{"id":2034,"date":"2016-02-04T23:07:31","date_gmt":"2016-02-05T04:07:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fortaleza\/"},"modified":"2016-02-04T23:07:31","modified_gmt":"2016-02-05T04:07:31","slug":"fortaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fortaleza\/","title":{"rendered":"FORTALEZA"},"content":{"rendered":"<p>v. Castillo, Fuerza, Poder, Torre<br \/>\nExo 15:2 Jehov\u00e1 es mi f y mi c\u00e1ntico, y ha sido<br \/>\n1Ch 11:5 mas David tom\u00f3 la f de Sion, que es<br \/>\nPsa 8:2 de la boca de los ni\u00f1os .. fundaste la f, a<br \/>\n18:1<\/p>\n<hr>\n<p>Fortaleza    (para la etimolog\u00ed\u00ada v\u00e9ase Fortificaci\u00f3n).  Edificio o grupo de edificios fortificados que serv\u00ed\u00ada como residencia de un rey o pr\u00ed\u00adncipe; una ciudad amurallada s\u00f3lidamente (Isa 29:7; 33:16; Nah 2:1). Como casi todas las ciudades estaban amuralladas, puede tomarse \u00abciudad\u00bb y\/o \u00abpalacio\u00bb como sin\u00f3nimo de \u00abfortaleza\u00bb.  David conquist\u00f3 la fortaleza de Si\u00f3n de manos de los jebuseos y la us\u00f3 como su propia residencia (1Ch 11:5, 7). Sin embargo, con frecuencia se usa la palabra fortaleza con sentido figurado, especialmente para referirse al poder y a la protecci\u00f3n de Dios, como en muchos salmos (Psa 18:1, 2; 22:19; 31:2; Isa 25:4; 26:4; etc.).  La fortaleza conocida como Torre Antonia (Act_21-23), junto a la esquina noroeste del templo, es mencionada por 1\u00c2\u00aa vez por Nehem\u00ed\u00adas (Neh 2:8), quien habla de una casa o \u00abpalacio de la casa\u00bb, sin duda el templo.  La fortaleza habr\u00ed\u00ada sido construida entre el tiempo de Zorobabel y el de Nehem\u00ed\u00adas, y era la residencia del gobernador de la provincia de Jud\u00e1 (cf 7:2).  Josefo la llama Baris, que parece una derivaci\u00f3n del heb. b\u00eer\u00e2h, la palabra que us\u00f3 Nehem\u00ed\u00adas. Fue reconstruida en tiempos de los macabeos por Juan Hircano, que guardaba en ella las vestiduras sumo sacerdotales a las que ten\u00ed\u00ada derecho.  M\u00e1s tarde fue s\u00f3lidamente fortificada y embellecida por Herodes el Grande para proteger el templo y tambi\u00e9n servirle de protecci\u00f3n a \u00e9l en caso de una insurrecci\u00f3n jud\u00ed\u00ada; la llam\u00f3 Antonia en honor de Marco Antonio.  Josefo da una descripci\u00f3n detallada de la Fortaleza Antonia en las citas bibliogr\u00e1ficas.  La fortaleza ten\u00ed\u00ada no s\u00f3lo barracas para los soldados, sino tambi\u00e9n habitaciones y ba\u00f1os para el rey.  Las paredes se elevaban hasta unos 20 m por sobre la roca en la que estaban fundadas, la que estaba a su vez a unos 25 m por sobre el \u00e1rea del templo.  En las 4 esquinas de la fortaleza hab\u00ed\u00ada torres, 3 de las cuales ten\u00ed\u00adan unos 25 m de altura; pero una de ellas, la que dominaba el templo, llegaba a los 35 m.  Dos escalinatas descend\u00ed\u00adan al \u00e1rea del mismo, y un t\u00fanel conectaba la fortaleza con una torre en la puerta oriental del templo interior 465 (figs 228, 232, 498).  Durante el per\u00ed\u00adodo de los procuradores romanos, \u00e9stos estacionaron una legi\u00f3n romana en el lugar. Los soldados estaban siempre listos para llegar hasta el \u00e1rea del templo si se desataba alguna violencia.  Siempre hab\u00ed\u00ada centinelas alertas que vigilaban la zona, especialmente durante las fiestas, pues se reun\u00ed\u00adan all\u00ed\u00ad grandes multitudes excitadas.  Generalmente los procuradores romanos estaban en Jerusal\u00e9n y se alojaban en la Torre Antonia para estar cerca si ocurr\u00ed\u00ada alg\u00fan disturbio imprevisto en tales ocasiones.  La fortaleza cay\u00f3 en manos de los jud\u00ed\u00ados durante la guerra jud\u00ed\u00ada (66-70 d.C.), pero fue recuperada por los romanos bajo Tito (70 d.C.) a pesar de la heroica resistencia de los rebeldes; luego fue demolida.  El sitio ahora est\u00e1 ocupado en parte por la escuela musulmana de Kuliat Rawdat el-Ma&#8217;arif, y en parte por 2 conventos.  La tradici\u00f3n identifica esta torre* con el pretorio de Pilato, donde Jes\u00fas fue condenado a la cruz.  Esta identificaci\u00f3n no es segura, aunque hay evidencias arqueol\u00f3gicas que parecen apoyarla.  Ciertamente fue de esta fortaleza de donde salieron los soldados romanos para rescatar a Pablo cuando fue echado del atrio del templo al atrio de los gentiles y estuvo a punto de ser muerto por la turba enfurecida (Act 21:30-34).  Despu\u00e9s de su rescate, Pablo se dirigi\u00f3 a sus atacantes desde la escalinata (v 40).  Se lo mantuvo dentro de la fortaleza hasta que fue enviado a Cesarea (22:24, 30; 23:10). V\u00e9ase Lugar fuerte.  228. La Torre Antonia. Las galer\u00ed\u00adas bajas de mamposter\u00ed\u00ada son remanentes de la estructura de los d\u00ed\u00adas de Cristo.  Bib.: FJ-AJ xi.4.6, etc.; xv.11.4; xviii.4.3;.  FJ-GJ i.21.1; v.5.8.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>1.  Un lugar de refugio, una fortaleza lit. (Jdg 6:2; 1Sa 24:22) o figurada (Psa 27:1).<br \/>\n2.   Todas las ciudades importantes de los tiempos antiguos estaban fortificadas con un muro y una ciudadela. Aun antes de que los israelitas entraran en Cana\u00e1n se aterrorizaron por los informes sobre las ciudades muy grandes y fortificadas (N\u00fameros 13; Deu 1:28). Jerusal\u00e9n estaba tan bien fortificada que no fue sino hasta la \u00e9poca de David que se la tom\u00f3 de los jebuseos. Muchas veces hab\u00ed\u00ada tanto un muro interior como un muro exterior.<\/p>\n<p>Los muros estaban construidos de ladrillo y piedra y ten\u00ed\u00adan un espesor de varios m. Despu\u00e9s de que los israelitas entraron en la tierra, tambi\u00e9n construyeron ciudades fortificadas (Deu 28:52; 2Sa 20:6).<\/p>\n<p>3.  Un edificio grande fortificado, un conjunto de edificios, o campamento, como el de un pr\u00ed\u00adncipe o noble. David tom\u00f3 la fortaleza jebusita en Jerusal\u00e9n y la hizo su residencia (1Ch 11:5, 1Ch 11:7). Josafat construy\u00f3 una fortaleza en las ciudades de Jud\u00e1 (2Ch 17:12) y Jotam en sus bosques (2Ch 27:4).<\/p>\n<p>Nehem\u00ed\u00adas erigi\u00f3 una fortaleza en Jerusal\u00e9n que m\u00e1s adelante se convirti\u00f3 en la Torre de Antonia, donde Pablo estuvo preso.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(fuerza, entereza, dominio propio).<\/p>\n<p> Una de las 4 virtudes cardinales. El \u00faltimo fruto del Esp\u00ed\u00adritu en Gal 5:23.<\/p>\n<p> &#8211; Fundada en Dios, Mat 10:20, Mat 14:29-35, J n.12: 27.<\/p>\n<p> &#8211; Su necesidad: Mat 7:24-27, Mat 11:20.<\/p>\n<p> &#8211; Ejemplo de Mar\u00ed\u00ada y de las santas mujeres, Mat 27:55-56, Jn. i9:25-27.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, CONS<\/p>\n<p>vet, Los t\u00e9rminos \u00abfortaleza\u00bb y \u00abcastillo\u00bb se refieren principalmente a una parte de la ciudad m\u00e1s fuertemente fortificada que por los meros muros. Pr. 18:19 habla de \u00abcerrojos de alc\u00e1zar\u00bb. Cuando Jerusal\u00e9n fue tomada por David, ya hab\u00ed\u00ada una ciudadela, defendida por los jebuseos (2 S. 5:6, 7). Los romanos ten\u00ed\u00adan una fortaleza en Jerusal\u00e9n, a la que fue llevado Pablo cuando fue apresado por los jud\u00ed\u00ados (Hch. 21:34, 37). Pudiera haber sido la llamada Torre Antonia, que hab\u00ed\u00ada sido construida por Herodes el Grande. Tal como la describe Josefo, estaba adyacente al Templo (Guerras, 5:5, 8). El salmista describe frecuentemente a Jehov\u00e1 como su roca y fortaleza o castillo (Sal. 18:2; 31:3; 71:3; 91:2).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[326]<\/p>\n<p>      Virtud teol\u00f3gica que comunica a la voluntad la energ\u00ed\u00ada o fuerza necesaria para hacer el bien, Seg\u00fan Sto. Tom\u00e1s (S. Th. I-II. q.61. a.1. De manera particular act\u00faa si existen dificultades personales o colectivas para hacer el bien o defender la fe (martirio).  (Ver Virtudes 6.2 y ver Confirmaci\u00f3n 3.2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, virtudes)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La virtud de la fortaleza est\u00e1 ya presente en el pensamiento \u00e9tico griego. Designa, seg\u00fan las circunstancias, la fuerza de \u00e1nimo frente a las adversidades de la vida, el dominio de las pasiones, la capacidad de imponerse en la direcci\u00f3n de la cosa p\u00fablica. Arist\u00f3teles, en la Etica a Nic\u00f3maco, pone de relieve dos funciones fundamentales de la fortaleza: soportar y atacar.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino se inspira directa mente en la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica, introduciendo con todos sus derechos a la fortaleza en el cuadro de la reflexi\u00f3n cristiana, entendi\u00e9ndola bien como energ\u00ed\u00ada dirigida a vencer el miedo que se deriva de la presencia del mal o bien como \u00e1nimo para enfrentarse contra el mal y derrotarlo. La fortaleza se opone por tanto a la pusilanimidad y a la inconstancia y tiene su sello supremo en el acto del martirio.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca moderna se ha venido  afirmando una concepci\u00f3n limitada de la fortaleza, en cuanto que la moral burguesa hace coincidir la resistencia contra el mal con una especie de pasividad dominada por el resentimiento.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n engendra, por otra  parte, la tendencia opuesta a exaltar el anticonformismo y el simple coraje f\u00ed\u00adsico, confundiendo la fortaleza con una actitud militarista.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, es necesario redefinir hoy  sus contornos aprovechando las lecciones del pasado y abri\u00e9ndose a las nuevas condiciones de vida personales y sociales. Frente a las continuas amenazas a que se ve sometida la vida, tanto biol\u00f3gica como moral, crecen las situaciones de ansia y de angustia. El riesgo de perder la identidad y de caer en el sin-sentido exige que la fortaleza sea ante todo lucha por la defensa de la propia dignidad de hombres. Por otra parte, las situaciones de creciente injusticia y &#8211; de desequilibrio econ\u00f3mico suponen que tiene que traducirse en  una forma concreta de proyecci\u00f3n en lo social, dirigida a dar una soluci\u00f3n a los graves problemas que pesan sobre la vida civil, tanto a nivel nacional como mundial. La fortaleza es capacidad de reaccionar ante las situaciones deshumanizantes y empe\u00f1o en promover, en todos los \u00e1mbitos, los derechos humanos fundamentales.<\/p>\n<p>La fortaleza tiene para el cristiano  su fundamento en una interpretaci\u00f3n del hombre y del mundo anclada en la percepci\u00f3n de la salvaci\u00f3n realizada por Dios en Jesucristo. En efecto, la esperanza en la victoria del bien no est\u00e1 ligada a la confianza en s\u00f3lo las fuerzas humanas, sino m\u00e1s radicalmente, en la certeza, que viene de la fe, de que hay un Dios de amor que perdona el pecado del hombre y lo hace capaz de transformar el mundo seg\u00fan su designio.<\/p>\n<p> G. Piana<\/p>\n<p> Bibl.: E. Kaczynski, Fortaleza, en NDTM,  778-788; J Pieper, Justicia y fortaleza, Rialp, Madrid 1968; P. Tillich, El coraje de existir, Laia, Barcelona 1973.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nIntroducci\u00f3n.<br \/>\nI. Las respuestas hist\u00f3ricas:<br \/>\n1. La fortaleza en la concepci\u00f3n de los griegos;<br \/>\n2. La fortaleza en la Sagrada Escritura:<br \/>\n    a) Antiguo Testamento,<br \/>\n    b) Nuevo Testamento: la fortaleza de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos;<br \/>\n3. Santo Tom\u00e1s:<br \/>\n    a) Virtud de la fortaleza,<br \/>\n    b) Martirio: acto supremo de la fortaleza cristiana,<br \/>\n    c) Vicios contra la fortaleza,<br \/>\n    d) Virtudes afines a la fortaleza relacionadas con la agresi\u00f3n (magnanimidad y magnificencia),<br \/>\n    e) Virtudes afines a la fortaleza relacionadas con la entereza (paciencia, longanimidad perseverancia);<br \/>\n4. Objeciones a la fortaleza en la edad moderna.<br \/>\nII. Propuesta cristiana para el mundo de hoy:<br \/>\n1. \u00bfPor qu\u00e9 la fortaleza hoy?:<br \/>\n    a) Condici\u00f3n existencial personal<br \/>\n    b) Condici\u00f3n existencial social;<br \/>\n2. Fortaleza del \u00absustinere\u00bb y del \u00abaggredi\u00bb:<br \/>\n    a) Fortaleza como resistencia,<br \/>\n    b) Fortaleza del compromiso;<br \/>\n3. Fortaleza en el tiempo y en la comunidad:<br \/>\n    a) Fortaleza de la presencia<br \/>\n    b) Fortaleza de la comuni\u00f3n,<br \/>\n    c) S\u00ed\u00adntesis de la fortaleza de la presencia y de la comuni\u00f3n.<br \/>\nIII. Educaci\u00f3n para la fortaleza.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nToda virtud moral tiene su realizaci\u00f3n en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta de las personas. La situaci\u00f3n del mundo en el que vivimos condiciona hoy la puesta en pr\u00e1ctica de la fortaleza, cosa que, por lo dem\u00e1s, suced\u00ed\u00ada ya en el mundo griego, b\u00ed\u00adblico y medieval. Y no s\u00f3lo condiciona, sino que adem\u00e1s interpela acerca de los valores a practicar y pone en guardia contra los males existentes, que amenazan a la existencia misma del hombre en la tierra. Los cambios de nuestro mundo en las relaciones religiosomorales y socio-econ\u00f3micas, pol\u00ed\u00adticas, culturales, nacionales e internacionales nos han hecho cada vez m\u00e1s conscientes del mal que amenaza a la dignidad de la persona humana en sus derechos y en los derechos de naciones enteras, as\u00ed\u00ad como del bien a realizar para construir un mundo m\u00e1s humano ala vez que m\u00e1s divino. Los males \u00abhist\u00f3ricos\u00bb y los males de los \u00faltimos decenios de nuestro siglo (las dos guerras mundiales, la revoluci\u00f3n de octubre, el descubrimiento de armas nucleares, la divisi\u00f3n del mundo en bloques, entre sur y norte) han generado el miedo a la vida dentro del marco de las ansias existenciales siempre presentes: ansia ante la muerte, la culpabilidad y el sinsentido (P. Tillich). Hoy m\u00e1s que nunca el ser humano se siente incapaz de resolver los propios problemas, que han adquirido dimensiones planetarias. El cristianismo no se pone ni del lado de los \u00abd\u00e9biles\u00bb, que buscan la soluci\u00f3n en la droga, el sexo, el suicidio o las sectas religiosas, ni del de los \u00abviolentos\u00bb, que pretenden resolver los conflictos y las contradicciones por medio de la lucha continua, las guerras, la revoluci\u00f3n y el terrorismo.<\/p>\n<p>Con el fin de poder ofrecer una perspectiva m\u00e1s amplia, el presente art\u00ed\u00adculo se divide en tres partes. En la parte hist\u00f3rica (I) tratar\u00e1 de la fortaleza entre los griegos, en la Biblia y en la s\u00ed\u00adntesis de santo Tom\u00e1s. En la parte sistem\u00e1tica (I1) pondr\u00e1 el acento en la interpretaci\u00f3n de la fortaleza cristiana despu\u00e9s del concilio Vat. II. Finalizar\u00e1 con un apartado (III) sobre la educaci\u00f3n para la fortaleza.<\/p>\n<p>I. Las respuestas hist\u00f3ricas<br \/>\n1. LA FORTALEZA EN LA CONCEPCI\u00ed\u201cN DE LOS GRIEGOS. Los fil\u00f3sofos griegos recogen y clasifican tres expresiones: andre\u00ed\u00ada, karter\u00ed\u00ada y megalopsych\u00ed\u00ada. 0 Andre\u00ed\u00ada expresa el ideal de la fuerza masculina por oposici\u00f3n a la de la mujer o del ni\u00f1o. Designa la fuerza de \u00e1nimo frente a las adversidades de la vida, pero sobre todo el desprecio del peligro en la batalla hasta afrontar la muerte con valor por el bien de la patria. 0 La vida no implica solamente la lucha contra los enemigos externos, sino tambi\u00e9n la lucha cotidiana contra los enemigos \u00ed\u00adnsitos en el ser humano mismo, es decir, las tendencias desordenadas de los instintos y de las pasiones, que buscan s\u00f3lo los placeres, rehuyendo las dificultades. El ser humano est\u00e1 obligado a dominar las pasiones.y ser due\u00f1o de s\u00ed\u00ad mismo por medio de la karter\u00ed\u00ada o dureza consigo mismo. 0 La megalopsych\u00ed\u00ada, por \u00faltimo, es la virtud con la que el hombre griego se impone por su grandeza en la vida de la ciudad y del mundo.<\/p>\n<p>Plat\u00f3n sit\u00faa todas las virtudes morales al final de las cuatro que la tradici\u00f3n denominar\u00e1 despu\u00e9s virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza (Rep. II, 7). La fortaleza es la virtud propia del soldado, que en la Rep\u00fablica ideada por Plat\u00f3n pod\u00ed\u00ada ser tambi\u00e9n del sexo femenino.<\/p>\n<p>En su concepci\u00f3n de la fortaleza como virtud moral, Arist\u00f3teles se aproxima m\u00e1s al concepto de andre\u00ed\u00ada, considerando la karter\u00ed\u00ada y la megalopsych\u00ed\u00ada como virtudes a medias. Distingue dos actos principales de la fortaleza: afrontar y agredir (El. Nic. 111, 9-12,1115-1130).<\/p>\n<p>En la karter\u00ed\u00ada como dominio de s\u00ed\u00ad insistieron los estoicos. Su concepci\u00f3n de la fortaleza se reduce pr\u00e1cticamente a la de la karter\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El hombre griego se encuentra frente a un mundo que le amenaza y frente a un Diosa quien no le interesa la suerte humana. Por eso, el hombre griego rho puede contar con la ayuda divina, sino exclusivamente con las propias fuerzas, que son las \u00fanicas que pueden liberarle de los males del destino y del hado. La virtud de la fortaleza se desarrolla en esta perspectiva y tiene como funci\u00f3n primaria la exaltaci\u00f3n del ser humano: en la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica, para asegurar a \u00e9ste la autonom\u00ed\u00ada en la lucha declarada contra el mundo; en la concepci\u00f3n estoica, para asegurarle la autonom\u00ed\u00ada mediante una lucha interior, m\u00e1s pasiva (CICER\u00f3N, Tusc., 14, 53; CRIsiro, ARNIM., Frag. III, 263; CLEMENTE AL., Strom. VI, 11,61).<\/p>\n<p>2. LA FORTALEZA EN LA SAGRADA ESCRITURA. a) Antiguo Testamento. El israelita tiene conciencia viva de la fuerza de Dios, de su omnipotencia, y de la debilidad del hombre, a quien la fuerza le viene s\u00f3lo de Dios, y que deber\u00e1 emplearla en llevar a cabo la obra divina. Dios manifiesta su fuerza interviniendo en la vida de los patriarcas, liberando a su pueblo de la esclavitud de Egipto (Deu 4:32-39), consolidando las monta\u00f1as (Sal 65:7), aquietando el mar (Job 26:12), dando fuerza al pueblo (Deu 8:17; Jue 6:12) o combatiendo por \u00e9l (2Re 19:35; 2Cr 20:5). La salvaci\u00f3n de Israel es cosa de Dios, porque su fuerza proviene del Dios que lo ama (Sal 59:17; Sal 86:15).<\/p>\n<p>El AT no habla realmente de la fortaleza como virtud moral, sino como fuerza f\u00ed\u00adsica, de la que, sin embargo, no puede uno fiarse ( Sal 33:16) ni vanagloriarse, sino que debe considerarla como don de Dios (Isa 10:13). Fe y esperanza son dos condiciones necesarias en el hombre para que \u00e9ste pueda recibir la fuerza de Dios (Sal 19:2; Sal 27:14; Sal 28:7; Sal 33:20; Sal 31:25). En el miedo, en la angustia, en el fracaso, cuando el hombre grita a Dios, confiesa su propia debilidad y le invoca con confianza inquebrantable, Dios le concede su fuerza (Sal 37:5; Isa 30:15), el consuelo (Sal 86:17; Isa 12:1), la alegr\u00ed\u00ada (Sal 81:2). En cambio, cuando el hombre presume de ser independiente de Dios e intenta por separado alcanzar la felicidad (G\u00e9n 3) y la grandeza (G\u00e9n 11), los poderes del mal lo esclavizan y \u00e9l se pone a oprimir injustamente a sus semejantes (G\u00e9n 9:6; Sal 3:14; Miq 3:9) y a idear \u00ed\u00addolos (Isa 44:17; Jer 10:3).<\/p>\n<p>b) Nuevo Testamento: la fortaleza de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos. Jes\u00fas, Hijo del hombre ungido con esp\u00ed\u00adritu y poder (Heb 10:38), manifiesta su poder mediante milagros que ponen de manifiesto no s\u00f3lo que \u00abDios est\u00e1 con \u00e9l\u00bb (Jua 3:2; Jua 9:33), sino tambi\u00e9n que \u00e9l es \u00abDios con nosotros\u00bb (Mat 1:23). Al ejercer su fuerza todopoderosa, Jes\u00fas no busca su propia gloria (Mat 4:3-7), sino la del Padre y el cumplimiento de su voluntad (Jua 5:30; Jua 17:4). Esta obediencia y esta humildad son precisamente la fuente de sus poderes: curar enfermos, resucitar muertos, perdonar pecados y, mediante la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, echar demonios, entregar y recuperar la propia vida (Jua 10:18). Cuando Jes\u00fas es exaltado, depone de su trono las potestades (Col 2:15) y al jefe de este mundo y \u00abatrae a todos hacia s\u00ed\u00ad\u00bb (Jua 12:31-32).<\/p>\n<p>Los disc\u00ed\u00adpulos reciben de Jes\u00fas la fuerza -`sin m\u00ed\u00ad no pod\u00e9is hacer nada\u00bb (Jua 15:5)-; \u00e9l los env\u00ed\u00ada a \u00abhacer disc\u00ed\u00adpulos de todas las naciones\u00bb (Mat 28:18), confirmando su mensaje mediante los milagros (Mar 16:20) y asegur\u00e1ndoles su presencia (Luc 24:49) y la del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Heb 1:8). El Esp\u00ed\u00adritu que invade a los ap\u00f3stoles es el don que les otorga Cristo resucitado en la plenitud de su poder (Heb 2:4; Heb 2:32-36). La fuerza divina (dynamis) concedida al hombre tiene car\u00e1cter salvador; su destino son las grandes obras y el fortalecimiento interior del hombre (Efe 3:16-20), el dar testimonio de Dios (Heb 4:35) y la proclamaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico como \u00abfuerza de Dios\u00bb (Rom 1:16; 1Co 1:18), incluso a costa de la vida (G\u00e1l 1:11). Los disc\u00ed\u00adpulos, con san Pablo, est\u00e1n seguros de que todo lo pueden porque Cristo les robustece (Flp 4:13) y les confiere no un esp\u00ed\u00adritu de temor, sino de amor y de moderaci\u00f3n que les permite afrontar sufrimientos a causa del evangelio, confiados en la fuerza de Dios (2Ti 1:7-8) concedida mediante la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Efe 3:16; Rom 15:13).<\/p>\n<p>La fuerza divina se despliega en los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas de muchas maneras. Pueden distinguirse al menos cuatro: 0 La valent\u00ed\u00ada del mensajero (parres\u00ed\u00ada) es una fuerza interior que posibilita a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas proclamar la palabra de Dios sin miedo (Heb 2:29; Heb 4:31), sin el recurso a subterfugios (2Co 4:2) y ser testigos valientes de Jes\u00fas (Heb 4:13). La predicaci\u00f3n y el comportamiento de los ap\u00f3stoles y de san Pablo se caracterizan por la citada fuerza \u00abdel heraldo\u00bb (Heb 9:27; Heb 13:46; Heb 14:3; Heb 19:8; Heb 26:26; 2Co 3:12). 0 La firmeza en la fe y en las buenas obras. El creyente es una persona fiel, estable y firme, virtudes propias de todos los grandes siervos de Dios: Abrah\u00e1n (Neh 9:8), Mois\u00e9s (N\u00fam 12:7), Jes\u00fas (Heb 2:173, Heb 2:6), Pablo (1Co 7:25). Jes\u00fas pidi\u00f3 por la fortaleza en la fe de Pedro y de sus hermanos (Luc 22:32). En el NT encontramos continuamente expresiones como \u00abmantenerse en la fe\u00bb (1Co 16:13; Heb 14:22), \u00abmantenerse fieles al Se\u00f1or\u00bb (1Ts 3:8; Flp 4:1). Firmeza, estabilidad y fortaleza que caracterizan no s\u00f3lo a la fe, sino tambi\u00e9n al amor (Jua 15:4-9), a la esperanza (Rom 15:13) y, en general, a las buenas obras que Dios ha asignado a sus fieles como l\u00ed\u00adnea de conducta (Efe 2:8-10; G\u00e1l 6:10). 01a paciencia (hypomon\u00e9) es una virtud de una importancia decisiva, sobre todo en la persecuci\u00f3n y la tribulaci\u00f3n. Consiste en afrontar el mal existente en el presente, a fin de que el Se\u00f1or lo transforme en bien para el futuro. El deseo de cumplir la voluntad de Dios (Heb 10:36), de dar testimonio del amor (1Co 13:7), de dejarse corregir e instruir por Dios a trav\u00e9s del sufrimiento (Heb 12:7), de reinar con Cristo (Rom 17-18; Apo 1:9; 2Ti 2:12), de cooperar a la salvaci\u00f3n de los elegidos (2Ti 2:10) para obtener en premio la vida (Stg 1:12), todos ellos son motivos por los que el cristiano est\u00e1 llamado a afrontar el mal existente en la vida presente. 0 La makrotym\u00ed\u00ada abarca, por una parte, el perd\u00f3n a nuestros deudores y, por otra, la renuncia a los prop\u00f3sitos de venganza y de resentimiento ( Mat 18:21-35; Rom 12:20). El motivo de esta virtud es diverso del de la paciencia. Tambi\u00e9n en ella se trata de afrontar el mal, pero sin venganza; m\u00e1s a\u00fan: perdonando, puesto que todos somos pecadores. Esta capacidad de perd\u00f3n la incluye san Pablo entre los frutos del Esp\u00ed\u00adritu Santo (G\u00e1l 5:22). La makrotym\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento no tiene nada que ver con la longanimidad de la patr\u00ed\u00adstica o de santo Tom\u00e1s, como podr\u00e1 comprobarse m\u00e1s adelante. A la poca claridad terminol\u00f3gica de la patr\u00ed\u00adstica, en observaci\u00f3n magistral de A. Gauthier, no corresponde una alteraci\u00f3n de la doctrina relativa a la fortaleza, que es la misma de la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica (La Fortezza, 810; Magnanimit\u00e9, 10).<\/p>\n<p>3. SANTO TOM\u00ed\u0081S. a) Virtud de la fortaleza. Mientras que las virtudes relacionadas con la templanza deben frenar las tendencias afectivas, las relacionadas con la fortaleza est\u00e1n destinadas a suscitar la perseverancia, a fin de no rehuir el mal o las dificultades inherentes a la conquista del bien (S. Th., II-II, q. 123, a. 3). El an\u00e1lisis que santo Tom\u00e1s hace de la fortaleza saca a la luz dos actos: sustinere y aggredi; el primero consiste en afrontar la presencia del mal dominando el miedo; el segundo, en enfrentarse al mal, moderando la audacia. El primero -afrontar- se basa en la_ confianza en las propias fuerzas; el segundo, en la seguridad de la victoria (a. 6). La entereza es el acto principal de la fortaleza, puesto que, en opini\u00f3n de santo Tom\u00e1s, requiere mayor fuerza interior. Objeto primario de la fortaleza es el miedo a la muerte en cualquier circunstancia (a. 5). El que en el curso de un peligro grave \u00abpierde la cabeza\u00bb, sucumbiendo a las pasiones del miedo o de la audacia, no est\u00e1 en condiciones de defenderse a s\u00ed\u00ad mismo ni de defender a los dem\u00e1s. De ah\u00ed\u00ad la importancia de dominar estos sentimientos. La fortaleza es la virtud que permite a las personas obrar y comportarse moralmente bien, dominando el miedo y la audacia en situaciones de peligro y dificultad que, en ocasiones, son una amenaza- para la vida misma de las personas (a. 3). La raz\u00f3n formal por la que hay que estar dispuesto incluso al sacrificio de la propia vida es la defensa del bien moral, sobre todo de la justicia y de la paz (a. 12, ad 3 y ad 5).<\/p>\n<p>b) Martirio: acto supremo de la fortaleza cristiana. A1 martirio se le considera el acto supremo de la fortaleza: la aceptaci\u00f3n de la muerte en defensa de la verdad y del bien moral (q. 124, a. 5). La Iglesia ha tenido siempre en gran estima a cuantos han dado su vida siguiendo el ejemplo de Cristo, y los ha llamado martyres, testigos. Los m\u00e1rtires daban su vida en defensa no s\u00f3lo de la verdad de la fe (san Esteban), sino tambi\u00e9n de la verdad moral (san Juan Bautista). Componentes integrales del acto son el valor defendido y el modo de aceptar la muerte, actitud que puede verse en el martirio de san Esteban y de tantos otros en la historia a ejemplo de Cristo, quien sin lamentarse ni rebelarse ofreci\u00f3 la propia vida en defensa de la fe, rogando por sus perseguidores. El motivo por el que se da la vida en defensa de la verdad de la fe o de la verdad moral no es el desprecio hacia ella sino la consideraci\u00f3n de que la verdad y el bien son superiores a la vida misma (a. 4). El cristiano debe estar siempre dispuesto a dar la vida en defensa de la fe o de los valores morales fundamentales.<\/p>\n<p>c) Vicios contra la fortaleza. Santo Tom\u00e1s distingue tres vicios contra la fortaleza: la vileza, la petulancia y la temeridad. -La vileza (q. 125) no consiste en no tener miedo, sino en no dominarlo. La persona vil est\u00e1 hasta tal punto dominada por el miedo que infringe la ley moral y deja a un lado la realizaci\u00f3n del bien moral (aa. 1 y 3). -Mientras que la vileza se opone a la fortaleza por exceso de miedo, pues teme lo que no hay que temer o cuando no hay que temerlo, la petulancia se contrapone a la fortaleza por defecto de miedo, pues no se teme lo que hay que temer (q. 126, a. I). -La temeridad, por \u00faltimo se caracteriza por el exceso de audacia, que lleva a encontrarse con el riesgo de perder la vida sin un motivo v\u00e1lido (q. 127, a. 2). Los pueblos primitivos sufren menos el influjo del miedo y poseen m\u00e1s audacia innata que los pueblos culturalmente m\u00e1s desarrollados (q. 126, a. 1).<\/p>\n<p>d) Virtudes afines a la fortaleza relacionadas con la agresi\u00f3n. Magnanimidad. La magnanimidad se diferencia del resto de las virtudes afines a la fortaleza porque su objeto no es el mal a evitar o a afrontar, sino el bien a realizar en cuanto vinculado a una dificultad. A un bien de estas caracter\u00ed\u00adsticas se lo define como \u00abarduo\u00bb. Bienes arduos son los bienes morales, entre los que descuella el ! honor. A nivel sobrenatural, los bienes arduos son la santidad, la vida de la gracia aqu\u00ed\u00ad en la tierra y la vida eterna en el cielo. La magnanimidad modera los sentimientos que obstaculizan la conquista de un bien arduo a causa de las dificultades que es preciso superar. El objeto de la magnanimidad es el honor, el respeto o la estima que una persona virtuosa merece. La magnanimidad es una virtud que empuja siempre hacia arriba, incita a emprender iniciativas nobles y a afrontar los riesgos que puedan derivarse. Es una virtud peculiar del cristiano, a qui\u00e9n le recuerda: \u00abAd maiora natus sum\u00bb (he nacido para lo noble). -A la magnanimidad se opone por defecto el vicio de la pusilanimidad, t\u00ed\u00adpica de quien no est\u00e1 a la altura de sus posibilidades, rehuyendo la realizaci\u00f3n de las mismas por pereza o por miedo. La persona pusil\u00e1nime no se compromete acosas grandes, acordes con su dignidad y capacidad (q. 133, a. 2). El siervo de la par\u00e1bola evang\u00e9lica que enterr\u00f3 el dinero de su amo sin hacerlo producir fue pusil\u00e1nime y merecedor de castigo (a. I). -Presunci\u00f3n, ambici\u00f3n y vanagloria son, por el contrario, los vicios que se oponen a la magnanimidad por exceso. La persona presuntuosa se cree en condiciones de hacer m\u00e1s y mejor de lo que le permite su propia capacidad (q. 130, a. I). Esto no va, naturalmente, con la persona que tiene puesta su confianza en la ayuda de Dios (a. 2, ad 3). La persona ambiciosa anda preocupada por el honor que quiere conquistar. El af\u00e1n por el honor se manifiesta de tres maneras: acreditando excelencias que no se poseen, buscando el propio honor sin referencia alguna a Dios y afan\u00e1ndose por el propio honor sin orientarlo al bien de los dem\u00e1s (q. 131, a. l). Compa\u00f1eras de la ambici\u00f3n son la testarudez y la arbitrariedad. Por \u00faltimo, la persona vanagloriosa busca agradar a los dem\u00e1s a trav\u00e9s de cosas fatuas (ropa, riqueza, etc.) o de la fama (opini\u00f3n p\u00fablica) o de honores y honras no orientados hacia Dios y el bien del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>&#8211; Magnificencia. Es virtud af\u00ed\u00adn a la fortaleza, porque est\u00e1 ordenada a la consecuci\u00f3n de un fin que es arduo y dif\u00ed\u00adcil en las acciones que posibilitan su conquista (q. 134, a. 4). Es tarea de la magnificencia la realizaci\u00f3n de grandes cosas, sobre todo respecto a Dios y al bien com\u00fan (a. 1, ad 2; a. 2, ad 3). La magnificencia de las obras no deriva exclusivamente de su majestuosidad, sino que abarca el valor de las mismas, la armon\u00ed\u00ada, la belleza de las proporciones, del proyecto y de la ejecuci\u00f3n (a. 2, ad 2). -Los vicios contra la magnificencia son la mezquindad, que consiste esencialmente en contentarse con lo m\u00ed\u00adsero (q. 135, a. 12, ad 1), y la dilapidaci\u00f3n (el despilfarro), propia de quien gasta demasiado en la realizaci\u00f3n de una obra proyectada (a. 2).<\/p>\n<p>e) Virtudes afines a la fortaleza relacionadas con la entereza. Paciencia. Hay tendencia a concebir la paciencia como moderadora de la ira. En realidad, la paciencia ayuda a afrontar la adversidad y las desilusiones que causan tristeza. Para santo Tom\u00e1s, la paciencia es, en cierto sentido, la disponibilidad para afrontar los sufrimientos, las desilusiones y los fracasos inevitables de la vida sin cambiar o renunciar ala propia vocaci\u00f3n. La paciencia resulta ser, pues, la fortaleza del d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada (q. 136, a. 4, ad 1). En esta perspectiva hay que entender las palabras del Se\u00f1or: \u00abCon vuestro aguante conseguir\u00e9is la vida\u00bb (Luc 21:19). En la visi\u00f3n unitaria de santo Tom\u00e1s la paciencia, como cualquier otra verdadera virtud, est\u00e1 causada por la caridad, y la caridad no se puede poseer sin la gracia. Es evidente, por consiguiente, que la paciencia no se puede poseer sin la ayuda de la gracia (a. 3).<\/p>\n<p>&#8211; Longanimidad. Santo Tom\u00e1s distingue justamente la longanimidad de la paciencia. La longanimidad es virtud caracter\u00ed\u00adstica de los educadores que saben esperar con esperanza y sin desanimarse el resultado de su esfuerzo educativo, por alejado que pueda estar en el tiempo (q. 136, a. 5). Los educadores deben tener siempre presentes las palabras de Jes\u00fas y de san Pablo: \u00abUno siembra y otro siega\u00bb (Jua 4:37; I Cor 3,6-8). As\u00ed\u00ad concebida, la longanimidad no tiene nada que ver con la makrotym\u00ed\u00ada del NT, a pesar de las referencias que, al hablar de la longanimidad, hacen a ella la patr\u00ed\u00adstica y santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8211; Perseverancia. Santo Tom\u00e1s habla de dos virtudes que ayudan a persistir en el bien: la constancia, que no cede ante las dificultades (q. 137, a.3), y la perseverancia, que sabe esperar el tiempo necesario para la realizaci\u00f3n de la obra (a. 1, ad 2). A la perseverancia se opone, por defecto, la flaqueza (abandono del bien a las primeras de cambio) y, por exceso, la pertinacia (obstinarse en la propia lucha contra todo l\u00ed\u00admite razonable), base de toda herej\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>4. OBJECIONES A LA FORTALEZA EN LA EDAD MODERNA. Junto a un mejor conocimiento de la cultura \u00e1ntigua, surgen en el renacimiento las objeciones contra la fortaleza cristiana. \u00abLos antiguos -escribe N. Maquiavelo-, exaltaron a los fuertes; los cristianos, en cambio, a los d\u00e9biles y humildes, presa de los malvados\u00bb (Discursos, 141). J.E. Renan es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s acerbo y considera a los cristianos desde el punto de vista de la fortaleza como \u00abuna especie fofa, debilitada, resignada a soportar todas las desgracias como decretos de la providencia divina\u00bb (citado por A. GAUTHIER, La fortezza 787). F. Nietzsche acusa al cristianismo de haber quitado virilidad al hombre y paralizado sus energ\u00ed\u00adas vitales al tener que defender al desgraciado. Para Nietzsche es bueno todo lo que exalte en el hombre el sentimiento de fuerza, la voluntad de fuerza, la fuerza misma; es malo, por consiguiente, todo lo que est\u00e9 enraizado en la debilidad (El Anticristo). El concepto de fortaleza de la ideolog\u00ed\u00ada nazi de A. Rosenberg se identifica con la dureza viril consigo mismo y con los dem\u00e1s\u00bb (Der Mythus des 20. Jahrhunderts, 15).<\/p>\n<p>Basada, por un lado, en la concepci\u00f3n pasiva de la naturaleza humana y, por otro, en los criterios de la moral burguesa, la fortaleza cristiana ha llevado a falsas concepciones de esta virtud, las cuales, a su vez, han sido objeto de cr\u00ed\u00adticas. Es innegable que un cristianismo peque\u00f1o-burgu\u00e9s no alcanza a ver que el aguante, que es el acto principal de la fortaleza, implica una actividad espiritual grande, un atenerse al bien agarr\u00e1ndose a \u00e9l con todas las fuerzas, y, consiguientemente, falsea ese aguante interpret\u00e1ndolo en el sentido de una pasividad turbia y llena de resentimiento (cf J. PIEPER, Sulla fortezza, 43). El existencialismo ha puesto el acento en la fortaleza como manifestaci\u00f3n de decisiones arbitrarias y anticonformistas. R. H. Hare concibe la fortaleza con el \u00abarrojo f\u00ed\u00adsico\u00bb de los soldados, que la actual estrategia b\u00e9lica de la ciencia militar ha convertido en algo in\u00fatil (Freedom, 149.187189), a lo que objeta P.T. Geach que es err\u00f3neo pensar en la fortaleza en t\u00e9rminos militares (The Vistues, 150).<\/p>\n<p>II. Propuesta cristiana para el mundo de hoy<br \/>\nEste apartado quiere ofrecer brevemente una interpretaci\u00f3n de la fortaleza cristiana a la luz del concilio Vat. II. Al igual que la moral cristiana en su totalidad, tambi\u00e9n esta virtud debe ampliar sus propios horizontes a la dimensi\u00f3n social, tanto nacional como internacional (GS 30),y leerse en la \u00f3ptica hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfica y comunitaria. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1 darse una unidad de compromiso que haga posible la construcci\u00f3n del mundo (GS 75) y el retorno del reino (LG 35).<\/p>\n<p>1. \u00bfPORQUE LA FORTALEZA HOY? Arist\u00f3teles y santo Tom\u00e1s relacionan la necesidad de la fortaleza con la realizaci\u00f3n del \u00f3onum arduum, que implica superaci\u00f3n de las dificultades. La respuesta de santo Tom\u00e1s, sustancialmente justa, necesita una ampliaci\u00f3n existencial. Las razones o, mejor, las condiciones existenciales personales y sociales llevan siempre una marca \u00f3ntica com\u00fan, pero en nuestra \u00e9poca a\u00f1aden algo peculiar. Es posible individuar hoy mejor que en el pasado las condiciones que \u00abobfgan\u00bb al cristiano a ser fuerte.<\/p>\n<p>a) Condici\u00f3n existencial personal. J. Pieper considera a la vulnerabilidad como presupuesto de la fortaleza. Un \u00e1ngel no puede ser fuerte, porque no es vulnerable; el ser humano puede serlo, porque es vulnerable. En otras palabras, ser fuerte significa saber aceptar una herida. Para Pieper, una herida es cualquier atentado que, en contra de nuestra voluntad, amenace la incolumidad natural o moral; todo lo que sea negativo, doloroso, da\u00f1ino, angustioso, opresivo. La herida m\u00e1s profunda la constituye la muerte (Sulla fortezza, 21). Hoy la fortaleza exige necesariamente la superaci\u00f3n de las ansiedades existenciales en la vida moral. En penetrante an\u00e1lisis, P. Tillich (The Courage, 5054) distingue tres: ansiedad ante la muerte (amenaza de perder el ser), ansiedad ante la culpabilidad (amenaza del pecado y de la condena), ansiedad ante el sinsentido (amenaza al ser espiritual). La fortaleza, sobre todo en el cristiano, la hacen necesaria la sublime vocaci\u00f3n de hijos de Dios y las amenazas que pesan sobre su din\u00e1mica. La fortaleza tiene por tarea sostener al hombre en la defensa de su dignidad y en la lucha contra todo lo que la amenace. Las razones hay que buscarlas en el hecho de que el ser humano es un ser en continuo hacerse (ens contingens) y, en ese hacerse, amenazado por el mal-pecado (ens peccans), pero que no debe olvidar que Dios, a trav\u00e9s de su Hijo, le ayuda, mediante el Esp\u00ed\u00adritu Santo, a llevar a t\u00e9rmino su salvaci\u00f3n (ens salvatum).<\/p>\n<p>b) Condici\u00f3n existencial social. Los documentos de la Iglesia en los \u00faltimos decenios (GS 4,8-10; JUAN PABLO II, Redemptor hominis, 1517; ID, Dives in misericordia, 10-11) nos describen, por una parte, los contrastes y las inquietudes, las injusticias y los desequilibrios de este mundo nuestro contempor\u00e1neo, oprimido adem\u00e1s por la amenaza de la autodestrucci\u00f3n, mientras que, por otra parte, nos confirman que sigue manteni\u00e9ndose viva la aspiraci\u00f3n a la justicia, a la paz, aun desarrollo de las personas y de las naciones digno del ser humano. Esto hace necesario y urgente, como nunca antes en la historia, el compromiso de todas las fuerzas humanas y cristianas (GS 9). Tanto el mal que el cristiano debe combatir como el bien que debe realizar han adquirido dimensiones planetarias. La fortaleza, como virtud religioso-moral, debe tener la misma \u00ed\u00adndole. Es cierto que ser\u00e1 siempre una realidad personal en raz\u00f3n del sujeto, pero su objeto-compromiso est\u00e1 abierto a los problemas de alcance mundial, nacional e internacional, civil y eclesial.<\/p>\n<p>2. FORTALEZA DEL \u00abSUSTINERE\u00bb Y DEL \u00abAGGREDI\u00bb. a) Fortaleza como resistencia. Resistir no quiere decir no tener miedo, sino no retroceder ante el mal a pesar del temor, agarr\u00e1ndose con todas las fuerzas al bien y esperando superar y vencer las dificultades. Se trata de las dificultades cotidianas. La tradici\u00f3n, al resaltar el martirio como acto extraordinario y supremo de la fortaleza cristiana, ha restado importancia a la fortaleza en los casos ordinarios. Hoy se debe subrayar el car\u00e1cter incluso extraordinario de la fidelidad al compr iso cristiano ordinario en la reali aci\u00f3n de la propia vocaci\u00f3n, en el trabajo profesional, en la lucha por la justicia y la paz, etc. La fortaleza como capacidad de resistencia se hace entonces paciente en el aguante de las dificultades y long\u00e1nime en la espera de los buenos resultados de los esfuerzos realizados. La fortaleza debe ser constante en hacer el bien debe ser perseverante, porque todo bien exige tiempo de realizaci\u00f3n. La fortaleza de la resistencia se debe manifestar hoy en diversas dimensiones. O El cristiano debe resistir el acoso de esl\u00f3ganes, publicidad y medios de comunicaci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n ideol\u00f3gica, la mentalidad consumista y utilitarista, la moda, la droga, el sexo (Y. M. CONGAR, Le trait\u00e9, 347). 0 La resistencia del cristiano al mal en la dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, socio-econ\u00f3mica y cultural debe desembocar en la oposici\u00f3n pasiva y no violenta. 0 Frente al pluralismo cultural, moral, religioso, socio-econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico, el cristiano debe saber tolerar las dificultades derivadas de la diversidad con talante abierto y disponible, sin condenas ni imposiciones. En las sociedades plurales, por tanto, la fortaleza como resistencia debe convertirse necesariamente en fortaleza de la l&#8217; tolerancia. 0 El cristiano, por \u00faltimo, debe tener siempre presente que su resistencia al mal lleva el signo del misterio, es decir, que se opone y lucha no s\u00f3lo contra los males humanos o los males de este mundo, sino tambi\u00e9n contra las potencias malignas del diablo, del pecado y de la tentaci\u00f3n (1Pe 5:8; Stg 4:7; Efe 6:11; 2Co 10:4). Es precisamente \u00e9ste el nivel en el que la fortaleza cristiana se presenta en su m\u00e1xima expresi\u00f3n como resistencia y oposici\u00f3n al pecado, por una parte, y como disponibilidad para las pruebas decisivas, por otra (H. URS VON BALTHASAR, Cordura ovverosia il caso serio, passim). En ninguno de estos niveles es el sustinere o resistere pasividad, resignaci\u00f3n o adaptaci\u00f3n oportunista.<\/p>\n<p>b) Fortaleza del compromiso. En el mundo contempor\u00e1neo, despu\u00e9s del concilio Vat.II, que ha promovido una visi\u00f3n de la naturaleza humana m\u00e1s activa y din\u00e1mica, por una parte, y subrayado su \u00ed\u00adndole hist\u00f3rica y comunitaria, por otra, el segundo acto de la fortaleza, el aggredi -acometimiento, compromiso, iniciativa- se ha convertido en capacidad para afrontar los peligros relacionados con la autoconservaci\u00f3n del hombre y con la supervivencia de la humanidad: capacidad para superar las ansiedades existenciales ante la muerte, la culpabilidad y el sinsentido; capacidad para vencer las amenazas dirigidas contra la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales. Adem\u00e1s, el cristiano debe hoy comprometer positivamente todas sus energ\u00ed\u00adas en la construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano y m\u00e1s divino, que Pablo VI ha llamado \u00abcivilizaci\u00f3n del amor\u00bb, construyendo al mismo tiempo el reino de Dios. Al componente aggredi de la fortaleza se le puede denominar con toda justicia fortaleza del compromiso, tan vacilante e incierto en el pasado hasta el punto de ignorar la conexi\u00f3n entre fe y vida, tan exasperado y absorbente en determinados ambientes posconciliares hasta el punto de olvidar el compromiso con la vida interior .y eclesial. Hay que tender a crear una fortaleza cristiana que viva su compromiso en el mundo pol\u00ed\u00adtico, socioecon\u00f3mico y cultural como implicaci\u00f3n y consecuencia del compromiso nacido de la fe en Cristo (Y.M. CONGAR, Le trait\u00e9, 348). Un compromiso as\u00ed\u00ad, que requiere el empleo de todas las fuerzas humanas y cristianas, es lo que constituye la virtud de la fortaleza cristiana.<\/p>\n<p>3. FORTALEZA EN EL TIEMPO Y EN LA COMUNIDAD. a) Fortaleza de la presencia. La fortaleza inserta en la dimensi\u00f3n espacio-temporal de la persona que vive en la comunidad exige vivir las tensiones entre caducidadduraci\u00f3n, provisional-definitivo, pasado-futuro. El cristiano que posee la virtud de la fortaleza, comprometido en la construcci\u00f3n del mundo y del reino en el tiempo, sabe que hay solamente dos absolutos: Dios y la dignidad de la persona humana; todo lo dem\u00e1s est\u00e1 subordinado a ellos. La fortaleza vivida en el tiempo no permite ni huir hacia el futuro ni aferrarse al pasado; quiere realizar el bien, autorrealizarse y construir el mundo en el presente. En cuanto relacionada con el tiempo, la fortaleza es memoria y fidelidad a los valores aut\u00e9nticos del pasado, inmersi\u00f3n en el presente, proyecto, esperanza, anticipaci\u00f3n del futuro. Es un compromiso de todas las fuerzas con el bien, individuado hoy en la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica entre el inicial \u00abya\u00bb y el incompleto \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb, en espera de la llegada definitiva del r\u00e9ino de Dios. Alentado con la fuerza del evangelio, el cristiano vive en el tiempo; pero sabe que no es el tiempo el criterio de su compromiso y de su discernimiento, sino la palabra de Dios acerca de la persona humana y de su salvaci\u00f3n. Por este motivo, el aferramiento al pasado, caracter\u00ed\u00adstico de las personas ancianas (tradicionalismo), o la fuga ut\u00f3pica hacia el futuro, caracter\u00ed\u00adstica de los j\u00f3venes (progresismo), carecen de sentido tanto desde un punto de vista moral como religioso.<\/p>\n<p>b) Fortaleza de la comuni\u00f3n. El ser humano no s\u00f3lo tiende a la autorrealizaci\u00f3n personal, sino tambi\u00e9n a la construcci\u00f3n de su comunidad. El fundamento de la comunidad lo constituye la comuni\u00f3n de las personas, y \u00e9sta es el modo de vivir, pensar y obrar que respeta a la persona y tiene en cuenta su autorrealizaci\u00f3n personal. La dimensi\u00f3n \u00abpersonal\u00bb del hombre, complementaria de la \u00absocial\u00bb, ayuda a vivir y a obrar en un \u00e1mbito com\u00fan. El aspecto personal se\u00f1ala el modo de vida y de actuaci\u00f3n propio de la persona, basado sobre todo en el amor-donaci\u00f3n (E. KACZY\u00ed\u2018SKI, Le Mariage et la Famille, en \u00abDiv\u00bb 26 [ 1982] 317-331). Las personas que viven en la comunidad basada en la comuni\u00f3n (amordonaci\u00f3n) no corren el riesgo ni de \u00abmasificaci\u00f3n\u00bb colectiva ni de \u00abindividualismo\u00bb ego\u00ed\u00adsta. La fortaleza de \u00abser uno mismo\u00bb (autoafirmaci\u00f3n) se opone a la masificaci\u00f3n y a la nivelaci\u00f3n de las diferencias individuales entre los hombres y no permite la destrucci\u00f3n de las riquezas divinas en las diversas personas. Cada persona humana es \u00abirrepetible\u00bb en el plan de Dios. Por consiguiente, la fortaleza cristiana de ser uno mismo debe tener en c\u00faenta que vive en comuni\u00f3n con Dios y con los otros, y por ello exige ser fortaleza del miembro de una comunidad que lleva adelante un correcto proceso tanto de personalizaci\u00f3n como de socializaci\u00f3n (GS 6; 42). En lo tocante al aspecto jur\u00ed\u00addico, la fortaleza de la comuni\u00f3n exige que sea ella quien aborde lo concerniente a toda la comunidad (CONGAR, Quod omnes, 210).<\/p>\n<p>c) S\u00ed\u00adntesis de la fortaleza de la presencia y de la comuni\u00f3n. A fin de evitar la aparici\u00f3n de un nuevo dualismo-separaci\u00f3n entre el compromiso en el mundo y el compromiso en la fe, la fortaleza cristiana debe ocuparse con seriedad y en profundidad tanto de la I conversi\u00f3n interior como del cambio de las estructuras. La posibilidad de que de estructuras infernales (el campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz) haya podido surgir un santo (Maximiliano Kolbe) y de que de instituciones perfectas puedan salir criminales pone de manifiesto que el ser humano trasciende en cuanto persona a las instituciones. En una situaci\u00f3n normal, sin embargo, la maduraci\u00f3n interior va ligada tambi\u00e9n al cambio de la vida exterior. El compromiso en favor de la justicia, de la paz, de los derechos humanos es un compromiso en defensa del ser humano creado y salvado por Dios; es el compromiso para con Dios. En el mundo contempor\u00e1neo este compromiso \u00aben favor de\u00bb debe tambi\u00e9n ser necesariamente un compromiso \u00abcontra\u00bb: contra cualquier opresi\u00f3n, injusticia, esclavitud, miseria, amenaza, divisi\u00f3n. El cristiano fuerte no entra en colaboraci\u00f3n con instituciones y personas que constituyen una \u00absituaci\u00f3n de pecado\u00bb, no puede buscar soluciones de compromiso. El bien y el mal han adquirido hoy dimensiones planetarias; es necesario que los cristianos se comprometan con la misma amplitud. Esta es la tarea de la fortaleza cristiana hoy.<\/p>\n<p>III. Educaci\u00f3n para la fortaleza<br \/>\nEn el proceso educativo el educador se enfrenta a la ardua tarea de hacer patente, por un lado, la importancia de la fortaleza en la vida cristiana, y de precaver, por otro, de los peligros de los vicios contrarios, tales como la cobard\u00ed\u00ada y la temeridad, sin apagar ni el miedo ni la audacia, que, como se ha visto, son necesarias en su justa medida para una visi\u00f3n equilibrada de la fortaleza. El educador debe ense\u00f1ar indudablemente al educando a orientar correctamente los miedos que \u00e9ste pueda tener a objetos potencialmente peligrosos (agua, fuego), a las calamidades naturales (terremotos, inundaciones), a lo que impide las condiciones de higiene y de salud, a los peligros que amenazan la vida, y debe tambi\u00e9n ayudarle a quitar el miedo a lo que no constituye peligro (oscuridad, fantasmas). Con posterioridad, el educador deber\u00e1 hacer resaltar la exigencia de la fortaleza m\u00e1s all\u00e1 de la esfera f\u00ed\u00adsica y ecol\u00f3gica, es decir, en la vida civil (E. VOLKER, Fortezza, 204) y moral. Una educaci\u00f3n seria, org\u00e1nica y ponderada exige no descuidar ninguno de los elementos constitutivos de la fortaleza (dimensi\u00f3n de la resistencia, del compromiso, de la presencia y de la comuni\u00f3n). La oraci\u00f3n, en fin, conferir\u00e1 validez a sus esfuerzos y suplir\u00e1 sus deficiencias. Adem\u00e1s, y puesto que la experiencia ense\u00f1a que los humanos por s\u00ed\u00ad solos no est\u00e1n en condiciones de encontrar soluciones a sus problemas, contamos con una ayuda particular, ofrecida en un don del Esp\u00ed\u00adritu Santo: el don de la fortaleza (S. Th., II-II, q. 139 a. 1). Este don hace a las personas disponibles a las mociones divinas y les confiere una fuerza divina para la realizaci\u00f3n de su obra de salvaci\u00f3n en el mundo. El testimonio de san Esteban confirma que Cristo ofrece ayuda a sus disc\u00ed\u00adpulos en los momentos decisivos, tal y como lo hab\u00ed\u00ada prometido (Mat 10:19-20; Mar 13:11; Lc 12 1112). En esta perspectiva se entiende el que san Agust\u00ed\u00adn y santo Tom\u00e1s hayan relacionado el don de la fortaleza con la cuarta bienaventuranza: \u00abDichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ser\u00e1n saciados\u00bb (Mat 5:6; S. Th. II-II, q. 139, a. 2). La mayor necesidad de ayuda divina la tiene todo aquel que se compromete a llevar la justicia y la paz de Dios a la vida del mundo y de la Iglesia.<\/p>\n<p>[\/Educaci\u00f3n moral; \/Humildad; \/Prudencia; \/Virtud; \/Virtudes teologales].<\/p>\n<p>BIBL.: CONGAR Y.M., Le trait\u00e9 de la jorce dans la `Somete Th\u00e9ologique&#8217; de s. 77tomas d;9quin, en \u00abAng\u00bb 51 (1974) 331-348; In, Quod omnes tangif ab omnibus tractari deber, en \u00abRHDFE\u00bb(1958), 210-259; GAUTHIERA., Fortaleza, en Iniciaci\u00f3n teol\u00f3gica III, Teolog\u00ed\u00ada moral, Herder, Barcelona 1962, 713-747; ID, Magnanimit\u00e9. LYd\u00e9al de la grandeur dans la philosophie pa3enne el dans la th\u00e9ologie chr\u00e9tienne, Librairie Philosophique J. Vrin, Par\u00ed\u00ads 1950; GEACH P.T., The Virtues, Cambridge Univ. Press,1977; GOFFI T. y PIANA G\u00bb L \u00faomo forte, en Corso di Morale II: Diakonia, Queriniana, Brescia 1983, 28-38; HARE R.M., Freedom and Reason, Oxford Univ. Press, 1970; MoncmoD., Zafortezza, en Corso di perfezionamento, Roma 1972; NIETZSCHE F., El Anticristo, Alianza 1984 PIEPER J., Justicia y fortaleza, Rialp, Madrid 1968; TILLICH P., Coraggio di esistere, Roma 1968 (The Courage lo Be, Yale Univ. Press, 1952); VoN BALTNASAR H. U., Cordula ovverosia il caso serio, Queriniana, Brescia 1969; VOLKER E., Fortezza, en Dizionario di Etica Cristiana, CittadeIla, As\u00ed\u00ads 1978, 203-205.<\/p>\n<p>E. Kaczyniski<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">1. Hombr\u00eda es etimol\u00f3gicamente lo que significan la palabra del lat\u00edn virtus y la palabra del griego andreia, con las que podemos comparar arete (virtud), aristos (mejor), y aner (hombre). Mas (masculino) es a Marte, el dios de la guerra, lo que arsen (masculino) es a la correspondiente deidad griega Ares. Mientras que andreia (hombr\u00eda) ha sido especializada para significar valor, virtus ha sido dejada en su m\u00e1s amplia generalidad, y es limitada solo en ciertos contextos, como cuando C\u00e9sar dice: \u00abHelvetii reliquos Gallos virtute praecedunt\u00bb. Aqu\u00ed el escritor ciertamente no estaba tomando el punto de vista piadoso de virtud, excepto en cuanto a que para la gente primitiva la virtud primordial era la valent\u00eda y la fuerza h\u00e1bil para defender sus vidas y las de sus compa\u00f1eros de tribu. En esta etapa de cultura podr\u00edamos aplicar la noci\u00f3n de Spinoza de que la virtud es la fuerza conservadora de la vida. \u00abEn la medida que un hombre busca y tiene \u00e9xito en lograr su utile, esto es, su esse, tanto m\u00e1s le es concedida la virtud; por otra parte, en la medida que descuide su utile o su esse, tanto m\u00e1s grande ser\u00e1 su impotencia\u00bb (Eth., IV, prop. 20). \u00abVirtud es la facultad humana que es definida solamente por la esencia del hombre, es decir, la que est\u00e1 limitada solo por los esfuerzos del hombre por perseverar en su esse\u00bb (prop. 22). La idea es continuada en las Proposiciones 23, 24, 25, 27. La voluntad de vivir&#8211; der Wille zu leben &#8211; es la virtud ra\u00edz. Ciertamente Spinoza lleva su doctrina m\u00e1s all\u00e1 del guerrero salvaje, ya que agrega que el poder preservativo y promocional de la vida son la adecuaci\u00f3n de ideas, razonable conducta, adherencia a naturaleza inteligente y finalmente que \u00abla m\u00e1s alta virtud del intelecto es el conocimiento de Dios\u00bb (lib. V, prop. xlii). En sus puntos de vista Spinoza usualmente mezcla lo noble con lo innoble: para gente ruda su filosof\u00eda se queda corta en virtud, el car\u00e1cter del hombre fuerte defendiendo su existencia contra muchos asaltos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arist\u00f3tles no dice que la fortaleza sea la m\u00e1s alta virtud; pero la selecciona para ser tratada primeramente cuando describe las virtudes morales: eipomen proton peri andreias (Eth. Nic., III, 6); mientras que Santo Tom\u00e1s con dificultad dice expl\u00edcitamente que la fortaleza ocupa el tercer lugar entre las virtudes cardinales despu\u00e9s de la prudencia y la justicia. Los bravos en una tribu guerrera y el glamour de la bravura en la caballer\u00eda errante, el despliegue de pompa por ej\u00e9rcitos modernos en desfile, no eran objetos para perturbar el sentido de proporci\u00f3n en la mente del Monje Sermoneador. Menos a\u00fan podr\u00eda la etimolog\u00eda enga\u00f1ar su juicio haci\u00e9ndolo pensar que la virtud primordial fuera el valor de un soldado condecorado por la Cruz Victoria. Tampoco despreciar\u00eda el tributo \u00abAl Valor\u00bb en su propio rango.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Ahora llegamos a las definiciones. Si consultamos a Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles encontraremos a aquel comparando al hombre con el dios Glaucus que por vivir en el mar ten\u00eda sus divinas extremidades dif\u00edciles de reconocer de tan incrustadas que estaban de algas y conchas: y eso representa al esp\u00edritu humano disfrazado por el extra\u00f1o cuerpo que arrastra como pena. El alma en su propia naturaleza racional (para el prop\u00f3sito presente los t\u00e9rminos psyche y nous, distinguidos por Arist\u00f3teles, los fusionamos en uno solo &#8211; el alma) es simple: el hombre es complejo, y siendo conflictivamente complejo, tiene que lidiar con un par de gara\u00f1ones en su cuerpo, uno innoble&#8211; las conscupiscencias, el otro relativamente noble &#8211; el elemento espiritual en el que es \u00abadelante\u00bb, \u00abapres\u00farate\u00bb, \u00abataca\u00bb, \u00abarranca\u00bb, \u00abaguante\u00bb. La fortaleza est\u00e1 basada en este \u00faltimo elemento, Pero el esp\u00edritu animal necesita ser llevado y guiado por el alma racional para que se convierta en virtud. Es en el pecho donde radican ho thymos, to thymoeides (coraje, pasi\u00f3n), a medio camino entre la raz\u00f3n en la cabeza y la conscupiscencia en el abdomen. La alta espiritualidad de Plat\u00f3n le impidi\u00f3 hablar muy exaltadamente de la fortaleza que se apoya en la excelencia corporal: consecuentemente hizo que los sabios legisladores educaran a sus ciudadanos m\u00e1s en el valor que en la temperancia, que es separable de la sabidur\u00eda y puede encontrarse en los ni\u00f1os o en meros animales (Laws, I, 630, C, D, E; 631, C; 667, A).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque Arist\u00f3teles hace el coraje animal la sola base de la fortaleza &#8211; la voluntad es valiente, pero el esp\u00edritu animal co-opera (ho de thymos synergei) &#8211; no tiene semejante desprecio por el cuerpo, y habla m\u00e1s honorablemente del valor cuando tiene como objeto primordial la conquista del miedo corporal de cara a la muerte en batalla. A Arist\u00f3teles le gusta reducir el \u00e1mbito de sus virtudes como a plat\u00f3n le gusta ampliarlo. Junto con su predecesor (Lackes, 191, D, E) no extender\u00e1 la fortaleza para cubrir toda la firmeza o estabilidad que se hace necesaria para toda virtud, consecuentemente Kant pod\u00eda decir: \u00abVirtud es la fuerza moral de la voluntad para obedecer los dictados del deber \u00bb (Anthropol., sect. 10, a). El plat\u00f3nico S\u00f3crates tom\u00f3 otra visi\u00f3n limitada cuando dijo que el valor era episteme ton deinon kai me (Laches, 199); e infiri\u00f3 por ello que pod\u00eda ser ense\u00f1ada. Ya que por si mismo el hombre prefiere la virtud al vicio, podemos entonces decir que para \u00e9l cada acto de vicio es una falla de la fortaleza. Arist\u00f3teles tambi\u00e9n lo habr\u00eda admitido; sin embargo escogi\u00f3 esta definici\u00f3n: \u00abFortaleza es la virtud del hombre que al ser confrontado con una noble ocasi\u00f3n de arrostrar el peligro y la muerte, va a su encuentro sin miedo\u00bb (Eth. Nic., III, 6). Un esp\u00edritu as\u00ed tiene que ser formado como h\u00e1bito sobre datos m\u00e1s o menos favorables; y en ello se asemeja a otras virtudes del tipo moral. Arist\u00f3teles habr\u00eda controvertido la descripci\u00f3n de Kant de estabilidad moral en todas las virtudes como una cualidad no cultivable para convertirla en h\u00e1bito: \u00abVirtud es la fuerza moral de la voluntad al obedecer los dictados del deber, nunca convertida en costumbre sino siempre surgiendo fresca y directamente de la mente \u00bb (Anthropol., I, 10, a). No toda clase de peligro a la vida satisface la condici\u00f3n de Arist\u00f3teles de verdadera fortaleza: debe estar presente alg\u00fan despliegue de proeza &#8212; alke kai kalon. Quiz\u00e1 no excluya muy positivamente el aguante pasivo del martirio, pero Santo Tom\u00e1s parece estar protestando silenciosamente contra tal exclusi\u00f3n cuando sostiene que el valor est\u00e1 m\u00e1s bien en el aguante que en el ataque.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como cometarista sobre Arist\u00f3teles, el profesor J.A. Stewart reta a los amigos de los m\u00e1rtires a defender su causa cuando dice: \u00abEs solo cuando el hombre puede tomar las armas y defenderse, o donde la muerte es gloriosa, que puede mostrar coraje\u00bb (p. 283). Aqu\u00ed la conjunci\u00f3n \u00abo\u00bb tal vez salve la situaci\u00f3n: pero no existe tal reserva en la p. 286, cuando agrega: \u00abLos hombres muestran coraje cuando pueden tomar las armas y defenderse, o (e) donde la muerte es gloriosa. La condici\u00f3n primera puede darse sin la \u00faltima, en cuyo caso la andreia no sera de tipo esp\u00fareo: la \u00faltima condici\u00f3n, empero, no puede darse sin la primera. Muerte por una buena causa que aguant\u00f3 el hombre sin temor, pero a la que no pudo resistirse activamente, no puede ser kalos thanatos (muerte gloriosa).\u00bb \u00bfHace Arist\u00f3teles positivamente esta exclusi\u00f3n? Si es el caso, Santo Tom\u00e1s lo corrige muy necesitadamente, como los brit\u00e1nicos admitir\u00edan en el caso de sus soldados que frente a la costa de Sud\u00e1frica en 1852, noblemente se mantuvieron en sus puestos y se hundieron sin oponer resistencia al hundirse el barco Birkenhead, para dar a los civiles m\u00e1s oportunidad de ser salvados. Como espec\u00edmenes de valor no en un orden m\u00e1s alto, Arist\u00f3teles da los casos de soldados a quienes su habilidad les permite enfrentar sin mucha aprehensi\u00f3n lo que otros temer\u00edan y que est\u00e1n prestos a huir tan pronto es visto grave peligro: de hombres valientes en forma animal cuya acci\u00f3n es dificilmente moral: de valor donde la esperanza es grandemente en exceso del temor: de la ignorancia que no alcanza a apreciar el riesgo: y de la virtud civil que es motivada por la sanci\u00f3n de premio y castigo. En los casos anteriores falla la prueba de oi andreioi dia to kalon prattousi &#8212; \u00abel ejercicio de la fortaleza es virtud \u00ab, un principio que se opone al mero pragmatismo que mide el valor por la eficiencia en desempe\u00f1o soldadesco. Arist\u00f3teles dice que los mercenarios, quienes no tienen un gran aprecio por el valor de sus propias vidas, exponen con mayor presteza sus vidas que el hombre virtuoso que entiende el valor de su propia vida y que considera a la muerte el peras &#8211; el fin de su propia existencia individual (phoberotaton d&#8217; ho thanatos peras gar). Algunos han admirado a los nihilistas rusos que se lanzan a una muerte cierta sin esperanza para ellos, ahora o en el m\u00e1s all\u00e1, pero con esperanza para futuras generaciones de rusos. Es en la esperanza por el fin que Arist\u00f3teles pone el est\u00edmulo para el valeroso acto que por si mismo trae dolor. Dulce et decorum est pro patria mori (\u00abEs dulce y noble morir por la propia tierra natal \u00bb &#8212; Horacio, Odas, III, ii, 13): la nobleza est\u00e1 en el acto, la dulzura principalmente en las consecuencias anticipadas, excepto cuando hay una fuerte nobleza (Aristotle, Eth. Nic., III, 5-9) en el auto sacrificio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Santo Tom\u00e1s se mantiene tan cerca como puede de Arist\u00f3teles, separ\u00e1ndose de \u00e9l en lo relacionado a la dignidad, tal vez, que se encuentra en la muerte pasiva de un m\u00e1rtir, a la esperanza por una vida futura, y al car\u00e1cter de la virtud como una cuesti\u00f3n principalmente de fina conducta est\u00e9tica. Llama virtud espec\u00edfica de fortaleza la que enfrenta los m\u00e1s grandes peligros y por ello la que encuentra el riesgo de perder la vida en batalla. La fortaleza no concierne tanto la audacia como el timor: no tanto aggredi (ataque ) como sustinere (aguante): que significa que el hombre valeroso tiene que cuidar m\u00e1s bien aguantar contra circunstancias terr\u00edficas, que dominar su impetuosidad y en caso contrario excitarla hasta el grado requerido: principalior actus fortitudinis est sustinere, immobiliter sistere in periculis, quam aggredi. S\u00e9neca, como un estoico, tambi\u00e9n ataca el uso que Arist\u00f3teles hace del enojo como un instrumento en la mano de la virtud; trata a la pasi\u00f3n como mala y que debe ser suprimida. En el asalto se despliega la excitaci\u00f3n animal, la furia de la batalla, que Santo Tom\u00e1s llama pasi\u00f3n irrascible: y de esto dice Santo Tom\u00e1s lo que Arist\u00f3teles dice de thymos, que es un agente a ser usado por la voluntad racional dentro de los l\u00edmites debidos. Cualquier cosa como el maligno deseo de descuartizar un odiado enemigo por venganza o por salvaje deleite en derramar sangre debe ser exclu\u00eddo. Para el aguante (sustinere), Santo Tom\u00e1s dice , no se demanda la parte irrascible, ya que es suficiente lo razonable, \u00abya que el acto de aguante radica solo en la raz\u00f3n per se\u00bb. Como virtud cardinal, que es una consideraci\u00f3n no hecha por Arist\u00f3teles, la fortaleza es tratada por Santo Tom\u00e1s desde el aspecto de su necesidad para asegurar la estabilidad de virtudes en general: Cardinales principales dicuntur virtutes, quoe proecipue sibi vindicant id quod pertinet communiter ad virtutes. Las virtudes en general deben actuar con aquella firmeza que les otorga la fortaleza (II-II, Q, cxxiii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La fortaleza, como uno de los dones del Esp\u00edritu Santo, es una virtud supernatural, y va mucho m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito Aristot\u00e9lico. Es lo que, como Cristianos debemos tener siempre en mente para hacer nuestros actos aceptables para la vida eterna. Pero aun nos mantenemos sujetos a los principios naturales de fortaleza como aquellos sobre los que tiene que construir la gracia. En la vida espiritual del Cristiano com\u00fan, mucho de lo que ha dicho Arist\u00f3teles permanece cierto en su propio grado, aunque tenemos que apartarnos especialmente de la insistencia del maestro acerca del campo de batalla. Nuestro ejercicio no es en lo que se llama guerra estrictamente, sino en el coraje moral contra el esp\u00edritu maligno de los tiempos, contra las modas impropias, contra el respeto humano, contra la humana tendencia de buscar por lo menos lo c\u00f3modo, si no es que voluptuoso. Necesitamos coraje tambi\u00e9n para ser pacientes bajo la pobreza o privaci\u00f3n y para hacer laudables luchas para elevarnos en la escala social. Se requiere fortaleza para remontar por encima del muerto nivel promedio de la Cristiandad hasta la regi\u00f3n de la magnanimidad, y si la oportunidad lo permite, de magnificencia, que son las virtudes aliadas de la fortaleza; mientras que otra es la perseverancia, que no tolera descuidos ocasionales, menos aun arranques ocasionales de disipaci\u00f3n para aliviar la tensi\u00f3n de moralidad y religi\u00f3n de alto tono.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Las condiciones f\u00edsicas de la fortaleza son tratadas por ejemplo por Bain en \u00abLas Emociones y la Voluntad \u00ab, y son tales como: \u00abbondad y tono nervioso que mantienen todas las corrientes en su cursos apropiados con una cierta persistencia robusta; salud y frescura; frialdad t\u00f3nica; esp\u00edritu ligero y boyante; temperamento alegre y sanguineo; dominio adquirido sobre el terror, como cuando el soldado se sobrepone a la fiebre del ca\u00f1\u00f3n de su primer encuentro, y el conferencista domina el nerviosismo de su primer discurso en p\u00fablico \u00bb (Chap V, no. 17). Estos asuntos f\u00edsicos, aunque no directamente morales, son dignos de atenci\u00f3n; hay mucha interacci\u00f3n entre las cualidades f\u00edsicas y las morales y nuestra obligaci\u00f3n es cultivar conjuntamente los dos departamentos de la fortaleza.<br \/>\nVer los autores citados en este art\u00edculo y en el art\u00edculo VIRTUDES CARDINALES.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J. RICKABY<br \/>\nTranscrito por Robert B. Olson<br \/>\nOfrecido al Dios Todopoderoso por el don de fortaleza para todos los miembros de Su Santa Iglesia Cat\u00f3lica<br \/>\nTraducido por Javier L. Ochoa Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Castillo, Fuerza, Poder, Torre Exo 15:2 Jehov\u00e1 es mi f y mi c\u00e1ntico, y ha sido 1Ch 11:5 mas David tom\u00f3 la f de Sion, que es Psa 8:2 de la boca de los ni\u00f1os .. fundaste la f, a 18:1 Fortaleza (para la etimolog\u00ed\u00ada v\u00e9ase Fortificaci\u00f3n). 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