos fuentes se combinan para presentar un evangelio apost\u00f3lico com\u00fan. En un bosquejo muy breve, este mensaje conten\u00eda: (1) Una proclamaci\u00f3n hist\u00f3rica de la muerte, resurrecci\u00f3n y exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas, todo ello presentado como el cumplimiento de la profec\u00eda e incluyendo la responsabilidad del hombre; (2) Una evaluaci\u00f3n teol\u00f3gica de la persona de Jes\u00fas como Se\u00f1or y Cristo; (3) Un llamado a arrepentirse y a recibir el perd\u00f3n de pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se notar\u00e1 que el meollo esencial de este mensaje no es la aurora de la era mesi\u00e1nica, como lo da a entender Dodd\u2014aunque muy ciertamente esto est\u00e1 incluido\u2014, sino aquella secuencia de actos redentores que impelen al oyente con l\u00f3gica avasalladora hacia una confesi\u00f3n culminante de que Jes\u00fas es Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El evangelio no es el producto de una iglesia confundida que est\u00e1 tratando de evaluar la significaci\u00f3n teol\u00f3gica del Viernes Santo. Es m\u00e1s bien el resultado de un desarrollo natural que tuvo sus or\u00edgenes en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas mismo. Los dichos de Jes\u00fas acerca de la pasi\u00f3n\u2014lejos de ser profec\u00edas presentadas despu\u00e9s de los hechos (cf. R. Bultmann, <em>Theology of the NT<\/em>, Scribner\u2019s, Nueva York, 1951, I, p. 29)\u2014son evidencia innegable de que Jes\u00fas puso el fundamento para una teolog\u00eda de la cruz. En sus ense\u00f1anzas respecto de su propia persona, Jes\u00fas proporcion\u00f3 lo que R.H. Fuller ha llamado muy propiamente \u00abla materia prima de la cristolog\u00eda\u00bb (<em>The Mission and Achievement of Jesus<\/em>, A.R. Allenson, Chicago, 1954, pp. 79\u2013117). La resurrecci\u00f3n fue el catalizador que precipit\u00f3 en las mentes de los disc\u00edpulos la significancia total de la actividad redentora de Dios. \u00a1Expidi\u00f3 el evangelio!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El evangelio es poder (Ro. 1:16). Como instrumento del Esp\u00edritu Santo convence (1 Ts. 1:5) y convierte (Col. 1:6). No puede ser apresado (2 Ti. 2:9). Aunque es buenas nuevas, recibe la oposici\u00f3n porfiada de un mundo rebelde (1 Ts. 2:2). La oposici\u00f3n al mensaje toma la forma de oposici\u00f3n al mensajero (2 Ti. 1:11, 12; Flm. 13). Sin embargo, los que lo proclaman deben hacerlo con mucha osad\u00eda (Ef. 6:19) y con transparente sencillez (2 Co. 4:2), no confiando en la elocuencia para que no sea despojada de su poder la cruz de Cristo (1 Co. 1:17). El evangelio es necedad y piedra de tropiezo para quienes lo rechazan (1 Co. 1:18ss.), pero para los que responden a \u00e9l con fe, demuestra que es \u00abpoder de Dios para salvaci\u00f3n\u00bb (Ro. 1:16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Friedrich en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">TWNT<\/a><\/em>; R.H. Strachan, \u00abThe Gospel in the NT\u00bb, <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">IB<\/a><\/em>, VII, pp. 3ss; W. Barclay, <em>NT Wordbook<\/em>, pp. 41\u201346; A.E.J. Rawlinson, <em>Encyclopedia Britannica<\/em>, X, pp. 536ss; M. Burrows, <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">JBL<\/a><\/em>, XLIV, pp. 21\u201333; W. Milligan, <em>Thess.<\/em>, Nota E, pp. 141ss.; Harnack, <em>Constitution and Law<\/em>, Ap\u00e9ndice III, pp. 278\u2013331; Lowther Clarke. \u00abWhat is the Gospel?\u00bb en <em>Divine Humanity<\/em>; <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">RTWB<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Robert H. Mounce<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>IB <\/em><\/a><em>Interpreter\u2019s Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>JBL <\/em><\/a><em>Journal of Biblical Literature<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">RTWB <\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (240). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(gr. <\/span><span style=''>euangelion<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018buenas nuevas\u2019). En la literatura cl\u00e1sica esta palabra designaba la recompensa que se daba al portador de buenas noticias. Tambi\u00e9n indicaba el mensaje mismo, orignalmente el anuncio de una victoria, pero aplicado posteriormente a otros mensajes que proporcionaban gozo. El hecho de que aparece m\u00e1s de 75 veces en el NT indica una connotaci\u00f3n claramente cristiana. El evangelio constituye las buenas nuevas de que Dios en Jesucristo ha cumplido sus promesas para con Israel, y de que se ha abierto un camino de salvaci\u00f3n para todos. El evangelio no debe erigirse por oposici\u00f3n al AT, como si Dios hubiese modificado su manera de tratar al hombre, sino que constituye precisamente el cumplimiento de la promesa del AT (Mt. 11.2\u20135) Jes\u00fas mismo vio en las profec\u00edas de Isa\u00edas una descripci\u00f3n de su propio ministerio (Lc. 4.16\u201321).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Marcos define el \u201cevangelio de Dios\u201d en 1.14 (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>; <\/span><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''>, siguiendo el texto bizantino, agrega \u201cdel reino\u201d) diciendo que \u201cel tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado\u201d, Creer significa salvaci\u00f3n: rechazar es ser condenado (Mr. 16.15\u201316). Este mismo evangelio es proclamado por los primeros heraldos del cristianismo, pero ahora el mensaje esencial se ha hecho m\u00e1s expl\u00edcito por la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas el Cristo. Si bien el evangelio vino con Jes\u00fas (el acontecimiento de Cristo es el evangelio), ya lo hab\u00eda anticipado la promesa de bendici\u00f3n hecha por Dios a Abraham (G\u00e1. 3.8), como tambi\u00e9n las Escrituras prof\u00e9ticas (Ro. 1.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El evangelio no s\u00f3lo viene con poder (1 Ts. 1.5), sino que <i>es <\/i>el poder de Dios (Ro. 1.16). Revela la justicia de Dios y conduce a la salvaci\u00f3n a todos los que creen (Ro. 1.16\u201317). Pablo considera que el evangelio es un dep\u00f3sito sagrado (1 Ti. 1.11). Por ello se siente divinamente obligado a proclamarlo (1 Co. 9.16), y pide las oraciones de sus lectores a fin de que pueda llevar a cabo su cometido con denuedo (Ef. 6.19), aun cuando hacerlo signifique oposici\u00f3n (1 Ts. 2.2) y aflicci\u00f3n 2 Ti. 1.8). El evangelio es \u201cla palabra de verdad\u201d (Ef. 1.13), pero le est\u00e1 vedado al incr\u00e9dulo (2 Co. 4.3\u20134) que exige la verificaci\u00f3n sobrenatural o la prueba racional (1 Co. 1.21\u201323). As\u00ed como el pleno impacto teol\u00f3gico del evangelio le vino a Pablo por revelaci\u00f3n (G\u00e1. 1.11\u201312), as\u00ed tambi\u00e9n el evangelio se hace presente con poder salv\u00edfico mediante la respuesta de la fe (He. 4.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El uso del vocablo \u201cevangelios\u201d como designaci\u00f3n de los primeros cuatro libros del NT tiene origen posb\u00edblico (s. II d.C.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> C. H. Dodd, <i>La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y su desarrollo<\/i>, 1974; U. Becker, \u201cEvangelio\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn746\" name=\"_ftnref746\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 147\u2013153; P. Bl\u00e4ser, \u201cEvangelio\u201d, <i>Conceptos fundamentales de teolog\u00eda<\/i>, 1966, t(t). II, pp. 87\u201396; J. Jeremias,<i> Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1977, pp. 138\u2013148; K. H. Schelkle, Teolog\u00eda del Nuevo Testamento, 1977, t(t). II, pp. 78\u201395; R. H. Mounce, \u201cEvangelio\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn747\" name=\"_ftnref747\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, pp. 219\u2013221. U. Becker, <i>NIDNTT<\/i> 2, pp. 107\u2013115; C. H. Dodd, <i>The Apostolic Preaching and its Developments<\/i>, 1936; R. H. Mounce, <i>The Essential Nature of New Testament Preaching<\/i>, 1960; G. Friedrich en <i>TDNT<\/i> 2, pp. 705\u2013735.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn748\" name=\"_ftnref748\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.H.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Nueva, Palabra, Promesa Mat 4:23; Mar 1:14 predicando el e del reino Mat 11:5; Luk 7:22 a los pobres es anunciado el e Mat 24:14 ser\u00e1 predicado este e del reino en todo Mat 26:13; Mar 14:9 predique este e .. se contar\u00e1 Mar 1:1 principio del e de Jesucristo, Hijo de Mar 8:35 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEVANGELIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1972","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1972"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1972\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}