{"id":20202,"date":"2016-02-05T12:51:29","date_gmt":"2016-02-05T17:51:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/figura\/"},"modified":"2016-02-05T12:51:29","modified_gmt":"2016-02-05T17:51:29","slug":"figura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/figura\/","title":{"rendered":"FIGURA"},"content":{"rendered":"<p>v. Imagen, Semejanza<br \/>\nNum 12:8 cara a cara hablar\u00e9 con \u00e9l .. y no por f<br \/>\nDeu 4:12 excepci\u00f3n de oir la voz, ninguna f visteis<br \/>\nRom 5:14 Ad\u00e1n .. es f del que hab\u00eda de venir<br \/>\nHeb 8:5 sirven a lo que es f y sombra de las cosas<br \/>\nHeb 9:23 fue .. necesario que las f de las cosas<br \/>\nHeb 9:24 f del verdadero, sino en el cielo mismo<\/p>\n<hr>\n<p>1. tupos (tuvpo\u00bb, 5179), tipo, figura, modelo. Se traduce \u00abfiguras\u00bb; esto es, representaciones de dioses (Act 7:43); en Rom 5:14, de Ad\u00e1n como una \u00abfigura\u00bb de Cristo. V\u00e9anse EJEMPLO, A, N\u00c2\u00ba 4, FORMA, MODELO, SE\u00ed\u2018AL. 2. antitupos (ajntivtupo\u00bb, 499), v\u00e9ase (QUE) CORRESPONDE. Se traduce \u00abfigura\u00bb en Heb 9:24, del tabern\u00e1culo terreno, como figura del verdadero en el cielo. 3. jupodeigma (uJpovdeigma, 5262), (de jupo, bajo; deiknumi, mostrar), denota propiamente lo que se muestra debajo o privadamente. Significa: (a) un signo sugerente de cualquier cosa, la delineaci\u00f3n o representaci\u00f3n de una cosa, y, as\u00ed\u00ad, una figura, copia. Se traduce \u00abfigura\u00bb en Heb 8:5; 9.23, en plural; (b) un ejemplo a ser imitado (Joh 13:15; Jam 5:10); como advertencia (Heb 4:11; 2Pe 2:6). V\u00e9ase EJEMPLO, A, N\u00c2\u00ba 2.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>El griego typos y el lat\u00ed\u00adn figura son utilizados por los te\u00f3logos para designar los simbolismos m\u00e1s originales que se descubren en el lenguaje de la Biblia: las prefiguraciones. Los libros sagrados emplean con el mismo objeto otros varios t\u00e9rminos que expresaban ideas conexas: antitypos (r\u00e9plica de typos), hypodeigma (ejemplo y, de ah\u00ed\u00ad, imagen anunciadora, reproducci\u00f3n anticipada), paradeigma (ejemplo), parabol\u00e9 (s\u00ed\u00admbolo), skia (sombra), mimema (imitaci\u00f3n). Por su sentido general todos estos t\u00e9rminos tienen afinidad con imagen (eik in), modelo (typos: 1Tes 1,7); pero las m\u00e1s de las veces comportan un matiz particular que los acerca a tipo\/ figura.<\/p>\n<p>AT. El lenguaje del AT, como todo lenguaje religioso, recurre frecuentemente al simbolismo sin detenerse en definir su naturaleza y sus fuentes. Pero f\u00e1cilmente se pueden identificar las concepciones fundamentales de donde deriva su uso de los s\u00ed\u00admbolos; esto es lo \u00fanico que nos interesa aqu\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>I. SIMBOLISMO EJEMPLARISTA: EL MODELO CELESTIAL Y SUS IMITACIONES TERRENALES. Como todas las religiones antiguas, el AT se representa el mundo divino, el mundo celeste como el prototipo sagrado a cuya imagen est\u00e1 organizado el mundo de ac\u00e1 abajo. Como un rey reside Dios en un palacio celeste (Miq 1,3); est\u00e1 circundado de una corte de servidores (ls 6,lss), etc. Y como la finalidad del culto consiste en poner al hombre en relaci\u00f3n con Dios, en \u00e9l se procura reproducir este modelo ideal, de modo que el mundo celeste se ponga en cierto modo al alcance del hombre.. As\u00ed\u00ad Jerusal\u00e9n y su templo son imitaci\u00f3n del palacio divino, con el que se identifican en cierta manera (cf. Sal 48,1-4). Por eso el c\u00f3digo sacerdotal muestra a Dios en el Sina\u00ed\u00ad comunicando a Mois\u00e9s un modelo con el que deber\u00e1 conformar el tabern\u00e1culo (heb. tabnit; gr. typos, Ex 25,40, o paradeigma, E. 25, 9); este modelo es una especie de plano de arquitecto (cf. !Par 28,11: tabnit, paradeigma) trazado por Dios seg\u00fan su propia morada. Asimismo, seg\u00fan Sab 9,8, el templo construido por Salom\u00f3n es \u00abimitaci\u00f3n (mimema) de la tienda sagrada que Dios se prepar\u00f3 desde los or\u00ed\u00adgenes\u00bb. Este simbolismo ejemplarista no est\u00e1 muy alejado de la teor\u00ed\u00ada plat\u00f3nica de las Ideas. As\u00ed\u00ad, en este punto Plat\u00f3n no hace sino elaborar filos\u00f3ficamente un dato corriente en las tradiciones religiosas del antiguo Oriente.<\/p>\n<p>II. SIMBOLISMO ESCATOL\u00ed\u201cGICO: LA HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN Y SU CONSUMACI\u00ed\u201cN FINAL. 1. La concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la historia sagrada. Las mitolog\u00ed\u00adas antiguas aplicaban el mismo principio ejemplarista a los ciclos c\u00f3smicos (revoluci\u00f3n de los d\u00ed\u00adas, de las estaciones, etc.) y a las experiencias fundamentales de la historia humana (advenimiento regio, guerra, etc.). Tanto en lo uno como en lo otro ve\u00ed\u00adan reflejos terrestres de una historia divina acaecida anteriormente a todos los tiempos, arquetipo primordial de todo acaecer c\u00f3smico y de todo obrar humano. Este arquetipo, indefinidamente imitado en el tiempo, confer\u00ed\u00ada a las &#8216;cosas de ac\u00e1 abajo su significaci\u00f3n sagrada. Por eso el mito se actualizaba en el culto con un drama ritual, a fin de poner a los hombres en relaci\u00f3n con el obrar de los dioses. Ahora bien, la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, al eliminar el polite\u00ed\u00adsmo, vac\u00ed\u00ada de su contenido la \u00fanica historia sagrada que conoc\u00ed\u00adan los paganos vecinos: para ella, Dios no tiene actividad m\u00e1s que respecto a la creaci\u00f3n. Pero en esta nueva perspectiva descubre otra clase de historia sagrada, que los paganismos ignoraban totalmente : la historia del *designio de Dios. que desde los or\u00ed\u00adgenes se desenvuelve en el *tiempo en forma lineal y no ya c\u00ed\u00adclica, hasta su realizaci\u00f3n plenaria que tendr\u00e1 lugar el final del tiempo, en la escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. Sentido de los acontecimientos de la historia sagrada. El t\u00e9rmino del designio de Dios no ser\u00e1 revelado claramente sino cuando tome cuerpo en el acontecimiento escatol\u00f3gico. Sin embargo, Dios comenz\u00f3 ya a darlo a conocer oscuramente a su pueblo partiendo de los acontecimientos de su historia. Experiencias como el *\u00e9xodo, la *alianza sina\u00ed\u00adtica, la entrada en la *tierra prometida, etc., no eran accidentes privados de sentido. Actos de Dios en el tiempo humano, llevaban en s\u00ed\u00ad mismos la marca del fin que persigue Dios al dirigir el curso de la historia e iban esbozando progresivamente los rasgos del mismo. Por esta raz\u00f3n pueden ya alimentar la fe del pueblo de Dios. Por esto tambi\u00e9n los profetas, evocando en sus or\u00e1culos escatol\u00f3gicos el fin del designio de Dios, muestran en ellos la reproducci\u00f3n m\u00e1s perfecta de las experiencias pasadas: *nuevo *\u00e9xodo (Is 43,16-21), nueva *alianza (Jer 31,31-34), nueva entrada en la *tierra prometida hacia una *Jerusal\u00e9n nueva (Is 49,9-23), etc. As\u00ed\u00ad pues, la historia sagrada, con todos los elementos que la componen (acontecimientos, personajes, instituciones) posee lo que se puede llamar un simbolismo escatol\u00f3gico: manifestaci\u00f3n parcial de los designios de Dios a un nivel todav\u00ed\u00ada imperfecto, muestra en forma velada hacia qu\u00e9 t\u00e9rmino camina este designio.<\/p>\n<p>3. La escatolog\u00ed\u00ada y los or\u00ed\u00adgenes. El mismo principio se aplica eminentemente al punto de partida de la historia sagrada, la *creaci\u00f3n. Porque, si ya no hay en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica historia divina primordial, subsiste este acto primordial por el cual inaugur\u00f3 Dios su designio, descubriendo desde los comienzos los fines que quer\u00ed\u00ada perseguir ac\u00e1 abajo. La escatolog\u00ed\u00ada, acto final de Dios, debe ostentar de nuevo sus rasgos. Seg\u00fan los or\u00e1culos prof\u00e9ticos no ser\u00e1 solamente un nuevo \u00e9xodo, etc., sino una nueva creaci\u00f3n (Is 65,17), an\u00e1loga a la primera, puesto que reasumir\u00e1 el mismo designio, pero m\u00e1s perfecta, puesto que soslayar\u00e1 los obst\u00e1culos que hicieron fracasar en un principio los planes de Dios, el *pecado y la *muerte. Las mismas im\u00e1genes de perfecci\u00f3n y de felicidad sirven, pues, para evocar en las dos extremidades del tiempo el *para\u00ed\u00adso primitivo y el para\u00ed\u00adso hallado de nuevo (p.e., Os 2,20-24; ls 11,5-9; 51,3; 65,19-25; Ez 36,35). Entre los dos se desarrolla la historia sagrada, conscientemente vivida por el pueblo de la antigua alianza, que espera su consumaci\u00f3n en la nueva alianza.<\/p>\n<p>4. El culto y la historia sagrada. El *culto del AT no tiene ya historia m\u00ed\u00adtica de dioses que actualizar en un drama ritual para hacer que participen en ella los hombres. Pero, puesto que la historia sagrada no deja de ser una gesta divina realizada en el tiempo humano, las *fiestas lit\u00fargicas adquieren poco a poco la funci\u00f3n de conmemorar .(y en este sentido de actualizar para la fe de Israel) los grandes hechos que la componen. El *s\u00e1bado se convierte en memorial de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 2, 2s; Ex 31,12ss); la *pascua, en un memorial del \u00e9xodo (Ex 12,26s); *pentecost\u00e9s, en un memorial de la alianza en el Sina\u00ed\u00ad (en el juda\u00ed\u00adsmo postb\u00ed\u00adblico); los tabern\u00e1culos, en un memorial de la permanencia en el desierto (Lev 23,42s). Y puesto que, por otra parte, estos acontecimientos pasados eran presagios de la salvaci\u00f3n final, su conmemoraci\u00f3n cultual es portadora de esperanza: Israel s\u00f3lo recuerda los beneficios hist\u00f3ricos de Dios para aguardar con m\u00e1s fe el beneficio escatol\u00f3gico, del que son anuncios velados insertos en la trama de la historia.<\/p>\n<p>III. EJEMPLARISMO MORAL. Finalmente, el AT conoce un ejemplarismo moral, en el que los hombres tipo del pasado son modelos dispuestos por Dios con miras a la instrucci\u00f3n de su pueblo. As\u00ed\u00ad Henoc fue un ejemplo (hypodeigma) con miras a la penitencia (Eclo 44,16). Un ejemplarismo de este g\u00e9nero se explota con frecuencia en los libros sapienciales. Adquiere fuerza particular cuando se apoya en el simbolismo escatol\u00f3gico de la historia sagrada tal como acabamos de definirlo (cf. Sab 10-19).<\/p>\n<p>Vemos que la doctrina de las prefiguraciones estaba ya muy viva en el AT. Dimanando de una concepci\u00f3n de la historia sagrada, que pertenece por derecho propio a la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, difiere profundamente del mero simbolismo ejemplarista, que, sin embargo, conoce el AT y lo explota cuando se presenta la ocasi\u00f3n. Esta doctrina proporciona a los or\u00e1culos prof\u00e9ticos el lenguaje, gracias al cual pueden evocar anticipadamente el misterio de la salvaci\u00f3n. Est\u00e1 tambi\u00e9n ligada con la dial\u00e9ctica misma de la revelaci\u00f3n. El NT acabar\u00e1 de mostrarlo.<\/p>\n<p>NT. I. LAS ACTITUDES DE JES\u00daS. Jes\u00fas tiene conciencia de conducir a su t\u00e9rmino los tiempos preparatorios (Me 1,15) y de inaugurar en la tierra el estado de cosas anunciado por los or\u00e1culos prof\u00e9ticos (cf. Mt 11,4ss; Lc 4,17ss). As\u00ed\u00ad pues, toda la historia sagrada transcurrida bajo el r\u00e9gimen de la primera alianza adquiere su significado definitivo en los actos que realiza Jes\u00fas, en las instituciones que establece, en el drama que vive. As\u00ed\u00ad, para definir su obra y hacerla inteligible, la relaciona intencionadamente con los elementos figurativos contenidos en esta historia. La comunidad que crea se llamar\u00e1 *iglesia (Mt 16, 18), es decir, una asamblea cultual an\u00e1loga a la de Israel en el desierto (cf. Act 7,38); reposar\u00e1 en los doce *ap\u00f3stoles, cuyo *n\u00famero recuerda el de las tribus, estructura fundamental del pueblo de *Israel (cf. Mt 19, 28). Igualmente la cena, que explica el sentido de su cruz y hace presente su realidad bajo signos sacramentales, se comprende en funci\u00f3n de la *pascua (Lc 22,16 p) y de la alianza sina\u00ed\u00adtica (Lc 22,20); el pan de vida prometido, que es su cuerpo, sobrepuja por sus efectos al *man\u00e1 que era su imagen imperfecta (Jn 6,58). Estos ejemplos muestran c\u00f3mo Jes\u00fas, recogiendo los simbolismos escatol\u00f3gicos de la historia sagrada, los explota para evocar concretamente el misterio de la salvaci\u00f3n sobrevenido al final de los tiempos, inaugurado en su persona y en su vida, llamado a actualizarse en la historia de su Iglesia y a consumarse en la eternidad cuando haya tenido fin el tiempo humano. De esta manera hace comprender c\u00f3mo los acontecimientos y las instituciones del AT adquieren en \u00e9l su pleno sentido, velado hasta entonces en parte, pero revelado ahora en su plenitud por el acontecimiento hacia el que tend\u00ed\u00adan.<\/p>\n<p>II. LA EXPLOTACI\u00ed\u201cN DE LAS FIGURAS B\u00ed\u008dBLICAS. Como lo hab\u00ed\u00ada hecho Jes\u00fas, el conjunto de los autores sagrados del NT recurre constantemente al principio figurativo, ya para mostrar que el misterio de la salvaci\u00f3n se desarrolla \u00abconforme a las Escrituras\u00bb, ya para definirlo en un lenguaje cargado de alcance religioso. As\u00ed\u00ad Mateo transfiere a Jes\u00fas lo que Oseas dec\u00ed\u00ada de Israel, \u00abhijo de Dios\u00bb (Mt 2,15; cf. Os 11,1), mientras que Juan aplica a Cristo en la cruz la descripci\u00f3n del *cordero pascual (Jn 19,36). En los dos casos el *cumplimiento de las Escrituras tiene por fundamento el cumplimiento de las prefiguraciones b\u00ed\u00adblicas. En no pocos pasajes el lenguaje doctrinal del NT halla as\u00ed\u00ad su punto de partida en la experiencia hist\u00f3rica del pueblo de Israel, sea que los or\u00e1culos prof\u00e9ticos hubieran transpuesto ya los datos refiri\u00e9ndoles a la escatolog\u00ed\u00ada (as\u00ed\u00ad Ap 21 reproduciendo a Is 62), sea que esta transposici\u00f3n de los textos sea labor propia de los autores del NT (como IPe 2,9 reproduciendo el pasaje de Ex 19,5s). Sin embargo, s\u00f3lo san Pablo y la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos definir\u00e1n con precisi\u00f3n el principio teol\u00f3gico de las prefiguraciones.<\/p>\n<p>III. SAN PABLO. Para Pablo los personajes y los hechos de la historia sagrada encierran las figuras anunciadoras (es el sentido que da a la palabra typos) del misterio de Cristo y de las realidades cristianas. Ya en los or\u00ed\u00adgenes; *Ad\u00e1n era una figura del Ad\u00e1n que hab\u00ed\u00ada de venir (Rom 5,14). M\u00e1s tarde los acontecimientos del Exodo tuvieron lugar figurativamente (lCor 10,11); son \u00abfiguras que nos conciernen a nosotros que estamos tocando el fin de los tiempos\u00bb (lCor 10,6); la realidad prefigurada por estos tipos es nuestra participaci\u00f3n efectiva en el misterio de Cristo, confiada a los sacramentos cristianos. As\u00ed\u00ad en IPe 3,21 se llama al bautismo antitipo del *diluvio. El ejemplarismo moral fluye f\u00e1cilmente de esta interpretaci\u00f3n figurativa de la historia sagrada: los *castigos de nuestros padres en el desierto son una lecci\u00f3n para nosotros (cf. lCor 10,7ss) y anuncian la condenaci\u00f3n definitiva de los cristianos infieles; la destrucci\u00f3n de Sodoma y la preservaci\u00f3n de Lot son un ejemplo (hypodeigma) para los imp\u00ed\u00ados venideros (2Pe 2,6); viceversa, la fe de *Abraham \u00abse refer\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a nosotros\u00bb (Rom 4, 23s), de modo que \u00ablos que se apoyan en la fe son hijos de Abraham\u00bb (G\u00e1l 3,7).<\/p>\n<p>Prolongando las l\u00ed\u00adneas de tal tipolog\u00ed\u00ada se permite Pablo alegorizar ciertas p\u00e1ginas de la Escritura, en las que halla los s\u00ed\u00admbolos de las realidades cristianas. Lo dice expl\u00ed\u00adcitamente en G\u00e1l 4,24 cuando transfiere a los cristianos lo que dec\u00ed\u00ada el G\u00e9nesis de Isaac, hijo de la promesa. Esta alegorizaci\u00f3n no se confunde pura y simplemente con la tipolog\u00ed\u00ada que la funda : es un m\u00e9todo pr\u00e1ctico utilizado para adaptar les textos b\u00ed\u00adblicos a un objeto distinto del que enfocaban primitivamente, a riesgo de superponer un significado secundario a todos los detalles que contienen. Por lo dem\u00e1s, Pablo tiene conciencia de que las figuras b\u00ed\u00adblicas no eran sino im\u00e1genes deficientes en relaci\u00f3n con las realidades actualmente descubiertas. As\u00ed\u00ad el culto jud\u00ed\u00ado no conten\u00ed\u00ada sino \u00abla sombra de las cosas venideras\u00bb (skia), cuya realidad (soma) era el cuerpo de Cristo (Col 2,17).<\/p>\n<p>IV. LA EP\u00ed\u008dSTOLA A LOS HEBREOS. En san Pablo, el simbolismo escatol\u00f3gico ya explotado por los or\u00e1culos prof\u00e9ticos ven\u00ed\u00ada a verterse en las parejas de palabras typos\/antitypos y skia\/soma. En la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, este simbolismo escatol\u00f3gico se entrecruza con un simbolismo ejemplarista com\u00fan a las religiones orientales, al platonismo e incluso al AT. Es que el *misterio de Cristo, el sacrificio que realiza, la salvaci\u00f3n que aporta son a la vez las cosas celestiales (Heb 8,5; 9,23; 12,22), eternas por naturaleza (5,9; 9,12; 13,20), y las \u00abcosas venideras\u00bb (6,5; 10,1), acaecidas al final de las edades (9,26). Tales son las realidades verdaderas (8,2; 9,24), a las que nuestros padres en la fe, los hombres del AT s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan aspirar (11,16.20), mientras qu nosotros, los cristianos, las hemos gustado ya con la iniciaci\u00f3n bautismal (6,4). En efecto, la primera *alianza s\u00f3lo conten\u00ed\u00ada reproducciones anticipadas (hypodeigma, 8,5; 9,23) de las mismas, sombras (skia, 8,5), r\u00e9plicas (antitypos, 9,24) de un modelo que exist\u00ed\u00ada ya en el cielo, aunque s\u00f3lo deb\u00ed\u00ada ser revelado ac\u00e1 abajo por Cristo. Este modelo (typos), que fue mostrado a Mois\u00e9s en la monta\u00f1a cuando construy\u00f3 el tabern\u00e1culo (8,5 = Ex 25, 40; cf. Act 7,44), es el *sacrificio de Cristo, que entr\u00f3 en el santuario celeste como sumo sacerdote de los bienes venideros para realizar la nueva alianza &#8216;(9,lls). Ahora bien, las realidades eclesiales no encierran solamente una sombra (skia) de los bienes venideros, sino una imagen (eikon) que contiene toda su sustancia y permite participar en \u00e9l misteriosamente.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad queda definida la econom\u00ed\u00ada sacramental de la nueva alianza, por oposici\u00f3n a la econom\u00ed\u00ada antigua y a su culto figurativo.<\/p>\n<p>En el lenguaje t\u00e9cnico la palabra typos reviste un sentido inverso del que ten\u00ed\u00ada en san Pablo, puesto que no designa ya las prefiguraciones del NT en el AT, sino el acto de Cristo que, al final de los tiempos, realiza el acontecimiento de la salvaci\u00f3n. Hay aqu\u00ed\u00ad un vestigio claro del simbolismo ejemplarista, ya que la relaci\u00f3n del AT con el misterio de Cristo es la misma que la de las cosas cultuales de la tierra con su arquetipo celestial. Sin embargo, dado que este arquetipo es al mismo tiempo el t\u00e9rmino de la historia sagrada, las cosasdel AT son sus r\u00e9plicas (antitypos) sin duda en virtud de un simbolismo escatol\u00f3gico: en Cristo, que pertenece a la vez al tiempo y a la eternidad, la relaci\u00f3n entre la tierra y el cielo y la relaci\u00f3n entre la historia figurativa y su t\u00e9rmino se recubren o, mejor dicho, se identifican.<\/p>\n<p>En realidad, en otros pasajes se comprueba que el autor de la ep\u00ed\u00adstola est\u00e1 tan atento como Pablo a la dimensi\u00f3n horizontal de la tipolog\u00ed\u00ada, aun cuando su lenguaje sugiera m\u00e1s bien la direcci\u00f3n vertical. En efecto, en los acontecimientos del AT descubre las prefiguraciones del acontecimiento de la salvaci\u00f3n : Isaac en la pira es un s\u00ed\u00admbolo (parabol\u00e9) de Cristo muerto y resucitado (11,19); el *reposo de la tierra prometida, en que entraron nuestros padres, simboliza el reposo divino, en el que nos introduce la econom\u00ed\u00ada cristiana (4,9s; cf. 12,23). De este simbolismo escatol\u00f3gico fluye naturalmente un ejemplarismo moral: los hebreos en el *desierto son para nosotros un ejemplo (hypodeigma, 4,11) de desobediencia, y su castigo presagia el que nos aguarda si, como ellos, somos infieles; por el contrario, los santos del AT son para nosotros un ejemplo de fe (11).<\/p>\n<p>El principio de las prefiguraciones, esbozado ya en el AT, explotado constantemente en el NT, definido expl\u00ed\u00adcitamente (con matices apreciables) por san Pablo y la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, es, pues, esencial a la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, cuyo desarrollo ayuda a comprender. De un Testamento al otro pone de relieve la continuidad de una vida de fe llevada por el pueblo de Dios a diferentes niveles, el primero de los cuales anunciaba .\u00bbpor modo de figuras\u00bb el que le deb\u00ed\u00ada seguir.<\/p>\n<p>-> Cumplir &#8211; Imagen &#8211; Nuevo &#8211; Plenitud &#8211; Tiempo.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Imagen, Semejanza Num 12:8 cara a cara hablar\u00e9 con \u00e9l .. y no por f Deu 4:12 excepci\u00f3n de oir la voz, ninguna f visteis Rom 5:14 Ad\u00e1n .. es f del que hab\u00eda de venir Heb 8:5 sirven a lo que es f y sombra de las cosas Heb 9:23 fue .. necesario &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/figura\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFIGURA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-20202","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20202"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20202\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}