{"id":2043,"date":"2016-02-04T23:07:48","date_gmt":"2016-02-05T04:07:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fuego\/"},"modified":"2016-02-04T23:07:48","modified_gmt":"2016-02-05T04:07:48","slug":"fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fuego\/","title":{"rendered":"FUEGO"},"content":{"rendered":"<p>v. Arder, Ardor, Llama, Quemar<br \/>\nGen 19:24 Jehov\u00e1 hizo llover sobre .. azufre y f de<br \/>\nGen 22:7 habl\u00f3 Isaac .. Padre m\u00edo .. He aqu\u00ed el f y<br \/>\nExo 9:23 tronar .. y el f se descarg\u00f3 sobre la tierra<br \/>\nExo 13:21 en una columna de f para alumbrarles<br \/>\nExo 22:6 el que encendi\u00f3 el f pagar\u00e1 lo quemado<br \/>\nExo 32:24 lo ech\u00e9 en el f, y sali\u00f3 este becerro<br \/>\nExo 35:3 no encender\u00e9is f en .. vuestras moradas<br \/>\nExo 40:38 nube .. y el f estaba de noche sobre \u00e9l<br \/>\nLev 9:24; 10:2<\/p>\n<hr>\n<p>Fuego    (heb. &#8216;\u00eash; gr. p\u00far, pur\u00e1, p\u00far\u00ed\u2021sis).  Materia ardiendo, con o sin llama, junto con el calor y la luz que desprende. Por causa de la dificultad de encenderlo, en los tiempos antiguos se manten\u00ed\u00adan l\u00e1mparas encendidas continuamente como una fuente inmediata de fuego. Cuando Abrah\u00e1n viaj\u00f3 con Isaac al monte Moriah para sacrificar a su hijo, llev\u00f3 consigo fuego para encender el sacrificio (Gen 22:6, 7). El fuego se usaba para cocinar, iluminar, calentarse y refinar metales.  Como era un elemento muy importante para los antiguos, se lo menciona con frecuencia en las Escrituras. A menudo est\u00e1 asociado con la presencia de Dios (Gen 15:17; Exo 3:2, 13:21, 22; 19:18; etc.) y desempe\u00f1a un papel importante en las visiones simb\u00f3licas de la divinidad (Eze 1:27; Dan 7:9, 10; Rev 1:14; 2:18).  Se compara a Dios con un fuego consumidor o devorador (Deu 4:24; Heb 12:29; cf Exo 24:17; Isa 33:14) y un fuego purificador (Mal 3:2); hasta la palabra de Dios es comparada con el fuego (Jer 23:29; cf 5:14; 20:9).  As\u00ed\u00ad como el Se\u00f1or castig\u00f3 a los pecadores con fuego (Lev 10:2; Num 11:1; 16:35; 2Ki 1:10, 12; Jud_7), los aniquilar\u00e1 finalmente con \u00e9l (Rev 20:9).  El fuego del cielo expres\u00f3 la aceptaci\u00f3n de Dios de una ofrenda (Lev 9:24; Jdg 6:21; 2Ch 7:1).  Se describe a los \u00e1ngeles como \u00abministros\u00bb y como \u00abflamas de fuego\u00bb (Psa 104:4).  V\u00e9ase L\u00e1mpara.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn focus, hogar. Desarrollo simult\u00e1neo de calor y luz por la combusti\u00f3n de ciertos cuerpos, como la le\u00f1a, la paja, el carb\u00f3n. Se empleaba dom\u00e9sticamente para preparar los alimentos, Ex 12, 8- 9; 2 Cro 35, 13; Lc 24, 42; Jn 21, 9; como calefacci\u00f3n, Jr 36, 22; Mc 14, 54. Para cocer los ladrillos, Gn 11, 3; en la fundici\u00f3n y forja de metales, Ex 32, 24; Is 44, 12; 1 P 1, 7. Como purificaci\u00f3n, para evitar las infecciones se echaban al f. las ropas del leproso, Lv 13, 52-57.<\/p>\n<p>En la vida religiosa de los pueblos antiguos  el fuego tuvo un papel preponderante, se empleaba en los sacrificios para quemar las v\u00ed\u00adctimas.<\/p>\n<p>Los cananeos pasaban por el f. v\u00ed\u00adctimas humanas  ni\u00f1os, en honor del dios M\u00f3lec, Lv 18, 21; 20, 2; Dt 12, 31; rito \u00e9ste que fue introducido en Israel, a pesar de las prohibiciones de la Ley, 2 R 16, 3; 21, 6; 23,10; Is 30, 33; Jr 7, 31; 19, 5; 32, 35; Ez 16, 21. Desde los primeros tiempos b\u00ed\u00adblicos, pasando por los patriarcas, y como lo establece la Ley, el f. fue fundamental en los ritos de adoraci\u00f3n a Dios, Gn 8, 20; Ex 29, 18 y 25; Lv 1, 9; Nm 28, 1. En el altar de los holocaustos, el f. deb\u00ed\u00ada permanecer encendido y alimentado diariamente con le\u00f1a por el sacerdote, Lv 6, 5-6; igualmente deb\u00ed\u00ada estar prendida permanentemente la l\u00e1mpara, que deb\u00ed\u00ada ser alimentada con aceite de oliva, Ex 27, 20-21; Lv 24, 1-4. El fuego es s\u00ed\u00admbolo del poder y la grandeza de Dios, como sucedi\u00f3 en las teofan\u00ed\u00adas,  cuando Yahv\u00e9h se le presenta a Abraham, Gn 15, 17; a Mois\u00e9s se le aparece en la zarza ardiente, Ex 3, 2; en el desierto, Yahv\u00e9h gui\u00f3 a su pueblo en la noche, en una columna de f., Ex 13, 21-22; 40, 38; Dt 1, 33; Sal 78 (77), 14; 105 (104), 39; Ne 9, 19; Sb 10, 17-18; 18, 3; Is 4, 5; cuando el pueblo de Israel estaba al pie del monte Sina\u00ed\u00ad, Yahv\u00e9h descendi\u00f3 a la monta\u00f1a en el f., Ex 19, 18; Dt 5, 24; el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s,  el Esp\u00ed\u00adritu Santo se manifest\u00f3 por medio de lenguas de fuego, Hch 2, 3.<\/p>\n<p>Este f. de las teofan\u00ed\u00adas es un rasgo que se mantiene en la apocal\u00ed\u00adptica  jud\u00ed\u00ada y en la escatolog\u00ed\u00ada cristiana, la segunda venida de Cristo, se dice en 2 Ts 1, 18, ser\u00e1 \u2020\u0153en medio de una llama de f.\u2020\u009d. Tambi\u00e9n, como castigo tras el juicio final, Mt 3, 10; 13, 40-42 y 49-50; 25, 41; Mc 9, 43-48; Lc 3,  9; 17, 28-30; Jn 15, 6; Ap 20, 9-10 y 14-15.  Gaal, rechazo. Hijo de Obed, quien dirigi\u00f3 una revuelta de los de Siquem contra el rey Abim\u00e9lek, quien no resid\u00ed\u00ada en esta ciudad y ten\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad como su lugarteniente a Zebul. El soberano sofoc\u00f3 la rebeli\u00f3n, y Zebul expuls\u00f3 a G. y a los suyos de la ciudad de Siquem, Jc 9, 26-41.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Se usa la palabra fuego por primera vez en las Escrituras en Gen 19:24. Antes del diluvio, Tubalca\u00ed\u00adn (Gen 4:22) fue el padre de los herreros. En el relato del pacto abrah\u00e1mico (Gen 15:17) se cuenta de un horno humeante y una antorcha de fuego. En la instituci\u00f3n de las ceremonia sacerdotales aar\u00f3nicas, Dios envi\u00f3 fuego del cielo para consumir la primera ofrenda (Lev 9:24) para mostrar su aceptaci\u00f3n. Hab\u00ed\u00ada de mantenerse este fuego constantemente (Lev 6:9). Cuando los dos hijos de Aar\u00f3n, Nadab y Abi\u00fa, ofrecieron fuego extra\u00f1o, probablemente estando ebrios (Lev 10:1, Lev 10:9-10), el juicio fogoso de Dios descendi\u00f3 sobre ellos y los destruy\u00f3. El destino final de los enemigos de Dios es el lago de fuego (Rev 19:20; Rev 20:10, Rev 20:14). Alg\u00fan d\u00ed\u00ada este mundo ser\u00e1 consumido por fuego (2Pe 3:7-12).<\/p>\n<p>Dios usa fuego no solo para el juicio sino tambi\u00e9n para la prueba (1Co 3:12-15). La gloria de Dios est\u00e1 acompa\u00f1ada por fuego (Eze 1:27). Los serafines son criaturas fogosas (Isa 6:2) al igual que las serpientes ardientes de Num 21:6 (del mismo verbo heb. saraph, quemar). Se describe a nuestro Se\u00f1or con ojos como llama de fuego, sugiriendo su obra de juicio (Rev 1:14). Se usa el fuego para refinar el oro y para limpiarnos (Mal 3:2).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Un s\u00ed\u00admbolo de la presencia de Dios: (Eze 1:27), del Esp\u00ed\u00adritu Santo: (Hch.2); una forma de juicio: (Gen 19:24, Mat 25:46, Rev 1:14); y un s\u00ed\u00admbolo de prueba: (1Co 3:12-15, 2 Ped.3).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Combusti\u00f3n que produce calor y luz, a veces con llamas. La mayor\u00ed\u00ada de las religiones primitivas usaban el f. como parte de sus ceremonias, relacion\u00e1ndolo con el sol, fuente de vida y energ\u00ed\u00ada. Necesario para cocinar los alimentos, para calentarse en momentos de fr\u00ed\u00ado y alumbrarse de noche, se manten\u00ed\u00ada un f. encendido en los templos paganos, de los cuales se serv\u00ed\u00ada toda la comunidad. En la religi\u00f3n de los hebreos hab\u00ed\u00ada una multiplicidad de usos para el f., especialmente en los sacrificios.<\/p>\n<p>No se tiene un registro b\u00ed\u00adblico sobre la forma en que los israelitas produc\u00ed\u00adan el f., pero lo m\u00e1s probable es que el m\u00e9todo utilizado en el desierto era algo laborioso. Quiz\u00e1s por eso se prohibi\u00f3 encender f. en el d\u00ed\u00ada de reposo (Exo 35:3). Ya en Cana\u00e1n, les fue posible fabricar \u2020\u00a2carb\u00f3n, por la abundancia de \u00e1rboles (\u2020\u0153El carb\u00f3n para brasas, y la le\u00f1a para el f.\u2020\u009d [Pro 26:21]). La costumbre era dejar en la casa algunas brasas de carb\u00f3n encendidas para renovar el f. cuando se necesitara. Se mencionan otros materiales, como rastrojo, paja, espinos, hojarasca, etc\u00e9tera (Isa 5:24; Isa 33:12; Joe 2:5). Tambi\u00e9n se utilizaba como combustible excremento seco de animales (Eze 4:15).<br \/>\n f. se usa el t\u00e9rmino para comunicar la idea de la presencia de Dios, quien es \u2020\u0153f. consumidor\u2020\u009d (Deu 4:24). \u2020\u0153El \u00ed\u0081ngel de Jehov\u00e1\u2020\u009d se apareci\u00f3 a Mois\u00e9s \u2020\u0153en una llama de f. en medio de una zarza\u2020\u009d (Exo 3:2). Dios gui\u00f3 al pueblo de Israel de noche \u2020\u0153en columna de f.\u2020\u009d (Exo 13:21; Num 14:14). \u2020\u0153Y la apariencia de la gloria de Jehov\u00e1 era como un f. abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel\u2020\u009d (Exo 24:17). En la inauguraci\u00f3n del \u2020\u00a2templo \u2020\u0153vieron todos los hijos de Israel descender el f. y la gloria de Jehov\u00e1 sobre la casa\u2020\u009d (2Cr 7:3). El Se\u00f1or Jes\u00fas es el que bautiza \u2020\u0153en Esp\u00ed\u00adritu Santo y f.\u2020\u009d (Mat 3:11). Por eso en el d\u00ed\u00ada de \u2020\u00a2Pentecost\u00e9s a los disc\u00ed\u00adpulos \u2020\u0153se les aparecieron lenguas repartidas, como de f., asent\u00e1ndose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d (Hch 2:3-4).<br \/>\n\u00e9n se usa el f. para comunicar la idea de juicio. La primera menci\u00f3n que se hace de algo relacionado con el f. es en Gen 3:24, donde se habla de \u2020\u0153una espada encendida que se revolv\u00ed\u00ada por todos lados, para guardar el \u00e1rbol de la vida\u2020\u009d Como se utilizaba el f. para derretir metales, separando la escoria de los elementos valiosos (\u2020\u0153Mas \u00e9l conoce mi camino, me probar\u00e1 y saldr\u00e9 como oro\u2020\u009d [Job 23:10]), la palabra sirve para se\u00f1alar a un proceso mediante el cual se hace separaci\u00f3n entre lo bueno y lo malo. As\u00ed\u00ad, el ap\u00f3stol Pablo se\u00f1ala que \u2020\u0153la obra de cada uno se har\u00e1 manifiesta; porque el d\u00ed\u00ada la declarar\u00e1, pues por el f. ser\u00e1 revelada; y la obra de cada uno cu\u00e1l sea, el f. la probar\u00e1\u2020\u009d (1Co 3:13).<br \/>\nvista de la capacidad destructiva del f. se utiliza el t\u00e9rmino como figura para se\u00f1alar destrucci\u00f3n y calamidad. Muy frecuentemente se le relaciona con la ira de Dios, quien dice: \u2020\u0153Porque f. se ha encendido en mi ira, y arder\u00e1 hasta las profundidades del Seol; devorar\u00e1 la tierra y sus frutos, y abrasar\u00e1 los fundamentos de los montes\u2020\u009d (Deu 32:22). El Sal 21:9, dice: \u2020\u0153Jehov\u00e1 los deshar\u00e1 en su ira, y f. los consumir\u00e1\u2020\u009d. La costumbre de quemar la basura y los desperdicios ( \u2020\u00a2Hinom) es usada para ilustrar el destino final de los imp\u00ed\u00ados, el infierno, el \u2020\u0153f. que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el f. nunca se apaga\u2020\u009d (Mar 9:43-44). \u2020\u00a2Satan\u00e1s mismo est\u00e1 destinado \u2020\u0153al lago de f.\u2020\u009d (Apo 20:10-15). \u2020\u00a2Carb\u00f3n. \u2020\u00a2Infierno.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, TIPO<\/p>\n<p>ver, CASTIGO ETERNO<\/p>\n<p>vet, La primera utilizaci\u00f3n de fuego en la Biblia se halla sobrentendida en el relato del sacrificio de Ca\u00ed\u00adn y de Abel (Gn. 4:3). No se ha llegado a conocer a\u00fan a ninguna naci\u00f3n que no haya conocido el uso del fuego; lo que s\u00ed\u00ad se ignora es qui\u00e9n lo ense\u00f1\u00f3 a los hombres. Los pueblos antiguos ten\u00ed\u00adan multitud de leyendas acerca de esto. Seg\u00fan la mitolog\u00ed\u00ada griega, Prometeo, habiendo arrebatado a Zeus el fuego del cielo, fue encadenado en una pe\u00f1a por toda la eternidad. El fuego es, evidentemente, indispensable para el hombre (Eclo. 39:26). Sirve para diversas actividades: (Gn. 4:22), para la preparaci\u00f3n de alimentos (Ex. 16:23; Is. 44:16), para calentarse (Jer. 36:22; Jn. 18:18; Hch. 28:2). Los holocaustos ofrecidos a Jehov\u00e1 ten\u00ed\u00adan que ser totalmente consumidos por fuego (Gn. 8:20). Era como si el fuego hiciera subir hasta Dios el sacrificio; se dec\u00ed\u00ada, metaf\u00f3ricamente, que era un olor suave a Jehov\u00e1 (Gn. 8:21). El que ofrec\u00ed\u00ada un sacrifico encend\u00ed\u00ada el fuego (Gn. 22:6). Mois\u00e9s ofreci\u00f3 holocaustos sobre el altar que erigi\u00f3 (Ex. 40:29). Al final de la ceremonia de consagraci\u00f3n de Aar\u00f3n y de sus hijos al sacerdocio, el fuego de Jehov\u00e1 cay\u00f3 sobre el sacrifico, consumi\u00e9ndolo totalmente (Lv. 9:24); Dios hab\u00ed\u00ada aceptado la ofrenda y manifest\u00f3 su gloria. El fuego del altar no deb\u00ed\u00ada extinguirse nunca (Lv. 6:9-13). En la inauguraci\u00f3n del Templo y del nuevo altar, descendi\u00f3 fuego del cielo, consumiendo el sacrificio (2 Cr. 7:1). En otras ocasiones, Dios manifest\u00f3 tambi\u00e9n su aprobaci\u00f3n con fuego del cielo consumiendo el holocausto (Jue. 6:21; 1 R. 18:23, 24; 1 Cr. 21:26). Entre los paganos hab\u00ed\u00ada adoradores del fuego (Sab. 13:2). Los secuaces del culto de Moloc, Baal y otros id\u00f3latras consagraban sus reci\u00e9n nacidos arroj\u00e1ndolos a las llamas (2 R. 16:3; 21:6; Jer. 7:31; Ez. 16:20, 21). En ocasiones, se agravaba la pena de muerte quemando el cad\u00e1ver del ejecutado (Lv. 20:14; 21:9; Jos. 7:25; 2 R. 23:16). Frecuentemente, el fuego simboliza la presencia del Se\u00f1or, que libera, purifica o consume (Ex. 14:19, 24; Nm. 11:1, 3, etc.). De esta manera Jehov\u00e1 se apareci\u00f3 en la zarza ardiente en Sina\u00ed\u00ad (Ex. 3:2; 19:18) se revel\u00f3 en medio del fuego a Isa\u00ed\u00adas, Ezequiel, Juan (Is. 6:4; Ez. 1:4; Ap 1:14) y as\u00ed\u00ad aparecer\u00e1 cuando vuelva (2 Ts. 1:8). El fuego es asimismo un s\u00ed\u00admbolo del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hch. 2:3) y de la Palabra de Dios (Jer. 5:14; 23:29) El fuego finalmente figura entre las expresiones relativas al juicio de Dios: Los malvados ser\u00e1n consumidos por el fuego de su ira (Sal. 68:3; 97:3; Is. 30:33; 47:14; Mt. 3:10; 7:19; Jn. 15:6); conocer\u00e1n el fuego de la Gehena (Mt. 5:22; 18:9; Mr. 9:43), el horno ardiente (Mt. 13:42, 50), el fuego eterno (Mt. 18:8; 25:41; Jud. 7), el fuego que no se apaga (Mt. 3:12, cp. Is. 66:24), el lago ardiendo con fuego y azufre (Ap. 19:20; 20:10, cp. Ap. 14:10; 20:14). (V\u00e9ase CASTIGO ETERNO).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[001]<\/p>\n<p>      T\u00e9rmino real que indica combusti\u00f3n y destrozo de una materia y t\u00e9rmino escatol\u00f3gico que alude a ese misterio sancionador reservado para quienes no quieren acoger la oferta divina de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El sentido de fuego como purificaci\u00f3n aparece en los profetas con frecuencia: Dios se aparece a Mois\u00e9s en medio de fuego (Ex. 3.2. 19 y 18) y acompa\u00f1\u00f3 a los israelitas en el desierto en columna de fuego (Ex. 13. 21). Dios mand\u00f3 fuego al Carmelo para dar garant\u00ed\u00ada al sacrificio de El\u00ed\u00adas (1 Rey. 18 38). Y purific\u00f3 los labios de Isa\u00ed\u00adas con un tiz\u00f3n encendido (Is. 6.6) para asegurar su sacrificio.<\/p>\n<p>    Pero m\u00e1s veces tiene una alcance de castigo aterrador: Caso de Sodoma y Gomorra (Gn. 19.26-27) o de los sacr\u00ed\u00adlegos abrasados en el desierto (Lev. 10.3).<\/p>\n<p>    En el nuevo Testamento la idea del  fuego surge con frecuencia: 84 veces aparece como tal (fuego, pyr o pyreo) y docenas m\u00e1s en referencia a llama, a arder, a quemar o a consumirse, a sentirse comprometido hasta quedarse en una acci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Atribuido a los labios de Jes\u00fas aparece el t\u00e9rmino 17 veces refiriendo el fuego como castigo interminable y con sentido definitivo: \u00abId al fuego eterno\u00bb (Mt. 25.41). \u00abEl que no da fruto ser\u00e1 arrojado al fuego\u00bb (Mt. 3. 12 y 7. 19) \u00abA la ciza\u00f1a se la quemar\u00e1 en el fuego.\u00bb (Mt. 13. 40)<\/p>\n<p>    La Iglesia, en sus ense\u00f1anzas tradicionales, habl\u00f3 siempre del fuego purificador del \u00abPurgatorio\u00bb y del fuego eterno castigador del \u00abInfierno\u00bb. Pero es evidente que no se trata de un fuego f\u00ed\u00adsico al estilo de la combusti\u00f3n como acontece en este mundo, sino de otro diferente aunque \u00abreal\u00bb: del fuego sancionador que, desde la met\u00e1fora de lo natural, permite llevar la atenci\u00f3n a la idea de un misterio purificador.<\/p>\n<p>    Esta visi\u00f3n debe ser bien pose\u00ed\u00adda por el educador de la fe, para que no entre en discusiones sobre el sentido de la met\u00e1fora y prefiera centrar la atenci\u00f3n en la realidad de la sanci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    El misterio de la salvaci\u00f3n y de la condenaci\u00f3n es demasiado sutil para ser asimilado por mentes inmaduras.<\/p>\n<p>   (Ver Purgatorio 4.1; ver Infierno 3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El fuego, el aire, el agua y la tierra eran, seg\u00fan los antiguos, los cuatro elementos de los cuerpos. El fuego da luz y calor, un buen s\u00ed\u00admbolo del poder y de la fuerza de Dios. De hecho Dios se suele aparecer como fuego y entre fuego (Dt 5,24; Ex 3,2; 13,21; 14,24; 19,18; 1s 6,6; Ez 1,4). Jes\u00fas habla del fuego escatol\u00f3gico, un fuego eterno, que no se apaga nunca (Mt 18,8; 25,41; Mc 9,43. 48), con una funci\u00f3n purificadora (Mt 3,10-12; 7,19; 13,42. 50), como instrumento del castigo eterno (Mc 9,49) e incluso con funci\u00f3n consumidora (Mt 3,12; 13,40; Lc 3,9; Mc 9,43). Jesucristo ha venido a traer fuego a la tierra (Lc 12,49), pero no un fuego arrasador y vengativo (Lc 9,54); ha venido a traer un bautismo en Esp\u00ed\u00adritu Santo y en fuego (Mt 3,11; Lc 3,16), que produzca en el hombre la conversi\u00f3n total en el amor.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(Dios, excluidos, infierno, juicio, pecado). Dentro de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, suele citarse el fuego en relaci\u00f3n con la exclusi\u00f3n de los pecadores, conforme a la sentencia de Mt 25,41: \u00abApartaos de m\u00ed\u00ad, al fuego eterno\u00bb. Pero tiene adem\u00e1s otros sentidos, vinculados de un modo especial con la manifestaci\u00f3n de Dios, en su doble forma, creadora y destructora.<\/p>\n<p>(1) Fuego de Dios: teofan\u00ed\u00ada y castigo. El fuego est\u00e1 ligado a lo divino como fuerza creadora y destructora. La misma revelaci\u00f3n de Dios, que trasciende y fundamenta los principios y poderes normales de la vida, se halla unida repetidamente al fuego. Hay fuego de Dios en la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad (Ex 19,18), lo mismo que en la visi\u00f3n de la zarza ardiendo (Ex 3,2) y en la nube luminosa (Ex 13,21-22; Nm 14,14). El fuego acompa\u00f1a a las grandes teofan\u00ed\u00adas apocal\u00ed\u00adpticas de Ez 1,4.13.27 y Dn 7,10 y, l\u00f3gicamente, puede adquirir rasgos destructores para aquellos que se oponen al proyecto de Dios, dentro de la misma historia. En ese plano se sit\u00faa el castigo de las viejas ciudades  pervertidas de la hoya del mar Muerto (Gn 19,24-25), lo mismo que la s\u00e9ptima plaga de Egipto (Ex 9,24). Por eso, no es extra\u00f1o que se diga que del seno de Dios proviene el fuego que devora a los rebeldes (Lv 10,2) o destruye a los murmuradores del pueblo de Israel en el desierto (Nm 11,1-3). Este es el fuego que obedece a Elias, profeta (1 Re 18,38-39; 2 Re 1,10-12), castigando a los enemigos de Dios o a los mismos israelitas pervertidos (cf. Am 1,4-7; 2,5; Os 8,14; Jr 11,16; 21,24; Ez 15,7; etc.). En contra de eso, el fuego de Mt 25,41 desborda el nivel hist\u00f3rico y debe situarse en una perspectiva escatol\u00f3gica: en el momento final de la historia, cuando Dios realiza el juicio sobre el mundo. En esta l\u00ed\u00adnea han empezado a situarse ya las formulaciones de Joel, con su visi\u00f3n del fuego que precede y comienza a realizar el juicio (J1 2,3; 3,3). Tambi\u00e9n es importante Ez 38,22; 39,6, que presenta el fuego como instrumento de la justicia de Dios, que destruye al \u00faltimo enemigo de los justos, Gog y Magog, antes de que surja un mundo nuevo. Por su parte, Mal 3,1-3.9 anuncia la venida escatol\u00f3gica de Elias con el fuego de Dios que purifica y prepara la llegada de Dios.<\/p>\n<p>(2) Mois\u00e9s. La zarza ardiente. Conforme a un esquema usual en muchas tradiciones religiosas de Oriente y Occidente, la manifestaci\u00f3n de Dios se encuentra vinculada al fuego: es llama que arde y calienta. El texto m\u00e1s significativo es el de la zarza ardiente: \u00abEntonces se le apareci\u00f3 el \u00e1ngel de Yahv\u00e9 en una llama de fuego en medio de una zarza. Mois\u00e9s observ\u00f3 y vio que la zarza ard\u00ed\u00ada en el fuego, pero la zarza no se consum\u00ed\u00ada. Entonces Mois\u00e9s pens\u00f3: Ir\u00e9, pues, y contemplar\u00e9 esta gran visi\u00f3n; por qu\u00e9 la zarza no se consume. Cuando Yahv\u00e9 vio que se acercaba para mirar, lo llam\u00f3 desde en medio de la zarza dici\u00e9ndole: \u00c2\u00a1Mois\u00e9s, Mois\u00e9s! Y \u00e9l respondi\u00f3: Heme aqu\u00ed\u00ad\u00bb (Ex 3,2-4). Este pasaje vincula fuego y zarza (\u00e1rbol y llama), en paradoja que ilustra el sentido radical de lo divino. Mois\u00e9s ha tenido que atravesar el desierto y llegar a la monta\u00f1a sagrada, donde ve a Dios en la zarza que arde. Arbol y arbusto son desde antiguo signos religiosos, como aparece en la historia de Abrah\u00e1n (encina de Mor\u00e9: Gn 12,6) y como sabe la tradici\u00f3n religiosa cananea, combatida por los profetas (culto de la piedra y \u00e1r bol, de Baal* y Ashera*). Pues bien, en este momento, en medio del desierto, la visi\u00f3n de Dios se encuentra vinculada con un \u00e1rbol ardiente: la misma vegetaci\u00f3n se vuelve ardor y fuego donde Dios se manifiesta. Este es un fuego parad\u00f3jico: es zarza llameante que arde sin consumirse. Esto es Dios: llama constante, vida que se sigue manteniendo en aquello que parece incapaz de tener vida. Quiz\u00e1 pudiera trazarse un paralelo: los hebreos oprimidos son la zarza, arbusto fr\u00e1gil que en cualquier momento puede quebrar y destruirse, consumidos por el desierto o aniquilados por la monta\u00f1a de los grandes pueblos de este mundo. Pues bien, en esa zarza que se consume sin consumirse se desvela Dios, como vida, en aquello que es m\u00e1s d\u00e9bil, m\u00e1s fr\u00e1gil. Mois\u00e9s ha ido a la Monta\u00f1a de Dios dispuesto a ver el espect\u00e1culo, como simple curioso que mira las cosas desde fuera. Pero Dios, que le hablar\u00e1 desde el fuego de la zarza, tiene otra intenci\u00f3n, se manifiesta de otra forma, revel\u00e1ndose como Yahv\u00e9 (El que Es) y envi\u00e1ndole a liberar a los hebreos.<\/p>\n<p>(3) Fuego destructor, fuego de castigo. Introducci\u00f3n. A partir de los pasajes anteriores, la tradici\u00f3n exeg\u00e9tica ha distinguido dos tipos de fuego de castigo: uno que destruye a los culpables para siempre (fuego de aniquilaci\u00f3n) y otro que les castiga y atormenta, tambi\u00e9n para siempre (fuego de punici\u00f3n), (a) Fuego de aniquilaci\u00f3n. Es signo de la fuerza destructora de Dios que consume a los malvados. El mismo fuego de Dios ejerce una funci\u00f3n positiva (da calor, ofrece vida, es signo teof\u00e1nico) y tambi\u00e9n otra que es negativa (es terror\u00ed\u00adfico, destruye todo lo que encuentra). En esa l\u00ed\u00adnea, desde un punto de vista filos\u00f3fico, dentro de la tradici\u00f3n occidental, el fuego puede presentarse como signo de la totalidad c\u00f3smica, como principio positivo y constitutivo de la realidad (uno de los cuatro elementos; los otros son agua, tierra, aire) o como poder destructor, que todo lo aniquila para recrearlo (Her\u00e1clito). El fuego, en fin, tiene una clara connotaci\u00f3n psicol\u00f3gica y se muestra como expresi\u00f3n de aquel poder que nos conduce a la conquista del mundo (complejo de Prometeo) o nos lleva hacia la luz oscura de la muerte (mito de Emp\u00e9docles), convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en sin\u00f3nimo de ruptura, destrucci\u00f3n, puro vac\u00ed\u00ado, (b) Fuego de  castigo. No destruye, sino que va quemando sin fin los cuerpos y las almas de los condenados. Esta visi\u00f3n de fuego de castigo inextinguible s\u00f3lo es posible all\u00ed\u00ad donde se pone de relieve el car\u00e1cter perverso de algunos hombres y la visi\u00f3n de un Dios juez, que impone una condena sin fin a esos perversos. Este es un tema clave de la teodicea entendida ya de una manera judicial. El viejo Sheol* de las representaciones antiguas, donde todos por igual perviven tras la muerte, en estado de sombra (pero sin sufrimiento), no responde a la nueva experiencia de Dios y su justicia, que tiene que sancionar a los malvados. Por eso, el Sheol se convierte progresivamente en lugar de espera hasta que llegue el juicio que se expresa como salvaci\u00f3n o condena (cf. Dn 12,1-3).<\/p>\n<p>(4) Aniquilar o castigar. Desarrollo b\u00ed\u00adblico. Conforme a lo anterior, la funci\u00f3n del fuego es doble: puede concebirse como fuerza destructora que aniquila o como llama juzgadora que castiga. En un caso estamos ante la \u00abpena de muerte\u00bb que es propia de la misma naturaleza, muerte que aniquila al fin a todos, en un proceso constante de generaci\u00f3n y corrupci\u00f3n, que se aplica por igual a cuerpos y almas. En otro caso estamos ante una \u00abcondena perpetua\u00bb, un castigo sin fin. No es f\u00e1cil deslindar las perspectivas. Las palabras de los textos b\u00ed\u00adblicos resultan muchas veces ambiguas. Quiz\u00e1 el mismo contenido de la suerte de los condenados resulte ambivalente. Por eso no es extra\u00f1o que se crucen las im\u00e1genes de tal forma que a veces se pueda pensar en una destrucci\u00f3n (aniquilaci\u00f3n) de los perversos que dejan de existir, consumidos por el fuego de Dios; otras, en cambio, parece que se trata de un castigo que no acaba, con un fuego de condena que jam\u00e1s termina de quemar a los malvados. Resulta arriesgado distinguir representaci\u00f3n de representaci\u00f3n. Por otra parte, no podemos olvidar que el fuego es s\u00ed\u00admbolo del fracaso del hombre que se pierde frente a Dios, es s\u00ed\u00admbolo y no concepto claro. A pesar de ello pensamos que hay algunas l\u00ed\u00adneas que pueden destacarse. Del fuego que destruye a los malvados habla Job 36,9-10 y de forma todav\u00ed\u00ada m\u00e1s concreta 4 Esd: los perversos se han alzado contra el pueblo de los justos y parece que van a destruirlo; pues bien, entonces surgir\u00e1 \u00abese hombre\u00bb (Hijo de Hombre), arrojar\u00e1 fuego de su boca y destruir\u00e1 a los enemigos (4 Esd 13,10-11; cf. BarSir 37,1; 48,39). Este juicio destructor suele tener car\u00e1cter proped\u00e9utico: funci\u00f3n suya es quemar a todos los perversos, a fin de que resulte posible el orden de Dios, el mundo nuevo. S\u00f3lo viven y perviven, resucitan, los amigos de Dios o los salvados. De los otros no queda m\u00e1s recuerdo positivo ni existencia; ser\u00e1n aniquilados. El fuego de condena est\u00e1 simbolizado por la gehena.   (5) Gehenna: fuego de castigo. Dentro de la l\u00f3gica de la teolog\u00ed\u00ada israelita, resulta normal que en un momento dado el castigo de los pecadores deje de tomarse como aniquilaci\u00f3n y se interprete en forma de condena duradera. Junto a la vida de los justos en el nuevo e\u00f3n que ya se acerca est\u00e1 el castigo o sufrimiento de los condenados. El fuego, que antes era destructor, se vuelve ahora principio de tortura. As\u00ed\u00ad lo supone Is 66,22-24: frente a los salvados, que ascienden y llegan al templo, se amontonan en la parte m\u00e1s honda del valle que est\u00e1 junto al templo los cad\u00e1veres de los rebeldes, pudri\u00e9ndose y quem\u00e1ndose por siempre (cf. Jdt 16, i 7; Eclo 21,9-10). Esta doble imagen, de la monta\u00f1a de Dios (templo, cielo) y del valle de los muertos (corrupci\u00f3n, fuego), pervive a lo largo de la tradici\u00f3n posterior. Frente al lugar de la vida o salvaci\u00f3n se encuentra el campo de la muerte, identificado con la gehenna, valle de mala memoria, al borde de Jerusal\u00e9n (cf. 2 Re 16,3; 21,6), basurero donde arden sin fin los desperdicios de la ciudad, lugar que se convierte en signo de castigo para los injustos (cf. 1 Hen 90,26; Jr 7,32; 19,6; ApBar 59,10). Del Sheol, donde todos los muertos llevaban sin distinci\u00f3n vida de sombras, en el momento en que se va expresando la esperanza en una supervivencia, pasamos al simbolismo de la doble suerte de los hombres: nuevo e\u00f3n para los justos, gehenna o castigo para los imp\u00ed\u00ados. S\u00f3lo ahora puede hablarse de una doble resurrecci\u00f3n: unos para la vida y otros para la ignominia eterna (Dn 12,1-2).<\/p>\n<p>(6) \u00bfNovedad de Jes\u00fas? En este contexto se sit\u00faa la palabra de Jes\u00fas. Anotemos que, seg\u00fan la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, Jes\u00fas ha rechazado el uso del fuego como expresi\u00f3n de un castigo dentro de la historia: no ha querido ser Elias  que destruye con la llama de Dios a las personas enemigas (cf. Lc 9,54-55). Tampoco alude al fuego como fuerza del juicio que aniquila, en la l\u00ed\u00adnea de aquello que se pone en boca del Bautista (Mt 3,1-12 y par; cf. ApJn 20,9). Jes\u00fas anuncia el juicio y lo anuncia seriamente; pero nunca ha interpretado a Dios en forma de principio o portador de un fuego que destruye a los malvados. Dios viene a salvar, no a destruir; viene para amar a los pecadores y no para aniquilarlos con su llama. Pues bien, rechazando el fuego del castigo hist\u00f3rico, Jes\u00fas parece haber acentuado el papel del fuego en la condena escatol\u00f3gica, pero lo ha hecho siempre de forma parab\u00f3lica, a modo de llamada a conversi\u00f3n. El mismo Jes\u00fas que no quiere actuar como juez que destruye a los hombres del mundo ha anunciado, con radicalidad hasta entonces insospechada, la posibilidad de un rechazo humano, el peligro de un final que se expresa en la condena (cf. Mc 9,42-45; Mt 10,28; 13,40-42). En ese contexto se sit\u00faa Mt 25,41, cuando dice a los que se hallan a la izquierda: \u00abId al fuego eterno\u00bb. En este contexto, fuego (pyr) significa alejamiento del Se\u00f1or, separaci\u00f3n respecto al Hijo del Hombre (\u00abapartaos de m\u00ed\u00ad\u00bb). Fuego es Dios como principio de vida (luz*). Por el contrario, la lejan\u00ed\u00ada de Dios se convierte en fuego de destrucci\u00f3n, en soledad, fracaso. Ese fuego es aionios, es decir, definitivo, es la expresi\u00f3n de una vida que llega a su fin, a un final que no tiene retorno. Pero, dicho eso, debemos a\u00f1adir que el texto de Mt 25,31-46, no es un texto filos\u00f3fico, dedicado a la naturaleza del fuego o del infierno, sino un texto paren\u00e9tico. No est\u00e1 diciendo s\u00f3lo lo que pasar\u00e1 al final, sino que est\u00e1 intentando precisar el sentido del presente, como tiempo en que los hombres pueden comunicarse entre s\u00ed\u00ad, en amor mutuo. En ese sentido, el infierno (fuego definitivo) es el rechazo del otro, es el negar la vida al pobre, hambriento y sediento, es el negar la comuni\u00f3n al distinto (desnudo, extranjero), es el negar la ayuda al oprimido (enfermo, encarcelado). Jes\u00fas ha proclamado un mensaje de gracia total, de manera que ha ofrecido el reino de Dios a todos los hombres y mujeres, sin condiciones de ning\u00fan tipo, con la sola condici\u00f3n de que lo acepten, es decir, de que se acepten a s\u00ed\u00ad mismos como amigos, perdonados, agraciados. Donde ellos no se aceptan as\u00ed\u00ad, donde no se reconocen unos a los otros, corren el riesgo de perderse, pero siempre en el interior de un Dios que acaba siendo fuego de amor*.<\/p>\n<p>(7) Apocalipsis. El fuego es uno de los elementos b\u00e1sicos de la realidad, vinculado por una parte a Dios (es creador, signo de vida) y por otra al juicio y destrucci\u00f3n de los perversos. Estos aspectos resultan a veces dif\u00ed\u00adciles de separar: (a) Fuego de Dios. Est\u00e1 representado por las l\u00e1mparas que brillan ante su trono (Ap 4,5) y por el mar cristalino de fuego que forma la base de su cielo (cf. 15,2). Es fuego que puede volverse destructor, quemando en la guerra final a los perversos (20,9). (b) Fuego de Cristo. Aparece en sus ojos que alumbran como llama (1,14; 2,18; 19,22) y en sus pies que son bronce candente (1,15; cf. 10,1). (c) Fuego del jidcio hist\u00f3rico. Lo utilizan, por un lado, los perversos para realizar su obra fat\u00ed\u00addica (9,17; 13,13), que culmina en la quema de la Prostituta (17,16). Pero tambi\u00e9n Dios lo emplea en un proceso que va marcando la destrucci\u00f3n de todas las cosas (8,3-7; 16,8-9; 18,1). (4) Fuego del juicio escatol\u00f3gico. La Ciudad nueva no es fuego, sino brillo de luz que no quema: agua que da vida (cf. 22,1-5). Por el contrario, el estanque de azufre que arde sin fin (14,10; 20,10.14.15; 21,8) es fuego de pura destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cf. G. BACHELARD, Psicoan\u00e1lisis del fuego, Alianza, Madrid 1973; A. CHOURAQUI, Mois\u00e9s, Herder, Barcelona 1999; V. MORLA, El fuego en el Antiguo Testamento. Estudios de sem\u00e1ntica ling\u00fc\u00ed\u00adstica, Monograf\u00ed\u00adas B\u00ed\u00adblicas, Verbo Divino, Estella 1988; A. NEHER, Mois\u00e9s y la vocaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, Villagray, Madrid 1963; X. PIKAZA, Hermanos de Jes\u00fas y servidores de los m\u00e1s peque\u00f1os. Mt 25,31-46, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Al igual que en la actualidad, en tiempos b\u00ed\u00adblicos el fuego desempe\u00f1aba un papel muy importante en la vida del hombre. Si bien la Biblia indica espec\u00ed\u00adficamente que se requer\u00ed\u00ada para refinar, forjar y fundir metales, preparar alimento, calentar las casas, as\u00ed\u00ad como para ofrecer sacrificios e incienso, tambi\u00e9n dice que, debido al poder destructivo de un fuego incontrolado, se halla entre cuatro de las cosas que no han dicho \u2020\u0153\u00c2\u00a1Basta!\u2020\u009d. (Pr 30:15, 16.) Seguramente por esta misma raz\u00f3n, Santiago compar\u00f3 el uso impropio de la lengua a un fuego devastador. (Snt 3:5-8; comp\u00e1rese con Pr 16:27.)<br \/>\nLa primera pareja humana conoc\u00ed\u00ada el fuego, pues cuando Jehov\u00e1 los expuls\u00f3 del jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n, apost\u00f3 al E. del jard\u00ed\u00adn a los \u2020\u0153querubines y la hoja llameante de una espada que continuamente daba vueltas\u2020\u009d. (G\u00e9 3:24.) Cabe la posibilidad de que Ca\u00ed\u00adn y Abel presentaran sus ofrendas a Jehov\u00e1 ante los querubines y que, si bien la Biblia no hace ning\u00fan comentario espec\u00ed\u00adfico al respecto, las quemasen en su presencia o esperasen que las consumiese fuego procedente de los querubines. (G\u00e9 4:3, 4.) M\u00e1s adelante, Tubal-ca\u00ed\u00adn debi\u00f3 emplear el fuego para conseguir altas temperaturas en la forja de herramientas de hierro y cobre, teniendo en cuenta, sobre todo, que el hierro se funde a temperaturas de 1.535 \u00c2\u00b0C. (G\u00e9 4:22.) Aunque despu\u00e9s del Diluvio se fabricaron adobes, tambi\u00e9n se hicieron ladrillos por un \u2020\u0153procedimiento de quema\u2020\u009d. (G\u00e9 11:3.) Tal vez debido a la dificultad que entra\u00f1aba encender un fuego, lleg\u00f3 a ser costumbre trasladarlo de un sitio a otro una vez hecho. (G\u00e9 22:6; Isa 30:14.)<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el prop\u00f3sito de Dios. El \u00e1ngel de Jehov\u00e1 se le apareci\u00f3 a Mois\u00e9s en una llama de fuego que ard\u00ed\u00ada en medio de una zarza sin que esta se consumiera. (Ex 3:2.) Tambi\u00e9n hubo una columna de fuego que condujo a los israelitas por el desierto cuando viajaban de noche y que despu\u00e9s se pos\u00f3 sobre el tabern\u00e1culo para indicar as\u00ed\u00ad la presencia de Jehov\u00e1. (Ex 13:21; 40:38.) Por otra parte, la manifestaci\u00f3n de la gloria de Jehov\u00e1 en fuego cuando se entreg\u00f3 la Ley al pueblo de Israel hizo humear el monte Sina\u00ed\u00ad. (Ex 19:18; 24:17.)<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el tabern\u00e1culo y el templo. Se emple\u00f3 el fuego en la adoraci\u00f3n tanto en el tabern\u00e1culo como m\u00e1s tarde en el templo. Todas las ma\u00f1anas y entre las dos tardes, el sumo sacerdote ten\u00ed\u00ada que quemar incienso en el altar del incienso. (Ex 30:7, 8.) La ley de Dios exig\u00ed\u00ada que ardiera continuamente el fuego sobre el altar de la ofrenda quemada. (Le 6:12, 13.) El punto de vista jud\u00ed\u00ado tradicional de que en un principio Dios encendi\u00f3 de manera milagrosa el fuego del altar, no tiene apoyo en las Escrituras a pesar de que goza de amplia aceptaci\u00f3n. Seg\u00fan las instrucciones iniciales que se le dieron a Mois\u00e9s, los hijos de Aar\u00f3n hab\u00ed\u00adan de \u2020\u0153poner fuego en el altar y poner en orden la le\u00f1a sobre el fuego\u2020\u009d antes de colocar el sacrificio sobre el altar. (Le 1:7, 8.) Fue despu\u00e9s de la instalaci\u00f3n del sacerdocio aar\u00f3nico, por lo tanto con posterioridad a la presentaci\u00f3n de los sacrificios de la instalaci\u00f3n, cuando el fuego de Jehov\u00e1, que probablemente proced\u00ed\u00ada de la nube que estaba sobre el tabern\u00e1culo, consumi\u00f3 la ofrenda que hab\u00ed\u00ada sobre el altar. De ah\u00ed\u00ad que el fuego milagroso no fuera para prender la madera que hab\u00ed\u00ada sobre el altar, sino para \u2020\u0153consumir la ofrenda quemada y los trozos grasos que hab\u00ed\u00ada sobre el altar\u2020\u009d. El fuego que luego sigui\u00f3 ardiendo probablemente era el resultado de la combinaci\u00f3n del que provino de Dios y del que ya hab\u00ed\u00ada en el altar. (Le 8:14\u20139:24.) De la misma manera, un fuego milagroso procedente de Jehov\u00e1 consumi\u00f3 los sacrificios una vez que Salom\u00f3n concluy\u00f3 la oraci\u00f3n al tiempo de la dedicaci\u00f3n del templo. (2Cr 7:1; v\u00e9anse tambi\u00e9n Jue 6:21; 1Re 18:21-39; 1Cr 21:26, donde se mencionan otros ejemplos relacionados con el fuego milagroso que Jehov\u00e1 emple\u00f3 cuando acept\u00f3 las ofrendas de sus siervos.)<\/p>\n<p>Medidas legales; su empleo en ejecuciones. La ley mosaica prohib\u00ed\u00ada que se encendiese fuego en un d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado. (Ex 35:3.) Tambi\u00e9n se prescribi\u00f3 que si una persona iniciaba un fuego que luego no pod\u00ed\u00ada controlar y como consecuencia ocasionaba alg\u00fan da\u00f1o en los sembrados de su vecino, ten\u00ed\u00ada que compensarle por los da\u00f1os ocasionados. (Ex 22:6.) Hab\u00ed\u00ada que quemar las prendas o art\u00ed\u00adculos de piel en los que apareciese y persistiese la plaga de la lepra. (Le 13:53-58.) En determinados casos de transgresi\u00f3n de la ley divina, se lapidaba al transgresor y luego se quemaba su cad\u00e1ver. (Le 20:14; 21:9; Jos 7:15, 25.) Si una ciudad israelita apostataba, se ten\u00ed\u00ada que pasar a filo de espada a todos sus habitantes y quemarla con todos sus despojos. (Dt 13:12-16.)<br \/>\nEn sus campa\u00f1as militares, los israelitas quemaron algunas de las ciudades enemigas. (N\u00fa 31:10; Jos 6:24; 11:11-13.) Tambi\u00e9n fueron pasto de las llamas las im\u00e1genes esculpidas y los postes sagrados. (Dt 7:5, 25; 12:3.) Cuando tomaban despojo, sol\u00ed\u00adan pasar los metales por el fuego, y de este modo los esterilizaban. (N\u00fa 31:22, 23.)<br \/>\nJehov\u00e1 ejecut\u00f3 con fuego literal a los transgresores de su ley en numerosas ocasiones. (N\u00fa 11:1; 16:35; 2Re 1:10-12; Jud 7.) Con motivo de la destrucci\u00f3n del reino ap\u00f3stata de Jud\u00e1 y su ciudad capital, Jerusal\u00e9n, a manos de Babilonia en 607 a. E.C., se dice que la furia de Jehov\u00e1 se derram\u00f3 \u2020\u0153justamente como fuego\u2020\u009d. Aquella fue una expresi\u00f3n de ira en la que hubo fuego literal. (2Re 25:9; Lam 2:3, 4.) La Biblia dice que Juan el Bautista advirti\u00f3 a los l\u00ed\u00adderes religiosos de su d\u00ed\u00ada que experimentar\u00ed\u00adan un bautismo de fuego, bautismo que lleg\u00f3 sobre Jerusal\u00e9n en 70 E.C., cuando los ej\u00e9rcitos romanos destruyeron la ciudad y quemaron el templo. (Mt 3:7-12.)<\/p>\n<p>Empleado por los opositores de la voluntad divina. Tambi\u00e9n los opositores de la voluntad divina emplearon el fuego; lo usaron como medio intimidatorio, en crueles ejecuciones y en sacrificios. Los enfurecidos efraimitas amenazaron a Jeft\u00e9, dici\u00e9ndole: \u2020\u0153A tu misma casa la quemaremos sobre ti con fuego\u2020\u009d. De manera similar, los treinta compa\u00f1eros de boda de Sans\u00f3n amenazaron a su prometida con quemarla a ella y a la casa de su padre si no consegu\u00ed\u00ada que Sans\u00f3n le revelase la soluci\u00f3n al enigma que les hab\u00ed\u00ada propuesto y luego les daba la respuesta. Cuando Sans\u00f3n envi\u00f3 300 zorras a los campos de grano filisteos con antorchas atadas a sus colas, los filisteos ejecutaron la amenaza antedicha. (Jue 12:1; 14:15; 15:4-6.) Con el fin de poner a Job a prueba, Satan\u00e1s el Diablo emple\u00f3 fuego \u2020\u0153de los cielos\u2020\u009d con permiso del Alt\u00ed\u00adsimo. (Job 1:12, 16.)<br \/>\nLas naciones que resid\u00ed\u00adan en Cana\u00e1n ten\u00ed\u00adan por costumbre quemar a sus hijos en el fuego como ofrenda a sus dioses falsos. Y aunque Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada prohibido espec\u00ed\u00adficamente esta pr\u00e1ctica, so pena de muerte, el Israel ap\u00f3stata lleg\u00f3 a sacrificar a sus hijos en el fuego en el valle de Hin\u00f3n. (Le 20:2-5; Dt 12:31; 2Cr 28:1-3; Jer 7:31; 19:5.) Sin embargo, el fiel rey Jos\u00ed\u00adas puso fin a esta horrible costumbre y convirti\u00f3 T\u00f3fet, situado en el valle de Hin\u00f3n, en un lugar inadecuado para dicho culto. (2Re 23:10; v\u00e9ase M\u00ed\u201cLEK.)<\/p>\n<p>Uso figurado. Tanto la palabra fuego como los t\u00e9rminos afines (arder, encender, llamaradas, etc.) se relacionan figurativamente con el amor (Can 8:6), la pasi\u00f3n (Ro 1:27; 1Co 7:9), la ira y el juicio (Sof 2:2; Mal 4:1), as\u00ed\u00ad como con las emociones fuertes (Lu 24:32; 2Co 11:29). Cuando Jerem\u00ed\u00adas intent\u00f3 dejar de hablar la palabra de Jehov\u00e1, se dio cuenta de que le resultaba imposible, porque esta era como un fuego ardiente encerrado en sus huesos. (Jer 20:9.) Las Escrituras se refieren a Jehov\u00e1 como un fuego consumidor debido a su limpieza, pureza y exigencia de devoci\u00f3n exclusiva, as\u00ed\u00ad como debido a su poder para aniquilar a los que se le oponen. (Dt 4:24; 9:3.) Su ardor y su furia queman como el fuego, y tambi\u00e9n como un fuego son su \u2020\u0153lengua\u2020\u009d y su palabra. (Sl 79:5; 89:46; Isa 30:27; Jer 23:29.) Asimismo, Jehov\u00e1 hace a sus ministros ang\u00e9licos un fuego devorador, y por el fuego de su celo toda la \u2020\u0153tierra\u2020\u009d ser\u00e1 devorada. (Sl 104:1, 4; Sof 3:8; v\u00e9ase tambi\u00e9n Da 7:9, 10.)<\/p>\n<p>Probar, refinar, purgar. Al \u2020\u0153mensajero del pacto\u2020\u009d se le compara con el fuego de un refinador que purifica el oro y la plata. En consecuencia, el que Jehov\u00e1 pruebe como por fuego a \u2020\u0153los hijos de Lev\u00ed\u00ad\u2020\u009d mediante el mensajero del pacto resulta en que estos sean purificados. (Mal 3:1-3; v\u00e9ase REFINAR, REFINADOR.) El fuego tambi\u00e9n pone de manifiesto la calidad de un material, y as\u00ed\u00ad lo indica el ap\u00f3stol Pablo cuando da \u00e9nfasis a la importancia de edificar sobre Jesucristo con materiales incombustibles. (1Co 3:10-15.)<br \/>\nEl fuego y la sal se relacionan en la Biblia con los sacrificios que se ofrec\u00ed\u00adan en el templo. (Le 2:9, 13; Eze 43:24.) La sal representaba la incorrupci\u00f3n y era s\u00ed\u00admbolo de la lealtad perdurable, concepto que se halla recogido en la expresi\u00f3n \u2020\u0153pacto de sal\u2020\u009d. (2Cr 13:5.) \u00bfDe qu\u00e9 era s\u00ed\u00admbolo el fuego?<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pedro se refiere a las pruebas o a los sufrimientos como un \u2020\u0153fuego\u2020\u009d que prueba la calidad de la fe del cristiano. (1Pe 1:6, 7.) Despu\u00e9s compara el hecho de sufrir por causa de la justicia a un incendio, cuando dice a sus compa\u00f1eros cristianos: \u2020\u0153No est\u00e9n perplejos a causa del incendio entre ustedes, que les est\u00e1 sucediendo para prueba, [&#8230;] son part\u00ed\u00adcipes de los sufrimientos del Cristo, para que tambi\u00e9n durante la revelaci\u00f3n de su gloria se regocijen y se llenen de gran gozo\u2020\u009d. (1Pe 4:12, 13.) El ap\u00f3stol Pablo se\u00f1ala que tal sufrimiento por causa de la justicia tiene un efecto provechoso cuando dice: \u2020\u0153La tribulaci\u00f3n produce aguante\u2020\u009d. (Ro 5:3.) El que supera una prueba dif\u00ed\u00adcil, comparable a un \u2020\u0153incendio\u2020\u009d, adquiere m\u00e1s fuerza y firmeza como resultado de su aguante. (Hch 14:22; Ro 12:12.)<\/p>\n<p>Destrucci\u00f3n. En tiempos b\u00ed\u00adblicos, el fuego era el mejor medio para destruir algo por completo. (Jos 6:24; Dt 13:16.) Por eso Jes\u00fas emple\u00f3 el t\u00e9rmino \u2020\u0153fuego\u2020\u009d de manera ilustrativa para referirse a la destrucci\u00f3n completa de los inicuos. (Mt 13:40-42, 49, 50; comp\u00e1rese con Isa 66:24; Mt 25:41.) En una ocasi\u00f3n, Jes\u00fas previno a sus disc\u00ed\u00adpulos del peligro de dejar que la mano, el pie o el ojo les hiciesen tropezar de tal modo que llegasen a ser v\u00ed\u00adctimas del Gehena, y seguidamente a\u00f1adi\u00f3: \u2020\u0153Todos tienen que ser salados con fuego\u2020\u009d. Con estas palabras, Jes\u00fas debi\u00f3 querer decir que \u2020\u0153todos\u2020\u009d los que hiciesen aquello acerca de lo que se les preven\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00adan salados con el \u2020\u0153fuego\u2020\u009d del Gehena, es decir, de la destrucci\u00f3n eterna. (Mr 9:43-49; v\u00e9ase GEHENA.)<br \/>\nPedro escribi\u00f3 que \u2020\u0153los cielos y la tierra que existen ahora est\u00e1n guardados para fuego\u2020\u009d. El contexto de este pasaje y otros textos muestran que este fuego no es literal, sino que significa destrucci\u00f3n eterna. As\u00ed\u00ad como el Diluvio del d\u00ed\u00ada de No\u00e9 no destruy\u00f3 los cielos ni la Tierra literales, sino \u00fanicamente a las personas imp\u00ed\u00adas, de la misma manera la revelaci\u00f3n de Jesucristo con sus poderosos \u00e1ngeles en fuego llameante resultar\u00e1 en la destrucci\u00f3n eterna tan solo de los inicuos y del sistema de cosas del que forman parte. (2Pe 3:5-7, 10-13; 2Te 1:6-10; comp\u00e1rense con Isa 66:15, 16, 22, 24.)<br \/>\nA\u00fan hay otros ejemplos en los libros de Revelaci\u00f3n y Ezequiel en los que el fuego se emplea como s\u00ed\u00admbolo de destrucci\u00f3n eterna. En el primero se menciona que los \u2020\u0153diez cuernos\u2020\u009d y la \u2020\u0153bestia salvaje\u2020\u009d se volver\u00e1n contra Babilonia la Grande y la quemar\u00e1n por completo con fuego. (Rev 17:16, 17.) En Ezequiel se indica que el ataque de Gog y sus huestes contra el pueblo de Dios provoca Su ira, de modo que Jehov\u00e1 hace llover sobre ellos fuego y azufre; el despojo de todo su equipamiento b\u00e9lico se usar\u00e1 para encender fuegos durante siete a\u00f1os. (Eze 38:19, 22; 39:6, 9, 10.) El fuego devorar\u00e1 a las naciones que se rebelen cuando Satan\u00e1s sea soltado al fin del reinado milenario de Cristo, y el Diablo y todos aquellos cuyos nombres no se hallen escritos en el libro de la vida ser\u00e1n arrojados al lago de fuego, que representa la muerte segunda. (Rev 20:7-10, 15; 21:8; v\u00e9anse HIN\u00ed\u201cN, VALLE DE; LAGO DE FUEGO.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><esh (vae , 784), \"fuego\". Hay cognados de este vocablo en ugar\u00ed\u00adtico, ac\u00e1dico, arameo y eti\u00f3pico. Los 378 casos de este t\u00e9rmino est\u00e1n diseminados por todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico. El primer caso <esh denota la presencia de Dios como una \"antorcha ardiente\": \"Y sucedi\u00f3 una vez que el sol se puso y hubo oscuridad que he aqu\u00ed\u00ad, apareci\u00f3 un horno humeante, y una antorcha ardiendo\" (Gen 15:17 rva). El \"fuego\" era el instrumento por el que una ofrenda se transformaba en humo, que subiendo al cielo simbolizaba que Dios aceptaba la ofrenda (Lev 9:24). Dios tambi\u00e9n pod\u00ed\u00ada consumir a las personas con el \"fuego del juicio\" (Num 11:1; Psa 89:46). Una diversidad de objetos se quemar\u00ed\u00adan como se\u00f1al de total destrucci\u00f3n y juicio divino (Exo 32:20). A menudo, en las teofan\u00ed\u00adas, el \"fuego\" simbolizaba la presencia de Dios (Exo 3:2). Por eso se le llama a veces \"fuego consumidor\" (Exo 24:17). El nombre <ishsheh, que significa \"una ofrenda quemada\", se deriva de <esh.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. pur (pu`r, 4442) (t\u00e9rmino con el que tienen relaci\u00f3n el N\u00c2\u00ba 2 m\u00e1s abajo, pura, y puretos, fiebre; cf. los t\u00e9rminos castellanos pira, pirogenico, etc.), se usa, adem\u00e1s de con su significado ordinario y natural en las siguientes instancias: (a) de la santidad de Dios, que consume todo aquello que es inconsecuente con la misma (Heb 10:27; 12.29; cf. Rev 1:14; 2.18; 10.1; 15.2; 19.12); de manera similar, de los santos \u00e1ngeles como sus ministros (Heb 1:7); en Rev 3:18 es s\u00ed\u00admbolo de aquello que prueba la fe de los santos, produciendo lo que dar\u00e1 gloria al Se\u00f1or; (b) del juicio divino, probando las obras de los creyentes, en el Tribunal de Cristo (1Co 3:13 y 15); (c) del fuego del juicio divino sobre los que rechazan a Cristo (Mat 3:11; donde se tiene que hacer una distinci\u00f3n entre el bautismo del Esp\u00ed\u00adritu Santo en Pentecost\u00e9s y el fuego de la retribuci\u00f3n divina; Luk 3:16); (d) de los juicios de Dios al consumarse la presente era antes del establecimiento del Reino de Cristo sobre la tierra (2Th 1:8; Rev 18:8); (e) del fuego del infierno, que ser\u00e1 la porci\u00f3n de los imp\u00ed\u00ados en el m\u00e1s all\u00e1 (Mat 5:22; 13.42,50; 18.8,9; 25.41; Mc 9.43,48; Luk 3:17); (f) de la hostilidad humana tanto contra los jud\u00ed\u00ados como contra los seguidores de Cristo (Luk 12:49); (g) como ilustraci\u00f3n del juicio retributivo sobre los ricos entregados al lujo y opresores de los pobres (Jam 5:3); (h) de la futura demolici\u00f3n del sistema religioso de Babilonia a manos de la bestia y de las naciones bajo ella (Rev 17:16); (i) de volver el coraz\u00f3n de un enemigo al arrepentimiento al devolverle bien por mal (Rom 12:20); (j) de la lengua, como gobernada por una disposici\u00f3n incendiaria y ejercitando una influencia destructiva sobre otros (Jam 3:6); (k) como s\u00ed\u00admbolo del peligro de destrucci\u00f3n (Jud_23). Nota: V\u00e9ase tambi\u00e9n bajo LLAMA. 2. pura (purav, 4443), (del N\u00c2\u00ba 1), denota un mont\u00f3n de material combustible recogido para ser encendido (de esta palabra procede el t\u00e9rmino castellano \u00abpira\u00bb), \u00abfuego\u00bb (Act 28:2; RVR77: \u00abhoguera\u00bb), y v. 3 (VHA: \u00abhoguera\u00bb).\u00c2\u00b6 3. anthrakia (ajnqrakiva, 439), carb\u00f3n ardiente. Se traduce \u00abfuego\u00bb en Joh 18:18 (RVR; RV: \u00abascuas\u00bb; RVR77: \u00abbrasas de carb\u00f3n\u00bb; NM: \u00abfuego de carb\u00f3n\u00bb); v\u00e9ase BRASAS. 4. purosis (puvrwsi\u00bb, 4451), relacionado con puroo, encender; significa: (a) incendio; (b) refinamiento, metaf\u00f3ricamente en 1Pe 4:12  \u00abfuego\u00bb, o m\u00e1s bien \u00abprueba mediante fuego\u00bb (NM: \u00abfuego de tribulaciones\u00bb; RV: \u00abexaminados por fuego\u00bb); la referencia es a la de la refinaci\u00f3n del oro (1.7). V\u00e9ase INCENDIO. Nota: El nombre fos, relacionado con fao, dar luz, se traduce \u00abfuego\u00bb en Mc 14.54; Luk 22:56 (RV, RVR; RVR77: \u00ablumbre\u00bb). V\u00e9ase LUZ. B. Adjetivo purinos (puvrino\u00bb, 4447), igneo (relacionado con A, N\u00c2\u00ba 1). Se traduce \u00abde fuego\u00bb en Rev 9:17:\u00c2\u00b6 En la LXX, Eze 28:14,16.\u00c2\u00b6 C. Verbo puroo (purovw, 4448), encender, quemar (de pur, fuego), siempre utilizado en voz pasiva en el NT. Se traduce \u00abde fuego\u00bb en Eph 6:16 (RV, RVR; RVR77, Besson: \u00abencendidos\u00bb), metaf\u00f3ricamente, de los dardos del Maligno; quiz\u00e1 la mejor traducci\u00f3n ser\u00ed\u00ada \u00abcon la punta encendida\u00bb, para expresar mejor el sentido verbal de este t\u00e9rmino. Los mss. m\u00e1s com\u00fanmente aceptados tienen el art\u00ed\u00adculo repetido, lit.: \u00ablos dardos del maligno, los encendidos\u00bb, destac\u00e1ndose con ello su peculiar poder destructor. Algunos mss. omiten la repetici\u00f3n del art\u00ed\u00adculo. En la antig\u00fcedad los dardos eran frecuentemente cubiertos con material ardiente. V\u00e9anse ENCENDER, QUEMAR, etc.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Desde la elecci\u00f3n de Abraham el signo del fuego resplandece en la historia de las relaciones de Dios con su pueblo (G\u00e9n 15,17). Esta revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no tiene la menor relaci\u00f3n con las filosof\u00ed\u00adas de la naturaleza o con las religiones que divinizan el fuego. Sin duda Israel comparte con todos los pueblos antiguos la teor\u00ed\u00ada de los cuatro elementos; pero, en su religi\u00f3n, el fuego tiene s\u00f3lo valor de signo, que hay que superar para hallar a Dios. En efecto, cuando Yahveh se manifiesta \u00aben forma de fuego\u00bb, ocurre esto siempre en el transcurso de un di\u00e1logo personal; por oura parte, este fuego no es el \u00fanico s\u00ed\u00admbolo que sirve para traducir la esencia de la divinidad: o bien se halla asociado con s\u00ed\u00admbolos contrarios, como el soplo o h\u00e1lito, el agua o el viento, o bien se transforma en *luz.<\/p>\n<p>AT. I. TEOFAN\u00ed\u008dAS. 1. En la experiencia fundamental del pueblo en el *desierto, el fuego presenta a la *santidad divina en su doble aspecto, atractivo y temeroso. En el monte Horeb, Mois\u00e9s es atra\u00ed\u00addo por el espect\u00e1culo de la zarza ardiente que no es \u00abdevorada\u00bb por el fuego; pero la voz divina le notifica que no puede aproximarse si Dios no lo llama y si \u00e9l no se purifica (Ex 3,2s). En el Sina\u00ed\u00ad humea la monta\u00f1a bajo el fuego que la rodea (19,18), sin que por ello quede destruida; mientras que el pueblo tiembla de pavor y no debe acercarse, Mois\u00e9s se ve, en cambio, llamado a subir cerca de Dios, que se revela. As\u00ed\u00ad, cuando Dios se manifiesta como un incendio devorador, no lo hace para consumir todo lo que halla a su paso, puesto que llama a los que \u00e9l vuelve puros.<\/p>\n<p>Una experiencia ulterior hecha en el mismo lugar ayuda a percibir mejor el valor simb\u00f3lico del fuego. *El\u00ed\u00adas, el profeta semejante al fuego (Ecic 48,1), busca en el Sina\u00ed\u00ad la presencia de Yahveh. Despu\u00e9s del hurac\u00e1n y del temblor de tierra, ve fuego; pero \u00abYahveh no estaba en el fuego\u00bb: aqu\u00ed\u00ad un s\u00ed\u00admbolo inverso anuncia el paso de Dios: una brisa ligera (IRe 19,12). As\u00ed\u00ad, cuando El\u00ed\u00adas sea arrebatado al cielo en un carro de fuego (2Re 2,11), este fuego no ser\u00e1 sino un s\u00ed\u00admbolo de tantos para expresar la visita del Dios vivo.<\/p>\n<p>2. La tradici\u00f3n prof\u00e9tica tiende tambi\u00e9n a situar en su lugar el signo del fuego en el simbolismo religioso. Isa\u00ed\u00adas s\u00f3lo ve humo en el momento de su *vocaci\u00f3n y piensa que va a morir por haberse acercado a la &#8216;santidad divina; pero al salir de la visi\u00f3n sus &#8216;labios han sido ya purificados por un tiz\u00f3n de fuego (Is 6). En la visi\u00f3n inaugural de Ezequiel la *tormenta y el fuego se asocian al arco iris que brilla en las nubes, pero de all\u00ed\u00ad surge una apariencia de hombre: esta evocaci\u00f3n recuerda la *nube luminosa del Exodo m\u00e1s que la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad (Ez 1). En el apocalipsis de Daniel, el fuego forma parte del marco en que se manifiesta la *presencia divina (Dan 7,10), pero, sobre todo, desempe\u00f1a su papel en la descripci\u00f3n del *juicio (7,11).<\/p>\n<p>3. Las tradiciones deuteron\u00f3mica y sacerdotal, al interpretar la teofan\u00ed\u00ada del desierto precisaron el doble alcance del signo del fuego: *revelaci\u00f3n del Dios vivo y exigencia de pureza del Dios santo. Desde el fuego habl\u00f3 Dios (Dt 4,12; 5,4.22.24) y dio las tablas de la ley (9,10), a fin de hacer comprender que no hay lugar a representarlo con *im\u00e1genes. Pero se trataba tambi\u00e9n de un fuego destructor (5,25; 18,16), aterrador para el hombre (5,5); s\u00f3lo el elegido de Dios comprueba que ha podido afrontar su presencia sin morir (4, 33). Israel, una vez llegado a este estadio puede, sin exponerse a confundir a Dios con un elemento natural, mirar a su Dios como \u00abun fuego devorador\u00bb (4,24; 6,15); la expresi\u00f3n no hace sino transponer el tema de los celos divinos (Ex 20,5; 34,14; Dt 5,9; 6,15). El fuego simboliza la intransigencia de Dios frente al *pecado; devora al que encuentra: de la misma manera Dios respecto al pecador endurecido. No sucede lo mismo con sus elegidos, pero de todas formas, debe transformar a quien entra en contacto con \u00e9l.<\/p>\n<p>II. EN EL TRANSCURSO DE LA HISTORIA. 1. El sacrificio por el fuego. Una representaci\u00f3n an\u00e1loga de Dios *fuego devorador, se descubre en el uso lit\u00fargico de los holocaustos. En la consunci\u00f3n de la v\u00ed\u00adctima, cuyo humo se elevaba luego hacia el cielo, expresaba quiz\u00e1s Israel su deseo de purificaci\u00f3n total, aunque m\u00e1s seguramente su voluntad de anonadarse delante de Dios. Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el fuego tiene s\u00f3lo valor simb\u00f3lico, y su uso no santifica cualquier rito: se proh\u00ed\u00adbe consumir por el fuego al hijo primog\u00e9nito (Lev 18.21; cf. G\u00e9n 22, 7). Pero este valor simb\u00f3lico tiene gran importancia en el culto: en el altar debe conservarse un fuego perpetuo (Lev 6,2-6), que no haya sido producido por mano de hombre: \u00c2\u00a1ay del que osare sustituir el fuego de Dios por un fuego \u00abprofano\u00bb! (Lev 9,24-10,2). \u00bfNo hab\u00ed\u00ada intervenido Dios maravillosamente en ocasi\u00f3n de sacrificios c\u00e9lebres: Abraham (G\u00e9n 15.17). Gede\u00f3n (Jue 6,21), David (lPar 21,26), Salom\u00f3n (2Par 7,1ss), El\u00ed\u00adas (1Re 18,38), por \u00faltimo el caso maravilloso de un agua estancada que se convierte en un nuevo fuego perpetuo (2Mac 1,18ss)? Por el fuego acepta Dios el sacrificio del hombre, para sellar con \u00e9l una alianza cultual.<\/p>\n<p>2. Los profetas y el fuego. El pueblo, que practicaba de buena gana sacrificios, no hab\u00ed\u00ada, sin embargo, querido mirar al fuego del Sina\u00ed\u00ad. No obstante, el fuego divino desciende entre los hombres en la persona de los *profetas, pero entonces se trata ordinariamente de *vengar la santidad divina purificando o castigando. Mois\u00e9s mitiga, como tamiz\u00e1ndolo a trav\u00e9s de un velo, el resplandor del fuego divino que brilla en su rostro (Ex 34,29); pero consume con el fuego el \u00abpecado\u00bb que representaba el becerro de oro (Dt 9,21), y por el fuego se le venga a \u00e9l de los que se rebelan (N\u00fam 16,35), como en otro tiempo de los egipcios (Ex 9,23). Posteriormente El\u00ed\u00adas, como Mois\u00e9s, parece disponer a su arbitrio del rayo para aniquilar a los soberbios (2Re 1,10-14): es una \u00abtea viviente\u00bb (Eclo 48,1).<\/p>\n<p>Los profetas escritores suelen anunciar y describir la *ira de Dios como un fuego: castigo de los imp\u00ed\u00ados (Am 1,4-2,5), incendio de las naciones pecadoras en un gigantesco holocausto que recuerda las liturgias cananeas de Tofet (Ls 30,27-33), incendio en el bosque de Israel, de modo que el pecado mismo se convierte en fuego (Is 9,17s; cf. Jer 15,14; 17,4.27). Sin embargo, el fuego no est\u00e1 s\u00f3lo destinado a destruir: el fuego purifica; la existencia misma de los profetas, que no fueron consumidos, es una prueba de esto. El *resto de Israel ser\u00e1 como un tiz\u00f3n arrancado del fuego (Am 4,11). Si Isa\u00ed\u00adas, cuyos labios fueron purificados por el fuego (Is 6,6), se pone a proclamar la palabra sin parecer atormentado por ello. Jerem\u00ed\u00adas, en cambio, lleva en el coraz\u00f3n algo as\u00ed\u00ad como un fuego devorador que no puede contener (Jer 20,9) viniendo a ser el crisol encargado de probar al pueblo (6,27-30); es el portavoz de Dios que dijo: \u00ab\u00bfNo es mi palabra un fuego?\u00bb (23, 29). As\u00ed\u00ad el \u00faltimo d\u00ed\u00ada los gu\u00ed\u00adas del pueblo han de convertirse en hachones de fuego en medio del rastrojo (Zac 12,6) para ejercer ellos mismos el juicio divino.<\/p>\n<p>3. Sabidur\u00ed\u00ada y piedad. Los individuos mismos sacan provecho de esta experiencia religiosa. Ya el segundo Isa\u00ed\u00adas hablaba del crisol del sufrimiento que constituye el exilio as 48,10). As\u00ed\u00ad !os sabios comparan los *castigos que alcanzan al hombre,&#8217; con los efectos del fuego. Job es semejante al desgraciado sublevado del desierto o a las v\u00ed\u00adctimas del fuego de El\u00ed\u00adas (Job 1,16; 15,34; 22,20), que sufren el fuego as\u00ed\u00ad como las grandes aguas devastadoras (20,26. 28). Pero junto con este aspecto terrible del fuego vemos tambi\u00e9n su acci\u00f3n purificadora y transformadora. El fuego de la humillaci\u00f3n o de la persecuci\u00f3n prueba a los elegidos (Eclo 2,5; cf. Dan 3). El fuego viene a ser hasta el s\u00ed\u00admbolo del amor que triunfa de todo: \u00abel *amor es una llama de Yahveh, las grandes aguas no pueden extinguirla\u00bb (Cant 8,6s); aqu\u00ed\u00ad se oponen uno a otro los dos s\u00ed\u00admbolos mayores, fuego y agua; el que triunfa es el fuego.<\/p>\n<p>III. AL FIN DE LOS TIEMPOS. El fuego del juicio viene a ser un castigo sin remedio, verdadero fuego de la *ira, cuando cae sobre el pecador *endurecido. Pero entonces &#8211; tal es la fuerza del s\u00ed\u00admbolo &#8211; este fuego que no puede ya consumir la impureza. se ceba todav\u00ed\u00ada en las escorias. La revelaci\u00f3n expresa as\u00ed\u00ad lo que puede ser la existencia de una criatura que se niega a dejarse purificar por el fuego divino, pero queda abrasada por \u00e9l. Esto dice m\u00e1s que la tradici\u00f3n que refiere el aniquilamiento de Sodoma y Gomorra (G\u00e9n 19,24). Apoy\u00e1ndose quiz\u00e1s en las liturgias sacr\u00ed\u00adlegas de la gehena (Lev 18,21: 2Re 16,3; 21,6; Ier 7.31: 19,5s). profundizando las im\u00e1genes prof\u00e9ticas del incendio y de la fundici\u00f3n de los metales, se pasa a representar como un fuego el *juicio escatol\u00f3gico as 66,15s). El fuego prueba el oro (Zac 13,9). El *d\u00ed\u00ada de Yahveh es como el fuego del fundidor (Sof 1,18; Mal 3,2), que arde como un horno (Mal 3,19). Ahora bien, este fuego parece arder desde el interior. como el que \u00absale de en medio de Tiro\u00bb (Ez 28,18). \u00abEl gusano\u00bb, de los cad\u00e1veres rebeldes, \u00abno morir\u00e1 y su fuego no se extinguir\u00e1\u00bb (ls 66.24). \u00abfuego y gusano estar\u00e1n en su carne\u00bb (Jdt 16,17). Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad descubrimos la ambivalencia del s\u00ed\u00admbolo: mientras que los imp\u00ed\u00ados son entregados a su fuego interior y a los gusanos (Eclo 7,17), los salvados del fuego se ven rodeados por la muralla de fuego que es Yahveh para ellos as 4,4s; Zac 2,9). Jacob e Israel, purificados, se convierten a su vez en un fuego (Abd 18). como si participaran de la vida de Dios. NT. Con la venida de Cristo han comenzado los \u00faltimos *tiempos, aun cuando todav\u00ed\u00ada no ha llegado el fin de \u00c2\u00a1os tiempos. As\u00ed\u00ad en el NT conserva el fuego su valor escatol\u00f3gico tradicional, pero la realidad religiosa que significa se actualiza ya en el tiempo de la Iglesia.<\/p>\n<p>I. PERSPECTIVOS ESCATOL\u00ed\u201cGICAS. 1. Jes\u00fas. Jes\u00fas, anunciado como el cernedor que echa la paja al fuego (Mt 3,10) y bautiza en el fuego (3,1Is). aun rehusando el car\u00e1cter de justiciero, mantuvo a sus oyentes en la espera del fuego del juicio adoptando el lenguaje cl\u00e1sico del AT. Habla de la \u00abgehena del fuego\u00bb (5.22), del fuego al que ser\u00e1 arrojada la ciza\u00f1a improductiva (13,40; cf. 7,19), como tambi\u00e9n los sarmientos (In 15,6): ser\u00e1 un fuego que no se extingue nunca (Mc 9,43s), donde \u00absu gusano\u00bb no muere (9,48), verdadero horno ardiente (Mt 13,42.50). Sencillamente, un eco solemne del AT (cf. Lc 17,29).<\/p>\n<p>2. Los primeros cristianos conservaron este lenguaje adapt\u00e1ndolo a diversas situaciones. Pablo lo utiliza para describir el fin de los tiempos (2Tes 1,8); Santiago describe la riqueza podrida, mohosa, entregada al fuego destructor (Sant 5,3); la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos muestra la perspectiva tremenda del fuego que ha de devorar a los rebeldes (Heb 10, 27). Otras veces se evoca la conflagraci\u00f3n final, en vista de la cual \u00ablos cielos y la tierra son tenidos en reserva\u00bb (2Pe 3,7.12). En funci\u00f3n de este fuego escatol\u00f3gico debe purificarse la fe (lPe 1,7), as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n la obra apost\u00f3lica (ICor 3,15) y la existencia cristiana perseguida (IPe 4,12-17).<\/p>\n<p>3. El Apocalipsis conoce los dos aspectos del fuego: el de las teofan\u00ed\u00adas y el del juicio. El Hijo del hombre, dominando la escena, aparece con los ojos llameantes (Ap 1,14; 19,12). Por una parte, he aqu\u00ed\u00ad el castigo : es el estanque de fuego y de azufre para el diablo (20,10), que es l\u00e1 muerte segunda (20;14s). Por otra, he aqu\u00ed\u00ad la teofan\u00ed\u00ada: es el mar de cristal mezclado con fuego (15,2).<\/p>\n<p>II. EN EL TIEMPO DE LA IGLESIA. 1. Jes\u00fas inaugur\u00f3 una \u00e9poca nueva. No obr\u00f3 inmediatamente como lo preve\u00ed\u00ada Juan Bautista, hasta el punto de que la fe de \u00e9ste pudo hacerse problem\u00e1tica (Mt 11,2-6). Se opuso a los hijos del Trueno, que quer\u00ed\u00adan hacer bajar el fuego del cielo sobre los inhospitalarios samaritanos (Lc 9,54s). Pero si no fue durante su vida terrestre instrumento del fuego vengador, realiz\u00f3, sin embargo, a su manera el anuncio de Juan. Es lo que proclamaba en unas palabras dif\u00ed\u00adciles de interpretar: \u00abHe venido a traer fuego a la tierra. y \u00bfqu\u00e9 he de querer sino que se encienda? Tengo que recibir un bautismo&#8230; (Lc 12, 49s). La muerte de Jes\u00fas \u00bfno es su *bautismo en el esp\u00ed\u00adritu y en el fuego?<\/p>\n<p>2. Desde ahora la Iglesia vive de este fuego que abrasa al mundo gracias al sacrificio de Cristo. Este fuego ard\u00ed\u00ada en el coraz\u00f3n de los peregrinos de Ema\u00fas mientras o\u00ed\u00adan hablar al resucitado (Lc 24,32). Descendi\u00f3 sobre los disc\u00ed\u00adpulos reunidos el d\u00ed\u00ada de *pentecost\u00e9s (Act 2,3). Este fuego del cielo no es el del juicio, es el de las teofan\u00ed\u00adas, que realiza el bautismo de fuego y de esp\u00ed\u00adritu (Act 1,5): el fuego simboliza ahora el Esp\u00ed\u00adritu, y si no se dice que este Esp\u00ed\u00adritu es la caridad misma, el relato de *pentecost\u00e9s muestra que tiene como misi\u00f3n la de transformar a los que han de propagar a trav\u00e9s de todas las *naciones el mismo lenguaje, el del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La vida cristiana est\u00e1 tambi\u00e9n bajo el signo del fuego cultual, no ya el del Sina\u00ed\u00ad (Heb 12,18), sino del que consume el holocausto de nuestras vidas en un *culto agradable a Dios (12,29). Transponiendo los celos divinos en una consagraci\u00f3n cultual de cada instante, este fuego viene a ser un fuego consumidor. Pero para los que han dado acogida al fuego del Esp\u00ed\u00adritu, la distancia entre el hombre y Dios es superada por Dios mismo, que se ha interiorizado perfectamente en el hombre; quiz\u00e1 sea \u00e9ste el sentido de la palabra enigm\u00e1tica: uno se vuelve fiel cuando ha sido \u00absalado al fuego\u00bb, al fuego del juicio y al del Esp\u00ed\u00adritu (Mc 9,48s). Seg\u00fan una expresi\u00f3n atribuida por Or\u00ed\u00adgenes a Jes\u00fas: \u00abQuien est\u00e1 cerca de m\u00ed\u00ad est\u00e1 cerca del fuego; quien est\u00e1 lejos de m\u00ed\u00ad est\u00e1 lejos del reino.\u00bb<br \/>\n-> Ira &#8211; Infierno &#8211; Prueba &#8211; Gloria &#8211; Luz &#8211; Tormenta &#8211; Pentecost\u00e9s &#8211; Celo.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El hebreo <em>\u02be\u0113\u0161<\/em> y el griego <em>puros<\/em> equivalen principalmente a la palabra castellana fuego. La palabra frecuentemente se usa tanto en forma literal como figurada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fuego designa (1) la presencia divina (Ex. 3:2), (2) las personas divinas (el Padre, Heb. 12:29; el Hijo, Ap. 1:14; 19:12; el Esp\u00edritu, Hch. 2:3; Ap. 4:5), (3) perfecciones divinas (santidad, Is. 6:4\u20137), (4) pasiones divinas (celo, Dt. 4:24; furia e indignaci\u00f3n, Is. 30:27; 66:15), (5) castigos divinos (Gn. 19:24; Nm. 11:1ss.; 16:1\u201335; Ap. 18:8), (6) purificaci\u00f3n divina (Zac. 13:9; Mal. 3:2, 5.; Ap. 3:18), (7) protecci\u00f3n divina (Ex. 14:24s.; Zac. 2:5; Ap. 11:5), (8) predicciones divinas (Am. 2:2, 5; Jl. 2:30), (9) poder divino (Jer. 5:14; 23:29), (10) proclamaci\u00f3n divina (1 R. 18:23s., 30\u201339; Am. 7:4s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fuego se usa para representar las pasiones humanas (Pr. 6:27; 16:27; 1 Co. 7:9; Stg. 3:5s.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fuego se usa escatol\u00f3gicamente para (1) se\u00f1alar el regreso de Cristo (2 Ts. 1:8; cf. Ap. 20:9), (2) destruir el mundo actual (2 P. 3:7, 12), (3) purificar las obras del creyente (1 Co. 3:13, 15), (4) castigar a los imp\u00edos (Mt. 3:12; 13:40, 42, 50; 25:41; Lc. 16:24; Jud. 7; Ap. 20:9\u201315), (5) visualizar la morada de Dios (Ez. 1:4, 13, 26\u201328; Dn. 7:9s.; Ap. 8:5; 15:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni el fuego de las pruebas en el presente (Is. 43:2) ni el fuego del juicio en el futuro (2 P. 3:7\u201314) pueden vencer al creyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wick Broomall<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (272). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>T\u00e9rmino que en el AT est\u00e1 representado generalmente por el heb. <\/span><span style=''>&#722;&#275;\u0161<\/span><span lang=ES style=''> y en el NT por el gr. <\/span><span style=''>pyr<\/span><span lang=ES style=''>, palabra que generalmente se emplea en la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> para <\/span><span style=''>&#722;&#275;\u0161<\/span><span lang=ES style=''>. Estos t\u00e9rminos se refieren al estado de combusti\u00f3n, y sus aspectos visibles, tales como la llama. La producci\u00f3n de fuego por medios artificiales era un arte que el hombre conoc\u00eda desde la edad de piedra, pero entonces y en \u00e9pocas posteriores se tuvo gran cuidado de preservarlo para evitar la necesidad de tener que volver a encenderlo. Parecer\u00eda que Abraham llev\u00f3 un poco de fuego encendido cuando fue a ofrecer a Isaac (Gn. 22.6). Is. 30.14 indica que se trataba de una pr\u00e1ctica dom\u00e9stica com\u00fan. Probablemente los m\u00e9todos m\u00e1s comunes de producir fuego en los tiempos b\u00edblicos consist\u00edan en hacer girar alg\u00fan elemento adecuado entre las manos a fin de recalentar un trozo de madera, m\u00e9todo atestiguado por el jerogl\u00edfico egp. <\/span><span style=' '>d&#722;<\/span><span lang=ES style=' '> (dinast\u00eda 18\u00aa), y en golpear un pedernal sobre piritas de hierro, pr\u00e1ctica conocida desde \u00e9pocas neol\u00edticas, y que por lo tanto se supone que tambi\u00e9n se emple\u00f3 posteriormente. Puede ser que este segundo m\u00e9todo sea el que se menciona en 2 Mac. 10.3.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El fuego se utilizaba en actividades normales tales como cocinar (Ex. 12.8; Jn. 21.9), calentar el ambiente (Is. 44.16; Lc. 22.55) y refinar metales (Ex. 32.24; Jer. 6.29), pero tambi\u00e9n para destruir objetos tales como \u00eddolos (Ex. 32.20; Dt. 7.5, 25), im\u00e1genes de Asera (Dt. 12.3), carros (Jos. 11.6, 9), y ciudades (Jos. 6.24; Jue. 18.27), como tamb. a los culpables en dos casos de pecado sexual (Lv. 20.14; 21.9). Tambi\u00e9n tuvo un papel importante en el culto que se realizaba en el tabern\u00e1culo y el templo, donde se lo requer\u00eda cont\u00ednuamente en los altares del incienso y los holocaustos. Debido a que el fuego de este \u00faltimo hab\u00eda sido encendido por Dios mismo (Lv. 9.24; 2 Cr. 7.1\u20133), se lo hac\u00eda arder continuamente (Lv. 6.13). Este fuego era especial, y no eran aceptables las ofrendas por medio de \u201cfuego extra\u00f1o\u201d (Lv. 10.1; Nm. 3.4; 26.61). La pr\u00e1ctica pagana de hacer \u201cpasar por fuego\u201d a los ni\u00f1os fue utilizada ocasionalmente por los israelitas (2 R. 3.27; 16.3; 17.17, 31; 21.6; 23.10; 2 Cr. 28.3; 33.6), y es una de las cosas que condenaban los profetas (Mi. 6.7). Esta pr\u00e1ctica no denota necesariamente un *sacrificio humano sino la dedicaci\u00f3n a *Moloc o a Milcom. Tambi\u00e9n puede haber comprendido encantamientos por fuego similares a los practicados en Mesopotamia (<etiqueta id=\"#_ftn186\" name=\"_ftnref186\" title=\"\"><i>AfO<\/i><\/etiqueta> 23, 1970, pp. 39\u201345).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las teofan\u00edas de Dios a veces iban acompa\u00f1adas de fuego (Ex. 3.2; 13.21\u201322; 19.18; Dt. 4.11), y la figura del fuego se usa para simbolizar la gloria de Dios (Ez. 1.4, 13), su presencia protectora (2 R. 6.17), su santidad (Dt. 4.24), la rectitud de su juicio (Zac. 13.9), y su ira contra el pecado (Is. 66.15\u201316). Tambi\u00e9n se emplea con referencia al Esp\u00edritu Santo (Mt. 3.11; cf. Hch. 2.3), a la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica (Jer. 5.14; 20.9; 23.29), y el sentimiento religioso (Sal. 39.3). En otros contextos se emplea el fuego como s\u00edmbolo literario de pecado (Is. 9.18), de lujuria (Os. 7.6), y de aflicci\u00f3n (Sal. 66.12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. E. Wright, <i>Arqueolog\u00eda b\u00edblica<\/i>, 1975, pp. 263\u2013290; C. Gancho, \u201cFuego\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, 1969, t(t). III, cols. 623\u2013626.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>R. J. Forbes, <i>Studies in Ancient Technology<\/i>, 6, 1958, pp. 4ss; <i>Le Feu dans le Proche-Orient antique<\/i>, 1973.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>T.C.M.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Arder, Ardor, Llama, Quemar Gen 19:24 Jehov\u00e1 hizo llover sobre .. azufre y f de Gen 22:7 habl\u00f3 Isaac .. Padre m\u00edo .. 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