{"id":1979,"date":"2016-02-04T23:05:45","date_gmt":"2016-02-05T04:05:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/expiacion\/"},"modified":"2016-02-04T23:05:45","modified_gmt":"2016-02-05T04:05:45","slug":"expiacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/expiacion\/","title":{"rendered":"EXPIACION"},"content":{"rendered":"<p>v. Propiciaci\u00f3n, Redenci\u00f3n<br \/>\nExo 29:33 aquellas cosas con las cuales se hizo e<br \/>\nExo_2930:10 sobre sus cuernos har\u00e1 Aar\u00f3n e una<br \/>\nLev 1:4 su mano .. y ser\u00e1 aceptado para e suya<br \/>\nLev 4:3 ofrecer\u00e1 .. un becerro sin defecto para e<br \/>\nLev 4:20 as\u00ed har\u00e1 el sacerdote e por ellos<br \/>\nLev 5:6 para su e traer\u00e1 a Jehov\u00e1 por su pecado<br \/>\nLev 8:14 manos sobre la cabeza del becerro de la e<br \/>\nLev 16:30 en este d\u00eda se har\u00e1 e por vosotros, y<br \/>\nLev 23:27 diez d\u00edas de este mes ser\u00e1 el d\u00eda de e<br \/>\nLev 25:9 d\u00eda de la e har\u00e9is tocar la trompeta<br \/>\nNum 8:12 por e .. para hacer e por los levitas<br \/>\nNum 15:25 sacerdote har\u00e1 e por .. la congregaci\u00f3n<br \/>\nNum 25:13 celo .. e hizo e por los hijos de Israel<br \/>\nNum 31:50 hacer e por nuestras almas delante<br \/>\nDeu 32:43 har\u00e1 e por la tierra de su pueblo<br \/>\nIsa 53:10 haya puesto su vida en e por el pecado<br \/>\nEze 45:20 as\u00ed har\u00e1s el .. y har\u00e1s e por la casa<\/p>\n<hr>\n<p>Expiaci\u00f3n    (heb. kippur\u00eem, literalmente, \u00abcubiertas\u00bb [de los verbos k\u00e2far, \u00abcubrir\u00bb, \u00abhacer expiaci\u00f3n\u00bb, \u00abreconciliar\u00bb; y kipper, \u00abcubrir pecados\u00bb]; kapp\u00ear, \u00absustituci\u00f3n\u00bb; gr. katallague, \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb).  T\u00e9rmino que aparece en el AT, generalmente en relaci\u00f3n con diversos sacrificios y servicios del sistema ceremonial.  El t\u00e9rmino griego refleja la idea fundamental de restablecer la armon\u00ed\u00ada en una relaci\u00f3n, de modo que cuando hubo una separaci\u00f3n \u00e9sta pueda ser eliminada por el proceso de cubrir el problema, producir la reconciliaci\u00f3n.  La palabra \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb adquiri\u00f3 el significado teol\u00f3gico y t\u00e9cnico de \u00abpropiciaci\u00f3n\u00bb, y cuando se la usa as\u00ed\u00ad implica que el sacrificio de Cristo en la cruz constituy\u00f3 una reparaci\u00f3n para un Dios ofendido.  Este concepto refleja la idea pagana de propiciar a una deidad ofendida con el fin de evitar su ira y venganza y supone que Dios debe ser reconciliado con nosotros.  Cuando k\u00e2far y kippur\u00eem se usan en relaci\u00f3n con el sistema ceremonial, el escritor b\u00ed\u00adblico supone que las personas o cosas por las que se hace ese \u00abcubrimiento\u00bb -las personas o cosas cubiertas- son comunes, \u00abinmundas\u00bb o pecaminosas a la vista de un Dios justo; por tanto, no aceptos ante \u00e9l.  Por causa del pecado en general, y a veces por causa de pecados particulares en especial, se entiende que los hombres est\u00e1n alejados de Dios.  Pero los escritores b\u00ed\u00adblicos presentan a Dios como ansioso de una reconciliaci\u00f3n, y muestran que \u00e9l ha hecho las provisiones necesarias para lograr esto.  No es necesario cambio alguno de parte de \u00e9l para producir la reconciliaci\u00f3n, porque el hombre en su estado natural es un pecador que ni siquiera tiene el deseo de ser reconciliado, y por lo tanto es necesario un cambio de su parte.  Es el pecador quien debe ser \u00abcubierto\u00bb o reconciliado con Dios, no Dios con respecto al pecador.  El sistema ritual proporcionaba una ilustraci\u00f3n objetiva de c\u00f3mo los hombres se pueden reconciliar con Dios.  La sangre de los animales sacrificados prove\u00ed\u00ada la cobertura objetiva (Lev 17:11), pero esta sangre no pod\u00ed\u00ada, en s\u00ed\u00ad misma y por s\u00ed\u00ad sola, cubrir realmente al pecador (Heb 10:1, 4, 6, 8, 11).  S\u00f3lo si por fe ve\u00ed\u00ada en ella un s\u00ed\u00admbolo de la sangre de Cristo y aceptaba la promesa de la gracia divina as\u00ed\u00ad representada, era \u00abcubierto\u00bb en la realidad y de ese modo reconciliado con Dios (vs 10, 12, 14-18).  A esta \u00abcobertura\u00bb siempre le acompa\u00f1aban el perd\u00f3n de los pecados y la aceptaci\u00f3n divina (Lev 4:20; Num 15:25; etc.). Dios quedaba satisfecho con la sinceridad de prop\u00f3sito de la persona en cuyo favor se hac\u00ed\u00ada la \u00abcobertura\u00bb, y no hac\u00ed\u00ada nuevas acusaciones contra ella mientras permanecieran en armon\u00ed\u00ada con \u00e9l.  Unas pocas ilustraciones del uso de la palabra \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb en el AT ser\u00e1n suficientes para aclarar su significado.  El santuario y sus objetos estaban hechos con materiales comunes, y era necesario \u00abcubrirlos\u00bb, o \u00abhacer expiaci\u00f3n\u00bb por ellos, antes de ser entregados al uso sagrado (Exo 29:36, 37; 30:10; Lev 8:15; etc.).  Aar\u00f3n y sus hijos eran personas corrientes, y del mismo modo debieron ser \u00abcubiertos\u00bb cuando fueron separados para el sacerdocio (Exo 29:35; Lev 8:34).  Tambi\u00e9n se indicaba una cubierta de sangre por los pecados de la congregaci\u00f3n entera (Lev 4:20; Num 15:25), por los de las personas individuales (Lev 4:27-35; Num 15:28) y por diversas formas de impureza ritual (Lev 12:7, 8; 14:18, 20, 53; 15:28).  Al fin de la serie anual de ceremonias, en un d\u00ed\u00ada especial de \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb (Lev 16:21-28; Heb 10:1-3), Aar\u00f3n y sus hijos, los sacerdotes, hac\u00ed\u00adan una \u00abcobertura\u00bb espec\u00ed\u00adfica por las impurezas acumuladas en el a\u00f1o (Lev 16:6,11,24), 430 por el santuario y sus muebles (vs 16-20, 33, 34), y por el pueblo de Israel (vs 30, 34).  Esto simbolizaba la eliminaci\u00f3n completa y final del pecado del universo de Dios.  En el NT se describe esta obra de expiaci\u00f3n con la palabra \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb. Tambi\u00e9n se usan los vocablos gr. hilasterion (Rom 3:25), hil\u00e1skomai (Heb 2:17) e hilasm\u00f3s (1 Joh 2:2; 4:10), \u00abpropiciaci\u00f3n\u00bb, \u00abser propicio\u00bb o \u00abexpiar\u00bb.  La \u00abcobertura\u00bb verdadera ha sido provista por la preciosa sangre de nuestro Salvador, y la reconciliaci\u00f3n con Dios es posible mediante la fe en \u00e9l (Rom 5:8-11; 2Co 5:17-19).  Veanse D\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n; Propiciatorio.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Incluye la idea de reparaci\u00f3n, de lograr una reconciliaci\u00f3n que produce armon\u00ed\u00ada entre los que han estado separados, enemistados.<\/p>\n<p>En el AT, expiaci\u00f3n se expresa mayormente por el verbo kaphar, cuya ra\u00ed\u00adz significa cubrir. El sustantivo relacionado con este verbo, kopher, se usa principalmente en casos de rescate que cubre la ofensa, no de barrerlo fuera de la vista sino hacer un pago equivalente para que la ofensa sea realmente y exactamente pagada (p. ej., Exo 30:12 rescate; Num 35:31; Psa 49:7; Isa 43:3). Origin\u00e1ndose de este uso del sustantivo, una secci\u00f3n entera del verbo (en heb. las formas piel y pual, kipper y kuppar ) lleg\u00f3 a reservarse para expresar s\u00f3lo la idea de quitar la ofensa por medio de un pago equivalente y de esta manera acercando al que cometi\u00f3 la ofensa con el ofendido. Los \u00fanicos usos seculares de esta palabra (en Gen 32:20; Lev 5:16; Lev 16:30, Lev 16:33; Lev 17:11) muestran tambi\u00e9n que los medios de expiaci\u00f3n, el precio real pagado como equivalente del pecado cometido, era la sangre sacrificial, la vida entregada en la muerte. Ver SANGRE.<\/p>\n<p>En el ritual del d\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n (Lev 16:15-17, Lev 16:20-22) el Se\u00f1or quer\u00ed\u00ada que su pueblo supiera la significaci\u00f3n de lo que hab\u00ed\u00ada sucedido en secreto cuando el sumo sacerdote rociaba la sangre sobre la cubierta de expiaci\u00f3n (heb., kapporeth). Por lo tanto decret\u00f3 la ceremonia del macho cabr\u00ed\u00ado vivo para que pudieran ver con sus propios ojos a sus pecados puestos sobre otro y ver que sus pecados eran quitados para siempre para nunca volver. Ver EXPIACION, DIA DE LA; Ver IMPOSICION DE MANOS.<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada cristiana, la expiaci\u00f3n es la doctrina central de la fe y puede correctamente incluir todo lo que Jes\u00fas logr\u00f3 para nosotros en la cruz. Fue una expiaci\u00f3n vicaria (sustituta). En el d\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n el macho cabr\u00ed\u00ado, que era sustituido, en cierto sentido no era tan valioso como una persona, aunque nunca hubiera pecado; pero Dios en su gracia sin igual provey\u00f3 un sustituto que era infinitamente mejor que el pecador, absolutamente sin pecado y santo y m\u00e1s querido por el Padre que toda su creaci\u00f3n. La paga del pecado es muerte (Rom 6:23) y al que no conoci\u00f3 pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fu\u00e9ramos hechos justicia de Dios en \u00e9l (2Co 5:21).<\/p>\n<p>Hay dos hechos contrarios que el ingenio de los te\u00f3logos no hubieran podido reconciliar sin la soluci\u00f3n de Dios: Primero, que Dios es santo y odia el pecado y que seg\u00fan su santa ley el pecado es un crimen capital; y segundo, que Dios es amor (1Jo 4:8). As\u00ed\u00ad que el dilema era: \u00bfC\u00f3mo puede Dios ser justo y al mismo tiempo justificar al pecador? (comparar Rom 3:26). Joh 3:16 nos dice que tanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo. En los eternos concilios de la Trinidad, Jes\u00fas se ofreci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo para cargar con nuestros pecados (Rev 13:8). Voluntariamente se despoj\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo de las divinas vestiduras de omnipotencia, omnisciencia y gloria (Phi 2:5-8) a fin de ser aut\u00e9nticamente humano. Cumpli\u00f3 a la perfecci\u00f3n la ley en nuestro lugar (Mat 5:18) y luego pag\u00f3 la pena por nuestros pecados al morir por nosotros en la cruz. La obra expiatoria de nuestro Se\u00f1or mira hacia tres direcciones: hacia el pecado (1Pe 1:18-19), hacia nosotros (Rom 5:6-11) y hacia el Santo Padre (1Jo 2:1).<\/p>\n<p>La RVa emplea el t\u00e9rmino expiaci\u00f3n mientras la RVR-1960 utiliza la palabra \u2020\u0153propiciaci\u00f3n\u2020\u009d tres veces: hilasterion (Rom 3:25; tambi\u00e9n BA, BJ y VHA [DHH: perd\u00f3n; RVA: expiaci\u00f3n]); hilasmos (1Jo 2:2; tambi\u00e9n BA, BJ y VHA [DHH: sacrificio; RVA: expiaci\u00f3n]); hilasmos (1Jo 4:10; tambi\u00e9n BA, BJ y VHA [DHH: sacrificio; RVA: expiaci\u00f3n]). La BA la usa una vez m\u00e1s (hilaskomai, Heb 2:17 [BJ, RVA, RVR-1960 y VHA: expiar; DHH:<br \/>\nobtener el perd\u00f3n]. Propiciaci\u00f3n y expiaci\u00f3n no son sin\u00f3nimos; tienen significados muy distintos. Propiciaci\u00f3n es algo que se hace a una persona:<br \/>\nCristo propici\u00f3 a Dios en el sentido de que apart\u00f3 la ira de Dios de los pecadores culpables, soportando esa ira \u00e9l mismo en la soledad del Calvario.<\/p>\n<p>La expiaci\u00f3n es lo que se hace para con delitos o pecados o malas acciones:<br \/>\nJes\u00fas provey\u00f3 el medio para limpiarlas o cancelarlas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(cancelar, sufrimiento padecido para pagar una falta).<\/p>\n<p> 1- La Muerte de Jes\u00fas, exp\u00ed\u00ada nuestros pecados, J n.1:29, Is.53, Mar 10:45.<\/p>\n<p> 2- La Santa Misa, sacrificio de expiaci\u00f3n: (Luc 22:19-20).<\/p>\n<p> Los sacrificios del A.T. eran prefiguraci\u00f3n del \u00fanico Sacrificio verdadero del Calvario, que se hace vida en cada Santo Sacrificio de la Misa.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Acto por el cual, mediante un sacrificio, se busca que Dios sea propicio, satisfaciendo su justicia, borrando la culpa, purificando el alma y reconcili\u00e1ndola con \u00e9l. En el AT, con los sacrificios se reconoc\u00ed\u00ada que Dios estaba airado contra el pecado y que se hac\u00ed\u00ada aquello con el prop\u00f3sito de apaciguarlo, o ponerlo en disposici\u00f3n favorable, o hacerlo propicio. Tambi\u00e9n el hombre reconoc\u00ed\u00ada su culpa y trataba de eliminarla, o purificarse, o expiarla. El sacrificio, entonces, procuraba cargar sobre una v\u00ed\u00adctima inocente la ira de Dios (expiar) y ponerle en actitud favorable hacia el hombre (propiciar). El t\u00e9rmino hebreo que se utiliza para e. es kaphar. En el NT no se dice nunca propiamente \u2020\u0153expiar\u2020\u009d, sino \u2020\u0153ser propicio\u2020\u009d (gr. ilaskomai). En el sentido b\u00ed\u00adblico, \u2020\u0153expiar\u2020\u009d no tiene solamente un significado negativo, como indicar castigo, sino tambi\u00e9n uno positivo, se\u00f1alando a purificaci\u00f3n, a limpieza y reconciliaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, en Exo 29:36 (\u2020\u0153&#8230;y purificar\u00e1s el altar cuando hagas e. por \u00e9l\u2020\u009d).<\/p>\n<p>La justicia y santidad de Dios le obligan a condenar el pecado. El NT es muy enf\u00e1tico al presentar el hecho de que Dios est\u00e1 airado a causa del pecado, pues \u2020\u0153la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres\u2020\u009d (Rom 1:18; Col 3:6; 1Te 1:10). Dios provey\u00f3 soberanamente en el AT una manera para realizar la e. de los pecados por medio de los sacrificios de animales, cuya sangre se derramaba siguiendo las instrucciones divinas. Pero la muerte de un animal no pod\u00ed\u00ada tener el valor suficiente como para compensar la magnitud de la ofensa a Dios que el pecado representa, ni borrar la culpa (\u2020\u0153La sangre de los toros y de los machos cabr\u00ed\u00ados no puede quitar los pecados\u2020\u009d [Heb 10:4]). La explicaci\u00f3n del prop\u00f3sito de los sacrificios veterotestamentarios de animales la ofrece el NT cuando dice que ellos eran \u2020\u0153figura y sombra\u2020\u009d (Heb 8:5) de lo que habr\u00ed\u00ada de venir: la muerte del Se\u00f1or Jes\u00fas en la cruz. \u00e9l es \u2020\u0153el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo\u2020\u009d (Jua 1:29). Fue necesario que Dios mismo buscara y ofreciera una salida al problema del pecado a trav\u00e9s de la encarnaci\u00f3n y muerte de su Hijo, que se convirti\u00f3 as\u00ed\u00ad en ofrenda expiatoria y propiciatoria.<br \/>\nhecho mismo de que fuera Dios quien tuviera la iniciativa en este sentido indica ya que la obra de e. surge de su amor hacia los hombres. No se trata de una deidad pagana, caprichosa, antojadiza y desp\u00f3tica a la cual hay que supuestamente satisfacer con sacrificios. Dios ama al ser humano y de s\u00ed\u00ad mismo desea su bien, por eso busc\u00f3 la soluci\u00f3n. \u2020\u0153Porque de tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig\u00e9nito, para que todo aquel que en \u00e9l cree no se pierda, mas tenga vida eterna\u2020\u009d (Jua 3:16). Por lo tanto, la e. no se realiza a contrapelo de la voluntad de Dios, como quien le arrebata algo, o como si se le impusiera. Surge de Dios mismo la iniciativa de hacerla para beneficio nuestro, pues \u00e9l \u2020\u0153no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento\u2020\u009d (2Pe 3:9).<br \/>\nhombre, por s\u00ed\u00ad mismo, no pod\u00ed\u00ada satisfacer la justicia de Dios, ni su consiguiente ira, pues lo que sale de \u00e9l viene forzosamente contaminado, ya que \u2020\u0153todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia\u2020\u009d (Isa 64:6). Por eso era imprescindible que la e. se realizara en forma sustitutiva o vicaria, es decir, que una v\u00ed\u00adctima sin culpa recibiera el castigo merecido por el pecador. Esta verdad se repite constantemente en el NT. Cuando instituy\u00f3 la Santa Cena, el Se\u00f1or Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisi\u00f3n de los pecados\u2020\u009d (Mat 26:28). Pedro escrib\u00ed\u00ada que el Se\u00f1or Jes\u00fas \u2020\u0153llev\u00f3 &#8230; nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero\u2020\u009d (1Pe 2:24). De manera que la muerte de Cristo no puede ser presentada como la de un m\u00e1rtir, ni decirse que s\u00f3lo muri\u00f3 para darnos alguna lecci\u00f3n, por m\u00e1s sublime que \u00e9sta sea. La muerte de Cristo, tema c\u00e9ntrico de las Escrituras, en las cuales se alude a ella con las expresiones referidas a su sangre, tuvo lugar \u2020\u0153en vez de\u2020\u009d el pecador, en nuestro lugar. Es una muerte vicaria. \u2020\u0153Cristo nos am\u00f3, y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante\u2020\u009d (Efe 5:2).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[437]<br \/>\n La reparaci\u00f3n del error o pecado cometido, ante los hombres si se ha fallado ante ellos con culpa o sin ella y ante Dios en las dimensiones espirituales y morales de la infracci\u00f3n de la ley divina y de la culpa que la desobediencia genera en la conciencia.<\/p>\n<p>   Todo pecado, especialmente los que suponen injusticia o perjuicio para otros, bien por lesi\u00f3n, por agravio, por abuso, deja una necesidad interior de reparar en lo posible el mal causado.<\/p>\n<p>    En la Escritura Sagrada aparece con frecuencia la llamada a la expiaci\u00f3n al considerar a Dios irritado por la infracci\u00f3n de sus leyes santas. Los israelitas, por orden del mismo Dios, ten\u00ed\u00adan acciones frecuentes de expiaci\u00f3n (Gen. 32.21; Tob. 12.9; Dan 4.24; Job. 36.18) con la idea preconcebida de que Dios necesitaba \u00abaplacar su ira\u00bb, \u00abolvidar su ofensa\u00bb, \u00abhallar agrado en su desagrado\u00bb, como si Dios se pudiera olvidar, irritar o contentarse. Pero es evidente que las formas b\u00ed\u00adblicas de hablar responden a los modos culturales en que se genera el texto y a las pr\u00e1cticas cultuales del pueblo elegido en el tiempo en que camina.<\/p>\n<p>    Los cristianos, siguiendo las ense\u00f1anzas del mismo Jes\u00fas, advierten que la idea de expiaci\u00f3n ya no puede separarse del gran sacrificio que Jes\u00fas hizo de una vez por todas. (Hebr. 2.17; Rom 3.25; 1 Jn. 2.2 y 4.10)<\/p>\n<p>    Pero son consciente que el mensaje de penitencia, de arrepentimiento, de conversi\u00f3n, de reparaci\u00f3n, de expiaci\u00f3n, que Jes\u00fas ha proclamado les afecta muy de cerca, mas no de forma aut\u00f3noma, sino uniendo sus actos y gestos reparadores al mismo sacrificio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Esa es la postura que e debe adoptar en la formaci\u00f3n de la conciencia de los educandos. Es preciso ense\u00f1arles a hacer sacrificios o actos de renuncia y penitencia, pero siempre en uni\u00f3n a los m\u00e9ritos de Jes\u00fas de la manera m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente posible. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad tiene sentido la penitencia cristiana.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Coraz\u00f3n de Cristo, pecado, penitencia, sacrificio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> chivo, fiestas, altar, templo). El judaismo de la comunidad del templo ha estado centrado en la experiencia de la pureza de Dios y en la exigencia de purificar al pueblo, expiando por las faltas cometidas. En ese contexto se sit\u00faa la fiesta y la teolog\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, que han influido mucho en la visi\u00f3n posterior del cristianismo.<\/p>\n<p>(1) Fiesta de la Expiaci\u00f3n. Las fiestas primitivas de Israel estaban vinculadas al a\u00f1o agr\u00ed\u00adcola y eran Pascua-Azimos, Pentecost\u00e9s y Tabern\u00e1culos (cf. Ex 34,18-26; Dt 15,1-17), y entre ellas ten\u00ed\u00ada quiz\u00e1 prioridad la de Pascua. Pero, pasando el tiempo, una vez que Israel fue perdiendo su car\u00e1cter agr\u00ed\u00adcola y vino a convertirse en comunidad unida en tomo a un templo, las fiestas m\u00e1s vinculadas a la cosecha tendieron a quedar en un segundo plano, mientras se volv\u00ed\u00ada cada vez m\u00e1s importante la fiesta de la Expiaci\u00f3n, que puede tener antecedentes preex\u00ed\u00adlicos, pero que s\u00f3lo se menciona y desarrolla tras el exilio. Ez 45,18 supone que se debe celebrar en primavera. Pero despu\u00e9s se ha impuesto el tiempo de oto\u00f1o, en el entorno de la celebraci\u00f3n de los Tabern\u00e1culos, hacia el final del a\u00f1o. As\u00ed\u00ad Lv 23,26-32 ordena que la Expiaci\u00f3n se celebre el diez del s\u00e9ptimo mes, cinco d\u00ed\u00adas antes que la fiesta de los Tabern\u00e1culos (Ex 23,34; \u00e9se es tambi\u00e9n el orden de celebraciones en Nm 29,7-33). El D\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n (Yom Kippur) se entiende as\u00ed\u00ad como una preparaci\u00f3n para la fiesta de los Tabern\u00e1culos*, que recibe un car\u00e1cter cada vez m\u00e1s mesi\u00e1nico y escatol\u00f3gico (de anticipaci\u00f3n de la venida de Dios). Dentro del contexto de agradecimiento por la culminaci\u00f3n del a\u00f1o transcurrido y de anticipaci\u00f3n mesi\u00e1nica (al final de la cosecha), se sit\u00faa por tanto la fiesta de la Expiaci\u00f3n, que ha venido a convertirse en el d\u00ed\u00ada principal del calendario jud\u00ed\u00ado, desde los tiempos finales del Antiguo Testamento hasta nuestro tiempo. Esta es la fiesta b\u00e1sica del judaismo interpretado como comunidad cultual, en torno al santuario de Jerusal\u00e9n, donde se celebra una liturgia dirigida sobre todo a la petici\u00f3n de perd\u00f3n y al perd\u00f3n de los pecados (entendidos en gran parte de un modo ritual). Este d\u00ed\u00ada ha venido a convertirse en la Fiesta por excelencia: d\u00ed\u00ada del encuentro purificador de Dios con su pueblo, anticipaci\u00f3n de su presencia final. En principio, los israelitas hab\u00ed\u00adan sido un pueblo gozoso, m\u00e1s centrados en la vida, el pan y el vino que en las liturgias penitenciales. Pero despu\u00e9s, por la misma l\u00f3gica del aislamiento y quiz\u00e1 por el influjo del dualismo persa y el esplritualismo griego, han destacado el aspecto penitencial de la vida, como ha visto, desde una perspectiva cristiana, la carta a los Hebreos. Los jud\u00ed\u00ados aparecen as\u00ed\u00ad, quiz\u00e1 de forma sesgada, como un pueblo obsesionado por el pecado y por la exigencia de pureza, aunque sin poder nunca lograrla (Heb 10,11). Por eso, la mayor parte de sus sacrificios se han concebido como medio para el perd\u00f3n de los pecados y el m\u00e1s significativo de todos, el que marca con m\u00e1s fuerza la identidad jud\u00ed\u00ada, se celebraba el d\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n: (cf. Lv 16,2-31). La liturgia de este d\u00ed\u00ada (Yom Kippur) ha centrado la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada tras el exilio, dejando en un segundo plano las fiestas de  Pascua y Pentecost\u00e9s. Desde aqu\u00ed\u00ad se entiende no s\u00f3lo el sacrificio de los chivos, sino tambi\u00e9n la organizaci\u00f3n del templo.<\/p>\n<p>(2) Experiencia y teolog\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n. El templo. El ritual de la expiaci\u00f3n ha sido fijado de un modo solemne en Lv 16, donde se nos habla de un modo especial del chivo* expiatorio y del chivo emisario. Presentamos el tema general: \u00abYahv\u00e9 habl\u00f3 a Mois\u00e9s&#8230;: Di a tu hermano Aar\u00f3n que no entre en cualquier tiempo en el santuario, m\u00e1s all\u00e1 de la cortina, hasta el propiciatorio (.kapporet) que est\u00e1 sobre el arca. As\u00ed\u00ad no morir\u00e1, porque ya me dejo ver en una nube sobre el propiciatorio. As\u00ed\u00ad entrar\u00e1 Aar\u00f3n en el santuario: Con un novillo para la expiaci\u00f3n y un camero para el holocausto&#8230; Adem\u00e1s recibir\u00e1 de la asamblea (\u2020\u2122adat) israelita dos machos cabr\u00ed\u00ados (= chivos) para la expiaci\u00f3n y un carnero para el holocausto. Despu\u00e9s tomar\u00e1 los dos chivos y los presentar\u00e1 ante Yahv\u00e9, a la entrada de la tienda del encuentro. Y echar\u00e1 Aar\u00f3n las suertes sobre los dos chivos: una suerte para Yahv\u00e9, otra suerte para Azazel. Tomar\u00e1 Aar\u00f3n el chivo que haya tocado en suerte para Yahv\u00e9 y lo ofrecer\u00e1 en expiaci\u00f3n. Y el chivo que haya tocado en suerte para Azazel lo presentar\u00e1 vivo ante Yahv\u00e9 para hacer sobre \u00e9l la propiciaci\u00f3n, para enviarlo a Azazel, al desierto&#8230;\u00bb (cf. Lv 16,1-10). Este pasaje nos permite evocar el sentido del templo como lugar de expiaci\u00f3n, con su entorno sagrado y su rito.<\/p>\n<p>(3) Templo expiatorio. Los israelitas han construido un templo de Dios, con un patio externo donde est\u00e1 el altar, al aire libre, a la vista de los fieles y una tienda o lugar de encuentro, que podemos llamar Santo, propio de los sacerdotes oficiantes, y finalmente un Qodes o Sant\u00ed\u00adsimo, m\u00e1s all\u00e1 de la cortina, donde s\u00f3lo penetra una vez al a\u00f1o el Sumo Sacerdote (cf. Lv 16,34). Dios se ha reservado un espacio donde habita, sosteniendo la vida de sus fieles, pero recibiendo tambi\u00e9n los pecados e impurezas que ensucian su nombre y su presencia. Por eso se establecen unos ritos de purificaci\u00f3n, que devuelven al pueblo la pureza. Como sacramento que indica la unidad y separaci\u00f3n entre Dios y el pueblo se ha establecido una cortina (Paroket: 16,2.12.15), un velo de misterio que separara el Santo (tienda del encuentro) del Sant\u00ed\u00adsimo o lugar del gran silencio donde s\u00f3lo entra una vez al a\u00f1o el Sumo Sacerdote, revestido de ornamentos oficiales, con la sangre de la propiciaci\u00f3n. En el centro del Sant\u00ed\u00adsimo se encuentra el Kapporet, propiciatorio o placa que recubre el arca de la alianza, como escabel donde Yahv\u00e9 pone sus pies, al sentarse en el trono invisible de su templo. De esa forma se evoca el misterio del lugar sagrado: quien entre all\u00ed\u00ad sin causa morir\u00e1.<\/p>\n<p>(4) C\u00ed\u00adrculos sagrados. En torno a ese espacio sagrado del templo se abre un c\u00ed\u00adrculo de santidad en el que puede vivir el pueblo; m\u00e1s all\u00e1 queda el desierto amenazante de Azazel*. Pues bien, cuando llega el tiempo sagrado de la expiaci\u00f3n se vinculan de forma especial Dios y pueblo, pero tambi\u00e9n Azazel se hace visible. El centro es Dios, definido como Santidad, seg\u00fan indica el lugar donde habita (Qodes, lugar santo). Ciertamente es due\u00f1o universal del cosmos y tiene su morada sobre el cielo (cf. 1 Re 8), pero ha elegido el templo de Israel como lugar de su presencia. El exterior es Azazel, la ant\u00ed\u00adtesis de Dios, signo del pecado que amenaza en el desierto. El texto no teoriza sobre \u00e9l: no se esfuerza por fijar su rostro, definirle o presentarle (es un texto de rito, no de mito); sabe, sin embargo, que Azazel habita fuera, al margen de nuestra morada, al otro lado de la frontera que separa lo puro de lo impuro. En medio queda el pueblo, entre la pureza de Yahv\u00e9 y el pecado de Azazel. Aqu\u00ed\u00ad no se citan sus instituciones sociales, ni sus rasgos familiares, econ\u00f3micos, sociales. Lo que importa es la mancha o pecado (violencia) del pueblo, que debe purificarse, pues de lo contrario se podr\u00e1 destruir a s\u00ed\u00ad mismo, en manos de Azazel. Entre Dios y Azazel, como representante del pueblo, se eleva el Sacerdote*, un hombre capaz de realizar el rito de purificaciones, tomando en sus manos la sangre que limpia y consagra el santuario (chivo* expiatorio) y expulsando al campo exterior de Azazel los pecados del pueblo (chivo* expiatorio).<\/p>\n<p>(5) El rito. La limpieza del espacio sagrado (\u00c2\u00a1hecha de sangre santa!) exige la expulsi\u00f3n de aquellos a quienes se manda al desierto exterior, con el Chivo de Azazel. As\u00ed\u00ad pueden concretarse las dos grandes experiencias: la purificaci\u00f3n interior expresada por la sangre del buen chivo s\u00f3lo es posible con la ex  pulsi\u00f3n del mal chivo y de aquellos que \u00e9l representa. La paz hacia dentro se vincula, seg\u00fan eso, con la violencia hacia fuera: hay que amar a los amigos (chivo de Dios) y odiar a los enemigos (chivo de Azazel), en contra de lo que Jes\u00fas dir\u00e1 en Mt 5,43-44 (superando as\u00ed\u00ad la doble moral que ha marcado y sigue macando nuestra historia). Este es el contenido de la gran fiesta del Yotn Kippur, que ha definido por siglos la experiencia israelita. Imaginemos la escena final: concluida la representaci\u00f3n sacrificial y cat\u00e1rtica de la sangre del buen chivo (con la sangre de un toro y un carnero), despu\u00e9s de haber expulsado al mal chivo al desierto, donde queda en manos de Azazel, sin poder acercarse al santuario, los reconciliados pueden volver a sus casas y vivir en paz con Dios un a\u00f1o m\u00e1s. Pero han dejado sangre sobre el altar y han tenido que expulsar hacia el desierto a los culpables. El Dios del buen chivo sacrificado les ha permitido vivir en unidad, aunque rodeados por una cultura de pecado, donde reina Azazel en el desierto. Este ha sido un rito peligroso, que ha capacitado a los israelitas para trazar el gran misterio de la divisi\u00f3n sagrada y para habitar reconciliados en una tierra rodeada por Sat\u00e1n. De esa forma, ellos se sienten capaces de caminar por la estrecha senda, entre Yahv\u00e9 y Azazel. Por eso se dice al final que tanto el buen sacerdote como los portadores del chivo de Azazel \u00abtendr\u00e1n que lavarse los vestidos\u00bb Ha terminado el rito. Se han cumplido las suertes de la vida (expresadas en las suertes de los chivos sorteados, uno para el Dios que purifica por la sangre, el otro para el Diablo del desierto). Sigue la vida. Pero \u00e9sta es la vida de aquellos que fundan su unidad interior en la violencia del chivo de Dios, cuya sangre les purifica, y en la violencia m\u00e1s grande del chivo de Azazel, al que mandan al desierto (al que pueden combatir y matar, como se mata a los enemigos de Dios).<\/p>\n<p>Cf. G. A. Andersen, Sac\u00f1fices artd Offerings in Ancient Israel: Stndies in their Social and Political Importance, HSM 41 Atlanta 1987; G. Deiana, Ilgiomo delTEspiazione. Il kippur nella tradizione b\u00ed\u00adblica, ABI 30, EDB, Bolonia 1995; H. Hubert y M. Mauss, De la naturaleza y de la funci\u00f3n de los sacrificios, en M. Mauss, LO sagrado y lo profano. Obras I, Barral, Barcelona 197\u00ed\u201c, 143-248; B. Janowski, S\u00fchne ais Heilsgeschehen: Studien zur S\u00fchnetheologie der Priesterschrift und zur Wurzel KPR im Alten Orient und im Alten Testanient, WMANT 55, Neukirchen 1982; N. KIUCHI, The Purification offering in the Priestly Literature, JSOT SuppSer 56, Sheffield \u00ed\u008d987; R. DE VAUX, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1985.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Es el acto con que el creyente pone  remedio: a) al pecado cometido y a las consecuencias negativas que se derivan de \u00e9l; b) a la falta de amor, que es ra\u00ed\u00adz del pecado; c) a la divisi\u00f3n o enemistad que se ha establecido entre Dios y el hombre con el mismo pecado.<\/p>\n<p>La expiaci\u00f3n puede realizarla bien el  que ha pecado, bien otro individuo (expiaci\u00f3n vicaria), que se compromete voluntariamente con su propia ofrenda amorosa y onerosa a compensar las faltas de otros. La posibilidad de la expiaci\u00f3n vicaria se basa en la solidaridad que existe entre el individuo y la comunidad: en virtud de la misma, los m\u00e9ritos y las culpas de los individuos tienen siempre una resonancia comunitaria. El valor expiatorio tanto del culto como de la ofrenda personal se deriva de la justa disposici\u00f3n interior respecto a Dios: el sacrificio de expiaci\u00f3n tiene que ser ofrecido con humildad, es decir, con la conciencia de que el perd\u00f3n de los pecados es siempre fruto del amor de Dios y no la recompensa necesaria y debida por el gesto realizado por el hombre. El Antiguo Testamento indica en la figura del Siervo de Yahveh el ejemplar del creyente que con su sufrimiento vivido en obediencia a Dios redime y reconcilia a los hermanos. A la luz de esta figura, el Nuevo Testamento comprende la pasi\u00f3n y la muerte de Jes\u00fas como sacrificio de expiaci\u00f3n que obtiene la salvaci\u00f3n del mundo. La comunidad cristiana primitiva, siguiendo la ense\u00f1anza del Maestro de Nazaret, afirma que el sacrificio de Jes\u00fas es por nuestros pecados (1 Cor 15,3ss); el cuerpo y la sangre de Jes\u00fas, confiados a la Iglesia en la eucarist\u00ed\u00ada, se ofrecen \u00abpor muchos\u00bb (Mc 14,24); y este ofrecimiento, junto con la resurrecci\u00f3n de Cristo, se convierte, seg\u00fan la ense\u00f1anza de Pablo, en el centro de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica y en el fundamento de la justificaci\u00f3n. A Cristo Jes\u00fas \u00abDios lo ha hecho, mediante la fe en su muerte, instrumento de perd\u00f3n\u00bb (Rom 3,25). La dignidad  enorme del que se ofreci\u00f3 y el amor ilimitado que lo sostuvo confieren un valor absoluto y definitivo a la expiaci\u00f3n de Cristo, como subraya el autor de la carta a los Hebreos: la muerte de Jes\u00fas obtiene \u00abuna vez para siempre\u00bb aquella salvaci\u00f3n que las otras v\u00ed\u00adctimas ofrecidas a Dios no hab\u00ed\u00adan podido obtener.<\/p>\n<p>La antigua Iglesia, aunque conserv\u00f3  la convicci\u00f3n de la suficiencia de la expiaci\u00f3n de Cristo, recuerda en muchas ocasiones el valor del sacrificio de los m\u00e1rtires, como ofrenda que exp\u00ed\u00ada los pecados de los hombres. De esta manera empieza a abrirse camino la convicci\u00f3n de que todos los creyentes, siguiendo las huellas de Cristo, tienen la obligaci\u00f3n de participar en la obra de expiaci\u00f3n de los pecados propios y ajenos. Unida posteriormente al sacrificio de la penitencia, la expiaci\u00f3n viene a configurarse como un sacrificio que hay que cumplir despu\u00e9s de haber recibido el perd\u00f3n de los pecados; adquiere entonces un doble significado: es signo de la conversi\u00f3n y hace posible disminuir o eliminar del todo los castigos consiguientes a los pecados personales. Los actos expiatorios personales tienen valor, sin embargo, s\u00f3lo en virtud de su relaci\u00f3n con la muerte expiatoria de Cristo (DS 1689).<\/p>\n<p>A partir de Francisco de As\u00ed\u00ads y pasando a trav\u00e9s de la experiencia m\u00ed\u00adstica de Margarita Mar\u00ed\u00ada de Alacoque y de las ense\u00f1anzas de p\u00ed\u00ado XI y p\u00ed\u00ado XII, &#8211; la forma la expiaci\u00f3n se percibe como de participar el creyente en la pasi\u00f3n de Cristo o, m\u00e1s en general, en el disgusto de un Dios ofendido por causa de los pecados; de esta manera adquiere el significado de un gesto de amor con el que se compensa el no-amor de los pecadores ante un Dios que ama de manera visceral y apasionada a sus propias criaturas.<\/p>\n<p> G. M. Salvati<\/p>\n<p> Bibl.: AA. W , Redenci\u00f3n, en DTNT 1V 54 67; K. Rahner, Redenci\u00f3n, en SM, Y 758776; L. Sabourin, Redenci\u00f3n sacrificial Encuesta exeg\u00e9tica, DDB, Bilbao 1969; R. de Vaux, El gran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, en Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1962, 636-640: B. Sesbou\u00e9, Jesucristo, el \u00fanico mediador, 1, Secretariado Trinitario, Salamanca 1990, 315-350.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>En la Biblia se usa este t\u00e9rmino con referencia a cubrir los pecados. En las Escrituras Hebreas son comunes los t\u00e9rminos relacionados con la expiaci\u00f3n, sobre todo en los libros de Lev\u00ed\u00adtico y N\u00fameros. La palabra hebrea para expiar es ka\u00c2\u00b7f\u00e1r, y probablemente significaba en un principio \u2020\u0153cubrir\u2020\u009d o, seg\u00fan piensan algunos, \u2020\u0153borrar\u2020\u009d.<\/p>\n<p>El hombre necesita expiaci\u00f3n. El hombre tiene necesidad de que se le cubran o exp\u00ed\u00aden los pecados debido al pecado heredado (1Re 8:46; Sl 51:5; Ec 7:20; Ro 3:23), del que solo \u00e9l es responsable, no Dios. (Dt 32:4, 5.) Ad\u00e1n perdi\u00f3 la vida eterna en perfecci\u00f3n, y transmiti\u00f3 el pecado y la muerte a su prole (Ro 5:12), de modo que todos sus descendientes llegaron a estar condenados a muerte. Para que la humanidad pudiera recuperar la oportunidad de disfrutar de vida eterna, y en armon\u00ed\u00ada con el principio legal que m\u00e1s tarde Jehov\u00e1 incorporar\u00ed\u00ada en la ley mosaica, a saber, el de igual por igual, ten\u00ed\u00ada que hacerse expiaci\u00f3n con algo que equivaliera exactamente a lo que Ad\u00e1n hab\u00ed\u00ada perdido. (Dt 19:21.)<br \/>\nLa idea primaria que transmite la palabra \u2020\u0153expiaci\u00f3n\u2020\u009d en la Biblia, es \u2020\u0153cubrir\u2020\u009d o \u2020\u0153cambiar\u2020\u009d, y lo que se da como cambio por otra cosa tiene que tener el mismo valor. Ning\u00fan ser humano imperfecto pod\u00ed\u00ada suministrar tal expiaci\u00f3n para restaurar la vida humana perfecta a la humanidad en general ni a nadie en particular. (Sl 49:7, 8.) Para hacer expiaci\u00f3n por lo que Ad\u00e1n hab\u00ed\u00ada perdido, ten\u00ed\u00ada que proveerse una ofrenda por el pecado que tuviera el valor exacto de una vida humana perfecta.<br \/>\nJehov\u00e1 Dios instituy\u00f3 un modo de hacer expiaci\u00f3n en el pueblo de Israel que tipific\u00f3 una provisi\u00f3n mayor de expiaci\u00f3n. Jehov\u00e1, no el hombre, es quien debe recibir el cr\u00e9dito por determinar y revelar los medios de expiaci\u00f3n para cubrir el pecado heredado y suministrar liberaci\u00f3n de la resultante condena de muerte.<\/p>\n<p>Sacrificios de expiaci\u00f3n. Dios mand\u00f3 a los israelitas que ofrecieran sacrificios como ofrendas por el pecado para hacer expiaci\u00f3n. (Ex 29:36; Le 4:20.) De particular importancia era el D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n anual, cuando el sumo sacerdote de Israel ofrec\u00ed\u00ada sacrificios de animales a favor de s\u00ed\u00ad mismo, de los dem\u00e1s levitas y de las tribus no sacerdotales de Israel. (Le 16.) Los sacrificios de animales ten\u00ed\u00adan que ser inmaculados, lo que indicaba que su antitipo deb\u00ed\u00ada ser perfecto. Adem\u00e1s, el que se diera la vida de la v\u00ed\u00adctima y se derramara su sangre muestra el valor que ten\u00ed\u00ada la expiaci\u00f3n. (Le 17:11.) Las ofrendas por el pecado que hac\u00ed\u00adan los israelitas y los diferentes rasgos del D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n anual debieron impresionar en ellos la gravedad de su estado pecaminoso y lo necesitados que estaban de una expiaci\u00f3n completa. Sin embargo, los sacrificios de animales no pod\u00ed\u00adan expiar por completo el pecado humano, porque la creaci\u00f3n animal es inferior al hombre, a quien se dio el dominio sobre ella. (G\u00e9 1:28; Sl 8:4-8; Heb 10:1-4; v\u00e9anse D\u00ed\u008dA DE EXPIACI\u00ed\u201cN; OFRENDAS.)<\/p>\n<p>Cumplimiento en Cristo Jes\u00fas. Las Escrituras Griegas Cristianas relacionan sin ambages la expiaci\u00f3n completa de los pecados humanos con Jesucristo. En \u00e9l se cumplen los tipos y sombras de la ley mosaica, ya que es a quien se\u00f1alan los diferentes sacrificios de animales. Como humano perfecto, sin pecado, fue la ofrenda por el pecado de todos los descendientes de Ad\u00e1n que con el tiempo ser\u00e1n liberados del pecado y la muerte heredados. (2Co 5:21.) Cristo \u2020\u0153ofreci\u00f3 un sacrificio por los pecados perpetuamente\u2020\u009d (Heb 10:12), y no hay duda de que es \u2020\u0153el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo\u2020\u009d. (Jn 1:29, 36; 1Co 5:7; Rev 5:12; 13:8; comp\u00e1rese con Isa 53:7.) El perd\u00f3n depende del derramamiento de sangre (Heb 9:22), y a los cristianos que andan en la luz se les asegura que \u2020\u0153la sangre de Jes\u00fas su Hijo [los] limpia de todo pecado\u2020\u009d. (1Jn 1:7; Heb 9:13, 14; Rev 1:5.)<br \/>\nLa vida humana perfecta de Jes\u00fas ofrecida en sacrificio es la ofrenda por el pecado antit\u00ed\u00adpica. Es el elemento valioso con el que se compra a la humanidad, redimi\u00e9ndola del pecado y la muerte heredados. (Tit 2:13, 14; Heb 2:9.) Cristo mismo afirm\u00f3: \u2020\u0153El Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate [gr. l\u00fd\u00c2\u00b7tron] en cambio por muchos\u2020\u009d. (Mr 10:45; v\u00e9ase RESCATE.) Su sacrificio fue el pago exacto por lo que hab\u00ed\u00ada perdido el pecador Ad\u00e1n, ya que Jesucristo era perfecto y, por lo tanto, igual que Ad\u00e1n antes de su pecado. (1Ti 2:5, 6; Ef 1:7.)<\/p>\n<p>Se hace posible la reconciliaci\u00f3n. El pecado causa una divisi\u00f3n entre el hombre y Dios, pues Jehov\u00e1 no aprueba el pecado. La relaci\u00f3n entre el hombre y su Creador solo pod\u00ed\u00ada restablecerse si se satisfac\u00ed\u00ada el requisito de una verdadera expiaci\u00f3n del pecado. (Isa 59:2; Hab 1:13; Ef 2:3.) Jehov\u00e1 Dios ha hecho posible la reconciliaci\u00f3n entre s\u00ed\u00ad mismo y la humanidad pecaminosa mediante el hombre perfecto Cristo Jes\u00fas. Por ello, el ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3: \u2020\u0153Tambi\u00e9n nos alborozamos en Dios mediante nuestro Se\u00f1or Jesucristo, mediante quien ahora hemos recibido la reconciliaci\u00f3n\u2020\u009d. (Ro 5:11; v\u00e9ase RECONCILIACI\u00ed\u201cN.) Por consiguiente, para conseguir el favor de Dios, es necesario aceptar la mediaci\u00f3n de Jesucristo: la provisi\u00f3n de Dios para la reconciliaci\u00f3n. Solo por este medio es posible llegar a estar en una posici\u00f3n comparable a la de Ad\u00e1n antes de su pecado. Dios manifiesta su amor al hacer posible esta reconciliaci\u00f3n. (Ro 5:6-10.)<\/p>\n<p>La propiciaci\u00f3n satisface la justicia. Todav\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada que satisfacerse la justicia. Aunque el hombre hab\u00ed\u00ada sido creado perfecto, perdi\u00f3 esta condici\u00f3n cuando pec\u00f3, y tanto \u00e9l como sus descendientes llegaron a estar bajo la condenaci\u00f3n de Dios. La justicia y la fidelidad a los principios de rectitud requer\u00ed\u00adan que Dios ejecutara la sentencia de su ley contra el desobediente Ad\u00e1n. No obstante, el amor movi\u00f3 a Dios, a proporcionar un modo de satisfacer la justicia para que, sin violarla, la descendencia arrepentida del pecador Ad\u00e1n pudiera ser perdonada y consiguiera la paz con Dios. (Col 1:19-23.) Por lo tanto, Jehov\u00e1 \u2020\u0153envi\u00f3 a su Hijo como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados\u2020\u009d. (1Jn 4:10; Heb 2:17.) La propiciaci\u00f3n mueve a la consideraci\u00f3n propicia o favorable. El sacrificio propiciatorio de Jes\u00fas elimina la raz\u00f3n por la que Dios tiene que condenar a los hombres y hace posible que les extienda favor y misericordia. Esta propiciaci\u00f3n elimina el cargo de pecado y la condena de muerte resultante en el caso del Israel espiritual y de todos los dem\u00e1s que se valgan de ella. (1Jn 2:1, 2; Ro 6:23.)<br \/>\nLa idea de la sustituci\u00f3n sobresale en ciertos textos b\u00ed\u00adblicos relativos a la expiaci\u00f3n. Por ejemplo, Pablo observ\u00f3 que \u2020\u0153Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras\u2020\u009d (1Co 15:3), y que \u2020\u0153Cristo, por compra, nos libr\u00f3 de la maldici\u00f3n de la Ley, llegando a ser una maldici\u00f3n en lugar de nosotros, porque est\u00e1 escrito: \u2020\u02dcMaldito es todo aquel que es colgado en un madero\u2020\u2122\u2020\u009d. (G\u00e1l 3:13; Dt 21:23.) Pedro coment\u00f3: \u2020\u0153El mismo carg\u00f3 con nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero, para que acab\u00e1ramos con los pecados y vivi\u00e9ramos a la justicia. Y \u2020\u02dcpor sus heridas ustedes fueron sanados\u2020\u2122\u2020\u009d. (1Pe 2:24; Isa 53:5.) Pedro tambi\u00e9n escribi\u00f3: \u2020\u0153Cristo muri\u00f3 una vez para siempre respecto a pecados, un justo por injustos, para conducirlos a ustedes a Dios\u2020\u009d. (1Pe 3:18.)<\/p>\n<p>Esta provisi\u00f3n amorosa promueve la fe. Dios y Cristo han ejemplificado su amor en esta provisi\u00f3n de expiaci\u00f3n completa de los pecados heredados del hombre. (Jn 3:16; Ro 8:32; 1Jn 3:16.) Sin embargo, para beneficiarse de ella, la persona tiene que arrepentirse de verdad y ejercer fe. Jehov\u00e1 no se complac\u00ed\u00ada en los sacrificios de Jud\u00e1 cuando se ofrec\u00ed\u00adan sin la actitud apropiada. (Isa 1:10-17.) Dios envi\u00f3 a Cristo \u2020\u0153como ofrenda para propiciaci\u00f3n mediante fe en su sangre\u2020\u009d. (Ro 3:21-26.) Los que con fe aceptan la provisi\u00f3n de Dios para expiaci\u00f3n mediante Jesucristo pueden obtener la salvaci\u00f3n; los que la desprecian, no. (Hch 4:12.) Y para cualquiera que \u2020\u02dcvoluntariosamente practique el pecado despu\u00e9s de haber recibido el conocimiento exacto de la verdad, no queda ya sacrificio alguno por los pecados, sino que hay cierta horrenda expectaci\u00f3n de juicio\u2020\u2122. (Heb 10:26-31.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>v\u00e9ase Propiciaci\u00f3n <\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>Las traducciones de la Biblia utilizan con frecuencia el t\u00e9rmino \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb, o a veces \u00abpropiciaci\u00f3n\u00bb (hebr. kipper, gr. hilaskesthai) en el AT, sea a prop\u00f3sito de los *sacrificios \u00abpor el pecado\u00bb, en que se dice que el sacerdote \u00abejecuta el rito de la expiaci\u00f3n\u00bb (p.e., Lev 4). sea, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s especialmente, a prop\u00f3sito de la fiesta anual del 10 tisri, llamada general-mente \u00abel d\u00ed\u00ada de las expiaciones\u00bb o \u00abel gran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n\u00bb, cuyo ritual est\u00e1 descrito detalladamente en Lev 16.<\/p>\n<p>En el NT, si el t\u00e9rmino es raro (Rom 3,25; Heb 2,17; IJn 2,2: 4, 10), la idea se halla frecuentemente, no s\u00f3lo en toda la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, que asimila la misi\u00f3n *redentora de Cristo a la funci\u00f3n del sumo sacerdote el \u00abd\u00ed\u00ada de las expiaciones\u00bb, sino, m\u00e1s o menos ciertamente, cada vez que se declara que Cristo \u00abmuri\u00f3 por nuestros pecados\u00bb (p.c., 1Cor 15, 3) o que \u00abderram\u00f3 su sangre por la remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (p.e., Mt 26,28).<\/p>\n<p>1. Expiaci\u00f3n y pecado. En numerosas lenguas modernas la noci\u00f3n de expiaci\u00f3n tiende a confundirse con la de *castigo, aunque \u00e9ste no sea medicinal. Por el contrario, para todos los antiguos, y tal es el sentido del verbo expiare, tanto en la Vulgata como en la liturgia, quien dice expiar dice esencialmente \u00abpurificar\u00bb, o m\u00e1s exactamente hacer un objeto, un lugar, a una persona \u00abagradable a los dioses, despu\u00e9s de haber sido desagradable\u00bb (Lachelier). Toda expiaci\u00f3n supone, pues, la existencia de un pecado y tiene por efecto destruirlo.<\/p>\n<p>Como este *pecado no se concibe a la manera de una suciedad material, que el hombre ser\u00ed\u00ada capaz de hacer desaparecer, sino que se identifica con la rebeli\u00f3n misma del hombre contra Dios, la expiaci\u00f3n borra el pecado reuniendo de nuevo al hombre con Dios, \u00abconsagr\u00e1ndoselo\u00bb seg\u00fan el sentido de la aspersi\u00f3n de la *sangre. Como, por otra parte, el pecado provoca la *ira de Dios, toda expiaci\u00f3n pone un t\u00e9rmino a esta ira, \u00abhace a Dios propicio\u00bb; pero la Biblia atribuye de ordinario este papel a la oraci\u00f3n, mientras que el sacrificio de expiaci\u00f3n tiene m\u00e1s bien por fin \u00abhacer al hombre agradable a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>2. Expiaci\u00f3n e intercesi\u00f3n. En los raros pasajes en que aparecen asociados estos dos t\u00e9rminos de expiaci\u00f3n y de ira, se trata efectivamente de una *oraci\u00f3n: as\u00ed\u00ad, la expiaci\u00f3n de Mois\u00e9s (Ex 32,30; cf. 32,llss), o la de Aar\u00f3n (N\u00fam 17,llss), seg\u00fan la interpretaci\u00f3n de Sab 18,21-25; as\u00ed\u00ad, seg\u00fan el Targum, la de Pinh\u00e1s (Sal 106,30) y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s claramente la del \u00absiervo de Yahveh\u00bb, cuyo papel de intercesor se menciona cuatro veces (Targum Is 53,4.7.11.12). Y en virtud de esta misma noci\u00f3n de expiaci\u00f3n san Jer\u00f3nimo, siguiendo en esto el uso d\u00e9 las viejas versiones latinas, en la f\u00f3rmula estereotipada que concluye cada uno de los sacrificios por el pecado pudo traducir el verbo hebreo que significa \u00abejecutar el rito de expiaci\u00f3n\u00bb por un verbo que significa \u00aborar\u00bb o \u00abinterceder\u00bb (Lev 4, 20.26.31; etc.).<\/p>\n<p>No debe, pues, extra\u00f1arnos que la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, al describir a Cristo entrando en el cielo para desempe\u00f1ar all\u00ed\u00ad la funci\u00f3n esencial de su *sacerdocio definida como \u00abintercesi\u00f3n\u00bb (Heb 7,25; 9,24), pueda asimilarlo al sumo sacerdote, que penetra al otro lado del velo para all\u00ed\u00ad ejecutar el rito sacrificial por excelencia, la aspersi\u00f3n de la sangre sobre el propiciatorio.<\/p>\n<p>En todo caso tal interpretaci\u00f3n recalcaba hasta qu\u00e9 punto una expiaci\u00f3n aut\u00e9ntica no puede tener valor independientemente de las disposiciones interiores del que la ofrece; es ante todo un acto espiritual, que el gesto exterior expresa, pero que no puede suplir. Excluye igualmente toda pretensi\u00f3n del hombre, de forzar a Dios a hac\u00e9rsele propicio. La sabidur\u00ed\u00ada, describiendo la intercesi\u00f3n de Aar\u00f3n, cuida de precisar que su oraci\u00f3n consisti\u00f3 en \u00abrecordar a Dios sus promesas y sus juramentos\u00bb (Sab 18,22), tanto tal oraci\u00f3n viene a ser un acto de fe en la *fidelidad de Dios. La expiaci\u00f3n as\u00ed\u00ad concebida no tiende en absoluto, a no ser a los ojos del hombre, a cambiar las disposiciones de Dios, sino a disponer al hombre a acoger el don de Dios.<\/p>\n<p>3. Expiaci\u00f3n y perd\u00f3n. As\u00ed\u00ad el \u00abd\u00ed\u00ada de las expiaciones\u00bb era todav\u00ed\u00ada m\u00e1s en la conciencia religiosa de los jud\u00ed\u00ados, el \u00abd\u00ed\u00ada de los perdones\u00bb. Y cuando san Juan por dos veces, evocando ya la intercesi\u00f3n celestial de Cristo cerca del Padre (1Jn 2,2), ya la obra llevada a cabo ac\u00e1 en la tierra con su muerte y su resurrecci\u00f3n (1Jn 4, 10), declara que es, o que el Padre lo hizo, \u00abhilamos por nuestros pecados\u00bb, el t\u00e9rmino presenta sin duda el mismo sentido que tiene siempre en el AT griego (p.e., Sal 130,4) y que la palabra latina propitiatio presenta tambi\u00e9n siempre en la liturgia: por Cristo y en Cristo realiza el Padre el designio de su amor eterno (1Jn 4,8) \u00abmostr\u00e1ndose propicio\u00bb, es decir, \u00abperdonando\u00bb a los hombres, con un *perd\u00f3n eficaz que destruye verdaderamente el pecado, que purifica al hombre, le comunica su propia vida (lJn 4,9).<\/p>\n<p>-> Culto &#8211; Perd\u00f3n &#8211; Pecado &#8211; Penitencia &#8211; Oraci\u00f3n &#8211; Redenci\u00f3n &#8211; Sacrificio &#8211; Sangre.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La expiaci\u00f3n es el centro de gravedad de la vida y el pensamiento cristianos, porque es el centro de gravedad del NT, tal como lo demostrar\u00eda inmediatamente un simple censo de los pasajes. Seg\u00fan la ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n apost\u00f3licas, el significado de Jesucristo no est\u00e1 en forma suprema en su persona o ministerio o ense\u00f1anza: est\u00e1 por sobre todo en su muerte en la cruz. Para ser exactos, este evento jam\u00e1s se considera en el NT como algo separado de su persona, ministerio y ense\u00f1anza; tampoco se toma como separado de su resurrecci\u00f3n (v\u00e9ase). Su muerte interpreta su ense\u00f1anza, y junto con su car\u00e1cter libre de pecado y su ministerio de amor y milagros, constituye su obediencia activa de vida (usando una terminolog\u00eda calvinista), sin lo cual su obediencia pasiva de sufrimiento habr\u00eda sido nula. No obstante, es el acontecimiento de la muerte de Cristo lo que el NT consistentemente subraya como lo m\u00e1s importante, y su muerte interpretada, no como si hubiera sido un martirio (que se llev\u00f3 a cabo por un descarr\u00edo de la justicia), sino como la ofrenda de un sacrificio redentivo <em>efapax<\/em> (Heb. 10:1\u201314). Este acontecimiento, esta obra redentora, es llamada en toda la extensi\u00f3n de sus resultados, expiaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero precisamente por qu\u00e9 fue necesaria la expiaci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1les son exactamente sus efectos en Dios y el hombre? \u00bfExactamente en qu\u00e9 forma es eficaz el sacrificio de la cruz para la redenci\u00f3n humana? En cuanto a la exposici\u00f3n razonada de la acci\u00f3n salvadora de Cristo, ha habido y todav\u00eda hay un gran rango de diferencias de pensamiento. William J. Wolf dijo que hoy en d\u00eda \u00abhay una gran confusi\u00f3n acerca del lugar que le corresponde a la cruz\u00bb (<em>No Cross, No Crown: A Study of the Atonement<\/em>, New York, 1957, p. 17); su observaci\u00f3n podr\u00eda ser aplicada retrospectivamente. La cruz siempre ha sido central para la teolog\u00eda cristiana porque es b\u00e1sica en el NT; sin embargo, la base de su importancia cardinal ha sido discutida con fiereza. Un estudio de las teor\u00edas que han proliferado a lo largo de los siglos, mostrar\u00e1 que el material que la Biblia entrega ha sido forjado de tal manera que se han producido muchas formas conflictivas, olvid\u00e1ndose con frecuencia del molde que la Escritura misma entrega.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Algunas teor\u00edas que han aparecido en la historia en cuanto a la soteriolog\u00eda. Sobre cu\u00e1l es la forma de clasificar mejor esta multitud de teor\u00edas, no es un problema peque\u00f1o. B.B. Warfield sugiere que pueden darse tres tipos, seg\u00fan lo que se crea que es la necesidad m\u00e1s fundamental del hombre: \u00bfconsiste en liberarle de la ignorancia o la miseria o el pecado? Si es la ignorancia, entonces, esencialmente, obtenemos el concepto demostrativo de Abelardo; si es la miseria, entonces lo que domina el campo es alguna idea modificada del concepto gubernamental de Grotius: si el pecado, entonces su base est\u00e1 en la satisfacci\u00f3n (v\u00e9ase) de Anselmo. Warfield rechaza un cuarto tipo\u2014esto es, la idea m\u00edstica de Schleirmacher en cuanto a que Cristo implant\u00f3 un germen que fermenta salv\u00edficamente a toda la humanidad\u2014como una curiosa desviaci\u00f3n de la corriente principal de la teolog\u00eda (\u00abModern Theories of the Atonement\u00bb, <em>Studies in Theology<\/em>, New York, 1932, pp. 283\u2013285). En su estudio, titulado <em>Christus Victor<\/em> (London, 1931), Gustaf Aul\u00e9n tambi\u00e9n sugiri\u00f3 tres ideas dominantes. Tenemos, primero, la \u00abdram\u00e1tica\u00bb o, como \u00e9l la llama, la \u00abteor\u00eda cl\u00e1sica\u00bb, la que encuentra en la liberaci\u00f3n del hombre de la tiran\u00eda del pecado, la ley, la muerte, la ira, y el diablo, el coraz\u00f3n de la muerte de Cristo. Defendida por los padres antiguos, fue Ireneo el que especial y originalmente le diera un fuerte \u00e9nfasis. Esta forma de formular el tema, y que puede denominarse griega o patr\u00edstica, construye la expiaci\u00f3n como la batalla triunfal sobre el mal. Hay una segunda idea, y es el concepto \u00ablatino\u00bb u \u00abobjetivo\u00bb; aunque es mejor usar la palabra \u00ablatino\u00bb porque los padres griegos tambi\u00e9n reconocieron la naturaleza objetiva de la obra redentiva de Jes\u00fas. Expresada inicial y definitivamente por Anselmo, esta idea sostiene que la muerte de Cristo es un sacrificio expiatorio por medio del cual se satisfizo el honor de Dios y se propici\u00f3 su santo juicio. El tercer tipo es el concepto \u00absubjetivo\u00bb o \u00abmoral\u00bb, defendido elocuentemente por Abelardo, y que estima que el prop\u00f3sito principal de la cruz fue entregar una demostraci\u00f3n conmovedora de amor perdonador, atrayendo y despertando el amor del hombre en respuesta a la amorosa entrega de s\u00ed mismo que hizo Dios. Seg\u00fan la opini\u00f3n de Aul\u00e9n, todos los dem\u00e1s intentos por dar forma a la expiaci\u00f3n pueden ser resumidos en estas tres interpretaciones, con un traslapo inevitable, por supuesto. Sin embargo, nosotros preferimos el principio de clasificaci\u00f3n temporal, el que se\u00f1ala a los per\u00edodos patr\u00edstico, medieval, reformado y moderno.<\/li>\n<li><em>El per\u00edodo patr\u00edstico<\/em>. Por cierto que las especulaciones defendidas por los padres griegos fueron profundas, a pesar de que las met\u00e1foras que ocuparon podr\u00edan parecer grotescas y poco afortunadas. Ireneo (c. 130\u2013c. 200), en sus dos obras, <em>Contra las herej\u00edas<\/em> y <em>Demostraci\u00f3n de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica<\/em>, ense\u00f1\u00f3 que Jesucristo, como el segundo Ad\u00e1n, recapitul\u00f3 la experiencia humana, muri\u00f3 como un rescate (v\u00e9ase) con lo que arranc\u00f3 de las garras del diablo a los hombres, abriendo en esta forma la posibilidad de una vida incorruptible para los pecadores mortales. Hastings Rashdall nos dice que \u00abla teor\u00eda del rescate, propuesta por Ireneo, lleg\u00f3 a ser y continu\u00f3 siendo durante casi mil a\u00f1os la teor\u00eda dominante, ortodoxa y tradicional en cuanto al tema\u00bb (<em>The Idea of the Atonement in Christian Theology<\/em>, London, 1919, p. 247). Tertuliano (c. 160\u2013c. 220) Clemente de Alejandr\u00eda (150\u2013215) y Or\u00edgenes (c. 185\u2013c. 254) no a\u00f1adieron nada de alg\u00fan valor especial a lo que ya hab\u00eda sido dicho por Ireneo. Or\u00edgenes afirm\u00f3 que el rescate no hab\u00eda sido pagado a Dios, sino al diablo. Atanasio, en su gran defensa de la cristolog\u00eda ortodoxa, <em>De la encarnaci\u00f3n de la Palabra de Dios<\/em>, se movi\u00f3 dentro del mismo esquema general, haciendo \u00e9nfasis en que la cruz consigui\u00f3 con su triunfo la liberaci\u00f3n de la ignorancia y la corrupci\u00f3n. Gregorio de Nisa (c. 330\u2013c. 395) introdujo algunas modificaciones novedosas, en especial la famosa idea de que la humanidad del Se\u00f1or (v\u00e9ase) era una especie de carnada que escond\u00eda el anzuelo de su deidad, cebo por el cual el diablo fue capturado para nuestra salvaci\u00f3n y, al final, tambi\u00e9n para su salvaci\u00f3n. Gregorio Nacianceno (329\u2013389) levant\u00f3 una fuerte protesta contra la idea aceptada de que la muerte de Cristo fue un rescate pagado a Dios o al diablo. Agust\u00edn (354\u2013430) discuti\u00f3 el tema de la expiaci\u00f3n en su <em>Enchiridion<\/em> y en <em>De Trinitate<\/em>, incorporando en estas obras todos los \u00e9nfasis tradicionales (\u00a1hasta se aventur\u00f3 en sus sermones a describir la cruz como una trampa para ratones cebada con la sangre del Salvador!), pero tambi\u00e9n hizo \u00e9nfasis en el valor que ten\u00eda la muerte de Cristo como una satisfacci\u00f3n ofrecida a la justicia de Dios, y decisivamente influy\u00f3 en el vocabulario del cristianismo occidental por su libre uso de t\u00e9rminos como ca\u00edda (v\u00e9ase), pecado original (v\u00e9ase) y justificaci\u00f3n (v\u00e9ase). Cave observa que la forma en que Agust\u00edn trata la soteriolog\u00eda contiene elementos distintivos, ya que relaciona la obra del Se\u00f1or con la iglesia, afirma tambi\u00e9n que la cruz no era la \u00fanica forma de redenci\u00f3n que se pod\u00eda idear sino el modo m\u00e1s adaptado a la totalidad de la situaci\u00f3n humana (una idea que Tom\u00e1s tom\u00f3 para s\u00ed), y fij\u00f3 su atenci\u00f3n en la realidad de la naturaleza humana de Cristo, la que le capacit\u00f3 para actuar como Salvador (<em>op. cit.<\/em>, pp. 121\u2013122). Juan de Damasco (c. 675\u2013c. 749) resumi\u00f3 toda esta \u00e9poca en su <em>Exposici\u00f3n de la fe ortodoxa<\/em>, en la cual dio una cr\u00f3nica de las antiguas interpretaciones de la muerte de Cristo como un rescate a Dios, como si hubiese sido una especie de d\u00eda de pesca en el que se pesc\u00f3 al diablo, y como una victoria que destruy\u00f3 la muerte, liber\u00f3 a los pecadores cautivos, y trajo a la luz la vida y la inmortalidad. Seg\u00fan los padres griegos, cuyo inter\u00e9s principal no se encontraba en la soteriolog\u00eda como tal, sino en las consecuencias universales de la encarnaci\u00f3n (v\u00e9ase), Cristo es Salvador no s\u00f3lo porque es Vencedor y Conquistador; \u00e9l es Salvador porque tambi\u00e9n es el Revelador, Benefactor, M\u00e9dico, V\u00edctima y Reconciliador.<\/li>\n<li><em>Per\u00edodo medieval<\/em>. Hay un hombre de esta \u00e9poca que sobresale como te\u00f3logo creativo en cuanto a la expiaci\u00f3n, este es Anselmo de Canterbury (1033\u20131109), cuya obra <em>Cur Deus Homo<\/em> es un cuenta kil\u00f3metros soteriol\u00f3gico. Esta obra trata de establecer, mediante un raciocinio cabal, la necesidad de la muerte de Cristo. El hombre le debe a Dios una obediencia completa; cuando no la ejecuta, le roba al Creador Soberano del honor que se le debe; dado que el pecado es una afrenta infinita a la gloria divina, lo cual no puede perdonarse por el mero ejercicio de la misericordia, Dios debe vindicar su propia naturaleza santa; por tanto, debe ofrecerse una satisfacci\u00f3n adecuada. Pero una afrenta infinita necesita tambi\u00e9n una satisfacci\u00f3n infinita, y esta satisfacci\u00f3n debe ser ofrecida por la raza desobediente. De esta forma, la pregunta, <em>Cur Deus Homo<\/em> [\u00bfpor qu\u00e9 Dios-hombre?], es respondida con un constre\u00f1imiento l\u00f3gico, que Anselmo consider\u00f3 irresistible. Sus cr\u00edticos se\u00f1alaron su l\u00f3gica como ilusoria, su concepto de pecado como cuantitativo, que su concepto de la relaci\u00f3n que hab\u00eda entre lo divino y humano era mec\u00e1nico e impersonal, que la forma en que separaba la vida y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or de su muerte era un malentendimiento del NT, y que su menosprecio por el amor de Dios era una parodia cristiana del evangelio. Con todo, aun los cr\u00edticos de Anselmo reconocieron que su teor\u00eda es fundamental, y aun penetrantemente b\u00edblica. Hace \u00e9nfasis en la magnitud del pecado (\u00ab<em>nondum considerasti quanti ponderis sit peccatum<\/em>\u00bb). Su teor\u00eda tambi\u00e9n reconoce que, una vez que el pecado ha sido cometido, se hacen obligatorios la satisfacci\u00f3n o el castigo. Busca, adem\u00e1s, un raciocinio de la expiaci\u00f3n en la misma naturaleza de Dios. La forma en que Anselmo formul\u00f3 el tema vino a ser matriz tanto para la ortodoxia cat\u00f3lica romana como para la protestante, y su teor\u00eda de satisfacci\u00f3n contin\u00faa, en sus puntos esenciales, encontrando firmes protagonistas dondequiera que la Escritura es aceptada como la autoritativa Palabra de Dios.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teor\u00eda de Abelardo (1079\u20131142) es contraria a la de Anselmo. En su <em>Ep\u00edtome de la teolog\u00eda cristiana<\/em> y en su <em>Comentario a Romanos<\/em>, Abelardo defendi\u00f3 la idea de que la pasi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, al exhibir el gran amor de Dios, nos libra en esta forma del temor de la ira a fin de que le sirvamos con amor. Aunque Abelardo retiene los conceptos tradicionales, y habla de la muerte de Cristo como un sacrificio ofrecido al Padre, \u00e9l lo subordina todo a la idea dominante de que la cruz, al demostrar el amor de Dios, casi autom\u00e1ticamente produce el amor del hombre. No importa cu\u00e1n b\u00e1sica sea esta verdad, si la exageramos, hacemos que el amor de Dios, fuente indudable de la expiaci\u00f3n, se vuelva un mero sentimentalismo. Al no insistir con el NT en que la muerte de Cristo cambia potencialmente la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, una potencialidad hecha efectiva por medio de la fe, Abelardo termin\u00f3 reduciendo el acontecimiento redentivo a un tr\u00e1gico martirio. Sin duda, al interpretar Abelardo la cruz como un acontecimiento que parte el coraz\u00f3n, la deja como algo que no es inexorablemente necesario. En el universo moral s\u00f3lo es un fen\u00f3meno secundario concomitante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fiero oponente de Abelardo, Bernardo de Clairvaux (1090\u20131153), revivi\u00f3 la idea que la expiaci\u00f3n era el medio para redimir al hombre del poder del Diablo. Tom\u00e1s de Aquino (c. 1225\u20131274) a\u00f1adi\u00f3 muy pocas cosas significativas en su <em>Summa Theologica<\/em>. Edificando sobre todos sus predecesores, confeccion\u00f3 una s\u00edntesis bastante abarcadora, la que inclu\u00eda el componente patr\u00edstico de liberaci\u00f3n de la esclavitud al Diablo (excluyendo, sin embargo, las ideas problem\u00e1ticas favorecidas por los griegos), el componente de Anselmo sobre la satisfacci\u00f3n (aunque Tom\u00e1s sostuvo con Agust\u00edn que la muerte de Cristo era el modo m\u00e1s id\u00f3neo para la redenci\u00f3n, pero no el modo intr\u00ednsecamente necesario), el componente de Abelardo, sobre un impacto \u00e9tico (sin exagerarlo, por supuesto, hasta el punto de la falsedad), y aun a\u00f1adi\u00f3 un componente penal, ya que Tom\u00e1s sostuvo que Cristo carg\u00f3 con nuestros pecados como nuestro sustituto. Los conceptos de los nominalistas medievales como Escoto (c. 1264\u20131308), Occam (c. 1300\u2013c.1349), y Biel (c. 1420\u20131495), fueron meras ondas en el r\u00edo de la teolog\u00eda cristiana. Ellos mantuvieron que no se pod\u00eda dar ninguna justificaci\u00f3n racional para la cruz; Dios decret\u00f3 arbitrariamente la muerte de su Hijo como la base del perd\u00f3n (v\u00e9ase). Despu\u00e9s de algunas centurias, el obispo Butler adopt\u00f3, claro que con modificaciones, la idea gn\u00f3stica de un <em>acceptilatio<\/em>. La Escritura revela claramente que la muerte de Jes\u00fas salva; c\u00f3mo es que lo hace, no se expresa (cf. Wolf, <em>op. cit.<\/em>, pp. 133\u2013134).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>El per\u00edodo de la reforma<\/em>. Se puede decir que la afirmaci\u00f3n que Mart\u00edn Lutero (1483\u20131546) es un exponente de la teor\u00eda dram\u00e1tica de la expiaci\u00f3n, tiene algo de cierto. Por cierto, sus escritos catequ\u00edsticos y sus comentarios (en especial el de G\u00e1latas) dan apoyo a la interpretaci\u00f3n de Aul\u00e9n. Con todo, Lutero\u2014el cual no era sistem\u00e1tico, y si parad\u00f3jico y antiescol\u00e1stico\u2014tuvo la expiaci\u00f3n como un sacrificio propiciatorio. Incesablemente habla de la cruz como aplacando la ley y la ira de Dios, dejando, en esta forma, al amor en libertad para que pudiese hacer su obra. Afirma, \u00abCristo es castigado en nuestro lugar\u00bb (<em>propter nos punitur<\/em>)\u00bb; y t\u00edpicamente, afirma otra vez: \u00abEl hombre justo e inocente debe temblar y temer como un desdichado pecador condenado, y en su bondadoso e inocente coraz\u00f3n, sentir la ira y el juicio de Dios contra el pecado, gustar por nosotros la perdici\u00f3n y muerte eterna, y, en suma, sufrir todo lo que un pecador condenado se merece y debe sufrir eternamente\u00bb (cf. Cave, <em>op. cit.<\/em>, pp. 154\u2013155). En resumen, Lutero le da prioridad a la justicia de Dios, m\u00e1s que a su amor, lo cual niega la tesis de Aul\u00e9n. Sin hacer clasificaciones r\u00edgidas, podemos decir que Lutero se alinea con Anselmo en lugar que con Ireneo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soteriolog\u00eda protestante comenz\u00f3 a tomar su forma caracter\u00edstica en las manos de Felipe Melanchton (1497\u20131560). En su <em>Loci Communes<\/em> explica que las justas demandas de la ley (v\u00e9ase) han sido satisfechas por la muerte de Cristo, y tambi\u00e9n fue aplacada la ira de Dios y se liber\u00f3 al pecador de la culpa. No obstante, fue Juan Calvino (1509\u20131564) quien, con su extraordinaria l\u00f3gica y lucidez, formul\u00f3 definitivamente la doctrina protestante en su <em>Instituci\u00f3n de la Religi\u00f3n Cristiana<\/em>. Concordando con Anselmo en cuanto a que la expiaci\u00f3n est\u00e1 enraizada en la naturaleza de Dios, sostuvo que lo que deb\u00eda ser satisfecho no era el honor sino la justicia de Dios. Si el hombre va a ser redimido de la maldici\u00f3n del pecado y de la muerte, y mucho m\u00e1s especialmente de la ira de su Creador, se deber\u00e1 ofrecer un sacrificio. \u00a1El sacrificio fue ofrecido! \u00abCristo llev\u00f3 sobre s\u00ed mismo y sufri\u00f3 el castigo que pend\u00eda sobre todos los pecadores a causa del justo juicio de Dios, y por su expiaci\u00f3n se satisfizo al Padre y se aplac\u00f3 su ira\u00bb (<em>Instituci\u00f3n<\/em>, II, 16). Al explicar la obra de Cristo, Calvino se vale de tres t\u00edtulos, Profeta, Sacerdote y Rey. Jesucristo nos salva al desempe\u00f1ar para nuestro beneficio las funciones que son propias de cada uno de estos oficios (v\u00e9ase). Como sacerdote, espec\u00edficamente, \u00e9l propicia a Dios por la entrega de s\u00ed mismo, y despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n, intercede perpetuamente por su pueblo. En una forma muy resumida, podemos decir que \u00e9ste es el punto de vista reformado normativo, un concepto que ha sido continuamente atacado. Se acusa a Calvino de que niega el espont\u00e1neo amor de Dios, exagera el principio de justicia retributiva y encierra la gracia soberana en una camisa de fuerza legalista. Con todo, tal como ha sido persuasivamente expuesto este concepto por protestantes modernos como R.W. Dale, James Denney, Herman Bavinck, B.B. Warfield y Louis Berkhof, la teor\u00eda de la satisfacci\u00f3n no puede ser desechada como anacr\u00f3nica. Jam\u00e1s podr\u00e1 desecharse esta teor\u00eda como anacr\u00f3nica, a menos que la Biblia misma sea juzgada de esa manera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tratando de teologizar una filosof\u00eda de la ley, Hugo Grotius (1583\u20131645) en su <em>De veritate religionis christianae<\/em>, construy\u00f3 la expiaci\u00f3n como una necesidad administrativa que pesaba sobre Dios si \u00e9l perdonara el pecado humano en su benevolencia. Como gobernador del universo moral, Dios deb\u00eda ver de que el perd\u00f3n del pecado no hiciese pensar al hombre que era un asunto sin importancia, una cosa que pod\u00eda ser tomada con impunidad. De tal manera, Dios hizo morir a Jesucristo, no para expiar su justicia, sino para manifestarla, con lo que entreg\u00f3 un ejemplo penal que servir\u00eda despu\u00e9s como un medio para disuadir del pecado. Una vez que la seguridad del orden moral estaba asegurada, Dios podr\u00eda perdonar el pecado sobre la base de su propia clemencia.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>El per\u00edodo moderno<\/em>. En su <em>magnum Opus<\/em>, esto es, <em>La fe cristiana seg\u00fan los principios de la fe evang\u00e9lica<\/em>, Friedrich Schleiermacher (1768\u20131834) afirm\u00f3 que Jes\u00fas redime a los miembros de la comunidad de fe, haciendo que se levante en ellos una conciencia de Dios que es la contraparte de la que \u00e9l mismo tiene. Seg\u00fan Albrecht Ritschl (1822\u20131889), cuya obra <em>La doctrina cristiana de la justificaci\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n<\/em>, ejerci\u00f3 una gran influencia: Jesucristo sufri\u00f3 la muerte en su fidelidad a su vocaci\u00f3n \u00fanica como el fundador del Reino de Dios. Al hacerlo, quit\u00f3 la culpa del hombre, la que esencial y simplemente es desconfianza en el amor divino. Emil Brunner (1889\u20131966) en <em>The Mediator<\/em> y Karl Barth (1886\u20131968) en su <em>Doctrine of Reconciliation<\/em>, tomo IV de su <em>Church Dogmatics<\/em>, atacaron el liberalismo inmanente que marchit\u00f3 el valor de la expiaci\u00f3n para hacerla descender al nivel de una influencia subjetiva. Empujando al protestantismo contempor\u00e1neo en la direcci\u00f3n de un cristianismo teoc\u00e9ntrico, restauraron el significado objetivo de la muerte en la cruz; por cierto, Brunner hasta habla de \u00e9l como \u00abel sacrificio penal expiatorio del Hijo de Dios\u00bb (<em>The Mediator<\/em>, p. 473). Mientras que la ortodoxia hist\u00f3rica disputa contra la neortodoxia (v\u00e9ase) en ciertos puntos cruciales, sin embargo se complace en que algunos de los te\u00f3logos post-liberales (cf. p. ej., W.J. Wolf, <em>op. cit.<\/em>) insistan en lo indispensable de las categor\u00edas b\u00edblicas para un entendimiento correcto del acontecimiento central de la Biblia.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el pasado reciente, las obras sobre la expiaci\u00f3n se han multiplicado a tal grado que ni siquiera es posible entregar aqu\u00ed una lista sencilla de t\u00edtulos. T.H. Hughes ha hecho un resumen muy \u00fatil de la literatura m\u00e1s sobresaliente, excepto de fuentes continentales, en su <em>The Atonement: Modern Theories of the Doctrine<\/em> (Londres 1949).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Algunos postulados de la soteriolog\u00eda del Nuevo Testamento. El debate que hay entre calvinistas y arminianos sobre la extensi\u00f3n y aplicaci\u00f3n de la obra salvadora del Se\u00f1or est\u00e1 del todo justificado, pero en este contexto lo apolog\u00e9tico debe reemplazar a lo pol\u00e9mico. Por tanto, subrayemos aquellos factores que son imperativos, si es que vamos a interpretar b\u00edblicamente la expiaci\u00f3n.<\/li>\n<li>No podremos interpretar b\u00edblicamente la expiaci\u00f3n a menos que estemos preparados para examinar nuestras propias presuposiciones y retener s\u00f3lo las que se ci\u00f1an al concepto apost\u00f3lico. De manera que es muy alentador ver que entre los eruditos hay una intenci\u00f3n permanente de \u00abvolver a la Biblia\u00bb al formular sus teor\u00edas sobre la expiaci\u00f3n. (Cf. T.H. Hughes, <em>op. cit.<\/em>, p. 164). Porque si la Escritura es la Palabra de Dios, una vez que su ense\u00f1anza ha sido determinada por medio de una hermen\u00e9utica apropiada, tenemos que enfrentar la disyuntiva de obedecer o desobedecer. Tal ense\u00f1anza podr\u00eda parecer irracional y poco \u00e9tica para el hombre que se mueve fuera de la esfera de la revelaci\u00f3n; pero justamente a causa de eso es que se le debe desafiar a que examine la validez de sus propias presuposiciones. Por supuesto que \u00e9l podr\u00eda ignorar un desaf\u00edo tan dr\u00e1stico como \u00e9ste. As\u00ed, el can\u00f3nigo Vernon F. Storrs en <em>The Problem of the Cross<\/em> concuerda con Hastings Rashdall en que \u00abes imposible zafarse de la idea de sustituci\u00f3n o de castigo vicario en cualquier representaci\u00f3n fiel de la doctrina de Pablo\u00bb; no obstante, Storrs agrega de inmediato, \u00abNo estamos de ninguna manera obligados a aceptar la interpretaci\u00f3n que Pablo da de la muerte de Cristo. Desecho de mi mente toda idea de sustituci\u00f3n, o de un inocente que paga la pena de la culpa, porque estas ideas ofenden mi conciencia moral\u00bb Hughes, <em>ibid.<\/em>, p. 61). Pero el que acepta la Escritura en fe, est\u00e1 obligado a aceptar la interpretaci\u00f3n que Pablo da de la muerte de Cristo, permitiendo sumisamente que su conciencia moral y su funcionamiento mental distorsionados por el pecado sean corregidos por la norma divina. \u00ab\u00a1Volvamos a la Biblia!\u00bb no debe ser un lema hueco, sino un principio que controle todo nuestro pensamiento acerca de la expiaci\u00f3n, como tambi\u00e9n en todo.<\/li>\n<li>Las relaciones personales son la esencia de la realidad, y tambi\u00e9n nos dan el sentido de la realidad. Estas relaciones personales incluyen la relaci\u00f3n yo-t\u00fa que hay entre el Creador y la criatura junto con la relaci\u00f3n yo-t\u00fa que se da entre las personas mismas de la trinidad. Por tanto, James Denney est\u00e1 indudablemente en lo correcto, cuando afirma que el cristianismo, \u00abla forma m\u00e1s alta de religi\u00f3n\u00bb, ense\u00f1a \u00abla existencia de un Dios personal y las relaciones personales entre Dios y el hombre\u00bb; adem\u00e1s, Denney dice, \u00abel cristianismo es algo \u00fanico en su doctrina de reconciliaci\u00f3n mediante la expiaci\u00f3n\u00bb, y \u00abel coraz\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n est\u00e1 en el reajuste o restauraci\u00f3n de una verdadera relaci\u00f3n personal entre Dios y la criatura que ha ca\u00eddo en su propio acto de alienaci\u00f3n contra \u00e9l; en otras palabras, consiste en el perd\u00f3n de pecados\u00bb (<em>The Christian Doctrine of Reconciliation<\/em>, New York, 1918, pp. 5\u20136). Si esto se retiene firmemente en la mente, la soteriolog\u00eda b\u00edblica podr\u00e1 ser exonerada de la acusaci\u00f3n de ser subpersonal.<\/li>\n<li>Mientras que Dios es amor, tambi\u00e9n es santo; su integridad propia requiere que mantenga y confirme su propio ser como autoderivado, autosuficiente y autoentregado. Y su gloria est\u00e1 en que su criatura adore voluntariamente la santidad de su Creador. De modo que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, lo que explica la expiaci\u00f3n es la naturaleza intr\u00ednseca de Dios. As\u00ed, despu\u00e9s de citar la declaraci\u00f3n de Mt. 16:21, \u00abDesde entonces comenz\u00f3 Jes\u00fas a declarar a sus disc\u00edpulos que le era necesario ir a Jerusal\u00e9n y padecer mucho\u00bb, W.J. Wolf comenta, \u00abTodas las doctrinas cristianas subsecuentes que hablan de la expiaci\u00f3n est\u00e1n enraizadas en el misterio de la palabra \u2018necesario\u2019\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 64). S\u00f3lo la santidad de Dios nos da la raz\u00f3n para la necesidad de la expiaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Sin embargo, a la vez que Dios es santo, tambi\u00e9n es amor. Y en su amor quiso cargar con el sufrimiento que el pecado del hombre produjo. Consecuentemente, lejos de negar la verdad tan b\u00e1sica del amor de Dios, la muerte de Jesucristo la exhibe. La muerte de Jesucristo expone p\u00fablicamente que \u00abla \u00faltima realidad est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del pecado. Es un amor que se somete a todo lo que el pecado puede hacer; sin embargo, no se niega a s\u00ed mismo sino ama al pecador a lo largo de todo el pecado. Es un amor que, en lenguaje escritural, carga con el pecado pero que recibe y regenera al pecador\u00bb (James Denney, <em>op. cit.<\/em>, p. 20). De esta forma, Denney asegura que \u00abla idea misma del amor de Dios la debemos\u00bb (<em>ibid.<\/em>, p. 186) a la expiaci\u00f3n. (Cf. Leon Morris, <em>The Apostolic Preaching of the Cross<\/em>, Grand Rapids, Michigan, 1955, p. 180).<\/li>\n<li>El hombre es un pecador, la criatura que por un mal uso de la libertad que se le dio en amor, se separ\u00f3 de Dios, haci\u00e9ndose culpable y sujeto a la ira. Las met\u00e1foras que los autores del NT usan para describir la obra de Jesucristo representan vivamente la dif\u00edcil situaci\u00f3n que cre\u00f3 el pecado. Como pecador, el hombre es un esclavo que debe ser redimido, un enemigo que debe ser reconciliado, un cad\u00e1ver que debe ser resucitado, un cautivo cuyos poderosos opresores deben ser vencidos, un criminal que debe ser justificado. Tal como Wolf observa, estas met\u00e1foras no son nada menos que \u00ababrumadoras\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 82); tomadas todas juntas, nos revelan c\u00f3mo entiende el NT la dif\u00edcil situaci\u00f3n humana, y del mismo modo la grandiosa obra que realiz\u00f3 nuestro Se\u00f1or. Porque por la cruz sac\u00f3 al hombre de esta situaci\u00f3n. (Cf. este punto en Leon Morris, <em>op. cit.<\/em>; Eric Wahlstrom, <em>The New Life in Christ<\/em>, Philadelphia, 1950; Adolph Deissman, <em>Paul<\/em>, New York, 1926; <em>Light from the Ancient East<\/em>, New York, 1927).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el pecado del hombre que coloca a Dios en un dilema: \u00bfPuede ser justo consigo mismo y, con todo, justificar a su desobediente criatura (Ro. 3:26)? Wolf formula el problema en forma notable: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede un Dios de santo amor aceptar a los pecadores sin destruir a la vez su santidad o volver su amor en un mero sentimentalismo que ser\u00eda una inmoral indiferencia frente a lo que est\u00e1 malo? \u00c9sta es la pregunta fundamental que debe enfrentar cualquier teor\u00eda sobre la expiaci\u00f3n\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 84).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li>Cuando los conceptos de santidad y pecado se colocan juntos, irrefrenablemente producir\u00e1n el concepto de la ira (v\u00e9ase). No obstante, ha sido acaloradamente atacada la legitimidad de este concepto. Recientemente, p. ej., Anthony Tyrell Hanson trat\u00f3 de probar que las referencias que se hacen a la ira divina en la ense\u00f1anza de Pablo, tan s\u00f3lo son equivalentes sem\u00e1nticos del ap\u00f3stol para hablar del proceso impersonal por medio del cual operan las consecuencias del pecado humano en la historia (<em>The Wrath of the Lamb<\/em>, London, 1957). Pero dif\u00edcilmente se podr\u00e1 reconciliar esta idea de\u00edsta con el NT, el cual describe tanto la ira divina como la misericordia divina como una actividad personal de Dios, una actividad que se deriva de una actitud. Muy pertinente y devastador es el juicio de H. Wheeler Robinson, \u00abEsta ira de Dios no es la operaci\u00f3n ciega y autom\u00e1tica de una ley abstracta\u2014lo que siempre es una ficci\u00f3n, ya que \u2018ley\u2019 es un concepto, no una entidad, hasta que encuentra expresi\u00f3n a trav\u00e9s de sus instrumentos. La ira de Dios es la ira de la personalidad divina\u00bb (<em>Redemption and Revelation<\/em>, Londres, 1942, p. 269).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos quitar de nuestro concepto de ira toda mezcla de limitaci\u00f3n humana, car\u00e1cter vengativo pecaminoso y resentimiento poco \u00e9tico. Al mismo tiempo, debemos rehusar esconderla detr\u00e1s de la cortina de humo del antropopatismo. La ira no es menos antropop\u00e1tica que el amor. No hay una irreconciliable ant\u00edtesis entre el amor y la ira. Como Wolf explica, semejante ant\u00edtesis \u00absurge de la pobreza de nuestra imaginaci\u00f3n\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 187). El amor de Dios no se asemeja al agua que fluye mec\u00e1nicamente de una fuente. Es una actitud personal que est\u00e1 apasionadamente preocupada por una relaci\u00f3n genuina. Cuando el amor no produce amor, se da, como lo revela aun el afecto paternal a nivel humano, una reacci\u00f3n de pena, enojo y alejamiento. Eliminemos la posibilidad de la ira, y el amor de Dios ser\u00e1 diluido hasta ser una indiferencia sub-personal. Pero si, por otra parte, retenemos este concepto, la gracia (v\u00e9ase) de Dios tendr\u00e1 significado. Emil Brunner por lo menos percibe lo que est\u00e1 envuelto en el amor y la ira, cuando habla de \u00abel misterio divino del amor en medio de la realidad de la ira\u00bb (<em>hilast\u0113rion<\/em>) (<em>op. cit.<\/em>, p. 520).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li>Al resolver lo que el hombre ve como un dilema, y al rescatar al hombre de su terrible situaci\u00f3n, Dios, por la muerte de Cristo, lleva a cabo una acci\u00f3n que es aturdidoramente amplia y multiforme, una acci\u00f3n que tiene resultados c\u00f3smicos y eternos. As\u00ed, todas la met\u00e1foras b\u00edblicas son esenciales, sea que fueran sacadas del mercado, del comercio de esclavos, de las campa\u00f1as militares, de los sacrificios del templo o de la ley de los tribunales. Mas Warfield est\u00e1 indisputablemente en lo correcto, cuando sostiene que los escritores del NT \u00abguardan en el centro de esta obra su eficacia como un sacrificio peculiar, que asegura el perd\u00f3n de los pecados; esto es, exonerando a los beneficiarios de \u2018las consecuencias penales que, de otra forma acarrea inevitablemente la maldici\u00f3n de la ley quebrantada\u2019\u00bb (<em>Atonement, op. cit.<\/em>, p. 262). Wolf simplemente apoya la posici\u00f3n de Warfield, al declarar que la met\u00e1fora principal de Pablo para referirse a la expiaci\u00f3n \u00abes el tribunal judicial, la que usa en una forma bastante compleja\u00bb (op. <em>cit.<\/em>, p. 84). En otras palabras, el m\u00e1s grande ex\u00e9geta del sacrificio singular de nuestro Se\u00f1or, lo interpreta en t\u00e9rminos legales. Como es de esperarse, se han lanzado vehementes objeciones en contra de la ense\u00f1anza apost\u00f3lica en este respecto. No obstante, el uso de categor\u00edas legales no debe confundirse con legalismo; y el filo de esta cr\u00edtica muy com\u00fan es enromado una vez que uno pilla, como lo hizo Forsyth, que \u00abla santa ley no es la creaci\u00f3n de Dios, sino su naturaleza\u00bb (<em>The Atonement and Modern Religious Thought<\/em>: A Theological Symposium, Londres, 1903, p. 63), y una vez que hemos pillado la idea, tal como E.A. Knox lo ha hecho, la desobediencia es \u00abantagonismo a aquel principio que es la esencia misma de la naturaleza de Dios\u00bb (<em>The Glad Tidings of Reconciliation<\/em>, Londres, 1916, p. 127n). Al tener bien empu\u00f1ada la comprensi\u00f3n de estas cosas, podemos insistir que el concepto de justificaci\u00f3n no tiene ning\u00fan matiz legalista.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Wolf afirma que Pablo usa categor\u00edas legales, tal como la justificaci\u00f3n, solamente para socavarlas; \u00e9l usa el lenguaje del tribunal de justicia para mostrar que Dios hace lo que ning\u00fan buen juez podr\u00eda pensar hacer como anular su propia ley en la gracia. Pero, \u00bflo hace? Abraham pregunt\u00f3 mucho antes que Pablo, \u00abEl Juez de toda la tierra, \u00bfno ha de hacer lo que es justo?\u00bb (Gn. 18:25). Y en la justificaci\u00f3n Dios hace lo justo. Dios hace lo que el supremo Juez deber\u00eda hacer. \u00c9l reh\u00fasa diferir las demandas de la ley. En vez de eso, \u00e9l satisface en amor las demandas de la ley a trav\u00e9s del sacrificio vicario de Jesucristo. De esta manera, en lugar de hacer nula su ley, Dios la establece (Ro. 3:31). Por cierto, la justificaci\u00f3n contiene elementos parad\u00f3jicos, pero no es la paradoja irracional que C.H. Dodd construye (<em>Commentary on Romans<\/em>, ed. J. Moffat, Londres, 1932, p. 52).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li>Entretejida inextricablemente con la doctrina de la expiaci\u00f3n est\u00e1 el hecho de la sustituci\u00f3n. Aqu\u00ed otra vez se han levantado objeciones. El Obispo G. Bromley Oxnam protesta as\u00ed en su <em>A Testament of Faith<\/em>, \u00abO\u00edmos mucho acerca de la teor\u00eda sustitucionaria de la expiaci\u00f3n. Esta teor\u00eda es algo inmoral para m\u00ed. Si Jes\u00fas lo pag\u00f3 todo, o si \u00e9l es el sustituto en mi lugar, o si \u00e9l es el sacrificio por todos los pecados del mundo, \u00bfentonces, por qu\u00e9 discutir el asunto del perd\u00f3n? Los libros se cierran. Otro pag\u00f3 la deuda, sufri\u00f3 la pena. Yo no debo nada. Estoy absuelto. No puedo ver el perd\u00f3n como concedido en base a la acci\u00f3n de alguien. Es mi pecado. Yo debo expiar\u00bb (Boston, 1958, p. 144). Este autosoterismo no logra darse cuenta que, seg\u00fan el NT, Jesucristo en amor se identific\u00f3 a s\u00ed mismo con nosotros, y que nosotros nos identificamos con \u00e9l en fe.<\/li>\n<li>Si vamos a ser fieles al material entregado por el NT, no podremos negar que la expiaci\u00f3n de Jesucristo posee un aspecto penal. \u00c9l lleg\u00f3 a ser el blanco de la justicia retributiva y, entonces, sufri\u00f3 nuestro castigo. No cabe duda que algunas de las formulaciones de esta verdad han sido distorsionadas falsamente. Sin duda tambi\u00e9n hay te\u00f3logos que creen que cualquier teor\u00eda como \u00e9sta implica una transferencia de culpabilidad inmoral e imposible (p. ej., T.H. Hughes, <em>op. cit.<\/em>, pp. 69\u201370). Pero a\u00fan Barth, el cual cree que el concepto de una satisfacci\u00f3n que aplaque la ira de Dios es extra\u00f1a a la Biblia, sin embargo se reh\u00fasa a excluir del NT la idea de un castigo sustitutivo, una idea que seg\u00fan su opini\u00f3n viene de Is. 53, \u00abSi Jesucristo sigui\u00f3 nuestro camino como pecadores hasta el final, al que nos conduce en total oscuridad, entonces podemos decir con este pasaje del Antiguo Testamento que \u00e9l sufri\u00f3 el castigo nuestro\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 253). De la misma forma Leonard Hodgson reh\u00fasa abandonar el aspecto penal de la expiaci\u00f3n, argumentando que en Jesucristo, el que castiga y el castigado son uno (<em>The Doctrine of the Atonement<\/em>, Londres, 1951, p. 142). James Denney tambi\u00e9n se aferr\u00f3 a este punto de vista (<em>op. cit.<\/em>, p. 273). Y, si Hastings Rashdall puede ser citado en contra de s\u00ed mismo, es instructivo ver su comentario en 2 Co. 5:21: \u00abDif\u00edcilmente esto podr\u00e1 tener otro significado que el que Dios trata al Cristo sin pecado como si fuera culpable, y que impuso sobre \u00e9l el castigo que merec\u00edan nuestros pecados; y que este castigo hizo posible tratar a los pecadores como si fueran realmente justos\u00bb. Para ser exactos, Rashdall a\u00f1ade que tan s\u00f3lo se pueden encontrar un manojo de pasajes como \u00e9ste en las cartas paulinas, y, con todo, confiesa tristemente, \u00abAll\u00ed est\u00e1n, y el argumento de San Pablo es incomprensible sin ellos\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 94). As\u00ed que, con J.K. Mozley, \u00abNo necesitamos arrepentirnos de decir que Cristo llev\u00f3 sobre s\u00ed el castigo penal nuestro en nuestro lugar\u00bb (<em>The Doctrine of the Atonement<\/em>, Londres, 1947, p. 216).<\/li>\n<li>En el NT se da por sentada la objetividad de la expiaci\u00f3n. Es una obra realizada fuera del hombre, llevada a cabo para \u00e9l en un momento de la historia, y solamente despu\u00e9s de esto, aplicada en \u00e9l, una obra que tiene valor para Dios y que lo reconcilia con el hombre antes que ella reconcilie al hombre con Dios. Para decirlo de otra manera, la expiaci\u00f3n es existente y efectivamente objetiva y potencialmente subjetiva. \u00abReducida a su expresi\u00f3n m\u00e1s sencilla\u00bb, escribe Denney, \u00ablo que significa una expiaci\u00f3n objetiva es que Dios no ser\u00eda lo que es para nosotros si no fuera por Cristo y su pasi\u00f3n \u2026 La otra alternativa ser\u00eda decir que, totalmente aparte de cualquier valor que Cristo y su pasi\u00f3n tengan para Dios, Dios todav\u00eda ser\u00eda para nosotros lo que es. Pero esto es realmente colocar del todo a Cristo fuera del cristianismo, lo cual no necesita refutaci\u00f3n\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 239). Aunque la expiaci\u00f3n no cambi\u00f3 la naturaleza de Dios, con toda seguridad alter\u00f3 la relaci\u00f3n que \u00e9l tiene con sus criaturas en pecado. Pero al dar \u00e9nfasis al lado divino de la expiaci\u00f3n, el NT no minimiza el lado humano en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Concediendo que los autores apost\u00f3licos son de una misma opini\u00f3n con Vincent Taylor en su modestia sobre \u00abla respuesta psicol\u00f3gica del hombre\u00bb (<em>Forgiveness and Reconciliation<\/em>, Londres, 1946, p. 108), con todo, esa misma respuesta\u2014la que es posible por la gracia soberana, la iluminaci\u00f3n y el poder, y la que es una respuesta de entendimiento, fe, gratitud, obediencia y amor\u2014se destaca much\u00edsimo en su predicaci\u00f3n del evangelio. El NT tampoco ignora factores como nuestra uni\u00f3n con el Cristo viviente, que somos capacitados por la morada del Esp\u00edritu Santo y nuestra incorporaci\u00f3n en la iglesia de la que nuestro Se\u00f1or es la Cabeza. Y todos estos factores hacen que la soteriolog\u00eda sea profundamente \u00e9tica.<\/li>\n<li>Una vez que hemos hecho nuestro mayor esfuerzo por investigar a fondo el significado de la cruz, todav\u00eda tendremos que confesar que ella encierra un misterio insondable. As\u00ed, la afirmaci\u00f3n de Alan Richardson tiene un elemento de verdad: \u00abEn el Nuevo Testamento la expiaci\u00f3n es un misterio, no un problema. Uno puede fabricar teor\u00edas, y ofrecerlas como soluciones a los problemas, pero uno no puede teorizar sobre el profundo misterio de nuestra redenci\u00f3n. El Nuevo Testamento no lo hace; m\u00e1s bien ofrece v\u00edvidas met\u00e1foras (y no teor\u00edas) que, si las dejamos que operen en nuestra imaginaci\u00f3n, har\u00e1n que la verdad salvadora de nuestra redenci\u00f3n por la ofrenda que Cristo hizo de s\u00ed mismo en favor nuestro sea una realidad para nosotros\u00bb (<em>An Introduction to the Theology of the New Testament<\/em>, Londres, 1958, pp. 222\u2013223). Sin embargo, en esta afirmaci\u00f3n existe un elemento de error; ya que el NT contiene una teor\u00eda en el sentido de ser una explicaci\u00f3n racional, una interpretaci\u00f3n a la que, sin duda, debemos entrar imaginativamente, y que no aclara todas las profundidades de su misterio; pero que, en cualquier modo, nos capacita para adorar llenos de amor y admiraci\u00f3n, cantando:<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la vergonzosa cruz<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Padeci\u00f3 por m\u00ed Jes\u00fas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la sangre que verti\u00f3<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mis pecados \u00e9l expi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Satisfacci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se encontrar\u00e1 direcci\u00f3n experta en cuanto a la inmensa cantidad que hay de literatura sobre la expiaci\u00f3n en las fuentes antiguas como modernas, y en las obras que hemos citado en el cuerpo de este art\u00edculo\u2014notables son las de Cave, Warfield, Hughes, Morris y Wolf\u2014como tambi\u00e9n en las obras de teolog\u00eda cl\u00e1sicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vernon C. Grounds<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (248). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Este vocablo aparece en el <etiqueta id=\"#_ftn800\" name=\"_ftnref800\" title=\"\">AT como traducci\u00f3n de t\u00e9rminos del grupo <\/etiqueta><i>kpr<\/i>, principalmente, y una vez en el <etiqueta id=\"#_ftn801\" name=\"_ftnref801\" title=\"\">NT (<\/etiqueta><\/span><etiqueta id=\"#_ftn802\" name=\"_ftnref802\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>, donde otras <etiqueta id=\"#_ftn803\" name=\"_ftnref803\" title=\"\">vss. prefieren \u201cofrenda\u201d, \u201csacrificio\u201d). Denota la obra de Cristo de resolver el problema planteado por el pecado del hombre, como tambi\u00e9n <\/etiqueta>la de llevar a los pecadores a una relaci\u00f3n correcta con Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. La necesidad de la expiaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La necesidad de la expiaci\u00f3n surge de tres hechos, la universalidad del pecado, la tremenda seriedad del pecado, y la incapacidad del hombre para solucionar el problema que el mismo plantea. El primer punto se comprueba en muchas partes: \u201cNo hay hombre que no peque\u201d (1 R. 8.46); \u201cno hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno\u201d (Sal. 14.3); \u201cciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque\u201d (Ec. 7.20). Jes\u00fas le dijo al joven rico que \u201cninguno hay bueno, sino s\u00f3lo uno, Dios\u201d (Mr. 10.18), y Pablo escribe que \u201ctodos pecaron, y est\u00e1n destituidos de la gloria de Dios\u201d (Ro. 3.23). Se podr\u00eda citar muchos otros pasajes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las serias consecuencias del pecado se ven en pasajes que muestran la aversi\u00f3n de Dios hacia \u00e9l. Habacuc ora diciendo \u201cmuy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio\u201d (Hab. 1.13). El pecado nos separa de Dios (Is. 59.2; Pr. 15.29). Jes\u00fas dijo que un pecado, la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo, no ser\u00e1 perdonado jam\u00e1s (Mr. 3.29), y de Judas dijo que \u201cbueno le fuera a ese hombre no haber nacido\u201d (Mr. 14.21). A los colosenses Pablo les dijo que antes de ser salvos eran \u201cextra\u00f1os y enemigos en [su] mente, haciendo malas obras\u201d (Col. 1.21). Al pecador no arrepentido le espera \u201cuna horrenda expectaci\u00f3n de juicio, y el hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios\u201d (He. 10.27).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El hombre no puede resolver el problema. No puede mantener oculto su pecado (Nm. 32.23), ni tampoco purificarse a s\u00ed mismo (Pr. 20.9). Ninguna obra de la ley jam\u00e1s har\u00e1 posible que el hombre se presente delante de Dios justificado (Ro. 3.20; G\u00e1. 2.16). Si el hombre tiene que depender de s\u00ed mismo jam\u00e1s se salvar\u00e1. Quiz\u00e1 la prueba m\u00e1s clara de esto lo constituya el hecho mismo de la expiaci\u00f3n. Si el Hijo de Dios vino al mundo a salvar a los hombres, luego los hombres eran pecadores y su situaci\u00f3n era realmente seria.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. La expiaci\u00f3n en el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios y el hombre, por lo tanto, est\u00e1n irremediablemente apartados entre s\u00ed por el pecado del hombre, y por el lado del hombre no hay modo de resolver el problema. Pero Dios proporciona el medio. En el AT generalmente se afirma que la expiaci\u00f3n se logra mediante los sacrificios, pero jam\u00e1s debe olvidarse que Dios dice, en cuanto a la sangre de la expiaci\u00f3n, \u201cyo os la he dado para hacer expiaci\u00f3n sobre el altar por vuestras almas\u201d (Lv. 17.11). La expiaci\u00f3n se logra, no por alg\u00fan valor inherente en la v\u00edctima del sacrificio, sino porque el sacrificio es el modo divinamente se\u00f1alado para obtener la expiaci\u00f3n. Los sacrificios se\u00f1alan ciertas verdades relativas a la expiaci\u00f3n. As\u00ed, la v\u00edctima ten\u00eda que ser invariablemente sin mancha, lo cual indica la necesidad de la perfecci\u00f3n. Las v\u00edctimas costaban algo, por cuanto la expiaci\u00f3n nunca es barata, y el pecado jam\u00e1s debe tomarse ligeramente. La muerte de la v\u00edctima era el aspecto importante. Esto se destaca en parte por las alusiones a la *sangre, en parte mediante el car\u00e1cter general del rito mismo, y en parte mediante otras referencias a la expiaci\u00f3n. Hay varias alusiones a la expiaci\u00f3n, ya sea efectuadas o contempladas por medios diferentes a los c\u00falticos, y en los casos en que se refieren al problema se\u00f1alan la muerte como el camino. As\u00ed en Ex. 32.30\u201332 Mois\u00e9s procura hacer una expiaci\u00f3n por el pecado del pueblo, y lo hace pidi\u00e9ndole a Dios que lo elimine del libro que ha escrito. Finees hizo expiaci\u00f3n matando a ciertos transgresores (Nm. 25.6\u20138, 13). Podr\u00edan citarse otros pasajes. Resulta claro que en el AT se reconoc\u00eda que la muerte era la pena por el pecado (Ez. 18.20), pero que Dios en su gracia permit\u00eda que una v\u00edctima ofrecida en sacrificio reemplazara al pecador que deb\u00eda morir. Tan clara es la relaci\u00f3n que el escritor de la Ep\u00edstola a los Hebreos puede resumirlo diciendo que \u201csin derramamiento de sangre no se hace remisi\u00f3n\u201d (He. 9.22).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. La expiaci\u00f3n en el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El NT adopta la l\u00ednea de que los sacrificios de la antig\u00fcedad no constitu\u00edan la causa fundamental del apartamiento de los pecados. La redenci\u00f3n se ha de obtener, aun \u201cde las transgresiones que hab\u00eda bajo el primer pacto\u201d, s\u00f3lo por la muerte de Cristo (He. 9.15). La cruz ocupa un lugar absolutamente central en el NT, y, m\u00e1s aun, en toda la Biblia. Todo lo que viene antes de la cruz conduce a ella. Todo lo que viene despu\u00e9s vuelve la mirada hacia ella. Siendo que ocupa el lugar cr\u00edtico, no es de sorprender que haya una gran cantidad de ense\u00f1anzas acerca de ella. Los escritores del NT, que escriben desde diferentes perspectivas, y con diversos enfoques, nos ofrecen una serie de facetas sobre la expiaci\u00f3n. No encontramos la repetici\u00f3n de una l\u00ednea de ense\u00f1anza estereotipada. Cada cual escribe como ve. Algunos vieron m\u00e1s, y m\u00e1s profundamente que otros. Pero no vieron algo distinto. En lo que sigue hemos de considerar primeramente lo que podr\u00edamos llamar la ense\u00f1anza b\u00e1sica com\u00fan acerca de la expiaci\u00f3n, y luego parte de la informaci\u00f3n que debemos a uno u otro de los te\u00f3logos neotestamentarios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Revela el amor de Dios hacia los hombres<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Todos est\u00e1n de acuerdo en que la expiaci\u00f3n procede del amor de Dios. No es algo arrancado a un Padre severo y poco dispuesto, totalmente justo pero totalmente inflexible, por un Hijo amante. La expiaci\u00f3n nos muestra el amor del Padre tanto como el amor del Hijo. Pablo nos ofrece la exposici\u00f3n cl\u00e1sica de esto cuando dice: \u201cDios muestra su amor para con nosotros, en que siendo a\u00fan pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros\u201d (Ro. 5.8). En el texto m\u00e1s conocido de la Biblia encontramos que \u201cde tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig\u00e9nito \u2026\u201d (Jn. 3.16). En los evangelios sin\u00f3pticos se destaca que \u201cera necesario\u201d que el Hijo del Hombre sufriese (Mr. 8.31, etc.). Es decir, la muerte de Cristo no fue un accidente: ten\u00eda su raz\u00f3n de ser en una necesidad divina compulsiva. Esto lo vemos tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n del Se\u00f1or en Getseman\u00ed de que se cumpliese la voluntad del Padre (Mt. 26.42). De igual manera, en Hebreos leemos que fue \u201cpor la gracia de Dios\u201d que Cristo gust\u00f3 la muerte por todos nosotros (He. 2.9). Este pensamiento recorre todo el NT, y debemos tenerlo muy presente cuando reflexionamos sobre el modo de la expiaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El aspecto sacrificial de la muerte de Cristo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Otro pensamiento que aparece repetidamente es el de que la muerte de Cristo es una muerte por el pecado. No se trata simplemente de que ciertos hombres perversos se levantaron contra \u00e9l. No es que sus enemigos hayan conspirado en contra de \u00e9l y que \u00e9l no pudo opon\u00e9rseles. \u201cFue entregado [a la muerte] por nuestros pecados\u201d (Ro. 4.25). Vino espec\u00edficamente a morir por nuestros pecados. Su sangre \u201cpor muchos es derramada para remisi\u00f3n de los pecados\u201d (Mt. 26.28). Efectu\u00f3 \u201cla purificaci\u00f3n de nuestros pecados\u201d (He. 1.3). \u201cLlev\u00f3 \u00e9l mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero\u201d (1 P. 2.24). \u201c\u00c9l es la propiciaci\u00f3n por nuestros pecados\u201d (1 Jn. 2.2). Jam\u00e1s se entender\u00e1 la cruz de Cristo a menos que se vea que en ella el Salvador se estaba ocupando de los pecados de toda la humanidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al hacer esto dio cumplimiento a todo aquello a lo cual apuntaban los antiguos sacrificios, y a los escritores del NT les deleita pensar en su muerte como un sacrificio. Jes\u00fas mismo se refiri\u00f3 a su sangre como \u201csangre del nuevo pacto\u201d (Mr. 14.24), lo cual nos lleva a los ritos en torno a los sacrificios para su comprensi\u00f3n. M\u00e1s aun, buena parte del lenguaje que se usa en la instituci\u00f3n de la santa Cena est\u00e1 relacionado con los sacrificios, apuntando al sacrificio que deb\u00eda llevarse a cabo en la cruz. Pablo nos dice que Cristo \u201cnos am\u00f3, y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante\u201d (Ef. 5.2). En ocasiones puede referirse, no a los sacrificios en general, sino a un sacrificio espec\u00edfico, como en 1 Co. 5.7: \u201cPorque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.\u201d Pedro habla de \u201cla preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminaci\u00f3n\u201d (1 P. 1.19), lo cual indica que en un aspecto la muerte de Cristo fue un sacrificio. Adem\u00e1s, en el Evangelio de Juan leemos las palabras de Juan el Bautista: \u201cHe aqu\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u201d (Jn. 1.29). El sacrificio era el rito religioso pr\u00e1cticamente universal del ss. I. Dondequiera que hubiese hombres y cualquiera fuese su fondo hist\u00f3rico, percib\u00edan una alusi\u00f3n al sacrificio. Los escritores del NT hicieron uso de esto, y se valieron de terminolog\u00eda relativa al sacrificio para destacar lo que Cristo hab\u00eda hecho por los hombres. Todo lo que los sacrificios se\u00f1alaban, y m\u00e1s todav\u00eda, Cristo lo hab\u00eda cumplido plenamente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. El car\u00e1cter representativo de la muerte de Cristo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La mayor\u00eda de los entendidos est\u00e1 de acuerdo en que la muerte de Cristo fue vicaria. Si en un sentido muri\u00f3 \u201cpor el pecado\u201d, en otro muri\u00f3 \u201cpor nosotros\u201d. Pero es mejor buscar mayor precisi\u00f3n. La mayor\u00eda de los eruditos acepta hoy el punto de vista de que la muerte de Cristo es representativa. Es decir, no es que Cristo haya muerto y que de alg\u00fan modo los beneficios de esta muerte est\u00e9n a disposici\u00f3n de los hombres (\u00bfacaso no fue Anselmo el que pregunt\u00f3 a qui\u00e9n si no a nosotros pod\u00edan asignarse m\u00e1s adecuadamente?). Se trata m\u00e1s bien de que muri\u00f3 espec\u00edficamente por nosotros. Era nuestro representante cuando colgaba de la cruz. Esto se expresa sucintamente en 2 Co. 5.14: \u201cUno muri\u00f3 por todos, luego todos murieron.\u201d La muerte del representante cuenta como la muerte de aquellos a los cuales representa. Cuando se dice que Cristo es nuestro \u201cabogado \u2026 para con el Padre\u201d (1 Jn. 2.1) tenemos all\u00ed el pensamiento claro de representaci\u00f3n, y como el pasaje de inmediato pasa a ocuparse de su muerte por el pecado resulta pertinente para nuestro prop\u00f3sito. La Ep\u00edstola a los Hebreos tiene como uno de sus temas principales el de Cristo como nuestro gran Sumo sacerdote. El pensamiento se repite vez tras vez. Ahora bien, aparte de todo lo dem\u00e1s que pueda decirse de un sumo sacerdote, es evidente que representa a los hombres. Por lo tanto, puede decirse que el pensamiento de la representaci\u00f3n es muy fuerte en esta ep\u00edstola.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. La ense\u00f1anza sobre la sustituci\u00f3n en el Nuevo Testamento<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>\u00bfPodemos decir algo m\u00e1s, sin embargo? Entre muchos eruditos modernos (aunque no todos por cierto) no hay mucha disposici\u00f3n a usar el lenguaje m\u00e1s antiguo vinculado con la sustituci\u00f3n. No obstante, esta parece ser la ense\u00f1anza del NT, y esto no en uno o dos lugares \u00fanicamente, sino en todas partes. En los evangelios sin\u00f3pticos se encuentra el gran dicho sobre el rescate: \u201cEl Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos\u201d (Mr. 10.45). Tanto los detalles (\u201crescate\u201d tiene connotaci\u00f3n sustitutoria, y anti, \u2018por\u2019, es la preposici\u00f3n que indica sustituci\u00f3n) como el pensamiento general del pasaje (los hombres deber\u00edan morir, Cristo muere en lugar de ellos, los hombres ya no mueren) hablan de la sustituci\u00f3n. Esta misma verdad la indican pasajes que hablan de Cristo como el Siervo sufriente, Is. 53, porque de \u00e9l se dice que \u201cherido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre \u00e9l, y por su llaga fuimos nosotros curados \u2026 Jehov\u00e1 carg\u00f3 en \u00e9l el pecado de todos nosotros\u201d (Is. 53.5s). El retraimiento de Cristo en Getseman\u00ed apunta en el mismo sentido. Jes\u00fas ten\u00eda valor, y muchas personas menos dignas que \u00e9l han hecho frente a la muerte con calma. La agon\u00eda parece no tener explicaci\u00f3n si no es por los motivos que da a conocer Pablo, de que por nosotros \u201cal que no conoci\u00f3 pecado\u201d \u201cDios lo hizo pecado\u201d (2 Co. 5.21). En su muerte ocup\u00f3 nuestro lugar, y su alma santa se retrajo ante esta identificaci\u00f3n con los pecadores. Pareciera, tambi\u00e9n, que nada menos que esto da significado al grito de desamparo: \u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has desamparado?\u201d (Mr. 15.34).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pablo nos dice que \u201cCristo nos redimi\u00f3 de la maldici\u00f3n de la ley, hecho por nosotros maldici\u00f3n\u201d (G\u00e1. 3.13). \u00c9l llev\u00f3 nuestra maldici\u00f3n, lo que no es sino otro modo de hablar de sustituci\u00f3n. El mismo pensamiento sirve de base a Ro. 3.21\u201326, donde el ap\u00f3stol elabora el pensamiento de que la justicia de Dios se manifiesta en el procedimiento mediante el cual se perdona el pecado, o sea, la cruz. No est\u00e1 diciendo, como han pensado algunos, que la justicia de Dios se manifiesta en el <i>hecho<\/i> de que el pecado recibe perd\u00f3n, sino que se muestra en el <i>modo<\/i> en que se lo perdona. La expiaci\u00f3n no consiste en pasar por alto el pecado como se hab\u00eda hecho anteriormente (Ro. 3.25). La cruz muestra que Dios es justo, al tiempo que nos lo muestra justificando a los creyentes. Esto tiene que significar que la justicia de Dios se vindica por la forma en que se resuelve la cuesti\u00f3n del pecado. Y esto parecer\u00eda ser otra forma de decir que Cristo llev\u00f3 la pena de los pecados de los hombres. Este es tambi\u00e9n el pensamiento en pasajes como He. 9.28; 1 P. 2.24 que se refieren al hecho de que Cristo llev\u00f3 los pecados. El significado del acto de llevar el pecado lo aclaran varios pasajes del AT en los que el contexto demuestra que se refieren a la idea de llevar la pena o cargar con ella. Por ejemplo, en Ez. 18.20 leemos: \u201cEl alma que pecare, esa morir\u00e1; el hijo no llevar\u00e1 (Heb. \u2018cargar\u00e1\u2019) el pecado del padre\u2026\u201d, y en Nm. 14.34 se describe la peregrinaci\u00f3n por el desierto como un llevar o cargar las iniquidades. El hecho de que Cristo haya llevado nuestro pecado significa, entonces, que carg\u00f3 con nuestra pena.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La sustituci\u00f3n sirve de base a la afirmaci\u00f3n en 1 Ti. 2.6 de que Cristo \u201cse dio a s\u00ed mismo en rescate por muchos\u201d. <i>antilytron<\/i>, traducido \u201crescate\u201d, es un compuesto fuerte que significa \u201crescate sustitutorio\u201d. Grimm-Thayer lo definen como \u201clo que se da a cambio de otro como precio de su redenci\u00f3n\u201d. Es imposible vaciar al vocablo de sus asociaciones sustitutorias. Un pensamiento similar sirve de fondo al relato que hace Juan de la c\u00ednica profec\u00eda de Caif\u00e1s: \u201cNos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la naci\u00f3n perezca\u201d (Jn. 11.50). Para Caif\u00e1s se trataba de una mera conveniencia pol\u00edtica, pero Juan ve en ella una profec\u00eda de que Cristo morir\u00eda en lugar del pueblo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es este un formidable conjunto de pruebas (y no es exhaustivo). Frente al mismo parecer\u00eda imposible negar que la sustituci\u00f3n es uno de los hilos para la comprensi\u00f3n neotestamentaria de la obra de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. Otros aspectos neotestamentarios de la expiaci\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los mencionados son los puntos principales que se atestiguan en todo el NT. Otros conceptos importantes aparecen en los escritores individuales (lo cual no significa, desde luego, que no han de ser aceptados en igual medida; se trata simplemente de un m\u00e9todo de clasificaci\u00f3n). As\u00ed Pablo ve en la cruz el medio de liberaci\u00f3n. El hombre est\u00e1 naturalmente esclavizado al pecado (Ro. 6.17; 7.14). Pero en Cristo el hombre es hecho libre (Ro. 6.14, 22). De igual modo, por medio de Cristo los hombres son librados de la carne, \u201chan crucificado la carne\u201d (G\u00e1. 5.24), no \u201cmilitan\u201d seg\u00fan la carne (2 Co. 10.3), esa carne cuyo \u201ddeseo \u2026 es contra el Esp\u00edritu\u201d (G\u00e1. 5.17), y que, aparte de Cristo, lleva a la muerte (Ro. 8.13). Los hombres est\u00e1n bajo la ira de Dios a causa de su propia injusticia (Ro. 1.18), pero Cristo libra de esto tambi\u00e9n. Los creyentes son \u201cjustificados en su sangre\u201d, y as\u00ed ser\u00e1n \u201csalvos de la ira\u201d de Dios (Ro. 5.9). La ley (e.d. el Pentateuco, y por consiguiente la totalidad de las Escrituras judaicas) puede considerarse de muchas maneras. Pero considerada como medio de salvaci\u00f3n resulta desastrosa. Le muestra al hombre su pecado (Ro. 7.7), y, al entrar en una alianza imp\u00eda con el pecado, lo mata (Ro. 7.9\u201311). El resultado final es que \u201ctodos los que dependen de las obras de la ley est\u00e1n bajo maldici\u00f3n\u201d (G\u00e1. 3.10). Pero \u201cCristo nos redimi\u00f3 de la maldici\u00f3n de la ley\u201d (G\u00e1. 3.13). Para los hombres de la antig\u00fcedad la muerte era un enemigo encarnizado contra el cual nadie sal\u00eda airoso. Pero Pablo canta un himno de triunfo en Cristo, quien ofrece victoria incluso sobre la muerte (1 Co. 15.55\u201357). Resulta abundantemente claro que Pablo ve en Cristo un poderoso Libertador.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La expiaci\u00f3n tiene muchos aspectos positivos. Nos limitaremos a mencionar cosas tales como la redenci\u00f3n, la reconciliaci\u00f3n, la justificaci\u00f3n, la adopci\u00f3n y la propiciaci\u00f3n. Estos son grandes conceptos que significan mucho para Pablo. En algunos casos \u00e9l es el primer cristiano del que tengamos conocimiento que haya hecho uso de ellos. Es evidente que pensaba que Cristo hab\u00eda hecho grandes cosas para su pueblo mediante su muerte expiatoria.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Para el escritor de la Ep\u00edstola a los Hebreos el gran pensamiento es el de Cristo como nuestro gran Sumo sacerdote. Elabora plenamente el concepto del car\u00e1cter \u00fanico y definitivo de la ofrenda hecha por Cristo. A diferencia del modo establecido en los altares judaicos, y de la forma en que oficiaban los sacerdotes de la l\u00ednea aar\u00f3nica, el modo establecido por Cristo con su muerte tiene validez permanente. Jam\u00e1s ser\u00e1 modificado. Cristo ha resuelto en forma plena el pecado del hombre.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En los escritos de Juan tenemos el pensamiento de Cristo como revelaci\u00f3n especial del Padre. Es el que ha sido enviado por el Padre, y todo lo que hace debe interpretarse a la luz de dicho hecho. De modo que Juan ve a Cristo como el que vence en un conflicto con las tinieblas, como el que derrota al maligno. Tiene mucho que decir en cuanto al desenvolvimiento de los prop\u00f3sitos de Dios en Cristo. Ve la verdadera gloria en la humilde cruz sobre la que se efectu\u00f3 una obra tan poderosa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De todo esto resulta evidente que la expiaci\u00f3n es un tema vasto y profundo. Los escritores del NT luchan con las imperfecciones del lenguaje en su esfuerzo por presentarnos lo que significa este gran acto divino. Por cierto que hay mucho m\u00e1s de lo que hemos podido indicar aqu\u00ed. Pero todos los puntos que hemos destacado son importantes, y ninguno debe descuidarse. Tampoco hemos de pasar por alto el hecho de que la expiaci\u00f3n representa algo m\u00e1s que un hecho negativo. Nos hemos ocupado de insistir en el lugar que ocupa el sacrificio que de s\u00ed mismo hizo Cristo para eliminar el pecado. Pero esto abre el camino a una nueva vida en Cristo. Y esa nueva vida, fruto de la expiaci\u00f3n, no debe considerarse como un detalle insignificante. Es aquello a lo cual todo, lo dem\u00e1s conduce. (* <span style='text-transform:uppercase'>Perd\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Propiciaci\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Reconciliaci\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Redentor<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Sacrificio<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0D. M. Baillie, <i>Dios estaba en Cristo<\/i>, 1961; W. Kasper, <i>Jes\u00fas, el Cristo<\/i>, 1979; C. Duquoc, <i>Cristolog\u00eda<\/i>, 1974; F. Lacueva, <i>Curso de formaci\u00f3n teol\u00f3gica evang\u00e9lica<\/i>, t(t). IV (La persona y obra de Cristo), 1979; J. Sobrino, <i>Cristolog\u00eda desde Am\u00e9rica Latina<\/i>, 1977.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>D. M. Baillie, <i>God was in Christ<\/i>, 1956; J. Denney, <i>The Death of Christ<\/i>, 1951; <etiqueta id=\"#_ftn804\" name=\"_ftnref804\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>The Christian Doctrine of Reconciliation<\/i>, 1917; G. Aulen, <i>Christus Victor<\/i>, 1931; E. Brunner, <i>The Midiator<\/i>; K. Barth, <i>Church Dogmatics<\/i>, 4, i; id., <i>The Doctrine of Reconciliation<\/i>; J. S. Stewart, <i>A Man in Christ<\/i>; Anselm, <i>Cur Deus Homo<\/i>; L. Morris, <i>The Apostolic Preaching of the Cross<\/i>, 1965; <i>The Cross in the New Testament<\/i>, 1967; J. Knox, <i>The Death of Christ<\/i>; J. I. Packer, \u201cWhat did the Cross achieve? The Logic of Penal Substitution\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn805\" name=\"_ftnref805\" title=\"\"><i>TynB<\/i><\/etiqueta> 25, 1974, pp. 3\u201345.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn806\" name=\"_ftnref806\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>L.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>[El art\u00edculo precedente corresponde al que en la edici\u00f3n <etiqueta id=\"#_ftn807\" name=\"_ftnref807\" title=\"\">ing. lleva par t\u00edtulo \u201cAtonement\u201d, vocablo este que \u201ces uno de los po<\/etiqueta>cos t\u00e9rminos teol\u00f3gicos que derivan b\u00e1sicamente del anglosaj\u00f3n. Significa \u2018un estar a una\u2019, y se refiere al proceso de lograr la unidad de los que est\u00e1n enemistados\u201d. En otras palabras, es el efecto que produce la acci\u00f3n de aunar o armonizar. Como se ver\u00e1 por la nota al final del art\u00edculo sobre la *\u201dpropiciaci\u00f3n\u201d, el vocablo \u201cexpiaci\u00f3n\u201d no aparece en la vss. tradicional ing. (<\/span><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>av<\/span><span lang=ES style=''>), aunque s\u00ed en algunas vss. modernas. En la nota a que aludimos se encontrar\u00e1 una breve aclaraci\u00f3n de la raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn808\" name=\"_ftnref808\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>D.R.H.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style=''>]<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Propiciaci\u00f3n, Redenci\u00f3n Exo 29:33 aquellas cosas con las cuales se hizo e Exo_2930:10 sobre sus cuernos har\u00e1 Aar\u00f3n e una Lev 1:4 su mano .. y ser\u00e1 aceptado para e suya Lev 4:3 ofrecer\u00e1 .. un becerro sin defecto para e Lev 4:20 as\u00ed har\u00e1 el sacerdote e por ellos Lev 5:6 para su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/expiacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXPIACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1979","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1979"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1979\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}